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Nehemias Guia de Estudio

El documento explora el contexto del libro de Nehemías y la historia del regreso de los judíos exiliados a Jerusalén tras el cautiverio en Babilonia. Se destaca la importancia de Jeremías 29:11 en su contexto original, que habla de un regreso que requerirá un tiempo de espera de setenta años. Además, se reflexiona sobre la necesidad de priorizar la reconstrucción del templo y la vida espiritual sobre las comodidades materiales.

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Nehemias Guia de Estudio

El documento explora el contexto del libro de Nehemías y la historia del regreso de los judíos exiliados a Jerusalén tras el cautiverio en Babilonia. Se destaca la importancia de Jeremías 29:11 en su contexto original, que habla de un regreso que requerirá un tiempo de espera de setenta años. Además, se reflexiona sobre la necesidad de priorizar la reconstrucción del templo y la vida espiritual sobre las comodidades materiales.

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Escrita por

DAVE
FERGUSON
Traducida por Cindy Rivas
© Lovewell Creative

This is a work for hire for Lovewell Creative.

Lovewell Creative
10421 Corporate Drive
Redlands CA, 92374
www.lovewellcreative.org
INTRODUCCIÓN
Jeremias 29: 11
Pues yo sé los planes que tengo para ustedes—dice el Señor—. Son
planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una
esperanza.

Toda la Escritura relata la audaz misión de rescate de Dios, que


busca llevar de regreso a casa a Sus hijos caídos. La historia se
repite en círculos concéntricos: Sus hijos ceden al egoísmo y a
pensamientos errados, se alejan de Dios y terminan atrapados.
Este error crítico parece no tener solución, evocando la temida
“pantalla azul de la muerte” en Windows o la rueda que gira
eternamente en una Mac. Pero justo cuando todo parece perdido,
Dios realiza un reinicio radical en las vidas que Él anhela restaurar.
Mantuvo pulsado el botón de encendido cuando Adán y Eva
salieron del Edén bajo la promesa de un Mesías. Devolvió la vida a
Su pueblo con el arca de Noé, en la Torre de Babel y en el lecho
seco del Mar Rojo. Reinició por completo Su misión desde un
humilde pesebre y una cruz levantada. Sin embargo, antes de
manifestarse con fuerza en el Nuevo Testamento, Dios hace un
último intento con los hijos errantes de Israel.

Quizás no sabías que en el Antiguo Testamento hay dos relatos del


Éxodo. Desde el momento en que los hebreos salieron de Egipto,
muchas veces se volcaron a la idolatría, abrazaron el paganismo y
se apartaron del Dios que los había salvado. Finalmente,
seiscientos años antes de Cristo, Dios utilizó al ejército babilónico
para exiliar a Su pueblo y comenzar de nuevo.

Si nos preguntaran, muchos mencionaríamos Jeremías 29:11 como


uno de nuestros versículos favoritos para tiempos difíciles.
Algunos lo usamos casi como una varita mágica, esperando que
produzca milagros al instante. Pero al hacerlo, perdemos de vista
su verdadero contexto y signi icado.
f
Este versículo tan conocido forma parte de una carta dirigida a los
judíos cautivos en Babilonia. En ella, Jeremías advierte contra
falsos profetas que aseguran un regreso inmediato a Judá. Fíjate
en las palabras menos citadas de Jeremías 29:10: “Esto dice el
Señor: “Ustedes permanecerán en Babilonia durante setenta años;
pero luego vendré y cumpliré todas las cosas buenas que les
prometí, y los llevaré de regreso a casa.’” En este caso, el reinicio
requiere mantener pulsado el botón durante setenta años—todo
con el in de traer de vuelta a casa a Sus hijos.

Así que, querido lector, te damos la bienvenida a nuestro estudio


de la primera mitad del libro de NEHEMÍAS. Es una historia de
regreso al hogar, de seguir el llamado de Dios y de afrontar el reto
de reconstruir la vida que Él quiere para nosotros. Empezaremos
con un prólogo para situarnos en el contexto, comprender los
acontecimientos que rodean la historia y ver cómo encajan las
diferentes piezas del rompecabezas. Para ayudarte, hemos
incluido una línea del tiempo de los eventos. Recurre a ella para
tener contexto mientras exploramos los últimos capítulos antes de
que el Antiguo Testamento guarde silencio, preparando el camino
para el mayor reinicio de todos: Jesús.

Con cariño,
Pastor Dave Ferguson y el equipo editorial de la serie Crosswalk.
f
SEMANA 1: LUNES

PRÓLOGO – CIRO
1 En el primer año de Ciro, rey de Persia,[a] el Señor cumplió la
profecía que había dado por medio de Jeremías.[b] Movió el
corazón de Ciro a poner por escrito el siguiente edicto y enviarlo a
todo el reino:
2 «Esto dice Ciro, rey de Persia:
»“El Señor, Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra.
Me encargó construirle un templo en Jerusalén, que está en Judá.
3 Cualquiera que pertenezca a su pueblo puede ir a Jerusalén de
Judá para reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel, quien vive
en Jerusalén, ¡y que su Dios esté con ustedes! 4 En el lugar que se
encuentre este remanente judío, que sus vecinos los ayuden con
los gastos, dándoles plata y oro, provisiones para el viaje y
animales, como también una ofrenda voluntaria para el templo de
Dios en Jerusalén”». Esdras 1:1-4

C
omenzamos nuestro estudio de Nehemías retrocediendo
un poco para considerar el contexto.

En el año 605 a.C., tras ignorar repetidamente las advertencias,


Dios permitió que Jerusalén cayera en manos de los babilonios,
liderados por el rey Nabucodonosor. Durante los siguientes veinte
años, una serie de deportaciones y la destrucción de la ciudad
sellaron el desastre. Durante ese tiempo, tanto Daniel como
Jeremías profetizaron que el cautiverio (que comenzó en el 586
a.C.) duraría setenta años, desde la destrucción del templo hasta
su futura reconstrucción.

Sin embargo, durante ese período de setenta años, Ciro el Grande


de Persia conquistó a los babilonios y tomó el control de los
exiliados judíos. La estrategia babilónica de sometimiento
consistía en capturar a todos los líderes e individuos in luyentes y
trasladarlos a su ciudad capital. En consecuencia, Daniel y otros
f
fueron llevados. También con iscaron todos los objetos sagrados
de adoración más importantes —candelabros, copas y otros
utensilios del templo— y los convirtieron en juguetes para su rey.
Así, Daniel relata la historia del hijo del rey Nabónido, Belsasar, y
sus nobles bebiendo vino en las copas del templo hebreo mientras
la ciudad caía en manos de los persas (Daniel 5).

El enfoque persa del sometimiento era más benevolente.


Procuraban que los cautivos prosperaran bajo su dominio, y a
menudo les permitían regresar a sus tierras natales, siempre que
siguieran pagando impuestos. El primer capítulo de Esdras relata
cómo Ciro hizo esto con los exiliados hebreos. No obstante, hay
algunos puntos interesantes que conviene considerar antes de
continuar con la historia.

Primero, el historiador Josefo presenta una motivación intrigante


detrás del decreto de liberación de Ciro. De alguna manera, el rey
persa se enteró de que muchos años antes, el profeta hebreo
Isaías había escrito acerca de un futuro rey llamado Ciro y pidió
que se le mostraran los rollos de esa profecía. Entonces, en Isaías
44:28, el rey leyó:

Cuando diga de Ciro: “Él es mi pastor”, sin falta él hará lo


que yo digo. Él ordenará: “Reconstruyan Jerusalén”; y dirá:
“Restauren el templo”».

Ciro concluyó que esas palabras de Isaías hablaban de él. Y aquí


viene lo sorprendente: esa profecía se dio 140 años antes de la
destrucción del templo. ¿Te das cuenta de lo que eso signi ica?
Mucho antes de que surgiera el problema, Dios ya estaba
preparando la solución. Me pregunto qué desafíos te hacen sentir
aislado, atrapado o sin esperanza. Considera que Jesús siempre ha
sabido lo que necesitas y ha estado obrando por tu rescate desde
el principio.

La segunda sorpresa es esta: en Esdras 2:64-65 se registra que


casi 50.000 judíos respondieron a la invitación de Ciro y partieron
hacia Jerusalén para emprender la reconstrucción. Los estudiosos
estiman que había cerca de un millón de judíos exiliados en Persia
f
f
en aquel entonces. Un momento… eso signi ica que casi un millón
de los Hijos de Israel pre irieron quedarse en el cautiverio antes
que seguir el llamado de Yahvé para regresar a casa.

Me pregunto… ¿es posible que tú o yo podamos llegar a estar tan


cómodos en nuestra esclavitud al pecado y a las comodidades de
esta tierra extranjera que, a pesar del constante trabajo de Dios
por nuestra salvación, pre iramos quedarnos donde estamos antes
que responder a la invitación de Jesús a volver a casa?

1. ¿Qué comida, lugar o cosa te hace sentir excepcionalmente


cómodo?
2. ¿Qué hábito no has podido romper? ¿Cuál te gustaría
comenzar?
3. ¿Qué problema importante enfrentas en este momento? ¿Qué
te gustaría decirle a Jesús al respecto?
f
f
f
SEMANA 1: MARTES

PRÓLOGO CONTINUADO–
EL TEMPLO
24 Por lo tanto, se detuvo la obra del templo de Dios en Jerusalén,
y quedó suspendida hasta el segundo año del reinado de Darío, rey
de Persia. 1 En ese tiempo, los profetas Hageo y Zacarías, hijo de
Iddo, profetizaron a los judíos que estaban en Judá y en Jerusalén.
Hablaron en nombre del Dios de Israel, quien estaba sobre ellos.
2 Zorobabel, hijo de Salatiel, y Jesúa, hijo de Jehosadac,[a]
respondieron y continuaron la reconstrucción del templo de Dios
en Jerusalén. Los profetas de Dios estaban con ellos y los
ayudaban. Esdras 4:24-5:2

1 El 29 de agosto[a] del segundo año del reinado del rey Darío, el


Señor dio un mensaje por medio del profeta Hageo a Zorobabel,
hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Jesúa,[b] hijo de
Jehosadac, el sumo sacerdote: 2 «Esto es lo que dice el Señor de
los Ejércitos Celestiales: el pueblo alega: “Todavía no ha llegado el
momento para reconstruir la casa del Señor”». 3 Entonces el Señor
envió el siguiente mensaje por medio del profeta Hageo: 4 «¿Por
qué viven ustedes en casas lujosas mientras mi casa permanece en
ruinas?». 5 Esto es lo que dice el Señor de los Ejércitos Celestiales:
«¡Miren lo que les está pasando! 6 Han sembrado mucho pero
cosechado poco; comen pero no quedan satisfechos; beben pero
aún tienen sed; se abrigan pero todavía tienen frío. Sus salarios
desaparecen, ¡como si los echaran en bolsillos llenos de agujeros!».
Hageo 1:1-6

C
onstruir cualquier cosa requiere un esfuerzo considerable.
¿Y reconstruir? Eso es aún más audaz, especialmente
cuando los primeros pasos implican retirar, restaurar o
reutilizar lo antiguo. Por eso no sorprende que los esfuerzos
iniciales para reconstruir el templo se estancaran debido a la
oposición y a la falta de compromiso.

En el año 522 a.C., cuando solo quedaban seis años para que se
cumpliera la profecía de los 70 años de Jeremías, el rey Darío
(yerno de Ciro el Grande) destinó más recursos y concedió el
permiso para reanudar la reconstrucción del templo. Sin embargo,
había un problema, y el profeta Hageo intervino para abordarlo.

El pueblo había estado posponiendo la reconstrucción. Uno puede


imaginarse las excusas: “No tenemos los recursos. No hay
su icientes obreros. No es buen momento. Lo haremos cuando
terminemos de…” (rellena el espacio). Mientras tanto, habían
invertido mucha energía y recursos en sus propias casas y
campos. Así que Hageo expresa la preocupación de Yahvé: su lujo
nunca será su iciente para saciar. Su comida no calmará el hambre
mientras sigan dejando a Dios para otro día.

Hageo hace eco de la voz de Jesús en Mateo 6:33: “Busquen el


reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y
él les dará todo lo que necesiten.” Todo supuesto tesoro seguirá
resultando insatisfactorio mientras Dios no tenga un lugar entre Su
pueblo.

Esto invita a la re lexión: ¿Qué te ha estado diciendo Dios? ¿Has


ahogado Su voz persiguiendo tus propios intereses, tus inanzas o
tu seguridad? ¿Has mantenido un ritmo de vida tan ocupado que
mantiene a Jesús a distancia? ¿Puedes sentir que llama a la puerta
de tu corazón ahora mismo, pidiéndote vivir contigo y
transformarlo todo?

Las palabras de Hageo conmovieron al pueblo. Se arrepintieron de


su egoísmo y reanudaron la construcción del templo. De hecho, lo
completaron unos años después, en el 516 a.C., exactamente
setenta años después de que los babilonios lo destruyeran, tal
como Jeremías lo había profetizado.
f
f
f
f
1. ¿Qué tienes ahora en tu lista de tareas pendientes?
2. ¿Qué disfrutas hacer o construir? ¿Hay algo que no te guste
hacer?
3. ¿Qué has estado posponiendo porque te parece demasiado
imposible? ¿Qué te está diciendo Dios al respecto?
SEMANA 1: MIÉRCOLES

PRÓLOGO CONTINUADO–
ESTER
14 …¿Quién sabe si no llegaste a ser reina precisamente para un
momento como este?». Ester 4:14

M
uchos académicos creen que Nehemías fue el último libro
escrito del Antiguo Testamento. Generalmente se atribuye
su autoría a Esdras, quien también es considerado el
probable autor de 1 y 2 Crónicas (originalmente un solo libro), así
como del libro de Esdras y posiblemente del de Ester.

