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Young Hearts

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Young Hearts

Posted originally on the Archive of Our Own at [Link]

Rating: Not Rated


Archive Warning: No Archive Warnings Apply
Categories: F/M, Other
Fandom: Original Work
Relationship: Original Female Character(s)/Original Male Character(s)
Character: Original Characters
Additional Tags: Love/Hate, Minor League Baseball, Students, University
Language: Español
Stats: Published: 2024-08-01 Words: 4,369 Chapters: 3/30
Young Hearts
by ATorres26R

Summary

Ella no lo soportaba, consideraba que el no era su tipo. Le habían hablado de él, cosas malas
malas más que buenas y se dejó llevar. El la miraba, ella le correspondía, pero hubo un
momento donde esas miradas se volvieron incómodas, y hasta cierto punto escalofriantes.
Ella lo notó, el no lo hizo. Y ahí fue cuando ella se prometió en no meterlo en su vida, se
arrepintiria, ya que si la estuvo observando un buen tiempo, ¿Porqué no le hablaría?

Por su parte el tenía una meta. Fracasó. Así que hizo otra, enamorarla. Había perdido su
tiempo en observarla, no lo haría más. Actuaría, solo había un problema, ¿Ella querría que lo
hiciera?
CAST
Chapter Notes
See the end of the chapter for notes

STARING

Aileen Hart —Isbaella Moner

Alexander Townsed — Darren Barnet

GUEST STARING

Candace Lawrence —Mary Mouser

Liv Rooney — Brec Bassinger

Austin Pattinson –Mace Coronel

Mason Reeves — Reed Hortsmann

Aleida Stinson — Bruna Marquezine

Eddie Potter — Xolo Maridueña

Josh Hart — Jacob Tremblay

SPECIAL GUEST STAR

Patrick Townsed — Brenton Thwaites

Becky Corbin — Conor Leslie.

Melissa Hart — Jennifer Aniston

Cómo vaya la historia se irán añadiendo más al CAST.

Chapter End Notes


Disfruta.
[Link].

6 de Agosto, 2024.

Aileen

He hablado con él solo unas cuantas veces, y puedo contarlas con los dedos de una mano.
Vamos a recordarlas un poco, saben que, mejor primero los pondré en contexto de cómo lo
conocí.

Probablemente se pregunten de quién estoy hablando. Pues, del chico cuyo nombre no supe
hasta después de varias semanas de estar en el mismo grupo, Alexander Townsed. No sabía
nada de él, pero sentía una profunda curiosidad. Suena extraño, ¿verdad? Un poco, porque
siento una conexión inexplicable con él.

Conocí a este chico hace tres años, en agosto de 2021. Una amiga de la escuela comenzó a
salir con un chico de otro grupo. No me juntaba mucho con ella, pero teníamos amigos en
común y así empezamos a llevarnos. Dos meses después, me di cuenta de que cuando su
novio venía a verla al salón, no venía solo. Con él llegaban dos chicos, Randy y el
innombrable. Aunque le llamaba así porque no conocía su nombre, no era por malicia, si no
porque realmente nunca me importó preguntar.

Varios amigos, incluido Randy, nos juntábamos, pero Alexander nunca lo hacía. La excusa
que nos daba el novio de mi amiga era que estaba demasiado ocupado.

El tiempo pasó y en el siguiente semestre compartimos clases, aunque nunca hablamos. Mi


amiga terminó con su novio y dejamos de ser amigas. Randy también estaba en nuestro
grupo, pero nunca me habló. De esa época rescato dos cosas, conocí a mi mejor amiga, Liv, y
supe que a Alexander no le agradaba, cosa que descubrí cuando hablamos por primera vez.

*Primera Vez

23 de febrero de 2022

Tuve una noche difícil preparando una presentación para mi clase. Apenas dormí,
despertándome cada media hora por el ruido de mis vecinos. Aunque me ofrecí con Liv para
ser las primeras en exponer, ella se enfermó y tuve que hacerlo sola.

Me gusta exponer y ser la primera, pero esa vez no fue posible. La representante del grupo,
Stephanie, lo impidió. A pesar de todo, me levanté, desayuné y me arreglé para la clase.
Cuando lo hice, le mande un mensaje a Liv.

"Recupérate pronto, Rata."


Salí de la casa faltando media hora para la clase, ya habían recogido a mi hermano y mi
mamá ya se había ido.

