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El documento aborda los cinco propósitos fundamentales para los cuales fue creada la Iglesia, enfatizando la importancia de mantener un balance entre ellos para asegurar el crecimiento y la salud de la congregación. Se sugiere que las iglesias deben definir y comunicar claramente sus propósitos para evitar confusiones y frustraciones, y se argumenta que un enfoque claro atrae la colaboración y permite una evaluación efectiva del ministerio. Finalmente, se destaca que el crecimiento de la Iglesia es un proceso natural que ocurre cuando se cumplen los propósitos divinos establecidos por Dios.

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El documento aborda los cinco propósitos fundamentales para los cuales fue creada la Iglesia, enfatizando la importancia de mantener un balance entre ellos para asegurar el crecimiento y la salud de la congregación. Se sugiere que las iglesias deben definir y comunicar claramente sus propósitos para evitar confusiones y frustraciones, y se argumenta que un enfoque claro atrae la colaboración y permite una evaluación efectiva del ministerio. Finalmente, se destaca que el crecimiento de la Iglesia es un proceso natural que ocurre cuando se cumplen los propósitos divinos establecidos por Dios.

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LA IGLESIA CON PROPÓSITO

PDC Modulo 1

Lengua Española

Estableciendo los fundamentos del crecimiento


La Biblia nos dice que Dios creó todo lo que existe con un propósito. Las plantas fueron
hechas con un propósito, los animales fueron hechos con un propósito y los humanos fueron hechos
con un propósito. Dios nunca ha hecho algo que no tenga razón de ser. Dios nunca creó algo que no
tuviese una función específica. Y en esta sesión, estaremos hablando acerca de “Cuál es el propósito
de la Iglesia,” específicamente veremos los cinco propósitos para los cuales fue creada la Iglesia.

La pregunta apropiada: “¿Qué detiene el crecimiento de mi iglesia?”


Como líderes de la Iglesia, muchas veces nos hacemos la pregunta equivocada. Nos
preguntamos, “¿Qué va a hacer que mí Iglesia crezca?” Cuándo en realidad deberíamos preguntarnos,
“¿Qué esta deteniendo el crecimiento de mi iglesia?” ¿Cuáles son las barreras que previenen que ella
sea todo lo que Dios quiere que sea? Es que, todas las cosas vivientes crecen. Es natural que las cosas
vivientes crezcan; no es natural que no crezcan. Yo tengo tres hijos. Es natural que mis hijos crezcan.
Si yo les dijera a mis hijos, “Te ordeno que crezcas,” seria ridículo. No tengo que hacer eso. Mientras
ellos estén sanos, ellos van a crecer.

Por lo tanto, creo que lo que necesitamos hacer es ver las cosas que hacen que nuestra Iglesia
esté sana. Y al estar sana, crecerá automáticamente. La pregunta entonces será, “¿Qué hace a una
Iglesia sana?” La respuesta es, “balance.” Balance hace a un cuerpo sano, y la Iglesia es el cuerpo de
Cristo.

¿Sabías que tu cuerpo es un balance de nueve sistemas? Tienes un sistema sanguíneo, que
hace que la sangre circule por tú cuerpo. Un sistema respiratorio que permite que el oxígeno circule
por tu cuerpo. Un sistema óseo que esta compuesto de huesos. Un sistema nervioso central. Y un
sistema digestivo, para poder digerir la comida y eliminarla. Y cuando todos estos sistemas están
balanceados, tú estas sano. Pero, cuando cualquiera de estos sistemas se desbalancea, llamamos a esto
enfermedad.

De la misma manera, la Iglesia es un cuerpo. La Biblia llama a la Iglesia “El Cuerpo de


Cristo.” Y hay sistemas en el Cuerpo de Cristo. Hay cinco sistemas, cinco propósitos. Cuando éstos
están equilibrados juntamente, ellos crean salud, y cuando hay salud, el crecimiento es automático.

Muchas veces escuchamos sobre conferencias para líderes Cristianos que solo enfatizan un
sistema en particular. Si vas, escucharás a algunas personas decir, “Esta es la clave para que tu Iglesia
crezca,” como si sólo hubiese una. Y ellos dicen, “La clave para tú Iglesia son los grupos pequeños.
Si tienes grupos pequeños, estos harán que tu Iglesia crezca.” Y después irás a otra conferencia y te
dirán, “La clave para el crecimiento es la alabanza. Si tú tienes muy buenos servicios de alabanza, tú
Iglesia crecerá.” Y en otra conferencia te dirán, “No, no, discipulado, ayudar al Cristiano a que se
desarrolle y madure, es la clave para el crecimiento.” Y aún en otra podrán decirte, “No, la clave para
el crecimiento es el involucramiento de gente en el ministerio”. Y después de ir a todas estas
conferencias, o de leer esto en varios libros, empiezas a pensar, “Esto es algo confuso. ¿Cuál de estas
es la correcta?” La respuesta es “todas”. Todas están correctas. Todas dan un verdadero cuadro de la
Iglesia, pero sólo es parcial.

Y, en esta conferencia que vamos a compartir juntos, espero poner todo junto para enseñarte
desde una perspectiva más amplia, cómo los cinco propósitos quedan juntos dentro de la Iglesia y

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como, cuando estos están balanceados, producen salud. Cuando tú Iglesia esta sana, automáticamente
crece.

Definición: Conducir- “guiar, controlar o manejar.” (p. 4)

¿Sabes?, si buscas la palabra “conducir” en el diccionario, dice, “guiar, controlar o manejar.”


Cuando alguien dirige un automóvil, la esta conduciendo, guiando, controlando o dirigiendo el auto
por las calles. En Estados Unidos, hablamos sobre “dirigir” clavos directamente a la madera con un
martillo. Cuando clavamos clavos en la madera, les estamos guiando, controlando ó dirigiendo.

Toda Iglesia es controlada o dirigida por algo. Algunas Iglesias son dirigidas o controladas
por la tradición. Simplemente hacen lo que siempre se ha hecho. Y no piensan mucho sobre el tema.
Ellos simplemente dicen, “Bueno, ésta es la manera que tradicionalmente se ha hecho, y por lo tanto
vamos a predicar, vamos a cantar, y vamos a tener programas de esta manera porque esta es la forma
que se han hecho por generaciones y generaciones.”

Algunas Iglesias son dirigidas por personalidades, hay un líder fuerte, tal vez el pastor,
anciano gobernante o líder clave en tu Iglesia que tiene personalidad de dirigente. Y que en cierta
forma controla todo, y todos hacen lo que esta persona quiere. El problema con Iglesias conducidas
por personalidades dirigentes, es “¿Qué pasa cuando esta persona muere?” Muchas veces, la Iglesia
se viene abajo o no crece de una manera sana como Dios quiere. Y comúnmente se encuentra muy
desbalanceada.

Algunas Iglesias son dirigidas o controladas por sus finanzas. A medida que viajo alrededor
del mundo, una de las quejas más comunes que escucho de los líderes es, “no tenemos suficiente
dinero.” En esta conferencia, espero enseñarte que no necesitas dinero para que la Iglesia crezca.
Sólo tienes que seguir los cinco propósitos bíblicos y hacer que el propósito de tu Iglesia crezca.

La Biblia dice en Proverbios 19:21, “Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre;
mas el consejo de Jehová permanecerá.” Nótese que lo que esto quiere decir es que nosotros como
humanos tenemos muchas ideas. Tenemos nuestros planes y programas. Pero si vamos a construir
algo que perdure, tendremos que construirlo dentro de los propósitos de Dios, porque éstos
permanecerán. Todo lo demás, eventualmente desaparecerá, pero Sús propósitos son eternos.

Una alternativa Bíblica: Haz una iglesia con propósito.

Ahora, Jesús dijo esto en Mateo, capítulo 16, “…edificaré mi Iglesia; y las puertas del Hades
no prevalecerán contra ella”. Escucha este versículo. Jesús dice, “Yo edificaré mi Iglesia.” Hay dos
cosas aquí. Primero, una Iglesia es algo que se tiene que edificar, y segundo, quien la edifica es
Jesucristo.

Entonces, ¿Porqué hacer una conferencia como esta? Porque la Biblia nos dice que Dios usa a
gente para edificar Su Iglesia. Escucha esto. 1ª Corintios 3, versículos 10 al 14. “Conforme a la
Gracia de Dios,” este es el Apóstol Pablo hablando, “Yo, como perito arquitecto puse el
fundamento…Pero cada uno mire como sobreedifica…La obra de cada uno se hará manifiesta…Y la
obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó,
recibirá recompensa.” Nótese que Dios usa a gente para edificar su Iglesia. De hecho, Pablo dice,
“Yo arquitecto puse el fundamento.” Y quiero que sepas que al caminar por esta conferencia juntos,
mi oración es que tú, llegues a ser un arquitecto de la Iglesia de Dios. También quiero que notes que
el versículo dice que la prueba de tú ministerio, no es que tan grande crece tú Iglesia. No es que tan
famosa se hace. No es que tan rica se hace. Más bien la prueba es que tanto permanece. La Biblia

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dice que cuando construimos sobre los propósitos de Dios, construímos una fundación perdurable por
la cual Dios puede causar gran crecimiento en los años venideros.

Ahora, para ser una Iglesia controlada por propósito, tienes que hacer tres cosas. Primero, tienes
que descubrir y definir los propósitos de Dios para ella . Segundo, tienes que comunicar esos
propósitos regularmente a la gente de tú Iglesia para que todos sepan el porqué de la existencia de esa
Iglesia y el llamamiento que Dios le ha dado. Y en tercer lugar, tienes que aplicar los propósitos de
Dios en cada área de tú Iglesia, aún organizar a tú Iglesia alrededor de los cinco propósitos bíblicos.

I. Definiendo los Propósitos de tu Iglesia (p. 5)

Empecemos pues. Primero. ¿Cómo descubres y defines los propósitos de Dios para tú Iglesia?
Este es el primer paso del Iglecrecimiento. Si estas plantando una nueva Iglesia, empezando desde
cero, antes de hacer cualquier cosa, necesitas descubrir y definir el propósito de Dios para tu Iglesia.
¿Porqué existimos? ¿Porqué hacemos lo que hacemos? ¿Porqué vamos a poner nuestro esfuerzo en
ayudar a edificar a esta Iglesia?

Por otro lado, si estás en una Iglesia establecida y está en cierta forma desanimada, no esta
creciendo, o tal vez aún disminuyendo, entonces necesitas redefinir los propósitos de Dios para tu
Iglesia y recapturar la visión de las razones por las cuales Dios creó a la Iglesia en primer lugar. Las
iglesias crecientes tienen una identidad bien definida. Ellas entienden su razón de ser. Ellas sáben
exactamente porqué existen. Ellas sáben lo que Dios les ha mandado a hacer. Sin embargo, a medida
que viajo alrededor del mundo, he encontrado que la mayoria de la gente esta confundida sobre la
Iglesia. No sáben porqué existe. Ellos sáben que Dios quiere que los cristianos tengan compañerismo
unos con otros, pero no entienden exactamente porqué. Y si le preguntaramos al cristiano típico,
“¿porqué existe la Iglesia?,” lo más probable es que recibiríamos respuestas vagas y confusas.

Ahora, antes de enseñarte como descubrir y definir los propósitos de tu Iglesia, déjame que
primero te dé cinco razones por las cuales es importante que hagas esto. ¿Porque es importante que
entiendas los propósitos que Dios ha dado a la Iglesia?

1. Edifica la moral

Número uno, porque edifica la moral entre los cristianos de tu Iglesia. Un propósito en
común reduce conflictos. Muchas veces, en la Iglesia, hay cristianos que no están de acuerdo sobre lo
que se debe hacer porque no se ha definido el propósito. La Biblia dice en 1a. Corintios 1:10, que
“…habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis
perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.” ¿Escuchaste eso? Dios quiere
que estemos unidos, en una misma mente y parecer o propósito. Nada desanima más a una
congregación, que no saber el porqué de su existencia. Si tú Iglesia esta desanimada, tienes que
retomar la visión al redescubrir el propósito por el cual Dios hizo a esta Iglesia. Los programas no
motivan, pero los propósitos de Dios sí.

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2. Reduce Frustración

La segunda razón que necesitas por la cual hay que definir tus propósitos es que reduce
frustración. La Biblia dice en Isaías 26, versículo 3, “Tú guardarás en completa paz a aquél cuyo
pensamiento en ti persevera.” ¿Sabes algo? Tú Iglesia no tiene tiempo para hacerlo todo. Las buenas
noticias son, que Dios no espera que tú Iglesia lo haga todo, y hay pocas cosas que valen la pena hacer
en primer lugar. Una declaración de propósito, cuando todos la entienden, no sólo define lo que hace
tú Iglesia , sino que también define lo que no hace. Define lo que es el negocio de la Iglesia, su razón
de existir, los negocios en los cuales no bebe meterse y cual no es su razón de existir.

Santiago capítulo 1 versículo 8 dice, “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus
caminos.” Tratar de guiar a la Iglesia sin un propósito claro, causará confusión masiva dentro de tú
Iglesia porque no se ha definido un camino. Pero, cuando conoces tú propósito, el hacer decisiones se
convierte en un trabajo mucho más fácil. Cada vez que empiezas un evento, servicio o nuevo
ministerio, tú haces una pregunta: ¿Nos ayudará a cumplir uno de los propósitos de nuestra Iglesia? Si
ayuda a cumplir un propósito, lo haces. Si no cumple con un propósito, no lo haces.

Si no tienes un propósito claro para tú Iglesia, ó no esta completamente claro, probablemente


termines sintiéndote como Isaías. Isaías 49, versículo 4, donde dice, “Por demás he trabajado, en vano
y sin provecho he consumido mis fuerzas.” Muchos pastores que yo conozco el día de hoy, están
desanimados, al igual que muchos líderes de las Iglesias. Y una de las razones es que hemos perdido
nuestra visión. Hemos perdido el sentido de nuestro propósito. No sabemos que nos ha llamado Dios
a hacer. Por eso es tan necesario redefinir nuestros propósitos.

3. Permite concentración. (p. 5)

Número tres. Tener un propósito claro permite concentración. Nos permite mantener nuestras
prioridades enfocadas. Nos permite enfocar en las cosas que verdaderamente valen. Nos permite
concentrar en los problemas mayores, y no en las cosas que no son de importancia. ¿Sabes que
cuando se enfoca la luz, tiene un poder tremendo, pero cuando la luz no esta enfocada o difusa, casi no
tiene fuerza? Cuando el sol cae sobre mi cuerpo en la luz del día, no tiene mucho poder. Pero, si yo
tomo una lupa y enfoco la luz más directamente, puedo empezar un fuego. Y si la enfoco o concentro
mucho más, se convierte en lo que en la actualidad llamamos láser, la luz que es enfocada puede aún
quemar madera, piedra, hierro y edificios. Y si quieres tener una vida enfocada, entonces tendrás una
vida de gran poder. Y si tienes una Iglesia enfocada, entonces vas a tener una Iglesia de gran poder.

La triste realidad es que muchas Iglesias tratan de hacer demasiadas cosas. Les falta enfoque.
Hacen esto aquí y eso allá, un programa, y ese evento, y esa actividad, pero no hay dirección general
que mantiene a la Iglesia en una línea o enfoque. Cuando no hay propósito o enfoque claro, uno
termina gastando mucho tiempo en cosas que en realidad no importan.

4. Atrae la colaboración

Número cuatro. Tener un propósito claro atrae la colaboración. En otras palabras, a la gente
le gusta ayudar. Ellos quieren participar si tú Iglesia sabe hacia donde va. El pueblo de Dios le dijo a
Esdras, en el libro de Esdras, capítulo 10, versículo 4, “Levántate, porque este asunto es tú
responsabilidad, pero estaremos contigo…”si nos diriges. Ellos querían ser parte de lo que Dios
estaba haciendo porque era una visión clara. Pablo dijo a los Filipenses, “Me han ayudado en el
trabajo del evangelio”. ¿Porqué? ¿Porqué fueron de tanta ayuda para Pablo? Porque Pablo sabía a

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donde iba. Él sabía a qué Dios lo había llamado. Él tenía un propósito claro. La Biblia dice, si tus
metas son claras, serás respetado. Si tu propósito es claro. La gente querrá cooperar y ser parte de eso.

5. Ayuda a evaluar.
Una quinta razón que necesitas para definir el propósito de tú Iglesia es que, ayuda a
evaluarla. Te ayuda mas claramente a ver tú Iglesia y evaluar si esta sana ó no, y si va a crecer o no va
a crecer. La Biblia nos dice en 2ª Corintios 13, versículo 5, “Poneos a prueba para ver si estáis en la
fe…”. Pruébense. La Biblia nos dice que debemos evaluarnos regularmente para estar seguros que
estamos haciendo lo que Dios quiere. Cuando tienes los cinco propósitos de Dios claramente
definidos, puedes ponerlos como estándar en tú Iglesia. Entonces puedes evaluar todo lo que haces,
diciendo, “¿Estamos viviendo de acuerdo a los estándares de Dios?

Cómo definir los propósitos de tu iglesia


1. Dirige a tus miembros al estudio de los pasajes bíblicos acerca de la
Iglesia :
Ahora, vamos a hablar sobre como definir los propósitos de Dios por un momento. He aquí
algunos pasos. Número uno. Da un estudio a los miembros sobre los pasajes bíblicos relacionados con
la Iglesia. La primer cosa que necesitas es estudiar la Biblia, y encontrar lo que Dios dice acerca de
cual es el propósito de la Iglesia. Y al leer las escrituras juntos, encontrarás que hay ciertas verdades
que sobresalen. Ahora, hay varias cosas específicas que vas a querer estudiar. Primero, vas a querer
estudiar el ministerio de Cristo aquí en la tierra. Lee sobre la vida de Cristo y ve lo que Él hizo, y
después pregúntate esto: ¿Qué hizo Jesús mientras estuvo en la tierra? Porque, cualquier cosa que
Jesús hizo mientras estaba aquí en cuerpo físico, quiere continuar en su cuerpo espiritual. ¿Dónde esta
el cuerpo de Cristo el día de hoy? Esta en la iglesia. La iglesia es el cuerpo de Cristo. Y ¿Qué haría
Jesús hoy? Él haría lo mismo que hizo hace dos mil años cuando anduvo por la tierra. Y lo que Él
hizo entonces, nosotros debemos hacer hoy.

2. Pregunta dos preguntas: (p. 6)

También necesitas estudiar las imágenes de la Iglesia, los nombres de la Iglesia. ¿Sabes?, en
la Biblia, se usan diversos nombres para la Iglesia. Es llamada el Cuerpo de Cristo, la Novia o Esposa
de Cristo. La Biblia llama a la Iglesia la Familia de Dios. La frase favorita de Jesús era, Pequeño
Rebaño. Él la llamó, Mí rebaño, como un rebaño de ovejas, y dijo “Yo soy el buen pastor”. La Biblia
llama a la Iglesia una comunidad de creyentes. También la llama el ejército de Dios. Cada una de
estas palabras o términos, y hay muchos más, que dicen mucho sobre lo que la Iglesia debe estar
haciendo. Por eso, estúdialos profundamente, en detalle. Medita, ora y pide a Dios que te ayude a
pensar, “¿Qué quiere decir esto? ¿Qué espera Dios que la Iglesia haga?”

3. Anota algunos párrafos que digan todo lo que tú crees que ha de ser
dicho.

Una tercer cosa que necesitas es, estudiar todas las Iglesias del Nuevo Testamento. Hubo
muchas iglesias. Había una en Jerusalén, había una en Corinto, había una en Filípos, otra en
Tesalónica, etc... Y cada una de estas era diferente. Pero todas tenían un propósito en común. Y al
estudiarlas en el Nuevo Testamento, te harás perspicaz sobre el plan para esta maravillosa creación
llamada el Cuerpo de Cristo.

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4. Resume tus respuestas en una oración.

La cuarta cosa que querrás estudiar, son los mandamientos específicos de Cristo. Jesús nos
dio instrucciones específicas que nos manda a hacer. Y obviamente, si Él manda a los Cristianos a
hacer estas cosas, entonces la Iglesia debe hacerlas. Por lo tanto, haz una lista de los mandamientos de
Cristo y estúdienlos juntos.

Ahora, recién he pasado un par de minutos compartiendo lo que debes estudiar. Pero, esto
puede tomar unos seis o siete meses o aún hasta un año de estudio que debes realizar con tú grupo,
guíalos a través de un estudio profundo de lo que es la Iglesia y lo que Dios quiere que haga. Al
finalizar esta lección, habrá una lista de muchas de las mejores escrituras, las más importantes y de
estudio necesario en relación a la Iglesia. Al llevar esta lección a cabo, querrás recordar a tú grupo que
nuestro trabajo no es inventar los propósitos de la Iglesia. Nuestro trabajo es simplemente re-
descubrirlos. Es la Iglesia de Dios, y por lo tanto le toca a Él decidir los propósitos para ella y no a
nosotros. Y cada generación de Cristianos tiene que re-descubrir los propósitos de Dios para la
Iglesia.

Al empezar a ver todos los versículos bíblicos en las Escrituras, hay dos preguntas que
necesitarás hacer. Estas son, “¿Qué debemos ser como Iglesia?” y “Qué debemos hacer como
Iglesia?” Al hacer estas preguntas comenzaras a hacer una lista de lo que Dios a revelado como
respuesta a ellas. Yo te sugiero que verdaderamente tomes papel y escribas todo lo que Dios dice
sobre los propósitos de la Iglesia . Al hacer esto encontraras que muchos versículos en la Biblia dicen
la misma cosa.

Cuando yo implementé esto en mi Iglesia, tomamos cinco hojas de papel, las pusimos en la
pared juntos, buscábamos los versículos y yo les decía, “¿Ahora, qué dice este versículo que debe
hacer la Iglesia?” Por ejemplo, ellos decían, “Bueno, este dice que debemos adorar.” Y entonces
decíamos, “Esta bien, apuntemos en una de las páginas que debemos adorar a Dios”. Y después
encontrábamos otro versículo y decíamos, que dic e este versículo. Bueno, este dice que debemos
ayudar a los Cristianos a crecer. Pues este es otro propósito de la Iglesia y lo apuntábamos. Después
encontrábamos otro versículo que decía, oh, el propósito de la Iglesia es el compañerismo y el apoyo
de unos a otros como Cristianos en la familia de Dios. Y entonces apuntábamos todos los versículos
que tenían que ver con compañerismo en una página. Y después al seguir leyendo versículos
encontramos algunos que hablaban sobre como los cristianos deben min istrar y preocuparse por las
necesidades de otros. Debemos demostrar amor en formas prácticas. Y apuntábamos todos estos
versículos en otra página. Al final encontramos muchos versículos que tenían que ver con nuestra
responsabilidad de compartir las buenas nuevas, de enseñar el evangelio y compartirlo con no-
creyentes y el testificar o evangelizar como función de la Iglesia. Escribimos todos estos versículos en
otra página.

Y a medida que estudiábamos todos estos versículos, encontramos que muchos de ellos caben
en una de estas cinco categorías; alabanza, evangelismo, compañerismo, discipulado o ministerio.
Después de estudiar todos estos versículos, lo que nos tomó varios meses, empezamos a resumir todas
nuestras respuestas. Porque tú meta es eventualmente escribir una declaración de propósito de una
frase. Preferiblemente una declaración de propósito que todos en tú Iglesia puedan memorizar. Y por
eso es importante poder resumirla en una sola frase.

Cuatro características de una buena declaración de propósito: (p. 7)


1. Bíblica
Ahora, permíteme darte algunas características de una buena declaración de propósito.
Diferentes Iglesias usarán diferentes palabras, y por supuesto, en diferentes culturas, habrá diferentes

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ejemplos e ilustraciones. Pero los propósitos de Dios no son algo que viene de una cultura, como Sur
América, Estados Unidos, Asia, Europa ó África. Los propósitos de Dios están en la Biblia, y si un
propósito es bíblico, entonces toda la Iglesia tiene que adherirse a el, sin importar el país donde se
encuentra. Al componer tú declaración de propósito, ésta debe tener cuatro características. Primero,
tiene que ser bíblico. Necesita venir de la Escritura. Obviamente, la declaración de propósito para tú
Iglesia debe estar basada en lo que la Biblia dice. Como dije al principio, no nos toca escoger los
propósitos de la Iglesia. Dios, nos dice porqué creó a la Iglesia. Hacemos sólo lo que Él nos manda.
Ahora, sí podemos, escoger el estilo en que llevamos a cabo los propósitos. Por ejemplo, uno de los
propósitos de la Iglesia es alabar a Dios. Pero Dios dice que hay muchas formas apropiadas para
alabar, siempre y cuando se haga en espíritu y en verdad.