Los libros de las Crónicas están ubicados como el inal de la Biblia


hebrea original, funcionando como un resumen de la dirección de
Dios desde la creación de la humanidad hasta el exilio y el eventual
regreso de Babilonia. Los versículos inales de 2 Crónicas se
asemejan mucho al comienzo del libro de Esdras, cuando Ciro
concede libertad y recursos a todos los judíos que deseen regresar
a Jerusalén para reconstruir el templo.

Aunque el templo fue terminado en el año 516 a.C., las actividades


descritas en el libro de Nehemías no ocurrirían hasta 71 años
después. Mientras tanto, más o menos a la mitad del período entre
la inalización del templo y la misión de Nehemías de reconstruir
los muros de Jerusalén, encontramos la historia de Ester.
Dediquemos un momento a re lexionar sobre algunas
observaciones de esta historia tan conocida.

Las versiones infantiles del libro de Ester suelen omitir las


realidades más perturbadoras. El reinado del rey Darío (del que
hablamos anteriormente) es sucedido por el de su hijo Jerjes. En el
libro de Ester lo conocemos como Asuero. Los historiadores
describen a Jerjes como un hombre particularmente violento, de
f
f
f
f
temperamento explosivo y con una mente creativa para torturar a
quienes se atrevieran a desa iarlo.

Mientras tanto, Ester forma parte del grupo de judíos exiliados que
decidieron no regresar a Jerusalén cuando se les dio la
oportunidad. Es difícil pasar por alto el consejo cuestionable de su
tío Mardoqueo, al animarla a participar en un concurso para
convertirse en la próxima reina. De hecho, toda la historia está
llena de decisiones discutibles que solemos ignorar.

Dios había advertido repetidamente a Su pueblo que no se


mezclaran en matrimonio con idólatras e incrédulos como el rey
Jerjes. Ester es joven (posiblemente de unos 15 años) e inexperta.
Aun así, se le anima a participar en un certamen de belleza del rey,
lo que la lleva a formar parte de su harén. Es evidente lo que debió
implicar convertirse en la favorita de Jerjes entre las concubinas,
como se relata en Ester 2:12-17. Finalmente, también se recurre al
engaño para que Ester se convierta en reina sin que el rey sepa
que es judía.

¿Qué debemos pensar de todo esto? ¿Está Dios comprometiendo


Sus valores? ¿No le importa la joven que se convertirá en reina? ¿O
será que una vez más vemos cómo Él actúa a través de personas
imperfectas y con fallos? Tal vez deberíamos tener cuidado con
idolatrar a los personajes de la Biblia como si siempre hubieran
seguido la voluntad de Dios a la perfección. ¿Es posible que Dios
utilice a las personas sin aprobar todas sus acciones?

Si has estado esperando a estar un poco más preparado o “limpio”


para ofrecer tu servicio a Dios, aprende algo de Ester. Tal vez no
sea cuestión de esperar hasta estar en nuestro mejor momento
para servir a Dios, sino que servirle sea precisamente lo que nos
lleva a dar lo mejor de nosotros mismos.

1. ¿Cuál es una de tus historias favoritas de la infancia?


2. ¿Qué compromiso o decisión difícil has estado enfrentando
últimamente?
3. ¿Qué es algo que te gustaría hacer para Dios y que aún sigue
pendiente?
f
SEMANA 1: JUEVES

EL COPERO
1 A ines del otoño, en el mes de quisleu, del año veinte del reinado
del rey Artajerjes,[a] me encontraba en la fortaleza de Susa.
11 …En esos días yo era el copero del rey. Nehemías 1:1 y 11

L
a historia de Nehemías se considera la última actividad
registrada antes de que las Escrituras del Antiguo Testamento
guarden silencio, anticipando la llegada del Mesías en los
Evangelios. Nuestro estudio comienza en el año 445 a.C., 160 años
después de que Daniel y sus amigos fueran llevados cautivos a
Babilonia. Han pasado noventa y tres años desde que Ciro permitió
que un pequeño grupo de judíos regresara a su tierra natal, y
setenta y un años desde que se completó el templo.

Nuestro personaje principal, Nehemías, servía como copero del rey


Artajerjes, el tercer hijo del esposo de Ester, el rey Jerjes. Solo han
pasado veinte años desde los acontecimientos relatados en el libro
que lleva su nombre. De hecho, los historiadores judíos sugieren
que la reina Ester aún vivía cuando comienza este pasaje.

El copero del rey ocupaba una posición muy respetada. Es


probable que Nehemías pasara mucho tiempo en presencia del
rey, y solo pudo haber alcanzado este puesto gracias a la profunda
con ianza que Artajerjes depositó en él. La seguridad del rey
dependía de la integridad de este judío exiliado. Artajerjes subió al
trono tras el asesinato de su padre a manos de Artabano,
comandante de la guardia. Por lo tanto, debía ser especialmente
cauteloso con respecto a quién permitía estar cerca de él.
¿Recibió Nehemías este cargo por recomendación de la ya célebre
reina Ester?

A lo largo del estudio de este libro, examinaremos con frecuencia


las experiencias de Nehemías buscando conexiones con nuestras
propias vidas. Re lexionaremos sobre lo que signi ican para
f
f
f
f
nuestro camino personal, así como sobre los principios que se
aplican a nuestra comunidad de fe. Si te sientes espiritualmente
estancado o impotente, o si lideras una organización enfrentando
un cambio importante, presta mucha atención. Tal vez formes
parte de un campus nuevo en formación, estés en el campus de
Redlands en plena transición de un líder importante, o estés aquí
en Chattanooga lanzando un ambicioso proyecto de construcción.
En todas estas situaciones, esperamos encontrar inspiración en el
ejemplo de Nehemías. Así que mantén los ojos abiertos y el
corazón atento a la voz de Dios.

1. ¿Quiénes son tres personas en las que confío profundamente?


¿Por qué confío tanto en ellas?
2. ¿Quién me ha demostrado más con ianza a lo largo de mi vida?
3. ¿Qué aspecto de mi carácter me gustaría invitar a Jesús a
transformar hoy?
f
SEMANA 1: VIERNES

PREGUNTAS
2 Hananí, uno de mis hermanos, vino a visitarme con algunos
hombres que acababan de llegar de Judá. Les pregunté por los
judíos que habían regresado del cautiverio y sobre la situación en
Jerusalén. Nehemías 1:2

T
engo un amigo de toda la vida, Phil, que constantemente se
encuentra en las conversaciones más sorprendentes. Ya sea
con amigos cercanos o con completos desconocidos, si me
alejo un momento, al volver lo encuentro sumergido en profundas
charlas: recibiendo explicaciones cientí icas que no entiendo,
desentrañando los misterios de la crianza, o descubriendo
conexiones entre personas que revelan una red fascinante de
relaciones.

Durante mucho tiempo me pregunté cómo lograba hacer esto con


tanta naturalidad. Al observar y analizar su manera de interactuar,
me di cuenta de algo: Phil tiene una curiosidad genuina por las
personas. Es lento para soltar sus opiniones y rápido para hacer
preguntas.

Intrigado por el poder de esta actitud, empecé a buscarla en otros.


Una y otra vez he observado que los mejores líderes y quienes
alcanzan grandes logros han perfeccionado el arte de hacer
buenas preguntas.

Al comenzar nuestra historia, Nehemías recibe a unos visitantes


que regresan de Jerusalén a Susa. Según casi cualquier medida,
Nehemías es la persona más importante en la sala. Sin embargo,
no presume de sus logros personales, ni de las personas
in luyentes que ha conocido, ni del impacto que está teniendo en
el reino. En lugar de eso, la cuarta frase del libro comienza con
estas palabras: “Pregunté.” Todo el impacto de la historia de
Nehemías descansa en el uso de estas dos palabras.
f
f
Hay muchas cosas en este mundo, dentro de mi comunidad de fe
y en mi vida, que necesitan un cambio. Pero quizás, antes de
apresurarme a compartir mis brillantes ideas sobre cómo
resolverlo todo, debería seguir el ejemplo de Phil y de Nehemías.
Debería comenzar haciendo preguntas.

1. ¿Conoces a alguien que hace muy buenas preguntas?


2. ¿Qué desafíos o tareas estás enfrentando ahora mismo? ¿Qué
preguntas clave deberías estar planteándote?
3. ¿Qué pregunta(s) le estás haciendo a Dios actualmente? ¿Qué
pregunta(s) estás evitando hacerle? Considera escribir en un
diario las posibles respuestas que Él podría darte.
SEMANA 2: LUNES

LAGRIMAS
2 Hananí, uno de mis hermanos, vino a visitarme con algunos
hombres que acababan de llegar de Judá. Les pregunté por los
judíos que habían regresado del cautiverio y sobre la situación en
Jerusalén. 3 Me dijeron: «Las cosas no andan bien. Los que
regresaron a la provincia de Judá tienen grandes di icultades y
viven en desgracia. La muralla de Jerusalén fue derribada, y las
puertas fueron consumidas por el fuego». 4 Cuando oí esto, me
senté a llorar. Nehemías 1:2-4

D
os puntos importantes destacan en los versículos de hoy.
Primero, Nehemías escuchó.

Hemos hablado sobre la importancia de hacer buenas preguntas.


Sin embargo, eso sirve de poco si no estamos dispuestos a
escuchar. Todos hemos estado en una clase donde el profesor
lanza una pregunta con la clara intención de responderla él mismo.
La verdadera sabiduría de una gran pregunta está en la escucha
que le sigue. Nehemías preguntó, y luego escuchó.

Pero decir que Nehemías escuchó no capta toda la historia.


Escuchó con profundidad, no solo con los oídos, sino con el
corazón. Su pregunta encendió una chispa y dio pie a una historia
desgarradora. Esto solo es posible porque Nehemías sentía un
profundo amor por la fe hebrea y por la historia del pueblo de
Dios.

Solo podemos conjeturar por qué Nehemías permaneció en Susa


mientras otros regresaban a su tierra. ¿Se quedó por inclinación
personal y el deseo de mantener su posición privilegiada? ¿Tenía
miedo de emprender un viaje tan arriesgado, lleno de
incertidumbre, pre iriendo la comodidad y la seguridad de la
rutina? ¿O luchó en oración con el llamado de Yahvé y concluyó
f
f
que debía permanecer en el lugar donde Dios ya lo había puesto?
Sea cual sea la razón, ahora está profundamente conmovido por la
situación de su pueblo y los escombros humeantes de su ciudad.

Aquí encontramos un principio importante: muchas veces, Dios


nos ilumina el siguiente paso provocando lágrimas en nuestros
ojos. Si estás discerniendo el llamado de Dios y la misión que
podría tener para tu vida, una buena señal puede estar en la
respuesta a la pregunta: “¿Qué es lo que te hace llorar?”

Ya sea que Nehemías siguiera como copero por evasión o por


obediencia al llamado, su reacción emocional ante esta
conversación lo impulsa a actuar. El mover del Espíritu Santo no le
permite quedarse inmóvil. Debe responder. Pero ¿cómo?

1. ¿Tienes algún comediante favorito? Si es así, ¿quién es? ¿Qué


es lo que más te hace reír?
2. ¿Qué cosas te enfadan?
3. ¿Qué situaciones te hacen llorar?
4. ¿Qué podría estar comunicándote o pidiéndote Dios a través
de esas emociones?
SEMANA 2: MARTES

TIEMPO
4 Cuando oí esto, me senté a llorar. De hecho, durante varios días
estuve de duelo, ayuné y oré al Dios del cielo.
1 A comienzos de la siguiente primavera, en el mes de nisán,[a]
durante el año veinte del reinado de Artajerjes, le servía el vino al
rey y, como nunca antes había estado triste en su presencia.
Nehemías 1:4 y 2:1

M
e encanta la acción. A muchos de nosotros nos pasa. Pero
en mi caso, me encanta en extremo. Tal vez por eso me
cuesta tanto recordar hacer preguntas o escuchar con
atención las respuestas. Si puedo ser vulnerable un momento, a
menudo tengo que reprenderme a mí mismo porque mi mente
corre demasiado rápido hacia las soluciones en cuanto alguien
comparte un problema. Recuerdo ocasiones en las que la persona
aún no ha terminado de contar su situación, y yo ya tengo el
teléfono en la mano para llamar a la persona que, según yo, puede
resolverlo.

Todo esto me lleva a leer la reacción de Nehemías ante las noticias


de sus hermanos con asombro y admiración. Se le saltan las
lágrimas. Más aún, su llanto es tan profundo que necesita sentarse.
¿Y qué hace? ¡Nada! O al menos eso parece a simple vista.

Debemos tener cuidado de no confundir acción con actividad


visible. Tal vez yo habría reaccionado de inmediato—haciendo
llamadas, cargando el camión o convocando una reunión. Pero
Nehemías no. Él dirige la acción hacia dentro. Y eso es muy
distinto a no hacer nada.

