DERECHO DE DAÑOS
EFIP 2
SUB-EJE TEMÁTICO 1: PRESUPUESTOS DE RESPONSABILIDAD CIVIL
La RESPONSABILIDAD es la obligación de resarcir el daño injustamente causado a otro en
las condiciones que fija el ordenamiento jurídico. Se procura recomponer el equilibrio roto,
volver las cosas a su estado anterior, restaurando el equilibrio y para ello el damnificado
recibirá lo que se le ha dañado.
Es la obligación de resarcir el daño determinando el cómo y el cuánto, de prevenirlo y
punirlo.
Presupuestos: aquellas condiciones de existencia necesaria y suficiente para configurar el
nacimiento de la obligación de reparar.
PRINCIPIOS
1. Naeminem laedere: Este principio reconoce sus orígenes en el derecho romano y
significa ―no dañar a otro‖. Nuestra Corte Suprema de Justicia de la Nación, en la causa
―Santa Coloma‖, ha asignado jerarquía constitucional a dicho principio.
2. Necesidad de factor de atribución: Es indispensable la presencia de un factor de
atribución subjetivo u objetivo para que opere la responsabilidad civil, lo cual presupone un
parámetro axiológico que justifica que la obligación de resarcir sea atribuida al sindicado
como responsable. Los factores de atribución subjetivos y objetivos tienen igual
jerarquía, por lo que descartamos de plano que corresponda asignar a la culpa un rol
protagónico.
3. Principio de reserva: Conforme al mismo, no hay ―deber ni transgresión sin norma
que lo imponga‖. Tal principio surge del Art. 19 de nuestra Carta Magna.
4. Principio de Prevención: En el derecho de daños moderno se reconoce este nuevo
principio, según el cual toda persona tiene el deber de adoptar, en cuanto de ella dependa,
las medidas necesarias para evitar un daño no justificado o disminuir su magnitud y
gravedad.
5. Principio de la reparación plena o integral: Supone la necesidad de una razonable
equivalencia jurídica entre el daño y la reparación. Se plasma en 4 reglas fundamentales:
El daño debe ser fijado al momento de la decisión; La indemnización no debe ser inferior al
perjuicio; La apreciación debe formularse en concreto; y La reparación no debe ser superior
al daño sufrido.
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DAÑO RESARCIBLE. CONCEPTO. REQUISITOS.
Art. 1737.- “Concepto de daño. Hay daño cuando se lesiona un derecho o un interés no
reprobado por el ordenamiento jurídico, que tenga por objeto la persona, el patrimonio, o un
derecho de incidencia colectiva‖
REQUISITOS:
Art. 1739.- “Requisitos. Para la procedencia de la indemnización debe existir un perjuicio
directo o indirecto, actual o futuro, cierto y subsistente. La pérdida de chance es
indemnizable en la medida en que su contingencia sea razonable y guarde una adecuada
relación de causalidad con el hecho generador.‖
EL DAÑO DEBE SER:
CIERTO: El daño es cierto cuando puede constatarse su existencia en
forma cualitativa, aun cuando no pueda determinarse su magnitud con precisión. Se
relaciona con la índole del interés lesionado y con la consecuencia perjudicial que
genera la acciónlesiva. Un daño cierto es lo opuesto a un daño eventual o hipotético, que no
es aptos para generar resarcimiento.
ACTUAL: Ya producido al momento de dictar sentencia, siendo el juicio
de valoración acerca de su existencia y cuantía.
FUTURO: Su objeto de aleatoriedad es incompatible con la idea de
certidumbre. La consecuencia dañosa futura debe presentarse con un objeto de
probabilidad objetiva suficiente en función de las circunstancias del caso y no como una
simple probabilidad contingente.
DIRECTO O INDIRECTO: El daño debe ser personal del accionante, sólo el
que sufre el perjuicio puede reclamar su resarcimiento. Únicamente quien experimenta un
menoscabo a raíz de la lesión de un interés propio puede reclamar la pertinente reparación.
El daño personal puede ser directo cuando el titular del interés afectado es la víctima del
ilícito e indirecto cuando el perjuicio propio invocado por el demandante deriva de una lesión
de un tercero, el daño de produce de manera refleja o de revote. Un ejemplo de daño directo
sería el caso de que una persona reclame el resarcimiento por una lesión psicofísica que él
mismo experimentó; sería, en cambio, daño indirecto el caso de que una persona
demandara por el daño propio a raíz de la muerte de su hija.
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LESIÓN A UN SIMPLE INTERÉS NO ILEGÍTIMO: Para que el daño sea resarcible, éste
deberá provenir de la afectación a un interés no ilegítimo del damnificado.
SUBSISTENCIA DEL DAÑO: El daño debe subsistir al momento de sentenciar. Por
lo tanto, si el daño ha sido indemnizado con anterioridad al dictado de la sentencia
(sea por pago o por cualquiera de los modos extintivos de las obligaciones), la pretensión
de reparación no corresponde.
DAÑO PATRIMONIAL Y EXTRA-PATRIMONIAL
Daño patrimonial: es aquel menoscabo que se produce en la esfera patrimonial de una
persona como consecuencia de una lesión de un derecho subjetivo, interés simple no
contrario al ordenamiento jurídico. Afecta al patrimonio en sí mismo considerado sea en sus
elementos actuales, sea en sus posibilidades futuras, normales y previstas.
Hay distintas especies de daño patrimonial a saber:
Daño emergente: Es la pérdida o disminución de valores económicos ya
existentes en el patrimonio a raíz del hecho ilícito. Comprende todas las pérdidas sufridas y
los desembolsos realizados en atención al daño. Importa un empobrecimiento económico
por egreso de valores.
Lucro cesante: Es la ganancia legítima dejada de percibir por el
damnificado en consecuencia del ilícito. Se plasma en un cercenamiento de utilidades que
se esperaban con suficiente grado de probabilidad objetiva. La estimación del lucro cesante
es una operación intelectual que exige la reconstrucción hipotética de aquello que podría
haber ocurrido. Se configura con la pérdida del enriquecimiento patrimonial razonablemente
esperado, entendido como una frustración de ventajas, utilidades o ganancias.
Pérdida de chance: Aquí lo que se frustra es la probabilidad o expectativas
de ganancias futuras. Aquí no se indemniza todo el beneficio o ganancia esperada por la
victima (pues eso es lucro cesante) sino que el objeto es indemnizar la oportunidad perdida.
Ejemplo de pérdida de chance es el jugar de futbol que no puede continuar con su carrera
profesional.
Daño extrapatrimonial es la modificación disvaliosa del espíritu en el desenvolvimiento
de su capacidad de entender, querer o sentir, consecuencia de una lesión a un interés no
patrimonial, que habrá de traducirse en un modo de estar diferente de aquel en que se
hallaba antes del hecho, como consecuencia de este y anímicamente perjudicial.
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En un mismo hecho dañoso como puede ser la mutilación de ambas piernas en un joven
con motivo de un accidente laboral va a generar daño patrimonial consistente en el daño
emergente (gastos hospitalarios, prótesis, atención médica, etc.), lucro cesante (el salario
que deje de percibir), y el daño moral, consistente en la minoración subjetiva sufrida, el
detrimento en su forma de sentir y pensar. En consecuencia, podemos decir que la persona
padece un modo de estar diferente y ―anímicamente perjudicial‖.
Art. 1738.- Indemnización. La indemnización comprende la pérdida o disminución del
patrimonio de la víctima, el lucro cesante en el beneficio económico esperado de acuerdo a
la probabilidad objetiva de su obtención y la pérdida de chance. Incluye especialmente las
consecuencias de la violación de los derechos personalísimos de la víctima, de su integridad
personal, su salud psicofísica, sus afecciones espirituales legítimas y las que resultan de la
interferencia en su proyecto de vida.
Art. 1741.- Indemnización de las consecuencias no patrimoniales. Está legitimado para
reclamar la indemnización de las consecuencias no patrimoniales el damnificado directo.
Si del hecho resulta su muerte o sufre gran discapacidad también tienen legitimación a
título personal, según las circunstancias, los ascendientes, los descendientes, el
cónyuge y quienes convivían con aquél recibiendo trato familiar ostensible.
La acción sólo se transmite a los sucesores universales del legitimado si es interpuesta por
éste.
El monto de la indemnización debe fijarse ponderando las satisfacciones sustitutivas y
compensatorias que pueden procurar las sumas reconocidas.
Podemos decir que lo que se computa al indemnizarse la disminución sufrida por la víctima
es:
a) el lesivo desequilibrio espiritual que el daño supone (daño moral),
b) las erogaciones que demanda la pérdida o deterioro en la victima(daño
emergente)
c) las ganancias dejadas de percibir o afectación de las aptitudes
productivas de la persona (lucro cesante y pérdida de chance).
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ANTIJURIDICIDAD
Art. 1717.- Antijuridicidad. Cualquier acción u omisión que causa un daño a otro es
antijurídica si no está justificada.
Una acción antijurídica es aquella que resulta contraria al ordenamiento jurídico
integralmente considerado. Entendemos por acción el comportamiento humano, comisivo u
omisivo que provoca un resultado en el mundo exterior. No se requiere para que exista
acción la presencia de voluntariedad del agente, pues basta con que refleje su personalidad.
Quedando comprendidos por ende, los denominados actos habituales e instintivos. Por el
contrario, están al margen del mismo los actos reflejos, los que emanan de estados de
inconciencia total o los que derivan de una fuerza irresistible.
Se trata de un concepto netamente objetivo, que deriva de la contrariedad de la acción con
el derecho, por lo tanto es independiente de la voluntariedad y culpabilidad del agente. De
allí que la conducta de un menor de 10 años o de un demente pueda ser antijurídica.
ANTIJURIDICIDAD FORMAL Y MATERIAL.
Una acción es formalmente antijurídica en tanto y en cuanto contraría una prohibición
jurídica de hacer u omitir formalmente dispuesta por la ley.
La antijuridicidad material, en cambio tiene un sentido más amplio, ya que comprende no
sólo las prohibiciones expresas, sino también las que se infieren de principios fundamentales
como el orden público, la moral y las buenas costumbres.
FACTOR DE ATRIBUCIÓN. CONCEPTO.
El factor de atribución constituye el elemento valorativo o axiológico en virtud del cual el
ordenamiento jurídico dispone la imputación de las consecuencias dañosas del
incumplimiento obligacional o de un hecho ilícito stricto sensu a una determinada persona
Los factores de atribución pueden ser clasificados en subjetivos u [Link] los
primeros están la culpa y el dolo, mientras que los más relevantes de la segunda
categoría son el riesgo creado, la garantía, el deber calificado de seguridad y la
equidad.
Art. 1721.- Factores de atribución. La atribución de un daño al responsable puede basarse
en factores objetivos u subjetivos. En ausencia de normativa, el factor de atribución es la
culpa.
