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Informe 1 Mujer

El documento es un programa de estudio sobre el cuidado de enfermería en la salud de la mujer, centrado en la promoción de la salud sexual y reproductiva, así como en la prevención del cáncer ginecológico. Incluye temas sobre sexualidad humana, derechos sexuales y reproductivos, violencia de género, VIH-SIDA, y sus implicaciones en la salud física y emocional. Se enfatiza la importancia de la educación sexual integral y el respeto a los derechos de las mujeres en el contexto de la salud.
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Informe 1 Mujer

El documento es un programa de estudio sobre el cuidado de enfermería en la salud de la mujer, centrado en la promoción de la salud sexual y reproductiva, así como en la prevención del cáncer ginecológico. Incluye temas sobre sexualidad humana, derechos sexuales y reproductivos, violencia de género, VIH-SIDA, y sus implicaciones en la salud física y emocional. Se enfatiza la importancia de la educación sexual integral y el respeto a los derechos de las mujeres en el contexto de la salud.
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UNIVERSIDAD PRIVADA ANTENOR ORREGO

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

PROGRAMA DE ESTUDIO DE ENFERMERÍA

CURSO:

Cuidado de enfermería en la salud de la mujer

TEMA:

“PROMOCIÓN DE LA SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA CON ÉNFASIS

EN LA PREVENCIÓN DE CÁNCER GINECOLÓGICO”

DOCENTE DE PRÁCTICA:

Lic. Roble Gutierrez, Libia Ysabel

INTEGRANTES:
●​ Aburto Alvarez, Maria
●​ De la Cruz Terrones, Quiteria.
●​ Salvador Espinal , Libia.

CICLO:

IV

Trujillo-Perú
2025 20

ÍNDICE
I.​ INTRODUCCIÓN
I. SEXUALIDAD HUMANA, DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS

A. Sexualidad humana:

La sexualidad es el conjunto de comportamientos y prácticas que expresan el interés sexual


de los individuos. Es una capacidad que conforma a cada ser humano y que permite sentir,
vibrar y comunicarnos a través del propio cuerpo. Es algo que forma parte de lo que somos
desde el mismo momento en el que nacemos y que permanece en nuestras vidas hasta que
morimos.

B.​ Componentes de la sexualidad humana

Reproductividad. La primera función biológica del sexo es la reproducción de la especie


humana, aunque no la única. Esta se concreta mediante las relaciones sexuales. Para que
ocurra la reproducción, las relaciones sexuales deben producirse entre un hombre y una
mujer.

Erotismo. Consiste en la estimulación del placer mediante la imaginación y los estímulos


sensoriales. Distingue a los seres humanos de la mayoría de las especies animales.

Orientación sexual. Es la inclinación o preferencia del individuo hacia otros, es decir,


aquello que despierta su interés sexual. Se trata de uno de los aspectos de la sexualidad
humana. Hay cuatro orientaciones sexuales:
●​ Heterosexualidad: atracción física y emocional por personas del sexo
opuesto.
●​ Homosexualidad: atracción física y emocional por personas del mismo sexo.
●​ Bisexualidad: atracción física y emocional por personas de ambos sexos.
●​ Pansexualidad: atracción física y emocional hacia las personas,
independientemente de su sexo o género.

Género. El género se refiere al rol y grupo social asignado a las personas según su sexo
biológico. Es una construcción cultural originada en la antigüedad cuando surgió la división
sexual del trabajo. Según esta, el género masculino (hombres) debía ocuparse del trabajo
fuera del hogar y del gobierno social. El género femenino (mujeres) debía ocuparse de la
reproducción, la crianza de los hijos y el trabajo doméstico.

C.​ Etapas de la vida y sexualidad:


· ​ Infancia: En esta etapa la sexualidad se manifiesta a través del descubrimiento
del cuerpo y la curiosidad natural que los niños y niñas muestran hacia sí
mismos y hacia los demás. En esta etapa comienza el desarrollo de la identidad
y surgen las primeras nociones de pudor, por lo que es fundamental brindar
orientación y educación sexual adaptada a la edad, con un lenguaje sencillo y
respetuoso, que promueva el autocuidado y el respeto por los demás.