Nehemías deja que la información se asiente en su mente, la


contempla una y otra vez. Siente con profundidad, y llora con
intención mientras rompe su rutina mediante el ayuno. Ora,
dialogando con Aquel que se preocupa aún más que él. Pospone
cualquier decisión o reacción. Los versículos que siguen muestran
que Nehemías atraviesa confesión, arrepentimiento y gratitud
durante estos largos intercambios con Yahvé. Poco a poco va
obteniendo claridad sobre lo que Dios le está pidiendo, los
recursos necesarios y el tiempo requerido para cumplir esa misión.
Todo esto se acumula, lágrima tras lágrima, pensamiento tras
pensamiento.

Cuando Nehemías por in se presenta ante el rey Artajerjes para


expresar su petición, ya han pasado cuatro meses de oración y
soledad (el tiempo que transcurre entre los meses mencionados
en Nehemías 1:1 y 2:1). Me pregunto si hay algo que esté
ocurriendo en tu vida, o en la vida de tu comunidad espiritual, que
podría bene iciarse de una cocción lenta—una reducción nacida
del tiempo y la paciencia, que fomente un compromiso y un
propósito más profundos. ¿Y qué podría querer comunicarte Dios
que no se oye bien en medio de la prisa por encontrar soluciones?

1. En una escala del 1 al 10, ¿qué tan impulsivo/a eres? ¿Qué crees
que alimenta esa impulsividad?
2. ¿Has hecho alguna compra recientemente que luego hayas
lamentado o devuelto? ¿Qué motivó esa decisión?
3. ¿Qué situación actual en tu vida crees que Dios quiere que
contemples con calma y re lexión?
f
f
f
SEMANA 2: MIÉRCOLES

ORACIÓN
5 y dije: «Oh Señor, Dios del cielo, Dios grande y temible que
cumples tu pacto de amor inagotable con los que te aman y
obedecen tus mandatos, 6 ¡escucha mi oración! Mírame y verás
que oro día y noche por tu pueblo Israel. Con ieso que hemos
pecado contra ti. ¡Es cierto, incluso mi propia familia y yo hemos
pecado! 7 Hemos pecado terriblemente al no haber obedecido los
mandatos, los decretos y las ordenanzas que nos diste por medio
de tu siervo Moisés. 8 »Te suplico que recuerdes lo que le dijiste a
tu siervo Moisés: “Si me son in ieles los dispersaré entre las
naciones; 9 pero si vuelven a mí y obedecen mis mandatos y viven
conforme a ellos, entonces aunque se encuentren desterrados en
los extremos más lejanos de la tierra,[b] yo los volveré a traer al
lugar que elegí para que mi nombre sea honrado”. 10 »El pueblo
que rescataste con tu gran poder y mano fuerte es tu siervo. 11 ¡Oh
Señor, te suplico que oigas mi oración! Escucha las oraciones de
aquellos quienes nos deleitamos en darte honra. Te suplico que hoy
me concedas éxito y hagas que el rey me dé su favor.[c] Pon en su
corazón el deseo de ser bondadoso conmigo». En esos días yo era
el copero del rey. Nehemías 1:5-11

N
ehemiah debió haber orado por muchas cosas durante sus
cuatro meses de re lexión. En ocasiones, su lenguaje
probablemente no era muy especí ico. Me recuerda a
cuando una periodista le preguntó a la Madre Teresa qué decía
cuando oraba. Su respuesta fue: “Bueno, no digo mucho. Más que
nada, escucho.” Sorprendida, la periodista preguntó: “¿Y qué te
dice Dios a ti?” A lo que la Madre Teresa respondió: “Él tampoco
dice mucho. Solo escucha.”

En otros momentos, las palabras habrán luido libremente, como


en la oración que se registra en nuestro pasaje de hoy. Los
estudiosos señalan que esta oración de Nehemiah sigue muy de
f
f
f
f
f
cerca los elementos de la oración modelo de Jesús en Mateo 6.
Reconoce el honor que merece el Dios del cielo y expresa interés
por Su reino. Incluye confesión, arrepentimiento y peticiones
presentadas de acuerdo con la voluntad de Dios.

Estas oraciones nos recuerdan que podemos acercarnos a nuestro


Salvador con cualquier preocupación que llevemos en el corazón.
Se nos anima a hacerlo con sentido de reverencia, reconociendo
Su identidad soberana y Su inmenso poder. Con humildad
escuchamos Su voz mientras reconocemos nuestras culpas y
confesamos nuestros pecados. Luego, pedimos con con ianza que
Él actúe en medio de los desafíos que enfrentamos, añadiendo con
prontitud: no se haga nuestra voluntad, sino la Tuya.

Gracias, Señor, por enseñarnos a orar.

1. Si pudieras pasar una tarde conversando con cualquier


persona de la historia (además de Dios o Jesús), ¿quién sería?
¿Por qué?
2. ¿Qué tan fácil te resulta orar? ¿En privado? ¿En voz alta?
3. Tómate un momento para seguir el modelo de la oración de
Nehemiah y transforma sus palabras en una oración que re leje
tu vida hoy.
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SEMANA 2: JUEVES

CONFESIÓN
6 ¡escucha mi oración! Mírame y verás que oro día y noche por tu
pueblo Israel. Con ieso que hemos pecado contra ti. ¡Es cierto,
incluso mi propia familia y yo hemos pecado! 7 Hemos pecado
terriblemente al no haber obedecido los mandatos, los decretos y
las ordenanzas que nos diste por medio de tu siervo Moisés.
Nehemías 1:6-7

11 Danos hoy el alimento que necesitamos,[b] 12 y perdónanos


nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan
contra nosotros. Mateo 6:11-12

A
ntes de pasar al segundo capítulo de Nehemías, me
gustaría compartir una re lexión sobre la confesión, el
lamento, el arrepentimiento y el perdón.

He notado que, en general, la confesión y el lamento colectivos


generan una reacción negativa. Es común escuchar comentarios
que muestran cierta resistencia a pedir perdón por errores que
uno no ha cometido directamente. Aunque hay ejemplos muy
visibles a gran escala —como en la política nacional, las iglesias
globales o los sistemas sometidos al escrutinio público—, los
pecados colectivos suelen ser mucho más locales y familiares. Es
mucho más común dedicar tiempo a negar, justi icar o explicar por
qué “no fue mi culpa” que expresar dolor y buscar perdón. Mi
excusa favorita sigue siendo la clásica de patio de recreo: “ya, pero
¿viste lo que hizo él?”

Aceptamos sin problema que “todos han pecado” (Romanos 3:23)


y necesitan perdón. Sin embargo, muchos nos sentimos
incómodos con confesiones públicas a nivel comunitario. Esto
parece especialmente cierto en la iglesia cristiana. En lugar de
lamentar, los cristianos mostramos una tendencia creciente a
culpar.
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Frente a esta disonancia, consideremos la oración de Nehemías. Él
ofrece una confesión colectiva, pidiendo perdón por los pecados
de la casa de su padre y de todo Israel. De manera clara, con iesa
pecados que condujeron al exilio, cometidos muchos años antes
de que él naciera. Dado el tiempo, ¿habría pedido perdón por la
rebelión de nuestros primeros padres en el Jardín del Edén? ¿Y qué
tendría de malo hacerlo? Es evidente que valora las declaraciones
amplias de dolor. Como los mejores líderes, asume la
responsabilidad por su pueblo.

Antes de pensar que Nehemías es un raro, echa un vistazo más


atento a la oración del Padre Nuestro. No es solo la oración con
lágrimas del copero la que usa lenguaje en plural al confesar:
“Perdona NUESTRAS ofensas, como también NOSOTROS
perdonamos a los que nos ofenden.” (Mateo 6:12) Podríamos
intentar justi icar el lenguaje… pero ¿para qué? Jesús deja claro
que la confesión siempre abre paso a Su perdón. ¿Por qué me
detendría a las puertas de recibir una sola gota del perdón
disponible para mí, para mi casa y para quienes amo? ¿Es posible
que el lamento colectivo fomente un sentido más profundo de
responsabilidad y compromiso con las acciones de las
comunidades a las que pertenezco? ¿Me implicaría más
activamente, con mayor energía e in luencia, en cambiar
positivamente esos grupos si tomara la confesión colectiva con
mayor seriedad?

Finalmente, quiero subrayar que la lealtad, el patriotismo y el amor


por nuestras comunidades se fortalecen —y no se debilitan—
cuando reconocemos nuestras faltas y buscamos el perdón. ¿Por
qué dedicamos tanto tiempo a ingir, a mentir o a involucrarnos en
distintas formas de hipocresía?

Hoy pido perdón por mis pecados, así como por los pecados de mi
familia, de mi generación, de mi iglesia y de mi país. Y ya que
estamos, “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; ponme a
prueba y conoce mis pensamientos. Mira si hay en mí camino de
perversidad…” (Salmo 139:23-24) Y entonces, perdóname… no solo
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un poco. Por favor, concédeme todo el perdón necesario para
quedar completamente limpio.

1. En una escala del 1 al 10, ¿qué tan fácil te resulta decir “lo
siento”? ¿Qué crees que in luye en eso?
2. ¿Alguna vez te has sentido avergonzado por tu familia? Si es
así, ¿por qué?
3. ¿Qué confesión colectiva harías si supieras que recibirías
perdón total e inmediato? ¿Qué te gustaría decirle a Jesús al
respecto en este momento?
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SEMANA 2: VIERNES

CARA DE TRISTEZA
1 A comienzos de la siguiente primavera, en el mes de nisán,[a]
durante el año veinte del reinado de Artajerjes, le servía el vino al
rey y, como nunca antes había estado triste en su presencia, 2 me
preguntó: —¿Por qué te ves tan triste? No me parece que estés
enfermo; debes estar profundamente angustiado. Entonces quedé
aterrado, 3 pero le contesté: —Viva el rey para siempre. ¿Cómo no
voy a estar triste cuando la ciudad donde están enterrados mis
antepasados está en ruinas, y sus puertas han sido consumidas por
el fuego?. Nehemías 2:1-3

H
an pasado cuatro meses desde que Nehemías recibió las
inquietantes noticias sobre las condiciones en Jerusalén. No
sabemos con certeza si durante ese tiempo ha estado
sirviendo ante el rey Artajerjes. Pero en este día tan signi icativo,
mientras el copero le sirve vino al rey, algo no encaja.

Artajerjes conoce bien a Nehemías, tanto que es capaz de


distinguir entre una expresión de tristeza y una de enfermedad.
Dos cosas llaman la atención aquí. Primero, la actitud y el servicio
de Nehemías claramente le han ganado el aprecio del rey. Quizá
“amigos” sea una palabra demasiado fuerte, pero entre ellos hay
un afecto genuino. Segundo, el carácter generalmente alegre de
este siervo contrasta de forma evidente con el espíritu abatido de
hoy, lo cual da pie a la conversación.

Por cierto, ¿te has dado cuenta de cuántos cristianos parecen


tener di icultades para mostrar alegría? Creemos que somos salvos
por gracia y servimos al Jesús resucitado: la Resurrección y la Vida.
¡Vamos a vivir para siempre! ¿No crees que deberíamos decírselo a
nuestro rostro?

Todos necesitamos la ayuda de otros en algún momento del


camino. ¿Es posible que la forma en que nos mostramos en los
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días en que no necesitamos ayuda in luya en cómo nos responden
cuando sí la necesitamos? El trato que damos a las personas que
nos rodean tiene un impacto real en el reino de Dios. Tal vez
debería considerar mi sonrisa como una forma de mayordomía
espiritual.

En esencia, el rey ha preguntado qué le ocurre. Nehemías ha orado


por este momento durante días. Ha pedido a Dios dirección, éxito
y que el rey le trate con benevolencia. Con suerte, también ha
pedido valor. Porque no importa cuánto nos preparemos, cuando
llegan estos momentos clave, pueden dar miedo.

La meditación y la oración funcionan como el campo de


entrenamiento de Dios, preparándonos para afrontar esos
momentos de tensión y temor. Al comunicarnos con Él y
re lexionar sobre las necesidades que pone en nuestro corazón, Él
nos permite ensayar las palabras y anticipar situaciones que, de
otro modo, podrían resultar demasiado intimidantes.

Nuestra historia ha llegado a este punto: Artajerjes abre la puerta,


y Nehemías, preparado por días de oración, decide cruzarla.

1. ¿Quiénes son las personas que notan cuando estás enfermo/a?


¿O cuando estás triste?
2. ¿Te gusta tu sonrisa? ¿Por qué sí o por qué no?
3. ¿Hay algo que te gustaría decirle a alguien pero te da miedo
hacerlo? ¿Por qué?
4. ¿Qué miedos te gustaría conversar con Jesús?
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SEMANA 3: LUNES

CUANDO PEDIMOS
4 El rey preguntó:—Bueno, ¿cómo te puedo ayudar? Después de
orar al Dios del cielo, 5 contesté: —Si al rey le agrada, y si está
contento conmigo, su servidor, envíeme a Judá para reconstruir la
ciudad donde están enterrados mis antepasados. 6 El rey, con la
reina sentada a su lado, preguntó: —¿Cuánto tiempo estarás fuera?
¿Cuándo piensas regresar? Después de decirle cuánto tiempo
estaría ausente, el rey accedió a mi petición. 7 Además le dije al rey:
—Si al rey le agrada, permítame llevar cartas dirigidas a los
gobernadores de la provincia al occidente del río Éufrates,[b]
indicándoles que me permitan viajar sin peligro por sus territorios
de camino a Judá. 8 Además, le ruego que me dé una carta dirigida
a Asaf, el encargado del bosque del rey, con instrucciones de
suministrarme madera. La necesitaré para hacer vigas para las
puertas de la fortaleza del templo, para las murallas de la ciudad y
para mi propia casa. Entonces el rey me concedió estas peticiones
porque la bondadosa mano de Dios estaba sobre mí.
Nehemías 2:4-8

L
as relaciones importan. Nehemías apela repetidamente al rey
basándose en su vínculo con él: “Si al rey le parece bien, y si
te agrada cómo soy yo…”, le ruega. Esto me recuerda a una
cita de Charlie Brower: “Pocas personas tienen éxito, a menos que
muchas otras quieran que lo tengan.” Según la mayoría de
de iniciones, el rey Artajerjes sería considerado un forastero entre
el pueblo de Dios. Sin embargo, actúa como si fuera parte del
pueblo. Me pregunto si eso se debe a una larga historia de
con ianza en los judíos.

