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Diseño

El documento explora el relato como medio de transferencia del conocimiento a través del lenguaje y la visualización, destacando la importancia de la interpretación y la corporeidad en la traducción del mundo. Se discute cómo el diseño, como un modo de ser, se relaciona con la comprensión y extensión epistemológica, enfatizando su naturaleza dinámica y colaborativa. Además, se plantea que el diseño no tiene límites definidos, lo que permite su constante rediseño y adaptación en múltiples contextos.

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Diseño

El documento explora el relato como medio de transferencia del conocimiento a través del lenguaje y la visualización, destacando la importancia de la interpretación y la corporeidad en la traducción del mundo. Se discute cómo el diseño, como un modo de ser, se relaciona con la comprensión y extensión epistemológica, enfatizando su naturaleza dinámica y colaborativa. Además, se plantea que el diseño no tiene límites definidos, lo que permite su constante rediseño y adaptación en múltiples contextos.

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El relato como medio de transferencia del conocimiento encuentra su terreno y su límite en

el mismo constituyente, el lenguaje. Las palabras y el modo en que se configuran es decir la


sintaxis, al mismo tiempo que los recursos retóricos, son territorio y cerca al mismo tiempo,
construyen y limitan el medio y el mensaje. Pero la interpretación del mundo y la
transferencia de la comprensión derivada van mucho más allá, involucra la capacidad de
pensar en función de la posibilidad de ver y configurar visualidades.

La traducción del mundo es comprensible en la medida en que la técnica con la que se


configura adquiere capacidad de transferencia y de transporte. Un objeto no visto es
traducido a partir de su descripción, y comprendido en su comprensión transferida a alguien
que está a la escucha de dicha traducción, todavía se puede esperar un nivel más profundo
de comprensión cuando esta traducción es transportable, es decir, que se puede desprender
del relator para ser llevada a la escucha de alguien que sin ver el objeto puede comprenderle
a través de su traducción portátil.

La corporeidad de la traducción pasa así de la lengua a la mano, convirtiendo la


comprensión del mundo en un relato corpóreo, y luego del relato al mapa. Se piensa al
objeto con las manos y la visualización es el medio por el que transita la escucha del mundo
traducido.

La atención por el ver y el pensar en términos de visualización y traducción del mundo es a


lo que Latour se refiere con el término de inscripción, no se queda sólo con el ver y el
traducir, sino que el modo en que se transporta, se convence y se apropia la traducción es
parte de la transformación continua de los modos de inscripción. (Latour, 1986)

En el mapa, visto desde esta perspectiva, hay un fenómeno de autoorganización en los


elementos de las inscripciones que detona nuevos modos de inscribir, y nuevos modos de
ver. La traducción del mundo no se agota porque se autoorganiza en la movilización
dinámica entre el ver y el pensar, el relatar y el traducir, el transferir y el transportar.

Hace falta ver el asunto desde determinada perspectiva, y al respecto hay que decir que este
es precisamente el modo de hacerlo, pensar en la perspectiva como fuente de coherencia y
presentabilidad del mapa como la traducción del mundo.
El objeto comprendido requiere de presentabilidad y coherencia para ser transferido y
transportado a la escucha del otro. En este sentido, el modo de dotar a esta inscripción de
estas cualidades es ponerla en perspectiva, dada por el punto de mira, el horizonte y la
dirección de la mirada.

Existe un conjunto de leyes universales que subyace a la visualidad como canal de


transformación-traducción-transferencia-transporte del objeto; la geometría implica, en
analogía a la cartografía, coordenadas de ubicación desde las cuales la imagen es vista
siempre en función de patrones originarios, estas coordenadas de ubicación plantean las
pautas que seguirá el habla en este particular modo de ser. (Heidegger, 2002)

El patrón de lo vivo, es el patrón universal, la trama que brinda consistencia óptica a las
inscripciones que se constituyen sobre dinámicas relacionales que se alinean y
autotorganizan de acuerdo a las pautas del patrón mismo. (Capra, 1998)

El patrón permite extraer piezas separadas de la cosa y traducirlas en planos, diagramas de


despiece, cambiar escala y proporción, ángulo y perspectiva. El patrón existe para brindar
consistencia óptica, permite pensar con la mirada, hablar con la forma, desprenderse de lo
comprendido y volverlo un objeto transportable.