· ​ Adolescencia: Durante la adolescencia ocurren cambios físicos importantes


debido a la pubertad, tanto hormonales como corporales. Es un momento clave
en la definición de la identidad sexual y de género, así como en el inicio de la
atracción sexual y de las primeras relaciones afectivas. Sin embargo, también
aparecen riesgos como la presión social, los embarazos no planificados y la
exposición a infecciones de transmisión sexual, por lo que la educación sexual
integral y el acompañamiento son indispensables.

· Adultez: En la adultez se alcanza la madurez sexual y reproductiva, lo que


permite la toma de decisiones conscientes sobre maternidad, paternidad y
métodos anticonceptivos. En esta etapa es común la formación de vínculos
afectivos más estables, como la pareja o la familia. La comunicación asertiva,
el consentimiento y el cuidado de la vida sexual plena y saludable se
convierten en pilares para mantener relaciones equilibradas y satisfactorias.

Vejez: En la vejez, la sexualidad continúa siendo parte de la vida, aunque con


cambios fisiológicos naturales asociados al envejecimiento, como la
menopausia o la andropausia. Es una etapa en la que se redescubre la intimidad
y la afectividad, aunque persisten desafíos como los estigmas sociales o las
limitaciones derivadas de enfermedades crónicas. Aun así, la compañía, el
cariño y el derecho al placer siguen siendo elementos fundamentales que
deben respetarse y valorarse en todas las edades.}

D. Mitos sobre la sexualidad:

· La sexualidad es solo para jóvenes: La sexualidad es una dimensión de la vida que


perdura y se transforma a lo largo de los años. Las personas mayores pueden tener
vidas sexuales plenas y satisfactorias.

· Los hombres tienen más deseo sexual que las mujeres: El deseo sexual es una variable
compleja que varía de persona a persona, independientemente del género. Los factores
como el estrés y la salud influyen en el deseo, no solo el sexo biológico.

· El himen es una prueba definitiva de virginidad y su ruptura solo ocurre por el coito:El
himen es una membrana delgada que puede romperse por ejercicio, accidentes o
tampones, e incluso algunas mujeres nacen con él perforado o ausente.

· La masturbación es dañina o es señal de conflicto: La masturbación es una forma


saludable de conocer el propio cuerpo y puede ser una práctica segura y benéfica para
la salud.

E. Derechos sexuales y reproductivos:


De acuerdo con la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF por sus siglas en
inglés) los derechos sexuales y reproductivos se pueden articular de la siguiente manera:

1. ​ Derecho a la igualdad, a una protección legal igualitaria y a vivir libres de toda forma de
discriminación basada en el sexo, la sexualidad o el género.

2. ​ Derecho de todas las personas a la participación, sin importar su sexo, sexualidad o


género.

3. ​ Derecho a la vida, libertad, seguridad de la persona e integridad corporal.

4. ​ Derecho a la privacidad.

5. ​ Derecho a la autonomía personal y el reconocimiento ante la ley.

6. ​ Derecho a la libertad de pensamiento, opinión y expresión; derecho a la asociación.

7. ​ Derecho a la salud y a los beneficios del avance científico.

8. ​ Derecho a la educación e información.

9. ​ Derecho a elegir si casarse o no y a formar y planificar una familia, así como a decidir si
tener o no hijos y cómo y cuándo tenerlos.

10. Derecho a la rendición de cuentas y reparación de daños.

II.VIOLENCIA BASADA EN GÉNERO

A.Definición

La violencia basada en género es todo acto de violencia que se ejerce contra una persona en
razón de su género, identidad o rol socialmente asignado, generando daño físico, sexual,
psicológico o económico. Surge de relaciones desiguales de poder y de normas
socioculturales que legitiman la discriminación y la subordinación, especialmente hacia las
mujeres y grupos de género diverso. Este fenómeno puede manifestarse en el ámbito familiar,
comunitario, laboral, educativo, institucional e incluso en entornos digitales, afectando la
dignidad, la libertad y la integridad de quienes la padecen.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud


