JIMENA ISABEL GODOY FAJARDO
Magistrada ponente
SL2002-2023
Radicación n.°92477
Acta 29
Bogotá, D. C., veintitrés (23) de agosto de dos mil
veintitrés (2023).
La Sala decide el recurso de casación interpuesto por
JOSÉ FRANCISCO GONZÁLEZ RÍOS, LUIS ALBERTO
MORENO UBAQUE, JHON JAIRO PANTOJA TULCÁN,
JOSÉ JANDI SALAZAR y GUSTAVO DE JESÚS LADINO
TREJOS, contra la sentencia proferida por la Sala Laboral
del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga, el 28 de
junio de 2021, en el proceso que adelantaron contra
INGENIO PICHICHI SA.
Se acepta el impedimento del Magistrado Donald
José Dix Ponnefz, expuesto en escrito de 8 de agosto del
corriente año.
Se reconoce personería adjetiva al abogado
Rigoberto Echeverri Bueno, como apoderado de Ingenio
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Pichichi SA, en los términos y para los efectos del poder
conferido.
I. ANTECEDENTES
En lo que interesa al recurso extraordinario, José
Francisco González Ríos, Luis Alberto Moreno Ubaque,
Jhon Jairo Pantoja Tulcán, José Jandi Salazar y Gustavo de
Jesús Ladino Trejos, demandaron al Ingenio Pichichi para
que se declarara que: entre ellos existió contrato de
trabajo a término indefinido, fueron enviados en misión al
aludido Ingenio, por la Cooperativa de Trabajo Asociado
Agrocoop y Cooperativa de Trabajo Asociado
Progresemos, para efectuar labres de corte de caña.
Consecuentemente, pidieron condenarlo, de acuerdo
con el tiempo de trabajo de cada uno, a pagarles: auxilio
de cesantía y sus intereses, primas de servicios,
vacaciones, auxilio de transporte, el ajuste de los aportes
en pensiones, indemnización por despido sin justa causa,
sanción del artículo 65 del CST y del artículo 99 de la Ley
50 de 1990, los perjuicios morales por 500 salarios
mínimos, la indexación, lo extra y ultra petita, además de
las costas.
Como fundamento de las pretensiones, relataron
que: prestaron sus servicios a la demandada como
trabajadores asociados a las citadas Cooperativas, pero
fueron remitidos en misión en labores de cortar caña,
actividad que desarrollaron así: Gustavo de Jesús Ladino
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Trejos desde 23 de junio de 2004 al 29 de febrero de
2012; José Jandi Salazar entre el 24 de junio de 2004 y el
29 de febrero de 2012; Luis Alberto Moreno Ubaque desde
el 24 de junio de 2004 hasta el 29 de febrero de 2012;
Jhon Jairo Pantoja Tulcán entre el 3 de abril de 2005 y el
29 de febrero de 2012 y, José Francisco González Ríos del
24 de junio de 2004 al 29 de febrero de 2012.
Informaron que, durante el periodo laborado, la
llamada a juicio no les pagó las prestaciones sociales, las
vacaciones, los intereses a la cesantía, ni el auxilio de
transporte, les sufragó un salario inferior al de los
trabajadores de planta, quienes estaban cobijados por la
convención colectiva y, además, las cooperativas les
efectuaron descuentos del salario.
Dijeron que la actividad como corteros de caña, fue
desarrollada en los predios del Ingenio Pichichi, con una
jornada que iniciaba 6:00 a.m. y terminaba 3:00 p.m., de
lunes a domingo y festivos, sin descanso, bajo las órdenes
de los supervisores, cabos o monitores de corte del
ingenio.
Sostuvieron que el Ingenio Pichichi SA, se encargó de
la información de cada trabajador, especialmente en
cuanto a días laborados, corte de caña por el número de
tajos, especificación del producto, toneladas cortadas y
tarifa. Estos datos eran remitidos a las citadas
Cooperativas para que efectuaran el pago.
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Adujeron que para poder ingresar a las instalaciones,
la demandada los obligó a afiliarse a las Cooperativas,
que no eran dueñas de las herramientas con las que se
efectuó el trabajo, no cumplieron funciones
autogestionarias, el precio de corte lo fijaba el ingenio
Pichichi, al igual que el control de los asalariados, y fue el
ingenio quien dispuso la disolución y liquidación de las
cooperativas, pagó los costos que este proceso implicó,
que en el mes de octubre de 2008, participaron en una
huelga lo que acarreó que fueran procesados penalmente,
pero fueron absueltos.
Manifestaron que, en el último año, percibieron los
siguientes salarios: Gustavo de Jesús Ladino Trejos
$[Link]; José Jandi Salazar $655.166.66; Luis
Alberto Moreno Ubaque $[Link]; Jhon Jairo Pantoja
Tulcán $736.166.66 y José Francisco González Ríos
$849.333.33.
Para finalizar aseveraron que, la demandada les
adeuda el reajuste de los aportes a pensiones y que en las
cartas de renuncia que firmaron, no medió su voluntad,
pues de no hacerlo no habrían sido incorporados a la
empresa Pichichi Corte SA, que es propiedad de la
encausada.
Ingenio Pichichi SA, se opuso a las pretensiones y
negó los hechos. Propuso excepciones previas de inepta
demanda por falta de integración del litisconsorte
necesario e inepta demanda por falta de requisitos
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formales; de mérito prescripción, pago y compensación,
así como, las que llamó: falta de legitimación en la causa
por pasiva, inexistencia de la obligación, principio de
legalidad y estabilidad jurídica, ilegitimidad sustantiva de
la parte demandada, ilegitimidad de personería sustantiva
en la parte demandada y buena fe.
En su defensa, adujo que con los demandantes jamás
existió contrato de trabajo, por el contrario, debían
tenerse en cuenta las expresiones que constituían
confesión, en cuanto a que estuvieron vinculados a las
Cooperativas de Trabajo Asociado enunciadas en la
demanda.
