Universidad de los Andes
Facultad de Ingeniería
Escuela de Civil
Departamento de Estructuras
Estructuras II
Introducción al Método de los Elementos
Finitos
Alumnos:
Juan Bracho
Diego Diaz
Antonio Valero
Mérida, Venezuela
Septiembre, 2023
Introducción
El método de los elementos finitos (MEF) es una estrategia computacional utilizada para
abordar situaciones complejas en ingeniería, ciencias físicas y otras ramas del
conocimiento. Esta técnica consiste en fraccionar un medio continuo en múltiples partes
pequeñas, llamadas elementos, que se conectan entre sí a través de puntos denominados
nodos. Las leyes físicas que rigen el comportamiento del sistema completo también se
aplican, de forma local, a cada uno de estos elementos.
En los últimos años, el MEF se ha vuelto una herramienta fundamental para resolver
problemas técnicos y científicos que antes resultaban prácticamente intratables con los
métodos matemáticos convencionales. En el pasado, se requería construir modelos físicos,
ponerlos a prueba y corregir errores de manera repetitiva, lo que generaba altos costos
económicos y prolongaba los tiempos de desarrollo.
Gracias al MEF, es posible simular el comportamiento de un sistema real a través de un
modelo matemático más flexible, económico y fácil de ajustar que un prototipo físico. No
obstante, se trata de una aproximación, ya que se basa en ciertos supuestos simplificadores.
A pesar de ello, la necesidad de prototipos físicos ha disminuido, ya que las primeras
versiones pueden estar mucho más cerca de la solución óptima.
Definición del método
El método de los elementos finitos (MEF) es una técnica aproximada que permite abordar
problemas en medios continuos mediante un enfoque discreto. Esto se logra a través de los
siguientes principios:
Representación de la geometría: Se realiza una división física del sistema
continuo en un número limitado de subregiones llamadas elementos, los cuales se
vinculan entre sí a través de puntos específicos conocidos como nodos. Estos nodos
marcan las conexiones entre elementos vecinos.
Modelado del conjunto: La solución del sistema completo se obtiene considerando
el comportamiento individual de los elementos y luego ensamblándolos, siguiendo
las reglas aplicables a sistemas discretos.
Aproximación de las incógnitas: En lugar de resolver funciones continuas
complejas, las soluciones se estiman mediante valores localizados en los nodos, lo
que se conoce como discretización matemática.
Definición del comportamiento local: El modo en que varía el sistema dentro de
cada elemento se determina utilizando funciones especiales llamadas funciones de
forma o funciones de interpolación, que relacionan los valores en los nodos con el
comportamiento interno del elemento.
En resumen, el MEF transforma un sistema continuo en un modelo compuesto por partes
discretas, un proceso conocido como discretización física, y aproxima las variables del
problema con funciones definidas sobre un conjunto limitado de puntos, lo cual se
denomina discretización matemática.
Ventajas del método de los elementos finitos
El MEF ofrece varios beneficios en comparación con métodos tradicionales de análisis:
Disminuye la cantidad de pruebas físicas requeridas sobre prototipos.
Permite abordar problemas que antes no podían resolverse con métodos clásicos.
Acelera significativamente el proceso de desarrollo de diseños y soluciones.
Facilita un estudio detallado del comportamiento estructural del sistema analizado.
Clasificación de estructuras
Las estructuras pueden clasificarse en dos grandes grupos: discretas (o reticulares) y
continuas.
Las estructuras discretas están formadas por una red de componentes claramente definidos,
conectados en puntos específicos. Estas conexiones forman una especie de malla
estructural. La principal característica de este tipo de estructuras es que su comportamiento
deformacional puede describirse con precisión mediante un número limitado de parámetros,
tales como los desplazamientos en los puntos de unión. Esto permite representar el
equilibrio del sistema completo a través de un conjunto finito de ecuaciones que reflejan
esas deformaciones.
A diferencia de las estructuras discretas, en los sistemas continuos no se puede dividir el
conjunto, desde un principio, en una cantidad limitada de componentes estructurales
separados. Al seleccionar cualquier porción del sistema, se encuentra que está conectada al
resto mediante una infinidad de puntos, lo que impide aplicar directamente el mismo
enfoque usado en modelos discretos. En estos casos, los puntos de conexión definidos y
finitos que eran clave en el análisis de estructuras discretas simplemente no existen.
Hipótesis de Discretización
En una estructura de tipo discreto, su deformación se describe mediante un conjunto
limitado de parámetros —como desplazamientos lineales y rotaciones— que se agrupan en
un vector llamado Δ. Cada componente de este vector representa una posible manera en que
la estructura puede deformarse, por lo que el número total de modos de deformación está
determinado por la cantidad de elementos en ese vector.
En contraste, un medio continuo posee un número infinito de formas de deformarse, todas
independientes entre sí. Esto se debe a que cada punto del medio puede moverse sin que
ello afecte necesariamente al resto, incluso si se mantienen fijos muchos otros puntos.
