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Análisis Teórico A Los Cambios Establecidos Por La Niif 9: Resumen

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Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

Análisis teórico a los


cambios establecidos por la
NIIF 9
Digna Azúa Álvarez, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (Chile)
https://orcid.org/0000-0002-4055-9066
Leidy Katerine Rojas Molina, Fundación Universitaria San Mateo (Colombia)
https://orcid.org/0000-0001-8766-9599

Resumen
Este documento busca identificar a través de un análisis teórico los elementos esenciales
de la Norma Internacional de Información Financiera (NIIF) 9, estableciendo las
principales variables que se han modificado en la norma y deben considerarse para
la implementación del estándar. El estudio tiene especial relevancia considerando
las dificultades presentadas en el proceso de adopción por diversos actores como lo
han sido las entidades financieras en América Latina, quienes han optado en algunos
casos por postergar la adopción de la norma. La metodología abordada es cualitativa
con corte descriptivo. Los resultados reflejan como la NIIF 9 se basa en principios
que deben ser analizados por las compañías adoptantes, por lo cual, en muchos casos
no existe un modelo único de reconocimiento para implementación del estándar. De
igual forma, se evidencia cómo los modelos encontrados en la literatura académica
pueden resultar complejos para aplicación de las entidades.

Palabras clave: NIIF 9; modelo de deterioro; contabilidad de coberturas.

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Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

Introducción
El trabajo de investigación que se presenta a continuación buscar identificar las
principales variaciones normativas producidas por la adopción de NIIF 9, revisando
los diferentes modelos que han surgido en la literatura en el periodo posterior a la
adopción de la norma; así como algunas implicaciones que deben observar las
organizaciones y entidades que funcionan en torno a ellas. La emisión de la NIIF 9
busca sustituir la Norma Internacional de Contabilidad (NIC) 39. Para ello, y dadas las
constantes solicitudes de las partes interesadas, se fraccionó el proyecto de sustitución
en tres partes. En la primera fase se emitieron las normas requeridas para sustituir la
clasificación y medición de los activos financieros y pasivos financieros. La segunda
incorporó los aspectos asociados a la metodología de reconocimiento de deterioro
de valor y la tercera se enfocó en los aspectos requeridos para la contabilidad de
coberturas. Por su parte, la NIIF 9 tiene como objetivo:

Establecer los principios para la información financiera sobre activos


financieros y pasivos financieros, de forma que se presente información útil y
relevante para los usuarios de los estados financieros para la evaluación de los
importes, calendario e incertidumbre de los flujos de efectivo futuros de la entidad.
(IASB, 2014)

Esta norma contiene cuatro grandes segmentos: reconocimiento y baja en cuentas,


clasificación, medición y contabilidad de coberturas. El análisis teórico de la norma se
realiza considerando los siguientes aspectos: inicialmente se presenta la metodología
abordada en el documento, posteriormente se detallan los cambios sustanciales de
la norma por los cuatro segmentos detallados previamente, para cerrar con las
conclusiones del estudio.

Metodología
La metodología empleada en este documento es cualitativa con corte descriptivo;
se realiza un análisis a la NIIF 9, identificando las principales variaciones frente a lo
establecido en NIC 39. De igual forma, se elabora una revisión frente a los principales
aportes de la literatura académica en pro de gestionar diferentes modelos que pueden
aplicar las compañías adoptantes de NIIF 9.

Las categorías de análisis están dadas en función de la segmentación de la norma


contable. Por tanto, se analizan e identifican los cambios más prominentes para cuatro
categorías: reconocimiento y baja en cuentas, clasificación, medición y contabilidad de

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Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

coberturas. Sobre estas categorías se generó un análisis comparativo con la NIC 39 y se


identificaron aportes académicos en la literatura, publicados desde el año 2014 al 2020.
Estas fechas fueron seleccionadas considerando el periodo de emisión de la norma en
el año 2014.

Para la búsqueda de la literatura académica relacionada con el objeto de


investigación, se emplearon términos clave como NIIF 9, deterioro y contabilidad
de coberturas. En este aspecto es importante aclarar que en el análisis a los aportes
académicos no se pretende realizar una revisión sistemática de literatura, aunque se
siguió un protocolo de búsqueda y de factores de inclusión y exclusión de artículos.
Como factores de inclusión se seleccionaron aquellos artículos que fuesen publicados
en el periodo de tiempo mencionado previamente y que trataran temas asociados a
los términos de búsqueda. Se excluyeron artículos publicados en periodos previos a la
emisión del estándar, al igual que aquellos que aunque fueron publicados en periodos
posteriores, no consideraron los nuevos requerimientos de la NIIF 9. De igual forma,
se descartaron aquellos artículos que tratan el tema de activos y pasivos financieros,
pero desde ópticas ajenas a la NIIF 9.

Reconocimiento y baja en cuentas


El tratamiento contable de los instrumentos financieros comenzó a ser abordado
por el International Accounting Standards Committee (IASC) en el año 1995, cuando
emitió la NIC 32 Instrumentos Financieros: Presentación e Información a Revelar, la
cual abordaba temas de presentación y revelación, pero no se refería a reconocimiento
y medición de los mismos.

Es posible sostener que el IASC comenzó discretamente a crear conciencia en las


empresas acerca de la necesidad de que los impactos, por la tenencia de instrumentos
financieros, fueran debidamente presentados y revelados en notas en los estados
financieros. Esto tenía especial relevancia, considerando que en muchos países no
existían normas que regularan su tratamiento contable, por lo que los usuarios de
la información contable podían estar completamente ignorantes de los impactos de
instrumentos tales como los derivados.

Posteriormente, en diciembre de 1998, el IASC avanzó en esta materia publicando


la NIC 39 Instrumentos Financieros: Reconocimiento y Medición. Esta norma se
complementaba con la NIC 32 y entregaba las directrices de cómo y cuándo reconocer
un instrumento financiero. Asimismo, incorporaba los modelos de medición que

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Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

debían ser utilizados, señalando por primera vez la aplicación de valor razonable
en la medición de un activo, como una inversión destinada a negociación y en los
instrumentos de derivados.

En este contexto, las NIC 32 y 39 marcaron dos hitos importantes con su aplicación.
Por una parte, incorporaron los efectos de los instrumentos financieros a la contabilidad
de las empresas. Por otra parte, generaron un cambio de paradigma, al presentar la
posibilidad de abandonar el costo histórico bajo ciertas condiciones específicas, para
aplicar valor razonable en el tratamiento de ciertos “activos”, impensado en muchos
países de América Latina.

La NIC 32 y 39 se aplicaron conjuntamente hasta que en agosto de 2005 el IASB


emitió la NIIF 7 Instrumentos Financieros, que reemplazó a la NIC 30 y absorbió los
requerimientos de información a revelar de la NIC 32. Desde ese momento la NIC 32
fue modificada cambiando su denominación a Instrumentos Financieros: Presentación.

Posteriormente, el IASB comenzó su plan de tres etapas para modificar la NIC


39 por medio de la creación de la NIIF 9. Este proceso fue completado en 2018 con la
puesta en vigencia de la última parte del proyecto referido a contabilidad de coberturas.
Lo expuesto precedentemente es evidencia de que el disponer de una norma contable
referida a los instrumentos financieros ha sido objeto de mucho debate entre las partes
interesadas, particularmente entre las instituciones financieras que operan con estos
instrumentos y son la base de sus operaciones y resultados. Para las empresas que
pertenecen a otros sectores económicos estas normas pueden tener impacto, pero no
de la envergadura que tienen para las instituciones financieras.

Reconocimiento inicial.
El reconocimiento inicial de un activo o pasivo se refiere al momento en que
dicho activo o pasivo incorporado al estado de situación financiera, porque cumple
con todos los requerimientos para ser ingresado a la contabilidad de una empresa,
a través de un registro contable denominado “asiento”. El marco Conceptual para la
Información Financiera (IASB, 2015) indica:

Solo elementos que cumplen la definición de un activo, un pasivo o patrimonio


se reconocen en el estado de situación financiera. De forma análoga, solo los
elementos que cumplen la definición de ingresos o gastos se reconocen en el
estado (o estados) del rendimiento financiero. Sin embargo, no todas las partidas
que cumplen la definición de alguno de los elementos se reconocen. (p. A56)

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Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

Por lo tanto, es necesario que se cumplan los requerimientos de la norma para


que pueda existir reconocimiento inicial, es decir, que se cumplan las definiciones de
activo y pasivo que el marco conceptual señala. Es oportuno indicar que los activos y
pasivos también experimentarán reconocimientos posteriores, los que corresponden a
registros contables que irán mostrando la evolución de dicho activo o pasivo a través
del tiempo. Para los activos, estos registros pueden deberse a ajustes por tipo de cambio
de moneda extranjera, depreciaciones, deterioros de valor, medición a valor razonable
(plusvalía o minusvalía), entre otros. Con respecto a los pasivos, estos registros pueden
obedecer a ajustes por tipo de cambio de moneda extranjera, indexaciones, pagos
parciales y condonaciones.