II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
El Juzgado Primero Laboral del Circuito de Buga,
concluyó el trámite y emitió fallo el 20 de noviembre de
2018, en el que declaró probada la excepción de
inexistencia de la obligación, absolvió íntegramente a la
demandada e impuso costas a los promotores del juicio.
Disconformes, los demandantes apelaron.
III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
Para resolver el recurso, la Sala Laboral del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Buga, profirió fallo el 28 de
junio de 2021, en el que confirmó el de primer grado e
impuso condena en costas a los impugnantes.
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En lo que interesa al recurso extraordinario, precisó
que centraría su estudio en revisar si existieron de
verdaderos contratos de trabajo entre los demandantes y
el Ingenio Pichichi SA, con el fin de corroborar lo dicho en
la demanda en punto a que los servicios de los actores
beneficiaron a la demandada y que entre el Ingenio y las
Cooperativas existió tercerización laboral para burlar los
derechos de los demandantes.
Dijo que la afirmación según la cual, sus servicios
fueron prestados a la demandada y que por tal motivo se
deducía el vínculo laboral, fue negado por la convocada a
juicio con sustento en que ningún vínculo existió entre
ellos, que los servicios fueron para las CTA citadas con
quien la empresa suscribió contratos civiles o comerciales.
Así las cosas, se remitió a las historias de aportes a
la Seguridad Social en Pensiones de los demandantes (f.°
34 a 60), que dijo, exhiben las cotizaciones por cuenta de
diferentes empresas que no del Ingenio demandado;
afirmó que de folios 1 a 4 del cuaderno No. 8 obraba Acta
de Acuerdo de 21 de junio de 2005, entre directivos de la
demandada y un grupo de personas que expresan tener
representación de algunas CTA que prestaban apoyo en
labores de corte de caña, pacto en el que se dispuso que
la empresa no contrataría de manera directa el corte
manual de caña, que en cooperación con el SENA daría
capacitación en cooperativismo a los asociados y
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garantizaría que se formaran y organizaran de acuerdo a
la ley, para presentar ofertas mercantiles; que también
aparecían a los folios 11 y ss del mismo cuaderno No. 8,
diversas actas de verificación del mentado acuerdo.
Se refirió a las varias ofertas mercantiles, sus
aceptaciones, contratos de prestación de servicios y
demás documentos, las que dijo daban cuenta de la
relación comercial suscitada entre las Cooperativas y SAS
citadas entre los años 2006 a 2011 (f.°139 a 209 cuaderno
No. 1), todas con el fin de realizar corte manual y siembra
de caña en predios del Ingenio demandado o de terceros,
que además reposaban las copias de los estatutos, actas
de asamblea y reuniones de consejo de administración
(cuaderno No. 2), facturas y recibos de pago, al igual que
toda la documental relativa la vinculación de los
demandantes con las Cooperativas, los contratos con la
abogada Amparo López, cuentas de cobro y
comprobantes de pago.
De prueba testimonial, inicialmente se remitió a la
versión rendida por William de Jesús Calvo Acevedo y
Nancy Beatriz Franco Ocampo, quienes afirmaron haber
laborado para el Ingenio Pichichi durante más de 20 años
en labores de cosecha y Jefe de Relaciones Laborales
respectivamente, dijeron que nadie de la citada empresa
emitía ordenes al personal de las cooperativas, que la
única comunicación que existía era entre el jefe de
cosecha y los representantes de las CTA, su relación fue
siempre con los gerentes o representantes de las citadas,
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más no con los corteros; hicieron un relato acerca de la
huelga o bloqueo que se presentó en el año 2008 y que
los procesos disciplinarios, las incapacidades y dotaciones
que afirmaron los demandantes estaban a cargo de la
demandada, no correspondían a la realidad.
Luego de lo señalado, concluyó:
[…] Del análisis de las posturas detalladas, se obtiene con
claridad, que no existe demostración referida a que los
servicios que como corteros de caña de azúcar prestaron los
demandantes, fueron dependientes y en favor directo del
INGENIO PICHICHÍ S.A., cuando sí, que los mismos fueron para
entidades diferentes a la encartada, concretamente para las
CTAs AGROCOOP y PROGRESEMOS; empresas que según la
documental, contaron en su momento con constitución legal
propia del régimen cooperativo y societario; con operatividad
autónoma, logrando la vinculación de los actores a través de
convenios asociativos de trabajo que no se demostró hubiesen
sido obtenidos con coacción o con la presencia de algún vicio
del consentimiento o de apremio frente a los demandantes.
También quedó probado, que a INGENIO PICHICÍ S.A., se
presentaron varias ofertas mercantiles para cumplir la labor
atinente al objeto social de las empresas oferentes, sin que se
allegara prueba que desnaturalice su legalidad, pues no se
evidencia objeto o causa ilícita como tampoco ninguna
alteración en su contenido, que soporte las acusaciones de la
activa, referidas a una tercerización; por el contrario, se
patentiza un negocio jurídico válido entre varias empresas con
ánimo de lucro; en la que las CTAs tenían su personal
directivo, así como sedes propias donde ejercer su actividad,
designando cabos de corte que se entendían en el campo con
sus afiliados; la toma de decisiones y el pago de las
obligaciones que el régimen de compensaciones y laboral
respectivamente le imponía, no encontrando la Sala indicio de
intermediación laboral que desdibuje sus labores como
entidades cooperativas.
De otra parte, dijo que conforme las pruebas
allegadas no encontraba subordinación de los
demandantes al Ingenio, que ni siquiera acreditaban la
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prestación de servicios como corteros de caña en el
tiempo que afirmaron o que tal labor fuera continuada,
pues todas fueron labores propias de cosecha, actividad o
tarea que no requería trabajo continuo, que si bien la
empresa tenía contratos civiles o comerciales con las
Cooperativas en las que prestaban servicios, no existía
prueba que permitiera afirmar que cada uno de los
demandantes trabajó o prestó servicios en virtud de
dichos contratos, que las certificaciones de las
cooperativas no registraban en qué lugar laboraron los
promotores del juicio.
