Material Teorico
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Ningún país tiene una tasa de crecimiento del PBI per cápita sostenida y constante. Sufren
fluctuaciones cíclicas, esto es, períodos de auge y recesión. Gran parte de la teoría macroeconómica
está dedicada al estudio de las causas de estos movimientos cíclicos y a la forma de evitar los
períodos de crisis y estancamiento -teorías del ciclo-. La teoría del crecimiento no investiga cómo se
evitan estas fluctuaciones, sino cómo transformar una economía con tasas de crecimiento bajas en
otra con tasas altas. Por ello, se plantea como objetivo el descubrimiento de los factores que
determinan la tasa de crecimiento a largo plazo de una economía y las políticas que los pueden
afectar.
Es importante dejar en claro que los conceptos de crecimiento y desarrollo distan mucho de ser
sinónimos. El estudio del crecimiento económico permite observar sólo un aspecto del desarrollo de la
sociedad. Definimos el desarrollo económico como el estado continuo y sostenido de crecimiento del
nivel de actividad económica con una mejor distribución de la riqueza y el ingreso. Se corresponde
además con un proceso de avance tecnológico y fuertes transformaciones sociales, con cambios
estructurales globales en lo económico, lo social y lo político.
Así como las personas pueden crecer y no desarrollarse, los países aparentemente pueden crecer
(experimentar un aumento en su PBI, o en su PBI per cápita) y no desarrollarse (mejorar en forma
sustentable la calidad de vida de sus habitantes). En otras palabras, el desarrollo económico no sólo
involucra aspectos cuantitativos (crecimiento) sino también cualitativos (cambios estructurales).
Las estrategias de desarrollo no sólo deben apuntar a hacer crecer el producto, también deben
alentar una redistribución del ingreso, luchar contra la pobreza y promover el acceso a la
alimentación y vivienda básicas de la mayoría (o la totalidad) de la población. Precisamente, la
expansión del producto bruto no siempre está acompañada de una distribución de recursos más
equitativa y no indica, por lo tanto, en qué grado mejora la calidad de vida de la gente. El crecimiento
económico es un medio para alcanzar el desarrollo humano, pero no un fin en sí mismo.
El concepto de Desarrollo Humano nace y se desarrolla en la línea de una serie de trabajos
estimulados por la insatisfacción frente a la generalizada utilización del ingreso nacional como
indicador de bienestar de un sistema social. La medición del Desarrollo Humano a través del IDH
(Índice de Desarrollo Humano) se desarrolla en el punto V.3.-
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Principios de Economía II - Año 2022
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Principios de Economía II - Año 2022
LA DISTRIBUCION DE LA RENTA:
A partir de los años noventa el interés de los economistas por el tema de la desigualdad y de sus
efectos sobre la eficiencia económica se incrementó de manera notable luego de que pasara
prácticamente desapercibido durante las décadas de los años sesenta, setenta y ochenta, debido
fundamentalmente a un énfasis generalizado sobre los determinantes del nivel de ingreso promedio y
de su tasa de crecimiento. Los exámenes empíricos de las teorías que han surgido en relación con los
efectos de la desigualdad sobre la eficiencia apuntan hacia un efecto negativo de la desigualdad sobre
el crecimiento.
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Principios de Economía II - Año 2022
La distribución del ingreso hace referencia a la manera como se distribuye la riqueza generada en una
región o en un país entre los distintos segmentos de la población que la integran, en un período
determinado. Sin duda que en un Estado, un asunto de gran importancia económica y social es (o al
menos debería ser) cómo se distribuye la renta. ¿La mayor parte de la renta generada en un país se
concentra en manos de unas pocas familias o está más igualmente repartida? ¿Es más justa una
distribución igualitaria de la renta?.
La distribución desigual de la renta se ve atenuada con la intervención del Estado a través de los
impuestos y subsidios y de la creación de un sistema de seguridad social. No obstante, es difícil
determinar cuál es la distribución ideal de la renta.
Por una parte se puede pensar que es mejor una distribución igualitaria, en la que el Estado,
mediante los impuestos, equilibre las rentas de todos los ciudadanos, gravando más los ingresos de
las personas más ricas y transfiriendo ese dinero a las más pobres. Pero, por otra parte, si los
impuestos fuesen excesivos, probablemente desincentivarían el trabajo y la inversión, disminuyendo
de este modo la creación de riqueza y no habría, o habría mucho menos, dinero para transferir. La
decisión que adoptan los gobiernos a este respecto depende de factores tanto técnicos como
ideológicos, así como de la estructura de poderes sociales existente en el país.
Se pueden aplicar varios métodos para medir la distribución de la renta de un país. Los más
extendidos son el Índice o Coeficiente de Gini y la Curva de Lorenz.
El Indice de Gini es un número que varía entre 0 y 1. El valor 0 corresponde a una igualdad
total, lo que significaría que todas las personas recibirían la misma renta, y el valor 1 corresponde
a una desigualdad extrema, como sería el caso en el que una sola persona recibiese toda la renta
del país. Por lo tanto, la distribución de la renta será más igualitaria en la medida que el valor del
índice o coeficiente de Gini se acerque a cero.
La Curva de Lorenz se sirve de un gráfico de líneas para comparar una distribución equitativa de
la renta con su distribución real. En la medida en que la línea que representa la distribución real
se aleja de la línea que representa la distribución equitativa, la renta estará más desigualmente
repartida. En el caso extremo de un coeficiente de Gini igual a 1, su representación sería una
línea superpuesta al eje horizontal, hasta el valor 100, que después giraría 90º hacia arriba,
formando un ángulo recto.
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Principios de Economía II - Año 2022
A
GINI
A B
Según el ingreso
promedio por
integrante del
grupo familiar, el
coeficiente de Gini
mejoró desde el
tercer trimestre de
2003 de 0,534 a
0,414 del segundo
trimestre de este
año.
En 2009 se
mantuvo en los
niveles de 2008, y
en 2012 y 2013
mejoró los niveles
de 2011.
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Principios de Economía II - Año 2022
Independencia de la escala: no considera el tamaño de la economía (si en promedio el país es rico
o pobre).
Independencia de la población: no importa el número de habitantes del país.
Principio de la transferencia: si la renta se transfiere de una persona rica a una persona pobre la
distribución que resulta es similar.
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Principios de Economía II - Año 2022
• Las imperfecciones del mercado.
Las mayores desigualdades de la renta dentro de los países se dan en Latinoamérica y África;
mientras que Japón y los países de Europa del norte son los que presentan una distribución de la
renta más igualitaria.
Tradicionalmente, los economistas se han limitado a justificar la intervención del sector público en la
economía solo cuando existen problemas de eficiencia en la asignación de recursos. Así, ante la
ausencia de fallos del mercado (bienes públicos, monopolios y externalidades), la propia iniciativa
privada haría que los mercados competitivos asignen los recursos de manera socialmente eficiente.
Sin embargo, existe otra justificación para la intervención del sector público más allá de la eficiencia:
mejorar la equidad en la distribución de los recursos que hace el mercado.
La eficiencia en la asignación de recursos utiliza el criterio de óptimo paretiano. Como se sabe, un
mercado se considera eficiente en sentido de Pareto si no existe otra redistribución de los recursos en
la que al menos alguno de los agentes de la economía mejore sin que ningún otro empeore.
La cuestión es que no existe una única asignación de recursos que sea eficiente en el sentido de
Pareto, sino todo un conjunto de posibles asignaciones que son eficientes. Por ejemplo, una
asignación en la que un solo individuo posea todos los recursos de una economía y el resto de
agentes no tenga ninguno sería una asignación de recursos eficiente en sentido de Pareto, pero
también lo sería si todos los individuos de esa economía dispusieran exactamente de la misma
cantidad de recursos.
Por lo tanto, podemos preguntarnos cuál de todas las posibles asignaciones eficientes de recursos es
preferible para la sociedad, lo que nos conduce a hablar de equidad en la distribución de los
recursos. Cuando del mercado resultan asignaciones de recursos eficientes que, sin embargo, no se
consideran socialmente óptimas en términos de equidad distributiva, diremos que existen fallos en la
equidad. Estos fallos justifican la intervención del sector público en la economía para redistribuir los
recursos, quitándoselos a aquellos que tienen más y dándoselos a los menos favorecidos hasta
alcanzar una solución que sea socialmente óptima.
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Principios de Economía II - Año 2022
Existen distintas formas de entender la equidad a la hora de proponer políticas redistributivas:
• Se habla de equidad vertical para referirse a la distribución de rentas desde los individuos o
familias con mayores ingresos hacia aquellos individuos o familias con menores niveles de renta.
• Se habla de equidad horizontal para referirse al trato diferente que deberían tener individuos con
las mismas rentas pero con distintas necesidades, por ejemplo, cuando se realiza una distribución de
la renta que favorece a las familias con más miembros dependientes a su cargo o a las personas
mayores que ya no tienen posibilidades de acceder al mercado de trabajo.
