0% encontró este documento útil (0 votos)
181 vistas210 páginas

Guia 1

El documento aborda la importancia de la filosofía y las humanidades en la vida de los jóvenes, destacando la necesidad de cuestionarse y reflexionar sobre la existencia. A través de un relato sobre una princesa y un visir filósofo, se ilustra cómo las opiniones engañosas pueden afectar la percepción de la realidad. Además, se presentan condiciones para desarrollar un pensamiento filosófico y la relevancia de las humanidades en la comprensión de los valores humanos.

Cargado por

andiyrendon
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
181 vistas210 páginas

Guia 1

El documento aborda la importancia de la filosofía y las humanidades en la vida de los jóvenes, destacando la necesidad de cuestionarse y reflexionar sobre la existencia. A través de un relato sobre una princesa y un visir filósofo, se ilustra cómo las opiniones engañosas pueden afectar la percepción de la realidad. Además, se presentan condiciones para desarrollar un pensamiento filosófico y la relevancia de las humanidades en la comprensión de los valores humanos.

Cargado por

andiyrendon
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

HUMANIDADES I

1° FILOSOFIA/HUMANIDADES
1. Analiza las citas sobre filosofía, observa y relaciónalas con la imagen.
Escribe en el recuadro lo que te evocan estos pensamientos.

La filosofía implica una movilidad


libre en el pensamiento, es un acto
creador que disuelve las ideologías.
Martin Heidegger (1889-1976)
Filósofo alemán

En filosofía son más esenciales las


preguntas que las respuestas.
Karl Theodor Jaspers
(1883- 1969) Filósofo

2. Responde las siguientes preguntas.

• ¿Por qué la filosofía te sirve en la vida?

• ¿Qué podrías hacer si supieras muchas cosas de humanidades?

.
1. Lee con detenimiento el siguiente relato.

La boda de la princesa
En una provincia china estaba por celebrarse el
banquete de bodas del príncipe Xin Ju. La princesa
Xiang brillaba por su belleza, su prudencia y su
recato.
En el momento del brindis, ella tomó la copa, se
dispuso a beber. Sin embargo, al mirar el fondo de la
copa vio que una pequeña serpiente nadaba en el
vino. Iba a dar un grito, pero pensó que era de mal
agüero interrumpir ese momento tan solemne y, con
su deber como futura reina y esposa en mente, se lo
bebió todo sin mostrar a los demás algún gesto de
desagrado. Pero de pronto, comenzó a sentir dolores
de estómago y se preocupó. Los dolores se hicieron
más intensos y ella, que sabía muy
bien lo que había ingerido, comprendió que su muerte
estaba cercana. Al no poder disimular más, ordenó que la
llevaran a su habitación, por lo que la corte entera se
preocupó al ver su estado enfermizo. Muchos se
preguntaban
qué le había sucedido. Ella callaba, pues no quería revelar la
verdad de lo acontecido. Pensaba que ello provocaría una
guerra o una deshonra al reino de donde
ella provenía. Hasta pensaba que su propio padre se angustiaría al enterarse de
que
moría porque alguien había puesto una serpiente en la copa del
banquete de bodas. Ni siquiera las súplicas del príncipe le hicieron
hablar y todos se resignaban ya a su muerte.

El visir, que era un sabio filósofo, acostumbrado a encontrar las causas


de las cosas, sos- pechó que la princesa ocultaba algo. Con su actitud
filosófica revivió, paso a paso, todo lo que la princesa había hecho el
día de su boda, pasó por los mismos lugares, se sentó en los mismos
sillones, comió la misma comida. En un momento dado se ubicó en el
lugar del brindis, llenó de vino la copa, la llevó a sus labios... y sonrió.
Hizo llamar a la princesa, que estaba ya a punto del
desvanecimiento, la sentó en el mismo lugar que había ocupado y
le hizo tomar la copa en su mano y mirar en su interior. La princesa, a
pesar de estar al punto del desmayo, dio un tremendo grito. ¡Allí
estaba otra vez la serpiente! El visir tomó entonces la copa en sus
manos y bebió de un trago su contenido. Se hizo silencio y el visir
explicó: “No había ni hubo serpiente alguna”. Les hizo darse cuenta
de que encima del sillón de la princesa colgaba del techo una lámpara
con adornos plateados que se reflejaban en la superficie del vino en la
copa y daban la impresión de que se retorcía en ella una serpiente.
Repitió varias veces la escena, y todos finalmente se convencieron,

14 H u m a n i d iandcel us sIo la princesa. Cuando ésta al fin pudo aceptar la verdad


de la serpiente imaginaria, cesaron sus dolores, regresó la alegría a
su rostro, la salud a su
cuerpo y siguió la fiesta. Todos fueron felices.

El visir filósofo concluyó: “Lo que afecta a los humanos no son los
hechos sino sus opiniones acerca de los hechos. No nos hace daño lo
que nos sucede, sino lo que nos imaginamos que sucede. La
imaginación nos exagera el peligro y nos enturbia el presente y el
futuro. Vemos daños irreales e imaginarios donde no hay más que
situaciones pasajeras. Y quizá ni eso. En realidad, son sólo reflejos de
esas lámparas plateadas”.
Fuente: González Vallés, C. (2001a). La boda
de la princesa. En ¿Por qué sufro cuando
sufro? (p. 48). Sal Terrae. (Adaptación).
2. Responde lo siguiente en el recuadro de color correspondiente.

b) ¿Tiene el
a) ¿Qué
comportamiento
opinas de
del visir algo de
la actitud
filosófico?
del visir?

c) Describe alguna experiencia


que hayas tenido y te
recuerde la enseñanza del
cuento: “Lo que afecta a los
humanos no son los hechos
sino las opiniones d) ¿Qué entiendes,
engañosas acerca de éstos”. según tu propia
experiencia, por
“opinión
engañosa”?

a
)

b)

c
)

d)

scriba aquí]
Filosofía
El joven y la filosofía
Cuando un joven se cuestiona, tiene
inquietudes o problemas existenciales.
Puede dudar sobre el sentido de su vida
y tener reservas sobre la orientación
de su exiitencia. Entonces, siente que
debe hacer un alto en su camino para
meditar, reflexionar y hallar respuestas
satisfactorias.

Algunos jóvenes buscan cómo hacerse


cargo de su existencia e intentan
comprender su manera de amar,
sentir, y de vivir sus problemáticas, lo
cual los lleva a reflexionar sobre sus
relaciones con los otros, a definir sus
liberta- des, analizar sus limitaciones
personales, etcétera. Bajo este
horizonte, podemos afirmar que todo
joven tiene una incipiente forma de
filosofar.

Ahora bien, la filosofía, a pesar de ser


conocida como la ciencia de las ciencias,
se mantiene vigente debido a que el ser
humano aún piensa, razona y busca
respuestas a preguntas más profundas y
complejas, como son:
¿tiene sentido vivir aunque me encamino a la muerte?, ¿mi modo de ser actual es lo
que estoy llamado a ser como persona?, ¿qué significa conocerse en sentido
filosófico?, ¿por qué existe maldad en el mundo?, ¿por qué hay des- igualdad,
pobreza, injusticia, guerra, discriminación?,
¿es el ser humano bueno o malo por naturaleza?, ¿hacia dónde se dirige la
humanidad?, ¿ha tomado el camino correcto?, ¿qué hace diferente al ser humano de
los demás seres que habitan la Tierra?, ¿qué ocasiona que el ser humano sea lo que
es?, ¿por qué vivimos en sociedad? Estas cuestiones cobran sentido y pertinencia en
el horizonte de reflexión filosófica por su relevancia y relación con el contexto actual.
En este sentido, la filosofía
emerge como la ciencia más
experimentada para intentar
una respuesta profunda para
cada una de estas
interrogantes, para abordar
ciertos problemas
existenciales y también para
calmar las inquietudes
juveniles.
A continuación,
intentaremos responderte:
para desarrollar un
pensamiento filosófico es
necesario, como hemos visto
antes, esforzarse para
pensar de forma detenida,
consciente y ordenada con
el propósito de vivir de una
forma más reflexiva. Y, para
ello, es fundamental tomar
en cuenta las siguientes
condiciones.

[Escriba aquí]
Condiciones para hacer filosofía
Gusto por la reflexión. Implica dedicar
espacios y tiempos de soledad al
pensamiento y a la reflexión. Se trata de
estar solo y en silencio con el fin de
superar la dispersión, el ruido y la
desconcentración. Es como dejar de estar
volcado al exterior y retornar a nuestro
interior para encontrar el silencio, la
paz, la
atención
y la concentración para pensar con
claridad y detenimiento. El gusto por la
reflexión favorece que pienses las
cosas antes de ponerlas en práctica;
favorece la cautela porque crea
condiciones de análisis de situaciones y
lo más importante es que permite
sopesar y deliberar antes de elegir
cualquier opción
en la toma de decisiones. Reflexionar
es el antídoto contra toda precipitación
y superficialidad.

Saber interrogar. No toda pregunta


es filosófica. Hay una diferencia significativa
entre cuestionarse algo cotidiano, como ‘¿qué
voy a comer mañana?’, y otro tipo de
preguntas más
profundas, como, ‘¿por qué no puedo ser y no ser al
mismo tiempo?’, ‘¿por qué todo efecto necesariamente tiene una causa?’, ‘¿por qué
sé que voy a morir y en el fondo no quiero morirme?’, ‘¿por qué no es posible
comprar el amor?’, o ‘¿por qué y para qué estoy en
el mundo?’ El ser humano se interesa por saber, lo que lo
to
lleva a preguntarse por las causas de todo lo que acontece
)
n
(recuerda al sabio visir del rela o). Esa búsqueda de
respuestas puede estar motivada por un simple afán
teórico (saber por saber) o por alguna razón práctica
(cómo actuar, cómo ser feliz y cómo vivir). Tratar de
explicar su realidad es inherente
al ser humano; de ahí la importancia de saber
cuestionarse acerca de cuanto existe y del sentido de la
propia existencia.

La filosofía se entiende, bajo este enfoque, como la e


búsqueda de un saber profundo que va más allá de lo
que conocemos cotidianamente.
Pensamiento lógico y real. Se comprende como la capacidad
que tienen las personas de relacionar hechos, ideas, objetos
a b s t rt ai ecnt oe sn o reales para la resolución de problemas, y,
a
de esta manera, lleg ar a
conclusiones congruentes.

Saber argumentar. Esta habilidad se relaciona conimideenstcoifrcaorn el


conocimiento con base en premisas para llegar a una
c o n nc l uesmi óbna, r ygao , s e a abierta o cerrada. Sin embargo,
sa r
éstas deben distinguirse c l a r a m e n t e de la conclusión. Es decir,
debemos pen ar explícitamente
qué queremos probar y qué razones tenemos para r e s p a l d a rgnuumees nt rto ar umento.

Se basan en hechos. La evidencia empírica es la fuente


primoardrgial para argu- mentar. En otras palabras, las
razones sólidas tienes n respaldos objetivos que
validan y dan credibilidad a lo que se afirma. La experienciaodel hech rea-
firma, respalda, demuestra y garantiza la veracidad os,
de los razonamientos, es decir, procura dar razones
a partir de lo evidente, concreto o real.
Son relevantes. La relevancia de los argumentos es un
indicativo de que las ideas son razonadas, correctas,
convenientes, profundas y que dan el cauce al consenso en
torno a la verdad de algo. Esto puede determinarse a partir de
la pertinencia de las razones de lo que se quiere justificar o
fundamentar.

Son plausibles. Significa que las ideas son creíbles y justificables.


Es decir, se esfuer- zan al ofrecer razones válidas ante
diferentes planteamientos para adentrarse en el quehacer
filosófico.

Actitud reflexiva filosófica


Este conjunto de condiciones te
ayudará a forjar una actitud reflexiva
filosófica que favorecerá la orientación
en la vida, así como una mejor
comprensión de lo que acontece en el
mundo, y un mayor entendimiento de
tu persona, de los demás, de las
colectividades y de las instituciones
Humanidades y que hacen posible o viable la
convivencia e interacción humana.
humanismo
Para poder sumergirnos en estos conceptos es
importante considerar que el concepto
humanidades tiene una connotación compleja, en
particular porque el humanismo tuvo su origen en
el Renacimiento, por lo que desde una
perspectiva rápida se comprende como
aquello que nos guía o indica el quehacer de los
valores humanos desde sus diferentes
perspectivas: religiosa, atea, científica o de otro
tipo. Sin embargo, el humanismo desde su
origen renacentista, cuyo desarrollo se llevó a
cabo en griego y latín, se reintrodujo en el siglo
XIX en la academia alemana, por lo que estos
investigadores usaban la palabra humanista
para designar al catedrático o estudiante de
studia humanitatis, para diferenciarlo de las
otras áreas académicas, como la gramática, la
retórica, la poesía, la historia y la filosofía moral,
todas ellas basadas en la lectura de los autores
clásicos.
Cada una de estas disciplinas eran estudiadas con rigor en la
Antigüedad clásica y la Edad Media bajo el nombre de
trivium y quadrivium: retó- rica, dialéctica, gramática,
aritmética, geometría, astronomía y música, conocidas también
como artes liberales. Por lo que la pregunta central sería: ¿si ya
existía todo este conocimiento, por qué son importantes las
humanidades?

La respuesta es sencilla: los humanistas se resistieron al


pensamiento escolástico, es decir, religioso y teocrático, en
el cual todo se regía por la voluntad de Dios. Los humanistas
desarrollaron academias y, con ello, iniciaron un proceso de
laicización que enalteció la cultura más que a la tradición. Al
mismo tiempo dejaron de lado la colaboración eclesial y
borraron del entorno el pensamiento demoniaco, es decir,
provocado por malos espíritus.
Los humanistas retomaron el pensamiento
antiguo clásico a partir de la obra Noches
áticas de Aulo Gelio (s. II), quien dejó escrito:

Existe una clara distinción entre el


significado de filantropía (como la
inclinación del espíritu y los buenos
sentimientos hacia todos los seres
humanos sin distinción) y el de paideia,
que sería la educación y el

Este es el sentido que el gramático señala


como correcto en latín para el uso de la voz
humanitas. Por otra parte, el humanista
norteamericano Irving Babbit lo bautizó como
naturalismo sentimental o
humanitarismo. Sin embargo, R. S. Crane resalta
que el humanismo que surgió del Renacimiento,
por más que lo intentó, no pudo separarse de
la teología cristiana y de determinados
conceptos medievales. Esto contrasta con el
humanismo contemporáneo, el cual ha dado
origen al llamado ‘nuevo
hombre de estudio’ quien ha dejado de ser exclusivamente
eclesiástico, o profesionista (médico, abogado, maestro), para
convertirse en aquél que
. vive de la renta, de mecenazgo o incluso ejerce cargos públicos.

Ante esto, Kristeller menciona que Erasmo de Rotterdam, a


pesar de haber nacido en el 1466, es el ejemplo claro de lo que
es y debe ser un humanista moderno, ya que mostró desapego
con respecto a los grupos de poder establecidos en la sociedad
de su época, aunado a la ardua distinción que ejercía entre el
discurso y la razón o entre las palabras y las cosas, lo que
resultó en el desarrollo de los cuatro dilemas de las
humanidades:

.
laborar
1. Lee con atención el siguiente texto.

Soy Salvador Dalí, un pintor, escultor, grabador,


escenógrafo y escritor español del siglo xx. Fui
considerado como uno de los máximos represen-
tantes del surrealismo. Por ello, solía viajar mucho y
estar lejos de mi hogar por largo tiempo. Muchas
veces llegaba al punto de despertar en algún hotel
de cierta ciudad, y las primeras ideas que venían a
mi mente eran: ¿dónde estoy?, ¿dónde amanecí
hoy? o ¿qué hago aquí?, pues evidentemente aquel lugar
no era mi hogar. Tras breves momentos recordaba en
qué ciudad estaba y el motivo por el que me encontraba allí. Resolvía
dichas cuestiones; sin embargo, venían a mi mente unas preguntas
aún más difíci- les de responder, como ¿por qué estoy en este
2. Investiga
mundo?,quién
¿vale la pena vivir? o ¿de
fue Salvador

Dalí.
3. Escribe brevemente qué es el surrealismo.

4. Si tú fueras Salvador Dalí, ¿qué preguntas filosóficas y surrealistas tendrías? Escribe cuatro.
5. ¿Cuál es la relación del surrealismo con las humanidades?

6. Busca tres imagenes de obras de Salvador Dalí, imprímelas, pégalas en cada


recuadro y ponle un título relacionado con lo aprendido. También puedes
copiarlas y dibujarlas.

a) b)

c)

valuar
1. Responde las siguientes preguntas.

a) ¿Qué se requiere para hacer filosofía o ser filósofo?

.
b) ¿Qué son las humanidades?

c) ¿Qué reafirma el humanismo?

d) ¿Cuáles son las principales pretensiones del humanismo?

2. Señala con una  tu proceso de saberes adquiridos.

Autoevaluación No Sí

Identifico los requerimientos para hacer filosofía.

Defino qué son las humanidades.

Explico qué reafirma el humanismo.

Identifico cuáles son las principales pretensiones del humanismo.

Explico el sentido que posee un joven con orientación humanista.

Sé explicar la profundidad del surrealismo.

3. Señala con una  cómo va tu compañero con los saberes adquiridos.

Coevaluación No Sí

Comprende la importancia del otro.

Define qué son las humanidades.

Sabe quién fue Erasmo de Rotterdam.

Explica el surrealismo en relación con las humanidades.

Experimenta la contemplación.
2° PASIÓN/VICIO
1. Responde.

• ¿Todo lo que sientes o deseas viene de ti?

• ¿Qué pasaría si descubres que


todo lo que deseas y anhelas
es un invento de alguien más y
te lo ha impuesto para
controlarte?

2. Analiza las afirmaciones y califícalas como verdaderas o falsas, luego justifica tu respuesta.

Afirmación F/V Justificación


Las emociones dan a los
jóvenes las pautas para
decidir y actuar. Se
olvidan de pensar. Actúan
por interés egoísta y
sólo por
impulso emocional.
Los jóvenes de hoy son
mario- netas de la moda,
de las ideolo- gías y de
las nuevas tendencias en
internet. No son
originales ni
auténticos.
Hoy ya no importa la
verdad (el principio de
realidad) sino lo que se
siente, lo que emociona,
lo que causa placer, las
exigencias. Lo que no
gusta, no tiene cabida
entre los jóvenes.
¿Cómo eres con los demás? Califícate del 1 al 10 de acuerdo con tu
propia experiencia y argumenta en plenaria tu puntuación.

1. Originas con frecuencia conflictos con tus


actitudes.
2. Provocas desánimo y pesimismo en los
demás.
3. Ayudas a lograr un buen ambiente de trabajo
en equipo.
4. Eres optimista y siempre luchas por lograr
tus metas.
5. Eres descortés y poco agradecido.
6. Procuras hacer sentir bien a los demás.
7. Te manejas con cortesía y respeto.
8. Impones tus puntos de vista a costa de lo
que sea.
9. Tienes capacidad de escucha y dialogas con
actitud asertiva.
10. Respetas las ideas ajenas y buscas la verdad.
11. Enfatizas los defectos y limitaciones de los
demás.
12. Eres egocéntrico y ves sólo por tus
intereses.
13. Reconoces las cualidades de los demás.
14. Eres altruista y das sin esperar recibir.
15. Eres capaz de elevar el ánimo en los demás.
16. Mantienes buen humor y actitud servicial.
17. Cumples con lo pactado.
18. Eres un excelente mediador a la hora de
buscar consensos.
19. Lo más simple lo conviertes en complicado y
problemático.
20. Eres comprensivo y empático.
21. Estás siempre dispuesto a dar más de ti.

1. En equipo, responde y argumenta.


¿La experiencia de ser como eres depende de ti o
de los demás?
Pasión
El joven y los afectos
El concepto de afectividad es
trascendental para la
existencia humana, ya que
engloba sentimientos y
emociones como:
conmoción,

enternecimiento, compasión,
sufrimiento, aflicción,
entusiasmo, alegría, gozo,
beatitud, amor, etc. Sin éstos
no podría entenderse al ser
humano, ni su experiencia de
vida sería igual.

Por medio de la afectividad, el ser humano


experimenta internamente los objetos y los sucesos
del mundo, tanto de forma objetiva como subjetiva,
positiva o negativa, y a partir de ello, les otorga un
valor axiológico, es decir, ético o moral.

En la afectividad el ser humano toma conciencia de las


posturas y las actitudes fundamentales que lo
construyen — como la admiración, el mutismo, la
cortesía, la devoción, el
remordimiento, la misericordia, el perdón, la esperanza, la
gratitud—.

Estas expresiones evidencian la forma en que las


personas se encuentran interior- mente y se enfrentan
al devenir del mundo.

La afectividad se fundamenta en la llamada palabra


afectiva que la humanidad mues- tra a los objetos y
sucesos, lo cual explica que cada postura e ideología
refleja lo que las personas experimentan en su
interior, ya que se devela como el centro en el cual
el ser humano se encuentra y conversa consigo
mismo. Es ahí donde las emociones y sentimientos
más profundos emergen para demostrar que el ser
humano, no sólo
conoce, ambiciona, o asimila, sino que siente desde el
entendimiento y la voluntad y es capaz de
experimentar actitudes y valores como contemplación,
belleza, bondad, dulzura y sacralidad.