Para finalizar, trascribió el artículo 6 del Decreto
4558 de 2006 y apartes de la sentencia de esta Sala CSJ
SL4479-2020, y concluyó que la demandada hizo uso de
una facultad legal sin incurrir en tercerización al no
ejercer poder subordinante de cara a la actividad de corte
que desarrollaron los demandantes.
IV. RECURSO DE CASACIÓN
Interpuesto por el apoderado de los demandantes,
concedido por el Tribunal, admitido por la Corte, y
sustentado en tiempo, se procede a resolver.
V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN
Pretende que la Corte se case el fallo del Tribunal, en
sede de instancia revoque el de primer grado y en su
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lugar, acceda a las pretensiones e imponga costas como
corresponde.
Con tal propósito presentan cinco cargos que
recibieron réplica, de los cuales, la Sala estudiará en
conjunto el 2, 3, 4 y 5 dada la identidad de cuerpo
normativo acusado, argumentación y propósito.
VI. CARGO PRIMERO
Por la vía indirecta acusa aplicación indebida de «los
artículos 4, 5, 59 de la Ley 79 de 1988; 1, 5 y 6 del
decreto 468 de 1990, 5, 8, 17, 18 del Decreto 4588 de
2006; Artículo 63 de la Ley 1429 de 2010, 2 y 3 del
Decreto 2025 de 2011, en relación con los artículos 53 de
la CP; 22, 23, 24, 35, 36, 65, 127, 249, 253, 254 y 306 del
C.S.T.; 1, 2 y 99 de la Ley 50 de 1990».
Como causa eficiente de la trasgresión normativa,
cita los siguientes errores:
1.- Dar por demostrado, sin estarlo, que los servicios como
corteros de caña de azúcar fueron para entidades diferentes a
la convocada a juicio esto es para las COOPERATIVA DE
TRABAJO ASOCIADO AGROCOOP y PROGRESEMOS.
2.- Dar por demostrado, sin estarlo, las CTAs según la
documental, contaron en su momento con constitución legal
propia del régimen cooperativo; con operatividad autónoma,
logrando la vinculación de los actores a través de convenios
asociativos de trabajo que no se demostró hubiesen sido
obtenidos con coacción o con la presencia de algún vicio del
consentimiento o de apremio frente a los demandantes.
3.- Dar por demostrado, sin estarlo, que quedó probado con la
abundante prueba documental, que frente al Ingenio
demandado se prestaron varias ofertas mercantiles para
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cumplir la labor atinente al objeto social de las CTAs que no
se evidencia objeto o causa ilícita, no observando la sala un
solo indicio de indeterminación.
4.- No dar por demostrado, estándolo, que los demandantes
recibieron órdenes impartidas en el campo por los cabos o
capataces del INGENIO PICHICHI S.A.
5.- Dar por demostrado, sin estarlo, que en cuanto a la
prestación del servicio como cortero[s] de Caña, el mismo no
se encuentra propiamente determinado en el tiempo indicado
por los actores en su demanda, así como tampoco que dicha
labor siempre se hubiera prestado en relación a la actividad
agroindustrial de la empresa demandada, por lo que no existe
certeza que permita determinar, que en efecto los
demandantes sirvieron como cortero[s] en los términos y bajo
las condiciones que expresaron en el escrito genitor.
6. Dar por demostrado, sin estarlo, que los demandantes
fueron trabajadores asociados voluntariamente de las CTAs.
7.- Dar por demostrado, sin estarlo, que no existió
subordinación o dependencia de los demandantes con la
sociedad INGENIO PICHICHI S.A.
8.- No dar por demostrado, estándolo, que los demandantes
prestaron personalmente sus servicios a favor de la
demandada INGENIO PICHICHI S.A.
9.- No dar por demostrado, estándolo, que las CTAs no
adelantaron labores de cooperativas de trabajo asociado con
plena autonomía administrativa y financiera.
10.- No dar por demostrado, estándolo, que las CTAs nunca
organizaron las actividades a desarrollar por parte de los
demandantes asociados.
11.- No dar por demostrado, estándolo, que las CTAs
realizaron sus actividades como “cooperativas de trabajo
asociado” con las herramientas de la contratante INGENIO
PICHICHI S.A.
12.- No dar por demostrado, estándolo, que la sociedad
INGENIO PICHICHI S.A. fue quien suministró las dotaciones a
los asociados en las CTAs, realizó el pago de incapacidades,
compensaciones, pagó la seguridad social y dio donaciones
para vivienda, además de ordenar la disolución y liquidación
de las CTAs.
13.- Dar por demostrado, sin estarlo, que la prestación de
servicios personales como corteros de caña de los
demandantes; que la misma no se encuentra propiamente
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determinada en el tiempo indicado por los actores en la
demanda.
14.- Dar por demostrado, sin estarlo, que la labor como
corteros de caña de azúcar no fue continua en el tiempo.
Asegura que los yerros fueron consecuencia de la
errónea apreciación de: los períodos y cotizaciones de los
demandantes (f.° 34 a 50); actas de acuerdo y verificación
firmadas por directivos del Ingenio demandado (folios 1 a 4
y 11 y siguientes del cuaderno 8); las ofertas mercantiles y
aceptaciones realizadas por las Cooperativas, al igual que
los demás documentos que dan cuenta de la relación
comercial suscrita para realizar el corte manual de caña
(f.° 139 a 209 Cuaderno 1); las pruebas de los restantes
cuadernos que conforman el expediente, entre ellas los
estatutos, actas de asamblea y reuniones de consejos de
administración, recibos de pago y facturación, contrato
con abogada para liquidar las Cooperativas y, los demás
relacionados con la vinculación de los actores a dichas
entidades.
Además, de la preterición de: certificado de
existencia y representación legal de Ingenio Pichichi (f.°28
a 32); la demanda y su contestación (f.°6 a 27 y 105 a 124), al
igual que los pagos por compensaciones (f.° 76 y ss y 458 y
ss), en los que se hacían descuentos de porcentajes
semestral, anual y descanso anual.
