2.- DERECHO AMBIENTAL INTERNACIONAL.
2.1.- Declaración de Estocolmo.
2.2.- Cumbre de la Tierra.
2.3.- Cumbre de Río.
2.4.- El Protocolo de Kioto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el
Cambio Climático.
2.5.- Convenio sobre la Diversidad Biológica.
2.6.- Protocolo de Cartagena sobre la Seguridad de la Biotecnología del Convenio
sobre la Diversidad Biológica.
2.7.- Cumbre de Johannesburgo.
2.8.- Acuerdo de París dentro de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre
Cambio Climático.
2.9.- Otros Tratados Internacionales importantes sobre la conservación y protección de
los recursos naturales en particular.
2.9.1.- Protección de los espacios marinos.
2.9.2.- Protección del espacio antártico.
2.9.3.- Protección de la capa de ozono.
2.9.4.- Protección de la diversidad biológica.
2.9.5.- Protección contra la contaminación.
2.10.- Principios rectores de la protección del medio ambiente derivados del Derecho
Internacional Ambiental.
El derecho internacional ambiental, consolidado en la segunda mitad del siglo pasado, se
compone de numerosas normas internacionales que regulan la conducta de los Estados y de
otros sujetos de derecho internacional en relación con la protección, conservación y preservación
del ambiente y de los ecosistemas. Entre dichas normas se encuentran una gran cantidad de
convenciones y tratados (hard law), algunas consuetudinarias de reciente formación o
cristalización (normas creadas por la conducta reiterada de los Estados bajo la convicción de que
dicha conducta deriva de una obligación jurídica), así como una serie de principios jurídicos que
cohesionan y proporcionan dinamismo a la disciplina. Por otra parte, los instrumentos de soft
law, como las declaraciones y resoluciones, forman parte fundamental del derecho internacional
ambiental. Adicionalmente, la jurisprudencia de tribunales inter nacionales y las decisiones de
organismos cuasijurisdiccionales en la materia que nos ocupa son cada vez más extensas, lo que
ha propiciado la evoluconi y desarrollo de la disciplina.
2.1.- Declaración de Estocolmo.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo, Suecia, en
1972, fue la primera conferencia mundial en hacer del medio ambiente un tema importante. Los
participantes adoptaron una serie de principios para la gestión racional del medio ambiente, incluida
la Declaración y el Plan de acción de Estocolmo para el medio humano
La Declaración de Estocolmo, que contenía 7 puntos y 26 principios, colocó las cuestiones ambientales
en el primer plano de las preocupaciones internacionales y marcó el inicio de un diálogo entre los
países industrializados y en desarrollo sobre el vínculo entre el crecimiento económico, la
contaminación del aire, el agua y los océanos y el bienestar de las personas de todo el mundo.
1. Derecho humano a un medio ambiente saludable: Vivir en un entorno de calidad es un
derecho y una obligación colectiva.
2. Preservación de los recursos naturales: Uso racional y equitativo de recursos renovables
y no renovables.
3. Conservación de la naturaleza: Importancia de conservar la flora y fauna silvestres y su
hábitat.
4. Desarrollo económico y social: Desarrollo acelerado mediante la transferencia de
asistencia financiera y tecnológica.
5. Responsabilidad internacional: Cooperación internacional para apoyar a los países en
desarrollo.
6. Educación ambiental: Promoción de la educación ambiental para todos los niveles.
7. Participación ciudadana: Involucrar a la ciudadanía en la gestión del medio ambiente.
PRINCIPIO 1. El hombre tiene derecho fundamental a la libertad, la igualdad y el disfrute de
condiciones de vida adecuadas en un medio ambiente de calidad tal que le permita llevar una
vida digna y gozar de bienestar, y tiene la solemne obligación de proteger y mejorar el medio
ambiente para las generaciones presentes y futuras. A este respecto, las políticas que
promueven o perpetúan el apartheid, la segregación racial, la discriminación, la opresión colonial
y otras formas de opresión y de dominación extranjera quedan condenadas y deben eliminarse.
PRINCIPIO 2. Los recursos naturales de la tierra incluidos el aire, el agua, la tierra, la flora y la
fauna y especialmente muestras representativas de los ecosistemas naturales, deben
preservarse en beneficio de las generaciones presentes y futuras, mediante una cuidadosa
planificación u ordenación, según convenga.
PRINCIPIO 3. Debe mantenerse y, siempre que sea posible, restaurarse o mejorarse la capacidad
de la tierra para producir recursos vitales renovables.
