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ACCION

El documento analiza la acción procesal en el contexto del Derecho Procesal Civil Venezolano, diferenciando entre acción, pretensión y demanda, y discutiendo su naturaleza jurídica y elementos. Se enfatiza la acción como un derecho fundamental que permite a los ciudadanos acceder a la justicia a través de los órganos jurisdiccionales. Además, se exploran diversas definiciones y teorías sobre la acción, desde su origen en el Derecho romano hasta su interpretación contemporánea.

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ACCION

El documento analiza la acción procesal en el contexto del Derecho Procesal Civil Venezolano, diferenciando entre acción, pretensión y demanda, y discutiendo su naturaleza jurídica y elementos. Se enfatiza la acción como un derecho fundamental que permite a los ciudadanos acceder a la justicia a través de los órganos jurisdiccionales. Además, se exploran diversas definiciones y teorías sobre la acción, desde su origen en el Derecho romano hasta su interpretación contemporánea.

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UNIVERSIDAD JOSE ANTONIO PAEZ

DIRECCION GENERAL DE ESTUDIOS DE POSTGRADO

PROGRAMA DE ESPECIALIZACION EN DERECHO PROCESAL CIVIL

Abg. Oscar Ignacio Lossada Gasperi

Profesora: Dr. Libia Esther Villa.

Analizar la Acción procesal, con especial mención al Derecho Procesal


Civil Venezolano.

- Concepto. Naturaleza jurídica. Diferencia entre Acción, pretensión


y demanda.
- Elementos de la Acción
- Casos de carencia de acción

En la actualidad la sociedad universalmente hablando, goza de una dinámica


más o menos uniforme para que el ciudadano común obtenga justicia. Así,
quien se considere agraviado, dirige su reclamo ante el órgano competente
(representante del Estado), para exigir su participación activa en la búsqueda
de una solución para la reparación del daño sufrido.

Entonces, se presenta la acción como herramienta fundamental, la cual le


permite al justiciable obtener el acceso debido a la jurisdicción, denominada
como tal, aquella función pública realizada por el Estado a través de sus
órganos competentes para dirimir conflictos y satisfacer las aspiraciones de los
particulares. Ciertamente, tal y como lo señala Eduardo Couture (COUTURE,
1981:69), la Acción “nace históricamente como una supresión de la violencia
privada, sustituida por la obra de la comunidad organizada”. En efecto,
simplificadamente, parece estar muy claro la figura jurídica de la Acción
como instrumento elemental para la obtención de justicia; empero,
constantemente se ha comprobado la complejidad de su conceptualización e
inclusive se le suele confundir con otras figuras del derecho, básicamente con
la pretensión y con la demanda. En este sentido, la Acción como elemento del
derecho, ha sido interpretada desde concepciones diversas, todas las cuales
han tratado de definir jurídicamente, dicho vocablo.

La delimitación del concepto de Acción, ha sido la piedra angular derivativa


del nacimiento del Derecho Procesal como ciencia autónoma. Dicha noción, la
cual, unida a la de Jurisdicción y al de Proceso forman el Trinomio o Trípode
de la disciplina jurídica adjetiva, ha sido estudiada a través de los últimos 200
años, adquiriendo ribetes distintos, significaciones dispares, pero permitiendo
a la vez la clarificación de problemas teóricos (con evidentes repercusiones
prácticas) propios de la rama procesal. Ahora bien, con ánimo de esbozar una
definición amplia, que abarque todas las características modernamente
aceptadas a la figura de Acción, y la cual permita conciliar y distinguir las
concepciones comunes y encontradas que plantean los procesalistas recientes,
se plasman a continuación algunas de las más importantes visiones de la
doctrina, a los efectos de su análisis detallado.
DEFINICION DE ACCION:

El conocido procesalista venezolano Rengel Romberg ( Rengel, 1994: Tomo I,


162), define el vocablo acción de la siguiente manera: “Poder jurídico
concedido a todo ciudadano, para solicitar del juez, la composición de la litis,
mediante la actuación de la pretensión que hace valer el demandante contra el
demandado”.

