La Catedral de Sevilla.
La Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla es un templo de enormes proporciones, dividido en
cinco naves, con crucero, y capillas laterales. Tiene una cabecera recta, y está orientada de la misma
forma que la primitiva mezquita aljama sobre la que se levanta.
La nave central y la del crucero son más elevadas que las laterales, marcando una cruz latina en
alzado aunque no sobresaliente en planta, y todas ellas se cubren con bóvedas ojivales. En las naves
laterales se abren capillas.
En lugar de triforio se adoptó la solución de crear un balcón corrido a lo largo de la nave mayor, entre
los altos arcos formeros y los ventanales del claristorio.
La cabecera del templo no consta de una girola ya que la planta del edificio original era un rectángulo
perfecto. Otro de los aspectos que destacar es su uniformidad estilística, algo que no es habitual en las
catedrales góticas, debido a su largo proceso constructivo. Su construcción se realizó en poco más de
70 años siguiendo el proyecto original de Ysambert sin grandes modificaciones.
En el centro de la nave principal se encuentra el coro, y la capilla mayor, que aloja en su interior un
impresionante retablo, uno de los mayores de la cristiandad, que fue realizado entre 1482 y 1564 en
diferentes fases.
Tras la capilla mayor se encuentra la Capilla Real, situada en la cabecera del templo. Es una
construcción de planta rectangular, en donde se encuentran enterrados Fernando III el Santo y su hijo,
Alfonso X el Sabio. Al exterior se cierra por formas absidiadas de decoración plateresca.
En el exterior de la Catedral.
Se puede acceder al interior por medio de diez puertas, siendo las más antiguas las situadas en el muro
de los pies, en donde comenzaron las obras. A los pies de la catedral, en la fachada oeste, hay tres
puertas de acceso correspondiente a cada una de las naves principales.
La Portada de la Asunción es la de la nave principal, pero no fue realizada en la Edad Media sino en
el siglo XIX por el arquitecto Fernando Rosales, y el escultor Ricardo Bellver.
A la izquierda de esta puerta se encuentra la Portada del Bautismo y a la derecha la de Nacimiento.
Ambas son obras del taller de Lorenzo Mercadante de Bretaña en los años 60 del siglo XV.
En la cabecera de la Catedral están situadas dos portadas de traza gótica adornadas con esculturas
renacentistas. Están dedicadas respectivamente, según la decoración de sus tímpanos a La Entrada de
Cristo en Jerusalén (Puerta de las Campanillas) y La Adoración de los Reyes Magos.
En la primera el tímpano tiene esculturas hechas con barro cocido y es obra del escultor Miguel
Florentin alrededor de 1520 y muestra ya una plástica renacentista.
La portada de La Adoración de los Reyes Magos o Puerta de los Palos es del mismo autor que la
anterior.