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INSTITUTO DE EDUCACIÓN SUPERIOR “PROF. EDUARDO A.

FRACCHIA”

CARRERA: PROFESORADO DEINGLÉS

ESPACIO CURRICULAR: INTRODUCCIÓN A LA ALFABETIZACIÓN ACADÉMICA

ALFABETIZACIÓN ACADÉMICA

¿Qué es y qué no es la alfabetización académica?


El concepto de alfabetización académica se viene desarrollando en el entorno anglosajón desde
hace algo más de una década. Señala el conjunto de nociones y estrategias necesarias para
participar en la cultura discursiva de las disciplinas, así como en las actividades de producción y
análisis de textos referidas para aprender en la universidad. Apunta, de esta manera, a las prácticas
de lenguaje y pensamiento propias del ámbito académico superior. Designa también el proceso por
el cual se llega a pertenecer a una comunidad científica y/o profesional, precisamente en virtud de
hacerse propio de sus formas de razonamiento instituidas a través de ciertas convenciones del
discurso. Como puede notarse, la noción tiene dos significados: uno sincrónico, que se refiere a las
prácticas y representaciones características de una determinada comunidad, y otro diacrónico, que
atañe al modo a través del que se logra ingresar como miembro de ella. Ambos significados están
contenidos en el término literacy.
Ahora bien, la fuerza del concepto alfabetización académica radica en que pone de manifiesto
que los modos de leer y escribir – de buscar, adquirir, elaborar y comunicar conocimiento – no son
iguales en todos los ámbitos. Advierte contra la tendencia a considerar que la alfabetización sea
una habilidad básica, que se logra de una vez y para siempre. Cuestiona la idea de que aprender a
producir e interpretar lenguaje escrito es un asunto concluido al ingresar en la educación superior.
Objeta que la adquisición de la lectura y escritura se completen en algún momento. Por el
contrario: la diversidad de temas, clases de textos, propósitos, destinatarios, reflexiones implicadas
y contextos en los que se lee y escribe plantean siempre a quien se inicia en ellos nuevos desafíos y
exigen continuar aprendiendo a leer y a escribir. De hecho, se ha comenzado a hablar en plural de
las alfabetizaciones. Existen distintas culturas en torno de lo escrito y la cultura académica es una
de ellas. Se trata de una cultura compleja, que suele permanecer implícita en las aulas
universitarias. Como muestra de su especificidad es posible comprobar diferencias significativas
entre las tareas de lectura y escritura demandadas en el nivel universitario respecto del secundario
(Vardi, 2000). Estas diferencias en la naturaleza atribuida al saber y en los usos que se exigen de
este configuran culturas particulares que se traslucen en ciertas maneras de leer y escribir. El
problema con la cultura académica es que tampoco es homogénea. La especialización de cada
campo de estudio ha llevado a que los esquemas de pensamiento, que adquieren forma a través de
lo escrito, sean distintos de un dominio a otro.
A mi juicio, el concepto de alfabetización académica resulta productivo, pero también
arriesgado. En el primer caso, permite designar y, concomitantemente, pensar en un campo de
problemas de forma novedosa. El hecho de que en poco tiempo el vocablo haya comenzado a
circular por los trabajos de algunos colegas es un indicador de la potencialidad heurística de la
expresión. Sin embargo, hay algo que puede preocupar de este fácil acogimiento del rótulo: el
riesgo de que sea un nuevo nombre, como tantos otros en el ámbito educativo, que sirva solo para
cambiar la fachada de lo que hacemos en clase. Desafortunadamente, ese ha sido el destino de
muchos conceptos emanados de la investigación cuando han sido transpuestos al quehacer
docente.
Los sentidos originalmente disruptivos de tales términos resultan asimilados a las tradiciones
vigentes en las instituciones, y así neutralizados. Para evitar que la expresión acapare el interés del
concepto en desmedro de su potencial transformador de las prácticas de enseñanza, cabe aclarar
que, desde las corrientes teóricas que acuñaron esta noción, no es posible alfabetizar
académicamente en una única materia ni en un solo ciclo educativo. La alfabetización académica no
es una propuesta para remediar la (mala) formación de quienes llegan a la universidad. Por ello,
alfabetizar académicamente no significa en estas páginas transmitir un saber elemental, separado
del contenido sustantivo de las materias, transferible a cualquier asignatura. Alfabetizar implica, en
cambio, que cada una de las cátedras esté dispuesta a abrir las puertas de la cultura de la disciplina
que enseña para que de verdad puedan ingresar los estudiantes, que provienen de otras culturas.
De acuerdo con lo anterior, este libro no propone incluir la enseñanza de la lectura y la
escritura en las materias sólo porque los estudiantes lleguen mal formados ni por el interés en
contribuir a desarrollar las habilidades discursivas de los universitarios como un fin en sí mismo. Por
el contrario, plantea integrar la producción y el análisis de textos en la enseñanza de todas las
cátedras porque leer y escribir: forman parte del quehacer profesional/ académico de los
graduados que esperamos formar y porque elaborar y comprender escritos son los medios
ineludibles para comprender los contenidos conceptuales de las disciplinas que estos graduados
también deben conocer.