PRINCIPIO 4. El hombre tiene la responsabilidad especial de preservar y administrar
juiciosamente el patrimonio de la flora y la fauna silvestres y su hábitat, que se encuentran
actualmente en grave peligro por una combinación de factores adversos. En consecuencia, al
planificar el desarrollo económico debe atribuirse importancia a la conservación de la naturaleza,
incluidas la flora y la fauna silvestres.
PRINCIPIO 5. Los recursos no renovables de la tierra deben emplearse de forma que se evite el
peligro de su futuro agotamiento y se asegure que toda la humanidad comparte los beneficios de
tal empleo.
PRINCIPIO 6. Debe ponerse fin a la descarga de sustancias tóxicas o de otras materias a la
liberación de calor, en cantidades o concentraciones tales que el medio ambiente no puede
neutralizarlas, para que nos se causen daños graves o irreparables a los ecosistemas. Debe
apoyarse la justa lucha de los pueblos de todos los países contra la contaminación.
PRINCIPIO 7. Los Estados deberán tomar todas las medidas posibles para impedir la
contaminación de los mares por sustancias que puedan poner en peligro la salud del hombre,
dañar los recursos vivos y la vida marina, menoscabar las posibilidades de esparcimiento o
entorpecer otras utilizaciones legítimas del mar.
PRINCIPIO 8. El desarrollo económico y social es indispensable para asegurar al hombre un
ambiente de vida y de trabajo favorable y para crear en la tierra las condiciones necesarias de
mejora de la calidad de vida.
PRINCIPIO 9. Las deficiencias del medio ambiente originadas por las condiciones del
subdesarrollo y los desastres naturales plantean graves problemas, y la mejor manera de
subsanarlas es el desarrollo acelerado mediante la transferencia de cantidades considerables de
asistencia financiera y tecnológica que completamente los esfuerzos internos de los países en
desarrollo y la ayuda oportuna que pueda requerirse.
PRINCIPIO 10. Para los países en desarrollo, la estabilidad de los precios y la obtención de
ingresos adecuados de los productos básicos y las materias primas son elementos esenciales
para la ordenación del medio ambiente, ya que han de tenerse en cuenta tanto los factores
económicos como los procesos ecológicos.
PRINCIPIO 11. Las políticas ambientales de todos los Estados deberían estar encaminadas a
aumentar el potencial de crecimiento actual o futuro de los países en desarrollo y no deberían
coartar ese potencial ni obstaculizar el logro de mejores condiciones de vida para todos, y los
Estados y las organizaciones internacionales deberían tomar las disposiciones pertinentes con
miras a llegar a un acuerdo para hacer frente a las consecuencias económicas que pudieran
resultar, en los planos nacional e internacional, de la aplicación de medidas ambientales.
PRINCIPIO 12. Deberían destinarse recursos a la conservación y mejoramiento del medio
ambiente teniendo en cuenta las circunstancias y las necesidades especiales de los países en
desarrollo y cualesquiera gastos que pudieran originar a estos países la inclusión de medidas de
conservación del medio ambiente en sus planes de desarrollo, así como la necesidad de
prestarles, cuando lo soliciten, más asistencia técnica y financiera internacional con ese fin.
PRINCIPIO 13. A fin de lograr una más racional ordenación de los recursos y mejorar así las
condiciones ambientales, los Estados deberían adoptar un enfoque integrado y coordinado de la
planificación de su desarrollo, de modo que quede asegurada la compatibilidad del desarrollo
con la necesidad de proteger y mejorar el medio ambiente humano en beneficio de su población.
PRINCIPIO 14. La planificación racional constituye un instrumento indispensable para conciliar las
diferencias que puedan surgir entre las exigencias del desarrollo y la necesidad de proteger y
mejorar el medio ambiente.
PRINCIPIO 15. Debe aplicarse la planificación a los asentamientos humanos y a la urbanización
con miras a evitar repercusiones perjudiciales sobre el medio ambiente y a obtener los máximos
beneficios sociales, económicos y ambientales para todos. A este respecto deben abandonarse
los proyectos destinados a la dominación colonialista y racista.
PRINCIPIO 16. En las regiones en que exista el riesgo de que la tasa de crecimiento demográfico
o las concentraciones excesivas de población perjudiquen al medio ambiente o desarrollo, o en
que la baja densidad de población pueda impedir el mejoramiento del medio ambiente humano y
obstaculizar el desarrollo, deberían aplicarse políticas demográficas que respetasen los derechos
humanos fundamentales y contasen con la aprobación de los gobiernos interesados.
