Tema 10.
La Guerra Civil (1936-1939):
10.1. La Guerra Civil Española: historiografía, desarrollo y consecuencias
Entre julio de 1936 y abril de 1939 tuvo lugar la Guerra Civil Española, enfrentando al gobierno de la Segunda
República con los militares sublevados (bando nacional), en un contexto de fuerte tensión política, social y
económica.
La guerra ha generado diversos enfoques:
- La historiografía marxista (Casanova, Tuñón de Lara) la atribuye al auge del fascismo, el declive de
las élites tradicionales y el conflicto social.
- La conservadora (Arraras, De la Cierva) la interpreta como una reacción defensiva ante una posible
revolución comunista.
- Posturas intermedias (Tussell) destacan la radicalización simultánea de izquierda y derecha.
- En los últimos tiempos, destaca una escuela historiográfica revisionista de izquierda y una de derecha,
autores como Viñas o Payne analizan el papel de líderes y partidos (PSOE, Gil Robles, Calvo Sotelo).
La Guerra Civil Española (1936-1939) enfrentó al bando republicano contra los militares sublevados, llamados
"nacionales". La tensión comenzó con la proclamación de la Segunda República en 1931, que generó rechazo
en parte del ejército y sectores conservadores. El golpe de Estado de Sanjurjo en 1932 fracasó, pero la
conspiración continuó. La victoria del Frente Popular en febrero de 1936 aceleró el levantamiento militar.
Tras el asesinato del teniente republicano Del Castillo y la posterior ejecución del diputado derechista Calvo
Sotelo, se adelantó el golpe previsto. El 17 de julio de 1936 comenzó la sublevación en Ceuta y Melilla, liderada
por Franco, extendiéndose luego a la Península.
El golpe no tuvo éxito total, y el país quedó dividido. Los sublevados controlaron zonas como Castilla, Galicia,
Navarra, Andalucía occidental, y el norte de África. Contaron con el apoyo de sectores conservadores,
terratenientes y clases medias derechistas. El bando republicano mantuvo regiones como Madrid, Cataluña y
Levante, respaldado por partidos de izquierda, sindicatos, intelectuales y clases populares.
Comenzaron tres años de guerra, divididos en cuatro etapas clave:
La primera, entre julio de 1936 y marzo de 1937, tuvo como objetivo principal la conquista de Madrid.
Franco, con apoyo alemán e italiano, avanzó desde el sur, pero fue frenado por la resistencia republicana en la
capital. Las victorias de Jarama y Guadalajara evitaron el cerco. Mientras tanto, llegaron apoyos
internacionales: la Unión Soviética y las Brigadas Internacionales respaldaron a la República, mientras que
Alemania e Italia apoyaban a los sublevados.
La segunda etapa, entre abril y noviembre de 1937, se centró en la conquista del norte republicano. Los
nacionales tomaron Vizcaya, Santander y Asturias, con bombardeos como el de Gernika, ejecutado por la
aviación alemana. Las ofensivas republicanas en Brunete y Belchite fracasaron en su intento de aliviar la
presión.
En la tercera etapa, de diciembre de 1937 a noviembre de 1938, Franco aisló Cataluña al llegar al
Mediterráneo tras conquistar Teruel. La República respondió con la batalla del Ebro, su última gran ofensiva,
que terminó en derrota y debilitó seriamente sus fuerzas.
La etapa final se produjo entre diciembre de 1938 y abril de 1939. Franco lanzó una ofensiva definitiva sobre
Cataluña y tomó Barcelona en enero. El gobierno republicano se exilió, y se produjo una división interna
entre quienes querían seguir resistiendo (Negrín) y quienes buscaban un acuerdo (Casado). Este último dio un
golpe para negociar la paz, pero Franco se negó a pactar. El 28 de marzo, las tropas nacionales entraron en
Madrid, y el 1 de abril Franco proclamó oficialmente el fin de la guerra, iniciando una dictadura.
Consecuencias de la Guerra Civil Española
La guerra causó cerca de un millón de víctimas entre muertos, represaliados y exiliados. Muchos
intelectuales y artistas abandonaron el país. Hubo un fuerte descenso de la natalidad y una sociedad marcada
por la división y el dolor.