2. Específica
La segunda cosa que necesitas es, ser específico. Tú declaración de propósito necesita ser
clara, no obscura, borrosa o general. Por ejemplo, yo he hablado con gente que a dicho, “El propósito
de la Iglesia es glorificar a Dios”. (risa) Bueno, seguro que es glorificar a Dios. Ese es el propósito de
la Iglesia. Pero, ¿Cómo se mide eso? Específicamente, ¿Cómo glorificas a Dios? De aquí a un año,
cuando mires hacia atrás y veas a tú Iglesia, ¿Cómo puedes decir?, "Glorificamos a Dios de esta
manera". Necesitas ser específico. Nada se hace dinámico, hasta que se hace específico. Y entre más
específica sea tú declaración de propósito, más poderosa va a ser para movilizar a tú Iglesia hacia el
servicio del Señor Jesucristo.

3. Transferible
Tú declaración de propósito también debe ser, transferible. ¿Qué quiero decir con esto?
Quiero decir, que necesitas tener la habilidad para transferirla a otros. Si es muy larga, la gente no la
recordara. De hecho, entre mas corta sea, mejor. En los Estados Unidos, muchos negocios tienen
declaraciones de propósito, y entre mas cortas sean, mejor. Ahora, algunos de ustedes tal vez han
escuchado de un lugar de entretenimiento que tenemos en Estados Unidos llamado Disneylandia. La
declaración de propósito de Disneylandia son sólo cinco palabras: Hagamos a la gente feliz. Es un
propósito muy simple, hacer a la gente feliz. Pienso que cuando compongas tú declaración de
propósito, entre más corta la hagas, mejor.

4. Mesurable
Y después, por supuesto, tú declaración de propósito debe ser mesurable. Debes poder mirar
hacia atrás y decir, ¿Comó podemos evaluar a nuestra Iglesia basados en lo que Dios nos ha dicho que
debemos hacer? Voy a darte un ejemplo de la declaración de propósito de nuestra Iglesia. Si quieres
usar el nuestro, esta bien. Pero no quiero que por eso dejes de estudiar la Escritura. Es necesario guiar
a tú congregación a través de un estudio. No digas, “he aquí nuestra declaración de propósito”. Lean
juntos los pasajes Bíblicos que te estaremos dando, y descubran juntos lo que Dios dice que quiere que
haga la Igle sia.

Una iglesia con propósito en una declaración


.
Hace muchos años, empecé la Iglesia Comunitaría de Saddleback Valley en el Sur de
California, Estados Unidos. Y empecé con sólo mi esposa, mi hija de cuatro meses y otra familia.
Por lo tanto tuvimos un primer servicio muy pequeño. Hubo siete personas en nuestro primer servicio.
Y al empezar a estudiar las Escrituras juntos, empecé a orar y decir, “Dios, dame una declaración de
propósito muy clara y corta para tener una declaración en la cual podamos construir Tú Iglesia”. Y
Dios me dio esta frase, “Un gran compromiso al Gran Mandamiento y a la Gran Comisión hará una
gran Iglesia y un gran cristiano”. Déjame repetirlo una vez más, “Un gran compromiso al Gran
Mandamiento y a la Gran Comisión hará un gran cristiano y un gran iglesia”.

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El Gran Mandamiento (p. 7)

Encontramos que los cinco propósitos de Dios, aunque se encuentran en muchas partes
de las Escrituras, se encuentran específicamente en estos dos versículos de Jesús que
llamamos el Gran Mandamiento y la Gran Comisión. Quiero que veamos estos por un minuto
mientras estudiamos lo que Dios dice sobre la Iglesia. Un día, un hombre vino a Jesús, y dijo,
“¿Jesús, cuál es el mandamiento más importante? ¿Si tengo que saber uno, cual es el más
importante?” Esto se encuentra en Mateo, capítulo 22, versículo 36 al 40. Y Jesús dijo esto,
“Esta bien, voy a sintetizar toda la Biblia. Toda la ley y los profetas se pueden resumir en
esto. Él dijo, ama al Señor tu Dios con todo tú corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.
Este es el primer y más grande mandamiento. Y el segundo es parecido, ama a tú prójimo
como a ti mismo”. Llamamos a este el Gran Mandamiento. Jesús dijo que debemos hacer
dos cosas – amar a Dios con todo nuestro corazón y amar a nuestro prójimo como a nosotros
mismos. Estos son dos mandamientos del Gran Mandamiento, y Dios dice, si tienes que
resumir la Biblia entera, ésta, esta contenida en estas dos frases. Y entonces, obviamente, Dios
quiere que la Iglesia haga estas dos cosas. Primero, debemos amar al Señor nuestro Dios con
todo nuestro corazón y después amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

La Gran Comisión (p. 7)

Entonces, Jesús dio la Gran Comisión en Mateo, capítulo 28, versículo 19 y 20. Ahí, Él dice,
“Vayan y hagan discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado, y he aquí, estaré con
vosotros siempre”. En la Gran Comisión, Jesús nos da tres mandamientos. Quiero que hagas
discípulos, que los bautices en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y entonces les
enseñes todas las cosas que te he mandado”. Así que Jesús no da dos mandamientos en el Gran
Mandamiento y nos da tres en la gran comisión. Y de esos dos versículos hemos tomado los cinco
propósitos de la Iglesia.

Cinco instrucciones para la Iglesia (p. 8)


1. “Ama a Dios con todo tu corazón ” Adoración

Déjame explicarte. Primeramente Jesús dice; “Ama al Señor con todo tú corazón.” La palabra
bíblica es “Adorar. Adorar es simplemente la expresión de tú amor hacia Dios.
Cada vez que expresas tú amor por Dios, estas adorando. Ahora, no importa si le adoras en medio de
una multitud de cincuenta personas, cien ó más. No importa si lo haces en medio de un grupo
pequeño, en un hogar con cinco, seis ó diez personas. No importa si lo haces sólo ó con tu familia.
Cada vez que expresas tú amor por Dios, le estas adorando. Y el primer propósito de la Iglesia es
adorar a Dios, por que la Biblia nos dice que debemos amar a Dios con todo nuestro corazón.

2. “Ama al prójimo como a ti mismo” Ministerio

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Entonces Jesús dijo, debes amar a tú prójimo como a ti mismo. La palabra bíblica es “servir” ó
“ministrar”. Siempre que ames a tú prójimo como te amas a ti mismo, estas ministrando a esa persona.
La Biblia dice que si das un vaso de agua en nombre de Jesús, estas ministrando. Siempre que ayudas
a alguien en una manera práctica, estas ministrando. El ministrar no es algo que solamente los pastores
hacen. Ministerio es algo que cada cristiano ha sido llamado a hacer. Si tú eres llamado a ministrar.
Eso quiere decir que debes usar tus talentos, habilidades y recursos para ayudar a otros en el nombre
de Jesucristo. Y siempre que uses tú vida para ayudar a otros en el nombre de Jesucristo, les estas
ministrando, estas amando a tú prójimo como a ti mismo.

Así que, en el Gran Mandamiento tenemos dos de los propósitos de la Iglesia, Adoración,
amar a Dios con todo nuestro corazón, y Ministerio, amar a tú prójimo como a ti mismo.

3. “Ir…hacer discípulos” (p. 8) Evangelismo


Cuando nos referimos a la Gran Comisión, nos dice, quiero que vayan y hagan discípulos. La
palabra bíblica es “evangelismo”. ¿Qué es evangelismo? Evangelismo, simplemente significa;
“compartir las buenas nuevas”. Compartir las buenas nuevas de que Dios vino al mundo en la forma
humana de Jesucristo... y vivió una vida perfecta. libre de pecado en la tierra, y nos enseñó como
vivir. Nos enseñó como relacionarnos con el Padre. Y Él murió en la cruz por nuestros pecados, fue
sepultado y al tercer día resucitó, y regresó al cielo. Y un día regresará a la tierra para recibir a toda su
familia, la Iglesia de Dios.

Ahora, esas son las buenas nuevas, y la Biblia nos dice que debemos de ir y compartir con
todo aquel que no conoce a Jesucristo. Dios quiere que todos le conozcan. Fuimos hechos para tener
una relación con Dios. Tú fuiste hecho por Dios y para Dios. Y hasta que no llegues a comprender eso,
la vida no va a tener sentido para ti. Así que, los propósitos de la Iglesia son; compartir las buenas
nuevas, evangelizar, ir y hacer discípulos.

4. “Bautizarlos” Compañerismo

La Biblia dice, que Jesús nos dice que debemos bautizarlos en el nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo. ¿Porqué incluyó Dios el bautismo como parte de la Gran Comisión? ¿Porqué nos
dice Dios que este es uno de los cinco propósitos de la Iglesia? Por lo que representa el bautismo. El
bautismo es el reflejo de dos cosas. Primeramente, es el reflejo de lo que pasa cuando te conviertes en
cristiano. El bautismo no te hace ser cristiano, sólo demuestra que ya eres... cristiano. Demuestra lo
que ha pasado en tú corazón. El bautismo es un símbolo público que manifiesta tú compromiso
personal. Y al momento de ser bautizados, le estamos diciendo al mundo; no me avergüenzo de decir
que soy un creyente en Cristo Jesús. No me avergüenzo de ser identificado como creyente. Si no te haz
bautizado todavía, necesitas hacerlo. Muchas veces la gente se convierte en cristiana, en seguidores de
Cristo, pero esperan mucho tiempo para ser bautizadas. Esa no es la forma que se menciona en la
Biblia. De hecho, la Biblia nos dice que tan pronto como te conviertes, debes ser bautizado. En
Hechos capítulo dos, dice que en el día de Pentecostés, tres mil personas aceptaron a Cristo y fueron
bautizadas ese mismo día. Así que si tú aún no has sido bautizado, no tardes en hacerlo, hazlo ahora.
Mucha gente cree, oh, después de que me convierta en un cristiano maduro, entonces me voy a
bautizar, después de que aprenda un poco más y crezca espiritualmente, entonces me voy a bautizar.
No, no, no. La Biblia nos dice que el bautismo es el comienzo de una vida cristiana, no el final de esta.
No es como el tener una graduación después de que has aprendido todo. Es sólo el principio, es el
primer paso a tomar. Es decirle al mundo entero, no me avergüenzo de ser cristiano. El bautismo
representa primeramente, que soy un creyente en Jesucristo. Y segundo, que soy parte de la familia,
porque la Biblia nos dice, que somos bautizados en el cuerpo de Cristo. Es un rito. de iniciación, es un

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símbolo ó señal que dice, .. soy parte de la Iglesia de Dios. Y necesitas ser bautizado, porque eso dice;
soy parte de la comunión. de la familia de Dios.

El bautismo no sólo es un símbolo de la salvación. Sino que también es símbolo de la


comunión, que es uno de los propósitos de la Iglesia. Dios creó a la Iglesia para que fuera un
compañerismo, un grupo de apoyo al que pertenecemos, no sólo somos parte de Jesucristo, sino que
nos pertenecemos los unos a los otros. Y somos parte de la familia de Dios.

5. “Enseñarles a actuar” Discipulado

El quinto propósito de la Iglesia lo encontramos en la Gran Comisión. Él dice


“Enseñándoles todas las cosas que les he ordenado”. La palabra bíblica para eso es...
“discipulado”. Quiere decir que no sólo debemos alcanzar a la gente para Cristo, sino que
debemos enseñarles. No sólo debemos de traerlos a ser parte del Cuerpo de Cristo, sino que
debemos de ayudarles a crecer en madurez espiritual.

De manera que ahora tenemos el propósito de Adorar, ama a Dios con todo tú corazón,
el propósito de Ministrar, ama a tú prójimo como a ti mismo, el propósito de Evangelismo, de
ir y hacer discípulos. El propósito de comunión con la familia de Dios, como lo simboliza el
bautismo, y el propósito del discipulado,... enseñándoles... todo... lo que les he ordenado.

El ministerio de Jesús mostró estos cinco propósitos: Juan 17:1-26 (p. 8)

Ahora, no voy a entrar en eso en detalle, pero si buscas en las Escrituras, vas a encontrar, por
ejemplo, en Juan capítulo 17, que el ministerio de Jesús nos dio ejemplos a seguir de cada uno de esos
propósitos. En el versículo 4 Jesús dice "Yo te he glorificado en la tierra". Eso es adoración. En el
versículo 6 Él nos dice, “ He manifestado Tú nombre a los hombres que del mundo me diste”. Eso es
evangelismo, y Él dijo en el versículo 8, “las palabras que Tú me diste les he dado”. Eso es
discipulado. En el versículo 12 Él dice, “Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en Tú
nombre”. Eso es compañerismo. En el versículo 18 nos dice, “ Como tú me enviaste al mundo, así yo
les he enviado al mundo”. Eso es ministerio. Jesús nos dio... el ejemplo de los cinco propósitos de la
Iglesia.

La Iglesia primitiva cumplió estos cinco propósitos: Hechos 2:41-47

Cuando vemos el libro de Hechos capítulo 2, versículos 41 al 47, encontramos que la Iglesia
primitiva, la primera Iglesia en Jerusalén, cumplió con cada uno de esos propósitos. La Biblia nos dice
“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; ... Y perseveraban en la doctrina de los
apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Los que habían
creído estaban juntos... y repartían a todos según su necesidad. Y perseverando unánimes cada día en
el templo, y partiendo el pan en las casas... Alabando a Dios. Y el Señor añadía cada día a la Iglesia
los que habían de ser salvos”. ¿Puedes oír los cinco propósitos en este pasaje?. Se bautizaban como
parte del símbolo de la comunión y se reunían todos juntos cada día. Ellos alababan juntos.
Ministraban a las necesidades de cada persona. Evangelizaban a los inconversos. Y también
discipulaban... ayudando a los Cristianos a crecer en las enseñanzas de los apóstoles del Nuevo
Testamento.

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Pablo explicó los cinco propósitos: Efesios. 4:11-16

Otro ejemplo que tenemos, se encuentra en Efesios capítulo 4, versículos 11 al 16. Pablo
explica los cinco propósitos en este pasaje. Escucha esto: “El mismo constituyó a unos apóstoles; a
otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros. A fin de perfeccionar a los santos
para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”. ¿Escuchas esto? Nos está
hablando del ministerio, acerca del cuerpo de Cristo siendo edificado. “hasta que todos lleguemos a la
unidad de la fe –eso es comunión- y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto-eso es
discipulado- a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. De quien todo el cuerpo bien
concentrado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente,... recibe su
crecimiento para ir edificándose en amor.
Cuando la iglesia se edifica sobre los cinco propósitos, crecerá automáticamente y aumentará, por sí
misma.

La Iglesia existe para:


1. Celebrar la presencia de Dios (Adoración)
Ahora, a la luz de este versículo que acabamos de ver, la Biblia nos enseña que la Iglesia
existe por cinco razones. Número uno, nosotros existimos para celebrar la presencia de Dios en
adoración. La Biblia dice que la adoración debe ser una celebración. La Biblia dice en Salmos 34,
versículo 3, "Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una Su Nombre". En Salmos 122
versículo 1, la Biblia dice,"Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos". Así que
el propósito de la Iglesia es el de glorificar a Dios, celebrar la presencia de Jesucristo, el hecho de que
Él está vivo. En la Iglesia cada domingo es día de resurrección, celebramos la resurrección de Jesús
semana tras semana. La adoración es el primer propósito de la Iglesia.

2. Comunicar la Palabra de Dios (Evangelismo)


Entonces nuestro segundo propósito es, el de comunicar la palabra de Dios a los no-creyentes.
Eso es Evangelizar. Eso es ser testigo, compartir las buenas noticias. Y evangelizamos al mundo
entero, que viene a ser nuestro ministerio en la vida. En Hechos capítulo 20 versículo 24, Pablo dice;
“ Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi
carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la
gracia de Dios”. ¿Sabes que Dios te ha dado a ti un ministerio? En el momento que te conviertes en
creyente, Dios te da una misión específica, y el compartir las Buenas Nuevas con otros a tu alrededor
es parte de esa misión. Quizá seas el único cristiano que alguna de esa gente conoce. Y lo más grande
que puedes hacer por ellos, es el compartir a Jesucristo. Tal vez no lean la Biblia, pero verán tu vida y
oirán tus palabras. Y que cosa tan maravillosa será que al llegar al cielo, alguien se acerque a ti y te
diga; “quiero agradecerte, porque es por tí que estoy aquí”. Déjenme preguntarle abiertamente a todos
en particular ¿Alguna persona va a ir al cielo por lo que tú hiciste?, ¿Has compartido tú fe con alguna
otra persona? Ese es uno de los propósitos de la Iglesia y también es uno de los propósitos que Dios
tiene para ti, el de comunicar la palabra de Dios a través del evangelismo.

3. Incorporar a la familia de Dios (Compañerismo)


El tercer propósito de la Iglesia es el de incorporar a la familia de Dios, eso quiere decir traer a
la familia a la comunidad de Dios. Y debemos animarnos los unos a los otros como miembros del
cuerpo de Cristo. La Biblia dice en Efesios 2, versículo 19; “Así que ya no sóis extranjeros ni
advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios”. Dios quiere que

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seas parte de la familia de Su Iglesia y quiere que tengas la comunión y el apoyo que viene de los
creyentes.

4. Educar a la gente de Dios (Discipulado)


El Cuarto propósito es el de educar a la gente de Dios. Él quiere ayudarles a crecer a través del
discipulado. Queremos ayudarles a crecer en su madurez espiritual. El versículo que leímos
anteriormente, Efesios 4, nos dice lo siguiente, “Debemos perfeccionar a los santos para la obra del
ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y
del conocimiento del Hijo de Dios”. No es suficiente solamente ganar a otros para Cristo. Debemos
ayudarles a ser cada vez más como Jesucristo, en sus acciones, actitudes, en sus palabras, en sus
pensamientos y en cada área de sus vidas, en sus relaciones con la gente del trabajo y en sus hogares.
Así que el discipulado es uno de los propósitos de la Iglesia.

5. Demostrar el amor de Dios (Ministerio)


Y el quinto propósito es el de demostrar el amor de Dios a través del ministerio. La Biblia dice
que debemos ser ejemplos al mundo del amor de Dios. Y como pastores y maestros debemos de
equipar a los creyentes de la familia de nuestra Iglesia para desarrollar sus ministerios personales. La
Biblia nos dice en Efesios 4:12; que los líderes, pastores y maestros deben de preparar a la gente de
Dios para los trabajos ministeriales.

La declaración de propósito de “Saddleback”


Ahora, esos son los cinco propósitos de la Iglesia. Lo que tú debes hacer es decirlos en tus
propias palabras y estructurarlos en una sola frase. Déjame darte la declaración de propósito de la
Iglesia que pastoreo, la Iglesia de Saddleback... Te lo voy a leer, Este es nuestro propósito."Guiar a las
personas a Jesucristo y a hacerles miembros de Su familia, para desarrollarles en su madurez cristiana
y prepararlos para desarrollar su ministerio y su misión en la Iglesia y en el mundo, con el fin de
glorificar el nombre de Dios." Ahora, presta atención a esta frase, muy claramente. Primero, alcanzar a
las personas para Jesús, eso es... evangelismo, y, hacia la membresía de Su familia, eso es comunión.
Entonces les ayudamos a crecer maduros a ser como Cristo, eso es discipulado, y les equipamos para
llevar a cabo su ministerio en la Iglesia, eso es servicio o ministerio, su misión en el mundo, es
también parte del evangelismo, con el propósito de glorificar el nombre de Dios, eso es adoración.

1. Se establece en los resultados, no se establece en actividades.

Ahora, quiero que tomes en cuenta las tres cosas que hacen efectiva una declaración de
propósito. En primer lugar, se establece en los resultados,.. no se establece en actividades. En otras
palabras, tú declaración de propósito debe decir; ”Esto es lo que queremos ver como resultado.
Queremos ver vidas cambiadas, queremos ver gente alcanzada para Cristo, queremos verles
incorporados a la membresía de la familia de Dios, queremos que crezcan en madurez espiritual,
queremos ayudarles y equiparles para desarrollar su ministerio en la Iglesia y queremos entrenarles
para llevar a cabo su misión en el mundo, compartiendo las buenas nuevas de Jesucristo. Queremos
guiarles hacia una vida de adoración y cumplimiento de los planes de la Iglesia, con el propósito de
glorificar a Dios”.

2. Esta declarada de una manera que promueve la participación de cada


uno de los miembros.

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Fíjate también que esta declaración de propósito promueve la participación de todos. Todos
pueden participar en esto. Los propósitos no son algo que solamente los pastores o líderes hacen. Los
propósitos son algo que cada cristiano tiene que cumplir como parte de su responsabilidad.

3. Los propósitos están acomodados en un proceso secuencial

Y lo más importante de todo, toma cada uno de los propósitos y desarrolla un proceso paso a
paso. Debes darte cuenta, obviamente, que el evangelismo debe venir antes que el discipulado. Hay
una secuencia lógica. Tienes que ganar a alguien para Cristo, antes de ayudarles a crecer. Y tienen que
crecer antes de poder servir en el ministerio efectivamente, y al crecer efectivamente, ellos serán
testigos a todo el mundo.

Esto es lo que hacemos en nuestra Iglesia. Traemos a personas a la Iglesia, las ganamos para
Cristo, les ayudamos a crecer en madurez, les entrenamos en su ministerio y les enviamos al mundo a
compartir el Evangelio. Los traemos, les ayudamos a crecer, les entrenamos para desarrollar su
ministerio y los enviamos al mundo. Y lo único que hacemos es repetir el proceso una y otra y otra
vez.

La Iglesia Saddleback es una de las más grandes en los Estados Unidos, y tiene solamente
dieciocho años de haber sido establecida, con sólo siete personas. Una de las razones por las que ha
crecido tanto, es debido a las cinco cosas que hacemos. Ponemos énfasis en la adoración, evangelismo,
compañerismo, ministerio y discipulado. Y los enfatizamos vez tras vez. Nuestro objetivo es que cada
uno de los creyentes se involucre en cada uno de estos propósitos. Los traes a la Iglesia y los ganas
para Cristo, los haces crecer en madurez, los entrenas para desarrollar sus ministerios y los envías al
mundo. Y haces todo esto con el objetivo de glorificar a Dios, que es una adoración razonable, como
la Biblia nos lo dice en Romanos capítulo 12.

II. COMUNICAR LOS PROPÓSITOS

Ahora, no es suficiente con sólo descubrir los propósitos de Dios. Ni tampoco suficiente el
definir los propósitos de Dios. Sino también, debes comunicar estos propósitos de Dios a cada
miembro de tú Iglesia, se los debes comunicar una y otra vez. La tarea número uno del liderazgo es el
de clarificar continuamente, definir y comunicar los propósitos de tú Iglesia. ¿Cómo logras esto?
¿Cómo puedo comunicar los propósitos de Dios en una forma inovativa a la gente de mi Iglesia?
Bueno, esas son técnicas que tú tienes que desarrollar. Déjame darte cinco diferentes formas que
puedes usar para comunicar los propósitos a la Iglesia. De manera que ellos los puedan recordar.

1. Lemas
Primero, haz uso de lemas. Los lemas son frases pequeñas que la gente puede recordar.
Nuevamente, no podemos memorizar historias, frases o párrafos muy largos. Podemos recordar frases
sencillas como; “cada miembro es un ministro”. Ese es un lema que usamos en la Iglesia Saddleback,
“cada miembro es un ministro”. Y otro es, “Dios quiere que todos le conozcan”, “Dios quiere que
todos le conozcan”. Puedes usar símbolos, ... los símbolos son herramientas que todos los grandes
líderes entienden. Hay algunos símbolos que no voy a mencionar, que te pueden hacer llorar. Otros
quizá te hagan sentir orgulloso. Por ejemplo, si sostengo en alto la bandera de tú país, eso te daría una
sensación de orgullo, y alegría. Si levantáramos en alto el símbolo de la cruz, tú como cristiano
entenderías el significado de este símbolo. Si sostuviéramos un martillo y una Hoz, ese es el símbolo
del comunismo. Si levantáramos el símbolo de una luna en cuarto menguante, sabríamos que ese es el

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símbolo del Islamismo. Si levantáramos el símbolo nazi de la segunda guerra mundial, probablemente
crearía un odio en tú corazón, debido a lo que esto representó.

