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Discurso Belgrano

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DISCURSO DEL GOBERNADOR BINNER EN EL DÍA DE LA

BANDERA
La celebración del Bicentenario es inmejorable excusa para recordar
con admiración a uno de los hombres más significativos del
movimiento emancipador. Fue un gran precursor de la ilustración de
la mujer, la idea de un desarrollo económico nacional, la defensa de
lo que hoy llamamos medio ambiente, la educación, la promoción de
las ciencias y las artes. Humanista brillante, uno de los hombres más
cultos de su tiempo, fue también, como militar, un jefe humanitario y
sensible, justo con sus tropas, generoso con los enemigos,
magnánimo y modesto en el triunfo, firme "como la roca del mar"
incluso en las peores derrotas.

La figura del General Belgrano encarna los ideales de mayo y por ello es uno de los
padres de la Patria. Su legado sigue aún vigente y es materia pendiente de todos los
argentinos. En la síntesis de su pensamiento expresaba:

1) En la educación. Educación primaria gratuita para todos. Especial atención para las
mujeres, que como madres son las primeras maestras de los hijos de la patria. Vinculó
a su vez la educación con los oficios que constituyen la máquina productiva del país:
agricultura, ganadería, industria y comercio. Sin una educación a la altura de las
necesidades económicas del país, nada podrá ser hecho. Belgrano es el primer
educador de la nación.

2) En la producción. Belgrano era un estudioso de las posibilidades económicas del


país, y sabía que sin un desarrollo de sus potencialidades productivas, ninguna
independencia era posible.

3) En la justicia. Bregó por un sistema de Justicia para todos en un plano de igualdad,


y no solamente para los ricos, como era durante la época colonial. Fue uno de los
primeros hombres que en nuestro país supo ver hasta qué punto la justicia espiaba por
debajo de la venda que le cubría los ojos, y uno de los primeros, también, en haber
sufrido la injusticia justamente por denunciarla. Como él mismo dijo: “Debemos
marchar por el sendero de la razón y la justicia, a pesar de la ingratitud”.

4) En la nueva organización del Estado. Belgrano fue uno de los primeros hombres
preocupados por dar una forma organizada y racional al nuevo Estado, consciente de
que sin ello, una vez más, medran, se enriquecen y se favorecen los poderosos, y
penan, sufren y se hunden más en la injusticia los que carecen de los medios
materiales para hacer frente a la vida y de los medios legales para defenderse.

5) En la Nación como idea de lo colectivo. Cuando la gran mayoría de la gente


pensaba en términos de ciudades o a lo sumo de provincias, Belgrano veía ya los
problemas en términos de Nación. Sabía que el único modo de lograr una
independencia sustentable era fortaleciendo el espíritu de nación como comunidad de
intereses, de valores y de símbolos espirituales y materiales que sustenten un
entusiasmo común.

6) En los impuestos. Es uno de los primeros en haber insistido en el país con el


impuesto a las ganancias como instrumento necesario de la empresa común: todos
deben aportar a esa empresa, y cada uno en proporción a los beneficios que el país
les permite y les permitirá disfrutar.
7) En la austeridad. Valga sólo un ejemplo: ya en 1811 Belgrano resigna la mitad de su
sueldo de General de la Nación para aportar a la causa común. Más tarde donará la
totalidad del premio con que las autoridades nacionales quisieron recompensarlo,
exigiendo que con ello fueran construidas escuelas en el norte del país, el mismo norte
que él había defendido con las armas, debía ahora ser defendido con escuelas. En las
puertas de la muerte, pobre y aún miserable, pagó al médico que lo atendió con su
propio reloj. De todo se había despojado en beneficio de la patria.

8) En la humildad y dignidad. Belgrano es el que dijo que para morir por la patria no
necesitaba ser General; le bastaba con ser soldado. Desde todos los puestos de
trabajo, desde el más humilde hasta el más encumbrado, se puede servir a la patria.
Esa es también una lección que nos dejó Manuel Belgrano. La Bandera de Belgrano
sintetizaba y sintetiza todos esos ideales.

Un 20 de junio como hoy, de 1820, murió el hombre Manuel Belgrano, el que nos dio
bandera, pero no murieron los ideales a los que consagró su vida: Educación, Estado,
Justicia Social, Producción, Austeridad, Solidaridad, Humildad y Dignidad.