Me subo al metro y veo que ya son pasadas las 3, tengo 5 min para llegar.

Obviamente, no lo hice. Pero por el grupo del salón me entero que no hay maestra aún.

10 minutos más y llegó al edificio. Corró para alcanzar el elevador que está apunto de
cerrarse.

Cuando veo que es imposible, intentó mínimo llamar la atención del tipo adentro.

No lo logré.

–Espera, detén el ascensor.–Grito.

Las puertas se cierran.

–Imbécil.–Susurro a la nada, seguro nadie me oyó.

Las puertas se abren de nuevo y veo a un sujeto familiar, me doy la vuelta y entró lentamente.

–Gracias. –Le agradezco.

—¿De casualidad me llamaste "imbecil "?

—¿Perdona?

---Me llamaste imbécil. —Afirma.

¿Cómo se dio cuenta?

—Ahh, no, no lo hice.

—Sí. Seguro lo imaginé.

—Puede ser.

—Trataba de detenerlo.

—Sí, seguro que sí.

Volteó en dirección a él pero evitando el contactó visual habló de nuevo.— En verdad lo


siento, fue un día muy agitado y tengo que dar clase con la licenciada Smith, no puedo llegar
tarde. Quiero impresionar.

—Tranquila, me imaginó.

Ni siquiera le importó mi disculpa. Odioso.


Las puertas del ascensor se abren y caminamos al salón. —Imbécil. –suelto en susurró, de
verdad espero que no me haya escuchado de nuevo.

Llegamos y antes de entrar nos encontramos a la licenciada.

—Señorita Hart, parece un poco agitada.

—Culpe a su día, ella solo se concentraba en su clase. —El odioso interviene.

—Su clase sobre...... —La licenciada empieza

—El tiempo que tardamos en llegar a una escena y sobre como afecta a la misma.– Digo
firmemente

—Se aprendió su tema, ya es algo. Espero que su clase me impresione.

—Lo hará, es lo que busca. —Imbécil habla de nuevo

—¿Ustedes se hablan? –Cuestiona la licenciada.

Yo quiero responder pero el imbécil me gana.

—Es una vieja amiga. Licenciada, por favor no sea dura con ella, todos tenemos días así.

¿Qué le pasa ? Es un odioso.

El idiota nos abre la puerta y nos deja pasar primero, él entrá y cierra la puerta.

La maestra camina a su escritorio y en voz baja nos dice. —No prometo nada.

El voltea a verme mientras nos dirigimos a nuestros respectivos lugares y me susurra cuando
ve que la licenciada ya está en su escritorio. —De nada.

Solamente ruedo los ojos.

Desde ahi siempre será fue el "Odioso".

Alexander

No es que tenga una lesión grave, pero estar lesionado me ha hecho reconsiderar unirme al
equipo de la facultad este año. No sé si mi cuerpo esté listo para enfrentar otra temporada
mas al 100 el reto físico del béisbol universitario por tercer año al hilo.

Sin dudarlo mucho siempre he creído que mi abuelo me heredó su habilidad en el béisbol, el
me hizo amar este deporte. Bueno, el y Ken Griffey Jr.

En mi vida solamente tengo 3 cosas que ne hacen levantarme por las mañanas.
Número Uno, mi carrera. Desde joven, había sentido una atracción inmediata hacia esta
disciplina. Simplemente no era solo el estudio de los delitos y sus causas, sino un
compromiso profundo con entender las complejidades del comportamiento humano.

Cada clase, cada investigación, era una oportunidad para profundizar en la mente criminal,
para desentrañar los hilos invisibles que llevaban a alguien a cometer actos que desafían la
moral y la ley.

Número Dos, se qué sonará como si estuviera citando a Dominc Toretto pero sí, mi familia
siempre será una de las cosas más importantes para mí.

Y Número Tres, ¿Aún no adivinan? Bueno, les diré la respuesta, el Béisbol. Cómo ya lo
mención antes, mi abuelo tiene la culpa de que empezará a amar el béisbol. La primera vez
que entré a un parque de pelota, fue a los 3 años y desde entonces, solamente 3 años y por
lesión, no tuve contacto con el béisbol. Ya se pu den imaginar cómo la pasé en esos tiempos.

Sentimentalmente hablando, no suelo demostrar afectó, ni a mis amigos, ni a mi familia, ni a


nadie, con el único que tengo una debilidad es con mi primo Sheldon, aunque eso sí, si te
quiero, te lo haré saber, aunque tú no te darás cuenta.