2. Símbolos

Todos los grandes líderes entienden el poder que tienen los símbolos. Y en unos minutos voy
a compartir contigo los símbolos que usamos en nuestra Iglesia para explicar los cinco propósitos. Tú
puedes usar estos mismos ó crear tus propios. Eso no es tan importante, pero ayuda a la gente a
recordar cosas visualmente cuando les das los símbolos de los propósitos.

3. Escrituras
Una tercera forma por la que enseñas los propósitos de la Iglesia es a través de la enseñanza de
las Escrituras. Conforme les enseñas la palabra de Dios y escudriñas las Escrituras, siempre harás
referencia a ellas. ¿Qué dic e la Biblia?. No, mi opinión, ó lo que las otras personas creen, ó cuál es la
tradición, pero lo que nos dice la Biblia. Por que es lo único confiable, ninguna otra cosa es
completamente confiable.

4. Historias
Puedes enseñar los propósitos de Dios a través de historias, puedes contar historias de cómo se
han multiplicado los cristianos. De cómo los cristianos han ministrado a otras personas. Cuenta
historias en las que el compañerismo de la Iglesia ha ayudado a personas que han pasado por tiempos
difícile s. Historias de creyentes que han dado testimonio de su fe a no-creyentes. Cuenta historias de
experiencias con el significado de adoración. Cuando cuentas historias, la gente logra entender la
verdad de una manera mucho más clara que si las contaras sin ilustraciones.

5. Especificaciones
Y entonces, sé específico. Puedes decir, así es como hacemos esto en nuestra Iglesia. Así es
como evangelizamos en nuestra Iglesia y esta es la manera en que se lleva a cabo el crecimiento
espiritual de nuestra Iglesia . Estas son las clases que ofrecemos. Estos son los estudios que tenemos.
Estos son los grupos de estudio que te pueden ayudar a crecer. Da detalles específicos de como tú
Iglesia está tratando de cumplir con cada uno de los propósitos.

Maneras en que hemos comunicado nuestros propósitos en Saddleback


Una de las formas que tenemos en la Iglesia de Saddleback para comunicar los propósitos de
Dios, es la clase para nuevos miembros. Enseño una clase al mes para todas las personas que están
interesadas en ser miembros durante ese mes. Explico los propósitos de la Iglesia en esa clase.... Una
vez cada año doy un mensaje especifico. Cada enero doy el mensaje titulado “¿Para qué existe la
Iglesia?. Doy el mismo mensaje cada año. Solamente uso nuevas historias. Y digo, amigos, es tiempo
de revisar otra vez el porqué de nuestra Iglesia. ¿Porqué hacemos lo que hacemos? Y lo repasamos una
y otra vez, porque nadie lo puede memorizar la primera vez que enseñas. Lo tienes que enseñar una y
otra vez. Puedes dar un enfoque mensual sobre los propósitos de tú Iglesia. Por ejemplo, un mes haces
énfasis en la adoración, el próximo mes haces énfasis en evangelismo, el siguiente en discipulado, el
siguiente en compañerismo, el siguiente en ministerio. Puedes llevar a cabo actividades y estudios
bíblicos que te ayuden con cada uno de estos propósitos. Puedes imprimir un pequeño folleto o si
cuentas con un boletín o programa que se entrega a cada persona, podrías decir así; “ Estos son los
propósitos de nuestra Iglesia”, para que cuando la gente venga puedan ver cuales son.

Y entonces, por supuesto, es muy importante que los enseñes una y otra vez. Puedes enseñar
algunas Escrituras que ya hayan visto anteriormente, por ejemplo, Hechos capítulo 2. No tengas miedo

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de la repetición, ya que tenemos que oír algo varias veces antes de memorizarlo en nuestras mentes y
corazones.

III. APLICANDO TUS PROPÓSITOS (P 12)

Ahora, no es suficiente... con enseñar los propósitos de la iglesia solamente. No es suficiente


con sólo definir el propósito de la Iglesia. No es suficiente con decirle a todos acerca de los propósitos.
También debes aplicar los propósitos de tu Iglesia para cada parte de la Iglesia. Así que la clave aquí
será el balance. Tu sabes que, el balance es un principio con el que Dios hizo al mundo. Cuando Dios
te creó, te dio dos piernas para que tengas balance. Si sólo tuvieras una te sería muy difícil
mantenerme de pie todo el tiempo. Quizá te caerías. Te dio dos manos para tener balance para poder
sostener cosas. Te dio dos oídos para tener una audición balanceada. Dos ojos para poder ver
balanceadamente. Cuando construyes una casa, debes tener paredes igualmente balanceadas, para que
el techo no se venga a bajo. Y en cada área de tu vida, Dios quiere que tengas un balance. El mundo
está balanceado de tal manera que gira en la forma adecuada y la gravedad nos mantiene a todos en la
tierra, de la manera que Dios lo diseño para que funcionara.

Ahora, cuando se trata de la Iglesia, Dios quiere que tú Iglesia este balanceada de acuerdo a
estos cinco propósitos. Déjame decirte que si no tienes un plan para hacerlo así, tú Iglesia va a estar
desbalanceada. Si no tienes un plan que intencionalmente balanceé, y le dé un énfasis equilibrado a la
adoración, evangelismo, compañerismo, ministerio y discipulado, entonces vas a sobre-enfatizar uno
de los propósitos y descuidar los otros. Quizá te preguntes ¿Cómo puede suceder eso? Esto pasará
debido a que cada quien tiene un propósito al que se siente más atraído. Mientras estaba explicando
estos propósitos, algunos de ustedes sentían más pasión hacia la adoración y quieren tener buenos
servicios de adoración, otros sienten pasión por el evangelizo, y alcanzar a los no creyentes para
Cristo. Para algunos la pasión no es el evangelismo, sino el ayudar a cristianos a crecer, madurar y
llegar a ser todo lo que Dios quiere que sean. Otros tienen pasión por el ministerio y el hacer cosas en
formas prácticas para ayudar a los que están sufriendo y tienen alguna necesidad.

Dios nos ha puesto a todos en la Iglesia, para que se pueda llevar a cabo todo esto. Así que nos
da a cada uno una pasión diferente, con un propósito diferente. Pero, si no tienes un plan, y ese es un
punto del que voy a hablar en la próxima sesión, para desarrollar los propósitos de tú Iglesia de una
forma balanceada, tu tendencia será el sobre enfatizar el propósito que entusiasma más al pastor o
líderes claves . Por ejemplo, si soy el pastor y mi don es el evangelismo, entonces mi tendencia será el
enfatizar el evangelismo y descuidar los otros propósitos. Y quizá edifique una Iglesia en la que se
gana a mucha gente para Cristo, pero en la que nadie esta creciendo en la fe. Por otro lado, si como
pastor tengo el don de la enseñanza, y mi pasión es la de ayudar en el crecimiento de los creyentes,
quizá les ayude y tengamos a muchos de ellos creciendo en el Señor, pero nadie se esta convirtiendo.
O, si mi corazón, pasión y ministerio es el de ministrar a las necesidades de la gente, de los pobres, de
los que sufren y de los que no tienen esperanza, quizá invierta todo mi tiempo en edificar esa área y la
Iglesia llegue a contar con muchos ministerios enfocados en el desvaído y necesitado. Pero quizá no se
esté llevando a cabo ninguna clase de crecimiento espiritual. Quizá no haya evangelismo. O quizá
tenga un llamamiento especial para la Adoración y tengamos un gran servicio de adoración, pero
descuidamos los demás propósitos. Quizá gocemos de una gran comunión y todos los cristianos se
sientan muy apegados los unos a los otros y nos amemos como hermanos y hermanas en Cristo, pero
estemos descuidando los otros propósitos. Para poder tener una Iglesia sanamente balanceada, tienes
que contar con un plan que haga el balance de los propósitos de la Iglesia. Y vamos a hablar de esto en
nuestra próxima sesión.

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LA IGLESIA CON PROPÓSITO DVD
ICP MODULO 2

LENGUA ESPAÑOLA

Sesión 2: Nueve maneras para ser una iglesia con propósito


CÓMO EQUILIBRAR LOS CINCO PROPÓSITOS
Voy a comenzar esta sesión, con una pregunta. ¿Están todas las personas en tu iglesia al
mismo nivel de madurez espiritual?. Por supuesto te vas a reir de la pregunta, porque obviamente no lo
están. Las Iglesias se componen de gente que se encuentra en diferentes niveles de dedicación y
maduréz espiritual. Quizá hay personas que asisten y que aún no son cristianas. Solo están
considerando las enseñanzas de Jesús, y te están observando. Por otro lado, están los que son nuevos
creyentes, bebés en la fe que acaban de recibir a Cristo como su Señor y Salvador. También hay otros
cristianos que van en camino hacia la maduréz espiritual; están creciendo, se están desarrollando. Hay
otros que ya están sirviendo en la Iglesia y tienen un ministerio, y tambien los que ya están
compartiendo su fe y han crecido a la posición de ser ahora líderes de la Iglesia. En esta sesión quiero
compartir contigo una forma para pensar de tú Iglesia en términos de niveles de compromiso
espiritual.

Una forma de ver tú Iglesia es que no sólo tiene cinco propósitos, sino que tiene cinco
propósitos que se llevan a cabo con cinco diferentes grupos de personas, cinco diferentes grupos de
enfoque.Y esos grupos están basados a su nivel de compromiso y a cuales de los propósitos están
comprometidos. Déjame explicarte ésto, con un diagrama que usamos en nuestra Iglesia al que
llamamos los “Círculos de Compromiso”. Cinco círculos concéntricos que explican cinco niveles
diferentes de compromiso espiritual.

Fíjate en esto. Estos círculos representan cinco niveles diferentes de compromiso que
corresponden a los cinco propósit os de la Iglesia. Tu ministras en el Núcleo, discipulas a los
Comprometidos, tienes compañerismo con la Congregación, adoras con la Multitud y evangelizas en
tú Comunidad.

Ahora, no importa como llámes a estos cinco círculos. Tú puedes crear tú propio nombre. Pero
lo que estos representan son cinco niveles distintos de maduréz espiritual. Me gustaría explicarlos de
adentro hacia afuera, así que nota éste diagrama.

1. Núcleo
Primeramente, en el círculo central tenemos el Núcleo de tú Iglesia. Estas son las personas
más comprometidas de tú Iglesia. Ellos son los que llevan a cabo el ministerio en la Iglesia. Ellos
cantan, son músicos, son maestros de Escuela Dominical o de la Escuela Bíblica, o de grupos
pequeños de estudio. Quizá sean diáconos o ancianos governantes. Son las personas que preparan los
diferentes ministerios y programas de la Iglesia. El Núcleo de tú Iglesia es el grupo más pequeño,
porque ellos son los más involucrados.

2. Los comprometidos
El siguiente grupo es el siguiente círculo. Nota que es un poco más grande, ya que tiene más
gente que la que hay en el Núcleo. A este grupo le llamamos los Comprometidos. ¿Tienes en tu Iglesia
algunos que son espiritualmente maduros, y continúan creciendo, pero que por alguna razón no están
sirviendo en la Iglesia?. Claro que los tienes. A estos les llamamos los “Comprometidos”. En la Iglesia

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de Saddleback, les pedimos que se comprometan con tres hábitos para el crecimiento espiritual, que
voy a explicar en otra sesión. Ellos toman una clase llamada “Como Crecer en Maduréz Espiritual”.
Estas personas tienen un tiempo diario de compañerismo con Dios, leen la Biblia y oran. Ellos apoyan
la Iglesia financieramente con sus diezmos y ofrendas y están involucrados en algún grupo pequeño.
Estas son personas comprometidas en tú Iglesia; Quieren crecer espiritualemente.

3. La congregación
El próximo grupo es un poco más grande y le llamamos la Congregación. Estos son los
miembros de la Iglesia, parte de la familia de tú Iglesia. ¿Tienes gente que aún siendo miembros de la
Iglesia no son maduros, ni sirven en algún ministerio?. Bueno, yo creo que sí. A éste grupo le
llamamos la Congregación. Estos son los que no sólo asisten a la Iglesia, pero están comprometidos
con los otros cristianos, y aún cuando pudieran ser inmaduros, ellos están comprometidos con tú
Iglesia.

4. La multitud
El siguiente grupo es un círculo más grande, ya que probablemente representa un grupo
mayor. Esas son las personas que asisten a los servicios de adoración. Aquí, probablemente tienes
personas con diferentes niveles de compromiso. Algunos son tán maduros como los del Núcleo
central. Otros están en el proceso de maduréz, como los Comprometidos. Algunos son miembros
activos de la Iglesia y quizá hay otros que asisten a la Iglesia, pero que no son cristianos todavía. En la
Iglesia de Saddleback, a éste grupo le llamamos “La Multitud”, ya que es un grupo grande de
personas. Y a lo único que están comprometidos es a asistir a los servicios de adoración.

5. La comunidad
Y el círculo más grande de todos, es tu Comunidad. Estos son todos los que viven a una corta
distancia de la iglesia y que pueden caminar o manejar. Ya sea en tu colonia, en tu pueblo o ciudad. La
comunidad es el lago donde vas a pescar hombres. Estas son las personas que quieres alcanzar para
Jesucristo.

Ahora, la estrategia de una Iglesia con propósito es mover a las personas de los circulos de
afuera hacia los del centro. En otras palabras, primeramente debes ir a tu comunidad y alcanzar
personas de la comunidad para Jesucristo. Quieres compartirles las buenas nuevas y ayudarles a que
lleguen a conocer a Jesucristo. Y eventualmente, quieres traerles a la Iglesia. Cuando comienzan a
venir a la Iglesia, pasan del círculo de la Comunidad al de la Multitud. La Multitud, son los que asisten
cada semana, con diferentes niveles de compromiso, pero por lo menos, están comprometidos a venir a
la Iglesia.

Una vez que una persona acepta a Cristo, es bautizada y se une a tu Iglesia, se mueve de “la
Multitud” al círculo próximo, al que llamamos “la Congregación”. Estos son los miembros de tu
Iglesia. Cambian de ser solamente asistentes, a ser personas comprometidas con el Cuerpo de Cristo y
miembros activos de tu Iglesia.

Entonces, nuestra meta es mover la gente de Comprometidos, perdón, de Congregación a


Comprometidos. Los Comprometidos son aquellos que están creciendo en madurez espiritual. Y
queremos ayudar a la gente no solo a que sean parte de nuestra Iglesia, sino que desarrollen hábitos
necesarios para el crecimiento espiritual. Queremos que éstos hábitos se hagan parte de sus vidas.

Ahora, la estrategia de la Iglesia con propósito es mover a la gente a través de estos cinco
niveles de compromiso, moverles del círculo externo al círculo interno y después regresarlos. Los
mueves de la Comunidad, aquellos que ni siquiera conocen a Cristo, a la
Multitud, donde llegan al conocimiento de Cristo y vienen a la adoración. Después los mueves de la
Multitud a la Congregación, donde son bautizados y se hacen miembros de tu Iglesia. Después los

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mueves de la Congregación, a los Comprometidos, donde se comprometen a los hábitos de
crecimiento espiritual, principiando así su camino hacia la madurez espiritual. Posteriormente los
pasas de Comprometidos, al Núcleo, centro de tu Iglesia, donde ya están comprometidos a tener un
ministerio y una misión en el mundo.

¿Qué es lo que haces con el Núcleo de tu Iglesia? Los envías nuevamente a la comunidad,
para que el proceso se repita otra vez, y otra vez, y otra vez. Cuando estudias el ministerio de Jesús,
descubres que El principiaba donde la gente estaba, pero nunca los dejaba ahí. Él comenzaba con el
nivel de compromiso de la gente y los aceptaba a ese nivel; pero suavemente los movía hacia niveles
más y más profundos de compromiso con Él.

Lo que hemos hecho con éste pequeño bosquejo es mostrarte los cinco niveles de compromiso
que ya tienes en tu Iglesia. Al hablarte de éstos cinco círculos, lo más probable es que por tu mente
pasaron personas que ya sabes que caben dentro de cada categoría. Ahora, con esto como base,
teniendo en cuenta que hay cinco propósitos de la Iglesia y cinco niveles diferentes de compromiso,
permíteme darte nueve formas para que tu Iglesia pueda ser una Iglesia con propósito.

1. UN PROPÓSITO A LA VEZ

A. En una iglesia nueva se construyen los propósitos de uno en uno.


Número uno. Si estás empezando una nueva Iglesia, eres un plantador y estás comenzando
una Iglesia nueva... de la nada. Constrúyela con un propósito a la vez. Constrúyela con un propósito a
la vez. Déjame darte un ejemplo. Cuando yo empecé la Iglesia Comunitaria Saddleback hace muchos
años; el primer año, mi única meta era enfocarme primeramente a la comunidad y hablarles sobre
Jesucristo. Y empecé a ir casa por casa en mi comunidad para conocer a la gente. Y les expliqué las
buenas nuevas y como ellos podían conocer a Cristo. Después comencé a desarrollar un servicio de
alabanza, de manera que fuese evangelista para poder traer a la gente. Durante ese primer año de la
iglesia, todo lo que podía hacer, era empezar un servicio de adoración que fuese evangelístico, e
invitar a la gente de la Comunidad, a nuestra Multitud.

A medida que la Multitud fue creciendo, poco a poco, el segundo año empecé a enfocarme en
mover a la gente de la Multitud, de solo venir a escuchar sobre Cristo, a ser la Congregación, donde
comenzaron a hacer compromisos hacia la membresía. Y mi enfoque cambió a hacer que los
asistentes llegaran a ser miembros.

El tercer año, empecé a subir la llama un poco, llevándoles hacia un compromiso más
profundo para Cristo y desafiándoles a que se profundizaran en su vida espiritual para crecer en
madurez espiritual. Quería llevarles de Congregación, a Comprometidos. Y empecé a enseñarles
verdades más profundas sobre el Señor.

Entonces el cuarto año, empecé a mover a los Comprometidos hacia el Núcleo, donde
empezaron a construir ministerios y desarrollar ministerios individuales que Dios usaría en nuestra
Comunidad y nuestra Iglesia, basados en sus dones y habilidades. Esto parece que fuera muy lento;
pero necesitas recordar que toma tiempo para hacer crecer una Iglesia sana.

B. En una Iglesia establecida se añaden los propósitos uno por uno.


Si tu estás en una Iglesia establecida y no la estás empezando desde el principio, puedes
moverte mucho más rápido a través de los círculos. Pero agrega un propósito a la vez. Al tener los
cinco propósitos en marcha, empiezas a construir una Iglesia balanceada que hace las cinco cosas.

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Pero es difícil enfatizarlos todos, si apenas estás empezando una nueva Iglesia. Puedes usar estos
círculos de compromiso como estrategia. Lo que te estoy diciendo es esto – si estás plantando una
Iglesia de la nada, desde el principio, hazla crecer de afuera hacia dentro, no de adentro hacia fuera.
Esto es exactamente lo opuesto de lo que tal vez has escuchado en otros seminarios o libros, etc, etc…
Muchas veces se nos enseña: Principia con el Núcleo, has que se comprometan fuertemente a
Jesucristo y profundízalos en el discipulado; después pueden ir y ganar al pueblo o la ciudad para
Cristo. La verdad es que, es lo opuesto. Entre más tiempo pasan los Cristianos juntos, tienen la
tendencia a ser menos efectivos, evangelisticamente. La gente más efectiva para el evangelismo es los
nuevos creyentes, porque ellos tienen un mayor numero de contactos, son más entusiastas y no tienen
miedo de compartir su fe con los no-creyentes, porque ellos eran no-creyentes solo hace algunos días.

Lo que te sugiero es que empieces en tu Comunidad, conociendo a tu Comunidad,


descubriendo como son, y después les invitas a un servicio que tienes planeado para ellos, un servicio
evangelístico estructurado para no-creyentes. Y en una próxima sesión te hablaremos más de como
hacerlo.

Al empezar a venir a Cristo, tú los bautizas, los haces miembros, los incorporas a la
Congregación, los mueves hacia los Comprometidos, creciendo en madurez espiritual, y
posteriormente al Núcleo. Tu principias con tu Comunidad; no con el Núcleo.

Ahora, lo que te he explicado lo he hecho en pocos minutos, pero toma mucho tiempo. Pero
no te desanimes. Construir algo perdurable, toma tiempo. Cuando Dios quiere hacer un hongo, lo
hace en unas seis horas. Cuando quiere hacer un árbol gigante, le toma cuarenta, cincuenta o sesenta
años. Ahora la pregunta es, ¿Quieres que tu Iglesia sea un hongo o un árbol gigante? Algo que va a
ser sólido y que permanece por la eternidad, toma tiempo para construir. Pero se hace construyendo
un nivel de compromiso a la vez.

2. PROGRAMA EN BASE A TUS PROPÓSITOS


Una segunda forma para ser una Iglesia con propósito y controlado por los propósitos de tu
Iglesia, es desarrollando un programa para cada uno de los cinco propósitos de tu Iglesia. Tú ya
conoces estos cinco propósitos: Alabanza, Evangelismo, Compañerismo, Discipulado y Ministerio.
Pero necesitas un programa específico para cada propósito. Déjenme que les dé un ejemplo de mi
propia Iglesia. En la Iglesia Saddleback tenemos un programa principal, que enfoca cada propósito en
cada uno de los diferentes niveles de compromiso. Por ejemplo, para evangelismo, hacemos
evangelismo en la Comunidad y tenemos lo que llamamos nuestros “Eventos Puente”. Les llamamos
eventos puente, porque son un puente entre la Iglesia y la Comunidad. Lo que queremos hacer es
construir un puente entre la Iglesia y la Comunidad, para que Jesucristo lo pueda cruzar. Algunas
veces nuestros eventos puente... son cosas simples, como el tener una fiesta en la que invitamos a
toda.. la Comunidad. Y tenemos juegos y comida, es sólo una fiesta a la que les invitamos a divertirse
juntamente con nosotros. Y en otras ocasiones hemos tenido eventos especiales, música y eventos con
predicadores invitados. Claro que el mayor de los eventos es siempre en Semana Santa, y queremos
invitar a todos a nuestros servicios. Entonces tenemos un programa especial para las Multitudes, con
alabanza, y ese es nuestro servicio evangelístico. Este servicio está específicamente diseñado para que
los miembros de la Iglesia inviten a sus amigos. Y todo lo que hacemos en ese servicio, los himnos, las
oraciones y el tipo de mensajes que predico, están diseñados para que puedan traer a personas que no
tienen ningún conocimiento de Jesucristo. No saben nada de la Biblia, ni del cristianismo, ni de la
Iglesia; tu los puedes traer a este servicio y será entendible para ellos. Está diseñado de una manera
que tiene sentido para ellos. Así que en nuestros servicios del sábado y domingo, nuestros programas
son más grandes para la Multitud.

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Para la Congregación, el programa clave para ellos son los grupos pequeños. Nosotros le
decimos a la gente: “Tu no vas a sentirte parte de la Iglesia, hasta que pertenezcas a un grupo
pequeño”. Es en ese grupo pequeño donde conocerás a la gente y ellos te conocerán a ti, podrás
compartir tus peticiones de oración y podrán orar por ti. Ellos te pueden apoyar cuando estés pasando
por tiempos difíciles. Por eso es que los grupos pequeños son un programa clave para nuestra
congregación. En los pequeños grupos encuentran un compañerismo de corazón a corazón.

El programa clave para los comprometidos, aquellos que están creciendo en madurez
espiritual, es el que llamamos el servicio de media semana. Tenemos un servicio especial los
Miércoles por la noche, donde la gente viene para profundizarse en la Biblia. Es para la gente que
realmente está creciendo; los que se han comprometido a crecer hacia la madurez espiritual. No esta
diseñado para nuevos creyentes; por eso no los traemos al servicio, de los Miércoles. Este es solo para
los que están comprometidos a crecer espiritualmente.

