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Historia de Terror

Texto narrativo

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Andrea Zamora
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En el corazón de San Luis Potosí, la Real de Catorce era un lugar donde el tiempo

parecía detenerse.Una vez un próspero centro minero, sus calles empedradas y


casa de piedra contaban historias de riqueza y ambición.Donde las calles están
desiertas con solo el sonido del viento sonar entre los árboles como un chiflido que
resuena por el pueblo abandonado, sintiendo la energía mal del lugar.
Un joven llamado Jack que siempre a tenido una gran curiosidad hacia lo
desconocido.Un día, escuchó rumores de una leyenda sobre un pueblo fantasma
cerca del desierto de San Luis Potosí, un lugar que había sido abandonado tras un
trágico eventos hace más de un siglo.Además de escuchar los rumores de las
leyendas sobre los tesoros escondidos en las montañas. Intrigado Jack decidió
que debía explorar la Real de Catorce después de escuchar las leyendas sobre
los tesoros escondidos en las montañas.Con la esperanza de encontrar dinero,
objetos con un alto precio que le permitiera cambiar su vida, Jack teniendo las
expectativas altas en su viaje empezó a planificar su plan para poder explorar a
fondo ese pueblo fantasma sin saber los peligros que se encontrara en su viaje
por la guía de su codicia y su curiosidad sobre ese tal pueblo fantasma.
Armado con solo una linterna y su cámara, Jack se adentró en el bosque. Los
árboles, altos y enmarañados, parecían susurrar advertencias mientras se
acercaba al pueblo. Tras horas de caminata, finalmente llegó a su destino: casas
en ruinas, ventanas rotas y un aire de desolación que lo envolvía.Al principio sintió
una gran curiosidad sobre el pueblo pero a medida en que avanzaba el pueblo se
volvia cada vez más oscuro a medida que pasaban las horas en aquel pueblo
abandonado.
Mientras caminaba por las calles desiertas, la atmósfera se tornaba cada vez más
inquietante. Las sombras parecían moverse a su alrededor, y una extraña
sensación de ser observado lo invadió. Jack tomó algunas fotos, intentando
capturar la belleza melancólica de lo que había sido aquel lugar.
De repente, un frío intenso lo envolvió dejándolo un escalofrío que recordé su
columna vertebral. Se detuvo y, al mirar a su alrededor, notó una figura difusa al
final de la calle. Al acercarse, la figura se desvaneció, pero dejó tras de sí un leve
susurro: "Ve a casa". Ignorando la advertencia, Jack continuó explorando.
Entró en lo que había sido la escuela del pueblo. Las paredes estaban cubiertas
de polvo y telarañas, pero en el aire había una extraña electricidad. En una de las
aulas, encontró un viejo pupitre con un cuaderno desgastado. Abriéndolo, vio
dibujos de niños y, entre ellos, una inquietante representación de un ser oscuro
con ojos brillantes. De pronto, las luces de su linterna comenzaron a parpadear.
Jack sintió un escalofrío recorrerle la espalda y decidió en buscar más lugares ya
que no encontraba nada interesante en esa escuela. Sin embargo, al salir, se dio
cuenta de que el camino que había seguido para entrar parecía haber cambiado.
Las casas estaban más cerca y el bosque parecía haber crecido, atrapándolo.
En su desesperación, corrió hacia una de las casas, buscando refugio. Al entrar,
una risa infantil resonó en el aire, seguida de un susurro: "No puedes irte". Las
sombras se alargaban y se retorcían, y Jack se dio cuenta de que no estaba solo.
Figuras de niños aparecieron, sus rostros pálidos y sus ojos vacíos. Desesperado,
Jack intentó salir, pero la puerta estaba cerrada. Las figuras se acercaban
lentamente, susurrando palabras que no podía entender. En un último intento,
levantó su linterna, iluminando el rostro de uno de los niños, que sonrió de una
manera perturbadora.
Cuando todo parecía perdido, un estruendo resonó en la casa. Las paredes
comenzaron a temblar y una luz brillante surgió de la entrada. Jack, impulsado por
la adrenalina, corrió hacia la luz. Justo antes de cruzar el umbral, sintió una fría
mano en su brazo, pero logró soltarse y se lanzó hacia la salida.
Cuando pudo salir de la escuela su corazón estaba latiendo rápido por la
adrenalina que acaba de experimentar en esa escuela, con todas sus fuerzas
intento estabilizar su respiración pesada, al escuchar el crujido de unas hojas
secas cerca de el rápidamente busco con la mirada que fue lo que estaba ocasionando
el sonido de las hojas crujir, soltó un suspiro de alivio al ver que solo era una pequeña
ardilla que solo pasaba por ahí.