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FACTOR SUBJETIVO: DOLO Y CULPA
Art. 1724.- Factores subjetivos. Son factores subjetivos de atribución la culpa y el dolo.
La culpa consiste en la omisión de la diligencia debida según la naturaleza de la
obligación y las circunstancias de las personas, el tiempo y el lugar. Comprende la
imprudencia, la negligencia y la impericia en el arte oprofesión. El dolo se configura por
la producción de un daño de maneraintencional o con manifiesta indiferencia por los
intereses ajenos.
Los factores subjetivos de atribución son el dolo y la culpa. Ambos presuponen que el
agente sea autor material del ilícito, y la causa inteligente y libre de ese comportamiento. De
allí la necesidad de una imputabilidad de primer grado que se estructura sobre la
voluntariedad del acto, y que requiere determinar previamente si el agente ha actuado con
intención, discernimiento y libertad.
CULPA
Consiste en la omisión de diligencia debida según la naturaleza de la obligación y las
circunstancias de las personas, el tiempo y el lugar y la ausencia del propósito deliberado de
causar un daño. Comprende la imprudencia, negligencia y la impericia en el arte o profesión.
1. Negligencia: Consiste en no prever lo que era previsible, o habiéndolo
hecho, en no adoptar la diligencia necesaria para evitar el daño.
2. Imprudencia: Es una conducta positiva, precipitada o irreflexiva, que es
llevada a cabo sin prever sus consecuencias.
3. Impericia: Es la incapacidad técnica del agente para el ejercicio de una
función determinada, profesión o arte.
DOLO
Se configura por la producción de un daño de manera intencional o con manifiesta
indiferencia por los intereses ajenos. El actuar con ―indiferencia‖ significa aquel
comportamiento que "no importa que se haga de una u otra forma".
Art. 1725.- Valoración de la conducta. Cuanto mayor sea el deber de obrar con prudencia
y pleno conocimiento de las cosas, mayor es la diligencia exigible al agente y la valoración
de la previsibilidad de las consecuencias.
Cuando existe una confianza especial, se debe tener en cuenta la naturaleza del acto y las
condiciones particulares de las partes.
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Para valorar la conducta no se toma en cuenta la condición especial, o la facultad intelectual
de una persona determinada, a no ser en los contratos que suponen una confianza especial
entre las partes. En estos casos, se estima el grado de responsabilidad, por la condición
especial del agente.
FACTOR OBJETIVO CONCEPTO CLASES
Art. 1722.- Factor objetivo. El factor de atribución es objetivo cuando la culpa del agente es
irrelevante a los efectos de atribuir responsabilidad. En tales casos, el responsable se libera
demostrando la causa ajena, excepto disposición legal en contrario.
Los factores objetivos de atribución se caracterizan por fundar la atribución del
incumplimiento obligacional y la responsabilidad que de él deriva, o la responsabilidad que
emerge de hechos ilícitos stricto sensu, en parámetros objetivos de imputación, con total
abstracción de la idea de culpabilidad.
La denominada responsabilidad objetiva es mucho más que una mera responsabilidad sin
culpa; ella tiene un elemento positivo, axiológico que la justifica y determina su procedencia.
LA TEORÍA DEL RIESGO
1. La teoría del riesgo creado. Quien es dueño o se sirve de cosas riesgosas o
realiza actividades que, por su naturaleza o modo de empleo, producen riesgos potenciales
a terceros, debe responder por los daños que ellas ocasionen. En consecuencia, el factor de
atribución que rige es objetivo y es una contrapartida del riesgo creado.
Pone especial atención en el hecho de que alguien cree un riesgo, lo conozca o lo domine.
Quien realiza esta actividad debe cargar con los resultados dañosos que ella genere a
terceros.
Esta construcción representa una gran mejora para el damnificado, quien en tales
circunstancias no debe buscar la existencia de una culpa, ni mucho menos probarla.
El dueño o guardián tiene responsabilidad sobre:
Cosas riesgosas en si mismas.
Cosas riesgosas por su uso o manipulación.
Actividades riesgosas
Éste es el criterio que sostienen Pizarro y Vallespinos, consagrado en los arts. 1757 y 1758
del CCC. En efecto, la persona que introduce en la sociedad un factor de riesgo responde
objetivamente por el daño causado, se beneficie o no con el mismo.
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Art. 1757.- Hecho de las cosas y actividades riesgosas. Toda persona responde por el
daño causado por el riesgo o vicio de las cosas, o de las actividades que sean riesgosas o
peligrosas por su naturaleza, por los medios empleados o por las circunstancias de su
realización.
La responsabilidad es objetiva. No son eximentes la autorización administrativa para el uso
de la cosa o la realización de la actividad, ni el cumplimiento de las técnicas de prevención.
Art. 1758.- Sujetos responsables. El dueño y el guardián son responsables
concurrentes del daño causado por las cosas. Se considera guardián a quien ejerce, por
sí o por terceros, el uso, la dirección y el control de la cosa, o a quien obtiene un provecho
de ella. El dueño y el guardián no responden si prueban que la cosa fue usada en contra
de su voluntad expresa o presunta. Ej. Robo de Automotor
2. La doctrina del riesgo-beneficio. Según esta doctrina, se debería responder
objetivamente por cualquier riesgo creado, siempre que permita alcanzar un beneficio. En
consecuencia, si dicho beneficio no está presente, no se debería responder objetivamente.
El alcance y sentido de la noción ―provecho o beneficio‖ fue perdiendo gradualmente su
contenido económico hasta comprender cualquier tipo de utilidad o ventaja. Ateniéndonos
a esa última interpretación, la teoría del riesgo-beneficio se acerca notablemente a la teoría
del riesgo creado.
3. La doctrina del acto anormal. De acuerdo a esta línea de pensamiento, quien
incorpora a la sociedad un riesgo no debe responder objetivamente por todas las
consecuencias perjudiciales que deriven de él, sino por aquellas que excedan la
―normalidad‖. Se discute si dicho concepto incluye la negligencia del agente o no. De algún
modo, existiría una aproximación a la idea de culpa, oculta bajo otra denominación. No
parece lógico esto, ya que, de aceptarse esta doctrina, quedarían fuera del campo del riesgo
creado daños como los causados por automóviles, aeronaves en vuelo, etc., que, aun
respondiendo a la actividad normal, son idóneos para causar graves daños.
LA SEGURIDAD Y LA GARANTÍA
Cierta doctrina considera que la garantía constituye un factor de atribución objetivo
autónomo. Dentro de este esquema, se suele mencionar, la responsabilidad del principal
por el hecho del dependiente (Art. 1753 del CCC) y la obligación de seguridad, incluida
con carácter general y accesorio, de manera tácita, en ciertos contratos, para preservar a
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las personas y a su propiedad contra los daños que puedan ocasionarse al momento de
ejecutarlo (v. g., contrato de espectáculos deportivos, contratos médicos, etc.). Esta
obligación de garantía se encuentra presente en todos los contratos de consumo, sin
importar aquí la idea del contrato en sí misma. Lo que importa para la norma es la
protección del consumidor. Conforme lo cual, la responsabilidad será de tipo objetiva, sea
que el daño tenga o no origen en un contrato. De tal modo, también quedan incluidos
dentro de la obligación de garantía los daños que el deudor pueda causar al acreedor por
medio de los terceros que introduzca a fin de ejecutar la prestación.
Art. 1753.- Responsabilidad del principal por el hecho del dependiente.
El principal responde objetivamente por los daños que causen los que están bajo su
dependencia, o las personas de las cuales se sirve para el cumplimiento de sus
obligaciones, cuando el hecho dañoso acaece en ejercicio o con ocasión de las funciones
encomendadas.
La falta de discernimiento del dependiente no excusa al principal. La responsabilidad del
principal es concurrente con la del dependiente.
LA EQUIDAD
Se presenta en nuestro derecho como un nuevo factor de atribución de responsabilidad de
carácter objetivo, en materia de daño involuntario, ósea aquél causado por quien obra sin
discernimiento, intención o libertad.
Para que se configure la equidad es necesario que:
Exista un acto involuntario
Cause daño a un tercero
Medie relación causal adecuada entre ambos elementos
Art. 1750.- Daños causados por actos involuntarios. El autor de un daño causado por un
acto involuntario responde por razones de equidad. Se aplica lo dispuesto en el Art. 1742.
Art. 1742.- Atenuación de la responsabilidad. El juez, al fijar la indemnización, puede
atenuarla si es equitativo en función del patrimonio del deudor, la situación personal de la
víctima y las circunstancias del hecho. Esta facultad no es aplicable en caso de dolo del
responsable.
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NEXO DE CAUSALIDAD. CONCEPTO
La relación de causalidad es la necesaria conexión fáctica que debe existir entre la acción
humana y el resultado dañoso producido. Ella vincula materialmente, de manera directa, al
incumplimiento obligacional o al acto ilícito aquiliano con el daño y en forma indirecta a éste
con el factor de atribución. En el ámbito preventivo, también permite establecer un vínculo
razonable y necesario entre la amenaza de daño y el hecho que la genera.
Se trata de resolver si un resultado dañoso determinado puede ser materialmente atribuido a
una persona.
La comprobación de la relación de causalidad en modo alguno importa responsabilidad civil
sólo constituye uno de sus elementos.
Exige la intervención de una conducta humana y es indagada como presupuesto de la
responsabilidad civil o penal.
Estamos frente a una cuestión fáctica y objetiva, que se circunscribe al enlace entre un
hecho antecedente (causa) y otro consecuente o resultado (efecto). El juicio que entraña la
relación causal es neutro, en el sentido de que resulta ajeno a toda valoración acerca de
la justicia o injusticia de la situación generada y, específicamente, a la mayor o menor
reprochabilidad subjetiva que de ella pueda emerger.
Puede, de tal modo, haber relación de causalidad sin que medie culpabilidad o existir
causalidad sin responsabilidad (daños inferidos en legítima defensa).
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TEORÍA AFIRMA
TEORÍA DE LA Es atribuida a John Stuart Mill quien había sostenido que
EQUIVALENCIA la causa de un resultado es la suma de todas las
condiciones positivas y negativas que, tomadas en
DE LAS conjunto, contribuían a producirlo.
CONDICIONES
Para esta teoría, todas las condiciones que contribuyen a
producir un resultado dañoso tienen el mismo valor, por lo
que la falta de cualquiera de ellas determina la no causación
del daño. Por lo tanto, para funda la imputación fáctica
bastaría con que el sujeto hubiera puesto una condición
cualquiera de ese resultado.
Semejante amplitud en el concepto de causa lleva a
considerar como tales a las condiciones inmediatas,
mediatas e inclusive a las remotas. La gravedad de tal
conclusión se potencia cuando ellas se proyectan en el
tiempo, ya que no sólo cabría incluir a las condiciones
actuales, sino también a las causas de las causas, y así
indefinidamente.