Por consiguiente, no es posible representar la deformación de un cuerpo continuo mediante
un simple vector finito como Δ. En su lugar, se requiere una función vectorial denominada
u, que describe el desplazamiento en cualquier punto del medio. Esta función tiene tres
componentes escalares, correspondientes a las deformaciones en las tres direcciones del
espacio.
Esta función de desplazamiento, u, es la solución teórica de la ecuación diferencial que rige
el comportamiento del sistema. Si el problema está bien formulado, esta función debería
cumplir con las condiciones de contorno establecidas. Sin embargo, no siempre se puede
obtener una expresión matemática simple o calculable para esta función. En muchos casos,
conocer u de forma exacta es simplemente inviable.
Para afrontar este desafío, el Método de los Elementos Finitos (MEF) emplea lo que se
conoce como la hipótesis de discretización, que se basa en los siguientes principios:
El medio continuo se divide en una serie de subregiones adyacentes, pero sin
superposición, usando líneas o superficies imaginarias. Estas subregiones se
denominan elementos finitos, y tienen formas geométricas simples y estándar.
Los elementos se conectan entre sí en ciertos puntos clave, denominados nodos.
Los desplazamientos en estos nodos son las principales incógnitas del problema, y
su conocimiento permite determinar por completo la forma deformada de toda la
estructura. Solamente estos desplazamientos nodales se consideran como variables
independientes.
El movimiento de cualquier punto dentro de un elemento se calcula a partir de los
desplazamientos en sus nodos. Para esto, se utilizan funciones de interpolación,
específicas de cada elemento, que permiten estimar el desplazamiento en cualquier
ubicación interior a partir de los valores en los nodos. Estas funciones deben
asegurar que la deformación sea continua en las zonas de unión entre elementos.
Combinando las funciones de interpolación con los desplazamientos nodales, se
puede determinar cómo se deforma el elemento internamente. A su vez, estas
deformaciones se traducen, mediante las leyes constitutivas del material, en
tensiones internas tanto dentro del elemento como en sus bordes.
Cada elemento tiene asociado un sistema de fuerzas concentradas en los nodos que
equilibra tanto las tensiones en su contorno como las cargas externas aplicadas.
Existen dos ideas centrales en esta hipótesis que merecen especial atención:
1. La función u, que representa la solución del problema, se aproxima de forma local e
independiente dentro de cada elemento. El analista puede elegir distintas funciones
de interpolación para diferentes elementos, siempre y cuando se respete cierta
continuidad en las zonas de contacto entre ellos.
2. Esta aproximación se construye utilizando solo un número reducido de parámetros,
que son los valores de la función en los nodos del elemento (y en algunos casos,
también sus derivadas).
Esta hipótesis de discretización es la base fundamental del MEF, motivo por el cual se lo
describe como un método de discretización de parámetros distribuidos. La forma en que se
aplica esta aproximación se conoce como formulación en desplazamiento.
Evidentemente, este enfoque introduce ciertos errores. En primer lugar, no siempre se
puede garantizar que las funciones de interpolación elegidas respeten plenamente la
continuidad de los desplazamientos entre elementos vecinos, lo que puede provocar
incompatibilidades en las fronteras. En segundo lugar, al trasladar las fuerzas equivalentes a
los nodos, las condiciones de equilibrio solo se satisfacen en estos puntos, y no
necesariamente a lo largo de los contornos entre elementos.
Aunque esta forma de discretizar puede parecer una solución intuitiva, en realidad, lo que
se busca es minimizar la energía potencial total del sistema, considerando un campo de
deformaciones definido por el tipo de elementos elegidos en el modelo.
A continuación, aunque se estudiarán más adelante con detalle, se presentan algunos de los
elementos finitos más utilizados en esta metodología.
Elasticidad unidimensional
Elasticidad con simetría de revolución
Elasticidad bidimensional
Vigas
Elasticidad tridimensional
Funciones de Interpolación
Consideremos un elemento finito genérico que cuenta con un conjunto de n nodos. Para
ilustrar el concepto de manera clara, tomaremos como referencia un problema de
elasticidad plana. En este contexto, cualquier punto dentro del elemento presenta un vector
de desplazamientos u, compuesto por dos componentes
Los desplazamientos en los nodos del elemento representan los grados de libertad del
sistema, y se agrupan en un vector denominado δᵉ. En problemas planos, este vector
contiene únicamente los desplazamientos en x y y, sin incluir rotaciones, ya que estas no
son necesarias en elasticidad plana (aunque sí lo serán en elementos como vigas o
cascarones, donde se requiere modelar giros), ejemplo:
El campo de desplazamientos dentro del elemento se aproxima a partir de la hipótesis de
interpolación, la cual plantea que el desplazamiento en cualquier punto interior se puede
estimar como una combinación de los desplazamientos nodales, utilizando funciones de
interpolación específicas Nᵢ, que dependen de las coordenadas espaciales (x, y). Estas
mismas funciones se aplican para interpolar ambas componentes del desplazamiento (u y
v), de forma separada. En otras palabras, cada función Nᵢ determina cuánto influye el
desplazamiento del nodo i en la deformación total del punto considerado.