El objeto que surge de esta manera es el diseño que declara su independencia de mi en la


medida en que se vuelve comprensible con, sin o a pesar de mi presencia. La relación
implica un entrelazamiento que sobrevive a la separación y la autonomía. El diseño ya no
es mío, es un modo de estar en el mundo que se extiende, es decir que salta la cerca de la
corporeidad para dirigirse a horizontes independientes del mío.

El sustrato es la extracorporeidad posible de la comprensión individual del mundo. Cuando


yo transformo al papel asignándole la función de mi retina, posibilito la captura del instante
que describe mi perspectiva. Este momento congelado establece nuevas relaciones
corpóreas independientes de mis ojos pero en relación originaria con los ojos de aquel con
el que se encuentre.

Así el diseñador transfiere su capacidad de visualización al cuerpo con el que se puede


relacionar aún sin necesidad presencial. Define la disposición corpórea del que observará lo
que en el momento de la constitución del objeto está en función de su propia disposición.
El diseño es un modo de ser, no es una cosa definible, sino una posibilidad de
existencialidad, es una forma de interpretar el mundo mediante un producir, crear mientras
se comprende la facticidad que da el sentido de ser. El diseño está compuesto por
constituyentes1 inasibles, dinámicos en el tiempo en que se proyectan; el diseño no implica
el modo en que deben ser las cosas, sino que se observa su ser para vivir las cosas y al
comprenderlas explicarlas al otro. Se trata de un camino de interpretación que habla, que
dice cosas mientras vive para aquellos a quienes proyecta su comprensión del mundo. Este
hacer es entonces un escucha de las cosas, las cosas están hablando, están diciendo y es su
hablar esperan a ser escuchados mientras están ocurriendo, existiendo, diciendo, hablando.
El diseñador está siempre escuchando. (Heidegger, 2003)

La discusión versa en torno a dos temas que permiten la explicación teórica del proyecto de
investigación en su conjunto, como base de los hallazgos que se han realizado en el avance
significativo de dicho proyecto. Estos temas son, como se ha mencionado anteriormente y
puede observarse en el título del artículo, el diseño en cuanto su posibilidad de
comprensión y extensión epistemológica, es decir, el territorio; el segundo tema que se
encuentra en discusión es el que permite la ampliar la comprensión y la extensión
epistemológica del diseño, a saber, la palabra. Las discusiones referidas sirven de base para
la posibilidad de crear una ontomímesis del diseño, es decir, una autointerpretación que
conduce a comprender la propia existencia del diseñador de modo positivo. Los resultados
de las discusiones mencionadas, se permiten observar los resultados que dan sentido a la
proposición del título del trabajo.

La salida de la comarca2

Si bien el diseño como modo de ser no puede ser definido, las consideraciones dignas de
ser pensadas sobre el diseño sí encuentran un territorio, donde el terreno de la existencia y
aplicación del diseño son entonces la materialidad posible pero de naturaleza peculiar.
Definir requiere del cercado del espacio explorado, para Heidegger la cerca representa el

1
Los constituyentes son aquello que da forma y estructura, las partes esenciales que pueden ser
extraídas mediante su traducción para que la comprensión que de ellas se hace pueda ser
transferida mediante relaciones comunicacionales.
2
Se le ha denominado “comarca” al campo disciplinar del diseño para este trabajo, como una
analogía del territorio epistémico disciplinario y operativo del conocimiento.
límite que da forma a la posibilidad de un espacio (Heidegger, 2009). Así, un territorio se
puede nombrar sólo después de ser definido el espacio que abarca. En el caso de palabras
que incluyen constituyentes claros y simples es un trabajo relativamente sencillo, se trata de
aceptar su concepción y definición con base en la cerca que construyen las palabras que le
componen. No obstante, para la definición del diseño se adivina una renuncia a su cerca,
habrá que dejar atrás la comarca porque el diseño está presente en muchas comarcas.

En su conferencia para las redes del diseño, Latour aborda el tema del concepto de diseño
en una amplia gama de particularidades que dan mucho para reflexionar (Latour, 2008).
Aclara este autor que no se siente el más indicado para hablar del asunto del diseño y su
modernidad, para lo que ocupa la perspectiva de Sloterdijk, en cuyo abordaje decide dividir
su charla en dos grandes secciones. Primero, introduce su interpretación sobre la palabra
diseño y sus posibilidades de comprensión-extensión, sus ventajas, profundidades y
alcances. Para aclarar esto, presenta su opinión en cinco ventajas sobre el concepto de
diseño, a saber, la perspectiva post-prometana del diseño, la atención a los detalles, lo
simbólico del diseño en relación a las cosas (semiótica), la noción del rediseño constante, y
la concepción del diseño como colaborativo y en constante mejora:

a) La perspectiva post-prometeana se refiere a la conciencia de la no desnudez, es


decir, que se adhiere a la teoría de los envolventes o esferas de Sloterdick, la cual
plantea que el ser humano nunca se enfrenta desnudo al entorno, sino que ha dejado
atrás este complejo de Prometeo y se desenvuelve siempre dentro de esferas
envolventes que constituyen su campo epistémico, por ejemplo la esfera del diseño
envolviendo este discurso, o la esfera de la ontología fáctica envolviendo el sustento
filosófico de lo que se argumenta.
b) La atención a los detalles es una reflexión sobre el hecho de que el diseño está a la
escucha de sus propias re-interpretaciones, cuando establece dinámicas relacionales
con otros actores que le atribuyen nuevas perspectivas el objeto diseñado se
presenta como un actor más que responde modificándose a sí mismo, en
adecuaciones mínimas que a veces no son perceptibles pues se han organizado
según las fuerzas relacionales de la nueva perspectiva que le da sentido. Por ejemplo
cuando un objeto diseñado para un fin es utilizado para otro distinto al cambiar de
mano.
c) Lo simbólico del diseño en relación a las cosas, atañe a la capacidad de cosificación
del objeto diseñado, de aquellos con los que se relaciona y de la relación misma.
Cuando un objeto es interpretado, su traducción se constituye a partir de las
herramientas semióticas de aquel que le está tratando de comprender y en este
proceso le asigna un significado, deja de ser un objeto y comienza a ser la cosa que
establece una relación pragmática. Por ejemplo, cuando un objeto diseñado se
presenta a alguien que no sabe lo que es y este actor le asigna un valor simbólico
para darle sentido útil al objeto puede terminar usándolo como se pensó desde su
configuración si está eficientemente diseñado, pero también puede terminar usando
el objeto para distintas funciones asignándole papel de otras cosas. Un pedazo de
plástico puede ser cosificado como destapador, llavero, recuerdo, pieza de arte, etc.
d) La noción del rediseño constante es una observación sobre la dinámica de la red en
la que el diseño, la cosa y los actores que se relacionan con ellos pueden establecer
para trasladar de un extremo al otro la forma y sentido de cada actor. Esto implica
que el Diseño no se crea desde la nada, sino que se constituye desde la relación
dinámica de aquello que le constituye, y a cada cambio, por mínimo que sea en
alguno de estos constituyentes le corresponde un re-diseño de sí mismo. El diseño
entonces nunca está terminado, en su relación constante se encuentra
transformándose interminablemente.
e) La concepción del diseño como un ente colaborativo y en constante mejora es la
búsqueda del sentido de esta dinámica descrita, es decir que le da dirección al
conjunto de movimientos y transformaciones de la red de actores que le constituyen.
El diseño se crea a partir de las relaciones y por tanto cada actor es creador en
colaboración co-creadora, y el sentido de sus transformaciones se dirige
constantemente hacia la mejora de su eficiencia pragmática.
Cabe señalar, que esta sección del trabajo sirve a modo de introducción para una segunda
en la que presenta la perspectiva de Sloterdijk, en la cual se introduce la teoría de los
envolventes, donde refiere la desnudes de Prometeo en este mundo moderno en el que en
realidad nunca está desnudo, en tanto el mundo se convierte en una serie interminable de
envolturas. En este sentido, presenta así su teoría de las esferas, globos constituyentes del
mundo. La metáfora de Sloterdijk es adecuada, hablar del diseño en términos de esta
situación de exploración y relacionar las circunstancias de la modernidad con los
envolventes de soporte vital de los exploradores resulta muy ilustrativo. Sin embargo, se
considera que la introducción de Latour al tema resulta mucho más nutritiva para analizar la
existencialidad del diseño como modo de ser, se encontraron diversos asuntos dignos de ser
discutidos en estos primeros párrafos.

Para comenzar, parece que el asunto del territorio del diseño desde esta visión de Latour
representa una posibilidad de abrir la frontera conceptual del diseño. La comarca entera del
diseño como concepto está en rediseño constante, por lo que entonces el diseño no tiene
limitantes, distando un poco de la noción heideggeriana en la que la comarca de un
concepto debiese existir en función de su cerca, es decir, el límite es lo que le da su forma.
En Latour, el diseño supera esta situación cuando admite que su multiplicidad de
interpretaciones es un síntoma de su capacidad de extensión territorial, por lo que no tiene
cercas, más bien salta de un terreno a otro con capacidad multi-comarca. Esta idea se
discutirá y aclarará más adelante cuando se hable de la noción de Comprensión-extensión.