Por lo demás, desde una perspectiva estrictamente lógica,
esta tesis conduce a una insalvable contradicción pues
después de definir el todo por la suma de las partes
termina afirmando que cada parte es igual al
todo.
TEORÍA DE LA Esta teoría procura buscar entre todas las posibles
condiciones que han producido el resultado la causa
CAUSA PRÓXIMA
generadora del mismo. Acude para ello a un criterio
simplista al asignar tal carácter a la condición que se
presenta como más próxima al resultado dañoso en el
orden cronológico.
Si bien es cierto que en algunos casos la condición previa
en el tiempo a la producción del evento dañoso suele ser la
causa del efecto, ello no constituye unaregla absoluta que
permita erigir un criterio categórico
en tal sentido.
TEORÍA DE LA Estas dos teorías se encuentran estrechamente ligadas. La
teoría de la condición preponderante sostiene que
CONDICIÓN
la causa del daño es aquella condición que rompe el
PREPONDERANT equilibrio entre los factores considerados favorables y los
adversos para su producción, influyendo de manera
E Y DE LA
preponderante en el resultado.
CONDICIÓN La teoría de la causa eficiente considera que es causa
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EFICIENTE del daño aquella condición que tenga mayor poder
intrínseco de causación del fenómeno.
TEORÍA DE LA La teoría de la causa adecuada es la de mayor
predicamento en la hora actual. Esta concepción sostiene
CAUSA
que la adecuación de la causa se debe medir en función de
ADECUADA la posibilidad y probabilidad del resultado, atendiendo a lo
que corrientemente acaece, según lo indica la experiencia
diaria en orden al curso ordinario de los acontecimientos.
La causalidad adecuada está, de tal modo, estrechamente
ligada a la idea de regularidad, a lo que normalmente
acostumbra a suceder.
En suma: la teoría de la causalidad adecuada considera a
las condiciones en abstracto, y selecciona como causa
aquella que, además de ser condición necesaria, tiene
aptitud para generar el resultado según las reglas normales
de la experiencia.
Esta es la teoría adoptada por el derogado Art. 902 del
CC y actual Art. 1722, primer párrafo, del CCC.
CONSECUENCIAS
El CCC sigue los criterios más consolidados sobre el principio de la causalidad adecuada y
la extensión y simplificación de la responsabilidad a las consecuencias inmediatas y
mediatas.
En materia de relación causal, el Código Civil y Comercial adopta como principio general la
teoría de la causalidad adecuada (Art. 1726), que se funda en un parámetro objetivo de
comparación, hay que establecer, en cada caso, si era previsible que cierto hecho generara
determinado resultado, de acuerdo a lo que habría previsto un hombre medio en el momento
del hecho.
Art. 1726: "Relación causal. Son reparables las consecuencias dañosas que tienen nexo
adecuado de causalidad con el hecho productor del daño. Excepto disposición legal en
contrario, se indemnizan las consecuencias inmediatas y las mediatas previsibles"
Art. 1727: Tipos de consecuencias. Las consecuencias de un hecho que
acostumbran a suceder según el curso natural y ordinario de las cosas, se llaman en este
Código "consecuencias inmediatas". Las consecuencias que resultan solamente de la
conexión de un hecho con un acontecimiento distinto, se llaman consecuencias "mediatas".
Las consecuencias mediatas que no pueden preverse se llaman "consecuencias casuales"
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CONSECUENCIA CONSISTE
S
INMEDIATAS Son consecuencias inmediatas aquellas que acostumbran a
suceder según el curso normal y ordinario de las cosas El
hecho y la consecuencia se ligan sin la mediación de otro
hecho que produzca la unión.
La previsibilidad está siempre implícita en ellas, pues
conforme al principio de regularidad siguen de manera natural
y ordinaria a un hecho, situación que determina su necesaria
representación en la mente de un hombre
normal.
MEDIATAS Son consecuencias mediatas las que resultan solamentede la
conexión de un hecho con un acontecimiento distinto.
En este punto el vínculo con el hecho causal no es directo,
pues en la cadena causal se produce la interferencia de otro
hecho, que coadyuva al resultado.
Es la conjunción de dos hechos la que produce el resultado.
Estas consecuencias son imputables al autor del hecho
cuando las hubiese previsto o cuando, empleando la debida
atención, hubiera podido preverlas.
La previsibilidad debe ser valorada en abstracto, según la
previsión de un hombre normal.
CASUALES Las consecuencias casuales son consecuencias mediatas que
no pueden preverse.
Ellas escapan a toda aptitud normal de previsión, al
corresponder a hechos que operan en forma sobreviniente e
inesperada en el proceso causal, interrumpiendo su
desarrollo.
Precisamente por no ser previsibles, las consecuencias
casuales no son imputables, salvo cuando el autor del
hecho las hubiera previsto de manera concreta, en función de
las circunstancias del caso, y actuado teniendo
en miras ese resultado.
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EXIMENTES
Las eximentes son circunstancias que operan enervando la antijuridicidad, la relación de
causalidad o los factores de atribución. Las mismas poseen gran importancia, ya que
pueden aminorar o eximir la responsabilidad por daño al sindicado como responsable.
HECHO O CULPA DE LA VICTIMA
La propia conducta de la víctima puede afectar la responsabilidad del sindicado como
responsable excluyéndola o aminorándola. Esto es así ya que no es razonable que
responda este último cuando el damnificado es autor material del daño o de parte del mismo.
Los requisitos para que opere esta eximente son los siguientes:
1. Incidencia causal: El hecho de la víctima debe tener incidencia causal adecuada en la
producción del resultado, ya sea como causa exclusiva o como concausa del daño en
concurrencia con otros hechos relevantes.
2. El hecho o culpa de la víctima: El simple hecho de la víctima es suficiente para
provocar la ruptura del nexo causal.
3. Hecho no imputable al agente: Además, es necesario que el hecho de la víctima
no sea imputable objetiva o subjetivamente al agente. En otras palabras, si él lo
provoca, siendo la acción de la víctima una mera consecuencia del acto del sindicado
como responsable, obviamente, no alcanzará para eximirlo.
Efecto del hecho de la víctima:
1. Hecho exclusivo de la víctima: Provoca la plena eximición de responsabilidad por parte
del demandado.
2. Concurrencia del hecho de la víctima con culpa probada o presumida del lesionante:
el daño puede derivar de la acción relevante de dos causas que actúan concurrentemente.
En este caso el monto indemnizatorio debe ser reducido en función de la incidencia causal
que haya tenido la conducta del damnificado.
3. Concurrencia del hecho de la víctima con el dolo del demandado: El dolo absorbe el
hecho, culpable o no, de la víctima. Se considera al autor del dolo como el único causante
del daño.
4. Concurrencia del dolo de la víctima y del demandado: No habría lugar a reparación
ya que ninguno de ellos podría alegar su propia torpeza.
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Art. 1729.- Hecho del damnificado. La responsabilidad puede ser excluida o limitada por la
incidencia del hecho del damnificado en la producción del daño, excepto que la ley o el
contrato dispongan que debe tratarse de su culpa, de su dolo, o de cualquier otra
circunstancia especial.
HECHO DE TERCEROS
El tercero por quien no se debe responder debe ser una persona distinta del
responsable presunto (demandado) y de la víctima. Puede ser una persona humana o
jurídica, de carácter público o privado. Sin embargo, no cualquier hecho de un tercero es
apto para eximir al sindicado como responsable. El tercero debe ser un tercero por el cual
no se deba responder. Esto es importante aclararlo, ya que la ley, en diversos supuestos,
impone a una persona responder por el hecho de un tercero (v. g., responsabilidad por el
hecho del dependiente).
El hecho de un tercero debe tener incidencia causal en la producción del resultado, sea de
forma exclusiva o concurrente. Cuando el hecho del terco sólo concurra con el hecho
imputable al demandado la solución será diferente: ambos deberán responder por el total del
perjuicio frente a la víctima, pudiendo ejercitar las acciones de regreso entre ellos.
Art. 1731.- Hecho de un tercero. Para eximir de responsabilidad, total o parcialmente, el
hecho de un tercero por quien no se debe responder debe reunir los caracteres del caso
fortuito.
CASO FORTUITO.
En la esfera obligacional, el casus provoca dos consecuencias fundamentales:
a) Extingue la obligación por imposibilidad sobrevenida. b) Exime al deudor de
responsabilidad por incumplimiento. En la esfera extracontractual o aquiliana, el caso exime
al responsable, ya que obsta a la configuración del vínculo de causalidad adecuada entre la
conducta y el resultado dañoso.
Para que el casus opere, el hecho debe ser:
a) Imprevisible.
b) Inevitable.
c) Actual.
d) Ajeno al presunto responsable o al deudor. Y en su caso extraño al
riesgo o vicio de la cosa o de la actividad desarrollada por el demandado.
e) Sobrevenido.
f) Obstáculo insuperable para el cumplimiento de la obligación.
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Art. 1730.- Caso fortuito. Fuerza mayor. Se considera caso fortuito o fuerza mayor al
hecho que no ha podido ser previsto o que, habiendo sido previsto, no ha podido ser evitado.
El caso fortuito o fuerza mayor exime de responsabilidad, excepto disposición en contrario.
Este Código emplea los términos ―caso fortuito‖ y ―fuerza mayor‖ como sinónimos.
SUPUESTOS DEL ART.1718
Art. 1718.- Legítima defensa, estado de necesidad y ejercicio regular de un derecho.
Está justificado el hecho que causa un daño:
a. en ejercicio regular de un derecho;
b. en legítima defensa propia o de terceros, por un medio racionalmente
proporcionado, frente a una agresión actual o inminente, ilícita y no provocada; el tercero
que no fue agresor ilegítimo y sufre daños como consecuencia de un hecho realizado en
legítima defensa tiene derecho a obtener una reparación plena;
c. para evitar un mal, actual o inminente, de otro modo inevitable, que
amenaza al agente o a un tercero, si el peligro no se origina en un hecho suyo; el hecho se
halla justificado únicamente si el mal que se evita es mayor que el que se causa. En este
caso, el damnificado tiene derecho a ser indemnizado en la medida en que el juez lo
considere equitativo.
1. Ejercicio regular de un derecho: no se ampara el ejercicio abusivo de los
derechos. El ejercicio regular constituye un obrar lícito, sin que obste a tal conclusión la
eventual causación de un daño a un tercero, derivada de aquel. Esto conduce a indagar
cuáles son los límites ―internos‖ que hacen a ese derecho, a fin de precisar si han sido o no
transgredidos.
Tal menoscabo no es, en principio, indemnizable, por defecto del presupuesto de
antijuridicidad. Se admiten supuestos de responsabilidad por actividades legítimas.