El maestro colombiano H. Devis Echandía, (DEVIS, 1961) esboza una


definición descriptiva, en la cual aglutina todas las características de la Acción
por él compartidas. Así, considera a la Acción como: Un Derecho público,
cívico, subjetivo, abstracto y autónomo, correspondiente a toda persona
natural o jurídica, para obtener la aplicación de la jurisdicción del Estado a un
caso concreto mediante una decisión judicial, a través de un proceso

En tal sentido, el artículo 51 de la Constitución de la República Bolivariana de


Venezuela, consagra el derecho general de petición al cual, hace referencia
Couture, (COUTURE, 2005) como aquél, que permite a cualquier ciudadano
de presentar o dirigir peticiones ante cualquier autoridad, funcionario público
o funcionaria pública sobre los asuntos que sean de la competencia de éstos o
éstas, y de obtener oportuna y adecuada respuesta.

En la jurisprudencia venezolana, se encuentra una interesante definición del


vocablo Acción en sentencia de la Sala Político Administrativa del Tribunal
Supremo de Justicia de fecha 13 de julio de 2000: “Si se entiende la acción
procesal como un derecho a la jurisdicción, debe precisarse que ella es un
presupuesto lógico de todo derecho dado su carácter de medio o instrumento
jurídico para lograr, por intermedio de los órganos jurisdiccionales, el goce, y
ejercicio pleno de todos los demás derechos. Esta necesaria relación de medio
a fin permite calificar la acción como un derecho especial o de segundo nivel,
es decir un auténtico metaderecho frente a todos los demás derechos del
ordenamiento jurídico.”

NATURALEZA JURIDICA:

La palabra “acción” proviene del latín “actio” y se refiere a los actos jurídicos.
La acción es el poder jurídico que tiene todo sujeto de derecho para acudir
ante los órganos jurisdiccionales y reclamar la satisfacción de una pretensión.
Para comprender mejor el significado de la acción, exploraremos las
siguientes teorías que tratan de explicar su naturaleza juridica:

1.- La acción en el Derecho romano: legis actiones (actos o acciones de la


ley)

La acción es el “[…] conjunto de palabras sacramentales, declaraciones


solemnes, acompañadas de gestos rituales, que la parte interesada debía repetir
ante el magistrado, cuando intentaba reclamar algún derecho judicialmente”.
(Dorantes, 1980: 1). Por lo que se debían repetir estas palabras solemnes, que
eran las palabras de la ley, actos formales y pantomimas, para esto era
necesario no cambiar ninguna palabra para que fuera válido, por lo que se
considera de formalismo riguroso. Y estas palabras eran enseñadas por los
pontífices o los magistrados patricios.

2.- Procedimiento Per formulas-formulario


Debido al excesivo formulismo de las acciones de la ley y a un liberto llamado
Cneo Flavio que publicó a mediados del siglo V un documento llamado Ius
flavianum, que incluía fórmulas de las acciones de la ley, por lo que poco a
poco llegó el procedimiento formulario que sustituiría al anterior.

Aquí la actio se llegó a identificar como la fórmula misma, es decir, con “[…]
la instrucción escrita en la que el magistrado designaba al juez que debía
continuar conociendo del litigio y en la que fijaba los elementos con base en
los cuales el juez debía emitir su decisión condenando o absolviendo al
demandado.” (Ovalle, 2016: 193).

Pero después, la palabra actio dejó de utilizarse para referirse al aspecto


exterior del acto, como la fórmula y se empleó para aludir a su contenido. En
esta etapa para iniciar el proceso se necesitaba la fórmula, que era un
documento que el pretor o magistrado entregaba al accionante para que le
presentará al juez para iniciar el procedimiento.

En este periodo es también donde el jurisconsulto Celso nos da el primer


concepto técnico de acción “ Nihil aliud est actio, quam ius, quod sibi
debeatur, iudicio persequendi.”

(Ovalle, 2016: 195).

Lo cual quiere decir que la acción es el derecho de perseguir en juicio lo que


se nos debe. Esta definición sólo incluye acciones personales, ya que solo
habla de lo que se nos debe.

3.- Periodo extraordinario o de la extraordinaria cognitio

En esta etapa se entiende el proceso como un “[…] contrato originado en el


acuerdo de voluntades de las partes pudo tener alguna justificación en la Litis
contestatio, tal como se conoció durante el proceso formulario.”(Ovalle, 2016:
226).