Nuestro pasaje incluye lo que podría parecer una frase sin


importancia: “El rey, con la reina sentada a su lado…” La tradición
judía sugiere que hay una sola razón por la que Esdras, el autor,
incluiría ese detalle sobre quién estaba junto al rey. Creen que la
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reina en cuestión no es otra que su madrastra, la reina Ester. El rey
Artajerjes ha estado rodeado de israelitas de con ianza toda su
vida. Y gracias a esas relaciones, no se comporta como un extraño
en la conversación. Está implicado, colabora y responde con
interés.

Deberíamos tener cuidado con trazar líneas que excluyen. ¿Hemos


colocado a algunas personas en la categoría de “enemigos”
cuando Dios preferiría que las consideráramos “amigos”? Expresar
amistad y con ianza de forma generosa tiene muy poco riesgo. Me
pregunto quién podría estar dispuesto a echarnos una mano hoy…
si tan solo nos atreviéramos a pedirlo.

Ah, y hay algo más… Parece que a Artajerjes le preocupa si


Nehemías regresará. Eso resalta lo inusual de su relación. Ojalá
fuera más común que, cuando el pueblo de Dios pide un favor, la
respuesta natural fuera el deseo de que volvieran más a menudo.
No se registra la respuesta de Nehemías. Tal vez lo más importante
sea que Artajerjes lo preguntó.

A lo largo de toda esta interacción vemos una combinación de


valentía y respeto, plani icación cuidadosa y asombro,
preocupación mezclada con gratitud. Qué gran diferencia marca el
descansar en la mano de Dios.

1. ¿Cuáles son tres personas, fuera de tu familia, a quienes


podrías pedirles un gran favor? ¿Por qué las eliges?
2. ¿Qué mejoras físicas te gustaría ver en tu hogar? ¿Y en tu lugar
de culto?
3. ¿Por qué respuesta a una oración reciente estás agradecido a
Dios hoy?
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SEMANA 3: MARTES

PELIGRO
9 Cuando llegué ante los gobernadores de la provincia al occidente
del río Éufrates, les entregué las cartas del rey. Debo agregar que el
rey mandó o iciales del ejército y jinetes[c] para protegerme.
10 Ahora bien, cuando Sanbalat, el horonita, y Tobías, el o icial
amonita, se enteraron de mi llegada, se molestaron mucho porque
alguien había venido para ayudar al pueblo de Israel.
Nehemías 2:9-10

S
in mucho alboroto, nuestra historia pasa de las peticiones de
Nehemías al viaje en sí. Aquí notamos una ventaja de tener
amigos cuya sabiduría está alineada con sus recursos. El rey
se ha adelantado a los desafíos del camino y ha provisto a
Nehemías de cartas de autorización y escolta militar, algo que él ni
siquiera había pensado en pedir.

En cuanto nuestro equipo de construcción cruza las fronteras de


Jerusalén, aparece un personaje recurrente en la historia: Sanbalat.
Se convierte constantemente en el archienemigo de nuestro
protagonista.

Sanbalat cree en Dios. Forma parte del linaje judío que permaneció
en la región mientras otros fueron deportados a Babilonia. Con el
tiempo, tanto él como sus antepasados adaptaron la fe hebrea,
mezclándola con elementos de religiones vecinas, tanto por
matrimonios como por in luencias teológicas. Su nombre proviene
del dios lunar sumerio, y el pueblo que gobernaba era conocido
como los samaritanos. Se opondrá a la obra de Nehemías en cada
etapa.

No todos los creyentes son iguales. A menudo re lexiono sobre la


diferencia entre decir “soy cristiano” y decir “estoy dispuesto a
identi icarme con todos los cristianos”. Lo mismo ocurre entre los
cristianos adventistas.
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Para el judío, la idelidad total e indivisible a Yahvé era tan central
como lo es Cristo para el cristiano. No basta con que Jesús esté
presente entre muchas ideas importantes o doctrinas
fundamentales. Él debe ser el centro y la totalidad de nuestra fe.
Como dice Pablo en Colosenses 1:17 “Él ya existía antes de todas
las cosas y mantiene unida toda la creación.” Y como Jesús mismo
a irmó en el Evangelio de Juan: “Yo soy el camino, la verdad y la
vida.” (14:6)

Hoy, reconoce la iabilidad de esta verdad. Donde Cristo es


exaltado, las personas son atraídas… y los enemigos se activan.

1. ¿Qué actividades te parecen demasiado peligrosas para


participar en ellas? ¿Por qué?
2. ¿A quién consideras sabio? ¿De quién buscas consejo cuando
haces planes importantes?
3. ¿Alguna vez te has sentido desanimado en tu camino con Jesús
por el comportamiento de otros cristianos? Si es así, ¿cómo lo
viviste?
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SEMANA 3: MIERCOLES

PRESENTARSE
11 Entonces llegué a Jerusalén. Nehemías 2:11

R
econozco la sencillez de lo que estoy a punto de decir, pero
merece una re lexión seria: el primer paso para lograr
cualquier gran cosa es hacerse presente.

En mi currículum iguran diez años como profesor de secundaria y


ocho como docente universitario. Durante ese tiempo, mantuve
conversaciones frecuentes con jóvenes interesados en saber qué
les recomendaría para convertirse en estudiantes exitosos.
Hablábamos de hábitos de estudio, estrategias e icaces para
tomar apuntes, rodearse de las personas adecuadas y otros temas
relacionados. Sin embargo, con el tiempo, apareció un ingrediente
que, siendo el más simple, resultó ser también el más profundo:
estar presente.

He llegado a creer que los estudiantes que se levantan de la cama,


llegan puntuales a clase, se mantienen despiertos durante las
lecciones y siguen con el dedo la página cuando el profesor
menciona un libro o el programa del curso, acaban situándose
automáticamente en el cuartil superior de su clase, tanto en
secundaria como en la universidad (sin importar su coe iciente
intelectual). Lee lo que se te pide que leas. Acude a donde se
espera que estés. Haz el intento con decisión: hazte presente.

De manera similar, creo que el principio más impactante en la


crianza de los hijos es practicar el arte de la presencia. Al
acompañar a madres y padres en situaciones difíciles, siempre
empiezo animándoles a estar presentes de forma inquebrantable.
Mírales a los ojos. Escucha sus voces. Busca maneras de participar
en sus actividades y conversaciones. Hazte presente.
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La verdad, este es también el principio que guía mi ministerio
pastoral. Puede que no siempre sepa responder a las preguntas
teológicas de algún feligrés, pero he decidido que es más
importante caminar juntos que ser el “experto” en respuestas
espirituales. Por eso me siento cómodo adorando junto a personas
con las que seguramente no estoy de acuerdo en todo, pero a
quienes cuento como parte de mi familia. En una comunidad de fe,
el poder de la presencia y el sentido de pertenencia nos sostienen
en medio de la confusión, el dolor y la adversidad.

Una de las imágenes más vívidas de este principio es cuando Jesús


se describe a sí mismo de pie, a la puerta de nuestros corazones,
llamando. Él se hace presente. Y a quien abra la puerta, Él entrará…
el arte de la presencia. (Apocalipsis 3:20)

Reconstruir los muros de Jerusalén será una tarea compleja y


exigente. Nada de eso ocurrirá sin el primer paso. Todo comienza
con hacerse presente.

1. ¿Qué a ición o actividad siempre has querido probar pero aún


no te has animado a comenzar?
2. ¿A quién en tu entorno local siempre has querido conocer?
¿Quién podría ayudarte a llegar a esa persona?
3. ¿Has oído hoy a Jesús llamar a la puerta de tu corazón? ¿Le has
abierto? ¿Qué conversación deberías tener con Él sobre esto?
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SEMANA 3: JUEVES

PACIENCIA
11 Entonces llegué a Jerusalén. Tres días después, 12 me escabullí
durante la noche, llevando conmigo a unos cuantos hombres. No le
había dicho a nadie acerca de los planes que Dios había puesto en
mi corazón para Jerusalén. No llevamos ningún animal de carga,
con excepción del burro en el que yo cabalgaba. 16 Los
funcionarios de la ciudad no supieron de mi salida ni de lo que
hice, porque aún no le había dicho nada a nadie sobre mis planes.
Todavía no había hablado con los líderes judíos: los sacerdotes, los
nobles, los funcionarios, ni con ningún otro en la administración.
Nehemías 2:11-12 y 16

U
na de las lecciones más difíciles es aprender cuándo callar y
cuándo hablar. Tal vez tengas un amigo que, sin querer,
siempre termina metiendo la pata: habla primero y piensa
después. En la preparatoria, me di cuenta de que había perdido
una amistad por decir cosas sin pensar. Fue una experiencia difícil
de asimilar. Pero ahora reconozco la sabiduría del enfoque de
Nehemías.

No hay duda de que Nehemías siente profundamente lo que está


ocurriendo en Jerusalén. Cuenta con recursos, permiso y ninguna
otra obligación en su agenda. Por eso resulta sorprendente que
tenga la disciplina de frenar, hacer una pausa y ganar la
perspectiva que viene de escuchar antes de hablar.

Cuanto más importante sea el mensaje que tenemos que


comunicar, más necesario es ganarnos el derecho a hacerlo. Es
signi icativo que Jesús caminara por los polvorientos caminos de
Palestina durante casi treinta años antes de comenzar su
ministerio público. Habitualmente, pasaba tiempo con las
personas antes de ofrecer instrucciones o correcciones.
¿Recuerdas a la mujer junto al pozo? Jesús cruza intencionalmente
las fronteras de Israel para entrar en Samaria y hablar con ella.
f
Tiene cosas importantes que decirle. Aun así, se toma el tiempo de
pedirle un vaso de agua—un gesto muy controvertido en aquel
contexto—y le permite avanzar en la conversación a su propio
ritmo.

La próxima vez que sintamos que un amigo está tomando malas


decisiones y tengamos pensamientos sobre cómo podría mejorar
la situación, quizás deberíamos hacer una pausa, respirar hondo y
re lexionar si hemos invertido el tiempo y la energía necesarios
para ganarnos el derecho a hablar.

Al in y al cabo, el amor es paciente.

1. En una escala del 1 al 10, ¿cuán paciente te consideras? ¿Por


qué?
2. ¿Quién en tu vida consideras que es extraordinariamente
paciente? ¿Cómo experimentas esa paciencia?
3. ¿Qué amigo o familiar viene ahora a tu mente? ¿Qué oración
podrías elevar por esa persona mientras haces una pausa y
practicas la paciencia antes de compartir tus pensamientos?
f
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SEMANA 3: VIERNES

MIRALO POR TI MISMO


12 me escabullí durante la noche, llevando conmigo a unos cuantos
hombres. No le había dicho a nadie acerca de los planes que Dios
había puesto en mi corazón para Jerusalén. No llevamos ningún
animal de carga, con excepción del burro en el que yo cabalgaba.
13 Salí por la puerta del Valle cuando ya había oscurecido y pasé
por el pozo del Chacal[d] hacia la puerta del Estiércol para
inspeccionar las murallas caídas y las puertas quemadas. 14 Luego
fui a la puerta de la Fuente y al estanque del Rey, pero mi burro no
pudo pasar por los escombros. 15 A pesar de que aún estaba
oscuro, subí por el valle de Cedrón e inspeccioné la muralla, antes
de regresar y entrar nuevamente por la puerta del Valle.
Nehemías 2:12-15

D
urante los pocos días que lleva en Jerusalén, Nehemías ha
estado ocupado… en silencio, pero ocupado. Se cuida de
no llamar la atención sobre sus actividades, recorriendo los
muros derruidos de la ciudad por la noche en lugar de hacerlo
durante el día. Eso hace que su tarea sea más difícil, pero merece
la pena. Con paciencia, da la vuelta a la ciudad, a veces montado
en un burro, otras a pie. Está decidido a ver las cosas con sus
propios ojos.

Esto es algo fundamental que debemos interiorizar. ¿Alguna vez te


has alterado por historias que te ha contado un amigo o
compañero? Te sube la presión, reaccionas de inmediato. A veces
empezamos lanzando acusaciones y encendiendo una batalla
campal. ¿Te ha pasado que, al inal, descubriste que actuaste
basándote en información incompleta o equivocada? Ups.
Pedimos disculpas, claro, pero rara vez se pueden deshacer del
todo las consecuencias.

Nunca des por sentado que los muros están derribados solo por lo
que otros dicen; ve y compruébalo tú mismo. Este principio es
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especialmente importante en nuestras relaciones. Me pregunto
cuántos matrimonios, amistades y vínculos espirituales se han roto
por con iar en datos incorrectos que alguien compartió sin
pensarlo mucho.