(OMS) la reconocen como una grave vulneración de los derechos humanos y un problema de
salud pública que trasciende a las víctimas individuales, impactando en sus familias,
comunidades y en el desarrollo social en general. Su persistencia está estrechamente
vinculada al machismo, los estereotipos de género y la desigualdad estructural, lo que la
convierte en un desafío urgente que requiere prevención, atención integral y políticas públicas
sostenidas.
B. Tipos de violencia

1. Violencia física

Es toda acción que ocasiona daño o sufrimiento al cuerpo de la persona, afectando su salud,
integridad y seguridad. Incluye golpes, empujones, patadas, quemaduras, estrangulamientos o
cualquier acto que provoque lesiones visibles o no visibles.

2. Violencia psicológica o emocional

Consiste en conductas que buscan controlar, intimidar o dañar emocionalmente a la víctima.


Se manifiesta a través de insultos, humillaciones, gritos, amenazas, chantajes, manipulación,
celos excesivos o aislamiento social, afectando la autoestima y el bienestar psicológico.

3. Violencia sexual

Es cualquier acto de naturaleza sexual cometido sin el consentimiento de la persona. Incluye


acoso, hostigamiento, coerción, abuso sexual, violación, explotación o prácticas impuestas.
Atenta contra la libertad y dignidad sexual de la víctima.

4. Violencia económica o patrimonial

Se refiere al control o limitación de los recursos económicos y materiales de la víctima.


Implica impedirle trabajar, estudiar, administrar su propio dinero, disponer de bienes,
propiedades o acceso a servicios básicos, afectando su independencia y autonomía.

5. Violencia simbólica

Son mensajes, actitudes, valores, estereotipos o prácticas que transmiten y refuerzan la


desigualdad entre géneros. Se observa en expresiones culturales, en el lenguaje, en medios de
comunicación o en conductas cotidianas que normalizan la discriminación y subordinación de
la mujer.

c.Señales de alerta

1.Aislamiento social

●​ La persona se aleja de familiares y amistades.​

●​ Su pareja controla con quién habla, a dónde va o qué actividades realiza.

2.Cambios emocionales
●​ Presenta tristeza, miedo, ansiedad o nerviosismo constante.​

●​ Baja autoestima, inseguridad o dependencia emocional de la pareja.

3.Control y celos excesivos

●​ La pareja revisa su celular, redes sociales o pertenencias.​

●​ Pregunta constantemente dónde está, con quién y qué hace.

4.Amenazas o intimidación

●​ La víctima recibe amenazas de daño hacia ella, sus hijos, familiares o mascotas.​

●​ Miedo permanente a “provocar” la reacción del agresor.

5.Señales físicas

●​ Moretones, cortes, quemaduras u otras lesiones frecuentes que se justifican con


“accidentes”.​

●​ Uso de ropa inusual para cubrir marcas en el cuerpo.

6.Dependencia económica

●​ No tiene acceso a su propio dinero o depende totalmente de la pareja para cubrir


gastos.​

●​ Le impiden trabajar o estudiar para limitar su independencia.

7.Conductas de sumisión o silencio

●​ Evita expresar su opinión por temor a enojar a su pareja.​

●​ Justifica el comportamiento agresivo diciendo frases como “solo estaba molesto” o


“es por mi bien”.

D.Efectos en la Salud

1. Efectos en la salud física

La violencia puede dejar consecuencias inmediatas como golpes, cortes, quemaduras y


fracturas, pero también efectos a largo plazo. Muchas víctimas desarrollan dolores crónicos
de cabeza, problemas gastrointestinales, fatiga constante o hipertensión, debido al estrés
prolongado. En el caso de violencia sexual, los daños son más graves: infecciones de
transmisión sexual, embarazos no deseados, complicaciones ginecológicas e incluso abortos
espontáneos. Todo esto compromete seriamente la calidad de vida y el bienestar físico.

