Creencias Y Sociedad
Creencias Y Sociedad
DE LA MUERTE 10
La muerte y el más allá constituyen uno de los enigmas sobre la vida humana que más
inquietudes provocan. En esta unidad intentaremos plantear el problema y esbozar un
sentido positivo de ambas realidades.
CREENCIAS Y SOCIEDAD
CREENCIA EN LA OTRA VIDA, EN EL "MÁS ALLÁ" CREENCIA EN LA EXISTENCIA DE UN CIELO CREENCIA EN LA EXISTENCIA DE UN INFIERNO
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40,2 % 50
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Creen Creen con dudas No creen Creen Creen con dudas No creen Creen Creen con dudas No creen
o no saben o no saben o no saben
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Conoce algunas explicaciones
JOSÉ LUIS CORTÉS, dadas por las diferentes religiones
Abba y Cía. PPC
al sentido de la muerte.
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1 DOS TESTIMONIOS ANTE LA MUERTE
1 Lee estos dos testimonios, Eugenio Ionesco (1912-1994), escritor francés de origen rumano, represen-
sitúate en el personaje de cada tante del “teatro del absurdo” y uno de los dramaturgos más importantes del
uno de ellos. El primero, un escritor siglo XX. Poco antes de morir escribió una larga carta en la que reflexionaba
de renombre al que no le faltó ni la sobre su vida, su enfermedad, la muerte y Dios. Este es un fragmento.
fama ni el reconocimiento. El otro,
un anciano sacerdote que dedicó su
vida a los marginados de las grandes
ciudades, sobre todo de París. Quizá sea Dios quien me ha ayudado en mi vida y en mis esfuerzos
¿Cuál es la actitud que muestran y no me he dado cuenta. Pero he tenido vida, salud, médicos que me
ante la muerte? ¿Qué lugar ocupa sacan del peligro o que han corregido mis excesos.
Dios para cada uno de ellos? A pesar de mis esfuerzos, a pesar de los sacerdotes, jamás he conse-
¿Qué espera Ionesco sobre el futuro?
guido abandonarme en los brazos de Dios. No he conseguido creer
¿Qué dice el Abbé Pierre sobre
suficientemente. Ay, soy como ese hombre del que se cuenta que todas
la reencarnación? las mañanas decía su oración: “Dios mío, haz que crea en Ti”. Como
todo el mundo, no sé si del otro lado hay otra cosa o no hay nada. Me
Señala las frases de ambos autores siento inclinado a creer, como el Papa Juan Pablo II, que se lucha un
que más te llamen la atención.
enorme combate cósmico entre las fuerzas de las tinieblas y las del bien.
¿Por qué las elegiste?
Espero la victoria final de las fuerzas del bien, desde luego, pero ¿cómo
se producirá? ¿Somos gotitas que componen un todo o somos seres que
renacerán? Lo que probablemente me entristece más es la separación de
mi mujer y de mi hija. ¡Y de mí mismo! Espero la continuidad de iden-
EUGENIO IONESCO
tidad conmigo mismo, temporal y supertemporal, a través del tiempo
y fuerza del tiempo. Camino con enormes dificultades del brazo de mi
hija, tengo miedo y corro peligro de caer a cada paso.
Se viene a la Tierra para vivir. Se viene para debilitarse y morir. Se
vive niño, se crece, muy pronto se comienza a envejecer y, sin embargo,
es difícil imaginarse un mundo sin Dios.
EUGENIO IONESCO
Pienso a menudo en la muerte. Entiendo incluso que algunos crean en la reencarnación. No me escandalizo por
ello, aunque me parece una creencia superflua, aunque solo sea en virtud del viejo principio filosófico que dice: “No
se pueden multiplicar las realidades sin necesidad”. Está claro que el Ser es necesario, pero no inventemos otros inú-
tilmente. Esta reflexión me trae a la mente la pregunta de una periodista: “¿Qué haría si volviera a tener 40 años?”.
Me reí. “¡Señora, con una vez basta!”
Hay mucha gente que vive la muerte como una separación. Sí, es una separación para los que que-
damos, pero el que acaba de morir va a tener el encuentro más fantástico que se pueda imaginar: el
encuentro con Dios y, al mismo tiempo –no sé cómo, pero estoy convencido de que es al mismo tiem-
po–, el encuentro con los noventa mil millones de seres humanos que han vivido antes que nosotros.
¡Desde que sé que se han identificado miles de millones de galaxias, cada una de las cuales tiene más de
dos mil millones de soles, la cantidad ya no me parece un problema!
Pienso en la muerte con toda serenidad. Con un amigo que estaba a punto de morir me acostumbré a
decir el “Ave María”, reemplazando el “ahora y en la hora de nuestra muerte” por el “ahora y en la hora
de nuestro encuentro”. ¡Estoy seguro de que un encuentro con el Dios Amor nunca puede pasar mal!
