Objetivo: Reflexionar en el profetismo Bíblico, sus impactos,
repercusiones e incidencias en la catequesis actual, para proyectarlo en
acciones concretas que edifiquen y construyan la comunidad.
OBJETIVO VIVENCIAL: Tomar conciencia de que por ser bautizados,
también nosotros somos profetas, participamos del carácter profético de
Cristo. De ahí la urgencia de salir a evangelizar nuestro mundo.
Introducción al Profetismo bíblico.
1.- ¡que es un profeta? El profeta es escogido o llamado para una misión.
Definición etimológica: Las palabras hebraicas que la Biblia usa para
llamar a los profetas son: Nabi, Hozé, Zoé (vidente). La más frecuente es
Nabi: el que habla con vehemencia, bajo el influjo de una fuerza
superior, un inspirado.
La palabra profeta es griega y significa: “Hablar en nombre de...”. Por
tanto, el nombre profeta indica claramente la misión de estos hombres:
el profeta es el que habla en nombre de Yavhé.
misión: que, en general, implica anunciar, denunciar, consolar, dar
esperanza.
Rasgos generales: Jr 1,5 antes de que nacieras yo te escogí. Dios lo
llama.
.- El profeta es una persona inspirada “Entonces Yavé extendió su mano
y me tocó la boca” (v.9). experiencia de comunión con dios.
.- El profeta es una persona pública “Tú ahora renueva tu valor y ve a
decirles todo lo que te mande” (v. 17) esta en contacto con el mundo.
.- El profeta es una persona amenazada “Ellos te declararán la guerra,
pero no podrán vencerte, pues Yo estoy contigo” (v. 19). Riesgo
constante.
.- El profeta es una persona carismática supera las barreras y los
prejuicios en el aspecto social, cultural, espiritual etc.
Géneros literarios comunes en los libros proféticos:
Los profetas como “hombres de la Palabra” usan muchos géneros
literarios para transmitir el mensaje de Dios; los principales son éstos:
Oráculos: Mensajes divinos directos o predicciones: son una declaración
solemne hecha en nombre de Dios. Los oráculos pueden ser: de juicio,
donde se da el juicio de Dios contra una persona o un pueblo; oráculos
de felicidad, que son promesas de salvación.
Visiones: Representaciones simbólicas o espirituales del futuro.
Audiciones: Sonidos o voces divinas.
Acciones simbólicas: Actos o rituales con un significado profético. : no
son palabras, sino hechos, que luego explican al pueblo.
Amenazas: Advertencias de juicio o castigo divino.
Sueños: Experiencias oníricas con un significado profético.
Litigios: Discusiones legales o legales entre Dios y el pueblo, donde se
presenta un juicio divino.
Poesía: Utilización de versos, ritmo y figuras retóricas para transmitir
mensajes proféticos.
Discursos: Sermones o declaraciones en primera persona del profeta.
Los relatos: relatos de su vocación, hechos de la historia de su pueblo
Parábolas: que son comparaciones.
El uso de diferentes géneros literarios:
El uso de una variedad de géneros literarios permite a los profetas
comunicar mensajes complejos y detallados de manera creativa y
efectiva.
Los géneros literarios ayudan a los profetas a llegar a un público diverso,
tanto religioso como no religioso.
La combinación de diferentes géneros literarios añade un elemento de
sorpresa y atractivo a la profecía, lo que ayuda a captar la atención del
lector.
En resumen: Los géneros literarios en los libros proféticos van más allá
de la mera predicción del futuro; también incluyen visiones, audiciones,
acciones simbólicas y otros elementos que enriquecen el mensaje
profético.
Breve historia del movimiento profético extrabíblico y bíblico.
de manera extrabíblica que todos los pueblos han tenido profetas todas
las razas y culturas han tenido hombre o mujeres valientes que han
levantado la voz.
Los profetas, no son un fenómeno exclusivo del pueblo judío. En las
culturas antiguas (Babilonia, Egipto) es bastante frecuente encontrarse
esta institución del profetismo con unos rasgos muy parecidos a los de
los primeros profetas de Israel.
¿Cómo nació el profetismo? En el plan de salvación, Dios siempre ha
llamado a algunas personas, a quienes envió a su pueblo. Sin embargo,
cuando hablamos de profetas nos referimos a aquellos que dejaron
escritos su pensamiento y sus profecías, y constan en el Canon bíblico.