Volvió a caminar por el pueblo buscando la salida de ese pueblo maldito, entre
todas las casas abandonadas y los grandes árboles que por un momento parecían
que tenían vida, sus grandes ramas de los árboles en movimiento por el viento de
esa anochecer en ese pueblo.Jack traga fuertemente saliva por el miedo de
encontrarse algo peor que de lo que presencio hace unos momentos en la escuela
abandonada, el sigue caminando por pueblo recordando con nervios donde estaba
la salida de ese pueblo fantasma, a medida que avanzaba sentía como si los
árboles de repente tuvieran caras esta como si sus ramas enormes intentaban de
agarrarlo.Jack al ver que cada vez se ponía más oscura la noche en ese pueblo,
enciende su linterna para poder iluminar su camino al momento de apuntar su
linterna hacia el camino vio un niño con la ropa desgastada, Jack se puso pálido
del susto al notar que el niño no tenia ojos.El niño corre hacia dentro de una de las
casa abandonadas mientras rie, Jack sin pensarlo corre de ese lugar, mientras
corre para escapar del lugar se tropiesa con una roca haciendo que caiga de cara
al suelo, se queja del dolor por un momento pero al alzar su mirada y ver a
personas con las mismas características del niño, se levanto lo más rápido que
pudo y empezó a correr, su respiración se volvió más pesada tras que corría más.
Corrió tanto por el miedo que no se dio cuenta del hoyo que había en el suelo al
caer de dice por tomar la decisión de venir a este pueblo, con todo el dolor del
mundo que sentía por la caída se levanta del suelo, agarrando su linterna de
suelo.
Con una linterna en mano, se adentró en la oscuridad, el sonido de sus pasos
resonando en las paredes de piedra. Al principio, todo parecía tranquilo, pero
pronto comenzó a escuchar murmullos lejanos, como si alguien lo estuviera
llamando. La luz de su linterna titilaba, y cada vez que miraba hacia atrás, sentía
que algo lo observaba.
Después de explorar varios túneles, Jack se dio cuenta de que había perdido la
noción del tiempo y, más alarmante aún, no sabía cómo regresar. Las paredes
parecían cambiar a su alrededor, y cada giro lo conducía más profundamente en
la mina. En ese momento, los murmullos se convirtieron en gritos aterradores,
llenos de desesperación. Desesperado, comenzó a correr, pero sus pasos
resonaban con un eco sobrenatural. En un instante, la linterna parpadeó y se
apagó, dejándolo sumido en una oscuridad total. Trató de calmarse, recordando
que debía mantener la calma para encontrar una salida. Sin embargo, el aire se
volvió frío y pesado, y sintió una presencia detrás de él.
Aterrorizado, Jack se dio vuelta y, en la penumbra, vio sombras danzantes, figuras
etéreas de mineros con rostros demacrados. Sus ojos vacíos lo miraban fijamente,
y una voz, que parecía venir de todas partes, le susurró: "¿Por qué has venido?
Este es nuestro hogar ahora."
El miedo se apoderó de él, y comenzó a correr de nuevo, sintiendo que las
sombras lo seguían, acercándose cada vez más. En su desesperación, encontró
una salida, un rayo de luz que prometía la libertad. Sin embargo, al cruzar el
umbral, sintió un tirón en su corazón, como si algo lo mantuviera dentro.
Con un último esfuerzo, Jack salió corriendo y cayó al suelo, jadeando. Miró hacia
atrás y vio la entrada de la mina cerrándose, como si nunca hubiera existido. A
partir de ese día, Jack nunca volvió a ser el mismo. Las pesadillas lo
atormentaban, y los ecos de aquellos gritos nunca lo dejaron en paz. Sabía que,
aunque había escapado, parte de él había quedado atrapada en la mina, entre
sombras y lamentos.

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