El estrés juega un papel crucial en las llamadas “enfermedades del estilo de
vida”, no tanto como causante sino como factor de riesgo o factor acelerador
del progreso de la enfermedad. Además el estrés favorece conductas aversivas
para la salud (fumar, consumo de alcohol) y reduce la probabilidad de aparición
de conductas saludables (ejercicio, alimentación adecuada…).
MODELOS TEÓRICOS SOBRE EL ESTRÉS
Teorías basadas en la respuesta: Selye introduce el concepto de estrés
en 1926 como respuesta general ante un estresor. Selye define el estrés
como una respuesta inespecífica ante un evento o estímulo que requiere de
un reajuste por parte del organismo. Se pone el énfasis en el sistema
hipotalámico-hipofisiario-suprarrenal y sobre el SNA.
Selye introduce una definición operativa del estrés basad en dos fenómenos
objetivables: 1) Estresor, 2) Respuesta de estrés.
El estresor es cualquier demanda que induce la respuesta de estrés; la
respuesta de estrés está mediada por el Síndrome General de Adaptación
(SGA), esta respuesta es generalizada e inespecífica (afecta a todo el
organismo y es igual para cualquier estresor). Esta respuesta de activación
varía a lo largo de 3 fases:
- Fase de alarma: comienza al detectar el estresor, se libera adrenalina,
ACTH y corticoides. Esta fase se divide en 1) Choque: reacción inmediata,
taquicardia, disminución de la temperatura y presión sanguínea. 2)
Contrachoque: contraria a la anterior, hiperglucemia, hipertensión…
Si este esfuerzo permite superar el estresor el SGA termina, sino se avanza
a la siguiente fase.
- Fase de resistencia: Se da también activación, aunque menor que en la
fase de alarma, se evidencian incluso procesos anabólicos. Se da una
adaptación al estresor, aunque se sigue consumiendo más energía de la
producida, por lo que no se puede extender en el tiempo. Si el estresor
desaparece acaba el SGA, sino se pasa a la siguiente fase.
- Fase de agotamiento: se agotan los recursos del organismo y vuelven a
darse los síntomas de la fase de alarma, el organismo pierde la adaptación
adquirida en la fase de resistencia y la muerte/deterioro es altamente
probable.
El modelo de Selye ha sido criticado por su definición circular del estrés (el
estrés es la respuesta a un estresor, un estresor es un estímulo que provoca
estrés), por su inespecificidad de respuesta (p.ej. Mason encuentra un patrón
de respuesta único y distinto frente a estímulos emocionales). Y por la falta de
consideración a factores como la percepción de control (enfatizada por Weiss).
Teorías basadas en el estímulo: El origen del estrés es el estímulo y sus
características (un problema de estos modelos es que un estímulo puede
ser aversivo para ciertas personas y no para otras), el estrés sería una VI.
Los principales modelos son el enfoque psicosocial del estrés o enfoque de
los sucesos vitales (Holmes y Rahe).
Teorías basadas en la interacción: el estrés se origina en función de
interacciones entre la persona y el entorno, siendo los factores cognitivos
los mediadores entre el estímulo y la respuesta de estrés. La principal y
más prolífica teoría es la de Lazarus y Folkman, que definen el estrés como
conjunto de reacciones originadas al valorar la persona una situación como
algo que excede sus capacidades o recursos y pone en peligro su
bienestar.
Sería aquí la evaluación/valoración el factor cognitivo que media entre
estresor y respuesta, se distinguen tres tipos de evaluación:
- Evaluación primaria: valoración que la persona hace de cada demanda
planteada, puede ser una demanda benigna-positiva (no origina estrés) o
estresante (que puede ser de tres tipos, 1) daño/pérdida, 2) amenaza y 3)
desafío). Cada demanda tiene asociadas distintas respuestas.
- Evaluación secundaria: valoración de los propios recursos para hacer
frente a la demanda, determina la reacción ante la situación.
- Reevaluación: procesos de reevaluación durante la interacción con la
demanda que corrigen las dos valoraciones anteriores.
Zajonc critica este modelo indicando que no siempre es la cognición el primer
paso (es mucho más viable que primero se dé una emoción y tras esta un
proceso cognitivo).
EL MODELO PROCESUAL DEL ESTRÉS
Este enfoque integra las aportaciones teóricas previas, incluye los siguientes
componentes:
- Demandas: agente externo de cualquier tipología que causa estrés. Hay
que recalcar que las demandas psicosociales se relacionan con un estatus
socioeconómico bajo.