2. Efectos en la salud psicológica y emocional

El impacto emocional de la violencia es profundo. Las víctimas suelen presentar ansiedad,


depresión, insomnio, baja autoestima e inseguridad. En muchos casos, sufren trastorno por
estrés postraumático (TEPT), lo que significa revivir de forma constante los episodios de
violencia a través de recuerdos, pesadillas o crisis de pánico. También aparecen sentimientos
de culpa, vergüenza y miedo, que dificultan pedir ayuda. Algunas recurren al consumo de
alcohol o drogas como una forma de escape, y en situaciones extremas, pueden llegar a tener
pensamientos o intentos suicidas.

3. Efectos en la salud social y familiar

La violencia no afecta únicamente a la víctima, sino también a su entorno. Muchas mujeres se


ven obligadas a dejar sus trabajos o estudios debido al control del agresor, lo que limita sus
oportunidades de desarrollo personal y económico. Además, tienden a aislarse de familiares y
amistades, quedando sin una red de apoyo. Los hijos que presencian la violencia crecen en un
ambiente hostil, lo que puede provocarles problemas emocionales, de conducta y la tendencia
a normalizar la violencia en su vida adulta.

E.Derechos frente a la violencia basada en género

1.​ Derecho a una vida libre de violencia.


2.​ Derecho a la igualdad y no discriminación.
3.​ Derecho a la dignidad, integridad y seguridad personal.
4.​ Derecho a la salud física y mental.
5.​ Derecho a la protección y acceso a la justicia.
6.​ Derecho a la atención integral y reparación.
7.​ Derecho a la libertad y autonomía.

IV. VIH-SIDA:

A.- Conceptos básico

VIH:significa virus de inmunodeficiencia humana. Daña su sistema inmunitario al destruir un


tipo de glóbulo blanco que ayuda a su cuerpo a combatir las infecciones. Esto lo pone en
riesgo de tener otras infecciones y enfermedades.

SIDA:significa síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Es la etapa final de la infección por


VIH. Ocurre cuando el sistema inmunitario del cuerpo está muy dañado por el virus. No
todas las personas con VIH desarrollan sida.
B.- Síntomas:

Los primeros signos de infección por VIH pueden ser síntomas similares a los de la gripe:

●​ Fiebre
●​ Escalofríos
●​ Sarpullido
●​ Sudoración nocturna (transpirar mucho durante la noche)
●​ Dolor muscular
●​ Dolor de garganta
●​ Fatiga
●​ Ganglios linfáticos inflamados
●​ Llagas en la boca

Estos síntomas pueden aparecer y desaparecer en un plazo de 2 a 4 semanas. Esta etapa se


llama infección aguda por VIH.

Si la infección no se trata, se convierte en una infección crónica por el VIH.

Si no se trata, eventualmente el virus debilitará el sistema inmunitario de su cuerpo. Entonces


la infección avanzará a sida. Ésta es la última etapa de la infección por VIH. Debido a que su
sistema inmunitario está gravemente dañado, su cuerpo no puede combatir otras infecciones,
llamadas infecciones oportunistas.

C.- Formas de transmisión:

El VIH se propaga a través de ciertos fluidos corporales de una persona con VIH. Esto puede
suceder:

●​ Al tener relaciones sexuales vaginales o anales sin protección con una persona que
tiene el VIH. Sin protección significa no usar condones o medicamentos para tratar o
prevenir el VIH. Esta es la forma más común de propagación
●​ Compartiendo agujas para el consumo de drogas
●​ A través del contacto con la sangre de una persona que tiene VIH
●​ De la madre al feto durante el embarazo
●​ De la madre al bebé durante el parto o lactancia

D.- Prevención:

Puede reducir el riesgo de contagiarse o transmitir el VIH al:

●​ Hacerse la prueba del VIH


●​ Practicar conductas sexuales menos riesgosas. Esto incluye limitar la cantidad de
parejas sexuales que tiene y usar condones de látex cada vez que tiene relaciones
sexuales. Si usted o su pareja es alérgica al látex, puede usar condones de poliuretano
●​ Hacerse la prueba y recibir tratamiento para enfermedades de transmisión sexual
●​ No inyectarse drogas

E.- Tratamiento:

Si bien no existe cura para la infección por VIH, se puede tratar con medicamentos, lo que se
conoce como terapia antirretroviral. Esta puede volver la infección por VIH en una
enfermedad crónica manejable. También reduce el riesgo de transmitir el virus a otras
personas.

