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La Leyenda de Luisa Padilla narra la vida de una mujer considerada santa en Tomo, Culiacán, quien construyó una iglesia en honor a su amor perdido. A pesar de su belleza y caridad hacia los pobres, Luisa vivió una vida de sufrimiento tras la desaparición de su amado, falleciendo a los 26 años. Su historia es un testimonio de amor y devoción que perdura en la memoria de la comunidad, simbolizada por el templo que ella misma erigió.

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La Leyenda de Luisa Padilla narra la vida de una mujer considerada santa en Tomo, Culiacán, quien construyó una iglesia en honor a su amor perdido. A pesar de su belleza y caridad hacia los pobres, Luisa vivió una vida de sufrimiento tras la desaparición de su amado, falleciendo a los 26 años. Su historia es un testimonio de amor y devoción que perdura en la memoria de la comunidad, simbolizada por el templo que ella misma erigió.

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LEYENDA DE LUISA PADILLA

Cuadernos de Divulgación u a der n


No.1
C

Instituto Municipal de Cultura Culiacán


LEYENDA DE LUISA PADILLA
La Santa de Tomo

Luis Antonio García Sepúlveda

HONORABLE AYUNTAMIENTO DE CULIACÁN


INSTITUTO MUNICIPAL DE CULTURA CULIACÁN
Serie
Cuadernos de Divulgación
Instituto Municipal de Cultura Culiacán

Primera Edición, 2015

Leyenda de Luisa Padilla


La Santa de Tomo

© Luis Antonio García Sepúlveda 2015


© Honorable Ayuntamiento de Culiacán
Instituto Municipal de Cultura Culiacán
LEYENDA DE LUISA PADILLA
La Santa de Tomo

Luis Antonio García Sepúlveda


Leyenda de Luisa Padilla

Presentación
La Historia de Sinaloa es rica en testimonios de hombres y mujeres
con vida novelesca y ejemplar. Igualmente está llena de anécdotas
interesantes y, sobre todo, motivadoras para que los sinaloenses
nos enorgullezcamos de serlo.

En esta época de globalidad y tecnologías, es sumamente importante


preservar nuestra identidad como culiacanenses, como sinaloenses
y mexicanos. En gran medida esto solo es posible si conocemos
nuestra historia y cultura, por lo que difundir esas vidas ejemplares
de nuestros antepasados resulta vital para la formación de las
nuevas generaciones.

Rescatar esas historias y ponerlas a disposición de los culiacanenses,


es el propósito que anima la creación de la Serie Cuadernos de
Divulgación que emprende el Instituto Municipal de Cultura, con la
idea de brindar a los habitantes del municipio lecturas que puedan
compartir con sus familiares y con sus amigos.

Sergio Torres Félix


Presidente Municipal de Culiacán

9
Leyenda de Luisa Padilla

Proemio
En consonancia con los ejes rectores señalados por el Presidente
Municipal de Culiacán, Lic. Sergio Torres Félix, en el Plan
Municipal de Desarrollo 2014-2016, el Instituto Municipal de
Cultura creó la Serie Cuadernos de Divulgación como una línea
editorial cuyo objetivo es rescatar los relatos, leyendas y narraciones
de los pueblos, y preservar la riqueza oral de las comunidades en
publicaciones de pequeño formato, de lectura ágil, asequible para
los culiacanenses en cualquier parte del territorio municipal.

Escritores, cronistas e investigadores, han sido invitados a publicar


y compartir sus textos en esta nueva Serie que inicia con la Leyenda
de Luisa Padilla, escrita por Luis Antonio García Sepúlveda. El
cronista nos entrega una historia interesante sobre Luisa Padilla,
una mujer considerada por sus coetáneos como Santa por sus
obras pías y la construcción del templo en el lugar donde nació, en
realidad es una historia de amor.

A partir de este primer número, el Instituto Municipal de Cultura


publicará mensualmente un Cuaderno para abonar al conocimiento
de la historia regional, al mismo tiempo que se fomenta el hábito
de la lectura.

Juan Salvador Avilés Ochoa


Director del Instituto Municipal de Cultura Culiacán

11
Leyenda de Luisa Padilla

Introducción
Este texto se fraguó hace diez años, cuando el Lic. José Gerardo
Pawells me relató parte de la leyenda tejida alrededor de este
misterioso personaje, una mujer que construyó una iglesia en un
pequeño pueblo del municipio de Culiacán.

