Ensayo
La resistencia antimicrobiana: una crisis silenciosa y
un desafío global para la salud y la medicina moderna
Introducción
La resistencia antimicrobiana (RAM) es una de las crisis sanitarias más graves y
crecientes a nivel global. Por otra parte,ocurre cuando microorganismos como
bacterias, virus, hongos y parásitos desarrollan mecanismos para neutralizar o
resistir los medicamentos diseñados para eliminarlos, lo que hace que infecciones
antes tratables se vuelvan persistentes y potencialmente mortales (OMSA, 2022;
PNUMA, 2023).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos internacionales
han advertido sobre la llegada de una "era post-antibiótica", donde procedimientos
médicos rutinarios y enfermedades comunes podrían ser letales. Además, esto
afecta no solo la salud humana, sino también la animal, vegetal y ambiental,
requiriendo un enfoque integral llamado "Una Sola Salud" (OMS, 2021). Por ende,
este ensayo analiza las causas principales de la resistencia, su impacto en la
sociedad y las estrategias que pueden aplicarse para lograr mitigarla.
Desarrollo
Un primer aspecto a considerar son las causas de la resistencia antimicrobiana. El
uso indebido de antibióticos en medicina humana, veterinaria y agricultura ha
acelerado el surgimiento de bacterias multirresistentes. Por ejemplo, la
automedicación y la venta libre de antibióticos en algunos países favorecen la
propagación de cepas resistentes (Laxminarayan et al., 2016). Es decir, los
microorganismos han desarrollado mecanismos de defensa como la producción de
enzimas, la modificación de sus estructuras celulares o la formación de biofilms
(Blair et al., 2015; Alcántar-Curiel, 2020; Czaplewski et al., 2016). Lo que reduce la
eficacia de los tratamientos. Sin embargo, este fenómeno no responde únicamente
a la biología, sino también a prácticas sociales y económicas vinculadas a la falta
de regulación y educación en salud (Dyar et al., 2017).
En segundo lugar, es importante destacar el impacto en la salud y la sociedad. La
RAM incrementa la mortalidad asociada a infecciones que antes eran tratables,
como la neumonía o las infecciones urinarias. De hecho, organizaciones
internacionales han advertido que para el año 2050 podrían morir hasta 10
millones de personas anualmente por infecciones resistentes (O’Neill, 2016).
Mientras tanto, los sistemas de salud enfrentan una presión económica enorme
debido a hospitalizaciones prolongadas y tratamientos más costosos (World Bank,
2017).
Además, en América Latina se han documentado tasas de resistencia superiores
al 50% en patógenos hospitalarios, lo que compromete la atención médica y
aumenta el riesgo de brotes intratables (Giono-Cerezo et al., 2020). Por el
contrario, la innovación tecnológica y los sistemas de vigilancia epidemiológica
han permitido contener parcialmente la crisis en países con mayor inversión en
investigación (Allegranzi & Pittet, 2009).
Un tercer punto es el papel de la ciencia y las estrategias de control. La OMS ha
declarado que nos encontramos en una era “post-antimicrobiana” si no se
implementan medidas efectivas (OMS, 2021). Por lo tanto, la vigilancia
epidemiológica y los programas de uso racional de antibióticos (PROA) son
esenciales para frenar la propagación de resistencias (Barlam et al., 2016). En
consecuencia, se deben implementar guías clínicas basadas en evidencia,
restringir el uso de antibióticos de amplio espectro y promover la educación
continua de profesionales y pacientes (Dyar et al., 2017).
Medidas básicas como higiene de manos, vacunas y control de infecciones
hospitalarias, redicen asi la necesidad de los distintos antibióticos. Sin embargo, la
innovación debe de ir de la mano con mecanismos que preserven la eficacia de
los nuevos tratamientos (Allegranzi & Pittet, 2009).
La investigación de nuevas terapias como fagos, péptidos antimicrobianos y
vacunas representa una alternativa viable (Czaplewski et al., 2016). Aun así, la
innovación científica no es suficiente sin políticas públicas sólidas que regulen la
producción y distribución de antimicrobianos (PNUMA, 2023). Finalmente, la
cooperación internacional bajo el enfoque “One Health”, que integra salud
humana, animal y ambiental, se presenta como la estrategia más prometedora
(OMSA, 2022).
Conclusión
La resistencia antimicrobiana es una crisis silenciosa que amenaza los logros de la
medicina moderna. Sus causas son complejas e involucran factores biológicos,
sociales y económicos, mientras que sus consecuencias abarcan tanto la salud
como la economía mundial. Por eso, se requieren acciones inmediatas que
combinen regulación, educación y que promocionen alternativas innovadoras, la
inacción tendría consecuencias catastróficas, no solo en términos de mortalidad,
sino que también por su gran impacto económico y social.
La sociedad debe comprender que el uso responsable de los antimicrobianos es
una responsabilidad compartida. Así también, los gobiernos y organizaciones
internacionales deben garantizar la equidad en el acceso a nuevas terapias. por lo
tanto, combatir la RAM exige colaboración global y compromiso multisectorial para
preservar la eficacia de los antibióticos en beneficio de las generaciones futuras.
La ventana de oportunidad para actuar se está cerrando. Como sociedad global,
debemos asumir la responsabilidad de preservar la eficacia de los antimicrobianos
para las generaciones futuras. El costo de no hacerlo sería incalculable.
Referencias
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Allegranzi, B., & Pittet, D. (2009). Role of hand hygiene in healthcare-associated infection
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