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INTRODUCCIÓN A

LA RADIOQUÍMICA
María Jesús del Pilar Ávila Rey
Vanesa Calvino Casilda
Antonio José López Peinado

TEMA 5. Radiactividad natural y artificial


Tema 5
Radiactividad natural y artificial

Introducción
5.1. Radiactividad natural y artificial
5.2. Radionúclidos cosmogénicos
5.3. Radionúclidos primordiales
5.3.1. Series radiactivas naturales
5.3.2. Radionúclidos naturales que no forman series
5.4. Radiactividad artificial
Ejercicios de autoevaluación
Objetivos

•  onocer el origen de los radionúclidos que producen radiac-


C
tividad natural.

• Estudiar las series radiactivas naturales.

• Conocer el origen de la radiactividad artificial.

• Conocer distintas formas de producir radiactividad artificial.


Introducción

En los temas precedentes se ha estudiado la estabilidad de los núcli-


dos y las transformaciones que se producen en los núclidos inestables
cuando se desintegran, así como las distintas formas de emisión de
radiación que se pueden producir.
Muchos núcleos son inestables y se desintegran de forma espontánea,
transformándose en otros núcleos, emitiendo simultáneamente radia-
ción, se origina así la radiactividad natural. Los núcleos que tienen esta
propiedad se dice que son radiactivos.
La radiactividad que no es emitida de forma espontánea sino de
forma provocada por el hombre, se llama radiactividad artificial.
En este tema se estudian los distintos tipos de radionúclidos que
originan la radiactividad natural, según su origen y las series radiactivas
naturales. Además, se introduce la radiactividad artificial y las vías por
las que se puede producir. Posteriormente se estudiarán en el Tema 7
con más detalle las reacciones nucleares.

5.1. Radiactividad natural y artificial

Como ya se ha indicado en el apartado 1.4, la mayoría de los ele-


mentos que tienen número atómico superior al bismuto, Z = 83, son
inestables, emitiendo partículas de forma espontánea, lo que da lugar a
la llamada radiactividad natural. Se puede considerar que la mayoría de
los materiales naturales contienen radionúclidos, aunque normalmente
en concentraciones muy bajas.

El uranio, Z = 92, fue descubierto en 1789 por M. H. Klaproth, y el torio,


Z = 90, en 1828 por J. J. Berzelius. Investigando la desintegración radiacti-
Introducción a la radioquímica

va de estos elementos se encontraron polonio, Z = 84, radón, Z = 86, fran-


cio, Z = 87, radio, Z = 88, actinio, Z = 89 y protactinio, Z = 91.
Los elementos tecnecio, Z = 43, y prometio, Z = 61, se han producido
artificialmente mediante reacciones nucleares. El ástato, Z = 85, se ha
encontrado como producto de desintegración de uranio y de torio, aun-
que previamente se había producido también artificialmente.
El descubrimiento de los elementos transuránidos ha sido muy
importante. Se conocen veintiséis elementos transuránidos, desde el
neptunio, Z = 93, hasta el de Z = 118. El primer elemento transuránido
fue descubierto por G. T. Seaborg en Berkeley.
Hay que tener en cuenta que al aumentar el número atómico la esta-
bilidad disminuye hasta valores del orden de milisegundos. El número
de radioelementos que se conocen actualmente es treinta y siete.
Los radionúclidos que se pueden encontrar en la naturaleza se clasifi-
can en: cosmogénicos, primordiales y antropogénicos, estos últimos son
los introducidos en la naturaleza como consecuencia de las reacciones
nucleares producidas por el hombre.
Los elementos radiactivos naturales, como los demás elementos, se
debieron formar a partir de un plasma gaseoso a elevada temperatura, al
mismo tiempo, o incluso antes, que la misma Tierra y el sistema solar, lo
que explicaría el hecho de que los radionúclidos de periodos muy cortos
hayan desaparecido de la naturaleza, y solo permanezcan los que tienen
periodos muy largos. Estudiando los elementos radiactivos naturales, se
encontró que podían formarse tres familias o series radiactivas, cada una de
ellas se inicia en un elemento con un periodo de desintegración muy largo,
es el elemento cabeza de la serie o padre, el que le da el nombre a la serie, y
por desintegraciones sucesivas se llega a un isótopo estable de plomo.