¿Cuáles son las enseñanzas principales de los profetas? Recordarles la
Alianza; reprocharles la infidelidad y las consecuencias de esa
infidelidad, si no se convierten: juicio y condena; la restauración, como
esperanza; el resto; el Mesianismo; la perspectiva escatológica, es decir,
la proyección de las promesas proféticas más allá del tiempo.
¿Cuántos son los profetas? Son cuatro mayores: Isaías, Jeremías,
Ezequiel y Daniel; y trece menores: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás,
Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías y Baruc.
Persona, cronología y mensaje. Profetas mayores.
1. Autor y fecha
Isaías: Vivió en el siglo VIII a.C. unos años antes del destierro. Es el
profeta mesiánico, cuya palabra golpea y consuela. Le tocó vivir la
tiranía de Asiria que conquistó, primero, el norte de Palestina, y luego,
Jerusalén. Es un profeta de ciudad y participaba activamente en los
asuntos de la clase dirigente. Interviene enérgicamente contra la
corrupción de Judá y Jerusalén. El libro del profeta Isaías ha sido escrito
por varios profetas, discípulos de Isaías.
Jeremías: Vivió en el siglo VII a.C. Profeta muy delicado, dotado de gran
sensibilidad; tímido y emotivo. En el pugnan la necesidad de paz y
ternura con la dureza del mensaje que tiene que anunciar, porque vivió
momentos terribles para su pueblo: el período de la humillación y del
exilio. Dos yugos uncían al pueblo: Asiria y Egipto. ¿Cómo sacudirse este
yugo?
Ezequiel: Vivió en el siglo VII a.C. Es el profeta del cautiverio, del exilio a
Babilonia, a donde fue deportado. En su libro, lleno de esperanza y de
consejos, busca tener viva la fe del pueblo. Pero es un profeta de
personalidad compleja. Jerusalén estaba en poder de Babilonia. Y fue
aquí donde fue llamado por Dios para que llegara a ser “bandera y
centinela” para la “casa rebelde” de Israel (cap. 1, 2 y 3). Su misión se
desarrolla toda en el exilio, entre los desterrados. Es propenso al
abatimiento, a visiones raras, para nosotros. Pertenece a la casta
sacerdotal o levita. Impulsor del culto, los ritos y el anhelo de santidad.
Daniel: Vivió en el siglo VIII, pero el libro se escribió alrededor del siglo II
a.C., después del exilio. Es de carácter totalmente distinto a los
anteriores. La primera parte de su obra consta de narraciones en el
período de Babilonia; la segunda trata de visiones en las que se
presentan las grandes fuerzas impulsoras de la historia.
División y contenido temático
Isaías: Comprende 66 capítulos. Se divide en tres grandes partes:
Proto-Isaías (primer Isaías): cap. 1-39. El más importante y aquí se
contienen los oráculos y las promesas mesiánicas del Enmanuel.
Deutero-Isaías (segundo Isaías): cap. 40-55. Es llamado el libro de la
Consolación, por la liberación a través del sufrimiento del Mesías.
Trito-Isaías (tercer Isaías): cap. 56-66. El profeta anima a su pueblo a la
fidelidad y al culto de Yavhé.
Jeremías: El tema central en torno al cual gira toda la predicación de
Ezequiel es el de la “santidad de Dios”. Tres partes:
Oráculos contra Judá y Jerusalén (cap. 1-24)
Oráculos de salvación sobre Israel y Judá (cap. 25-45)
Oráculos contra las naciones (cp. 46-52)
Ezequiel: Cinco partes:
Vocación y misión del profeta (cap. 1-3)
Oráculos de condenación contra Jerusalén (cap. 4-24)
Oráculos contra las naciones (cap. 25-32)
Mensaje de esperanza (cap. 33-39)
Visión sobre el templo y la tierra (cap. 40-48)
Daniel: Daniel tuvo la misión de consolar a su pueblo con un mensaje de
confiada esperanza. Estructura:
Historia de Daniel (cap. 1-6).
Visiones de Daniel (cap. 7-12).
Relatos griegos (cap. 13-14): son deuterocanónicos.
Contenido teológico y espiritual
Isaías:
Denuncia social y política: denuncia a la clase dominante por su lujo y su
orgullo, por su codicia y sus injusticias a costa de los pobres. Y lo hace
para provocar un cambio de conducta, una conversión, para que todos
se encuentren con Dios. Cf. Leáse: Is cap. 1; 3; 5; 10.
Dios Glorioso, fuerte y omnipotente: esta fuerza y poder divinos se
manifiestan a través de la historia nacional o internacional. Cf. Léase: Is
cap. 28; 29; 31.