1) Reflexionamos:

¿Qué es leer?

Diversas disciplinas se han preguntado qué es leer y han intentado describir algunas de sus
características. Entre ellas, la teoría semiótica, ya que la lectura implica la interpretación de signos
por parte del lector; la Psicología Cognitiva, ya que en la comprensión lectora se ponen en juego
operaciones mentales complejas, como también la Historia social, dado que la lectura es una
práctica históricamente condicionada y orientada por las ideas y las finalidades que los distintos
grupos sociales se fijan respecto de ella.
Los estudios cognitivos has destacado el carácter procesual de la lectura: leer es, desde esta
óptica, un proceso cognitivo que involucra una serie de subprocesos que el lector va realizando a
medida que avanzan en el texto. Entre ellos, la recuperación de información previa sobre el tema,
la formación de hipótesis acerca de lo que va a leer, la jerarquización de la información, el
procesamiento de los nuevos datos y su puesta en relación con los ya almacenados. Desde esta
óptica, leer ha sido definido como una actividad de formulación y verificación de hipótesis: antes de
comenzar a leer y a medida que la lectura comienza, el lector va formulando hipótesis acerca de lo
que va a leer: por otro lado, avanza en la lectura por la necesidad o el deseo de obtener
información nueva. De modo que, a medida que el lector va incorporando la información nueva que
el texto le brinda, va confirmando o desechando las hipótesis iniciales. En esta dinámica, los
conocimientos previos, que el lector tiene almacenados en su memoria – brindarían los esquemas
para dar sentido a lo nuevo, en el que se ha realizado una jerarquización ya que no es posible
retenerlo todo.
El semiólogo italiano Humberto Eco pensó la lectura, en términos semióticos, como un
proceso de comunicación entre el texto y el lector. En esa comunicación, según Eco, el texto adopta
la actitud de un “mecanismo perezoso”, no dice todo acerca de sí mismo, deja muchas cosas sin
explicitar, lo que exige el lector asumir un rol sumamente activo. La tarea del lector consistiría
fundamentalmente en hacer inferencias, en reponer o completar lo que el texto no dice, pero da a
entender (…) para Eco la lectura es un proceso comunicacional en el que a partir de la interacción
lector / texto se produce sentido.
Otra disciplina, la Psicología Social, ha hecho también aportes muy valiosos al campo de la
investigación sobre la lectura, en especial a partir de sus estudios sobre las presentaciones sociales,
a las que define como esquemas socialmente “elaborados que determinan la percepción y la
valoración de lo real”. Desde este enfoque, se hace hincapié en las representaciones (o sea en las
ideas, en el conjunto de creencias y valores) sobre el mundo que poseen los grupos sociales, ya que
se considera que estas son orientadoras del tipo de práctica que encaran los grupos, y del modo en
que deben llevarlas a cabo. Así, en cuanto a la lectura, se ha señalado que las representaciones
acerca de lo que es leer difieren en los distintos grupos sociales, y en las distintas esferas de la
praxis social, e inciden en el modo en que los sujetos encaran sus lecturas, en la finalidad que le
otorgan, en los objetos que seleccionan para ser leídos, e incluso, en las operaciones cognitivas que
despliegan para hacerlo, entre otros.
Desde esta perspectiva, presente en los estudios realizados por la historia social de la
lectura, esta es concebida como una praxis social, determinada histórica y culturalmente.
Creemos entonces, a partir de los aportes de las distintas disciplinas acerca de lo que es leer,
que el estudiante universitario desarrollará su capacidad interpretativa en la medida en que
aprenda a controlar sus propios procesos cognitivos involucrados en la lectura; en la medida en que
adquiera conocimiento sobre las características de los textos a leer y en general sobre el lenguaje,
para que pueda llevar a cabo su “cooperación” con el texto; y en la medida en que tenga claro su
rol como lector, cómo y para qué se espera que lea. Una representación clara de la situación de
lectura y de la finalidad de la tarea contribuye a superar los obstáculos que se presentan.
Arnoux, E. (2002), la lectura y la escritura en la universidad, Buenos Aires, Eudeba, p 8
Intenciones de lectura y modos de leer
Como habrán podido observar por lo que han venido trabajando, no siempre se lee con la
misma finalidad. Por ejemplo: cuando se busca una información determinada se lee para buscar datos
y ese modo de leer recibe el nombre de lectura extractiva. En cambio, cuando se analiza y estudia
un tema se hace una lectura llamada reflexiva. Una y otra son diferentes, requieren diferente
duración, y diferente calidad y grados de atención.
Ahora bien, en los estudios superiores, donde se utilizan los textos de estudio también
llamados académicos, la finalidad de la lectura no es solamente extraer datos, sino que es necesario
hacer una lectura reflexiva y crítica. Este tipo de lectura es la que se hace con la finalidad de
adquirir conocimientos, analizar problemas, formar juicios críticos. De modo que se lee con más
atención y dando más importancia a las ideas y conceptos que a la extracción de datos. Esta es la
lectura que se requiere cuando se cursan estudios universitarios y terciarios.
Esa lectura se caracteriza porque:
 Tiene como finalidad la adquisición de conocimientos con exactitud crítica.
 Requiere un modo particular de lectura, denominada reflexiva y crítica.
 Se aplica a los textos académicos o de estudio.