Es pertinente aquí hacer una pausa para discutir sobre el obstáculo de las palabras. Latour
nota que el diseño podría significar un relook, es decir, la re-mirada de las cosas que surgen
de él, entonces el diseño se observa como un nuevo y más adecuado modo de mirar 3. Es
entonces que se distingue que la palabra diseño no es unívoca, y no sólo se refiere al
percibir superficial de la cosa diseñada, es multívoca y puede hacer referencia a muchos
sustratos del camino que sigue la cosa para existir. Esta perspectiva latouriana ayuda a
comprender que el diseño tiene un territorio multidimensional que puede ir desde la
función-eficiencia hasta la admiración-apariencia, estar en el campo de la técnica, en el de
la ciencia, pero también en el de la fruición y la estética.

Es por ello, que parece que una de las principales nociones de Latour al respecto del diseño
es el “no sólo… sino también” sobre las diferentes formas de captar los objetos

3
Se puede realizar aquí la afinidad conceptual de este término “relook” con el de “organización” en
la Teoría de sistemas complejos de Edgar Morin (2001), en virtud de que atraviesan un proceso
similar en el rompimiento de paradigmas.
(materialidad-simbolismo) (funcionalidad-estética). Se trata del nuevo mundo
multidimensional el que ahora permite aceptar que, la extensión del diseño hacia la
sustancia, hacia la producción, hacia la fruición, reconstituye el modo en el que se
conceptualiza al propio acto de diseñar. Ahora la naturaleza completa está en constante
rediseño. Esta nueva noción sobre la comarca del diseño, requiere detenernos una vez más a
reflexionar sobre las palabras que usa Latour al respecto, habla de un Comprender (incluir
aspectos o constituyentes) y lo contrasta con un extender (incluir aspectos potencialmente
constituyentes). Se puede entender que cuando ocupa la palabra Comprender, trabaja con
los constituyentes de la comarca, esto es, ayuda a identificar el territorio con base en lo que
incluye, lo que constituye, lo que está dentro.

Así, cuando Latour ocupa la palabra Extender, se encuentra en el campo de las


posibilidades de inclusión. Invita a buscar nuevos constituyentes potenciales, ya no está
dentro de una comarca, es libre de cercas y encuentra constituyentes familiares en comarcas
vecinas o ajenas. Este juego entre la comprensión y la extensión elimina la cerca de la
comarca dejando al diseño sin límites establecidos, queda invitado a todo campo de
constitución en su modo de ser en el que busca el constante rediseño de lo que encuentra.
De tal suerte, crecer en comprensión es adoptar en la comarca los constituyentes del diseño,
aquello de lo que se compone y le da forma. Pero, por el otro lado, crecer en extensión es
aceptar la posibilidad de inclusión del diseño en campos de otras comarcas, el diseño
entonces puede “pasear y explorar”, buscar y descubrir, re-crear y re-definir. Así se
entiende que quede disuelta la división entre la materialidad y la fruición.

Está claro que esta perspectiva pone en crisis la concepción del diseño y su definición.
Cuestiones de hecho se convierten en asuntos de preocupación. La variabilidad de los
matices en la definición de la palabra Diseño es un síntoma de su carácter de ser y provocar
cambio y acción. Y ahora escapa a la racionalización, al ser un ente en constante cambio
dinámico no puede ser refrigerado en un concepto estático. Improbar significa mejorar,
pero improvisar se refiere a extender sus posibilidades de ser, explorar las comarcas vecinas
en ser acción constante. El diseño improvisa todo el tiempo porque no busca mejorar sus
constituyentes inclusos, sino que se extiende (en términos latourianos de extensión)
alcanzando las comarcas en las que encuentra posibilidades de ser.
Es en este momento, cuando parece necesaria una Teoría de la acción post-prometeana. Si
el hombre nunca está desnudo y su pensar es el fuego que se empeña en mantener todo lo
que toca en movimiento, transformación, entonces la improvisación es la evidencia de que
cada cosa en todo momento busca y debe ser rediseñada, vista desde nuevas perspectivas,
reconstruida, llevada a la acción en su comprensión y extensión. Es por ello que Latour
hace notar que diseñar nunca comienza desde cero, el aspecto remedial del “no sólo… sino
también” la creación no es tal, debiera ser explorada la posibilidad de la existencia en una
constante re-creación, responder a la pregunta sobre cuál es la diferencia entre crear y
diseñar. Parece que el-tomar-lo-que-hay para construir, es el camino a explorar, la pulsión
del diseñador que en su modo de ser interpreta al mundo tomándolo y re-creándose en ello.

