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Aparato Digestivo

El aparato digestivo incluye el tracto gastrointestinal y órganos como el hígado y el páncreas, y su función es descomponer alimentos y absorber nutrientes. Existen diversas enfermedades que pueden afectar este sistema, como la ERGE, el síndrome del intestino irritable y la enfermedad celíaca, cada una con síntomas y tratamientos específicos. Además, se destacan la importancia de una dieta equilibrada, la hidratación y el ejercicio para mantener la salud digestiva.

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Aparato Digestivo

El aparato digestivo incluye el tracto gastrointestinal y órganos como el hígado y el páncreas, y su función es descomponer alimentos y absorber nutrientes. Existen diversas enfermedades que pueden afectar este sistema, como la ERGE, el síndrome del intestino irritable y la enfermedad celíaca, cada una con síntomas y tratamientos específicos. Además, se destacan la importancia de una dieta equilibrada, la hidratación y el ejercicio para mantener la salud digestiva.

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El Aparato Digestivo

El aparato digestivo está formado por el tracto gastrointestinal, también llamado


tracto digestivo, y el hígado, el páncreas y la vesícula biliar. El tracto gastrointestinal
es una serie de órganos huecos unidos en un tubo largo y retorcido que va desde
la boca hasta el ano. Los órganos huecos que componen el tracto gastrointestinal
son la boca, el esófago, el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso y el
ano. El hígado, el páncreas y la vesícula biliar son los órganos sólidos del aparato
digestivo.
El intestino delgado tiene tres partes. La primera parte se llama duodeno. El yeyuno
está en el medio y el íleon está al final. El intestino grueso incluye el apéndice, el
ciego, el colon y el recto. El apéndice es una bolsita con forma de dedo unida al
ciego. El ciego es la primera parte del intestino grueso. El colon es el siguiente. El
recto es el final del intestino grueso

¿Cómo funciona el aparato digestivo?


