1.
Funciones de la sangre
La sangre, a menudo denominada el "río de la vida", cumple funciones vitales en el
organismo. Es el centro de control y comunicación del cuerpo, esencial para mantener
la homeostasis. Sus principales funciones incluyen:
Transporte de sustancias:
o Transporta oxígeno desde los pulmones a todas las células del cuerpo y dióxido de
carbono (CO2) de los tejidos hacia los pulmones para su eliminación.
o Lleva nutrientes (como glucosa, ácidos grasos, aminoácidos y vitaminas) desde el
sistema digestivo a las células.
o Transporta desechos metabólicos (como urea, ácido úrico) desde las células hasta
los órganos de eliminación (riñones, pulmones).
o Actúa como vehículo para el transporte de hormonas y otras sustancias vitales por
todo el organismo.
Regulación:
o Ayuda a distribuir el calor corporal de forma uniforme por todo el organismo, como
subproducto del metabolismo celular.
o El plasma contribuye al equilibrio osmótico, la regulación del pH y la permeabilidad
de la membrana.
Protección:
o Los leucocitos (glóbulos blancos) y las sustancias químicas presentes en la sangre
contribuyen a la defensa del cuerpo contra invasores extraños como bacterias,
virus, toxinas y células tumorales.
o Las plaquetas y las proteínas plasmáticas (como el fibrinógeno) son esenciales para
la coagulación sanguínea, deteniendo la pérdida de sangre en caso de daño
vascular.
2. Características físicas y sus principales componentes
Características físicas:
o La sangre es el único tejido líquido en el organismo.
o Su color varía desde rojo escarlata (con alto contenido de oxígeno) hasta rojo
apagado o azulado (con bajo contenido de oxígeno).
o El volumen sanguíneo en personas sanas es de 5 a 6 litros, representando
aproximadamente el 8% del peso corporal total.
o Aunque parece un líquido espeso y homogéneo, el microscopio revela que está
formada por componentes sólidos y líquidos.
Principales componentes: La sangre es un tejido conectivo complejo
compuesto por elementos figurados (células sanguíneas vivas) suspendidos
en una matriz líquida inerte llamada plasma.
o Plasma (55% del volumen sanguíneo):
Compuesto en un 90% por agua.
Contiene más de cien sustancias diferentes disueltas, incluyendo:
Nutrientes: glucosa, ácidos grasos, aminoácidos, vitaminas.
Sales (electrolitos): sodio, potasio, calcio, magnesio, cloruros,
bicarbonato.
Gases respiratorios: oxígeno (O2) y dióxido de carbono (CO2).
Hormonas.
Proteínas plasmáticas: Son los solutos más abundantes,
producidas principalmente en el hígado (excepto anticuerpos y
hormonas proteicas). Incluyen:
Albúmina: Transporta moléculas, es un importante
regulador sanguíneo y contribuye a la presión osmótica
de la sangre, manteniendo el volumen del plasma.
Fibrinógeno: Crucial para la coagulación de la sangre.
Globulina: Incluye anticuerpos que ayudan a proteger el
cuerpo de patógenos.
Productos de desecho: urea, ácido úrico y otros derivados del
metabolismo celular.
El plasma también ayuda a distribuir el calor corporal uniformemente.
o Elementos figurados (45% del volumen sanguíneo): Son las células vivas de la
sangre.
Eritrocitos (glóbulos rojos o RBC): Representan aproximadamente el 45%
del volumen sanguíneo (hematocrito). Su función es el transporte de
oxígeno.
Leucocitos (glóbulos blancos o WBC): Constituyen menos del 1% del
volumen sanguíneo. Son esenciales para la defensa del organismo contra
las enfermedades.
Plaquetas: Son fragmentos celulares, también menos del 1%. Son
necesarias para la coagulación sanguínea.
3. Formación de las células sanguíneas, origen de la sangre
La formación de las células sanguíneas se denomina hematopoyesis.
Lugar de formación: La hematopoyesis se lleva a cabo en la médula ósea o tejido mieloide.
En adultos, este tejido se encuentra principalmente en los huesos planos del cráneo y la
pelvis, las costillas, el esternón y las epífisis del húmero y el fémur.
Célula madre común: Todos los elementos figurados (eritrocitos, leucocitos, plaquetas)
nacen de una célula madre común llamada hemocitoblasto en la médula ósea.
