LICENCIATURA EN
ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS
Problemática Social Contemporánea
UNIDAD 2
SISTEMA SOCIAL
Profesor Titular:
Alberto Bellizzi
2. Sistema Social
Contenidos
Estatus y roles. La socialización y los grupos. Grupos de pertenencia y grupos de
referencia. Grupos y equipos. Clasificación de grupos. Clasificación de equipos.
Diferencias. Ventajas y desventajas. La gestión de equipos de trabajo.
Objetivos de aprendizaje
● Comprender los conceptos de estatus y roles en la estructura social,
analizando su influencia en las dinámicas de interacción dentro de los grupos
y equipos.
● Distinguir los diferentes tipos de grupos y equipos, identificando sus
características, funciones y formas de organización en distintos contextos.
● Analizar las diferencias entre grupos y equipos de trabajo, evaluando sus
fortalezas, debilidades y su impacto en la dinámica laboral y social.
● Examinar las estrategias de gestión de equipos en el ámbito laboral,
comprendiendo la importancia del liderazgo, la comunicación y la distribución
de roles para el éxito organizacional.
Introducción al tema
Las interacciones sociales son fundamentales en la organización de cualquier
sociedad. A lo largo de la vida, las personas forman parte de distintos grupos y
equipos que influyen en su desarrollo personal, social y profesional. Desde la
familia, que actúa como primer grupo de pertenencia, hasta los equipos de trabajo
en el ámbito laboral, las dinámicas grupales moldean nuestra identidad y nuestras
oportunidades de participación en la sociedad.
Los grupos pueden clasificarse según diversos criterios, como su grado de
formalidad, su estructura jerárquica o su propósito. Mientras que algunos grupos se
forman de manera espontánea en función de intereses comunes, otros responden a
una organización establecida con normas y objetivos definidos. En este sentido, los
equipos se diferencian de los grupos en que requieren una estructura organizada,
una interdependencia entre sus miembros y una meta en común que guía su
funcionamiento.
En este material, exploraremos los conceptos de estatus y roles dentro de las
dinámicas grupales, la clasificación de los grupos y equipos, sus diferencias clave,
sus ventajas y desventajas y las estrategias de gestión en el ámbito laboral.
Comprender estos temas es esencial para analizar la manera en que las personas
interactúan, se organizan y trabajan en conjunto para alcanzar objetivos individuales
y colectivos.
Algunas preguntas guía
A continuación, te compartimos algunas preguntas guía que te ayudarán en
la lectura del material de estudio. No deben ser respondidas, ni forman parte de
ninguna actividad.
● ¿Qué se entiende por estatus y roles en la organización social y cómo
influyen en las interacciones dentro de un grupo?
● ¿Cuáles son las principales diferencias entre un grupo y un equipo, y
en qué aspectos se diferencian sus dinámicas de funcionamiento?
● ¿Cómo se clasifican los grupos según su estructura y propósito?
● ¿Qué características definen a los grupos primarios y secundarios, y
en qué contextos suelen encontrarse?
● ¿De qué manera la pertenencia y la referencia grupal influyen en la
identidad individual y colectiva?
● ¿Qué factores determinan la estabilidad y el nivel de compromiso
dentro de un equipo de trabajo?
● ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de trabajar en grupo en
comparación con trabajar en equipo?
● ¿Qué elementos son fundamentales para la gestión eficiente de un
equipo en el ámbito laboral?
● ¿Cómo impacta la comunicación y el liderazgo en la dinámica de un
equipo de trabajo?
● ¿Qué estrategias pueden implementarse para mejorar la colaboración
y la productividad dentro de un equipo?
Desarrollo de contenidos
2.1 Estatus y roles
En todas las sociedades, los individuos
establecen vínculos entre sí, ya sea de
manera directa o a través de mecanismos de
intermediación. Estas interacciones están
influenciadas por las oportunidades que
brinda la cultura y por los marcos normativos
que establecen criterios y límites en la
relación entre los actores sociales. En los
grupos formales, la estructura jerárquica y la
distribución del poder se encuentran
claramente definidas a través de normativas explícitas. En contraste, en los grupos
informales, las reglas pueden ser implícitas y la jerarquía surgir de manera
espontánea en función de factores no necesariamente establecidos en una
reglamentación.