• Y se habla de equidad categórica para referirse al principio según el cual todos los individuos tienen
derecho a disponer de ciertas cantidades mínimas de determinados bienes.
Para entender mejor la disparidad de posturas en cuanto a la justicia social distributiva hay que
referirse a la dualidad entre la igualdad de resultados y la eficiencia en la asignación, y analizar qué
factores determinan que unos individuos dispongan de más recursos o de más renta, que otros.
Para la mayoría de individuos su principal fuente de ingresos es el trabajo. La remuneración que
recibe un trabajador se encuentra determinada por toda una serie de factores, como la educación y
la formación del trabajador, su experiencia profesional, y su talento, capacidades o habilidades
innatas. También influirá en el salario el tipo de ocupación que desempeñe y el esfuerzo o dedicación
del individuo a su trabajo.
La principal crítica a la igualdad de resultados es que ésta elimina cualquier incentivo a la educación
y a la dedicación y esfuerzo en el trabajo. Para que un individuo se esfuerce más en su trabajo tiene
que verse recompensado con mayores niveles de renta. Pero si todos los individuos reciben las
mismas rentas, independientemente de su grado de esfuerzo y dedicación al trabajo, las personas
emplearán mucho tiempo al ocio y poco a mejorar su formación y al trabajo. El resultado de la
igualdad total de rentas es, por lo tanto, ineficiente, y provocará que el nivel global de renta de la
economía sea inferior al que existiría si no se impusiese ningún tipo de política distributiva.
Pero las rentas que ingresa cada individuo no dependen solo de su esfuerzo y formación. Existen
otros factores condicionantes de las rentas, como la suerte o el azar. Así, se puede atribuir al azar el
que un individuo nazca en el seno de una familia rica, por lo que le resultará mucho más fácil
acceder a un buen puesto de trabajo, o incluso puede que no necesite trabajar para mantener un
elevado nivel de vida. De hecho, el origen familiar, el nivel de renta inicial, es un factor que puede
influir mucho en el nivel de ingresos futuros del individuo, ya que los hijos de las familias más
acomodadas tienen más posibilidades económicas para poder recibir una educación más prolongada
y de mejor calidad que los hijos de familias más modestas.
También puede atribuirse a la suerte o a la buena fortuna el haber nacido con determinadas
habilidades innatas para desarrollar ocupaciones muy bien pagadas. Por ejemplo, no todos nacemos
con el talento de futbolistas como David Beckham o Ronaldinho, por más esfuerzo que hagamos.
Otros factores que también condicionan los niveles de renta del individuo son la exclusión social y la
discriminación que sufren algunos grupos sociales. Estos factores de carácter social se encuentran
fuera del control del individuo y son los responsables, por ejemplo, de las limitaciones que tienen
ciertos grupos menos favorecidos para acceder a la educación o a un trabajo. También se incluirán
en este grupo de factores las trabas y barreras discriminatorias que sufren las mujeres, los
discapacitados o los individuos de distinta raza a la dominante en el país donde viven para acceder a
mejores puestos de trabajo o para recibir el mismo salario que los que realizan la misma tarea.
En este sentido es clave la intervención del Gobierno en la economía, para garantizar un tipo especial
de igualdad: la igualdad de oportunidades, esto es, la igualdad de todos los individuos, con
independencia de sus rentas, para acceder a la educación y para recibir el mismo trato en el trabajo
y no ser discriminado por cuestiones de sexo, raza, etnia o religión; y para acabar con la exclusión
social de las personas en situación de extrema pobreza o de determinados grupos desfavorecidos,
como los discapacitados, los ancianos y ciertos inmigrantes.
El principal instrumento en manos de los Gobiernos para modificar la distribución de la renta y
alcanzar una mayor equidad son los impuestos progresivos sobre la renta: obligación de los
individuos de pagar al Estado un porcentaje de su renta, porcentaje que no es lineal, sino que
aumenta a medida que la renta que ingresa el individuo crece. De esta forma, las personas con
mayores ingresos pagan proporcionalmente más impuestos que aquellas que reciben menores rentas.
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Principios de Economía II - Año 2022
Para mejorar aun más la distribución por el lado bajo de las rentas, muchos sistemas tributarios
establecen unos niveles mínimos de renta exentos de tributación; esto es, solo los individuos que
superen dicho mínimo estarán obligados a tributar.
Un caso especial que persigue todavía una mayor eficacia para alcanzar la equidad es el denominado
impuesto negativo sobre la renta, según el cual todos los individuos están obligados a declarar su
renta al Estado, estableciéndose un mínimo a partir del cual hay que pagar un porcentaje progresivo
de la renta. Los individuos cuya renta se encuentra por debajo del mínimo establecido, no solo
quedan exentos del pago del impuesto, sino que además reciben una ayuda o prestación
proporcional a sus rentas: tanto mayor cuanto menor es la renta del individuo.
Las ideas planteadas en párrafos anteriores pueden ilustrarse a partir del siguiente artículo:
Página 12. Domingo, 10 de febrero de 2013
Distribución del ingreso, el mercado y el Estado. Igualdad y equidad
La definición más común de equidad social refiere a la distribución de la riqueza y de los
recursos entre los miembros de una sociedad. Para ello existen distintos criterios.
Por Daniel E. Novak
Parafraseando una sentencia aristotélica, puede ser tan injusta la desigualdad entre iguales como la
igualdad entre desiguales. Esto implicaría que si dos personas se encuentran en condiciones similares
no sería justo tratarlas de manera diferenciada, pero también podría ser injusto tratar de la misma
forma a dos personas que se encuentren en condiciones muy distintas.
El concepto de igualdad remite a una idea aritmética de repartir en partes iguales dividiendo lo que se
ofrece por la cantidad de personas que reciben. Si esas personas parten de situaciones muy diferentes
(condición inicial) esa repartija aparentemente equitativa podría estar convalidando la desigualdad de
origen de cada individuo. Así, la distribución “igualitaria” en una situación de desigualdad originaria
podría ser inequitativa.
El concepto de equidad, en cambio, lleva implícita una idea de justicia en relación con una situación
deseable acordada previamente y valorada como tal. Esa situación objetivo implica el acuerdo previo
con base en valoraciones sociales expresadas a través de mecanismos participativos que la legitimen
por consenso. En las sociedades contemporáneas esos mecanismos derivan en su mayoría de procesos
políticos definidos democráticamente.
Hay varias maneras de consensuar una situación objetivo desde el punto de vista de la equidad social.
Las más comunes refieren a la distribución de la riqueza y de los recursos entre los miembros de una
sociedad. Para ello existen distintos criterios, entre los que se destacan:
- A cada uno según su contribución a la producción de los recursos.
- A cada uno según su productividad y eficiencia en ese proceso.
- A cada uno según sus necesidades, independientemente de su contribución.
Los tres llevan implícita alguna valoración “subjetiva” de justicia. El primero considera justo que la
distribución se haga en proporción directa al esfuerzo que realiza cada miembro de la sociedad, dando
más a quien más contribuye y menos al que lo hace en menor medida. El segundo no sólo toma en
cuenta el esfuerzo sino también la eficacia de ese esfuerzo, premiando más a quienes resultan más
eficientes en la aplicación de ese esfuerzo. Y el tercero plantea que, más allá de la contribución que
pueda hacer cada miembro, la sociedad debe ser capaz de garantizar a cada uno lo elemental para su
subsistencia en condiciones dignas.
Los dos primeros criterios, si bien proponen una idea de “justicia proporcional” (a mayor esfuerzo y/o
eficiencia, mayor remuneración) responden a una visión individualista de la distribución de recursos
que no se compadece de los efectos sociales en la distribución desigual de la riqueza que resultaría con
el paso del tiempo. Por eso, el reparto inicial según esfuerzos y/o eficiencia llevará, tarde o temprano, a
tener que aplicar medidas que ya no serán de igualdad (entre desiguales) sino de equidad para
morigerar las diferencias.
El tercer criterio responde al principio de que en una sociedad “justa” todo el mundo tiene derecho, por
el solo hecho de nacer en esa sociedad, a recibir un mínimo de condiciones para una vida digna,
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Principios de Economía II - Año 2022
independientemente de la condición de origen de su núcleo familiar. Parte de la idea de que nadie
puede elegir el lugar y el momento de su nacimiento y por lo tanto no tiene por qué sufrir los efectos de
una distribución desigual previa de la riqueza. Nadie debería nacer condenado a la pobreza desde la
cuna.
El único ente que puede garantizar este mínimo de protección social es el Estado, mediante una política
de reasignación de recursos que permita una distribución de los mismos diferente a la distribución
original de la riqueza. Los mecanismos para esto son múltiples y se basan fundamentalmente en las
políticas tributarias progresivas y en asignaciones que aseguren el ingreso mínimo para una vida digna
a todos desde el nacimiento. Bajo esta concepción de “derecho a una vida digna” los receptores de las
asignaciones dejan de ser beneficiarios para pasar a ser derecho-habientes de las mismas.
