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La Escritura Pública

Nuestro Código no la define, sólo enumera los requisitos que debe contener el instrumento
público y se refiere a la escritura. Doctrinariamente encontramos algunas definiciones, por lo que
solo mencionaremos las más importantes.

Para Fernández Casado: “Es el instrumento público por el cual una o varias personas jurídicamente
capaces establecen, modifican o extinguen relaciones de derecho”.

Azpeitía: “El original autorizado por Notario en que consta la esencia de un contrato o de un acto
jurídico inter vivos o de última voluntad, refiriéndose, por lo tanto, siempre a una declaración de
voluntad.

Para concluir, es la autorizada por Notario en el protocolo a su cargo, a requerimiento de parte, en


la que se hacen constar negocios jurídicos y declaraciones de voluntad, obligándose sus otorgantes
en los términos pactados.

Clasificación

Con respecto a la clasificación de escrituras, expresa Giménez Arnau: “Si lo característico de la


escritura es crear o recoger formalmente un negocio jurídico o expresar una declaración de
voluntad, habrá tantas clases de escrituras, cuantas sean las del negocio jurídico. Es frecuente
reducir la clasificación a sólo dos términos: Escrituras inter vivos y escrituras mortis causa”.

El autor aludido las distingue así:

Por la naturaleza de la relación jurídica: En escrituras inter vivos y mortis causa.

Por los comparecientes: Unilaterales y bilaterales.

Por la índole de las prestaciones acordadas: A título oneroso y a título gratuito.

Por la tipicidad o atipicidad: Nominadas e innominadas.

Por las modalidades de las obligaciones: Actos puros y condicionales.

Por las modalidades del otorgamiento: Con unidad de acto y de otorgamiento sucesivo (se refieren
a aceptación posterior).

Por su finalidad: principales, de ratificación y complementarias.

Argentino I. Neri, desarrolla las siguientes:

1°. Escrituras positivas o negativas

2°. Escrituras unilaterales o bilaterales

3°. Escrituras intervivos y mortis causa.

Clases de Escrituras en Guatemala

En nuestro medio se reconocen tres clases de escrituras:

a) Principales
b) Complementarias y
c) Canceladas

Principales

Son aquellas que se perfeccionan en un mismo acto e independientes de cualquier otra escritura
para tener validez

Complementarias

Conocidas también como accesorias, estas vienen a complementar una escritura anterior, que por
alguna circunstancia no se perfeccionó, entre ellas están las de aclaración, ampliación, aceptación,
rectificación, modificación.

Canceladas

Son aquellas que no nacen a la vida jurídica, sin embargo, ocupan un lugar y un número en el
protocolo notarial. Se cancelan con una razón de cancelación.

De estas escrituras no pueden extenderse testimonios ni copias. La única obligación del Notario es
dar aviso al Archivo General de Protocolos. (Arto. 37 Código de Notariado).

Los motivos por los cuales deben cancelarse escrituras, son muchos, pero principalmente que aún
no esté firmada por las partes o por todas las partes que debieron hacerlo. Así también por
contener errores o estar incompletas.

La escritura pública se cancela con una razón, sin necesidad de indicar motivos por los cuales se
cancela, ésta se redacta al final de la escritura en donde deberían estar las firmas de los otorgantes
y la firma solo el notario.

Ejemplo: Razón: Se cancela. Conste. Firma del notario

Posteriormente a la cancelación debe enviarse un aviso al Director del Archivo General de


Protocolos, indicando el número de la escritura y la fecha de cancelación. Este aviso sustituye el
testimonio especial, que como se dijo puede extenderse por no haber nacido a la vida jurídica la
escritura.