En lo relacionado con el reconocimiento inicial de activos y pasivos financieros,


se observa que no existen diferencias en las condiciones generales. A este respecto, la
NIIF 9 indica: “Una entidad reconocerá un activo financiero o un pasivo financiero en
su estado de situación financiera cuando, y solo cuando, se convierta en parte de las
cláusulas contractuales del instrumento” (IASB, 2014, p. A459).

No obstante, se debe tener presente que las condiciones de clasificación de los


instrumentos financieros sí presentan diferencias entre las NIC 39 y NIIF 9, por lo que
la atención deberá centrarse en estas nuevas categorías.

Baja en cuentas.
La baja en cuentas de un activo o pasivo financiero se refiere al momento en
que dicho activo o pasivo es eliminado del estado de situación financiera, porque se
cumplen todos los requerimientos para ser sacados de la contabilidad de una empresa,
a través de un registro contable denominado “asiento”.

Este tema estaba tratado en la NIC 39 y, posteriormente, conforme lo indica la


NIIF 9 “En octubre de 2010 el Consejo también decidió trasladar sin cambiar desde la
NIC 39 los requerimientos relacionados con la baja en cuentas de activos financieros y
pasivos financieros” (IASB, 2014, p. A447).

Baja en cuentas de un activo financiero.


La NIIF 9 (IASB, 2014) señala:

Una entidad dará de baja en cuentas un activo financiero (…) cuando, y


solo cuando: (a) expiren los derechos contractuales sobre los flujos de efectivo

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Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

del activo financiero, o (b) se transfiera el activo financiero, como establecen los
párrafos 3.2.4 y 3.2.5 y la transferencia cumpla con los requisitos para la baja en
cuentas, de acuerdo con el párrafo 3.2.6. (IASB, 2016, p. A462)

En ambos casos se puede observar que si el activo financiero cumplió su periodo


de vigencia o fue transferido a un tercero, la empresa que lo controlaba dejará de
recibir los flujos que se generaban a través de él. Entonces, en ese momento se cumplen
las condiciones para dar de baja el activo, porque el instrumento financiero pierde su
naturaleza.

La norma también indica algunas situaciones que pueden ser menos frecuentes,
como que la baja de activos se efectúe sobre una parte de los flujos, por ejemplo, dejar
de percibir los intereses generados por un activo, pero no el principal. También puede
estar referido a dar de baja a un grupo de activos. Por otra parte, podría generarse una
baja si la empresa cede a un tercero el 90% de los flujos o de los intereses que esperaba
lograr a través del activo.

Con respecto a la situación en que el activo financiero sea transferido la NIIF 9


señala que:

Una entidad transfiere un activo financiero si, y solo si: (a) transfiere los
derechos contractuales a recibir los flujos de efectivo de un activo financiero; o
(b) retiene los derechos contractuales a recibir los flujos de efectivo del activo
financiero, pero asume la obligación contractual de pagarlos a uno o más
perceptores, dentro de un acuerdo […]. (IASB, 2014, p. A464)

Estas dos condiciones generales son complementadas por los párrafos 3.2.5, 3.2.6
y siguientes, de la misma norma.

Baja en cuenta de un pasivo financiero.


La NIIF 9 también señala que:

Una entidad eliminará de su estado de situación financiera un pasivo


financiero (o una parte de éste) cuando, y solo cuando, se haya extinguido – esto
es, cuando la obligación especificada en el correspondiente contrato haya sido
pagada o cancelada, o haya expirado. (IASB, 2014, p. A472).

Normalmente, esta es la forma más habitual en que una empresa da de baja un


pasivo, una vez que todos los intereses y principal han sido pagados al acreedor. Sin

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Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

embargo, la norma también indica en sus párrafos siguientes algunas situaciones


posibles, como la permuta de pasivos o el cambio sustancial en las condiciones de
un pasivo. En ambos casos se entenderá que el pasivo original se ha extinguido y que
ha nacido un nuevo pasivo. Tal podría ser el caso en una renegociación de un pasivo.
También se entregan disposiciones para otras operaciones más complejas, tal como la
recompra de una parte de un pasivo financiero.

Ejemplo de reconocimiento y baja en cuentas de un activo y/o pasivo


financiero.
Tal como la norma lo indica, normalmente la creación de un activo financiero
en una entidad genera la creación de un pasivo financiero o un instrumento de
patrimonio en otra entidad. En el primer caso, se puede utilizar como ejemplo una
venta a crédito realizada por la empresa A, a la empresa B. En este caso la empresa A
estaría generando un activo financiero y la empresa B un pasivo financiero.

La empresa A debe reconocer un activo financiero, correspondiente a una cuenta


por cobrar, en cuanto la operación de venta está perfeccionada, es decir, desde el
momento en que ha traspasado a la empresa B los riesgos y beneficios sobre los bienes
que ha vendido, dado que se genera el derecho a cobrar el precio que se ha pactado. En
otras palabras, un flujo futuro de entrada de recursos que puede estar constituido solo
por el principal o estar incluido un interés.

Al mismo tiempo, la empresa B debe reconocer un pasivo financiero,


correspondiente a una cuenta por pagar, al mismo tiempo en que la operación de
compra está perfeccionada. Esto es, al recibir desde la empresa A los riesgos y
beneficios sobre los bienes comprados, dado que se genera la obligación de pagar el
precio acordado, es decir, un flujo futuro de salida de recursos que puede corresponder
solo al principal o estar incluido un interés.

Normalmente, tanto el activo como el pasivo serán dados de baja cuando la


empresa B pague el total de la deuda a la empresa A. En ese momento la empresa B
no tendrá obligaciones pendientes con la empresa A, por lo tanto, extingue su pasivo.
Asimismo, la empresa A ya no tiene derechos sobre la empresa B, por consiguiente,
extingue su activo.

También es posible considerar la emisión de bonos en donde la empresa emisora


reconocerá un pasivo financiero, porque se compromete a entregar flujos futuros a

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Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

quienes compren los bonos, constituidos por el pago de intereses y del capital, a través
de un periodo de tiempo. Las empresas que compren bonos reconocerán un activo
financiero, por el derecho a recibir flujos futuros, correspondientes a intereses y capital,
en el periodo acordado con la empresa emisora, o bien, al negociarlos anticipadamente
a su vencimiento en un mercado secundario.

En el segundo caso se puede usar como ejemplo la situación de una empresa que
emita acciones, la cual deberá reconocer el aumento de instrumentos de patrimonio.
Las empresas que compren acciones aceptarán activos financieros, en función de los
flujos que se generen, tanto por los dividendos que se reciban como por la venta de las
acciones.

Análisis teórico de la sección de clasificación


La NIIF 9 incorporó en la primera fase de sustitución de la NIC 39 aspectos asociados a
clasificación y medición de los activos financieros. Esta sección de la norma se emitió en
noviembre de 2009 y las primeras modificaciones a la información generada previamente
se dieron en octubre de 2010, con aspectos relacionados con los requerimientos para
la reclasificación y medición de los pasivos financieros. Posteriormente, en octubre de
2014 se produjeron modificaciones adicionales limitadas a los requerimientos de la
NIIF 9 para la clasificación y medición de activos financieros y en aspectos referidos al
valor razonable con cambios en otro resultado integral.

En la sección de clasificación presentada en la NIIF 9 se consideran tres categorías


específicas de valoración: coste amortizado, valor razonable con cambios en otro
resultado integral (patrimonio) y valor razonable con cambios en pérdidas y ganancias.
Frente a los activos financieros, estos aspectos de valoración se aplicarán considerando
un enfoque de clasificación basado en dos aspectos fundamentales. El primero de ellos
considera las características de los flujos contractuales de los activos y el segundo está
asociado al modelo de negocio de la entidad. En este caso, si la entidad tiene como
objetivo en su modelo de negocio mantener un activo financiero para cobrar flujos
de efectivo contractuales y estos flujos de efectivo se reciben según las condiciones
previstas en el contrato, en fechas específicas, que se consideran pagos exclusivos del
principal más los intereses de dicho principal; el activo financiero debe ser valorado a
coste amortizado. A la luz de lo establecido en la NIIF 9, el principal se entiende como “el
valor razonable del activo financiero en el momento del reconocimiento inicial” (IASB,
2014). De igual forma, los intereses generados por deterioro y diferencia en cambio se

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Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

registrarán en los resultados como lo establece el modelo de costo amortizado.

