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Fallo

La Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional resolvió el recurso de casación en el caso de Juan Marcelo García, condenado a nueve años de prisión por abuso sexual agravado de un menor a su cargo en un hospital. La defensa argumentó arbitrariedad en la valoración de pruebas, pero el tribunal destacó la vulnerabilidad de la víctima y la validez de su testimonio. Finalmente, se desestimaron las estrategias de defensa que cuestionaban la credibilidad del menor, reafirmando la condena.

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Fallo

La Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional resolvió el recurso de casación en el caso de Juan Marcelo García, condenado a nueve años de prisión por abuso sexual agravado de un menor a su cargo en un hospital. La defensa argumentó arbitrariedad en la valoración de pruebas, pero el tribunal destacó la vulnerabilidad de la víctima y la validez de su testimonio. Finalmente, se desestimaron las estrategias de defensa que cuestionaban la credibilidad del menor, reafirmando la condena.

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Poder Judicial de la Nación

CÁMARA NACIONAL DE CASACIÓN EN LO CRIMINAL Y CORRECCIONAL - SALA 1


5690/2020/TO1/CNC2

Reg. nro. 1233 /2025

En la Ciudad de Buenos Aires, en la fecha que surge de la constancia de


firma electrónica que obra al pie, la Sala 1 de la Cámara Nacional de
Casación en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, integrada
por los jueces Jorge Luis Rimondi, Gustavo A. Bruzzone y Mauro A.
Divito, asistidos por el secretario actuante, resuelve el recurso de casación
deducido en la causa CCC n.° 5690/2020/TO1/CNC2, caratulada
“García, Juan Marcelo s/ recurso de casación” de la que
RESULTA:
I. El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional n.° 12 de esta
Capital Federal, integrado en forma colegiada por los jueces Darío Martín
Medina, José Pérez Arias y Luis O. Márquez, por veredicto del 17 de
septiembre de 2024 cuyos fundamentos fueron dados a conocer el 24 de
ese mismo mes y año, resolvió: “I. CONDENAR a JUAN MARCELO
GARCÍA, de las demás condiciones personales antes descriptas, A LA PENA
DE NUEVE AÑOS DE PRISIÓN DE EFECTIVO
CUMPLIMIENTO, ACCESORIAS LEGALES, COSTAS e
INAHBILITACIÓN para ejercer como enfermero por el mismo término de la
condena, por considerarlo autor material y penalmente responsable del delito de abuso
sexual agravado por haber mediado acceso carnal en concurso real con abuso sexual
reiterado cometido en, al menos, dos ocasiones; todos agravados por ser la persona
imputada encargada de la guarda (artículos 12, 20 bis inciso 3, 29 inciso 3, 45, 55 y
119 párrafos primero, tercero y último, en función del párrafo cuarto, apartado ´b)´
del Código Penal; y 530, 531 y 533 del Código Procesal Penal de la Nación) (…)”.
II. Contra dicha resolución, la asistencia técnica de confianza del
imputado García, a cargo por aquel entonces de Ezequiel Hernán De
Fazio (defensa que a partir del 21 de octubre de 2024 quedó a cargo de
María Laura Sharples), presentó recurso de casación, remedio procesal
que fue oportunamente concedido por el tribunal de grado y mantenido
en esta instancia.

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUSTAVO ALFREDO BRUZZONE, JUEZ DE CAMARA DE CASACION
Firmado por: JORGE LUIS RIMONDI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: SANTIAGO ALBERTO LOPEZ, SECRETARIO DE CAMARA

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La parte recurrente motivó su presentación en el inciso segundo
del art. 456, CPPN, y presentó como único agravio la arbitrariedad al
momento de valorar la prueba para tener por acreditada la materialidad
delictiva (arts. 3, 123, 456.2, CPPN).
III. La Sala de Turno de esta cámara asignó al recurso de la
defensa el trámite previsto en el art. 465, CPPN.
Puestos los autos en término de oficina por el plazo de diez días (arts.
465, 4° párrafo, y 466 del CPPN), no se realizaron nuevas presentaciones.
IV. El pasado 10 de julio, se convocó a las partes en los términos
del art. 465 último párrafo, CPPN (conforme con la Acordada 27/2020
de la CSJN, y la Acordada 11/2020 con remisión a la Acordada 1/2020
de esta Cámara). Tras ello, la defensora que actualmente representa al
imputado presentó un escrito en el que se remitió “en todos sus términos” al
recurso de casación presentado oportunamente.
Finalizada la deliberación, se arribó al siguiente acuerdo.
CONSIDERANDO
El juez Rimondi dijo:
1. Previo a tratar los agravios, conviene recordar que se tuvo por
acreditado, en los mismos términos que habían sido descriptos en el
requerimiento de elevación a juicio, que: “Juan Marcelo García fue
requerido a juicio por haber abusado sexualmente, mediante acceso carnal, del niño
[N.J.F.Q], nacido el día 5 de enero de 2003, cuando éste contaba con doce años de
edad al obligarle, al menos en una ocasión, a practicarle sexo oral; y al ejercer también
en varias oportunidades (al menos tres) diversos tocamientos corporales impúdicos en la
zona de sus nalgas y sus genitales.
Ello, aprovechando de la inmadurez y vulnerabilidad de la víctima, quien
desde muy chico fue abandonado por sus padres y se encontraba internado en el
Hospital Infanto Juvenil Carolina Tobar García bajo el diagnóstico esquizofrenia
indiferenciada y retraso mental no especificado.
El imputado trabajaba allí como enfermero y tenía a su cargo al niño en
calidad de paciente.

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUSTAVO ALFREDO BRUZZONE, JUEZ DE CAMARA DE CASACION
Firmado por: JORGE LUIS RIMONDI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: SANTIAGO ALBERTO LOPEZ, SECRETARIO DE CAMARA

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CÁMARA NACIONAL DE CASACIÓN EN LO CRIMINAL Y CORRECCIONAL - SALA 1
5690/2020/TO1/CNC2

Los hechos tuvieron lugar dentro del citado nosocomio ubicado en la calle Dr.
Ramón Carrillo 315 de esta ciudad, durante el año 2015; y, en concreto, los
tocamientos en sus partes pudendas habrían ocurrido los días 29, 30 y 31 de agosto de
2015, en un contexto de hostigamiento y maltrato físico, en el cual García le decía a
[N.J.F.Q.]con frecuencia que lo ´tiraría a los chanchos´, le aplicó golpes a la altura de
las costillas, lo tomó del cuello y le dijo que lo mataría”.
Sin perjuicio de esa descripción, al momento de subsumir las
conductas imputadas se aclaró en relación a la cantidad de hechos
respecto de los abusos simples que: “La fiscalía los ha considerado reiterados y
eso es correcto en función de lo que se acreditó en autos; es tarea del tribunal
cuantificarlos y, favor rei, estaremos al mínimo del plural. Por lo tanto, los tendremos
por cometidos en -al menos- dos oportunidades, que es el mínimo del plural”.
1.1. Al momento de valorar la prueba, los jueces del tribunal oral
en un voto conjunto destacaron que el damnificado N.F.J.Q era una
persona en situación de especial vulnerabilidad, tanto por su estado
psíquico como por sus condiciones socio familiares.
Para ello, tuvieron en cuenta el informe suscripto por la Lic.
Soledad Caamaño y el Dr. Francisco Mercado Mansilla, profesionales del
Hospital Tobar García, del que surge que N.F.J.Q. había ingresado en
2013 al servicio de internación con “un cuadro de desorganización conductual
severa, con impulsividad y heteroagresividad marcada, asociada a desorganización de
su actividad cognitiva y sin respuesta a intervenciones previamente instauradas en
dispositivos externos al hospital”.
Asimismo, refirieron que surge que debido a estos indicadores, fue
derivado al sector de niños pequeños. Hasta alcanzar la mayoría de edad,
cursó catorce internaciones y residió intermitentemente en hogares
terapéuticos por haber perdido contacto con su familia directa. Al
cumplir 18 años, fue derivado al Hospital Borda, donde inició
tratamiento el 24 de agosto de 2021. Allí se le diagnosticó esquizofrenia
de tipo desorganizada, caracterizada por “comportamiento con tendencia a la
desorganización, afectación de capacidad cognitiva y de la interacción social, tendencia a

