¿Qué es una empresa?
Es un grupo organizado de personas que trabajan juntas para alcanzar un objetivo
común, como vender un producto o brindar un servicio.
Tipos de empresas:
Según su actividad económica:
• Industriales: Se dedican a transformar materias primas en productos
terminados. Ejemplo: una fábrica de ropa convierte tela en prendas.
• Comerciales: Su función principal es comprar y vender productos sin
transformarlos. Ejemplo: supermercados, tiendas de electrónicos.
• De servicios: No venden productos materiales, sino servicios que satisfacen
necesidades. Ejemplo: hospitales, escuelas, bancos, compañías de
transporte.
Según su tamaño:
• Microempresas: Son muy pequeñas, con pocos empleados (generalmente
menos de 10). Ejemplo: una tiendita de abarrotes.
• Pequeñas empresas: Tienen más trabajadores (entre 11 y 50,
aproximadamente), pero aún con recursos limitados. Ejemplo: una panadería
con varias sucursales locales.
• Medianas empresas: Poseen más personal (hasta 250 aprox.) y más
recursos, suelen tener presencia en varias ciudades. Ejemplo: una empresa
constructora regional.
• Grandes empresas: Tienen cientos o miles de empleados y gran
infraestructura, con operaciones nacionales o internacionales. Ejemplo:
Bimbo, Microsoft, Amazon.
Según su propiedad:
• Privadas: Pertenecen a particulares o grupos de inversionistas que buscan
ganancias. Ejemplo: Coca-Cola, Walmart.
• Públicas: Son propiedad del gobierno, y su fin es brindar servicios o
productos a la población. Ejemplo: Pemex en México, Correos de España.
• Mixtas: Se financian con capital tanto privado como gubernamental.
Ejemplo: algunas compañías de energía o telecomunicaciones.
Según su ámbito geográfico:
• Locales: Solo operan en una ciudad o región específica. Ejemplo: una
pizzería de barrio.
• Nacionales: Están presentes en varias ciudades de un mismo país. Ejemplo:
Coppel en México.
• Multinacionales: Tienen presencia en varios países, con oficinas,
sucursales o fábricas en diferentes partes del mundo. Ejemplo: McDonald’s,
Apple, Toyota.
Las metas son los propósitos generales que una persona o una organización desea
alcanzar en un tiempo determinado. Se caracterizan por ser amplias, de largo plazo
los objetivos son más concretos y específicos. Representan los pasos que permiten
avanzar hacia el cumplimiento de una meta. A diferencia de las metas, los objetivos
son medibles, alcanzables y suelen plantearse en el corto o mediano plazo.
2. ¿Qué es una estructura organizacional?
La estructura organizacional es el diseño formal que define cómo se organiza una
empresa para funcionar de manera ordenada y alcanzar sus metas. Se trata de un
sistema que distribuye funciones, asigna responsabilidades, establece jerarquías y
determina las vías de comunicación entre los distintos niveles de la organización.
En otras palabras, es el marco que responde a preguntas como: ¿qué hace cada
persona dentro de la empresa?, ¿quién supervisa a quién?, ¿cómo se coordinan las
actividades entre diferentes departamentos?
La importancia de una estructura organizacional radica en que permite aprovechar
al máximo los recursos humanos, materiales y financieros, evitando la duplicidad de
funciones y los conflictos de autoridad. Sin una estructura definida, la empresa
puede caer en la desorganización, generando confusión entre los trabajadores y
retrasos en los procesos. Por ello, se dice que la estructura es la base administrativa
que da soporte a todas las actividades, ya que proporciona claridad y dirección.
3. Tipos de estructuras organizacionales
Las estructuras organizacionales pueden variar ampliamente dependiendo del
tamaño de la empresa, su cultura, el sector al que pertenece y los objetivos que
busca alcanzar. Una de las más tradicionales es la estructura funcional, que divide
el trabajo en áreas especializadas como ventas, finanzas, recursos humanos,
producción y mercadotecnia. Este modelo permite que cada departamento se
enfoque en su área de experiencia, aunque a veces puede generar poca
comunicación entre los diferentes equipos.
