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Proyecto Nacer

trabajo practico epet nro 2

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Informe Técnico: Proyecto Nacer

EPET N° 2 Ilda Valentino de Giachero

CURSO: 7 “U”

ESPECIALIDAD: Técnico Mecánico Industrial

DOCENTE: Prof. Fernández Daiana

ALUMNOS PARTICIPANTES: Perez Ariadna


Swistun Erwin
Viera Maximiliano

FECHA DE ELABORACION: 13/05/25 –


Introducción
“Proyecto Nacer” es una iniciativa de desarrollo tecnológico orientada al diseño,
construcción y puesta en funcionamiento de incubadoras avícolas de tipo artesanal, con
fines educativos y productivos. El proyecto busca promover el aprendizaje significativo
de principios de termodinámica, automatización, biología y técnicas de manufactura, a
través de la confección de un sistema eficiente y controlado para la incubación de
huevos fértiles de aves de corral.

La propuesta está enfocada en brindar soluciones accesibles para contextos


rurales y escolares, fomentando la autosuficiencia alimentaria, el emprendimiento
juvenil y la incorporación de tecnologías apropiadas en el ámbito de la producción
avícola. Además, el diseño contempla el uso de materiales de bajo costo y la integración
de sensores de temperatura y humedad, lo que permite asegurar las condiciones óptimas
para la eclosión.

“Proyecto Nacer” constituye un aporte concreto al fortalecimiento de las


capacidades técnicas de los estudiantes, articulando saberes de distintas áreas de
formación como electrónica, mecánica, biología y tecnología, aplicada en un marco de
trabajo colaborativo y con impacto comunitario.

Fundamentación
El presente proyecto surge como una propuesta didáctico-productiva en el marco
de la formación técnica del estudiante de la especialidad Mecánica, conforme al perfil
profesional establecido por el diseño curricular de la Educación Técnico Profesional.
“Proyecto Nacer” busca desarrollar una incubadora avícola de bajo costo, funcional y
eficiente, integrando conocimientos de mecánica, automatización y principios
termodinámicos, en un contexto que permita al estudiante resolver problemáticas
concretas del entorno productivo.

El Técnico Mecánico está capacitado para diseñar, construir, mantener y


optimizar dispositivos, máquinas y sistemas mecánicos, con criterios de eficiencia,
calidad y sustentabilidad. En ese sentido, este proyecto representa una oportunidad para
que los estudiantes apliquen sus saberes en la elaboración de una solución tecnológica
que responde a una necesidad real en contextos rurales y semiurbanos: la producción
avícola a pequeña escala. La incubadora constituye un mecanismo donde se ponen en
juego distintos componentes del campo disciplinar: estructuras metálicas, sistemas
térmicos, transmisión de movimiento, dispositivos eléctricos y control de variables
físicas.

Además de afianzar contenidos específicos del campo de la mecánica, “Proyecto


Nacer” favorece el desarrollo de competencias transversales como el trabajo
colaborativo, la gestión de proyectos, la lectura e interpretación de planos, el uso
responsable de herramientas y materiales, y la integración de nuevas tecnologías. El
producto final no solo tiene valor pedagógico, sino también potencial emprendedor, ya
que puede convertirse en una herramienta útil para fortalecer proyectos de economía
familiar o escolar.

Desde un enfoque pedagógico, el proyecto potencia el aprendizaje basado en


problemas, promueve la vinculación escuela-comunidad, y permite una
contextualización significativa del saber técnico.

Objetivos
El “Proyecto Nacer” tiene como finalidad diseñar y construir una incubadora
avícola de tipo artesanal, utilizando materiales de bajo costo y en lo posible reutilizados,
que permita a pequeños emprendimientos rurales acceder a una herramienta eficiente y
accesible para la producción de aves. Se busca demostrar que, a través de la innovación
tecnológica y el aprovechamiento de recursos disponibles, es posible obtener equipos de
alta capacidad y versatilidad, capaces de adaptarse a diversas especies avícolas y
optimizar la tasa de eclosión.