La evolución y el grado de complejidad de un grupo pueden depender de
distintos elementos, como el número de integrantes, la frecuencia y naturaleza de
las interacciones entre sus miembros o con otros grupos, y la especialización de
funciones dentro de la estructura. Estas transformaciones pueden generar
modificaciones en la distribución de los estatus y roles, lo que, en algunos casos,
lleva a que las normas que antes regulaban el grupo pierdan eficacia o entren en
conflicto con las dinámicas internas. Además, los cambios pueden afectar las
funciones que cumple el grupo, generando nuevas dinámicas de integración o
dificultades en su organización.
En cualquier grupo humano, la tensión y el conflicto son inevitables y pueden
manifestarse de diferentes maneras. En algunos casos, la falta de una resolución
efectiva puede derivar en una crisis o incluso en la disolución del grupo. Sin
embargo, ante amenazas externas, los miembros pueden fortalecerse mediante una
cohesión que refuerce la sensación de seguridad e integración. A lo largo de la vida,
las personas forman parte de distintos grupos, con características y objetivos
diversos, reflejando la complejidad de la sociedad en la que interactúan y la
multiplicidad de roles que cada individuo desempeña en su entorno social.
Además, analicemos la siguiente definición de roles:
“Podemos comenzar con propiedad a hablar de “roles” cuando esta
clase de tipificación aparece en el contexto de un cúmulo de
conocimiento objetivizado, común a una colectividad de actores. Los
“roles” son tipos de actores en dicho contexto. Se advierte con
facilidad que la construcción de tipologías de “roles” es un correlato
necesario de la institucionalización del comportamiento”
(Berger, P. y Luckmann, T. en “La construcción social de la realidad”,
pp. 97- 98, 1991)”
2.2 La socialización y los grupos
El tamaño del grupo influye directamente en la conducta de sus integrantes y
en su impacto psicológico, generando efectos distintos según se trate de un grupo
pequeño o grande.
En los grupos pequeños, la interacción entre los miembros es más intensa y
suele generar un mayor compromiso emocional. Las díadas y tríadas, como las
parejas o familias pequeñas, son ejemplos de estructuras donde prevalece la
cercanía tanto física como emocional. Este tipo de grupo, denominado grupo
primario, se caracteriza por relaciones interpersonales profundas, estables y
frecuentes, donde las interacciones cara a cara son fundamentales. En estos casos,
las relaciones no son simplemente medios para alcanzar un objetivo, sino que
constituyen un fin en sí mismas, promoviendo una fuerte cohesión entre los
miembros.
Por otro lado, en los grupos grandes, la dinámica cambia, ya que el aumento
en el número de integrantes genera la formación de subgrupos y modifica las
relaciones de dominación, haciendo que la comunicación se vuelva más formal.
Este es el caso de los grupos secundarios, en los que las relaciones están
reguladas por normas o contratos con objetivos específicos. A diferencia de los
grupos primarios, estos se organizan en función de una meta concreta, sin la
necesidad de que existan lazos emocionales profundos entre los participantes.
Ejemplos de esta superposición entre grupos primarios y secundarios pueden verse
en empresas familiares o clubes deportivos, donde padres, hijos y hermanos
pueden compartir un mismo espacio con diferentes roles y objetivos.
Desde una perspectiva más amplia, las categorías estadísticas representan
construcciones teóricas que permiten analizar grupos de individuos con
características en común, como la edad, la ocupación o el nivel socioeconómico. A
diferencia de los grupos estructurados, existen también los agregados, conformados
por personas que comparten un mismo espacio sin mantener interacciones entre sí
ni perseguir objetivos comunes. Dependiendo de la circunstancia, estos agregados
pueden transformarse en una muchedumbre o una multitud, y en ciertos casos,
cuando la acción colectiva se ve impulsada por el anonimato y la violencia, pueden
convertirse en una turba. Cuando el interés compartido se organiza en torno a un
tema específico sin perder su estructura dispersa, el agregado de personas adopta
la forma de un público.