Regulación: La producción de cada tipo de célula sanguínea se ajusta a las necesidades
cambiantes del cuerpo y está regulada por diversos estímulos hormonales. Por ejemplo, la
eritropoyetina estimula la formación de glóbulos rojos.
Origen en el feto: En los embriones jóvenes, el sistema circulatorio se desarrolla muy pronto.
Aunque el hígado y el bazo también son lugares de formación celular inicial, la médula ósea
del feto se convierte en el principal lugar de hematopoyesis a partir del séptimo mes de
desarrollo y permanece así durante toda la vida. Las células sanguíneas embrionarias están
en circulación desde el día 28 del desarrollo.
4. Estructura, función, ciclo de vida y producción de los glóbulos rojos, glóbulos
blancos y plaquetas
Glóbulos Rojos (Eritrocitos o RBC):
o Estructura: Son células discoidales con forma de disco cóncavo. Son anucleadas (no
tienen núcleo) y contienen muy pocos orgánulos. En su madurez, son esencialmente
"bolsas" de hemoglobina.
o Función: Su principal función es transportar oxígeno (O2) a todas las células del
cuerpo. La hemoglobina (una proteína con hierro) se une al oxígeno y también
transporta una pequeña cantidad de dióxido de carbono (CO2).
o Ciclo de vida: Su tiempo de vida es de aproximadamente 100 a 120 días. Al
envejecer, se vuelven rígidos, se fragmentan y sus restos son eliminados por
fagocitos en el bazo, hígado y otros tejidos.
o Producción: Se forman continuamente en la médula ósea a partir de
hemocitoblastos. Los glóbulos rojos en desarrollo sintetizan hemoglobina, luego
expulsan su núcleo y la mayoría de los orgánulos, convirtiéndose en reticulocitos
(glóbulos rojos inmaduros). Estos maduran a eritrocitos activos en el torrente
sanguíneo en unos dos días. La producción está controlada por la hormona
eritropoyetina, producida principalmente por los riñones.
Glóbulos Blancos (Leucocitos o WBC):
o Estructura: Son las únicas células sanguíneas completas, lo que significa que
poseen núcleo y orgánulos. Tienen un movimiento ameboide.
o Función: Son esenciales para la defensa del organismo contra las enfermedades.
Forman un "ejército protector y móvil" que combate bacterias, virus, parásitos y
células cancerígenas.
o Movilidad: A diferencia de los glóbulos rojos, los leucocitos son capaces de salir de
los vasos sanguíneos y entrar en los tejidos mediante un proceso llamado
diapédesis. Utilizan el sistema circulatorio como medio de transporte hacia las
zonas del cuerpo donde se necesitan sus servicios (por ejemplo, en respuestas
inflamatorias o inmunológicas).
o Clasificación y funciones específicas (según la Tabla 10.2 y texto asociado):
Granulocitos:
Neutrófilos (40%-70%): Fagocitos activos que engloban y
destruyen bacterias.
Eosinófilos (1%-4%): Fagocitan complejos de antígeno-anticuerpo
y aumentan en infecciones parasitarias y reacciones alérgicas.
Basófilos (0%-1%): Liberan histamina (un vasodilatador químico)
en zonas de inflamación y contienen heparina (un anticoagulante).
Agranulocitos:
Linfocitos (20%-45%): Parte fundamental del sistema inmunitario.
Los linfocitos B producen anticuerpos, y los linfocitos T luchan
contra tumores, virus y participan en el rechazo de injertos,
atacando directamente a las células. Son los principales
responsables de la inmunidad.
Monocitos (4%-8%): Se convierten en macrófagos activos en los
tejidos, actuando como "equipos de limpieza" a largo plazo y
aumentando en infecciones crónicas.
o Cantidad: Normalmente, hay entre 4.000 y 11.000 leucocitos por mm³ de sangre.
Las infecciones pueden aumentar este número (leucocitosis).
o Producción: Se forman en la médula ósea a partir de hemocitoblastos, y su
formación es estimulada por hormonas como los factores estimulantes de colonias y
las interleucinas.
Plaquetas:
o Estructura: No son células completas, sino fragmentos celulares irregulares y
anucleados. Se forman a partir de células multinucleares muy grandes llamadas
megacariocitos.
o Función: Son esenciales para el proceso de coagulación sanguínea. Ayudan a
controlar la pérdida de sangre cuando los vasos sanguíneos se dañan o rompen.
o Cantidad: La cantidad normal de plaquetas en la sangre es de aproximadamente
300.000/mm³.
o Producción: Se forman por la fragmentación de megacariocitos en la médula ósea,
un proceso estimulado por hormonas.