Y finalmente, nuestro programa clave para el Núcleo, los que están involucrados en el
ministerio de nuestra Iglesia, los que son líderes y que están sirviendo a Jesucristo en alguna forma; a
éste le llamamos entrenamiento del liderato. Y tenemos el entrenamiento de líderes en la Iglesia
Saddleback una vez al mes, en el que todos los líderes y laicos, y todos aquellos involucrados en los
diferentes ministerios de la Iglesia; líderes de grupos pequeños, maestros de niños, músicos y líderes
de la alabanza y otros como estos, todos vienen al entrenamiento de liderazgo cada mes. Yo te sugiero
que desarrolles un programa similar para cada propósito.

Ahora déjame decirte esto. Ningún programa va a durar para siempre. Los programas cambian
y algo que funciona por cuatro, cinco o diez años, quizá necesite un cambio, y quizá necesitas un
nuevo programa. Los propósitos nunca cambian, pero los programas cambiarán frecuentemente
porque tú Iglesia cambia conforme crece, y vas a necesitar nuevos programas.

2. EDUCA A TU GENTE EN LOS PROPÓSITOS


Una tercera forma en la que tú Iglesia puede ser controlada por los propósitos de Dios, es
formando una clase para cada propósito. Desarrolla una clase que enseñe... sobre compañerismo, otra
sobre adoración, otra sobre crecimiento espiritual, que enseñe como tener un ministerio y como
compartir tú fe. En la Iglesia de Saddleback contamos con una serie de clases que enseñamos, y
motivamos a cada miembro a asistir a todas ellas. Les llamamos “Clases Básic as de Saddleback”. La
primera clase es para nuevos creyentes, cuando te acabas de hacer cristiano. Hay otra clase titulada
“Como llegar a ser miembro de nuestra Iglesia” y habla del significado de ser parte del Cuerpo de
Cristo y el compromiso con el compañerismo familiar de la Iglesia. Hay otra clase llamada “ Cómo
Crecer en Madurez Espiritual”, que se toma después de las otras clases. Cuando has tomado ésta
clase, puedes tomar una titulada “Cómo descubrir tú ministerio”. Y después de tomar, “Cómo
Descubrir Tú Ministerio en la Iglesia”. También tenemos una clase titulada “Cómo Compartir tú Fe” o
“Cómo Descubrir tu Misión en el Mundo”.

Otra vez, nosotros usamos un símbolo para explicar estas clases a los miembros de la Iglesia.
En Norte América se juega un juego llamado Baseball. Quizá lo conoces o quizá nunca has oído
hablar del, pero en el baseball, un hombre trata de pegarle a una pelota con un bate y entonces corre
alrededor de una serie de bases.

Es algo como esto. Como todos en nuestro país entienden el juego de Baseball, nos gusta
usarlo para ilustrar las clases que ofrecemos; y movemos a la gente “alrededor de las bases”,
moviéndoles de la primera base a la segunda base, a la tercera base, y a la cuarta base, que se llama
HOME [BASE]. Quizá en tú país quieras usar otro diagrama o ilustración. Conozco algunas Iglesias
con Propósito en Brasil, que usan la cancha de Football soccer para ilustrar los pasos del crecimiento

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en las clases, y van por toda la cancha hasta anotar un gol. Conozco otras Iglesias en Rusia que usan
una escalera para ilustrar los pasos de crecimiento, subiendo el primer escalón, el segundo escalón, el
tercer escalón y el cuarto escalón para ir creciendo en madurez espiritual.

Pero en Norte América nos gusta usar el diamante de baseball, donde decimos que una
persona llega a primera base cuando esta entrega su vida a Cristo,... ha sido bautizada y se ha unido a
la Iglesia. Y tenemos una clase que llamamos nuestra primera Clase... Clase 100 o Clase... 101, y ésta
clase es para ayudar a la gente a entender lo que significa el ser parte de la Iglesia.

Una vez dado el primer paso, necesitas dar el segundo paso y tomar la segunda clase a la que
llamamos segunda base, esta se llama “Descubriendo la Madurez Espiritual”. En esa clase enseñamos
los hábitos para el crecimiento espiritual.

Después que has tomado la segunda clase, puedes tomar la tercera clase, la 301 o
“Descubriendo mí Ministerio”. En esta clase enseñamos a la gente a descubrir sus dones, sus talentos y
sus habilidades; cómo descubrir el ministerio para el que Dios los ha hecho.

Una vez que has tomado esta clase pasas al cuarto paso, que es la cuarta base, la clase 401,
“Descubriendo Cómo Compartir tú Fe”o “Descubriendo mí Misión en la Vida”. Te animo a que
desarrolles materiales para las clases de tú Iglesia, y ayudes a la gente a moverse de un propósito, a
otro propósito. Moverlos de evangelismo a adoración, a discipulado, a ministerio; luego regresas otra
vez al evangelismo; todo esto en el contexto del compañerismo de la Iglesia de Dios.

4. FORMA GRUPOS PEQUEÑOS EN BASE A LOS PROPÓSITOS


La cuarta forma en que tu Iglesia puede ser manejada o controlada por los propósitos de la
Iglesia, es formando grupos pequeños con un propósito. Cuando formas un grupo célula que se reúne
en un hogar, debes insistir en que cada grupo haga énfasis en los cinco propósitos, que el propósito del
grupo no es sólo para compañerismo. Tampoco es sólo un estudio bíblico. Cada grupo debe adorar
también, cada grupo debe tener proyectos ministeriale s y formas de servicio que puedan hacer juntos.
Cada grupo debe tener la meta de evangelizar, traer al grupo personas que no conocen a Jesucristo,
que pueden llegar a Jesucristo a través de una relación personal con El. Si desarrollas los grupos de
acuerdo a los cinco propósitos, entonces básicamente estás haciendo que cada grupo cumpla con las
cinco funciones, los cinco propósitos, las cinco razones de la Iglesia. Tu iglesia crecerá más sana y
fuerte al mismo tiempo.

5. ESTRUCTURA POR PROPÓSITOS


La quinta forma en la que tu Iglesia puede ser controlada por los propósitos, es organizando a
tus trabajadores voluntarios de acuerdo a los propósitos. Ahora, si decides hacer una encuesta en tu
Iglesia con toda la gente que asiste, encontrarás que algunos se sienten más comprometidos en la
adoración, y otros en ayudar a otros cristianos a crecer. Otros están comprometidos a compartir su fe
con los no-creyentes. Otros a ayudar y ministrar a las personas que están sufriendo. Y como ya
mencioné antes, Dios une a diferentes tipos de personas con lo que llamaríamos diferente “corazón”,
diferentes pasiones; donde todos nos sentimos apasionados por diferentes propósitos. Él nos ha
juntado para que los cinco propósitos sean enfatizados.

Y la forma de llevar a cabo esto, es organizando tu Iglesia por equipos. Ten un equipo que se
asegure de que se hace evangelismo en tu Iglesia. Que otro equipo se asegure de que los cristianos
están creciendo. Otro que se encargue de que cada persona en la Iglesia sienta que le aman y se
preocupan por ella, que hay un fuerte compañerismo. Y otro equipo que ayude a diseñar servicios de
alabanza que lleven a la gente a la presencia de Dios.

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Si yo fuera a empezar otra Iglesia desde el principio, esto es lo que haría. Digamos que fui a
un pueblo y encontré gente a quien le hablé de Cristo, se convirtieron y quizá eran un pequeño grupo
entre ocho y diez personas. Y les dijera que vamos a comenzar una Iglesia; la primera cosa que haría
es ayudar a cada persona a identificar el propósito por el cual sienten más pasión. Encontraría a
alguien que diría, “Sabes, me gustaría ayudar a la gente a sentirse... parte de la familia de Dios. Quiero
cuidar de aquellos que ya son miembros de la Iglesia. Yo quiero asegurarme de que cada uno se sienta
amado y que cada una de sus necesidades están siendo suplidas por la familia de Dios”. Yo le diría a
esa persona, “¿Serías tú, el primer escalón de mi escalera?”, o en Estados Unidos diría, “¿Serías tú, el
líder de mi primera base?”. “¿Me ayudarías a enseñar una clase para nuevos miembros?. Y después de
hacerse miembros; “¿Me ayudarías a que las necesidades de cada miembro sean suplidas, que se les
visite, que se les cuide y sean amados?”.

Y encontraría a alguien que verdaderamente tenga un corazón o pasión para ayudar a otros
creyentes a crecer. Entonces le diría; “¿Serías el segundo escalón, el líder de segunda base?. Tu trabajo
será el de ayudarme a enseñar la clase de “Cómo crecer en madurez espiritual”. Y ayudarme a planear
los estudios bíblicos , las clases de discipulado y los eventos especiales para ayudar al crecimiento de
los cristianos. Quizá tu trabajo sea el encontrar versículos bíblicos que podamos memorizar, y cada
semana todos memorizamos uno juntos”. Y el líder del segundo escalón, líder de la segunda base, será
la persona encargada del propósito del discipulado, tal como el líder del primer escalón es el
responsable del propósito del Compañerismo.

Después encontraría a alguien que verdaderamente tenga pasión por ayudar a cada cristiano a
encontrar su trabajo, su ministerio, su lugar de servicio. Y le preguntaría, “¿Serías el tercer escalón, el
líder de tercera base? Tú me ayudarías a planear la clase “Cómo Descubrir tú Ministerio”. En esa
clase enseñaremos a la gente a descubrir sus dones espirituales, sus corazones y sus pasiones. Les
ayudaríamos a ver su pasado y descubrir que Dios puede usar todas sus experiencias para un
ministerio efectivo. Y me ayudarás a asegurar que cada persona en nuestra Iglesia tiene un lugar para
servir. Esa sería tu responsabilidad primordial como el líder de tercera base o escalón”.

Entonces encontraría a alguien que tiene un verdadero corazón por evangelismo, por alcanzar
al mundo. Yo le diría a esa persona, “¿Serías tú mi cuarto escalón, o el líder de la cuarta base?. Tu
trabajo sería ayudarme a entrenar a los cristianos de nuestra Iglesia a compartir su fe y a desarrollar
una clase de testimonio que puedan compartir con los no-creyentes.

Después, encontraría a alguien que tuviera pasión por la alabanza. Y le diría, “¿Podrías ser mí
líder de alabanza? ¿Me ayudarías a planear servicios de alabanza que hagan que cuando la gente venga
a la Iglesia se sienta la presencia de Dios, que Su poder sea demostrado y Su Palabra enseñada con
claridad, para que la gente venga a Cristo y los Cristianos puedan crecer?

Buscaría a cinco personas diferentes, para enseñarles a guiar, o patrocinar, o ser el líder en
cada uno de los cinco propósitos. Ahora, si solo tuviese una Iglesia de diez personas, cinco de ellos ya
estarían involucrados en el liderazgo. Al crecer la Iglesia, añadiría gente para ayudar en cada uno de
estos propósitos. Y al crecer más, desarrollaríamos un equipo de gente. De tal manera que no solo
hubiese una persona comprometida a ayudar al balance de la Iglesia, sino que habría muchas, muchas
personas balanceando la Iglesia en cada uno de los cinco propósitos.

De hecho, tu Iglesia entera puede organizarse alrededor de estos cinco propósitos, para que
todos sirvan en un equipo comprometido a uno de los cinco propósitos, y a alcanzar una de las cinco
metas – haciendo evangelismo en la comunidad, alabando con la multitud, teniendo compañerismo
con la congregación, haciendo discipulado con los comprometidos y ministrando con el núcleo. Esto
producirá un balance que dará salud, y la salud produce crecimiento.

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6. PREDICA CON PROPÓSITO
Una sexta forma para edificar tu Iglesia sobre propósito es predicando con propósito. ¿Que
quiero decir con esto? Quiero decir que si tú fueses el pastor y estuvieses preparando mensajes, te
pudieses estar preguntando constantemente, “¿Estoy dando la misma atención a cada uno de los cinco
propósitos?” Y en el periodo de un año, debes predicar sobre el ministerio, como encontrar tu
ministerio y la importancia de que cada Cristiano sea un min istro. Debes enseñar sobre la madurez y
sobre el crecimiento hacia la madurez espiritual. También debes predicar sobre la alabanza, como oír
la voz de Dios, aprender a escuchar la voz de Dios y descubrir Su voluntad. ¿Cómo puedo alabar a
Dios con mi corazón y mi alma? Hay que enseñar sobre el compañerismo y como crear relaciones.
En muchos países los Cristianos vienen a la Iglesia y se van a la casa; sin realmente conocerse. Esa no
es la voluntad de Dios. Dios quiere que seamos una familia, que nos tratemos como hermanos y
hermanas en la familia de Dios. Por lo tanto, necesitas enseñar a la gente a crear relaciones y
amistades dentro de la familia de Dios. Y después debes enseñar sobre el evangelismo, como
compartir la fe, entrenando a la gente a enseñar y compartir las buenas nuevas con otros, para que ellos
traigan a sus amigos a escuchar, a escuchar el plan de salvación.

7. GASTA POR PROPÓSITOS


Una séptima forma para edificar tu Iglesia sobre propósito, es planear como gastas tu dinero,
como gastar el dinero de la Iglesia con propósito. No gastes todo el dinero solo en evangelismo. No
lo gastes solo en el discipulado. No lo gastes todo en solo uno de los propósitos. Mas bien, balancea
los gastos para que los fondos que la gente da como ofrenda, sean usados para balancear la Iglesia de
tal modo que ésta esté siempre sana. Todo, cada moneda o cantidad de dinero que gastas, debería ser
gastada en uno de los cinco propósitos. Por lo tanto, si no es un propósito de la Iglesia, no gastes
dinero en ello.

8. PLANEA TU CALENDARIO POR PROPÓSITOS


Entonces el número ocho, tu puedes planear tu calendario por propósito. ¿Qué quiero decir
con esto? Quiero decir, que des énfasis a cada uno de los propósitos en diferentes meses del año. Un
mes tal vez enfatices en la adoración, explicando como crecemos en la alabanza. Y el siguiente mes tal
vez enfatices en ministerio, cómo cada persona de tú Iglesia debe tener un ministerio. Les enseñas
sobre ministerio y ofreces la oportunidad para que la gente se una o empiece un ministerio. Puedes
asignar un mes para enfatizar el compañerismo y durante ese mes, dar un énfasis especial para
asegurarte que cada persona es parte de un grupo pequeño donde se pueda suplir para sus necesidades
y se puede orar por ellos. Yo creo que queda claro que con solo cinco propósitos, bien se puede dar a
cada propósito dos meses de cada año, y aún tener suficiente tiempo para hacer otras cosas.

9. EVALÚA POR PROPÓSITOS


Y finalmente, tu puedes evaluar a tu Iglesia usando los cinco propósitos como tu estándar.
Necesitas preguntarte continuamente, “¿Está haciendo nuestra Iglesia lo que Jesús espera?
¿Cumplimos con los cinco propósitos de la Iglesia, o estamos desequilibrados? ¿Enfatizamos un
propósito, como crecimiento espiritual y descuidamos evangelismo? ¿Enfatizamos evangelismo, pero
descuidamos el ministerio de cada Cristiano? O ¿Tenemos el ministerio a cada Cristiano, pero no
profundizamos en nuestra adoración?”. Usa los cinco propósitos para evaluar a tu Iglesia, y asegurarte
que está balanceada y saludable.

Para finalizar, déjame que te dé lo que yo llamo cuatro prioridades de las Iglesias con
propósito. Este es el orden de importancia de las cosas... en tú Iglesia. La cosa más importante en la
Iglesia, son los propósitos de Dios. Si no cumplimos con los propósitos de Dios, hemos perdido la
razón de ser una Iglesia. Por eso, los propósitos son primordiales. Estos son en los que ponemos
nuestro corazón, por lo que oramos, son por lo que trabajamos. Ponemos toda nuestra atención en
ellos. Los propósitos son la cosa más importante.

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La segunda cosa más importante en la Iglesia es la gente, la gente de Dios. Ahora, la gente es
importante, pero no tan importante como los propósitos, porque si haces de la gente la cosa más
importante en tú Iglesia, entonces tienes un club, una organización, pero no tienes la Iglesia de Dios.
La gente solamente está para cumplir con los propósitos de Dios.

La tercer prioridad... son los programas. Programas son actividades, eventos, estudios, y las
clases que planeas para ayudar a la gente a cumplir con los propósitos. Los programas nunca deben ser
la cosa más importante en la Iglesia. Porque éstos cambian, mueren y tendrás nuevos programas, pero
los propósitos de Dios nunca cambian.

Y en último lugar está la propiedad,... un lugar para reunirse. Mucha gente comúnmente
piensa que la propiedad es la cosa más importante. De hecho, mucha gente piensa que la Iglesia es un
edificio.( no es un edificio.) No necesitas un edificio. En la Iglesia que yo pastoreo, pasamos quince
años usando casas, parques, edificios de oficinas, escuelas y muchos diferentes lugares. De hecho,
usamos setenta y nueve diferentes edificios antes de tener un lugar permanente en donde nos
reuniríamos. Y crecimos a más de diez mil personas antes de construir nuestro primer edificio. Por lo
tanto, no necesitas un edificio. Siempre mantén esto en la prioridad apropiada. Tener dinero o
edificios no es lo más importante. Lo más importante es que tengas a la gente cumpliendo con los
propósitos de Dios. Si haces eso, Dios se alegrará, tú Iglesia estará sana y el crecimiento vendrá
automáticamente.

Para cerrar esta sesión, quiero orar por tí. Que Dios te use para edificar una Iglesia con
propósito y controlada por propósito en tu comunidad, pueblo o ciudad. Y en las próximas sesiones,
vamos a tomar cada uno de los cinco círculos y cada uno de los propósitos y profundizar
detalladamente en como mover a la gente de afuera hacia adentro de tu iglesia. Oremos juntos.

Padre Celestia l, quiero darte gracias por crear la Iglesia. Gracias porque es la creación más
maravillosa que jamás has hecho. Te pido que nos ayudes a edificar vidas con propósito e Iglesias con
propósito, que construyamos la Iglesia de Dios en alabanza, en evangelismo, en compañerismo, en
ministerio y en discipulado, para que seamos sanos y crezcamos grandemente para la gloria de Tu
Reino y de nosotros mismos. En el Nombre de Jesús, Amén.

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IGLESIA CON PROPÓSITO DVD
ICP Modulo 3

LENGUA ESPAÑOLA

Sesión 3: Apuntando para el evangelismo a tu comunidad en el


blanco

Aprender a pescar almas como Jesús


En el libro de Mateo, capítulo 4, versículo 19, Jesús dijo, "Sígueme y te enseñaré a ser pescador
de hombres." Él estaba hablando sobre evangelismo; dudo que Jesús haya escogido la analogía del
pescador por accidente, pienso que fue intencional ya que Él quería comparar el evangelismo con la
pesca, porque primeramente, es una práctica que se comprende universalmente. Y en segundo lugar,
los mismos principios que hacen que alguien sea un buen pescador, hacen que un programa de
evangelismo sea bueno. En ésta sesión, quiero hablarte de seis principios del evangelismo, basados en
la forma en que Jesús entrenó a los setenta cuando él los envió a evangelizar en Mateo capítulo 10 y en
Lucas capítulo 10.

Saber LO qué estás tratando de pescar


EL PRIMER PRINCIPIO ES ESTE: Si tú vas a ser un buen pescador de hombres, tienes que
saber qué estás tratando de pescar, tienes que identificar claramente a quién estás tratando de
alcanzar.
Ahora, si tú le preguntas a una iglesia típica, "¿A quién estas tratando de alcanzar?", su respuesta sería,
"Estamos tratando de alcanzar a todos, queremos alcanzar a todos para Cristo." Pero el hecho es que,
no hay ninguna iglesia que apele a todos. Es casi imposible apelar a los jóvenes, adultos y ancianos al
mismo tiempo; así como apelar a todos los diferentes gustos, tipos de música, educación y nivel
financiero. ¡Toda iglesia tiene que especializarse! Es por eso que, se requiere todo tipo de iglesias,
para alcanzar a todo tipo de gente; porque, ninguna iglesia puede apelar a todo tipo de persona.

Ahora, el tipo de pez que tú vas a pescar cuando vas de pesca, es determinado por el tipo de
carnada, anzuelo, métodos, tiempo y equipo que usas. Los peces de mar se pescan de diferente forma
que los de agua dulce y viceversa. Así también, esto nos ayuda a comprender a quien estamos
enfocando para evangelizar en nuestro pueblo, comunidad, o ciudad cuando vamos a presentarles el
evangelio de Jesucristo. El enfoque evangelístico es tan viejo como el Nuevo Testamento, Jesús enfocó
sus metas evangelistas en el libro de Mateo, capítulo 15, versículo 24, diciendo, "No soy enviado sino a
las ovejas perdidas de la casa de Israel." Él no fue a todos. Él dijo, "Yo fui enviado a los Judíos en
Israel." Y después, cuando el apóstol Pablo tuvo su ministerio, él dijo que su enfoque era diferente al
de Pedro. En Gálatas, capítulo 2, versículo 7, Pablo dice, "... me ha sido encomendado el evangelio de
la in circuncisión, como a Pedro el de la circuncisión." Cuando Jesús manda a los setenta en el libro de
Lucas capítulo 10 y en Mateo capítulo 10, él les dice, "No vayan entre los gentiles o entren a los
pueblos Samaritanos, más bien vayan a las ovejas perdidas de Israel." ¿Porqué fue que Jesús hizo
esto?, ¿Por que Jesús no les dijo que fueran a todos? Porque Jesús sabía a quienes podrían alcanzar
ellos. Estos hombres eran Judíos y lo más probable era que alcanzaran a Judíos. Él no estaba
enfocándolos para hacerlos exclusivos, sino para que fueran efectivos.

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Jesús dio a sus discípulos un objetivo específico no para ser exclusivos, sino para ser efectivos.
Es la misma razón por la cual tenemos cuatro evangelios en la Biblia. Tenemos a Mateo, a Marcos, a
Lucas y a Juan y ellos cuentan casi la misma historia. ¿Porqué tenemos entonces cuatro evangelios?
Porque fueron escritos para diferentes grupos específicos. Por ejemplo, el libro de Mateo fue escrito
para evangelizar a los Judíos, y el libro de Marcos para evangelizar a los no-Judíos, ó Gentiles.

Definiendo tu blanco evangelista

Ahora, ¿cómo es que tú defines el enfoque evangelístico de tu iglesia?; haciéndote las siguientes
cuatro preguntas:

1. ¿Cuál es mi área de ministerio?


PRIMERO ¿Cuál es mi área de ministerio? Si tú vives en una ciudad, tal vez puedas
conseguir un mapa de tu ciudad y poner un círculo alrededor de la zona, que incluye a todos los
residentes en el área donde se reúne tu iglesia. Así vas a saber cual es tu zona de pesca y es el área
por la cual vas a orar específicamente, porque ya sabes cual es tu grupo de enfoque.

2. ¿Qué tipo de gente vive en esta zona?


SEGUNDO: ¿Qué tipo de gente vive en esta zona? Investiga cuantos grupos de personas hay
por edades. Cuanta gente en tu área de enfoque es soltera o casada. ¿Son pobres, o ricos?, ¿Tienen
trabajo o no?, ¿Tienen educación o no? Todos estos tipos de preguntas te ayudarán a decidir cual es el
mejor enfoque evangelístico para tu gente.

3. ¿Cuáles son sus valores, intereses y temores?


TERCERO: Una tercera pregunta que quizás te quisieras hacer es, ¿cuáles son sus valores,
intereses y temores? Cuanto más entiendas a la gente que estás tratando de alcanzar, más fácil te será
alcanzarles, porque cuanto más los entiendas, más fácil te será discernir sus necesidades, y así podrás
compartir con ellos la parte del evangelio que más corresponda a sus necesidades.

4. ¿Cuánto saben ya sobre el evangelio?