Por el contrario, si el modelo de negocio tiene como objeto la obtención de flujos


de efectivo contractuales y la venta de los activos financieros, recibiendo flujos de
efectivo en fechas específicas, según el contrato que correspondan a pagos del principal
más intereses de dicho principal; los activos financieros deberán valorarse a valor
razonable con cambios en otro resultado integral (patrimonio). Todos los otros tipos
de variaciones que se presenten en el valor razonable se registrarán en partidas del
patrimonio, las cuales podrán llevarse a pérdidas y ganancias en su venta. Si ninguno
de los escenarios previstos anteriormente se cumple, el resto de activos se valorará a
valor razonable con cambios en pérdidas y ganancias.

Los criterios de valoración señalados anteriormente presentan cambios


considerables frente a lo establecido en la NIC 39. En dicha norma existían cuatro
categorías de valoración entre las que se encuentra el valor razonable con cambios en
pérdidas y ganancias, mantenidos al vencimiento, disponibles para la venta y cuentas
por cobrar. Esta clasificación dista de los criterios generados por la NIIF 9, en especial
el cambio en los modelos de clasificación de los activos financieros, como resultado de
cambios en los modelos comerciales o por las modificaciones dadas a las características
contractuales de los flujos de efectivo (Haralambie y Stefan, 2019).

Como se ha mencionado previamente, la NIIF 9 hace referencia al modelo de


negocio en tres líneas. La primera de ellas involucra a aquellos instrumentos financieros
mantenidos con la finalidad de obtener flujos contractuales, la segunda identifica
aquellos activos alimentados con la intención de obtener flujos de caja contractuales y
realizar la venta de dichos activos. En la tercera están aquellos modelos de negocio que
no involucran ninguna de las dos primeras condiciones referenciadas anteriormente.

En específico, la adopción de este nuevo estándar requiere una evaluación al modelo


de negocio con el cual la entidad gestiona cada uno de sus instrumentos financieros
y un análisis a las características de los flujos contractuales. Este procedimiento se
conoce como una evaluación SPPI (en inglés, Solely Payments of Principal and
Interest), la cual hace referencia al análisis de los flujos contractuales que representen
únicamente pagos del principal e intereses, requiriendo un análisis exhaustivo por
cada instrumento (Rodríguez, 2017).

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Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

Superar la prueba SPPI implica que los instrumentos de deuda deben dar lugar a
flujos de efectivo que únicamente son pagos del principal e intereses, sobre el importe
del principal pendiente de pago, es decir, existe un acuerdo básico de préstamo. Al
respecto, en concordancia con la NIIF 9, Rodríguez (2017) junto con Haralambie
y Stefan (2019) señalan que un acuerdo básico de préstamo consiste en obtener el
activo financiero original, en donde el inversionista busca obtener un rendimiento
que compensa principalmente el valor del dinero en el tiempo y el riesgo de crédito.
Adicionalmente, allí pueden existir otros factores como el riesgo de liquidez, margen
de utilidad y los costos asociados a la posesión del activo financiero, o las cláusulas
relacionadas con pagos anticipados que pueden modificar los plazos u otro tipo de
importes, entre los que se incluyen los costos administrativos.

Luego de la emisión de la NIIF 9 han surgido diferentes modelos frente a la


evaluación SPPI. Uno de ellos es el sugerido por Haralambie y Stefan (2019), quienes
identifican la importancia de evaluar el componente del valor del dinero en el tiempo
a partir de los intereses, en consideración de los distintos tipos de periodicidad de
intereses que puede tener un instrumento. Para ello, sugieren la aplicación de una
prueba de referencia que incluye hacer un análisis instrumento por instrumento,
donde se identifique la diferencia de los flujos de efectivo derivados de los instrumentos
financieros modificados, frente a los obtenidos por instrumentos financieros perfectos
donde la periodicidad de los intereses es mensual. La aplicación de la prueba de
referencia debe realizarse no solo en el reconocimiento inicial, también en cada
periodo de presentación de informes.

De igual forma, tal y como lo sugiere la NIIF 9 la entidad debe evaluar solo los
escenarios razonablemente posibles y no todos los escenarios existentes. Por ello,
Haralambie y Stefan (2019) plantean un análisis de escenarios razonablemente posibles
para los instrumentos financieros de largo plazo, donde se considere las variaciones
existentes en el ciclo económico, incluidos periodos de auge y recesión que se pudieron
presentar en el pasado y que razonablemente puedan repetirse en el futuro.

A su vez, debe realizarse un análisis frente a si solamente el componente de los


intereses se incluye en los modelos de referencia, o si se incorporan elementos del
principal, por ejemplo, cuando los pagos mensuales incluyen capital e intereses que
no pueden separarse. Al respecto, Haralambie y Stefan (2019) proponen calcular los
porcentajes de entradas de efectivo de los instrumentos analizados frente a otros que
puedan servir de referencia, con el fin de establecer un umbral o una media absoluta,

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Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

que identifique si el elemento analizado se mide a costo amortizado o a valor razonable.


Las condiciones generales a considerar por las entidades para evaluación del modelo
de negocio se detallan en la siguiente figura.

Figura 1. Evaluación modelo de negocio

MODELO DE Cuestión de hechos más que


G
NECOCIO

efectivo contractuales.

b. Obtener Flujos
f de efectivo contractuales.
xxxxx

a. Informar al personal clave sobre el


rendimiento del modelo de negocio.
Actividades
b. Informar al personal clave sobre los activos

negocio.

Requieren el
uso del juicio rendimiento del modelo de negocio y la forma
profesional en que son gestionados dichos riesgos,

ión a los gestores del


negocio.

Fuente: elaboración propia con información de la NIIF 9, apéndice B.

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Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

Frente a los pasivos financieros, se producen cambios relacionados con los pasivos
valorados bajo la opción de designación inicial a valor razonable. Por tanto, los cambios
asociados al valor razonable que hayan sido originados por el riesgo de crédito se
deben llevar como otro resultado integral en la cuenta de patrimonio y no pueden ser
encaminados posteriormente a la cuenta de pérdidas y ganancias. El riesgo de crédito
se entiende como “la pérdida asociada a la incertidumbre frente a la capacidad de
una contraparte para cumplir sus obligaciones financieras” (Nadia y Rosa, 2014, p.
2). De igual forma, los pasivos financieros mantenidos para negociar, incluyendo los
derivados, se estimarán a valor razonable con cambios en resultados.
Los modelos de aplicación de la norma podrán ser objeto de evaluación de diferentes
partes interesadas. Por ejemplo, en el caso específico de las entidades colombianas
el revisor fiscal podrá evaluar los juicios realizados por la administración, cuando
considere que los cambios en aspectos de clasificación eliminan alguna asimetría
contable o generan información más relevante para los usuarios. Esto en concordancia
del concepto 2014-630 emitido por el Consejo Técnico de la Contaduría Pública.

Análisis teórico a la sección de medición

Uno de los aspectos que más cambios presenta está relacionado con el modelo de
deterioro propuesto por la NIIF 9, dejando atrás el modelo de pérdidas incurridas
establecido por la NIC 39, para asumir un modelo de pérdidas esperadas que se aplica
a todos los activos financieros, sin realizar distinciones como las establecidas en la
NIC 39. El nuevo modelo de pérdidas esperadas requiere una evaluación del futuro,
sin necesidad de esperar a que se produzca un evento de deterioro, para lo cual es
necesario identificar el tiempo de vida del activo a la vez que se analiza si el riesgo
crediticio se ha incrementado en forma significativa.

El nuevo estándar permite incluir activos financieros valorados a coste amortizado;


activos financieros de deuda a valor razonable con cambios en otro resultado integral;
las cuentas por cobrar derivadas de arrendamientos y los activos contractuales
asociados a la NIIF 15; contratos de garantía financiera y compromisos de préstamo,
exceptuando los valorados a valor razonable con cambios en pérdidas y ganancias.

Las entidades pueden realizar una evaluación colectiva o individual a los activos
financieros y aplicar la estrategia de modelo de negocio conforme a las características
de cada línea de productos, en tres fases. La primera de ellas se da cuando la calidad

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Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

crediticia no se ha deteriorado desde el reconocimiento inicial. La segunda surge


cuando hay un empeoramiento de la calidad crediticia, pero no existe una evidencia
objetiva de un evento de deterioro y la tercera ocurre una vez existe una evidencia
objetiva de deterioro en la fecha de reporte.