Dimensiones de la afectividad
Dimensión pasiva o pasión: se identifica con los estados de ánimo, es el
tono vital que surge por la afectación de situaciones nega- tivas o
positivas del contexto. Cuando se afecta negativa-

mente, se provoca un tono nocivo prolongado, porque disminuye la


actividad vital del ser humano y se refleja en insatisfacción, tristeza,
miedo, indignación, moles- tia y pesar. Pero también ocurre todo lo
contra-

rio: situaciones positivas del contexto provocan paz profunda, plena


satisfacción, alegría intensa, sosiego continuo, etcétera.

Dimensión activa: fuerza


emocional, pasional y motivacional que
se refleja en el deseo, anhelo, conato,
apetencia, tendencia, júbilo, pasión
(gusto anímico profundo por lo
ti que se hace), arrebato, interés, pulsión, instinto,
aut entre otros que conduce a superar lo
o que se tiene y lo que se es. Se le
considera una fuerza posi- tiva dinámica
y vital que empuja al ser
humano a su propia
Consideraciones
Ahora veremos una serie
de consideraciones en
torno a las dimensiones
pasiva y activa de la
afectividad:
Ambas se expresan o se
reflejan a través del cuerpo:
el rostro se mues- tra
alegre o triste; se muestra
un caminar calmado o
pausado; temblor de
manos por miedo; cuerpo
decaído o firme; rostro
ruborizado o apenado por
alguna indiscreción,
etcétera.

Pueden estar detrás de


muchas acciones libres: las
dimensiones de la
afectividad se manifiestan
como consecuencia de
actos ajenos o propios,
tanto lejanos como
cercanos de la situación
afectiva, es decir, una
persona puede mostrar
alegría por el nacimiento
de un bebé a pesar de
vivir un momento doloroso,
o puede tomar una
decisión que cambie su
vida como consecuencia
de un accidente o de
percibir actos de maltrato
o de amor.

Tienen un objeto intencional:


externa son provocadas por una
.o, situación interna o
por externa. Por ejemplo, la
muerte que produce
desconcierto, tristeza,
vacío, paz o, por el
contrario, la compasión
que causa misericordia,

bondad, templanza.

Un Un afecto pasivo puede


sora convertirse en activo y ser una
ade
fuerza impul- sora de
conductas positivas, gracias a
la capacidad racional que, al
equilibrar las
emociones, fortalece
las decisiones y afecta de
manera
positiva la relación
propia y, por ende, con
los otros.

Estados de ánimo
dobleg negativos que, si se prolongan,
provocan
pueden doblegar la voluntad y
tristeza
afectar la integridad de una
persona, éstos provocan
acciones violentas que traen
consigo rencor permanente,
odio dirigido, tristeza crónica,
insatisfacción continua y
sensación de vacío interior. Esto
puede
levllaervaarl a la depresión, la
violencia y la enfermedad.

Los
controlar Los arrebatos emocionales
a mular pueden provocar descontrol: la ira
del puede des- controlar a una
persona e incluso provocar
acciones violentas. Pero también
esti- mular acciones positivas,
por ejemplo, arrebatos que
ayuden a evolucionar a través
del amor.
El control vital
Una persona autónoma posee lo que se
emocional
conoce como ‘control vital emocional’, lo
que significa que gestiona
razonablemente sus emociones,
pasiones, apetencias e impulsos, al
tiempo que modera los arrebatos
negativos en sus interacciones. De la
misma manera, no se deja controlar ni
dominar en sus relaciones con los otros,
ya que se conduce con respeto y
asertividad. Sabe poner límites y crear
distancias cuando su instinto lo cree
necesario.

La autonomía permite que los individuos


sepan elegir y dar valor a las relaciones
de amor, amistad y compañerismo, de
tal manera que experimentan el respeto
mutuo, el crecimiento personal, al
tiempo que privilegian la dignidad. Las
personas son libres en su interior, así
que no deben dejarse dominar por
estados emotivos negativos;
pueden reconocerlos, pero saben cómo tratarlos y estar por encima de ellos. Lo más
importante es tener inteligencia afectiva para decidir y hacer sin esperar lo que los
demás hagan. Así, se apuesta por la configuración de una personalidad humanista
que hace fructificar relaciones sanas y constructivas.

Vicio
Vicio y autorreferencialidad
Para entender el concepto de vicio nos remitiremos a la doctrina sobre la acción de
Aristóteles y analizaremos el concepto de autorreferencialidad.

Según Aristóteles la acción humana tiene tres dimensiones:

1 2 3

La dimensión La dimensión La dimensión productiva:


Hábito y autorreferencialidad
Para que la autorreferencialidad sea
efectiva en sentido positivo o negativo se
requiere del hábito, el cual se entiende
como aquella acción constante,
continua y sostenida que provoca
en el agente una etiqueta o una segunda
naturaleza.

Ejemplo 1. A quien ocasionalmente toma


una o dos cervezas no se le puede
catalogar como alcohólico. Pero alguien
que, de modo continuo y frecuente, bebe
alcohol y pierde el sentido, sí es posible
que tenga un problema de adicción.

Por segunda naturaleza entendemos la


manera de ser, el carácter, la cualidad o
comportamiento que se fija en alguien
por el hábito o la repetición de actos.

Ejemplo 2. El carácter noble de un joven no surge de la


nada, sino que es producto de influencias positivas, educación moral y acciones
repetitivas de bondad y amabilidad. Entonces, en esa persona se configura una
segunda naturaleza; se define a la persona como noble, buena y amable.

Vicio y virtud
Desde esta perspectiva, comprendemos que, si las acciones positivas se mantienen de
manera constante y habitual, se construirá por autorreferencialidad un hábito
llamado virtud. Por el contrario, si las acciones son negativas o dañinas se desarrollará
un hábito negativo, nombrado vicio.

Para ilustrar de manera sencilla los tres tipos de acciones formuladas por Aristóteles,
analizaremos la producción artesanal de muebles: para esta actividad el carpintero
utiliza todo su conocimiento (acción teórica) acerca del tipo de madera, las
herramientas y las formas precisas para producir un mueble; con su habilidad y arte
le da un buen acabado para que el producto final sea bello. Para pensar en la
satisfacción de sus clientes produce un excelente y bello producto (acción
productiva). Pero durante el proceso mantuvo una práctica interna
(autorreferencial) orientada por el buen obrar y el sentido del deber: hacer las cosas bien,
ejecutar su oficio con gusto, cumplir con la entrega a tiempo, ser
responsable con los acuerdos de precio y calidad con el cliente,
buscar la perfección de la obra, etcétera.

Con su acción teórica y productiva, el


carpintero cumplió con la producción
de un
objeto que cuenta con excelencia y
calidad, concretó su función y oficio, es
decir, logra ser una mejor persona, pues
se convierte en alguien confiable,
responsable y recto (acción
práctica). Esto produce satisfacción y felicidad
no sólo al cliente, sino a sí mismo, ya
que disfruta de su obra finalizada. A
través de sus hábitos manifiesta un
modo de ser, una
actitud de vida o una postura consciente en
cada una de sus acciones. Es decir,
posee ahora una segunda naturaleza.
1. Lee, reflexiona y responde.

Aristóteles afirma que la virtud no nace en la naturaleza del individuo,


aunque reconoce que es natural la capacidad de entenderlas y
perfeccionarlas con la costumbre. Es por ello que la virtud es el hábito por el
que el humano se hace bueno y realiza bien la obra que le es confiada.
Fuente: Aristóteles. (s.f.). Ética a Nicómaco. Gredos.

Explica la afirmación anterior de Aristóteles.

1. Lee con atención este párrafo de Dión de Prusa y explícalo.

—¿Por qué no has conseguido ninguna victoria, Diógenes?

—He vencido —replicó— a muchos y grandes adversarios, no como


todos estos esclavos que ahora veis luchando aquí, lanzando el
disco y corriendo. Pero mis adversarios son más difíciles en todos
los aspectos: pobreza, destierro y desprecio, e incluso la ira, la
tristeza, el deseo, el miedo, y la bestia más indomable de todas,
sinuosa y zalamera: el placer, a quien ningún griego ni bárbaro se
jacta de haber combatido y humillado venciéndolo en su alma; al
contrario, todos han sido vencidos y han sucumbido en ese
combate: persas, medos, sirios, macedonios, atenienses y
lacedemonios, todos, excepto yo. Así, pues, ¿acaso no soy digno de
la corona de pino o, más bien, la tomaréis para ofrecérsela a quien
está fornido y de más gruesas carnes?
Dión de Prusa, Diálogos, p. 429.
2. Señala con una  tu proceso de saberes adquiridos.

Autoevaluación No Sí

Comprendo el camino hacia la virtud o el vicio.

Identifico lo valioso del control vital emocional.

La sección Enganchar realmente me introdujo en el tema

3. Señala con una  cómo va tu compañero con los saberes adquiridos.

Coevaluación No Sí

Identifica los afectos como la base para generar hábitos buenos o


malos.

Identifica el significado de la batalla con uno mismo.

Desarrolla fácilmente lo solicitado en la sección Elaborar.


3: Conocer y cuidarse a sí
mismo(a)
.
Ser uno mismo al vivir para otros

Viktor Frankl, psiquiatra


judío, ayudó a muchas
personas a encon- trarle
sentido a su vida con su
libro “El hombre en busca
de sentido”, escrito
durante su estancia en los
campos de concentración.
Su amigo y biógrafo Alfried
Längle narra en uno de sus
libros la siguiente anéc-
dota de su maestro.

En la vida de Frankl fue


una insignia personal el
deseo de consagrarse a
otros, el llegar a ser él
mismo al
vivir por completo para otros. Ésta era su idea directriz en su trabajo y
en su vida; sin embargo, la exigencia de ese ideal fue tan alta que en
ocasiones vaciló y perdió la confianza. En particular, esa noche de
noviembre de 1941.

Los judíos amenazados de muerte en los dominios de Hitler, y Frankl


había pedido hacía varios años un visado de residencia y trabajo en
los Estados Unidos. Por fin, el visado llegó
en noviembre, y con ello, la oportunidad para escapar de
Adolf Hitler (1889-1945),
político, militar y dictador la amenaza y vejación de los dirigentes
alemán de origen austriaco. nacionalsocialistas. Se abría un nuevo
Llevó al poder al Partido futuro para él y para el desarrollo de la
Nacionalsocialista Obrero
Alemán, más comúnmente
logoterapia. Sus padres estaban muy
conocido como Partido Nazi, contentos con el visado y se alegraron
y estableció un régimen tanto como él de su posibilidad de salida.
totalitario durante el periodo Instaban a su hijo a salir del país y
conocido como Tercer Reich
deseaban saber que estaría seguro.
o Alemania nazi. Inició la
Segunda Guerra Mundial al
invadir Polonia el 1 de Pero titubeó. ¿Debería dejar solos a sus
septiembre de 1939. padres? Él sabía que el destino que les
esperaba era la deportación a un
campo de concentración.
¿Debería decirles adiós y senci- llamente
dejarlos solos de frente a ese destino? El
visado, claro está, era
válido exclusivamente
para él.
Frankl no podía futuro y su obra por brindar a sus
decidirse. padres una dudosa pro-
¿Debería arriesgar su vida,
su
tección y un auxilio que quizá resultara impotente? ¿Tenía alguna
responsabilidad en este caso?

¿O debería sacrificar a su familia por el desarrollo de la obra a la que había


dedicado su vida?
Progresión 3: Conocer y cuidarse a sí 37
Un día, mientras daba un paseo, pasó
delante de la catedral Stephandom y
escuchó el sonido del órgano que venía de
dentro. Sin vacilar, cubrió con su portafolio
la estrella ama- rilla —que como todo buen
judío siempre debía llevar— y entró a la
catedral. Se sentó en un rincón oscuro,
atormen- tado por la decisión que pronto
tomaría. Intentó tran- quilizarse, escuchar
la música, dejar de pensar, meditar.
Anhelaba la llegada de una señal del cielo.

Abierto a todo signo trascendental, Frankl


regresó a su casa. Fue entonces cuando su
mirada se posó sobre una pequeña pieza
de mármol sobre la mesa. Le preguntó a su
padre qué era aquello, éste le respondió
que había recogido esa
pieza aquel mismo día de un montón de escombros que había donde antes se
erigía la mayor de las seis sinagogas de Viena, reducida a cenizas la fatal Noche
de los cristales rotos.

Frankl comentó que su padre le había explicado lo siguiente:

“Esta pieza de mármol es una parte de las Tablas de la Ley. Si te interesa,


puedo decirte a cuál de los diez mandamientos se refiere la letra esculpida,
puesto que sólo hay un mandamiento con esta inicial”. “¿Y bien?”, instó a su
padre, quien le respondió: “Honra a tu padre y a tu madre para que tus días se
prolonguen sobre la Tierra…”.

Para él, ésa fue la señal, por lo que se quedó sobre la tierra junto a sus padres, y dejó que
caducara el visado.

Todos terminaron en el campo de concentración. Su padre, con ochenta y un


años, enfermó de edema pulmonar. Frankl se las arregló para ayudarle e
incluso consiguió de contrabando en el campo algo de morfina para aliviarle el
dolor. Así cuenta su última entrevista.

Después, le pregunté:

—¿Todavía sientes dolor?

—No.

—¿Tienes algún otro deseo?


—No.

—¿Quieres decirme algo más?

—No.

Luego lo besé y me fui. Sabía que no volvería a verle con vida. Pero tenía el
sentimiento más maravilloso que pueda imaginarse: había hecho todo lo posible.
Antes me había quedado en Viena por mis padres y ahora había acompañado a
mi padre en su última hora y le había ahorrado los últimos dolores.

Progresión 3: Conocer y cuidarse a sí 39


Su madre, su mujer y su hermano
murieron tam- bién en campos de
concentración. Y él sacó de su
trágica experiencia la fuerza para
verle sentido a la vida en las
circunstancias más duras y
comunicar a otros la esperanza.

Fuente: Längle, A. (2000). Viktor Frankl: una biografía (p. 77).


• ¿Crees que podrías conocer el
sentido de tu vida?

• A partir de la experiencia de Viktor Frankl, ¿cuál es el sentido o tu ideal de vida?

• ¿Cuál es tu interpretación de la frase ‘el sentido de la vida es tener una vida


con sentido’? Proporciona argumentos sólidos para respaldar tu opinión.

• Si cuidas tu vida, su sentido, lo que disfrutas y sufres, ¿crees que sería una mejor vida?
Conocimiento de uno mismo
El problema de existir
Según la antropología filosófica, existir en el mundo plantea dos problemas fundamentales:

• El reto de la conservación: ligado a la búsqueda de lo indispensable para no


morir, es decir, para mantenerse y conservar la vida. Es una tarea diaria buscar
qué comer, qué beber, dónde dormir, etc., para no morir y gozar de salud. Por
ello, la interacción con los demás y la organización social se vuelven claves, ya
que sin la cooperación de los demás la vida como problema de conservación
tendría severas complicaciones.

• El reto de la realización: plantea desafíos en la construcción de uno mismo, en el


sentido de cómo se debe ser, cómo actuar con el mundo, con las cosas y los
demás para la búsqueda de la plenitud como ser humano. Este concepto se
acerca más a la existencia al mostrar que no es suficiente tener lo básico para
vivir, sino que existe una disposición innata en el interior para buscar la
realización en cada una de las dimensiones: afectiva, social, moral, sexual,
racional, espiritual, etcétera.

Pero ¿qué se entiende por realización? Veamos lo que nos aportan algunos filósofos y
pensadores.
La realización personal y el conocimiento de uno mismo
Para Sócrates, la realización depende del
conocerse. “Conócete a ti mismo” es una frase que
Platón pone en boca de Sócrates en uno de sus
diálogos con Alcibíades,
un joven deseoso de ser
político. Con esa frase, el filósofo le recuerda a
Alcibíades que, antes de aspirar a algo, debe
adquirir un profundo conocimiento de sus
aptitudes, habilidades, limitaciones,
inclinaciones (gustos), cualidades, defectos y
virtudes.

De esta manera, conocer y saber con lo que


contamos en nuestra naturaleza se devela
como el paso previo para asumir cualquier
tarea, oficio o labor de importancia que
conducirá a
la realización y a la plenitud.

En resumen, Sócrates alienta a los jóvenes a


descubrir sus dones y aptitudes naturales, y a dedicarse a
cultivarlos para aspirar siempre a la excelencia, enraizados en
el amor por la sabiduría. Es
así como, en el
horizonte socrático, dedicarte a algo en lo que no tienes aptitudes, capacidades ni
inclinación sólo te traerá insatisfacción, tristeza, amargura y, por lo mismo, la no
realización y la infelicidad.

En síntesis, realizarse es conocerse, conocerse es desarrollar cada una de las


aptitudes naturales y, con ello, hallar un lugar en el mundo para ser feliz.

Por su parte, Aristóteles menciona que el concepto de realización humana se asocia con
la felicidad, por lo que la considera el objetivo principal al que todo ser humano debe de
encaminarse. Pero ¿qué es la felicidad?

Para muchos, consiste en el placer y el gozo; sin embargo, una vida que se agota en
esto convierte a los seres humanos en esclavos dominados por su instinto animal.
Para otros, la felicidad es el honor; no obstante, éste es algo extrínseco que en gran
medida depende de quien lo confiere. En cualquier caso, se debe de comprender
que es más valioso aquello por lo cual se merece el honor, que el honor mismo, su
resultado y consecuencia.

Para otros más, la felicidad reside en acumular


riquezas, sin embargo, ésta es la más absurda de
las existencias: es una vida contra natura, porque la
riqueza sólo es un medio para conseguir otras cosas
y no sirve como fin
en sí mismo. Ante todo ello, el bien supremo que
conduce a la felicidad consiste en perfeccionarse en
cuanto ser humano, que es la actividad que lo
diferencia de todas las
demás cosas.

Para Aristóteles, la realización no debe consistir en


sólo vivir por vivir, sino que debe buscarse la
autorrealización y, con ello, encontrar el sentido de la
propia existencia, siempre apoyado en la razón. Es
decir, debe vivirse razo- nablemente, bajo la
exigencia de una concordancia entre lo que se quiere
y lo que se hace.

Aquí radica el obstáculo principal, ya que las


personas por natu- raleza no se sienten
conformes con lo que tienen y casi siempre esa
inconformidad se transforma en insatisfacción,
en renuencia y,
en muchas ocasiones, no se ve como una oportunidad de mejora. Por tanto, sólo
es posible realizarse a plenitud cuando la razón hace viable o permite concordar el
querer con el actuar.

En otras palabras: vivir razonablemente lleva a la realización personal y a la felicidad.

Cuidarse a uno mismo(a)


Epicuro y el cuidado de uno mismo: aponía y ataraxia

“Cuando decimos que el placer es el soberano


bien, no hablamos de los placeres de los disipa dos
como pretenden algunos ignorantes que nos
atacan y desfiguran nuestro pensa miento.

Porque no son ni las borracheras, ni los banquetes


continuos, ni el goce de los jóvenes o de las
mujeres, ni los pescados y las carnes con que se
colman las mes as suntuosas, los que proporcionan
una vida feliz, sino la razón, al buscar sin cesar los
motivos legítimos de elección o de aversión, y
apartar las opiniones que pueden aportar al alma
la mayor inquietud.”

Este filósofo griego sostiene que la verdadera realización se da cuando el ser


humano procura la permanente ausencia de dolor en el cuerpo (aponía) y la
carencia de perturbación en el alma (ataraxia).

Es decir, el elemento que debe regir nuestra vida no es el placer en cuanto tal,
sino la razón, que juzga y discrimina, así como la sabiduría, que elige los
placeres que no acarrean dolores y perturbaciones, mientras que descarta los goces
que, a pesar de ser momentáneos, ocasionan dolores y perturbaciones posteriores.

Para garantizar el logro de la aponía y la ataraxia, Epicuro distinguió entre los siguientes
placeres:

• Placeres naturales y necesarios. Epicuro sólo enumera aquéllos que están


íntimamente ligados con la conservación de la vida del individuo. Son éstos los
únicos verdaderamente provechosos, en la medida en que eliminan los dolores
del cuerpo. Por ejemplo, comer cuando se tiene hambre, beber cuando se tiene
sed, reposar cuando se está fatigado, y así sucesivamente. De este grupo se
excluye el deseo y el placer del amor porque lo considera una fuente de
perturbación.
• Placeres naturales, pero no necesarios. Es decir, los deseos y placeres que
constituyen las variaciones superfluas de los placeres naturales. Por ejemplo,
comer alimentos exóticos, beber licores refinados, vestir de manera estrafalaria,
etcétera.

• Placeres no naturales y no necesarios. Aquí coloca los placeres vanos, vinculados al


deseo de riqueza, poderío, honores y cosas semejantes.
Por lo tanto, los deseos y placeres del primer grupo son los únicos que hay que
satisfacer siempre y en todos los casos, porque poseen por naturaleza un límite
preciso que consiste en la eliminación del dolor: una vez que éste ha desaparecido,
el placer ya no crece más. Por otra parte, los deseos y los placeres del segundo
grupo carecen de ese límite, porque no desaparecen el dolor corporal, sino que sólo
lo modifican y provocar un daño notable. Finalmente, los placeres del tercer grupo,
además de no quitar el dolor del cuerpo, perturban el alma.