2.3 Grupos de pertenencia y de referencia
En el proceso de socialización, los individuos establecen vínculos de
identificación con ciertos grupos y agentes que desempeñan un papel clave en sus
vidas. Desde la infancia, los grupos primarios como la familia actúan como modelos
de acción, transmitiendo valores y normas que influirán en la elección de otros
grupos a los que se aspire a pertenecer. Además, las personas también toman
como referencia grupos ajenos, generando identificaciones positivas o negativas. Un
grupo de referencia positiva es aquel al que se desea pertenecer, mientras que un
grupo de referencia negativa es aquel del cual se busca distanciarse. También
puede existir una indiferencia mutua, cuando ni el individuo ni el grupo muestran
interés en establecer un vínculo.
Sin embargo, la pertenencia a un grupo
no siempre es garantizada, ya que puede
verse frustrada por diversos motivos.
Puede ocurrir que un individuo cambie
ciertos aspectos que lo alejen de un
grupo o que el mismo grupo modifique
sus criterios de selección, excluyendo a
ciertos miembros. Para que la
pertenencia sea efectiva, debe cumplirse
una doble validación: el individuo debe
autodefinirse como parte del grupo, y el
grupo, a su vez, debe reconocerlo como miembro. Además, existen criterios
objetivos y subjetivos que determinan la admisibilidad o exclusión dentro de una
estructura grupal.
Existen grupos que se caracterizan por ser abiertos, donde la cantidad de
miembros es clave para su funcionamiento, como en el caso de los partidos
políticos, que necesitan ampliar su base para aumentar su influencia, aunque
mantengan restricciones ideológicas. En contraposición, hay grupos cerrados o de
élite, cuya identidad y poder se sostienen en la exclusividad y en criterios selectivos
que limitan el acceso a nuevos integrantes.
El sentido de pertenencia generado dentro de un grupo refuerza la identidad
colectiva y crea la distinción entre “nosotros” (intragrupo) y “otros” (extragrupo). Sin
embargo, estas dinámicas pueden derivar en conflictos, ya que la identificación con
un grupo puede generar rechazo, segregación o incluso violencia hacia aquellos que
se perciben como ajenos o enemigos. A lo largo de la historia, estas divisiones han
desembocado en guerras, conflictos étnicos y religiosos, profundizando diferencias
que, en muchos casos, resultan irreversibles.
2.3 Grupos y equipos
2.3.1 Conceptos iniciales
El concepto de grupo se ha utilizado históricamente para
referirse a un conjunto de elementos que comparten
algún rasgo en común, ya sean personas, objetos o
ideas. En el ámbito social, un grupo puede estar
conformado por individuos que tienen una característica
compartida, como una profesión, una nacionalidad o un
interés común. Sin embargo, el hecho de que varias
personas formen parte de un grupo no implica necesariamente que exista una
estructura organizada ni que trabajen en conjunto hacia un mismo objetivo.
A diferencia de los grupos, un equipo es una organización de personas que
no solo comparten un espacio o una característica en común, sino que además se
encuentran interrelacionadas de manera activa para lograr un propósito definido. Un
equipo no es simplemente un conjunto de individuos, sino una estructura organizada
en la que cada miembro desempeña un rol y cumple una función que contribuye al
objetivo colectivo. En este sentido, mientras en un grupo los individuos pueden
actuar de forma autónoma, en un equipo la interdependencia es fundamental: cada
integrante aporta su conocimiento, habilidades o esfuerzos dentro de una dinámica
cooperativa.