Frente al riesgo crediticio, la NIIF 9 establece que la entidad comparará el riesgo


de que ocurra un incumplimiento en la fecha de presentación frente a la fecha de
reconocimiento inicial, calculando el riesgo crediticio con información que contemple
vistas al futuro razonable y sostenible esperado para los próximos 12 meses. En caso de
que exista un incremento significativo en el riesgo, la pérdida esperada se reconocerá
durante toda la vida útil del instrumento. Para ello, la entidad debe identificar que la
información asociada al futuro razonable esté disponible sin costo desproporcionado
para la entidad. De igual forma, es importante considerar que en el modelo de
deterioro se incluye una presunción irrefutable de que el riesgo ha aumentado de
manera significativa cuando los pagos contractuales estén vencidos en más de 30 días.

Las entidades pueden optar también por un modelo simplificado aplicado a


activos contractuales de la NIIF 15, deudores comerciales y saldos de deudores para
arrendamiento. Esto les permite reconocer la pérdida esperada para toda la vida del
instrumento, por lo cual las entidades no tendrán que segmentar los activos financieros
en tres diferentes fases como se mencionó previamente.

Este modelo de deterioro ha tenido algunas críticas. Inicialmente no se establece


una periodicidad para que el modelo sea evaluado, situación que sí ocurre con el
modelo de deterioro establecido en Colombia que requiere evaluarse por lo menos
dos veces al año, siendo sometido a pruebas de estrés. También está el modelo de
deterioro aplicado en Chile, que requiere como medida de control una evaluación
anual al modelo de deterioro (Rojas y Azúa, 2020).

De igual forma, la adopción del estándar generó traumatismos por lo costosa


que resulta la aplicación y el alto grado de juicio profesional que puede afectar el
desempeño de las compañías. Consciente de ello, el International Financial Reporting
Standars (IFRS) creó un foro de discusión denominado IFRS Transition Resource
Group or Impairment of Financial Instruments (ITG), conformado por preparadores,
auditores y reguladores, el cual buscaba aclarar dudas en torno a las metodologías
y los aspectos prácticos de la norma. Además, desde la academia se han generado
estudios identificando alternativas que les permitan aplicar a las entidades diferentes

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Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

modelos de deterioro. Puesto que, si bien la NIIF 9 establece unos principios, cada
compañía decide las variables que son incorporadas al modelo de deterioro. Por tanto,
modelos gestionados inadecuadamente pueden generar gastos elevados por deterioro
afectando el resultado de compañías o, en caso contrario, se pueden presentar modelos
de deterioro que no ocasionan cobertura frente a las variaciones en el riesgo crediticio
de las entidades adoptantes.

Un ejemplo de esto es el estudio realizado Vaněk y Hampel (2017), quienes


proponen un modelo para estimación de la probabilidad de incumplimiento, el
cual permite calcular las pérdidas crediticias previstas para toda la vida del activo,
basándose en los modelos de Markov y el coeficiente de ajuste económico; además,
empleando matrices que pueden ser aplicadas en software como R o Matlab. En este
caso las compañías requieren tener conocimientos más especializados.

Por su parte, Hunt y Taplin (2019) evidencian las diferentes variables que
pueden empelarse en el cálculo del deterioro de los activos financieros. Identifican
que la pérdida esperada (EL) del activo está dada por la exposición en el momento
del incumplimiento (EAD), la probabilidad de incumplimiento (PD) y la pérdida
en caso de incumplimiento (LGD), todas estas derivadas de sus siglas en inglés. Este
modelo está en concordancia con lo establecido en el acuerdo de Basilea, la expresión
matemática sería EL = EAD X PD X LGD.

Frente a este modelo es importante destacar que la NIIF 9 no prevé una formulación
matemática de variables a emplear, y aunque de manera tácita no contraría el modelo
establecido por el acuerdo de Basilea, son diferentes las interpretaciones que se
puedan dar a la norma en torno al juicio profesional de los adoptantes. Por tanto,
algunos reguladores viendo que los modelos pueden ser demasiado flexibles, y que
la situación podría generar baja cobertura ante amplias exposiciones al riesgo; han
decidido postergar la aplicación de la NIIF 9. Esta situación se ha dado, por ejemplo,
en todas las entidades bancarias de América Latina (Rojas y Azúa, 2020).

Este aspecto ha sido estudiado por Rojas y Azúa (2020) quienes analizan los
modelos de deterioro establecidos por los reguladores en Chile y Colombia, en
comparación con lo requerido por la NIIF 9. Así, exponen que al igual que en literatura
presentada existen tres aspectos que se deben evaluar en el modelo de cálculo de la
pérdida esperada: la probabilidad de incumplimiento, la exposición del activo y la
pérdida esperada del valor del activo dado el incumplimiento. En ambos países se

70
Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

evidencian márgenes mínimos de cálculo de la provisión y se observan también


modelos matemáticos frente a cómo realizar los cálculos y las variables mínimas a
incluir en el modelo, un aspecto que no se evidencia en la NIIF 9. Por consiguiente,
en este último caso el juicio profesional resulta determinante en la estructuración y
aplicación del modelo de deterioro.

Esto coincide con el estudio realizado por Schutte et al. (2020), los cuales buscan
diseñar un modelo para cálculo de deterioro a través de tres variables: la probabilidad

de incumplimiento, la pérdida en caso de incumplimiento y la exposición en


el momento de incumplimiento. Así, señalan que la NIIF 9 refleja un alto grado de
flexibilidad frente a los métodos de deterioro que pueden desarrollarse, subrayando
que las empresas deben analizar la segmentación de activos en grupos homogéneos,
de tal forma que puedan asignarse correctamente las variables de estimación.
Adicionalmente, deben establecerse claramente los impulsores de riesgo en los
modelos propuestos, para identificar aspectos adicionales que puedan afectar la
morosidad, siendo necesario que las compañías establezcan intervalos de confianza
para los diferentes estimadores de los modelos.

De igual forma, los autores también evidencian cómo los modelos propuestos en
la literatura pueden resultar muy complejos para que las entidades en realidad puedan
aplicarlos; un aspecto que coincide con la visión desarrollada en esta investigación,
luego de analizar los modelos que han sido previamente presentados. Este aspecto
podría ser objeto de análisis en investigaciones futuras, donde se identifique la
capacidad que tienen las compañías de adoptar algunos de los modelos propuestos en
la literatura.

En la siguiente tabla se observan las variables predominantes en el modelo de


deterioro sugerido por la NIIF 9; así como las principales variables caracterizadas que
deben observar las compañías a la hora de definir un modelo de deterioro, considerando
la literatura previamente presentada.

71
Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

Tabla 1. Variables a considerar en modelo de deterioro

NIIF 9 VARIABLES A OBSERVAR EN


MODELO DE DETERIORO
• Tiempo de vida de activo. • Exposición en el momento del
incumplimiento.
• Riesgo crediticio e incremento
significativo en el riesgo crediticio. • Probabilidad de incumplimiento.

• Analizar los diferentes tipos de • Pérdida en caso de incumplimiento.


activos financieros de la entidad,
buscando identificar si se realiza
un análisis individual o si por el
contrario se realiza una evaluación
colectiva.

Fuente: elaboración propia con información de la NIIF 9 y literatura


académica relacionada con el deterioro de cartera.

Frente a los criterios establecidos en la NIIF 9, en específico en relación con el


tiempo de vida del activo, este es visto como el tiempo pactado en el contrato o el
tiempo faltante hasta que la obligación prevista en él se extinga. De otra parte, el riesgo
crediticio hace referencia al riesgo de que se presente un incumplimiento. En este caso
deben considerarse dos variables: la primera de ellas es el reconocimiento inicial del
activo financiero, por lo que la pérdida esperada se calcula para los próximos 12 meses.
La segunda es el potencial de que el riesgo crediticio aumente significativamente, en
cuyo caso la pérdida esperada se calculará durante toda la vida del instrumento.

De igual forma, y como se mencionó previamente, la entidad debe realizar una


evaluación que le permita identificar si debe segmentar sus activos financieros para
obtener grupos homogéneos a los cuales pueda aplicar un modelo de deterioro similar,
o si por el contrario debe desarrollar un modelo de deterioro por cada tipo de activo
financiero.

De otra parte, frente a la información con vistas al futuro razonable y sostenible,


la NIIF 9 es enfática en destacar que, si bien la edad de mora es uno de los factores
a considerar, este no puede ser el único que defina las características del modelo. Sin
embargo, no se especifica de manera precisa qué otro tipo de variables pueden incluirse
que permitan identificar deterioro en la cartera, situación que se da en función de que
NIIF 9 se desarrolla bajo un modelo de principios que no llegan a ser detallados.