En Mateo 18, Jesús propone una manera con iable de evitar este
tipo de pérdidas. Dice que, si creemos que alguien nos ha
ofendido, debemos ir directamente a esa persona, en privado, para
buscar la reconciliación. Saltarse este paso y comentarlo con
terceros que no están involucrados solo suele empeorar las cosas
y distorsionar la verdad. Ve tú mismo, comprueba qué está
ocurriendo. Imita a Nehemías: rodea tercamente los muros
derruidos haciendo preguntas, buscando comprender de verdad,
y solo entonces intenta reparar lo dañado.

Nehemías ha contrastado sus suposiciones y ha visto con sus


propios ojos. Esto nos lleva a una última re lexión para hoy. Si de
verdad quieres embarcarte en una misión para Dios, pídele que te
guíe hacia las heridas que le duelen en lo más profundo. Invítalo a
llevarte a los escombros de las vidas por las que dio su sangre.
Alinea tu corazón con el latido del corazón de Dios por aquellos
que están en necesidad o lejos de Él.

Señor Dios, revela tu llamado a nuestras vidas. Que podamos ver


por nosotros mismos.

1. ¿Con cuál de estos sentidos te identi icas más: oír, ver o tocar?
¿Por qué?
2. ¿Has perdido alguna relación por algo que no era cierto? ¿Qué
hiciste al respecto?
3. Cuando oras, ¿sientes que Dios te llama a una misión
especí ica? ¿Cómo podrías comprobar si lo que percibes es
realmente así?
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SEMANA 4: LUNES

COMUNIDAD
16 Los funcionarios de la ciudad no supieron de mi salida ni de lo
que hice, porque aún no le había dicho nada a nadie sobre mis
planes. Todavía no había hablado con los líderes judíos: los
sacerdotes, los nobles, los funcionarios, ni con ningún otro en la
administración; 17 pero ahora les dije: —Ustedes saben muy bien
las di icultades en que estamos. Jerusalén yace en ruinas y sus
puertas fueron destruidas por fuego. ¡Reconstruyamos la muralla
de Jerusalén y pongamos in a esta desgracia! 18 Después les conté
cómo la bondadosa mano de Dios estaba sobre mí, y acerca de mi
conversación con el rey. De inmediato contestaron: —¡Sí,
reconstruyamos la muralla! Así que comenzaron la buena obra..
Nehemías 2:16-18

A
quí, nuestra historia pasa de una aplicación personal a una
comunitaria. Para comprender esto en su totalidad,
debemos reconocer las diferencias de sensibilidad entre
los antiguos hebreos y el mundo occidental contemporáneo.

Los hijos de Israel encontraban su mayor identidad en pertenecer


a la comunidad de Yahvé. Las Escrituras relatan una y otra vez
conexiones signi icativas a lo largo del tiempo mediante
genealogías que muestran lazos familiares. Ya hemos notado un
patrón de confesión y lamento colectivos. Los hebreos valoraban
el concepto de comunidad por encima del individualismo, y la
pertenencia por encima del aislamiento. Por eso tiene todo el
sentido que Nehemías comience su labor creando consenso y
generando compromiso entre los hebreos que ya vivían en
Jerusalén. No tiene intención de mover ladrillos o piedras él solo.
La obra de Dios será realizada por Su pueblo, no por un individuo
aislado. “Nosotros” reconstruiremos el muro. El éxito será
colectivo, como iglesia de Dios, como cuerpo de Cristo.
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En nuestra cultura actual se exalta el individualismo a ultranza.
Nuestra mayor fuente de orgullo es la historia de alguien que se
levanta por sus propios medios, sin ayuda de nadie. No es de
extrañar que resulte tan fácil dejar de participar en la iglesia y
optar por caminar a solas con Jesús. Sin embargo, necesitamos
cambiar esta forma de pensar si queremos captar el mensaje de
esta historia. Tal vez necesitemos ese mismo cambio para
comprender realmente el llamado que Dios tiene para nuestras
vidas.

A lo largo del Nuevo Testamento, Jesús, Pedro y Pablo utilizan un


lenguaje colectivo para describir la obra de Dios. Una comunidad
de pertenencia es el plan de Dios para la iglesia apostólica, no solo
para el antiguo pueblo hebreo. Nunca fuimos creados para seguir
a Dios en solitario, como si fuéramos un miembro amputado y
aislado de Su cuerpo. Las Escrituras nos hablan de algo mucho
más grande que tú o yo. En esa historia descubrimos nuestra
identidad al formar parte del Reino de Dios. Implícitamente, los
hijos de Dios trabajan para funcionar como familia y se esfuerzan
por edi icar ese Reino.

Hoy debemos re lexionar sobre la aplicación de Nehemías 2:18,


que usa un lenguaje en plural. Oremos para entender la misión que
Dios tiene para nuestra iglesia. Al esforzarnos por construir
comunidades de pertenencia, que podamos descubrir una labor
uni icada y desarrollar nuestra misión colectiva.

1. ¿Qué deportes en equipo disfrutas practicar o ver? ¿Por qué?


2. ¿Preferías los proyectos individuales o grupales en la escuela?
¿Por qué?
3. ¿Cuál es tu comprensión de la misión de tu iglesia? ¿Dónde
encuentras tu lugar dentro de esa misión?
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SEMANA 4: MARTES

ASIENTOS EN EL AUTOBÚS
19 Sin embargo, cuando Sanbalat, Tobías y Gesem el árabe se
enteraron de nuestro plan, se burlaron con desprecio. —¿Qué están
haciendo?—preguntaron—. ¿Se rebelan contra el rey? 20 Yo
contesté: —El Dios del cielo nos ayudará a tener éxito. Nosotros, sus
siervos, comenzaremos a reconstruir esta muralla; pero ustedes no
tienen ninguna parte ni derecho legal o reclamo histórico en
Jerusalén. Nehemías 2:19-20

¿Y
a hablamos de Sanbalat? Cada vez que aparece en
nuestra historia, suele haber dos constantes. Primero,
intenta aparentar que forma parte del equipo de
Nehemías: se presenta como útil y creyente. Segundo,
en realidad está tratando de sabotear la misión mediante tácticas
de subversión, crítica, distracción y otras similares.

Nehemías no pierde tiempo intentando ganarse a Sanbalat ni a su


grupo. Su discernimiento es tan claro que apenas se detiene a
conversar. Le dice: “Vamos a hacer esto con la bendición de Dios,
y tú no vas a formar parte. Así que puedes retirarte.” ¡Wow!
Nehemías no se anda con rodeos.

En el conocido libro “Good to Great”, Jim Collins analiza los


comportamientos más comunes de las organizaciones que
superan claramente a sus competidores promedio y logran un
rendimiento sostenido al más alto nivel. Entre otros conceptos,
Collins presenta una poderosa metáfora sobre liderazgo: los
asientos en un autobús. Explica que los mejores líderes invierten
tiempo y energía en discernir si las personas de su equipo están
ocupando el asiento adecuado en el autobús. Si no lo están, el
líder debe ayudarles a moverse hasta encontrar el lugar donde
puedan cumplir mejor su propósito. Y cuando se identi ica que no
hay ningún asiento adecuado para una persona dentro de la
f
organización, el líder debe actuar con rapidez y sabiduría para
pedirle que se baje del autobús.

¿Suena poco cristiano? Nehemías diría que no. De hecho,


debilitamos la misión de la iglesia cuando permitimos que
personas sin intención de comprometerse con la obra que hemos
de inido asuman roles de liderazgo. Es fundamental alinear
constantemente nuestros equipos con los valores centrales que
dan vida a la comunidad de Crosswalk y con las declaraciones de
propósito que sostenemos.

Invitar a todos a pertenecer es esencial, pero también lo es


mantener la claridad del mensaje y la misión. Esta obra es
demasiado importante; para reconstruir los muros se necesita un
enfoque constante y decidido.

1. ¿Qué es lo que más te atrae de Crosswalk? ¿Qué sabes sobre


su misión declarada?
2. En una escala del 1 al 10, ¿qué tan dispuesto estás a explorar un
rol de liderazgo en la iglesia? ¿Por qué?

P.D. – Para más información sobre las declaraciones de propósito


de Crosswalk y nuestros valores fundamentales (Pertenencia,
Impulso y Experiencia), visita crosswalkvillage.com y echa un
vistazo a la sección “About”.
f
SEMANA 4: MIÉRCOLES

TRABAJO EN EQUIPO
1 Entonces Eliasib, el sumo sacerdote, y los demás sacerdotes
comenzaron a reconstruir la puerta de las Ovejas. La dedicaron y
colocaron las puertas, levantaron la muralla hasta llegar a la torre
de los Cien, la cual también dedicaron, y hasta la torre de
Hananeel. 2 Trabajaron junto a ellos personas de la ciudad de
Jericó, y más allá de ellos estaba Zacur, hijo de Imri. 3 La puerta del
Pescado la construyeron los hijos de Senaa. Colocaron las vigas,
levantaron las puertas e instalaron sus cerrojos y barras.
6 La puerta de la Ciudad Antigua[a] la repararon Joiada, hijo de
Paseah, y Mesulam, hijo de Besodías. Colocaron las vigas,
levantaron las puertas e instalaron sus cerrojos y barras. 7 Junto a
ellos estaban Melatías de Gabaón, Jadón de Meronot, gente de
Gabaón y gente de Mizpa, el cuartel general del gobernador de la
provincia al occidente del río Éufrates.
13 La puerta del Valle la repararon los habitantes de Zanoa,
dirigidos por Hanún. Levantaron las puertas e instalaron sus
cerrojos y barras. También repararon cuatrocientos sesenta
metros[d] de la muralla hasta la puerta del Estiércol.
Nehemías 3:1-3, 6-7 y 13

E
l capítulo tres de Nehemías está compuesto por una lista de
nombres de personas y grupos que trabajaron en la
reconstrucción de los muros derrumbados de Jerusalén—
algo que, a simple vista, puede parecer bastante aburrido. Sin
embargo, descubrimos que la tarea se lleva a cabo, en su mayoría,
en grupos, en equipo. A lo largo del pasaje, aparecen frases como
“trabajaron junto a ellos” (v.2, 7, 9, 19), “al lado de él” (v.4), y “junto
a él” (v.10, 16, 17, 20). También se repiten palabras como “después”
o “a continuación”, creando así un mosaico de una cadena
continua de trabajadores. No se trata de una lista de constructores
aislados, sino del retrato de un gran equipo en acción.
Mientras que los equipos ine icaces suelen producir resultados
decepcionantes, los equipos productivos superan con creces la
capacidad individual de sus miembros. Esta observación es muy
común y especialmente relevante al re lexionar sobre los planes de
Dios para Su iglesia. Tal vez nos convendría preguntarnos por qué
algunos equipos logran ser tan e icaces.

Hace muchos años, Kurt Lewin llevó a cabo un estudio pionero


sobre el poder de la sinergia: la capacidad de dos o más
organismos para producir un resultado que no podrían lograr
individualmente. Estos son algunos de los bene icios que
identi icó:

1. Mejor toma de decisiones: mayor perspectiva, claridad y


capacidad de síntesis.
2. Mayor probabilidad de identi icar y descartar soluciones
incorrectas.
3. La memoria de los hechos es más precisa y completa.
4. Aumenta la motivación para alcanzar el éxito.
5. Es posible tomar decisiones arriesgadas con mayor
seguridad y precaución.
6. El compromiso aumenta al participar activamente en el
proceso de decisión.
7. Se desarrollan de forma más estable los valores, actitudes
y comportamientos necesarios para aplicar esas
decisiones.

Otros estudios indican que las personas que forman parte de


equipos funcionales experimentan mayores niveles de felicidad
que quienes no lo hacen. En de initiva, el llamado de Dios a formar
parte de Su cuerpo no solo es bene icioso para Su Reino; también
conduce a una vida mejor para nosotros.

Te invito a “trabajar junto a ellos”.

1. ¿Qué tarea has abordado recientemente como parte de un


equipo? ¿Cómo resultó la experiencia?
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2. ¿Qué actividades en equipo realizas con tu familia (pareja o
hijos)? ¿Cuánto disfrutas de ello y por qué?
3. ¿En qué equipos participas dentro de tu familia de fe? ¿A
cuáles te gustaría unirte?
SEMANA 4: JUEVES

AISLAMIENTO
7 También observé otro ejemplo de algo absurdo bajo el sol. 8 Es el
caso de un hombre que está totalmente solo, sin hijos ni hermanos,
no obstante trabaja mucho para acumular toda la riqueza posible.
Sin embargo, luego se pregunta: «¿Para quién trabajo? ¿Por qué me
privo de tantos placeres?». Nada tiene sentido, todo es tan
deprimente. 9 Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden
ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Eclesiastes 4:7-9

A
yer hablamos sobre los bene icios del trabajo en equipo.
Hoy, me gustaría explorar la otra cara de la moneda: el
impacto destructivo del aislamiento.

Primero, aclaremos la diferencia entre tiempo a solas, introversión


o incluso ansiedad social, y el aislamiento. No estamos hablando
de los momentos necesarios para recargar energías o de los
períodos de soledad buscada (una práctica espiritual valiosa). El
aislamiento, en cambio, se caracteriza por la ausencia total de
apoyo social, de amistad y de comunidad.