Al conocer algunos detalles de la historia, se motivó mi interés


por saber más. En ese entonces acordamos ir a Tomo a conocer la
iglesia, visitar la tumba y encontrar una fotografía de Luisa Padilla.

El autor agradece infinitamente a quienes colaboraron para el


desarrollo de la investigación, aportando mayores datos; en
primer término a Gerardo Pawells, al Ing. Alberto Naranjo, Rafael
Padilla y su gentil esposa Rosalinda Medina Valdés. Asimismo a
los hermanos Martha Cristina y Ricardo Mimiaga Padilla, quienes
compartieron los recuerdos sobre sus abuelos Ángel y Marta. Y,
finalmente, al Ing. Carlos Bastidas Calderón, Administrador del
Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa, por proporcionar
el acta de defunción de esa hermosa mujer que nació, vivió, amó y
murió en Tomo.

Luis Antonio García Sepúlveda

13
Leyenda de Luisa Padilla

Leyenda de Luisa Padilla


La Santa de Tomo

Cuando don Ángel Padilla, rico hacendado de Tomo, Comisaría de


la Sindicatura de Imala, en el municipio de Culiacán, se enteró de
la estrecha relación que tenía su bella hija, Luisa, con el hijo de un
peón de su hacienda, montó en cólera, le llamó la atención a ella y
mandó azotar al joven.

No contento con eso, viajó a Culiacán para entrevistarse con su


amigo, el General y Gobernador Francisco Cañedo, para pedirle que
mandara un piquete de soldados
e incluyeran en la leva al que
se atrevió a poner sus ojos en
su preciada hija. Normalmente
lo hubiera mandado matar,
pero ella amenazó con dejar
de hablarle de por vida si se
atrevía nuevamente a tocar al
mozo. Conocía el carácter firme
de su hija, y estaba seguro que
cumpliría su amenaza. Así que,
el hacendado simplemente
desapareció al galán de la región,
sin que nadie pudiera acusarlo
de nada.
Luisa Padilla Ojeda.

15
Cuadernos de Divulgación

En realidad Luisa, que desde niña había crecido junto a aquel joven,
le profesaba un gran amor. Diariamente él la colmaba de atenciones
y disfrutaban con los juegos inocentes que los niños en un rancho
perdido en la serranía acostumbran para entretenerse. Por eso, al
quitarle su presencia, le quitaron también las ganas de vivir.

Cuando nació Luisa, el primero de julio de 1881, perdió a su madre,


doña Luisa Ojeda de Padilla; toda su vida sintió la ausencia de esa
confidente y amiga en que se convierten la mayoría de las madres
con sus hijas. La adolescente volcó su cariño hacia aquel joven
humilde que la veía con el mismo amor que ella sentía hacia él.

En su cumpleaños dieciocho, su padre le entregó la herencia que


le había dejado su madre. De su peculio inmediatamente mandó
construir un templo frente a su casa, donde había un árbol y
en el que a diario veía a su amado. Compró a una fundición en
Guadalajara, una campana para la iglesia. Y un sacerdote inauguró
el sagrado recinto con una solemne misa, a la cual acudieron los
habitantes de los pueblos y rancherías cercanos. Ese día hubo gran
fiesta con bebida y comida para todos, y en la primera misa que se
efectuó, el sacerdote rogó por la salud y el bienestar de aquel joven
que los militares se llevaron.

Luisa se distinguió por su belleza y gran caridad hacia los pobres


de la región; su padre estaba orgulloso y feliz con ella; sin embargo,
en la dulce mirada de la joven, una chispa de tristeza fue creciendo.

Su padre la conminaba a casarse con alguno de los jóvenes que la


pretendían, sin embargo estaba cerrada a cualquier proposición de
noviazgo o matrimonio, se refugiaba en los rezos y en las obras pías.
El tiempo que pasaba frente al altar de la iglesia fue aumentando,
mientras que su bella figura se adelgazaba cada vez más y su salud
se disminuía. Con frecuencia sufría de fuertes calenturas, hasta que

16
Leyenda de Luisa Padilla

una noche, siendo las veintiuna horas, ante los ojos enrojecidos por
el llanto de su padre y hermanos, el 26 de septiembre de 1907, la
hermosa Luisa falleció apenas a los veintiséis años.