PRINCIPIO 17. Debe confiarse a las instituciones nacionales competentes la tarea de planificar,
administrar o controlar la utilización de los recursos ambientales de los Estados con el fin de
mejorar la calidad del medio ambiente.
PRINCIPIO 18. Como parte de su contribución al desarrollo económico y social se debe utilizar la
ciencia y la tecnología para descubrir, evitar y combatir los riesgos que amenazan al medio
ambiente, para solucionar los problemas ambientales y para el bien común de la humanidad.
PRINCIPIO 19. Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto
a las generaciones jóvenes como a los adultos y que preste la debida atención al sector de
población menos privilegiado, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada, y
de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades inspirada en el
sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio ambiente en
toda su dimensión humana. Es también esencial que los medios de comunicación de masas
eviten contribuir al deterioro del medio ambiente humano y difundan, por el contrario,
información de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el
hombre pueda desarrollarse en todos los aspectos.
PRINCIPIO 20. Se deben fomentar en todos los países, especialmente en los países en desarrollo,
la investigación y el desarrollo científicos referentes a los problemas ambientales, tanto
nacionales como multinacionales. A este respecto, el libre intercambio de información científica
actualizada y de experiencia sobre la transferencia debe ser objeto de apoyo y asistencia, a fin
de facilitar la solución de los problemas ambientales; las tecnologías ambientales deben ponerse
a disposición de los países en desarrollo en unas condiciones que favorezcan su amplia difusión
sin que constituyan una carga económica para esos países.
PRINCIPIO 21. De conformidad con la carta de las Naciones Unidas y con los principios del
derecho internacional, los Estados tienen el derecho soberano de explotar sus propios recursos
en aplicación de su propia política ambiental, y la obligación de asegurarse de que las
actividades que se lleven a cabo dentro de su jurisdicción o bajo su control no perjudiquen al
medio ambiente de otros Estados o de zonas situadas fuera de toda jurisdicción nacional.
PRINCIPIO 22. Los Estados deben cooperar para continuar desarrollando el derecho internacional
en lo que se refiere a la responsabilidad y a la indemnización a las víctimas de la contaminación
y otros daños ambientales que las actividades realizadas dentro de la jurisdicción o bajo el
control de tales Estados causen a zonas situadas fuera de su jurisdicción.
PRINCIPIO 23. Sin perjuicio de los criterios que puedan acordarse por la comunidad internacional
y de las normas que deberán ser definidas a nivel nacional, en todos los casos será indispensable
considerar los sistemas de valores prevalecientes en cada país y la aplicabilidad de unas normas
que, si bien son válidas para los países más avanzados, pueden ser inadecuadas y de alto costo
social para los países en desarrollo.
PRINCIPIO 24. Todos los países, grandes o pequeños, deben ocuparse con espíritu de
cooperación y en pie de igualdad de las cuestiones internacionales relativas a la protección y
mejoramiento del medio ambiente. Es indispensable cooperar, mediante acuerdos multilaterales
o bilaterales o por otros medios apropiados, para controlar, evitar, reducir y eliminar eficazmente
los efectos perjudiciales que las actividades que se realicen en cualquier esfera puedan tener
para el medio ambiente, teniendo en cuenta debidamente la soberanía y los intereses de todos
los Estados. PRINCIPIO 25. Los Estados se asegurarán que las organizaciones internacionales
realicen una labor coordinada, eficaz y dinámica en la conservación y mejoramiento del medio
ambiente.
PRINCIPIO 26. Es preciso librar el hombre y a su medio ambiente de los efectos de las armas
nucleares y de todos los demás medios de destrucción en masa. Los Estados deben esforzarse
por llegar pronto a un acuerdo, en los órganos internacionales pertinentes, sobre la eliminación y
destrucción completa de tales armas.
2.2.- Cumbre de la Tierra.
Historia de la Cumbre de la Tierra
La Cumbre de la Tierra es un evento internacional que se lleva a cabo para abordar los
problemas ambientales más críticos que enfrenta nuestro planeta. Este evento reúne a líderes de
diferentes países, organizaciones no gubernamentales, científicos y activistas para discutir y
acordar acciones que puedan ayudar a mitigar los efectos del cambio climático y promover la
sostenibilidad.
