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Gregorio Torres Quintero

Investigacion sobre Gregorio Torres Quintero
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GREGO

RIO
Nació en la ciudad de Colima el 25 de mayo de 1866. Inició en la noble profesión de maestro a la edad de
17 años. Humilde hijo de un zapatero fue becado por el gobierno de su ciudad natal, Colima, para estudiar
en la Escuela Nacional de Maestros de la que se graduó en 1891 iniciando con ello una brillante trayectoria
como docente y funcionario educativo.

El siglo XIX fue una etapa de transformaciones educativas en el estado de Colima, se implantaron nuevas
modalidades en los trabajos docentes; se pasó de las doctrinas tradicionales lancasterianas a una Reforma
escolar en donde el maestro era el eje rector de dicha transformación, las paupérrimas condiciones en las
que se encontraban tanto el inmobiliario como el trabajo escolar llevaron a plantear la ley de Instrucción
Pública de Colima.

El 7 de mayo de 1894 el poder ejecutivo promulgó la ley elaborada por Torres Quintero y en la que se
determinaba que la instrucción pública sería desde esa fecha “laica, gratuita y obligatoria”. También se
hablaba de la obligación escolar, de las escuelas, de los programas de enseñanza, de los exámenes,
vacaciones, premios y castigos, de los profesores de instrucción primaria, de la dirección e inspección de
Instrucción Pública.

El maestro Gregorio Torres Quintero forma parte de los brillantes educadores mexicanos de la segunda
mitad del siglo XIX e inicios del XX. Fue discípulo de Enrique Rébsamen. Al fallecimiento de éste, Torres
Quintero le sucedió en el cargo de presidente del consejo que tenía la comisión de estudiar y dictaminar
los textos escolares y programas de estudio. Si bien Torres Quintero no difería del credo educativo de
Rébsamen, sí manejaba nuevas corrientes y desarrollaba ideas como la enseñanza objetiva o intuitiva que
vuelve amena y atractiva para los niños la enseñanza.

Autor del Método onomatopéyico que sirvió para enseñar lectura-escritura a los alumnos que estaban por
iniciarse en ello. Francisco Larroyo señaló que dicho método -el cual sigue vigente hoy en día y se basa en
los sonidos naturales para conocer las letras, sílabas y palabras- complementaba el método de Rébsamen
con el nuevo elemento fonético de la onomatopeya.

Impulsor y precursor de la educación primaria en México y sus ideas básicas. Vivió cuando la educación
oficial tuvo el honroso título otorgado por los historiadores de “Época de oro de la educación mexicana”
Colaboró con Justo Sierra, José Vasconcelos entre otros. Puso al día la discusión de los más modernos
métodos, temas y tecnologías aplicadas a la educación.

Entre sus múltiples facetas se encuentra la de pedagogo, historiador, poeta, orador, político. Fue el creador
de la ley de Instrucción Pública y crítico incansable de los libros de texto como sustituto del maestro, pues
siempre creyó que la imagen del docente era fundamental en la tarea educativa.

En Colima sus ideas educativas germinaron y echaron raíces profundas; floreció el laicismo por él
sembrado y prosperó en todo centro de educación el espíritu de Rousseau demostrándose con la siguiente
frase: “Cada edad tiene sus rasgos característicos y es indispensable conocerlos y respetarlos, como en
biología se respeta a la oruga, al capullo y a la mariposa”. Aplicó en la educación de los niños, al igual que
María Montessori, un material sencillo “autoeducativo”, estimulante “para el hallazgo en el propio yo del
educando, de su centro de acción; porque la educación nueva debe actuar ciertamente de adentro para
afuera, muy a la inversa de los caducos métodos anteriores” (Hernández, 2004: p. 17). Murió a los 70 años
en la ciudad de México en 1934.

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