Su deceso fue muy sentido por los pobres de la región, ya que


perdieron a su dulce protectora, quien los socorría en sus necesidades.
El suyo fue un funeral muy concurrido, y después de una emotiva
misa en el templo que ella misma mandó construir, sepultaron su
cuerpo en el panteón local, en la cripta familiar, junto a los restos

Iglesia dedicada a la virgen de Guadalupe, en Tomo.

de su querida madre.
Los años transcurrieron y los integrantes de la familia de Luisa
fueron desapareciendo uno a uno; un día, un hombre entrado
en años, con el pelo blanco por la edad y los sufrimientos, llegó

17
Cuadernos de Divulgación

a Tomo y preguntó por Luisa. Cuando le contaron de su muerte,


se dirigió al panteón. Ahí permaneció todo el día, rezando frente a
la tumba. Anocheció y al amanecer del día siguiente, sentado junto
al sepulcro de Luisa, los lugareños encontraron sin vida al hombre
que después comprendieron se trataba del amado de la Santa de
Tomo.

La casa donde vivió la familia Padilla se quedó totalmente sola; con


los años, los pobladores de la hacienda la fueron desmantelando
ladrillo a ladrillo, hasta que, finalmente, de aquella otrora hermosa
casona, ni huella quedó. Pero el templo de Tomo y la tumba de Luisa
están ahí, resistiendo, como prueba de su paso por este mundo.

Interior de la Iglesia.

18
Leyenda de Luisa Padilla

Antonio el Español

Un sobrino de Luisa, Rafael Padilla Ramírez, y su esposa, Rosalina


Medina, quienes viven frente a la iglesia, nos proporcionaron la
fotografía de Luisa y, además, aportaron otra parte del rompecabezas
de la historia familiar:

La familia Padilla tuvo su origen en un joven español, Antonio, de


entre doce y trece años, que fue traído a estas tierras por unos arrieros
que iban a Tamazula, Durango. No se sabe por qué llegó aquí o por
qué no tenía familia; únicamente que se quedó y fue adoptado por
una señora que vivía detrás de lo que ahora es el templo, en una casa
que está abandonada.

Ella daba posada a los arrieros. Ahí creció y se casó con una mujer
que se llamó Martha, oriunda de un ranchito rumbo a Imala llamado
“El Papachi”. El matrimonio tuvo tres hijos, José, Cecilio (militar) y
Ángel (el papá de Luisa). Los tres tuvieron hijos, pero solo Ángel se
casó. Mi suegro fue hijo de José y se llamó Pablo Padilla Llanes, nieto
de Antonio el español.

Rafael cuenta: “Cuando murió mi padre, Pablo Padilla, a los noventa


y seis años, el 30 de abril de 1984, destaparon la cripta familiar y
cuando le pegó el aire a la caja de Luisa, se desbarató. Quedaron los
huesitos al descubierto y entre ellos una trenza de pelo negro, como
de unos cincuenta centímetros de largo. Al acomodar el cuerpo

19
Cuadernos de Divulgación

de mi padre se colocaron los huesitos y la trenza en la tumba, y se


selló”.

Escuchando este relato, recordamos que la Virgen que se encuentra


en la iglesia tiene cabello natural, de un negro intenso. Es posible
que lo donara la misma Luisa Padilla.

Virgen del Templo de Tomo.

Rafael y su esposa se encargan de velar por el templo que erigió


su tía abuela, y se quejan de que solo es visitado por un sacerdote
cuando se celebran bodas o quince años, o bien durante la Semana
Santa. Se observa que le falta mantenimiento, ya que el techo está
cubierto con plantas y raíces que dañan la construcción.

20
Leyenda de Luisa Padilla

Monseñor Antonio Agredano, antiguo párroco de la iglesia de San


Rafael y actualmente en retiro, comentó en una entrevista, que
mandó construir la banqueta que rodea el templo y realizó algunas
mejoras, incluyendo entonces la impermeabilización del techo, así
como las bancas que tiene la iglesia. Sin embargo, eso fue hace más
de veinte años, desde entonces no se le ha dado mantenimiento de
nuevo. Es evidente que la iglesia necesita puertas y recubrir con
aislante.

La campana de la iglesia tiene una leyenda que es visible desde


la acera de la iglesia, en ella se puede apreciar la leyenda “A
GUADALUPE POR ERMOSA”. Por desgracia, no hay escaleras
para subir al campanario y ver la parte oculta de la campana donde
se encuentra la fecha de su fundición. La palabra ermosa sin “H” es
propia de la escritura del siglo diecinueve, por lo que consideramos
que es una prueba de que esta iglesia fue construida entonces.