La definición de una política de equidad debería basarse en una combinación adecuada de estos
criterios básicos, ya que si se asentara en uno solo de ellos podría generarse una situación de
desigualdad progresiva, en un extremo, o de falta de incentivos para premiar los esfuerzos y la
eficiencia, en otro extremo. En términos generales podría esperarse que los primeros dos criterios se
basen en las “leyes de mercado” mientras que el tercero surgiera de una política estatal muy activa que
garantice un mínimo de protección social para todos los habitantes.
Sin embargo, los mercados en muchos casos generan desigualdades injustificadas, no basadas en la
retribución proporcional al esfuerzo o la eficiencia, sino producto de posiciones dominantes que limitan
el libre acceso, la transparencia y la competencia, presupuestos básicos para que sean asignadores
eficientes de los recursos. Entonces, la intervención del Estado en pos de una política de equidad no
sólo debe ser posterior a la acción de los mercados sino que también debe ser previa o concomitante
para evitar inequidades derivadas del mal funcionamiento de los mismos.
¿Cuál es la combinación adecuada de estos tres criterios para una política de equidad? Eso es algo que
debe definir cada sociedad en función de los objetivos políticos prevalecientes expresados
democráticamente. En principio, el tercer criterio de equidad no debería adquirir tal importancia que
desalentara la “cultura del trabajo”. Garantizar una vida digna no implica brindar lujos ni opulencia;
pero sí poder acceder en igualdad de condiciones no sólo a una alimentación sana sino también a
servicios sociales básicos de calidad en salud, educación y vivienda, y una vejez sin carencias. Esto
implica:
- Equidad no es sinónimo de igualdad; las políticas de equidad pueden y deben basarse en medidas
desiguales para morigerar desigualdades ya establecidas.
- Las políticas de equidad deberían orientarse a sostener una igualdad básica: la de todos los
individuos a tener una vida digna como un derecho adquirido desde el momento mismo de su
nacimiento y hasta su muerte.
- Para ello el Estado debería garantizar una protección social mínima a todos sus habitantes basada en
una alimentación sana y servicios sociales básicos de calidad.
- La política de equidad debe velar también, de manera preventiva, por el adecuado funcionamiento de
los mercados en condiciones competitivas, para evitar situaciones de inequidad derivadas de
posiciones dominantes.
Otro tipo de instrumentos distributivos vienen por el lado del gasto público, y son todas aquellas
ayudas sociales englobadas bajo la denominación de Estado de Bienestar.
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El conjunto de ayudas públicas que contempla el Estado de Bienestar es muy amplio: ayudas y
subvenciones a la educación de los hijos; prestaciones sanitarias; ayudas asistenciales destinadas al
cuidado de los hijos y otras personas dependientes, ayudas para la adquisición de vivienda, etc.
El Estado de Bienestar también recoge el sistema de seguros sociales, que proporciona prestaciones
por jubilación, orfandad, discapacidad e incapacidad laboral. También se incluyen en este ámbito del
bienestar las políticas de prestaciones por desempleo y maternidad, o las relativas al salario mínimo
interprofesional, entre otras.
LA POBREZA:
Pasar hambre, no tener un lugar donde alojarse, la falta de asistencia sanitaria, carecer de un
trabajo digno, la falta de respeto hacia uno mismo o no estar plenamente integrado en la sociedad
son distintos aspectos del mismo problema que llamamos pobreza.
La pobreza es la carencia de los recursos, los medios o las oportunidades que permitan cubrir las
necesidades humanas que se consideran mínimas, tanto las materiales (como la comida, el
alojamiento o el agua potable), como las sociales o políticas (entre las que estarían el acceso a la
información, a la atención sanitaria y al reconocimiento de los derechos políticos).
La pobreza no solo está relacionada con las condiciones actuales en las que se encuentra una
persona, sino con las posibilidades que tiene de mejorar su estado en un futuro, así como de los
riesgos de que su situación empeore.
Bajo el umbral de la pobreza se encuentran aquellos para los que su lucha diaria consiste en la
satisfacción de necesidades biológicas y sociales mínimas o primarias (como la alimentación y el
descanso, y las relativas a la seguridad, como eran el empleo, la salud, la seguridad física y la
posibilidad de formar una familia). Esta lucha los deja sin posibilidades de dedicar tiempo o
esfuerzos para la búsqueda de otras necesidades superiores.
El concepto de pobreza encierra una gran diversidad de aspectos:
• Pobreza de capacidades humanas. La carencia de las habilidades y facultades que la sociedad en la
que se vive considera básicas puede impedir llevar una vida productiva con unos ingresos mínimos.
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Principios de Economía II - Año 2022
Por un lado, las minusvalías físicas o psíquicas pueden hacer que determinadas personas tengan
muy difícil el acceso a un trabajo digno y así alcanzar las mismas oportunidades que los demás. Pero
también otros problemas, como no saber leer y escribir, no conocer el idioma del país en el que se
vive o no poseer las destrezas o la educación que les permita acceder a un trabajo cualificado pueden
llevar a la pobreza.
• Pobreza de activos e infraestructuras. La pobreza también implica la falta de bienes físicos. Entre
ellos, los principales serían la carencia de un alojamiento, de acceso a agua potable, de saneamientos
o de electricidad.
• Pobreza de ingresos. La carencia de bienes básicos puede medirse por la ausencia de unos recursos
financieros o de unos ingresos periódicos que permitan la compra y el consumo de una cesta básica
de productos y servicios (alimentos, ropa, vivienda, educación o sanidad).
• Pobreza como vulnerabilidad. A veces puede calificarse dentro de la pobreza a aquella persona que,
aun teniendo satisfechas sus necesidades básicas, se encuentra con un alto riesgo de caer en la
pobreza. La situación de riesgo le impide tomar decisiones en muchos casos, por el miedo a perder lo
que tiene, lo que hace que no aproveche las oportunidades que se le puedan presentar.
• Pobreza de dignidad e inclusión social. Otra forma de pobreza es aquella que impide a una persona
participar en la vida política y social de la comunidad en la que vive. Si no se tienen ese tipo de
derechos existen pocas posibilidades de ser escuchado y de que los deseos y necesidades propias
sean tenidos en cuenta
Ventajas y desventajas:
Es necesario ser cauteloso al usar el PIB per capita como indicador de pobreza debido a que se basa
en el ingreso promedio, por lo cual se pierde la información de los extremos ya que, implícitamente,
supone que todos los habitantes del país tienen el mismo nivel de ingreso. Esto genera una pérdida
de capacidad para identificar los individuos realmente pobres en el país o región que se analice.
Adicionalmente, muchos autores argumentan que el PIB per capita no es una medida adecuada del
bienestar económico, ya que no es un indicador de consumo que identifica la capacidad para acceder
a bienes o servicios donde realmente se ve reflejada la pobreza. A pesar de estas críticas, es innegable
su capacidad comunicativa al asociar mayores niveles de ingreso per capita con mayores niveles de
desarrollo encontrados y otros indicadores de pobreza. Además su disponibilidad año tras año y para
todos los países, facilita la comparabilidad y análisis continuo de la serie.
- La medición relativa de pobreza implicaría que los niveles para los que se consideraría que alguien
es pobre serían distintos dependiendo del país o el momento del tiempo. Así, por ejemplo, una
persona que vive en España y tiene unos ingresos mensuales de 200 euros sería considerada pobre,
pero si viviera en Sierra Leona, uno de los países más subdesarrollados del mundo, con esos ingresos
tendría un nivel de vida elevado. El concepto de pobreza relativa postula que las necesidades
humanas no son fijas, y varían de acuerdo a los cambios sociales y a la oferta de productos en un
contexto social determinado, dependiendo en última instancia del nivel de ingresos general. Este
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criterio de pobreza es el que utilizan los países de la Unión Europea donde se considera pobres a
aquellos cuyos ingresos están por debajo de la mitad del promedio de los ingresos de la Unión.
• Si atendemos a los ingresos y medimos la pobreza de forma relativa, consideraríamos como pobreza
extrema a aquellos casos en los que los ingresos no permiten adquirir los alimentos necesarios para
sobrevivir.
• Y consideraríamos como pobreza crítica a aquellos casos en los que los ingresos no alcanzan para
alimentos, ropa o alojamiento.
Así, además de los ingresos económicos, existen otros criterios para medir la pobreza, como los
siguientes:
• La nutrición. Se considera pobre a una persona que no come lo suficiente para no pasar hambre.
Aunque este es un concepto subjetivo, existen medidas que también son absolutas, como no llegar a
ingerir de 2.000 a 2.500 calorías diarias en el caso de una persona adulta.
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• La educación. La carencia de un nivel mínimo de educación puede ser un signo de pobreza. En este
caso utilizamos medidas subjetivas, ya que lo que en una época o lugar serían personas muy
educadas puede ser visto en otra época o lugar como carentes en absoluto de la educación suficiente.