El relato del diseño: El derecho al neologismo

Escapar de la Tautología se convierte en un tema esencial en este estadío de la


investigación, cuando se busca la esencia de un modo de ser (ser diseño) se recurre a
palabras que se han sustantivizado (diseño) y que en su dimensión ontológica deberían ser
entendidas como experiencias (verbos) que se mueven en relación al ser y al tiempo en el
que ocurren. Por ello a veces la palabras se quedan atrás y surge la necesidad de acuñar
nuevas formas de referir a lo que ocurre mientras se piensa en ello. Este derecho al
neologismo, tiene que ver entonces con las palabras y su uso fáctico. Existir en el lenguaje
como trato con el mundo es una condición humana, en varias ocasiones se limita el ser en
las definiciones o determinaciones que sugieren los términos usados, es en algunos de esos
fragmentos del instante de apropiación en los que la creación de nuevas palabras se
presenta como posibilidad de existencia.

La explicación es derivada de la comprensión, pero centrarse en la explicación como la


descripción interpretable de la cosa puede ser algo riesgoso, en tanto en el proceso de
transformación comprensión-explicación el que describe elige un camino específico de
interpretación que puede desplazar a la cosa misma y su interpretación originaria. En la
mayoría de las disciplinas –en la producción de conocimiento particularmente– el lenguaje
determina la construcción de las interpretaciones y fructifican en voces o materialidades
delimitadas por dicho lenguaje. En el caso del diseño, esta condición es menos castrante en
virtud de que el diseñador está acostumbrado a utilizar múltiples posibilidades de expresión
interpretativa. La voz del diseño es esquemática, figurativa, tiene herramientas poéticas y
retóricas.

En esta sección, se busca plantear la potencia creadora del lenguaje en el diseño para
utilizar los constituyentes de su voz con autoridad epistemológica. Se pretende entonces
que “Yo diseñador hablo en nombre del diseño a través de mi modo de interpretar y
describir aquello que creo. Mi voz es entonces investida por la autoridad retórica del diseño
y sus potencialidades creativas”. Cuando al diseñador se le agotan las palabras, puede
inventar nuevas, dibuja y expresa en forma esquemática aquello que trata de comunicar.
Con la potestad que posee para utilizar los constituyentes de la visualidad para armar
discursos de materialidad puede tomar también constituyentes del lenguaje para construir
neologismos adecuados. Así, el derecho al neologismo es un recurso de extrapolación
cognoscitiva común en las distintas formas y disciplinas científicas. En el caso del diseño
este recurso es una herramienta de expresión creativa que es capaz de aglutinar de forma
comprensible mensajes que de otra forma serían inabarcables de forma práctica.

Existen procedimientos de creación de neologismos que apelan a la utilización de reglas


gramaticales de aglutinamiento de lenguas raíces, tales como el latín y el griego (UNAM,
2017) para obtener derivaciones de utilidad práctica en el español. Sin embargo, también se
pueden usar guiones entre términos, el guión cambia el sentido individual de los términos
para brindar una perspectiva antireduccionista que abrace un significado global. Otro
recurso para la creación de neologismos puede ser la modificación cualitativa de palabras
existentes, por ejemplo la sustantivización de adjetivos mediante la utilización de sufijos
como “-dad”, “-anza”, “-ción”, “-ismo”, “-ería”, “miento”, entre otros. También existen
procesos de creación propios del idioma y las reglas que conducen al hablante desde que
aprende de forma casi imperceptible a expresarse de forma clara, yuxtaposición,
aglutinamiento, conjunción, derivación, parasíntesis y derivación son las técnicas generales
y usuales del idioma español.

Resulta fácil observar ejemplos cotidianos de lo anterior, como cuando el niño está a la
escucha del lenguaje y reconoce patrones, sin detenerse a verificar la sintaxis o praxis del
hablar construye sus palabras mientras las dice, como sabe que se habla “hablando”
entonces dice que juega “juegando”, y como sabe que algo puede ser hermoso o grandioso
el califica de “perroso” al perro y de “petalosa” a la flor. Así como el niño que aprende a
hablar se toma la licencia de inventar las palabras que necesita para expresarse cuando se
encuentra al borde de su vocabulario, parece que el diseño podría usar éste y cualquier otro
método en la creación de sus términos para habitar libremente la comarca del lenguaje.