Y CUARTO: ¿Cuánto saben ellos ya sobre el evangelio? En algunas partes del mundo ya
saben mucho del evangelio. Por ejemplo, en Sur América, mucha gente con trasfondo Católico sabría
algo sobre Jesucristo, el Espíritu Santo y la Trinidad. Pero si estuvieses tratando con muchos otros
países tales como en el Medio Oriente, donde el Islamismo abunda, tal vez no sabrían tanto; y por
supuesto, lo mismo sería en Asia con el Budismo.

Ahora, cuando ya tienes toda la información sobre la gente de tu pueblo, comunidad o ciudad,
entonces te sugiero que hagas un resumen escribas las diez cosas que mejor describen a la persona
normal en el área que estás tratando de alcanzar. En nuestra Iglesia, llamada Iglesia Saddleback,
tenemos el perfil de una persona a la cuál llamamos Samuel Saddleback. Él es el típico, común, no-
cristiano sin iglesia, al cuál estamos tratando de alcanzar para Jesús, y cada vez que planeamos un
servicio ya sea evangelístico u otro tipo de alcance, nos preguntamos, "¿alcanzaría este a Samuel
Saddleback, el no cristiano de nuestra zona?”. Primero debes saber lo que estás tratando de pescar,
antes de ir de pesca.

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II. APRENDE A PENSAR COMO UN PEZ
El segundo principio es aprender a pensar como pez. Yo sé que esto se oye un poco raro, pero
lo que quiero decir es que esto ayuda a entender los hábitos, preferencias y patrones de comer del pez
al ir de pesca. De la misma manera nos ayuda si entendemos los hábitos, preferencias y estilos de vida
de la gente que estamos tratando de alcanzar. Cuando vas a pescar hombres, si vas a alcanzar a no-
cristianos tienes que entender como piensan. Cuando leemos la Biblia, encontramos que Jesús sabía lo
que la gente estaba pensando. Es por eso que Jesús era tan efectivo en el evangelismo. Él sabía lo
que había en el corazón del hombre. Él estudió a los seres humanos y sabía como éramos. La Biblia
dice en Colosenses 4:5, "Andad sabiamente para con los de afuera..." Eso quiere decir que debemos
ser estratégicos; debemos pensar en nuestra forma de acercamiento, dependiendo del tipo de persona
con la cuál estamos tratando. Ahora, hay un problema. Entre más tiempo hayas sido cristiano, menos
piensas como un no-cristiano. De hecho, ahora eres más maduro en el Señor y piensas más como un
hombre de Dios.

Es muy común que no puedas pensar de la forma que piensa un no-cristiano. ¿Entonces, cómo
descubres la forma de pensar de los no-creyentes en tu zona? Bueno, es muy simple. Habla con ellos.
Al hablar con ellos, aprenderás sus necesidades, sus dolencias, sus intereses, lo que ellos valoran y los
problemas que ellos están enfrentando en sus vidas. Si no haces las preguntas correctas, no recibirás
respuestas correctas. Si no tienes las respuestas correctas, no tendrás la estrategia correcta. Y, si no
tienes la estrategia correcta para el evangelismo, no tendrás buenos resultados.

Por lo tanto, una de las primeras cosas que puedes hacer es caminar por tu comunidad, en tu
pueblo o ciudad y hablar con la gente. En el mercado o casa por casa, y hacer preguntas como,
"¿Cuáles son tus mayores necesidades?, ¿Cuáles son tus más grandes temores?, ¿Qué piensas tú, que
la gente piensa sobre Dios? Y simplemente empieza a conversar con ellos sobre temas espirituales.
Lleva una libreta y lápiz contigo y comienza a escribir lo que aprendas. Cuanto más aprendas de los
no-creyentes, tanto más fácil se te hará alcanzarlos. Ve lo que estás pescando y aprende a pensar
como un pez.

III. VETE A DONDE LOS PECES PICAN


El tercer principio para pescar hombres es, ir a donde el pez está mordiendo. Si eres un
pescador genuino, tú sabes que es una pérdida de tiempo ir a un lago que no tiene peces, o ir al lago a
la hora del día cuando no están comiendo los peces. El buen pescador sabe exactamente el tiempo
cuando los peces van a tener hambre, y el pescador sabio sabe que si los peces no tienen hambre a esa
hora, no es el tiempo. Se mueven a otro lugar del río, del mar, o del arroyo. Porque él sabe que los
peces comen a diferentes horas. Lo mismo pasa cuando se trata de los seres humanos. La receptividad
al evangelio de Jesucristo varía ampliamente en la vida del hombre. A veces están bien abiertos para
recibir el evangelio y a veces no. Cuando Jesús contó la parábola del sembrador, dijo, "El sembrador
salió a sembrar su semilla,... una parte cayó junto al camino y fue hollada,... Otra parte cayó sobre la
piedra; y nacida se secó,... Otra parte cayó entre espinos, y los espinos... la ahogaron." Pero entonces
dice, "Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra
oída. " Y dice, "Ve y siembra tu semilla en ésa tierra." Jesús estaba explicando que la gente responde
diferente en diferentes tiempos de sus vidas. De hecho en Mateo capítulo 10 versículo 14, él dice
esto: "Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid
el polvo de vuestros pies." Sé que esto se escucha un poco cruel. ¿Porqué me iría de un lugar que
necesita escuchar el evangelio? Pues porque Él dice, no están listos para escuchar todavía. "Ve a
donde la gente escuche." Esta frase es muy importante. Él dice que cuando una iglesia está haciendo
evangelismo, no debemos quedarnos y preocuparnos por la gente que no responde. Hay mucha gente
que está hambrienta de la salvación. Él está diciendo que cuando tu estás recogiendo fruto, no debes

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recoger aquel que aun está verde. Espera a que madure y entonces, cuando madure, no le tienes que
aplicar presión, ni siquiera tienes que jalarlo. El fruto caerá fácilmente.

Dios es responsable de hacer que la gente sea receptiva. No es nuestra responsabilidad. Dios
es quien trabaja en los corazones para abrirlos al evangelio. Y al abrirse al evangelio, es nuestra
responsabilidad compartir con ellos las buenas nuevas

¿Quiénes son las personas más receptivas en tu zona?


¿Cómo sabes quienes son las personas más abiertas para escuchar las buenas nuevas de
Cristo Jesús? Bueno, hay una cosa que siempre puedes buscar en la vida de una persona y cuando la
encuentres, sabrás que están listos para escuchar las buenas nuevas. ¿Y qué es? La respuesta es,
cambio. En cualquier momento que la gente esta pasando por un cambio, es cuando están más
receptivas para escuchar las buenas nuevas de Jesús que en cualquier otro tiempo. El cambio puede
ser bueno o malo. De cualquier manera están mucho más dispuestas para hablar sobre temas
espirituales. Ahora, el cambio puede ser la muerte de un ser querido, del padre, del esposo, de la
esposa, o de un niño. Puede ser divorcio, o una enfermedad. O puede ser algo positivo, como mudarse
a una nueva ciudad, tener un bebé, ó graduarse. Cualquier cosa que causa cambio en la vida de la
gente los abre más para las cosas espirituales que en cualquier otro tiempo.

IV. PESCA EN TÉRMINOS PROPIOS A LOS PECES

Deja que tu blanco determine tu manera de acercarte


Hay un cuarto principio para pescar hombres, y ese es, pescar bajo sus términos. Pescar bajo
sus términos -- ¿Que quiero decir con eso? Quiero decir que tienes que dejar que tu blanco determine
la forma de acercamiento. Empiezas donde está la gente, no donde tú quieres que estén. Mucha gente
no está lista para recibir a Cristo la primera vez que hablas con ellos, pero tu empiezas donde ellos
están. Ahora, esto es otro principio para pescar. ¿Sabes? Mi padre fue tal vez el mejor pescador que
yo he conocido. Cuando éramos pequeños, él nos llevaba a pescar a mi hermano y a mí a un lago, o a
un río, arroyo, o al mar; y parecía como que mi padre pescaba todos los peces que había en el agua.
Mi hermano y yo nunca pescábamos nada. Y nunca podía entender porque. Entonces, comencé a
fijarme en mi papá y lo que noté, fue que mi padre siempre iba a donde los peces estaban, en vez de
esperar a que ellos vinieran a él. Él se agachaba y se iba entre los arbustos, en cuclillas cruzaba
montes y se esforzaba entre el lodo y agua que le llegaba a veces al cuello. Él hacía cosas que le
incomodaban sólo con el fin de llegar a donde estaban los peces. Y muy a menudo, no estaban en los
lugares fáciles o convenientes para pescar. Yo por otro lado, siempre que iba a pescar, hacía lo más
confortable y conveniente para mí. Encontraba un lugar donde había sombra, o un árbol, me sentaba
en el suelo y lanzaba mi anzuelo con una actitud como diciendo "agárralo si quieres." Y por supuesto,
los peces siempre lo dejaban. Esto es por que yo estaba pescando bajo mis términos, en vez de pescar
bajo sus términos. En cambio mi padre, iba a donde se le hiciera más fácil al pez tragarse el anzuelo.

Ahora, vamos a aplicar esto a nuestras Iglesias. Muchas veces esperamos que los peces, que
en éste caso son los no-creyentes, vengan a nosotros. Esperamos que vengan a la iglesia por sí
mismos, a nuestro lugar y en nuestro tiempo, sin ni siquiera invitarles. Bueno, esto es un poco tonto, ya
que ellos no lo van a hacer. Si vamos a alcanzar a los no-creyentes, tenemos que ir a donde ellos están.
¿Y donde están? Están en sus casas, los mercados, las escuelas, etc. Tenemos que ir ahí para
alcanzarlos. Y tenemos que hacer aún cosas que nos ponen incómodos en vez de esperar que ellos lo
hagan. Jesús dijo, y esto es otro principio que dio a los discípulos: "En cualquier ciudad donde entréis, y

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os reciban, comed lo que os pongan delante..." Esto se encuentra en Lucas capítulo 10 versículo 8.
¿Qué quiso decir Jesús cuando dio estas instrucciones a los evangelistas?, "Comed lo que os pongan
delante". Él no está dando consejos dietéticos. Él no está realmente hablando de comida aquí. Él está
dando un principio. Él esta diciendo, "Quiero que comas lo que se te dé," que quiere decir que te
adaptes a la cultura y las costumbres locales del pueblo al que estas tratando de alcanzar.

Hace muchos años, por un corto tiempo fui misionero en Japón. Allí tuve que comer lo que
ponían delante de mí. Y te aseguro que la comida en Japón es muy diferente a la comida de América,
y los sabores eran muy extraños para mí. Yo no sabía comer comida Japonesa y no me sabía bien.
Por supuesto que ahora me encanta, de hecho, es una de mis comidas favoritas. Pero tuve que
aprender a comer lo que pusieran delante de mí, no porque me gustaba, sino porque amaba a los
Japoneses y quería que conocieran a Jesucristo. Y por eso me adapte a la situación.

Ahora ¿Estás dispuesto a hacer eso? ¿Está dispuesta tu iglesia a hacer algo que la incomoda,
que no es tradicional, que es diferente a la forma en que está acostumbrada para poder alcanzar a la
gente? Yo sé que para algunos, la idea de adaptarse a la cultura y tratar de escuchar sus necesidades
suena como que estamos minimizando el evangelio, que estamos haciendo concesiones, dejando lo
bueno para hacernos pecadores. Bueno, eso no es un temor nuevo. De hecho, es un temor que la
Iglesia del Nuevo Testamento tenía. En el libro de los Hechos, capítulo 15, ellos tuvieron una
conferencia llamada el Concilio de Jerusalén. Esto para discutir una pregunta: ¿Tiene un Cristiano, o
alguien quien va a ser Cristiano, que obedecer las reglas y ritos de la religión Judía para ser un creyente
en Jesucristo? Ellos lo discutieron, debatieron y oraron al respecto, y llegaron a la conclusión de que
no. No tienes que seguir las costumbres de la religión Judía para ser un seguidor de Jesucristo. Y yo
le doy gracias a Dios por ese Concilio, porque hoy, como resultado, el Cristianismo se ha esparcido a
través del mundo y podemos encontrar Cristianos en Asia, África, Norte y Sur América, Europa y por
todo el mundo, alabando a Jesucristo en diferentes culturas y costumbres. Es el mismo mensaje, pero
con diferentes estilos y costumbres.

La estrategia evangelista de Pablo


La estrategia de evangelismo del Apóstol Pablo, se encuentra en 1.a. de Corintios, capítulo 9.
Él dice, "Me he hecho a los Judíos como Judío, para ganar a los Judíos... a los que están sin ley, como
si yo estuviera sin ley, para ganar a los que están sin ley... a todos me he hecho de todo, para que de
todos modos salve a algunos." ¿Puedes ver como Pablo estaba listo para adaptarse, cambiar sus
métodos y estilo? Él no cambió su mensaje, él cambiaba la forma de presentarlo. Y entonces él dice,
"Cuando estoy con los Judíos, me adapto a las costumbres Judías, para alcanzarles." Y también dijo,
"Cuando estoy con los Gentiles, yo me hago como los Gentiles, y me adapto a sus costumbres para
alcanzarles." Hoy diría, "Cuando estoy en Sur América, yo me hago como Sur Americano para
alcanzarles. Y cuando estoy en China, yo me hago como Chino para alcanzar a los Chinos." Pablo
esta diciendo, "Yo adapto mi estrategia, de acuerdo al pez que estoy tratando de pescar." ¿Debes tú
usar el mismo tipo de carnada para pescar a diferentes tipos de peces?, no. ¿Debes tú usar el mismo
tipo de anzuelo para pescar diferentes tipos de peces? Otra vez, no. Los pescadores con éxito saben lo
que están pescando, y adaptan su estrategia de acuerdo a la necesidad. Ellos pescan peces, de
acuerdo a sus términos.

En 1.a. de Corintios 9:22, Pablo dice, "De acuerdo a la forma de la persona, trato de encontrar
algo en común para hablarle de Cristo y dejar que Él le salve." He notado que cuando voy de pesca y
llevo mi barca al río o lago, los peces no saltan automáticamente a mi barca. Y cuando estoy pescando
desde la tierra, no saltan ellos a la tierra, ni dicen "Por favor, péscame." No, si voy a alcanzar al pez,
tengo que entrar a su cultura no a la mía. Ahora, la cultura del pez, que es agua, es muy diferente a la

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cultura en la cual vivo yo como humano, que es aire. Pero si voy a hacer contacto con el pez, tengo
que ver su cultura, tengo que poner la carnada en el anzuelo y poner éste en el agua enfrente de su
nariz. No puedo esperar que este venga a mí. Y tú no puedes esperar que los no- creyentes actúen
como creyentes hasta que lo sean. Esto quiere decir que tenemos que ser siempre flexibles en adaptar
nuestra forma de acercamiento al tipo de gente que estamos tratando de alcanzar.

El modo de acercamiento estándar de Jesús: comienza donde está la gente


¿Sabes algo?, una vez leí el Nuevo Testamento para estudiar el ministerio de Jesús. En cada
versículo sobre Jesucristo me pregunte; ¿Cuál era su forma de evangelizar?, ¿Cómo pescaba al
hombre?, ¿Tenía una técnica específica o método que usaba para ganar a la gente? y descubrí una
cosa. Jesús no tenía una forma específica. Él siempre se adaptó a la situación en la que se encontró.
De hecho, si tuvo alguna forma ésa fue "comienza donde está la gente," empieza con su necesidad.
¿Cuántas veces leemos que Jesús dice, " ¿Qué quieres que haga por ti?" Comúnmente empezaba con
sus necesidades, sus dolencias, y sus intereses. Yo creo que hizo esto intencionalmente. Él sabía que
la mejor manera de alcanzar a la gente es empezando con sus dolencias y necesidades. Es por eso que
cuando está con los sembradores, habla sobre sembrar semillas. Y cuando está con pescadores, él
habla sobre la pesca. Y cuando está con la mujer en el pozo, él habla sobre agua viva. Él siempre
empezaba con algo que les interesaba.

LA ESTRATEGIA EVANGELISTA DE SADDLEBACK (p. 28)

Cualquiera puede ser ganado para Cristo si descubres la llave de su


corazón.
Ahora, éste es un principio muy importante del evangelismo. Yo creo que se puede ganar a
cualquiera, si encuentras la llave para llegar a su corazón. ¿Y cuál es la llave para su corazón? La
respuesta es, su necesidad — su dolor, sus intereses. Enséñale como Jesucristo es la respuesta a su
problema actual. Nadie se convierte sin primeramente reconocer que tienen una necesidad. Todo
hombre es una isla, y establecemos un faro en su vida al ayudarle con su necesidad.

Antes de compartir las Buenas Nuevas tienes que captar su atención.

Lo que estoy diciendo es esto. Antes que puedas compartir las buenas nuevas con la gente,
tienes que captar primeramente su atención. Y el secreto para captar su atención, es ayudarle con su
necesidad. Encuentra la necesidad en su vida y enséñale como Jesús es la respuesta. Si tú haces esto,
encontraras que tu iglesia va a ganar a muchos para Cristo.

Tu iglesia nunca va a crecer mas allá de su capacidad de ayudar con las


necesidades.
Tu iglesia nunca va a crecer más allá de su capacidad de ayudar con las necesidades. Entre
más ayude a las necesidades, más interés va a captar, y vas a encontrar que si tú iglesia está
genuinamente ayudando para las necesidades de la gente, tendrás que cerrar las puertas para
mantenerlas fuera. Porque la gente alrededor del mundo está en la búsqueda de llenar su necesidad.

Las necesidades universales que siente tu iglesia son:


Tú podrás preguntar, bueno Rick, ¿no hay necesidades universales, necesidades que se puedan
encontrar en toda cultura y país, que sean iguales en todo el mundo? Y la respuesta es, sí. Hay
algunas necesidades universales.

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Emocionales y relacionales
Son necesidades relacionales y emocionales. ¿Qué quiero decir con esto? Necesidades
emocionales son el hecho de que todos necesitamos amor. Todos necesitamos un propósito en la vida.
Todos necesitamos perdón. Todos necesitamos sentir que la vida cuenta, que valemos y que estamos
hechos para algo. Y todos necesitamos ser liberados de problemas comunes como la preocupación, el
remordimiento, la amargura y el enojo. Todos necesitamos saber como resolver conflictos familiares y
en el trabajo. Y todo padre necesita saber como criar a sus hijos en una buena forma y en buenos
caminos. Estos son problemas comunes que tiene todo ser humano ya sea Cristiano o no, en toda
cultura y nación. Si tú te enfocas en algunas de estas necesidades, encontrarás mucho más fácil guiar
a la gente hacia Cristo, porque muchas veces pensamos; solo necesito hablarle a la gente sobre su
culpabilidad y necesidad de perdón. Y la verdad es que mucha gente no se siente culpable, y entonces
¿qué vas a hacer con ellos? Empiezas con otra necesidad. Tal vez ellos sienten necesidad de tener un
propósito para vivir, o se sienten solos y necesitan la presencia de Dios para consolar sus vidas. Lo
que necesitas hacer es descubrir lo que ellos necesitan, empezar con eso y enseñarles como Jesucristo
puede dar respuesta a su necesidad.

V. USA MÁS DE UN ANZUELO


“Pesca con palangre”- Cuantos más anzuelos uses, más pescas.
Un quinto principio del evangelismo es usar más de un anzuelo cuando vas a pescar. Si tienes
un anzuelo en la línea, solo pescarás un pez. Pero si tienes tres o cuatro con carnada, existe la
posibilidad de que pesques 3 ó 4. Pablo menciona esto en 1ª de Corintios 9:22, donde dice, "... a todos
me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos." Él está diciendo, "uso diferentes tipos
de anzuelo." A esto se le llama, saturar a tu pueblo ó ciudad con el evangelio. Tú usas lo que sea
necesario para alcanzar a toda persona posible en todo tiempo. Y si estás usando diferentes formas
para compartir tu fe, entonces una de estas, eventualmente penetrará y captará la atención del no-
creyente.

¿Por qué normalmente pescamos con un solo anzuelo?


Entonces, ¿porqué en la mayoría de las iglesias solo usamos uno o dos anzuelos? A veces
hacemos un poco de evangelismo compartiendo uno a uno, ó invitamos la gente a nuestra iglesia. Tal
vez es porque son los únicos anzuelos que tenemos. No tenemos otros programas o ministerios, u otras
formas de invitar la gente a Cristo. ¿Porqué nos pasa esto? Bueno, a veces porque hacemos las
preguntas incorrectas.

La pregunta equivocada: ¿Cuánto va a costar?

Preguntamos cuánto nos costará.

La pregunta acertada: ¿A quién va a alcanzar?

Hemos de preguntar a quién se va a alcanzar.

FINANCIANDO EL EVANGELISMO EN TU IGLESIA

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En la iglesia, el dinero no es el último renglón. La gente es lo que cuenta. El dinero no viene al
caso, la Biblia dice, "¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo y perdiere su alma?"

1. El dinero gastado en evangelismo nunca es un gasto. Es una inversión.


Y es por esto, que cuando gasto dinero para alcanzar la gente para Cristo, no es un gasto sino
más bien una inversión, estoy invirtiendo para la eternidad. Jesús dijo que el mejor uso para el dinero es
invertirlo en gente que va a ir al cielo. Así es como tú vas a hacer tesoros en el cielo, usando tus
recursos para alcanzar la gente para Cristo. Y la Biblia dice, "Haz amigos con tú dinero, amigos
eternos, traedlos a la familia de Dios, para que cuando llegues al cielo éstos estén allí para darte la
bienvenida." Tú dices, pero nuestra Iglesia no tiene dinero. Bueno, déjame que te cuente una historia.
No es una historia original, es una historia que se encuentra en la Biblia. En el libro de Mateo, capítulo
17, Jesús pidió a sus discípulos que fueran al lago a pescar, y les dijo, "Dentro de la boca del pez,
encontrarán una moneda. Quiero que la lleven y paguen los impuestos con ella." Eso se oye como una
historia muy extraña, pero Jesús hizo ese milagro para enseñar un principio espiritual. El principio es:
las monedas siempre están dentro de la boca del pez. Y si tu iglesia se concentra en pescar a los
hombres y hace el evangelismo la prioridad de la Iglesia, Dios va a pagar tus deudas. Las monedas
siempre están dentro de la boca del pez.

2. Hudson
Taylor dijo, "La obra de Dios, hecha a la manera de Dios,
no carecerá del apoyo de Dios."

VI. BUSCA EL TIPO DE PESCADO QUE TÚ PESCAS MEJOR

Y finalmente, hay un sexto principio en la pesca de hombres, y ese es, pescar a aquellos que
mejor puedas pescar. Pesca a aquellos peces que mejor puedas pescar. Ve tras aquellos que tienes
más probabilidad de alcanzar. Una vez más, esa es una estrategia básica que encontramos en la
palabra de Dios y el Nuevo Testamento. La gente normalmente comparte el evangelio con gente igual
a ellos. Andrés fue y encontró a su hermano Pedro, y lo trajo a Cristo. Mateo fue e hizo una fiesta
para recaudadores de impuestos. ¿Porqué? Porque Mateo era un recaudador de impuestos. La mujer
del pozo de agua regresó a su pueblo y trajo a todos sus amigos. El principio aquí es, que tú alcanzas
mejor a la gente que ya conoces y que son como tú.

Ahora, es un hecho que tu iglesia está hecha para alcanzar a cierto tipo de gente. Y es más
fácil que tu iglesia alcance a unos tipos, que a otros. Es por eso que necesitamos de todo tipo de
iglesias. ¿Cómo determinas el tipo de gente que debe alcanzar tu iglesia? Bueno, hay dos cosas que
necesitas tomar en cuenta.

1. ¿Qué tipo de gente asiste a tu iglesia?