- Evaluación cognitiva: valoración cognitiva realizada sobre la demanda, se
evalúan al menos 1) el tipo de amenaza (pérdida, peligro/daño o desafío) y
2) las características de la demanda (valencia, independencia,
predictibilidad y controlabilidad). Se evalúan también en esta fase los
recursos de afrontamiento.
- Respuesta de estrés: conjunto de respuestas fisiológicas y psicológicas
(activación del SNA simpático, liberación de cortisol y catecolaminas,
ansiedad y/o depresión…)
- Estrategias de afrontamiento: esfuerzos cognitivo-conductuales para
hacer frente a las demandas y/o al malestar emocional asociado a la
respuesta de estrés.
- Características personales: características estables tipo rasgo del sujeto,
determinan en gran medida la evaluación y los recursos personales de
afrontamiento (que son: locus de control, percepción de control,
autoeficacia, autoestima, resiliencia, optimismo…).
- Características sociales: apoyo social (recursos sociales útiles para hacer
frente a problemas de la vida), redes sociales (recurso sociales de los que
potencialmente se puede disponer) y nivel socioeconómico.
- Estatus de salud: resultado final del proceso de estrés, se refiere tanto a
consecuencias psicológicas como orgánicas.
El modelo considera dos factores mediadores 1) evaluación cognitiva: media
entre la situación y la respuesta y 2) afrontamiento: media el tipo de respuesta
que la persona despliega; y dos factores moduladores (influencia indirecta) 1)
características personales y 2) características sociales.
A continuación se lleva a cabo un análisis pormenorizado de estos 7
componentes.
Sucesos estresantes (demandas psicosociales): situaciones que
amenazan, son incontrolables e impredecibles. Centrándonos en los
estresores psicosociales, actúan a través de procesos psicológicos y suelen
ser de tipo interpersonal (versus estresores biológicos como frío/calor
extremo).
Sandín toma la clasificación de Chiriboga y apunta:
1) Sucesos estresantes diarios: Lazarus puso el foco sobre estos
eventos, indicando que primaban por su efecto sobre la salud. Sin
embargo Sandín los equipara a los sucesos vitales estresantes, en el
sentido de que es la interacción de ambos lo que da lugar al efecto
sobre la salud. Sandín ha desarrollado el Cuestionario del Estrés Diario.
2) Sucesos vitales estresantes: estudiados por Holmes y Rahe (que
diseñaron el Schedule of Recent Experiencie; SRE y el Social
Readjustment Rating Scale, SRRS). En estas escalas se tomaba un
índice cuantitativo del cambio que la persona había tenido que llevar a
cabo para reajustarse, a mayor UCV (unidades de cambio de vida)
mayor probabilidad de padecer una enfermedad física.
Esta aproximación dio lugar a una comprensión más biopsicosocial de la
enfermedad, aunque Holmes y Rahe fueron criticados por varias
razones (no tener en cuenta el impacto diferencial de los eventos en las
distintas personas, ambigüedad en la descripción de evento vital
estresante, muestra reducida en sus estudios y otros sesgos).
Un refinamiento posterior informa de que un 10-15% de la varianza de la
enfermedad es debida a los sucesos vitales estresantes. También se
han desarrollado cuestionarios más fiables y válidos como el
Cuestionario de Sucesos Vitales de Sandín y Chorot.
3) Estrés crónico: de desarrollo lento e insidioso, continuo en el ambiente
y extenso en el tiempo. Pearlin propone el estrés laboral, pero además
incluye diversos factores de roles (sobrecarga de rol, conflicto entre
roles, reestructuración del rol propio…).
Un caso particular de estrés crónico es el burnout o estrés laboral, este
se da frente a la falta de control sobre el trabajo y engloba tres
componentes principales: 1) Baja realización personal: valoración
profesional negativa, desmotivación e insatisfacción con sus resultados
laborales. 2) Cansancio emocional: agotamiento emocional. 3)
Despersonalización: irritabilidad, actitud negativa y fría con los
compañeros de trabajo.
El Maslach Burnout Inventory es la herramienta más empleada en estos
casos, consta de 22 ítems y establece tres niveles de gravedad.
Sandín propone que el agotamiento emocional es el síntoma central y se
relaciona con trastornos psicosomáticos y emocionales.