Los libros de la fábrica


de la iglesia de Tomo,
se encontraban en la
Parroquia de Imala,
desafortunadamente
una inundación los
destruyó, por lo que
se perdieron los
datos exactos de su
construcción. Campana del Templo.

En la actualidad pocas personas visitan el lugar, pero los lugareños


cuentan que han visto que en las noches de luna llena el templo es
visitado por la figura de una mujer vestida de blanco, que viene del
rumbo del panteón y entra a rezar a la vieja iglesia.

21
Cuadernos de Divulgación

Tumba de la familia Padilla en el panteón de Tomo.

Epitafio de Luisa Ojeda de Padilla (Madre de Luisa).

22
Leyenda de Luisa Padilla

Epitafio de Luisa Padilla


MI HIJA ERA UNA PLANTA
ESCOGIDA ¡OH DIOS MÍO!
EN LA EDAD QUE TODO LE
SONREÍA ABANDONÓ ESTE VALLE
DE MISERIAS PARA IR A TI ¡OH SR.!
LA Sta. LUISA PADILLA
N. EL 1º- DE JULIO DE 1881
M. EL 26 DE SEP. DE 1907
RECUERDO
DE SU PADRE Y TÍA

Epitafio de Luisa Ojeda (madre de Luisa)


HABIÉNDOLA AMADO TANTO
NO PODEMOS DEJARLA HASTA
QUE NUESTRAS LÁGRIMAS Y
ORACIONES LA INTRODUZCAN
EN LA CASA DEL SEÑOR
LA SRA. LUISA OJEDA DE PADILLA
N. EL 21 DE JUNIO DE 1856
M. EL 1º.- DE JULIO DE 1881
SU ESPOSO LE CONSAGRA ESTE
RECUERDO

23
Cuadernos de Divulgación

Carta de defunción de Luisa Padilla Ojeda.


30 de septiembre de 1907.
Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa.

24
Leyenda de Luisa Padilla

Acta de Defunción de Luisa Padilla Ojeda


(Cortesía del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa)

30 de Septiembre de 1907
(Copia Textual)

Libro de defunciones 1907, Foja 510.


Al margen: 821 Defunción de Luisa Padilla.
En la misma fecha se expidió certificado.
Pagó. $3.00

En Culiacán a 30 treinta de Septiembre de 1907, Mil novecientos


siete, el Oficial del Registro Civil de esta Capital, Hace constar
la siguiente acta. “En Tomo a 27 de Septiembre de 1907 mil
novecientos siete, Ante mí Romualdo Padilla, Celador de éste y
cuanto por impedimento del Encargado del Registro Civil, de este
lugar, compareció el Ciudadano Ángel Padilla, mayor de edad,
viudo, labrador, y de este domicilio, dando parte haber fallecido
ayer a las 9 nueve de la noche en este rancho, a consecuencia de
fiebre, su hija Luisa Padilla, de 26 veintiséis años de edad, originaria
de este (Ilegible) hija legítima del compareciente y de la finada Luisa
Ojeda de este domicilio cuyo cadáver se sepultará en el camposanto
de este lugar siendo testigos, los Ciudadanos Avelino Zazueta, y
Reyes de Reyes, mayores de edad, solteros, labradores y de este
domicilio, quienes en (Ilegible) del compareciente, firmaron con
el presente Celador que da fé. - El Celador.- Romualdo Padilla. –
Ángel Padilla.- Avelino Zazueta.- Reyes de Reyes.- Rúbricas
(Firma Ilegible)

25
Cuadernos de Divulgación

La Familia Padilla

Al concluir la primera parte de esta investigación, se compartió a


través del correo electrónico del autor con varios amigos, entre ellos
el M.C. Ricardo Mimiaga Padilla, quién comentó que don Ángel
Padilla, padre de Luisa, fue su abuelo. De inmediato se concertó
una cita para obtener mayor información; pero, recordando que
la hermana de Ricardo vivía a dos cuadras donde el autor se
encontraba, decidió entrevistarla a ella primero y Martha Cristina
Mimiaga Padilla relató la historia siguiente:

Don Ángel Padilla con su segunda familia. De izquierda a derecha:


Elisa Valdés, María Valdés de Padilla, Ángel Padilla, Rosario Padilla y
María de Los Ángeles Padilla Valdés.(Foto cortesía de Ricardo Mimiaga Padilla).