Esta diferencia entre grupo y equipo también puede observarse en la
evolución de los términos. La palabra grupo proviene del alemán antiguo kruppa,
que hacía referencia a algo sin una forma definida, una masa compacta o
comprimida. Con el tiempo, esta idea pasó al italiano gruppo y al francés groupe,
términos utilizados para describir un conjunto de objetos reunidos en un mismo
lugar, como estatuas en un jardín o elementos dentro de una pintura.
Posteriormente, se adoptó el término para referirse a agrupaciones de personas sin
una estructura organizativa definida.
Por otro lado, la palabra equipo tiene un origen distinto. Deriva del germánico
skip, que significa barco, y su evolución en el francés medieval llevó a la palabra
equipe, empleada en el ámbito marítimo para referirse a la preparación de una
embarcación antes de zarpar. Este concepto está estrechamente vinculado con la
organización del trabajo y la distribución de funciones entre los miembros de una
tripulación. Con el tiempo, el término se generalizó y comenzó a aplicarse a
cualquier conjunto de personas que trabajan de manera coordinada hacia un
objetivo común.
Desde esta perspectiva, la distinción entre grupo y equipo se vuelve evidente.
Un grupo es simplemente una reunión de personas con alguna característica
compartida, mientras que un equipo supone una estructura organizada con un
propósito definido. En los equipos, la colaboración es esencial, y el éxito de uno de
sus miembros impacta en el desempeño de todos. En los grupos, en cambio, la
acción de cada individuo es independiente y no necesariamente afecta el
funcionamiento del conjunto. Así, mientras un grupo puede existir sin una finalidad
específica, un equipo siempre tiene una meta clara que guía su organización y sus
acciones.
2.3.2 Clasificación de los grupos
Los grupos pueden clasificarse según distintos criterios, lo que permite
comprender mejor su estructura, funcionamiento y propósito. En la vida cotidiana,
las personas forman parte de diversas agrupaciones que pueden responder a
distintos tipos de organización y relaciones entre sus miembros. Algunos grupos
están definidos por lazos afectivos o relaciones espontáneas, mientras que otros
surgen con un objetivo determinado y requieren una estructura más formal. Lo
mismo ocurre con los equipos, que pueden variar en su grado de estabilidad,
jerarquía y tipo de actividad que realizan.
Una de las clasificaciones más comunes es la que distingue entre grupos
primarios y secundarios. Los grupos primarios se caracterizan por la cercanía
emocional entre sus integrantes, con vínculos personales profundos y duraderos. En
este tipo de grupos, el contacto suele ser frecuente y directo, y la pertenencia no
está determinada por una función específica, sino por la relación afectiva entre sus
miembros. Un ejemplo clásico de grupo primario es la familia, donde los vínculos se
sostienen en el tiempo más allá de cualquier circunstancia externa. También pueden
considerarse grupos primarios los grupos de amigos cercanos, donde la relación se
basa en la confianza y el apoyo mutuo.
Por otro lado, los grupos secundarios están formados por personas que
interactúan con un propósito determinado y en un marco más estructurado. A
diferencia de los grupos primarios, en los grupos secundarios la relación entre los
integrantes no es necesariamente cercana ni permanente, ya que lo que los une es
la consecución de un objetivo común. Un ejemplo de grupo secundario es un curso
universitario, donde los estudiantes comparten el espacio de aprendizaje y cooperan
en determinadas actividades, pero sus relaciones pueden ser circunstanciales y no
necesariamente basadas en la afinidad personal. Otro ejemplo son los empleados
de una empresa, quienes trabajan juntos en una misma organización pero
mantienen relaciones formales orientadas al cumplimiento de tareas específicas.
Otra clasificación importante es la diferencia entre grupos formales e
informales. Los grupos formales son aquellos que tienen una estructura definida,
con normas claras que regulan la participación de sus miembros y su
funcionamiento. Estos grupos suelen ser creados con un propósito concreto y
cuentan con reglas que establecen roles y responsabilidades. Un ejemplo de grupo
formal es un comité de trabajo dentro de una organización, donde cada integrante
tiene asignadas funciones específicas para alcanzar un objetivo común. También
pueden considerarse grupos formales los equipos deportivos profesionales, donde
las reglas y la jerarquía están bien establecidas y cada miembro cumple un rol
determinado dentro del equipo.