Cada parte del aparato digestivo ayuda a transportar los alimentos y líquidos a
través del tracto gastrointestinal, a descomponer químicamente los alimentos y
líquidos en partes más pequeñas, o ambas cosas. Una vez que los alimentos han
sido descompuestos químicamente en partes lo suficientemente pequeñas, el
cuerpo puede absorber y transportar los nutrientes adonde se necesitan. El intestino
grueso absorbe agua y los productos de desecho de la digestión se convierten en
heces. Los nervios y las hormonas ayudan a controlar el proceso digestivo.
¿Qué enfermedades puede tener?
1. Enfermedad del Reflujo Gastroesofágico (ERGE)
La Enfermedad del Reflujo Gastroesofágico (ERGE) es un desorden digestivo que
ocurre cuando los contenidos digestivos, comida o fluidos, vuelven del estómago
hacia el esófago. A pesar de que las personas con asma son más propensas a sufrir
del reflujo gastroesofágico, esta patología afecta a personas de todas las edades,
tanto a niños como adultos.
El síntoma más habitual cuando se padece de reflujo es tener una sensación de
quemazón en el pecho, es decir, lo que se conoce como acidez. Otros síntomas
relacionados con la ERGE son la regurgitación, lo que coloquialmente se conoce
como cuando una comide «se repite», exceso de salivación, dificultad o dolor al
tragar o tener una mala respiración, entre otros.
2. Síndrome del Intestino Irritable o colon irritable
El Síndrome del Intestino Irritable (SII), también conocido como colon irritable, se
trata de un trastorno funcional que genera dolor abdominal y cambios en el intestino.
Esta patología afecta al intestino grueso y los principales síntomas que produce el
SII son dolor abdominal, hinchazón abdominal y estreñimiento, diarrea o ambos.
El colon irritable se encuentra entre las 10 enfermedades más difíciles de
diagnosticar, además que el diagnóstico se realiza mediante una serie de pruebas
invasivas como la colonoscopia.
Por otra parte, en caso de tener síntomas como diarreas nocturnas, sangre en las
deposiciones o en caso de perder peso continuadamente, habría que consultar un
especialista porqué son síntomas de alarma.
3. Intolerancia a la lactosa
La intolerancia a la lactosa es un problema digestivo común, en el que la persona
es incapaz de digerir por completo el azúcar, la lactosa, de los lácteos. En concreto,
el sistema digestivo de una persona que no tienen intolerancia a la lactosa es capaz
de dividir la lactosa en dos tipos de azúcares: glucosa y galactosa que son
fácilmente absorbidas por el torrente sanguíneo. En los intolerantes a la lactosa esta
permanece en el sistema digestivo causando los síntomas relacionados con la
intolerancia.
Entre las personas intolerantes a la lactosa los síntomas pueden aparecer a las
pocas horas de consumir alimentos que la contengan. Destacan las náuseas, la
diarrea, la distensión abdominal i las flatulencias.
Dato Adicional
Se estima que cerca del 60% de la población adulta tiene algún grado de
intolerancia, aunque la reacción al consumo de productos con lactosa es muy dispar
entre la población. Así, hay personas que pueden beber un vaso de leche sin
problemas, mientras que hay otras que con el consumo de muy poca cantidad ya
se encuentran mal.
4. Enfermedad Celíaca
La enfermedad celíaca es de tipo inmunológico y se trata de una respuesta del
cuerpo a la ingesta de determinados alimentos que contienen gluten, una proteína
presente en el trigo, la cebada y el centeno. El hecho de consumir productos con
gluten activa el sistema inmunológico del intestino delgado.
Los síntomas de la enfermedad celíaca se pueden confundir con los del colon
irritable ya que también se puede presentar con diarrea, vómitos o hinchazón, entre
los más destacados. La falta de absorción de los nutrientes que conlleva esta
patología, puede afectar al desarrollo físico en niños.
No hay un tratamiento para curar esta enfermedad, pero los síntomas pueden
sobrellevarse siguiendo una dieta sin gluten, siempre bajo la supervisión de un
especialista. Entre las alternativas a los alimentos con gluten se encuentran la
quinoa, las lentejas y las harinas de maíz y soja.
5. Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII)
La Enfermedad Inflamatoria Intestinal se caracterizan por desarrollar inflamación
crónica en el tubo digestivo. Las enfermedades más conocidas dentro de la EII son
la Enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa. Ambas se producen por una
desregulación del sistema inmune, y son trastornos orgánicos de carácter crónico
que alternan períodos de actividad y remisión.
La Colitis Ulcerosa tiene como característica la inflamación en la pared del intestino
grueso. Los síntomas relacionados con la colitis son la diarrea con sangre y
mucosidades, la fiebre y el dolor y la distención abdominal.
Por su parte, la Enfermedad de Crohn puede aparecer en cualquier parte del
sistema digestivo, aunque afecta más frecuentemente el íleon distal y el colon. Lo
síntomas son: dolor abdominal recurrente, diarrea, fiebre, fístulas y abscesos y
masas abdominales palpables. Una sintomatología muy variada y que puede
conllevar a la confusión con otras enfermedades.
¿Cómo cuidarlo?
