Ciencia ficción es la denominación de uno de los géneros derivados de la literatura de
ficción, junto con la literatura fantástica y la narrativa de terror. Algunos autores estiman que
el término es una mala traducción del inglés science fiction y que la correcta es ficción
científica.[1]Nacida como género en la década de 1920 (aunque hay obras reconocibles
muy anteriores) y exportada posteriormente a otros medios, como el cinematográfico,
historietístico y televisivo, tiene un gran auge desde la segunda mitad del siglo xx debido al
interés popular acerca del futuro que despertó el espectacular avance tanto científico como
tecnológico alcanzado durante todos estos años.
Es un género especulativo que relata acontecimientos posibles desarrollados en un marco
imaginario, cuya verosimilitud se fundamenta narrativamente en los campos de las ciencias
físicas, naturales y sociales. La acción puede girar en torno a un abanico grande de
posibilidades (viajes interestelares, conquista del espacio, consecuencias de una
hecatombe terrestre o cósmica, evolución humana a causa de mutaciones, evolución de los
robots, realidad virtual, civilizaciones alienígenas, etc.). Esta acción puede tener lugar en un
tiempo pasado, presente o futuro, o, incluso, en tiempos alternativos ajenos a la realidad
conocida, y tener por escenario espacios físicos (reales o imaginarios, terrestres o
extraterrestres) o el espacio interno de la mente. Los personajes son igualmente diversos: a
partir del patrón natural humano, recorre y explota modelos antropomórficos hasta
desembocar en la creación de entidades artificiales de forma humana (robot, androide,
cíborg) o en criaturas no antropomórficas.
Entre los estudiosos del género no se ha podido llegar a un consenso amplio sobre una
definición formal, siendo este un tema de gran controversia. En general se considera ciencia
ficción a los cuentos o historias que versan sobre el impacto que producen los avances
científicos, tecnológicos, sociales o culturales, presentes o futuros, sobre la sociedad o los
individuos.
Su nombre deriva de una traducción bastante literal del término en inglés, ya que la
traducción apropiada siguiendo las reglas del castellano sería «ficción de/sobre la ciencia»
(dos sustantivos, como el nombre original en inglés), y algunos lo llevan a traducir «ficción
científica» (sustantivo más adjetivo) pero esto sería en inglés «scientific fiction». Si bien
muchos expertos opinan que debería utilizarse este último, ficción científica, el término ya
está arraigado a la cultura popular.
El término original en inglés se escribe con un guion de unión cuando ocupa la función de
un adjetivo o de un complemento. Por ejemplo: science-fiction novel (novela de ciencia
ficción). Para tales casos, en inglés, puede usarse si se lo desea la abreviatura «sci-fi». Este
uso anglosajón del guion ha dado lugar a nuevos malentendidos lingüísticos pues el guion
en español aglutina sustantivos donde el segundo modifica al primero,[4]es decir, al
contrario que en inglés. Por tanto, el uso «ciencia-ficción» en castellano no solo es una falta
de ortografía sino que se distancia aún más del significado original en inglés. En español la
regla ortográfica del término «ciencia ficción», escrito correctamente siempre sin guion, no
es otra que la de la adjetivación del segundo substantivo, como en los términos «hombre
lobo» u «hombre rana», escritos siempre sin guion. En castellano también se utilizan las
iniciales «CF» para referirse al género.
El término «ciencia ficción» fue acuñado en 1926 por Hugo Gernsback (por el cual
se llaman así los Premios Hugo) cuando lo incorporó a la portada de una de las
revistas de narrativa especulativa más conocidas de los años 1920 en Estados
Unidos: Amazing Stories. El uso más temprano del mismo parece datar de 1851 y
es atribuido a William Wilson , pero se trata de un uso aislado y el término no se
generalizó con su acepción actual, hasta que Gernsback lo utilizó de forma
consistente (después de hacer un intento previo con el término «scientifiction», el
cual no llegó a cuajar).
Es muy posible que hoy se usara la palabra «cientificción», pero Gernsback se vio
obligado a vender su primera publicación, que tenía ese nombre. Sin darse cuenta,
había vendido los derechos sobre el término y muy a pesar suyo se vio obligado a
dejar de usarlo y utilizar en su lugar el término «ciencia ficción».
De modo, que hasta el año 1926 la ciencia ficción no existía como tal. Hasta esa
fecha las narraciones que hoy día no dudamos en calificar de ciencia ficción recibían
diversos nombres, tales como «viajes fantásticos», «relatos de mundos perdidos»,
«utopías», o «novelas científicas».
El canadiense John Clute denomina a esta época anterior a la eclosión del género
proto ciencia ficción.