En el sustento, reproduce apartes de la sentencia del
Tribunal y argumenta que se equivocó al creer que las
CTA fueron empresas totalmente independientes y que
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tenían sus propios gerentes, pues eso no fue lo que
realidad ocurrió, las citadas dependían del Ingenio quien
incluso dispuso su liquidación; que conforme las ofertas
mercantiles y sus aceptaciones (f.° 139 y ss), se comprueba
que las labores realizadas por los actores fueron las de
corte de caña, riego, siembra, limpieza, arreglo de prados,
fumigación entre otras, esto es, las mismas actividades
del objeto social de la demandada (f.° 28 a 32) y, por tal
motivo no podía intermediar sus actividades misionales, lo
que permite inferir que si fue el verdadero empleador de
los demandantes.
Agrega que de la documental a la que alude, se
determina que el Ingenio suministraba dotaciones y
herramientas a los socios de las Cooperativas
contratadas, podía exigir el retiro o prohibir el ingreso de
aquellos a sus instalaciones, existió la obligación de
suministrar la información de los afiliados, sus
antecedentes judiciales y disciplinarios, les donó sumas
de dinero con destino al fondo de solidaridad con el fin de
atender la solvencia de aquellos, patrocino con
donaciones de $27.000.000 para el fondo de solidaridad y
la solvencia de los asociados, además, a entregar la suma
de $420.000 a cada asociado, como apoyo a los procesos
de producción, pruebas con las que dice, se demuestra
que la demandada fue el auténtico empleador.
Manifiesta que, de las referidas ofertas mercantiles,
se puede concretar que la demandada se obligó con las
Cooperativas a permitir que los asociados usaran el
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transporte que tienen para los trabajadores directos,
también se comprometió a prestar apoyo con el
suministro de un salario mínimo para el pago del cabo,
ayudar con la carga laboral de la abogada contratista y a
pagar incapacidades, lo que ratifica que los demandantes
estuvieron subordinados a las condiciones del Ingenio
demandado.
Sostiene que también erró por la mala apreciación de
los folios 1 al 4, cuaderno 8, concretamente las actas de
acuerdos en los que el Ingenio se comprometió a reubicar
a los asociados en otras labores cuando estuvieran
incapacitados, a pagar las compensaciones, la seguridad
social, a dar capacitación en cooperativismo y entregar
sumas de dinero para desarrollar programas de vivienda y
educación, con lo que se comprueba que las Cooperativas
no fueron autogestionarias.
Refiere que, de la contestación a la demanda, se
comprueba que prestaron servicios en labores propias del
corte de caña durante el período enunciado, actividades
que realizaron continuamente a través de las
Cooperativas enunciadas, las que el Ingenio creó y, luego
disolvió y liquidó según contratos suscritos con Amparo
López Espejo y Licenia Galindo por valor de $159.000.000,
lo que patentiza una verdadera simulación y ausencia
total de autogestión.
Considera que el Tribunal, debió darle prelación a las
circunstancias que rodearon la relación jurídica, como lo
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dicen los documentos señalados, motivo por el cual insiste
en que se debe casar la sentencia.
VII. RÉPLICA
Afirma que se denuncian normas que no pudieron ser
infringidas por el fallador de alzada (artículo 2 del Decreto
2025 de 2011), pues cuando se profirió la decisión de
segundo grado ya habían sido declaradas nulas; estima
que el Tribunal no incurrió en equivocación alguna en la
valoración de las pruebas que denuncian los recurrentes,
pues de ninguna de ellas se demuestra la prestación de
los servicios por cada uno de los demandantes y mucho
menos del poder de subordinación por parte de la
enjuiciada, que lo probado en ese asunto no es otra cosa
que la contratación de servicios con algunas CTA para
efectuar el corte de caña y otras labores conexas.
VIII. CONSIDERACIONES
En principio, la Sala centrará su estudio en las
pruebas que enuncia la censura, de las cuales elabora
alguna construcción argumentativa, pues, aunque lista un
número amplio y general de documentales, en el
desarrollo del cargo deja de lado pronunciarse de algunas
de ellas.
Lo anterior, debido a que, como lo ha adoctrinado
esta Corporación, cuando de la senda fáctica se trata, los
recurrentes deben emprender un proceso demostrativo de
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los yerros, que implica confrontar la prueba con la
sentencia, para que emerja un dislate, que debe ser
manifiesto y protuberante (CSJ SL, 23 mar. 2001, rad.
15148 y CSJ SL2814-2019).
Antes de analizar los planteamientos del recurso, se
recuerda que para confirmar la sentencia absolutoria de
primer grado, el colegiado se sustentó en que una vez
analizada la prueba incorporada al proceso, se obtenía
con claridad «que no existe demostración referida a que
los servicios que como corteros de caña de azúcar
prestaron los demandantes, fueron dependientes y en
favor directo del INGENIO PICHICHÍ S.A., cuando sí, que
los mismos fueron para entidades diferentes a la
encartada», aunado a que no había demostración que
desnaturalizara el vínculo comercial celebrado entre la
demandada y las Cooperativas citadas.
A lo anterior, agregó que la testimonial allegada
daba cuenta que ni el Ingenio demandado ni tampoco
algunos de sus trabajadores impartían órdenes al personal
de las Cooperativas, la única comunicación era entre el
jefe de cosecha y los representantes de las CTA, así que
era deber de los demandantes demostrar la prestación de
servicios en favor de la demandada, carga que no se
cumplió en este asunto y mucho menos los extremos
temporales.
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En la sustentación del recurso, para tratar de
demostrar la efectiva prestación de los servicios, se alude
a las historias laborales, actas de acuerdo y verificación,
ofertas mercantiles, al certificado de existencia y
representación legal del Ingenio Pichichi SA, probanzas a
partir de las cuales aseveran que las Cooperativas
«realizaron las actividades propias del objeto social del
INGENIO››, por lo que las mismas resultaron ser meras
intermediarias y como tal, se dio el elemento de
subordinación, pues aseguran, las Cooperativas a las que
pertenecieron no tenían independencia financiera ni
administrativa y que el Ingenio fue quien las disolvió y
liquidó.