5.2. Radionúclidos cosmogénicos

La radiación cósmica produce neutrones y protones que reaccionan


con los componentes de la atmósfera, principalmente N2, O2, Ar, etc.,
resultando los radionúclidos llamados cosmogénicos, que aunque se
producen en concentraciones bajísimas, van llegando a la superficie de
Tema 5. Radiactividad natural y artificial

la Tierra transportados por el agua de lluvia, y se depositan en el mar, en


los lagos, en las plantas, en el suelo, etc.
En las Tablas 5.1 y 5.2 se detallan algunos de los radionúclidos cos-
mogénicos más importantes con periodo de desintegración largo y corto,
respectivamente.

Tabla 5.1. Radionúclidos cosmogénicos con periodo largo

Núclido Periodo Forma desintegración


3
1
H 12,33 a b–
10 6
4
Be 1,51 · 10 a b–
14
6
C 5730 a b–
CE + b+
22
11
Na 2,602 a
CE + b+
26
13
Al 7,17 · 105
32
14
Si 150 a b–
b–, CE + b+
36
17
Cl 3,01 · 105 a
39
18
Ar 269 a b–
53
25
Mn 3,74 · 106 a CE
81 5
36
Kr 2,29 · 10 a CE

Tabla 5.2. Radionúclidos cosmogénicos con periodo corto

Núclido Periodo Forma desintegración


7
4
Be 53,12 d CE
24
11
Na 14,96 h b–
28
12
Mg 20,91 h b–
32
15
P 14,26 d b–
33
15
Pl 25,34 d b–
35
16
S 87,32 d b–
39
17
Cl 55,6 min b–

Los radionúclidos cosmogénicos participan en ciclos naturales en la


naturaleza, como son el ciclo del agua y el del CO2, incorporándose en
productos orgánicos e inorgánicos de estos ciclos, como en las plantas,
en los sedimentos, etc. Una vez alcanzado el equilibrio entre la velocidad
de producción y el tiempo medio de permanencia de estos radionúclidos
Introducción a la radioquímica

en los correspondientes depósitos, y mientras estén en contacto con la


atmósfera, la actividad específica de cada radionúclido permanece cons-
tante. Cuando el material se aísla del mencionado ciclo, o, se produce
su muerte, como en el caso de una planta, se interrumpe el intercambio
del radionúclido, y entonces la actividad específica empieza a disminuir
de acuerdo con el periodo de desintegración correspondiente. Este com-
portamiento se puede utilizar para cronología en diversos campos de la
ciencia, principalmente en arqueología, geología y mineralogía, como se
verá en el Tema 10.
3 14
Merecen una mención especial por su interés, el tritio, H y el C.
La Tierra recibe algo de tritio procedente del sol, pero la mayor parte
se forma en la atmósfera mediante reacciones nucleares entre átomos de
nitrógeno y neutrones rápidos:
14
N + 10n (rápidos) → 12C + 3H

El rendimiento de esta reacción es de unos 2500 átomos de tritio por


3
segundo y por metro cuadrado de superficie de la Tierra. El H tiene un

periodo de 12,33 años, y se desintegra por emisión de β débiles para
3
formar el He. El tritio se incorpora rápidamente al agua, entrando a for-
mar parte del ciclo hidrológico global. El tiempo de residencia promedio
en la atmósfera es de unos dos años. Antes de la producción de la energía
1
nuclear, las aguas superficiales contenían un promedio de 3,5 UT . En la
actualidad el agua tiene un contenido medio de tritio aproximadamente
de 30 UT.
En el ciclo de la energía nuclear uno de los isótopos que se producen
es el tritio, liberándose en parte a la atmósfera, y en parte a la hidrósfera.
El tritio se ha utilizado con éxito para la datación de glaciares y de
hielo polar, en capas en las que la influencia de las explosiones nucleares
es despreciable.
14
En cuanto al C, se produce en la atmósfera principalmente por la
siguiente reacción:
14
N + 10n (lentos) → 14C + 1H