El territorio ontológico del diseño y su relato ontomimético

Ahora mi mente comienza a comprender alguna cosas que, en analogía a este proceso
ontomimético de comprensión del mundo y el ser, me preocupan. Cuando hablo de
preocupación no refiero a problematización, o a la construcción de escenarios de caos y
destrucción; cuando hablo de preocupación me refiero a la pulsión por el cuidado del ser,
me preocupa pensar sobre lo que se es mientras ocurre y me preocupa de forma personal lo
que es el ser de aquellos que se acercan a mí.

Las relaciones interpersonales en la red que he venido descubriendo de actantes en el


diseño incumben ahora a varios colegas jóvenes. Durante el tiempo que ha durado mi
camino en los estudios de maestría, y ahora con mayor intensidad en mis estudios de
doctorado he descubierto que la relación personal, el encuentro es el camino que configura
el territorio del ser diseño.

Para explicar mejor el estadio de estas observaciones y las comprensiones que se derivan de
ellas me permito poner a continuación algunas anécdotas que implicaron una alineación de
constituyentes heterogéneos que de forma autoorganizada han conglomerado asuntos
dignos de ser presentados en una disertación sobre el ser diseño.

Una estudiante de licenciatura en diseño gráfico, por cuestiones de contexto social,


económico y emocional suspendió sus estudios durante un año, durante el cual trabajó en
un programa de educación para personas marginadas. Durante algunas de las sesiones sobre
las cuales me compartió su experiencia le sucedió que algunos detalles cambiaros su visión
sobre las teorías dominantes y la coerción inherente en la instrucción formativa escolar.

Quiero compartir el ejemplo más simple pero más significativo del que charlamos. Una
tarde mientras asignaba a varios niños la tarea de dibujar un paisaje con crayones, una de
las niñas participantes pintó la hierba de color anaranjado, un rato después cuando todos
mostraron sus dibujos, el esquema dominante de concepción de la naturaleza fue exhibido;
arboles con tronco café, hojas verdes, cielo azul, sol amarillo y hierba verde. Cuando los
niños vieron la hierba anaranjada de la niña comenzaron una avanzada de burlas sobre la
mala traducción que había hecho ella del mundo. Incluso la chica instructora se vió orillada
a solicitar una explicación sobre la conducta divergente. Cuando la niña juntó su coraje y
tragó unas cuantas lágrimas, con voz cortada y casi apagada preguntó ¿si cuando se hace
tarde me siento a ver el sol que se va y la hierba se pone anaranjada y después roja, por que
debo dibujarla verde si a esa hora no la estoy viendo?

La educación como forma de coerción suele imponer teorías dominantes a condición del
sacrificio de las epistemologías originarias, Creo que las observaciones cotidianas implican
un acercamiento al mundo que se trata de traducir y los mapas trazados a partir de
observaciones fácticas suelen arrojar luz sobre acciones o conductas que se dejan de lado en
las observaciones formales.

Estos pequeños acercamientos no son etnografías, ya que dejan de lado la búsqueda


racional o intencionada, tampoco tienen control sobre el objeto observado y sus
herramientas no podrían ser validadas por profesionales de la observación etnográfica,
coloco el título de minietnografías como una metáfora de abordaje hacia las epistemologías
mínimas originarias pero reconozco lo lejanas que están de la verdadera investigación
etnográfica.

Los textos que siguen son resultado de charlas, acompañamientos y estar a la escucha
mediante la aceptación serena del ser en relación interpersonal con estudiantes de nivel
licenciatura de las carreras de Diseño Gráfico, Diseño Industrial, Arquitectura y
Administración y promoción de la Obra Urbana de la Facultad de Arquitectura y Diseño de
la Universidad Autónoma del Estado de México.