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUSTAVO ALFREDO BRUZZONE, JUEZ DE CAMARA DE CASACION
Firmado por: JORGE LUIS RIMONDI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: SANTIAGO ALBERTO LOPEZ, SECRETARIO DE CAMARA

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la labilidad afectiva y presencia ocasional de ideación delirante y/o alteraciones de la
sensopercepción”.
Seguidamente, evaluaron el testimonio del médico psiquiatra
Walter Ignacio Bentos, del mismo hospital, que trató a N.J.F.Q. en forma
cotidiana, quien durante el juicio relató que el referido era “un paciente
severo, impulsivo, violento desde el punto de vista psiquiátrico”, con “un retraso
madurativo” y sin control de la impulsividad. Indicó que “podía transitar una
psicosis con posibilidad de avanzar a esquizofrenia de adulto o no”. Añadió que
N.J.F.Q. fue abandonado por su madre al momento del ingreso y que “ya
mostraba esa sintomatología” desde aproximadamente los ocho años de edad.
En relación con su comportamiento institucional, el profesional
indicó que al inicio tenía “dificultades para ir a bañarse” y que su accionar era
de “inmediatez”, sin mediación reflexiva, lo que se traducía en episodios de
violencia hacia otros pacientes y personal. No obstante, reconoció que el
tratamiento farmacológico permitió una mejoría progresiva, destacando
que con mayor socialización pudo mejorar bastante.
Desde otra óptica, indicaron que diversos enfermeros, que
declararon a pedido de la defensa, ofrecieron testimonios sobre su
conducta. Así surge del fallo que Jesús Moises Benítez, Horacio De los
Ríos, Graciela Cabral, Nancy Cendra, Juan Manuel Vázquez, Héctor
Duran, Gladys Flores, Adrián Rodríguez, y Héctor Aguilar en forma
conteste dijeron que N.J.F.Q. tenía una conducta manipuladora, que
reaccionaba violentamente si no se accedía a sus deseos, y que solía
llamar la atención todo el tiempo. Afirmaron, en líneas generales, que
conocía todos los movimientos del hospital y que “inventaba cosas”, siendo
por ello ampliamente conocido.
Luego de ello, los jueces manifestaron que descartar el testimonio
de N.J.F.Q por su patología, sin evaluar todas las pruebas del proceso,
impediría reconstruir los hechos y podría llevar a un juicio arbitrario. En
palabras del fallo: “las distintas capacidades cognoscitivas de la persona involucrada,
de quien no es posible descreer, simplemente, porque presenta alguna de esas
dificultades o porque en su ámbito ha mostrado comportamientos disruptivos o

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUSTAVO ALFREDO BRUZZONE, JUEZ DE CAMARA DE CASACION
Firmado por: JORGE LUIS RIMONDI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: SANTIAGO ALBERTO LOPEZ, SECRETARIO DE CAMARA

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considerados manipuladores. De ser así, como en cierta medida propuso la defensa


durante el juicio y concretamente en su alegato, sería prácticamente imposible probar un
abuso sexual en estos casos, pues -en su mayoría ocurren en privado, sin la presencia de
terceras personas. Eso hace que la prueba no suele ser abundante y, para acreditarlos,
es ineludible referirse a los dichos de la víctima de las agresiones”.
A continuación se ponderó la declaración de N.J.F.Q., quien
declaró conforme a lo estipulado en el artículo 250 bis, CPPN.
En primer lugar, los jueces destacaron que si bien no fue posible
realizar una evaluación pericial psicológica con el grado de rigurosidad
científica requerida, se cuenta con la interpretación profesional de la
entrevista realizada por la perito Herrán, quien observó en N.J.F.Q. “un
lenguaje acotado, cierta disartria y una conducta lentificada”. Asimismo, indicaron
que la profesional señaló que en algunos momentos “[N.J.F.Q.] se angustió
y debió ser contenido por la directora del hogar en el que estaba alojado”.
Por otro lado, advirtieron que las manifestaciones de N.J.F.Q. que
impidieron la prosecución de la entrevista y su correspondiente
evaluación psicológica, fueron realizadas siete años después de los hechos
investigados. A partir de ello, descartaron “cualquier contexto de manipulación
que quiso otorgarle la defensa” a su relato, ya que “el niño ya no estaba alojado en
el Tobar, no interactuaba con García y no podía obtener de él o de un tercero un
beneficio con sus expresiones”, motivo por el cual esta hipótesis aportada por
la defensa material fue desestimada como inverosímil.
También se descartó la estrategia de la defensa que apeló al
testimonio del médico psiquiatra Bentos, quien expresó en el debate que,
en lo personal, “no le creyó nunca al niño [N.J.F.Q.], porque tenía tendencia de
decir cosas fantásticas, como por ejemplo ‘eso es mío, cuando no era así’”. También
sostuvo: “uno no piensa que pueden pasar estar cosas”; y consideró extraño que
“se quede un enfermero solo con un paciente”. No obstante, indicaron que el
propio Bentos aclaró que tales afirmaciones correspondían a una
“apreciación personal”, y reconoció que N.J.F.Q. no tendría la capacidad de
elaborar un relato falso estructurado, ya que, según sus palabras, “no creía
que lo que el niño [N.J.F.Q.] contó hubiera estado armado, porque no podía armar

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUSTAVO ALFREDO BRUZZONE, JUEZ DE CAMARA DE CASACION
Firmado por: JORGE LUIS RIMONDI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: SANTIAGO ALBERTO LOPEZ, SECRETARIO DE CAMARA

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un delirio al estilo sistematizado comprensible”, aunque sí podía presentar “ideas
delirantes sueltas”, pero no “un delirio organizado”.
En consecuencia, valoraron que a pesar de la posición de Bentos,
en aquel momento y como medida precautoria, se resolvió la apertura de
un sumario administrativo y la intervención de la psicóloga institucional,
del cuerpo terapéutico y de la escuela del menor, con el objeto de
corroborar o descartar la veracidad de la situación relatada.
A continuación el tribunal incorporó a su análisis que es lo que
había dicho N.J.F.Q. en agosto de 2015 que, en la cámara Gesell repitió
agregando la felación. La valoración probatoria se apoyó principalmente
en los testimonios de María Soledad González Castells, su maestra, y de
Claudia Beatriz Celentano, vicedirectora del CENTES N.º 1, así como en
las actas documentales producidas por la institución educativa.
De ese modo, evaluaron que la docente refirió que N.J.F.Q., a
quien conocía como “Beto”, asistía a esa escuela por un “problema
emocional”, no estaba alfabetizado, y que en general “llegaba muy alegre”,
disfrutando de las actividades escolares y recreativas. Sin embargo,
recordó que en una mañana de 2015, al encontrarse sola con él, el niño
llegó “muy angustiado” y comenzó a relatarle situaciones que ocurrían en el
hospital, en particular con una persona que identificada como Marcelo.
Ante la gravedad de sus dichos, la docente solicitó la presencia de
la vicedirectora. En ese contexto, el niño, en estado de llanto, manifestó
que “era habitual que los fines de semana lo molestara”, que “no quería salir de
permiso con él”, que “le había pegado en las costillas”, que lo invitaba a “las
canchitas”, pero él se negaba, y que le decía “que lo iba a tirar a los chanchos”.
Añadió también que García lo había tocado mientras jugaba con amigos
en la cocina; al ser interrogado sobre las zonas del cuerpo, no lo expresó
verbalmente pero sí “mostró las nalgas y los genitales”.
Contó que la escuela documentó lo ocurrido en un acta que fue
elevada al hospital para su conocimiento. González Castells también
indicó que había tomado conocimiento de que García cargaba al niño y le
hacía chistes en relación con su situación familiar -en particular, que su