En mis 22 años de existencia, solo he tiendo 3 novias, Amy, Kayla y Litzy.

Para ser sincero, 3 niñas expectaculares que la vida me dio la oportunidad de conocer.

Cada una de ellas a su manera me enseñó algo diferente, y sinceramente a las 3 les agradezco
la experiencia que me brindaron.

Cuando entre a la universidad estaba soltero y lo hice durante dos años y medio. Aunque en
esos años, tuveo mis cosas con varias, primero fue con Paulette, después Amy otra vez,
Meredith, Meredith Howard, Alexa y la más reciente, Iris.

En estos momentos me encuentro saliendo con iris. Con ella si he tenido ya saben......."la
charla" pero pues viéndome lo menos mal educado que se puede, siempre le digo que así
estamos bien.

Yo sé que suena un poco egoísta pero, es verdad, así estamos bien, o al menos yo lo estoy.

En cuanto a mis amigos en la facultad, Eddie y Aleida, fueron los que me acogieron cuando
llegué y no conocía a nadie. Ellos fueron, son y serán una gran ayuda y compañía durante mi
carrera. Los quiero mucho a ambos.

Aileen Hart, ella es sin duda una chica atractiva, pero nuestra interacción ha sido difícil.
Siempre me hacía mala cara, lo cual me llevó a minimizar nuestra relación. Aunque sé que
hay una atracción entre nosotros y que ella también lo sabe, en verdad lo lamento por algo
que sucedió y siento que eso ha generado resentimiento de su parte.

Todo esto lo cuento por que se que hay algo más entre nosotros. No se que sea. No se si no lo
hay y a lo mejor solo soy yo. Tendré que averiguarlo.
[Link] Familiares.
Chapter Notes
See the end of the chapter for notes

Alexander

El último día de vacaciones había llegado y tenía el plan perfecto para pasarlo: un maratón de
béisbol. Me levanté y me metí a bañar de inmediato. Al salir de la ducha, el aroma a café
recién hecho y tostadas llenaba la casa, un indicio del ajetreo matutino en la cocina.

Me dirigí a mi cuarto para vestirme, pensando en el emocionante día que me esperaba frente
al televisor, disfrutando de cada jugada y cada inning. Sin embargo, cuando estaba buscando
la camiseta de mi equipo favorito, mi hermano irrumpió en mi cuarto, sin tocar la puerta.

—¡Nuestros primos y tía están abajo! —exclamó con entusiasmo.

—¿Tan temprano? —me quejé.

—Son las doce del mediodía.

—¿Tan temprano? —repetí.

Él sonrió y me lanzó mi camiseta.

—Estaba en la lavadora. Solo muévete, ¿quieres?

—Voy en unos minutos.

Mi relación con mi hermano era muy buena, mi mejor aliado, mi mejor consejero y mi
maestro. Literalmente ha sido mi padre durante casi diez años y siempre le estaré agradecido
por todo lo que me ha enseñado.

Salió del cuarto y regresó momentos después.

—Oye, por cierto, Becky y Riley también vendrán en unos diez minutos. Solo no tardes
tanto.

—De acuerdo —asentí.

Después de que mi hermano saliera del cuarto, me apresuré a vestirme. No quería perderme
el maratón de béisbol, pero también sabía que era importante pasar tiempo con la familia.
Mientras me ponía la camiseta, escuché las risas y las conversaciones provenientes de la sala.
Parecía que todos ya estaban divirtiéndose.
Bajé las escaleras y encontré a mis primos y mi tía sentados en el sofá, charlando
animadamente. Mi hermano estaba en la cocina preparando algo, y al verme, me saludó con
un gesto.

—¡Por fin apareces! —dijo mi tía con una sonrisa—. Pensé que te habías perdido.

—Estaba preparándome para el maratón de béisbol —respondí, medio en broma, medio en


serio.

Nos reímos y me uní a la conversación. Justo en ese momento, la puerta principal se abrió de
golpe y mi primo Sheldon entró corriendo. Sin previo aviso, se lanzó hacia mí y me abrazó
con fuerza.

—¡Te extrañé mucho! —exclamó Sheldon, su entusiasmo era contagioso.

—¡Sheldon! —respondí, devolviéndole el abrazo—. ¡Yo también te extrañé!

Sheldon siempre había sido el más efusivo de mis primos, y su abrazo cálido y sincero me
recordó lo mucho que valoraba estos momentos familiares.