En conclusión: “La riqueza, de acuerdo con la naturaleza, consiste toda ella en comida,
agua y un abrigo cualquiera para el cuerpo; la riqueza superflua provoca en el alma
un ilimitado aumento en los deseos”. Si ponemos una valla a nuestros deseos y los
reducimos a aquel primer núcleo esencial, lograremos riqueza y felicidad
abundantes, porque para procurarnos aquellos placeres nos bastamos a nosotros
mismos, y en este bastarnos a nosotros mismos (autarquía) reside la mayor riqueza
y felicidad (cf. Reale y Antiseri: 220-221).
4: PASIÓN/VIRTUD
Séneca (Corduba, 4 a. C. - Roma, 65 d. C.) enaltecía el dominio de uno mismo y se
lamentaba por aqué- llos que se dejaban esclavizar por sus deseos y pasiones, por
lo que menciona que quien se permite arrastrar por los deseos entrega su libertad,
porque actúa de manera instintiva, lo cual lo hace incapaz de dirigir su propia vida
en total autodeterminación.

Este filósofo resalta:

Gobernarse a uno mismo es el gobierno más difícil y necesario. Un


gobierno que resulta imprescindi- ble para ser buena persona, pues es
utópico querer ser generoso y preocupado por los demás si no se pone
empeño en tomar las riendas de las propias apetencias.

1. Con base en lo anterior, responde en el globo de voz correspondiente.

a ) ¿Las pasiones controlan cada


aspecto de tu vida o puedes
controlar lo que te gobierna?

2. De lo mencionado en las figuras, ¿qué elementos te esclavizan, dominan y no


te permiten expandir tu libertad? Tacha y escribe qué otras emociones
dañan tu crecimiento.

Dependen
ci a
Relacion emocion
Cigarr Cel Alcoh es al
o o o tóxicas
Sexo Pasion Videojueg
Comi o
Mo es d
d negativ
a Drog
Rede a
s
social
1. Lee el siguiente texto de Baruch Spinoza.

Pensamiento de una piedra en el aire

Una piedra recibe un impulso de una causa externa


que la mueve. Después de que cesa esta fuerza, la
piedra continuará su movimiento necesariamente.
Por lo tanto, su permanencia en movimiento está
deter- minada no por una necesidad intrínseca, sino
por el impulso inicial de la causa externa. Lo que
aquí se dice de la piedra, hay que aplicarlo a cual-
quier cosa singular, aunque se la conciba
compuesta y apta para otras circunstancias, es
decir, toda cosa es determinada necesariamente por
una fuerza externa a existir y a obrar de cierta y
determinada manera.

Aún más, conciba ahora, si lo desea, que la piedra, mientras


prosigue su movimiento, piensa y sabe que ella se esfuerza,
cuanto puede, por mantenerlo. Sin duda esa piedra, como tan sólo
es consciente de su conato y no es de ningún modo indiferente,
creerá que es totalmente libre y que la causa de perseverar en el
movimiento no es sino que así lo quiere. Y ésta es esa famosa
libertad humana, que todos se jactan de tener, y que tan sólo
consiste en que los seres huma- nos son conscientes de su
apetito e ignorantes de las causas por las que son determinados.
Así, el niño cree apetecer libremente la leche, el chico irritado
quiere la venganza, y el tímido la fuga. Por su parte, el borracho
cree decir por libre decisión de su alma lo que después, ya sobrio,
quisiera haber callado. Igualmente, el delirante, el charlatán y
otros muchos de la misma calaña creen obrar por libre decreto de
su alma y no por ser llevados por el impulso. Y como este prejuicio es
innato a todas las personas no se liberan tan fácilmente de él. Y
aun cuando la experiencia enseñe, más que sobradamente, que los
humanos nada pueden menos que dominar sus apetitos, y que
muchas veces, mientras sufren la pugna de efectos contrarios,
ven lo mejor y siguen lo peor, creen, sin embargo, que son libres
sólo por que desean levemente algunas cosas y que ese deseo
puede ser fácilmente reprimido por el recuerdo de otra cosa que
nos viene frecuentemente a la memoria.

Fuente: Spinoza, B. (1988). Carta a G. H. Schuller, en Correspondencia, traducción de


Atilano Domínguez, Alianza, citado en Onfray, M. (2005). Antimanual de filosofía.
Lecciones socráticas y alternativas. EDAF. (Adaptación).
2. Reúnete en equipo y debate las
siguientes preguntas.
¿Autodeterminarse
significa ser dueño
¿Es el ser
de uno mismo y
humano
liberarse
impotente
de todo lo que esclaviza?
para dominar
sus deseos?

¿El ser
humano es ¿Es
incapaz de imposible
frenar el liberarse de
impulso de los vicios?
desear?
Pasión
En la Antigüedad clásica, la voz emoción determina y
marca un concepto ambiguo, con diversos significados,
ya que, para los presocráticos, la emoción está en el
centro
de la reflexión, a partir de diversos conflictos
conceptuales que buscan esclare- cer y solucionar
problemas de comportamiento. Aunado a ello, se debe
reco- nocer que, desde aquella época, las
pasiones y emociones se entretejieron con los valores y la
conducta, con lo que se entrelazó la reflexión moral y ética
a la comprensión humana, cuya finalidad era la
perfección del ser mediante la razón y el intelecto. Sin
embargo, las emociones tenían y manifesta- ban una
función negativa porque se las relacionaba con los
vicios, por
lo tanto, la pasión comenzó a condenarse, ya que
alejaba de los ideales del intelecto y la razón.

Las pasiones
Para los filósofos griegos, los afectos que sobrepasan la voluntad provocan un
conflicto entre las tres partes o estra- tos del alma, el cual sólo puede solucionarse y
equilibrarse por medio de la sabiduría, que se consigue cuando el sabio comprende
su propia función, mediante la parte racional que hegemoniza los actos, los afectos y
la voluntad. Es así como la persona sabia es aquella que tiene afectos y apetitos; sin
embargo, no permite que lo dominen o determinen ciegamente en el transcurso de su
vida.

Bajo este conocimiento, Epicuro, en su Carta a Meneceo, recomienda actuar por


medio de la justa medida o mode- ración para armonizar más que anular los distintos
afectos y elementos del alma. Al respecto, señala:

Sufre, pero no demasiado, goza, alégrate y sufre, pero no


demasiado; la virtud está en el medio, ni demasiado, ni
demasiado poco; nada en exceso, la mesura es lo mejor.

Por lo tanto, para los griegos el principio de la virtud está en la

moderación. Separados ahora un poco de Aristóteles, comprendemos

gracias a los
estoicos las dos vertientes que surgen mediante la primera
comprensión y clasificación de las pasiones y emociones:
1 Si la situación contemplada es buena o mala.
Se derivan:
Si el juicio racional detrás de Y cuatro
ellas
perte•neCcoemapl apsrióesne:
natfelicocióenl pfuotrulroos, se • Disfrute o deleite si el
obtienesnufcruimatireontfuons bien o lo bello está
ciniom- nereescbidáossicdaes: presente (placer).
• Aspiración, deseo del bien o de lo
alguien. bello.
• Envidia: aflicción por
• lal P as cuee r t e o
fortuna de
r.
• a l guien. • Aflicción, al sentir dolor.
De• se
Duelo: aflicción por • Miedo si se espera un mal
o
la . del futuro (temor).
• Domlourerte de una
persona
.

Por otra parte, en la filosofía escolástica la pasión tiene un


sentido más activo, en cuanto que significa una tendencia
vehemente, dedicada y enérgica hacia algo o alguien.
Para esta corriente, las pasiones ciegan, en particular,
porque entorpe- cen el desarrollo externo e interno del
individuo, por lo que pueden ser buenas o malas si
están en conformidad o disconformidad con la razón, y
se consideran negativas si reducen o destruyen la
libertad, o si son capaces de cegar a la razón.

Pero ¿qué es la libertad y cómo puede ser afectada negativamente?


La libertad como autodeterminación
La libertad es algo propio y esencial de la condición
humana porque con ella cada quien decide su ser, su
quehacer y su manera de estar en el mundo, por lo tanto,
es un derecho natural, es decir, que viene implícito en
nuestra naturaleza. Gracias a ella podemos decidir de
manera autónoma sobre todo tipo de cuestiones, sin dejar
de lado que conlleva responsabilidad sobre cada una de
nuestras decisiones, las cuales pueden darnos resultados
positivos o negativos.

Por medio de esta autodeterminación, el ser humano


configura su personalidad y se realiza en un contexto
social de interacciones. Por lo tanto, en este sentido, al
hablar de libertad nos autodeterminamos en dos
vertientes:

• El libre albedrío
• La libertad externa
El libre
albedrío
Es una autodeterminación en el sentido de que el yo
decide o se determina por sí mismo y para sí mismo, ya
que elige actuar, o no, sin coacción externa y de forma
deliberada.

Entonces, por sí mismo significa ejercitar la reflexión,


el discernimiento y el juicio para actuar o no de
acuerdo con buenas razones. En cuanto al aspecto para
sí mismo, significa que es autorreferencial, en el
sentido de que toda acción libre, aun cuando recaiga
sobre otra persona o sobre algo externo, modifica o
configura la personalidad. Ahora bien, para que el ser
humano construya o configure su propia vida y se
realice, debe de ser libre, pero siempre bajo una
exigencia humanística que lo conduzca a hacerse
plenamente humano, es decir, que comprenda que ejercer la
libertad produce en determinadas oca- siones al fracaso, la
frustración, la esclavitud del vicio, la alienación, el capricho, la
arbitrariedad, la inhumanidad, el apego malsano o al dominio de
las pasiones.

Viktor Frankl, en su libro El hombre en busca de sentido, dice:

El ser humano, en última instancia, se determina a sí mismo, y se convierte en lo


que hace de sí mismo. En los campos de concentración, por ejemplo, en esos
laboratorios vivos, en esos campos de pruebas, fuimos testigos de cómo algunos de
nuestros compañeros se portaban como santos mientras que otros se portaban
como cerdos. Las personas llevan en sí ambas potencialidades, cuál de las dos
actualice depende de sus decisiones, no de las condi- ciones en

En ese sentido, la libertad es una tarea y una conquista diaria.

Ser libres requiere esfuerzo y la lucha por ser cada vez más humanos, nobles y virtuosos.
¿Por qué? Como mencionan diferentes filósofos, este querer y obrar como
autodeterminación puede estar afectado, ofuscado o restringido por impulsos,
vicios, pasiones, afecciones o ciertos rasgos de la personalidad que doblegan,
someten y obnubilan la inteligencia y la voluntad.

La persona libre constantemente está emancipada de vicios, manías, apegos, rasgos y


actitudes negativas, así como de pasiones y dependencias malsanas que limitan su
libertad y la realización plena.

Es un hecho que el ser humano encuentra en su vida personal una serie de


ataduras, afectos perniciosos, caprichos y arbitrariedades personales que lo
hacen perder la cordura, el buen sentido y la realidad de las cosas.

Estas ataduras, manías o vicios toman control del individuo y lo conducen a vivir su
vida entre satisfactores artificiales que lo inducen sólo a un bienestar momentáneo.
En ese sentido, el ser humano vive ofuscado porque el alcohol, las drogas, el apego
malsano, la pornografía, el juego, entre otros; se experimentan como una especie de
ataduras o esclavitud inconsciente, debido a que, en apariencia, le procuran
satisfacción mediante su consumo, adhesión o práctica.

Alfonso Barreto (2012) menciona que todo lo anterior contradice el auténtico


concepto de libertad, en el sentido de que ésta consiste en estar libre de
condicionamientos, conductas limitantes y sentimientos negativos que generan un
malestar interior y constante en la persona, quien no logra liberarse de esos hábitos
insanos o comportamientos perturbados dentro del orden normal de lo social. Así, el
ser libres requiere el esfuerzo y la lucha por serlo cada vez más, bajo la custodia de
la libertad. ¿Por qué? Porque el querer y el obrar pueden estar afectados o
restringidos por impulsos, vicios, pasiones, afecciones o ciertos rasgos de la personalidad
que doblegan, someten y obnubilan la inteligencia y la voluntad.
Por ejemplo, a nivel cognitivo podemos estar ávidos de ideas y
sentimientos que aparecen a la consciencia y que cuesta poder
abandonarlos. Se da una especie de obsesividad, lo cual supone una
respuesta afectiva desproporcionada y desconectada de la realidad,
que limita en gran manera el libre arbitrio, ya que la persona se siente
esclava e indefensa ante sus obsesiones o ideas fijas. También, a nivel
corporal, la libertad puede ser limitada por la tendencia física a la
inactividad (anergia), la flojera y la pereza, que suelen estar unidas a
la falta de energía motivacional.
El ser humano simplemente se restringe a sí mismo en su libertad
porque se deja vencer por la energía física y la falta de
energía motivacional.

Otro hecho importante que delimita el libre albedrío es la


falta de cautela, es decir, la precipitación en el querer, pero
acompañada de una reflexividad poco consistente que lleva
a juicios erróneos o equívocos que generan decisiones
equivocadas y malogran o falsean la vida misma. También
producen limitaciones: la ignorancia, la baja auto- estima, la
timidez, entre otras.

Libertad externa
No se agota ni termina en el ser que decide qué o no hacer, ya que está referida a
los ámbitos o contextos en los que se proyecta o se realiza. Éstos pueden ser las
relaciones interpersonales, la familia, la escuela, la sociedad, la política, lo artístico,
lo económico, lo profesional, lo cultural, etcétera.

Conviene aclarar que los diversos ámbitos y contextos no son indiferentes ni son un
obstáculo para la libertad, sino que, más bien, son el campo de expansión del ser
libre que busca realizarse al actualizar sus potencialidades y capa- cidades, lo que lo
convierte en el lugar donde el ser humano se relaciona y establece lazos para hacer
posible la amistad, el amor, la ayuda mutua, la solidaridad, la fraternidad y el
compañerismo. Sin embargo, también existe lo contrario, el desamor, las amistades
malsanas, los apegos tóxicos, las malas influencias y la falta de un dominio sobre las
pasiones y emociones.

En conclusión, diremos que el respeto y la


responsabilidad son los principios bási- cos del
humanismo, en particular porque hacen fructificar el
conjunto de inte- racciones positivas, lo que da solidez a la
personalidad, porque, como lo dice su etimología,
respetar significa tomar en consideración, tener en cuenta,
respaldar y tratar bien a quien lo merece, así como
enaltecer su dignidad, individualidad, pre- ferencias,
condición, rol, estatus, entre otros aspectos. En otras
palabras, es la acti- tud de tratar honrosamente a los demás,
al comprender que merecen las mismas consideraciones
que se exigen o piden para uno mismo; mientras

Virtu que la respon- sabilidad es la cualidad de responder


a los compromisos.
d
Los jóvenes y la vida virtuosa
Un gran porcentaje de jóvenes acogen con agrado y
emoción la capacidad de autodeterminación, y valoran
el acto de ser libres, sobre todo cuando cumplen la
mayoría de edad; sin embargo, les
cuesta mucho aceptar el fundamento de esa libertad, es
decir, la responsabilidad: les fastidia asumir las
consecuencias de sus actos y admitir que todo acto libre
tiene a uno mismo como responsa- ble. Por ello,
actualmente se promueve entre los
jóvenes un humanismo ético preventivo que los ayude a
analizar, para anticiparse a lo que hoy se llama ética de la
crisis. Ésta es la reflexión sobre el comportamiento lícito o
ilícito que llega después de haber pasado por situaciones
que llevan al fracaso e incertidumbres difíciles de
eliminar. Ejemplo. Embarazos no deseados, crímenes,
violaciones, robos, secuestros, maltrato animal,
borracheras, droga- dicción, vicios, etcétera.
En otras palabras, el humanismo ético preventivo es aquella reflexión sobre lo
lícito y lo correcto del comporta- miento personal y ajeno, que ayuda a anticiparse a
la realización de lo que es factible éticamente, es decir, lo que es conveniente y
bueno en determinada circunstancia.

Libertad, responsabilidad y virtud


Para finalizar, es importante comprender que la libertad no sólo
tiene una relación intrín- seca con la responsabilidad y el
respeto, sino que se entreteje con las raíces de los valo- res y
las virtudes. Ante esto, Alfonso Barreto, en su libro Educar en
valores inteligentes (p. 176), menciona:

La libertad necesita de los valores que conforman las


virtudes.
Ella sólo me ofrece la posibilidad de actuar, mientras
que éstos me dan la razón o motivo para actuar
virtuosamente. Si soy totalmente libre, pero carezco de
ambos, ¿qué haré? Mi libertad no me lo dirá. Sólo me
responderá: puedes hacer cualquier cosa. Mis valores y
virtudes son los que me moverán y me dirán: haz esto. Esto es
lo bueno, es lo correcto, es importante. Los valores son
Recuerda que las virtudes son cualidades o características de la personalidad (es
decir, la segunda naturaleza) que se adquieren por el hábito positivo o por acciones
eficaces, repetitivas y constantes.
Cultura mexica
El pensamiento y la filosofía de una cultura fundamentan
el caminar de cada pueblo. Es así como, dentro de la
cultura mexica, su principal columna para comprenderse a sí
misma y a la
creación es la relación intrínseca entre vida y muerte, ya que para
ella uno coexiste gracias a la vibración perpetua del otro.

Desde el centro de esta cultura, la vida y la


muerte van más allá del proceso de nacimiento,
conservación, destrucción, mediante el conocimiento
del yo. De esta manera, dichas fases no son más
que transiciones que
otorgan un sentido natural y profundo a la existencia, la cual
tiene como misión el conocimiento propio para así obtener
consciencia del otro y con ello alcanzar la sabiduría.

Los mexicas remarcan que la dualidad vida


y muerte forman una unidad, de manera semejante a
como el Sol espera a la Luna, y a imagen de como la
ignorancia encuentra el conocimiento.

De ahí que, en su vida cotidiana, el conocimiento del


yo se encuentre presente en cada una de sus
celebraciones, rituales y ceremonias, porque para esta
cultura la percepción de uno
mismo toma sentido en el entendimiento de que la vida
y la muerte son cíclicas y se alimentan mutuamente,
con lo que

Cultura
le dan sentido al ser y al existir.

maya
Para esta civilización , el yo se forma del saber de tres
centros temporales principales: los dioses, el mundo y el ser
humano. Para ellos, la profundidad del yo depende de entretejer
estos universos y, al unirlos, hacer una realidad propia y a la vez
Para los mayas existen tres tiempos: el del yo, el del nosotros y el de los
dioses, a lo cual llaman dinamismo del espacio, en el que los dioses, el mundo
y lo que yo soy no son realidades quietas o estáticas, sino que, al
pertenecer al tiempo, deben cambiar y mostrarse en un constante
movimiento, de esta manera
la comunidad obtiene permanencia y
estabilidad.
Estos tres niveles del ser —el cielo, la tierra y el inframundo— se
asocian simbólicamente con la cabeza, el plexo solar y los pies,
respectivamente. En la pirámide, estos planos se representan
mediante la punta (cielo), la base cuadrangular (tierra) y las
cámaras subterráneas (inframundo).

Cultura griega
Los griegos mediante la mitología desarrollaron y se
explicaron el origen del yo con base en la creación del
universo. En ese aspecto, la Teogonía de Hesiodo
fue su obra más importante.

<ue una cultura avanzada


gue influyó notablemente en el
desarrollo y la construcción del
pensamiento occidental, al grado de
gue, ^oy en d‡a, la organización
pol‡tico#social se rige por muc^os
de sus
principios.

A lo largo del estudio de la filosofía la mitología griega es un reflejo


del yo, el cual se convierte en una manifestación sociocultural.

Los griegos nos muestran mediante su


mitología que los espacios de encuentro del ser
con el yo reflejan las actitudes de las personas
de acuerdo con las acciones de los
dioses.
5: Experiencia/Historia
.
1. Lee el siguiente texto.

De acuerdo con las creencias de Zoroastro,


c u na na d o una persona muere, su alma camina
alrededor de su propio cuerpo
por tres días. En el cuarto día cruza el
“puente de la retribución”, donde un
juez —llamado
Rashh—
sopesa cada una de sus acciones
para así decidir su estancia en el más allá,
E
sea en el
cielo o en el infierno. El
juez coloca frente al alma el “tapiz” que la persona construyó a
lo largo de su vida y el cual muestra las acciones realizadas; es decir,
simboliza la biografía.

Cuenta la historia que un famoso rey


Zoroastro fue un profeta de murió y llegó al puente de la
Persia (actual Irán), llamado retribución. El juez Rashh pidió que le
también Zaratustra o
enseñara su tapiz biográfico y le
Zatosht. Vivió alrededor del
1500 y 1000 a.
preguntó si alguna persona merecía
C. Su filosofía sostiene que algún agradecimiento por tan espec-
existe una deidad suprema, tacular, bello y colorido lienzo, a lo que el
llamada Ahura Mazda rey dijo:
(“Señor de la Sabiduría”),
quien es el creador y
—¡Nadie merece tal agradecimiento,
mantenedor de todas las
porque todo lo he confeccionado con mi
cosas. Se fundamenta en
actuar bajo el principio de esfuerzo, dedicación y compro- miso!
buenos pensamientos y ¡Yo me he hecho a mí mismo!, ¡no he
buenas obras. necesitado intervención de los demás!