La conciencia de miseria y de pecado del pueblo: resalta las miserias
humanas para provocar la conversión: la vanidad de las mujeres, la
indiferencia religiosa, la confianza en el dinero y riquezas, orgullo y
autosuficiencia. Cf. Léase: Is 3, 16; 5, 19; 22, 9; 30, 1; 2, 6; 5, 8-24.
Mesianismo real: Nacerá el Mesías, de entre ese RESTO[3] de Israel
pobre, humilde y justo. Será Enmanuel, el heredero de las promesas
hechas a David, Rey pacífico, portador de gran paz y alegría en el
pueblo; pero también, Siervo de Yavhé que debe sufrir por la salvación
de su pueblo. Cf. Léase: Is 4, 2-3; 8,8; cap. 7, 9 y 11; cap. 42, 49-53.
Jeremías:
Arrancar y derribar: la infidelidad a Dios, el culto falso, exterior y vacío.
Cf. Jer 2; 7; 13, 31-34.
Edificar y plantar: exhortación a la fidelidad, a la esperanza mesiánica, a
una religión interior sellada en el corazón del hombre. Cf. Jer cap. 30 y
31; 23, 5-6; 3, 14-25.
Amor de Dios: Jeremías es el cantor enamorado de su Dios: un Dios
personal, que dialoga con el corazón de la persona y con el pueblo. La
imagen que utiliza el profeta es la del noviazgo y amor conyugal. Cf. Jer
2, 2; 3, 4; 31, 3-4. Es un claro mensaje que prefigurará la presencia de
Cristo Eucaristía. Cf. Jer 31, 31-34; 32, 40.
Una religión y un culto interior, del Espíritu y del corazón: mensaje de
interioridad. La verdadera circuncisión es la del corazón (4, 4). Cf. Jer 31
y 32.
La oración: Jeremías, pregonero de la vida interior, es también hombre
profundo de oración. Cf. Jer 20, 7-13
Ezequiel: su mensaje gira en torno a la Gloria y Santidad de Dios.
Visión de la divinidad y el concepto de Dios: ningún otro libro nos da una
visión tan sublime de la majestad de Dios. Dios es el Santo, el
Trascendente. El pecado es traicionar la Santidad de Dios.
El pecado de Israel y el castigo: todos los pecados son ofensas contra la
santidad de Dios y contra su Gloria. Estos son los pecados que echa en
cara Ezequiel: profanación del culto y del santuario (Ez 5, 11), la idolatría
(6,6: 14, 3ss. Cap. 20), la infidelidad a Dios confiando en alianzas
políticas (16 y 23), las culpas de los malos jefes y falsos profetas (22, 6;
17; 21; 30; 12; 13). Hace tres alegorías: la novia infiel (cap. 16), de las
dos hermanas (cap. 23) y un resumen de la historia de Israel (cap. 20).
El castigo purificador: por culpa de los pecados.
Retribución colectiva e individual: Ezequiel, sin renunciar al principio de
la solidaridad[4], es el primero de los profetas que habla del problema
de la responsabilidad personal por el pecado. La retribución, premio o
castigo, está en relación con la conducta de cada uno (cf. Ez 18).
Promesa de la restauración: es también profeta de esperanza. Predica la
esperanza en el regreso (cf. Ez 36; 37; 39). La figura del Mesías no será
un rey, sino un sacerdote-pastor (cf. 21, 17; 22, 6; 26, 16; 27, 21; 45,
46). La misión del Salvador es esencialmente sagrada, cultual, de
“santidad”.
Daniel:
Dios: es el dueño de toda la historia y su sabiduría es mayor que toda
sabiduría y poderes humanos.
Visión teológica de la historia: los reinos de este mundo surgen, crecen y
se acaban; mientras que el Reino de Dios sigue firme y vendrá con el
Hijo del hombre. Esto era de gran consuelo para sus compatriotas. Cf.
Dan 2, 44; 8, 19-25; 7, 9-14.
Mesianismo: este Mesías que profetiza Daniel es más espiritual. Jesús se
apropió este título de “Hijo del hombre” con estas connotaciones: de
origen divino y al mismo tiempo humilde “siervo de Yavhé”. Cf. Dan 7.
Oración humilde y contrita: Daniel se solidariza con el pecado de su
pueblo, expía con ayuno, oración y sufrimiento. Daniel insiste que Dios
ayuda al justo y humilde que observa la Ley y lo libera de todos los
males. Cf. Dan 9; 6; 13.