Mientras todavía estaba abrazando a Sheldon, vi a mi prima Felicia acercarse con una
sonrisa. Felicia, que tenía diecinueve años, era dos años menor que yo y siempre había sido
como una hermana pequeña para mí.

—¡Felicia! —exclamé, soltando a Sheldon y acercándome a ella—. ¡Qué bueno verte!

—¡Hola! —respondió Felicia, dándome un abrazo—. No podía perderme el último día de tus
vacaciones.

—Y yo no puedo imaginarme un mejor final —dije, sonriendo.

Nos sentamos en la sala, y mientras todos se acomodaban, me volví hacia Felicia.

—¿Cómo te está yendo en la facultad? —le pregunté con interés—. ¿Qué piensas hacer
después?

Felicia se iluminó al hablar de sus estudios.

—La facultad va bien. Estoy en mi segundo año de Psicología y me encanta. Quiero trabajar
con niños en el futuro, quizás en una clínica o en una escuela.

—Eso suena genial —dije, realmente impresionado—. Siempre has tenido una habilidad
especial con los niños.

Felicia sonrió, agradecida por el cumplido. Luego, recordé algo que había querido
preguntarle.

—Oye, ¿cómo va todo con tu novio? —pregunté, curioso—. ¿Cuándo podré conocerlo?

Felicia se rió suavemente, un poco tímida.


—Alex está bien. Hemos estado saliendo por casi un año ahora. Es increíble, realmente me
apoya en todo. Y, bueno, él ha estado queriendo conocerte también. Quizás podamos planear
algo pronto, una cena o una salida juntos.

—Eso suena perfecto —dije—. Estoy ansioso por conocer al chico que ha logrado robarte el
corazón.

Nos reímos y continuamos conversando. Poco después, el timbre de la puerta sonó y me


ofrecí a abrir. Al hacerlo, Riley, la hija de mi cuñada, me vio y corrió hacia mí con
entusiasmo.

—¡Tío Alex! —exclamó Riley, levantando los brazos para que la cargara.

Me agaché y la levanté, dándole un abrazo. Riley siempre había sido muy cariñosa y ver su
sonrisa me alegraba el día.

—¡Riley! —dije con una sonrisa—. ¿Cómo estás, pequeña?

—¡Muy bien! —respondió ella, abrazándome fuerte—. ¡Mamá me dejó traer dulces!

—Eso suena divertido —le dije, riendo—. Vamos a tener una fiesta entonces.

Cerré la puerta y llevé a Riley a la sala, donde todos estaban reunidos. Becky, siempre tan
enérgica, había comenzado a sacar los juegos de mesa mientras los demás charlaban
animadamente.

Decidimos jugar uno de los juegos de mesa mientras el televisor de fondo mostraba los
primeros innings del partido. Entre risas, bromas y competitividad amistosa, el tiempo pasó
volando. Mi hermano, quien normalmente no participaba mucho en los juegos, esta vez se
unió, lo cual hizo todo aún más divertido.

A medida que el día avanzaba, Becky sugirió que saliéramos al patio a jugar un poco de
béisbol nosotros mismos. A todos nos pareció una gran idea. Nos dividimos en equipos, con
mi hermano y yo en equipos opuestos. Fue una experiencia increíble, recordándome los
veranos pasados, antes de que las responsabilidades y los estudios nos consumieran tanto
tiempo.

Después del juego,egresamos a la casa, cansados pero felices. Nos sentamos alrededor de la
mesa del comedor, disfrutando de una comida sencilla pero deliciosa que mi tía y mi hermano
habían preparado juntos. Las conversaciones siguieron fluyendo, llenas de anécdotas y planes
para el futuro.

Mientras comíamos, Becky, siempre curiosa y llena de energía, se volvió hacia mí.

—Oye, Alex —dijo Becky—, me estaba preguntando, ¿te unirás al equipo de béisbol de la
facultad este año?

La pregunta me tomó por sorpresa. Siempre me había gustado el béisbol, pero unirme al
equipo de la facultad era algo que aún no había decidido.
—Bueno, ya he estado en el equipo durante dos años —respondí, tomando un sorbo de mi
bebida—. Creo que es tiempo de darle oportunidad a los nuevos.

Becky arqueó una ceja, claramente interesada.

—¿Por qué no? Eres muy bueno y sé que te encanta el deporte. Además, sería una gran
oportunidad para ti.