En contraste, los grupos informales no tienen una estructura definida ni reglas
explícitas que regulen su funcionamiento. Estos grupos suelen surgir de manera
espontánea y sus miembros se vinculan a partir de intereses, afinidades o
relaciones sociales. Un grupo de compañeros de trabajo que se reúne para almorzar
todos los días es un ejemplo de grupo informal, ya que no existe una regulación
externa que determine su existencia ni su organización. Otro caso es el de un grupo
de vecinos que decide reunirse ocasionalmente para charlar o realizar actividades
en conjunto.
En el caso de los equipos, también existen distintas formas de clasificación.
Según el tiempo de funcionamiento, los equipos pueden ser permanentes o
temporales. Los equipos permanentes son aquellos que se mantienen en el tiempo,
independientemente de los proyectos o tareas que realicen. Un ejemplo de equipo
permanente es el personal médico de un hospital, que trabaja de manera
coordinada en sus diferentes áreas y cuya labor no está limitada a un período
específico. En cambio, los equipos temporales se forman con el objetivo de resolver
una tarea puntual y se disuelven una vez alcanzado el objetivo. Un equipo de
investigación que se crea para desarrollar un proyecto de corto plazo es un ejemplo
de equipo temporal, ya que su existencia depende de la finalización del estudio en
cuestión.
Según su estructura jerárquica, los equipos pueden ser horizontales o
verticales. En los equipos horizontales, todos los miembros tienen un nivel de
autoridad similar y toman decisiones en conjunto. Un ejemplo de este tipo de equipo
es un grupo de investigación científica donde cada especialista aporta su
conocimiento y no existe una jerarquía marcada. En cambio, en los equipos
verticales hay una clara distribución de roles y niveles de autoridad. Un equipo de
producción en una fábrica es un ejemplo de equipo vertical, donde los trabajadores
tienen distintos niveles de responsabilidad y dependen de un supervisor o gerente
que coordina sus actividades.
Además, los equipos pueden clasificarse según su función dentro de una
organización. Algunos equipos tienen la tarea de solucionar problemas, como los
equipos de emergencia en un hospital, que deben actuar rápidamente ante
situaciones críticas. Otros equipos se enfocan en la toma de decisiones, como los
consejos directivos de empresas o instituciones, donde se establecen estrategias y
objetivos para el funcionamiento de la organización. También existen equipos de
producción, cuya función principal es la ejecución de tareas concretas, como el
equipo encargado de la fabricación de un producto en una línea de montaje.
Los grupos y equipos pueden superponerse y coexistir en distintos ámbitos
de la vida social y laboral. Por ejemplo, una empresa familiar combina elementos de
un grupo primario, debido a los lazos afectivos entre sus miembros, con
características de un grupo formal, ya que sigue reglas organizativas específicas.
Del mismo modo, un club deportivo puede ser al mismo tiempo un grupo informal, si
se basa en la afinidad entre sus integrantes, y un equipo estructurado, si tiene
objetivos definidos y roles asignados.
Comprender las diferencias y clasificaciones entre grupos y equipos permite
analizar cómo se organizan las personas en distintos espacios y de qué manera
interactúan para alcanzar sus objetivos. Mientras algunos grupos cumplen una
función social o afectiva, otros están diseñados para resolver problemas o producir
resultados específicos. De la misma manera, los equipos pueden variar en su
estructura y propósito, adaptándose a las necesidades del contexto en el que
operan.
2.3.3 Clasificación de los equipos
Los equipos pueden clasificarse de diversas maneras según su estructura,
duración y función dentro de un contexto organizativo o social. A diferencia de los
grupos, los equipos están diseñados para cumplir un objetivo común, lo que implica
un nivel de interdependencia entre sus miembros y una distribución clara de tareas.