Se han descrito 4 fases en el proceso de burnout: entusiasmo,
estancamiento, hiperactividad y apatía y por último burnout.
Factores cognitivos (evaluación cognitiva): ya mencionada en la tª de
Lazarus. Un apunte interesante es la distinción de Sokolov entre respuesta
orientación/defensa (RO y RD), consideradas como un patrón automático e
inicial de respuesta que valora la situación en función de su componente
amenazante. Estas dos respuestas son contrapuestas e implican distintas
reacciones fisiológicas.
Otro factor clave en este componente es el control percibido, a mayor CP
mayor ganancia de información y mejor respuesta anticipatoria. Es más
fuerte la ilusión/percepción de control que el propio control real que el sujeto
tiene sobre la situación.
Respecto a la impredecibilidad, cuanto más impredecibles sean la aparición
y naturaleza de los estresores peor es la respuesta, mientras que aunque
sea mayor el número de estresores, si estos son predecibles la evaluación
resultará más favorable.
Respuesta de estrés: Cannon ya adelantó la activación fisiológica que
supone la respuesta de lucha/huida. Para Sandín el estrés crónico supone
un estado de activación continuo. Es decir, los cambios fisiológicos que
preparan para hacer frente al estrés se convierten en la constante del
individuo y su estilo de vida patogénico.
1) Respuestas fisiológicas de estrés: El sistema neuroendocrino
comienza una cascada de reacciones que afecta a un gran número de
sistemas corporales. En el sistema cardiovascular aumenta la frecuencia
cardiaca, la presión sanguínea, la vasoconstricción periférica… El
sistema metabólico produce la liberación de glucosa, catabolismo de
glucógeno y de proteínas, aumento de ácidos grasos y colesterol
plasmático y aumento del transporte de oxígeno. El sistema digestivo
reduce la producción de secreciones. Se dilatan los bronquios, se
reduce la competencia inmunológica, se atrofia el timo, aumenta el
tamaño y actividad tiroidea, así como de las glándulas suprarrenales. Se
da una involución de las gónadas, hígado, páncreas y riñón.
También aumenta las sudoración, tensión muscular, hiperventilación,
temblor, respiración, dilatación pupilar, se reducen la salivación y el pH
de la piel/saliva.
2) Respuestas psicológicas de estrés: se compone principalmente de
respuestas emocionales, siendo que el afrontamiento media
enormemente en como se expresa la respuesta emocional.
Es habitual que un estresor agudo provoque respuestas de
ansiedad/miedo, pero si este se cronifica la respuesta más frecuente es
la de depresión. También pueden darse respuestas cognitivas y
conductuales (bloqueo mental, tartamudez, impulsividad…).
Afrontamiento del estrés: esfuerzos cognitivo-conductuales que lleva a
cabo el sujeto para superar el estresor y las emociones asociadas a este.
Un dato curioso es la distinción entre el efecto del afrontamiento activo y
pasivo, parece que el activo provoca un aumento de la tasa cardiaca y
presión sistólica (relacionado esto con enfermedades coronarias).
Otra distinción importante es la del afrontamiento evitativo, el uso de
estrategias de evitación permite a la persona alejarse de la experiencia de
estrés durante un corto periodo de tiempo, pero si este permanece se llega
a dar la evitación experiencial (evitación completa de vivir cualquier aspecto
del estresor y sus consecuencias) lo cual amplifica y alarga el sufrimiento
del sujeto. Existen individuos que saben aplicar bien las estrategias
(autoeficaces) y sujetos que se centran en las consecuencias que la
situación estresante tiene sobre ellos (autorreferenciales), llevándolos a
compararse con otros en lugar de poner en marcha un plan de acción.
Se han generado dos grandes vertientes que entienden el afrontamiento de
distinta manera:
1) Afrontamiento como estilo: los sujetos tienen un estilo de
afrontamiento disposicional y estable (a modo de rasgo en los modelos
de personalidad). Por ejemplo tenemos el modelo de Byrne que propuso
entre sus dimensiones el continuo represión-sensibilización (ambos
mostraban respuestas fisiológicas elevadas, pero los primeros
reportaban menores sensaciones subjetivas), ambos tipos de sujetos
tendrían una respuesta estereotipada en lugar de adaptarse
correctamente al estresor.
