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Tema 5

El documento aborda los principios informadores del Derecho eclesiástico español, destacando la libertad religiosa como el principio fundamental que sustenta los demás. También se analizan los principios de igualdad y no discriminación, laicidad positiva y cooperación con las confesiones religiosas, todos ellos esenciales para la integración y aplicación del Derecho en este ámbito. Estos principios buscan garantizar un marco legal que respete y promueva la diversidad religiosa en la sociedad española.

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Tema 5

El documento aborda los principios informadores del Derecho eclesiástico español, destacando la libertad religiosa como el principio fundamental que sustenta los demás. También se analizan los principios de igualdad y no discriminación, laicidad positiva y cooperación con las confesiones religiosas, todos ellos esenciales para la integración y aplicación del Derecho en este ámbito. Estos principios buscan garantizar un marco legal que respete y promueva la diversidad religiosa en la sociedad española.

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TEMA 5: PRINCIPIOS INFORMADORES DEL DERECHO

ECLESIÁSTICO ESPAÑOL VIGENTE

1.INTRODUCCIÓN
Podemos decir que son los valores supremos del ordenamiento jurídico que rigen en una
determinada materia. Normalmente, están especificados en la Constitución, pero no
tiene por qué.
La función de estos principios es importantísima, porque, por una parte, explican el
significado de las normas jurídicas, y de otra parte, sirven para la integración del
Derecho, es decir, para suplir las lagunas jurídicas.
Deben guiar, por tanto, el trabajo del legislador y de quienes han de aplicar el Derecho,
es decir, del poder judicial. Además, constituyen criterios para enjuiciar la legitimidad
de las normas jurídicas y constituyen un límite a las mismas. Por último, confieren
unidad sistemática al ordenamiento.
Estos principios son comunes al ordenamiento jurídico, a todas las ramas del Derecho, y
son 4 y a ellos se refiere el art 1.1 del Estado: libertad, igualdad, justicia y pluralismo
Pero la doctrina y jurisprudencia enumeran otros 4 para esta rama del Derecho:
-principio de libertad religiosa:
Es el más importante de los principios del derecho eclesiástico español, porque los
demás dependen de él de forma que no tendrían sentido sin él. Esto es así, porque los
demás son especifaciones de la libertad religiosa, así que éste es un presupuesto para la
existencia de los demás principios.
La libertad religiosa se refiere a un derecho fundamental y a un principio informador a
la vez:
 Como derecho fundamental: es una exigencia de justicia innata de la dignidad de
toda persona humana.
 Como principio informador, es de configuración jurídica y política del Estado.
Es decir, la garantiza.
Luego, implica que el Estado se considera a sí mismo incompetente para realizar
actos de fe, porque son cosa de los ciudadanos. Por ello, implica que el Estado
garantiza un ámbito para que las personas realicen esos actos de fe, para que
puedan tener cualquier convicción religiosa.
Deben restringir lo mínimo, por tanto, para asegurar al máximo esta libertad
religiosa e implica que el Estado debe ser aconfesional.
Uno de los instrumentos para garantizarla es la neutralidad de los poderes
públicos en materia religiosa, pero que sea éste el instrumento no quiere decir
que se excluyan los signos religiosos del todo.
El hecho de que sean neutrales no quiere decir que sean indiferentes ante el
hecho religioso. Pero sí genera un deber de promoción para que la libertad sea
real y efectiva.
Los titulares del derecho y del principio, son 2: las personas individualmente
consideradas (toda persona tiene libertad religiosa) y las confesiones religiosas, por
también formar parte del ámbito subjetivo del derecho fundamental.
-principio de igualdad y no discriminación por motivos religiosos:
Se recoge como principio y derecho fundamental en el artículo 14 CE. Este principio
tiene dos partes:
 Igualdad: todos los ciudadanos y confesiones religiosas tienen igual derecho de
libertad religiosa.
Esto no quiere decir que haya uniformidad, es decir, que todos tengan que ser
tratados del mismo modo. El hecho religioso se puede vivir mediante estructuras
muy diferentes según la confesión religiosa.
Ejemplo: si en un hospital un musulmán pide que se le alimente con hallal, eso
no quiere decir que se deba dar hallal a toda la planta de pacientes.
Francesco Ruffini solía decir: “tan injusto es tratar relaciones jurídicas
desiguales de forma igual, como tratar relaciones jurídicas iguales de forma
desigual”.
La igualdad es compatible con el reconocimiento de las particularidades de cada
confesión.
 No discriminación: es el límite al reconocimiento de esas particularidades.
El TS en varias sentencias ha venido reiterando que no toda desigualdad de trato
legislativo en una regulación es una vulneración del derecho de igualdad, sino
solo las que introduzcan una diferencia de trato entre situaciones
sustancialmente iguales y sin que exista justificación objetiva y razonable.
La no discriminación en la regulación de unas y otras confesiones es compatible
con el reconocimiento de particularidades.
Este principio también tiene dos titulares: las personas y las confesiones religiosas, éstas
últimas en dos sentidos:
a) Todas son iguales titulares del derecho de libertad religiosa, cosa distinta es que
puedan ejercerlo igual (no todas tienen la inscripción en el Registro).
b) En el desarrollo del mandato de la CE de cooperación con las confesiones
religiosas (art 16.3 CE), los poderes públicos están obligados a mantener una
actitud que en ningún caso implique la discriminación de unas respecto de otras.
-principio de laicidad positiva o aconfesionalidad del Estado:
El Estado español en su artículo 16.3 CE establece que ninguna confesión tendrá
carácter estatal. ¿Eso quiere decir que el Estado es aconfesional? No. La CE nunca die
que el Estado no es confesional, ni mencionada la laicidad.
En el primer proyecto de la CE, este precepto decía que el Estado no es confesional, la
cual sería una expresión más acertada. Lo que pone hoy día del carácter estatal hace
referencia a que no hay una religión de Estado, la cual nunca ha habido, ni la habrá. Lo
que ha habido es confesionalidad.
Hay que diferenciar, por tanto, la confesionalidad de la religión del Estado, que ésta
última el caso de las Iglesias nacionales de los Estados protestantes.
Luego, ¿cómo definimos el tipo de Estado que tenemos?
El Tribunal Constitucional, haciendo un análisis sistemático de preceptos de CE cree
que el sistema de relación con el hecho religioso que adopta el Estado español es el de
laicidad positiva.
Este sistema tiene su origen histórico en el dualismo de los cristianos y se fundamenta
en distintos ámbitos de la actuación de la Iglesia y del Estado, así como el respeto a
distintas concepciones religiosas y éticas que existen en sociedad.
En este sistema, el hecho religioso se concibe como un factor social que es positivo,
integrante del bien común. Merece, por tanto, un reconocimiento por parte del Estado.
Es aplicable la exigencia del artículo 92 CE de promover las condiciones para que se
lleven a cabo las manifestaciones del hecho religioso y la libertad religiosa sea efectiva
y real.
Esto es contrario al laicismo, donde todo hecho religioso queda confinado al ámbito
privado. En la laicidad positiva se garantiza el hecho religioso, que es lo que justifica el
mandato del artículo 16.3 CE de tener en cuenta las creencias de la sociedad y de
cooperar con la Iglesia Católica y demás confesiones.
La obligada neutralidad en materia religiosa, implícita en la CE, no implica la
indiferencia ante el hecho religioso.
-principio de cooperación con las confesiones religiosas:
Se deriva del artículo 16.3 CE: Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos
tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes
relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.