72
Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

Por ello, las compañías pueden apoyarse en la literatura académica para definir
aspectos que puedan considerarse en el modelo, al igual que las variables y distintas
formulaciones matemáticas a aplicar. En este caso la exposición del activo en el mo-
mento de incumplimiento hace referencia a la deuda pendiente de pago en el momen-
to de aplicación del modelo de deterioro. Por su parte, la probabilidad de incumpli-
miento hace referencia a la probabilidad de que los clientes incumplan sus pagos en
un periodo determinado. De igual forma, la pérdida en caso de incumplimiento hace
referencia a la porción de la cartera que no se recupera en caso de que se eludan los
compromisos pactados.

Algunos estudios donde pueden detallarse diversas metodologías para calcular


cada uno de los elementos identificados previamente son Schutte et al. (2020); Castro
y Soto (2017); Vaněk y Hampel (2017); Hunt y Taplin (2019); Breed et al. (2019); Ha-
ralambie y Stefan (2019); Durović (2019); dos Reis y Smith (2017). Estas investigacio-
nes utilizan diferentes modelaciones tales como regresión lineal, modelos de Márkov,
entre otros, para calcular el deterioro crediticio. Por tanto, pueden servir de guía para
las entidades adoptantes.

En este sentido, en la tabla 1 se observan las variables que pueden ser incluidas
para el cálculo del deterioro; además, son modeladas conforme a las necesidades de
cada compañía en función de los requerimientos de cada tipo de activo, ya que al ser
creada la NIIF 9 bajo una guía de principios no obliga a la existencia de una metodo-
logía única para el reconocimiento del deterioro. Como resultado, cada entidad debe
definir la metodología de deterioro a emplear, según la disponibilidad de los datos, el
nivel de sofisticación de la entidad y la materialidad de la cartera (Schutte et al., 2020).

Análisis teórico a la sección de contabilidad de coberturas


El contexto en que una empresa realiza sus operaciones puede ofrecer diversos grados
de incertidumbre dependiendo de diferentes factores tales como el tamaño, las
operaciones que realiza, la condición regional, nacional o internacional, el desarrollo
económico del país en que la empresa opera, etc.

En ocasiones estas incertidumbres son asociadas a riesgos, es decir, “la probabilidad


de que ocurra un evento desfavorable” (Arias, Rave y Castaño, 2006, p. 275). De esta
forma, las empresas enfrentan riesgos de todo tipo como de mercado, de crédito, de
tasa de interés, de tasa de cambio u otros. También ocurre que estos riesgos en ciertas
ocasiones afectan a los componentes del estado de situación financiera, como partidas

73
Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

existentes de activos o pasivos, y en otras ocasiones los riesgos afectan a transacciones


futuras. Ante esta situación las empresas buscan alternativas que les permitan protegerse
de los riesgos que han identificado. Existen instrumentos de cobertura, entre los cuales
se encuentran los derivados y los contratos de coberturas.

La eficacia de un contrato de coberturas depende de lo acertado que hayan sido las


proyecciones de la administración de una empresa al momento de tomar el contrato.
De esta forma, dicho contrato puede compensar una pérdida sin generar resultado,
pero también provocar ganancias o pérdidas, afectando el patrimonio. Esto genera
la necesidad de que los contratos queden reconocidos y debidamente revelados en
la contabilidad de la empresa, más aún ante la posibilidad de generar pérdidas cuyos
montos sean materiales y relevantes.

La contabilidad de cobertura, entonces, es el tratamiento contable indicado para


aplicar a este tipo de contratos que permite dejar evidencia de los impactos que tienen
las decisiones financieras sobre los estados financieros. Así, entendiendo que dichas
decisiones tienen por objetivo cubrirse de un riesgo de mercado sobre un activo o
pasivo.

Como estas decisiones financieras suelen estar basadas en estimaciones y


proyecciones realizadas por la administración, si las proyecciones son acertadas
puede lograrse el objetivo de cubrir un activo o pasivo, protegiendo a la empresa de
la generación de pérdidas. No obstante, si las proyecciones resultan erradas, podrían
generar pérdidas que pueden afectar seriamente la posición financiera de la empresa.

Es importante tener presente que no todas las empresas se verán afectadas por
esta situación. Normalmente las empresas pequeñas o medianas realizan operaciones
simples que se finiquitan en cortos periodos de tiempos y en moneda local. Por
consiguiente, se verán menos expuestas a diversos tipos de riesgo. Sin embargo, las
empresas grandes con operaciones más complejas, por ejemplo, multinacionales tanto
del área productiva como de servicios, se podrían ver expuestos a mayores riesgos.

Asimismo, otra área de actividad que se ve afectada por la contabilidad de cobertura


es la actividad bancaria y financiera, dado que las instituciones que pertenecen a este
sector económico proveen instrumentos de cobertura a las empresas afectadas por el
riesgo.

En respuesta a lo expuesto precedentemente, el IASB desarrolló una norma


contable que dispone cómo registrar las ganancias o pérdidas de un instrumento de

74
Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

cobertura, durante la duración del contrato y al término de este. El proceso de creación


y entrada en vigencia de esta norma ha sido largo, siendo objeto de mucho análisis,
lo que permitió su evolución a través del tiempo; además, requirió de mucho diálogo
entre las partes interesadas para que finalmente fuera puesta en práctica.

De esta forma, la primera versión de la NIC 39 que contenía una sección dedicada
a la contabilidad de coberturas entró en vigencia el 1 de enero de 2001. Posteriormente,
en el año 2008 el IASB comenzó un proyecto de reforma de la NIC 39 en un trabajo
conjunto con el Financial Accounting Standards Board (FASB), con la finalidad de
simplificar el modelo de contabilidad de cobertura, de lo cual se obtuvo la creación de
la NIIF 9, que entró en vigencia el 1 de enero de 2018.

Sin embargo, en la actualidad el IASB permite que las disposiciones sobre


contabilidad de coberturas de la NIC 39 se continúen aplicando. Al respecto, la NIIF
9 (IASB, 2014) señala que una empresa que haya determinado aplicar por primera vez
NIIF 9 “puede elegir, como su política contable, continuar aplicando los requerimientos
de la contabilidad de coberturas de la NIC 39” (p. A528).

Por otra parte, una empresa que aplique la NIIF 9 para la contabilidad de cobertura
podría utilizar los requerimientos de la NIC 39 solo en caso de “una cobertura del valor
razonable de la exposición a la tasa de interés de una cartera de activos financieros o
pasivos financieros”, según lo señala la NIIF 9 (IASB, 2014, p. A497).

En relación con la forma en que ha sido acogida esta norma en el mundo, los estudios
son limitados, refiriéndose en la mayor parte a la experiencia europea. Moreno (2009)
señala que, si bien la NIC 39 fue aprobada por el IASB en 1998 y puesta en vigencia
a partir del 1 de enero de 2001, la Comunidad Económica Europea la adoptó con
posterioridad en noviembre de 2004 (según el Reglamento [CE] número 2086/2004).
El autor también señala que en ese momento los bancos europeos consideraron que su
aplicación era compleja, por lo que se autorizaron algunas excepciones a los contenidos
de la norma.

Otro aspecto interesante, señalado por Moreno (2009), es que existirían dos formas
de abordar contablemente este tema. Por una parte, aplicando el modelo Full Fair
Value, que significa aplicar valor razonable a todos los activos, pasivos e instrumentos
de cobertura, lo cual reflejaría las coberturas de “manera natural” en la contabilidad,
afectando de manera importante los resultados, en la medida que las variaciones en
cada medición fueran relevantes. Por otra parte, estaría la contabilidad de cobertura,

75
Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

que permite reflejar algunas variaciones en patrimonio lo que daría una “mayor
estabilidad” a las cifras. Resulta muy útil esta distinción pues posibilita comprender la
trascendencia de una contabilidad de cobertura.

Este autor también propone un esquema para presentar los contenidos de la NIC
39, con respecto a la contabilidad de cobertura. Si se compara dicho esquema con los
contenidos de la NIIF 9, se puede observar que los contenidos son similares.

Figura 2. Esquema contabilidad de coberturas

ESQUEMA
COBERTURA CONTABLE

Elemento Elemento de
cubierto Cobertura

Relacion de
combertura

Inicio
-Designación Inicio contable Tipo de cobertura
-Documentación de la cobertura -Valor razonable
-Evaluación -Efectivo
-Cobertura
-Participación

Contabilidad Evaluación de efícacia


de la cobertura -Prospectiva
contable -Retrospectiva

z z

Eficas No eficas

No se
Se contabiliza contabiliza
como cobertura como cobertura

Final
Sigue la relación de
contabilidad de
cobertura
cobertura

Fuente: Moreno, 2009, p. 74.