De esta primera acusación, sustentada en los folios
28 a 32 (f.° 55 y ss exp. Digital), no encuentra la Sala
elemento alguno que demuestre que efectivamente los
actores desplegaron su fuerza de trabajo en favor de la
sociedad demandada, pues el que aparezca determinado
objeto social y que las Cooperativas hayan contribuido a
su desarrollo, no conducen a tener por probado, que ellos
laboraron a favor de la llamada a juicio y que los entes
solidarios fueron simples intermediarios.
En relación con la valoración de las ofertas
mercantiles así como de sus correspondientes otrosíes
folios 139 y ss (f.°217 y ss expediente digital), tampoco se
puede colegir que los demandantes efectivamente hayan
prestado servicios a favor del Ingenio Pichichi SA, ni los
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extremos temporales en que habría ocurrido, sino que
todo el esfuerzo lo encaminan a probar diversos aspectos
de la relación entre las Cooperativas y la sociedad
demandada, atinentes a suministro de herramientas, el
registro de asociados que debía entregar las Cooperativas
a la compañía demandada; que hubo donaciones de la
empresa llamada a juicio a favor de las Cooperativas para
un fondo de solidaridad e igualmente una de $420.000
para cada afiliado, que el ingenio se obligó a pagar a
terceros los créditos que las CTA no cubrieran, que aquel
podía exigir a estas el retiro o prohibir el ingreso de
asociados al ingenio y, que se obligó a permitir que estos
hicieran uso de los medios de transporte que la
demandada tiene para el servicio de sus trabajadores
directos.
Así, de ninguna de estas pruebas se colige que
efectivamente los accionantes prestaron su fuerza de
trabajo al Ingenio Pichichi SA, que fue precisamente lo
que extrañó el ad quem y que es el soporte de las
pretensiones de la demanda.
En el mejor de los escenarios, de estos documentos,
podría deducirse que las Cooperativas tenían cierto grado
de autonomía financiera y administrativa y, que sí hubo
donaciones o alguna injerencia del Ingenio Pichichi SA en
su administración y liquidación, no obstante, no conduce a
otorgar a los demandantes el carácter de trabajadores del
ingenio, pues, tales actos fueron producto de los
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compromisos que adquirieron las CTA y el Ingenio Pichichi
SA en las diferentes ofertas mercantiles y que antes que
evidenciar elementos propios subordinantes de naturaleza
laboral, lo que acreditan es el cumplimiento de
obligaciones recíprocas de carácter comercial a las que
aquellas se comprometieron.
En los documentos de folios 189 y 190 ( f.°274 y 275
exp, digital), se encuentra que la compañía llamada a juicio,
aceptó suministrar a unas cooperativas un salario mínimo
legal mensual ‹‹para pago de servicios del cabo de
campo››, así como en asocio con el SENA u otra entidad,
dar capacitación en cooperativismo de trabajo asociado
con énfasis en administración de empresas a un grupo de
asociados a las CTA y a Sintrapichichi, sin que tales
convenios conduzcan a otorgarle a los demandantes la
calidad de trabajadores del ingenio, pues en ellos se hace
alusión particular a ese denominado ‹‹cabo de campo›› de
quien no se acreditó la prestación del servicio a favor del
Ingenio Pichichi SA y, mucho menos que esa persona haya
ejercido alguna vigilancia sobre los peticionarios y, en lo
que hace a la referida capacitación, en aquel acuerdo no
se individualizan los trabajadores que se beneficiarían con
aquella, lo que tampoco lleva a desvirtuar la conclusión a
la que arribó el Tribunal.
Acusa la documental que aparece a folios 139 y ss
(f.°217 y ss expediente digital) , con apoyo en los cuales
asevera que se prueba, que el ingenio autorizó a la
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cooperativa, que utilizara el mismo medio de transporte
que suministraba a sus trabajadores directos, así como
que se comprometió a suministrar «cada 4 meses, un par
de zapatos, un pantalón, una camisa, guantes, machetes,
limas, dulceabrigo, capa impermeable, canillera,
machetes etc››, razonamientos que, como se ha dicho, no
apuntan a dilucidar el vínculo entre los demandantes y el
Ingenio Pichichi SA, sino que ilustran los acuerdos entre
éste último y las Cooperativas enunciadas con quienes los
suscribieron, sin que en ninguno de esos folios se aluda o
se deduzca de alguna manera que los accionantes
efectivamente desplegaron su fuerza de trabajo en las
instalaciones de la enjuiciada, por ende, nada aporta a los
reclamos de los actores, las aseveraciones atrás
esbozadas.
A folios 118 y ss del expediente digital, se aprecia el
acta de acuerdo de 21 de junio de 2005, en el que los
directivos de la demandada y algunas personas que
expresaron representar a algunas CTA, se dispuso que la
empresa no contrataría directamente el corte manual de
caña, igualmente reposa el acta de reunión del 28 de
agosto de 2010, en donde se menciona que en materia de
‹‹Salud: El ingenio continúa cumpliendo con el
compromiso de asumir seguridad social de las personas
que no alcancen a devengar el mínimo debido a que
estén incapacitados, diferente a los que son por
inasistencia››. Allí se encuentra que ese aporte era para
un grupo determinado, es decir, quienes por estar
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Radicación n.°92477
incapacitados no lograran el ingreso mínimo, sin que se
mencione a los demandantes, ni se colija de los mismos,
que hubieran prestado un servicio personal a la
enjuiciada.
No pasa desapercibido para la Sala que la censura
pretende cuestionar la decisión del Tribunal, bajo el
argumento de que la realidad de la contratación debe
derivarse de la inexistencia de un real empleador en
cabeza de las Cooperativas, por considerar que éstas no
son verdaderamente autogestionarias y que no tienen
autonomía financiera; no obstante, como se indicara
líneas atrás, no se desconoce que en las ofertas
mercantiles adosadas al plenario se consagró:
DE SER ACEPTADA NUESTRA OFERTA INGENIO PICHICHI
S.A. SE OBLIGARÍA A: 1. Pagar cumplidamente, dentro de
los plazos establecidos, los valores que adeude al OFERENTE
por el servicio ejecutado en razón de la presente oferta. 2.