El modelo de Miller propone los conceptos de incrementador (sensible a
la información relativa a la amenaza) y atenuador (evitador de la
información relativa a la amenaza). Miller indica que estos son estilos
cognitivos y que ambos tienen sus ventajas (en situaciones controlables
los incrementadores funcionan mejor y viceversa).
Kolhmann (partiendo de Miller y añadiendo el concepto de deseabilidad
social) propone cuatro patrones de afrontamiento:
o Modo vigilante rígido: con baja tolerancia a la incertidumbre intentan
buscar información del estresor para anticiparse.
o Modo evitador rígido: con baja tolerancia a las emociones negativas
tienden a evitar la información relativa al estresor.
o Modo flexible: uso flexible de las estrategias.
o Modo incosistente: toleran mal tanto la incertidumbre como la
activación emocional.
2) Afrontamiento como proceso: Desde este punto de vista se pueden
desplegar distintas estrategias indistintamente de la persona. Carver,
Scheier y Weintraub fueron los que repararon en la distinción de
estrategias centradas en el problema y en la emoción. Encontraron que
las primeras son más efectivas respecto a situaciones que
potencialmente se pueden solucionar.
Son diversas las estrategias centradas en el problema: afrontamiento
activo, cancelación de actividades, retrasar el abordaje, apoyo social,
planificación… así como las centradas en la emoción: apoyo social
emocional, negación, religión, desahogo emocional, reevaluación
positiva, evitación conductual/mental y aceptación pasiva.
Nuestro querido Lazarus parte de este modelo e indica que el
afrontamiento focalizado en el problema pretende cambiar la relación
ambiente – persona (manejando la fuente de estrés), mientras que el
afrontamiento centrado en la emoción trata de cambiar la interpretación
de lo que ocurre la relación emoción – persona. Un sujeto sano
empleará ambos, el primero en situaciones controlables y el segundo en
situaciones incontrolables.
Lazarus desarrolla además un cuestionario, el WCQ, que evalúa 8
dimensiones del afrontamiento: confrontación, distanciamiento,
autocontrol, búsqueda de apoyo social, aceptación de la
responsabilidad, escape-evitación, planificación – solución de problemas
y reevaluación positiva.
3) Otros modelos: nuevos modelos abogan de nuevo por una visión
disposicional y consciente, aunque se sitúan en un marco
interaccionista. Por ejemplo Magnusson y Torestad proponen tres tipos
de afrontamiento: constructivo (confrontación cognitivo conductual del
problema), pasivo (soluciones dirigidas a la emoción) y de escape.
Variables personales: Sandín las propone como moduladoras, algunas se
consideran protectoras y otras potenciadoras de la enfermedad. Existen
muchas y variadas según los autores. Mención honorífica reciben el
concepto de hardiness (compromiso, desafío y control) y el sentido de
coherencia.
Características sociales: el apoyo social es el recurso social para hacer
frente al estrés, se caracteriza por los siguientes parámetros: Dirección (se
recibe o se da), Disposición (se dispone de él o no), Contenido (emocional,
instrumental, informativo…) y Redes sociales fuente del apoyo (familia,
amigos, compañeros de trabajo…).
Como nos suele ocurrir a los humanos, es más importante el apoyo social
percibido que el real, existe una escala, la CBAS de Sandín para evaluar
este primero.
Se sabe también que el apoyo social tiene un efecto positivo sobre la salud
y para dar cuenta de ello hay dos modelos principales que lo explican:
- Hipótesis de amortiguación: el apoyo social solo tiene efecto sobre la
salud cuando hay una situación de estrés presente, este apoyo potencia la
adaptación a esos estresores. Existen dos subteorías, la hipótesis de
amortiguación moderadora (el apoyo social en general modera la relación
de estrés y salud), y la hipótesis de amortiguación supresora (el apoyo
social recibido ha de ser concreto y solicitado para la situación de estrés
que se está viviendo).
- Hipótesis de los efectos directos: esta teoría indica que el apoyo social
es siempre beneficioso para la salud independientemente del estrés
percibido. Esta teoría da más cuenta si analizamos el apoyo a un nivel de
integración social de la persona en sus redes.
No se ha encontrado un número perfecto de miembros en la red de apoyo,
más bien existe una relación entre salud y la calidad de la red de apoyo. Es
importante recalcar que la falta de apoyo se ha llegado a comparar al
consumo de tóxicos en cuanto a sus efectos sobre la salud, siendo que el
apoyo parece mediar sobre todo a través del sistema inmune y
cardiovascular.