Esta organización permite diferenciar a los equipos en función de cómo se
estructuran, cómo operan y cuál es su propósito.
Uno de los criterios principales para clasificar los equipos es su duración, lo
que permite distinguir entre equipos permanentes y equipos temporales. Los
equipos permanentes tienen una estructura estable y continuidad en el tiempo, sin
importar las tareas que realicen en cada momento. Un equipo de atención médica
en un hospital, por ejemplo, opera de manera constante y sus integrantes trabajan
en conjunto de forma sostenida. En cambio, los equipos temporales se crean para
resolver una tarea puntual y dejan de existir una vez que han cumplido su propósito.
Un equipo de investigación formado para desarrollar un nuevo producto es un
ejemplo de equipo temporal, ya que se disuelve una vez concluido el proyecto.
Otro criterio para clasificar a los equipos es su estructura jerárquica,
diferenciando entre equipos horizontales y equipos verticales. En los equipos
horizontales, los miembros toman decisiones de manera colectiva y tienen un mismo
nivel de autoridad. Un grupo de profesionales interdisciplinarios que trabajan juntos
en un proyecto creativo es un ejemplo de equipo horizontal, ya que todos aportan
desde su área sin una jerarquía marcada. En contraste, los equipos verticales tienen
niveles diferenciados de autoridad y liderazgo, con roles bien definidos dentro de la
estructura. Un equipo de producción en una fábrica, donde hay supervisores y
operarios con responsabilidades específicas, es un caso claro de equipo vertical.
Según su función dentro de una organización, los equipos pueden clasificarse
en equipos de solución de problemas, equipos de toma de decisiones y equipos
operativos o de producción. Los equipos de solución de problemas se enfocan en
identificar y resolver conflictos o dificultades específicas dentro de un sistema. Un
equipo de gestión de crisis en una empresa es un ejemplo de esta categoría, ya que
su objetivo es analizar y dar respuesta a situaciones urgentes. Por otro lado, los
equipos de toma de decisiones tienen la tarea de evaluar opciones y definir
estrategias para alcanzar ciertos objetivos. Un consejo de administración
empresarial, que se encarga de establecer políticas y orientar el rumbo de una
organización, pertenece a este tipo. Finalmente, los equipos operativos o de
producción son aquellos cuya función principal es la ejecución de tareas concretas
dentro de un proceso de trabajo. Un equipo de desarrolladores de software
trabajando en una aplicación es un ejemplo de este tipo, ya que su labor se orienta
a la producción de un producto o servicio.
Además, los equipos pueden dividirse en formales e informales según el
grado de estructuración que posean. Los equipos formales están organizados con
normas y roles claramente establecidos, respondiendo a una estructura diseñada
para cumplir un propósito específico. Un equipo de ventas dentro de una empresa
es un equipo formal, ya que sus miembros tienen funciones asignadas y trabajan
dentro de un marco organizativo definido. En cambio, los equipos informales surgen
de manera espontánea sin un diseño preestablecido. Un grupo de empleados que
decide colaborar para optimizar un proceso sin que esto haya sido formalmente
estipulado es un ejemplo de equipo informal.
Dependiendo del contexto, un equipo puede combinar distintas
características. Un equipo de ingenieros en una empresa automotriz puede ser
permanente, vertical y formal, mientras que un equipo de voluntarios que se reúne
para organizar un evento solidario puede ser temporal, horizontal e informal.
Comprender estas diferencias es fundamental para optimizar la dinámica de trabajo,
mejorar la eficiencia en la consecución de objetivos y promover una adecuada
distribución de tareas dentro de una organización.
2.3.4 Diferencias entre grupos y equipos
A partir de lo que hemos leído hasta el momento, veamos la siguiente tabla
comparativa.
Criterio Grupo Equipo
Conjunto de personas que Conjunto de personas
comparten un rasgo en organizadas que trabajan en
Definición
común o que trabajan en el conjunto con un objetivo
mismo entorno. común.