Él insistía en que su imperio, cada una


de las batallas ganadas, así como su
riqueza eran fruto de su propio a
evimiento. Por ello, mostraba con org
lo su tapiz; sin embargo, en el
momento menos esperado, apare-
cieron diversos píritus
que, sin mediar palabra alguna,
retiraron uno a uno los hilos que le
habían aportado al tapiz mientras vivían:
cultura, motivación, lenguaje,
ejemplos de vida, con- sejos, amor,
arte y creatividad.
Una vez que los espíritus retiraron
todos sus hilos, el tapiz desapareció,
de modo que quedó el rey solo por
unos instantes con el bastidor en la
mano; no obstante, tampoco pudo
conservarlo, pues el juez
Rashh se lo pidió mientras le exigía
devolver todo lo que el cielo le había
dado en vida.

Fue así como, sin hilos y sin bastidor, el


rey ya no era nadie, no era nada. Y se
disolvió en medio del puente.
2. Imagínate en el puente de la retribución con tu tapiz en mano y responde al juez
las siguientes preguntas.

a) ¿Quiénes han contribuido con sus hilos en la configuración del tapiz de tu biografía?

b) ¿En qué aspectos de tu personalidad han contribuido?

c) ¿De qué manera se relaciona tu presente con lo que vivió otra persona en el México
prehispánico?

d) ¿En qué se diferencia tu vida de la de alguien que vivió hace siglos en África?

En equipo, lean con atención cada frase, marquen la que más les llame la
atención y comenten en clase por qué la eligieron.

Sólo mantiene un La actitud utópica abre


compromiso íntegro y el horizonte de lo
constante quien tiene posible y realizable en
en el presente grandes oposición a lo ya
ideales, metas establecido.
concretas y utopías
realizables.
Lo utópico es la antítesis de lo tópico, de lo
Ser utópico significa que
se tiene un ideal que siempre ha sido, y se mantiene en
histórico concreto, una cuanto tal, pero
imagen de uno mismo
en movimiento, con
energía y con impulso
dinámico hacia algo
El joven utópico se remonta a su pasado
que se sabe lejano en
para rescatar lo valioso, bueno, efectivo y
el futuro, pero
mejor para revivirlo y recrearlo en el
realizable en
presente, pero busca
Experiencia
Se denomina así al conjunto de conocimientos
que se traducen en destrezas, competencias y
habilidades.

La experiencia histórica
Todos los seres humanos tienen una historia.
Ésta puede ser muy breve, como en el caso de
un recién nacido, o muy larga, como en una
persona que ha llegado a los 90 años o más.
Este paso del tiempo implica siempre una serie
de eventos significativos que marcan la historia
personal y la configuran. Por ello, conocer los
hechos pasados sirve para comprender el
presente en aras de proyectarse en el futuro.

Es de remarcar que cada suceso del pasado


que trascendió la cotidianidad hasta volverse habitual
se convierte en costumbre, rito, creencia, tradición y,
por ende, cultura, lo que la lleva a ser parte de ese
tapiz en el cual se teje la propia biografía. Por lo tanto,
se puede decir que el ser humano
es producto de una historia entretejida.

El pasado y el presente
La historia personal no puede ser desprendida y mucho
menos borrada del horizonte del presente, porque cada
minuto pertenece a los hilos con los que se teje el hoy,
además de ser la base para mantener una visión del futuro.

La comprensión del pasado se fundamenta y


tiene como pro- pósito contemplarse como
ser histórico, cuyos episodios de dolor,
sufrimiento, resiliencia, valor o superación lo
reconstruyen. Es importante vislumbrar que
en el presente el pasado se procesa, se
asume, se supera, se sana y se aprende de
él, por ello, la historia es la maestra de la vida.

Desde este horizonte conceptual, asumir


el pasado desde el presente significa:

a) Analizar y rememorar lo bueno, lo que ha


l funcionado, lo que
o
merece la pena recuperarse para
mantenerloo yerneev livpirleos e n te l, presente, pero con un
enfoque innovador.

Se trata de aprovechar las experiencias p o s i pt i av saas ddoe lp aar saa d o


para actualizarlas en el presente de modo proactivo, vivaz,
creaatcivtuo aeli iznatrelan s otecnosno el
afán de ate sorar recuerdos para el futuro.
b) Ejercitar la memoria para identificar y comprender lo que se ha de
recuperar. No es cuestión de recordar o rememorar, sino de volver a la
memoria para recobrar las lecciones del pasado en busca de un mejor
presente que dirija el futuro.

El objetivo es que la memoria reconstruya las vivencias del pasado para encauzar el
presente y el futuro.

c) Evitar errores y dar continuidad a los aciertos para no repetir determinadas


actuaciones o para impedir limitaciones que dañen el camino hacia la
estabilidad y la alegría. Es decir, la perspectiva y evaluación de lo bueno o lo
malo del pasado nos permite darle continuidad a lo constructivo y no cometer
los mismos fallos en el presente.

La historia ofrece diversas imágenes o modelos humanos mediante los que es


posible ilustrarse y fortalecerse, y en los que estriba el desarrollo de la
ética, la virtud y la resiliencia.

El futuro
Para hablar sobre él es necesario comprender su sentido utópico, es decir, ese
motivo, ideal o meta que impulsa a trabajar y luchar para forjar la propia
historia, así como la de muchos pueblos.

El filósofo Mauricio Beuchot sostiene:

Todo ser humano tiene necesidad de utopías,


porque son las que sostienen, dinamizan y le
dan sentido y orientación al caminar, a la
marcha en la historia.
Las utopías no son una quimera ni algo irrealizable que sólo puede conseguir el
lunático o el “poco realista”. Tampoco son un lugar para el perezoso mental ni para
el diseñador de proyectos irresponsables o distópicos. Éstas son alcanzables,
realizables, ubicables y, de alguna manera, pueden incidir en cierto punto del tiempo
y el espacio concretos, es decir, tienen futuro sea a nivel personal, familiar,
comunitario, político, económico, social, entre otros.

En otras palabras, utopía significa lo que no está en ningún lugar, sin embargo, se
trabaja y se construye para conseguirlo. Es un ideal para el futuro que reconoce lo
valioso del pasado y que se construye de modo perpetuo.

En conclusión, puede decirse que la


utopía, junto con la actitud que la
acompaña, otorga un sentido de la
vida, una razón, un porqué vivir y
una orientación vital en cuanto a que
es referente, porque ayuda a seguir
adelante y a evolucionar
constantemente.
Historia
Mediante sus narraciones, comprendemos los
acontecimientos pasa- dos en particular de la
humanidad, aunque también de otras especies.

Historia y cosmovisión
Para indagar sobre lo que nutre el pasado, debe
quedar claro que la vida ocurre siempre en medio
de un contexto histórico en el cual confluyen lo
familiar, social, cultural, sociopolítico, económico,
religioso, artístico, etc., y que de ese contexto se
recibe una educación, una cultura y una serie de
influencias que estructuran un estilo de
vida o modo de ser con preferencias, valoraciones, jerarquías, sentimientos,
pasiones, afectos, costumbres, creencias y hábitos propios que llevan a formarse
una cosmovisión.

Es decir, todos llevan dentro de la cabeza un modelo de la realidad que ha sido


inculcado mediante el bagaje cultural heredado. La manera de vivir y de pensar,
los principios que orientan, los valores que se viven, los gustos y las preferencias son
fruto de un largo proceso de vivir y compartir en el complejo familia-escuela-
institución-sociedad, y que han modelado la mente y la manera de reaccionar
ante hechos o situaciones del propio contexto. A todo lo anterior se le denomina
cosmovisión.

Ejemplo 1: si un artista, un carpintero y un


botánico se internan en un bosque, cada uno
tendrá experiencias diferentes o perspectivas
distintas: el primero buscará un paisaje bello
para pintar y extasiarse estéticamente de la
hermosura del bosque, se fijará en los
contrastes de luz y las diversas tonalidades de
colores en las que, en conjunto, verá reflejada
una peculiar belleza. Por su parte, el carpintero
identificará los árboles con los que construirá,
medirá su anchura, observará sus tamaños,
determinará su edad y su madurez con el afán
de garantizar la calidad de sus productos;
mientras que el botánico describirá los tipos de
plantas que encuentre, las clasificará, verificará
su distribución y sus relaciones con los otros
seres vivos y averiguará si alguna de ellas es
sujeto de investigación en las tecnologías
agraria, forestal y farmacéutica.
Como ves, cada uno de estos personajes tiene distintas formas de ver y captar la
realidad a
partir de sus intereses, gustos e impresiones, los cuales constituyen, su propia

cosmovisión. Con base en ese ejemplo, entendemos que la cosmovisión es:

Una manera de percibir, analizar e interpretar la


realidad o el propio contexto (mundo) a partir de
creencias, percepciones,

Una especie de mapa que sirve para orientarse en el


mundo y así dirigir el comportamiento, determinar las
reacciones ante los hechos y sopesar todas las
decisiones fundamentales frente
Una imagen general de la existencia, constituida por modos
de ver la propia natu- raleza (esencia), las circunstancias
que la rodean y los significados compartidos que se
proyectan en una peculiar forma de

Una condición fundamental para la actitud empática con


otras personas y culturas, pues conocer la cosmovisión ajena
es clave para

Los requisitos que posibilitan la grandeza o miseria de una


persona, de una cultura o de una nación. Su significado y
práctica compartida permiten generar patrones de
conducta éticos, morales, sociales, políticos, científicos,
tecnológicos y culturales, es decir, creencias, intereses y
percepciones muy estrechos darán como resultado una
percepción del mundo empobrecido, triste, predecible y
aburrido; por el contrario, creencias vitales, valores bien
fundamentados e ideas excitantes darán como resul-
tado un mundo rico e

La cosmovisión no sólo es personal, sino que existe la


compartida por una cultura, una época o por algún
sistema subyacente.

Tipos de cosmovisión
Person

Es la manera de organizar y dar forma a


la propia vida mediante el pensamiento,
las relaciones sociales, reli- gión, la
1
cultura, las propuestas políticas, la
educación, los ideales y la acción. En
ocasiones, es un reflejo del ambiente en
el que se vive. Sin embargo, Cultur

Puede definirse como un sistema


2 de vida que incluye símbolos,
valores,
palabras, significa el conjunto
de
De una
El modelo
del
Representa modelos genéricos o concretos
héroe en la
3 que per- mean determinadas épocas y
que proponen maneras de pensar, sentir
y actuar
El del
presentados como ideales. Es punto de sabio
en la

El del El del burgués El del


artista en la santo
en el Revolución en el

El de la El consumista y
persona del
exitosa en la disfrutador en

Como

Es decir, los esquemas filosóficos, religiosos y políticos, ya que ofrecen


4 principios para que el ser humano analice y enfrente la realidad. En su
base, presentan modos concretos de entender la huma- nidad, de tratar
la naturaleza y de orientarse en su relación —si la hay— con la
trascendencia. Ejemplo. Un judío es muy diferente a un

Actitudes ante la cosmovisión


Es posible tener una cosmovisión personal y cultural, y,
al mismo tiempo, ser influenciado por los modelos de la
época o sistemas religiosos, políticos o filosóficos, pero
no cabe en el ser humano la aceptación inconsciente de
una cosmovisión, sino que se ha de tener la actitud
adecuada para pensar críticamente lo que ésta ofrece.

En otras palabras, se trata de realizar un análisis serio de la


propia cosmovi- sión para aceptar lo que se juzgue
mejor y rechazar lo que no responda a una visión
madura y comprometida. En el fondo, se pretende
confrontar lo que se descubre como valioso con lo que
aquélla ofrece, para estar en guardia per-
manente y no convertirse en marioneta o esclavo de
cosmovisiones limitadas, negativas, ajenas o impuestas.

Progresión 5: 65
Lo importante es moverse en el mundo del aquí y ahora como un ser
equilibrado, sano y lleno de vida, que ha entendido su pasado, pero que
siempre busca una mejor proyección futura.
Progresión 5: 67
Investiga sobre la cosmovisión maya, mexica y griega y responde las
siguientes preguntas. Apóyate en la infografía.

1. ¿Qué se entiende por cosmovisión?

2. ¿Cuáles son los tipos de cosmovisión?

3. ¿Cómo se relaciona la cosmovisión con el pasado y el


presente y qué actitudes pueden mantenerse ante ella?

2. Señala con una  tu proceso de saberes adquiridos.

Autoevaluación No Sí

Defino el concepto de cosmovisión.

Describo la relación que existe entre la cosmovisión y el pasado y el


presente.

La sección Enganchar me introdujo a los temas.

3. Señala con una  cómo va tu compañero con los saberes adquiridos.

Coevaluación No Sí

Identifica los tipos de cosmovisión.

Describe las actitudes que se pueden mantener ante la cosmovisión.

La sección Evaluar le ayudó a profundizar.


6: HUMANIDAD/ALTERIDAD
En un equipo de cuatro, lee y discute las siguientes afirmaciones del filósofo francés
Edgar Morin.

Afirmació

El ser humano es un ser


paradójico, es sapiente (Homo
sapiens), pero también demente
(Homo demens). Es un ser que
vive en el animal su hipe-
ractividad biológica regulada por la
cultura. Sin la cual, sería un
desastre, un mono puro. Las
normas y principios propios de la
cultura son los que salvan a todas
las personas de ser un desastre.

Afirmació

El ser humano es un ser racional e irracional, medido y desmedido,


afectuoso e inestable; sonríe, llora, sufre. Es objetivo, serio,
calculador, ansioso, gozador, ebrio, extático, violento y tierno. Ama
y odia, es imaginativo y real; sabe que va a morir, pero no lo cree;
está poseído de Dios y de razón, sin embargo, duda de lo divino y
de los pensamientos. Se alimenta de conocimientos comprobados y
paralelamente de quimeras e ilusiones.
El ser humano es complejo, con una especificidad bipolar
anta- gónica: racional-demente; trabajador-lúdico;
empírico-imagina- dor;
Afirmació económico-despilfarrador; prosaico-poético. No sólo vive de la
razón y la técnica: vive, se desgasta, se entrega, se compro-
mete, es mítico y mágico, virtuoso y se prepara para la “otra
vida”. El desarrollo
racional- empírico-
técnico no ha
anulado nunca su
ser simbólico,
mítico, mágico y
poético.
.
Humanidad
Este concepto, analizado desde las humanidades, conlleva una
cognición diferente, en particular porque toma en cuenta la
intuición y la consciencia, y no sólo la materia física. Es decir, al
hablar de humanidad se hace referencia a todo lo que se vincula
con el ser humano en sí mismo, en relación con la creación y la
producción.

El ser humano y el animal


Lo que distingue al ser humano del animal es
su interioridad. Todo animal está en perpetua
inquietud, atento instintivamente a lo que le
llega desde fuera. Un chimpancé, por
ejemplo, vive en constante temor del mundo,
pero también con un extremo apetito de lo
que acontece en él.

El entorno ambiental gobierna la vida animal y


entrelaza de manera semejante al artista con su
marioneta.

Esto demuestra fenomenológicamente que el


animal no gobierna su existencia, que no vive
desde sí, sino atento a lo otro, a lo externo, a
lo que no es él. Ello supone su falta de
interioridad y dominio de sí frente a lo
exterior.

En el ser humano, la relación con el mundo se


torna diferente, porque lo vive, contempla y
experimenta de manera exterior e interior, es
decir, es capaz de disfrutar lo material y de
volver a
sí mismo. Esta aptitud de retornar a sí mismo, de separarse de las
cosas, de gobernar su atención, de estar consigo mismo en la
interioridad es lo que diferencia radicalmente al ser humano de
los animales.

En ese mundo interior piensa, medita y reflexiona sobre él mismo


para trascender. En ello radica la grandeza del ser humano y la
diferencia fundamental con el reino animal.
El mundo exterior

La mirada humana al
exterior siempre está
acompañada de una
interpretación, es decir, un
esfuerzo de
conceptualización y
valoración. Esa actitud y
acercamiento interpretativo
al entorno y a la naturaleza
significa, según el filósofo
Charles Taylor, dar u otorgar

De este modo, todo lo que acontece frente a la mirada no se le aparece al ser


humano de manera neutral, aséptica e indiferente, sino que se le da dotado de
sentido y valor. Ejemplo, una persona no tiene la misma reacción al encontrarse
frente a una rosa o un matorral. Si bien ambos son vegetales, la primera tiene un
valor estético y el segundo no.

Para quien cultiva rosas porque ve en ellas un valor económico,


puede añadir algo más si tiene gusto, placer o deleite en
cultivarlas y contemplar la hermosura de cada una. Con el
matorral no sucede lo mismo, ya que no tiene valor
económico ni de perfección. Ello genera una actitud distinta
ante el cultivo del rosal, porque se buscan
los mejores abonos y cuidados para producir rosas de calidad,
relucientes por su belleza.

Otro ejemplo es el agricultor que descubre el valor


comercial de buenas tierras para el cultivo y la
ganadería, por lo que su interés por comprarlas es
económico; mientras que otra persona querrá
obtenerlas porque goza y siente placer al
contemplar y sentir la armonía y la majestuosidad
de sus campos y montañas, es decir, la belleza que
lo desborda en su interior.
Esta actitud pasiva y
contemplativa, opuesta a la del
agricultor, lo llevará a disfrutar y gozar
de la belleza de la naturaleza; por lo
tanto, el deseo de adquirir esas tierras
será el valor estético del paisaje y no
su
valor material.
Estos ejemplos permiten afirmar
que todo lo que existe en la
naturaleza
tiene un valor, sin importar que el ser
humano lo descubra o no:
importa por lo que es, por su existencia y por cumplir diversas tareas y funciones.

Ana Teresa López (2001) sostiene que todo lo anterior ofrece


un panorama más com- pleto de la relación entre el ser
humano y los valores de la naturaleza. Afirma que el ser
humano, mediante su subjetividad, es capaz de captar los
bienes que ésta ofrece, mientras que, a través de su
inteligencia, se apropia de la verdad objetiva o de lo auténtico
que encierran, lo cual les otorga significado.
Al procesar metódicamente la verdad, dota a los valores de la ciencia, es decir, con
su voluntad se apropia del bien objetivo, con lo que aparece el valor de lo bueno, lo
que da origen y perfección a los valores de la técnica y la economía.

Mediante los sentimientos, y por la natural armonía entre la inteligencia y la


voluntad, el ser humano capta la belleza natural de las cosas, así como lo
artificial de las diferentes manifestaciones artísticas, lo que da existencia al
valor de lo bello. Así al procesar la belleza, surgen los valores del arte y la
artesanía. Éste último es el campo en el que se
mueve la estética.

La belleza natural es un hecho que se relaciona con la sensibilidad


personal, con su subjetividad y con su mundo afectivo. Así lo expresa la filósofa
Simone Weil al afirmar que, cuando alguien se encuentra solo con la atención
fija en la naturaleza, siempre hay algo
que lo inclina a amar aquello que lo rodea.

Es como entrar en comunión con todo lo que hay a su alrededor. Surge una
especie de conmoción intensa o un sentir profundo que provoca la
contemplación de lo bello y lo natural.

La belleza es la única finalidad de este


mundo, aunque por sí misma no contenga
ningún fin. Una cosa bella no contiene ningún
bien, salvo ella misma en su totalidad.

La belleza natural es como fruta a la que se


le mira sin poder comerla; por eso la mirada
y la persona representan la actitud que
corresponde con lo bello. Si esa contemplación
alcanza un grado de intensidad vital que
penetra en la memoria de forma espontánea,
adquiere un carácter histórico que fluye e
influye en la propia exigencia existencial. Es
decir, la experiencia de los valores requiere
repetirse y existir por siempre.

La humanidad vive en un mundo que hace posible la relación y el encuentro con


el otro, con lo otro y con uno mismo, y le recuerda que este espacio de
interrelaciones permite que cada civilización, sociedad, pueblo e individuo
construya las creencias, convicciones, principios, normas, costumbres e ideas
que subyacen, como se dijo, en su cosmovisión.
El mundo del ente real y de razón
Desde el punto de vista metafísico, el ser humano puede acceder a un conjunto de
entes presentes en el mundo y en sí mismo, si se tiene claro que por ente se entiende lo
que es, lo que existe, lo que es real, la cosa que es (Id quod est) y lo que “es pensado”.

El ente real abarca todo el conjunto de realidades como son un edificio, un coche, un
pájaro, un árbol, es decir, las cosas que existen, todo lo que es algo en el mundo. En
cambio, los entes de razón sólo se dan en la inteligencia (imaginación, fantasía) y
existen en la medida en que son pensados. Ejemplos: una sirena, un unicornio, la
justicia, la bondad, lo eterno, etc. Éstos también son elementos constitutivos del
mundo interior humano, en cuanto que son fruto del pensamiento.

Cada uno de los entes posee una naturaleza, una esencia que los define y distingue
en su ser, es decir, aquello que hace que una cosa sea lo que es y no otra. Por su
esencia una lámpara es una lámpara, un coche es un coche, el vino es vino y no
otra cosa de las que componen el mundo. Y eso independientemente de su
constitución sen- sible, sea su color, tamaño, el espacio que ocupe o la perspectiva
sensitiva con la cual se capte.

El mundo de los entes es un conjunto armonioso de realidades e idealidades que se


diversifican según una varie- dad de esencias o naturalezas. El mundo del ente real
corresponde, según el filósofo alemán Jürgen Habermas, al mundo objetivo por
excelencia, porque refiere a todo lo que es exterior al sujeto y, por tanto, se devela
objeto de su conocimiento.