PASOS DE LA LECTURA DE ESTUDIO

Muchas veces, la tarea de estudiar se torna problemática. ¿Cómo se pueden buscar las fuerzas
para superar esta clase de problemas?
La aplicación de técnicas de estudios es útil para hacer más fácil y menos pesada la tarea escolar.
Las técnicas de estudio son estrategias destinadas a lograr que sea más sencillo comprender lo leído:
se ahorra tiempo, y el estudio se transforma en un proceso más dinámico y, por lo tanto, menos
trabajoso.
La lectura de estudio, es decir, la que tiene como finalidad la comprensión y el aprendizaje de los
contenidos de las materias, tiene tres pasos.

Prelectura Consiste en un vistazo rápido, una lectura completa del


material, que permite captar el tema general del texto.

Lectura comprensiva Implica determinar cuáles son las ideas centrales.

Pos-lectura Se lleva a cabo generando un esquema, resumen, cuadro o


síntesis que refleje lo comprendido.
¿QUÉ DEBES HACER SI EN LAS CONSIGNAS TE APARECEN ESTOS TÉRMINOS?

ANALIZAR: descomponer en partes un todo y considerarlas de a una.


COMPARAR: señalar las semejanzas y diferencias entre dos o más cosas o ideas, siempre teniendo
en cuenta los mismos aspectos o criterios.

CRITICAR: formular un juicio, apoyando o rechazando una afirmación y respaldarlo con


argumentos.
DEFINIR: establecer el significado preciso de una expresión.

DESCRIBIR: enumerar ordenadamente las características más importantes de una cosa, hecho o
situación.
EJEMPLIFICAR: mencionar casos que correspondan a una idea.

ENUNCIAR: formular con precisión y brevedad una idea, teoría o principio.

ILUSTRAR: representar una idea mediante un dibujo.

INTERPRETAR: traducir a otro lenguaje más claro.

RELACIONAR: establecer las conexiones que unen dos cosas o ideas (conexiones: causa – efecto,
medio – fin, motivo - acción, antecedente – consecuente).
CLASIFICAR: agrupar en clases, un conjunto de cosas.

JUSTIFICAR: dar un fundamento de las respuestas seleccionadas como verdaderas o falsas.

CUESTIONAR: formular preguntas o problemas convenientes, que pongan en entredicho un juicio o


teoría.

RESUMIR: enunciar brevemente un tema respetando el orden y el lenguaje original del cual se toma
el resumen.

SINTETIZAR: enunciar brevemente lo esencial de un tema, organizándolo de un modo personal.

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