Un nivel mínimo sería el del analfabetismo, es decir, no saber leer y escribir, si bien esta medida se
ha ido ampliando con el tiempo de tal manera que hoy se habla de analfabeto funcional para referirse
a aquella persona cuyos conocimientos no son suficientes para realizar de modo efectivo acciones
habituales en la sociedad en la que vive. Un nivel más amplio y objetivo sería la carencia de estudios
primarios.
• El alojamiento. Es otro indicador importante. Así, un grado extremo de pobreza vendría indicado por
la carencia de un lugar en el que vivir, categoría en la que caerían los sin techo o sin hogar. De
acuerdo con este criterio, un segundo nivel de pobreza más moderado sería el caso de aquellos que
viven en condiciones de hacinamiento, lo cual se calcula considerando como mínimo un determinado
número de metros cuadrados por cada individuo.
• Los servicios. Serían indicadores de pobreza el no tener acceso a servicios que se consideran
básicos, como el agua potable, el agua corriente, los saneamientos o la electricidad. Recientemente,
en algunos países se empieza a proponer el acceso a Internet como indicador de pobreza.
• La salud. Si se carece de acceso a médicos, hospitales o medicinas, una persona es considerada
pobre.
Bajo la concepción de que el nivel de vida o bienestar está determinado por el grado en que se
satisfacen un conjunto de necesidades, se encuentran dos metodologías que utilizan la familia como
unidad de análisis, para cuantificar la pobreza:
a) Método Indirecto del Ingreso o Línea de Pobreza (LP): Difundido en América Latina y América
Central en 1979 por la CEPAL. El precio de una canasta alimentaria básica normativa comparada
con el ingreso familiar, permite clasificar como pobres a todos los hogares y sus miembros, cuyo
ingreso es menor que la línea de pobreza o precio de la canasta básica.
La línea de pobreza es el ingreso mínimo necesario para que una persona o un hogar satisfaga sus
necesidades básicas, clasificando como pobres a todos aquellos que no alcancen este ingreso. El
método consiste en determinar los requerimientos mínimos nutricionales a través de una “canasta de
alimentos normativa” y un presupuesto mínimo que satisfaga las necesidades básicas de dicha
canasta, que además debe cumplir los siguientes aspectos:
• Satisfacer los requerimientos nutricionales mínimos.
• Respetar, en lo posible, los hábitos alimenticios de la población objetivo.
• De ser factible, tener en cuenta la disponibilidad de alimentos.
• Tener un tope de costo mínimo.
Es importante señalar que existe otra medida de Línea de Pobreza establecida por el Banco Mundial
con el fin de establecer una línea universal de pobreza que permitiera hacer comparaciones entre
países. En 1991 se estableció que una persona es pobre si su ingreso es equivalente a un dólar (PPA)
diario, en el 2000 la línea fue recalculada y se fijó 1,08 USD (PPA) diarios. Posteriormente en el 2005
se determinó un nuevo umbral de 1,25 USD (PPA) diarios. Actualmente es de 1,90 dólares por día.
Esta medida es de gran ayuda para la comparación mundial.
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Otro problema que se presenta durante el cálculo de la LP, es que la información de los ingresos
capturada en las encuestas puede estar subdeclarada, lo que implica que el ingreso monetario podría
no reflejar el verdadero consumo o gasto de las personas generando, de este modo, que una persona
con ingreso superior a la LP sea (de manera incorrecta) considerado pobre. Además el ingreso que se
captura para estos indicadores asume que las necesidades son individuales, sesgando de este modo
los resultados.
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exitoso para medir el efecto de una política de inversiones en infraestructura de servicios básicos
(agua, desagüe, electricidad) o de generación de ingresos.
• No considera la inclusión de nuevos servicios que usa el hogar, generando la pérdida del poder
discriminatorio de las variables a través del tiempo.
• Los indicadores utilizados en un período pueden no ser apropiados para otro, ya que las
necesidades varían a lo largo del tiempo. Una comparación intertemporal requeriría de indicadores
igualmente representativos de la pobreza en ambos períodos.
• Adicionalmente, existen factores estructurales y culturales que limitan la capacidad de este método
para dar cuenta de cambios en la situación de la pobreza. Por ejemplo, se menciona el caso de
América Latina durante los años ochenta, donde la pobreza medida por NBI no muestra un
empeoramiento de las condiciones de vida, a pesar de la notable caída experimentada en el nivel de
empleo y de los salarios.
Ventajas y desventajas: si bien el MIP es una medida de pobreza que distingue entre la pobreza
estructural y la coyuntural, y que se basa en una obtención de datos que se puede llevar a cabo
fácilmente desde las Encuestas de Hogares, este indicador no explica la relación existente entre las
necesidades básicas y el ingreso, y no mide la brecha ni la distribución del mismo.
Asimismo, desde 1996 y con el fin de ayudar a dirigentes políticos a comprender el grado y carácter
de la pobreza, el PNUD ha intentado ir más allá de la pobreza de ingreso, para considerar otros
elementos de la pobreza como es la pobreza de capacidad humana. Para ello calcula el Índice de
pobreza de capacidad (IPC). En lugar de examinar la situación media de la capacidad humana como
lo hace el Índice de Desarrollo Humano (IDH), este nuevo índice (IPC) refleja el porcentaje de
personas que carecen de capacidad básica o de capacidad humana esencial mínima, conceptos
extremos en sí mismos, que son necesarios para salir de la pobreza de ingreso y sostener el
desarrollo humano. Es un índice simple compuesto de tres indicadores que reflejan el porcentaje de
la población con deficiencias de su capacidad en tres aspectos básicos del desarrollo humano: tener
una vida saludable con buena alimentación, tener capacidad de procreación en condiciones de
seguridad y saludables, y estar alfabetizado y poseer conocimientos.
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Principios de Economía II - Año 2022
En 1997, siguiendo el mismo criterio que introducía el IPC de 1996, el Informe lanzó una nueva
medición de la pobreza que llenaría las expectativas de medición por un largo periodo. El Índice de
Pobreza Humana (IPH). Este índice esperaba superar algunos de los inconvenientes que, hasta el
momento, habían tenido otros índices, tal como la imposibilidad de hacer comparaciones
internacionales, e introducir el carácter contextual de la pobreza en la medición. El IPH se concentra
en la privación de tres elementos esenciales de la vida humana ya reflejados en el IDH: la longevidad,
los conocimientos y un nivel de vida decente. La primera privación se relaciona con la supervivencia -
la vulnerabilidad a la muerte a una edad relativamente temprana - y está representada en el IPH con
el porcentaje de gente que se estima que morirá antes de los 40 años de edad. La segunda dimensión
se relaciona con los conocimientos - quedar excluido del mundo de la lectura y las comunicaciones -
y se mide por el porcentaje de adultos analfabetos. El tercer aspecto se refiere al nivel decente de
vida, en particular el aprovisionamiento económico general. Está representado por un compuesto de
dos variables: el acceso a servicios de salud y a agua potable, y el porcentaje de niños menores de
cinco años desnutridos. El IPH se calculaba de manera separada para los países en desarrollo y en
transición (IPH-1) y para un grupo de países de altos ingresos de la Organización para la Cooperación
y Desarrollo Económicos (OCDE) seleccionados (IPH-2) con el fin de reflejar mejor las diferencias
socioeconómicas y las amplias diferencias en la medición de las privaciones en ambos grupos.
Por último, el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), trae consigo importantes avances a partir de
los logros en materia de identificación y medición de otras dimensiones de pobreza tales como el IPC
y el IPH. En el 2010, la Universidad de Oxford y el PNUD, desarrollaron este índice sobre la base del
enfoque de capacidades, el cual sustituye el Índice de Pobreza Humana.
El IPM mide la cantidad de personas afectadas por privaciones simultáneas y el número de carencias
que enfrentan en promedio: incidencia e intensidad.
IPM = H x A
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Principios de Economía II - Año 2022
Esto implica que no se identifican necesidades no satisfechas sino que se asume que los hogares
cuyos ingresos son inferiores a las correspondientes líneas, pueden ser caracterizados como pobres o
como pobres indigentes.
La estimación de la incidencia de indigencia se realiza comparando los totales de ingresos declarados
por los miembros del hogar entrevistado con la línea de indigencia correspondiente, según
características de sus componentes.
La línea de indigencia se establece a partir del valor monetario de la Canasta Básica Alimentaria, que
representa a los productos requeridos para la cobertura de un umbral mínimo de necesidades
energéticas y proteicas de cada miembro del hogar.
La línea de pobreza representa el valor monetario de una Canasta Básica Total (CBT), canasta de
bienes y servicios obtenida a través de la ampliación de la Canasta Básica Alimentaria. Los hogares
cuyos ingresos sean menores a la CBT se caracterizan en el estudio como pobres.
Ambas canastas no son homogéneas para toda la población de referencia y se ajustan de acuerdo
con algunas características de los hogares y sus componentes.