Antes de que pudiera responder, Felicia intervino.

—Estoy de acuerdo con Becky, Alex. Eres un gran jugador y sería una pena que no siguieras
en el equipo. Además, podrías ayudar a los nuevos jugadores a mejorar y aprender.

—Sí, lo sé —dije, sonriendo—. Pero también tengo que considerar mis estudios y el tiempo
que tengo disponible. No quiero comprometer mi rendimiento académico. Además, quiero
enfocarme en otras cosas este año.

Mi hermano, que había estado escuchando, intervino.

—Podrías seguir jugando de forma recreativa, Alex. Sé que es algo que realmente disfrutas y
siempre has sido capaz de manejar bien tus responsabilidades. Además, sería una buena
manera de relajarte y hacer nuevos amigos.

Asentí, reconociendo que tenían razón. El béisbol siempre había sido una gran pasión para mí
y aunque no estuviera en el equipo oficial, seguir jugando de forma recreativa era una buena
idea.

—Eso suena bien —dije, mirando a Becky y a Felicia—. Quizás pueda encontrar un
equilibrio entre los estudios y el deporte, sin estar en el equipo oficial.

—¡Genial! —exclamó Becky—. Estoy segura de que lo harás increíblemente bien en


cualquier cosa que decidas.

Felicia asintió con entusiasmo.

—Sí, Alex, seguro que encontrarás la manera de hacer todo lo que te propongas. Siempre has
sido bueno organizándote.

Continuamos la comida con un ambiente aún más animado. Las conversaciones sobre planes
futuros y anécdotas del pasado llenaban la sala, creando una atmósfera cálida y acogedora.

En un momento, todos nos encontrabamos en la sala viendo el juego y mi sobrina Riley,


siempre curiosa y directa, me lanzó una pregunta inesperada.

—Oye, tío Alex —dijo Riley, con una sonrisa pícara—, ¿tienes novia?

La pregunta me tomó por sorpresa y sentí cómo todos los ojos se posaban en mí, expectantes.
Decidí ser honesto, pero sin revelar demasiado.
—Bueno, sí, estoy saliendo con alguien en este momento —respondí, tratando de mantenerlo
vago.

Hubo un murmullo de sorpresa y algunos gestos de felicitación, pero rápidamente aclaré las
cosas.

—Pero es algo casual, no es nada serio ni establecido —añadí, queriendo evitar


malentendidos.

Mi tía, siempre directa y franca, intervino enseguida.

—Bueno, hijo, si estás saliendo con alguien, debes ser claro y honesto con ella. No juegues
con los sentimientos de la chica.

Asentí, agradeciendo su consejo, y me prometí a mí mismo tomar sus palabras en serio.

Felicia, mi prima, también estaba intrigada.

—¿Quién es ella, Alex? —preguntó Felicia con una sonrisa curiosa.

Decidí mantener la privacidad de la situación y negué a revelar más detalles.

—Es solo alguien que conocí recientemente, no es nadie que conozcan —respondí evasivo.

Felicia asintió comprensiva, respetando mi privacidad. O al menos eso creo.

—¿Sabes, Alex? — mi hermano hablocon una sonrisa—. Ahora entiendo por qué siempre
agarro tu auto y está sin gasolina. Apuesto a que esa chica vive lejos.

Me detuve por un momento, sorprendido, antes de estallar en risas. Mi hermano siempre


tenía una manera única de hacerme sonreír incluso en los momentos más inesperados.

—¡Tienes razón! —exclamé entre risas—. Creo que tengo que empezar a planificar mis
viajes un poco mejor.

Mi hermano rió y me dio una palmada en el hombro.

—Bueno, al menos ahora tienes una buena excusa —dijo, con una sonrisa cómplice—. Solo
asegúrate de que no te quedes varado en el camino.

La sala se lleno de risas y Felicia opino.

—¡Ja! ¡Ya te atraparon, Alex! —dijo Felicia, riendo junto con los demás—. Pero en serio,
siempre es bueno tener a alguien especial en tu vida, incluso si es solo casual. Solo asegúrate
de ser honesto contigo mismo y con ella.

—Bueno, en realidad no vive tan lejos —aclaré, entre risas, siguiendo el juego de mi
hermano—. Son solo como hora y media de camino. Pero admito que a veces olvido llenar el
tanque.
—Una hora y media no es mucho —dijo mi tía, con una sonrisa cálida—. Cuando encuentras
a alguien especial, el tiempo y la distancia parecen no importar tanto. Solo asegúrate de que
valga la pena y de ser siempre honesto con ella, como mencioné antes.