En esta etapa, el pretor ya no enviaba la fórmula al juez, sino que él mismo


ejecutaba las decisiones que le mandaba a autorizar al juez, esto porque ahora
el pretor era el juez, por lo tanto, el pretor va a realizar todos los actos
procesales que hacía el juez. Y así es como se termina con la fórmula en los
procesos.

4.- Teoría tradicional o clásica de la acción

El jurista Friedrich Savigny señala que hay dos acepciones de la palabra


acción;

a) Como un derecho que nace con la violación de otro derecho:

Aquí se plantea que tiene el derecho de acción la parte que sufrió la violación
de su derecho. “Se reconoce que toda acción implica necesariamente dos
condiciones, un derecho en sí y la violación de este derecho.”

(Dorantes, 1980: 3).

b) La acción como ejercicio del derecho mismo: “La palabra acción expresa
también el ejercicio mismo del derecho, y entonces, en la hipótesis de un
proceso que se instruye por escrito, esta palabra designa el acto escrito que
empieza el debate judicial.” (4, las cursivas son propias).

Así, Savigny sostiene que la acción es el derecho para solicitar la intervención


del juez a fin de que éste decida sobre la pretensión planteada. Se basa en la
idea de Celso, de que cuando se tiene un derecho subjetivo, hay derecho a la
tutela judicial, el cual se plantea a través de la pretensión.

Polémica Windscheid-Muther
Esta polémica constituye una discusión sobre la acción, que ha sido obligada
reseñar en la ciencia que estudia el derecho, por consistir en una concepción
desde los orígenes del derecho.

En 1856 Bernard Windscheid realiza un trabajo sobre "La actio del Derecho
Civil Romano desde el punto de vista del derecho actual", que motivó la
crítica de Theodor Muther con su escrito "Sobre la doctrina de la actio
romana, del actual derecho de acción, de la litis contestatio y de la sucesión
singular en las obligaciones", una polémica que dio origen en el campo
procesal a la revisión de las ideas imperantes sobre la acción.

Al momento de surgir la polémica era dominante en Alemania la concepción


de Savigny que concebía la acción como aquel derecho en el cual se
transforma otro derecho como consecuencia de su lesión. Y la doctrina se
debatía también frente a una doble terminología: la Actio romana y la Klage
germánica, entendida ésta como derecho de querella (Klagrecht). Ambos
términos se hacían coincidir en un solo concepto, dándole como característica
determinante el elemento de la perseguibilidad judicial del derecho.

El trabajo de Windscheid estaba dedicado exclusivamente a la Actio romana,


de modo que no puede decirse que haya contribuido a aclarar el concepto de
acción como hoy lo entendemos y como los procesalistas lo consideran en el
derecho actual, pero constituye un inicio importante sobre la
conceptualización de la acción a partir de las ideas de Muther, expresadas en
su crítica a Windscheid, y que tuvieron gran influencia en los procesalistas
alemanes. Windscheid reaccionó contra la concepción de Savigny en torno a
la Actio romana y señaló el peligro de introducir en el Derecho Romano una
concepción de la Actio que más bien corresponde a la actual conciencia
jurídica.

"En el derecho moderno —señala Windscheid— el ordenamiento jurídico es


el ordenamiento de los derechos; el derecho aparece como el prius y la acción
como el posterius, esto es, el derecho es aquello que produce y la acción
aquello que es producido. En el derecho moderno, derecho y acción coinciden
en cuanto que la acción no es más que la sombra del derecho. La acción no
tiene una existencia autónoma. Esta idea de la acción es completamente
extraña a la idea de la Actio romana; es algo que pertenece a la conciencia
jurídica actual, pero que no tiene realidad alguna en el Derecho Romano".

"En el Derecho Romano —agrega Windscheid— la palabra Actio es usada


no tanto para indicar un derecho procesal sino un derecho substancial y, sin
embargo, en nuestros actuales tratados se la presenta como sistema de los
derechos de obrar, o sea, de las acciones. En el Derecho Romano el
ordenamiento jurídico es el ordenamiento de las pretensiones perseguibles
judicialmente. La Actio no tiene necesidad de ningún derecho sobre el cual
apoyarse. La palabra Actio significa aquello que puede exigirse de otro, esto
es, la pretensión. Actio es la pretensión perseguible en juicio. Derecho y Actio
no coinciden; se puede tener un Actio sin tener un derecho y no tener una
Actio aun teniendo un derecho. La Actio es un elemento autónomo del
ordenamiento jurídico; el ordenamiento jurídico reconoce la legitimidad de
una pretensión, prometiendo para ella un juicio. La Actio o acción (Klage)
está al puesto del derecho, ella es la expresión del derecho".