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUSTAVO ALFREDO BRUZZONE, JUEZ DE CAMARA DE CASACION
Firmado por: JORGE LUIS RIMONDI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: SANTIAGO ALBERTO LOPEZ, SECRETARIO DE CAMARA

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madre lo había abandonado en la puerta del hospital-, lo que N.J.F.Q.


percibía como molesto. Finalmente, declaró que poco tiempo después el
niño fue trasladado con premura a un hogar en Quilmes, sin que pudiera
despedirse de sus compañeros, como era la costumbre institucional.
Seguidamente ponderaron que Celentano, por su parte, confirmó
que N.J.F.Q. se encontraba internado en el Tobar García y que fue
admitido a la escuela mediante gestión de vacante. Coincidió con la
maestra González Castells en que se integraba bien en grupos pequeños y
que solía expresar altos niveles de angustia. Dijo que a veces “asistía a la
dirección o vicedirección llorando”, solicitando hablar “con la vice o con la
directora”, y que luego de manifestar su preocupación, se calmaba y
regresaba al aula.
Indicaron que la vicedirectora rememoró que un viernes del año
2015 en que N.J.F.Q. se presentó “más angustiado que de costumbre” y le
pidió “por favor no lo dejemos volver al hospital porque había un enfermero los fines
de semana que le pegaba en las costillas”; identificándolo como Marcelo. En
esa oportunidad, el niño expresó entre llantos que “no quería estar” y que el
enfermero le decía que “lo iba a tirar a los chanchos”.
También relató que el lunes siguiente hubo un segundo episodio,
señalando que “ese día lloraba mucho y gritaba ‘por favor no me dejes ir al
hospital’”. Manifestó que habitualmente el niño se calmaba tras ser
escuchado, pero que en esa ocasión persistió en su angustia, lo cual
permitió, según sus palabras, distinguir esta situación de otras conductas
que podrían haberse interpretado como manipulativas.
Aclaró que todo lo sucedido fue documentado en las actas n.º 71
(28/08/20151) y n.º 72 (31/08/2015), en presencia de la directora, dos
vicedirectoras, la secretaria y un médico. En dichas actas, incorporadas
como prueba documental, se consignaron los dichos del niño, quien
refirió que García le efectuó “tocamientos en sus genitales y glúteos” y denunció
“hostigamiento y maltrato físico”, aunque aún no había hecho alusión a la
felación.

1
En el fallo se consignó equivocadamente “28 de agosto de 2021”.

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
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Posteriormente, tuvieron en cuenta los jueces que esa información
derivó en una denuncia formulada por Nicolás Alejandro Cura,
apoderado de la Procuración General de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, quien declaró en el juicio a pedido de la defensa, sin aportar
elementos sustanciales adicionales.
Asimismo, ponderaron que el testimonio del médico psiquiatra
Walter Ignacio Bentos fue determinante para corroborar los relatos
vertidos por las autoridades escolares.
En este aspecto, tuvieron en cuenta que Bentos afirmó haberse
enterado directamente por N.J.F.Q. de lo ocurrido, indicando que “me tocó
un enfermero, me hizo esto lo otro”, lo que originó la intervención de la jefatura
de servicio y la apertura de un sumario administrativo. Agregó que no
pudo precisar el momento exacto del hecho ni el lugar, ya que el discurso
del niño “se presentaba desorganizado” y no contenía referencias claras de
tiempo, espacio o secuencia. No obstante, identificó al enfermero como
“García”, conocido por el apodo de “gaucho”, y atribuyó a sus actos una
connotación sexual, expresada en términos sencillos pero diferenciados
de un acto asistencial.
También especificó que N.J.F.Q. se lo refirió en un pasillo, de
forma impulsiva, sin que se tratara de una entrevista estructurada, y en
presencia de otros pacientes. Remarcó que fue “la única vez que el niño le
hizo un comentario de connotación sexual”, lo cual, desde su criterio, distinguía
este episodio de sus comportamientos habituales, los que -según sostuvo
la defensa- podían ser interpretados como tendientes a la manipulación.
Desde otro enfoque, el tribunal analizó los hechos ocurridos
durante el fin de semana del 28 al 31 de agosto de 2015 a partir del
testimonio de los enfermeros que se encontraban de servicio en el
Hospital Tobar García, identificados como el imputado Juan Marcelo
García, María Eugenia De Luca, María Rosa Ochoa y Marisa Beatriz
Sarlingo, esta última en carácter de encargada del turno. Todos fueron
citados a declarar en juicio, pero, conforme se indicó en el fallo, “ninguna

Fecha de firma: 06/08/2025


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pudo aportar datos relevantes relacionados con las agresiones sexuales”, salvo
algunas referencias al contexto de hostigamiento.
Así, se destacó que María Eugenia De Luca manifestó que tanto
ella como Ochoa y García eran enfermeros titulares y que todos los
pacientes del piso superior estaban a su cargo. No recordó que N.J.F.Q.
compartiera habitación ni presenció hechos violentos. En el sumario
administrativo había consignado que García dijo “yo al menos tengo
mamá...”, pero en juicio expresó no recordarlo.
Por su parte, María Rosa Ochoa sí aludió a un hecho de violencia
verbal y física cometido por García hacia N.J.F.Q., ocurrido el domingo
por la tarde, cuando “García le empezó a decir cosas que lo hicieron brotar”; acto
seguido, le dijo “yo al menos tengo madre” y luego lo sujetó sin convocar a la
guardia, acción a la que atribuyó “un alto contenido de violencia”.
Marisa Sarlingo, en línea con lo expuesto por Ochoa, afirmó que esta le
había referido lo sucedido y que, si bien la percibió “exageradamente
angustiada”, le creyó. A su vez, declaró que el propio N.J.F.Q. le manifestó
que “García era malo”. El tribunal consideró este hecho “un dato de
contexto”, al no estar directamente vinculado con la acusación de abuso
sexual.
En relación a los testigos presentados por la defensa para dar
cuenta tanto del comportamiento habitual de N.J.F.Q. como de la
idoneidad y buena reputación de García (Jesús Moisés Benítez, Horacio
de los Ríos, Graciela Cabral, Nancy Cendra, Juan Manuel Vázquez,
Héctor Durán, Gladys Flores, Néstor Chocobar y Adrián Rodríguez), los
jueces indicaron que declararon sobre las rutinas del hospital y la
estructura de los turnos. En esa línea, resaltaron que coincidieron en
que, por norma general, los enfermeros no trabajaban solos y que García
era considerado un profesional responsable y empático.
A su vez, señalaron que la defensa sustentó la alegación de
inocencia en el informe psicológico del 24 de mayo de 2024, incorporado
por instrucción suplementaria, que describió a García como alguien con
una personalidad adecuada, de tipo introvertido, pensamiento intuitivo y