A continuación, a partir de la figura 2, se muestran comparativamente seis (6)


aspectos esenciales, contenidos en las NIC 39 y en la NIIF 9. Primero, definiciones
de instrumentos de cobertura y partida cubierta; segundo, tipos de coberturas;
tercero, requisitos para aplicar contabilidad de coberturas; cuarto, reconocimiento

76
Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

de las variaciones; quinto, interrupción de la contabilidad de cobertura de manera


prospectiva y, sexto, medición de la eficacia.

Definiciones de instrumentos de cobertura y partida cubierta.


La contabilidad de cobertura requiere la existencia de un instrumento de cobertura
y una partida cubierta. Esto implica que la administración de la empresa debe identificar
aquella(s) partida(s) que están afectadas por un riesgo, llamada “partida cubierta”, y
elegir un instrumento que pueda mitigarlo, llamado “instrumentos de cobertura”. Las
definiciones contenidas en ambas normas son las siguientes.

NIC 39 NIIF 9
Instrumento Párrafo 9 Párrafo 6.2.1
de cobertura Un instrumento de cobertura Un derivado medido al valor
es un derivado designado razonable con cambios en
o bien (solo en el caso de la resultados puede ser designado
cobertura del riesgo de tasa de como un instrumento de cobertura,
cambio) un activo financiero excepto en el caso de algunas
o un pasivo financiero no opciones emitidas.
derivado cuyo valor razonable
Párrafo 6.2.2.
o flujos de efectivo generados
se espera que compensen los Pueden designarse como
cambios en el valor razonable instrumento de cobertura los
o los flujos de efectivo de la activos financieros que no sean
partida cubierta designada derivados o los pasivos financieros
(los párrafos 72 a 77 y los que no sean derivados, si se miden
párrafos GA94 a GA97 del al valor razonable con cambios en
Apéndice A desarrollan la resultado, salvo en el caso de que
definición de instrumento de sea un pasivo financiero designado
cobertura). con cambios en resultados para el
cual el importe de su cambio en el
valor razonable que es atribuible a
cambios en el riesgo crediticio

77
Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

Tabla 2. Definiciones
de ese pasivo se presenta en otro
resultado integral de acuerdo con
el párrafo 5.7.7.
Párrafo 6.2.3.
Para los propósitos de la
contabilidad de coberturas, solo los
contratos con una parte externa a
la entidad que informa (es decir,
externa al grupo o, en su caso, a
entidad individual sobre la que
se está informando) pueden ser
designados como instrumentos de
cobertura.

Partida Párrafo. 9 Párrafo 6.3.1.


cubierta Una partida cubierta es Una partida cubierta puede ser
un activo, un pasivo, un un activo o pasivo reconocidos,
compromiso en firme, una un compromiso en firme no
transacción prevista altamente reconocido, una transacción
probable o una inversión neta prevista o bien una inversión neta
en un negocio en el extranjero en un negocio en el extranjero. La
que expone a la entidad al partida cubierta puede ser:
riesgo de cambio en el valor
(a) una única partida; o
razonable o en los flujos de
efectivo futuros, (b) un grupo de partidas
Una partida cubierta puede
también ser un componente de esta
partida o grupo de partidas.
Párrafo 6.3.2.
La partida cubierta debe ser
medible con fiabilidad.
Párrafo 6.3.3.

Fuente: elaboración propia con información de la NIIF 9 y NIC 39.

78
Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

Tal como se observa, en ambas normas un “instrumento de cobertura” es


esencialmente un derivado. Sin embargo, ambas normas también contemplan el uso de
activos o pasivos financieros, que no sean derivados, en la medida que logren proteger
la partida cubierta.

Con respecto a la “partida cubierta”, ambas normas señalan que pueden


corresponder a un activo, un pasivo, un compromiso en firme, una transacción
prevista o una inversión neta en un negocio en el extranjero. Sin embargo, la NIIF
9 agrega algunos aspectos interesantes al señalar que la partida cubierta puede estar
constituida de un grupo de partidas y refuerza que la partida cubierta debe ser medible
con fiabilidad. Estos aspectos destacados por la NIIF 9 son importantes dado que es
posible que al considerar activos y pasivos por separado los riesgos individuales no sean
significativos, pero si se agrupan pueden llegar a una importancia relevante. Por otra
parte, dado que se consideran partidas cubiertas contratos a firme como transacciones
previstas, es decir, operaciones que aún no han sido cerradas; es preciso determinar si
pueden ser medidas de manera fiable al momento de tomar la cobertura.

Tipos de coberturas.
Una vez que la administración de la empresa ha determinado la partida cubierta
y el instrumento de cobertura, es posible clasificar el contrato en alguna de las tres
opciones siguientes.
Tabla 3. Tipos de coberturas

NIC 39 NIIF 9
Cobertura Párrafo 86 a) Párrafo 6.5.2. a)
de valor
Es una cobertura de la Es una cobertura de la exposición
razonable exposición a los cambios en a los cambios en el valor
el valor razonable de activos razonable de activos o pasivos
o pasivos reconocidos o de reconocidos o de compromisos
compromisos en firme no en firme no reconocidos, o de un
reconocidos, o bien de una componente de estas partidas,
porción identificada de dichos que puede atribuirse a un riesgo
activos, pasivos o compromisos concreto y puede afectar al
en firme, que puede atribuirse a resultado del periodo.
un riesgo en particular y puede
afectar al resultado del periodo.

79
Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

Cobertura Párrafo 86 b) Párrafo 6.5.2. b)


del flujo de
Es una cobertura de la exposición Es una cobertura de la exposición
efectivo
a la variación de los flujos de a la variación de los flujos de
efectivo que (i) se atribuye a un efectivo que se atribuye a un
riesgo particular asociado con riesgo concreto asociado con un
un activo o pasivo reconocido activo o pasivo reconocido o un
(como la totalidad o algunos de componente de estos (tal como
los pagos futuros de interés de la totalidad o algunos de los
una deuda a interés variable), pagos futuros de interés de una
o a una transacción prevista deuda a interés variable), o a una
altamente probable, y que (ii) transacción prevista altamente
puede afectar al resultado del probable, y que puede afectar al
periodo. resultado del periodo.

Cobertura Párrafo 86 c) Párrafo 6.5.2. c)


de la
Cobertura de la inversión neta Cobertura de la inversión neta
inversión
en un negocio en el extranjero en un negocio en el extranjero tal
neta en un
tal como se define en la NIC 21. como se define en la NIC 21.
negocio en
el extranjero
tal como se
define en la
NIC 21.

Fuente: elaboración propia con información de la NIIF 9 y NIC 39.

Respecto de las definiciones de tipos de coberturas existentes, no se observan


diferencias. Una cobertura de valor razonable puede estar referido a un activo
financiero, tal como una inversión en acciones, medida a valor razonable con cambio
en resultado, para la cual se requiera asegurar un valor futuro de venta. Una cobertura
del flujo de efectivo puede aplicarse a un pasivo financiero, tal como un préstamo con
tasa de interés variable, medido a costo amortizado, para el que se necesite cubrir
los desembolsos futuros por intereses con una tasa estable. Una cobertura de una
inversión neta en un negocio en el extranjero se asimila a una cobertura de flujo de
efectivo, en este caso, cubriendo la variación de la moneda extranjera del país en que
se efectuó la inversión.

80
Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

Requisitos para aplicar contabilidad de coberturas.

Los contratos de cobertura deben corresponder a alguna de las opciones exhibidas


precedentemente. Además, deben cumplir ciertos requisitos para que el instrumento
de cobertura forme parte de una contabilidad de coberturas.
Tabla 4. Requisitos para contabilidad de cobertura

NIC 39 NIIF 9
Párrafo 88 Párrafo 6.4.1
a) Al inicio de la cobertura, existe una Una relación de cobertura cumple los
designación y una documentación requisitos para una contabilidad de
formales de la relación de cobertura y coberturas solo si se cumplen todas las
del objetivo y estrategia de gestión del condiciones siguientes:
riesgo de la entidad para emprender la
a) La relación de cobertura consta solo
cobertura.
de instrumentos de cobertura
b) Se espera que la cobertura sea
b) Al inicio de la relación de cobertura,
altamente eficaz en la consecución de
existe una designación y una
la compensación de los cambios en el
documentación formales de la relación
valor razonable o en los flujos de efectivo
de cobertura y del objetivo y estrategia
atribuibles al riesgo cubierto, de manera
de gestión de riesgos de la entidad para
congruente con la estrategia de gestión
emprender la cobertura.
del riesgo para tal relación de cobertura
en particular que se haya documentado c) La relación de cobertura cumple
inicialmente. todos los requerimientos de eficacia de
c) Para las coberturas del flujo de efectivo, la cobertura.
la transacción prevista que es objeto de la
cobertura, deberá ser altamente probable
y presentar además una exposición a las
variaciones en los flujos de efectivo que
podrían, a la postre, afectar los resultados.
d) La eficacia de la cobertura puede
medirse con fiabilidad, es decir, el valor
razonable o los flujos de efectivo de la
partida cubierta que son atribuibles
al riesgo cubierto y el valor razonable
del instrumento de cobertura pueden
medirse con fiabilidad.