En Argentina, el INDEC utiliza para esas estimaciones el “enfoque del ingreso” siguiendo el concepto
de pobreza absoluta. De acuerdo con este método, un hogar es considerado pobre si su ingreso (esto
es, la suma de los ingresos que reciben todos los miembros del hogar) resulta menor que la “línea de
pobreza”. Este último es un concepto normativo ya que representa el valor de todos los bienes y
servicios que se consideran necesarios para que el hogar satisfaga las necesidades básicas. La idea
sobre la que se sustenta el enfoque es evaluar si los recursos con los que cuenta el hogar le permiten
- 18 -
Principios de Economía II - Año 2022
solventar un presupuesto que refleje la adquisición de aquellos bienes y servicios que posibiliten a
sus miembros convivir dignamente en sociedad y desarrollarse personalmente.
Específicamente, las estimaciones que produce periódicamente el INDEC surgen de comparar los
ingresos de los hogares que provienen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) con el valor de la
línea de pobreza que se computa regularmente. Para cada período se calcula una línea de pobreza
por hogar de manera de tomar en cuenta las diferencias que existen entre ellos en cuanto a la
cantidad de personas que lo componen, así como en la distribución de sus miembros en términos de
edades y géneros. Con ello se contempla los distintos requerimientos que tienen hogares con
tamaños diversos y personas que difieren en esos atributos. En el caso de Argentina, como en otros
países, el grupo de referencia es el constituido por hogares cuyos consumos de alimentos satisfacen
estrictamente, o superan levemente, los requerimientos nutricionales mínimos.
- Los problemas sanitarios son una de las principales causas de la pobreza de un país. Por ejemplo,
en España la esperanza de vida está por encima de los 70 años. Pero en los países en los que esa
cifra es la mitad, como sucede en muchos africanos, implica que se está truncando la vida de
millones de personas cuando están en plena capacidad productiva. Si una persona en un país
desarrollado puede trabajar unos 40-45 años antes de jubilarse, en un país donde las enfermedades
reducen la esperanza de vida, el número de años trabajados apenas llegará a la mitad. Por lo tanto,
la falta de salud tiene graves efectos económicos: - Al reducirse el número de personas en edad de
trabajar, debido a las enfermedades y muertes prematuras, la tasa de actividad es inferior; -Además,
la gente que trabaja es más joven, por lo que tiene menor experiencia. Como consecuencia, los
trabajadores son menos productivos, ya que la productividad mejora con el número de años de
experiencia; - La educación recibida también se relaciona con la productividad de los trabajadores.
La baja esperanza de vida desincentiva la educación, ya que reduce el número de años en los que
recuperar la inversión en educación y capital humano. La gente tiende a abandonar antes los
estudios y empieza a trabajar cuanto antes, ya que no puede permitirse «el lujo» de retrasarlo hasta
los 18 o 23 años de edad. Esto incluso sucede con los niños más pequeños. Dado que la probabilidad
de que estos no lleguen a la edad adulta es elevada, en muchas ocasiones los padres no están
dispuestos a invertir una cantidad alta de los ingresos de la familia en darles una buena educación; -
Lo mismo sucede con el resto de inversiones. Lo que la gente esté dispuesta a no consumir ahora y
ahorrar para el futuro será menor si la esperanza de vida es baja. Y si no hay ahorro, la inversión
productiva se resiente. Lo mismo sucede con los créditos. Difícilmente encontrarán bancos
dispuestos a prestar dinero si las probabilidades de que estas personas mueran antes de devolverlos
son altas; - En general, las enfermedades como la malaria o el sida, también reducen la rentabilidad
de las empresas. Si existe una alta probabilidad de que los empleados caigan enfermos, aumentan
las bajas y los costos de reemplazar a los empleados, formarlos, etc. Al reducirse la rentabilidad de
las empresas, muchas no estarán dispuestas a invertir en esos países, con lo que habrá menos
inversión y menos empleos disponibles.
- La trampa de la pobreza: La propia pobreza es causa de estancamiento económico. Al no poder
ahorrar, no se puede invertir en aumentar el capital y los habitantes se limitan a sobrevivir, muchas
veces incluso dilapidando su capital natural (árboles, yacimientos…).
- Geografía física: Muchos países pobres tienen la peculiar característica de no tener salida al mar,
por lo que sus costos de transporte son muy elevados. Que un país no tenga buen acceso al mar no
significa que vaya a ser pobre, pero sí que puede tener más complicado salir de la pobreza si se
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Principios de Economía II - Año 2022
encuentra aislado por barreras geográficas. Otros ejemplos de factores geográficos el acceso a tierras
fértiles, a agua potable, a minerales o a la energía, son fundamentales para la actividad económica. Y
accidentes naturales, como desiertos o montañas, impiden los cultivos, dificultan las comunicaciones
y encarecen las infraestructuras.
- La trampa fiscal: Sabemos de la importancia de la actuación del gobierno en las economías
modernas y su papel en la construcción de infraestructuras necesarias para el desarrollo. Si un país
está empobrecido no tiene capacidad para pagar impuestos, por lo que el gobierno tiene problemas
para obtener recursos para la inversión.
- Fallos de la acción del gobierno: Si los gobiernos no realizan bien sus funciones, crean un clima de
inestabilidad social y económica que puede originar guerras y revoluciones. En este sentido, la
corrupción va estrechamente unida a la pobreza. Si no se respetan las leyes existentes, surge la
incertidumbre, que alejará la inversión e impedirá el desarrollo económico. La corrupción puede
adoptar múltiples formas, tales como: la evasión de capitales que salen de los países pobres hacia
paraísos fiscales, la evasión de impuestos, que hace que los Gobiernos cuenten con menos fondos
con los que realizar inversiones en infraestructuras o redistribuir la renta y así ayudar a las personas
con menos recursos y la no protección efectiva de la propiedad, entre otras.
- Barreras culturales: Minorías étnicas y religiosas, mujeres y otros grupos pueden verse afectados
negativamente por acosos, boicots o normas sociales que les impidan el acceso a empleos o servicios
básicos como la sanidad o la educación.
- Geopolítica: La mejor manera de alcanzar el crecimiento es mediante el comercio. Por eso cuando un
país quiere perjudicar a otro, lo bloquea económicamente. Los países desarrollados aprovechan su
posición dominante para imponer condiciones de comercio injustas a los países en vías de desarrollo.
Así, imponen barreras arancelarias que dificultan, o directamente impiden, que los países más
pobres vendan sus productos en los países desarrollados. Y, por el contrario, conceden ayudas a la
exportación y subvenciones a las empresas de sus países.
- Ausencia de innovación: La innovación genera un círculo virtuoso: los mercados grandes aumentan
los incentivos a innovar y la innovación aumenta el mercado. Esto explica uno de los motores del
gran crecimiento de los últimos 200 años. En países empobrecidos con poco mercado no existen
incentivos ni posibilidades para innovar.
- La trampa demográfica: Cuando las familias optan por tener muchos hijos no pueden permitirse
invertir recursos en su nutrición, salud y educación, lo que causa el empobrecimiento también de
sus hijos.
- La violencia y la guerra: La violencia, las guerras y los conflictos armados impiden el desarrollo
económico y pueden hacer caer en la pobreza a quienes antes no eran pobres. Las guerras destruyen
el capital y las infraestructuras, truncan vidas, impiden la educación y el desarrollo personal de los
movilizados y los civiles y, por último, obligan a las personas a dedicar todos sus esfuerzos a su
seguridad física y a mantenerse con vida, y no a crecer y progresar.
- Los factores medioambientales: También la falta de respeto por el medio ambiente tiene efectos
empobrecedores a largo plazo. La explotación intensiva de la tierra acaba con la fertilidad de esta,
mientras que la deforestación desertiza los terrenos. Ambas situaciones reducen los rendimientos
que se pueden obtener con la agricultura.
La reciente historia ha demostrado que cuando un país logra poner el pie en el primer peldaño de la
escalera del crecimiento y supera la trampa de la pobreza, se genera un dinamismo que origina un
crecimiento económico sostenido.
Los países más pobres presentan niveles muy bajos de cualquier tipo de capital: humano (salud,
educación, alimentación), empresarial (maquinaria, instalaciones…) infraestructuras (carreteras,
energía, etc.), natural (conservación biodiversidad y los ecosistemas), institucional (administración
pública eficaz) e intelectual (investigación científica).
- 20 -
Principios de Economía II - Año 2022
El concepto de Desarrollo Humano nace y se desarrolla en la línea de una serie de trabajos
estimulados por la insatisfacción frente a la generalizada utilización del ingreso nacional como
indicador de bienestar de un sistema social.
Al respecto, desde esta perspectiva el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
calcula anualmente el Índice de Desarrollo Humano (IDH), concibiendo al desarrollo como un
elemento multidimensional. Inspirado en las ideas del Nobel Amartya Sen y desarrollado por el
economista paquistaní Mahbub ul Haq, es un indicador que completa el dato económico del PIB per
cápita PPA (Paridad de Poder Adquisitivo) con dos parámetros más sociales: la esperanza de vida al
nacer y el nivel educativo de la sociedad.