Papel de los ángeles: son ministros de Dios; y a través de ellos revela su
voluntad a los hombres. También ayudan y consuelan a los hombres. Cf.
Dan 7. 10; 3, 91-92; 6, 23; 8, 16; 9, 21-22.
Resurrección de los muertos: en sintonía con los libros de los Macabeos,
también Daniel nos hace pensar que la fe en la resurrección era ya
común en el pueblo de Dios desde el siglo II a.C. Cf. Dan 12, 12.
LOS TRECE PROFETAS MENORES
AMÓS, OSEAS, MIQUEAS, SOFONÍAS, NAHUM, HABACUC, AGEO,
ZACARÍAS, MALAQUÍAS, ABDÍAS, JOEL, JONÁS Y BARUC
Ambiente histórico del siglo VIII (Amós, Oseas y Miqueas): período de
prosperidad y riqueza en el Reino de Israel. Sin embargo, las riquezas se
encuentran en manos de unos pocos, hay abusos e injusticias sociales.
Ambiente histórico del siglo VII (Sofonías, Nahúm, Habacuc): Los asirios,
egipcios y caldeos luchaban por tener la hegemonía del medio Oriente.
Palestina caía en manos del primero que invadiese. El mal gobierno de
los reyes de Judea atrajo sobre la nación la derrota, que se hizo definitiva
con el asedio de Jerusalén en el año 587 a.C. y la deportación del Pueblo
de Dios a Babilonia.
Ambiente histórico del siglo VI al siglo III: (Ageo, Zacarías, Malaquías,
Abdías, Joel, Jonás, Baruc). Después del imperio de Babilonia, vino el
imperio persa, que sujetó a Babilonia y ensanchó su imperio, durante
dos siglos. Ciro es el primero de sus jefes. Fue Ciro el que permitió a los
cautivos de Babilonia volver a su patria. A Ciro le sucedió su hijo
Cambises, tirano cruel, caprichoso y enfermo que se ganó el odio del
pueblo y fue asesinado. Le sucedió Darío, que puso paz en todo el
imperio.
Durante el imperio de los persas, el Pueblo de Dios vuelve a su patria y
se estabiliza en Palestina, ocupándose especialmente en la
reconstrucción del templo y en la restauración de la fe de los padres,
predicada por Esdras y Nehemías. Esta tarea fue facilitada por la política
religiosa de los persas, muy liberal y respetuosa de las creencias de los
varios pueblos dominados.
Autor Y contenido.
a) Amós: es el profeta de la justicia social. Era pastor nómada, apreciaba
la naturaleza. Dios lo llama y lo envía al Norte para profetizar. No fue
muy aceptado, pero Amós defiende su vocación y su misión profética,
castigando con sus oráculos las injusticias y la explotación.
b) Oseas: es el profeta engañado por su esposa, a la que, a pesar de su
infidelidad, no dejó de amar. Su vocación divina está vinculada con su
triste experiencia matrimonial, descubriendo en ello un significado
profético y simbólico. Hombre muy sensible, que nos recuerda a
Jeremías. Es sumamente delicado y sensible al amor conyugal, al cariño
hacia los hijos y compasivo con los animales.
c) Miqueas: es el profeta del Juicio de Dios y defensor de los oprimidos y
explotados, imitando a Amós. En cada palabra suya se adivina la
profunda crisis social de su pueblo. Hombre de campo. En un solo
versículo (6, 8) resume toda la predicación de sus contemporáneos:
justicia (Amós), amor (Oseas), humildad (Isaías).
d) Sofonías: “aquel que Yavhé ha protegido”, predicó en Jerusalén,
durante el reinado del inepto rey Josías. Nos da a conocer el estado de
Jerusalén antes de la reforma religiosa: sus idolatrías, las costumbres
extranjeras y paganas, el falso profetismo, las violencias e injusticias.
Nos hace conocer también los sentimientos de los creyentes que
aceptaron con entusiasmo y vivieron la reforma de Josías.
e) Nahúm: Sabemos poco de este profeta. Nahúm, “aquel que Yavhé ha
consolado”, predicó en Judá. El tema de su predicación es la caída de la
ciudad de Nínive. Sin embargo, esta ciudad es tal vez el símbolo de todo
pueblo o ciudad que se opone a los planes de Dios.
f) Habacuc: poco sabemos también de este profeta. Predicó cuando
Nabucodonosor, rey de los caldeos, con capital en Babilonia, iniciaba su
dominio sobre las naciones vecinas de Asia Menor y sobre el pueblo de
Israel. Es un profeta inserto en la problemática de su tiempo: opresión,
injusticias, atropellos.
g) Abdías: casi nada sabemos de este profeta. Cooperó con su palabra
en la misión de la restauración. Es llamado, por lo mismo, profeta
cultual, por su interés en establecer el culto a Yavhé, retornando a la
fidelidad a la ley del Deuteronomio.
h) Ageo: es el predicador de la Gloria del nuevo templo restaurado.