La primera Cumbre de la Tierra se celebró en Estocolmo, Suecia, en 1972. Este evento marcó un
hito en la historia de la política ambiental, ya que reunió a más de 100 países para discutir los
problemas ambientales a nivel global. Durante esta cumbre, se adoptó la Declaración de
Estocolmo, que sentó las bases para el desarrollo de futuras políticas ambientales. Desde
entonces, se han llevado a cabo varias cumbres en diferentes lugares del mundo, cada una de
ellas abordando diferentes aspectos de la crisis ambiental.
La segunda Cumbre de la Tierra tuvo lugar en Río de Janeiro, Brasil, en 1992. Este evento fue
crucial, ya que dio lugar a la adopción de la Agenda 21, un plan de acción global para promover
el desarrollo sostenible. La cumbre de Río también resultó en la creación de la Convención sobre
el Cambio Climático y la Convención sobre la Diversidad Biológica. Estos acuerdos fueron
fundamentales para establecer un marco legal que guiara las acciones de los países en la lucha
contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.
………
Uno de los conceptos más importantes que ha surgido de las Cumbres de la Tierra es el
de desarrollo sostenible. Este término se refiere a la necesidad de satisfacer las necesidades del
presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias
necesidades. El desarrollo sostenible abarca tres pilares fundamentales: el crecimiento
económico, la inclusión social y la protección del medio ambiente. Estos pilares deben ser
considerados de manera equilibrada para lograr un futuro sostenible.
Otro concepto clave es el de justicia ambiental. Este principio sostiene que todas las personas,
independientemente de su origen, tienen derecho a un ambiente sano y equilibrado. La justicia
ambiental se centra en la equidad en la distribución de los recursos naturales y en la carga de
los impactos ambientales. Esto significa que las comunidades más vulnerables no deben ser las
que carguen con el peso de la contaminación y la degradación ambiental.
……….
Acuerdos Importantes de la Cumbre de la Tierra
Uno de los acuerdos más significativos que surgieron de la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro
en 1992 fue la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
Este acuerdo establece un marco para que los países reduzcan sus emisiones de gases de efecto
invernadero y se adapten a los efectos del cambio climático. La CMNUCC ha llevado a la
celebración de conferencias anuales, conocidas como COP (Conferencias de las Partes), donde se
revisan los avances y se establecen nuevos compromisos.
Otro acuerdo importante es el Protocolo de Kioto, adoptado en 1997, que fue el primer tratado
internacional que estableció obligaciones vinculantes para la reducción de emisiones de gases
de efecto invernadero. Este protocolo fue un paso crucial en la lucha contra el cambio climático,
aunque su implementación ha enfrentado desafíos significativos, incluyendo la falta de
participación de algunos países clave.
2.3.- Cumbre de Río.
La Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, también conocida como la Conferencia de
la Organización de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo o como Cumbre
de Río (CNUMAD), fue una conferencia sobre medio ambiente celebrada en Río de Janeiro, Brasil,
del 3 al 14 de junio de 1992. [1]La Cumbre fue sucesora de la Conferencia sobre el Medio
Humano (Suecia, 1972).[2]
Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, Habiéndose
reunido en Río de Janeiro del 3 al 14 de junio de 1992, Reafirmando la Declaración de la
Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, aprobada en Estocolmo el 16 de
junio de 1972, y tratando de basarse en ella, Con el objetivo de establecer una alianza mundial
nueva y equitativa mediante la creación de nuevos niveles de cooperación entre los Estados, los
sectores claves de las sociedades y las personas,
Procurando alcanzar acuerdos internacionales en los que se respeten los intereses de todos y se
proteja la integridad del sistema ambiental y de desarrollo mundial,
Reconociendo la naturaleza integral e interdependiente de la Tierra, nuestro hogar.
Después de la primera cumbre histórica de Río de Janeiro en 1992[11] y diez años después de la
de Johannesburgo en 2002. Se realizó la Cumbre de la Tierra Río+20[12] -llamada oficialmente
Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible- se celebró del 20 al 22 de junio de
2012 en Río de Janeiro, Brasil. Esta cumbre fue un nuevo intento de Naciones Unidas en el
comienzo de milenio para avanzar sobre el compromiso de los Estados y la comunidad mundial
en los grandes cambios de este siglo XXI.[13]
……..La Cumbre de la Tierra y la Cumbre de Río son términos que a menudo se utilizan de
manera intercambiable, pero hay una diferencia clave entre ellos. La Cumbre de la Tierra es el
término más amplio que se refiere a las Conferencias de Naciones Unidas sobre el Medio
ambiente y el Desarrollo, que incluyen la Cumbre de Río de 1992. La Cumbre de Río se refiere
específicamente a la primera Cumbre de la Tierra, que se llev ó a cabo en Río de Janeiro, Brasil,
en 1992. Ambas conferencias buscan alcanzar acuerdos sobre temas como el medio ambiente, el
desarrollo sostenible, el cambio climático y la biodiversidad. ----
2.4.- El Protocolo de Kioto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el
Cambio Climático.