Otro modelo es la estructura divisional, que organiza la empresa en función de
productos, mercados o regiones. Por ejemplo, una empresa automotriz puede tener
divisiones independientes para autos compactos, camionetas y vehículos eléctricos,
cada una con sus propios departamentos de ventas, producción y servicio. Esta
estructura es útil para empresas grandes que necesitan adaptarse a distintos
mercados, pero también puede implicar costos más altos al duplicar funciones en
cada división.
La estructura matricial combina la funcional y la divisional, permitiendo que un
trabajador pueda tener más de un jefe: uno que pertenece a su área funcional y otro
relacionado con un proyecto o producto específico. Aunque este modelo ofrece
flexibilidad y fomenta la colaboración, puede generar conflictos de autoridad si no
se maneja correctamente.
En la actualidad, muchas empresas optan por estructuras planas o en red,
reduciendo los niveles jerárquicos y fomentando la comunicación horizontal. Esto
favorece la agilidad en la toma de decisiones y motiva a los empleados al darles
más autonomía, aunque puede ser un reto mantener el control en organizaciones
de gran tamaño.
4. ¿Cómo representar una estructura organizacional?
La forma más común de representar una estructura organizacional es mediante un
organigrama, que es un esquema gráfico donde se reflejan los niveles jerárquicos,
los departamentos y las líneas de autoridad y comunicación dentro de la empresa.
El organigrama no solo muestra quién ocupa cada puesto, sino también la relación
entre diferentes áreas y la manera en que fluye la información.
Existen diferentes tipos de organigramas. El más utilizado es el vertical, en el que
los niveles jerárquicos se muestran de arriba hacia abajo, comenzando por la
dirección general y descendiendo hasta los puestos operativos. También existen
organigramas horizontales, en los que la jerarquía se representa de izquierda a
derecha, lo cual da una sensación menos rígida y facilita la lectura. Además, hay
organigramas circulares o radiales, donde el director aparece en el centro y las
áreas se distribuyen alrededor, mostrando un enfoque más de colaboración que de
autoridad estricta.
El organigrama, además de ser una herramienta administrativa, cumple una función
de comunicación, ya que ayuda a todos los miembros de la empresa a entender la
estructura, sus responsabilidades y la cadena de mando. Esto es esencial para
reducir confusiones y garantizar que cada persona sepa a quién acudir para resolver
un problema o transmitir información.
5. Relación con misión y visión
La estructura organizacional no es algo aislado, sino que debe estar alineada con
la misión y la visión de la empresa. La misión representa la razón de ser de la
organización: explica qué hace, a quién sirve y de qué manera lo hace. La visión,
en cambio, es la proyección a futuro, el lugar al que se quiere llegar, lo que la
empresa aspira a convertirse con el paso del tiempo.
La relación entre estructura, misión y visión es fundamental porque la organización
no puede alcanzar sus propósitos si no cuenta con una forma de trabajo coherente
con ellos. Por ejemplo, si la misión de una empresa es “ofrecer servicios rápidos y
accesibles de mensajería”, su estructura debe priorizar la eficiencia operativa y la
comunicación ágil entre áreas, reduciendo burocracia. Asimismo, si su visión es
“convertirse en la empresa líder de mensajería en América Latina”, necesitará una
estructura capaz de crecer y adaptarse a diferentes países, con divisiones
regionales y sistemas de coordinación más complejos.
Cuando una estructura organizacional no se ajusta a la misión y visión, surgen
obstáculos que frenan el progreso. Una visión innovadora no puede lograrse con
una estructura rígida y burocrática; de la misma manera, una misión enfocada en la
atención personalizada no tendrá éxito si la empresa adopta un modelo impersonal
y masivo. En conclusión, la estructura organizacional es el puente que conecta la
misión y la visión con la práctica diaria, permitiendo que los ideales de la empresa
se traduzcan en acciones concretas y resultados tangibles.