2. Estado de necesidad: cuando se causa un daño con el fin de evitar un mal
mayor en la persona o los bienes. Para que opere no se debió haber colaborado al proceso
que pueda dañar al otro. Igualmente se faculta a los jueces a otorgar un resarcimiento en
base a la equidad.
3. Legítima defensa: requiere que medie una agresión ilegítima y que ella
recaiga sobre la persona o bienes de quien se defiende o sobre un tercero. El ataque
contra la persona o los bienes debe ser actual y no meramente potencial, se exige la
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necesidad racional del medio utilizado para impedir o repeler la agresión, proporcionado
con la gravedad de esta última. Es menester que no haya mediado provocación por parte
de quien se defiende. El daño no es resarcible. Sin embargo, si un tercero que no ha
sido agresor sufre daños como consecuencia de un hecho realizado en legítima defensa,
tiene derecho a la reparación.
4. Consentimiento del informado: éste puede, en la medida que no constituya
una cláusula abusiva, actuar como causa de justificación.
En principio, el consentimiento informado del damnificado excluye la antijuridicidad de la
conducta del dañador, salvo cuando sea contraria a la ley, moral buenas costumbres o al
orden público.
Para que opere este eximente es indispensable que el consentimiento libre e informado del
titular del derecho sea inequívoco. De allí que no pueda ser deducido de la simple tolerancia
de la víctima ante intromisiones anteriores.
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SUB-EJE TEMÁTICO 2: FUNCIONES DEL DERECHO DE DAÑOS
RESARCITORIA. NATURA-ESPECIE.
La reparación constituye, desde una perspectiva netamente judicial, el restablecimiento del
equilibrio preexistente alterado por el hecho dañoso y, al mismo tiempo, una exigencia de
estricta justicia y equidad. A través de ella se procura reponer al damnificado en la situación
en la que se encontraba antes del hecho dañoso, en cuanto sea posible, desmantelando de
tal modo los efectos pasados, presentes y futuros del ilícito.
La reparación del daño consiste en ―el cumplimiento de una obligación a cargo del
responsable y a favor del damnificado, que tiene por objeto resarcir el daño injustamente al
acreedor‖. No busca sancionar o castigar al responsable, por ello como regla, el perjuicio
sufrido por el damnificado constituye el límite más allá del cual no es posible pasar, sobre
el riesgo de convertir al daño en una fuente de lucro para el daño y de correlativa expoliación
para el responsable.
La finalidad de la reparación es netamente resarcitoria. El fundamento del resarcimiento está
dado por el principio de justicia que impone dar a cada uno lo suyo, debiendo restablecer el
equilibrio alterado por el perjuicio causado.
Art. 1740.- Reparación plena. La reparación del daño debe ser plena. Consiste en la
restitución de la situación del damnificado al estado anterior al hecho dañoso, sea por el
pago en dinero o en especie. La víctima puede optar por el reintegro específico, excepto
que sea parcial o totalmente imposible, excesivamente oneroso o abusivo, en cuyo caso se
debe fijar en dinero. En el caso de daños derivados de la lesión del honor, la intimidad o la
identidad personal, el juez puede, a pedido de parte, ordenar la publicación de la sentencia,
o de sus partes pertinentes, a costa del responsable.
La reparación plena o integral es una noción jurídica implica que son resarcibles todos los
daños que se encuentran en relación causal con el hecho generador y a su vez actúa como
directiva esencial para la evaluación y cuantificación de los daños.
La reparación específica en especie o in natura consiste en la ejecución de una obligación
(generalmente de hacer) que tiene por finalidad la de volver las cosas al estado en que se
hallaban antes de producirse el evento dañoso.
Para que proceda la reparación en especie, es necesaria la presencia de cuatro requisitos:
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1. Petición de parte interesada: El damnificado por el hecho dañoso puede optar por la
reparación en especie o dineraria. Pero siempre es necesario que manifieste en la demanda
cuál de las dos formas de reparación desea que proceda. Si opta por la reparación en
especie, el demandado no podrá liberarse pretendiendo pagar una indemnización dineraria.
2. La reparación en especie debe ser posible: Para que proceda debe ser posible,
material y jurídicamente.
3. La reparación no debe importar un ejercicio abusivo del derecho: La doctrina
dominante admite que la reparación en especie no procede cuando ella importe un ejercicio
abusivo del derecho, tal como acurrecuando resulta excesivamente onerosa para el
demandado. En tal caso,sólo será viable la indemnización pecuniaria.
4. No debe ser de aplicación la facultad judicial de atenuar la indemnización por
razones de equidad: En caso de serlo, el derecho del demandado no podrá ser limitado
por el hecho de haberse articulado la pretensión de reparación en especie, por lo que sólo
procederá la reparación pecuniaria.
PREVENTIVA. CONCEPTO. DEBER GENERAL DE NO DAÑAR
Art. 1710.- Deber de prevención del daño. Toda persona tiene el deber, en cuanto de ella
dependa, de:
a. evitar causar un daño no justificado;
b. adoptar, de buena fe y conforme a las circunstancias, las medidas razonables para
evitar que se produzca un daño, o disminuir su magnitud; si tales medidas evitan o
disminuyen la magnitud de un daño del cual un tercero sería responsable, tiene derecho a
que éste le reembolse el valor de los gastos en que incurrió, conforme a las reglas del
enriquecimiento sin causa;
c. no agravar el daño, si ya se produjo.
ACCION PREVENTIVA PREVISTA EN EL CCC:
Art. 1711.- Acción preventiva. La acción preventiva procede cuando una acción u omisión
antijurídica hace previsible la producción de un daño, su continuación o agravamiento. No es
exigible la concurrencia de ningún factor de atribución.
Notas características de la acción preventiva:
1. Acción u omisión antijurídica: Lo que debe ser antijurídico es la conducta u omisión del
demandado, y en ese caso cabe restringir su libertad confiriendo primacía a la libertad del
accionante para no ser convertido en víctima. El acto o actividad puede manifestarse como
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arbitrario o ilegitimo.
2. La amenaza: El elemento activante de esta tutela es la simple posibilidad de un ilícito
futuro, la amenaza de violación, la cual lleva a prescindir de la verificación del daño en la
esfera jurídica del titular, siendo suficiente la amenaza.
3. Lesión a un interés: Interés individual o colectivo. El demandante ha de acreditar la
existencia de una vinculación razonable entre la actividad o inactividad del demandado y un
daño que, casualmente, ha de derivar como consecuencia mediata o inmediata de aquella.
4. La posibilidad de detener la actividad: Debe tratarse de actos aún no realizados o
susceptibles de continuar o reiterar el daño. Esto solo es posible si no se produjo por
completo el daño, si eso ocurrió sólo resta resarcirlo.
5. Legitimación activa y pasiva: Tal como lo indica el Art. 1712 la legitimación es amplia,
pues incluye no solo a los afectados directos sino también a quienes podrían llegar a serlo
en calidad de usuarios, consumidores, etc., es decir el interés colectivo de la sociedad.
6. No es exigible la concurrencia de ningún factor de atribución: La culpa no tiene
ninguna relevancia, ya que no es posible evaluar el elemento subjetivo de una conducta
antijurídica futura.
Art. 1712.- Legitimación. Están legitimados para reclamar quienes acreditan un interés
razonable en la prevención del daño.
Art. 1713.- Sentencia. La sentencia que admite la acción preventiva debe disponer, a
pedido de parte o de oficio, en forma definitiva o provisoria, obligaciones de dar, hacer o no
hacer, según corresponda; debe ponderar los criterios de menor restricción posible y de
medio más idóneo para asegurar la eficacia en la obtención de la finalidad.
Art. 1714.- Punición excesiva. Si la aplicación de condenaciones pecuniarias
administrativas, penales o civiles respecto de un hecho provoca una punición irrazonable o
excesiva, el juez debe computarla a los fines de fijar prudencialmente su monto.
Art. 1715.- Facultades del juez. En el supuesto previsto en el Art. 1714 el juez puede dejar
sin efecto, total o parcialmente, la medida.
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SANCIÓN PECUNIARIA DISUASIVA. NOCIONES DEL ANTEPROYECTO 2012
La doctrina propone tanto en el derecho comparado como en el derecho argentino la
adopción de normas que permitan la aplicación de penas privadas que condenen a pagar
valores por encima de los daños y perjuicios, cuyo destinatario puede ser el estado,
organizaciones de bien público o el propio damnificado. La pena privada tiene existencia
cuando, por disposición expresa de una ley o por voluntad de las partes, se sancionan
ciertos comportamientos graves mediante la imposición al responsable de un monto
pecuniario a favor del afectado o al estado u otro tercero.
El nuevo Código Civil y Comercial presenta la regulación de las funciones del derecho de
daños, marcando así una diferencia con el Código Civil derogado.
El Congreso de la Nación eliminó del Proyecto la figura de la sanción pecuniaria disuasiva al
modificar el texto del Art. 170869, suprimir el anterior Art. 1714 y proceder a mantener en lo
esencial el texto del Art. 1715 originario (referido a la punición excesiva), transformándolo en
los actuales Art. 1714 y 1715. Bueno es aquí decir que, de las tres funciones de la
responsabilidad civil, la punitiva ha sido resistida en la doctrina Argentina. Algunos
autores consideran que es una función propia del derecho penal y extraña al derecho
privado entendemos que esta doctrina no logra interpretar adecuadamente el sistema
normativo, pues la función punitiva del derecho de daños no sólo resulta beneficiosa como
complemento de las restantes funciones, sino que, además, el Código Civil de Vélez hoy
derogado y el propio CCC reconocen algunas figuras sancionatorias, tales como las
astreintes (Art. 666 bis del CC y actual 804 del CCC), la cláusula penal (Art. 652 del CC y
actual 790 del CCC) y los daños punitivos de la ley de defensa del consumidor, conforme la
reforma.
DAÑO PUNITIVO LEY DE DEFENSA DEL CONSUMIDOR
El instituto de los daños punitivos ha sido definido como ―las sumas de dinero que los
tribunales mandan a pagar a la víctima de ciertos ilícitos que se suman a las
indemnizaciones por daños realmente experimentados por el damnificado, que están
destinados a punir graves inconductas del demandado y a prevenir hechos similares en el
futuro‖
El Art. 52 bis de ley 24240 (ley 26361 B.O. 07.04.2008) reza: Daño punitivo. Al proveedor
que no cumpla sus obligaciones legales o contractuales con el consumidor, a instancia del
damnificado, el juez podrá aplicar una multa civil a favor del consumidor, la que se graduará
en función de la gravedad del hecho y demás circunstancias del caso, independientemente
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de otras indemnizaciones que correspondan. Cuando más de un proveedor sea responsable
del incumplimiento responderán todos solidariamente ante el consumidor, sin perjuicio de
las acciones de regreso que les correspondan. La multa civil que se imponga no podrá
superar el máximo de la sanción de multa prevista en el Art. 47, inc. b de esta ley.