Mientras vivimos, estamos rodeados de sombras. Queremos saber, queremos amar, queremos, que-
remos... y topamos con nuestros límites constantemente. Después de la muerte entramos en lo que yo
llamo “el siempre del más allá del tiempo”. La muerte es el encuentro prodigioso y maravilloso con el
Infinito, con el Eterno, con el Amor.
ABBÉ PIERRE, Testamento. PPC
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2 LA RESURRECCIÓN DE JESÚS
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LA ENSEÑANZA CRISTIANA SOBRE EL MÁS ALLÁ
sta manifestación gloriosa se conoce con el del orden y del sistema presente“. La renovación
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JESÚS, EL MESÍAS ANUNCIADO
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En los años previos al nacimiento de Jesús existía en Palestina una espera mesiánica muy
fuerte: alguien vendría de parte de Dios para inaugurar una nueva época de libertad y
prosperidad. En Jesús se cumplen todas esas esperanzas.
Analiza y comenta
1 Fíjate en las fotografías de esta
página. ¿A qué hechos de la vida
de Jesús se refieren?
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Evalúa tu conocimiento
frente algunos hechos de
la vida de Jesús.
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1 EL PUEBLO DE ISRAEL ESPERABA UN MESÍAS
¿Qué títulos le dan al Mesías? Este es mi siervo a quien sostengo, mi elegido en quien me complazco. He
¿Cuál es su misión? puesto sobre Él mi espíritu, para que manifieste el derecho a las naciones.
Is 42, 1
Vienen días, oráculo del Señor, en que yo cumpliré la promesa que hice
a los habitantes de Israel y de Judá. Entonces, en aquellos días, suscitaré
a David un retoño legítimo, que practicará el derecho y la justicia en
la tierra.
Jr 33, 14-15
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Todos esperaban un Mesías
El pueblo de Israel había vivido una historia llena de opresiones y escla-
vitudes: primero, en Egipto; después, en Nínive y Babilonia. Después de
haberse establecido en su tierra, sufrieron la invasión de los imperios más
fuertes del momento: el persa, el griego y el romano.
En esta situación de dominio extranjero y de injusticia social, el pueblo
esperaba la llegada de un personaje que lo liberara de la esclavitud y le
trajera la salvación. A este personaje le llamaban Mesías.
La palabra mesías (en griego Cristo) es hebrea y significa ungido, es decir,
aquel sobre el cual se hace alguna señal con aceite para indicar el carácter
de su dignidad. Según la Biblia, Dios elige a ciertas personas para realizar
una misión especial. A estas personas, a veces, se les unge la cabeza con
aceite, como signo de elección divina.
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2 JESÚS ES EL MESÍAS ESPERADO
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Los relatos de la infancia de Jesús
Sobre la infancia de Jesús sabemos muy pocas cosas. Lo que conocemos
se centra en los acontecimientos cercanos a su nacimiento. Estos hechos
solo están narrados en los Evangelios de Mateo y Lucas: son los llamados
Evangelios de la infancia.
Mateo y Lucas coinciden en lo esencial, aunque algunos hechos solo los
narre uno de los dos. Los evangelistas no pretendieron elaborar una biografía
detallada de Jesús, sino un relato que explicase quién era y cómo lo veían los
primeros cristianos.
¿Quién es Jesús?
Los relatos bíblicos sobre la infancia de Jesús nos muestran que:
–Jesús es el Mesías esperado. En Jesús se cumple la esperanza de Israel:
es el Salvador esperado y anunciado por los profetas.
–Jesús es el Hijo de Dios. Mateo y Lucas, sirviéndose de la narración de su
nacimiento, nos proclaman que el origen de Jesús se debe a la iniciativa
de Dios a través de su Espíritu. Jesús es un niño como los demás, pero, a
la vez, es una persona totalmente especial: es el Hijo de Dios.
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3 JESÚS NOS MUESTRA QUIÉN ES DIOS
Hasta que cayó en las drogas. Luego se escapó Pero el padre, cuando lo vio que se acercaba por la
de la casa con una chica… calle, salió corriendo hacia él. Ni siquiera se fijó en los
semáforos. Estaba completamente feliz.
¡Bueno, eso es
más serio!
Cuando Jesús quiere mostrarnos quién es Dios lo hace mediante una bella
parábola. El término parábola procede del griego parabole y significa literal-
mente “comparación”. De esta manera hace más comprensibles sus enseñan-
zas frente al amor de Dios.