Al mismo tiempo, el proyecto persigue el desarrollo de capacidades técnicas y


transversales en los estudiantes, tales como:

 Analizar sistemáticamente el funcionamiento de equipos y sistemas


electromecánicos para detectar anomalías y fallas, utilizando técnicas de
medición y herramientas digitales.
 Planificar y ejecutar procesos de mantenimiento preventivo, predictivo y
correctivo, optimizando recursos y minimizando el tiempo de inactividad.
 Implementar procedimientos de instalación, montaje y desmontaje de
maquinaria y componentes, asegurando su correcto funcionamiento y
durabilidad.
 Aplicar criterios de seguridad y cuidado ambiental en todas las etapas del trabajo
técnico, fomentando una cultura preventiva y responsable.
 Integrar habilidades de gestión y comunicación para liderar proyectos técnicos,
colaborar en equipos multidisciplinarios y adaptarse a innovaciones
tecnológicas.

Principios de Incubación
Proyecto Nacer busca reproducir de forma precisa las condiciones biológicas
que ofrecen las aves durante la incubación natural de sus huevos. Este sistema no se
limita únicamente a la cría de gallinas, sino que, con la configuración adecuada, es
perfectamente apto para cualquier especie avícola, incluyendo patos, pavos, gansos,
codornices, ñandúes, entre otros. Para evidenciar esta versatilidad, se presenta a
continuación un cuadro comparativo de parámetros técnicos que reúne los rangos
óptimos de temperatura, humedad, volteo y días de eclosión según la especie. Este
cuadro funciona como una guía de referencia que demuestra cómo, ajustando ciertos
valores críticos, una única incubadora puede adaptarse a una amplia diversidad de aves,
optimizando su eficiencia sin necesidad de rediseñar el sistema base.

Tabla comparativa de incubación


Para alcanzar un desarrollo embrionario eficiente y equilibrado resulta
indispensable ejercer un control riguroso en las variables que configuran el entorno
artificial de la incubadora. Estas condiciones no solo influyen directamente sobre la
viabilidad del embrión, sino que también regulan procesos fisiológicos complejos como
el metabolismo celular, el intercambio de gases y la distribución térmica. La
temperatura actúa como como el motor bioquímico del desarrollo; la humedad
interviene en la regulación osmótica; mientras que el volteo garantiza la correcta
posición del embrión y previene malformaciones por adherencia a las membranas
extraembrionarias.

A continuación, se desarrollará el rol especifico de cada una de estas variables


dentro del entorno de la incubación, así como los parámetros técnicos que deben
mantenerse para asegurar una gestión embrionaria exitosa.
 Temperatura
Es el factor más crítico en el desarrollo del embrio. La temperatura
ideal se encuentra entre 37.4 °C y 37.9 °C, con muy poca tolerancia
a la variación. Si la temperatura es demasiado baja, el desarrollo del
embrión se ralentiza; si es demasiado alta, puede ser letal o generar
malformaciones. La constancia térmica es clave: incluso variaciones
menores durante varias horas pueden provocar la muerte del
embrión.

 Humedad
Controlar la humedad dentro de la incubadora permite regular la
evaporación de agua a través de la cáscara del huevo. Esto es
importante para el correcto desarrollo del saco alantoideo
(membrana que gestiona los desechos del embrión) y para facilitar la
eclosión.
La humedad recomendada durante la fase de incubación es del 50 al
60%, y debe aumentarse al 65-70% durante los últimos tres días
(fase de nacimiento) para ablandar la cáscara y evitar que los pollitos
queden atrapados dentro del huevo.

 Volteo
El volteo periódico de los huevos evita que el embrión se adhiera a
la membrana interna de la cáscara, lo que podría causar su muerte.
Además, permite una distribución homogénea del calor y favorece el
desarrollo simétrico del embrión.
Este movimiento debe hacerse al menos 3 a 5 veces al día, y de
forma alternada (de izquierda a derecha, o en ángulo). En
incubadoras automatizadas, se usan motores para garantizar este
movimiento a intervalos regulares.
Transmisión Térmica
La transmisión térmica es el proceso físico mediante el cual se transfiere el
calor dentro de la incubadora, desde la fuente de calor (resistencia o lámpara)
hacia el entorno interior y los huevos. Este fenómeno ocurre a través de tres
mecanismos:

 Conducción
Es la transferencia de calor a través de materiales sólidos. En la
incubadora, esto se manifiesta en cómo el calor viaja por las paredes
de la estructura (por ejemplo, madera, aluminio o tergopol). La
elección de materiales debe equilibrar la capacidad de aislamiento
térmico y la seguridad estructural.