La redacción es inapropiada ya que, ateniéndonos al texto de la norma, el único requisito
para que proceda la aplicación de los daños punitivos sería la hipótesis de un
incumplimiento de las obligaciones del proveedor, sin necesidad de que haya mediado un
factor subjetivo de atribución ni la existencia de un daño efectivo o un lucro experimentado
por el proveedor a raíz del evento.
Ante estas flaquezas, la doctrina ha intentado salvar por vía interpretativa sus deficiencias,
aunque limitada obviamente por los con fines de la deficiente norma, Así es que la doctrina
ha reinterpretado (contra legis) la norma, considerando con mejor criterio que no puede
bastar el sólo incumplimiento; es necesario que se trate de una conducta grave que
manifieste dolo o culpa grave.
Respecto del monto de la multa, encontramos el Art. 47, inc. ―b‖ de la ley 26361, que
pareciera querer subsanar la situación al dejar establecido un parámetro dentro del cual
deben estar fijados los daños punitivos. Se predica la inconstitucionalidad de la norma.
Con respecto al destino de la multa, es la víctima quien lo percibe. Cuestión que ha sido
también criticada, por cuanto hubiera sido preferible que el destinatario sea el estado.
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SUB-EJE TEMÁTICO 3: RESPONSABILIDAD DIRECTA
RESPOSABILIDAD POR EL HECHO PROPIO
CONCEPTO
En la razonabilidad por el hecho propio, el responsable y el autor del hecho es la misma
persona, es decir el daño es causado por la acción del responsable.
Un individuo es responsable en forma directa cuando comete un acto antijurídico y se le
impone una sanción. En cambio, es responsable indirectamente cuando es susceptible de
ser sancionado por la conducta de un tercero, por ejemplo la responsabilidad de los padres
en relación con los ilícitos de sus hijos menores.
La responsabilidad por el hecho propio puede ser objetiva o subjetiva. La responsabilidad es
subjetiva cuando se ve alcanzada por la presencia de culpabilidad probada o presumida en
la conducta del agente. Es objetiva cuando se fundamenta en un factor de atribución de tal
naturaleza. Todos los casos de responsabilidad indirecta lo son también de responsabilidad
objetiva, ya que cuando un individuo responde por el acto de otro, evidentemente no tiene el
control sobre la actuación de ese otro sujeto.
La figura de la responsabilidad directa, parte desde la capacidad como regla de las personas
(conf. Art. 22 del CCC), en virtud de la cual, en principio todos somos responsables directos
por nuestros hechos dañosos, salvo que sedemuestre la involuntariedad del acto, aunque,
en este último supuesto, se podráser responsable en función de la indemnización de
equidad prevista en el Art.1750.
Responsabilidad directa
Art. 1749.- Sujetos responsables. Es responsable directo quien incumple una obligación u
ocasiona un daño injustificado por acción u omisión.
Art. 1750.- Daños causados por actos involuntarios. El autor de un daño causado por un
acto involuntario responde por razones de equidad. Se aplica lo dispuesto en el Art. 1742.
El acto realizado por quien sufre fuerza irresistible no genera responsabilidad para su autor,
sin perjuicio de la que corresponde a título personal a quien ejerce esa fuerza.
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PLURALIDAD DE RESPONSABLES y RESPONSABILIDAD DEL ENCUBRIDOR –
ARTÍCULO 1751 y 1752 CCC
Art. 1751.- Pluralidad de responsables. Si varias personas participan en la producción del
daño que tiene una causa única, se aplican las reglas de las obligaciones solidarias. Si la
pluralidad deriva de causas distintas, se aplican las reglas de las obligaciones concurrentes.
Art. 1752.- Encubrimiento. El encubridor responde en cuanto su cooperación ha causado
daño.
Cuando varias personas causan un daño, la regla es que deben responder solidariamente.
Es una solidaridad derivada de la ley para facilitar el cobro de la indemnización y para
prevenir la ocurrencia de varios daños.
El Código habla de ―participación‖ lo que permite incluir, además de los coautores, a otras
personas que tienen una participación decisiva en el hecho pero que estrictamente no son
coautores.
También dice el código que cuando la pluralidad deriva de distintas causas, la obligación es
concurrente. Resulta una hipótesis difícil de imaginar que varias personas participen en la
producción de un mismo daño por causas distintas.
La ley evidentemente se refirió a varios responsables por causas distintas, que es un claro
supuesto de obligación concurrente. Por ejemplo, en un accidente de tránsito, el chofer
responde por su culpa personal, como responsable directo, el dueño del colectivo, como
responsable indirecto, como dueño de la cosa riesgosa y de la empresa. Ambas
obligaciones son concurrentes, el objeto debido es el mismo, la indemnización; las causas
son distintas.
Es decir, si el daño fue causado por varios sujetos, se aplicarán las normas de las
obligaciones solidarias (Arts. 827 a 843 del CCC) o concurrentes (Arts. 850 a 852 del CCC)
se les asigna subsidiariamente la aplicación a éstas de las normas de las obligaciones
solidarias por reenvío del Art. 852 citado), según sea el caso. Las acciones de repetición o
recurso están previstas en los Arts. 840 y 851, inc. ―h‖. Es de suma importancia la
incorporación de la clasificación de obligaciones concurrentes en las obligaciones de sujeto
plural, siendo "obligaciones concurrentes" aquellas en las que "varios deudores deben el
mismo objeto en razón de causas diferentes", constituyendo "obligaciones solidarias" las que
están fundadas en una causa única. (Sagarna, 2014).
En el supuesto de responsabilidad del encubridor se trata de una responsabilidad subjetiva
viene a llenar un vacío ya que no estaba prevista la responsabilidad del encubridor.
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Depende su responsabilidad de que el encubridor hubiese causado un daño a la víctima.
Conforme ello, el encubridor no responde solidariamente con los autores materiales del
ilícito, sino que debe responder por los daños causados causalmente por su conducta.
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SUB-EJE TEMATICO 4: RESPONSABILIDAD POR EL HECHO DE TERCEROS
RESPONSABILIDAD DEL DEPENDIENTE
CONCEPTO
NOCIONES
Art. 1753.- Responsabilidad del principal por el hecho del dependiente.
El principal responde objetivamente por los daños que causen los que están bajo su
dependencia, o las personas de las cuales se sirve para el cumplimiento de sus
obligaciones, cuando el hecho dañoso acaece en ejercicio o con ocasión de las funciones
encomendadas.
La falta de discernimiento del dependiente no excusa al principal. La responsabilidad del
principal es concurrente con la del dependiente.
Concepto de dependiente, entendiéndose por tal ―al que actúa bajo las órdenes y
subordinación de otro, jurídica o fácticamente, ocasional o transitoriamente, gratuita u
onerosamente‖. No se tiene en cuenta la conducta del principal en el hecho, ya que ella es
ajena al factor de atribución objetivo. El factor de atribución objetivo en la responsabilidad
del principal por el hecho del dependiente lo constituye la garantía, esto es, que el
comitente garantiza que, si el dependiente causa un daño en ejercicio o con ocasión de las
funciones encomendadas, él responderá ante el damnificado, sin perjuicio de la
responsabilidad civil directa del propio agente dañoso.
Para que este tipo responsabilidad opere hay ciertas condiciones de procedencia, ya que
el principal no responde por todos los actos de su dependiente. No es garante de lo que
haga sino en medida en que concurran los siguientes presupuestos:
1. Relación de dependencia: La primera condición es que exista una relación de
dependencia. Sin lugar a duda el patrón responde por toda persona a quien esté unida por
una relación de trabajo. Pero la dependencia civil es más amplia, abarca a todo aquel que
actúa por cuenta o en interés de otro, en virtud de algún vínculo jurídico de subordinación. La
dependencia comprende las situaciones en las cuales el principal tiene un poder demando,
de control, de dar instrucciones, pero que además esas órdenes o instrucciones satisfagan
el interés de quien manda.
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2. Hecho dañoso acaecido en ocasión o ejercicio de la función encomendada: El
principal no es garante de todo lo que haga su subordinado, sino que debe existir una
relación causal, una cierta y razonable vinculación entre lo que se encargó hacer al
dependiente y el perjuicio acecido. El ejercicio de lafunción quiere decir que se desempeña
la función encomendada, incluso en casos de abuso de la función. En ocasión de la función
no ha sido el motivo del daño sino que ha facilitado su ocurrencia.
3. Inimputabilidad del dependiente: Para que el principal responda, el dependiente debe
haber cometido un daño. Ese acto dañoso por lo general es voluntario, pero el Código
incluye a los actos garantizados por el principal, a los realizados con falta de discernimiento.
La responsabilidad entre el principal y el dependiente es concurrente, expresamente se dice
esto, lo cual significa que se responde por distintas causas y que el principal tiene acción de
regreso contra su dependiente e incluso puede ser demandado de forma exclusiva.
El principal podrá eximirse de responsabilidad, además de poder demostrar que no era su
dependiente el que causó el daño, que no existía entre él y éste relación de dependencia
y que no había vínculo entre la función encomendada y el daño, porque éste había sido
ocasionado fuera del ejercicio de la misma o fuera de la ocasión, que el perjuicio se debió
a una causa ajena queinterrumpió total o parcialmente el nexo adecuado de causalidad,
por la causa ajena.
RESPONSABILIDAD DEL PADRE POR LOS HIJOS. CONCEPTO. NOCIONES.
Art. 1754.- Hecho de los hijos. Los padres son solidariamente responsables por los daños
causados por los hijos que se encuentran bajo su responsabilidad parental y que habitan
con ellos, sin perjuicio de la responsabilidad personal y concurrente que pueda caber a los
hijos.
Art. 1755.- Cesación de la responsabilidad paterna. La responsabilidad de los padres es
objetiva, y cesa si el hijo menor de edad es puesto bajo la vigilancia de otra persona,
transitoria o permanentemente. No cesa en el supuesto previsto en el Art. 643 (delegación
de la responsabilidad parental a un pariente, homologado el acuerdo en sede judicial).
Los padres no se liberan, aunque el hijo menor de edad no conviva con ellos, si esta
circunstancia deriva de una causa que le es atribuible.
Los padres no responden por los daños causados por sus hijos en tareas inherentes al
ejercicio de su profesión o de funciones subordinadas encomendadas por terceros.
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Tampoco responden por el incumplimiento de obligaciones contractuales válidamente
contraídas por sus hijos.
El fundamento de esta responsabilidad objetiva (en la que, como en la responsabilidad civil
del principal por el hecho del dependiente, no interesa la conducta del legitimado pasivo) es
la garantía. Los padres garantizan que, al ocasionarse un daño por sus hijos, ellos
responderán civilmente por el hecho ajeno.