La razón de todo esto se encuentra en la independencia que entre los romanos,


al tiempo de la República, y también más tarde, en la época imperial, tenía la
regla judicial frente a la regla jurídica. Esta independencia se venía afirmando
desde el período de las legis actiones, cuando no tanto la lex sino la fórmula
judicial decidía acerca de lo justo y de lo injusto, de tal modo que Ulpiano no
terna escrúpulos en hablar de un usufructo que no existe de iure sino tuitione
praetoris[2]. Muther reaccionó contra esta concepción de la Actio romana
expuesta por Windscheid y también contra la concepción de Savigny
dominante en Alemania en su tiempo.

En el antiguo procedimiento de las legis actio sacramento —dice Muther:

“…la Actio significa el acto bilateral con el cual el proceso era introducido,
porque el agere, que significaba proceder, hablar, obrar, no podía realizarse
unilateralmente, sino sólo en unión con el adversario. De allí la expresión
agere cum aliquo tan frecuente en ese período histórico. Posteriormente, en el
período formulario la palabra Actio viene a significar no sólo aquel acto en sí,
sino el rito que lo acompaña y concretamente la fórmula del rito puesto por
escrito. En este período, pues, Actio es la fórmula de la acción y así debe
entenderse el término cuando se dice que el Pretor actionem dat, tribuit,
indulget, accomodat, denegat, etc. Cuando el Pretor había prometido en el
edicto una fórmula para determinados casos, se puede decir que el actor ya
antes de la expedición de la fórmula tenía una pretensión a su expedición,
siempre que las condiciones generales bajo las cuales la Actio había sido
prometida se hubiesen cumplido".

"La pretensión a la fórmula existe, pues, antes de la litis contestatio y cuando


los juristas dicen del actor que actio ei competit, quieren significar con ello la
pretensión a la emisión de la fórmula por el Pretor. Pero cuando discuten en
sus escritos si a uno corresponde en un caso particular una pretensión,
preguntan sólo si existen los presupuestos de hecho y de derecho de esta
fórmula especial, los cuales son indicados precisamente en ella, esto es, en la
orden que debe dar el Pretor al juez de condenar al demandado, orden por los
demás condicionada a la necesaria indagación sobre la veracidad de los
hechos. Así, pues, cuando el jurista romano dice: "A Ticio corresponde en este
caso la actio empti, esto significa que él tiene una pretensión a la expedición
de la fórmula de la actio empti, si el demandado se niega a satisfacerlo; o, en
otras palabras: que él tiene una concesión de aquella tutela judicial que, según
el derecho positivo romano es acordada a quien es lesionado en su derecho".

Los romanos no habrían comprendido en absoluto que al comprador no


correspondiese la actio empti también antes de la negativa de cumplimiento
por parte del vendedor. Y no lo habrían comprendido porque no habrían
creído a ningún hombre de buen sentido capaz de pensar en la petición de una
fórmula, mientras el adversario esté dispuesto a cumplir voluntariamente la
pretensión; ni a pensar en un proceso cuando nada era controvertido. La litis
es el presupuesto de todo proceso. Los juristas romanos no podían pensar en
conceder a alguien una pretensión a la tutela judicial sin presuponer, aunque
fuera implícitamente, la existencia de una litis.

Por tanto —agrega Muther—, en el Derecho Romano, lo mismo que en el


derecho moderno, el ordenamiento jurídico era el ordenamiento de los
derechos y no, como piensa Windscheid, el ordenamiento de las pretensiones
perseguibles judicialmente, pues sólo los derechos subjetivos podían ser
perseguidos en juicio, y el derecho a la expedición de la fórmula correspondía
solamente a aquel quien correspondía un derecho, que era el presupuesto de la
Actio.

