POESÍA NECESARIA
LO FATAL agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo en donde nunca bebí?
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, Anoche cuando dormía
ni mayor pesadumbre que la vida consciente. soñé ¡bendita ilusión!
Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, que una colmena tenía
y el temor de haber sido y un futuro terror... dentro de mi corazón;
¡Y el espanto seguro de estar mañana muerto, y las doradas abejas
y sufrir por la vida y por la sombra y por iban fabricando en él,
lo que no conocemos y apenas sospechamos, con las amarguras viejas,
y la carne que tienta con sus frescos racimos, blanca cera y dulce miel.
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
y no saber adónde vamos, ni de dónde venimos! Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
ANTONIO MACHADO que un ardiente sol lucía
En el corazón tenía la espina de una pasión, logré dentro de mi corazón.
arrancármela un día, ya no siento el corazón. Era ardiente porque daba
Soledades, galerías y otros poemas calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
Y no es verdad, dolor, yo te conozco, y porque hacía llorar.
tú eres nostalgia de la vida buena
y soledad de corazón sombrío, Anoche cuando dormía
de barco sin naufragio y sin estrella. soñé ¡bendita ilusión!
Como perro olvidado que no tiene que era Dios lo que tenía
huella ni olfato y yerra dentro de mi corazón.
por los caminos, sin camino, como
el niño que en la noche de una fiesta
se pierde entre el gentío
y el aire polvoriento y las candelas
chispeantes, atónito, y asombra
su corazón de música y de pena,
así voy yo, borracho melancólico,
guitarrista lunático, poeta, Juan Ramón Jiménez.
y pobre hombre en sueños, Vino, primero pura,
siempre buscando a Dios entre la niebla. vestida de inocencia;
**** y la amé como un niño.
Anoche cuando dormía Luego se fue vistiendo
de no sé qué ropajes;
soñé ¡bendita ilusión! y la fui odiando sin saberlo.
Llegó a ser una reina
que una fontana fluía fastuosa de tesoros…
¡Qué iracundia de hiel y sin sentido!
dentro de mi corazón. Mas se fue desnudando
y yo le sonreía.
Di: ¿por qué acequia escondida, Se quedó con la túnica
de su inocencia antigua.
Creí de nuevo en ella.
POESÍA NECESARIA
Y se quitó la túnica Para vivir no quiero:
y apareció desnuda toda.
¡Oh pasión de mi vida, poesía Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
desnuda, mía para siempre!
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!
PEDRO SALINAS
La voz a ti debida (1933) Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
Tú vives siempre en tus actos.
disfrazada de otra,
Con la punta de tus dedos hija siempre de algo.
pulsas el mundo, le arrancas Te quiero pura, libre,
auroras, triunfos, colores, irreductible: tú.
alegrías: es tu música. Sé que cuando te llame
La vida es lo que tú tocas. entre todas las gentes
De tus ojos, sólo de ellos, del mundo,
sólo tú serás tú.
sale la luz que te guía
Y cuando me preguntes
los pasos. Andas quién es el que te llama,
por lo que ves. Nada más. el que te quiere suya,
Y si una duda te hace enterraré los nombres,
señas a diez mil kilómetros, los rótulos, la historia.
lo dejas todo, te arrojas Iré rompiendo todo
sobre proas, sobre alas, lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
estás ya allí; con los besos, Y vuelto ya al anónimo
con los dientes la desgarras: eterno del desnudo,
ya no es duda. de la piedra, del mundo,
Tú nunca puedes dudar. te diré:
Porque has vuelto los misterios «Yo te quiero, soy yo».
del revés. Y tus enigmas, LUIS CERNUDA
lo que nunca entenderás,
son esas cosas tan claras: Donde habite el olvido,
la arena donde te tiendes, En los vastos jardines sin aurora;
la marcha de tu reloj Donde yo sólo sea
y el tierno cuerpo rosado Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
que te encuentras en tu espejo Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
cada día al despertar,
Donde mi nombre deje
y es el tuyo. Los prodigios
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
que están descifrados ya.
Donde el deseo no exista.
Y nunca te equivocaste,
más que una vez, una noche En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
que te encaprichó una sombra No esconda como acero
-la única que te ha gustado-. En mi pecho su ala,
Una sombra parecía. Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el
tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a
imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
POESÍA NECESARIA
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; para saludar la verdad erguida en
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, medio,
Disuelto en niebla, ausencia, pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
Ausencia leve como carne de niño.
la verdad de sí mismo,
Allá, allá lejos; que no se llama gloria, fortuna o
Donde habite el olvido. ambición,
sino amor o deseo,
LA VISITA DE DIOS yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus
Pero a ti, Dios, ¿con qué te
manos
aplacaremos?