81
Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

e) Cobertura se evalúa en un contexto


de negocio en marcha [párrafo GA106]
y realmente se puede concluir que ha
sido altamente eficaz a lo largo de todos
los periodos para los cuales ha sido
designada.

Fuente: elaboración propia con información de la NIIF 9 y NIC 39.

En relación con los requisitos por cumplir al inicio de la cobertura, ambas


normas requieren que exista una declaración explícita, a través de una designación
y documentación formales que muestren la estrategia de gestión de riesgos que ha
diseñado la administración de la empresa, dejando también constancia de que la
cobertura será eficaz, es decir, exitosa.

La relación de cobertura, que estará dada por la eficacia de la cobertura, se verá


reflejada en los estados financieros de formas diferentes, dependiendo del tipo de
cobertura que se haya definido, tal como se muestra a continuación.

Reconocimiento de las variaciones.


Para cada una de las opciones existentes se debe revisar el tratamiento contable
que se debe aplicar a la relación de cobertura, es decir, el efecto neto de la variación de
la partida cubierta y el instrumento de cobertura.

Tabla 5. Reconocimientos de las variaciones

NIC 39 NIIF 9
Cobertura a Párrafo 89 Párrafo 6.5.8
valor razonable
Efecto en Resultados del periodo Efecto en Resultados del
periodo u otro Resultado
Integral1

1 Según la NIIF 9 (IASB, 2014,) existe una situación excepcional “… si el instrumento de cobertura cubre un
instrumento de patrimonio para el cual una entidad ha optado por presentar los cambios en el valor razonable en
otro resultado integral”(p. A509).

82
Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

Coberturas de Párrafo 95 a) Otro resultado integral


flujo de efectivo La parte eficaz: Otro resultado
integral.
Ineficacia: Resultado del
Párrafo 95 b) periodo.
La parte ineficaz: Resultado del
periodo

Cobertura de Párrafo 102 a) Otro resultado integral


una inversión
La parte eficaz: Otro resultado
neta de un
integral.
negocio en el Resultado del periodo
extranjero Párrafo 102 b)
La parte ineficaz: Resultado del
periodo.

Fuente: elaboración propia con información de la NIIF 9 y NIC 39.

Tal como se observa, el reconocimiento de las variaciones de la relación de


cobertura presenta algunas modificaciones. Cuando se trata de una cobertura a valor
razonable las variaciones se reconocerán en el resultado del periodo, ya sea aumento
o disminución.

Sin embargo, cuando se trata de cobertura de flujos de efectivo o de una inversión


neta de un negocio en el extranjero, se aplica criterio prudente. Es decir, cuando existe
ineficacia se reconoce en el resultado del periodo, si existe eficacia se reconoce en otro
resultado integral (ORI).

Cuando la eficacia se reconoce en ORI la ganancia se incorpora al patrimonio, sin


afectar el resultado del periodo. En esta modalidad el modelo asume que la ganancia
se realizará en un tiempo mayor y, de esta forma, no se afecta el resultado de periodos
intermedios.

83
Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

Ejemplo de cobertura a valor razonable.


El 1 de enero del año n, una empresa invierte en un instrumento de patrimonio
que ha designado a valor razonable con cambio en resultados. El monto pagado al
momento de la inversión es de u.m. 100. La empresa desea vender el instrumento
dentro de un año. La empresa decide cubrirse del riesgo de fluctuación del precio
del instrumento en el mercado bursátil, para lo cual contrata un derivado que estima
será eficaz en la cobertura. Al cierre del año n el instrumento de patrimonio se está
cotizando en u.m. 90, mientras que el derivado ha aumentado su valor en u.m. 15. A
esta fecha la empresa debe reconocer una perdida por la baja en el valor razonable
del instrumento correspondiente a u.m. 10 y, adicionalmente, una ganancia por el
aumento de valor del derivado por un monto de u.m. 15. Por lo tanto, el efecto neto
en resultado será de una ganancia de u.m. 5. Esto muestra que la cobertura a esa fecha
es efectiva.

Ejemplo de cobertura de flujo de efectivo.


Durante el mes de junio del año n, una empresa recibe un pedido de un cliente
de 100 unidades del producto que fabrica. La venta será perfeccionada, es decir, se
traspasarán los derechos y riesgos sobre los productos el 30 de septiembre. El precio
del producto fue fijado en dólares de EE.UU., y corresponde a USD$10 por unidad.
La empresa vendedora decide tomar un forward para cubrirse del riesgo de variación
en el tipo de cambio del dólar. La tasa de forward pactada es de u.m.500. Si al 30 de
septiembre el dólar se cotiza en u.m. 450, el forward permitirá que la empresa reciba
u.m. 50 más por cada dólar, de lo que habría recibido si no hubiera tomado el forward.
Esta ganancia debe ser registrada dentro de “ORI”, mientras no se liquiden los dólares.
En este momento la cobertura es efectiva.

Interrupción de la contabilidad de cobertura de manera prospectiva.


Otro aspecto relevante en la contabilidad de coberturas es determinar el momento
en que se debe dejar de aplicar este tratamiento contable, lo cual está tratado en ambas
normas.

84
Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

Tabla 6. Interrupción de la contabilidad de cobertura de manera prospectiva

NIC 39 NIIF 9
Criterio general Párrafo. 91 – P 101 Párrafo 6.5.6
a) El instrumento de cobertura … cuando la relación de
expirase, fuese vendido, cobertura (o una parte de
resuelto o ejercido. una relación de cobertura)
deje de cumplir los criterios
b) La cobertura dejase de
requeridos (después de
cumplir los criterios del
tener en cuenta cualquier
párrafo 88 para la contabilidad
reequilibrio de la relación
de coberturas.
de cobertura, si procede)
c) La entidad revocase la … Esto incluye ejemplos de
designación. cuando el instrumento de
cobertura expira, se vende,
resuelve o ejerce

Fuente: elaboración propia con información de la NIIF 9 y NIC 39.

El análisis de ambas normas muestra que los criterios para interrumpir la


contabilidad de cobertura se definen de manera similar. Desde la NIC 39 se definen
tres situaciones. La primera corresponde a acciones ejercidas sobre el contrato, por
ejemplo, que se le dé término, se venda o se ejerza, presente en el la NIIF 9. Las
situaciones segunda y tercera se refieren a la pérdida de eficacia del instrumento de
cobertura, y que la empresa deje sin efecto la designación de cobertura. Están presentes
en la primera parte del párrafo 6.5.6 de la NIIF 9 porque forman parte de los requisitos
para aplicar contabilidad de cobertura.

En forma complementaría, la NIIF 9 agrega:

La sustitución o renovación sucesiva de un instrumento de cobertura por otro


no es una expiración o resolución, si dicha sustitución o renovación es parte del
objetivo de gestión de riesgos documentado de la entidad y es congruente con
este. (IASB, 2014, p. A507)

85
Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

Además, en el mismo párrafo señala que “la discontinuación de la contabilidad


de coberturas puede afectar a la relación de cobertura en su totalidad o solo a una
parte de esta (en cuyo caso la contabilidad de coberturas continúa para la relación de
cobertura restante)” (p. A508).

Medición de la eficacia.
La medición de la eficacia era uno de los aspectos complejos contenidos en la NIC
39, en la contabilidad de coberturas, dado que se debían aplicar parámetros de tipo
cuantitativos que en muchas ocasiones eran difíciles de determinar. La forma de medir
la eficacia fue modificada en la NIIF 9.