1
1 UT, Unidad de Tritio, se define como 118 Bq/m3
Tema 5. Radiactividad natural y artificial

El rendimiento de esta reacción es aproximadamente de 22000 áto-


14
mos de C por segundo y metro cuadrado de superficie de la Tierra. La
14
concentración de C en cualquier material que forma parte de un ser
14
vivo es de aproximadamente 227 Bq/kg. El periodo del C es 5730 años,

y se desintegra por emisión de β blandas, de energía máxima 158 KeV.
El 14C se forma también por la reacción indicada en las pruebas
nucleares.
14
La vida media del C lo hace muy apropiado para la datación de
muestras arqueológicas desde 250 a 40000 años.
De las aplicaciones de estos radioisótopos se tratará en el Tema 10,
como ya se ha indicado.

5.3. Radionúclidos primordiales

Se llaman radionúclidos primordiales a los que tienen vidas medias


largas, comparables a la edad de la Tierra y que forman parte de la cor-
teza terrestre.
Los radionúclidos primordiales son fuentes de radiactividad natural.
El hecho de que los periodos de estos radionúclidos sean tan largos,
indica que se debieron formar al mismo tiempo, o antes, que el propio
sistema solar y la Tierra, quedando en las rocas y dando lugar a los pro-
ductos de su desintegración.
Se pueden clasificar en dos grupos, los que pertenecen a cadenas de
desintegración largas o series radiactivas, y los que no forman parte de
ninguna cadena o serie de desintegración larga.

5.3.1. Series radiactivas naturales

A partir del estudio de las especies radiactivas naturales se encontró


que se podían formar tres series o cadenas de desintegración diferentes.
Dos de estas series se originan en los dos isótopos del uranio y la tercera
en el torio. Estas tres series largas de desintegración naturales se cono-
cen como series del Uranio, del Actinio y del Torio.
Introducción a la radioquímica

El producto final estable al que se llega en cada una de estas series es


un isótopo de plomo. En estas series solo se observan desintegraciones

αyβ .
Como ya se ha visto en el apartado 4.1, con la emisión de una par-
tícula α, el número de masa disminuye cuatro unidades y el número

atómico lo hace en dos unidades. Con la emisión de una partícula β , el
número de masa no cambia, pero el número atómico se incrementa en
una unidad.
232
La serie del Torio tiene como cabeza el isótopo Th, cuyo periodo es
10
de 1,41 · 10 años se llama también serie 4n, porque todos los números
másicos de la serie son divisibles por cuatro. El producto final estable de
208
la serie es el isótopo Pb. La serie completa se encuentra en la Figura 5.1.

Figura 5.1. Serie de desintegración del Torio.


Tema 5. Radiactividad natural y artificial

La serie del Uranio, tiene como cabeza de serie el isótopo 238U, que
9
tiene un periodo de 4,46 · 10 años, se llama también serie 4n+2, porque
al dividir los números másicos de la serie por cuatro, siempre queda un
206
resto de dos. El producto final de esta serie es el isótopo Pb. La serie
de desintegración del Uranio proporciona los isótopos más importantes
del Ra, Rn y Pb, que se pueden aislar en el tratamiento de los minerales
de uranio. La serie completa se encuentra en la Figura 5.2.

Figura 5.2. Serie de desintegración del Uranio.

La serie del Actinio tiene como cabeza el isótopo 235U, que tiene un
8
periodo de 7,04 · 10 años, se llama también serie 4n+3, porque es tres el
resto que queda al dividir por cuatro los números másicos de la serie. El
207
producto final estable de la serie es el isótopo Pb. La serie del Actinio
Introducción a la radioquímica

incluye los isótopos más importantes del protactinio, actinio, francio y


ástato. La serie completa se encuentra en la Figura 5.3.