Alteridad
Mundo sociológico
El filósofo mexicano Mauricio Beuchot (2011) sostiene que el ser
humano tiene acceso a la alteridad mediante el mundo sociológico,
entendido como el espacio vital interhumano en el que
convergen lo social, lo político, lo
cultural y lo intersubjetivo. Ello implica estructuras de
interacción, poder e intercambio, así como una serie de
principios y normas que les otorgan viabilidad. También se
desarrollan pautas de comportamiento de tipo moral, político,
económico, religioso, deportivo, cultural y laboral, entre
otros. A esto se refiere Habermas como el mundo intersubjetivo, en
particular, porque en él subyace la relación y el intercambio con
otras alteridades.
Mundo trascendental
Para el filósofo alemán Immanuel Kant, el ser humano tiene
acceso a un mundo trascendental, en el sentido de que éste
es una especie de plataforma que hace posible el
conocimiento y la acción, de frente al horizonte material (lo
dado), donde se presentan las situaciones, contextos y
condiciones de la experiencia vital que subyacen o nutren
toda forma de comprensión para la acción, por lo que, sin
mundo, sostiene Kant, no hay conocimiento ni acción del
sujeto.

Mundo fenoménico
Para el filósofo alemán Edmund
Husserl, el ser humano tiene acceso al
mundo entendido como correlato de
su intencionalidad. Por ejemplo, la vista es intencional y los
objetos que ve son sus correlatos; asimismo, un bate de
béisbol (cuya intencionalidad es batear) no tiene sen- tido sin
una pelota que golpear (que es su correlato).

En este sentido, Husserl llama al mundo fenoménico el


‘mundo de la vida’, en el que sujeto y objeto se
compenetran, ensamblan y complementan de tal modo
que el ser intencional se realiza con y por el objeto y
viceversa. Esa relación intencional constituye el horizonte
intelectivo concreto que elimina de entrada el subjetivismo
y abre camino a la objetividad pura.

Estos niveles de acceso al mundo permiten al hombre y a


la mujer configurar su ser y su quehacer por autorreferencialidad y, en última
instancia, son la condición que posibilita trascender su mundo interior y darle
sentido valorativo al mundo externo que lo rodea.
1. Responde las siguientes preguntas.

a) ¿Qué es el mundo fenoménico?

b) ¿Qué significa para el ser humano el acercamiento interpretativo al


entorno y a la naturaleza?

c) ¿A qué niveles de mundo puede acceder


el ser humano?

2. Señala con una  tu proceso de saberes adquiridos.

Autoevaluación No Sí

Comprendo la diferencia fundamental entre el ser humano y el


animal.

Identifico el carácter interpretativo que le da el ser humano a su


entorno y a la naturaleza.

Comprendo los niveles del mundo a los que puedo acceder.

3. Señala con una  cómo va tu compañero con los saberes adquiridos.

Coevaluación No Sí

Identifica los niveles de mundo a los que puede acceder el ser


humano.

Comprende el significado de mundo sociológico.

Comprende el significado de mundo fenoménico.

Reflexionó cada uno de los temas vistos en las sección Explicar.


Lee el siguiente texto y responde las preguntas.

Coloquio con la Vida

Estaban ante la Vida dos


hombres, que eran otras tantas
víctimas suyas.

—¿Qué quieren? —les preguntó.


Uno de ellos contestó con voz
lenta:

—Me rebelo ante la crueldad de


tus contra- dicciones; mi espíritu
se esfuerza en vano por
penetrar el sentido de la
existencia y mi alma está
invadida por las tinieblas de la
duda. Sin
embargo, la razón me dice que el hombre es el ser más perfecto del mundo…

—¿Qué reclamas? —interrumpió impasible la Vida.

—Quiero la dicha… Y para poder realizarla, es preciso que concilies los


dos principios opuestos que comparten mi alma, poniendo de apoyo
mi “yo quiero” con tu “tú debes”.

—No tienes nada que desear sino aquello que debes hacer por mí —contestó la
Vida con dureza.

—No, yo no puedo desear ser tu víctima. ¿Porque yo quisiera


dominarte, estoy condenado a vivir bajo el yugo de tus leyes?

—Modera tu énfasis —le dijo el que estaba más cerca de la Vida.


Pero sin fijarse en sus palabras, el otro prosiguió:

—Yo quiero tener el derecho de vivir en armonía con mis aspiraciones.


No quiero ser hermano ni esclavo de mi prójimo por deber; seré su
hermano o su
esclavo a mi gusto, obedeciendo a mi
voluntad. Yo no quiero que la sociedad
disponga de mí como de una piedra
inerte que ayuda a edificar las prisio-
nes de su ventura. Soy hombre,
soy alma, soy espíritu y debo ser
libre.
—Espera —dijo la Vida con una
sonrisa helada—. Has hablado
bastante y ya sé todo lo que
podrías añadir. ¡Pides tu libertad!
¿Por qué
no la ganas? ¡Lucha conmigo! ¡Vénceme! Hazte mi

82 Humanidades I
señor, y yo seré tu esclava. No sabes con qué tranquilidad me someto siempre a
los triunfadores. ¡Pero es necesario vencer! ¿Te sientes capaz de luchar conmigo
para librarte de tu servidumbre? ¿Estás seguro del triunfo?
¿Confías en tu

fuerza? Y el

hombre

contestó:

—Me has arrastrado a un conflicto interior con mi


propio yo; has afilado mi juicio, que, a la manera de
una hoja mortífera, se hunde en lo más pro- fundo
de mi ser, aniquilándolo.

—Háblale con más valor, no te quejes —observó su

compañero. Pero el otro continuó:

—¡Ah, si la tiranía me concediese una tregua!

Déjame gozar de la dicha. La Vida volvió a sonreír

con su sonrisa de hielo.

—Dime: al dirigirte a mí, ¿exiges o pides una gracia?

—Pido una gracia —contestó el hombre como un eco.

—Imploras como un mendigo de solemnidad; pero has de saber, pobre


hombre, que la Vida no da limosnas. Un ser libre no pide nada; se apodera por sí
mismo de mis dones… Tú no eres más que el esclavo de mi voluntad. Sólo es
libre aquel que sabe renunciar a todos los deseos para dedicarse enteramente a
conseguir el fin elegido. ¿Has comprendido? Márchate.

El hombre había comprendido y se tendió, como un perro dócil, a los pies de


la Vida, para recoger humilde- mente las migajas de su festín.

Entonces, las miradas de la Vida se dirigieron dulces hacia aquél que no había hablado
aún y cuyas facciones
estaban llenas de bondad.

—¿Qué pides?

—No pido nada; exijo…


—¿Qué exiges?
—¿Dónde está la justicia? Dámela.
Más tarde sabré conseguirlo
todo… Por el momento sólo
quiero la justicia. He esperado mucho tiempo con paciencia, con razones, sin
el menor descanso. He esperado… pero llegó la hora. ¿Dónde está la justicia?…

—Tómatela —contestó la Vida impasible.


• ¿Qué le cuestionarías a la Vida?

• ¿Qué es para ti la justicia?

• ¿Qué le quiso decir la Vida al último hombre cuando le respondió que tomara la justicia?
.

• Con base a la lectura, ¿crees que todo placer es bueno?

• ¿Te has sentido explotado u oprimido? Explica por qué.

Realiza la siguiente lectura y contesta las preguntas.

Mitología de un hecho constante


Tomás Borrás

A la madre le habían confiado los dioses el secreto:


“Mientras alimentes la llama de esa hoguera, tu
hijo vivirá”. Y la madre, infatigable, sostenía el
fuego, vigilándolo, sin
permitir que
disminuyese en
intensidad ni altura.

Así pasaron los años. La madre, arrodillada ante


el lar, veía cómo las ascuas alargaban sus alegres
brazos escarlata, garantía de la vitalidad de su
hijo. Sin dormirse, hora tras hora, agre- gaba al
montón caliente nuevos troncos, en vela de su
Un día, por la puerta abierta que daba a los campos,
entró una joven blanca, sonriente y hermosa, de paso seguro y ojos que
miraban con gozo y fe
al porvenir. Sin hablarle,
ayudó a levantarse a la madre, sorprendida, le hizo un ademán de adiós, y se
arrodilló a nutrir ella, la crepitante llamarada.

La madre no preguntó. Súbitamente comprendía que era su relevo, que estaba


obligada a ceder el turno a la desconocida, a la que se encargaba de sostener el
alimento de la incesante llama para que viviera su hijo.

Y, también en silencio, se salió de la casa y no se fue lejos; sólo donde podía


prudentemente contemplar el humo disolviéndose en el delicado azul.

Fuente: Borrás, T. (1948). Mitología de un hecho


constante.
1. ¿Cuál es el mensaje del texto?

2. ¿Cuáles son los límites que marca la lectura?

3. Si la vida tiene un relevo, es decir, un tiempo, ¿tenemos todo permitido?

Placer
A lo largo de las progresiones has aprendido que el ser
humano tiene un dina- mismo interno y externo que le
permite conservarse y realizarse en el aquí y el ahora en
medio de su devenir histórico. Ese contacto cotidiano con
sus circunstancias y situaciones está entretejido al
conjunto de relaciones que lo afectan, es decir, no lo
dejan indiferente, sino que lo movilizan para hacer
valoraciones, otorgar sentido y dar significación a todo lo
que vive desde su subjetividad.
Es decir, el trato cotidiano con los hilos contextuales de su entorno no sólo es de
observación pasiva ni simple contemplación, sino que, de manera mutua, esta
implicación intencional provoca en él una afectación sensible e interna que se
manifiesta en estados como el placer, el dolor, el gozo o la tristeza.

La experiencia del encuentro y contacto con lo otro


(cosas, animales, instituciones), con los otros (semejantes)
y con el otro (en su dimensión individual, única e
irrepetible) permite un padecer, en el sentido de una
afectación positiva o negativa en la que en la
experiencia de ese encuentro es posible encontrar
resistencias, seducciones, negatividades,
indiferencias, opresiones, esclavitudes, repulsión, pero
también lo positivo, lo agradable, lo amable, lo
complementario, lo placentero, etcétera.

La experiencia del otro


Desde la antropología filosófica, la búsqueda del placer
en la relación y el contacto con el otro es un puente de
unión, un imán de atracción y la mediación por la cual
se da y se busca el encuentro. Esa búsqueda del placer
reviste dos dimensiones: lo sensible y el gozo interno.

Placer sensible vs. violencia


El placer sensible es una sensación física agradable que
tiene su base en los órganos sensoriales del cuerpo
(ojos, oídos, vista, nariz, boca y piel).
Depende de algún hecho o sensación corporal que lo provoque o suscite:
un beso, una caricia, un abrazo, un piropo, un masaje
sensual, una mirada de amor, una canción
romántica, un perfume, un detalle estético, etcétera.

Este tipo de placer se expande a las caricias o al lisonjear, ya que la interacción con
el otro crea sensaciones físicas de bienestar, relajamiento, distención y abandono
propio para entregarse al otro. También provoca excitación, acercamiento corporal y
el encuentro sexual. Pero cabe la posibilidad de que este encuentro con el otro
devenga en lo contrario al placer, es decir, que provoque sensaciones dolorosas y
negativas, es decir, reacciones físicas a estímulos nocivos o violentos en los órganos
sensibles a causa de golpes, maltratos, zarandeos, bofetadas, entre otros.

Sus consecuencias negativas se traducen en incomodidad, falta de confort, sensación


desagradable, molestia, alteración física y rigidez muscular, todo lo contrario, al placer
sensible.
La actitud más común ante el dolor en la experiencia humana es
evitarlo, rechazarlo o alejarse de él, ya que genera desagrado y
sufrimiento. En sus manifestaciones más extremas, puede surgir
a través de actos que vulneran la integridad física o emocional de
una persona; y en formas menos evidentes, en gestos no
deseados o invasivos que provocan incomodidad, malestar,
caricias bruscas o besos impuestos.
Placer interior o gozo
Otro tipo de placer interior es el gozo o deleite, que se funda en el hecho de que el ser
humano no sólo es exterioridad corporal, sino también una intimidad personal,
un yo profundo que se expresa y siente internamente mediante el cuerpo.

Ese gozo o deleite muestra diversas manifestaciones como la sensación


de plenitud, paz profunda, confort interior, alegría plena, satisfacción
expansiva, magnanimidad, entre
otras. Asimismo, se matiza al hacerse presente el
anhelo de mostrarse y compenetrarse con el
otro.

El yo interno siente en y mediante el cuerpo, es afectado


por sensaciones físicas o placer, y estremecido en sus fibras
más íntimas y profundas. El gozo puede surgir de un gesto
tierno y respetuoso, de un abrazo, un beso íntimo, una
palabra de aliento, un acto solidario, un diálogo sincero, un
acto compasivo, de muestras de caridad, entre otros
hechos.

En ese encuentro con el otro, es posible descifrar y


comprender sentimientos pro- fundos de lo que siente o
expresa. Además, este placer interior es una ofrenda
para quien se considera digno de ella. Esa dádiva
expresada y recibida es la condición que hace posible el
encuentro pleno e intenso entre el yo y el tú (el otro).
Es decir, ese deleite unido al placer sensible es el binomio
perfecto
de plenitud para cualquier interacción interpersonal

Para comprender con mayor profundidad la


interactuación entre el placer sensible y la emoción
(gozo) en una relación íntima de encuentro entre el
yo y el tú, se comparte lo dicho por el filósofo Ramón
Lucas (2003):

La psicología demuestra que las interacciones sexuales producen en las


personas una doble reacción: excita- ción y emoción. Estas dos reacciones,
aunque se dan juntas, se distinguen claramente. La excitación es más cor- pórea,
mientras que la emoción afecta a la persona como totalidad. La excitación busca
expresarse en forma de placer sensual y corpóreo con una clara tendencia al acto
sexual; mientras que la emoción provocada por otro ser humano no tiende al acto
sexual, sino que se limita a otras manifestaciones emotivas.
Esta distinción entre emo- ción y excitación específicamente humana
implica, desde un punto de vista ético, la asunción de un
comportamiento que sepa dirigir, ya sea
la excitación hacia su adecuado ejercicio
emoción hacia la intensificación de su
carácter desinteresado.

En este sentido, la unión sexual, producto de


la correcta dirección de la excitación, debe
comportar una particular intensificación de
la emoción. Ello demuestra de nuevo que la
sexualidad no se reduce simplemente a lo
instintivo, sino que implica una
responsabilidad moral en lo que atañe a la
direccionalidad de la excitación y la
vinculación con la emoción misma.
Como se ve, es muy clara la distinción entre el placer
sensible (excitación corporal) y la emoción, que es
internamente estremecedora. Bajo esta distinción, es
importante mencionar que la búsqueda del primero
llega de la interacción con el otro y puede darse sin la
presencia de componen- tes afectivos o emocionales.
Es decir, se busca el placer por sí mismo, sin
qu
e exista una vinculación emocional con el otro. Lo ideal,
como se ha expresado, es la combinación del gozo
interno con el placer
sensible, que hace estremecer
a las personas a plenitud, a partir de un compromiso y vinculación
responsable.

Explotación (opresión)
En el contacto y encuentro con el otro, como se mencionó, surge en ocasiones lo
contrario al placer interno o gozo, es decir, se presentan sensaciones como tristeza,
pesar, amargura, disgusto o repugnancia, cuyo origen surge a partir de actos
inmorales o acciones maliciosas que fracturan la dignidad del otro. Estas acciones
indecorosas radican en aprovecharse del otro al buscar un beneficio individual
mediante la explotación laboral, ideológica, sexual y económica, que denigran y
someten la integridad.

Por ejemplo, a través de engaños o manipulaciones, se puede inducir a una relación


afectiva con fines egoístas, como buscar únicamente la satisfacción personal sin
considerar el bienestar del otro. Esto ocurre cuando se prioriza el placer
momentáneo por encima del respeto, sin intención de establecer un compromiso
afectivo o una responsabilidad ética.

La experiencia de lo otro: la experiencia estética


Para ahondar en el concepto del placer interno y comprender sus alcances, se
profundizará en la experiencia esté- tica del gozo y de la repulsión que siente el ser
humano al encontrarse frente a lo bello y lo grotesco, ya sea en la naturaleza o el
arte.

A partir de la filosofía del arte o estética, si un objeto natural o artificial produce


goce o deleite es porque tiene cualidades propias o características que seducen y
posibilitan la complacencia, es decir, provocan paz, plenitud, satisfacción y
bienestar.

Es en la contemplación calmada y silenciosa de paisajes


naturales de gran belleza o de excelsas obras de arte
que surge un impacto emotivo y profundo que lleva al
sobrecogimiento, asombro, encanto, placer
indescriptible y agradable. Esta experiencia de goce
de lo bello es inmediata, imprevista o fortuita, es decir,
sin la mediación de un razonamiento.
La belleza se contempla, se saborea, se huele, pero no se
razona. Agrada porque se adhiere al sentir. En otras
palabras, si algo es hermoso, al ser con- templado debe
causar agrado y gozo.
Sin embargo, la belleza y lo grotesco son cuestiones subjetivas, por lo tanto, no se
revelan igualmente para todos. De ahí que Arthur Rimbaud escribió:

“Donde ellos ven charcos, yo veo palacios de cristal”. (Iluminaciones, 1886)

En determinadas ocasiones, las sensaciones de placer o de dolor sirven de criterio


para valorar si una situación es buena o mala, conveniente o inconveniente, correcta
o incorrecta. Esta valoración se da, sobre todo, en actividades que tendrán algún
impacto autorreferencial positivo o negativo en la personalidad. Por lo tanto, al
deliberar se debe sopesar si las opciones, las actividades y el ambiente contribuirán
a la alegría, el gozo, la satisfacción o la felicidad, o si, por el contrario, resultarán
desagradables, repugnantes o poco satisfactorios.

Por tanto, la razón y el placer juegan un papel fundamental al momento de elegir lo más
conveniente.

Acto liberador
Pero ¿qué pasa cuando un sistema, una
institución o una relación entran en crisis y
generan malestar interior, constante y oprimente?
¿Qué hacer cuando todo contradice el sentido
de la libertad? ¿Acaso la libertad no significa
estar libre de sentimientos negativos?

En muchas ocasiones, es necesario un acto


liberador para razonar sobre las situaciones que
provocan fastidio, así como asumir y acla- rar el
estado interior negativo en el que se halla.
Aunado a ello, se deben buscar herramientas
de diálogo para eliminar las causas, sin
embargo, si estas condiciones de opresión y malestar no cambian, existe la
obligación con uno mismo de buscar en el exterior ese lugar que permita
reconstruirse y encaminarse hacia la plenitud.

Organizados en equipos, lean el siguiente pensamiento de Blaise Pascal


esponda
yr
n.
“Nada es tan insoportable al ser humano como estar en total
reposo, sin pasiones, sin ocupaciones, sin diversiones, sin
interés. Se da cuenta entonces de su nulidad, de su
abandono, de su insuficiencia, de su dependencia, de su
impotencia, de su vacío. Al momento saldrán del fondo de
su alma el tedio, la negrura, la
1 ¿Qué relación tiene el texto con todo lo que hemos visto?

2 Discutan qué título le pondrían al texto de Blaise Pascal de

3 ¿Por qué considera el autor que de la quietud salen

4 ¿Qué sentimientos revela el autor

.
8: Vida buena/Maldad

Charles Cullen
Teresa de Calcuta
Este enfermero de Nueva
Jersey confesó haber Fundó la congregación Misioneras de la
Caridad y dedicó su misión al servicio
asesinado hasta 40
de los llamados más pobres entre los
pacientes en el transcurso
pobres, los intocables.
de su carrera de 16 años
en hospitales. Sin
Sus cualidades morales la muestran
embargo, en posteriores
como una persona
entrevistas con la policía,
humanitaria,
psiquiatras y periodistas,
bondadosa, misericordiosa,
se puso de manifiesto que
compasiva y defensora de los pobres e
había matado a muchos
indefensos, lo que la llevó a
más, a los que no podía
posicionarse entre los personajes más
recordar específicamente
importantes de la historia.
por su nombre, aunque a
menudo podía recordar
detalles sobre los asesina-
tos. Los expertos han
estimado que Cullen
puede haber
sido
responsable de hasta 400
muertes. En 2006 fue
condenado a once
cadenas perpetuas
consecutivas.

Argumenta de acuerdo con las lecturas.

• ¿Qué lleva a una persona a decidir ser buena o mala?

• ¿Cuáles son los límites que marca la lectura?


El filósofo Bías (siglo VI a. C.) forma parte de los Siete Sabios de Grecia.

Vivió en la ciudad de Priene, pero ante el asedió de


Ciro, rey de los persas, huyó junto con su pueblo,
quienes llevaban consigo cuanto podían, mien- tras
que él no llevaba nada consigo, lo cual dejaba a todos
extrañados.

—¿Cómo abandonas todo?— le preguntó uno de los que huían co él.

Bías, tocándose la parte superior de la cabeza para


aludir a su sabiduría, capaz de proporcionarle

Imagina que eres Bías, el filósofo:

1. ¿Qué bienes podrías llevar en tu mente?

2. ¿En qué parte de tu cuerpo resguardarías tus pensamientos, el amor y el olvido?