 Convección
Consiste en la circulación del aire caliente. En una incubadora bien
diseñada, el aire caliente se mueve en corrientes que reparte la
temperatura de manera uniforme. Si no hay buena convección, se
generan zonas frías y calientes, perjudicando algunos huevos. La
ventilación forzada mediante ventiladores pequeños mejora este
proceso.

 Radiación
Es la emisión de calor por ondas electromagnéticas desde la fuente
de calor hacia los objetos (en este caso, los huevos). Aunque su
influencia es menor comparada con la conducción y convección,
tiene un papel importante en el calentamiento directo inicial.

El equilibrio entre estos tres mecanismos es vital para asegurar un


ambiente estable y homogéneo dentro de la cámara de incubación.
Control de Variables Físicas
Proyecto Nacer opera como un sistema cerrado de control ambiental cuya
finalidad es replicar de manera precisa las condiciones que un ave avícola
proporcionaría durante la incubación natural. Dentro de este entorno, resulta
indispensable mantener bajo supervisión constante cuatro variables físicas
fundamentales: temperatura, humedad, ventilación y volteo de los huevos. El
monitoreo riguroso y la regulación automática de estas variables determinan el
éxito en el desarrollo embrionario y maximizan la tasa de eclosión viable.

 Medición
Para el monitoreo continuo del ambiente interno de la incubadora, se
emplean sensores específicos que permiten registrar en tiempo real
las variables críticas para el desarrollo del embrión, particularmente
la temperatura y la humedad relativa. Estos datos son esenciales para
alimentar los sistemas de control automático y asegurar que el
entorno interno se mantenga dentro de los rangos óptimos requeridos
durante todo el ciclo de incubación.

 Regulación
La información recolectada por los sensores es procesada por un
sistema de control, que puede estar integrado en un termostato
digital u otro tipo de controlador automatizado. Este sistema es
responsable de activar o desactivar los distintos componentes de la
incubadora según sea necesario, tales como la resistencia calefactora,
el ventilador o el mecanismo de volteo automático.
Contar con un sistema de regulación preciso no solo optimiza el
consumo energético, sino que además incrementa significativamente
la eficiencia del proceso de incubación, mejorando la tasa de
nacimientos exitosos.
Mecanismos Involucrados
El funcionamiento eficaz de Proyecto Nacer no depende únicamente de
mantener constantes ciertas variables físicas, sino también de la implementación
adecuada de mecanismos que aseguren condiciones estables y propicias para el
desarrollo embrionario. A continuación, se detallan los principales mecanismos
involucrados:

 Volteo
Previene la adhesión del embrión a la membrana interna del
cascarón y favorece una distribución homogénea del calor, del
oxígeno y de los nutrientes presentes en la yema, factores críticos
para un desarrollo embrionario saludable. Este procedimiento puede
llevarse a cabo de forma manual o automática. En el volteo manual,
se recomienda realizar movimientos cuidadosos entre 3 y 5 veces al
día, asegurando que el ángulo de inclinación sea suficiente para
modificar la posición del embrión sin generar sacudidas bruscas. No
obstante, esta modalidad requiere una dedicación constante y una
rigurosa disciplina horaria por parte del operador. En sistemas
automatizados, el volteo se efectúa mediante motores eléctricos
acoplados a bandejas móviles que oscilan con suavidad en intervalos
regulares. Estos mecanismos pueden ser programados para realizar
el movimiento con una frecuencia constante y precisa, minimizando
así el riesgo de errores humanos y asegurando condiciones
uniformes durante todo el proceso de incubación. La automatización
del volteo suele estar controlada por microcontroladores como el
Arduino, los cuales permiten establecer parámetros personalizados a
través de rutinas programadas. Esta integración tecnológica no solo
mejora la eficiencia del sistema, sino que también permite registrar y
ajustar variables de forma dinámica, contribuyendo a una mayor tasa
de éxito en la eclosión de los embriones.
 Ventilación
La incorporación de un ventilador en una incubadora artificial
responde a la necesidad de garantizar una distribución homogénea de
las variables ambientales críticas, principalmente la temperatura y la
humedad relativa del aire. En sistemas cerrados de incubación, la
fuente de calor tiende a generar gradientes térmicos dentro de la
cámara. Sin circulación forzada, se producen zonas térmicamente
estratificadas, donde el aire caliente asciende y se acumula en la
parte superior, mientras que el aire más frío permanece en la parte
inferior. Esta distribución irregular compromete la estabilidad
térmica que requiere el desarrollo embrionario, provocando tasas
desiguales de crecimiento o incluso la mortalidad del embrión. El
ventilador actúa como un mecanismo de convección forzada,
desplazando continuamente el aire caliente y mezclándolo con el aire
más frío para lograr una uniformidad térmica en el interior de la
incubadora. Además, esta circulación mejora el intercambio gaseoso,
favoreciendo la renovación del oxígeno (O₂) y la evacuación del
dióxido de carbono (CO₂), así como del exceso de vapor de agua
(H₂O), lo que previene condiciones de hipoxia o condensación
interna.