Aparece como un rígido fustigador del pueblo, que se preocupa más en
su interés y en sus cosas terrenas, que en el culto y en el templo.
i) Zacarías: participó activamente en la restauración del Pueblo de Dios y
del templo.
j) Joel: No sabemos nada de la vida de este profeta. Parece influenciado
por los profetas Malaquías y Abdías.
k) Malaquías: significa “mi mensajero”. Le tocó vivir una época de gran
escepticismo, pues no se habían cumplido las esperanzas suscitadas por
Ageo y Zacarías para la reconstrucción del templo. El desánimo se había
apoderado del pueblo y renacían los antiguos pecados en el culto y en la
vida. La reacción de Malaquías es vigorosa.
l) Jonás: un desconocido profeta del post-exilio escribe su vocación y el
mensaje que debe anunciar: Jonás tendrá que ir a Nínive, la gran ciudad
y predicar contra ella, su destrucción a los 40 días.
m) Baruc: en hebreo significa “bendito”. Era el nombre del secretario de
Jeremías, en cuyo libro es manifiesto el interés por los exiliados. Algunas
veces Baruc leyó personalmente en público un presunto libro de
Jeremías. No es, pues, extraño que su nombre encabece este libro que
presenta a la comunidad de los desterrados en Babilonia con los ojos
puestos en Jerusalén.
Características literarias
a) Amós: El estilo de la palabra de Amós es concreto, pintoresco, directo
y vigoroso. Habla a través de imágenes tomadas de la vida campesina.
Usa frecuentes diálogos con el pueblo.
b) Oseas: Un hombre con vasta cultura histórica y religiosa. Habla con
soltura y conoce bien el campo, del que toma sus imágenes poéticas
para enseñanzas. Escribe con gran emoción, bajo la intensidad afectiva
de su experiencia de vida.
c) Miqueas: Hombre también de campo. Su predicación es sencilla,
directa y vehemente. Usa el recurso del oráculo, iniciando así:
“Escucha...Estén atentos”, dando más solemnidad y fuerza a su
mensaje. En el estilo se emparenta con Amós y Oseas por su frescura y
sencillez, apasionamiento y crudeza. Sin embargo, la utilización
frecuente de los juegos de palabras hace a veces difícil la comprensión
del texto.
d) Sofonías: es un libro corto, escrito con un estilo directo y concreto, y
sus profecías se pueden acercar por sus temas y su estilo a las de Amós.
Mira los problemas prácticos sin grandes pretensiones teológicas,
denunciando con fuerza los pecados contra Dios y contra el prójimo, que
están haciendo la situación insostenible y van a provocar la irrupción del
día del Señor.
e) Nahúm: se nota un estilo apasionado y nacionalista. Usa la invectiva
fuerte y escribe con la rabia del oprimido, sin concesión a la compasión.
f) Habacuc: Su estilo es de queja, duro. Usa el recurso de la pregunta,
del desafío, de la protesta, de la maldición.
g) Abdías: Es duro en su estilo. Da rienda suelta a la indignación del
profeta.
h) Ageo: Es duro y fustigador en su estilo. Emplea el recurso estilístico
de la antítesis, de la pregunta provocadora. Sus imágenes están sacadas
de la vida de campo.
i) Zacarías: el libro de Zacarías no pertenece a un solo autor. La crítica
dice que hay dos autores, pues se nota claramente que hay diferencias
de temas, de estilo, de intereses, entre la primera y segunda parte. Es
uno de los libros más difíciles de interpretar del Antiguo Testamento,
pues escribe con imágenes y visiones surrealistas, que producen
desconcierto. La abundancia de visiones y el recurso a la meditación de
los ángeles hacen de Zacarías el precursor del género apocalíptico en la
Biblia. Muchas de las profecías de Zacarías se cumplirán en Jesús de
Nazaret58 .