PROPUESTA DE TRABAJO
Jesús también les dijo:
2 Analiza la parábola del padre Un hombre tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: “Padre, dame la
misericordioso y desarrolla las parte de la herencia que me corresponde”. Y el padre les repartió los bie-
siguientes actividades. nes. A los pocos días, el hijo menor recogió sus cosas, partió a un país leja-
no y allí despilfarró toda su fortuna viviendo como un libertino. Cuando
Responde: ¿Por qué cuenta Jesús
esta parábola? ¿Cuál es la actitud
lo había gastado todo, sobrevino una gran escasez en aquella región, y el
del padre?
muchacho comenzó a pasar necesidad. Entonces fue a servir a casa de un
hombre de aquel país, quien lo mandó a cuidar cerdos. Para llenar su
Sustituye los textos de los globos estómago, habría comido hasta el alimento que daban a los cerdos, pero
de las viñetas de la parte superior no se lo permitían.
de la página por frases tomadas
del Evangelio de Lucas. Entonces reflexionó y se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen
pan de sobra, mientras que yo aquí me muero de hambre!... Se puso en
Según esta parábola, escribe una camino y se fue a casa de su padre. Cuando aún estaba lejos, su padre
descripción de las características de
lo vio, y, profundamente conmovido, salió corriendo a su encuentro, lo
Dios, visto desde el amor de Jesús.
abrazó y lo cubrió de besos. El hijo empezó a decirle: “Padre pequé contra
el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”. Pero el padre dijo
a sus criados: “traigan enseguida el mejor vestido; pónganle también un
anillo y sandalias. Tomen el ternero gordo, mátenlo y celebremos un ban-
quete de fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida,
estaba perdido y lo hemos encontrado”.
Lc 15, 11-24
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La imagen de Dios para los judíos
Para los judíos del tiempo de Jesús, Dios era tan sagrado que evitaban cui-
dadosamente pronunciar el nombre de Yavé. Era sustituido en la lectura públi-
ca por el término “Adonay” (Nuestro Señor). O utilizaban expresiones como
El Santo, El Señor del Cielo, La Palabra… Esto nos hace ver la enorme distan-
cia que separaba al judío de ese Dios lejano y majestuoso.
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¿QUIÉN ES JESÚS?
Jesús, el Mesías
D
esde el comienzo, los cristianos llaman a de Pablo, el término “Cristo” se irá convirtiendo en
Jesús “Mesías” o “Cristo”, Es un título cen- el nombre propio de Jesús. Entre los cristianos se
tral. El más usado por todos. Así lo procla- habla indistintamente de “Jesús”, de “Cristo” o de
man ya con entusiasmo los primeros predicado- “Jesucristo”. Lamentablemente, usado de manera
res: Dios, al resucitarlo, lo ha constituido “Cristo” rutinaria, el nombre de “Cristo” fue perdiendo su
o “Mesías”. El Mesías al que tanto esperaban en contenido real.
algunos ambientes ha sido crucificado. Parece
Problablemente, muchos creen hoy en Cristo
increíble, pero ha sido así. No hay que seguir
sin saber que “Cristo” quiere decir: liberador de
esperando a nadie. Jesús es el Mesías. Por eso,
injusticias y opresiones, luchador por una vida más
con toda espontaneidad, los seguidores de Jesús
digna y justa, buscador del Reino de Dios y su jus-
comienzan a llamarse “cristianos” o “mesianistas”.
ticia. Y se llaman “cristianos” sin sospechar que
Fue en Antioquía donde recibieron por primera esta palabra quiere decir “mesianistas”, buscado-
vez este nombre. El impacto de la resurrección res de un mundo nuevo según el corazón de Dios,
de Jesús debió de ser muy grande, pues en la luchadores por la paz y la justicia, portadores de
memoria de los discípulos persistía el recuerdo esperanza para las víctimas.
de que Jesús se había resistido a ser considerado
J. A. PAGOLA, Jesús. Aproximación histórica. PPC
“Mesías” o “Cristo”. De hecho, la figura del Mesías
se había vuelto muy difusa y ambigua. La mayoría
veía en Él un descendiente de la familia real de
David. Algunos pensaban en un personaje sacer-
dotal. En cualquier caso, casi todos lo imaginaban
con rasgos de un liberador guerrero: Él terminaría
con la dominación romana, limpiaría a Israel de la
presencia de paganos, restauraría al pueblo ele-
gido y establecería la paz. Probablemente, Jesús
suscitó expectativas que hacían pensar en el
Mesías: ¿no sería Él el liberador que tanto espe-
raban? Al parecer, Jesús se resistió a aceptar tal
título. No quiere ser confundido con un mesías
nacionalista. Su proyecto del Reino de Dios era
mucho más.
Un Mesías “crucificado”
La crucifixión terminó con todos los malenten-
didos. Ya no es posible imaginarse a Jesús como
un guerrillero irreverente, al estilo de Judas, hi¡jo
de Ezequiel, Simón de Perea o Atronges. Pablo lo
dice con claridad: “Yo no he querido saber entre
ustedes sino de Jesús Mesías, y a este crucifica-
do”. Jesús es el Mesías verdadero, pero no trae
la salvación destruyendo a los romanos, sino bus-
cando el Reino de Dios y su justicia para todos. No
es un mesías victorioso, sino “crucificado” por vivir
liberando a la gente de opresiones e injusticias. Así
lo han conocido todos. Poco a poco, por inlfuencia
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