Ambos mecanismos, correctamente integrados, permiten que la incubadora


se comporte como un sistema termodinámico cerrado, autorregulado, capaz de
sostener las condiciones necesarias para una incubación exitosa desde el primer
día hasta la eclosión.

Automatización Básica
La automatización básica en Proyecto Nacer representa un componente
esencial para asegurar el desarrollo embrionario óptimo, ya que permite mantener
de manera precisa y continua las variables ambientales críticas sin requerir una
intervención manual constante por parte del usuario. Este sistema automatizado se
logra mediante la integración de sensores electrónicos, microcontroladores
programables y actuadores que operan de manera sincrónica, respondiendo en
tiempo real a las fluctuaciones del entorno interno de la cámara de incubación.

 Sensores
Los sensores constituyen dispositivos fundamentales para la
adquisición de datos en tiempo real sobre las condiciones internas
del sistema. Su función principal es detectar y cuantificar variables
físicas y transformarlas en señales eléctricas proporcionales, las
cuales son luego interpretadas por un microcontrolador o sistema
embebido. Desde el punto de vista técnico, los sensores funcionan
como transductores: convierten una magnitud física del entorno en
una señal analógica o digital susceptible de ser procesada por un
circuito electrónico. En una incubadora automatizada, estos
sensores son esenciales para garantizar la estabilidad de las
condiciones ambientales. La información recolectada es
constantemente monitoreada por un algoritmo de control, que
puede actuar sobre actuadores para corregir cualquier desviación
respecto a los valores óptimos establecidos para el desarrollo
embrionario. Esta retroalimentación en tiempo real convierte al
sistema en un lazo de control cerrado, lo que permite una
regulación precisa y continua, minimizando la necesidad de
intervención humana y asegurando condiciones constantes y
homogéneas durante todo el proceso de incubación. En la
incubadora se utiliza específicamente dos tipos de sensores que son
los siguientes:

 Sensor de Temperatura
El sensor de temperatura en una incubadora artificial cumple un rol
fundamental en el control del ambiente interno, siendo responsable
de registrar de manera continua y precisa el calor dentro de la
cámara de incubación. Este parámetro debe mantenerse dentro de
un rango
muy estrecho, ya que incluso leves desviaciones pueden afectar
negativamente el desarrollo del embrión. Existen diferentes tipos
de sensores térmicos utilizados en este contexto. Uno de los más
comunes es el termostato digital programable, como el modelo
W3230. Este dispositivo incluye un sensor de coeficiente térmico
negativo (NTC), capaz de detectar cambios de temperatura con
sensibilidad suficiente para activar o desactivar un sistema de
resistencias mediante un relé. Su función no se limita a la
medición, sino que incorpora lógica de control que permite definir
márgenes de temperatura máxima y mínima, automatizando así la
regulación térmica de forma eficiente. Estos sensores están
conectados a una unidad de control (generalmente un
microcontrolador programable) que procesa las señales de entrada
y, de acuerdo con la lógica definida en el firmware, toma
decisiones automatizadas. De este modo, el sistema actúa sobre los
elementos calefactores para garantizar que la temperatura se
mantenga estable y dentro de los márgenes adecuados, lo cual es
indispensable para asegurar una alta tasa de eclosión y un
desarrollo embrionario saludable.