Dibújalo.
Vida buena
A través de la radio, la televisión o los mass
media, escuchamos noticias sobre la
diversidad de la conducta humana. Por
ejemplo, se les rinde homenaje a militares
fallecidos en el cumplimiento del deber,
mientras se condena y persigue a quienes
asesinan, venden drogas o se dedican a
violentar la paz social.

Esta práctica de calificar conductas como


buenas para premiarlas o malas para
condenarlas, se origina en la capacidad
humana de emitir juicios
morales, los cuales valoran, ponderan y definen si
un acto es caritativo o maléfico para el ser
humano, según esté o no en concordancia
con la dignidad humana.

Es así como en la cotidianidad llamamos buenas a las cosas que nos reportan alguna
utilidad, que nos dan gozo, o con todo aquello que expande nuestra vida cultural,
social, tecnológica, artística, etc. Pero, ¿qué significa ese bien aplicable a cosas tan
diversas? Para responder, analicemos con detalle las siguientes acepciones de
bondad:

La bondad ontológica o metafísica


Significa que todo ser (todo lo que es), sólo por existir; es bueno para alguna cosa, es
decir, tiene alguna finalidad.

Su bondad es existir, vivir, obrar, perfeccionarse, o simplemente ser de acuerdo a su


esencia y su naturaleza. Sin embargo; es bueno lo que lo conserva y lo mantiene en
su ser, en su existir.

Ejemplo. Es buena el agua para el sediento, el alimento para el hambriento y la


sombra para quien le molesta el sol. Por tanto, para cada ente, su bien consiste en ser
según su esencia, en

perfeccionarse según su naturaleza. Y su mal


es la privación u oposición a su ser, a su naturaleza sea existir, vivir, actuar, saber, conocer,
crecer, etc.
Ejemplo. La
salud se opone a la enfermedad; la vida, a la muerte; la plenitud, a la decadencia; el
buen vivir, al mal vivir; el saber, a la ignorancia; y la paz, a la guerra. En todos estos
casos, lo valioso y constructivo se enfrenta a aquello que degrada o destruye la
condición humana.
Lo bueno atrae, provoca estimación, suscita interés y deseo de posesión, mientras
que la bondad no depende del deseo suscitado en la persona, sino que lo provoca.
En otras palabras, las cosas no son buenas porque las queremos o anhelemos sino,
en tanto que son buenas.
De ahí que se desee siempre lo mejor, lo más perfecto, lo más noble y apto para
la propia felicidad.
El filósofo Tomás Alvira (1993) confirma lo anterior al precisar
que la bondad de los entes es algo objetivo, no depende de la
opinión ni del querer de la mayoría: si el bien “es lo que todos
apetecen”, no es bueno por el hecho de que lo deseen, sino
que es apetecido en cuanto que es
perfecto o es un ente.

Esa apetencia al bien objetivo está mediada por la


voluntad que quiere la posesión del bien. Pero es
labor de la inteligencia y de la razón el discernir
los bienes para descubrir su bondad (su finalidad)
en orden a la propia perfección. Sin embargo,
puede presentarse un problema ya que los juicios
humanos no están exentos de error, por lo que se
puede tomar un bien aparente en lugar de un
bien verdadero, diría San Agustín:

Se quiere un bien, pero no bien.


Por otra parte, el juicio puede confundir lo bueno
con lo que se cree que es bueno. Es decir, lo que es
bueno para un animal puede no ser bueno para el
ser humano. Así lo señala el filósofo Austin Fagothey
(2000).

Lo que es bueno para una cosa podrá no serlo en circunstancias distintas o desde
otro punto de vista. Por lo tanto, debido a que no todo es bueno para todos,
corresponde al juicio humano decidir cuáles cosas son buenas para él, para su
conservación, perfección, y para el propósito de vida que persigue.

Bondad moral
Es un bien que contribuye y perfecciona al

ser humano.

Es lo justo, lo honorable, lo noble y lo virtuoso.

Se le considera la gracia de la vida buena, porque de ella


emergen los valores, principios y pautas de conducta que
conducen a la plenitud de la persona. Es decir, al querer el bien
moral el ser humano se hace bueno, una mejor persona, más
humanista.

Mal moral
Se contrapone a la bondad moral, al ser una especie de no realización, insuficiencia o
carencia
de lo humano ya que es un límite, una afectación y un desequilibrio o desproporción
entre su ser y su deber ser.
Es una especie de no ser lo que debería ser.

Esta presencia del mal moral en la condición humana es tan real que el filósofo
Edgar Morín menciona que el ser humano es un ser problemático y paradójico en
cuanto que es sapiente (Homo sapiens), pero también demente (Homo demens).

También explica que la raíz del mal moral está en los conflictos que se dan entre
la impulsividad, la afectividad y la razón, ya que entre ellas coexiste una
interacción inestable, cambiante y rotativa.

Es una falacia que la racionalidad domine y esté al frente de todos los actos
humanos, en particular, porque la razón es frágil y puede ser dominada,
sumergida, y esclavizada por la afectividad o la impulsividad.

De hecho, la realidad demuestra que el deseo o impulso de venganza se sirve de la


racionalidad para calcular y justificarse. Por eso sostiene, que es la cultura con su
conjunto de saberes, habilidades, reglas, normas, valores e ideas es lo que influye
para permear la conducta del individuo y así evitar su deshumanización.

Por su parte, el personalismo sostenido


por el filósofo Xosé Domínguez ubica la
problemática moral en la tarea de
configurarse a uno mismo. Es decir, que
para edificarse como persona no se vale
cualquier camino u opción.

El comportamiento diligente construye


y la pereza empobrece. Por eso, es
bueno todo lo que te hace crecer, lo
que ayuda a ir más, lo que se presenta
como recurso, apoyo, impulso o
posibilitador de la evolución de la
persona. Y es moralmente malo todo lo
que obstaculiza el crecimiento o que
resta humanidad a la propia ordenación
personal.

MALDAD
Para la ética filosófica, este concepto designa a la condición negativa que muestra la
ausencia de principios morales, bondad, caridad, y amor.

La exposición al mal
Finalmente, la antropología filosófica actual es enfática al señalar que el ser humano
es un ser expuesto a mal interior, al que otros cometen y te convierten en víctima, y del
mal que uno mismo
comete y acarrea además la culpa. La capacidad de reflexionar, la conciencia que hace
distinciones, el deseo de hacer el bien o el mal, así como la posibilidad de dañar y
violentar son exclusivas del ser humano. También cabe en él, la posibilidad de
desarrollo, de evolución, de progreso, de involución, de retro- ceso y deshumanización.

)
Por tanto, el humano no puede pensarse ni
realizarse sin tener en cuenta esta
circunstancia, o situación de adversidad, de
amenaza, de limitación, de dificultad, de
deshumanización, de caída y de distancia entre
lo que es y lo que debe ser.

Las personas pueden encontrarse con el mal


que las deshumaniza, y no de un modo más o
menos causal, accidental, momentáneo, sino que
de alguna manera esta situación determina
todo su ser y su obrar, su autocomprensión y
su búsqueda, su condición y su existencia. En
síntesis, el mal moral es una amenaza que
violenta al centro más íntimo del ser
humano: su propia dignidad.

El juicio moral
Para ayudarte a valorar la capacidad de hacer
juicios morales, así como discernir entre bueno
y lo malo para no errar en tu caminar es
conveniente que asimiles lo siguiente:

Distinción entre los actos del hombre y los actos morales

Actos del hombre

Procesos en los que no se posee un dominio directo racional y voluntario


como el crecimiento, la circu- lación de la sangre y otros procesos
biológicos. Es decir, no son libres porque ocurren sin que medie el
conocimiento y la voluntad.

Actos humanos

Son las acciones y sentimientos que tienen su fuente en la deliberación


racional y la voluntad. Dependen de la propia decisión y pueden tener
una implicación moral. En otras palabras, las acciones y sentimien- tos
tienen como fuente a la misma persona como su autor, causa o principio,
así como el conocimiento y la libertad.
Acto moral

Es importante aclarar que no todo acto humano tiene una carga moral.
Ejemplo. Se realizan muchas acti- vidades con conocimiento y de forma
voluntaria: ir a la escuela, practicar algún deporte, ver televisión,
Por ejemplo, un juego de futbol que es indiferente en sí, puede organizarse
para ayudar a un enfermo a solventar económicamente su operación, eso es
digno y moralmente valioso para quienes juegan u organizan.

Por el contrario, expresar un sentimiento puede ser un acto indiferente,


sin embargo, si se expresa única- mente para lastimar a alguien, se
convierte en una mentira, una falsedad o un engaño que disminuye la
valía de quien lo realiza y además daña la
El juicio moral se inclina a calificar la acción como moralmente mala.

En síntesis:

Un acto humano se considera Un acto humano se considera


moralmente malo cuando se hace moralmente bueno cuando se hace
de modo consciente, voluntario y de modo consciente, voluntario y
va contra la dignidad personal. logra humanizar a quien lo realiza.

Circunstancias
Aquello que está en torno a alguien o algo, puede entenderse como el contexto en
el que se realiza una acción. En el horizonte moral se entiende como la situación
que exime, atenúa, agrava o minimiza la moralidad de una acción.

En ese sentido, para poder juzgar los actos morales es importante tomar en cuenta dos tipos
de circunstancias:

Circunstancias intrínsecas
Dependen de las características específicas
de quien realiza la acción moral, éstas son:

• El fin que se persigue. Se ordena la elección de


la voluntad deliberada. Es lo que permite
describir con palabras la intención que se
persigue con la acción.

• Del conocimiento de causa. Toma en cuenta


que quien rea- liza la acción no ignore su
licitud o ilicitud.

• La intención. Motivo interno real que se


persigue al actuar o al planear alguna
acción.
Es lo que está detrás de lo que se quiere al
actuar. Como es interna, nadie puede ser
juzgado, castigado o premiado, a menos que
lo exprese o lo haga público.

Las siguientes combinaciones entre intención y fin


perseguido nos dan una idea de cómo evaluar
ciertas conductas:
› Fin malo, intención buena. Obtener dinero
por asaltar un banco (fin malo) para ayudar
a los pobres. (intención buena).

› Fin bueno, intención mala. Casarme con


una persona trabajadora (fin bueno), para
que me mantenga y no tenga que trabajar
(intención mala).

› Fin bueno, intención buena. Obedecer a mis


padres (fin bueno) porque merecen todo mi
respeto (intención buena).

› Fin malo, intención mala. Arrebatarle el novio


a una compañera (fin malo) para hacerla
sufrir como venganza por no ayudarme en
los exámenes (mala intención).

Conviene aclarar que la intención mala siempre


demerita alguna acción moral, aun cuando el
fin y la intención sean buenos, ya que jamás se
convierte un fin malo en bueno, aunque sí lo
atenúa.

• De la libertad en la acción: si ésta se realiza con miedo por violencia o amenaza


externa. Ejemplo. Difamar a un amigo porque te han amenazado con dañar a tus
padres si no lo haces. La acción en este caso queda atenuada moralmente. Lo
ideal es aclarar la situación con tu amigo en el momento que sea más prudente.

• Del grado de responsabilidad moral: quien realiza la acción posee un peso moral por
el papel o rol que desempeña. Ejemplo. La difamación hecha a tu persona por
un amigo (a) muy cercano tiene más peso moral que si te hubiese difamado
alguien lejano a ti.

Circunstancias extrínsecas
Se relacionan con lo siguiente:

› A quién se dirige la acción: no es lo mismo a


insultar una persona desconocida que insultar
a los papás.

› El lugar en que se realiza la acción: no es lo


mismo insultar en el campo de juego que dentro
de una iglesia.

› Los medios empleados: difamar con un escrito o


n es lo mismo que hacerlo en las redes
sociales.
› La duración de la acción: no es lo mismo
difamar una oca- sión que hacerlo
repetidamente.

En las relaciones interpersonales es muy importante


tomar en cuenta este conjunto de circunstancias
para juzgar las acciones de las personas con
quienes nos relacionamos para potenciar las
relaciones que humanizan y desechar las que nos
denigran como seres humanos
Progresión 8: Vida 107
108 Humanidades I
1H1umanidade

9: Potencia/Esclavo(a) de sí mismo(a)
Lee el siguiente texto.

Falta de integridad

En el mundo salvaje existe una diversidad de comunicación engañosa,


que ilustra la respuesta desarrollada por la naturaleza ante lo que
llamaremos falta de integridad. Ejemplo: en su época de reproducción,
algunos machos del gallo salvaje de Birmania —antecesor evolutivo
del gallo doméstico— emiten un llamado específico para avisar que
han encontrado alimento. Este llamado es falso, pero lo hacen para
atraer a las hembras que se encuentran alrededor. En cuanto una
hembra se acerca, en lugar de alimento encuentra a
su efusivo y nada ingenuo galán dispuesto a desplegar sus finas
artes y perpetuar la especie.

Por otra parte, algunos monos emiten llamados de alarma para


advertir algún peligro, con lo cual ocasionan una estampida. Una vez
que el resto de la tropa huye asustada a buscar refugio, quien emitió
la alerta falsa tendrá acceso libre a ciertos alimentos que no quería
compartir.

En ambos casos, un análisis hecho a la ligera nos indicaría que el


animal “deshonesto” tuvo éxito, ya que, de acuerdo con las
apariencias, logró su propósito. No obstante, esto es una verdad a
medias, tal como se puede apreciar si observamos el comportamiento
del grupo. Aunque, en principio, las mencionadas artimañas puedan dar
resultado, las hembras del gallo salvaje de Birmania pronto aprenden
a discriminar los llamados falsos de los verdaderos y, en el futuro,
sólo acudirán ante los segundos. De manera similar, los monos
aprenden a reconocer a los mentirosos y, a partir de ese
momento, ignoran cualquiera de sus llamadas.

Esto nos enseña que, para lograr la confianza, uno de los valores más
importantes que se debe poseer es la integridad. No tenerla
significará un acelerado acercamiento al fracaso…
Potencia
Para Aristóteles, la potencia es la capacidad que tienen
los entes de ser, implícita en la esencia o naturaleza.

Enajenación
Considerada como la pérdida de una facultad,
un derecho o un afecto. También significa sacar,
estar fuera de sí y perdido de sí mismo. El
filósofo José Ferrater Mora sostiene que este
término expresa el hecho o la suposición de que
alguien esté o pueda vivir no en sí mismo, sino en
alguna realidad ajena a él: vive enajenado (en
algo ajeno a sí mismo).

En la literatura filosófica se usa como sinónimo el término


alienación,
vocablo que proviene del latín alius, que significa ‘otro’, ‘diferente’. En ese
sentido, alienación etimológicamente quiere decir “estar o hallarse enclavado en otro
o de otro”, es decir, estar ajeno a uno mismo. Por tanto, una persona enajenada
está despojada de su identidad, de su personalidad porque han manipulado su
conciencia
para controlarla en beneficio de otro individuo, grupo,
organización o gobierno. Es decir, se mantiene absorta en
alguna actividad y no se da cuenta de lo que ocurre a su
alrededor.

Un ejemplo claro es lo que aconteció en marzo de


2010 en Corea del Sur, en donde una pareja adicta a
un videojuego en el cual debían criar
a una niña “virtual” fue arrestada por descuidar a su
bebé real de tres meses y dejarla morir de hambre.
La información mostró que los padres jugaban entre
cuatro y seis horas diarias en cibercafés y sólo le
daban a la bebé un biberón de leche diario. Un día, al
regresar a casa después de jugar toda la noche en un
café internet, hallaron muerta a su hija. La
investigación reveló que murió de desnutrición. Poco
después, la policía los detuvo. La pareja se había
conocido mediante una página de internet y ambos
se mostraban obsesionados con un juego de roles
llamado Prius Online en el cual criaban a Anima, una
niña virtual.

Una vez aclarado el concepto, orientemos su semántica en relación con la identidad


individual y comunitaria.
Identidad personal y alienación
La consonancia individual es una necesidad básica de todo ser humano y es el
estado básico y fundamental para disfrutar una vida plena y llena de sentido. Cada
persona nace con rasgos y potencialidades que constituyen su identidad, los cuales
debe acrecentar en toda su capacidad para alcanzar un nivel de desarrollo que le
permita vivir plenamente.

Conocer, identificar y saberse un ser único, irrepetible y distinto a todos los demás es
un principio básico de la salud mental. En otras palabras, mediante la búsqueda
de identidad, cada ser humano se descubre y se acepta con todo lo que es, con
todas sus potencialidades y capacidades, hasta llegar a ser lo que debe ser.

En la identidad individual se articulan la percepción


y la asimilación de valores, creencias,
tradiciones culturales, comportamientos sexuales
y rasgos culturales que le dan forma y definición
a la personalidad. Por tanto, la definiremos como
el resultado de la diferenciación de un individuo del
resto de las personas, el cual se origina a partir de
la capacidad de asimilación individual y el poder de
socialización institucional (familia, escuela, medios
de comunicación) que interactúan para insertar al
ser humano en su contexto vital.

Sobre la base del aprendizaje social y cultural,


la persona distingue sus gustos, preferencias
sexuales, valores, forma de ver la vida y su
propia escala de valoración. Este proceso de
intercambio permite acumular y tomar lo que
el contexto social y cultural ofrece al sujeto
para transformarse en un ser diferente de los demás. En otras palabras, adquiere
características específicas en las que se muestran sus rasgos psicológicos, intereses
y preferencias, así como sus rasgos culturales particulares, entre otros.

Ahora bien, en la dinámica de las relaciones humanas, la afirmación excesiva en la


propia identidad crea fenómenos como el narcisismo y el egocentrismo, problemas
que se agravan cuando el contexto social enfatiza con demasía el sentido de
individualidad. Así lo señala el filósofo español José Antonio Marina:

En Occidente, todo desemboca en una afirmación desmesurada del yo, que no deja
de plantearnos problemas; es decir, lo que es una oportuna defensa de la autonomía
personal se convierte en obsesivo cuidado de uno mismo y en narcisismo.

En resumen, diremos que el problema del individualismo es que borra por


completo al otro y vuelve imposible el nosotros, lo cual implica la supresión de
toda relación de pareja, grupal y comunitaria. Recuerda:

Si no hay un nosotros, el humano pierde el camino y el sentido real de su propia identidad.

Esclavo(a) de sí mismo(a)
Así como surgen problemas de individualismo, también aparecen conflictos de pérdida
de
identidad o alienación personal, sobre todo cuando la persona se diluye en un
rol, grupo, moda, acción o ideología. Ejemplos de alienación personal son:
Confluenci

La persona se diluye en el
grupo, hace lo que éste
dictamina sólo para
contentar a sus miembros y Retroflexión:
no como algo que surja de
su decisión y convicción. Es El sujeto se somete a la culpa y
incapaz de decir “no”, por lo al error de otros. Se vuelve
que se convierte en una incapaz de reconocer la
marioneta.
realidad, por lo tanto, se
Ejemplo. Las pandillas en las que autosacrifica mediante la
apropiación de un acto que no
le corresponde, dejándose
maltratar, sobajar y manipular.

Proflexió n:

El individuo se desvive en
atenciones hacia los demás sin
percibir que éstas son un deseo
desmedido de recibirlas él
mismo. No se asemeja con su
propia necesidad porque ha
perdido su identidad.

Este concepto de alienación lo vemos en el


mundo laboral, como lo demuestran las
aportaciones de Karl Marx. Para él, la
enajenación provoca que la persona resulte
extraña a sí misma hasta el punto de no
reconocerse. De acuerdo con este filósofo, el obrero
vale como ser humano en la medida en que es
productor y generador de ganancias, por lo que
se vuelve sólo una pieza más del engranaje
automatizado del sistema productivo.
En ese sentido, trabaja no sólo para crear un mundo de objetos que le son extraños,
sino que además lo aplastan. Por tanto, el obrero se empobrece en la medida en
que produce una riqueza que le es ajena, es decir, cuanto más aumente su
producción en extensión y poder se convierte en una mercancía más barata. Esto
significa que conforme se valoriza el mundo de las cosas, se desvaloriza, en razón
directa, el mundo de las personas.
Todo ello provoca una alienación en los obreros, pues todo les es ajeno, pertenece a
otro, incluso él mismo.

Ejemplo. A quien le gusta cocinar expresa:

Siempre que cocino me siento feliz y contento porque me queda rico y delicioso.
La enajenación del cocinero respecto a su
comida se presenta cuando se pierde su
identificación con el fruto de su esfuerzo.
Imaginémoslo en una gran fábrica de
alimentos. Todo se hace en cadena y de
manera automatizada. Él sólo pone los
ingredientes y lo demás lo realizan las
máquinas. Al final, el producto es ajeno al
cocinero, que ya ha perdido esa relación de
gusto y placer por cocinar.

A esto se refiere Marx cuando dice que el


trabajador se convierte en productor y
generador de ganancias, convirtiéndose sólo en
una pieza más del engranaje automatizado del
sistema productivo. El trabajador vive así
alienado.

Lo más importante frente a estas alienaciones es aprender a distinguirlas para no


dejarse diluir en ellas y recuperar el sentido de la propia identidad.

Para concluir, definiremos la identidad personal como el proceso de toma de


conciencia que atraviesa una persona para ser ella misma, con todos los atributos que
le corresponden y que lo distinguen de los demás. En otras palabras, es la persona
que se sabe única, irrepetible y distinta.