Fecha de firma: 06/08/2025


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concreto, sin indicadores compatibles con un mal manejo de la
agresividad.
Pese a todo ello, el tribunal rechazó la valoración de la defensa,
sosteniendo que: “Aun admitiendo que los enfermeros siempre actuaban de a dos
(no es razonable pensar que lo hagan todo momento, a toda hora y ocasión), el baño
(…) es un sitio que ofrece suficiente privacidad”, lugar que el menor identificó
como el del hecho abusivo. Agregaron que para los “tocamientos que
denunció [N.J.F.Q.] no se necesita (…) mucho tiempo de soledad; puede alcanzar con
una distracción o ausencia momentánea”.
Además, se desestimó la existencia de un perfil identificable del
abusador sexual. El tribunal citó el artículo “Abuso sexual contra niños, niñas
y adolescentes: Una guía para tomar acciones y proteger sus derechos”, publicado
por UNICEF Argentina (autoría: Virginia Berlinerblau, edición mayo
2017), en el cual se expone, entre otras cuestiones, que “es un mito que los
agresores sexuales tienen un perfil de personalidad específico”, y que no existen
“tests que detecten o excluyan a quien agredió sexualmente”.
En base a todo ello, concluyeron que “Juan Marcelo García sea un
buen empleado (…) no son circunstancias idóneas para excluirlo de la imputación”.
El tribunal también afirmó en alusión a las declaraciones del niño
N.J.F.Q. que “no encontramos ningún indicador que permita inferir que lo que sintió
desajustado y contó (…) no sea verosímil”, resaltando que refirió los hechos en
distintas instancias: en la escuela, ante su psiquiatra y en Cámara Gesell
siete años después.
Finalmente, el tribunal señaló que el caso encuadraba dentro de los
tres factores identificados como indicadores de abuso sexual infantil:
“asimetría de poder”, “asimetría de conocimientos” y “asimetría de gratificación”,
todos presentes en la relación entre García y N.J.F.Q.
En virtud de lo expuesto, sostuvo que la prueba producida,
valorada conforme a las reglas de la lógica, la psicología y la experiencia
común, fue suficiente para afirmar que los hechos sucedieron y que el
nombrado Juan Marcelo García es su responsable.

Fecha de firma: 06/08/2025


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2. Agravio dirigido a demostrar la arbitrariedad en la


valoración del material probatorio para tener por acreditada la
materialidad delictiva
2.1. La parte recurrente sostuvo que los elementos de prueba
rendidos en el debate resultaron insuficientes para destruir el estado de
inocencia del que goza su representado.
Para ello, la defensa sostuvo que la sentencia se fundó en
circunstancias carentes de objetividad, y señaló como agravio que
“sorprende a esta defensa técnica el entendimiento de la pretendida condena en función
de la valoración de la prueba que hace V.V.E.E donde pretende condenar y dejar así
privado de su libertad a mi ahijado procesal”.
En primer lugar, cuestionó el tratamiento probatorio del
testimonio del supuesto damnificado, N.J.F.Q., afirmando que su relato
no era confiable debido a su patología psiquiátrica grave. Y manifestó que
la valoración realizada por el a quo de su testimonio implicó desatender
sus inconsistencias. A ese respecto, indicó que “era una conducta habitual la
del nombrado de victimizarse y acusar en forma permanente a distintos empleados del
Hospital de realizar actos y conductas inexistentes como las aquí investigadas”.
Además, sostuvo que los jueces de la instancia anterior ignoraron las
declaraciones de los testigos que dieron cuenta del “trastorno mental de
esquizofrenia” que afectaba al denunciante, incluyendo al médico
psiquiatra tratante, quien expresó que N.J.F.Q. “miente, que no dice la verdad,
que siempre manifestó que todos estaban en su contra, el mundo entero en contra de
él”.
En otro pasaje, señaló como incorrecto el entendimiento del
tribunal de que “la defensa técnica en su alegato mencionó la circunstancia de la
inexistencia de terceras personas”, ya que, según el escrito casatorio, lo que
efectivamente se afirmó fue que el imputado “jamás permaneció solo junto al
supuesto damnificado en autos”.
En este punto, además del descargo de su representado se
destacaron los dichos de las testigos De Luca y Sarlingo, quienes

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUSTAVO ALFREDO BRUZZONE, JUEZ DE CAMARA DE CASACION
Firmado por: JORGE LUIS RIMONDI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: SANTIAGO ALBERTO LOPEZ, SECRETARIO DE CAMARA

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afirmaron que “nunca [N.J.F.Q.] estuvo solo con García”. La defensa
consideró que el tribunal omitió valorar debidamente estas pruebas.
En relación a la evaluación psicológica del denunciante, denunció
que el propio tribunal reconoció que no se obtuvo una pericia con
suficiente rigurosidad científica. Por ello, la defensa señaló que se incurrió
en arbitrariedad al sostener la condena sin contar con un dictamen
psicológico que determinara la verosimilitud del relato. Añadió que ello
se agrava “considerando que se trata de una declaración de un paciente con trastorno
mental psiquiátrico”.
Por otro lado, cuestionó la afirmación del tribunal para descartar la
manipulación en referencia a que “las menciones que hizo [N.J.F.Q.] (…) las
hizo siete años más tarde”, indicando que las manifestaciones tardías eran,
según la defensa, producto de los “delirios” propios de su patología, y no
de una estrategia manipuladora.
En relación con el testimonio del médico psiquiatra Bentos, indicó
que el tribunal sostuvo que esa parte no advirtió que el propio
profesional había aclarado que su apreciación era de carácter personal y
que el paciente no podía construir un delirio sistematizado y
comprensible, sino únicamente ideas delirantes simples. No obstante, la
defensa interpretó esa declaración en el sentido de que las
manifestaciones del denunciante consistían en ideas sueltas, carentes de
coherencia y sin detalles organizados, lo cual -a su criterio- desacreditaba
el argumento sostenido por los jueces del debate. En apoyo de esa
interpretación, se citó que el propio médico expresó: “no podía decir, cuándo
fue, cómo fue, dónde fue, si era de día o de noche; solo (…) decía ideas sueltas, sin
ningún detalle organizado”.
Finalmente, la defensa refirió que el fallo relativizó arbitrariamente
el alcance del informe psicológico realizado a su asistido de fecha 24 de
mayo de 2024, en el cual se concluyó que el imputado presentó una
“organización de la personalidad adecuada” y que “no se detectan indicadores
compatibles con la presencia de conductas desajustadas o vinculadas con un mal manejo
de la agresividad”.