5. Describir los 3 mecanismos que contribuyen a la hemostasia
La hemostasia es el proceso de detención de la hemorragia tras el daño de un vaso
sanguíneo. Es una respuesta rápida y localizada que implica tres fases principales que
se suceden rápidamente:
1. Espasmos vasculares (vasoconstricción): La respuesta inmediata a un vaso sanguíneo
dañado es la contracción de sus paredes, lo que reduce su diámetro y disminuye la pérdida
de sangre hasta que se pueda formar un coágulo. Esto es provocado por el daño a las células
del músculo liso, la estimulación de los receptores del dolor local y la liberación de
serotonina por las plaquetas.
2. Formación de tapones de plaquetas: Cuando el vaso sanguíneo se daña y se expone el
colágeno subyacente, las plaquetas se vuelven "pegajosas" y se adhieren a la zona lesionada.
Las plaquetas adheridas liberan sustancias químicas que atraen a más plaquetas, las cuales
se apilan, formando una pequeña masa llamada tapón de plaquetas o "trombo blanco".
3. Coagulación (coagulación sanguínea): Es el proceso en el que la sangre líquida se convierte
en un gel, formando un coágulo más sólido.
6. Identificar las etapas de la coagulación sanguínea y explicar los diversos
factores que la promueven e inhiben
La coagulación sanguínea es la tercera y más compleja fase de la hemostasia. Se
desencadena casi simultáneamente con la formación del tapón de plaquetas:
Etapas de la coagulación sanguínea:
1. Liberación de tromboplastina: Los tejidos dañados liberan una sustancia llamada
tromboplastina, que es crucial para iniciar la coagulación.
2. Formación del activador de la protrombina: El PF3 (un fosfolípido que recubre la
superficie de las plaquetas) interactúa con la tromboplastina, la vitamina K y otros
factores de coagulación presentes en el plasma, junto con iones de calcio (Ca²⁺).
Esta interacción forma un complejo enzimático que desencadena el proceso.
3. Conversión de protrombina a trombina: El "activador de la protrombina" recién
formado convierte la protrombina (una proteína plasmática) en trombina, que es
una enzima activa.
4. Conversión de fibrinógeno a fibrina y formación del coágulo: La trombina actúa
como catalizador para unir moléculas de fibrinógeno soluble (otra proteína
plasmática) en largas hebras insolubles de fibrina. Estas hebras de fibrina forman
una malla o entramado que atrapa los glóbulos rojos, consolidando la base del
coágulo.
5. Retracción del coágulo: En aproximadamente una hora, el coágulo se retrae,
extrayendo suero (plasma sin las proteínas coagulantes) y juntando los bordes rotos
del vaso sanguíneo.
Factores que promueven la coagulación:
o Tromboplastina: Liberada por los tejidos dañados.
o PF3: Fosfolípido de las plaquetas.
o Vitamina K: Necesaria para la producción de factores de coagulación en el hígado.
o Iones Calcio (Ca²⁺): Esencial para la coagulación sanguínea, además de la
contracción muscular y la transmisión nerviosa.
o Otros factores coagulantes plasmáticos: Múltiples proteínas presentes en el plasma
que intervienen en cascada.
o Superficie rugosa: Una gasa estéril o la presión en una herida pueden acelerar la
coagulación al proporcionar una superficie a la que las plaquetas pueden adherirse y
facilitar la liberación de tromboplastina.
Factores que inhiben la coagulación (prevención de coágulos indeseados):
o Inactivación rápida: Una vez iniciado, los factores desencadenantes de la
coagulación se inactivan rápidamente para evitar que el coágulo se extienda de
forma incontrolada.
o Superficie lisa del endotelio: El revestimiento interno liso de los vasos sanguíneos
(endotelio) normalmente evita la adhesión de plaquetas y la formación de coágulos
en vasos no dañados.
o Heparina: Es un anticoagulante natural que inhibe la coagulación. Se utiliza en
tratamientos médicos para evitar la formación de coágulos.
o Anticoagulantes farmacéuticos: Se utilizan en situaciones como la hemodiálisis.
Trastornos de la hemostasia:
o Coagulación indeseada:
Un trombo es un coágulo que se forma y permanece en un vaso sanguíneo
no dañado, pudiendo obstruir el flujo.