Figura 5.3. Serie de desintegración del Actinio.

Como se puede observar, casi todos los núclidos se desintegran de un


modo definido, aunque algunos presentan dos modos de desintegración,
originando ramificaciones secundarias.
Los miembros de las series naturales contribuyen a la radiactividad
del ambiente. Hay que destacar los isótopos del uranio y del torio, que
se encuentran en gran número de minerales, y los isótopos del radio,
226
Ra, y del radón, 222Rn, que se forman en las cadenas de desintegración
naturales.
Tema 5. Radiactividad natural y artificial

Además se conoce una cuarta serie, que no se encuentra en la natu-


raleza ya que todos los radionúclidos se han desintegrado hace tiempo,
habiéndose obtenido artificialmente a partir del neptunio, es la serie del
Neptunio.
237
La serie del Neptunio, se origina en el Np, que tiene un periodo
6
de 2,14 · 10 años. Al ser dicho periodo bastante más corto que la edad
de la Tierra, se explica que esta serie no se encuentre de forma natural.
Después de siete desintegraciones alfa y cuatro beta, se llega al producto
209
final de la serie que es el isótopo estable Bi. Los núclidos de esta serie
tienen números de masa tales que al dividirlos por 4 queda de resto 1,
por lo que esta serie se denomina también serie 4n+1. La serie completa
puede verse en la Figura 5.4.

Figura 5.4. Serie de desintegración del Neptunio.


Introducción a la radioquímica

5.3.2. Radionúclidos naturales que no forman series

En la Tabla 5.1 se encuentran los radionúclidos cosmogénicos con


periodo de desintegración largo más ligeros. En la Tabla 5.3 se detallan
los radionúclidos primordiales, más pesados, con número atómico infe-
rior al del plomo, no pertenecientes a las series de desintegración radiac-
tiva largas. Cuando sea posible hacer medidas más exactas de actividades
bajas, se conocerán más isótopos radiactivos, existentes en la Naturaleza,
entre el potasio, K y el plomo, Pb.

Tabla 5.3. Radionúclidos naturales con Z < 82

Radionúclido Vida media (a) Forma desintegración


40 9
19
K 1,277 · 10 b–, CE + b+
50
23
V 1,4 · 1017 CE + b+, b–
87
37
Rb 4,75 · 1010 b–
115
49
In 4,41 · 1014 b–
123
52
Te 1,3 · 1013 CE
138 11
b , CE + b+

57
La 1,05 · 10
144
60
Nd 2,29 · 1015 a
147 11
62
Sm 1,06 · 10 a
148 15
62
Sm 7,0 · 10 a
176
71
Lu 3,78 · 1010 b–
174
72
Hf 2,0 · 1015 a
187 10 –
75
Re 4,35 · 10 b,a
190
78
Pt 6,5 · 1011 a

El potasio es el octavo elemento más abundante en la corteza terres-


tre, y se encuentra en muchos minerales, formando parte de las rocas. El
40
isótopo radiactivo K es el 0,0117 % del potasio natural.
Algunos de estos radionúclidos aparecen en series de desintegración
corta, como por ejemplo:
152 148 144 140 190 186 182
Gd → Sm → Nd → Ce y Pt → Os → W
Tema 5. Radiactividad natural y artificial

En algunos de estos elementos el isótopo responsable de la radiacti-


vidad está en una concentración muy baja, y en otros casos su periodo
es extremadamente largo. Cualquiera de estos factores dificulta la detec-
ción de su radiactividad.
Otra dificultad es la existencia de un fondo de radiación, presente en
todos los laboratorios, debido en parte a la presencia de trazas de uranio,
torio, potasio, entre otros radioisótopos, y a la radiación cósmica, que
interfieren dicha detección.