Cabe distinguir eso sí entre apoyo estructural, entendido como el número de
lazos sociales (casado, hijos, frecuencia de visitas a amistades…) y el
apoyo funcional (relaciones que aportan algún tipo de ayuda particular
instrumental, emocional, informativo…). Estas últimas se relacionan con el
alivio de la sintomatología, pero son las primeras las que se relacionan con
un descenso en la mortalidad.
Proporcionar apoyo (sin llegar a consumir los propios recursos) también
aumenta el bienestar y el sentido de utilidad.
Otro dato curioso ahora que tenemos acceso a las redes sociales es que,
según un estudio de Dunbar (corroborado por otros expertos), el tamaño
máximo ideal para un grupo es de 150 miembros.
Rutas psicofisiológicas: Mason encontró una cascada de reacciones
frente al estrés, aumento de DA, NA, tiroxina, hormona del crecimiento,
disminución de insulina, andrógenos y estrógenos…
El SNA responde de varias formas, el SNAS inerva las glándulas
suprarrenales (liberación de DA y NA), provoca vasoconstricción y
activación de las glándulas sudoríparas, el SNAP actúa sobre los mismos
órganos pero de forma inversa.
Por otra parte el sistema hipotálamo-hipófiso-suprarrenal (HHS) tiene una
respuesta más lenta pero con efectos más duraderos que la del SNA.
Los protagonistas son los glucocorticoides (GC), la DA y NA. (Aunque el
HHS también actúa en el páncreas aumentando la producción de glucagón,
segregando endorfinas y encefalinas en el SNC, segregando vasopresina
en el SNC, inhibiendo hormonas sexuales, hormonas del crecimiento e
insulina).
RELACIÓN DEL ESTRÉS CON LA ENFERMEDAD
Es conocido el efecto del estrés como inductor de alergias, asma, eczema,
urticaria, hiper/hipotensión, dolores y/o síntomas gastrointestinales.
Por ejemplo el estrés crónico en la madre puede alterar el desarrollo cerebral
del niño mediante la sobreproducción de CRH y cortisol, (al igual que el trauma
infantil continuado), atrofiando las espinas dendríticas del hipocampo (dando
lugar a déficits mnésicos) y provocando un sobrecrecimiento de las espinas de
la amígdala (aumentando la ansiedad y miedo). Lo contrario ocurre con
estresores agudos moderados, que propician una mejor adaptación.
El concepto de carga alostática hace referencia al desgaste que sufre el
organismo al mantener un estrés crónico.
Estrés y sistema cardiovascular: El SNAS induce los siguientes cambios:
1) Aumento de frecuencia cardiaca, aumento de la presión arterial por
constricción de vasos, aporte sanguíneo al sistema musculoesquelético y
cerebro en aras del resto de órganos. 2) Liberación de vasopresina que
aumenta la retención de líquidos. 3) Una reiteración de estos fenómenos
puede provocar que la liberación de grasas penetre en zonas dañadas de
los vasos sanguíneos y por acumulación forme placas ateroscleróticas.
Estrés y sistema gastrointestinal: se ha relacionado con la aparición de
ulceras estomacales debido a que el estrés agudo reduce temporalmente la
secreción de ácidos y adelgaza las paredes estomacales (al recuperarse del
estado de estrés los ácidos vuelven a su nivel normal y dañan esas paredes
debilitadas). Se ha relacionado también el estrés con el síndrome del
intestino irritable.
Estrés y sistema endocrino: entre otras muchas respuestas, las hormonas
que se liberan en situaciones de estrés se encargan de la degradación de
glucógeno y ácidos grasos y la liberación de sus metabolitos al torrente
sanguíneo, además los adipocitos se hacen menos sensibles a la insulina.
Estrés y sistema inmunitario: el estrés puede afectar al SI a través del
SNA (el SNSA inhibe al SI, el SNSP incrementa los anticuerpos y la
citotoxicidad celular); a través del HHS, los glucocorticoides frenan y
merman la producción y función de los linfocitos T.
Estrés y sexualidad: inmunitario: inmunitario:
En el varón la LHRH (liberadora de hormona luteinizante) actúa en el
sistema porta, provocando la liberación de LH y FSH. La LH induce la
producción de testosterona en los testículos y la FSH la producción de
esperma.