Son presupuestos de la responsabilidad objetiva de los progenitores por el hecho dañoso
de sus hijos:
1) El hecho ilícito del hijo o, al menos, objetivamente antijurídico.
2) Que el descendiente sea menor de edad, es decir, menor de 18 años – por más
que la "responsabilidad parental" en cuanto a los alimentos se extienda hasta los 21 años de
edad, conf. Art. 658 del CCC o que, en definitiva, la obligación de los progenitores de proveer
recursos al hijo se amplíe hasta sus 25 años de edad si la prosecución de estudios o
preparación profesional de un arte u oficio le impide proveerse de medios necesarios para
sostenerse independientemente, conf. Art. 663 del CCC.
3) Que el menor se encuentre bajo la "responsabilidad parental", si el menor no se
hallaba bajo responsabilidad parental, el padreo no tiene forma de controlar o supervisar el
comportamiento y educación de su hijo.
4) Que el menor habite con el padre responsable, requiriéndose "convivencia"
con los hijos (salvo el segundo párrafo del Art. 1755 ―Los padres no se liberan, aunque el
hijo menor de edad no conviva con ellos, si esta circunstancia deriva de una causa que les
es atribuible‖). La falta de convivencia no debe ser atribuible a los padres, es decir no debe
ser por culpa o dolo de ellos como por ejemplo podría ser el caso de abandono.
5) Que entre el hecho del hijo y el daño a un tercero exista relación de causalidad.
La responsabilidad de los padres entre si es solidaria (así lo expresa el propio Art. 1754) y
no concurrente, debido a que ellos responden por una única causa fuente, esto es, por ser
los progenitores del causante del perjuicio.
La responsabilidad conjunta de los padres y del hijo causante del daño resulta concurrente
frente al damnificado (conf. Art. 850 del CCC), ya que aquéllos responden como
progenitores por el hecho de su hijo responsabilidad indirecta, Art. 1754 y el descendiente
responde como tal responsabilidad directa, Art. 1749. Si el menor tiene bienes propios (por
ejemplo porque le hayan sido donados), los padres tendrán una acción de repetición
del daño pagado contra esos bienes.
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El menor responde directamente a partir de los 10 años y el padre tiene acción de regreso
por el daño pagado.
Siendo la responsabilidad objetiva, los padres pueden eximirse total o parcialmente de
responsabilidad demostrando el hecho del damnificado (Art. 1729), el caso fortuito (Art.
1730) o el hecho de un tercero por quien no deben responder (Art. 1731). Como así
tampoco responden por los daños causados por sus hijos en tareas inherentes al ejercicio
de su profesión o de funciones subordinadas encomendadas por terceros.
Es por ello que los padres no pueden liberarse de responsabilidad civil demostrando su falta
de culpa en el hecho, pues se trata de una responsabilidad basada en un factor de atribución
objetivo.
También cesa su responsabilidad si es puesto bajo la vigilancia de otra persona, transitoria o
permanentemente. Pero los padres no se liberan, aunque el hijo menor no convive con ellos,
si esta circunstancia es atribuible a ellos, como por ejemplo si el cuidado personal del hijo
menor de edad está a cargo de otra persona, mediante acuerdo homologado judicialmente.
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SUB-EJE TEMÁTICO 5: RESPONSABILIDAD POR LA INTERVENCION DE COSAS
RESPONSABILIDAD POR RIESGO O VICIO DE LA COSA. RESPONSABILIDAD POR
ACTIVIDAD RIESGOSA
SUPUESTOS CONTEMPLADOS EN LOS ARTÍCULOS 1757 Y 1758 DEL CÓDIGO CIVIL
Y COMERCIAL DE LA NACIÓN
Art. 1757.- Hecho de las cosas y actividades riesgosas. Toda persona responde por el
daño causado por el riesgo o vicio de las cosas, o de las actividades que sean riesgosas o
peligrosas por su naturaleza, por los medios empleados o por las circunstancias de su
realización.
La responsabilidad es objetiva. No son eximentes la autorización administrativa para el uso
de la cosa o la realización de la actividad, ni el cumplimiento de las técnicas de prevención.
Para Pizarro una cosa es riesgosa por su naturaleza, cuando su norma empleo, esto es
conforme a su estado natural, puede causar generalmente un peligro a terceros, por ejemplo
los generadores de energía nuclear o eléctrica, o los explosivos como la dinamita, tienen
una potencialidad dañosa por si propia, con prescindencia del medio en el cual se emplean y
de las circunstancias que los rodean.
La cosa puede ser riesgosa tanto si está quieta o inerte como si está en movimiento. Otras
veces el riesgo proviene del mal estado de la cosa, como una escalera con peldaño roto,
que sería un vicio de la cosa.
Por vicio debe entenderse a todo defecto de fabricación o de funcionamiento que la hace
impropia para su destino para su destino normal.
La actividad sería riesgosa cuando por su propia naturaleza, es decir sus características
propias, ordinarias y normales, o por las circunstancias de su realización genera un riesgo o
peligro para terceros. El carácter riesgoso de la actividad deviene de circunstancias
extrínsecas de persona, tiempo y lugar que la tornan peligrosa para terceros.
Se suele distinguir entre ―hecho del hombre‖ y ―hecho de la cosa‖:
Nos encontramos frente al hecho del hombre cuando un agente es autor del hecho dañoso
y no deja de ser tal aunque haya utilizado instrumentos exteriores para el logro de sus fines,
o cuando ha utilizado una cosa para causar el daño, pero la misma fue un mero instrumento
que obedeció pasivamente a su voluntad. Normalmente, esta responsabilidad cae en el
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factor subjetivo de atribución por culpa. Sin embargo, en algunos casos se ha cuestionado
esta últimaconclusión, admitiendo supuestos en los cuales el hecho del hombre pasa a tener
un factor objetivo de atribución, como es en el caso de las actividades riesgosas.
El hecho de la cosa es aquel en el cual el daño se produce por su intervención activa.
Algunos autores consideran que no debe mediar participación activa del hombre, lo cual es
discutible. Podemos decir que nos encontramos frente al daño causado por una cosa
cuando sea por su propio dinamismo o por acción de fuerzas externas; el guardián pierde el
control de la cosa, la cual no se comporta como un instrumento pasivo ni obediente en sus
manos. Un buen ejemplo de esto es el provisto por Pizarro y Vallespinos, (2014) respecto de
la caldera que explota, causando daños a terceros.
Como se trata de responsabilidad objetiva se aplica el Art. 1722 por lo que son eximentes:
1. El hecho del damnificado, que puede ser total o parcial. Basta el hecho, el Art.
1757 no exige culpa ni dolo del damnificado. No debe asumir los caracteres del caso
fortuito, a diferencia del hecho del tercero, donde el Código sí lo exige.
2. El caso fortuito, Art. 1730, extraño al riesgo o vicio propio de la cosa.
3. El hecho de un tercero por quien no se debe responder, que reúne los
caracteres de un caso fortuito.
4. El uso contra la voluntad expresa o presunta del dueño.
Art. 1758.- Sujetos responsables. El dueño y el guardián son responsables concurrentes
del daño causado por las cosas. Se considera guardián a quien ejerce, por sí o por terceros,
el uso, la dirección y el control de la cosa, o a quien obtiene un provecho de ella. El dueño y
el guardián no responden si prueban que la cosa fue usada en contra de su voluntad
expresa o presunta. En caso de actividad riesgosa o peligrosa responde quien la realiza, se
sirve u obtiene provecho de ella, por sí o por terceros, excepto lo dispuesto por la legislación
especial.
Respecto del concepto de dueño es fácil saber quién lo es, aplicando las reglas del derecho
real de propiedad. Guardián de la cosa es quien ejerce, por sí o por terceros, el uso la
dirección y el control de la cosa, o quien obtiene un provecho de ella. Se trata de un
concepto amplio, comprensivo de la guarda provecho.
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Es sumamente importante la opinión de Kemelmajer de Carlucci, quien opina que las tres
condiciones para que estemos ante un guardián de cosas riesgosas son:
1. Tenencia material de la cosa, ya sea por sí o por un tercero, como sería un
dependiente.
2. Poder factico de vigilancia, gobierno, control o aprovechamiento
económico de la cosa.
3. Ejercicio autónomo e independiente de la cosa, por lo que no sería guardián el
empleado que sigue instrucciones de su patrón o los llamados servidores de la posesión que
han recibido la cosa en razón de su relación de dependencia como el empleado, un chofer, o
un sereno.
La responsabilidad es indistinta. Pese a ello la doctrina entiende que no es una
responsabilidad alternativa, sino indistinta y si bien la ley no lo dice, la responsabilidad es
concurrente.
El uso contra la voluntad expresa o presunta actúa como eximente de responsabilidad que
solo beneficia al dueño y no el guardián.
Art. 1759.- daño causado por animales. El daño causado por animales, cualquiera sea su
especie, queda comprendido en el Art. 1757.
La responsabilidad es objetiva y por riesgo. Todos los animales son iguales para el código.
No interesa si se trata de animales feroces, domésticos o domesticables. Por eso se aclara
"cualquiera sea su especie". Las reglas de animal ofensor y animal ofendido, se rigen por las
reglas ordinarias de la causalidad. En la mayoría de los casos, dado que es muy difícil
saber cuál animal es ofensor y cuál ofendido, cada propietario cargará con los daños del
otro.
Los animales se consideran cosas riesgosas, por lo que se les aplica el mismo régimen con
las mismas eximentes.
Las actividades en que utilizan animales se pueden considerar riesgosas o peligrosas. Si el
animal se soltó sin culpa de los que lo guardaban, hay responsabilidad del dueño o
guardián, porque se trata de una responsabilidad objetiva.
La responsabilidad del dueño y del guardián es indistinta.
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SUPUESTO PREVISTO EN LA LEY DEL CONSUMIDOR. DAÑO DIRECTO.
El Art. 40 de la ley 24.240 reza: Si el daño al consumidor resulta del vicio o riesgo de la cosa
o de la prestación del servicio, responderán el productor, el fabricante, el importador, el
distribuidor, el proveedor, el vendedor y quien haya puesto su marca en la cosa o servicio. El
transportista responderá por los daños ocasionados a la cosa con motivo o en ocasión del
servicio. La responsabilidad es solidaria, sin perjuicio de las acciones de repetición que
correspondan. Sólo se liberará total o parcialmente quien demuestre que la causa del daño
le ha sido ajena.
El fundamento de la obligación de resarcir que pesa sobre los legitimados pasivos es de
carácter objetivo, basado en la idea de riesgo de empresa. En consecuencia, la liberación
de los sindicados como responsables se producirá solamente en caso de que logren
acreditar la existencia de una causa ajena que interrumpa el nexo causal.