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUSTAVO ALFREDO BRUZZONE, JUEZ DE CAMARA DE CASACION
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Al mismo tiempo, señaló que en la sentencia se sugirió que la


comisión del hecho pudo haber ocurrido en un breve lapso de tiempo, en
un espacio con privacidad como el baño, “durante la noche, después de
ducharse”, aun sin haberse probado concretamente dicha circunstancia en
el debate oral.
Por todo lo expuesto, la parte recurrente concluyó que la sentencia
debía ser revocada por resultar contraria a los principios de legalidad y de
in dubio pro reo, por lo que solicitó que se dispusiera la libre absolución del
imputado.
2.2. Al contrario de lo sostenido por la parte, estimo que el
tribunal oral valoró la prueba recibida en el debate bajo estricto apego a la
regla de la sana crítica y los principios que la regulan, alcanzando el grado
de convicción necesario para tener por acreditado los actos con
contenido sexual descriptos en la sentencia en estudio.
Si bien no fue cuestionado por la parte recurrente, debo recordar
que en el precedente “Carabajal”2 de esta sala sostuve que nuestro
sistema de valoración de pruebas no invalida la prueba basada en un solo
testimonio siempre que se funde en la operatividad de las reglas de la
sana crítica.
Así y teniendo en cuenta las directrices trazadas por la doctrina de
la CSJN en el caso “Casal”3 –que recuerdan que la jurisdicción de la
Cámara de Casación no está ceñida a remediar la arbitrariedad fáctica,
sino que comprende la revisión de la propia construcción del fallo–,
adelanto mi posición en cuanto advierto que la reconstrucción de los
episodios desarrollados por los jueces de la instancia anterior, tras
ponderar el mérito de las probanzas acumuladas de manera armónica y
global, luce suficientemente fundada y abate la pretensión defensista de
absolución sostenida sobre los mismos puntos de ataque cabalmente
atendidos en la sentencia.
Advierto que las alegaciones que intentó la defensa, resultaron ser
una reiteración, en su mayoría, de las presentadas en el debate oral, las
2
CNCCC, Sala 1, reg. nro. 480/19, rta. 29/04/19, jueces Llerena, Bruzzone y Rimondi.
3
Fallos 328:3399

Fecha de firma: 06/08/2025


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que fueron desarticuladas por los argumentos desarrollados en la
sentencia impugnada, en la que, mediante un adecuado razonamiento, las
pruebas fueron ponderadas de manera conjunta y cotejadas entre sí,
conforme a las reglas de la sana crítica.
En este aspecto, corresponde destacar que a pesar de que los
planteos de la defensa tuvieron cabal respuesta por el tribunal de la
instancia anterior, los recurrentes omitieron, en esta instancia revisora,
realizar un esfuerzo argumental para demostrar el desacierto de esa
argumentación4.
Observo, entonces, que contra la protesta de inocencia del
acusado, el tribunal atendió con sensatez y sentido común no sólo el
relato de la víctima, sino también de aquellos elementos de prueba que
dotaron de verosimilitud y fuerza convictiva a su versión de los
acontecimientos.
Ahora bien, a los fines de analizar los casos traídos a estudio pueden
resultar útiles los parámetros establecidos por el colega Bruzzone en el
precedente “Rodríguez”5 de este colegiado.
Allí sostuvo que en casos de niños, niñas o adolescentes víctimas
de abuso por parte de familiares cercanos o alguien con quien mantienen
una relación estrecha, deben considerarse otros planos de análisis que
pueden servir para aproximarse al caso en concreto.
De esta forma, el colega propuso abordar los siguientes elementos:
a. Origen de la investigación:
En cuanto al primer parámetro, adelanto que el modo en que
salieron a la luz los hechos ha sido, sin lugar a dudas, uno de los aspectos
más relevantes para su reconstrucción, en tanto sus particularidades
promueven un alto grado de credibilidad al relato del damnificado.
Conforme surge del fallo en estudio, el niño N.J.F.Q., de tan solo
doce años de edad y con diagnóstico de esquizofrenia indiferenciada y
retraso mental no especificado, al concurrir a la escuela, le hizo saber a su
maestra, María Soledad González Castells, a su manera pero visiblemente
4
fallos 328:110 y 4605, entre muchos otros
5
CNCCC, Sala 1, reg. nro. 400/19, rta. 16/04/19, Bruzzone, Rimondi y Jantus.

Fecha de firma: 06/08/2025


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angustiado, que una persona llamada Marcelo no lo trataba bien.


Manifestó que era habitual que los fines de semana lo molestara, que le
había pegado en las costillas, que lo había invitado a “las canchitas”
aunque él no quería ir, y que le había dicho que lo iba a tirar a los
chanchos. También contó que Marcelo lo había tocado mientras jugaba
con unos amigos en la cocina; cuando le preguntaron por la zona del
cuerpo, si bien no lo expresó verbalmente, señaló las nalgas y los
genitales. Esta develación, dentro de una carga de angustia mayor a la
habitual, se produjo precisamente entre un viernes y un lunes, es decir,
justo antes y después de un fin de semana.
Asimismo, la vicedirectora Claudia Beatriz Celentano presenció la
situación, advirtió que el niño se mostraba más angustiado de lo habitual
y, por ello, decidieron dejar constancia de lo ocurrido mediante dos actas
y dar intervención al personal del hospital.
Todo ello fue corroborado por el psiquiatra Bentos, quien además
informó que ya estaba al tanto de la situación, aunque inicialmente no
había creído en el relato del niño.
Pese a ese descreimiento inicial del director, se decidió realizar un
sumario administrativo para investigar lo ocurrido. Este procedimiento
culminó, varios años después, con la denuncia presentada por Nicolás
Alejandro Cura, apoderado de la Procuración General de la Ciudad de
Buenos Aires.
En definitiva, la forma en que los hechos salieron a la luz, así como
el desarrollo del sumario administrativo, otorgan un elevado grado de
credibilidad al relato del damnificado, dotando a la versión acusatoria de
mayor consistencia en comparación con la defensa del imputado. A ello
se suma que ni la defensa material ni la técnica realizaron mención alguna
a las numerosas precauciones adoptadas entre los primeros dichos del
niño y la posterior denuncia penal, lo cual resulta revelador: si bien
inicialmente su relato no fue creído, con el avance de las investigaciones,
se adoptaron medidas formales que desembocaron en la denuncia, lo que
refuerza fuertemente la credibilidad del testimonio.

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
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b. Versión de la víctima de lo ocurrido:
El contenido de lo declarado por el damnificado no fue cuestionado por
la defensa, no obstante lo cual sostiene que los jueces confundieron su
alegato, pues esa parte no refirió que N.J.F.Q. manipuló su declaración
en perjuicio de García sino, por el contrario, que por su patología dijo
cosas que no eran ciertas sin ánimo de perjudicarlo.
En la sentencia, se indicó que el día 13 de junio de 2022 declaró
conforme a lo dispuesto en el artículo 250 bis del CPPN (cuando
N.J.F.Q. ya tenía diecinueve años).
Se dejó constancia que del acto en cuestión surge que: “Se extiende
por unos 19 minutos y pueden verse y oírse las dificultades que rodean a [N.J.F.Q.]
quien, a su manera, dice -entre otras cosas-´hace como 6 meses que estoy acá´ y que no
tiene ´a nadie´ como mamá y papá.
Al ser preguntado acerca de qué fue lo que le pasó en el hospital ‘Tobar
García’, respondió: ´me abusaron´ y, tras ello, se refirió a otro episodio, que no integra
el objeto del proceso.
Luego, aludió a un suceso acontecido en su casa, mencionó a su papá ´David´
y dijo no saber dónde está su mamá.
La entrevistadora fue más precisa y lo consultó acerca de si había algún
problema con algún enfermero del hospital ‘Tobar García’ y [N.J.F.Q.] contestó
inmediatamente ´ah sí, con Marcelo´.
Se le preguntó qué había pasado con Marcelo y [N.J.F.Q.] respondió ´me
decía que me iba a matar. Se lo conté a la enfermera, ella se lo contó al doctor y lo
sacaron´.
Después añadió que Marcelo le ´pegaba´ porque ´no le hacía caso´, que lo
hacía ´en la panza´ y que lo ´bañaba con agua fría´.
A partir del minuto 10.30 (de los 19.00 que dura el acto) están las
referencias concretas al hecho de abuso sexual. La licenciada Herrán lo interroga si
Marcelo le hizo algo a la fuerza; [N.J.F.Q.] primero menea la cabeza hacia los
laterales (diciendo que no) y acompaña ese gesto refiriendo ´no quiero contar´;
seguidamente se pone a llorar, se muestra nervioso, la entrevistadora y la directora del
hogar lo contienen y, en este contexto, [N.J.F.Q.] dice: ´que le chupe la pija´.