26
Leyenda de Luisa Padilla

Mi madre se llamó María de los Ángeles Padilla Valdés. Su madre


era María Valdés Quintero y mi abuelo fue Ángel Padilla, que
en su primer matrimonio tuvo a Luisa Padilla, quien murió muy
jovencita. Ella compró varias casas en Culiacán y las puso a nombre
de don Ángel. Gracias a ella, quién tenía mucha visión, mi abuela
heredó estas casas.

Mi abuelo era mucho mayor que mi abuela,


ella tendría alrededor de diecisiete años y él
más de cincuenta. Vivía con él en la hacienda
de Tomo, pero enviudó, se quedó sola. Por otra
parte, los agraristas fraccionaron la hacienda
y quedó muy poco, luego los hermanos de
don Ángel, trataron muy mal a mi abuela, en
especial Cecilio que era militar, y la amenazó
de muerte. Mi abuela ante esa situación Cristina Mimiaga Padilla.
y temiendo por sus hijas, decidió salirse
de Tomo y vendió todo lo que pudo. Mi abuelo poseía muchísimo
ganado, tanto que para contarlo contrataba varias personas y
tardaban días en saber cuántas cabezas de ganado tenía.

Un hombre le compró a mi abuela las cabezas de ganado que le


quedaron, ya que ladrones “desconocidos” le robaron todo lo que
pudieron. Esa persona tuvo tan mala suerte que en el camino lo
mataron y se robaron el ganado.

Mi abuela tuvo puras mujeres con don Ángel, la primera fue Rosario
Padilla Valdés que murió de parto siendo muy joven; Baldomero su
esposo no quiso que la atendiera ningún doctor y fue una partera
quien le dejó adentro parte de la placenta. A los ocho días murió de
fiebre. Ella tuvo a un niño que actualmente vive en Los Mochis, que
se llamó Ángel Félix Padilla. Por cierto, él se casó con la historiadora
Rina Cuéllar, recientemente fallecida.

27
Cuadernos de Divulgación

Mi abuela, María Valdés, murió de 83 años, el 21 de diciembre de


1973. Nos quedamos con sus regalos. Cuando se casó con don Ángel
ya tenía una hija llamada Elisa. Aparte de Rosario, ella tuvo a mi
madre María de los Ángeles.

Es curioso, cuando yo rezo en la iglesia siempre pido por Luisa


Padilla. Dicen que era muy buena, que tenía muy bonito carácter;
ella tenía unas amigas de apellido Peiro, con quienes se juntaba aquí
en Culiacán, aunque eran de Pericos. La iglesia de Tomo, la conocí
de niña, y la Virgen que está ahí, mi abuela tenía una igual en su
casa.

Dicen que mi abuelo Ángel era muy pero muy rico, que en su casa
tenía vasijas llenas con monedas de oro, las camisas que usaba
tenían los botones de oro. El papá de él, dicen que venía de las Islas
Canarias, de España. Don Ángel cuidaba a sus hermanas que nunca
se casaron.

El maestro Ricardo Padilla Mimiaga, por su parte, nos relató sus


recuerdos sobre Tomo:

Cuando tenía como diez años, en la época de los sesentas, había


una familia muy ligada a mi abuela, María Valdés Quintero, de
apellidos Sotomayor Reyes. Uno de ellos era
un dentista que vivía en Jalisco, había otro
que era un abogado, “el mejor abogado que
ha habido en Sinaloa, vivía en Guasave”,
y un tercero, también abogado, Miguel,
que era miembro de la junta directiva
de la Universidad de Guadalajara, muy
reconocido. Miguel Sotomayor Reyes, un
prestigiado maestro. Ellos eran sinaloenses y
Ricardo Mimiaga Padilla.

28
Leyenda de Luisa Padilla

venían a la iglesia de Tomo a arreglar la Virgen, y hacer mejoras al


templo. Traían cosas de Guadalajara, tenían una veneración muy
especial por ella.

Recuerdo que mi abuela tenía esa imagen en un altar, la Virgen tenía


un niño en los brazos, actualmente una de mis primas la conserva.

Mi tía Elisa poseía un arcón con documentos de España de mi


bisabuelo Antonio, el primer Padilla que llegó a Tomo. Sería cuestión
de preguntar a mis primos, a ver si podemos rescatar algo de la
historia de los Padilla. Algunos de ellos viven en Los Ángeles, otros
en Tomo y otros en Tachinolpa, un pueblo cercano, al cual íbamos a
pie cuando yo era niño.