DAÑO DIRECTO
Art. 40 bis: Daño directo. El daño directo es todo perjuicio o menoscabo al derecho del
usuario o consumidor, susceptible de apreciación pecuniaria, ocasionado de manera
inmediata sobre sus bienes o sobre su persona, como consecuencia de la acción u omisión
del proveedor de bienes o del prestador de servicios.
Los organismos de aplicación, mediante actos administrativos, fijarán las indemnizaciones
para reparar los daños materiales sufridos por el consumidor en los bienes objeto de la
relación de consumo.
Esta facultad sólo puede ser ejercida por organismos de la administración que reúnan los
siguientes requisitos:
a) La norma de creación les haya concedido facultades para resolver conflictos
entre particulares y la razonabilidad del objetivo económicotenido en cuenta para otorgarles
esa facultad es manifiesta.
b) Estén dotados de especialización técnica, independencia e imparcialidad
indubitadas.
c) Sus decisiones estén sujetas a control judicial amplio y suficiente.
Este artículo no se aplica a las consecuencias de la violación de los derechos
personalísimos del consumidor, su integridad personal, su salud psicofísica, sus afecciones
espirituales legítimas, las que resultan de la interferencia en su proyecto de vida ni, en
general, a las consecuencias no patrimoniales.
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Responsabilidad civil por daños causados por productos defectuosos o peligrosos y en la
prestación de servicios el deber de seguridad la Ley de Defensa del Consumidor menciona
el ―deber de seguridad‖ u ―obligación de seguridad‖ (Art. 5°). Esta ―obligación de seguridad‖
fue reconocida por las leyes anteriormente en diversos. La jurisprudencia lo ha admitido
respecto de varias especies contractuales, respecto de las cuales ha entendido que existe
una garantía tácita que promete uno de los contratantes al otro, de que éste no resultará
damnificado por causa de las prestaciones y que si recibiere un daño, se obliga a repararlo
(por ej. En el contrato de juego en parque de diversiones, el contrato de guardería infantil, el
contrato de servicio gastronómico).
Esta ―obligación tácita de seguridad‖ integra las obligaciones del contrato, juntamente con
las obligaciones específicas de la especie contractual de que se trate.
La LCD establece este ―deber de seguridad‖ del proveedor para todos los contratos con
consumidores y para todas las ―relaciones de consumo‖. Se trata de un deber de garantía, en
virtud del cual el proveedor debe indemnizar al consumidor o usuario damnificado, aunque
no haya culpa del proveedor en la producción del perjuicio. Según la clase de contrato
puede haber diversas obligaciones específicas de seguridad que son obligaciones de
medios, por [Link] salvavidas a los pasajeros de un barco, colocar cinturones de
seguridad en las butacas de un ómnibus, tener abierta una salida de emergencia en la
sala de cine para el caso de incendio o tumulto, lavar con desinfectante las copas en que
se sirven bebidas, contratar un guía especializado, etc.; pero además existe una
―obligación de seguridad‖ genérica que es una obligación de resultado. Conforme a la
doctrina general sobre el ―deber de seguridad‖, en caso de daño el proveedor sólo se
exime si sucede alguna de las tres circunstancias eximentes clásicas que quitan la
relación causal: el caso fortuito o fuerza mayor, el hecho inevitable de tercero ajeno o el
hecho de la propia víctima.
La ley dice en el Art. 5° que ―las cosas y servicios deben ser suministrados o prestados en
forma tal que, utilizados en condiciones previsibles o normales de uso, no presenten peligro
alguno para la salud o integridad física de los consumidores o usuarios‖. Este enunciado es
muy amplio, pero abarca sólo los daños causados por las cosas o servicios. Sin embargo,
tenemos en la jurisprudencia muchos casos de condenas a indemnizar por caídas del
consumidor en locales comerciales en pisos resbalosos o en escaleras mecánicas, así
como accidentes en otras instalaciones, que no encuadran en el art 5°, porque no son
perjuicios causados por productos o servicios defectuosos que comercialice el proveedor.
Respecto del Art. 40 de dicha ley, el defecto puede ser: a) originario del producto cuando fue
extraído de la naturaleza (por ej. Pescado que estaba contaminado en el lago) o del
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ingrediente cuando fue recibido por el fabricante, o b) un vicio de diseño (que por tanto
afecta a todas las unidades fabricadas) o c) un vicio de fabricación (que tiene el producto
individual, o la respectiva serie opartida) o d) un vicio originado en la conservación o
manipulación. Legitimados pasivos la víctima está facultada para exigir la reparación del
daño a todos los que integran la cadena de comercialización: ―el productor, el fabricante, el
importador, el distribuidor, el proveedor, el vendedor y quien haya puesto su marca en
la cosa o servicio‖ (Art. 40). Así por ej. Son responsables la empresa que ha fabricado el
automóvil y el concesionario que lo vendió al usuario por los daños que resultan a éste
en un accidente de tránsito, derivados de un vicio de fabricación del rodado, como se
decidió en una causa judicial. También el fabricante y el concesionario son solidariamente
responsables de cualquier otro perjuicio en caso de desperfectos mecánicos por defecto de
fabricación. Claro está que si el fabricante no venda directamente el producto al
consumidor sinoque éste lo adquiera de un revendedor, el fabricante se exime de
responder en caso de vicios que la cosa haya adquirido después que aquél se
desprendió de ella, y que sean ajenos al fabricante.
También es responsable quien ha fabricado una parte del producto que otro arma, por ej. El
que fabrica autopartes en la industria automotriz; pero se entiende que es responsable
solamente respecto de los daños que resultan del defecto de la parte que ha fabricado.
Se entiende que el Art. 40 atribuye a cada proveedor, sea el fabricante o no,
responsabilidad objetiva en caso de daños causados por productos o servicios; de modo que
no se eximen aunque prueben que no hubo culpa suya en la causación del daño. La razón
que justifica la atribución de responsabilidad sin culpa es el ―riesgo de empresa‖. El mismo
artículo establece la responsabilidad solidaria del fabricante, del importador, del minorista y
demás sujetos que menciona.
Cualquiera de los sujetos de la cadena de comercialización quiera eximirse de indemnizar,
tiene que probar la ajenidad de la causa (―sólo se liberará total o parcialmente quien
demuestre que la causa del daño le ha sido ajena‖). Se interpreta que hay ―ajenidad‖ de la
causa si hay caso fortuito, hecho inevitable de tercero extraño o hecho de la propia víctima
que haya causado el daño. La carga de la prueba de esta eximente la tiene el proveedor,
conforme lo establece esta regla de la LDC.
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SUB-EJE TEMÁTICO 6: RESPONSABILIDADES ESPECIALES
RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL DEL ESTADO
Art. 1765.- Responsabilidad del Estado. La responsabilidad del Estado se rige por las
normas y principios del derecho administrativo nacional o local según corresponda.
Art. 1766.- Responsabilidad del funcionario y del empleado público. Los hechos y las
omisiones de los funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones por no cumplir sino
de una manera irregular las obligaciones legales que les están impuestas se rigen por las
normas y principios del derecho administrativo nacional o local, según corresponda.
El Código sienta el principio de que los funcionarios públicos son responsables en forma
personal por ejercicio irregular de sus funciones.
Ley responsabilidad patrimonial de Estado. 26.944
ARTICULO 1° — Esta ley rige la responsabilidad del Estado por los daños que su
actividad o inactividad les produzca a los bienes o derechos de las personas.
La responsabilidad del Estado es objetiva y directa.
Las disposiciones del Código Civil no son aplicables a la responsabilidad del Estado de
manera directa ni subsidiaria.
La sanción pecuniaria disuasiva es improcedente contra el Estado, sus agentes y
funcionarios.
ARTICULO 2° — Se exime de responsabilidad al Estado en los siguientes casos:
a) Por los daños y perjuicios que se deriven de casos fortuitos o fuerza mayor, salvo
que sean asumidos por el Estado expresamente por ley especial;
b) Cuando el daño se produjo por el hecho de la víctima o de un tercero por quien el
Estado no debe responder.
ARTICULO 3° — Son requisitos de la responsabilidad del Estado por actividad e
inactividad ilegítima:
a) Daño cierto debidamente acreditado por quien lo invoca y mensurable en dinero.
b) Imputabilidad material de la actividad o inactividad a un órgano estatal.
c) Relación de causalidad adecuada entre la actividad o inactividad del órgano y el daño
cuya reparación se persigue.
d) Falta de servicio consistente en una actuación u omisión irregular de parte del Estado; la
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omisión sólo genera responsabilidad cuando se verifica la inobservancia de un deber
normativo de actuación expreso y determinado.
ARTICULO 4° — Son requisitos de la responsabilidad estatal por actividad legítima:
C. Daño cierto y actual, debidamente acreditado por quien lo invoca ymensurable en
dinero.
I. Imputabilidad material de la actividad a un órgano estatal.
II. Relación de causalidad directa, inmediata y exclusiva entre la actividad estatal y el daño.
III. Ausencia de deber jurídico de soportar el daño.
IV. Sacrificio especial en la persona dañada, diferenciado del que sufre el resto
de la comunidad, configurado por la afectación de un derecho adquirido.
ARTICULO 5° — La responsabilidad del Estado por actividad legítima es de carácter
excepcional. En ningún caso procede la reparación del lucro cesante.
La indemnización de la responsabilidad del Estado por actividad legítima comprende el valor
objetivo del bien y los daños que sean consecuencia directa e inmediata de la actividad
desplegada por la autoridad pública, sin que se tomen en cuenta circunstancias de
carácter personal, valores afectivos ni ganancias hipotéticas.
Los daños causados por la actividad judicial legítima del Estado no generan derecho a
indemnización.
ARTICULO 6° — El Estado no debe responder, ni aun en forma subsidiaria, por los
perjuicios ocasionados por los concesionarios o contratistas de los servicios públicos a los
cuales se les atribuya o encomiende un cometido estatal, cuando la acción u omisión sea
imputable a la función encomendada.
ARTICULO 7° — El plazo para demandar al Estado en los supuestos de responsabilidad
extracontractual es de tres (3) años computados a partir de la verificación del daño o desde
que la acción de daños esté expedita.
ARTICULO 8° — El interesado puede deducir la acción indemnizatoria juntamente con la de
nulidad de actos administrativos de alcance individual o general o la de inconstitucionalidad,
o después de finalizado el proceso de anulación o de inconstitucionalidad que le sirve de
fundamento.
ARTICULO 9° — La actividad o inactividad de los funcionarios y agentes públicos en el
ejercicio de sus funciones por no cumplir sino de una manera irregular, incurriendo en culpa
o dolo, las obligaciones legales que les están impuestas, los hace responsables de los
daños que causen.
La pretensión resarcitoria contra funcionarios y agentes públicos prescribe a los tres (3)
años.
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La acción de repetición del Estado contra los funcionarios o agentes causantes del daño
prescribe a los tres (3) años de la sentencia firme que estableció la indemnización.