Económicamente, España quedó devastada: destrucción de infraestructuras, caída de la producción y
racionamiento. La recuperación fue lenta, y la renta per cápita no se recuperó hasta 1952.
Políticamente, se instauró la dictadura de Franco, con represión, depuración de opositores y aislamiento
internacional, lo que frenó el desarrollo del país.
10.2. Evolución política y económica en las dos zonas. La dimensión internacional del conflicto.
Evolución política y económica en las dos zonas: Al tiempo que se desarrollaban las operaciones militares se
produce la evolución política y económica en ambos bandos.
Zona Republicana:
Gobierno y dispersión de fuerzas: El 19 de julio de 1936, se formó el primer gobierno de guerra presidido por
José Giral. Hubo tensiones internas entre el Gobierno central (PCE) que buscaba ganar la guerra, y la CNT y el
POUM, que querían aprovechar la guerra para hacer una revolución social.
Represión: La falta de orden legal generó el "terror rojo", en el que aristócratas, burgueses y centros
religiosos fueron víctimas de represión.
Nuevo gobierno y militarización: En septiembre de 1936, Largo Caballero asumió la presidencia del gobierno,
e incluyó a miembros de la CNT. Se creó el Ejército Popular con brigadas mixtas y la intervención de
asesores soviéticos y las Brigadas Internacionales.
Economía: Se expropiaron tierras de los sublevados y se nacionalizaron industrias. La pérdida de recursos
agrícolas e industriales provocó escasez de suministros.
Cultura: Hubo un esfuerzo cultural y educativo, con programas de alfabetización de soldados y apoyo de
intelectuales internacionales como Antonio Machado, Pablo Neruda y Albert Einstein.
Conflictos internos: En mayo de 1937, debido a los enfrentamientos con los anarquistas, el gobierno de Largo
Caballero fue reemplazado por el de Juan Negrín, quien se apoyó en los comunistas. Negrín reorganizó el
ejército y, tras la caída de Cataluña en 1939, se exilió a Francia.
En la zona sublevada:
Gobierno: La dirección estuvo a cargo de la Junta de Defensa Nacional y, en octubre de 1936, Francisco
Franco fue proclamado Generalísimo y jefe del nuevo Estado.
Contrarrevolución: Se abolieron reformas republicanas, se restauraron valores tradicionales y la Iglesia
apoyó el alzamiento, presentándolo como una cruzada.
Reformas políticas: Se prohibieron los partidos, excepto Falange, y se creó el partido único FET de las JONS.
Se promulgó el Fuero del Trabajo y se derogó la Ley del Divorcio.
Economía: La zona sublevada tuvo una mejor situación económica gracias a las tierras cerealísticas de
Castilla y al apoyo financiero de la oligarquía. Se creó una nueva central del Banco de España en Burgos.
LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL DEL CONFLICTO
La dimensión internacional de la Guerra Civil Española reflejó la tensión política en Europa. La Sociedad de
Naciones fue incapaz de frenar el apoyo de Alemania e Italia al bando sublevado, demostrando la debilidad
de las democracias ante el avance del fascismo.
Las democracias occidentales, como Francia y Gran Bretaña, impulsaron el Comité de No Intervención, que
prohibía la ayuda a ambos bandos. Aunque la República aceptó el acuerdo, este fue ineficaz, ya que las
potencias fascistas lo violaron abiertamente, mientras que las democracias se mantuvieron en la práctica al
margen.
El bando sublevado recibió un apoyo decisivo: Alemania envió la Legión Cóndor, que bombardeó Guernica, y
Italia aportó miles de soldados. Portugal colaboró diplomáticamente y controló la frontera a favor de Franco.
El Vaticano y obispos españoles legitimaron el alzamiento como una cruzada religiosa, y Irlanda envió
voluntarios.
La República contó con el apoyo limitado de la URSS, que envió armas y asesores a cambio del oro español, y
de México, que proporcionó armamento y acogió a exiliados. Francia tuvo una actitud ambigua. También se
crearon las Brigadas Internacionales, formadas por voluntarios antifascistas de varios países, incluidos
intelectuales como Orwell o Hemingway, y fotógrafos como Gerda Taro y Robert Capa.
En resumen, la intervención extranjera fue clave y desigual: la fuerte ayuda al bando franquista frente al
limitado respaldo a la República influyó directamente en el desenlace de la guerra.