Mi sed eras tú, tú fuiste mi amor proclama ante los hombres la verdad
perdido, ignorada,
mi casa rota, mi vida trabajada, y la casa la verdad de su amor verdadero.
y la vida
de tantos hombres como yo a la deriva Libertad no conozco sino la libertad de
en el naufragio de un país. Levantados estar preso en alguien
de naipes, cuyo nombre no puedo oír sin
uno tras otro iban cayendo mis pobres escalofrío;
paraísos. alguien por quien me olvido de esta
¿Movió tu mano el aire que fuera existencia mezquina
derribándolos por quien el día y la noche son para mí
y tras ellos en el profundo abatimiento, lo que quiera,
en el hondo vacío, y mi cuerpo y espíritu flotan en su
se alza al fin ante mí la nube que oculta cuerpo y espíritu
tu presencia?
como leños perdidos que el mar anega
No golpees airado mi cuerpo con tu o levanta
rayo; libremente, con la libertad del amor,
si el amor no eras tú, ¿quién lo será en la única libertad que me exalta,
este mundo? la única libertad por que muero.
Compadécete al fin, escucha este
murmullo Tú justificas mi existencia:
que ascendiendo llega como una ola si no te conozco, no he vivido;
al pie de tu divina indiferencia. si muero sin conocerte, no muero,
Mira las tristes piedras que llevamos porque no he vivido.
ya sobre nuestros hombros para enterrar
tus dones: ALBERTI
la hermosura, la verdad, la justicia, cuyo
afán imposible NOCTURNO
tú solo eras capaz de infundir en
Cuando tanto se sufre sin sueño y por la
nosotros.
sangre
Si ellas murieran hoy, de la memoria tú
se escucha que transita solamente la
te borrarías
rabia,
como un sueño remoto de los hombres
que en los tuétanos tiembla despabilado
que fueron.
el odio
y en las médulas arde continua la
venganza,
Si el hombre pudiera decir lo que ama, las palabras entonces no sirven: son
si el hombre pudiera levantar su amor palabras.
por el cielo
como una nube en la luz; Balas. Balas.
si como muros que se derrumban, Manifiestos, artículos, comentarios,
POESÍA NECESARIA
discursos, voy de mi corazón a mis asuntos.
humaredas perdidas, neblinas
estampadas. Temprano levantó la muerte el vuelo,
¡Qué dolor de papeles que ha de barrer temprano madrugó la madrugada,
el viento, temprano estás rodando por el suelo.
qué tristeza de tinta que ha de borrar el
No perdono a la muerte enamorada,
agua!
no perdono a la vida desatenta,
Balas. Balas. no perdono a la tierra ni a la nada.
Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo En mis manos levanto una tormenta
triste, de piedras, rayos y hachas estridentes
lo desgraciado y muerto que tiene una sedienta de catástrofes y hambrienta.
garganta
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
cuando desde el abismo de su idioma
quiero apartar la tierra parte a parte
quisiera
a dentelladas secas y calientes.
gritar lo que no puede por imposible, y
calla. Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
Balas. Balas.
y desamordazarte y regresarte.
Siento esta noche heridas de muerte las Volverás a mi huerto y a mi higuera:
palabras. por los altos andamios de las flores
MIGUEL HERNÁNDEZ pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Orihuela, su pueblo Alegrarás la sombra de mis cejas,
y el mío, se me ha muerto y tu sangre se irán a cada lado
como del rayo Ramón Sijé, disputando tu novia y las abejas.
con quien tanto quería.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
Yo quiero ser llorando el hortelano mi avariciosa voz de enamorado.
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano. A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
Alimentando lluvias, caracolas que tenemos que hablar de muchas cosas,
y órganos mi dolor sin instrumento. compañero del alma, compañero.
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
10 de enero de 1936
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
POESÍA NECESARIA
LUIS ROSALES: “La palabra del alma es la Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
memoria” Ser —y no ser— eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!
Siempre mañana y nunca mañanamos
ELVIRA SASTRE:
Al día siguiente,
-hoy- LA POESÍA JAMÁS TE OLVIDARÁ –
al llegar a mi casa -Altamirano, 34- era de noche,
y ¿quién te cuida?, dime; no llovía;
Te he vuelto a ver desnuda
el cielo estaba limpio;
-«Buenas noches, don Luis» -dice el sereno,
y al mirar hacia arriba, y se han corrido los ojos de pena.
vi iluminadas, obradoras, radiantes, estelares,
las ventanas,
-sí, todas las ventanas-, Debía borrar aquellas fotos
Gracias, Señor, la casa está encendida.
el día que te olvidé,
Ahora que estamos juntos
¿pero quién sabe cómo deshacerse
Ahora que estamos juntos
ahora que ha vuelto la inocencia,
y la disposición visceral de estas paredes, del rastro de una estrella fugaz
ahora que todo está en la mano,
quiero deciros algo, quiero deciros algo.
El dolor es un largo viaje, cuando ya te he mirado a los ojos?
es un largo viaje que nos acerca siempre,
que nos conduce hacia el país donde todos los Uno es preso de todo lo que ha amado
hombres son iguales,
lo mismo que la palabra de Dios, su acontecer no
tiene nacimiento, sino revelación, porque el amor es una condena de cadena
lo mismo que la palabra de Dios, nos hace de perpetua en una cárcel sin rejas…
madera para quemarnos,
lo mismo que la palabra de Dios, corta los pies del
rico para igualarnos en su presencia,
y yo quiero deciros que el dolor es un don
porque nadie regresa del dolor y permanece
siendo el mismo hombre
BLAS DE OTERO
HOMBRE:
Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.
Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.
Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.