Suministrar a el OFERENTE la información requerida para la
correcta ejecución de la labor que se propone en esta oferta;
3. A suministrarnos en especie los siguientes elementos de
trabajo por trabajador asociado activo: 1 par de zapatos, 1
pantalón, 1 camisa, 1 par de guantes, 1 machete, 1 lima y 1
dulceabrigo. Se entregará una dotación cada cuatro (4) meses
empezando en el mes de 15 Marzo, 15 de Julio, 15 de
Noviembre. También nos deberá entregar una vez al año los
siguientes elementos: 1 capa impermeable, 1 canillera, se
entregará una dotación cada 12 meses empezando en el mes
de Enero.
De su lectura, lo que resulta claro es que fueron las
mismas CTA dentro de la oferta mercantil que
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Radicación n.°92477
presentaron a Ingenio Pichichi SA quienes introdujeron en
su clausulado la entrega de una serie de elementos por
trabajador asociado, de los que, se reitera, no puede
colegirse la prestación personal del servicio elemento
esencial del contrato laboral, así como tampoco se
desprende de la obligación de efectuar pagos a terceros
por parte del aceptante de la oferta, como se plasmó en
otra de las cláusulas, en la que se estipuló:
PAGOS A TERCEROS. Todo pago que deba realizar el
OFERENTE a sus asociados o a terceras personas, con causa
directa o indirecta, en la presente oferta, podrá ser cubierto
por el ACEPTANTE por cuenta del OFERENTE y deducido su
valor de las sumas de dinero a pagar a este último por
cualquier concepto. PARAGRAFO: Quedan expresamente
comprendidos dentro de la autorización anterior los pagos de
compensaciones, excedentes, salarios y prestaciones
sociales, los pagos parafiscales y a la seguridad social, el
pago de las primas a las Compañías de seguros y demás
obligaciones, si a ello hubiere lugar y toda clase de derechos
sociales de los asociados a la C.T.A. comprometida en el
desarrollo y ejecución del presente contrato.
Obsérvese que fueron las mismas CTA quienes
autorizaron al Ingenio Pichichi SA, no solo a realizar el
pago de sumas a terceros por los conceptos allí
establecidos, sino a compensarlas de las que este último
tuviera que pagar a las cooperativas por cualquier rubro,
lo que refleja una situación de carácter comercial entre
oferente y aceptante que en nada contribuye a concluir
en la existencia de una relación laboral como lo pretende
la censura y, que también, fuera propuesto por quien
presentara la oferta mercantil –CTA- al ingenio
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Radicación n.°92477
demandado que no, producto de un acto unilateral del
aceptante.
Tampoco podría llegarse a conclusión contraria, por
el hecho de que el Ingenio Pichichi SA se hubiere obligado
con la CTA a reconocer ‹‹con destino al Fondo de
Solidaridad y por una sola vez, la suma de (…), para
atender y solventar la situación de los asociados›› o, a
entregar ‹‹el día 2 de Diciembre de 2010, la cantidad de
Cuatrocientos veinte mil pesos ($420.000) por cada
asociado, a título de donación y por mera liberalidad con
el fin de apoyar los procesos productivos que desarrollan
las empresas vinculadas al servicio de corte y labores
conexas››, obligaciones que en manera alguna podrían
considerarse de carácter laboral y que, por el contrario, sí
pueden encasillarse dentro del concepto de
responsabilidad social empresarial en el que el Ingenio
Pichichi SA buscó apoyar la sostenibilidad a largo plazo
del modelo cooperativo, que no, a realizar actos de
subordinación propios de quien ostenta la calidad de
empleador.
De los demás elementos de juicio denunciados por la
censura, entre ellos, los cuadernos restantes en los que
aparecen relacionados los demandantes por las CTA
haciendo parte del grupo de asociados de esas entidades
que fueron contratadas por el Ingenio, recibos, contrato
con abogada y las cuentas de cobro que presentó, al igual
que las certificaciones, historias laborales, hojas de vida,
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Radicación n.°92477
convenios asociativos de trabajo con las CTA, pago de
compensaciones, aportes a seguridad social y nóminas,
no se advierte que los aquí demandantes hayan prestado
personalmente sus servicios al Ingenio Pichichi SA, de
manera que pudiera presumirse la existencia de los
contratos de los trabajo alegados en la demanda.
De lo que viene de explicarse, se concluye que no
cumplió la censura la carga de acreditar los yerros
fácticos que atribuyó al colegiado, los que, de
conformidad con lo previsto en el art. 7 de la Ley 16 de
1969, no pueden ser cualquier yerro, sino que, deben ser
ostensibles, protuberantes, evidentes, siendo así, las
conclusiones probatorias y el fallo deben mantenerse
intactos. En relación con lo dicho, esta Corporación entre
muchas, en sentencia CSJ SL377-2023, enseñó:
En innumerables oportunidades ha dicho esta Corte, que en
tratándose de una acusación por la senda de los hechos, no es
cualquier desacierto en el que incurra el juez colegiado, el que
conduce al quiebre de la sentencia confutada, sino que los
yerros que se le endilguen a esta, deben tener el carácter de
manifiestos, evidentes u ostensibles, que permitan derruir la
presunción de acierto y legalidad de que está revestido el fallo
impugnado y quebrantarlo, sin que sea suficiente, hacer un
discurso pedagógico, así sea razonado, sino que le
corresponde demostrar con argumentaciones serías y
coherentes el desatino de la decisión (CSJ SL038-2018, CSJ
SL1474-2020).
Así las cosas, al impugnante omitir llevar a cabo esta
confrontación, la Corte no puede suplir su omisión y deducir el
error evidente que pueda tener el efecto de desquiciar los
soportes de la sentencia, ya que es igualmente sabido, llega al
recurso amparada con la presunción de legalidad y acierto
que debe ser plenamente destruida por quien pretenda su
casación.