Los datos fueron recogidos mediante la aplicación de una metodología basada en la


aceptación serena del ser (Gelasenheit) de Heidegger (Heidegger, 1994), y con guía en la
teoría fundamentada de Glasser y Strauss (Glaser & Strauss, 1967). Los instrumentos
implicados son de índole pseudoetnográfico, ya que para mantener al ser en estado de
escucha serena se llevó un diario de campo que no era redactado en el momento de la
observación sino horas después de los encuentros. Las entrevistas tomaron formato de
charlas casuales sin directrices intencionales que en la mayoría de los casos fueron
acompañadas de objetivos alternos que implicaban a los participantes. Algunos de los
participantes fueron asesorados en sus avances de tesis de licenciatura mientras se
implicaban sin saberlo en estas observaciones; otros participantes establecieron relaciones
sentimentales, deportivas o de trabajo.

Para dar continuidad a esta línea de pensamiento presento en primer término algunas
comprensiones derivadas del caso de la niña y sus hierbas anaranjadas y de otros casos que
se relacionan en el mismo tema. He cambiado u omitido nombres y algunos detalles para
proteger la privacidad de los participantes implicados

Simulación. Mimetismo del ser diseño.

La formación en el diseño tiene sus facetas informales, vivenciales que aunque son de
impacto mínimo, la colección de múltiples impactos mínimos han venido constituyendo
cuñas de inserción que terminan por modificar el ser en formación en campos ontológicos y
fácticos sin tenerlo contemplado.

Durante varias charlas con estudiantes de Diseño Gráfico y Diseño Industrial pude notar
que esta tendencia de modificación conductual deriva en modificación de perfil y de
personalidad. Trataré de explicarlo a partir de términos importado de las ciencias biológicas
para ejercer un acto ontomimético de comprensión sobre el mimetismo y sus implicaciones
en el ser ontológico.

El término mimetismo acuñado a mediados del siglo XIX por el naturalista Henry W. Bates
designa el acto de actuar, es decir que se refiere al actor, mimo, que representa un papel, el
que hace teatro. Bates descubrió un comportamiento que reforzaba los descubrimientos de
Charles Darwin. Este modo de ser de los seres vivos que recurría al engaño mediante la
actuación. (Wickler, 1968)

Bates identificó el mimetismo gracias a sus observaciones en mariposas, descubriendo que


algunas especies se disfrazaban de otras aún sin estar emparentadas para quedar envestidas
de su protección. Más tarde W. Wickler identifica que los organismos que recurren al
mimetismo como modo existencial también pueden mimetizar estímulos auditivos,
olfativos o combinaciones discursivas que copian de otras especies. (Wickler, 1968)
Existen algunos casos curiosos de aplicación mimética que como fuerza evolutiva es , a
veces al contrario de lo que se supone existen casos de mimetismo involutivo, en sentido
contrario a la eficiencia.

Wickler menciona que existe una especie de efecto de permanencia de los holgazanes cuya
evolución dirigida por quienes los cultivan refuerza conductas no siempre eficientes o
provechosas, y terminan siendo voluntariamente presos de sus propias características.

Para tratar de dejar claro esto hay que pensar en la mayoría de las plantas de cultivo
humano, son especies que crecen sobre los desperdicios, ecológicamente hablando
dependen de los desechos humanos para existir, precisan de alimentos y abonos que en un
principio fueron procurados de forma accidental, pero que poco a poco mediante un
proceso relacional de alineación se fueron domesticando.

En este sentido de copertenencia existencial, ocurren fenómenos de pérdida de sentido


originario. Es decir que ciertas especies han renunciado voluntariamente a su horizonte
evolutivo para reforzar su relación codependiente con el ser que le procura cuidados ya
sean accidentales, circunstanciales o dedicados.

Wickler menciona el caso de las “malas hierbas”. Dice que el hombre destina esfuerzos y
recursos a la erradicación de las especies que considera malas hierbas en sus cultivos, y
dedica gran parte de sus cuidados a separar lo útil de lo inútil.

Ahora es momento de recuperar una idea que deje atrás hace algunos párrafos. Cuando
pienso en esto reflexiono sobre lo bueno y lo mejor, me parece que en el mundo del diseño,
y sobre todo de la formación del diseñador ocurren fenómenos análogos. Hay que
reconocer que esto no es una analogía evidente, hay que escarbar más y descubrir la
relación.

Estoy pensando en la vida del estudiante y su devenir en las aulas, pero también pienso en
los profesores, que como labradores obligados a distinguir la buena de la mala hierba
dirigen su encuentro con los educandos con intenciones agricultoras.