Desde que hizo su aparición el primer Informe en 1990, la superación de los retos que impone la
medición del desarrollo humano ha sido un tema de especial atención. La premisa de que el
crecimiento económico per se no es un apropiado indicador de logro, ha estado presente desde el
inicio y ha generado la producción de nuevos indicadores. Sin embargo, encontrar indicadores de
medición alternos que respondan a criterios, conceptual y matemáticamente coherentes con las
premisas y los objetivos del paradigma de desarrollo humano ha sido un proceso complejo.
El paradigma del desarrollo humano tiene como objetivo principal ampliar las opciones de los
individuos. Ahora bien las opciones se presentan en términos de funcionamientos y capacidades:
Amartya Sen entiende por funcionamientos, las cosas que una persona puede ser o hacer a lo largo
de su vida. Por ejemplo, leer o escribir, estar bien alimentado o gozar de buena salud y tener una
vivienda digna. Las capacidades, por su parte, consisten en varias combinaciones de
funcionamientos que cada persona puede obtener. Por ejemplo, gozar de bienestar corporal como
consecuencia de tener adecuadas condiciones de salud, una buena alimentación y una vivienda
adecuada.
De acuerdo a las condiciones de vida, las experiencias, el contexto familiar y el proceso histórico, los
individuos encuentran un sinnúmero de opciones para perseguir. Sin embargo, existen opciones que,
podemos decir, son comunes a todos los individuos; estas pueden ser agrupadas en las siguientes
cuatro: tener una existencia sana y duradera, acceder al conocimiento, disfrutar de recursos
materiales suficientes para tener un buen vivir, y tener la posibilidad de participar en la vida de la
comunidad y en los asuntos colectivos.
El equipo del Informe sobre desarrollo humano, ha traducido las anteriores opciones en un indicador
que permite evaluar y hacer seguimiento al logro de éstas por parte de los individuos. Así, el IDH es
un indicador compuesto que mide el éxito promedio de un país en alcanzar mejoras en torno a tres
dimensiones básicas del desarrollo humano:
1) Tener una vida larga y saludable (estimada por la esperanza de vida al nacer).
La esperanza de vida al nacer relaciona el número promedio de años que se espera viviría un recién
nacido, si en el transcurso de su vida estuviera expuesto a las tasas de mortalidad específicas por
edad y por sexo prevalecientes al momento de su nacimiento, en un determinado país o área
geográfica y para un año específico.
Su importancia se basa en la creencia común de que una vida prolongada es valiosa en sí misma
(ayuda a las personas a alcanzar diferentes metas) y en el hecho de que varios beneficios indirectos
(nutrición adecuada, buena salud, etc.) están estrechamente relacionados con una mayor esperanza
de vida.
La esperanza de vida al nacer es considerada como un indicador del desarrollo que refleja la
situación nutricional de la población, la calidad de los programas de salud pública, los niveles de
sanidad ambiental, el desarrollo de la infraestructura sanitaria, la existencia de profesionales de la
salud, las políticas de vacunación y prevención de enfermedades epidémicas, etc. Es decir, si un país
consigue tener un índice elevado de esperanza de vida, significa que ha realizado avances
importantes en todos aquellos factores que hacen posible para sus habitantes obtener la oportunidad
de una vida saludable.
- 21 -
Principios de Economía II - Año 2022
2) Poseer los conocimientos necesarios para comprender y relacionarse con el entorno social (estimado
por el nivel de alfabetización y años de escolarización)
Los conocimientos: aprender a leer y escribir son los primeros pasos de una persona hacia el
aprendizaje y la adquisición de conocimientos, por lo que las cifras sobre la tasa de analfabetismo, el
promedio de años de escolaridad aprobados y la tasa combinada de matriculación (indicadores
sensibles del avance educativo) son esenciales en la medición del desarrollo humano.
3) Poseer los ingresos suficientes para acceder a un nivel de vida decente (estimado por el ingreso
familiar per cápita)
El manejo de los recursos que se requieren para una vida decente: para representar la disponibilidad
de estos recursos o medir el acceso a este nivel de vida se considera un indicador de ingreso de
cobertura nacional amplia, como lo es el PBI per cápita. Sus valores se calculan en términos reales
ajustados al poder adquisitivo, intentando aproximar o reflejar el poder relativo de comprar artículos
para lograr un control sobre los recursos como así también la capacidad de gasto e inversión de las
personas permitiendo así alcanzar un nivel de vida digno. De este modo, con respecto al ingreso per
capita, se considera su medición según precios nominales para luego convertirlos en una medida a
escala comparable internacional y temporalmente utilizando para ello como factor de conversión,
Paridades de Poder Adquisitivo (PPA) expresadas en dólares PPA.
En síntesis:
El PNUD clasifica a los países para los cuales se computa el IDH en cuatro rangos:
Países de desarrollo humano muy alto: IDH ≥ 0,80
Países de desarrollo humano alto: 0,7 ≤ IDH < 0,80
Países de desarrollo humano medio: 0,5 ≤ IDH <0,7
Países de desarrollo humano bajo: IDH < 0,5
- 22 -
Principios de Economía II - Año 2022
Ventajas del IDH:
Es un indicador de desarrollo económico y social que combina variables económicas con
indicadores de salud y educación.
Una ventaja del IDH es la facilidad con la que puede desagregarse por regiones geográficas o
modificarse para captar desigualdades distributivas de diversos tipos.
Es un indicador relativamente fácil de entender y muy utilizado en América Latina por lo que
existe un consenso en cuanto a la utilización de sus variables.
Es una variable continua que permite hacer comparaciones entre países, convirtiéndolo así, en
una medida fundamental para la calificación y medición del desarrollo.
Puede funcionar como una herramienta de corto plazo importante para toma de decisiones en
materia de política pública en lo que se refiere a la priorización de zonas geográficas.
a) Para construir el Índice de Esperanza de Vida, el valor de referencia mínimo se define, según
establece el PNUD para el cómputo del IDH, en 20 años, mientras que el máximo se define en 85
años. El valor medido en el año 2015 fue de 76,5. Entonces:
76,5 - 20
I1 0,8692
85 - 20
b) Para construir el Índice de Ingresos, se toman los valores mínimo (U$s100 PPA), máximo (U$s
75.000 PPA) y medido (U$s 20.945 PPA) en logaritmos, resultando:
log(20.945 ) - log(100)
I2 0,8073
log(75.000 ) - log(100)
c) Para construir el Índice de Educación, se consideran dos datos: los años promedio de escolaridad
para adultos de 25 años o más y los años esperados de escolaridad. Se realiza un promedio de estos
dos indicadores relacionándolos de la siguiente manera:
- 23 -
Principios de Economía II - Año 2022
Valor medido años prom. escolaridad adultos Años esperados de escolaridad
I3 ( ) /2
15 18
9,8 17,3
I3 ( ) / 2 0,8072
15 18
Por último, el IDH resulta de realizar la media geométrica de estos tres índices:
IDH 3 0,8692 .0,8073 .0,8072 0,827
Ventajas y desventajas:
La universalidad del ranking que al ajustarlo permite una mejor identificación de poblaciones
vulnerables. A pesar de ser un indicador global el IDH-D el informe no desagrega el índice en
términos locales, si se quisiera construir se deben usar los datos del Censo Nacional, lo que genera
dificultades en la continuidad de la serie. Adicionalmente, no permite diferenciar el tipo de
desigualdad, es decir, si está atribuida a algún factor en especial como educación, género,
condiciones culturales, por ingreso, entre otros.
Ventajas y desventajas:
Es un indicador de desarrollo económico y social que atribuye limitaciones, no se desagrega a niveles
locales, si se quisiera construir se deben usar los datos del Censo nacional, lo que genera
dificultades en la continuidad de la serie.
- 24 -
Ledesma, Joaquín R.
Documento de Cátedra Nº 15
Economía Argentina. Facultad de Ciencias Sociales y Económicas
Este documento está disponible en la Biblioteca Digital de la Universidad Católica Argentina, repositorio institucional
desarrollado por la Biblioteca Central “San Benito Abad”. Su objetivo es difundir y preservar la producción intelectual de
la institución.
La Biblioteca posee la autorización del autor para su divulgación en línea.
Ledesma, J. R. (s. f.). Economía política: crecimiento y desarrollo. (Documento de la cátedra Economía Argentina No.
15 Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad Católica Argentina). Disponible en:
[Link]
(Se recomienda indicar al finalizar la cita bibliográfica la fecha de consulta entre corchetes. Ej: [consulta: 19 de agosto,
2010]).
CRECIMIENTO Y DESARROLLO1
1. Introducción
En varios de los fascículos anteriores trabajamos sobre una base elemental constituida por
políticas instrumentales: fiscal, monetaria, del sector externo y de distribución del ingreso.
En este fascículo, en cambio, nos concentraremos en dos temas económicos finalistas, es
decir, no instrumentales.