Mi abuela nos platicaba que los hermanos eran muy malos con
ella. Cecilio trató de matarla y balaceó la casa, ella nos enseñó los
agujeros de los balazos que había en la hacienda. Yo conservo una
copia de una foto de don Ángel y su familia, en ella se observa a mi
abuela de unos treinta y cinco años, y a don Ángel como de setenta
años, junto a ellos están sus hijas, y entre ellas mi mamá, que tendría
como unos quince años.

La historia de los primeros Padilla que eran españoles, que yo vi


en documentos, narraba que eran dos hermanos que vinieron de
las Islas Canarias, llegaron a mediados del siglo XIX “a hacer la
América”. Yo tengo un daguerrotipo de don Antonio Padilla. Eran
tres hermanos, uno se quedó en Cosalá, por eso hay una rama de los
Padilla por allá.

29
Cuadernos de Divulgación

Lic. José Gerardo Pawells, Sra. Rosalinda Medina, Rafael Padilla, Ing. Alberto Naranjo.
Gracias a su colaboración el autor pudo realizar el relato de la leyenda de Luisa Padilla.

30
Leyenda de Luisa Padilla

Tomo

Tomo es una comisaría de la Sindicatura de Imala, Municipio de


Culiacán, se encuentra a un costado de la presa Sanalona.

El maestro Nicolás Vidales Soto, comenta que “Esta población es


famosa por la extraordinaria pesca de lobinas, pez que se desarrolla
con mucha facilidad en las aguas del arroyo que corre en sus
inmediaciones”.

Está situada a 180 metros de altitud sobre el nivel del mar, sus
coordenadas geográficas son Longitud: 24º 58’ 00’’, Latitud:-107º
10’ 28’ la población cuenta con tres escuelas, Miguel Hidalgo, Pedro
Carreón Zazueta, y la Telesecundaria Federalizada Núm. 290.

Ubicado a tan solo cuarenta minutos de la ciudad de Culiacán,


Tomo es un pequeño pueblo pintoresco que destaca de la serranía
por el color rojizo del ladrillo de la antigua iglesia sobre el inmenso
azul del cielo, en el que se antoja caminar sin prisa por sus callecitas
y veredas.

31
Cuadernos de Divulgación

32
Leyenda de Luisa Padilla

Índice

Presentación 9

Proemio 11

Introducción 13

Leyenda de Luisa Padilla 15

Antonio el Español 19

Epitafios 23

Acta de defunción 25

La Familia Padilla 26

Tomo 31

33
DIRECTORIO

SERGIO TORRES FÉLIX


Presidente Municipal de Culiacán

JOSÉ GUADALUPE ROBLES HERNÁNDEZ


Secretario del H. Ayuntamiento de Culiacán

ÉDGAR KELLY GARCÍA


Tesorero del H. Ayuntamiento de Culiacán

JUAN SALVADOR AVILÉS OCHOA


Director del Instituto Municipal de
Cultura Culiacán
Leyenda de Luisa Padilla La Santa de Tomo.
de Luis Antonio García Sepúlveda
Cuidado de la edición, diseño e impresión:
Unidad de Comunicación del
Instituto Municipal de Cultura Culiacán.
En su composición se utilizaron tipos de la familia
Minion Pro y Pristina, el papel de interiores es bond de 75 g/m.
Y el de los forros, opalina de 1202g/m.
El tiro consta de 1000 ejemplares, 2
se terminó de imprimir en junio de 2015.
Av. Álvaro Obregón 617 sur, Col. Jorge Almada,
Culiacán, Sinaloa.
La Historia de Sinaloa es rica en
testimonios de hombres y mujeres con
vida novelesca y ejemplar. Igualmente
está llena de anécdotas interesantes y,
sobre todo, motivadoras para que los
sinaloenses nos enorgullezcamos de
serlo.

Rescatar esas historias y ponerlas a


disposición de los culiacanenses, es el
propósito que anima la creación de la
Serie Cuadernos de Divulgación que
emprende el Instituto Municipal de
Cultura, con la idea de brindar a los
habitantes del municipio lecturas que
puedan compartir con sus familiares y
con sus amigos.

Sergio Torres Félix


Presidente Municipal de Culiacán

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