Establece un mandato que va dirigido a todos los poderes públicos y es de cooperar con
todas las confesiones religiosas. No obstante, hace una mención expresa a la Iglesia
Católica. Hay 3 razones por las cuales hace esta mención:
 El Estado venía manteniendo relaciones de cooperación con la Iglesia Católica
desde el siglo XVIII. Luego, lo que se quiere hacer ver es que ese sistema de
cooperación puede constituir modelo o paradigma que se puede extender a las
demás confesiones.
 La Iglesia Católica es la mayoritaria en España, sociológicamente.
 Ésta es clave: la CE es de 6/12/1978. Unos días después, el 3 de enero de 1979,
el Estado español firma cuatro acuerdos con la Santa Sede. Obviamente, estos ya
se habían negociado previamente. Entonces, lo que se pretende es disipar
cualquier duda que pudiera surgir acerca de la conciliación de esos acuerdos con
la CE.
El fundamento de este mandato constitucional de cooperación es doble:
-por una parte, se pretende que los grupos sociales, en este caso, las confesiones
religiosas, participen en las decisiones del poder político que les afecten.
-por otra parte, el fundamento radica en la consideración de las confesiones religiosas
como sujetos titulares del derecho a la libertad religiosa.
Esto lleva a aplicar el artículo 9.2 CE, que establece la obligación de los poderes
públicos de promover las condiciones para que la libertad, en este caso la religiosa, sea
real y efectiva.
Lo que queda sin determinar en el precepto es el modo de cooperación que deben
seguir. Obviamente, el medio idóneo es mediante la firma de acuerdos con las
confesiones religiosas. Sin embargo, la LO de libertad religiosa en su artículo 7 ha
establecido unos requisitos concretos para que el Estado español pueda firmar esos
acuerdos de cooperación con las confesiones.
Luego, no siempre es posible firmar esos acuerdos, porque para ello es necesario que las
confesiones reúnan dichos requisitos. Así es que solo existen acuerdos con 4 religiones.
Sin embargo, el Estado español puede llevar a cabo acuerdos de cooperación de forma
unilateral y es lo que hace.
La ley de la Jurisdicción Voluntaria modifica el artículo 60 CC y reconoce efectos
civiles a los matrimonios de determinadas confesiones religiosas (las que tienen notorio
arraigo en España) y esto lo hace de forma unilateral el Estado.

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