Fecha de firma: 06/08/2025


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Con esa información la perito le pregunta si había sucedido muchas veces y


responde ´una sola vez´; también contesta que no se lo contó al médico ´porque me iba
a tirar a los chanchos´.
Herrán lo consulta si ´hizo eso que él le dijo´ y el niño responde que SI.
Tras ello, a instancias de la psicóloga describe a Marcelo como un individuo:
´alto, gordo, rubio, sin bigotes, con barba´; le pregunta dónde ocurrían esas cosas,
[N.J.F.Q.] vuelve a sostener que no quiere contar y, de todos modos, contesta ´ocurría
en el baño, de noche cuando terminaba de jugar al fútbol, comían y se bañaban´.
Más adelante hay otras referencias y Herrán le pregunta si Marcelo le tocó
alguna parte de su cuerpo y [N.J.F.Q.] indica ´me tocó la parte de adelante´; luego le
dice ¿Vos le tuviste que tocar la parte de adelante a él? ‘No, me dijo que se la chupe
nada más’. La perito lo consulta por su edad y no la puede precisar. El acto no pudo
continuar; la licenciada Herrán no pudo, tampoco, realizar un peritaje psicológico
complementario de la declaración, pues [N.J.F.Q.] para entonces estaba irritable,
agresivo y sin comunicación con los otros. Se mostraba confuso, debió ser contenido por
la directora del hogar, no se conectó con lo preguntado, gritaba y lloraba, motivo por el
cual debió suspenderse la evaluación”.
Las críticas de la parte recurrente carecen de entidad para refutar
que el fallo valoró correctamente que, a pesar del paso del tiempo,
N.J.F.Q. se mantuvo, en lo esencial, firme en la incriminación, e incluso
agregó un hecho de contenido sexual más grave que los que
originalmente se investigaban.
En ese sentido, cabe destacar que, a pesar del tiempo transcurrido
desde los hechos investigados, el joven damnificado -quien presenta un
retraso madurativo y esquizofrenia indiferenciada, y ha sufrido en ese
lapso otras agresiones no vinculadas al objeto procesal de esta causa-
logró recordar los hechos que lo afectaron y señalar como autor a una
persona a la que no veía desde hacía más de siete años.
Todo ello demuestra la ausencia de incongruencias y la
consistencia de su relato a lo largo del tiempo, sin contradicciones en su
núcleo central.

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUSTAVO ALFREDO BRUZZONE, JUEZ DE CAMARA DE CASACION
Firmado por: JORGE LUIS RIMONDI, JUEZ DE CAMARA
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Por otro lado, no es cierta la afirmación de la defensa de que los
jueces malinterpretaron su alegato. Véase que el fallo cuestionado en
forma abundante y correcta explicó que no se puede descalificar el
testimonio de la víctima solo por el hecho de que tenga una patología o
dificultades cognitivas, como sugiere la defensa. Sostiene que esto sería
injusto y arbitrario, ya que los abusos sexuales suelen ocurrir sin testigos y
la palabra de la víctima es muchas veces la prueba central. Por eso,
indicaron que el relato debe analizarse en conjunto con todas las demás
pruebas y no descartarse de antemano por su condición mental o
comportamientos. En otras palabras, los jueces dijeron que no se puede
partir del prejuicio de que una persona con dificultades cognitivas no es
creíble, y que si se hiciera eso, sería prácticamente imposible probar
abusos sexuales en casos similares.
No obstante ello, cabe señalar que el tribunal no desatendió la
hipótesis sostenida por la defensa, referida a que la patología del
damnificado habría podido inducirlo -sin intención maliciosa o por su
actitud manipuladora- a realizar acusaciones falsas. Por el contrario, dicha
posibilidad fue considerada y evaluada cuidadosamente en el fallo.
En efecto, el tribunal analizó de forma conjunta el testimonio de
los empleados del nosocomio, quienes manifestaron de manera
coincidente que N.J.F.Q. mostraba conductas manipuladoras con el fin
de obtener lo que deseaba. A ello se sumaron los dichos del psiquiatra
Bentos, quien relató que no le creyó al niño porque su discurso no era
organizado.
Sin embargo, como ya se evaluó al analizar la totalidad de la
prueba reunida en el proceso —incluido el contexto en que se
produjeron las manifestaciones del damnificado, el tiempo transcurrido,
su diagnóstico y la coherencia mantenida en su relato central a lo largo
del tiempo—, el tribunal concluyó que no podía descalificarse su
testimonio con base únicamente en su patología o en comportamientos
considerados disruptivos.

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
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En ese marco, también se valoró que, si bien el Dr. Bentos


expresó que no le creía, aclaró que se trataba de una apreciación personal,
y que el niño -por su discapacidad- no podría construir un delirio
sistematizado o comprensible, sino que, en todo caso, presentaría ideas
delirantes aisladas. Asimismo, Bentos destacó que este fue el único caso
en el que el niño hizo referencia a hechos de connotación sexual, lo que
lo diferenciaba de otros momentos en los que pudo haber tendido a la
manipulación.
En definitiva, la sentencia descarta la pretensión defensista no por
omisión, sino por haberla considerado insuficiente frente al análisis
integral de los elementos probatorios, los cuales reforzaron la credibilidad
del damnificado y la verosimilitud de su relato.
c. Pruebas científicas:
No se realizaron evidencias de esta índole ni existe controversia al
respecto.
d. Valoración de la versión de la víctima de parte de
profesionales:
No está en discusión que la perito no pudo obtener los datos suficientes
para efectuar una evaluación pericial/psicológica con la rigurosidad
científica necesaria.
A pesar de ello, la licenciada informó que N.J.F.Q. presentaba un
lenguaje acotado, cierta disartria y una conducta lentificada. Asimismo,
advirtió que en algunos momentos el peritado se angustió y debió ser
contenido por la directora del hogar donde se encontraba alojado.
Lo argumentado por la defensa no puede prosperar, toda vez que
la ausencia de un informe psicológico concluyente no implica -por sí
solo- la inexistencia de prueba suficiente para acreditar la verosimilitud
del relato conforme a las reglas de la sana crítica.
En este aspecto, ya en el precedente “C. Víctor Santiago”6
compartí con el juez Bruzzone que “los exámenes periciales obrantes en un
expediente penal constituyen herramientas útiles para la correcta valoración del caso, y