Tenemos, pues, dos derechos distintos, de los cuales unos el presupuesto del
otro, pero que pertenecen a dos esferas diversas: el derecho subjetivo
originario es un derecho privado, y la Actio un derecho de naturaleza pública.
Este no es un annexum de aquél, ni un agregado, sino un derecho
condicionado que existe al lado de aquél para su protección. Pero se lo puede
considerar también como un derecho incondicionado, de modo que tenga su
origen sólo en seguida de la violación de aquel derecho originario, y ambas
posibilidades se encuentran entre los romanos, como aparece de la
contraposición que se hacía entre Actio y Actio Nata.

Sin embargo, aun en este último sentido, para Muther esta concepción difiere
profundamente de la idea de Savigny que concebía a Actio como el derecho
en el cual se transforma un derecho en seguida de su violación; o como la
relación que nace de la violación de un derecho, mediante el cual nosotros
solicitamos del adversario la eliminación de la lesión. "La lesión del derecho
—dice Muther— no es más que una colisión del estado de hecho con el estado
de derecho. A causa de esto, el derecho no puede ser transformado. Es verdad
que de la violación de un derecho pueden nacer también nuevos derechos del
titular contra el autor de la violación (ejemplo: obligaciones ex delicio,
intereses por mora, etc.), pero el derecho originario no cambia por eso y
continúa sin duda existiendo inalterado".

"El derecho subjetivo implica un poder o señorío sobre la otra persona, en


fuerza del cual puede exigir que ésta reconozca y respete de hecho su derecho,
pero no le es dado, cuando este poder o señorío no basten, otro poder o
señorío de solicitar que cese la violación de su derecho; esto significaría poner
una impotencia en el lugar de otra impotencia.

El primer poder o señorío perdura aún después de la lesión. Más habiéndose


mostrado insuficiente, debe ahora intervenir otro poder más fuerte para
restablecer el estado de derecho violado. Este es el poder del Estado que tiene
el cometido de mantener el orden jurídico. Al ciudadano le está impuesto por
el Estado respetar los derechos de sus conciudadanos. Si él no lo hace,
entonces el Estado tiene el poder de exigir la cesación de la violación; y, por
tanto, el derecho a la cesación de la violación es un derecho del Estado contra
el ciudadano.

Tenemos así dos derechos correspondientes el uno al otro y los dos de


naturaleza pública: el derecho del lesionado contra el Estado a la concesión de
la tutela jurídica (la acción) y el derecho del Estado contra el autor de la lesión
a la eliminación de la lesión misma".
El derecho originario (privado) del lesionado continúa existiendo con fuerza y
su eficacia originaria, bien se trate de un derecho relativo o absoluto, esto es,
del señorío sobre la voluntad de una persona determinada o del señorío sobre
la voluntad de todas las personas fuera del titular del derecho

De lo expuesto concluye Muther que también entre nosotros existe un derecho


a la tutela estatal (acción-Klagrecht), que corresponde a quien sea lesionado en
su propio derecho y que también entre nosotros, como entre los romanos, el
presupuesto de este derecho es otro derecho y una lesión de éste.

Qué derecho sustancial y acción no son idénticos aparece claro si


consideramos que la persona del obligado es diversa en el derecho sustancial y
en la acción y resulta además del hecho de que también ahora pueden haber
pretensiones sin acción, a menos que no se quiera negar la posibilidad de las
obligaciones naturale.

DEFINICION DE PRETENSIÓN

Para Rengel Romberg, la pretensión se define como, (RENGEL, 1994: Tomo I


107) “el acto por el cual un sujeto se afirma titular de un interés jurídico frente
a otro y pide al juez que dicte una resolución con autoridad de cosa juzgada
que lo reconozca”

DEFINICION DE DEMANDA:
En el derecho privado, los procesos se verifican, generalmente a instancia de
una persona distinta del Órgano Jurisdiccional. Por consiguiente, se requiere
de la actividad de un sujeto procesal distinto del juzgador y este acto de
voluntad, se conoce como el libelo de la demanda. Por consiguiente, la
demanda es el evento de iniciación procesal, el cual da vida al proceso,
característica esencial que sirve para diferenciarla del resto de peticiones
surgidas dentro de un proceso ya instaurado. Por otro lado, también se define
la demanda, como el acto procesal mediante el cual se ejercita la acción,
dirigida al juez para la tutela de intereses colectivos o particulares en la
composición jurisdiccional de la litis.