j) Joel: aprovecha cualquier cosa de la vida diaria (un cesto de higos, una
sequía, una olla hirviendo, una rama de almendro...) para captar el
mensaje de Dios. Es vivo y vigoroso en su estilo, más propio del período
pre-exílico, y parecido al de Sofonías. Es uno de los profetas-puente
entre la profecía y la apocalíptica.
k) Malaquías: uso del diálogo: el profeta hace una afirmación, los
oyentes objetan o niegan la afirmación del profeta y éste vuelve a
justificar la afirmación inicial y saca sus consecuencias. Nuestro profeta
anónimo queriendo responder a los porqués de la gente desanimada,
hace ver el contraste entre la vida del presente y la antigua Ley del
deuteronomio, la Ley de Dios.
l) Jonás: estamos ante una narración didáctica, un midrash, con
intención de enseñar una verdad. Es una obra de ficción de carácter
parabólico, con finalidad pedagógico-didáctica. No es, pues, una
colección de oráculos proféticos ni tampoco un relato de carácter
histórico, sino una narración dramatizada, muy afín a algunas parábolas
evangélicas, por ejemplo, la del hijo pródigo (lc 15 15, 11-32) y la de los
trabajadores de la viña (cf. Mt 20, 1-16).
m) Baruc: Su texto original se ha perdido, pero nos ha llegado en la
versión griega de los Setenta, cuyos autores, judíos, lo admitían, por lo
tanto, como auténtico y canónico. Usa amonestaciones y palabras de
consuelo. El vocabulario y ciertos giros sintácticos permiten suponer una
mentalidad semítica en el origen de todo el libro. Incluso se ha pensado
en un original hebreo extraviado, exigido por el supuesto uso litúrgico de
este libro.
División y contenido temático
a) Amós: Son nueve capítulos. Se pueden distinguir estas partes:
Oráculos contra las naciones (1-2): reprocha el apartarse de la moral
universal y de las reglas de la vida humana.
Palabras contra Israel (3-6): condena el lujo, la vanidad de las mujeres,
el falso culto, el alejamiento de Dios y su Alianza y habla del “día de
Yavé”.
Visiones simbólicas (7-9): describe y condena las injusticias del pueblo y
la explotación de los pobres.
b) Oseas: Son catorce capítulos. Se pueden distinguir dos partes:
Vida conyugal de Oseas y su iniciación profética (1-3): a través de su
historia del matrimonio fracasado y de su amor renovado a la mujer
infiel, Oseas anuncia con profunda emoción el amor personal y fiel de
Dios por su pueblo, aunque éste haya sido infiel a la Alianza y se haya
“prostituido”, olvidando el pacto “matrimonial” con Yavé.
Reproches, amenazas e invitaciones a la conversión (4-14)
c) Miqueas: Son siete capítulos, divididos así:
Oráculos imprecatorios, de denuncia y amenazas (1-3): denuncia la
explotación de los pobres, el culto exterior sin alma y vacío, la venalidad
de los jefes y falsos profetas.
Oráculos de promesas y esperanza (4-5): en la venida mesiánica. Es
suya la famosa profecía del nacimiento de Jesús en Belén de Efrata (5, 1-
4).
Oráculos imprecatorios (6-7): dos partes entran en litigio: Dios y el
pueblo. Dios echa en cara a su pueblo la poca correspondencia a tanta
gracia divina.
Oráculos de promesa y esperanza (7): El pueblo reconoce su pecado y
Dios le da esperanza de una próxima liberación.
d) Sofonías: Son tres capítulos, divididos así:
El día de Yavé sobre Judá y Jerusalén (1)
El día de Yavé sobre las naciones (2)
Nuevas amenazas a Jerusalén (3, 1-8)
Promesas del Resto de Israel (3, 11-20)
e) Nahúm: Son tres: capítulos y toca un solo tema: la ruina de Nínive.
f) Habacuc: Son tres capítulos y toca un solo tema: el problema de la
justicia divina frente a las naciones.
g) Abdías: tiene solamente 21 versículos. Dividido en dos partes:
Castigo a los Edomitas (1-14).
Restauración de Israel en el día de Yavé (15-21)
h) Ageo: su predicación gira en torno a dos temas:
La restauración del templo,
La gloria futura del pueblo fiel (era escatológica)
i) Zacarías:
Reconstrucción del templo (1, 16), por obra del Espíritu de Dios (1, 16-
17; 4, 6-10) y la actividad de Zorobabel (3, 8; 4, 1).
Nuevo mundo futuro, tema principal de sus visiones. Al castigo de los
enemigos seguirá la restauración gloriosa.