Este 20 de junio del Bicentenario es un día apropiado para que renovemos todos, en
cada rincón del país, un profundo compromiso por poner en alto las banderas de una
Argentina libre, igualitaria, solidaria, justa y transparente.

Para levantar esas banderas debemos cantar la canción del convivir, la canción del
nosotros, la de la argentina en celeste y blanco, de la argentina de todos los
argentinos comprometidos con las necesidades del presente y la construcción del
futuro al que nos invita nuestro tiempo histórico, como mujeres y hombres del
Bicentenario.

Muchas gracias.
La Bandera, esa que saludamos cada mañana, es el símbolo de la Patria. Es
la manera de nombrar y dibujar algo que no tiene una forma precisa. La
Patria es así, tan difícil de mostrar que necesita una Bandera. Nada fácil,
pues la Patria no tiene un solo color ni un solo sabor; tiene muchos. Todos
los colores; todos los sabores. Bien distinta de las banderas que tenían los
reyes y los altos nobles: solo el mustio matiz y el rancio aroma de sus
privilegios. Nuestra Bandera en cambio tiene dos colores a la vista, pero
esconde todo un arco iris dentro. Si la vemos bien se parece mucho a
aquella, la bandera de los pueblos andinos, a quienes Belgrano les dedicó el
Sol de la celeste y blanca.
Ahora bien… ¿qué es la Patria? La Patria es en principio el lugar donde
estamos, el suelo que pisamos. Es la cuna donde nacen nuestros hermanos
y hermanas, donde florece todo lo que hace posible nuestra existencia. Por
eso la Patria es el hogar de nuestra familia y también la casa de nuestros
vecinos, no importa cuán lejos hayan nacido. La Patria es también el
colectivero que me lleva a la escuela, son los albañiles que levantaron estos
edificios, los campesinos que cultivan lo que nos da de comer, las
enfermeras que luchan diariamente del lado de la vida, los que limpian cada
rincón con el sudor de su frente para que nadie se enferme, los que cortan y
cosen la ropa que nos abriga, los pescadores que conversan con la luna, los
pintores que embellecen la mirada, las maestras, los músicos, las cocineras,
los amadores del pan ganado altivamente.
Cuando vemos la Bandera, los vemos a ellos. La Patria es la humanidad que
está más cerca de nuestro corazón y es el tapiz que los cobija e ilumina. Por
eso la Patria es también Matria: es Madre. Es partera de vida. Es alimento,
manantial de calor. La Patria es la Tierra, la Madre Tierra.
Por eso nuestra Bandera también es el manto de la Pachamama, es el
estandarte de Libertad que guía al pueblo en sus sueños de ser cada vez
más.
Cuidar la Tierra, cuidar la Pacha, es cuidar la Patria. Cuando prometemos
lealtad a la Bandera, estamos prometiendo respetar y cuidar lo que nos
rodea, el suelo, el cielo, nuestros hermanos y hermanas. Y, como bien
dijeron los chicos de 4º reflexionando sobre la canción que cantarán: cuidar
la Pacha es también cuidarnos a nosotros mismos.
Esta interesante idea de Patria no marca fronteras para dividir. Al contrario,
las borra. La Madre Tierra no tiene límites trazados en escritorios. Su único
mapa son las montañas, los ríos y los pueblos hermanos.
Belgrano lo vio muy claro cuando creó la Bandera. Él sabía que sin los
pueblos americanos no había liberación. Por eso miró al continente y
encontró el Sol de los Incas, esa civilización gigante, y lo puso en el centro
de la bandera. Ese sol que justo por estos días comienza su viaje de
regreso. La noche de San Juan y sus fogatas, el Willka Kuti aymara, el Inti
Raymi quechua, la fiesta del sol niño que vuelve a crecer, a agrandar los
días y acortar las noches; el wiñoy tripantu mapuche, la nueva salida del
sol. Hasta eso parece haber pensado Don Manuel al dejarnos.
Hoy los chicos y chicas de 4º prometen respeto y lealtad a la Bandera; es
decir, a todas esas ideas y convicciones. No es poco. Sabemos que es una
gran responsabilidad, a veces hasta una carga, pero les decimos también
que es un bellísimo gesto de generosa entrega y una tarea llena de
recompensas para el alma, como lo es cualquier acto de amor

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