Primero, necesitas preguntar, ¿qué tipo de gente es la que actualmente tenemos en nuestra
iglesia? Porque el tipo de gente que tienes actualmente en tu iglesia es el tipo de gente que
probablemente continuarás alcanzando. Por ejemplo, si tu iglesia está llena de jóvenes, lo más probable
es que puedas alcanzar a muchos más jóvenes. Si tu iglesia está llena de adultos ó ancianos, lo más
probable es que puedas alcanzar a más adultos o ancianos. Si tu iglesia está llena de familias jóvenes
con niños, lo más probable es que puedas alcanzar a otras familias jóvenes con niños. Si tú tienes a
muchos solteros en tú iglesia, ese va a ser un lugar en donde otros solteros van a ir para conocer a
otros solteros. La razón es que cuando un no-creyente visita tu iglesia por primera vez, la pregunta que

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va a tener presente en su mente no va a ser sobre la Biblia. No va a ser sobre Jesús. La primer
pregunta que ellos se están haciendo cuando entran en tu iglesia es, "¿Hay alguien más aquí cómo, ó
igual que yo?" y ellos ven a su alrededor. Si soy un soldado, quiero ver si hay otros soldados ó militares
en ésta Iglesia. Si soy un anciano, quiero ver si hay otros ancianos en la Iglesia. Si soy un adolescente,
entro y busco si hay otros adolescentes. Gente con bebés, busca a su alrededor para ver si hay alguien
más con bebés. Si encuentran a gente como ellos, hay más posibilidad de que se queden en tu iglesia.
Si no encuentran a alguien como ellos, es posible que no se queden. Porque a la gente le gusta estar
entre gente que es como ellos.

2. ¿Qué tipo de persona soy como líder?


La segunda pregunta que puedes hacerte es, ¿qué tipo de persona soy como líder de la Iglesia?
Y déjame decirte esto, Dios te ha preparado de una manera y trasfondo muy único para alcanzar a
cierto tipo de gente. Hay gente que tú puedes alcanzar que nadie más podrá alcanzar. Y Dios te
diseñó y te trajo a su reino para que puedas compartir las buenas nuevas con esa gente. Dios no te
hará responsable por todos, pero sí por aquellos a quienes tú puedes alcanzar mejor.

Cuando tu iglesia no es parecida a tu comunidad


Ahora, ¿qué haces cuando tu iglesia no es parecida a la gente de tu comunidad, del pueblo o
ciudad? Por ejemplo, tal vez tienes una iglesia llena de ancianos y alrededor de la iglesia solo hay
jóvenes, y no quieren ir a una iglesia que solo esta llena de ancianos. ¿Qué haces? La respuesta
siempre es esta, empieza nuevas iglesias. Empezar iglesias nuevas es la clave para cumplir la Gran
Comisión. Yo creo que toda iglesia debe principiar otras Iglesias. La iglesia que yo pastoreo, La
iglesia Saddleback, ha principiado más de 30 iglesias en los últimos 18 años. ¿Porqué hacemos esto?
Porque sabemos que no hay ninguna Iglesia que pueda alcanzar a todos, y entonces comenzamos otras
iglesias para alcanzar a otros grupos de gente; de otras edades, de otras lenguas y estilos de vida.
Todo, para que todos lleguen al conocimiento de Cristo. Y yo te recomiendo altamente que empieces a
orar y pedir que tu iglesia pueda fundar una ó muchas nuevas iglesias.

Sabes, una de las marcas de madurez física en los humanos, es la habilidad para reproducirse.
Cuando tienes la habilidad de tener un bebé, o producir un bebé, se dice que ya eres un adulto maduro.
Bueno, una de las marcas de la Iglesia madura es que empiece a tener bebés, o producir otras iglesias.

Entonces, al cerrar esta sesión, quiero orar y pedirte que tú también ores conmigo y pidamos a
Dios que te use, no solo para alcanzar a otros para Jesucristo, sino que también use a tu iglesia para
producir muchas otras nuevas iglesias. Oremos.

Padre celestial, te doy gracias porque tú palabra es tan clara, y porque nos has dado éstos
principios de como pescar a los hombres. Ayúdanos a preocuparnos por la gente como Cristo lo hizo.
Ayúdanos a reconocer que Jesús ama a toda persona, que todos son importantes para Él y que quiere
que todos lleguen al arrepentimiento y conocimiento de Él. Ayúdanos a compartir el evangelio con el
mundo que nos rodea. En el nombre de Cristo Jesús lo pedimos. Amen.

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LA IGLESIA CON PROPÓSITO DVD
PDC Modulo 4

LENGUA ESPAÑOLA

Sesión 4: Atrayendo y conservando una multitud


Cómo diseñar servicios sensibles al buscador

Una de las características más obvias del ministerio de Jesús era su forma de atraer a la gente,
grupos enormes de personas. La Biblia les llama “multitudes”. La Biblia dice que después de una de
sus enseñanzas, Jesús alimentó a cinco mil hombres. No dice cuantas mujeres y cuantos niños había,
pero yo estimo que si había cinco mil hombres, probablemente había también por lo menos otras cinco
mil mujeres y tal vez otros cinco mil niños. Quiere decir entonces, que en realidad había
probablemente unas quince mil personas cuando Jesús habló.

El libro de Mateo, capítulo 4:25 nos dice que “le siguió mucha gente…” a donde quiera que
Él iba. Al leer la Biblia encuentro que, el ministerio de Jesús tenía una especie de magnetismo. Atraía
a la gente hacia Él. Los no-creyentes eran atraídos a escuchar a Jesús y verle ministrar. Y le seguían
grandes multitudes por donde quiera que Él iba.

Yo creo que ministerios al estilo de Cristo aún atrae multitudes. Yo creo que tu iglesia puede
crecer y tú puedes tener una gran multitud, si haces lo que hizo Jesucristo. No tienes que usar ni
trucos ni sortilegios para atraer a las multitudes. No tienes que comprometer tus convicciones o
minimizar el mensaje evangélico para atraer gente a la iglesia. Tampoco es necesario que tengas un
gran edificio para atraer a la gente. Lo que sí tienes que hacer, es ministrar a la gente de la manera que
lo hizo Jesús.

¿Cómo lo hizo Jesús? ¿Cómo es que ministró Jesús a las multitudes? Bueno, Él hizo tres
cosas. Número uno, Él amó a la gente. La Biblia nos dice en Mateo, capítulo 9, versículo 36, “Viendo
las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no
tienen pastor”. Jesús atrajo a la gente porque les amó. Y la Iglesia que ama va a alcanzar a la gente.
Pero eso es simplemente una de las cosas. La segunda cosa que hizo Jesús fue, satisfacer su
necesidad. En una sesión previa, hablamos sobre como Jesús frecuentemente preguntó a la gente,
“¿Qué quieres que haga por ti?” y era muy práctico para satisfacer sus necesidades. Cuando la gente
estaba enferma, les sanaba. Cuando ellos estaban angustiados, Él les ayudo. Cuando ellos tenían una
necesidad en sus vidas, Él satisfizo su necesidad. Y una Iglesia que satisface la necesidad de la gente
que está alrededor de su comunidad, en su pueblo o ciudad, va a alcanzar a la gente para Cristo. Pero
la tercer cosa que hizo Jesús, fue enseñarles en una forma interesante y práctica. La Biblia dice en
Marcos, capítulo 12, versículo 37, que las multitudes escuchaban a Jesucristo con gusto.

Yo creo que estos mismos tres ingredientes: Amar a la gente, satisfacer su necesidad y
enseñarles de una manera interesante y práctica, son las mismas formas que ayudarán a tu iglesia a
atraer las multitudes de tal manera que crezca, prospere y sea todo lo que Dios quiere que sea. Como
dije, el ministerio de Jesús atrajo a grandes multitudes y la Biblia nos dice en Lucas, capítulo 14,
versículo 23, que Dios quiere Su casa llena, porque todos somos importantes para Él. La Biblia dice,
“no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento”. Así que, seguimos
creciendo como Iglesia no porque queremos una iglesia grande. Esa no es la motivación correcta.
Crecemos, porque la gente necesita al Señor, porque todos necesitamos a Jesús; necesitamos conocerle
y ser parte de Su Iglesia. Mie ntras haya una persona en tu comunidad, pueblo o ciudad que no

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conozca a Cristo, tu iglesia necesita continuar creciendo. Es un mandamiento de Dios. La Gran
Comisión dice que debemos ir y alcanzar a toda criatura con las buenas nuevas.

I. DOCE CONVICCIONES SOBRE LA ADORACIÓN


¡Es cierto!, Ninguna iglesia crece sin que llegue gente nueva. La pregunta es, ¿Cómo hacer
que la gente venga a tu iglesia? ¿Cómo atraes a una multitud? Quiero compartir contigo algunas
formas prácticas para hacer esto, pero antes déjame compartirte algunas verdades sobre la alabanza,
porque esto es lo que estaremos viendo en ésta sesión. Cómo alabar y al mismo tiempo crear un
servicio de alabanza que sea evangelístico, para que la gente venga a Cristo.

1. ¡Solo los creyentes pueden realmente alabar a Dios!


Te voy a dar doce principios básicos de la palabra de Dios. Número uno, solo los creyentes
pueden realmente alabar a Dios. Los creyentes son los que alaban a Dios. Dios, no el hombre, es el
enfoque de la alabanza. De hecho, déjame que te dé una definición de alabanza: Alabanza es, la
expresión de nuestro amor hacia Dios por quién es, por lo que ha hecho y lo que a dicho. Los no-
creyentes nunca podrán hacer esto. Es imposible que alguien que no tiene a Cristo en su corazón y
este comprometido con Él, pueda alabarle. Por eso es que solo los creyentes pueden adorar.

2. No necesitas un edificio para adorar a Dios


Número dos, tú no necesitas de un edificio para adorar a Dios. Hechos, capítulo 17, versículo
24 dice, “El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay, puesto que es Señor del cielo y de la
tierra, no mora en templos hechos por manos de hombres”. Esto es lo que separa a los Cristianos de
todas las otras religiones. Casi todas las religiones dicen que tienes que ir al templo para adorar a
Dios. Pero Jesús dijo que el templo es tu propio cuerpo y el Espíritu Santo vive dentro de ti. Por lo
tanto no necesitas de un edificio para adorar a Dios. La Iglesia Saddleback, donde yo pastoreo, creció
y creció a ser más de diez mil personas alabando juntos, antes de que construyéramos un edificio.

3. No hay un estilo correcto de alabanza


Número tres, no hay un estilo correcto de alabanza. Jesús sólo dio dos requisitos para la
alabanza genuina. El libro de Juan, capítulo 4, versículo 24, dice, “Dios es espíritu, y los que le
adoran deben adorarle en espíritu y en verdad”. Esos son los dos y únicos requisitos de la alabanza
que agradan a Dios. Tiene que ser en espíritu, y en verdad. ¿Qué quiere decir esto? En espíritu,
quiere decir con todo el corazón. No puede ser sólo un rito muerto, ni palabras vacías. No puedo ser
yo, diciendo cosas que no están en mi mente y corazón. Tengo que adorar a Dios genuinamente, con
mi espíritu. Y tengo también que adorarle en verdad. Esto quiere decir que mi oración tiene que ser
basada en la Palabra de Dios. Cuando desarrollamos una alabanza que no está basada en la Biblia,
sino en tradición, experiencia o simplemente algo que nos gusta hacer, no estamos adorando en
verdad. La alabanza verdadera está basada en la Palabra de Dios y cada vez que la practicamos,
debemos preguntarnos si está basada en la Biblia. Si no, entonces no debemos hacerla, porque no es
alabanza verdadera.

Ahora, una vez que se ha establecido que la alabanza se está haciendo en espíritu y en verdad,
creo que Dios nos da bastante libertad sobre el cómo alabarle. Puede ser fuerte, en silencio, muy
emocional, o sin emoción. Por todo el mundo Jesucristo es adorado todos los domingos en miles de
formas. Y la forma en que es adorado en África es diferente a la forma de Europa; y la forma de Asia
es diferente a la de Sur América, Australia, Norte América o cualquier otra parte. Casi todos los
debates sobre el estilo de alabanza son en realidad cuestión de preferencia personal. No tiene que ver
con lo que es correcto ó incorrecto. Y es interesante lo que a cada Iglesia le gusta pensar, “Bueno, la
forma en que nosotros alabamos es la forma correcta”. Pero la Biblia dice que mientras lo hagas en
espíritu y en verdad, está bien.

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3. Los incrédulos pueden ver a los creyentes adorar
Ahora déjame darte un cuarto principio. Número cuatro: los no-creyentes no pueden adorar,
pero sí pueden ver a los creyentes adorar. Este es un punto muy importante. Aunque no es posible
que un no-creyente adore a Dios, es hermoso invitarles a los servicios de alabanza. ¿Porqué hacemos
esto? Porque así ellos pueden ver nuestro gozo. Pueden ver cuanto valoramos la Palabra de Dios y
cómo dejamos que cambie nuestras vidas. Ven cómo respondemos a la Palabra de Dios, cuánto la
valoramos y reverenciamos. Pueden oír como la Biblia da respuesta a las preguntas básicas de la vida
y de los problemas que todos tenemos. También pueden notar como la alabanza anima, da fuerza y
transforma. Lo que estoy diciendo es que la alabanza también puede ser un testimonio, y que las
reuniones de alabanza pueden traer la gente a Cristo, aunque son los creyentes los que están alabando
a Dios.

4. La alabanza es un testimonio poderoso para los incrédulos si la presencia


de Dios se puede sentir y el mensaje se puede entender.
El quinto principio es éste; la alabanza es un testimonio poderoso para los no-creyentes, pero,
y aquí está la condición: Solo si la presencia de Dios se puede sentir y el mensaje se puede entender.
Estas son dos cosas que hacen a un servicio de alabanza efectivo para alcanzar al no-creyente. La
presencia de Dios tiene que sentirse y Su palabra que entenderse. Cuando vemos el libro de Hechos,
capítulo 2, y encontramos la historia del día de Pentecostés, vemos que la presencia de Dios era tan
evidente en el servicio y forma de alabanza de los discípulos, que atrajo la atención de toda la ciudad.
De hecho, sabemos que una gran multitud fue a éste servicio de alabanza, porque nos dice que tres mil
personas fueron salvas ese día. Hechos 2, versículo 6, dice, “la multitud se reunió”. ¿Por qué se
reunieron? Porque la presencia de Dios estaba allí.

Pero más que solo sentir la presencia de Dios, Su mensaje se entendió, y creo yo que los dos
elementos son esenciales para la adoración. En la adoración genuina, el mensaje debe ser entendible.
Si recuerdas, ésta historia nos dice que las personas que vinieron de diferentes países, cada una oyó la
Palabra de Dios en su propia lengua. Ahora, es probable que éste milagro no pase en tu servicio, pero
el principio sí aplica, que la Palabra de Dios tiene que ser entendible, que no podemos sólo usar
expresiones religiosas y esperar que la gente entienda el mensaje de Dios. Cuando la presencia de
Dios se siente, Su poder es demostrado, y cuando Su palabra es entendible, entonces tenemos la
plataforma perfecta para evangelizar.

5. Dios espera que seamos sensibles a los temores, carencias y necesidades


de los que no creen cuando están presentes en nuestros servicios de
adoración.
Número seis. Dios espera que seamos sensibles a los temores, necesidades y preguntas de los
no-creyentes, cuando están presentes en nuestros servicios de alabanza. Este es un principio que
encontramos en 1a. de Corintios, capítulo 14. En 1a. de Corintios, capítulo 14, Pablo dice a la Iglesia,
“Si toda la Iglesia se reúne y todos hablan en lenguas, y entran algunos sin ese don o incrédulos, ¿no
dirán que estáis locos? ¿Qué está diciendo Pablo aquí? Pablo dice en éste pasaje, que el don de
lenguas debe ser limitado en una reunión de adoración pública. Su razonamiento es que no es
entendible para un no-creyente. Él no está diciendo que las lenguas son locura. No, el no dice eso. Él
dice que parece ser esto para un no-creyente. Y también dice que cuando no-creyentes están en
nuestros servicios, debemos de estar dispuestos a ajustar nuestras prácticas de alabanza para poder
alcanzarles para Cristo. Permíteme darte un ejemplo. Cuando mi esposa y yo cenamos junto con
nuestros hijos, ella cocina algún platillo que nos gusta y todos nos sentamos para comer juntos. Pero
cuando invitamos a alguien a nuestro hogar, la cena se lleva acabo un poco diferente. Tal vez estamos
comiendo la misma cosa, pero todo se hace en una forma más cortés. Estamos muy conscientes de
que tenemos invitados. Somos más atentos y servimos a nuestras visitas primero. Es la misma
comida, sin embargo, la servimos de una forma diferente porque tenemos visitas. Lo mismo sucede

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cuando tenemos a no-creyentes como invitados, o visitas en nuestros servicios. Les invitamos y les
presentamos la misma Palabra de Dios. No la cambiamos, pues el mensaje nunca debe cambiar. La
Biblia habla en el libro de Judas sobre, “la salvación…que de una vez para siempre fue entregada a los
santos”. Por lo tanto, nunca debemos minimizar el mensaje. Pero sí podemos cambiar la forma en
que lo compartimos. Podemos usar palabras diferentes, o presentarlo de una manera más simple o más
cómoda, para que ellos puedan entender y comprender el mensaje. De manera que lo capten mejor.
No es que estemos siendo hipócritas, sino corteses. Y tú estas mostrando respeto para tus huéspedes.

7. Un servicio de adoración no tiene que ser superficial para ser sensitivo al


buscador. El mensaje no debe comprometerse nunca, solo tiene que ser
inteligible.
Número siete. El séptimo principio, es que un servicio de alabanza no tiene que ser superficial
para ser cómodo para nuestras visitas. No tenemos que minimizar el mensaje para alcanzar a los no-
creyentes. El mensaje nunca debe comprometerse, sólo tiene que ser entendible. A veces,
honestamente, cuando compartimos la Palabra de Dios, es bastante incómodo. Por ejemplo cuando
Jesús dijo, “si alguno quiere venir en pos de mí, nié guese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. Esto no
es fácil. En otra ocasión Él dijo “vende lo que posees…y ven, sígueme”. No, aquí no estamos
hablando de cambiar las afirmaciones de Jesús; estamos hablando de hacer que el no-creyente que
visita la Iglesia , se sienta a gusto de la manera en que damos la bienvenida a alguien, con las palabras
que usamos, con oraciones que ellos entienden, con la lectura de pasajes bíblicos que también
explicamos para que ellos puedan entenderlos.

1. Las necesidades de los creyentes y las de los incrédulos se superponen


frecuentemente. Son muy diferentes en algunas áreas pero muy similares en
muchas áreas.
Ahora, déjame decirte que las necesidades de los creyentes y aquellas de los no-creyentes son
frecuentemente diferentes. Pero en otras ocasiones, con frecuencia son iguales. Por ejemplo,
creyentes y no-creyentes necesitan saber cómo hacer una familia fuerte. Los dos tienen que saber
cómo manejar o tratar los problemas de la vida. Los dos tienen que saber cómo tratar la preocupación,
el remordimiento y el temor. Ambos tienen que saber si hay un Dios y cómo es y ambos tienen que
saber si Él tiene un propósito para sus vidas. Y es por esto, que cuando estamos diseñando un servicio
de evangelismo para invitar a no-creyentes, necesitamos tratar temas que aplican a Cristianos y no-
Cristianos. Y cuando tratamos temas que aplican sólo a Cristianos, lo hacemos en un servicio separado
que está diseñado sólo para ellos. Los Cristianos no dejan de ser humanos cuando son salvos. Tienen
las mismas necesidades que todos los demás. Y debemos lidiar también con esos temas.

2. Es mejor especializar tus servicios de acuerdo a tu propósito .


Número nueve, es mejor especializar tus servicios de acuerdo a tu propósito. En ésta
conferencia estamos hablando sobre como construir una Iglesia sobre los cinco propósitos de Dios. Y
de la manera en que hemos hablado ya sobre el evangelismo y ahora estamos hablando sobre la
alabanza, es a veces efectivo, de hecho muy efectivo, tener servicios diseñados para propósitos
específicos. Un servicio puede estar diseñado para alcanzar a los no-Cristianos para el Señor y otro
puede ser diseñado para ayudar a los creyentes a crecer en su fe. Estos tienen diferentes objetivos y
por lo tanto son diferentes servicios. Muchas veces, como Iglesia queremos hacer las dos cosas al
mismo tiempo: Queremos alcanzar a creyentes maduros en la fe y a los no-creyentes al mismo
tiempo. Pero si envías señales mixtas, vas a tener resultados mixtos. Es más efectivo especializar tus
servicios. Yo aprendí esto, al crecer en un hogar Cristiano. De hecho, mi padre fue pastor. Y
mientras crecía en la Iglesia, nunca sabía cuando era un buen tiempo para traer a mis amigos no-
Cristianos a la Iglesia. O si mi papá iba a predicar un mensaje sobre madurez Cristiana, que por cierto
mis amigos no-creyentes no iban a entender. Mi padre predicaba por ejemplo sobre ofrendar, ayunar,
la oración o el estudio de la Biblia. Y mi amigo no-Cristiano decía, “no entiendo nada de esto”. Pero,

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por otro lado, a veces no traía amigos no-creyentes a la Iglesia, y era cuando mi padre predicaba el
evangelio, el mensaje de salvación, o como ser un Cristiano; pero yo no había traído a nadie esa
semana. Nunca pude saber, cuándo era un buen tiempo para traer a mis amigos no-creyentes. Vas a
encontrar que hay gente en tu Iglesia que de buena gana traerían a sus amigos no-Cristianos a un
servicio, si ellos supieran de antemano que va a ser un servicio diseñado específicamente con el
propósito de evangelizar. Que los cantos escogidos para ese servicio serán fáciles de entender, y que el
mensaje será uno que se relacionará al no-Cristiano. Que el plan de salvación será compartido de una
manera simple y práctica, para que sus amigos no se sientan avergonzados en ninguna manera, sino
que se sentirán a gusto, porque entendieron todo lo que sucedió. Aún en muchas Iglesias donde se
predican mensajes evangelistas, frecuentemente todo lo demás en el servicio está diseñado para
creyentes. Por tanto, las oraciones son hechas por creyentes y para creyentes, así como los anuncios,
los testimonios y todo lo demás. Y entonces, cuando al fin llega el mensaje evangelístico, la persona
que no es Cristiana ya ha perdido el interés, y no escuchará más.

Cuando principié la Iglesia Comunitaria del Valle de Saddleback, la Iglesia que yo pastoreo,
junté a un pequeño grupo de creyentes y les pregunte, “¿Cuándo creen que la gente traería a un no-
creyente a un servicio?” Bueno, dijeron, en América sería el Domingo por la mañana. Pudiera ser
diferente para ti en el lugar donde vives, pero en América sucede que es el Domingo por la mañana.
Bueno, dije, "¿cuándo creen que el no-creyente estaría dispuesto a ir al servicio?” Ellos dijeron, en
nuestra cultura es el Domingo por la mañana. Otra vez, es posible que esto sea diferente para ti.
Entonces yo dije, “Muy bien, vamos a planear dos servicios a la semana. Un servicio para el
crecimiento de los Cristianos, y otro para alcanzar a los no-creyentes”. Ellos dijeron, “fantástico”.
Por lo tanto, en nuestra Iglesia, tenemos cuatro servicios el Sábado y Domingo, diseñados
específicamente para hacer que las buenas nuevas de Jesucristo sean conocidas por los no-Cristianos.
También tenemos un servicio los Miércoles en la noche, diseñado específicamente para creyentes.
Este servicio está diseñado para ayudar a los Cristianos a crecer, profundizarlos en las cosas de Dios,
para madurar, y que lleguen a ser todo lo que Dios quiere que sean. Hemos encontrado que al dividir
los servicios de esta manera en vez de tratar de combinarlos, somos mucho más efectivos, de tal
manera que los creyentes crecen y también ayudamos a los no-creyentes a llegar a los pies de Cristo.
Por lo tanto, te sugiero que especialices tus servicios.

10. En un servicio dirigido a los que buscan se trata de complementar al


evangelismo personal, no reemplazarlo.
Número diez, un servicio evangelístico no supone reemplazar al evangelismo personal, sino
más bien es una adición. El propósito del servicio evangelístico no es decir, “bien, ya no tenemos que
compartir nuestra fe, ni tratar con la gente de uno a uno”. No! No! No! Descubrimos que la gente
encuentra más fácil recibir a Cristo en el contexto de un grupo, cuando están rodeados de gente que les
apoya. También, hemos encontrado que la gente viene a Jesús mucho antes, cuando alguien a
compartido las buenas nuevas con ellos personalmente, uno a uno, cuando alguien les ha compartido
su testimonio, como recibir a Cristo y ya después, los lleva a un servicio diseñado especialmente para
los no-creyentes. ¿Qué pasa cuando ocurre esto? Cuando yo comparto mi fe con un no-creyente en la
comunidad, el trabajo, el mercado, o a un vecino, y después le digo, “¿por qué no vienes conmigo a la
Iglesia? Y le llevo a un servicio diseñado especialmente para esa persona. Entonces, cuando ellos ven
a otras personas, a docenas o cientos de gente en el servicio, ellos tal vez dicen, “esto no es algo que
solo una persona cree. Hay otros que creen lo mismo”. Hemos visto muchos estudios que enseñan
que la gente que ve el poder de un grupo que cree en Cristo también hace su decisión por Él, mucho
más rápido.