· Profilaxis posexposición (PEP): Consiste en tomar medicamentos contra el VIH durante


28 días, iniciando dentro de las 72 horas posteriores a una posible exposición, para evitar
la infección. Se utiliza solo en casos de emergencia y no como medida regular en
personas con riesgo frecuente.

· Prevención de la transmisión perinatal: Las mujeres embarazadas con VIH reciben


tratamiento para proteger su salud y reducir el riesgo de transmisión al bebé. Tras el parto, el
recién nacido también recibe medicamentos para prevenir una posible infección adquirida
durante el nacimiento.

· La terapia antirretroviral (TAR): Estos fármacos no curan el virus, pero impiden que se
multiplique, lo que protege el sistema inmunitario y permite a la persona con VIH vivir
una vida larga y saludable. Además, reduce significativamente el riesgo de transmitir el
virus a otras personas.

V. Métodos anticonceptivos

La planificación familiar permite a las personas decidir el número y espaciamiento de sus


hijos, previniendo embarazos no deseados. Un método anticonceptivo es cualquier técnica,
medicamento o dispositivo que evita el embarazo. No existe un método “único mejor”; la
elección depende de la salud, edad, deseos reproductivos, frecuencia de relaciones y
preferencias personales. Los métodos anticonceptivos se clasifican según duración y
mecanismo:

●​ Permanentes: ligadura de trompas (mujer) o vasectomía (hombre), eficaces de por


vida.
●​ De larga acción (LARC): dispositivos intrauterinos (DIU de cobre o hormonal) e
implantes subdérmicos. Se insertan por personal sanitario y evitan embarazo hasta
3–10 años.
●​ Hormonales de uso regular: píldoras combinadas o de solo progestágeno,
inyecciones, parches o anillo vaginal. Requieren uso diario o mensual para ser
eficaces[6].
●​ Barrera: preservativo masculino o femenino, diafragma, capuchón cervical. Protegen
moderadamente del embarazo si se usan bien; el preservativo es el único que además
previene infecciones de transmisión sexual.
●​ Naturales: métodos de ritmo, temperatura o mucus, menos fiables, dependen de
seguimiento estricto.

Los métodos permanentes, DIU e implantes tienen tasas de falla muy bajas (<1 %), mientras
que píldoras o condones presentan tasas de 5–10 % en uso típico. Por eso es importante usar
siempre la anticoncepción seleccionada de manera correcta (por ejemplo, tomar la píldora a
diario, renovarla a tiempo, usar preservativos en cada relación); revisar efectos secundarios
(náuseas, cefalea, sangrados leves) con el proveedor; tener un método de respaldo (condón)
ante cualquier olvido; y considerar la anticoncepción de emergencia si hubo riesgo de
embarazo. La enfermera debe educar sobre cada método, evaluar contraindicaciones
(hipertensión, tabaquismo, antecedentes médicos), administrar lo indicado (inyectables o
inserción de DIU) y monitorizar la tolerancia (controlar tensión arterial, signos de trombosis,
etc.). Además, brinda consejería centrada en la persona, explicando eficacia, posibles efectos
adversos y la necesidad de controles periódicos.

VI. Cáncer de cuello uterino

El cáncer de cuello uterino es en su mayoría causado por la infección persistente de alto


riesgo por el virus del papiloma humano (VPH). Se estima que el 95 % de los casos de cáncer
cervicouterino se deben a VPH no tratado. Este cáncer suele ser prevenible: la vacunación
contra el VPH en niñas (preferiblemente entre 9 y 14 años) evita alrededor del 70 % de los
casos de cáncer cervicouterino. Además, el tamizaje periódico (citología cervical o prueba de
VPH) permite detectar y tratar lesiones precancerosas antes de que progresen. Se recomienda
iniciar tamizaje rutinario a los 25-30 años (o incluso antes en mujeres con VIH) y repetirlo
cada 3 a 5 años según normas locales. La OMS resalta que la detección precoz junto con
tratamiento oportuno puede curar el cáncer cervicouterino en etapas iniciales.