Asentí, apreciando su consejo.

—Lo haré, tía. Gracias —respondí sinceramente.

Mi tía me miró con afecto y agregó:

—Recuerda que las relaciones se construyen con tiempo y esfuerzo. No importa si es algo
casual o serio, lo importante es que seas sincero contigo mismo y con ella.

—Sí, tienes razón —dije, pensando en sus palabras. Sabía que mi tía siempre hablaba desde
la experiencia y el cariño, y sus consejos eran valiosos para mí.

Felicia intervino, aún sonriendo.

—Y no olvides contarnos más cuando esté más avanzado, queremos conocerla también —
dijo con un guiño.

—Claro, cuando llegue el momento adecuado —respondí, sonriendo de nuevo, feliz de tener
una familia tan involucrada y amorosa.

La conversación se desvió hacia otros temas y seguimos disfrutando del tiempo juntos,
creando más recuerdos en ese último día de vacaciones.

—Bueno, chicos, creo que es hora de limpiar —dijo mi tía, levantándose de la mesa—. No
quiero que dejemos todo este desorden para más tarde.

—Déjame ayudarte, tía —me ofrecí, levantándome también.

Antes de que pudiera empezar a recoger los platos, Becky intervino.

—No te preocupes, Alex, yo me encargo —dijo con una sonrisa—. Tú has estado
entreteniendo a todos y mereces un descanso.

—Vamos, Becky, puedo ayudar. No es problema —insistí, queriendo contribuir.

Pero Becky no cedió.

—De verdad, Alex. Has hecho bastante por hoy. Además, Felicia y Riley también me
ayudarán. —Felicia y Riley asintieron con entusiasmo, listas para colaborar.

—Está bien —dije, agradecido por su consideración—. Pero si necesitas algo, solo dímelo.

—Lo haremos, no te preocupes —respondió Becky, guiñándome un ojo.


Con una sonrisa, me alejé y me dirigí a la sala, donde mi hermano ya estaba acomodándose
en el sofá para ver el siguiente partido del maratón de béisbol. Me senté junto a él,
sintiéndome afortunado de tener una familia tan unida y colaborativa.

—Listo para el próximo juego? —me preguntó mi hermano, ofreciéndome una bebida.

—Está bien, pero primero tengo que hacer algo en mi habitación. No tardaré —dije,
dirigiéndome hacia las escaleras.

Una vez en mi habitación, saqué mi teléfono y le envié un mensaje a Iris. Habíamos estado
hablando mucho últimamente y quería aprovechar unos minutos para ponerme al día con ella.

"Hola, Iris. ¿Cómo estás? ¿Cómo va tu día?", escribí.

Unos segundos después, mi teléfono vibró con su respuesta.

"¡Hola, Alex! Todo bien, aquí disfrutando del día. ¿Y tú? ¿Qué tal tus vacaciones?"

Le conté sobre la visita sorpresa de mis primos y tía, y lo divertido que estaba siendo el día.
Estuvimos intercambiando mensajes por unos minutos, y me perdí en la conversación,
disfrutando de nuestra charla.

De repente, escuché un suave golpe en la puerta.

—Adelante —dije, mirando hacia la puerta mientras seguía tecleando.

Felicia asomó la cabeza, con una sonrisa en el rostro.

Al ver a Felicia, envié un último mensaje a Iris.

"Te tengo que dejar, están esperándome para ver el juego. Hablamos después. Cuídate."

"Disfruta, Alex. Hablamos luego. Besos", respondió Iris.

Guarde mi telefono y mi vista volvio hacia Felicia.

—¿Tienes un momento, Alex? —preguntó, con una expresión seria.

—Claro, Felicia. ¿Qué pasa? —respondí, dejándome caer en la cama y haciendo un gesto
para que se sentara.

Felicia se sentó en la silla junto a mi escritorio y suspiró antes de hablar.

—Quería pedirte un consejo sobre Alex, mi novio. He estado pensando mucho en nuestra
relación y hay algunas cosas que me tienen preocupada —dijo, mirando al suelo por un
momento antes de volver a levantar la vista.

—Entiendo. ¿Qué es lo que te preocupa exactamente? —le pregunté, dispuesto a escuchar.