11. No hay una manera estándar de diseñar un servicio evangelista, sin


embargo, ha de incluir:

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Entonces quiero darte otro princip io y es este, que no hay un patrón para diseñar un servicio
evangelístico. El servicio que tú diseñes, éste será el mejor para tú congregación. Yo no puedo decirte
como hacerlo. Puedo darte algunos principios, pero tú tendrás que adaptarte a tú propia cultura, a tu
comunidad y al tipo de gente que estás alcanzando. Las únicas cosas que no son negociables, son tres,
y ya las mencioné al principio de la sesión. Estas tienen que estar presentes en todo servicio
evangelístico. Uno, tienes que mostrarle amor a la gente en tu servicio. Dos, tienes que compartir la
Palabra de Dios de una manera interesante, entendible y simple. Y tres, tienes que relacionar la Biblia
a las necesidades de su vida personal.

12. Se requieren creyentes no egoístas, maduros, para ofrecer un servicio


sensible a los que buscan.

II. CÓMO DISEÑAR UN SERVICIO EVANGELISTA DE ADORACIÓN


Ahora, con esto como trasfondo, quisiera compartirte algunas sugerencias del cómo preparar
un servicio evangelístico. Uno que atraiga a las multitudes. Déjame darte sólo unas cuantas
sugerencias.
A. PLANEA CON TU BLANCO EN MENTE.
En primer lugar, prepara tu servicio con una meta fija. Recuerda que hablamos en una sesión
previa sobre cómo saber lo que estas pescando, o saber el tipo de gente que estas tratando de alcanzar.
En mi Iglesia, cada semana nos sentamos y a medida que vamos planeando el sermón, la música y
cada parte del servicio, nos preguntamos, “¿Qué tipo de persona estará allí y qué es lo que necesita?”
Ahora, lo que realmente hace la diferencia es el poder de las vidas transformadas. Hay algo que cada
Iglesia puede hacer sin importar su cultura y eso es, compartir sus experiencias personales. Lo que
verdaderamente cambia a la gente es ver otras vidas cambiadas. En nuestros servicios de evangelismo,
cada semana, tenemos cuando menos una historia verdadera de alguien que dice, “así conocí a Jesús”.
Nosotros les pedimos de antemano que escriban la historia, si saben escribir, y que la estudien y la
mediten, para compartirla luego en el servicio. Cuando el pastor predica y enseña, muchas veces el
no-creyente lo ve y se dice a sí mismo, “ Se supone que él haga esto, para eso le pagan”, o “es su
profesión”, o “se espera que lo haga porque es un hombre santo”. Por otro lado, cuando un miembro
de tu Iglesia comparte su historia y la diferencia que Jesucristo ha hecho en su vida, ellos dirán, “esa
persona es igual que yo. No es un santo, ni un pastor o cura. No es un anciano gobernante de la
Iglesia. Es una persona normal”. Y eso tiene un grande y poderoso impacto. Es por esto que debes
planear tus servicios evangelistas con la idea de incluir un testimonio, una historia personal, en cada
servicio.

B. CREA UN AMBIENTE EN EL QUE LA GENTE QUIERA ENTRAR .


Y número dos. Otra sugerencia, es crear un ambiente que haga que la gente quiera venir al
servicio.

• Haz el servicio agradable e invitador


¿Qué quieres decir con “ambiente?” Quiero decir, que el formato del servicio tiene que ser
agradable y acogedor. Si no tienes planes de crear un ambiente acogedor en tu servicio, entonces estas
dejando las cosas al azar. Déjame que te dé algunas frases específicas que te ayudarán a planear un
servicio que cause a un no-creyente, querer venir a tu servicio y regresar. Igual que cuando habló
Jesús y atrajo a grandes multitudes. Primero, hay que crear una sensación de expectativa ó un sentido
de entusiasmo; que cuando comience el servicio haya una actitud de “creemos que Dios está aquí y
éste es el día que el Señor ha creado, debemos regocijarnos y estar contentos. Algo bueno va a pasarte
hoy. Este es el lugar perfecto para estar y hay un sentido de expectativa”. Esto es fe, y fe crea un
humor que se puede sentir en el servicio. Pero, ¿Qué es lo que provoca a la gente a venir donde ellos
sienten que algo bueno va a pasar? ¿Qué es lo que causa este tipo de ambiente?

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• Mantén a los miembros orando por el servicio
Bueno, tener miembros que oran por el servicio cada semana es una clave. Hacer que todos
traigan a sus amigos crea un sentido de expectativa, porque sabemos que no-creyentes van a estar en el
servicio y que van a escuchar la Palabra de Dios.

• Usa música de ritmo optimista


El tipo de música que escojas, si escoges música con mucho ritmo y positiva para crear un
ambiente de celebración. A la gente le gusta ser parte de una celebración. Cuando tú Iglesia crece,
entre más gente viene, se convierte más atractiva y esto crea una especie de magnetismo, porque la
gente dice, “Algo debe de estar pasando aquí, porque mira cuanta gente está aquí”.

• Manten la fe en que Dios va a hacer su obra en el servicio.


Y lo más importante de todo es la fe del liderazgo ó equipo que está planeando el servicio, la
persona que va a compartir o enseñar la Palabra de Dios, aquel que va a dirigir la música, la gente que
va a estar orando por el servicio, tal vez los músicos que estarán tocando ó cualquier otra persona que
se involucre, todos tienen que tener fe, creyendo que Dios va a hacer el trabajo. Cada semana, yo hago
una pequeña oración antes del servicio de alabanza. Yo digo, “Señor, yo sé que Tú vas a hacer cosas
emocionantes en el servicio de hoy, y te doy gracias por adelantado”. Fe es dar gracias a Dios por
adelantado. Si tú le das gracias a Dios después de que ha pasado, no es fe, es gratitud. Solo estas
agradecido. Pero cuando le das gracias a Dios por adelantado por lo que Él va a hacer en el servicio y
crees que Él va a trabajar, eso es tener una tremenda fe. La Biblia dice, “De acuerdo a tu fe te será
hecho”. Por otro lado, la Biblia dice, “Sin fe es imposible agradar a Dios”. Entonces, aún si estas
orando, cantando ó alabando, si no tienes fe que Dios va a cambiar vidas en ese servicio, la Biblia
dice, “Aquello que no es de fe, es pecado”, y también dice, “Sin fe, es imposible agradar a Dios”. Por
lo tanto, el servicio no agrada a Dios a menos que esperemos que Él va a trabajar, que va a actuar, a
menos que esperemos que Su presencia va a ser sentida y Su poder visto en las vidas cambiadas.
Entonces, hay que crear una sensación de expectativa a través de la oración y fe.

• Crea un sentido de celebración


Otra actitud que quieres tener en el servicio de alabanza es un sentido de celebración. La
Biblia dice en el libro de los Salmos, “Yo me alegré cuando me decían: A la casa de Jehová iremos”.
No dice me puse triste, enojado ó aburrido. Yo me alegré. La Biblia dice en Salmos 100, versículo 2,
“Servid a Jehová con alegría; Venid ante Su presencia con regocijo”. ¿Sabes algo? Muchos servicios
parecen funerales más que celebración. Hay una especie de actitud de opresión y son muy solemnes y
serios. Pero, a la gente le gusta ir a donde hay vida. Quieren ir a donde hay gozo, alegría y un
ambiente atractivo.

• Canta canciones nuevas – anima a tu gente a escribir las canciones.


Una de las formas en que puedes crear el sentido de celebración es cantar cánticos nuevos.
Yo te aconsejo que animes a la gente de tu Iglesia a que escriban cánticos nuevos. La Biblia dice,
“Cantad a Jehová cántico nuevo”. Uno de los problemas es que muchas Iglesias está n cantando los
mismos himnos viejos. Hemos estado cantando los mismos himnos por cientos de años, y lo que pasa
es que cuando cantas una canción muchas veces, 40, 50, ó 60 veces, normalmente dejas de pensar en
su significado. Se convierte en parte de tu memoria y cuando cantas pones tu mente en neutral y solo
repites las palabras sin pensar en ellas. Cuando la gente canta un canto nuevo dice, “Dios está
haciendo algo nuevo ahora. Dios esta haciendo algo entre nosotros. Ahora hay gozo. No es solo la fe
de nuestros padres, sino que Dios es real y está trabajando ahora”. Por eso, escribe nuevos cánticos
con nuevas melodías y música. Dios puede usar todo tipo y estilo de música. No tienes que usar
música de otra cultura. Usa la música, el ritmo, los sonidos y tonos de tú cultura. Y Dios va a bendecir
eso. No hay música sagrada, sólo palabras sagradas, y por eso puedes usar cualquier tipo de música,
siempre y cuando las palabras sean hechas en espíritu y en verdad.

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• Crea un sentido alentador
Después, hay que crear un sentido de ánimo, esa es otra forma de crear un buen servicio. Un
sentido de ánimo. ¿Sabes? Hay muchas malas noticias en el mundo. La última cosa que la gente
necesita es ir a la Iglesia para escuchar más malas noticias. Lo que ellos necesitan escuchar son buenas
noticias. Y por supuesto, esto es lo que el evangelio es. Evangelio quiere decir, “buenas nuevas”. Son
las mejores noticias en la tierra. Tenemos las mejores nuevas en el mundo y a veces las compartimos
como que son malas noticias. Deberíamos estar sonrientes, contentos, y gozosos porque nuestros
pecados han sido perdonados. Nuestro pasado ha sido arreglado y tenemos un nuevo propósito por el
cual vivir. Tenemos vida eterna en el cielo. Debemos compartir estas buenas nuevas con entusiasmo y
ánimo. La mayoría de la gente esta pasando por un tiempo difícil en la vida y cada semana se sienten
desanimados. Y cuando tú Iglesia desarrolla una actitud o espíritu de ánimo, en el que cada semana la
gente va a recibir avivamiento, ánimo e inspiración, entonces vas a encontrar a muchos no-creyentes
viniendo a tu Iglesia sólo para recibir ánimo. Y cuando vienen para ser animados, puedes compartir las
buenas nuevas de Jesucristo con ellos.

• Ayuda a que la gente nueva se sienta en familia – usa acomodadores para


saludar.
Otra cosa que puedes hacer es, crear un espíritu familiar. A la gente le gusta sentir que son
parte del servicio. No les gusta sentir que están siendo pasadas por alto ó que son extraños. Por eso te
sugiero que tengas a personas que den la bienvenida para que cuando la gente llegue al servicio les
saluden, les sonrían, les den la mano y les digan “gracias por venir a nuestro servicio, estamos muy
contentos de que estás aquí”, hacerlos sentir bienvenidos. Aún puedes tener un lugar especial para
visitas, gente nueva, donde ellos se puedan sentar en el servicio, puedas darles la bienvenida y hacerles
sentir a gusto. No quieres avergonzarlos, no les hagas pararse y decir su nombre ni decir nada. El
temor número uno de los humanos, es el temor de hablar en público. El temor número dos, es el temor
de conocer a gente nueva. Por eso, es importante que no los espantes enfrentándolos con sus temores.
Pero sí, haz que se sientan bienvenidos sin hacerles sentir mal públicamente. Debes querer hacer un
servicio donde restauras emocionalmente, relajas y animas a la gente.

• Imprime versículos Bíblicos para entregarlos en hojas de papel


Otra cosa que puedes hacer para ayudar al crecimiento en cada servicio es, si te es posible,
tomar los versículos Bíblicos de tú mensaje para ese día y ponerlos en hojas de tal manera que puedas
dar una a todos al entrar al servicio. Mucha gente tiene miedo a la Biblia, si no es creyente. Es un
libro que les causa temor. En primer lugar, no se parece a ningún libro que han visto antes. Tiene
números antes de cada frase. Y muchas personas ni siquiera pueden leer. Entonces, ¿Qué haces?
Pues primero, si te es posible, toma estos versículos Bíblicos, ponlos en una hoja, haz copias y cuando
vengan esas personas, les puedes dar el papel. Así, cuando digas, “Estamos leyendo del libro de
Juan”, ellos no saben donde está el libro de Juan, porque nunca han visto éste libro; en lugar de
sentirse avergonzados porque todos los demás encuentran el versículo rápido y ellos no saben donde
está, al verlo en un papel que todos los demás tienen.

• Ayuda a los incrédulos a relajarse


Juntos podrán leerlo. Esto los relaja. ¿Y porqué queremos relajarlos? Porque cuando ellos
están relajados, están más abiertos a escuchar el Evangelio. Cuando la gente viene a la Iglesia,
muchas veces tiene miedo. Ellos tienen miedo a tener que decir algo, cantar, firmar algo o tener que
dar dinero. “¿Tengo que decir un ritual que no conozco? ¿Me van a avergonzar ó voy a hacer algo
mal? Por lo tanto, todo lo que hagas en el servicio para minimizar su temor haciéndoles sentir
bienvenidos; haciendo la Biblia accesible al ponerla en un papel; cantando cánticos con palabras que
ellos entiendan; cosas como éstas y pequeñeces que se te ocurran, les ayudarán a relajarse. Y cuando
ellos estén relajados, van a escuchar mejor, y cuando ellos escuchen mejor, Jesucristo va a poder entrar
en sus corazones. Lo que estas haciendo es construir un puente de amor desde tú corazón hasta el de
ellos, y dejar que Jesucristo pase por ese puente.

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A. SIEMPRE OFRECE LA OPORTUNIDAD DE RECIBIR A CRISTO ¡Y CON LA EXPECTATIVA DE
QUE LA GENTE VA A RESPONDER!
Otra sugerencia que te quiero dar para estructurar un servicio evangelístico es, siempre ofrecer la
oportunidad para que la gente reciba a Cristo y esperar que respondan. Siempre ofrece la oportunidad
para que reciban a Cristo en el servicio y espera que respondan. Muchas veces la gente predica las
buenas nuevas, pero es como ir de pesca y no sacar la red ó pescar sin enrollar el sedal para sacar el
pescado. En vez dicen, “Aquí están las buenas nuevas, ahora váyanse a la casa”. Lo que quieres hacer
en todo servicio es cerrar con una oración que la gente pueda repetir. Tu puedes decir, “Si quieres
aceptar a Cristo, repite ésta oración en tú corazón”, y tú puedes hacer la oración en voz alta y dejar que
ellos oren en sus mentes.

Cuando yo empecé la Iglesia Saddleback en los Estados Unidos de América, llegué con la
tradición de invitar a la gente a que pasara al frente de la Iglesia al final del servicio para aceptar a
Cristo. Esta era mi tradición. Y yo pensaba que esto era lo que teníamos que hacer. El primer
servicio que tuvimos fue en una escuela preparatoria. Al predicar, parte de mi plan fue invitar a la
gente a que pasara al frente para aceptar a Cristo, pero al llegar al final del servicio, vi y me di cuenta
que no había suficiente lugar para que pasaran al frente en este edificio. Era un pequeño teatro y no
había espacio. Esta experiencia me forzó a crear otras formas para que la gente aceptara a Cristo. Una
de las formas que creamos fue de tener una pequeña tarjeta en cada silla. Al final del servicio, al
cerrar, yo digo, “Si tu quieres invitar a Cristo a que entre en tu corazón, inclinemos nuestros rostros,
todos vamos a orar y yo voy a decir la oración.” Y les digo, “Pueden repetir esta oración en sus
mentes, no tienen que repetirla en voz alta. Dios les escuchará. Él sabe lo que están pensando en éste
momento”. Entonces yo hago la oración del pecador. “Querido Jesús, por favor entra en mi vida”.
Hago una pausa y digo, “Ahora, ¿Porqué no dices eso?” “Quiero que seas Señor y Maestro de mi vida,
y quiero que tomes control. Por favor perdona mis pecados y acéptame en tú familia. Quiero seguirte.
En el nombre de Jesús, Amén”. Después digo, “Si tú repetiste ésta oración, mírame."

Entonces, hablo a la gente en el servicio y digo, “Sabes, si dijiste ésta oración, es la mejor
oración que has hecho y es el principio de una nueva vida, la vida Cristiana. Queremos ayudarte a
crecer como un Cristiano y tenemos un material que te ayudará, y también tenemos algunas personas
que pueden hablar contigo si nos haces saber de tu decisión.” Y una de las cosas que hacemos en
nuestra Iglesia, y tú puedes intentarlo, es que hicimos unas tarjetitas donde ellos pueden escribir su
nombre y dirección donde viven. Después, en la parte de atrás dice, “Le estoy dando mi vida a Cristo
hoy. Yo hice esa oración”. La tarjeta incluye algunas otras decisiones. También tenemos unos
lápices para que ellos llenen la tarjeta y marquen las cajitas correspondientes. Al salir las entregan.
Pueden entregarlas a alguien en la puerta de salida ó entregarla cuando se recoja la ofrenda, si tomas
una ofrenda. Esta es una buena forma para descubrir quien a aceptado a Cristo en tu servicio.

EVALÚA CONTINUAMENTE Y MEJORA.


Otra cosa que quiero animarte que hagas es evaluar tus servicios. El liderazgo de tu Iglesia, al
finalizar cada servicio, debería reunirse ese ó el próximo día, y preguntarse, “¿Cómo podemos hacerlo
mejor el próximo Domingo?” Hay que mejorar siempre, y siempre desarrollar nuevas formas para
compartir el evangelio de una manera más efectiva. Si oras al respecto y pides a Dios que te dé nuevas
ideas, Él te las dará y verás a mucha gente venir a Cristo.

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LA IGLESIA CON PROPÓSITO DVD
PDC Modulo 5

LENGUA ESPAÑOLA

I. Session 5: Levantando tu congregación


A. Convertir assistentes en miembros
La Biblia usa muchas ilustraciones para describir a la Iglesia. La Biblia se refiere a la Iglesia
como un cuerpo, el "cuerpo de Cristo". La Biblia se refiere a la Iglesia como la "esposa de Cristo". La
llama el "rebaño de Dios", rebaño de corderos. Y también la llama el "ejército de Dios". Pero mi
descripción favorita de la Iglesia en la Biblia es cuando se refiere a ella como una familia. Somos la
"familia de Dios”.

Efesios 2:19 dice, "Así pues, ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino que sois
conciudadanos de los santos y sois de la familia de Dios". La Biblia dice que somos miembros de la
familia de Dios. Esa es una parte vital de lo que es ser un Cristiano. Otro versículo, Romanos 12:5
dice, "así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los
unos de los otros". ¿Escuchaste esto? Cada miembro es parte de los otros. Este es el segundo nivel
del compromiso al que llevamos a la gente cuando vienen a Cristo. Primero te conviertes dando tú
vida en compromiso a Cristo. Después te haces miembro de una Iglesia, comprometiéndote a esa
familia de creyentes. Este es el segundo paso en tú crecimiento hacia la madurez. Y como líderes
Cristianos y de la Iglesia, tenemos que enseñar a la gente que no solo tienen que comprometerse con
Cristo, sino con Su familia, Su cuerpo, la Iglesia de Dios.

¿Cómo sucede esto? ¿Cómo guía s a la gente a llegar a ser una parte vital, un miembro en unión
vital con otros creyentes? ¿Cómo guiamos a la gente a moverse de ser sólo Cristianos comprometidos
a Cristo, a comprometerse también con Su familia y otros Cristianos dentro del cuerpo de Cristo?
Quiero darte algunas sugerencias hoy sobre como hacer esto.

I. CREA UN AMBIENTE AL QUE QUIERA UNIRSE LA GENTE.


Como primer paso, tienes que empezar con el líder, y te sugiero crear un ambiente en donde la
gente quiera ser parte de la familia de la Iglesia. ¿Qué es lo que crea ese medio? ¿Qué es lo que crea
ese ambiente que causa a la gente decir, "Yo no quiero sólo ser un asistente de ésta Iglesia, quiero ser
un miembro, parte de la familia de Dios?”

Pues, hay dos cosas que la gente anhela más en la vida. Que son el amor y la aceptación.
Esas son las necesidades más profundas que tienen los humanos. Necesitamos amor y aceptación.
Ahora, asombrosamente, estas son dos cosas que la Biblia dice que la Iglesia supone ofrecer. En Juan
13:35, Jesús dice, "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los
otros". La forma de demostrar que somos Cristianos es el amar, no sólo a Dios, sino también los unos
a los otros. Debemos estar tan comprometidos los unos a con otros, como con Jesucristo. Esa es la
esencia verdadera del compañerismo. Y el compañerismo es uno de los cinco propósitos de la Iglesia.
La Biblia también dice en Romanos 15:7, "Por tanto, aceptaos los unos a los otros, como también
Cristo nos aceptó para la gloria de Dios". Y como Cristo nos ha ofrecido su gracia e
incondicionalmente nos ha aceptado como Su familia, también nosotros debemos aceptar a otros en la
familia de Dios. Y debemos amar a los hermanos y hermanas en Cristo. La Biblia dice, "Si digo que
amo a Dios y no amo a mi hermano, miento y la verdad no esta dentro de mí". Queremos crear un
ambiente donde habiten el amor y la aceptación. Las Iglesias crecientes aman y las Iglesias amantes
crecen. Y si quieres que tu Iglesia sea sana y crezca, tienes que hacerla que marche de tal manera que

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actúe como familia y no como un negocio, club u otro tipo de organización o institución, porque la
Iglesia es una familia.

Ahora, quiero hablar con los que son pastores, ancianos gobernantes y líderes de la Iglesia por
un segundo. Déjenme que les dé formas específicas para crear éste espíritu familiar dentro de la a
Iglesia. Primero, demuestra genuinamente, que la gente te importa. Sé expresivo en tu amor. No es de
extrañar que algunas Iglesias no crecen porque el pastor o los líderes de la Iglesia son fríos o duros
hacia las visitas y aún con los miembros de la Iglesia. Si quieres conocer el cariño o calor de tu
iglesia, pon el termómetro en tu propia boca. Revísalo y mide con él tu propia temperatura. Muchos
líderes garantizan con sus acciones que la gente no quiera ser parte de la Iglesia, porque no son muy
cariñosos. Tienes que ser accesible, genuino, y debes dejar que la gente te conozca como un líder de
la Iglesia.

Otra cosa que puedes hacer para crear un ambiente caluroso en tu Iglesia es memorizar sus
nombres. Aprende los nombres de los miembros de tu Iglesia, y salúdalos por nombre. Nada hace a
una persona más feliz que si tu le hablas usando su nombre, especialmente cuando sólo han ido a tu
Iglesia unas pocas veces y tu ya les conoces. También creo que debes hacerte el hábito de saludar
personalmente a la gente, antes y después de cada servicio, y hacerles saber que les amas y te interesan
sus vidas y el cuidado de ellos.

Después, toca a la gente con el toque Cristiano. ¿Sabes? La Biblia dice que debemos
saludarnos los unos a los otros con el beso santo. La mayoría de las culturas ya no hacen esto, pero yo
sé que hay poder en tocar a las personas - estrechando las manos, un abrazo, o una felicitación. A
veces, cuando doy una expresión de amor a alguien de nuestra Iglesia, a un miembro, sin saber si
tuvieron una semana difícil con problemas o no, me pregunto; ¿Cuánto tiene que durarles ésta
expresión de amor? Algunas personas me han dicho, "Sabes pastor, el único afecto, toque, abrazo o
palabras de ánimo, es aquel que recibo en la Iglesia cada Domingo". Tú marcas la pauta como líder y
si creas un ambiente de compañerismo, entonces otra gente también lo hará.