El aislamiento socava nuestro bienestar de muchas maneras. En


primer lugar, los estudios indican que nuestra salud física se
deteriora notablemente en las siguientes formas. El aislamiento
social:

a. Aumenta signi icativamente el riesgo de muerte


prematura por cualquier causa, un riesgo comparable al
del tabaquismo, la obesidad o el sedentarismo.
b. Está asociado a un aumento del 50% en el riesgo de
demencia.
c. Se relaciona con un 29% más de riesgo de enfermedad
cardíaca y un 32% más de riesgo de sufrir un accidente
cerebrovascular.
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d. Entre pacientes con insu iciencia cardíaca, se asocia con
casi cuatro veces más riesgo de muerte, un 68% más de
riesgo de hospitalización y un 57% más de visitas a
urgencias.

Además, el aislamiento social está vinculado a tasas mucho más


altas de depresión, ansiedad y suicidio. Según los sociólogos, los
jóvenes y adultos jóvenes son quienes han experimentado el
mayor incremento en estos problemas en los últimos tiempos.

Teniendo en cuenta estos factores, podemos a irmar con


seguridad que el aislamiento es una herramienta e icaz del
enemigo en la guerra espiritual contra el pueblo de Dios. En
contraste, la solución divina es invitarnos a formar parte de una
comunidad de pertenencia, amistad y con ianza.

No es de extrañar que Pablo nos exhorte en Hebreos 10:25: “Y no


dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino
animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su
regreso se acerca.”

1. ¿Te consideras más introvertido o extrovertido?


2. ¿Qué actividades pre ieres hacer en soledad y cuáles disfrutas
más en grupo?
3. Piensa en un día común de adoración en tu comunidad de fe.
¿Qué es lo que más disfrutas de esa experiencia?
4. ¿Quién viene a tu mente para orar por él o ella hoy? Considera
decírselo.
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SEMANA 4: VIERNES

INSULTOS
1 Cuando Sanbalat se enteró de que estábamos reconstruyendo la
muralla, se enojó muchísimo. Se puso furioso y se burló de los
judíos, 2 diciendo ante sus amigos y los o iciales del ejército de
Samaria: «¿Qué cree que está haciendo este pobre y debilucho
grupo de judíos? ¿Acaso creen que pueden construir la muralla en
un día por tan solo ofrecer unos cuantos sacri icios?[b] ¿Realmente
creen que pueden hacer algo con piedras rescatadas de un montón
de escombros, y para colmo piedras calcinadas?». 3 Tobías, el
amonita, que estaba a su lado, comentó: «¡Esa muralla se vendría
abajo si tan siquiera un zorro caminara sobre ella!». 4 Entonces oré:
«Escúchanos, Dios nuestro, porque se burlan de nosotros. ¡Que sus
burlas recaigan sobre sus propias cabezas, y que ellos mismos sean
llevados cautivos a una tierra extraña! 5 No pases por alto su culpa.
No borres sus pecados, porque han provocado tu enojo delante
de[c] los que construyen la muralla». Nehemías 4:1-5

A
lo largo de nuestra historia, la igura de Sanbalat destaca
de manera constante. Sin apoyar ni participar, recurre a
distintas tácticas para frustrar al equipo de Nehemías. La
estrategia de hoy: insultos y burlas.

Tal vez creciste en un grupo de amigos donde las bromas pesadas


y los insultos eran parte del día a día. Todos se pinchaban y
provocaban entre sí para escalar posiciones en la jerarquía social
del grupo. A veces el grupo se unía para burlarse de una sola
persona; otras veces, eran duelos verbales entre dos que
competían con su ingenio. Muchas veces, este tipo de interacción
parece inofensiva, incluso divertida: simples bromas entre amigos.

Un ejemplo conocido es el intercambio entre Winston Churchill y


Lady Astor. Ella le dijo: “Si fueras mi marido, envenenaría tu té.” A
lo que él respondió: “Y si tú fueras mi esposa, me lo bebería.”
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En su forma más leve, los insultos provocan risa y hacen que quien
los lanza se sienta superior. Pero en su forma más dañina,
consumen la energía que podríamos dedicar a cosas buenas, nos
hacen dudar de nuestro valor y nos pueden llevar a actuar de
maneras que luego lamentamos. En la mayoría de los casos, es
mejor ignorar los insultos que responder a ellos.

Nehemías no entra en discusión con Sanbalat ni con Tobías. No


debate ni se de iende. En su lugar, guía a su equipo en oración y
entrega su frustración a Yahvé. Nosotros deberíamos hacer lo
mismo. Y cuando lo hagamos, no es necesario endulzar nuestras
palabras. Dios puede manejar nuestras emociones más crudas y
nuestro lenguaje más intenso. También puede ablandar nuestros
corazones, corregir nuestra arrogancia y suavizar nuestra
terquedad. Jesús es el lugar perfecto al que acudir cuando nos
sentimos insultados o humillados.

Después de con iarle los insultos a Dios, los albañiles retomaron su


trabajo en el muro.

1. En una escala del 1 al 10, ¿cuánto te gusta discutir? ¿A qué


crees que se debe?
2. ¿Recuerdas una ocasión en la que un amigo te insultó o trató
de avergonzarte? ¿Cómo reaccionaste?
3. ¿Hay alguien a quien suelas tomar el pelo con frecuencia?
¿Cómo crees que eso le hace sentir?
4. ¿Qué relación tiende a provocarte reacciones de
confrontación? ¿Qué te gustaría hablar con Jesús al respecto?
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SEMANA 5: LUNES

SUFRIMIENTO
7 Ahora tenemos esta luz que brilla en nuestro corazón, pero
nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que
contienen este gran tesoro.[b] Esto deja bien claro que nuestro gran
poder proviene de Dios, no de nosotros mismos. 8 Por todos lados
nos presionan las di icultades, pero no nos aplastan. Estamos
perplejos pero no caemos en la desesperación. 9 Somos
perseguidos pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados,
pero no destruidos. 10 Mediante el sufrimiento, nuestro cuerpo
sigue participando de la muerte de Jesús, para que la vida de Jesús
también pueda verse en nuestro cuerpo. 2 Corintios 4:7-10

H
ace poco más de veinte años, Matt Redman publicó la
canción “Bendito sea tu nombre.” En ese momento, me
pareció especialmente profunda por el contraste que
ofrecía con muchas otras canciones de alabanza de aquella época.
A mitad de la segunda estrofa, la letra dice:

Bendito sea tu nombre


en el camino del sufrimiento;
aunque haya dolor en la ofrenda,
bendito sea tu nombre.

Aunque la mayor parte de la canción celebra las experiencias


positivas del caminar con Jesús, es refrescante su honestidad al
reconocer que el sufrimiento forma parte probable de la vida
cristiana. Hay algo poco sincero en escuchar sermones que
repiten la idea de que si das la ofrenda correcta y haces la oración
adecuada, entonces todo irá bien y serás próspero. Además, esa
perspectiva no encaja con la realidad humana.

Uno de los puntos clave en la parábola de Jesús sobre el hombre


sabio que construye su casa sobre la roca (Mateo 7) es que la lluvia
y las inundaciones llegan tanto para el necio como para el sabio.
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La presencia de Dios no nos evita las di icultades, sino que nos
sostiene a través de ellas.

Debemos prepararnos tanto en nuestra vida personal como en la


comunidad de fe. Se avecinan desafíos. ¿Deberíamos usar incluso
la palabra “sufrimiento”? Si queremos lograr algo que realmente
valga la pena, las aguas subirán.

En la historia de Nehemías, los problemas aparecen en casi todos


los versículos. Mucho antes de que Pablo lo exprese en 2 Corintios
4, Nehemías ya lo vive: “Estamos atribulados en todo, pero no
aplastados.” Por eso cantamos con toda el alma: “Bendito sea tu
nombre, en el camino lleno de sufrimiento.”

1. ¿Cuál es tu canción de alabanza favorita y por qué?


2. ¿Qué di icultad has vivido que puso a prueba tu capacidad de
alabar a Dios?
3. ¿Qué desafío necesitas que Jesús te ayude a superar hoy?
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SEMANA 5: MARTES

PROTECCIÓN
6 Por in se completó la muralla alrededor de toda la ciudad hasta
la mitad de su altura, porque el pueblo había trabajado con
entusiasmo. 7 [d]Sin embargo, cuando Sanbalat, Tobías, los árabes,
los amonitas y los asdodeos se enteraron de que la obra
progresaba y que se estaban reparando las brechas en la muralla
de Jerusalén, se enfurecieron. 8 Todos hicieron planes para venir y
luchar contra Jerusalén y causar confusión entre nosotros. 9 Así
que oramos a nuestro Dios y pusimos guardias en la ciudad día y
noche para protegernos. Nehemías 4:6-9

E
n un estudio anterior, descubrimos que una de las ventajas
del trabajo en equipo es la capacidad de mantenerse irme
en medio de situaciones peligrosas. Nuestra historia da un
giro: pasamos de la agresión pasiva a la posibilidad real de
violencia física, ya que los enemigos de Nehemías se vuelven cada
vez más desesperados. La amenaza aumenta, y los constructores
necesitan una resiliencia cada vez mayor. Afortunadamente, no
están solos.

Pocas veces he vivido algo que se asemeje a esas condiciones. Sin


embargo, sí he enfrentado ataques de personas que intentaban
desestabilizar una obra importante para mí. Por ejemplo, hace un
año y medio, un grupo de individuos aprovechó cierta
desinformación para lanzar un ataque contra Crosswalk
Chattanooga a través de una serie de artículos. Pronto quedó claro
que no estaban interesados en conocer la verdad. Su objetivo era
eliminar al “enemigo”, y nosotros estábamos en su punto de mira.

Cuando ocurre algo así, es difícil no reaccionar con dureza. El


instinto nos empuja a responder con fuerza, con la espalda contra
la pared. Con frecuencia, imitamos las tácticas del adversario,
pensando: “ellos empezaron.” Al in y al cabo, en el amor y en la
guerra todo se vale… ¿o no?
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Recordemos que nuestra responsabilidad es seguir a Jesús, no
ganar una guerra territorial. Eso incluye protegernos cuando sea
necesario, tal como hicieron los obreros de Nehemías. Pero
también implica centrarnos en Jesús mediante la oración y la
práctica diaria.

El autor de Proverbios nos recuerda: “El nombre del Señor es una


fortaleza irme; los justos corren a él y quedan a salvo.” (18:10)
Fíjate que la seguridad está “en el nombre del Señor.” Eso no
signi ica que no nos puedan hacer daño, sino que Jesús tiene el
control de cómo termina nuestra historia. Dicho de otro modo,
Jesús a irma en Juan 16:33: “Les he dicho todo lo anterior para que
en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y
tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.”

Sea cual sea el ataque de hoy, ánimo. Ten paz. Corre al nombre de
Jesús.

1. ¿A quién consideras un protector en tu vida?


2. ¿A quién estás intentando proteger? ¿Cómo va ese esfuerzo?
3. ¿Qué situación está poniendo en riesgo tu paz? ¿Qué te
gustaría decirle a Jesús al respecto?
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SEMANA 5: MIÉRCOLES

DESÁNIMO
10 Entonces el pueblo de Judá comenzó a quejarse: «Los
trabajadores se están cansando, y los escombros que quedan por
sacar son demasiados. Jamás podremos construir la muralla por
nuestra cuenta». Nehemías 4:10

L
a obra que el equipo de Nehemías ha logrado en tan poco
tiempo es realmente impresionante. Sin embargo, como era
de esperar, están llegando a un punto de agotamiento, y el
riesgo de abandonar está cada vez más presente.

Hay varios factores que nos llevan a contemplar la idea de


rendirnos. Tal vez tengamos una baja tolerancia al dolor, la
frustración o el trabajo duro. A veces, simplemente asumimos que
las cosas serán fáciles. Pero cuando surgen desafíos inesperados,
presionamos el botón de salida. Algunos incluso hemos
desarrollado el hábito de rendirnos, en cuyo caso, es solo cuestión
de tiempo.

En casi cualquier tarea que no sea sencilla, llega un punto crítico


antes de alcanzar la meta. Los corredores de maratón cuentan
que, con frecuencia, alrededor del kilómetro 32 sienten que
chocan contra un muro y casi abandonan. Pero si logran superarlo,
todo cambia y aparece un segundo (o tercer) impulso.

El líder de un equipo juega un papel clave para ayudar al grupo a


superar esa barrera del desánimo. Algunas de las herramientas que
tiene a su disposición son: reconocer el esfuerzo realizado, crear
momentos signi icativos para celebrar (no solo los grandes logros,
también los pequeños avances), mantener canales de
comunicación abiertos para abordar el desánimo, recordar
constantemente al equipo por qué hacemos este trabajo y dar el
ejemplo con el esfuerzo que implica llegar hasta el inal.
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Al inal, la actitud pesa más que las habilidades a la hora de resistir
los momentos en que uno quiere tirar la toalla. Una vez escuché
decir: “Los líderes son comerciantes de esperanza.” Eso es,
¿verdad? Ya sea que lo llamemos “la luz al inal del túnel”, visión o
inspiración, la tarea del líder es pintar un futuro esperanzador
hacia el cual vale la pena trabajar.