Ante una situación de estrés puede disminuir la producción de LHRH (y por
ende de LH y FSH), esto se debe probablemente a la liberación de
encefalinas y endorfinas. También ocurre que el hipotálamo se hace menos
sensible a la LHRH (debido a la secreción de prolactina). Y en condiciones
de estrés crónico los glucocorticoides bloquean la respuesta de los
testículos a la LH. (También se compromete la erección/eyaculación, que
depende de un equilibrio entre el SNAS y SNAP).
En la mujer el ciclo es parecido, LHRH LH y FSH, estas inervan los
ovarios y producen síntesis de estrógenos y formación de óvulos
respectivamente. (Durante la fase luteica, el cuerpo lúteo del ovario produce
la liberación de progesterona).
Un dato importante es que las glándulas suprarrenales también sintetizan
hormonas sexuales masculinas, pero las células adiposas las transforman
en estrógenos (por eso en casos de ausencia de grasa se produce
amenorrea, hay demasiadas hormonas masculinas).
Por otra parte, el efecto del estrés también induce una reducción de LHRH,
también se reduce la sensibilidad de los ovarios a la LH y FSH y del
hipotálamo a la LHRH.
Estrés y conductas de enfermedad: Anotar que en ocasiones las
conductas de enfermedad y dolor se mantienen por intereses secundarios
en ausencia de síntomas reales.
Dicho esto cabe destacar que las personas bajo estrés usan mas a menudo
los servicios de salud, algunos síntomas del estrés son confundidos por las
personas como síntomas de una enfermedad somática, además en
ocasiones las personas asumen el papel de enfermo para evitar ciertas
situaciones.
Estrés y estado de salud: hay que definir esta relación en función de los
conceptos de distress (indefensión, incertidumbre, pasividad, en general
malestar emocional) y esfuerzo (interés, participación, decisión,
afrontamiento activo).
En función de estos encontramos distintos tipos de estrés: 1) Esfuerzo y
distress: estrés cotidiano por mantener el orden y el control, asociado a
elevación de catecolaminas y cortisol. 2) Esfuerzo sin distress:
afrontamiento activo con implicación y control, sin malestar emocional, se
asocia a un aumento de catecolaminas y descenso de cortisol. 3) Distress
sin esfuerzo: indefensión, perdida de control y desesperanza, perfil de
indefensión aprendida, se asocia a una aumento de cortisol.
EVALUACIÓN DEL ESTRÉS
Se puede diferenciar entre una evaluación del estrés estático versus dinámico.
La evaluación estática no considera las relaciones entre los distintos aspectos,
pero tiene en cuenta componentes muy concretos, como:
- Las condiciones ambientales: en este campo encontramos los estudios
sobre los sucesos vitales estresantes y el estrés crónico (cotidiano o
mantenido). Una escala muy usada (y ya mencionada) es la Escala de
Reajuste Social, encontramos también el Inventario de Experiencias
Recientes, el Listado de Experiencias Vitales, la escala de Acontecimientos
Molestos Cotidianos y la Escala de Problemas Cotidianos.
El otro punto del ambiente crucial es el apoyo social percibido, para
evaluarlo existen diversas escalas: Inventario de Conductas de Apoyo
Social, Cuestionario de Apoyo Social, Cuestionario Breve de Apoyo
Social…
- Los aspectos cognitivos: se puede medir el tipo de evaluación automática
inicial (respuesta de orientación/defensa que ya comentamos) mediante la
mera presentación de estímulos y medición de respuesta.
Otro aspecto es el procesamiento central controlado, que puede evaluarse
mediante la Escala de Estrés Percibido.
- Los aspectos fisiológicos: muy poco evaluado en el ámbito clínico.
- Los aspectos de afrontamiento: muchos de los inventarios recogen un
listado particular de estrategias y el sujeto ha de seleccionar cuales emplea,
como ejemplares están el Ways of Coping Questionnaire (WCQ) y el COPE.
También se recoge la Escala de Actividad de Jenkins (creada para evaluar
el patrón de conducta Tipo A).
- Las consecuencias de la respuesta de estrés: esta medición consiste en
presentar un listado de síntomas sobre el cual el sujeto ha de seleccionar
cuales se cumplen, encontramos el Listado de Síntomas de Hopkins y el
Listado de Síntomas 90-R.