Tabla 7. Medición de la eficacia de la cobertura

NIC 39 NIIF 9
Párrafo GA 105 Párrafo B 6.4.1
a) Al inicio de la cobertura y en los La eficacia de la cobertura es la medida
periodos siguientes, se espera que en que los cambios en el valor razonable
sea altamente eficaz para conseguir o los flujos de efectivo del instrumento
compensar los cambios en el valor de cobertura compensa los cambios
razonable o en los flujos de efectivo en el valor razonable o en los flujos
atribuibles al riesgo cubierto, durante el de efectivo de la partida cubierta (por
periodo para el que se haya designado la ejemplo, cuando la partida cubierta es
cobertura. un componente de riesgo, el cambio
correspondiente en el valor razonable o
b) La eficacia real de la cobertura está
en los flujos de efectivo de una partida
en un rango de 80 a 125 por ciento. Por
es el atribuible al riesgo cubierto). La
ejemplo, si los resultados conseguidos
ineficacia de cobertura es la medida en
son tales que la pérdida en el instrumento
que los cambios en el valor razonable
de cobertura es de 120 u.m., mientras que
o flujos de efectivo del instrumento de
la ganancia en los instrumentos de caja es
cobertura son mayores o menores que los
de 100 u.m., el grado de compensación
de la partida cubierta.
puede medirse como 120/100, lo que dará
un 120 por ciento, o bien como 100/120,
lo que dará un 83 por ciento.

Fuente: elaboración propia con información de la NIIF 9 y NIC 39.

86
Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

Tal como se observa, la NIIF 9 no especifica rangos cuantitativos para demostrar


el cumplimiento de la cobertura, pudiendo utilizarse mecanismos cualitativos. Esto
representa una simplificación que podría facilitar la aplicación de la contabilidad de
cobertura.

Análisis comparativos de otros autores.


En lo concerniente al estudio comparativo de la NIC 39 y NIIF 9, referido a
contabilidad de coberturas, existen investigadores, especialistas financieros y firmas
de auditoría que han abordado el tema, entre ellos se encuentran Morales (2017),
Betancourt (2017) y Deloitte (2016). Sus publicaciones sostienen que ambas normas
presentan más similitudes que diferencias, e indican que las disposiciones de la NIIF
9 tienden a simplificar la contabilidad de coberturas, lo que debería favorecer su
aplicación.

Morales (2017) señala que la iniciativa de emitir una nueva norma tenía la
finalidad de reducir la complejidad de la NIC 39, lo cual está indicado en el documento
“Reducing plexity in Reporting Financial Instruments” emitido por el IASB en marzo
de 2008 (pp. 9-10). Morales también afirma que la NIIF 9 sigue la misma filosofía de
contabilidad de coberturas de la NIC 39, esto es:

Evitar asimetrías contables en los casos en los que un instrumento financiero


a valor razonable con cambios en la cuenta de resultados (en muchas ocasiones,
un derivado) compensa o cubre los cambios en el valor o en los flujos de una
operación cuyo reconocimiento en la cuenta de resultados se produce en un
momento distinto. (p. 23)

No obstante, Morales (2017) opina:

NIIF 9 conllevará simplificaciones en la medición de la efectividad, permitirá


designar un mayor número de elementos como instrumento de cobertura y
elemento cubierto y mejorará la contabilidad del valor temporal, los puntos
forward y los basis de divisa cuando se excluyen de la cobertura. (p. 24)

La especialista financiera Betancourt (2017) comparte la opinión de Morales


con respecto a que la NIIF 9 conlleva simplificaciones, cuando señala que la NIC
39 en materia de contabilidad de coberturas presentaba alta rigidez, dificultad en
la implementación y alta carga operativa. En cambio, la NIIF 9 sería más flexible,
coherente, adaptativa y simple en su aplicabilidad.

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Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

Por otra parte, la firma de auditoría Deloitte (2016) señala que la contabilidad de
cobertura de la NIC 39 contiene “requisitos para aplicar la contabilidad de cobertura
complejos y basados en reglas” (p. 7), mientras que la NIIF 9 está “más alineada con
la realidad de la gestión de riesgo de una entidad, basada más en principios que en
reglas” (p. 7). Deloitte también señala que “será raro que alguna entidad opte por seguir
con las reglas de NIC 39 para las coberturas porque en general el modelo de NIIF 9
resulta más ventajoso” (p. 24). Al mismo tiempo, Deloitte indica que los aspectos más
sobresalientes en la nueva NIIF 9 son:

“Podrán designarse componentes de riesgo de partidas no financieras que


actualmente no es posible designar para cobertura” (p. 27).

Ejemplo: la cobertura sobre el valor futuro del combustible en el sector de la


aviación no era aceptado, dado que el queroseno no cotiza directamente en mercados
activos, por lo tanto, la NIC 39 no permitía reflejarlo contablemente. Sin embargo, bajo
la NIIF 9 la empresa podría señalar que existe una correlación entre la variación del
precio del queroseno y el precio del crudo, y de esta forma generar un mecanismo para
demostrar que el componente de riesgo es identificable individualmente y susceptible
de medirse con fiabilidad.

“Introduce determinadas circunstancias en las que pueden cubrirse posiciones


netas” (p. 27).

Ejemplo: una empresa que compra y vende sus productos en una moneda
extranjera, podría estar interesada en cubrir su posición neta. Esta opción no está
contemplada bajo la NIC 39. No obstante, para la NIIF 9 es posible aplicarlo para
determinadas posiciones netas, siempre que se cubran y gestionen conjuntamente,
cumpliendo los requisitos estipulados por la norma, que son bastante exigentes.

“A diferencia de la norma actual, que lo prohíbe, podrán designarse exposiciones


globales que incluyan un derivado como partida cubierta” (p. 27).

Ejemplo: una empresa compra materia prima y paga en una moneda extranjera.
Lo primero que decide es cubrir la variación del valor de la materia prima a futuro,
tomando un contrato de cobertura que fije el precio de la materia prima. Posteriormente,
la empresa puede decidir cubrirse del riesgo de tipo de cambio. Esta segunda cobertura
no es factible bajo la NIC 39, sin embargo, en la NIIF 9 se puede realizar.

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Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

“En relación con los instrumentos de cobertura aptos, se incluyen los instrumentos
financieros no derivados medidos a valor razonable con cambios en pérdidas y
ganancias” (p. 27).

Ejemplo: una empresa ha invertido en un fondo, cuyo tratamiento contable


es a valor razonable con cambio en resultado. Este fondo invierte en instrumentos
vinculados a materias primas; al mismo tiempo, esta empresa realiza compras de esas
mismas materias primas. Dado que su activo y pasivo estarán cambiando en función
del mismo elemento, la empresa podría designar el fondo de inversión como cobertura
del riesgo de precio de la materia prima.

Como se puede observar, en las publicaciones consultadas existiría consenso en


que la NIIF 9 simplificaría algunas exigencias en la aplicación de la contabilidad de
cobertura. No obstante, también se evidencia que permitiría reflejar de mejor forma la
gestión de riesgo de una entidad, en los estados financieros, al poder incluir situaciones
que la NIC 39 no consideraba. Esto permitirá entregar más y mejor información a los
diversos usuarios, para que tomen mejores decisiones.

Conclusiones
La implementación de la NIIF 9 puede ser todo un desafío para las compañías
adoptantes. En el análisis teórico realizado a la norma se evidenció que las secciones
que presentan mayores modificaciones son las de medición, en específico, con el
reconcomiendo del deterioro y la contabilidad de coberturas.

Estas modificaciones se concentran principalmente en el hecho de que el nuevo


estándar incorpora una dinámica de principios más que de métricas estrictas en la
medición, lo que puede ir en contravía de modelos establecidos por los reguladores
en cada país e incluso de lo establecido por el comité de Basilea en lo relacionado con
el cálculo del deterioro. Esta situación puede ser alarmante para los reguladores por
posibles déficits en la cobertura al riesgo que puedan presentarse en las entidades.
Como consecuencia, esta puede ser una de las razones para que a la fecha no se hayan
incorporado los requerimientos de la NIIF 9 en las entidades financieras de América
Latina.

El cambio principal que se produce con la incorporación de la NIIF 9 está asociado


a la incorporación del modelo de deterioro de pérdidas esperadas, que implica que las
entidades deben considerar el futuro previsible y razonable, realizando una evaluación

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Digna Azúa Álvarez, Leidy Katerine Rojas Molina

a los cambios en el riesgo desde el reconocimiento inicial, lo cual implica que las
entidades deben gestionar modelos en función de variables que permitan identificar
deterioros futuros. La gestión de estos mecanismos implica profesionales especializados
en diferentes áreas del saber, quiénes gestionarán por medio del juicio profesional las
variables que medirán el deterioro de los activos financieros de la entidad.

De otra parte, frente a la adopción del estándar y los cambios propuestos en este,
las compañías adoptantes pueden apoyarse en las investigaciones académicas que
proponen modelos en torno a los requerimientos de la NIIF 9. Sin embargo, para la
incorporación de dichos modelos se requieren profesionales especializados, puesto
que algunos de ellos pueden resultar de compleja aplicación en las compañías, lo
que adicionalmente podría convertirse en un desafío para las entidades que poseen
recursos limitados.

90
Análisis teorico a los cambios establecidos por la NIIF 9

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