 Sensor de Humedad
Su funcionamiento se basa generalmente en materiales
higroscópicos cuyas propiedades
eléctricas (como la capacitancia o la resistencia) varían en función
del contenido de vapor de agua en el aire. Esta variación es
traducida por el sensor en una señal eléctrica proporcional al
porcentaje de humedad relativa, que puede ser interpretada por un
microcontrolador o sistema de control automatizado. En el
contexto de la incubación artificial, el monitoreo preciso de la
humedad es crucial. Una humedad relativa inadecuada puede
generar alteraciones en el intercambio gaseoso a través de la
cáscara, interfiriendo en la respiración del embrión. Además, si la
humedad es excesivamente baja, se incrementa la tasa de
evaporación del contenido líquido del huevo, provocando una
pérdida de masa que puede afectar la hidratación del embrión y
dificultar el proceso de eclosión. Por otro lado, una humedad
excesiva impide la adecuada evaporación y puede generar fallos en
la formación de la cámara de aire o en la rotura del cascarón
durante el nacimiento.

El sistema de control automatizado en una incubadora artificial se basa en


una arquitectura donde los sensores recogen continuamente datos sobre variables
físicas críticas (como la temperatura y la humedad relativa) y los transmiten al
microcontrolador principal, comúnmente un Arduino u otro tipo de controlador
lógico programable. Este microcontrolador actúa como el “cerebro” del sistema,
procesando la información en tiempo real. El algoritmo de funcionamiento se
inicia con la lectura de las señales analógicas o digitales provenientes de los
sensores. Estos datos son comparados internamente con los valores de referencia
previamente programados en el código del controlador, por ejemplo, 37.4 °C para
la temperatura y un rango de 50 a 60 % para la humedad. Si el sistema detecta una
desviación respecto de los umbrales óptimos, el controlador ejecuta instrucciones
correctivas mediante la activación o desactivación de componentes electrónicos.
La activación de estos actuadores se lleva a cabo mediante relés electromecánicos
o transistores de conmutación, los cuales operan como interruptores electrónicos
que controlan el flujo de corriente hacia dispositivos periféricos. De este modo, el
sistema puede encender o apagar resistencias calefactoras, ventiladores axiales,
sistemas de humidificación o motores destinados al volteo automático de los
huevos.

Además, para facilitar la interacción humano-máquina y garantizar una


supervisión accesible del estado interno de la incubadora, se incorporan interfaces
gráficas de usuario a través de pantallas LCD o paneles de visualización de datos.
Estas interfaces permiten mostrar en tiempo real las variables monitoreadas, así
como los estados de funcionamiento de cada componente, brindando
retroalimentación clara al operador y asegurando un control más transparente del
desarrollo embrionario hasta el momento mas esperado del proceso: la eclosión.

Eclosión
La eclosión constituye la fase terminal del proceso de incubación
embrionaria y representa el momento fisiológicamente critico en el que el embrión
inicia su transición al medio externo mediante la ruptura controlada de la cascara
del huevo. Este evento biológico altamente regulado y energéticamente exigente
se desencadena como resultado de una interacción compleja entre estímulos
endocrinos, neuromusculares y condiciones ambientales. Su éxito depende
directamente de la estabilidad y regulación adecuada de las variables físicas de
incubación durante todo el proceso y especialmente durante los últimos 3 días,
donde la sensibilidad del embrión a perturbaciones térmicas o hidrométricas
alcanza su punto máximo.

La eclosión se divide fisiológicamente en 3 etapas secuenciales:

 Picaje Interno: El embrión perfora la membrana


corioalantoidea y accede a la cámara de aire, lo que marca el inicio de
la respiración pulmonar parcial. En esta etapa, los pulmones
comienzan a activarse, aunque el intercambio gaseoso aún depende en
parte del sistema corioalantoideo.

 Latencia pre-picaje externo: Se trata de un intervalo de


reposo metabólico relativo, que puede durar entre 6 y 12 horas. El
embrión acumula energía, se posiciona adecuadamente (con el pico
orientado hacia el polo romo del huevo) y activa mecanismos de
regulación osmótica para equilibrar el volumen intracelular antes del
esfuerzo de rotura externa.