Para tratar el tema del crecimiento y el desarrollo tenemos que ampliar nuestra teoría. Si
bien el enfoque metodológico aplicado ha sido hasta aquí el análisis estático, ahora tomaremos
en cuenta lo dicho en 1960 por los profesores A. Stonier & D. Hague: “se necesitan métodos
de análisis mucho más sutiles para explicar y analizar los problemas de las fluctuaciones
económicas y las causas del crecimiento económico”2. También el profesor universitario Rojo
Duque decía que “los economistas han tenido que abordar el tema del desarrollo ampliando
sus instrumentos de análisis y sus preocupaciones tradicionales”3.
Llamamos economía estancada a la que se caracteriza por un equilibrio constante entre
ingreso, consumo, inversión y distribución per cápita del producto social. Es un sistema de
estancamiento demográfico y de capital. El crecimiento ocurre cuando la inversión neta es
positiva, es decir, cuando el sistema invierte de tal forma que se desplaza la frontera de
posibilidades de producción. La noción de crecimiento describe una expansión de la fuerza de
trabajo, del capital, del comercio y del consumo.
Durante la Revolución Industrial se generalizó la esperanza en un crecimiento económico
constante, entendido como progreso ilimitado, perfectible y evolutivo. Así, el concepto
industrial de crecimiento económico se convirtió en sinónimo de desarrollo. La realidad, sin
embargo, no tardó en poner límites al crecimiento ni en mostrar la diferencia que existe entre
el crecimiento y el desarrollo.
Cuando se incorporan al análisis inquietudes que exceden la mera expansión, tales como
el acceso a bienes y servicios y la calidad de los mismos, las instituciones, la educación, la
salud y la seguridad, delineamos el concepto de desarrollo. Mientras que el crecimiento
implica un aumento del tamaño de la economía por asimilación o adquisición de bienes y
servicios, el desarrollo supone en cambio una expansión o realización de las posibilidades del
país, es decir, el mejoramiento de indicadores tales como alfabetización, cantidad de
graduados universitarios, mortalidad infantil, esperanza de vida al nacer, etc. Una inquietud
social como la pobreza agrega al desarrollo el calificativo de humano; si incorporamos la
inquietud ambiental, el nuevo calificativo es sustentable4.
1
Quiero agradecer la colaboración del Lic. Ernesto O’Connor en la preparación de este trabajo.
2
Stonier, A.W. & Hague, D. C., Manual de Teoría Económica. Aguilar, 1972.
3
Rojo Duque, Luis A., Lectura sobre la teoría económica del desarrollo. Madrid, Gredos, 1966.
4
Ver Fascículo Nº 1, págs. 17 y ss.
4
este criterio. Mientras escribía este trabajo llegó el tiempo de la Pascua de Resurrección. Pero
el tono festivo derivó en angustia y preocupación cuando me comuniqué con varios amigos.
Uno de ellos, Javier, de 50 años, había recibido su telegrama de despido el Jueves Santo,
después haber trabajado 12 meses (luego de un período de dos años desempleado). Florencia,
de 23 años, en busca de su primer empleo, y Lucas, de 25, en busca del segundo, se iban a
Valencia en busca de nuevos horizontes. Vanina, diseñadora de 24 años, partía por la misma
razón hacia Italia. “Desconcierto”, “falta de oportunidades”, “insatisfacción e incertidumbre”
eran las explicaciones más repetidas. Pensé: esto sucede cuando la economía no crece; reina el
desconcierto y la gente siente un profundo grado de insatisfacción porque convive con el
desempleo y la marginación. En el principal matutino, la noticia de tapa es que cada vez más
gente busca en los desechos algo con que alimentarse. El crecimiento es la respuesta necesaria
–aunque no suficiente– a esta problemática.
Hasta el siglo XVIII, la relación económica básica había consistido en generar nuevas
fuentes de energía que reemplazaran el esfuerzo humano en la producción de bienes (el
5
Ehrlich, Paul R., The Population Bomb. New York, Rivercity Press, 1975.
6
Ver Fascículo Nº 4, págs. 20 y ss., donde se explican los argumentos del autor.
5
aprovechamiento de la energía animal había sido en un principio un gran salto en lo que hoy
llamamos productividad). Las distancias y las penurias para recorrerlas, que caracterizaban a
un mundo poblado por menos de la mitad de habitantes que los que viven en la India actual,
limitaban la producción. La búsqueda de mejoras perfeccionó el aprovechamiento de la
naturaleza, y en 1757 apareció la máquina a vapor de J. Watt. Los siguientes 250 años serían
una constante carrera tecnológica aplicada a la generación de bienes y servicios.
El siglo XIX se caracterizó por el proceso de industrialización europea, que coincidió con
un período de extraordinaria expansión del comercio internacional bajo las premisas de
especialización y división internacional del trabajo. Aunque el liberalismo (el pensamiento
dominante de la época) no desarrollaba teóricamente el concepto de crecimiento, la práctica de
la libertad de mercado, fundamentada en la iniciativa, la propiedad privada y la libre
competencia, originó un fuerte despegue económico en un mundo que experimentaba el
crecimiento demográfico. Según datos de S. Huntington7, el producto bruto mundial (medido
en dólares de 1990) era de 651.000 millones en 1820 –aproximadamente el producto actual de
Brasil–; en 1992 la cifra ascendía a 28 billones de dólares, lo que implica un crecimiento de 42
veces la cifra inicial. En ese mismo período de 170 años, las exportaciones crecieron 540
veces.
Durante las primeras décadas del siglo XX, cuando se empezaron a sufrir los efectos de
las crisis financieras, la Gran Guerra y la caída incesante de precios de los productos
industriales, se empezó a poner en duda la fe en el crecimiento económico ilimitado, e
incluso se cuestionó la validez de las teorías que aseguraban beneficios asociados al
crecimiento económico. Al término del conflicto bélico reapareció el fantasma maltusiano. La
época de posguerra parecía cumplir sus profecías:
“El poder [de aumento] de la población es de tal modo superior a las posibilidades de
la tierra para proveer la subsistencia del hombre que la muerte prematura debe visitar de
una forma u otra a la especie humana. Los vicios de la humanidad son ministros activos y
eficaces del despoblamiento. Son los precursores del gran ejército de destrucción y con
frecuencia llevan a cabo por sí mismos la horrible tarea. Pero si llegan a fallar en esta
guerra de exterminio, avanzan como un escuadrón aterrador las épocas de enfermedad, las
epidemias, la pestilencia, las plagas y barren con la población por miles y decenas de
miles. Si la misión quedara todavía incompleta, acechan en la retaguardia gigantescas
hambrunas que, inevitablemente, de un poderoso golpe nivelarán la población con el
alimento del globo.”8
7
Huntington, S., El choque de las civilizaciones.
8
Malthus, Thomas, First Essay on Population (1798). Londres, Macmillan, 1966, pág. 139. Citado en Sachs-
Larrain, Macroeconomía en la Economía Global. México, Prentice Hall Hispanoamericana, 1993, pág. 543.
6
El crecimiento económico es de carácter cuantitativo (un aumento del tamaño de la
economía ocasionado por la asimilación o adquisición de bienes y servicios). El desarrollo
económico es de tipo cualitativo (la expansión o realización de las posibilidades).
Luego de la crisis de los años treinta y prácticamente hasta finales de los cincuenta
dominó el campo teórico la idea de que la economía funcionaba de manera cíclica, lo cual
explicaba los períodos de alza y de baja del volumen de crecimiento que habían tenido lugar a
lo largo de la historia económica iniciada en la Revolución Industrial (habida cuenta de las
crisis producidas por guerra como casos aparte). Ello dio origen al pensamiento keynesiano,
que postuló la necesidad de que el Estado interviniera para suavizar dichas fluctuaciones y
posibilitar el crecimiento mediante políticas anticíclicas centradas en la determinación de
niveles satisfactorios de demanda agregada a través del gasto público.
El interés académico por lo que comenzó a llamarse la teoría del crecimiento económico
probablemente surgió de las propias limitaciones del pensamiento keynesiano; Keynes mismo
tenía sus reservas acerca de la evolución de las economías maduras de alta acumulación. El
pesimismo generalizado de la Gran Depresión de los años treinta condujo a Alvin Hansen a
formular la tesis del estancamiento9 (1939). Trabajos como los de Paul Samuelson, Ragnar
Frisch (1933) y M. Kalecki (1939) analizaron las inquietantes fluctuaciones económicas.
La teoría del crecimiento recibió un fuerte impulso en 1946, cuando Harrod en Inglaterra y
Domar en los Estados Unidos asumieron la tarea de “dinamizar” a Keynes, preocupados por el
problema del estancamiento y con la experiencia histórica de la Gran Depresión aún fresca10.
En Inglaterra, la desocupación de 1932 había alcanzado el 22%.
Al respecto, son dignos de mención el modelo schumpeteriano de R. M. Goodwin (1955),
que señaló al progreso técnico como base del desarrollo capitalista, y los trabajos de R. M.