DIFERENCIAS ENTRE ACCIÓN, PRETENSIÓN Y DEMANDA:

Por medio de la demanda se ejerce la acción y se hace valer la pretensión de


cada individuo, siendo en consecuencia el acto continente y el contenido de
esta la acción y la pretensión.

La acción: “Es el derecho a promover un proceso y a que en el mismo recaiga


una sentencia”.

Pretensión: “Manifestación de voluntad a través de la cual alguien reclama


algo ante el órgano jurisdiccional contra otro, en miras a la satisfacción de un
interés concreto”.

Demanda: Acto de iniciación procesal (Palacio)


Mientras la acción es un derecho, la pretensión es un acto y mas propiamente
una declaración de voluntad y la demanda es un acto procesal, pero la
demanda contiene la acción y la pretensión

ACCIÓN PRETENSIÓN DEMANDA


Es un acto y
La acción es el derecho mas
Es el acto procesal
subjetivo procesal de las propiamente una
por excelencia del demandante
partes. declaración de
voluntad
La pretensión puede
ser planteada por
Se distingue del derecho quien
subjetivo material, tanto por tiene efectivamente
su contenido como por el el derecho que La demanda contiene a
sujeto invoca, su vez la acción y la pretensión
pasivo de ellos pero también por
quien
no lo tiene
En ella se hace valer la acción,
El interés que constituye el dirigida al juez para tutela del
contenido del derecho de interés colectivo en la
acción Subordinación de composición
es un interés colectivo común un interés de otro a de la litis y se ejercita y hace
a las un valer
dos partes y a todos los interés propio la pretensión , dirigida a la
demás contraparte pidiendo la
ciudadanos subordinación de su interés
al interés propio del reclamante
Este interés propio
se manifiesta por
medio
de la alegación de la
existencia de un
La demanda tiene así pues un
Es un derecho cívico supuesto derecho
doble contenido
subjetivo material
propio, el cual
se dice vulnerado
ELEMENTOS DE LA ACCIÓN

Existen varias subdivisiones de los elementos de la acción según el autor de


distintos libros, sin embargo, para este caso, considero que la mejor división
de los elementos de la acción, es la que aporta Giuseppe Chiovenda, quien
considera que los elementos de la acción son: Sujeto, objeto y causa de la
acción.

1.- SUJETOS DE LA ACCIÓN: Dentro de la división de los sujetos de la


acción tenemos a 3 tipos distintos:

TITULAR DE LA ACCIÓN: Es el tutelar de la acción, quien acude a un


Órgano Jurisdiccional, estatal o arbitral a reclamar una prestación, con la
pretensión de obtener una conducta forzada determinada en el demandado.
Comúnmente se le puede denominar como actor o demandante.

ÓRGANO JURISDICCIONAL, ARBITRAL O ESTATAL: Es el sujeto


que está dotado de facultades para decidir sobre el derecho subjetivo del actor.

SUJETO PASIVO: Es el sujeto a quien se le reclama el cumplimiento de una


obligación de dar, hacer o no hacer en relación directa con el derecho
subjetivo del actor.

2.- OBJETO DE LA ACCIÓN


Es la prestación o conducta que se reclama y se exige su cumplimiento al
sujeto pasivo o demandado.

3.- CAUSA DE LA ACCIÓN

Es la presunción de que un derecho subjetivo a favor del titular de la acción,


ha sido violado por el sujeto pasivo. Es decir, el hecho o acto jurídico que
origina una acción es la causa de la acción misma.

De lo anterior, Armando Porras López, señala que es causa de la acción: “el


elemento de naturaleza económica, patrimonial de la acción, aunque dicho
interés puede ser también de naturaleza moral”.

CASOS DE CARENCIA DE ACCION:

Cuando se habla de carencia de acción se hace mención al mismo en relación


a los requisitos constitutivos de la acción y al rechazo de la demanda no ya por
razones de mérito ( demanda infundada), sino por defecto de legitimación o de
interés procesal (demanda improponible).

Falta de legitimación y falta de interés procesal

a) Falta de legitimatio ad causam


b) Existencia de cosa juzgada
c) Prescripción del derecho
d) De falta de exhibición de prueba exigida por la ley
e) De interés ilícito o inmoral
f) De pago
g) De falta de cumplimiento de requisito legal

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