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Radicación n.°92477
Para finalizar, recuerda la Sala que buena parte del
soporte probatorio de la sentencia del Tribunal se
encuentra en la testimonial de William de Jesús Calvo
Acevedo y Nancy Beatriz Franco Ocampo, prueba cuya
valoración no fue cuestionada por la parte recurrente, por
ende, continúa constituyendo pilar del fallo (CSJ SL12173-
2015, CSJ SL4311-2022, CSJ SL242-2023, CSJ SL386-2023
y CSJ SL378-2023).
Consecuente con lo analizado, el cargo no prospera.
IX. CARGO SEGUNDO
Acusa infracción directa del «articulo 17 del Decreto
4588», en relación con el 24 del CST subrogado por el 2
de la Ley 50 de 1990 y 35 del CST, en relación con los
arts. 4, 5, 59 de la Ley 79 de 1988; 1, 5 y 6 del Decreto
468 de 1990; 5, 8, 17 y 18 del Decreto 4588 de 2006; 63
de la Ley 1429 de 2010; 2 y 3 del Decreto 2025 de 2011;
53 de la CN; 22, 35, 36, 65, 127, 249, 253, 254 y 306 del
CST; 1, 2 y 99 de la Ley 50 de 1990.
Luego de referir apartes de lo dicho por el fallador de
segundo grado, afirma que el artículo 17 del Decreto 4588
de 2006, establece la prohibición para actuar como
intermediario o empresa de servicios temporales, que las
Cooperativas de Trabajo Asociado no pueden actuar como
empresas de intermediación laboral ni suministrar mano
de obra temporal o remitir trabajadores en misión, cuando
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Radicación n.°92477
esto sucede las empresas contratantes serán
solidariamente responsables por las obligaciones
económicas en favor del trabajador; agrega que sólo en la
Ley 50 de 1990 se autoriza para que las EST desarrollen
actividades propias de una empresa pero por una
temporalidad de 6 meses y hasta un año.
Considera que, si el colegiado no hubiera infringido el
artículo 17 del Decreto 4588 de 2006, habría concluido
que hubo contrato laboral realidad entre los demandantes
y el Ingenio Pichichi, pues aquellos realizaron actividades
propias de dicha empresa.
X. CARGO TERCERO
Por la vía directa acusa infracción directa del artículo
24 del CST subrogado por el 2 de la Ley 50 de 1990, en
relación con los arts. 4, 5, 59 de la Ley 79 de 1988; 1, 5 y
6 del Decreto 468 de 1990; 5, 8, 17 y 18 del Decreto 4588
de 2006; 63 de la Ley 1429 de 2010; 2 y 3 del Decreto
2025 de 2011; 53 de la CN; 22, 23, 24, 34, 35, 36, 65,
249, 253 y 306 del CST; 1, 2 y 99 de la Ley 50 de 1990 y,
Ley 1233 de 2008.
Sostiene que el artículo 24 del CST, sin hacer
excepción por razón de la actividad, ‹‹dispone presumir
regida por un contrato de trabajo toda relación de trabajo
personal››, mandato que, señalan, infringió el Tribunal,
por cuanto ‹‹evidenció la actividad personal en la
ejecución de las ofertas para el corte de caña y labores
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Radicación n.°92477
inherentes››, que correspondía a la demandada desvirtuar
los extremos temporales y no lo hizo, por el contrario, les
exigió que era necesario que los demostraran,
argumentos que no compaginan con la realidad.
Insisten en que en ningún caso, quien realiza la
actividad laboral debe probar que ejecutó los servicios
bajo la continuada dependencia o subordinación en
relación con quien recibió y remuneró el servicio, pues a
este es a quien compete desvirtuar la presunción y probar
la autonomía e independencia de la actividad; arguye que
«En tratándose de la presunción del contrato de trabajo,
es claro que, de los elementos necesarios para la
configuración del contrato, el artículo 24 presume, en
realidad y como quedo dicho, la existencia de la
subordinación laboral, lo que trae como consecuencia que
se libera o dispensa de esa carga a quien alegue su
calidad de trabajador».
XI. CARGO CUARTO
Por la vía de puro derecho acusa infracción directa
del art. 77 de la Ley 50 de 1990 y de las mismas
disposiciones enunciadas en los cargos anteriores.
Luego de mencionar los requisitos que establece la
norma, para contratar con empresas de servicios
temporales, dijo que el colegiado la infringió pues sólo se
pueden enviar trabajadores en misión, por 6 meses
prorrogables por otro tanto de acuerdo a la necesidad,
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Radicación n.°92477
pero no más, por cuanto al cabo de dicha época pasan a
ser trabajadores directos del beneficiario.
XII. CARGO QUINTO
También por la vía directa, acusa infracción directa
de las mismas disposiciones enunciadas en los cargos que
preceden.
Después de replicar apartes de la sentencia del ad
quem, mencionan que el artículo 63 de la Ley 1429 de
2010, prohíbe la intermediación laboral y, consagra que el
personal requerido en toda institución y/o empresa
pública o privada para el desarrollo de actividades
misionales permanentes no podrá estar vinculado
mediante cooperativas de trabajo asociado que
desarrollen intermediación laboral, precepto que
sostienen, fue infringido por el Ingenio Pichichi SA, quien
«continúo la contratación con CTAs, desarrollando las
actividades propias de su objeto social como era el corte
de caña, limpieza, siembra, labores inherentes al corte y
otras más» y, además, ignorado por el Tribunal en su
decisión.
XIII. RÉPLICA
Afirma que no se demostró la prestación personal de
servicios por los demandantes para el Ingenio
demandado, tampoco la tercerización alegada por tal
motivo no resultaba aplicable el artículos 17 del Decreto
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Radicación n.°92477
4588 de 2006, que ninguna consideración hizo el
colegiado en punto a que las CTA actuaran como
empresas de servicios temporales; dice que las labores
desempeñadas lo fueron como asociados de entidades
legalmente constituidas, que no resultaba entonces
aplicable el artículo 77 de la Ley 50 de 1990.
XIV. CONSIDERACIONES
Al seleccionar la vía de puro derecho, se parte del
supuesto según el cual, se aceptan todas las premisas
fácticas de la providencia censurada, especialmente que,
en el sub lite no se probó la prestación personal del
servicio de los demandantes en favor del Ingenio Pichichi
SA.