●​ Prevención: Vacunarse contra el VPH (niñas y/o varones según programas locales).
Mantener una vida sexual protegida (uso de preservativos) disminuye el riesgo de
transmisión del VPH. No fumar, ya que el tabaco aumenta la progresión del VPH a
cáncer.
●​ Tamizaje: Realizar papanicolau (citología cervical) o test de VPH periódicamente. El
personal de enfermería puede tomar la muestra citológica y educar sobre su
importancia. Un resultado anormal debe conducir a colposcopia y tratamiento de
lesiones (crioterapia o conización) para prevenir la aparición de cáncer invasivo.
●​ Síntomas de alarma: sangrados uterinos anormales (entre periodos, tras relaciones
sexuales o en menopausia), flujo vaginal maloliente, dolor pélvico o lumbar,
hematuria o síntomas avanzados (hinchazón de piernas). Cualquier síntoma debe
motivar consulta inmediata.
●​ Consejos al paciente: Complete el esquema de vacunación VPH según indicaciones;
acuda a las citas de tamizaje (por ejemplo, citología cada 3 años); use condones al
tener nuevas parejas; comunique síntomas inusuales a su médico; mantenga un peso
saludable y no fume

La enfermera facilita la vacunación y el tamizaje (organiza campañas, coordina pruebas de


Pap), explica al paciente la importancia de los controles, gestiona los seguimientos de
lesiones premalignas, y brinda apoyo emocional ante el diagnóstico. También instruye sobre
cuidados durante tratamientos (radioterapia o quimioterapia): higiene local, manejo del dolor,
prevención de infecciones, cuidados paliativos si es necesario.

VII. Cáncer de mama.

El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente en mujeres. En 2022 se diagnosticaron


2,3 millones de casos nuevos y hubo 670.000 muertes asociadas a esta enfermedad en todo el
mundo. Aunque el sexo femenino y la edad son los principales factores de riesgo (la mayoría
de casos ocurren en mujeres >50 años), influyen otros: obesidad, consumo de alcohol,
antecedentes familiares de cáncer de mama, exposición previa a radiación, inicio temprano de
la menstruación o primer embarazo tardío, tabaquismo y uso prolongado de hormonas
posmenopáusicas. En aproximadamente la mitad de los casos no hay factores de riesgo
identificables aparte de género y edad.

●​ Detección temprana: La mamografía es la prueba más eficaz para encontrar cáncer


en etapas iniciales, reduciendo la mortalidad. Se recomienda mamografía de detección
cada 1–2 años para mujeres de riesgo promedio entre 40 y 74 años. Las mujeres con
riesgo elevado (antecedentes familiares, mutaciones genéticas, densidad mamaria alta)
pueden requerir iniciar cribado antes, con resonancia magnética o ecografía
complementaria. Además, el examen clínico de mamas por personal de salud
(palpación) y que la paciente conozca la forma habitual de sus senos (autoexploración
informal) ayuda a notar bultos o cambios.
●​ Signos de alerta: Nódulo o engrosamiento en la mama (generalmente indoloro),
cambio en tamaño/forma, hoyuelos o enrojecimiento en la piel mamaria, alteraciones
del pezón (retracción, descamación) o secreción anómala (sanguinolenta) del pezón.
Cualquiera de estos hallazgos debe motivar consulta médica. La mayoría de nódulos
no son cancerosos, pero cualquier nódulo sospechoso debe valorarse para diagnóstico
precoz.
●​ Prevención y hábitos saludables: Mantener peso adecuado, realizar ejercicio físico
regular y dieta rica en frutas/verduras. Limitar alcohol y no fumar. Estas medidas
ayudan a reducir el riesgo y mejoran la salud general.
●​ Consejos al paciente: Acuda a los estudios de cribado recomendados (mamografía);
informe a su médico si nota cualquier cambio en las mamas; realice autoexamen
ocasionalmente para familiarizarse con sus mamas, sin obsesionarse; lleve un estilo de
vida saludable (no fume, beba moderadamente, duerma bien).
Para el cáncer de mama la enfermera debe fomentar la participación en programas de
detección temprana, que más mujeres se hagan exámenes clínicos de mama periódicos, y
educar sobre los factores de riesgo modificables. Si se diagnostica cáncer, la enfermera es
clave en los cuidados perioperatorios (manejo de drenajes, cuidado de suturas, prevención de
linfedema con ejercicios/compresión), en la administración y seguimiento de tratamientos
(quimioterapia, control de efectos adversos como náuseas o neutropenia, hormonoterapia,
manejo de sofocos), y en el apoyo psicosocial (tratamiento de la ansiedad, acompañamiento
en grupos de apoyo). También motiva la rehabilitación postoperatoria (fisioterapia de
hombro) y vigila la adherencia a los controles oncológicos posteriores.