Posee una estructura
Puede no tener una organizada con roles
Estructura estructura definida ni reglas asignados y normas
claras. establecidas.
Cada miembro puede tener Todos los integrantes
objetivos individuales que no comparten un objetivo común
Objetivo
necesariamente dependen de y trabajan de manera
los demás. coordinada para alcanzarlo.
Existe una fuerte
Los miembros pueden
interdependencia; el éxito de
Interdependenci trabajar de manera
uno impacta en el desempeño
a independiente sin afectar el
del equipo.
desempeño de los demás.
Comunicación Puede ser más informal y La comunicación es continua y
menos frecuente, sin esencial para coordinar las
necesidad de interacción tareas y tomar decisiones
constante. conjuntas.
Puede no haber un liderazgo El liderazgo suele ser
Liderazgo claro o estar centrado en una compartido o distribuido según
sola persona. los roles dentro del equipo.
Las decisiones pueden ser
Las decisiones son colectivas
Toma de individuales y no
y requieren coordinación entre
decisiones necesariamente
los miembros.
consensuadas.
Se fomenta la cohesión y el
Puede haber interacción
Relaciones compromiso mutuo para
ocasional sin un vínculo
internas fortalecer el trabajo en
estrecho.
conjunto.
2.3.5 Fortalezas y debilidades de grupos y equipos
Tanto los grupos como los equipos presentan fortalezas y debilidades que
afectan su funcionamiento y eficacia en distintos contextos. La estructura y dinámica
de cada uno determinan ventajas y limitaciones que pueden influir en su
desempeño, la motivación de sus miembros y la consecución de sus objetivos.
Los grupos tienen como principal fortaleza su flexibilidad, ya que permiten la
incorporación y salida de miembros sin que esto afecte gravemente su
funcionamiento. Además, la independencia de los integrantes posibilita que cada
persona trabaje de manera autónoma, sin necesidad de coordinación constante.
Esta autonomía puede facilitar una toma de decisiones más rápida, ya que los
individuos no dependen de la aprobación del grupo para actuar. En términos de
comunicación, los grupos no requieren interacción continua, lo que puede ser
ventajoso cuando los integrantes tienen objetivos individuales dentro de un mismo
espacio. También fomentan la eficiencia individual, permitiendo que cada persona se
enfoque en su propio desempeño sin estar condicionada por la dinámica grupal.
Sin embargo, la falta de una estructura definida puede convertirse en una
debilidad, ya que los grupos pueden experimentar desorganización cuando no hay
una coordinación clara. La ausencia de un liderazgo establecido puede dificultar la
toma de decisiones colectivas, generando inconsistencias en la ejecución de tareas.
Además, la falta de comunicación y compromiso entre los miembros puede derivar
en aislamiento y una baja integración, afectando la motivación y la cohesión grupal.
En términos de productividad, si bien los grupos promueven la eficiencia individual,
pueden no ser adecuados para tareas que requieren un alto nivel de colaboración.
Por otro lado, los equipos cuentan con la ventaja de poseer una estructura
organizada, con roles y responsabilidades claramente definidos. Esto favorece una
distribución equitativa de tareas y permite un trabajo coordinado y eficiente, donde
cada integrante contribuye al objetivo común. La interdependencia entre los
miembros genera una sinergia positiva, potenciando la creatividad y la resolución de
problemas de manera conjunta. Además, la comunicación dentro de los equipos es
constante, lo que facilita la coordinación y evita malentendidos. En términos de
motivación, la sensación de pertenencia y el logro compartido fortalecen el
compromiso de los miembros con la tarea y con el grupo.
A pesar de estas fortalezas, los equipos también presentan desafíos. La
necesidad de trabajar en conjunto implica que la interdependencia puede volverse
un problema si no hay buena comunicación o si algunos miembros no cumplen con
sus responsabilidades. Además, la estructura jerárquica de algunos equipos puede
generar desigualdades de poder, afectando la participación y la toma de decisiones.