Aunque lo precedente es suficiente para el fracaso
de los cargos, para abundar en garantías, se procede a
revisar si, el sentenciador plural interpretó erróneamente
el artículo 24 del CST.
Previo al análisis, resulta relevante memorar que
esta Corporación, en providencia CSJ SL16528-2016,
adoctrinó:
Para la configuración del contrato de trabajo se requiere que
en la actuación procesal esté plenamente demostrada la
actividad personal del trabajador demandante a favor de la
parte demandada, y en lo que respecta a la continuada
subordinación jurídica, que es el elemento característico y
diferenciador de toda relación de trabajo, debe igualmente
estar evidenciada. Sin embargo, no será necesaria la
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acreditación de la citada subordinación, con la producción de
la respectiva prueba, en los casos en que se encuentre
debidamente comprobada la prestación personal del servicio,
ya que en este evento lo pertinente, es hacer uso de la
presunción legal consagrada en el art. 24 del Código
Sustantivo del Trabajo que reza: «Se presume que toda
relación de trabajo personal está regida por un contrato de
trabajo», la cual puede ser desvirtuada con la demostración
del hecho contrario, es decir, que el servicio no se prestó bajo
un régimen contractual de índole laboral. (Subraya la Sala)
Como se corrobora con el precedente en cita,
efectivamente el artículo 24 del CST, concede una ventaja
probatoria, por cuanto conlleva a que se presuma la
existencia del contrato de trabajo, pero para que se active
esa presunción, correspondía previamente a los
demandantes demostrar la prestación personal del
servicio y precisamente esa fue la exigencia del
colegiado, que no lograron cumplir.
El Tribunal se esmeró en escudriñar el plenario en
búsqueda de la comprobación de la prestación personal
del servicio, como se corrobora de los pasajes transcritos
al resolver el cargo primero, pero al no aparecer prueba
de ese hecho, era consecuente que no podía presumir la
existencia de los contratos de trabajo, por tanto, previo a
su conclusión no incurrió en yerro alguno.
El discurso del memorialista parte de un error
conceptual, en cuanto se infiere que, en su entender,
basta la comprobación del nexo entre las Cooperativas y
el Ingenio Pichichi SA, en unas fechas determinadas, para
que se active la presunción en favor de todos los
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Radicación n.°92477
demandantes, cuando el artículo 24 del CST, consagra un
elemento indispensable, intuito personae, es decir, la
prueba de la efectiva prestación personal de servicios de
cada demandante en favor de la convocada al litigio, que
adecuadamente exigió el ad quem.
En lo que hace a los artículos 17 del Decreto 4588 de
2006 y, 63 de la Ley 1429 de 2010, de cara a la situación
particular de los promotores del proceso, no se encuentra
el dislate jurídico que atribuye el ataque, pues partiendo
del hecho cierto de que no probaron haber prestado
servicios personales al Ingenio Pichichi SA, mal puede
afirmarse que fueron enviados en misión por las
Cooperativas o que por tanto, esos entes, hicieron las
veces de empresas de servicios temporales en contravía
de la Ley.
Según lo estudiado, los cargos resultan infundados.
Costas en el trámite extraordinario a cargo de los
demandantes recurrentes y en favor del Ingenio Pichichi
SA, con inclusión de la suma única de $5.300.000 a título
de agencias en derecho, según los términos del artículo
366-6 del Código General del Proceso.
XV. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia
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en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO
CASA la sentencia dictada el 28 de junio de 2021, por la
Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Buga, dentro del proceso seguido por JOSÉ FRANCISCO
GONZÁLEZ RÍOS, LUIS ALBERTO MORENO UBAQUE,
JHON JAIRO PANTOJA TULCÁN, JOSÉ JANDI SALAZAR
y GUSTAVO DE JESÚS LADINO TREJOS, contra
INGENIO PICHICHI SA.
Costas como se dijo.
Notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el
expediente al tribunal de origen.
IMPEDIDO
DONALD JOSÉ DIX PONNEFZ
JIMENA ISABEL GODOY FAJARDO
Aclara voto
JORGE PRADA SÁNCHEZ
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ACLARACIÓN DE VOTO
Magistrada Ponente: Jimena Isabel Godoy Fajardo
Rad. 92477
De: José Francisco González Ríos y otros vs. Ingenio
Pichichi S.A.
Con mi acostumbrado respeto por las decisiones de la
Corporación, a continuación, expongo las razones que me
llevan a aclarar el sentido de mi voto.
Contrario a lo concluido en la sentencia de casación,
considero que de la documental denunciada por la censura
afloran elementos para inferir que las cooperativas de trabajo
asociado no eran verdaderas contratistas independientes al
servicio del Ingenio; fluye evidente su falta de autonomía, así
como de una real capacidad técnica y operativa. Era tal la
ausencia de estas características, que el Ingenio financiaba
directamente los servicios del cabo de campo, supervisor
directo de los corteros de caña; pagó los honorarios de
profesionales que adelantaban gestiones para las cooperativas
y sus afiliados, y les hacía donaciones. Esto, sin contar la
injerencia en el manejo y disposición del personal, así como el
suministro de dotaciones y medios de protección a cargo del
Ingenio.
Sin embargo, no es posible dejar de advertir que buena
parte del razonamiento del Tribunal se centró en la
información aportada por los testigos, a quienes dio plena
credibilidad por considerarlos conocedores de primera mano
de los hechos. Fue a partir de esos dichos que el juez
colegiado corroboró sus inferencias acerca de la operación
autónoma e independiente desplegada por los entes
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solidarios, y la ausencia de injerencia del Ingenio en el
funcionamiento de aquellos. Tales reflexiones hacen parte de
los pilares de la decisión, sin que la censura se ocupe siquiera
de discutirlos, lo que hace que continúen indemnes al servicio
de la intangibilidad del fallo.
Estas últimas razones son las que, en mi sentir, hacen
que el recurso de casación pierda cualquier posibilidad de
éxito.
Fecha ut supra,
JORGE PRADA SANCHEZ
Magistrado
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