—Bueno, últimamente ha estado muy ocupado con su trabajo y sus estudios. Apenas tenemos
tiempo para vernos y cuando estamos juntos, parece distraído. No sé si es solo el estrés o si
hay algo más. Quiero apoyarlo, pero también necesito sentirme valorada en la relación —dijo
Felicia, con una mezcla de tristeza y preocupación en su voz.

—Es normal que haya momentos difíciles, especialmente cuando ambos están ocupados. Lo
importante es la comunicación. ¿Has hablado con él sobre cómo te sientes? —le sugerí,
tratando de ser lo más comprensivo posible.

—Sí, lo intenté, pero siempre parece tan agobiado. No quiero añadir más presión a su vida —
respondió Felicia, mordiéndose el labio.

—Entiendo. A veces es difícil encontrar el momento adecuado para estas conversaciones,


pero es esencial para que ambos sepan en qué punto están. Intenta hablar con él cuando estén
relajados y dile que es importante para ti. Sé honesta sobre tus sentimientos sin culparlo.
Puede que no se dé cuenta de cómo te afecta su distracción —dije, recordando consejos
similares que me habían dado en el pasado.

Felicia asintió, pareciendo un poco más tranquila.

—Tienes razón, Alex. Hablaré con él la próxima vez que estemos juntos. Gracias por
escuchar y por tu consejo —dijo, con una pequeña sonrisa.

—Siempre estoy aquí para ti, Felicia. No dudes en venir a mí cuando necesites hablar —le
respondí, sonriendo también.

Felicia se levantó y me dio un abrazo rápido antes de salir de la habitación.

—Gracias, Alex. De verdad.

—No hay de qué. Ahora bajemos, antes de que Becky nos regañe —dije, bromeando un poco
para aligerar el ambiente.

Felicia rió y ambos bajamos juntos las escaleras, listos para unirnos al resto de la familia.

El día había sido largo pero increíblemente satisfactorio. Después de pasar tiempo con la
familia, reír, jugar y disfrutar de una buena comida, finalmente era hora de descansar. Me
despedí de todos, me aseguré de que la casa estuviera en orden y subí a mi habitación.

Me puse cómodo en la cama y saqué mi teléfono para revisar mis mensajes y redes sociales.
Mientras deslizaba por las historias de Instagram, una en particular llamó mi atención: era de
Aileen, una chica que siempre me había intrigado. Aileen y yo no habíamos interactuado
mucho, pero había algo en ella que despertaba mi curiosidad.

Su historia mostraba una foto de una reciente excursión a la playa. En la imagen, Aileen
estaba de pie con una gran sonrisa, y un niño pequeño abrazaba sus piernas. La escena era
tierna y alegre, y su sonrisa parecía contagiar felicidad. Me quedé mirando la foto por unos
momentos, pensando en lo divertido que sería conocerla mejor.

De repente, la puerta de mi habitación se abrió y mi hermano asomó la cabeza.


—¿Todavía despierto, Alex? —preguntó con una sonrisa—. Parece que alguien ha tenido un
día ocupado.

—Sí, solo estoy revisando algunas cosas antes de dormir —respondí, apagando la pantalla
del teléfono y dejándolo a un lado.

—Quería decirte que hoy fue un buen día. Me alegra que todos hayan venido y que nos
hayamos divertido tanto —dijo, entrando en la habitación y sentándose al borde de la cama.

—Sí, fue genial. Gracias por organizar todo y por estar siempre ahí para todos nosotros —
dije, agradecido por su esfuerzo y dedicación.

—Es lo mínimo que puedo hacer. Sabes que siempre estaremos aquí el uno para el otro —
respondió, dándome una palmada en el hombro—. Bueno, ya es hora de dormir. Mañana será
un nuevo día.

—Claro, hermano. Buenas noches —le dije, viendo cómo se dirigía a la puerta.

—Buenas noches, Alex. Descansa.

Cuando se fue, apagué la luz y me acomodé bajo las sábanas. Pensé brevemente en Aileen y
su sonrisa, y en todas las personas especiales que tenía en mi vida. Con una sonrisa en el
rostro, cerré los ojos y dejé que el cansancio del día me llevara al sueño, agradecido por cada
momento vivido y emocionado por lo que el futuro podría traer.

Chapter End Notes

Disfruta.

Se añaden al cast...

Rowan Blanchard — Felicia Hart

Austin Maturo — Sheldon Hart

SPECIAL GUEST STAR

Drew Barrymore — Laurel Hart


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