VIII. Menopausia y climaterio

La menopausia marca el fin de los años reproductivos de la mujer. Se define como la


ausencia de menstruación durante 12 meses consecutivos sin otra causa identificable, y suele
ocurrir entre los 45 y 55 años. La perimenopausia es el periodo de transición con ciclos
irregulares y primeros síntomas (por ejemplo, amenorreas esporádicas), que puede durar
varios años hasta el año posterior a la última regla. En este tiempo disminuyen drásticamente
los niveles de estrógenos, lo que conlleva síntomas físicos y emocionales variables.

●​ Síntomas comunes: sofocos (olas súbitas de calor con sudoración) y sudores


nocturnos; alteraciones en el ciclo menstrual hasta cesar; sequedad vaginal,
dispareunia e incontinencia urinaria; insomnio; cambios de ánimo, ansiedad o
depresión. La intensidad varía entre mujeres; algunas apenas los sienten, mientras que
en otras son severos e impactan su calidad de vida.
●​ Efectos a largo plazo: Tras la menopausia la mujer pierde la protección
cardiovascular que daban los estrógenos, aumentando riesgo de hipertensión y
arteriosclerosis. También se acelera la pérdida de masa ósea, con mayor riesgo de
osteoporosis y fracturas.
●​ Consejos al paciente: Adoptar hábitos saludables: hacer ejercicio aeróbico y de
fortalecimiento óseo (caminar, trotar, pesas), dieta rica en calcio y vitamina D, evitar
fumar y moderar el alcohol. Para los sofocos: vestir en capas, dormir en habitaciones
frescas y evitar disparadores (bebidas calientes, picantes, cafeína). Mantener un
horario regular de sueño. Para la sequedad vaginal: usar lubricantes y humedad
vaginal; mantener la actividad sexual o estimulación para conservar la elasticidad.
Consultar al médico si los síntomas afectan mucho la vida diaria; existen tratamientos
(hormonales y no hormonales) que pueden aliviar sofocos intensos o cambios de
ánimo.

Durante la perimenopausia aún es posible concebir. Se recomienda continuar anticoncepción


(por ejemplo, métodos hormonales o dispositivos) hasta que hayan pasado 12 meses sin
menstruación. Aunque las reglas sean irregulares, el embarazo puede ocurrir. Asimismo, a
cualquier edad es necesario practicar sexo seguro: la sequedad vaginal y los cambios en el
epitelio aumentan el riesgo de lesiones, facilitando la transmisión de infecciones de
transmisión sexual (ITS) incluyendo el VIH.
La enfermera informa sobre esta etapa natural y sus cambios. Debe orientar sobre estrategias
de alivio (tanto farmacológicas: terapia hormonal individualizada, como no farmacológicas:
cambios de estilo de vida) según síntomas y preferencias. Vigila la salud ósea (indica
densitometría si hay factores de riesgo, sugiere suplementos de calcio/vitamina D) y
cardiovascular (control de presión arterial, lípidos). Fomenta el bienestar psicosocial: aborda
ansiedad o depresión leve, promueve actividades de grupo o asesoramiento si es necesario.
Además, recuerda los cuidados preventivos habituales (mamografías, Papanicolaou,
evaluaciones de salud general) en las mujeres posmenopáusicas. Durante la perimenopausia,
asesora sobre la necesidad de anticoncepción hasta confirmar la menopausia y sobre el sexo
seguro para prevenir ITS.

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