La salvación o condenación de los pueblos paganos (9, 1-8; 14, 16-21).
El Mesías, Rey humilde, Buen Pastor, Siervo de Yavé (9, 9-10; 11, 4-17;
12, 10-13; 13, 7-9).
Guerras y victorias de Israel (9, 11; 10, 3-11; 12, 1-9; 14, 1-15).
La idolatría y los falsos pastores y profetas (10, 211; 13, 2-6).
j) Joel:
El día de Yavé en donde Israel reconocerá el castigo de Dios, se
arrepentirá y florecerá de nuevo (2, 19-27). Es el día apocalíptico de
Yavé (1, 15), día terrible y anticipación de una era de salvación para su
pueblo (2, 18-26).
Este día exige la conversión interior y profunda (2, 12-17)
Efusión del Espíritu, que supera toda barrera de sexo, edad y clase social
(3, 1-5).
k) Malaquías: aborda unos seis temas y problemas morales de su
tiempo:
El amor de Dios (cap. 1, 2-5)
La justicia divina (cap. 2, 17ss)
La retribución divina (cap. 2, 17; 3, 13-21)
Las ofrendas (cap 1, 7-14)
Los matrimonios mixtos y divorcios (cap. 2, 10-16)
Los diezmos (cap. 3, 6-12)
l) Jonás: Estos son sus temas:
Jonás se niega a ir a Nínive (1)
Jonás en el vientre del pez (2)
Conversión y perdón de Nínive (3)
Jonás se enfada porque Dios perdona a Nínive (4)
m) Baruc: Sus temas son:
Una introducción que pretende fijar las circunstancias históricas (1)
Oración penitencial (1-3)
Elogio de la sabiduría (3-4)
Oráculo de restauración (4-5)
4. Contenido teológico y espiritual
Fin de estos libros proféticos: una vez más, anunciar la salvación y la
venida del Mesías, y denunciar cuanto se opone a la Ley de Dios, sobre
todo, las injusticias y atropellos contra los pobres y necesitados. También
presentan el día del Juicio con seriedad, para que todos se conviertan y
cambien de vida.
a) Amós:
Dios es pródigo en sus dones, pero justo y exigente (4, 1-13).
Hay que cumplir la Alianza.
Sólo un cambio radical de vida puede salvar a la nación.
Los pecados están en contraste con la bondad de Dios (5, 10-13; 8, 1-
14).
El día de Yavhé será terrible (5, 14-24).
Habrá un resto, compuesto por justos y una restauración nacional en
torno a un descendiente de David (5, 15).
b) Oseas:
Dios es fiel y misericordioso, a pesar de nuestras infidelidades. Dios
viene presentado como Padre y como Esposo; pero también sabe
castigar para corregir a su pueblo e invitarle a la conversión (cf. Leer 2,
18-25; 6, 1-6).
La Alianza de Dios con nosotros es un pacto de amor.
Nos invita a la esperanza, pues a pesar de nuestra infidelidad, Dios nos
da una nueva oportunidad (cf. Leer 11, 1-11).
c) Miqueas:
Dios es Juez y amonesta, procesa y condena el pecado y la explotación
del pueblo y de los jefes; sobre todo: la opresión de los ricos con los
pobres (2, 1-11), las injusticias y falsedad de los jefes y de los falsos
profetas (3, 1-12). Pero también es un Dios que siente dolor por la
ingratitud del pueblo (6, 1-8).
Nos invita a la esperanza mesiánica (4, 1-5), gracias a la cual reinará la
paz y la justicia. Se parece mucho en esto a Isaías en los capítulos 9 y
11.
Habla del Resto de Israel, un pequeño grupo de fieles a Yavé que
restaurarán con fuerza de león la justicia divina y la prosperidad del
pueblo (5, 6-8).
d) Sofonías:
Denuncia las culpas de su pueblo y de la sociedad, sintetizándolas en
un único pecado: el orgullo (cf. 1, 16; 2, 10; 3, 11). De este pecado
brotan los demás: idolatría, injusticias y males sociales.
El día de Yavé en Sofonías adquiere dimensión cósmica, universal.
Sólo un “Resto de Israel”, humilde y pobre, podrá salvarse, por haber
buscado a Dios en la justicia y humildad, por haber puesto toda su
confianza sólo en el Señor.
e) Nahúm:
El Dios que presenta Nahúm es duro, parece que ha dejado a un lado la
compasión hacia el pueblo pecador. Lo presenta lleno de ira que aniquila
esa ciudad opresora. Es un Dios que controla la historia y no soporta la
opresión. Por eso, lanza amenazas sobre la ciudad opresora y enemiga,
implorando la justicia de Dios y la realización de sus promesas.