6
CNCCC, Sala 1, reg. 1983/21, rta. 23/12/21, jueces Bruzzone, Divito y Rimondi.

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
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son elementos necesarios que colaboran para una mejor apreciación judicial de la
prueba, pero no son suficientes per se para afirmar o negar la responsabilidad penal.
Esa tarea es exclusiva del tribunal, quien toma la decisión teniendo en cuenta, de
manera global, el conjunto total de elementos con los que cuenta el proceso”.
e. Descargo del acusado:
Frente a todo el cuadro analizado, considero que el razonamiento de los
jueces, en cuanto a que la imputación no fue desvirtuada por la versión
de inocencia del imputado, se ajustó a las constancias de la causa, a pesar
de que los demás enfermeros, en línea con lo dicho por el imputado,
afirmaron que nunca un enfermero se quedaba solo con algún chico.
En este sentido, comparto con los jueces del juicio que aun
suponiendo que los enfermeros siempre actuaban de a dos es razonable
suponer que ello no ocurriera en todo momento, a toda hora y en toda
circunstancia, como así también que los tocamientos que denunció
N.J.F.Q. no requieren de un tiempo prolongado de soledad; podría bastar
con una breve distracción o una ausencia momentánea. La conclusión
alcanzada se sostiene en un razonamiento que no solo es lógico, sino
también acorde al sentido común y a la dinámica previsible de las
situaciones descritas.
La fiscal del caso Ángeles Ramos lo explicó de un modo muy
concreto al ejemplificar lo siguiente: “Al evaluar -desde una perspectiva general-
lo declarado por los distintos testigos, dijo que no era real que ´se movieran en bloque´;
y afirmó que, al menos por breves instantes, los enfermeros estaban solos, como quedó
demostrado en el conflicto descripto en autos, en el que Ochoa presenció parte del
episodio; se asustó y llamó a De Luca; y se fue a ver a Sarlingo a quien le contó lo
sucedido y le creyó; todo, sin hablar con el niño [N.J.F.Q.]”.
Como se observa, todo ello impide avanzar por la senda de la duda
razonable, como propone la defensa en su escrito recursivo.
f. Estudios y test de personalidad del acusado por parte de
profesionales:
Por último, cabe señalar que la defensa no logró refutar con
argumentos científicos propios de la disciplina psicológica el

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUSTAVO ALFREDO BRUZZONE, JUEZ DE CAMARA DE CASACION
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razonamiento sostenido por los jueces de la instancia anterior, quienes


destacaron -con apoyo en fuentes especializadas- que no existe, desde
una perspectiva psicológica, un perfil científicamente definido ni
indicadores patognomónicos que permitan identificar a los autores de
delitos de índole sexual.
De ese modo, analizadas las pautas de trabajo para revisar si existió
arbitrariedad en la decisión, se observa que la posición asumida en la
sentencia en estudio se ajusta al esquema de análisis propuesto debido a
que las imputaciones formuladas a García se encuentran plenamente
corroboradas por la prueba de cargo, más allá de las críticas alegadas por
la esforzada defensa.
En conclusión, la teoría del caso sostenida por la defensa, no
compite con los sólidos indicios que permiten reconstruir, sin fisuras, la
versión de cargo. Paralelamente, el razonamiento del tribunal se ajusta a
las leyes fundamentales de la lógica, de la psicología y de la experiencia
social que el juez debe respetar para asegurar la certeza de sus
afirmaciones y de la justicia de sus decisiones7.
Vale recordar, como lo señaló el colega Sarrabayrouse en los
precedentes de esta cámara “Taborda”8, “Hernández”9, entre muchos
otros: que “una decisión jurisdiccional será legítima en tanto sólo una duda bien
razonada acredite ser una ‘duda razonable’ (…). Y que, “la consistencia de la duda
no se justifica en sí misma sino contrastándola con los argumentos proclives a la
condena; y a la inversa, la contundencia de la hipótesis condenatoria tampoco se mide
en sí, sino según su capacidad para desbaratar la presunción de inocencia y la
propuesta absolutoria”.
De esta forma, es oportuno recordar que la CSJN sostuvo, en el
histórico precedente “Rey c/ Rocha”10 que son arbitrarias aquellas
decisiones “desprovistas de todo apoyo legal, fundadas tan sólo en la voluntad de los
jueces, y no cuando haya simplemente interpretación errónea de leyes, a juicio de los

7
CNCCC, Sala 1, “Córdoba”, reg. nro. 1440/18, rta. 13/11/18, jueces Llerena, Bruzzone y Rimondi.
8
Sentencia del 2.9.15, Sala II, jueces Bruzzone, Sarrabayrouse y Morin, registro n° 400/15
9
CNCCC, Sala II, causa Hernández, Salvador Alberto s/ recurso de casación”, rta. 9.9.16, reg.
698/2016.
10
CSJN, Fallos: 112:384.

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
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#38572965#465827037#20250806101635594
litigantes”. Por otro lado, también afirmó que “la referida tacha no tiene por
objeto corregir en una nueva instancia pronunciamientos equivocados o que se reputen
tales, pues sólo se refiere a los supuestos de omisiones o desaciertos de gravedad
extrema”11. Tal cuadro de situación dista de configurarse en este caso, por
lo que el agravio debe ser rechazado.
Propongo al acuerdo, entonces, rechazar las críticas articuladas por
la defensa del condenado contra el fallo de condena (artículo 456, inciso
2° a contrario sensu, del CPPN).
3. Si bien la defensa no presentó ningún agravio en relación con la
calificación legal, considero oportuno realizar algunas precisiones
respecto del tipo penal escogido.
Tanto la fiscal del caso como los jueces del tribunal oral calificaron
una de las conductas imputadas como abuso sexual con acceso carnal
(art. 119, tercer párrafo, CP). En el fallo se valoró que: “En el caso de la
felación, la conducta básica se agravó entonces, por haber sido cometida con acceso
carnal”.
No obstante, el hecho acreditado ocurrió en agosto de 2015, por
lo que correspondía aplicar la norma conforme a la redacción dada por la
ley 25.087, sin que en la sentencia se advierta esa circunstancia.
Dicha norma generaba, en su momento, una discusión
interpretativa respecto de si la fellatio debía ser comprendida en el inciso
segundo o en el tercero del artículo mencionado, cuestión que fue
zanjada con la redacción introducida por la ley 27.352, vigente desde el 17
de mayo de 2017.
Más allá de que la cuestión no fue traída a esta instancia, cabe
aclarar que mi posición -ya en aquella época- era que la fellatio in ore debía
subsumirse como abuso sexual con acceso carnal, conforme al art. 119,
tercer párrafo, según la redacción de la ley 25.087, tal como lo sostuve en
otros precedentes de la sala a los que me remito12.
4. Conclusión:

11
CSJN, Fallos: 308:641.
12
CNCCC, “Carabajal” Sala 1, reg. nro. 480/19, rta. 29/04/19, jueces Llerena, Bruzzone y Rimondi.