Un émbolo es un trombo que se desprende y viaja libremente por el
torrente sanguíneo, pudiendo causar obstrucciones en vasos más estrechos
(ej., émbolo cerebral o embolia pulmonar).
o Trastornos hemorrágicos:
Trombocitopenia: Resulta de un número insuficiente de plaquetas
circulantes, lo que causa hemorragias espontáneas (petequias). Puede
deberse a enfermedades de la médula ósea (cáncer, radiación, drogas).
Hemofilia: Es un defecto hereditario de la coagulación causado por la
ausencia de uno de los factores de coagulación, lo que provoca
hemorragias prolongadas y peligrosas incluso por heridas leves.
Disfunción hepática: Un mal funcionamiento del hígado puede impedir la
producción adecuada de proteínas plasmáticas esenciales para la
coagulación, lo que lleva a trastornos hemorrágicos.
7. Grupo sanguíneo y tipos de sangre: distinguir y explicar los sistemas del grupo
sanguíneo ABO y RH
Las membranas plasmáticas de los glóbulos rojos contienen antígenos (proteínas
genéticamente determinadas) que identifican a cada persona como única. Un antígeno
es una sustancia que el cuerpo reconoce como extraña y que estimula al sistema
inmunitario a liberar anticuerpos. En el plasma de la sangre, hay anticuerpos
(también llamados aglutininas) que pueden reaccionar con antígenos de glóbulos
rojos "extraños". Esta reacción se denomina aglutinación (colapso de los glóbulos
rojos), la cual puede obstruir vasos sanguíneos pequeños, liberar hemoglobina y
causar fallo renal, siendo potencialmente mortal.
Existen más de 30 antígenos comunes de glóbulos rojos, pero los sistemas ABO y Rh
son los más importantes para las reacciones transfusionales.
Sistema de Grupo Sanguíneo ABO:
o Se basa en la presencia o ausencia de dos tipos de antígenos en la superficie de los
glóbulos rojos: el antígeno A y el antígeno B.
o Los anticuerpos anti-A y anti-B (aglutininas) se forman en la infancia contra los
antígenos ABO que no están presentes en los propios glóbulos rojos de la persona.
o Clasificación de los grupos sanguíneos ABO (según la Tabla 10.3):
Grupo A: Contiene antígenos A en sus glóbulos rojos y anticuerpos anti-B
en su plasma. Puede recibir sangre de tipo A y O.
Grupo B: Contiene antígenos B en sus glóbulos rojos y anticuerpos anti-A
en su plasma. Puede recibir sangre de tipo B y O.
Grupo AB: Contiene antígenos A y B en sus glóbulos rojos, y ningún
anticuerpo anti-A ni anti-B en su plasma. Por ello, es considerado el
"receptor universal". Es el grupo sanguíneo menos común.
Grupo O: No contiene antígenos A ni B en sus glóbulos rojos, pero tiene
anticuerpos anti-A y anti-B en su plasma. Es considerado el "donante
universal". Es el grupo sanguíneo más común.
o La determinación del grupo ABO se realiza mezclando la sangre con sueros anti-A y
anti-B; la aglutinación con un suero indica la presencia del antígeno
correspondiente.
Sistema de Grupo Sanguíneo Rh:
o Se denomina así porque uno de los ocho antígenos Rh (el aglutinógeno D) fue
identificado inicialmente en monos Rhesus y luego en humanos.
o La mayoría de las personas son Rh positivo (Rh⁺), lo que significa que sus glóbulos
rojos portan el antígeno Rh.
o Las personas Rh negativo (Rh⁻) no forman anticuerpos anti-Rh de forma
automática.
o Formación de anticuerpos y reacciones transfusionales Rh: Los anticuerpos anti-Rh
se forman solo si una persona Rh⁻ entra en contacto con sangre Rh⁺. Esto puede
ocurrir mediante una transfusión de sangre incompatible o, en el caso de mujeres
Rh⁻, durante el embarazo de un feto Rh⁺.
La primera exposición a sangre Rh⁺ por parte de una persona Rh⁻ no suele
provocar una reacción transfusional grave, ya que el cuerpo necesita
tiempo para sensibilizarse y producir los anticuerpos.
Sin embargo, en exposiciones posteriores a sangre Rh⁺, se produce una
reacción transfusional típica en la que los anticuerpos ya formados en el
paciente atacan y destruyen los glóbulos rojos Rh⁺ del donante.
o La incompatibilidad Rh también es una preocupación en la cianosis fetal
(enfermedad hemolítica del recién nacido).