Dieta equilibrada y rica en fibra: incluir en la dieta una variedad de frutas, verduras,
legumbres y granos integrales proporciona nutrientes esenciales y asegura una
ingesta adecuada de fibra. Esta ayuda a mantener un tránsito intestinal regular y
previene problemas como el estreñimiento.
Hidratación constante: el agua es un componente clave en la digestión. Ayuda a
disolver nutrientes y fibras, facilitando su paso a través del sistema digestivo. Beber
suficientes líquidos también puede prevenir el estreñimiento y mantener el equilibrio
de los fluidos corporales.
Ejercicio regular: la actividad física es esencial no solo para la salud general, sino
también para el sistema digestivo. El ejercicio regular estimula el tránsito intestinal
y puede ayudar a prevenir el estreñimiento y reducir el riesgo de enfermedades
digestivas.
Comer despacio y consciente: tomarse el tiempo para masticar bien los alimentos
y comer sin prisas es un hábito saludable para el aparato digestivo y puede mejorar
significativamente la absorción de nutrientes. También ayuda a prevenir problemas
como la indigestión y la sobrecarga del sistema digestivo.
Evitar alimentos y hábitos irritantes: alimentos altamente procesados, grasos,
picantes o con alto contenido de azúcar pueden irritar el sistema digestivo.
Asimismo, es recomendable evitar el consumo excesivo de alcohol y tabaco, que
pueden afectar negativamente la salud digestiva.
¿Qué es una ostomía?
La ostomía es un procedimiento quirúrgico que crea una apertura artificial (estoma)
en el cuerpo para permitir la eliminación de desechos corporales cuando las vías
naturales no pueden cumplir esta función debido a enfermedades, lesiones o
malformaciones congénitas. Este procedimiento puede ser temporal o permanente,
dependiendo de la naturaleza y severidad de la condición que lo requiere.
¿Cuándo se necesita una ostomía?
Las ostomías pueden ser temporales o permanentes, dependiendo del problema
que tenga el paciente. Se pueden realizar por distintas causas, como cáncer de
colon o recto, enfermedades inflamatorias intestinales (como la colitis ulcerosa o la
enfermedad de Crohn), traumatismos, infecciones graves o malformaciones
congénitas. En algunos casos, la ostomía es necesaria para salvar la vida del
paciente y permitir que el sistema digestivo o urinario se recupere.
Tipos principales de ostomías
Existen tres tipos principales de ostomías, según el órgano que esté afectado:
 Una colostomía implica la creación de un estoma en el colon (intestino
grueso) para desviar las heces hacia una bolsa recolectora externa. Este tipo
de ostomía se realiza a menudo como resultado de enfermedades como el
cáncer de colon, enfermedad diverticular complicada, obstrucciones
intestinales o lesiones traumáticas. El objetivo es permitir que el tracto
digestivo inferior descanse o se cure, o cuando se ha tenido que resecar una
parte del colon.
 La ileostomía, por otro lado, implica la creación de un estoma en el íleon (la
última sección del intestino delgado), permitiendo que el contenido intestinal
se desvíe directamente desde el intestino delgado a una bolsa recolectora
externa. Este procedimiento se realiza frecuentemente en pacientes con
enfermedad de Crohn severa, colitis ulcerosa o cáncer de intestino.
 La urostomía, o derivación urinaria, se realiza para desviar la orina del tracto
urinario a una bolsa recolectora externa a través de un estoma. Esto se
requiere cuando la vejiga no puede almacenar o evacuar orina de manera
segura debido a condiciones como el cáncer de vejiga, defectos congénitos
significativos o daño severo a la vejiga.
Cada tipo de ostomía tiene cuidados específicos, pero todas requieren una correcta
higiene y manejo del estoma.
¿Qué es gastronomia?
Es un procedimiento médico que implica la inserción de una sonda directamente en
el estómago a través de la pared abdominal. Esta sonda permite la administración
de alimentos, líquidos y medicamentos directamente al estómago, lo que resulta útil
para pacientes que no pueden alimentarse por vía oral.
Gastronomía aplicada al cuidado de la salud
La gastronomía no se limita a preparar alimentos, sino que involucra el diseño,
preparación, presentación y adecuación de la comida según las necesidades
clínicas, nutricionales y emocionales del paciente. Una alimentación adecuada
puede ayudar a prevenir complicaciones, mejorar la recuperación y contribuir al
bienestar general. Por eso, el conocimiento gastronómico es cada vez más valorado
dentro del entorno sanitario.
Tipos de dietas terapéuticas
El personal de enfermería debe estar familiarizado con las dietas hospitalarias, que
se adaptan a las distintas patologías. Algunas de las más frecuentes son:
Dieta blanda: para pacientes con problemas digestivos o postoperatorios.
Dieta diabética: controlada en azúcares y carbohidratos.
Dieta hiposódica: baja en sodio, para pacientes con hipertensión o insuficiencia
cardíaca.
Dieta hiperproteica o hipocalórica: según el estado nutricional del paciente.
Alimentación enteral: cuando el paciente no puede comer por boca, se administra
a través de sondas.

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