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
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En razón de lo expuesto, y no habiendo otras cuestiones a tratar,


propongo al acuerdo: rechazar el recurso de casación interpuesto por la
defensa de confianza de Juan Marcelo García y, en consecuencia,
confirmar la resolución recurrida en todo en cuanto fue materia de
agravio; con costas (arts. 456 ambos incisos, 465, 468, 469, 470 y 471 –a
contrario sensu–, 530 y 531, CPPN).
El juez Divito dijo:
Comparto, en lo sustancial, la argumentación desarrollada por el
juez Rimondi en el punto 2.2. de su voto, razón por la que acompaño su
propuesta de confirmar el pronunciamiento condenatorio.
Sin embargo, en torno a la calificación legal seleccionada por el a
quo -tratada en el punto 3 del voto que abre este acuerdo- estimo que
debería ser modificada en relación con uno de los hechos atribuidos a
García, que consistió en haber obligado a la víctima a que le practicara sexo
oral.
En ese sentido, en la causa “Causi y Currimil”13 me pronuncié
sobre el encuadre legal que -bajo la legislación anterior a la actualmente
vigente- correspondería asignar a la conducta de obligar a otro a una
práctica de fellatio in ore.
Allí recordé -en disidencia- cuanto había sostenido con
anterioridad14 acerca de que una interpretación taxativa del tipo penal (art.
119, según ley 25.087), imponía interpretar que esa clase de hechos, aunque
importaban un abuso que debía ser calificado como gravemente ultrajante,
no podían considerarse en sentido estricto como un acceso carnal, de
acuerdo con el criterio seguido, entre otros, por autores como Donna (cfr.
Edgardo A. Donna, “Delitos contra la integridad sexual”, Ed. Rubinzal
Culzoni, 2006, ps. 61/62), De Luca y López Casariego (cfr. Javier A. De
Luca y Julio López Casariego, “Delitos contra la integridad sexual”, Ed.
Hammurabi, Bs. As., 2009, ps. 90/91).
También sostuve que, aunque se trata de una cuestión
controvertida, la sanción de la ley 27.352, mediante la que se modificó el
13
CNCCyC, Sala 1, causa n° 56.859/2018/TO1/CNC7; “Causi, Pablo Martín y Currimil, Romina
Elizabeth”, reg. 1921/2023, rta. el 31 de octubre de 2023.
14
CCC, Sala VII, causa n° 20.622/2017, rta. el 22 de junio de 2018.

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUSTAVO ALFREDO BRUZZONE, JUEZ DE CAMARA DE CASACION
Firmado por: JORGE LUIS RIMONDI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: SANTIAGO ALBERTO LOPEZ, SECRETARIO DE CAMARA

#38572965#465827037#20250806101635594
texto del citado art. 119 -ahora establece que ‘La pena será de seis (6) a quince
(15) años de reclusión o prisión cuando mediando las circunstancias del primer párrafo
hubiere acceso carnal por vía anal, vaginal u oral o realizare otros actos análogos
introduciendo objetos o partes del cuerpo por alguna de las dos primeras vías’- a mi
juicio no ha hecho más que ratificar que la redacción anterior -que aludía al
acceso carnal por cualquier vía- no comprendía supuestos como el que aquí
se analiza.
Por estas breves razones, teniendo en cuenta que, a la fecha del
hecho aquí atribuido, no se había dictado la ley 27.352 (B.O. 17/05/17),
considero que no correspondería mantener la agravante derivada de la
existencia de un “acceso carnal” y, consecuentemente, me inclino por
encuadrar la acción que consistió en la introducción del pene en la boca del
damnificado, como un abuso sexual gravemente ultrajante (CP, art. 119, 2°
párrafo -texto anterior a la ley 27.352-).
El juez Bruzzone dijo:
I. Los jueces Rimondi y Divito han coincidido en la solución que
cabe asignarle a los agravios desarrollados en los puntos 1 y 2 del voto del
colega que lidera el acuerdo (materialidad de los hechos e intervención
del acusado), por lo que, por aplicación de lo establecido en el art. 23,
último párrafo, del CPPN (texto según ley 27.384, B.O. 02/10/2017), he
de abstenerme de emitir voto al respecto.
II. Dicho esto, y ateniéndome al criterio de las denominadas
“cuestiones vencidas”, conforme el plenario n° 15/2025 recientemente
dictado por esta Cámara, como método que debe aplicarse para resolver
las posiciones distintas de los integrantes de un tribunal colegiado al
momento de deliberar, con el fin de zanjar la disidencia con celeridad, me
expediré respecto de aquello sobre lo cual los colegas no han logrado
alcanzar acuerdo, esto es, la calificación legal del caso, puntualmente, a
efectos de determinar si la fellatio in ore debe ser considerada una forma de
acceso carnal.
Actualmente, esta cuestión se encuentra zanjada, más
precisamente desde la entrada en vigencia de la ley 27.352 15 (2017),
15
Ley 27.352, B.O. 17/5/2017.

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUSTAVO ALFREDO BRUZZONE, JUEZ DE CAMARA DE CASACION
Firmado por: JORGE LUIS RIMONDI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: SANTIAGO ALBERTO LOPEZ, SECRETARIO DE CAMARA

#38572965#465827037#20250806101635594
Poder Judicial de la Nación
CÁMARA NACIONAL DE CASACIÓN EN LO CRIMINAL Y CORRECCIONAL - SALA 1
5690/2020/TO1/CNC2

momento a partir del cual se explicitó en el código de fondo el supuesto


de la fellatio in ore (sexo oral) como acto típico del art. 119, tercer párrafo,
del CP.
No obstante, los hechos materia de investigación en este caso son
anteriores, datan del año 2015, cuando todavía regía la redacción anterior,
por lo que ahora corresponde abocarnos a determinar cuál es la
subsunción típica que debe ser aplicada aquí.
Frente a esta cuestión, se debe considerar lo expuesto en los
casos “Cantos”16 y “Carabajal”17, de esta Cámara, a cuyos argumentos
me remito y doy por reproducidos en honor a la brevedad.
Brevemente, allí se concluyó que la modificación introducida al
art. 119 del CP, a través de la ley 25.087 (1999), incluyó a la fellatio in ore
como un supuesto de abuso sexual de los descriptos en el tercer párrafo
del citado precepto legal, toda vez que aquella modalidad abusiva debía
ser entendida como uno de los supuestos de “acceso carnal por cualquier vía”.
Por ello, entiendo que es correcta la subsunción legal del caso
seleccionada por el juez Rimondi, a cuyo voto adhiero sobre el tópico
(punto 3 de su voto).
Así voto.
En virtud del acuerdo que antecede, y de conformidad con las
mayorías que han quedado establecidas, la Sala 1 de la Cámara
Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional de la Capital
Federal, RESUELVE:
RECHAZAR el recurso de casación interpuesto por la defensa
de confianza de Juan Marcelo García y, en consecuencia, CONFIRMAR
la resolución recurrida en todo en cuanto fue materia de agravio; con
costas (arts. 456 ambos incisos, 465, 468, 469, 470 y 471 –a contrario
sensu–, 530 y 531, CPPN).

16
CNCCC, Sala 2, “Cantos”, c. 29.302/11, reg. 790/15, rta. 17/12/15; jueces Bruzzone, Morin y
Sarrabayrouse.
17
CNCCC, Sala 1, “Carabajal”, c. 63.526/13, reg. 480/19, rta. 29/4/19; jueces Rimondi, Bruzzone y
Llerena.

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUSTAVO ALFREDO BRUZZONE, JUEZ DE CAMARA DE CASACION
Firmado por: JORGE LUIS RIMONDI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: SANTIAGO ALBERTO LOPEZ, SECRETARIO DE CAMARA

#38572965#465827037#20250806101635594
Regístrese, comuníquese mediante oficio electrónico al tribunal
correspondiente, el que deberá notificar personalmente al condenado,
notifíquese (Acordada 15/13, CSJN; Lex 100), y remítase el expediente
oportunamente.
Sirva la presente de atenta nota de envío.

JORGE LUIS RIMONDI GUSTAVO A. BRUZZONE MAURO A. DIVITO

SANTIAGO ALBERTO LÓPEZ


SECRETARIO DE CÁMARA

Fecha de firma: 06/08/2025


Firmado por: MAURO ANTONIO DIVITO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUSTAVO ALFREDO BRUZZONE, JUEZ DE CAMARA DE CASACION
Firmado por: JORGE LUIS RIMONDI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: SANTIAGO ALBERTO LOPEZ, SECRETARIO DE CAMARA

#38572965#465827037#20250806101635594

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