TEXTOS LITERARIOS
"Rosario" – José Martí
Rosario,
En ti pensaba, y en tus cabellos
que el mundo de la sombra envidiaría,
y puse un punto de mi vida en ellos
y quise yo soñar que tú eras mía.
Ando yo por la tierra con los ojos
alzados –¡oh, mi afán!– a tanta altura.
Que en ira altiva o míseros sonrojos
encendiólos la humana criatura.
Vivir: –Saber morir; así me aqueja
este infausto buscar, este bien fiero,
y todo el Ser en mi alma se refleja,
y buscando sin fe, de fe me muero.
TEXTOS LITERARIOS
"Desvelada" – Gabriela
Mistral
Como soy reina y fui mendiga, ahora
vivo en puro temblor de que me dejes,
y te pregunto, pálida, a cada hora:
«¿Estás conmigo aún? ¡Ay, no te alejes!»
Quisiera hacer las marchas sonriendo
y confiando ahora que has venido;
pero hasta en el dormir estoy temiendo
y pregunto entre sueños: «¿No te has ido?»
"Amo, amas" – Rubén Darío
Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
el ser y con la tierra y con el cielo,
con lo claro del sol y lo oscuro del lodo:
Amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.
Y cuando la montaña de la vida
nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
amar la inmensidad que es de amor encendida
¡y arder en la fusión de nuestros pechos
mismos!
TEXTOS DESCRIPTIVOS
El perro de Julia es un animal grande de
color negro. Es de raza mestiza. Tiene todas
las vacunas al día. Se llama Puppy y tiene
14 años. Es muy obediente, aunque ya está
un poco sordo.
El tigre blanco es un tipo de felino, subespecie
del tigre de Bengala. Casi no presenta
pigmentación anaranjada. Es por esta razón
que su pelaje es blanco, y de allí deriva su
nombre. No obstante, las rayas negras
mantienen su pigmentación. En cuanto a su
porte o tamaño, estos tigres suelen ser un
poco más grandes que los tigres naranjas.
Los cactus presentan flores atractivas, solitarias y
hermafroditas, es decir, unisexuales. Su tamaño
varía según cada especie. Así, se pueden
encontrar cactus de gran tamaño (más de 2
metros) y también pequeños (de unos pocos
centímetros).
TEXTOS NARRATIVOS
Leyenda de la Mazorca de Oro
Dice una antigua leyenda que, hace mucho tiempo, vivía una familia
de campesinos sin recursos. Apenas tenían un campo de maíz que
solo la madre se dedicaba a trabajar. La mujer lo recolectaba y lo
vendía, también cuidaba de sus cinco hijos. Mientras, su esposo solo
se dedicaba a dar paseos por el campo.
Un día, estaba tan cansada que no pudo trabajar suficiente y apenas
obtuvo unas pocas monedas. La mujer se puso a llorar
desconsolada. Pronto, vio que en el campo de maíz había algo que
resplandecía. Cuando se aproximó se percató de que se trataba de
una mazorca de oro.
La campesina mostró el tesoro a su marido e hijos, y les advirtió que
solo lo compartiría con aquellos que valoraran la tierra y la familia.
Desde ese día, su esposo y sus hijos colaboraron en el campo
familiar. Asimismo, la familia vendió la calabaza y pudo ampliar sus
terrenos, lo que les permitió obtener más dinero y no pasar más
penurias.
El sapo de piedra
Dice la narración que, hace mucho tiempo, vivía una misteriosa
anciana en un pueblito cerca de Pasco. Siempre iba vestida de negro
y, al llegar el tiempo de cosecha, obtenía los mejores alimentos. Esto
hacía que fuera envidiada por los habitantes de la zona.
Un día, mientras la mujer descansaba, un enorme sapo se coló en su
cosecha y destrozó por completo todas las patatas. Al darse cuenta,
la anciana lanzó un hechizo al anfibio e hizo saltar por los aires
techos y árboles.
El sapo voló y se estampó con una roca gigantesca, en donde
permanece hasta el día de hoy convertido en piedra. Los vecinos
pudieron comprobar que la anciana era, en realidad, una poderosa
bruja.
TEXTOS NARRATIVOS
Leyenda de los Hermanos Ayar
Cuenta la leyenda que, hace mucho tiempo, existieron cuatro
hermanos originarios de Tambotoco, en Paruro.
Cada uno de ellos tenía una cualidad destacable. El mayor, Manco,
era muy inteligente y el heredero del bastón de oro del Dios Sol; el
segundo, Chachi, era muy valiente y temperamental; el tercero,
Uchu, destacaba por su astucia; el menor de los hermanos, Auca,
era muy provocador y siempre se metía en problemas.
Por petición de su padre, el dios Sol, los hermanos debían encontrar
una tierra fértil para fundar un gran pueblo. Así, los Ayar y sus
esposas salieron para cumplir con su cometido.
Los hermanos Ayar no hacían otra cosa que discutir. Tenían envidia
de Chachi, el más valeroso. En una ocasión, los tres hermanos
quisieron deshacerse de él y lo encerraron en una cueva, donde
quedó convertido en piedra por una maldición.
Después de un tiempo, Uchu y Auca, también se perdieron en el
camino. Ayar Manco, junto con las esposas, llegó a un valle hermoso
y fértil. Allí posó su bastón de oro, el cual se hundió fácilmente. Esto
indicaba que ese era el lugar idóneo para crear la ciudad más grande
de Tahuantinsuyo, el Imperio Inca.