Te pregunto: ¿cuál es la tarea vital que estás realizando para Dios


hoy? ¿Se acerca un punto de rendición? No lo olvides: “Ustedes
son la luz del mundo, como una ciudad en lo alto de una colina
que no puede esconderse.” (Mateo 5:14)

1. ¿Cuál es la mayor distancia que has corrido? ¿Alguna vez has


pensado en correr una maratón? ¿Por qué sí o por qué no?
2. ¿Qué tarea sin terminar te está desanimando ahora mismo?
3. ¿Qué área de tu vida necesita un impulso de esperanza? ¿Qué
te gustaría decirle a Jesús sobre eso en este momento?
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SEMANA 5: JUEVES

PRACTICANDO LO
NEGATIVO
11 Mientras tanto, nuestros enemigos decían: «Antes de que se den
cuenta de lo que está pasando, caeremos encima de ellos, los
mataremos y detendremos el trabajo». 12 Los judíos que vivían
cerca de los enemigos venían y nos decían una y otra vez:
«¡Llegarán de todos lados y nos atacarán!». Nehemías 4:11-12

E
l equipo de Nehemías se enfrenta a enemigos formidables.
No está claro si Sanbalat y los suyos cumplirán sus amenazas
de violencia o si simplemente están tratando de intimidar a
los constructores. Sin embargo, sus palabras han calado hondo en
la imaginación de los propios judíos.

Compartir malas noticias puede resultar irresistible, incluso


cuando nos asustan. “¿Te has enterado de…?” La parte del
versículo 12 que se traduce como “una y otra vez” se expresa más
literalmente en hebreo como “diez veces.” En diez ocasiones
distintas, estos mensajeros repiten el mismo mensaje. Recitan las
malas noticias una y otra vez, como un canto fúnebre: “Vamos a
morir, todos vamos a morir.”

Esto es peligroso. A menos que se interrumpa rápidamente, la


conversación negativa puede convertirse en hábito. Los
neurocientí icos a irman que pensar negativamente de manera
repetida crea rutas neuronales que nos predisponen a la tristeza, a
distorsionar la realidad y a entrar en un ciclo descendente de
pesimismo. Estos patrones afectan nuestra salud física, emocional
y social. El principio bíblico “por contemplar, somos
transformados” es tanto una promesa como una advertencia.

¿Qué hacer cuando algunos miembros de nuestro propio equipo


adoptan estos patrones negativos? Podemos interrumpir el ciclo
f
f
con promesas de las Escrituras y oración, recordando las
bendiciones de Dios mediante la práctica espiritual de la gratitud,
aplicando una preparación consciente y una plani icación e icaz, y
rodeándonos de personas con mentalidad positiva. Al vivir estos
hábitos, protegemos nuestro corazón y nuestra mente de la
in luencia sutil del enemigo.

No se trata de ignorar el peligro, las amenazas o los problemas.


Pero sí debemos esforzarnos por evitar que se conviertan en la
banda sonora de nuestra vida. Como dice Filipenses 4:8:

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo


honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es
digno de admiración—si hay algo excelente o digno de alabanza—
en esto pensad.”

1. ¿Con quién te gusta pasar tiempo cuando necesitas un impulso


de positividad?
2. ¿Qué promesa bíblica sueles recordar para animarte?
3. ¿Qué pensamientos negativos suelen venir a tu mente?
Considera entregárselos a Jesús y soltarlos.
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SEMANA 5: VIERNES

PLANIFICACIÓN
ESTRATÉGICA
13 De manera que coloqué guardias armados detrás de las partes
más bajas de la muralla, en los lugares más descubiertos. Puse a la
gente por familias para que hiciera guardia con espadas, lanzas y
arcos. 14 Luego, mientras revisaba la situación, reuní a los nobles y
a los demás del pueblo y les dije: «¡No le tengan miedo al enemigo!
¡Recuerden al Señor, quien es grande y glorioso, y luchen por sus
hermanos, sus hijos, sus hijas, sus esposas y sus casas!».15 Cuando
nuestros enemigos se enteraron de que conocíamos sus planes y
que Dios mismo los había frustrado, todos volvimos a nuestro
trabajo en la muralla. 16 Sin embargo, de ahí en adelante, solo la
mitad de los hombres trabajaba mientras que la otra mitad hacía
guardia con lanzas, escudos, arcos y cotas de malla. Los líderes se
colocaron detrás del pueblo de Judá 17 que edi icaba la muralla.
Los obreros seguían con el trabajo, sosteniendo con una mano la
carga y con la otra un arma. 18 Todos los que construían tenían una
espada asegurada a su costado. El que tocaba la trompeta quedó
conmigo para tocar alarma. 19 Entonces les expliqué a los nobles, a
los o iciales y a todo el pueblo lo siguiente: «La obra es muy
extensa, y nos encontramos muy separados unos de otros a lo largo
de la muralla. 20 Cuando oigan el sonido de la trompeta, corran
hacia el lugar donde esta suene. ¡Entonces nuestro Dios peleará por
nosotros!». 21 Trabajábamos desde temprano hasta tarde, desde la
salida hasta la puesta del sol; y la mitad de los hombres estaba
siempre de guardia. 22 También les dije a todos los que vivían
fuera de las murallas que se quedaran en Jerusalén. De esa manera
ellos y sus sirvientes podían colaborar con los turnos de guardia de
noche y trabajar durante el día. 23 Durante ese tiempo, ninguno de
nosotros—ni yo, ni mis parientes, ni mis sirvientes, ni los guardias
que estaban conmigo—nos quitamos la ropa. En todo momento
portábamos nuestras armas, incluso cuando íbamos por agua.
Nehemías 4:13-23
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A
medida que los constructores entran en la fase inal de la
reconstrucción del muro, queda claro que la situación es
seria. Los planes del enemigo son bien conocidos, pero
también lo es la tarea que tienen por delante. Nehemías reúne a
los trabajadores y les da esta doble instrucción: “Recordad al
Señor, y luchad por vuestra familia.”

A veces surge una situación en la que alguien dice: “Solo ora al


respecto.” La oración es, sin duda, una parte vital para afrontar
nuestros desafíos. De hecho, deberíamos orar sin cesar. Sin
embargo, a veces tratamos la oración como si fuera un amuleto de
la suerte que nos permite ignorar las habilidades que Dios ya nos
ha dado… como nuestras mentes, capaces de plani icar con
claridad y e icacia.

Nehemías bien podría haber dicho: “Recordad a Dios, acudid a Él y


suplicadle en oración. Pero también, elaborad estrategias, haced
previsiones, anticipaos al enemigo y preparaos con sabiduría.”

Es realmente admirable lo cuidadosamente que estos seguidores


de Yahvé enfrentan su realidad. Van a construir y proteger. Aunque
eso implique más tiempo y mayor complejidad, cumplirán con su
misión. Y si llegan a experimentar pérdidas, no será por pereza
espiritual ni por actitudes despreocupadas. Se esforzarán también
mentalmente, tanto como lo hacen físicamente.

Cuando la iglesia se enfrenta a tareas difíciles, siempre debemos


recordar orar. Pero también debemos reconocer que Dios ya ha
respondido muchas de nuestras oraciones dándonos mentes
lúcidas, opciones estratégicas y Su palabra de verdad. Los
seguidores de Cristo deberían destacar en plani icación
estratégica.
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1. ¿Qué juegos de estrategia te gusta jugar?
2. ¿Tiendes más a actuar sin plani icar bien, o a plani icar tanto
que a veces pierdes la oportunidad de actuar? ¿Por qué crees
que es así?
3. ¿Qué tarea necesitas plani icar hoy? ¿Quién sería un buen socio
estratégico para ayudarte con esa plani icación?

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SEMANA 6: LUNES

ENFRENTÁNDONOS A
NOSOTROS MISMOS
1En esos días, algunos de los hombres y sus esposas elevaron una
protesta contra sus hermanos judíos. 2 Decían: «Nuestras familias
son tan numerosas que necesitamos más comida para sobrevivir».
3 Otros decían: «Hemos hipotecado nuestros campos, viñedos y
casas para conseguir comida durante el hambre». 4 Otros más
decían: «Para poder pagar los impuestos, tuvimos que pedir dinero
prestado dando nuestros campos y viñedos como garantía.
5 Pertenecemos a la misma familia de los que son ricos, y nuestros
hijos son iguales a los de ellos. Sin embargo, tenemos que vender
nuestros hijos como esclavos solo para conseguir lo necesario para
vivir. Ya hemos vendido a algunas de nuestras hijas, y no hay nada
que podamos hacer, porque nuestros campos y viñedos ya están
hipotecados a otros». 6 Cuando oí sus quejas me enojé muchísimo.
7 Después de pensarlo bien, denuncié a esos nobles y a los
funcionarios y les dije: «¡Ustedes perjudican a sus propios parientes
al cobrar intereses cuando les piden dinero prestado!». Entonces
convoqué a una reunión pública para tratar el problema. 8 En la
reunión les dije: —Estamos haciendo todo lo posible para rescatar a
nuestros parientes judíos que han tenido que venderse a
extranjeros paganos, pero ahora son ustedes los que los someten a
esclavitud. ¿Cuántas veces tendremos que redimirlos? Ellos no
tenían nada que argumentar en su defensa. 9 Entonces insistí: —
¡No está bien lo que ustedes hacen! ¿Acaso no deberían andar en el
temor de nuestro Dios para evitar que nos pongan en ridículo las
naciones enemigas? 10 Yo mismo, al igual que mis hermanos y mis
trabajadores, he estado prestando dinero y grano al pueblo, pero
ahora dejemos de cobrarles intereses. 11 Devuélvanles hoy mismo
sus campos y viñedos, sus olivares y sus casas. Además devuelvan
los intereses que cobraron cuando prestaron dinero, grano, vino
nuevo y aceite de oliva. Nehemías 5:1-11
C
uando surgen disputas, abusos o comportamientos
inapropiados dentro de un equipo, casi siempre resultan
más dañinos que un ataque abierto por parte de un
enemigo. Es más probable que abandonemos debido a con lictos
internos que por culpa de una amenaza externa. Probablemente
esto se deba a la profunda sensación de traición, como una
puñalada por la espalda. La con ianza se rompe y la unidad se
desvanece.

La situación en Jerusalén es realmente grave. Los miembros


menos afortunados de la comunidad se han visto obligados a pedir
dinero prestado a sus hermanos más ricos para poder alimentarse
y sobrevivir. Pero estos parientes adinerados han aprovechado los
préstamos para imponer tasas de interés abusivas y, en algunos
casos, incluso se han llevado a los hijos como siervos. El ánimo ha
caído en picado, y Nehemías debe intervenir.

No hace falta mirar solo a las historias antiguas para encontrar


comportamientos que hieren a los miembros del pueblo de Dios.
Muchos de nuestros amigos y familiares tienen di icultades para
participar en la iglesia por algo que se les dijo o hizo. La traición de
un creyente duele más que las balas de un enemigo.

El mal comportamiento dentro del pueblo de Dios no puede


enfrentarse únicamente con preocupación o lamentos. Los líderes
deben levantarse y denunciar las injusticias que cometemos.
Nuestra comunidad debe ser desa iada a arrepentirse, pedir
perdón, restaurar a quienes han sido heridos y cambiar nuestra
manera de actuar. Eso es lo que hacen los buenos líderes.
Afortunadamente, Nehemías es uno de ellos.

1. ¿Has prestado algo a alguien recientemente? ¿Qué fue?


2. ¿Has presenciado algún comportamiento que te vino a la
mente al leer esto? ¿Cuál fue? ¿Qué pasos podrías dar al
respecto?
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3. ¿A quién conoces que necesita ser restaurado a la familia de
Dios? ¿Qué acto de amor podrías ofrecer para ayudar en ese
proceso?
SEMANA 6: MARTES

DISTRACCIONES
1 Sanbalat, Tobías, Gesem el árabe y los demás enemigos nuestros
descubrieron que yo había terminado la reconstrucción de la
muralla y que no quedaba ninguna brecha; a pesar de que todavía
no habíamos levantado las puertas en sus respectivos lugares. 2 Así
que Sanbalat y Gesem enviaron un mensaje pidiéndome que me
encontrara con ellos en una de las aldeas[a] de la llanura de Ono.
Pero me di cuenta de que ellos tramaban hacerme daño, 3 de
modo que les respondí con el siguiente mensaje: «Estoy ocupado
en una gran tarea, así que no puedo ir. ¿Por qué habría de dejar el
trabajo para ir a encontrarme con ustedes?». 4 Cuatro veces me
enviaron el mismo mensaje, y cada vez les respondí lo mismo.
Nehemías 6:1-4

M
ientras el pueblo de Dios se apresura a completar su labor,
sus enemigos diversi ican sus ataques en un último
intento por frustrar el proyecto. La táctica de hoy: la
distracción.

La concentración es una herramienta poderosa. Es fundamental


para dar lo mejor de nosotros. Sin embargo, en la sociedad actual,
marcada por el dé icit de atención, la lucha por eliminar
distracciones y terminar nuestras tareas se ha intensi icado
considerablemente. Estamos rodeados de ruido. Nuestro tiempo
frente a las pantallas se ha disparado: siempre hay un correo o
mensaje por contestar, o uno no deseado por eliminar. Hay vídeos
cortos en Instagram que ver, y videos en espiral de YouTube por
explorar. Cuando salimos, hay mandados que hacer, partidos
infantiles que organizar, y la compra pendiente. Vamos a trabajar,
adoramos los ines de semana, y luego volvemos a empezar.

También enfrentamos distracciones respecto a nuestra misión


espiritual como comunidad de fe. Muchas veces, las distracciones
más difíciles provienen de buenas ideas que compiten por nuestra
f
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f
f
atención. Aunque hay muchas cosas que podríamos hacer, la
iglesia debe preguntarse continuamente en qué área especí ica
nos está invitando Dios a enfocarnos hoy. Nehemías no solo debe
rechazar las invitaciones de sus enemigos, sino también tener
cuidado con las distracciones que surgen dentro de su propio
equipo, si quiere llegar a completar su misión.