Solow, J. S. Duesenberry (1958), N. Kaldor (1961), Joan Robinson, (1956), I. Svennilson
(1964), J. Schmookler (1966), S. Kuznets (1966) y Maurice F. Scott (1989), entre otros.
7
internacional: el comercio internacional, las inversiones extranjeras y los movimientos de
factores.
La crisis energética de los años setenta, que produjo inflación y estancamiento, puso fin a
la creencia en la expansión sin límites. Aparecieron entonces los primeros estudios que
pusieron límites al crecimiento económico: A. Peccei, D. Meadows, M. Mesarovic, E.
Pestele11. Las objeciones aludían no solo a la imposibilidad, sino también a la inconveniencia
y al peligro de la expansión continua en caso de que se mantuvieran los niveles de producción
industrial, consumo, incremento demográfico, contaminación y empleo de los recursos no
renovables. La Trilateral Comission intentó marcar como límite la disponibilidad de
recursos12.
3. Crecimiento económico
11
Ledesma, J., Argentina Económica. Buenos Aires, Ed. Fepa, 1982, pág. 62.
12
Ídem, pág. 66.
8
El crecimiento económico es una función de los factores de la producción13, entre los que
se destacan los siguientes:
• El trabajo: se entiende por tal la aplicación voluntaria y consciente de la capacidad
intelectual o física del hombre en un proceso productivo al servicio del empresario. Son
trabajadores tanto el obrero manual como el gerente de una gran empresa o el profesor
universitario. El precio de uso del factor trabajo se denomina salario.
• El capital: está constituido por los bienes producidos por el hombre que sirven para
producir otros bienes y que no se desgastan en un solo proceso productivo (los bienes que
sí se desgastan se denominan insumos). El precio de uso del capital es el interés.
• Recursos naturales: son bienes no producidos por el hombre (como por ej. la tierra, los
yacimientos minerales, los cursos de agua) que sirven para producir otros bienes y
servicios. Para resultar útil en el proceso productivo, un recurso natural debe ser objeto de
un deliberado trabajo que lo habilite como tal mediante el uso del factor capital: ejemplos
de esta combinación son el dragado de un río, la utilización de una caída de agua para
producir energía, y el laboreo o preparación de la tierra virgen para aplicaciones agrarias.
El precio de uso de los recursos naturales se denomina renta.
• Empresario: es el titular de la empresa, es decir, del ámbito donde se combinan factores
de la producción que mediante la utilización de insumos permiten producir bienes y
servicios para ser lanzados al mercado con la esperanza de que el precio en él obtenido
supere los costos de producción y rinda un beneficio a su titular. A diferencia de los demás
factores de la producción, el beneficio del empresario es incierto e incluye la posibilidad de
sufrir pérdidas si asume los riesgos técnicos y económicos de la producción. El riesgo
técnico consiste en no lograr los resultados físicos deseados, lo cual depende tanto de las
técnicas aplicadas como de factores extraños (por ej. las condiciones climáticas para las
cosechas); el riesgo económico contempla la posibilidad de que, a pesar de los estudios
sobre costos y demanda, el producto no tenga aceptación en el mercado.
• Progreso tecnológico: hace posible obtener más producción con iguales cantidades de
capital y trabajo, lo cual altera la relación entre los factores de la producción. Los
incrementos de productividad generados por nueva tecnología desplazan hacia arriba la
función de producción agregada; el resultado neto es un aumento de la producción por
trabajador.
La primera etapa que analizaremos cubre el período entre 1750 y 1930, marcado por el
punto de vista de los economistas pre-clásicos y los clásicos. Se caracterizó por un claro
pesimismo en cuanto al futuro de los países actualmente industrializados. Mostró también un
13
Para un análisis más exhaustivo del tema, ver Fascículo Nº 9.
9
gran optimismo con respecto al horizonte de las economías menos desarrolladas, siempre y
cuando aprendieran a no repetir los problemas de aquellos. La segunda etapa en lo que
concierne a teorías sobre crecimiento va desde 1930 hasta nuestros días y se funda en el aporte
de Keynes.
Fue Karl Marx quien más fuertemente atacó a la dinámica capitalista. En su opinión, el
propio comportamiento de la economía de mercado retardaba el crecimiento y propiciaba el
malestar social por tres razones:
1. La incorporación de capital al sistema tenía lugar a costa del desplazamiento de los
trabajadores y no de su incremento.
14
Rojo Duque, op. cit., pág. 9.
10
2. El aumento en el desempleo generaría menos demanda y, por consiguiente, las
ventas y los beneficios de los capitalistas caerían. Esta circunstancia no se vería
disminuida por un aumento en la producción.
3. El creciente número de desempleados contribuiría a aumentar la pobreza y el
descontento social.
La Gran Depresión de los años treinta pareció cumplir las predicciones de Marx: el
sistema capitalista no proporcionaba medidas adecuadas para salir de una situación de
estancamiento y desempleo. Fue el aporte de John Maynard Keynes el que dio el gran vuelco
en las ideas imperantes.
Su planteo sobre el crecimiento, en su Teoría General16, se basa fundamentalmente en la
importancia que la demanda agregada tiene para la economía en general. A diferencia de la
tesis maltusiana, Keynes veía en la población un factor positivo a la hora de potenciar el
crecimiento, ya que es la que conforma dicha demanda.
Keynes relacionó este análisis del crecimiento con el estudio del ciclo económico. En su
Treatise on Money, escrito cinco años antes que la Teoría General, había descrito cómo
evolucionaba el ciclo crediticio:
1. Supongamos que los empresarios realizan una inversión que será, a su juicio,
ventajosa. Ésta puede incorporar avances tecnológicos que mejoren la producción, lo
que conllevaría un mayor nivel de empleo, que generaría a su vez un incremento en el
nivel de precios. Hay que tener en cuenta que este proceso inflacionista es
consecuencia de una inversión excesiva respecto del nivel de ahorro, lo cual resulta
necesario para implantar nueva tecnología y probablemente para dar una mayor
remuneración a los trabajadores. También hay que considerar que si durante este
proceso se produce un incremento en las tasas de interés, debería ser moderado, para no
perjudicar la inversión que se está realizando.
15
Enciclopedia de Economía. Madrid, Hyspamérica, 1983, T. 1, pág. 5.
16
Keynes, John Maynard, The General Theory of Employment, Interest and Money (1935). Harvest Book, 1964.
11
2. El proceso anterior conduce a una situación cercana al pleno empleo, en la cual hay un
incremento cada vez mayor en los salarios y en los costos que termina por incrementar
los precios. A la larga, los inversionistas van a ser cada vez menos optimistas con
respecto al futuro y reducirán sus inversiones. La fase expansiva anterior desaparece, y
se entra en una etapa de desempleo y exceso de ahorro sobre la inversión.
En base a este concepto, Keynes afirmaba que mediante alguna alteración en la inversión
o en el gasto público (preferentemente en la primera) podría mejorarse de manera más que
proporcional el nivel de renta del país, lo cual generaría más empleo. Sólo en el caso de que la
inversión privada no se comportase de acuerdo con las necesidades de la economía para lograr
dicho fin sería aconsejable incrementar el gasto público. Decía Keynes:
17
Keynes, J., op. cit., The Marginal Propensity to Consume and the Multiplier. Cap. 10, pág. 113.
18
Ver Fascículo Nº 11, págs. 22-25.
12
parecido, pero si existen dificultades políticas y prácticas para ello, el
procedimiento anterior sería mejor que no hacer nada”19.
Como consecuencia directa del estancamiento y del temor a una recesión de posguerra, a
fines de los años treinta y durante la Segunda Guerra Mundial algunos autores comprendieron
la necesidad de ampliar las ideas de Keynes. Se desarrolló entonces la denominada economía
del crecimiento, considerada por muchos una creación de Harrod22 y Domar23.
Harrod trató de dinamizar la postura keynesiana para generalizar su aporte. Keynes había
introducido una gran laguna en sus escritos al no ocuparse de lo que Harrod denominaba
macrodinámica, es decir, el análisis de las fuerzas que determinan la tasa de aumento de las
19
Keynes, J., The General Theory of Employment, Interest and Money. Londres, Macmillan, 1936, págs. 128-
129. Citado en: Galindo, M. A. & Malgesini, G., Crecimiento económico: principales teorías desde Keynes.
Madrid, McGraw-Hill, 1994, pág. 7.
20
Keynes, J., “Some Economic Consequences of a Declining Population”. Extraído del volumen XIV de The
Collected Writings of John Maynard Keynes. Macmillan, 1937, págs. 124-133.
21
Keynes, J., op. cit. (1937), pág. 131.
22
Harrod, R. F., “An Essay in Dynamic Theory”. En: Economic Journal, marzo de 1939:Towards a Dynamic
Economics. Londres, 1948.
23
Domar, E. D., “Expansion and Employment”. En: American Economic Review, marzo de 1947, y otros ensayos
de 1948.
13