 Picaje Externo: Mediante contracciones cervicales rítmicas y la


acción del diente de huevo (estructuralmente denominado
protuberancia egg-tooth, compuesta de queratina endurecida), el
embrión fractura mecánicamente la cáscara en un patrón circular hasta
lograr la apertura del cascarón y su salida definitiva

Este proceso puede prolongarse entre 6 y 18 horas y exige un entorno ambiental


que favorezca tanto la elasticidad de las membranas como la movilización del embrión.
En este sentido la humedad relativa del aire cobra un rol fundamental: durante los
últimos 3 días de incubación la humedad debe aumentarse un 65-70% lo cual contribuye
a ablandar las membranas testáceas y prevenir la deshidratación embrionaria. Una
humedad insuficiente puede provocar que las membranas se adhieran al embrión
impidiendo su rotación y generando fallos en el proceso de salida, mientras que un
exceso puede inhibir la correcta formación de la cámara de aire y dificultar el inicio de
respiración pulmonar.

Una vez completada la eclosión y retirada la progenie neonata, la atención


operativa debe centrarse en la sanitización integral del microambiente de la incubadora.
Esta etapa post-eclosional implica la descontaminación fisicoquímica de las superficies
internas de la incubadora, la esterilización de bandejas, rejillas y componentes
desmontables, así como la remoción de residuos biológicos (cáscaras, fluidos
embrionarios, restos placentoides) que puedan actuar como reservorios microbiológicos.

Higiene, Seguridad y Sanitización


La incubadora es un proceso delicado que requiere de un ambiente estrictamente
controlado para asegurar el desarrollo óptimo de los embriones. Cada variable, desde la
temperatura y humedad hasta la calidad del aire, juega un papel crucial en la viabilidad
de los huevos. Un aspecto fundamental que puede influir directamente en el éxito de la
incubación es la sanitización de la incubadora. La incubadora, al estar en un espacio
cerrado, cálido y húmedo, es el lugar ideal para el crecimiento de bacterias, hongos y
otros contaminantes. Si no se toman medidas adecuadas de limpieza, estas sustancias
pueden alterar el entorno y poner en riesgo la salud de los embriones.
Es aquí donde la limpieza se convierte en un factor esencial. Un ambiente
contaminado por microorganismos patógenos puede desencadenar infecciones que
afecten el desarrollo de los embriones. Además, el control de estos contaminantes no
solo es necesario para mantener la bioseguridad, sino también para asegurar la
eficiencia del proceso. Si se implementan protocolos de limpieza adecuados, se reduce
la probabilidad de que microorganismos dañinos alteren las condiciones dentro de la
incubadora. Estos protocolos deben ser estrictos, ya que cualquier pequeño descuido
puede tener efectos adversos sobre los embriones.

Utilizar productos de limpieza efectivos y seguros es una práctica clave para


mantener las incubadoras en condiciones óptimas. El alcohol etílico es un desinfectante
muy común, ya que elimina bacterias y hongos sin ser tóxico para los embriones. El
vinagre blanco, por su parte, también tiene propiedades antimicrobianas que ayudan a
limpiar sin dejar residuos peligrosos. Además, la ventilación natural juega un papel
importante. Mantener una buena circulación de aire es esencial para evitar la
acumulación de gases nocivos, como el dióxido de carbono, y para regular los niveles
de humedad, un factor crítico para la incubación exitosa de los huevos.

El uso de estos productos naturales y efectivos no solo asegura que la incubadora


esté libre de contaminantes, sino que también respeta el entorno en el que los embriones
se desarrollan. La ventilación adecuada no solo ayuda a reducir la concentración de
gases, sino que también contribuye a mantener un ambiente de incubación saludable. La
humedad, si no se controla correctamente, puede favorecer el crecimiento de hongos y
bacterias, lo que pone en riesgo el desarrollo de los embriones.

Propiedades Químicas del Alcohol

 Formula química del alcohol: C2H5OH (carbono,


hidrogeno y oxigeno con un grupo hidroxilo).

 Acción desinfectante potente: Desnaturaliza proteínas,


destruye membranas celulares.
 Rápida evaporación, no deja residuos.
 Ideal para superficies internas.
Propiedades Químicas del Vinagre

 Formula Química: CH3COOH (carbono, hidrogeno y oxigeno

con un grupo carboxilo)

 Antimicrobiano natural: Altera el Ph, combate bacterias y


hongos comunes.
 Ecológico y biodegradable, seguro para domestico o escolar
 Complementa el alcohol, especialmente en limpieza frecuente o ligera.

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