Esta interpolación puede expresarse en forma matricial, donde:
La matriz de interpolación N tiene tantas filas como componentes de
desplazamiento en cada punto (por ejemplo, 2 en elasticidad plana), y tantas
columnas como grados de libertad en todos los nodos del elemento.
Las funciones de interpolación son usualmente polinomios. Para que el modelo
funcione correctamente, dichos polinomios deben poder construirse utilizando
únicamente los desplazamientos nodales, por lo que el número de términos del
polinomio debe coincidir con el número de grados de libertad del elemento.
En elasticidad, esta matriz suele adoptar una estructura estándar, aunque puede variar
dependiendo del tipo de elemento (por ejemplo, vigas o placas en flexión tienen
formulaciones distintas).
Importante: estas funciones están definidas exclusivamente dentro del elemento y son nulas
fuera de él. Deben cumplir la condición de que Nᵢ valga 1 en el nodo i y 0 en los demás.
Esto asegura que cada grado de libertad es independiente y puede tomar cualquier valor sin
afectar a los restantes.
Criterios de Convergencia
Antes de discutir los criterios necesarios para asegurar la convergencia en el Método de los
Elementos Finitos (MEF), debemos entender qué significa este término. En este contexto,
una solución se considera convergente si, al refinar la malla (es decir, disminuir el tamaño
de los elementos y aumentar su cantidad), la solución numérica se aproxima cada vez más a
la solución exacta del problema.
Cabe destacar que, además de la hipótesis de discretización, hay otras fuentes de error en el
MEF, como los errores de integración numérica y los errores de redondeo debido al uso de
aritmética finita. Sin embargo, aquí nos enfocaremos únicamente en los errores asociados a
la discretización.
Las funciones de interpolación deben cumplir una serie de requisitos que garantizan esta
convergencia. A continuación, se presentan tres criterios fundamentales:
Criterio 1: Reproducción de movimiento rígido
Las funciones de interpolación deben ser capaces de representar un movimiento de cuerpo
rígido sin inducir tensiones internas en el elemento. En otras palabras, si los nodos se
mueven en conjunto sin deformar el elemento, no deben generarse tensiones.
Esto es esencial porque un cuerpo que se desplaza rígidamente no se deforma, por lo que no
puede acumular tensiones. Un mal diseño de las funciones de interpolación puede romper
esta condición y causar errores físicos importantes en los resultados.
Por ejemplo, en la figura, los elementos del extremo se desplazan como un
sólido rígido, al no existir tensiones más allá de la fuerza aplicada.
Criterio 2: Reproducción de un estado de tensiones constante
Las funciones de interpolación deben permitir representar un estado de tensiones uniforme
dentro del elemento, cuando los desplazamientos nodales así lo indiquen. Este criterio
garantiza que el elemento puede aproximar adecuadamente campos de tensiones constantes,
lo cual es clave para que el método sea preciso al aumentar la densidad de la malla.
Este criterio puede considerarse una extensión del primero, ya que un movimiento rígido es
simplemente un caso particular de tensión constante (tensión nula).
Los elementos que cumplen ambos criterios (1 y 2) se conocen como elementos completos.
Criterio 3: Continuidad en los contornos
Las funciones de interpolación deben asegurar la continuidad del desplazamiento en las
zonas de unión entre elementos. Aunque pueden existir saltos en la deformación unitaria (y
por tanto en las tensiones), los desplazamientos deben ser continuos. Esto evita la aparición
de deformaciones infinitas en el borde entre elementos, lo cual generaría errores físicos y
energéticos.
Este criterio permite calcular correctamente la energía elástica total del sistema, como la
suma de la energía almacenada en cada elemento, sin que se acumulen contribuciones no
físicas en los contornos.
En términos matemáticos, esto se traduce en que las funciones de interpolación deben ser
continuas en el borde del elemento, al menos hasta un cierto orden derivativo. Este orden
está relacionado con el orden de la ecuación diferencial que gobierna el problema:
Para elasticidad plana, donde la ecuación es de segundo orden (m=2), se requiere
continuidad C⁰ (es decir, la función debe ser continua, aunque no sus derivadas).
Para vigas y placas en flexión, con ecuaciones de cuarto orden (m=4), se requiere
continuidad C¹ (la función y su derivada deben ser continuas).
Conclusión
En el campo de la ingeniería estructural, el Método de los Elementos Finitos representa una
herramienta poderosa y versátil, que permite abordar una gran variedad de problemas,
incluyendo aquellos con geometrías o propiedades irregulares.
El valor de este método radica en su capacidad de modelar y analizar estructuras con
variaciones complejas, algo difícil de manejar con métodos clásicos. Por ejemplo, secciones
con formas no prismáticas pueden analizarse con precisión y eficiencia mediante elementos
finitos, sin recurrir a simplificaciones que pueden inducir errores difíciles de cuantificar.
Esto es especialmente relevante en la actualidad, donde la optimización estructural, los
diseños arquitectónicos audaces y las consideraciones económicas impulsan el uso de
elementos no convencionales. El MEF se convierte, así, en un recurso indispensable tanto
en investigación como en la práctica profesional.