Estructura

Existen múltiples divisiones de escritura pública, por ejemplo, Pérez Fernández del Castillo, para el
estudio la divide así:

 Proemio
 Antecedentes
 Clausulado
 Representación
 Generales
 Certificaciones y
 Autorización
En Guatemala

En Guatemala, por muchos años hemos seguido un sistema sencillo cuando estructuramos la
escritura pública:

a) Introducción
b) Cuerpo y
c) Conclusión

La Introducción

Es la primera parte de la escritura, compuesta de encabezamiento, el cual contiene: Número de la


escritura; lugar y fecha, (Arto. 29 numeral 1), hora si se tratara de testamento o donaciones por
causa de muerte, (Arto. 42 numeral 1), las palabras ante mí, nombre del notario autorizante y su
calidad: Notario.

La comparecencia, contiene: Los nombres y apellidos completos de los otorgantes, edad en años
cumplidos, estado civil, nacionalidad, profesión, ocupación u oficio y domicilio (Arto. 29 numeral
2).

La fe de conocimiento de las personas que intervienen en el instrumento, o la identificación por


los medios legales, cuando no los conozca el Notario. (Arto. 29 numerales 3 y 4)

Razón de haber tenido a la vista los documentos fehacientes que acrediten la representación en
nombre de otro (si fuere el caso). (Arto. 29 numeral 5).

La intervención del intérprete (si fuere necesario). (Arto. 29 numeral 6)

Declaración de los comparecientes que aseguran hallarse en el libre ejercicio de sus derechos
civiles. (Arto. 29 numeral 3).

Y la nominación del acto o contrato que se otorga.

El cuerpo

En el cuerpo debe contar la relación fiel, concisa y clara del acto o contrato. (Arto. 29 numeral 7).

La primera parte del cuerpo son los antecedentes o exposición. Los antecedentes en toda escritura
son: Circunstancias útiles, que ayudan a la feliz interpretación de las declaraciones de voluntad
que se manifiestan.

En ella se consigna la descripción del objeto que va a ser causa del negocio jurídico, elementos
indispensables para la contratación.

Desde luego no en todas las escrituras se dan los antecedentes, como por ejemplo al otorgarse un
mandato, simplemente se llega y se otorga, sin necesidad de un antecedente previo. Caso
contrario resulta en una compra venta, en donde el vendedor, manifiesta de que bien es
propietario y lo individualiza.
Para Azpeitía, citado por Carlos Emérito González, “la exposición es la parte más moderna de la
escritura, en su perfecto desarrollo y científica ordenación”.

“Es el lugar para expresar los elementos preexistentes del negocio y, de modo especial, las
circunstancias de hecho de indudable trascendencia para determinar y valorar el negocio jurídico”.

Conclusión

El cierre del instrumento ya no debe aparecer en cláusulas. Aquí el Notario debe dar fe de todo lo
expuesto, con una sola vez que lo haga en toda la escritura es suficiente; como también de los
documentos que tiene a la vista relativos al acto o contrato, identificaciones, títulos, etc.

En las advertencias del cierre: los efectos legales del acto o contrato y la obligación que tienen de
presentar el testimonio al registro respectivo. (Arto. 29 numeral 11).

El otorgamiento, comprende la lectura, la cual obligadamente debe hacer el Notario; salvo los
casos de testamentos, en que el testador tiene el derecho de designar a la persona que debe leer
el testamento, de no hacerlo él mismo. (Arto. 42 numeral 6)

Además de la lectura, recibir la ratificación y aceptación por medio de las firmas. (Arto. 29 numeral
10).

El otorgamiento, según expresa Salas: “Es la proclamación que hacen las partes de la paternidad
de sus declaraciones y del negocio realizado”.

La autorización, que consiste en la firma del Notario, precedida de las palabras “ANTE MI”. (Arto.
29 numeral 12). En este momento nace la escritura pública autorizada.

La autorización es, según Nuñez Lagos: “La asunción de la paternidad del instrumento por parte
del Notario.

El sello del Notario, no lo exige nuestro Código de Notariado, para la autorización de la escritura,
quedando a discreción del Notario si lo coloca o no. Al respecto resulta de conveniencia estampar
el sello, en especial en los casos en que el encabezamiento de la escritura el Notario omite su
nombre.

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