El Protocolo de Kioto, sucesor de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático, es uno de los instrumentos jurídicos internacionales más importantes destinado a
luchar contra el cambio climático. Contiene los compromisos asumidos por los países
industrializados de reducir sus emisiones de algunos gases de efecto invernadero, responsables
del calentamiento global. Las emisiones totales de los países desarrollados deben reducirse
durante el periodo 2008-2012 al menos en un 5 % respecto a los niveles de 1990.
Por consiguiente, las Partes de la Convención decidieron, en la primera Conferencia de las
Partes, que se celebró en Berlín en marzo de 1995, negociar un protocolo que contuviera
medidas de reducción de las emisiones de los países industrializados en el período posterior al
año 2000. Tras una larga preparación, el 11 de diciembre de 1997 se aprobó el Protocolo de
Kioto.
El 29 de abril de 1998, la Comunidad Europea firmó el Protocolo, y en diciembre de 2001, el
Consejo Europeo de Laeken confirmó la voluntad de la Unión de que el Protocolo de Kioto entrara
en vigor antes de la cumbre mundial de desarrollo sostenible de Johannesburgo (del 26 de
agosto al 4 de septiembre). Así, y para alcanzar este objetivo, la presente Decisión aprueba
el Protocolo en nombre de la Comunidad. Los Estados miembros se comprometieron a
depositar sus instrumentos de ratificación al mismo tiempo que la Comunidad y, en la medida de
lo posible, antes del 1 de junio de 2002.
El anexo II de la Decisión indica los compromisos en materia de limitación y reducción de
las emisiones acordados por la Comunidad y sus Estados miembros para el primer per íodo de
compromiso (2008-2012).
Contenido del Protocolo
El Protocolo de Kioto se aplica a las emisiones de seis gases de efecto invernadero:
dióxido de carbono (CO2);
metano (CH4);
óxido nitroso (N2O);
hidrofluorocarbonos (HFC);
perfluorocarbonos (PFC);
hexafluoruro de azufre (SF6).
El Protocolo representa un importante paso hacia adelante en la lucha contra el calentamiento
del planeta, ya que contiene objetivos obligatorios y cuantificados de limitación y reducción de
gases de efecto invernadero.
2.5.- Convenio sobre la Diversidad Biológica.
El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD) fue el primer acuerdo multilateral dedicado en
su totalidad a la biodiversidad, reconociendo la importancia de su conservación y uso
sustentable como un bien mundial de valor inestimable para asegurar la vida en la Tierra y el
bienestar humano.
Sus tres objetivos son:
La conservación de la diversidad biológica;
El uso sostenible de los componentes de la diversidad biológica y;
La participación justa y equitativa de los beneficios que se deriven de la utilización de los
recursos genéticos.
El CBD entró en vigor el 29 de diciembre de 1993. A la fecha 196 países son Parte de este
compromiso multilateral.
En junio de 1992 se celebró la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y
Desarrollo, conocida como "Cumbre de la Tierra", en Rio de Janeiro, Brasil, en donde se
adoptaron una serie de compromisos en torno al medioambiente. Desde el 5 de junio de 1992 en
el marco de la Cumbre de la Tierra hasta el 4 de junio de 1993, el texto del Convenio sobre la
Diversidad Biológica (CBD) quedó abierto a firma, siendo firmado por 168 países y entrando
en vigor el 29 de diciembre de 1993, es decir 90 días después de su ratificación por 30 países.
A la par del CBD, también se adoptaron la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre
el Cambio Climático (UNFCCC) y la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra
la Desertificación (UNCCD), así como la Agenda 21.
2.6 Protocolo de Cartagena sobre la Seguridad de la Biotecnología del Convenio
sobre la Diversidad Biológica.
El Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología del Convenio sobre la Diversidad
Biológica es un acuerdo internacional que tiene como objetivo garantizar la
manipulación, el transporte y utilización segura de los organismos vivos
modificados (OVM o LMO en inglés) que resultan de la aplicación de la biotecnología moderna y
que pueden tener efectos adversos en la biodiversidad, considerando a su vez los riesgos a la
salud humana.