En ciertos casos, la toma de decisiones dentro de un equipo puede ser más lenta,
ya que requiere consenso y debate entre los integrantes. También puede
presentarse una sobrecarga de trabajo en algunos miembros si las tareas no están
bien distribuidas, lo que puede afectar la eficiencia y generar conflictos internos.
2.3.6 Gestión de equipos en el ámbito laboral
La gestión de equipos en el ámbito laboral es un aspecto clave para el
funcionamiento eficiente de cualquier organización. A diferencia de los grupos de
trabajo, donde cada individuo puede desarrollar sus tareas de forma independiente,
los equipos requieren una estructura organizada, comunicación constante y una
distribución clara de funciones para alcanzar un objetivo común.
Uno de los elementos más importantes en la gestión de equipos es la
definición de roles y responsabilidades. En un equipo bien estructurado, cada
integrante tiene una función específica que se complementa con la de los demás.
Esta diferenciación de tareas permite optimizar el trabajo y evitar que algunos
miembros asuman cargas excesivas mientras otros quedan subutilizados. En un
equipo de trabajo, los integrantes no pueden operar de manera aislada, ya que sus
tareas están interconectadas y requieren cooperación.
El liderazgo también desempeña un papel fundamental en la dinámica de los
equipos. Un líder no solo debe coordinar el trabajo, sino también motivar a sus
compañeros y asegurarse de que todos comprendan su papel dentro del equipo. En
equipos bien gestionados, el liderazgo suele ser compartido o distribuido,
permitiendo que cada integrante aporte desde su área de especialización. A
diferencia de un grupo, donde la toma de decisiones puede recaer en una sola
persona sin necesidad de consensos, en un equipo se fomenta la participación y el
diálogo, lo que fortalece el compromiso y la cohesión.
Otro aspecto central en la gestión de equipos es la comunicación efectiva. En
un equipo de trabajo, la información debe fluir de manera clara y constante para
garantizar que todos los miembros estén alineados con los objetivos. La
comunicación es esencial para la resolución de problemas, la toma de decisiones y
la coordinación de tareas. Si no se establece un buen canal de comunicación,
pueden surgir confusiones, retrasos o incluso conflictos que afecten el desempeño
del equipo.
El trabajo en equipo también implica gestionar posibles conflictos. En
cualquier grupo humano es natural que existan diferencias de opinión, pero en un
equipo bien gestionado estas diferencias se transforman en oportunidades para
mejorar el desempeño. Contar con estrategias de resolución de conflictos y
fomentar un ambiente de respeto y escucha activa ayuda a mantener una dinámica
de trabajo saludable y productiva.
Un equipo eficiente también necesita una motivación constante. Mientras que
en un grupo cada integrante puede actuar según sus propios intereses y objetivos
individuales, en un equipo es importante generar un sentido de compromiso y
pertenencia. Reconocer los logros, ofrecer incentivos y permitir la participación en la
toma de decisiones son estrategias que fortalecen la motivación y mejoran el
rendimiento del equipo.
Finalmente, la gestión de equipos implica garantizar que sus integrantes se
desarrollen profesionalmente y trabajen en un ambiente colaborativo. A diferencia
de un grupo donde las interacciones pueden ser superficiales o esporádicas, en un
equipo el trabajo conjunto y la confianza mutua son esenciales para alcanzar los
objetivos. Un equipo bien gestionado no sólo cumple con las metas propuestas, sino
que también genera un entorno en el que sus miembros pueden crecer, aprender y
mejorar continuamente.
A continuación, te invitamos a visualizar la siguiente charla Tedx
sobre liderazgo de equipos en tiempos turbulentos: Acceso al
recurso
También podés acceder desde el siguiente código Qr.
Además, podés visualizar la infografía del Tema Nº 2 de esta unidad.
Accedé al siguiente enlace:
Infografía del Tema Nº 2