AMPLIACIÓN CICERÓN
Marco Tulio Cicerón (106-43 a. C.) es el orador romano más importante. Natural de Arpino y homo
novus, se forma en retórica con Licinio Craso y completa su formación en Grecia con Molón de Rodas. A la
vuelta inicia su carrera como abogado y su carrera política como cuestor en Sicilia prosiguiendo su cursus
honorum (todos los cargos suo anno, a la edad más temprana permitida), alcanzando en el 63 a.C. el consulado
frente a Catilina, que entonces intenta un golpe de estado que fracasa. Obtiene el apelativo de pater patriae,
pero abandona la política, y se dedica a abogacía y literatura. Después es castigado con el exilio por haber
autorizado la condena a muerte de los conjurados sin las garantías debidas. Logra volver y ocupar algunos
cargos menores. En la Guerra Civil se sitúa con Pompeyo. César lo perdona y vuelve a Roma, pero alejado
de la vida pública, dedicándose a los escritos retóricos y filosóficos. Vuelve a primera plana cargando contra
Antonio en 14 Filípicas. Tras la alianza entre Octavio y Antonio, aparece en la lista de proscritos. Es degollado
y su cabeza y su mano son expuestas en el foro.
Conservamos 58 discursos. Principales:
• In Verrem. Verres es acusado de malversación y decide exiliarse sin que su abogado defensor,
Hortensio, intente defenderlo.
• In Catilinam. 4 orationes pronunciadas destapando el intento de golpe de estado. Con la primera, que
empieza con la famosa frase «Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?», lo aísla y hace huir
de Roma. En las otras 3 informa de la situación, celebra la victoria y argumenta a favor de la ejecución
de los conjurados respectivamente.
• Pro Archia poeta. Defiende a un poeta acusado de usurpación de la ciudadanía. Aprovecha para
realizar una encendida defensa de las letras.
• Pro Milone. Milón, de la facción de los optimates (como Cicerón), había sido acusado de matar a Clodio,
popular. Cicerón lo defiende alegando un asesinato en defensa propia.
• In M. Antonium. 14 discursos contra Antonio, postulado como nuevo líder tras la muerte de César. Su
estilo y sus crudos ataques (que recuerdan a Demóstenes contra Filipo II de Macedonia) le valen el
sobrenombre de Filípicas.
Escribe también varios tratados retóricos, destacan:
• De oratore. Diálogo de estilo platónico que en boca de diferentes oradores romanos (M. Antonio,
Licinio Craso…) describe la formación ideal del orador, por un lado retórica y por otro universal:
derecho, filosofía, historia…
• Brutus. Dedicado a Marco Junio Bruto . Reflexiona sobre las escuelas, presentando el estilo rodio
ciceroniano como la evolución natural de la oratoria. Además, ofrece una historia crítica de la oratoria
romana analizando los principales oradores anteriores y contemporáneos.
• Orator. Es un tratado de retórica y analiza los tres objetivos del discurso: docere, delectare, movere.
Cicerón es el autor en prosa por excelencia, considerado el mejor orador latino gracias a su manejo
del latín. En sus discursos defiende una lengua cuidada, y se caracteriza por concinnitas y ubertas o copia
verborum. Destaca su estilo rodio, intermedio entre la grandilocuencia del asianismo y la sobriedad del
aticismo. Busca elegancia y armonía, con especial atención a forma y orden, con periodos largos y complejos.