El Protocolo se aplica a todo movimiento internacional, tránsito, manipulación o
utilización de organismos vivos modificados que puedan dañar la diversidad biológica y la
salud humana, a excepción de los medicamentos humanos cubiertos por otros acuerdos u
organizaciones internacionales.
Se aplica un procedimiento de acuerdo fundamentado previo a la primera exportación de
organismos vivos modificados que se vayan a introducir deliberadamente en el medio ambiente,
salvo los ya identificados como no dañinos para la diversidad biológica o la salud humana
2.7.- Cumbre de Johannesburgo.
La Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de 2002 en Johannesburgo adoptó una Declaración
Política y un Plan de Implementación que incluyó disposiciones que cubren un conjunto de actividades
y medidas que deben tomarse para lograr un desarrollo que tenga en cuenta el respeto por el medio
ambiente. De este modo, esta Cumbre, que contó con la participación de más de un centenar de jefes
de Estado y de gobierno y decenas de miles de representantes gubernamentales y organizaciones no
gubernamentales, dio como resultado, después de varios días de deliberaciones, decisiones
relacionadas con el agua, la energía, salud, agricultura, diversidad biológica y otras áreas de interés.
En el área del agua, el Plan de Implementación fomentó alianzas entre los sectores público y privado
basadas en los marcos regulatorios establecidos por los gobiernos. Con respecto a la energía, se
destacó la necesidad de diversificar el suministro de energía, así como la necesidad de agregar
fuentes de energía renovables al suministro de energía global. En el ámbito de la salud, se reafirmaron
los compromisos adquiridos en la lucha contra el VIH/SIDA y se hizo hincapié en el derecho de los
Estados a interpretar el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual
relacionados con el Comercio para promover el acceso universal a medicamentos.
En agricultura, se previeron negociaciones integrales sobre el Acuerdo sobre Agricultura de la OMC,
que incluían el acceso a los mercados y la reducción de las subvenciones a la exportación. Con
respecto a la diversidad biológica, el Plan de Implementación pidió el establecimiento de un régimen
internacional para asegurar una distribución justa y equitativa de los beneficios derivados del uso de
los recursos genéticos. El texto incluía disposiciones sobre el Protocolo de Kyoto sobre la reducción de
gases de efecto invernadero para los estados que lo habían ratificado. Se instó a los que aún no lo
habían hecho a que lo ratificaran sin demora. Las disposiciones también incluyen la creación de un
fondo de solidaridad mundial para la erradicación de la pobreza y el lanzamiento de programas
decenal para apoyar iniciativas regionales y nacionales destinadas a acelerar la transición hacia
patrones de producción y consumo viables.
En septiembre de 2002, la ciudad de Johannesburgo fue el escenario de la Cumbre Mundial sobre
el Desarrollo Sostenible, un evento crucial que reunió a líderes mundiales, representantes de
gobiernos, ONG y el sector privado. Este encuentro tenía como objetivo evaluar los avances en la
implementación de la Agenda 21, establecida en la Cumbre de Río en 1992, y abordar los
desafíos ambientales, sociales y económicos que enfrentaba el planeta. Durante la cumbre, se
lograron importantes acuerdos que sentaron las bases para un futuro más sostenible,
enfocándose en la erradicación de la pobreza, el acceso al agua y la energía, y la protección del
medioambiente.
Los principales acuerdos alcanzados en Johannesburgo reflejaron la necesidad de colaboración
global y la integración de políticas que promuevan un desarrollo equilibrado. Entre ellos,
destacaron compromisos en materia de reducción de la pobreza, gestión sostenible de los
recursos naturales y la promoción de patrones de consumo y producción responsables. Estos
acuerdos no solo buscaron abordar problemáticas inmediatas, sino que también sentaron un
precedente para futuras conferencias internacionales sobre sostenibilidad y desarrollo,
reafirmando el papel fundamental de la cooperación internacional en la búsqueda de soluciones
duraderas.
Entre los principales acuerdos alcanzados, se destacan varios compromisos clave que buscan
fomentar la sostenibilidad a nivel global. Estos incluyen:
Reducción de la pobreza: Reconocimiento de la pobreza como un obstáculo crítico para el
desarrollo sostenible, y la necesidad de implementar estrategias efectivas para su erradicación.
Gestión sostenible de los recursos naturales: Compromiso de todos los países para gestionar de
forma sostenible los recursos hídricos, la biodiversidad y los ecosistemas, promoviendo un uso
responsable y equitativo.
Fortalecimiento de la cooperación internacional: Promoción de alianzas entre gobiernos, sector
privado y sociedad civil para abordar los problemas globales de manera conjunta.