Por otra parte la evaluación dinámica del estrés trata de discernir las conductas
concretas del sujeto contextualizadas en su entorno. Se emplean de forma
paradigmática los autorregistros para encontrar relaciones entre estresores,
conductas, pensamientos y consecuencias. Una forma de marcar en qué
momento el sujeto ha de registrar esta información es el Método de muestreo
de experiencias (que de forma aleatoria durante el día va indicando cuando
completar una entrada del registro). El autorregistro puede contener
información del estresor, la situación, pensamientos, conductas realizadas,
emociones suscitadas, datos fisiológicos…
TRATAMIENTO DEL ESTRÉS
El tratamiento psicológico es principalmente preventivo, aunque si el trastorno
ya se ha instaurado es imprescindible la terapia junto al tratamiento
farmacológico (modificaciones de patrones conductuales, respuestas al
estrés…). Existen 4 puntos básicos sobre los que se puede intervenir:
- Sucesos estresantes: en condiciones en los que el sujeto ha de estar
expuesto a un estresor se puede intervenir de dos modos:
1) Ayudando al sujeto a que modifique o abandone su entorno si esto es
posible.
2) Enseñando al sujeto a reinterpretar las situaciones estresantes
(reestructuración cognitiva, exposición, DS…)
- Percepción o procesamiento cognitivo inadecuados: Aquí puede haber
problemas en varios puntos: 1) En la evaluación automática inicial (se
puede evaluar un estímulo neutro con una RD). Técnicas como la
inoculación de estrés se muestran útiles en este punto. 2) En la evaluación
primaria (sobre las demandas de la situación) aquí se puede dar que el
sujeto evalúe las demandas por encima de lo que realmente son (o lo
contrario y que se crea fuera de riesgo cuando no lo está), son útiles las
técnicas de solución de problemas. 3) En la evaluación de los propios
recursos (evaluación secundaria), donde igualmente se pueden evaluar las
capacidades por exceso o por defecto. 4) Problemas en la selección y
organización de la respuesta: la persona puede estar concentrada en
mensajes autorreferentes o información inútil y obviar puntos clave del
problema; el sujeto no puede determinar la información útil para resolver el
problema y responde parcialmente a la demanda (establece objetivos
inadecuados en función de la situación).
- Respuestas fisiológicas inadecuadas: ha sido frecuente el uso de
fármacos frente a respuestas fisiológicas desmesuradas, aunque esto ha
probado ser insuficiente. Actualmente los esfuerzos se dedican a modificar
respuestas cognitivas y conductuales que dan lugar a sendos estados
fisiológicos.
Es habitual el empleo de técnicas de control de respiración y/o biofeedback.
Buscando dos metas 1) reducir el nivel de activación general y 2) controlar
los niveles de activación de un órgano diana o una respuesta fisiológica
específica.
- Respuestas de afrontamiento inadecuadas: Es lógico que si el sujeto no
pone en marcha un plan para abordar la situación estresante, esta no
desaparezca. Esto puede ser por que el sujeto no tenga en su repertorio las
respuestas adecuadas (habrá que enseñárselas), por que no identifica los
estímulos discriminativos para implementar las conductas, aparecen
emociones que inhiben la emisión de respuestas, por que en un pasado se
reforzó la no emisión de estas conductas adecuadas o se castigó su
aparción.
TÉCNICAS PARA EL CONTOL DE LA ACTIVACIÓN
- Relajación: destaca la relajación progresiva de Jacobson.
- Biofeedback: se emplean dispositivos de medición de varios parámetros
(SNA, frecuencia cardiaca, pH, conductancia de la piel…) que hacen ver al
sujeto en directo como está siendo su respuesta frente al estrés.
Encontramos distintos tipos de BF: 1) BF Electromiograma para dolor
muscular, cefaleas tensionales, dolor crónico y ansiedad. 2) BF de
temperatura en migraña, ansiedad, hipertensión… 3) BF de actividad
electrodermal, de pulso y de respiración.
- Meditación: aunque con controvertida evidencia todavía parece ser que
estas técnicas muestran beneficios.
EL ESTRÉS SALUDABLE
Un estrés leve, breve y que permanece bajo control puede ser estimulante y
placentero, Selye definió el eustrés (eudaimonia).
De hecho Yerkes-Dodson nos recuerdan con sus diversos estudios sobre la
activación lo necesario que es el estrés para la supervivencia.