En su libro Great by Choice, el autor Jim Collins (a quien ya


mencionamos en un estudio anterior) usa las dos expediciones al
Polo Sur de 1911 —la de Roald Amundsen y la de Robert Falcon
Scott— para ilustrar buenas y malas prácticas organizativas. La
expedición de Amundsen tuvo éxito; la de Scott fracasó
trágicamente, y todo su equipo murió. Entre otras cosas,
Amundsen practicaba lo que Collins llama la “marcha de 20
millas.” Mientras el grupo de Scott avanzaba distancias variables
dependiendo del clima, la salud o el ánimo, Amundsen insistía en
recorrer exactamente 20 millas al día (ni más ni menos), sin
excepción. Curiosamente, lo más difícil de la marcha de 20 millas
era detenerse los días soleados, cuando el equipo se sentía bien y
tenía energía para seguir. Yo mismo he visto esta metáfora hecha
realidad en el ministerio de iglesia. Cuando todo va bien, las
personas entregan su vida a Cristo y encuentran un sentido de
pertenencia, no faltan quienes vienen de todas partes a sugerir
nuevos ministerios que “deberíamos” comenzar. Instintivamente,
queremos hacer más y más, aunque eso ponga en riesgo la misión
central. Se necesita una gran dosis de autocontrol para respetar la
marcha de hoy.

Las lechas de la distracción vuelan alrededor de Nehemías: las


malas… y también las buenas. Pero una y otra vez, él a ila su
enfoque y permanece sobre el muro.

1. ¿Qué red social capta más tu atención que las demás? ¿Qué es
lo que más disfrutas de ella?
2. ¿Te resulta fácil o difícil mantener la concentración? ¿A qué
crees que se debe?
3. ¿Cuál crees que es la misión más importante de tu comunidad
de fe? ¿Qué distracciones enfrenta hoy tu comunidad?
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SEMANA 6: MIÉRCOLES

RUMORES
5 La quinta vez, el sirviente de Sanbalat llegó con una carta abierta
en su mano 6 que decía: «Circula un rumor entre las naciones
vecinas, y Gesem[b] me asegura que es cierto, que tú y los judíos
piensan rebelarse y que por eso reconstruyen la muralla. Según sus
informes, tú te propones ser el rey. 7 También informa que has
nombrado profetas en Jerusalén para que proclamen acerca de ti:
“¡Atención! ¡Hay rey en Judá!”. »Puedes tener la seguridad de que
este informe llegará a oídos del rey, de modo que sugiero que
vengas a hablar conmigo del asunto». 8 Yo respondí: «Todo lo que
dices es puro cuento. Tú mismo inventaste todo». 9 Solo trataban
de intimidarnos, creían que podrían desalentarnos y detener la
obra. De modo que seguí con el trabajo más decidido que nunca.
Nehemías 6:5-9

D
espués de enfrentarse a los constantes rechazos de
Nehemías, el equipo de Sanbalat pasa del intento de
engaño y distracción al arte de difundir rumores.

Los rumores suelen tener una estructura bastante reconocible. En


primer lugar, prosperan en el anonimato. Cuando alguien viene
con un “la gente dice que…”, suelo asumir que esa persona es
parte de “la gente” que lo está diciendo. Además, los rumores rara
vez se comentan directamente con quienes están involucrados.
Descubrí que una simple pregunta como: “¿Te importa si digo que
tú lo has dicho?” suele bastar para terminar con la conversación.

El segundo ingrediente habitual en un rumor es la exageración.


Toma un poco de verdad, añade malas intenciones y motiva
oscuras, y adórnalo con lenguaje cargado. Así se obtiene un rumor
fácil de propagar.
La tercera práctica para mantener vivo un rumor es omitir
convenientemente el contexto. Si quieres que el chisme tenga
efecto, evita explicar las razones reales de lo que pasó o cualquier
información completa que aclare la situación. Añade un tono de
sorpresa, incluso si sabes perfectamente por qué ocurrió algo.

Y, por último, los rumores nunca se crean para edi icar a alguien.
¿Te imaginas a alguien inventando historias para destacar lo
admirable de los demás? Los rumores se diseñan para herir, para
derribar. Eso no es el espíritu de Cristo. Pablo nos recuerda:
“Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus
palabras contribuyan a la necesaria edi icación y sean de
bendición para quienes escuchan.” (Efesios 4:29)

Aunque no sean ciertos, los rumores duelen y distraen. Consumen


una energía valiosa que debería estar dedicada a la obra del Reino
de Dios. Así que aprendamos de Nehemías: identi iquemos los
rumores como lo que son, y sigamos trabajando con más
determinación que nunca.

1. Cuando alguien te cuenta algo jugoso o sensacionalista, ¿cómo


sueles redirigir la conversación?
2. ¿Conoces a alguien que haya sido herido por los rumores?
¿Cómo podrías animarle?
3. ¿Has participado recientemente en la difusión de un rumor?
¿Qué te gustaría decirle a Jesús al respecto?
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SEMANA 6: JUEVES

COMPROMISO
10 Más adelante fui a visitar a Semaías, hijo de Delaía y nieto de
Mehetabel, que estaba recluido en su casa. Me dijo: —Reunámonos
dentro del templo de Dios y cerremos las puertas con cerrojos. Tus
enemigos vienen a matarte esta noche. 11 Pero yo respondí: —
¿Acaso debería una persona en mi posición huir del peligro?
¿Acaso debería alguien en mi posición entrar al templo para salvar
su vida? ¡No lo haré! 12 Me di cuenta de que Dios no le había
hablado, sino que decía esa profecía contra mí porque Tobías y
Sanbalat lo habían contratado. 13 Ellos esperaban intimidarme y
hacerme pecar. De esa forma podrían acusarme y desacreditarme.
Nehemías 6:10-13

U
no de los desafíos más intensos del liderazgo es resistir la
tentación de tomar atajos cuando aparecen ciertas
oportunidades. ¿Qué haces cuando el éxito por el que has
orado está al alcance… pero por medios incorrectos?

Cuando la obra en el muro está a punto de terminar, Nehemías


visita a Semaías, alguien en quien no tiene razón para descon iar.
Lo que Nehemías no sabe es que Semaías ha sido contratado para
proponerle un compromiso. Es bien sabido que los enemigos
desean eliminar al líder judío y detener el proyecto de Jerusalén.
Pero como el grupo de Sanbalat no ha logrado mucho con sus
ataques directos, decide cambiar de estrategia. Si logran que
Nehemías tome una decisión egoísta, podrán desacreditar su
liderazgo y detener el avance por esa vía.

Semaías le sugiere que se reúnan en un lugar más seguro que su


casa. Nadie se enteraría si se encontraran en una parte del templo
reservada únicamente a los sacerdotes. Es cierto que,
técnicamente, no les está permitido entrar ahí. Pero, ¿quién lo
vería? Nehemías es demasiado importante como para arriesgarse a
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ser capturado o asesinado. Quizá, incluso, Dios haya previsto el
templo para momentos como este.

La integridad actúa como escudo contra el compromiso dudoso.


Cuando combinas integridad con fe en las promesas de Dios, se
evita un problema mayor. Nehemías se mantiene irme, y la trama
queda al descubierto.

En esta historia resuenan ecos de la serpiente en el Jardín del Edén


sugiriendo el compromiso a Eva, de los hombres de David en la
cueva que le instaban a matar a Saúl, y del diablo en el desierto
ofreciéndole a Jesús todos los reinos si se postraba ante él. Las
páginas de la Biblia están llenas de oportunidades para ceder. Pero
los seguidores de Dios eligen el camino largo y confían en Yahvé.

Una vez más, Nehemías demuestra sabiduría y fortaleza, lo que


permite que la obra continúe sin obstáculos. Nosotros también
debemos resistir los compromisos fáciles que se nos presentan.

1. ¿Has jugado alguna vez con alguien que intentó hacer trampa?
¿Cómo te sentiste? ¿Qué hiciste?
2. ¿Te ofrecieron alguna vez “ayuda” en la escuela con un trabajo,
un proyecto o un examen que sabías que no era apropiada?
¿Cómo reaccionaste?
3. ¿Qué área de tu integridad necesita hoy perdón y restauración?
¿Qué te gustaría decirle a Jesús sobre eso?
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SEMANA 6: VIERNES

CULMINACIÓN
15 Así que el 2 de octubre,[d] a los cincuenta y dos días después de
comenzar la obra, se terminó la muralla. 16 Cuando se enteraron
nuestros enemigos y las naciones vecinas, se sintieron
aterrorizados y humillados. Se dieron cuenta de que esta obra se
había realizado con la ayuda de nuestro Dios. Nehemías 6:15-16

5 Esdras estaba de pie en la plataforma a plena vista de todo el


pueblo. Cuando vieron que abría el libro, se pusieron todos de pie.
6 Entonces Esdras alabó al Señor, el gran Dios, y todo el pueblo,
con las manos levantadas, exclamó: «¡Amén! ¡Amén!». Luego se
inclinaron y, con el rostro en tierra, adoraron al Señor. 7 Entonces
los levitas—Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetai, Hodías,
Maaseías, Kelita, Azarías, Jozabed, Hanán y Pelaías—instruyeron al
pueblo en la ley mientras todos permanecían en sus lugares.
8 Leían del libro de la ley de Dios y explicaban con claridad el
signi icado de lo que se leía, así ayudaban al pueblo a comprender
cada pasaje. 9 Luego Nehemías, el gobernador, Esdras, el
sacerdote y escriba, y los levitas que interpretaban para el pueblo
dijeron: «¡No se lamenten ni lloren en un día como este! Pues hoy es
un día sagrado delante del Señor su Dios». Pues todo el pueblo
había estado llorando mientras escuchaba las palabras de la ley.
10 Nehemías[b] continuó diciendo: «Vayan y festejen con un
banquete de deliciosos alimentos y bebidas dulces, y regalen
porciones de comida a los que no tienen nada preparado. Este es
un día sagrado delante de nuestro Señor. ¡No se desalienten ni
entristezcan, porque el gozo del Señor es su fuerza!».
Nehemías 8:5-10

A
bsolutamente increíble. En el transcurso de unos pocos
meses, Nehemías pasó de no tener idea del problema a
sentirse profundamente conmovido en oración; de llorar
sin esperanza a contar con todos los recursos necesarios. Lideró
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una expedición desde Susa hasta Jerusalén, plani icando
estratégicamente el proyecto a lo largo de los más de 1,400
kilómetros de camino. Una vez en la ciudad, escuchó, inspiró a
otros y trabajó con dedicación. Nehemías no se detuvo ante nada
para cumplir la misión, a pesar del desánimo intencionado que
enfrentó. Soportó ataques de enemigos externos y también
con lictos internos. En solo cincuenta y dos días, los muros y las
puertas fueron terminados. La ciudad estaba segura. El trabajo
estaba hecho. ¿O no?

Con los muros protectores y el templo restaurado, ¿qué más


quedaba por hacer? Al comenzar el capítulo ocho del libro de
Nehemías, el pueblo se reúne en una gran asamblea y pide a
Esdras que saque los rollos de la Escritura y los lea como acto de
adoración. Mientras Esdras leía, los levitas explicaban el
signi icado de cada pasaje. Y entonces la multitud (la iglesia)
empezó a llorar.

¿Alguna vez estuviste seguro de lo que necesitabas, solo para


darte cuenta, una vez que lo recibiste, de que no era toda la
respuesta? El pueblo había pensado: “Si tan solo pudiéramos
volver del exilio, todo estaría bien.” Pero al regresar, no tenían
templo para adorar ni muros para protegerse. Con el tiempo, esos
proyectos se completaron, pero aún faltaba algo. Al reunirse como
nación renacida ante Dios y escuchar Sus palabras,
comprendieron cuán lejos se habían desviado de Su voluntad. Se
sintieron profundamente conmovidos, se arrepintieron, y se
entristecieron. El pueblo lloraba al unísono.

Al concluir nuestro estudio sobre Nehemías y este proyecto tan


extraordinario, no pierdas de vista el inal. Tal vez en tu comunidad
haya necesidades importantes de infraestructura o recursos que
di iculten la obra de Dios. Esa es nuestra realidad en Chattanooga.
Pero mientras trabajas por recaudar fondos, plani icar con
sabiduría, enfrentar el desánimo y responder a la oposición o al
escepticismo, recuerda esta verdad: ninguno de nuestros edi icios,
cafés, sistemas de sonido o salas infantiles tiene valor si el pueblo
de Dios no experimenta un verdadero avivamiento.
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El pueblo de Judá enfrenta su culpa. Su dolor es tan profundo que
el arrepentimiento los paraliza con vergüenza. Sin embargo, Esdras
y Nehemías les recuerdan que esta es la reconstrucción que más
necesitaban: corazones renovados por medio de la convicción y la
confesión. Este es un día sagrado delante de nuestro Señor. ¡No se
desalienten ni entristezcan, porque el gozo del Señor es su fuerza!
(Nehemías 8:10)

1. ¿Alguna vez has construido algo con piezas de Lego? Si es así,


¿cuál ha sido tu creación favorita?
2. Cuando sientes culpa que amenaza con convertirse en
vergüenza, ¿qué pasaje de la Biblia te ayuda a volver al gozo,
sabiendo que el Señor es tu fortaleza?
3. Al re lexionar sobre el inmenso amor de Dios y Su llamado al
arrepentimiento, ¿qué deseas confesarle en este momento?
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