En esta metáfora la intención designante del ser humano termina por reforzar ciertas
rúbricas de evaluación que busca dentro de aquello que considera útil, el grano. Para hacer
su trabajo de forma más eficiente termina por categorizar lo bueno y lo mejor para poder
diferenciar a la planta útil de la inútil, y recurriendo a procesos mecánicos cosecha las
plantas que más se ajustan al diseño que preestablece. Rastrojo, zacate, malas hierbas,
raíces y todo aquello que no es evaluable en la rúbrica establecida simplemente queda fuera
del campo visual del profesor-agricultor.

El grano, aún debe ser trillado, pelado y escogido. El diseño-grano en este caso no es
necesariamente bueno, el profesor recurre a la calificación para “trillar” campos masivos
sin detenerse a escoger planta por planta. Las espigas más grandes, las cascaras más duras,
los granos más gordos, la rúbrica se compone de características esperadas que no son
necesariamente eficientes desde el punto de vista ecológico.

Aquí se observa algo similar a lo que Wickler señala como mimetismo retrógrado. Una
planta que tiene espiga débil y cascara poco abundante, así como granos pequeños y ligeros
tiene ventajas de dispersión que aseguran su propagación de un modo más eficiente que
aquellas que engordan de más sus granos o cubren de más las semillas o endurecen su
espiga. Pero al agricultor le gustan los granos gordos, así que la ventaja evolutiva debe ser
abandonada o perecer en la trilladora.

Del mismo modo un profesor se enfrenta a campos de cultivo de 30 o 40 estudiantes que


buscan formarse como diseñadores. Y en muchas ocasiones los profesores atienden varios
campos igual de numerosos. No pueden recurrir a métodos manuales de identificación de lo
bueno y lo malo. Se vuelve necesario diseñar rúbricas de evaluación que trillen lo mejor.

Lo curioso ocurre cuando la avena pasa de ser una mala hierba a convertise en un cultivo
intencionado mediante el mimetismo. Antes de ser un cereal común, la avena brotaba en
campos de trigo y al principio en campos pequeños era tarea común del campesino
arrancarla conforme brotaba, pero tenía muchas ventajas evolutivas por sobre el trigo que
renunciaba a ellas para ser domesticado.

La avena siempre presente creció con la medida de los campos cultivados, y el campesino
tuvo que recurrir a medios mecánicos de trillado. Durante este proceso la avena descubrió
que si renunciaba ciertas ventajas evolutivas y adquiría características del trigo podía pasar
desapercibida en las máquinas trilladoras.
La avena renuncia a talentos y ventajas para cumplir con la rúbrica del que cultiva y
actualmente ha escalado al estatuto de cereal que se cultiva intencionalmente ya que en su
retroceso evolutivo encontró refugio campesino. Estas plantas se extinguirían si ahora
fuesen abandonadas a su suerte, ahora dependen del agricultor puesto que renunciaron a su
eficiencia evolutiva para ser domesticadas.

El alumno de diseño renuncia a ciertas características divergentes para poder ser agrupado
entre lo “mejor” del grupo a la hora de ser calificado. La mala hierba que se mimetiza
puede pasar desapercibida, ser adoptada y protegida, pero ahora sin sus ventajas originarias
se extinguiría sin el cuidado del profesor.

El método de observación Gelasenheit implica estar a la escucha, es vital para que suceda la
comprensión ontomimética del ser, para descubrir este existencial mimético de la mala
hierba domesticada y otros constituyentes fácticos del diseño suelo escuchar comentarios
como:

“-saqué ocho pero mi diseño funciona, qué poca madre que ese wey saque diez aunque su
diseño valga madres sólo porque él si culmple con la rúbrica del profe-”

Para las plantas carece de sentido la rúbrica del campesino, los granos pequeños se
propagan mejor, y germinan tan bien como los grandes, el grosor y tamaño desde el punto
de vista ecológico representan un despilfarro de material. Las espigas duras impiden la
siembra natural. En la metáfora aúlica ocurre algo similar, la inversión en materiales, la
presentación, la limpieza y velocidad suelen ser despilfarros orientados a llenar las
expectativas de la rúbrica de evaluación.

Las formas de granos domesticadas ya no son aptas para la supervivencia independiente,


han perdido su sentido evolutivo y ahora su existencia depende de la copertenencia que
establece con el ser humano. No podrían existir en plan silvestre. Del mismo modo el
alumno que establece grados de copertenencia con el que lo cultiva (el profesor) suele
perder capacidades de desarrollo independiente en el mundo externo. Y de forma inevitable
se ve en un camino de pérdida del sentido existencial de su modo de ser originario ya que
termina moldeado por las rúbricas a las que responde.
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