ARTICULO 10. — La responsabilidad contractual del Estado se rige por lo dispuesto en las
normas específicas. En caso de ausencia de regulación, se aplica esta ley en forma
supletoria.
Las disposiciones de la presente ley no serán aplicadas al Estado en su carácter de
empleador.
ARTICULO 11. — Invítase a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a
adherir a los términos de esta ley para la regulación de la responsabilidad estatal en sus
ámbitos respectivos.
ARTICULO 12. — Comuníquese al Poder Ejecutivo nacional.
RESPONSABILIDAD EN LAS PROFESIONES LIBERALES
CONCEPTO
Art. 1768.- Profesionales liberales. La actividad del profesional liberal está sujeta a las
reglas de las obligaciones de hacer. La responsabilidad es subjetiva, excepto que se haya
comprometido un resultado concreto. Cuando la obligación de hacer se preste con cosas,
la responsabilidad no está comprendida en la Sección 7ª, de este Capítulo, excepto que
causen un daño derivado de su vicio. La actividad del profesional liberal no está
comprendida en la responsabilidad por actividades riesgosas previstas en el Art. 1757
Cuando nos referimos a la responsabilidad derivada del ejercicio de profesiones liberales
estamos hablando de aquellas ocupaciones que requieren título habilitante otorgado por una
universidad, sometimiento al régimen disciplinario o ético y con colegiación obligatoria. En
consecuencia, la actuación profesional presume un conocimiento a nivel de experticia por
parte del profesional y, a la vez, la ostentación de la matrícula profesional otorgada por el
colegio profesional correspondiente.
En principio, la responsabilidad de los profesionales es subjetiva (Art. 1768 del CCC), por
ende, para atribuir responsabilidad civil, el damnificado deberá probar la "culpa" o el "dolo"
del profesional interviniente en el hecho (conf. arts. 1724 y 1749 del CCC). Por regla
general, entonces, la responsabilidad será subjetiva y la victima deberá probar la culpa o el
dolo del profesional. Para esto hay que tener presente lo estipulado en el Art. 1725, que
estable que ―Cuanto mayor sea el deber de obrar con prudencia y pleno conocimiento
de las cosas, mayor es la diligencia exigible al agente y la valoración de la previsibilidad de
las consecuencias. (…) Para valorar la conducta no se toma en cuenta la condición
especial, o la facultad intelectual de una persona determinada, a no ser en los contratos
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que suponen una confianza especial entre las partes. En estos casos, se estima el
grado de responsabilidad, por la condición especial del agente.‖
Sin embargo, la norma establece que la responsabilidad es subjetiva ―excepto que se haya
comprometido un resultado concreto.
El nuevo Código, a fin de establecer el factor de atribución en materia contractual, consagra
el distingo entre las obligaciones de medios y de resultado. En el Art. 1723 establece
claramente: "Responsabilidad objetiva. Cuando delas circunstancias de la obligación, o de
lo convenido por las partes, surge que el deudor debe obtener un resultado determinado, su
responsabilidad es objetiva"
Cuando, en cambio, la obligación consista en una conducta diligente, jugará el Art. 1724 del
CCC, y la configuración del incumplimiento y de la responsabilidad del obligado requerirá de
la presencia de culpa del solvens.
Los profesionales tienen deberes generales, entre ellos:
1. Información: debe ser adecuada, oportuna, veraz y vigente durante toda la etapa
negocial.
2. Confidencialidad
3. Actuación diligente
4. Obligación tácita de seguridad
RESPONSABILIDAD POR DAÑOS EN AUTOMOTORES.
Art. 1769.- Accidentes de tránsito. Los artículos referidos a la responsabilidad derivada de
la intervención de cosas se aplican a los daños causados por la circulación de vehículos.
Se considera accidente de tránsito a todo hecho que produzca un daño en personas o
cosas como consecuencia de la circulación. Se presume responsable de un accidente al
que carecía de prioridad de paso o cometió una infracción relacionada con la causa del
mismo, sin perjuicio de la responsabilidad que pueda corresponderles a los que, aun
respetando las disposiciones, pudiendo haberlo evitado voluntariamente, no lo hicieron. El
peatón goza del beneficio de la duda y las presunciones juegan a su favor en tanto no
incurra en graves violaciones de las reglas de tránsito.
La remisión efectuada por la norma implica que en los accidentes de automotores es de
aplicación la responsabilidad objetiva prevista en los arts. 1757 y 1758 del CCC.
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Al aplicarse las reglas del Art. 1757, las causales de eximición de responsabilidad son:
1. Hecho de la víctima, Art. 1729,
2. Hecho del tercero asimilable al caso fortuito, Art. 1731,
3. Uso contra la voluntad expresa o presunta del dueño, 1758,
4. Caso fortuito extraño al riesgo propio de la cosa, Art. 1733, inc. e).
En cuanto a la prueba, el accidente no se presume, y la prueba de la causalidad recae sobre
quien la invoca. La prueba de las eximentes está en cabeza del dueño o guardián. Toda la
elaboración jurisprudencial de la responsabilidad por automotores, bajo la vigencia del
código sustituido, sigue siendo de aplicación.
Son sujetos pasivos el dueño y el guardián del automotor. Por dueño, en materia de
automotores, debe entenderse al titular inscripto, quien si no efectuó la transferencia deberá
haber realizado la denuncia de venta, o al menos acreditar fehacientemente la transferencia
de la guarda.
Art. 1729.- Hecho del damnificado. La responsabilidad puede ser excluida o limitada
por la incidencia del hecho del damnificado en la producción del daño, excepto que la
ley o el contrato dispongan que debe tratarsede su culpa, de su dolo, o de cualquier otra
circunstancia especial.
Art. 1731.- Hecho de un tercero. Para eximir de responsabilidad, total o parcialmente, el
hecho de un tercero por quien no se debe responder debe reunir los caracteres del caso
fortuito.
Art. 1733.- Responsabilidad por caso fortuito o por imposibilidad de cumplimiento.
Aunque ocurra el caso fortuito o la imposibilidad de cumplimiento, el deudor es responsable
en los siguientes casos: si el caso fortuito y, en su caso, la imposibilidad de cumplimiento
que de él resulta, constituyen una contingencia propia del riesgo de la cosa o la actividad.
Otros sujetos responsables (legitimados pasivos)
1. El conductor del vehículo. La obligación de resarcir cae sobre quien conducía el
automóvil al momento de producirse el daño. Es considerado responsable directo, siendo el
factor de atribución objetivo pues desarrolla una actividad riesgosa (Art. 1757 del CCC).
2. Responsables por el hecho ajeno. Responsabilidad del principal por el
dependiente y la responsabilidad de los padres, tutores y curadores por los daños causados
por los menores de edad sujetos a responsabilidad parental, etc. En estos casos se
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responde aun cuando los terceros hayan efectuado la conducción del vehículo.
3. La responsabilidad del titular registral del automotor en la ley 22977.
4. El asegurador. El asegurador puede ver comprometida su responsabilidad en
aquellos accidentes en los cuales el conductor, el principal, el dueño o el guardián de la
cosa se encuentre acaparado por una relación de seguro que cubra la responsabilidad civil
por daños a terceros.
El seguro de responsabilidad civil: En Argentina se ha establecido el sistema del seguro
obligatorio de responsabilidad civil a terceros por los daños causados por un automotor. El
seguro es un modo de socializar el daño.
Accidentes en que son víctimas los peatones
Situaciones:
1. El peatón haya cruzado por la senda peatonal: goza de absoluta prioridad en
esas circunstancias.
2. El peatón cruza fuera del área de seguridad (senda peatonal):
La jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación se ha pronunciado al
respecto afirmando que el cruce de la calzada realizado por un peatón fuera de la senda de
seguridad, cuando no estaba habilitado el paso, no tiene entidad para interrumpir totalmente
el nexo de causalidad entre el riesgo de la cosa y el perjuicio (Art. 1113 CC).
Aun eximiendo total o parcialmente al sindicado como responsable, seria por Ej: el peatón
que sorpresivamente se introduce en la circulación en busca de algún objeto, o el peatón
que suspende abruptamente el cruce de una calle para atarse los cordones.
Colisión de dos o más automotores. El daño recíproco
El dueño o guardián de cada uno de los vehículos debe responder por los daños causados
al otro, salvo que acredite una eximente idónea para desvirtuar la presunción en su contra.
RESPONSABILIDAD COLECTIVA
Art. 1760.- Cosa suspendida o arrojada. Si de una parte de un edificio cae una cosa, o si
ésta es arrojada, los dueños y ocupantes de dicha parte responden solidariamente por el
daño que cause. Sólo se libera quien demuestre que no participó en su producción.
Este tipo de responsabilidad es objetiva y el eximente se encuentra en la causalidad y no en
la falta de culpa. La identificación del sujeto causante del daño determina que deje de ser un
supuesto de responsabilidad colectiva. Se exime el sindicado como responsable acreditando
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que su inmueble no se encuentra en la parte de la cual provino la cosa que ocasionó el
daño.
Art. 1761.- Autor anónimo. Si el daño proviene de un miembro no identificado de un
grupo determinado responden solidariamente todos sus integrantes, excepto aquel que
demuestre que no ha contribuido a su producción. La responsabilidad es objetiva y se
exime de responder quien demuestre que no contribuyó.
Art. 1762.- Actividad peligrosa de un grupo. Si un grupo realiza una actividad peligrosa
para terceros, todos sus integrantes responden solidariamente por el daño causado por uno
o más de sus miembros. Sólo se libera quien demuestra que no integraba el grupo.
Hay responsabilidad colectiva cuando la víctima que sufre el daño no sabe quién fue, pero
sabe a qué grupo pertenecía el autor. Es el daño que ―con seguridad sabe que ha sido
producido por uno de los miembros del grupo o colectividad, pero ignorándose cuál de esos
miembros ha sido el autor del resultado lesivo‖ (Ángle Yagüez)
Para que haya responsabilidad colectiva deben dase las siguientes condiciones:
1. Que el daño haya sido causado por un grupo de personas.
2. Que no se pueda identificar, dentro de ese grupo, al o a los causantes
individuales del perjuicio.
3. Si el grupo es de riesgo se aplica el Art. 1762.
Grupo: cualquier reunión accidental de personas, el cual deber ser, además de una
realidad numérica, una realidad cualitativa;
La causalidad: es la actuación conjunta o en común del grupo. actividad peligrosa
desarrollada en conjunto. La responsabilidad de todos los miembros del grupo es solidaria y
sólo se eximirá quien demuestre que no integraba el grupo.
El factor de atribución es objetivo, pues se le atribuye la responsabilidad a la actuación
grupal por ser creadora de riesgo para terceros. La responsabilidad de los miembros del
grupo es solidaria (y no mancomunada como en el Código de Vélez.
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