Si sitúa en la óptica del oprimido, y ve en la justicia y la fidelidad de Dios
la razón del castigo del opresor.
Dios, y no los asirios, es el Señor de la historia; él puede utilizar a las
naciones para sus propios designios, y es el único que controla la
historia y no soporta la opresión.
f) Habacuc:
Presenta también un Dios que debe desplegar su justicia contra la
opresión.
El justo vivirá de la fe, tema que desarrollará san Pablo, y debe ir por el
camino de la fidelidad y de la confianza en la bondad y justicia de Dios,
que es soberano de la historia, y no hará faltar su justicia y salvación al
que es justo y humilde.
g) Abdías:
Los israelitas que regresaron del exilio son ese “Resto de Israel” que
construirá el nuevo culto de Yavé.
El Reino de Dios, escatológico y espiritual, no tendrá un carácter regal o
de dominio, como el antiguo reino de David, sino que será un Reino
basado sobre la santidad y sobre el culto.
En el Día de Yavé, serán juzgados los enemigos de Israel.
h) Ageo:
Dos temas: El Templo y la irrupción de la era escatológica.
La pobreza y las malas cosechas son el resultado del letargo espiritual
en que ha caído el pueblo.
Es necesario renovar el celo de la fe, poner manos a la obra en la
reconstrucción de un templo digno del Señor. Así nos bendecirá y nos
salvará.
El debilitamiento de las naciones es ya un presagio del día del Señor.
Reviven las esperanzas mesiánicas centradas en Zorobabel.
i) Zacarías:
Primer Zacarías (1-8): (a) preocupación por la reconstrucción del templo
y el culto. (b) La escatología: estamos en un tiempo de esperanza, de
tensión, de futuro, en la seguridad de la definitiva intervención de Dios.
(c) Todo esto pide conversión, en su aspecto ético, pues no basta el culto
por sí solo.
Segundo Zacarías (9-14): Descripción del acontecimiento mesiánico y
del mismo mesías, presentado como rey, como pastor o como siervo del
Señor en la figura del traspasado.
j) Joel: Dos grandes temas:
Exhortación a la penitencia (1-2), tras dos catástrofes históricas (plaga
de langostas y ejército asolador).
Anuncio escatológico del Día del Señor (3-4) en su doble dimensión de
juicio para las naciones y salvación (efusión universal del espíritu,
bienestar y paz) para Israel.
k) Malaquías:
Recuerda el amor de Dios, puesto en duda en circunstancias de crisis, y
también su justicia y la retribución (1).
Desde el punto de vista práctico insiste en las ofrendas, matrimonios
mixtos, divorcios (2).
El día del Señor y los diezmos (3).
l) Jonás:
Una llamada al universalismo de la salvación y un himno al amor de
Dios y su misericordia, que quiere salvar a todos.
Nínive representa a todos los pueblos paganos y opresores de todos los
tiempos. A ellos debe dirigirse Jonás y todo fiel para exhortarlos a la
conversión y a ellos les concede Dios su perdón.
Recuerda también a todos los “Jonás” de este mundo, con mentalidad
cerrada, que esperan la destrucción de los “malos”, que su actitud es
injusta porque olvidan que Dios es misericordia y perdón. Jesús se
apropia a sí mismo y a su muerte y resurrección, la situación de Jonás
dentro del pez (cf. Mt 12, 40).
m) Baruc:
En la oración penitencial la comunidad litúrgica del destierro proclama
que el Señor es justo, que ha sido fiel. Su pueblo, por el contrario, ha
merecido el oprobio y la vergüenza por su infidelidad.
El Señor es poderoso para rescatarlos y bueno aun cuando castiga; no
desoye los gemidos del oprimido que reconoce su pecado. El Señor
responde mostrando en la sabiduría el verdadero camino de la paz, que
él ha reservado a su pueblo.
El oráculo de restauración comienza con un lamento de Jerusalén, que se
ha quedado sin hijos. El Señor la consolará, devolviéndole la alegría y el
esplendor.
VI. CONCLUSIÓN: El profeta vive profundamente y sobre la propia piel la
historia y la suerte de su pueblo, se encarna en su tiempo y como
centinela lanza sus oráculos, unas veces condenando, otras consolando,
pero siempre interpretando los hechos a la luz de Dios y de sus
promesas.