Identidad colectiva y alienación


A lo largo de esta progresión, has aprendido
aspectos o elementos referentes a la necesidad
del ser humano de configurarse, de crear
vínculos y relaciones para enfrentar los
problemas de conservación y realización que la
existencia plantea. En todo ese proceso, se
adquiere y configura una identidad colectiva,
que entendemos como la consciencia
compartida por un grupo de individuos, quienes
se reconocen mutuamente como pertenecientes
a una misma cultura, comunidad o determinada
clase o categoría grupal.

Gracias a esta identidad, los individuos orientan y ajustan sus acciones,


determinan sus comportamientos y conservan su cohesión. Sin embargo, ésta
enfrenta desafíos y problemas que la pueden debilitar, suprimir o tergiversar.
Muchas veces, factores políticos, científicos, tecnológicos y económicos son
fuente de progreso material, pero también están detrás de la supresión de
identidades, la manipulación ideológica o enajenación, la emigración, los choques
culturales, la crisis de valores y la violación de derechos humanos.

Hoy en día, existen naciones como Corea del Norte, que tienen un
régimen totalitario y usan el poder tecnológico, social y
político para controlar la vida de personas. Este tipo de
gobiernos se edifican bajo regímenes necropolíticos, en
particular, porque emplean el poder para dictaminar cómo vivir,
morir e incluso exterminarse. En otras palabras, utilizan el
poder sociopolítico para controlar la libertad y enajenar la
conciencia individual
y colectiva de ciertas minorías. Es
decir, se practica el exterminio
selectivo y la reeducación
enaenante que suprime la propia
identidad.

Ejemplo: la etnia musulmana de los uigures, que China


confina masivamente en campamentos para su
reeducación cultural y religiosa para transformar su
pensamiento, que no es más que la enajenación o
supresión de la identidad colectiva musulmana para que
piensen y se adapten al estilo chino.
En este caso, el poder político chino pretende que los
uigures actúen de acuerdo con los propósitos, fines e
ideología propuestos por su régimen. Es una especie
de enajenación ideológica por reeducación que
suprime la espontaneidad de las prácticas culturales,
creencias y costumbres del peculiar modo de ser de
los uigures. Éste es un tipo de poder que enajena.

Lo anterior nos lleva a concluir que enajenar significa


transformar el modo de pensar y vivir, así como la
conciencia de ser autónomo y social de manera que
se actúe de acuerdo con los propósitos del otro, ya
sean eco- nómicos, sociales o políticos.

Conviene señalar que la identidad individual y


colectiva no son excluyen- tes una de otra, sino que
mantienen una relación de inclusión evolutiva. Es
decir, sus intercambios mutuos favorecen y
enriquecen al individuo y, a su vez, a la comunidad.
Sin embargo, también sucede lo contrario, una
identidad individual débil está íntimamente
relacionada con una comunidad empobrecida.

Esta mutua interacción e intercambio provoca:

Que el individuo, desde


su identidad, piense en Que la persona se
términos y actitudes sienta subjetivamente
sociales: intercambio, integrada a una
convivencia, solidaridad, comunidad. Esto
ayuda mutua, etcétera. elimina el desamparo
relativo y da
consistencia a su
proceso de
individuación.
10: Validez/Discurso (tópico)
El filósofo mexicano Leopoldo Zea expresa lo siguiente.

El horizonte del hombre griego se encuentra formado por una


multitud de cosas que le rodean, las cuales necesita expresar y decir
qué son.

Su espacio gira en torno a la necesidad de saber decir lo que las


cosas son. Ahora bien, el griego se ve rodeado por dos tipos de cosas:
las cosas naturales y la otra llamada el otro, el ser humano, su
semejante.

Todas esas cosas se presentan en un movimiento que las


transforma: el árbol de hoy no es el árbol de ayer ni será el de
mañana. El sol aparece nuevo cada día. Las estrellas se dejan ver
unas veces para ocultarse otras. El mar se encuentra unas veces en
calma y otras, enfurecido. Los ríos siempre son distintos. Lo frío se
calienta y lo caliente se enfría, lo húmedo se seca y lo seco se hace
húmedo. Todo cambia, todo está en movimiento: las estaciones del
año, los días que dan paso lugar a la noche. Pero también cambia el
humano, el testigo del cambio.

El griego siente con verdadero espanto su propio cambio; se ve a sí


mismo, y a sus semejantes, pasar de jóvenes a viejos; ve a los otros
nacer y morir. ¿Por qué? Es la pregunta que se hace el griego ante
estos cambios de los cuales sólo es
testigo. ¿Por
qué cambia la naturaleza? ¿Por qué existe
el día y la noche, la primavera y el
invierno? ¿Por qué en ello le va su propia
vida, su propia existencia?
¿Por qué el hombre vive y muere? ¿Por
qué es joven y viejo?

Ahora bien, para poder existir es


menester que encuentre algo
permanente; que no cambie; que esté
en medio de las cosas que son y dejan
de ser. Si encuentra este algo podrá
sentirse seguro.
Una vez que hayan leído el texto con atención, reunidos en equipos contesten las siguientes
preguntas.

• ¿Qué verdades existen en el texto?


• ¿Qué hechos respaldan sus verdades?

• ¿Qué entiendes por verdad?


Validez
Se llama así a la conclusión de un razonamiento que
procede de las inferencias, por lo que se utiliza al
cumplirse de una manera lógica.

La lógica y la argumentación
La Lógica es una rama de la filosofía que estudia el
pensamiento, y define la justificación al ofrecer
buenas razones o argumentos para demostrar la
razonabilidad de determinada acción, para
garantizar la verdad de una afirmación y para
respaldar las propias creencias.

Según esta ciencia sólo se puede justificar una verdad


si existen respaldos y garantías que le proporcionen
validez. Es decir, si lo que piensas o crees tiene
suficientes datos reales, evidencias objetivas,
pruebas con- tundentes, hechos comprobables e
información veraz que lo apuntalen y lo respalden.

En ese sentido, para la lógica, una garantía es una


explicación detallada, razonada y objetiva de lo que
se afirma, y en la que se exponen los datos, hechos
y evidencias que lo apuntalan. Por el contrario, el
respaldo es la evidencia o todo aquel apoyo que
apuntala y sostiene la garantía.

Puede ser una amplia investigación científica, una ley


física o legal, estudios previos sobre el tema,
información estadística, ejemplos, hechos de vida,
información objetiva, entre otros. Es decir, apuntala
los datos, las acciones y las pruebas que ofrece la
garantía.

El respaldo debe contener información sólida a partir


de fuentes de información fidedigna, seria y
responsable. Si una argumentación se respalda en
comentarios, opiniones, información vaga y confusa,
en simples corazonadas, imaginaciones, ocurrencias
o juicios apresurados es seguro que la debilidad
discursiva aflorará en algún momento del diálogo y
ello truncará toda intención persuasiva.
La justificación de una verdad se entiende como
un proceso dual, por un lado, depende del sujeto
que afirma con veracidad, al contar con las
aptitudes cognitivas y discursivas que lo hacen
reflexivo, crítico y asertivo en sus afirmaciones.

Es decir, el sujeto se convierte en una autoridad


competente a causa de los argumentos veraces que
emite, y por los juicios que establece sobre sus
propios argumentos, es decir, se devela capaz de
hacer una autocrítica objetiva y razonable de sus
propios discursos. Todo ello lo hace con- fiar en lo
que cree y dice, siendo él mismo la mejor
justificación.
La otra parte se relaciona con las condiciones externas al sujeto, que se convierten
en el respaldo y la garantía de toda justificación. En este sentido, depende
estrictamente de la correspondencia del proceso cognitivo del sujeto con algo de la
realidad, con lo externo.

Ambos componentes son clave para justificar con validez, objetividad y garantía cualquier verdad.

Entonces, si esta es la justificación, ¿cómo comprender esa verdad que se quiere


justificar? Para responder a esta pregunta nos remitiremos a algunas teorías que
intentan dilucidar la cuestión sobre la verdad.

La verdad
a) Teoría sintáctica: sostiene que la verdad es la coherencia entre los términos
o enunciados que se asumen como portadores de la verdad. En decir, ésta
es una propiedad del enunciado, de la proposición y no de la realidad o del
objeto. Un discurso, un escrito, un relato coherente, con sintaxis perfecta y
con conexiones lógicas bien estructuradas es suficiente para declarar que
es verdadera.

El problema en esta teoría es que un relato, un discurso o una argumentación


puede ser lo más coherente e interconectado entre sus componentes, pero
ello, no le da una garantía de verdad. Además, un discurso bien hecho o
estructurado puede esconder en su coherencia argumentos falaces y desviarse
de lo verdadero, por lo que carece de validez.

b) Teoría semántica: la verdad depende de la correspondencia de lo que


pensamos y expresamos con los objetos o hechos de la realidad. Ejemplo. El
enunciado hoy está nublado es verdadero cuando efectivamente está nublado.

Esta hipótesis es la más vigente y consistente, porque


se encuentra en la base de muchas de las ciencias
actuales que tienen por objeto a la naturaleza. Sin esta
teoría muchas ciencias no tendrían sustento y
estarían condenadas a
desaparecer.

También se le conoce como proposición de la verdad


ontológica, en cuanto que la verdad, no es una ilusión o
apariencia, sino algo que se identifica con la realidad
con lo que las cosas son, con lo que proposición o de
una afirmación depende de la adecuación o
correspondencia con aquello a lo que se refiere, es
decir, con los hechos y objetos, pero si la
correspondencia no se da, es falsa.
c) Teoría pragmática: en esta suposición la verdad depende
del acuerdo o consenso entre las personas. Algo
resulta verdadero porque los seres humanos
se ponen de acuerdo, y todos lo aceptan y reconocen como
verdad.

El problema de esta teoría es que puede haber


acuerdos sobre algo que no es verdadero, y eso
socaba sus propios cimientos. Lo más sen- sato es
reconocer que algo no es
verdadero porque
existe un acuerdo de por medio, sino
porque todos concuerdan en que lo es.
Es decir, si se da un
consenso es porque
existe una verdad que la sustenta, la respalda
y la garantiza.

d) Teoría hermenéutica analógica:


propuesta por el filósofo mexicano
Mauricio Beuchot, para mostrar una
especie de síntesis de las tres teorías
anteriores. Es decir, por medio de ella,
sostiene la necesidad de la verdad
sintáctica, porque cualquier texto,
discurso
o argumentación se vuelve
incomprensible sin la coherencia y la claridad
de sus enunciados, por lo tanto, se precisa
que la verdad sea comprensible a
partir de la coherencia entre sus
componentes.

Es decir, la sintaxis es un requisito básico para


hacer comprensible cualquier realidad. Pero, la verdad
sintáctica es insuficiente si no se complementa con la
veracidad semántica, porque si la primera no tiene una correspondencia con
el mundo, pierde por sí misma su respaldo y su garantía.

Ahora bien, ambas se complementan con la verdad


pragmática porque a partir de la experiencia del diálogo
y el consenso se posibilita la credibilidad, la coincidencia
y la consistencia de la verdad de algo.

Gracias al apoyo que da el consenso y la


eliminación de toda objeción en la verdad
pragmática, la verdad se salvaguarda en su
coherencia y en su correspondencia con la
realidad.

En definitiva, la teoría
hermenéutica analógica
permite
justificar una verdad, pues
garantiza la validez, la
razonabilidad y la objetividad
suficiente a la verdad que se
sostiene, en particular,
porque deja a un lado todo
subjetivismo,
relativismo y objetivismo puro.

Por otra parte, este horizonte conceptual en


torno a la verdad permite asumir una actitud
crítica racional, en el sentido de que permite
vislumbrar la posibilidad del conocimiento,
establecer tanto los límites cognitivos como sus
alcances. También ayuda a reconocer los
peligros que acechan cuando se quiere reducir la
verdad a una sola perspectiva.
Discurso (tópico)
En cuanto a significado filosófico no sólo es una
expresión que emerge de una contemplación egoísta y
abstracta de verdad en la certeza, ya que todo resultado
se vincula con la experiencia, lo observado y la acción.

El arte de saber argumentar


Toda acción argumentativa tiene finalidades e
intenciones específicas que dependen del contexto
de interacción en que se emiten.
Ejemplo. Si un profesor desea que sus alumnos mejoren en su asignatura,
empleará argumentos que motiven o movilicen el interés y el compromiso por el
aprendizaje.

En el caso de un vendedor que quiere mejorar la venta de sus productos, utilizará


argumentos que convenzan al cliente de las bondades y beneficios que les aporta el
producto.

De manera semejante, un científico que pretende


demostrar una teoría; un alumno que defiende sus
creencias ante cuestionamientos; un ateo que explica la
razón de su postura; dos amigos que discuten y llegan a
un consenso sobre la mejor forma de sobrellevar las
desavenencias o los conflictos en la amistad; un abogado
que presenta argumentos para defender su representado;
dos naciones en conflicto que firman un acuerdo de paz,
etcétera, todos realizan un acto de argumentación o
persuasión.

Cada uno de estos ejemplos remiten a un contexto de


interacción comunicativa en el que se manifiestan un
sinfín de intenciones o finalidades de la argumentación,
como motivar, convencer, persuadir, demostrar,
justificar, explicar, defender, acordar, entre otros.

De todas esas finalidades nos interesan fundamentalmente dos:

Persuadir: al presentar razones o argumentos, quien emite el discurso


apela a la racionalidad del oyente para que acepte, comprenda y dé su
asentimiento ante lo que se le presenta. También puede convencer al otro a
partir de las razones que se exponen. a
qu
en
La persuasión influye, convence y logra adhesión del
oyente para que modifi transforme su pensamiento, para

Demostrar: al estructurar un discurso se pretende


La tesis es la idea y el núcleo fundamental en torno al cual gira la demostración;
para ello, se requiere que los argumentos sean pertinentes y estén relacionados de
forma sistemática con la tesis a demostrar.

Conviene aclarar que los argumentos, aunque relevantes para persuadir y


demostrar, pueden no hacerlo. Por esto, es importante que quien refuta
considere que el veredicto de aceptación o rechazo de los argumentos depende
del oyente y no de quien argumenta.

Recursos argumentativos
La argumentación recurre a diversas herramientas que le permiten reforzar, reafirmar y
sostener la postura o los enunciados que se presentan.

Estas estrategias o recursos argumentativos son:

Ejemplificación
1 Presenta, demuestra, y valida la tesis o hipótesis que
plantea a través de ejemplos. Ilustra la mente
del oyente
a través de frases como: ejemplo, tal
como, como muestra, como es
el caso de.

de la información
Presentación
Es el conjunto de datos significativos 2
y contextualizados que sirven para
construir el mensaje central en los
planteamientos argumentativos.

Explicaciones

3 Explicitan y dan claridad a los datos, estadísticas,


hechos o situaciones que respaldan las
argumentaciones. En ocasiones el auditorio
requiere
de explicaciones que le ayudan a comprender o
aclarar lo que se les plantea. En el caso de la
argumentación escrita, la explicación
facilita la comprensión lectora y le proporciona claridad.
Contraejemplo
4
Se trata de un ejemplo o caso que
rebate lo planteado (como excepción a una
regla), pero con la pretensión de
falsear una generalización. Además, busca
confirmar o apoyar el ejemplo presentado.
ESCLAVITUD FILOSÓFICA
La esclavitud es la apropiación
legal que una sociedad, nación o
persona tiene sobre otra.

Para Platón existen dos tipos de En la Antigüedad existían


esclavitud: la exterior y la esclavos externos, actualmente
interior. son internos, sin embargo,
ambos son creados por el
Estado y la necesidad política.

Existen personas
serviles por necesidad
y otras porque la ignorancia Los esclavos pierden
las lleva a ello, volviéndose dos tipos de libertad:
su más grande cadena. la libertad del cuerpo y la
libertad intelectual.

El que, siendo humano, no se


pertenece por naturaleza a sí
mismo, sino a otro, ese es
El siglo XIX fue una época de muchos por naturaleza esclavo.
esclavos, sin embargo; en la
actualidad esta práctica continua a
Aristóteles, Política
través del tráfico de personas.
El historiador John Keegan afirma que no se sabe el origen de la
esclavitud, pero especula que fue parte de la sistematización social de las
antiguas sociedades pastorales y pueblos de las estepas, intensificado con
la llegada del carro de guerra en el segundo milenio a.C.

En civilizaciones como Grecia y


Roma, los esclavos tenían determina- El principal objetivo es
dos derechos legales como poseer acabar con la dignidad,
y transferir bienes, casarse y ser integridad, moral y ética
protegidos contra ciertos de la persona.
tratos sin sentido.

Los dueños tenían un


poder absoluto sobre
los esclavos, así podían re-
venderlos, liberarlos o hasta
Actualmente el ser humano vive, matarlos sin pagar ningún tipo
acepta y paga por ser esclavo. de pena.

Los mass media se han convertido En la Antigüedad sirvió principalmente a


en los controladores de poder que propósitos económicos y militares, mien-
crean esclavos mentales. tras que en la actualidad funciona para
fines sexuales y de tráfico de órganos.
11: Prudencia/Muerte
1. Imagina tu muerte después de una vida plena, sana y moralmente
correcta. Escribe un epitafio para tu tumba a partir de la siguiente
pregunta: ¿cómo quisieras ser recordado por tu familia, tus amigos y
tus compañeros de escuela?

2. Busca un poema o frase que haga referencia a la belleza de la muerte y escríbelo.


Prudencia
Actitud de discreción, mesura y buen juicio que antecede a una acción o a una
decisión, su raíz proviene del latín prudentia, voz compuesta por pro– (antes) y
videntia (visión, contemplación). Por lo tanto, se considera la capacidad de
contemplar de manera anticipada los efectos de las propias acciones. Es una voz
conectada con la palabra providencia, de uso mayormente religioso.

Juventud y sentido de la vida


Hans Küng es uno de los pensadores actuales más importantes en cuanto a la ética,
la moral y su papel en el mundo de las interacciones humanas. Entre sus
aportaciones señala que la moral vigente de nuestros tiempos está en crisis, porque se
percibe un desmoronamiento de tradiciones y valores que caen junto con diversas
instituciones orientativas tradicionales que
o ya no sirven a esta época o han perdido credibilidad.

Esta situación afecta de modo especial a los jóvenes,


pues crea en sus vidas una crisis de orientación y
sinsentido que se refleja en frustración, miedo,
drogadicción, alcohol, sida,
narcotráfico y criminalidad. Pero, señala Küng, lo más grave es
la pérdida del sentido de la vida o la voluntad de vivir
que se refleja en la siguiente sintomatología:

Introyecci
ón

Asumen sin crítica ni reflexión valores, ideales y


normas.

Racionalización

Justifican todo para hacerlo pasar ante la propia


conciencia como bueno, lógico o justo.
Soledad existencial

Tienen miedo a quedarse solos consigo mismos, a estar sin celular o sin un
aparato de sonido. Tienden a aburrirse, a estar descontentos e insatisfechos,
y no le encuentran sentido a la vida porque carecen de fines o metas. No
saben a dónde ir.

Ceguera valorativa

Tienen poca o nula percepción de las consecuencias de sus actos, por lo que
sus decisiones son impulsi- vas y precipitadas. Carecen de opciones y
prioridades.

Pragmatismo

Creen realmente que todo se vale con tal de conseguir lo que quieren. Se
olvidan de que existen valores y normas.

Ceguer
a
Horizonte
Se les dificulta captar lo valioso en el contexto. +

Ejemplos: un joven acosador no capta la dignidad de La axiología es una


la mujer; un chismoso no capta el valor del secreto y rama de la filosofía
que estudia
la discreción; un drogadicto no
los

Sustitución de
valores

Le dan más valor e importancia a lo subjetivo que a lo


objetivo.

Focalización
negativa

Ignoran todo lo positivo y valioso. Todo lo generalizan en términos


negativos.

Arrogancia

Los jóvenes sienten que pueden proceder sin límites, por lo que la falta de
sensibilidad moral los hace perder el rumbo y los encamina hacia la
catástrofe existencial.
Ante esta situación de la realidad juvenil, consideramos lo siguiente:

La recuperación juvenil depende en gran parte de la reflexión moral y de


mantener el principio de esperanza. Por ello, el joven debe
permanentemente interrogarse sobre el sentido y caminar de su vida, y
considerar que su bienestar y estabilidad dependen del propósito que le dé
a su existencia.
Que la actitud moral por
excelencia consiste en combinar
equilibradamente la libertad con la
responsabilidad; sólo ello evita
complicaciones existenciales y
garantiza la solidez e

Es indispensable una
autoconstrucción moral, es decir,
aprender a identificar lo que se
debe hacer en cada momento de la
vida y optar por lo “más
conveniente y moral” ante
decisiones que son vitales,
repercuten en el propio bienestar
Sentido prudencial
Es la capacidad de discernir, reflexionar y analizar sobre lo que se debe hacer y
organizar para promover el bien, lo justo y lo mejor en un determinado contexto, así
como lo que se ha de evitar (maldad, injusticias) para no afectar la propia dignidad o
la ajena. Asimismo, se comprende como la habilidad de valoración que aclara y
sopesa las consecuencias de todos los actos morales, al colocar la conducta en un
contexto preventivo o “escenario virtual” para elegir lo mejor y lo más conveniente
en sentido moral.