2.8.- Acuerdo de París dentro de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre
Cambio Climático.
El cambio climático constituye una emergencia mundial que va más allá de las fronteras nacionales.
Se trata de un problema que exige soluciones coordinadas en todos los niveles y cooperación
internacional para ayudar a los países a avanzar hacia una economía con bajas emisiones de carbono.
Para abordar el cambio climático y sus impactos negativos, los líderes mundiales en la Conferencia de
las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21), en París, realizaron un avance más el 12 de
diciembre de 2015 con el histórico Acuerdo de París.
El Acuerdo establece objetivos a largo plazo como guía para todas las naciones:
reducir sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero para limitar el aumento de
la temperatura global en este siglo a 2 °C y esforzarse para limitar este aumento a incluso más
de tan solo el 1,5 °;
revisar los compromisos de los países cada cinco años;
ofrecer financiación a los países en desarrollo para que puedan mitigar el cambio climático,
fortalecer la resiliencia y mejorar su capacidad de adaptación a los impactos del cambio
climático.
El Acuerdo es un tratado internacional legalmente vinculante. Entró en vigor el 4 de noviembre de
2016. En la actualidad, 194 partes (193 países más la Unión Europea) han firmado el Acuerdo de París.
El Acuerdo de París se implementa en ciclos de cinco años, con acciones de los países
progresivamente más ambiciosas en materia climática. Se espera que, cada cinco años, los países
envíen un plan nacional actualizado de acción climática que se conoce como Contribución
Determinada a Nivel Nacional, o CDN.
En sus CDN, los países comunican las medidas que tomarán para reducir sus emisiones de gases de
efecto invernadero a fin de alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. Los países también comunican
en estas CDN las medidas que tomarán para desarrollar la resiliencia necesaria para adaptarse a los
impactos del aumento de temperaturas.
Para enmarcar mejor los esfuerzos encaminados a lograr el objetivo a largo plazo, el Acuerdo de París
invita a los países a formular y enviar estrategias a largo plazo. A diferencia de los CDN, estas no son
obligatorias.
2.9.- Otros Tratados Internacionales importantes sobre la conservación y protección
de
los recursos naturales en particular.
Protección de los espacios marinos
Algunas de las acciones más emblemáticas de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos
Naturales (SEMARNAT) es la elaboración de programas de ordenamiento ecológico marino y
estrategias para ecosistemas costeros, integración de información sobre salud de océanos, o
rehabilitación de ecosistemas.
2.9.2.- Protección del espacio antártico.
La Antártida se rige por el Tratado Antártico desde 1961. Doce Estados lo firmaron en 1959 para
resolver desacuerdos territoriales singulares, garantizar la libertad de investigación científica y
fomentar la colaboración científica. En las décadas posteriores, se creó un Sistema del Tratado
Antártico (STA) más amplio, con tratados adicionales firmados, incluida la Convención sobre la
Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA, en vigor desde 1982) y el Protocolo
sobre Protección del Medio Ambiente (en vigor desde 1998), que se centran en la protección del
medio ambiente antártico. Hoy en día, 58 Estados son signatarios del Tratado Antártico. De ellos, 29
son “partes consultivas”, que fueron signatarios originales o han demostrado suficiente trabajo
científico en la Antártida para contribuir a la toma de decisiones en las reuniones regulares de las
partes. Las partes restantes son “no consultivas” y, aunque pueden asistir a las reuniones del Tratado
Antártico, no participan en la votación de las medidas.
2.9.3.- Protección de la capa de ozono.
Las negociaciones intergubernamentales de un acuerdo internacional para eliminar
gradualmente las sustancias que agotan la capa de ozono comenzaron en 1981 y concluyeron
con la adopción del Convenio de Viena para la protección de la capa de ozono en marzo de 1985,
el cual fue ratificado por México el 14 de septiembre de 1987. Este instrumento alienta la
cooperación intergubernamental para la investigación, la observación sistemática de la capa de
ozono, el intercambio de información y el control y eventual eliminación del empleo de las
sustancias agotadoras de la capada de ozono, en primera instancia los Clorofluorocarbonos
(CFCs). Para este fin, se adoptó el Protocolo de Montreal, el 16 de septiembre de 1987 y entra en
vigor el 1° de enero de 1989. México fue de los primeros países en ratificar el Protocolo de
Montreal, el 31 de marzo de 1988.
2.9.4.- Protección de la diversidad biológica.
El Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) es un tratado ambiental internacional y
multilateral, cuyos tres objetivos principales son conservar la diversidad biológica, promover el
uso sostenible de sus componentes y asegurar la distribución justa y equitativa de los beneficios
derivados del uso de los recursos genéticos.
2.9.5.- Protección contra la contaminación.
La protección contra la contaminación en México está regulada principalmente por la Ley
General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) , promulgada en
1988. Esta ley establece principios y directrices para la preservación y restauración del equilibrio
ecológico, así como para la prevención y control de la contaminación. Entre sus objetivos se
incluye la formulación de acciones de mitigación y adaptación al cambio climático, y la
imposición de sanciones a las empresas que no cumplan con los estándares de emisiones
contaminantes. Además, la ley otorga a las autoridades federales la facultad de regular las
actividades industriales, comerciales y agrícolas para proteger los recursos naturales.
2.10.- Principios rectores de la protección del medio ambiente derivados del Derecho
Internacional Ambiental.
((Principios del Derecho Internacional Ambiental
Soberanía y Responsabilidad
Principios de Buena Vecindad y de Cooperación Internacional
En General
Otros Principios
Principios de Acción Preventiva
Principio de Precaución
Obligación de Indemnizar por Daños Nota: sobre la esta obligación en conexión al Derecho
Internacional Ambiental, véase aquí. Principio de Responsabilidad Común pero Diferenciada
El Principio de Desarrollo Sostenible como Principio del Derecho Internacional Ambiental
+Soberanía y Responsabilidad
El derecho internacional ambiental se ha desarrollado entre dos principios aparentemente
contradictorios. Primero, los estados tienen derechos soberanos sobre sus recursos naturales.
Segundo, los estados no deben causar daño al medio ambiente. Aunque el concepto de la
soberanía de un estado sobre sus recursos naturales está arraigado en el antiguo principio de
soberanía territorial, la Asamblea General de las Naciones Unidas lo impulsó más aún, al
declarar, inter alia, que el derecho de los pueblos y naciones a la soberanía permanente sobre
sus recursos naturales y riquezas debe ejercerse en interés del desarrollo y el bienestar de los
habitantes del país
+Principios de Buena Vecindad y de Cooperación Internacional
El principio de buena vecindad coloca en los estados la responsabilidad de no dañar el medio
ambiente. El principio de cooperación internacional también confía a los estados la obligación de
prohibir actividades dentro del territorio del estado contrarias a los derechos de otros estados y
que podrían dañar a otros estados y a sus habitantes
+Otros Elementos
Además, muchas convenciones contienen disposiciones referentes:
al conocimiento científico [Véase la Declaración de Estocolmo en términos generales, supra nota
9, principio 20; Decisión del Consejo de la Administración del Programa de Naciones Unidas para
el Medio Ambiente: Principios de Conducta en la Esfera del Medio Ambiente como Guía para los
Estados en la Conservación y Utilización Armoniosa de los Recursos Naturales Compartidos por
dos o más Estados, 19 de mayo de 1978, 17 I.L.M. 1091, en adelante Convención sobre la
Conservación de Recursos Naturales Compartidos],
a los cambios atmosféricos [Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, supra nota
6, artículo 15; Convención sobre la Protección del Ozono, supra nota 21, artículo 3. La
Convención sobre la Capa de Ozono es un modelo importante que invita a reaccionar con rapidez
ante los problemas ambientales.Entre las Líneas En un anexo se describen en detalle los
aspectos que es necesario investigar en forma científica coordinada. Por ejemplo, las posibles
consecuencias del aumento de las radiaciones ultravioletas sobre la salud humana y el medio
ambiente. Este es uno de los motivos principales por los que las partes pueden lograr el éxito en
su lucha por evitar la destrucción del ozono],
a la contaminación marina [Derechos del Mar, artículo 200] y
a la preservación cultural [Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura. Convenio para la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural, 16 de noviembre
de 1972, artículo 15].
Otros subprincipios que forman parte de la buena vecindad y de la cooperación internacional son
los de notificación y consulta previas. La notificación previa obliga a los estados actuantes a dar
aviso previo y a tiempo, así como a suministrar la información pertinente, a cada uno de los
estados que podrían perjudicarse a consecuencia de actividades que afecten el ambiente
[Declaración de Río, supra, nota 7, principio 19; Normas de Montreal sobre Derecho Internacional
Aplicables a la Contaminación Transfronteriza, septiembre 1982, Informe de la Sexagésima
Conferencia de la Comisión de Derecho Internacional