Capítulo 3.
Marco Teórico
3.1. Salud mental
3.1.1. Definición de salud mental
La salud mental es definida por la Organización Mundial de la Salud como un estado de
bienestar en el que la persona reconoce sus capacidades, puede afrontar las tensiones
normales de la vida, trabajar de manera productiva y contribuir a su comunidad (OMS,
2022). Esta definición deja en claro que no se trata únicamente de la ausencia de trastornos
psicológicos, sino de un equilibrio integral entre emociones, pensamientos y conductas.
3.1.2. Salud mental en América Latina y Bolivia
En América Latina, y particularmente en Bolivia, la salud mental ha sido históricamente
relegada frente a otros problemas de salud pública, a pesar de su estrecha relación con la
calidad de vida y el desarrollo humano (OPS, 2021). El Plan Plurinacional de Salud Mental y
Apoyo Psicosocial 2024–2025 establece que la atención debe ser integral, intercultural y
comunitaria, garantizando la inclusión de niños, adolescentes y jóvenes en las políticas de
prevención y promoción.
3.1.3. Factores de riesgo y enfoque comunitario
El enfoque comunitario es clave, ya que reconoce que el bienestar psicológico no depende
solo de la persona, sino también de su contexto: la familia, la escuela y la sociedad. Como
señalan Vargas y Colque (2019), en Bolivia los principales factores de riesgo para la salud
mental en adolescentes son la violencia intrafamiliar, el acoso escolar, la presión académica
y la falta de acceso a servicios de apoyo psicológico.
En este sentido, promover la salud mental en el ámbito escolar no es únicamente una
medida preventiva, sino también un derecho fundamental que contribuye a la construcción
de una sociedad más equitativa, inclusiva y resiliente.
3.2. Bienestar emocional en la adolescencia
3.2.1. Definición de bienestar emocional
El bienestar emocional hace referencia a la capacidad de las personas para experimentar
emociones positivas, manejar las negativas y mantener un sentido de satisfacción personal
(Fernández-Abascal, 2020).
3.2.2. Bienestar emocional en adolescentes: situación internacional y en Bolivia
En la adolescencia, este concepto adquiere una relevancia particular debido a que es una
etapa marcada por cambios físicos, hormonales, psicológicos y sociales. En Bolivia, un
informe de la Fundación Construir (2022) reveló que más del 60% de los adolescentes
encuestados manifestaron haber experimentado episodios de ansiedad, tristeza o
irritabilidad durante el año escolar. Estos datos coinciden con hallazgos internacionales que
señalan que, después de la pandemia de COVID-19, la salud mental de los adolescentes se
vio gravemente afectada por el aislamiento, la pérdida de rutinas y la incertidumbre sobre
el futuro (UNICEF, 2021).
3.2.3. Impacto del bienestar emocional en la vida escolar y social
El bienestar emocional en los adolescentes no solo impacta en su vida personal, sino
también en su capacidad para aprender, relacionarse con los demás y tomar decisiones
responsables. En palabras de Gómez y Salazar (2020), un adolescente con adecuado
bienestar emocional puede gestionar sus emociones, mantener relaciones sanas y construir
proyectos de vida, mientras que uno con deficiencias en este ámbito es más vulnerable al
fracaso escolar, la violencia y el consumo de sustancias.
3.3. La adolescencia y sus emociones
3.3.1. Concepto de adolescencia
La adolescencia, comprendida entre los 10 y 19 años según la OMS (2022), es una etapa de
transición entre la niñez y la adultez que conlleva múltiples transformaciones físicas,
cognitivas y emocionales.
3.3.2. Cambios emocionales en esta etapa
Durante este periodo, los jóvenes atraviesan una búsqueda constante de identidad y
pertenencia, lo que se refleja en la intensidad y variabilidad de sus emociones. En esta fase
se presentan sentimientos de entusiasmo, alegría y motivación, pero también emociones
como la inseguridad, la frustración, la ira o la tristeza.
3.3.3. Problemáticas emocionales en adolescentes bolivianos
De acuerdo con un estudio de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA, 2020), los
adolescentes bolivianos enfrentan con mayor intensidad emociones relacionadas con la
presión académica y la falta de comunicación con sus familias. La falta de detección
temprana y el estigma social agravan el problema, reduciendo la búsqueda de ayuda
profesional (Ministerio de Salud de Bolivia, 2020).
Es por ello que la adolescencia constituye un momento crítico para la intervención
educativa en salud mental, ya que los hábitos emocionales que se desarrollen en esta etapa
influirán directamente en la vida adulta.