Ser prudente facilita la consecución del bien y ayuda a evitar lo que denigra al ser
humano. En este sentido, un joven sensato busca siempre lo adecuado y lo más
conveniente en una circunstancia determinada, sopesa las con- secuencias de
sus acciones y actúa o evita actuar según su discernimiento moral. Por el
contrario, un joven impru-dente o impulsivo no mide las consecuencias de sus
actos y, por ello, comete muchos errores.

Gracias al sentido prudencial es posible afianzar el


juicio moral, es decir, ser capaz de adoptar los
mejores criterios y valores para distinguir entre
lo bueno y lo malo, lo
correcto y lo incorrecto, lo lícito y lo ilícito, con el
propósito de que la vida sea digna de ser vivida, no
solamente a nivel personal sino a nivel social.
Prudencia y vida social
La libertad, la igualdad, la prudencia y la justicia son
indispensables en la vida social porque sin ellas es muy
difícil el desarrollo y el progreso de una vida comunitaria y
democrática.

La justicia nos ayuda a


reconocer y asumir las
normas y principios
democráticos

como criterios de
actuación La igualdad es
fundamental y requiere
de la promoción de
condiciones que
aseguren la equivalencia
de oportunidades

La libertad es necesaria
entre
porque implica responder
ante los otros por las
propias acciones, cumplir
con lo encomendado

como miembros de la
sociedad y asumir los
compromisos
La prudencia permite
colaborar
constructivamente, al
elegir los medios
adecuados para hacer la
vida social armónica y
pacífica.

En conclusión, podemos decir que cuando cada persona se apropia de los valores y
virtudes morales hasta hacerlos parte de su carácter, sus sentimientos y su ser, en
ese momento cobra más sentido su compromiso social, pues la vida virtuosa implica
asumir roles positivos y compromisos con los demás en sus diversas variantes:
ecología, cultura de la paz, inclusión, promoción de la democracia y búsqueda del
bien común.

Cabe precisar que la vida personal y social supone un reto permanente.


Muerte
Etimológicamente, proviene del latín mors, mortis, asociado al verbo mori, cuya raíz
se encuentra en el indoeuropeo mer, relacionado con las formas expresadas en
sánscrito (mrtih), armenio
(meranim), lituano (mirtis), irlandés antiguo (marb), anglosajón (morb) y el germano
(murthran); por otra parte, en hebreo se usa el vocablo mavet, sobre la raíz mwt.
La muerte es considerada el gran misterio de la vida, un punto en el cual la
existencia acerca lo material con lo inmaterial, además de ello, se ha convertido en
la gran utopía que da sentido al tiempo.

La prudencia y la muerte
El dolor, el sufrimiento y la muerte son condiciones intrínsecas al ser humano y,
según el existencialismo, siempre marcan una situación determinada. Para esta
filosofía, el individuo es definido como un ser en constante riesgo, es decir, hoy está
aquí, pero, por su condición, tal vez mañana no esté.

De frente a la muerte, el sufrimiento y el dolor son manejables, pero…

La muerte es lo contrario a la vida, la paraliza, la extingue. Además, meditar sobre


ella perturba y crea una especie de sentimiento trágico, pues, como diría Pascal:

Mi mente me dice que me voy a morir, pero mi voluntad se niega a morir.

¿Quién trabajará con entusiasmo si en su horizonte aparece la muerte? Preocuparse


por ella provoca angustia y genera fantasmas que limitan la calidad de vida; por
ello, lo mejor es tener la actitud prudente del filósofo Epicuro, quien afirmaba:

La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no


existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo
yo.

La vida y la muerte no son incompatibles, sin embargo, no pueden coincidir. Por


eso, cuando alguien está, la muerte no existe y, cuando está la muerte, esa persona ya
no es. En conclusión, la muerte en sí pertenece a un ámbito que desborda, que
trasciende al ser humano. Por eso, lo más sano es vivir plenamente con amor,
prudencia, responsablidad y, sobre todo, bajo la custodia de la dignidad.

1. Observa la imagen y con base en lo que has aprendido escribe un poema donde
le hables a la muerte y le digas qué piensas sobre ella, recuerda relacionarla
con la prudencia.
2. En este momento es muy importante analizar, reflexionar y tomar conciencia
sobre las situaciones y consecuencias más importantes que te afectan y evitan
que puedas direccionar tu vida y tus decisiones. Escribe sobre la imagen de qué
manera debes llevar tu vida para tener una muerte digna y en paz.
Responde las siguientes preguntas.

1. ¿Qué sintomatología presentan los jóvenes que han perdido el sentido de la


vida o de la voluntad de vivir según Hans Küng?

2. ¿En qué consiste la ceguera valorativa?

3. ¿En qué consiste la focalización negativa?

4. ¿Cómo se define el sentido prudencial?

5. Señala con una  tu proceso de saberes adquiridos.

Autoevaluación No Sí
Describo la sintomatología que presentan los jóvenes que han
perdido el sentido de la vida o la voluntad de vivir.
Defino el concepto de ceguera valorativa.
Defino el concepto de focalización negativa.

6. Señala con una  cómo va tu compañero con los saberes adquiridos.

Coevaluación No Sí

Identifica las características del sentido prudencial.


Comprende la relación que existe entre la prudencia y la muerte.
Entendió la importancia de la muerte en el desarrollo de la vida.
Progresión 12: Felicidad/Justicia

.
La bailarina
Había una vez una bailarina que con sus
músicos había arribado a la corte del
príncipe de Birkaska. Y, admitida en la corte,
bailó ante el príncipe al son del laúd y la
flauta y la cítara.

Bailó la danza de las llamas y la danza de


las espadas y las lanzas; bailó la danza de las
estrellas y la danza del espacio. Y, por
último, la danza de las flores al viento.

Luego se detuvo ante el trono del príncipe y


dobló su cuerpo ante él. Y el príncipe le
solicitó que se acercara, y dijo:

—Hermosa mujer, hija de la gracia y del encanto, ¿desde cuándo existe tu arte?
¿Y cómo es que dominas todos los elementos con tus ritmos y

canciones? Y la bailarina, inclinándose nuevamente ante el

príncipe, dijo:

—Poderosa y agraciada Majestad, desconozco la respuesta a tus


preguntas. Sólo esto sé: el alma del filósofo habita en su cabeza; el
alma del poeta en su corazón; mas el alma de la bailarina late en todo
su cuerpo.

• ¿De qué manera la felicidad se manifiesta como un reflejo de la justicia?


.

• ¿Podemos vivir con justicia, pero sin felicidad?

• Relata el por qué la bailarina del texto simboliza


a la felicidad.
Felicidad y deconstrucción
Recibimos de nuestros padres y entorno social ideas, costumbres, tradiciones y otras
cosas que conforman nuestra cosmovisión. Sin embargo, podemos ir por la vida
sin cuestionarnos nada, sin preguntarnos si realmente disfrutamos todo lo bello,
bueno y verdadero que hay en la vida, ya que muchas veces no hemos descubierto
lo que nos hace felices y vegetamos enajenados en ideas falsas sobre la felicidad, el
bienestar y la paz que otros nos han impuesto.

Ante esto, es importante percibir la importancia de


encontrar lo significativo y genuino, para así eliminar las
ideas sobrepuestas por los demás. A este proceso se le llama
método de deconstrucción, que no es más que el
descubrimiento de lo real a partir de un acto intuitivo de
afirmación de lo objetivo y de lo verdadero junto con las
sensaciones sensibles e internas que lo acompañan.

Ese método se basa en el principio de que la verdad no sólo se


razona, sino que se siente. Es decir, el expresar una verdad
grandiosa o lastimosa sobre ti mismo, te hace sentir fuerte o
débil, es
decir, toda sensación de grandeza o debilidad depende de la
verdad que afirmemos sobre nosotros mismos.

Bajo este horizonte y con el afán de poner en práctica


la deconstrucción analizaremos ideas sobre la felicidad
que algunos filósofos han expuesto a lo largo de la
historia y que han permeado a la cultura occidental.

Leamos, bajo la técnica de desconstrucción, los siguientes pensamientos.

Diógenes de Sinope fue el principal exponente de la


doctrina cínica. Se dice que salía a la plaza pública en
pleno día con una lámpara encendida y decía:

Busco al joven que vive de acuerdo con su


esencia más auténtica, al joven que, más allá
de todas las exterioridades, de todas las
convenciones sociales, y más allá de los
caprichos de la suerte y la fortuna, sabe
encontrar su genuina naturaleza, sabe vivir
conforme a ella y, así, sabe ser feliz.
Fue sin lugar a dudas un ser auténtico y un coherente radical. Su afirmación fundamental es:

Todos tenemos fdciles medios para vivir; el ser humano siempre tiene a
la vista lo que necesita para ser feliz.
Pero también requiere de un espíritu práctico, pues vale más experimentar lo que
se piensa, que tratar de com- prender lo que acontece. Por tanto, la acción tiene
más valor que las palabras.

En ese sentido demostró a través de la práctica las siguientes ideas:


Primera idea

Las verdaderas necesidades del ser humano son aquellas que proceden de su naturaleza
animal.

Teofrasto escribe: En cierta ocasión vio cómo corría un ratón, sin meta
definida y descubrió el remedio de sus dificultades. El ratón le enseñó a vivir
sin metas (metas que la sociedad propone e impone para ser exitoso), sin
necesidad de casa ni de vivienda
fija y sin las comodidades que
brinda la prosperidad.

Con esa idea de vivir como ratón: Dobla su capa


debido a la necesidad de dormir en su interior, y
llevaba una alforja para guardar los víveres; utilizaba
indistintamente todos los lugares para todos los
usos, para comer, para dormir o para conversar.
Cierto día, pidió un espacio para dormir en una
casa y como se tardaban en dárselo, escogió un
tonel para dormir. Esa representación de Diógenes
durmiendo en el tonel se convirtió en un símbolo
“de lo
poco que basta para vivir y ser feliz”.

Segunda idea

La esencia del humano es ser libre como lo es el perro.

En su actuar era licencioso y desmesurado. Se llamó


a sí mismo perro. Su frase célebre fue:

Meneo alegremente la cola ante quien me da


algo, ladro contra el que nada me da y muerdo
a los bribones.

Se cuenta que, en una fiesta, algunos le tiraron huesos como si fuese un perro;
ante lo cual, Diógenes se levantó y orinó sobre estos hombres (como un
perro). Para este filósofo, el camino más fácil para ser libre es el ejercicio
y la fatiga. El ejercicio para acostumbrar el físico y al espíritu a las fatigas
impuestas por la naturaleza y, al mismo tiempo, para acostumbrar a las
personas al dominio de los placeres o a su desprecio.

Despreciar los placeres es la manera mds efectiva de ser libre y feliz,


pues éstos no sólo ablandan la libertad, sino que ponen en riesgo la
felicidad. El placer tiene la posibi- lidad de convertir a las personas en
esclavos. Y ser esclavo es la peor forma de vivir y ser infeliz.
Tercera idea

Para ser feliz hay que bastarse a uno mismo y


mantenerse indiferente a todo.

Esto lo demuestra en la siguiente anécdota:

En cierta ocasión, mientras Diógenes estaba


tirado en el suelo calentándose con los rayos del
sol, se le acercó Alejandro Magno, el hombre
más poderoso sobre la tierra, y le dijo: Pídeme
lo que quieras, a lo que respondió:

Simplemente no me tapes el sol.

Con ello daba a entender que no necesitaba


para nada de él. Le bastaba con el sol para
estar feliz, que es la cosa más natural y que
está a disposición de todos.

Mejor dicho, estaba convencido de que todo poder es inútil, pues la felicidad
no depende de lo que viene de fuera, sino del propio cultivo interior puesto
en acción.

Por su coherencia de vida era muy apreciado por sus contemporáneos


quienes erigieron una columna de mármol de Paros con la siguiente
inscripción:

El bronce cede ante el tiempo y envejece, pero tu gloria, oh, Diogenes,


permanece intacta durante la eternidad, porque solo tu ensefiaste a
los mortales la doctrina segun la cual la vida se basta a si misma y
sefialaste el camino mds fdcil de ser feliz.

Diógenes tuvo muchos seguidores a quienes les llamaron los cínicos o


perrunos; Y fueron ellos quienes llevaron también hasta el extremo la
peculiar cosmovisión de su maestro en lo que respecta a la vida, al placer,
la libertad, la felicidad, etcétera.

Zenón de Citio es el principal representante de la doctrina


estoica, seguido por Marco Aurelio, en ella sostiene que el
ser humano sólo podrá ser feliz
si renuncia a actuar en un mundo sobre el que no tiene suficiente poder,

La felicidad se encuentra en la no
perturbacion, en la serenidad del alma.

Para lograr esta felicidad se busca una práctica que


conduzca a la vida serena e imperturbable, por lo
que se debe eliminar todo apego y pasión que nazca
en el corazón. Es decir, todo lo que perturba el ánimo.
Por lo tanto, la felicidad es apatía, impasibilidad e imperturbabilidad. Para él,

la felicidad no se encuentra en el mundo exterior, sino en el ser


humano mismo, en uno mismo.

San Agustín. Máximo pensador de la Edad Media.


Sostenía que todos tenemos una tendencia vital a la
dicha y a la felicidad, a pesar de que la muerte siempre
está presente.

La vida parece estar en función de la muerte, por ello,


las personas no pueden conseguir, a pesar de todos
sus esfuerzos, permanecer constantemente en la
felicidad.

Lo que hoy me agrada, el dia de mafiana nos


desagrada. Nos sentamos porque estamos
cansados, pero nos levantamos tan pronto como
nos cansamos de estar sentados. Lo que era
motivo de placer, el cansancio -se torna motivo
de tedio. La vida mortal no es capaz de
saciarnos.

Santo Tomás de Aquino. Es el principal representante de la


filosofía escolástica. Bajo la filosofía de Aristóteles,
sostiene que toda la conducta humana tiende hacia un fin,
el cual siempre busca un bien hacia el que se orientan
todas las acciones, hacia la felicidad, sin embargo;

Si bien la posesion de los bienes materiales es un bien,


no es suficiente para la plenitud del ser humano.

Leonardo Da Vinci. La felicidad del ser humano no reside en lo que él es,


sino en lo que hace.

El humano es el rey de la creación porque sabe contemplar el universo, tomar


distancia de las cosas y recrearlas de nuevo desde su postura personal.

Estar por encima de la suerte y orientarse desde la


acción es lo que construye la felicidad personal.

Lorenzo Valla. Para él la felicidad radica en el


placer. Sostiene que todo lo que ha hecho la
naturaleza es santo y laudable. Pero como el ser
humano está hecho de cuerpo y alma, el placer
nece- sariamente se da en dos planos. En el
sensible, que es el más bajo pues proviene de lo
inferior y los del mundo espiritual, que son de
un alto nivel, pues tienen su origen en las leyes,
las institucio- nes, las artes, la cultura y el amor
cristiano. El máximo placer es la que el alma
goza en el Paraíso.
Felicidad y justicia
A partir de las reflexiones filosóficas en torno a la felicidad del ser
humano, percibimos que en distintas épocas surgen individuos
que descubren y toman conciencia de las limitaciones y los
problemas por las que atraviesan las sociedades, por lo cual, bajo
una actitud propositiva, ofrecen visualizaciones ideales como
parte de la solución.

Sueñan con una sociedad en la que se procure y se viva la


justicia, es decir, una comunidad en la que cada uno pueda
satisfacer sus necesidades y vivir en un ambiente de paz y
armonía que les garantice el bienestar y la felicidad.

La filósofa Adela Cortina una de las grandes pensadoras en torno a la justicia sostiene que:

Una sociedad que

La justicia es una tarea


obligada de todas las personas e la injusticia es
instituciones. Pues, así como un ile
instituto científico está
obligado a encontrar la verdad
en sus investigaciones, todas
las per- sonas y sociedades
La condición para el
tienen la obliga- ción de ser
bien- estar común y la
justas.
paz social es la
justicia. Sin ella, la
dignidad es una
palabra hueca y vacía.

Una sociedad que maltrata a Las cosas que de verdad importan al ser son
los más débiles es una las urgencias sociales a nivel global: ticia, los
socie- dad injusta. derechos humanos, el desarrollo
sustentable, el bienestar y la dad social, la
desigualdad económica y guerra y la paz, la
violencia, la
galidad, las huelgas, la pena de muerte, el
justo, el acceso a la salud, entre otras.
se encuentra en relación directa con la
Realicen un debate en grupo y discutan las siguientes preguntas.

¿Qué es la felicidad?
1. ¿En qué consiste el método de deconstrucción?
2. ¿Cuál es para ti la idea fundamental de Diógenes en torno a la felicidad?
3. ¿En qué consiste la felicidad para Zenón de Citio?
4. ¿Qué entiende Adela Cortina por justicia?

5. Señala con una  tu proceso de saberes adquiridos.

Autoevaluación No Sí

Comprendo el concepto de felicidad.


Identifico las características del método de deconstrucción.
Identifico las ideas clave sobre la felicidad que aporta Diógenes.

6. Señala con una  cómo va tu compañero con los saberes adquiridos.

Coevaluación No Sí

Comprende el significado de felicidad.


Puede explicar las ideas de Zenón de Citio.
Sabe exponer el sentido de justicia.
Comprende el pensamiento de Adela Cortina.
Referencias

Abbagnano, N. (s.f.). Diccionario de


piensas. Sal Terrae.
filosofía. F.C.E.
González, C. (2003). Dejad a Dios ser Dios.
Aguiló, A. (2006). Carácter y acierto en el
Sal Terrae.
vivir.
Ediciones Palabra. González, J. (2000). Un proceso de
formación para los grupos juveniles. San
Alvira, T. (1993). Metafísica. Eunsa.
Pablo.
Amengual, G. (2007). Antropología
Iriarte, G. (1995). Ética social. Dabar.
filosófica. BAC. Angulo, Y. (2008).
Isaacs, D. (2016). La educación de las
Filosofía. Santillana. Balam, I. (2020).
virtudes humanas y su evaluación. Minos.
Ética. Klik.
Barragán, H. (1979). Filosofía a distancia.
USTA.
Barreto, A. (2012). Educar en valores
inteligentes. Editorial CCS.
Beuchot, M. (2011). Manual de filosofía.
San Pablo.
Dahl, R. (2006). La democracia, una
guía para los ciuda- danos. Taurus.
Dilts, R. (1996). Las creencias. Caminos
hacia la salud y el bienestar. Urano.
Domínguez, X. (2007). Llamada y
proyecto de vida. PPC.
Fagothey, A. (1973). Ética, teoría y
aplicación. McGraw- Hill.
Ferrater Mora, J. (s.f.). Diccionario de
Filosofía. Editorial Sudamericana.
González, A. (1983). Antropología.
Progreso. González, C. (1998). Vida en
abundancia. Sal Terrae.
González, C. (1999). No temas: los
miedos impiden vivir. Sal Terrae.
González, C. (2000). Te odio, te quiero.
Sal Terrae, Santander.
González, C. (2001). ¿Por qué sufro lo
que sufro? Sal Terrae.
González, C. (2001). Siglo nuevo, vida
nueva. Sal Terrae.
González, C. (2002). Vales más de lo
que
160
Lefevre, P. (1999.). La vida enseña. Ed. Paulinas. humana: ¿obstáculo o garantía del
López de Llergo, A. (2001). Valores, libre desarrollo de la personalidad?
valoraciones y virtudes. Compañía
Editorial Continental.
Lozano, J. (2007). Historia del arte. Grupo
Editorial Patria.
Pérez Peréz, C. (s.f.). Educación en
valores para la ciuda- danía.
Estrategias y técnicas de
aprendizaje. Desclée de Brouwer.
Petitclerc, J. M. (2012). Educación no
violenta. Editorial CSS.
Prieto, A. (2001). Tutoría de valores.
Editorial CCS. Puga, C. (2007). Hacia la
sociología. Pearson.
Reale, G. y Antiseri, D. (1992). Historia
del pensamiento filosófico y científico.
Tomos I, II y III. Herder.
Rodríguez, A. (1993). Ética general. Eunsa.
Romero, F. (1972). Historia de la filosofía
moderna. F.C.E.
Salinas, M. (2002). Gracias a Dios que
comí. Ediciones Palabra.
Sayés, J. (2012). Síntesis filosófica. EDICEP.
Tárrago, P. (2005). Adolescentes y
sentido de la existencia. Editorial
CCS.
Zea, L. (2021). Introducción a la filosofía. UNAM.

Referencias electrónicas
Determinismo. (12 de marzo de
2014). En

Wikipedia.
https://es.wikipedia.org/wiki/
Determini smo
Figueroa C., G. (2014). Freud,
Breuer y Aristóteles: catarsis y el
descubrimiento del Edipo. Revista
chilena de neuro-psiquiatría,
52(4). https://scielo.

conicyt.cl/scielo. php?
script=sci_arttext& pi-
d=S0717-92272014000400004
Irizar, L. B. (2011). La naturaleza
Un planteamiento desde la filosofía del
ser. Díkaion. Revista de fundamentación
jurídica,
20(2). https://
dikaion.unisabana.edu.co/index.php/dikaion
/article/ view/2058/2623
Tempus fugit. (17 de marzo de
2016). Romanticismo, de los bello
a lo sublime. Existencia y arte.
Veo arte, soy arte.
http://existenciayarte.blogspot.co
m/2016/03/r omanti- cismo-de-lo-
bello-lo-sublime.html

También podría gustarte