5.4. Radiactividad artificial

En 1919 E. Rutherford observó en el laboratorio que al bombardear


nitrógeno con partículas alfa se producía oxígeno y protones, mediante
la siguiente reacción:
14
7
N + 42He → 178O + 11H

Era la primera transmutación atómica por la que un átomo se con-


vertía en otro átomo diferente, en este caso un átomo de nitrógeno se
convertía en un átomo de oxígeno, desprendiéndose protones.
En 1934 los esposos Joliot-Curie, al medir la actividad de una fuen-
te de partículas alfa con un detector Geiger-Müller, y una ventana de
aluminio observaron que, después de separar la fuente, el detector
continuaba contando partículas, por lo que dedujeron que la actividad
tenía que provenir de la ventana de aluminio, encontrando además que
la actividad decaía exponencialmente en función del tiempo, del mismo
modo que la de los elementos radiactivos naturales. Parecía que, al
chocar las partículas alfa sobre el aluminio, se había creado un radio-
núclido. Gracias a un estudio químico llegaron a la conclusión de que
este nuevo emisor era un isótopo de fósforo y que el proceso respondía
a la transformación:
27
Al + 42He → 30
13 15
P + 10n

Así se fabricó el primer radionúclido artificial. A partir de ese


momento se sometieron a bombardeo con partículas alfa, con protones y
neutrones otros elementos, obteniéndose muchos radioisótopos nuevos.
Introducción a la radioquímica

Estas reacciones se pueden escribir de forma abreviada, por ejemplo


la anterior se escribiría:
27 30
Al(a, n)
13
P
15

Al descubrimiento de la radiactividad artificial vino a sumarse el de


O. Hahn, en 1939, con la fisión nuclear y, posteriormente, la puesta en
marcha de la primera reacción nuclear controlada en cadena lograda
por E. Fermi, en 1942. Había nacido el primer reactor nuclear y la herra-
mienta más valiosa para la producción de isótopos radiactivos a gran
escala.
En un principio se utilizaban las partículas alfa obtenidas por des-
integración de elementos radiactivos como el uranio, sin embargo, las
partículas alfa así obtenidas no tienen energía suficiente para reaccionar
con muchos núcleos pesados, por lo que era necesario aumentar su ener-
gía acelerándolas a una gran velocidad, efecto que se produce mediante
un acelerador de partículas, como un ciclotrón.
En el caso de utilizar neutrones como proyectiles, no es necesario
acelerarlos como a las partículas alfa. En los reactores nucleares tienen
lugar muchas reacciones que producen neutrones. Un ejemplo de reac-
ción producida mediante bombardeo con neutrones es la que produce
60
Co, como se indica a continuación:

59
Co + 10n → 60
27 27
Co

El desarrollo de los reactores nucleares ha facilitado la producción


de muchas sustancias radiactivas en grandes cantidades y para una gran
variedad de aplicaciones en campos tan diversos como la química, la
medicina, la biología, la agricultura, y la ingeniería entre otros. De estas
aplicaciones se tratará en el Tema 10 del programa.
Tema 5. Radiactividad natural y artificial

Ejercicios de autoevaluación

5.1. El isótopo 83Li es emisor de partículas alfa y beta. Indicar el isótopo en


el que se transforma cuando emite una partícula alfa y una beta.

5.2. En la serie del uranio el isótopo cabeza de la serie es 238


92
U. Calcular el
número de partículas alfa y beta que se emiten para llegar al isótopo
206
82
Pb.

5.3. En la desintegración del 238


92
U, escribir las ecuaciones correspondientes
a los procesos radiactivos de la emisión de una partícula alfa, una beta
y otra alfa.

5.5. Escribir los siguientes procesos nucleares completos:


10
a) 5
B + n → 115B → 73Li + .........
235 236
b) ........ + U→
92
U+g
92

27
Al + 21H → 25
c) 13
Mg + ........
12

d) 94Be + ........ → 84Be + n


Juan del Rosal, 14
28040 MADRID
Tel. Dirección Editorial: 913 987 521

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