II. COMUNICA EL VALOR DE LA MEMBRESÍA.


La segunda cosa que puedes hacer para causar que la gente quiera ser parte de la familia de tú
Iglesia es comunicarles el valor de ello. Comunícales el valor de ser parte de la familia de Dios.
Porque, como dije anteriormente, la diferencia entre ser solo un asistente a Iglesia y ser un miembro de
la congregación de la Iglesia, es el compromiso, o la falta de él. Entre más comprometido estés con la
familia de Dios, más rápido madurarás. La Biblia dice que Cristo amó a la Iglesia y dio su vida por
ella. Cuanto más crezcas como Cristiano, más amarás a la Iglesia y te comprometerás con ella. Cada
vez que conozcas a alguien que dice, "Yo soy Cristiano pero no necesito a la Iglesia," sabrás que no
son muy maduros. Jesús demostró la importancia de la Iglesia, muriendo por ella. Él dice que dio Su
vida por ella. Si la consideramos importante, nos comprometemos hasta ese punto también.

Ahora, cuando enseñas el valor de ser parte de la familia de la Iglesia, necesitas explicar que la
palabra "Iglesia" se usa de dos formas en el Nuevo Testamento. Primero, se usa en un sentido
universal, y se refiere a todo creyente que ha vivido a través de la historia, en todo continente y país,
en cualquier punto del tiempo. Esa es la Iglesia universal, la Iglesia invisible como algunos la llaman.
Esta forma es usada dos o tres veces en el Nuevo Testamento. La mayoría del tiempo, cuando ves la
palabra "Iglesia" usada en el Nuevo Testamento, se refiere a la familia local de creyentes. La Iglesia
que se reúne en ésta casa, o en ésta ciudad, la Iglesia de Filipina, o Corinto; la Iglesia que se reunió en
casa de Doras, y lugares como ése. Se refiere a una congregación específica. Y todos necesitamos
encontrar a una familia. Al convertirte en parte de la Iglesia universal de todos los Cristianos, tienes
que encontrar y hacerte parte de una Iglesia local.

01.08.58.18

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En realidad hay tres partes de la vida cristiana. Y para ser todo lo que Dios quiere que seas, necesitas
involucrarte en las tres.

1. Creer
La primer parte es creer. La Biblia dice en Hechos 16:31 "¡Creé en el Señor Jesucristo y serás
salvo!" Y por supuesto sabes que, creyendo es como llegas a ser parte de la familia de Dios.
Pero no es sólo creyendo.

2. Pertenecer
La Biblia dice que parte de la vida Cristiana es pertenecer a una familia. La Biblia dice que
perteneces en la casa de Dios al igual que todo Cristiano. Dios nunca tuvo la intención de que pasaras
la vida solo. La intención de Dios es que tengas a otros miembros de la familia de Dios ayudándote.
A esto se le llama compañerismo. Es el apoyo que tú necesitas para sobresalir en tú vida Cristiana. La
tercera parte de la vida Cristiana es llegar a ser, y esto estarás haciendo por el resto de tú vida.

3. Llegar a ser
Tú llegas a ser, lo que Dios quiere que seas. La Biblia dice en Romanos 8:29, que desde el
principio Dios decidió que aquellos que pertenecen a Él, deben de ser hechos conforme a la imagen de
Su Hijo. Dios quiere que crezcamos y lleguemos a ser parte de todo lo que Él quiere que seamos.

Beneficios de la membresía
Ahora, ¿Cuáles son los beneficios de ser parte de la familia en la Iglesia local? Déjame darte varios.
En primer lugar, me identifica como creyente genuino. Cuando yo me identifico con otros Cristianos,
estoy diciendo, "No me avergüenza decir que soy Cristiano. Me da orgullo identificarme como parte
de la familia de Dios". En segundo lugar, me provee una familia espiritual para apoyarme y
animarme. Y todos necesitamos apoyo. La Biblia dice que debemos llevar las cargas de otros.
Debemos animarnos los unos a los otros. También dice que no debemos dejar de congregarnos, sino
juntarnos y hacer de esto una costumbre, porque la vida Cristiana incluye pertenecer.

Número tres, la familia de la Iglesia me da un lugar donde descubrir y desarrollar mis dones
espirituales y ministerio. Es un lugar donde puedes usar tu don de enseñanza, de servicio, de
hospitalidad, de dádivas y de liderazgo. Todos estos deben ser usados en la Iglesia.

Y después el número cuatro. Cuando me adhiero a la Iglesia, esto me pone bajo la protección
espiritual de líderes de Dios. La Biblia nos dice en el libro de Hebreos, capítulo 13, versículo 17, que
los pastores, los líderes deben velar por las almas de aquellos que están bajo su cuidado en la Iglesia.

Otra razón muy importante; hacerme parte de la familia de la Iglesia me ayuda a tener la
responsabilidad que necesito para crecer. ¿Sabías que la frase "unos a otros" es usada más de 50 veces
en el Nuevo Testamento? La Biblia dice que debemos amar, cuidar, saludar, animar, apoyar y
aconsejarnos los unos a los otros, etc.etc. Así como orar los unos por los otros. Más de 50 veces es
usada la frase "unos a otros". Este es el ministerio mutuo entre los creyentes. Debemos cuidarnos los
unos a los otros, y a través de la responsabilidad de ser parte de la Iglesia, crecemos.

Ahora, estos son algunos de los beneficios que debemos compartir con la gente cuando
están esperando, o que quizás han llegado a ser Cristianos, pero aún no son parte de la Iglesia.
Necesitamos compartir éstos beneficios con ellos.

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III. DESARROLLA UN PLAN PARA ASIMILAR A LOS
MIEMBROS NUEVOS..
Una tercera cosa que necesitas hacer, para que la gente que sólo va al servicio se convierta
verdaderamente en miembro de la iglesia y haga un compromiso con el cuerpo de Cristo, es
desarrollar un plan. Desarrolla un plan para dar la bienvenida a los miembros de la familia de
la Iglesia. Ahora, cada Iglesia es única, al igual que mis huellas digitales. Nadie tiene mis
huellas digitales, y cada Iglesia tiene su propia huella digital. Su propia historia. La cultura y
crecimiento de tú Iglesia es único. Y por eso, tú plan de dar la bienvenida a los nuevos
miembros de la Iglesia será diferente al de otras Iglesias. Y hay preguntas que tendrás que
hacerte, que te ayudarán a decidir el plan que más se ajuste a tú Iglesia. Déjame darte algunas
de estas preguntas. La Biblia nos dice en Proverbios 20, versículo 18, "¡Los proyectos se
preparan con consejo!", Y aquí tengo un consejo que quiero darte, preguntas que debes hacer
acerca del ser parte de una Iglesia.

Preguntas que has de plantear:

1) Necesitas preguntarte, como líder de la Iglesia, ¿Qué espera Dios de los miembros de
Su Iglesia? Y tal vez puedes estudiar el Nuevo Testamento junto con tus líderes u otros
miembros, y hacer una lista de las cosas que piensan que Dios espera y requiere de los
miembros de la Iglesia y de la familia de Dios.
§ ¿Qué esperamos de la gente de nuestra Iglesia ahora mismo?
§ ¿Qué tipo de gente hay en nuestra congregación ahora mismo y cuáles son sus
necesidades? ¿Cuáles son sus intereses?
§ ¿Cómo podemos hacer más significativo el ser parte de esta familia?
§ También puedes preguntarte, ¿Cómo podemos asegurar que los miembros se sientan amados
y atendidos y que las necesidades de cada persona sean atendidas?
§ ¿Qué tipo de servicios podemos ofrecer para nuestros miembros?
§ Y, ¿Cómo podemos agregar valor a aquellas cosas que actualmente ofrecemos a la gente de
nuestra Iglesia?

Si dejas que tu mente sea creativa y pides al Espíritu Santo que te dé nuevas ideas, Él te las
dará. Y entonces encontrarás formas para ayudar a los miembros de tú Iglesia. Yo sé de Iglesias que
proveen todo tipo de servicios para sus miembros, desde clases para los niños, hasta proveer comida
para los enfermos, ropa para los pobres, etc. etc. Hay muchos; en mi propia Iglesia tenemos más de
ciento cincuenta ministerios diferentes con el propósito de cuidar y atender a las necesidades de los
miembros de nuestra Iglesia. Por lo tanto, hazte todas estas preguntas al decidir el plan apropiado para
ayudar a tú gente a que se sienta parte de la familia.

Cinco preguntas de los que pueden llegar a ser miembros


Ahora, necesitas reconocer que cuando la gente viene a tú Iglesia después de convertirse, ellos
tienen sus propias preguntas. Simplemente porque han aceptado a Cristo no quiere decir que
automáticamente van a unirse a la familia de Dios, de tu congregación en particular. Ellos se van a
hacer por lo menos cinco preguntas antes de unirse a tu familia o congregación.

1. ¿Encajo yo aquí? (Aceptación)


La primer pregunta que se hace una persona que está considerando hacerse parte de tú Iglesia.
Cuando llega a tu Iglesia ella está pensando: ¿Debe ser esta mí iglesia? ¿Debo hacer de ésta
congregación mi familia? Es una pregunta de aceptación. ¿Hay aquí un lugar para mí? Y la mejor
forma de hacer que la gente se sienta en casa, en tu Iglesia, es empezando grupos pequeños. Vamos a
hablar bastante sobre éste tema en las próximas sesiones. Necesitas empezar grupos pequeños en
donde la gente sienta que se está atendiendo a sus necesidades y que se puede orar por ellos

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específicamente. No tienes que conocer a todos en una Iglesia para sentir que son tu familia. Pero sí
necesitas conocer a alguien. Necesitas conocer entre 5, 6 ó 10 personas, y sentir que ellos van a ser tu
familia en la Iglesia, y que eres parte de ellos.

2. ¿Hay alguien que quiera conocerme? (Amistad)


La segunda pregunta que ellos se hacen es, ¿Hay alguien que me quiere conocer aquí?
¿Quiere conocerme alguien? Esta es la pregunta de la amistad. La gente no sólo busca una Iglesia
amistosa. Ellos buscan amigos. Ellos quieren conocer a gente que les atienda. Y por lo tanto, hay que
crear oportunidades para que la gente desarrolle amistades dentro de la Iglesia. No sucede por
casualidad. Hay que crear eventos, o actividades donde puedan conocerse los unos a los otros. Aún
puedes dejar que la gente se ponga una etiqueta con su nombre para que se familiaricen entre ellos.

3. ¿Me necesitan? (Valor)


Una tercer pregunta es, ¿soy necesitado? Esta es la pregunta del valor. A la gente le gusta
hacerse parte de una Iglesia cuando saben que pueden contribuir con sus vidas. ¿Me necesitan? Ellos
quieren sentir que están haciendo una diferencia. Por lo tanto, debes mostrarles cuanto los necesita tu
Iglesia, y cuanto valen dentro del ministerio en el Cuerpo de Cristo; que todos somos importantes y
necesarios.

4. ¿Cuál es la ventaja de afiliarse? (Beneficio)


La cuarta pregunta es, ¿cuál es la ventaja de hacerse miembro? de ser parte de la familia de ésta
Iglesia? Esta es la pregunta de beneficio, y debes explicar las razones bíblicas que acabamos de ver
para ser parte de la familia de la Iglesia, y las razones prácticas y personales.

5. ¿Qué se requiere? (expectativas)


Después, por supuesto, la quinta cosa que todos quieren saber si se van a unir a una Iglesia es, ¿qué se
va a requerir de mí si me hago miembro de ésta Iglesia?. Esta en la pregunta de expectativa. ¿Qué van
a requerir de mí? La gente tiene el derecho de saber qué se espera de ellos al unirse a la familia de tu
Iglesia.

IV. ESTABLECE UNA CLASE DE MEMBRESÍA OBLIGATORIA


Ahora, el cuarto principio es el establecimiento de una clase para nuevos miembros, para integrarlos
en el compañerismo de la iglesia. En ésta clase vas a explicar todo sobre tu Iglesia, ayudarles a sentirse
bienvenidos y ayudarles a encontrar un lugar. Muchos estudios han enseñado que la manera en que se
recibe a la gente en la familia de la Iglesia, influencia mucho en su efectividad como Cristianos en los
años por venir. Y la manera en que se unan a tu Iglesia, determinará también la efectividad de su
membresía como parte de la familia. Yo creo que la clase más importante de cualquier Iglesia, es la
clase para gente que está considerando hacerse miembro de la familia de tu iglesia. Una clase
poderosa produce una Iglesia poderosa. Y yo creo que tú como pastor debes de enseñar por lo menos
una parte de ésta clase. Puedes compartirla con otros miembros, pero creo que como pastor debes
enseñar cuando menos una parte, para que ellos puedan oír tu visión, tu corazón y amor por la gente.
Lo que te comprometes a hacer por ellos, lo que esperas de ellos y lo que ellos pueden esperar de ti.
Cuando tienes una clase para nuevos miembros, necesitas explicar cosas como, ¿qué es la Iglesia?
Puedes explicar que la Iglesia es una familia, un rebaño, un compañerismo, y que la Iglesia es el
cuerpo de Cristo. Que hay verdades muy importantes detrás de cada símbolo bíblico. Puedes explicar
los cinco propósitos de la Iglesia: Alabanza, evangelismo, discipulado, ministerio y compañerismo.
Como Dios quiere que tengamos estos propósitos no sólo como propósitos de nuestra Iglesia, sino
también para nuestras vidas. Después, por supuesto, vas a querer explicar los requisitos para
pertenecer a la familia de la Iglesia y sus responsabilidades. Comparte tú visión para la Iglesia, tus
planes para el crecimiento de ella y como planeas alcanzar a la gente de la región, del pueblo, de la

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ciudad. Y después puedes explicar como pueden involucrarse ellos y servir en alguna área ministerial.
Lo que deben hacer ahora que ya son miembros.

Yo doy una clase cada mes en la Iglesia que pastoreó. La enseño un domingo de las 3 de la
tarde hasta aproximadamente las 7:30. Es una clase de cuatro horas y media pero a los que vienen les
servimos comida. Esta clase para nuevos miembros la llamamos "Clase 101", y allí les explicamos
todas las cosas que acabo de mencionar.

IV. DESARROLLA UN PACTO DE MEMBRESÍA


Una quinta cosa que necesitas hacer es, el desarrollar un pacto de membresía. ¿Qué es eso de un pacto
de membresía? Pues un pacto es un acuerdo entre todos los miembros de la Iglesia, con aquello a lo
que se comprometen. Se comprometen a Dios y los unos a los otros. Hay una base bíblica para tener
un pacto de compromiso entre todos los miembros de tu Iglesia. En 2da.de Corintios 8, versículo 5,
Pablo menciona dos diferentes tipos de compromisos. Él dice, "primeramente se dieron a sí mismos al
Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios". Aquí hay que notar los dos tipos de compromiso.
Primero tienes que comprometerte a Cristo, que es él llegar a ser Cristiano; y después comprometerte a
los otros Cristianos, haciéndote parte de la familia de la Iglesia local. Esto es lo que se llama
compañerismo.

En La Iglesia Saddleback, la Iglesia que pastoreo, tenemos cuatro requisitos para membresía.
Primero, tienes que dar tu vida a Jesucristo, como tu Señor y Salvador, y hacer ese compromiso
público. Segundo, tienes que ser bautizado como una expresión del compromiso hacia Jesucristo.
Jesús dio un mandamiento a la Iglesia, "Id, pues, y haced discípulos" y después dijo, "bautizándolos en
el nombre de Padre y del Hijo y del Espíritu Santo", entonces solo estamos haciendo aquello que Jesús
nos mando hacer en la Gran Comisión. La tercer cosa es tomar la clase de membresía, una clase de
cuatro horas y media, y que solo se necesita tomar una vez. Como esta se da cada mes, solo la enseño
12 veces por año. Y el cuarto requisito es firmar el pacto de membresía. Este es el pacto o
compromiso en el cual la gente dice, esto es lo que nos comprometemos a hacer juntos. Permíteme
compartirte el pacto de mi Iglesia, al que todos nuestros miembros se comprometen. Ya hemos tenido
más o menos entre 8 y 9 mil personas que han firmado éste pacto a través de los años.

EL PACTO DE MEMBRESÍA DE SADDLEBACK

Déjame que te lo lea. "Habiendo recibido a Jesús como mi Señor y Salvador, y siendo bautizado y
estando de acuerdo con la declaración de Saddleback, su estrategia y estructura, yo, ahora me siento
dirigido por el Espíritu Santo a unirme a la familia de Saddleback. Al hacer esto, yo me comprometo
ante Dios y los otros miembros a hacer lo siguiente: (ahora, esto es a lo que ellos se comprometen)

1. PROTEGERÉ LA UNIDAD DE MI IGLESIA


Primero, protegeré la unidad de mi Iglesia actuando en amor hacia los otros miembros,
rehusando tomar parte en chismes, y siguiendo a los líderes." ¿Sabes? Los chismes destruyen a más
Iglesias que cualquier otra cosa. Cuando la gente habla a otra gente sobre problemas - los chismes son
cuando tu compartes la información sin ser parte del problema, ni parte de la solución. Y la Biblia le
llama a esto pecado. Es por esto que insistimos que cuando alguien se hace miembro de la familia de
nuestra Iglesia, que prometa no hacer chismes ni hablar mal de otros miembros de la Iglesia. Tienen
que amar a los otros miembros y comprometerse a amarles.

2. COMPARTIRÉ LA RESPONSABILIDAD DE MI IGLESIA


"Número dos, yo me comprometo a compartir la responsabilidad de mi Iglesia orando por su
crecimiento, invitando a otros a ella, y calurosamente dando la bienvenida a aquellos que son nuevos
en nuestra familia". Así, ellos comparten la responsabilidad de la Iglesia.

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3. SERVIRÉ EN EL MINISTERIO DE MI IGLESIA
El tercer compromiso es, "Yo serviré al ministerio de mi Iglesia descubriendo cuáles son mis
dones y talentos, estando equipado para servir a mis pastores, y desarrollando un corazón de siervo".
Así, ellos están haciendo un compromiso de servicio. En Saddleback decimos que todo miembro debe
de estar en servicio. Y no te haces miembro de la Iglesia sin decir, "yo serviré en algún ministerio de
la Iglesia".
4. APOLLARÉ EL TESTIMONIO DE MI IGLESIA
Y cuatro, "Apoyaré el testimonio de mi Iglesia asistiendo fielmente, viviendo una vida santa y
ofrendando regularmente". Este pacto de membresía es algo que los mismos miembros de la
congregación han compilado. Yo quiero animarte a que estudies tú Biblia, que ores y escribas un
pacto de membresía para tú Iglesia. Vas a encontrar que cuando pides a la gente que haga un
compromiso mayor, tendrás mejor respuesta que si no pides nada de ellos. A la gente le gusta ser
desafiada. Les gusta dar sus vidas a algo con significado. Quieren que sus vidas cuenten, y quieren
ser parte de algo que valga la pena. Por lo tanto, si desarrollas un pacto de membresía en tú Iglesia y
haces que la gente lo firme, entonces sabrás exactamente quien es parte de la familia, y quien no.

V. CREA OPORTUNIDADES PARA ENTABLAR RELACIONES


Otra cosa importante que puedes hacer para desarrollar el compañerismo en tu Iglesia es crear
oportunidades para que las amistades crezcan. Como ya he dicho, tú no tienes que conocer a todos en
tu Iglesia para sentir que son parte de tu familia, pero sí, tienes que conocer a alguien. Y yo te animo a
que desarrolles grupos pequeños, que coman juntos - es bíblico. La Biblia dice que ellos comían
juntos, que compartían y se cuidaban unos a otros. Pueden divertirse juntos, jugar y participar en
actividades y eventos donde puedan compartir los unos con los otros, para llegar a conocerse mejor.
La forma más rápida para crear relaciones profundas en la Iglesia es a través de campamentos o
retiros, en donde van juntos a las montañas, al mar, y muchos otros lugares privados donde puedan
estar juntos 24, o 48 horas, y realmente hagan crecer las relaciones entre unos y otros. ¿Porqué hablo
de esto? Porque la Biblia dice, "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los
unos a los otros". Y como Cristianos, si verdaderamente desarrollamos amistades fuertes, actuamos
como familia, nos apoyamos como familia, nos cuidamos unos a otros como familia. Entonces el
mundo se dará cuenta. En mi Iglesia tenemos muchos ministerios que cuidan a los miembros de
nuestra familia. Un hombre vino y dijo, "yo soy carpintero y quiero hacer reparaciones de carpintería
gratis para la familia de nuestra Iglesia. Quiero ayudar a arreglar casas y otras cosas", Tenemos a otra
persona que vino y empezó un ministerio; él dijo, "ayudaremos a arreglar carros. Ayudaremos a
reparar los automóviles de los miembros". Y otro que dijo "cuidaremos de los niños cuando los padres
tengan que salir al mercado o cuando estén en el hospital.". Haciendo esto, nos ayudamos unos a
otros, y esto es un gran testimonio al mundo sobre el amor y compromiso entre los miembros de la
familia de Dios.

VII. ANIMA A CADA MIEMBRO A ENTABLAR RELACIONES


Una séptima cosa que puedes hacer para pasar la gente de sólo asistir, a ser miembros, es empezando
grupos pequeños y que estos funcionen regularmente. Juntándose en casas, o lugares abiertos. Pueden
reunirse en parques, en la montaña, en los negocios u otros lugares. Entre más grupos pequeños
empieces, más se desarrollará la amistad. La Biblia nos dice en Hechos 5:42, "Y todos los días, en el
templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo". Escucha esto, en la Biblia,
ellos se reunían a diario en el templo y en las casas. Dos tipos de reuniones se encuentran en la Iglesia
de la Biblia: Primero, lo que llamamos reuniones de Iglesia. Estas son donde nos reunimos todos
juntos como cuerpo de Cristo. Tú haces esto en tu Iglesia los domingos, donde se reúnen todos los
miembros en compañerismo. Y eso es fantástico. Pero también dice que se reunían a diario de casa en
casa. De casa en casa. Porque en las casas, unos a otros podían cuidarse en una forma más personal.

VIII. HAZ QUE TUS MIEMBROS SE SIENTAN ESPECIALES

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Entonces, la última cosa que quiero compartirte es, que hagas que los miembros de tu Iglesia
se sientan especiales. Ayúdales a sentirse valorados, parte de la familia. Cuando les des la bienvenida
a tu Iglesia, cuando alguien se convierte y es bautizado, si puedes, prepara un pequeño diploma y
dáselos para que se lo lleven. Algo que diga, tú ahora eres miembro de la familia de nuestra Iglesia.
Una cosa que hacemos en nuestra Iglesia es tener a alguien que tome fotos de cada persona que
bautizamos, y tenemos un pequeño diploma que dice, "Tú fuiste bautizado en éste día y aquí está la
foto de tu bautismo, junto con tu pastor". Y se la damos. Después hacemos un banquete o comida en
honor a los nuevos miembros, y les damos la bienvenida sirviéndole s la comida. Y también les
invitamos a que compartan sus testimonios.

Si haces algunas de éstas cosas, encontrarás que la gente va a querer comprometerse con tu
Iglesia, que crecerán como Cristianos y que invitarán a otros a ser parte de la familia de tu Iglesia.

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LA IGLESIA CON PROPÓSITO DVD
PDC Modulo 6

LENGUA ESPAÑOLA

Sesión 6: Desarrollando miembros maduros (Page 43)

Mover a la gente de ser congregacion a ser comprometidos


El Nuevo Testamento pone bien clara la forma en que Dios quiere que todo Cristia no crezca
hacia una madurez espiritual. La Biblia dice en el libro de Efesios, capítulo 4 versículo 14 al 15,
“…para que ya no seamos niños fluctuantes,…sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en
todo, en Aquél que es la cabeza, esto es, Cristo”. La voluntad de Dios para todo Cristiano es, que
crezcamos. Dios quiere que seamos todo lo que Él desea. Él quiere que desarrollemos nuestra
madurez espiritual. Ahora, la pregunta es ¿Cómo?. ¿Cómo ayudamos a los creyentes de nuestra
Iglesia a crecer maduros, sólidos, miembros fuertes en el Señor?. Yo quiero hablarte sobre algunos
malos entendidos y conceptos equivocados que son comunes en el crecimiento espiritual. Después, te
voy a dar algunas sugerencias sobre, cómo puedes ayudar a la gente en su crecimiento espiritual.

I. ERRORES ACERCA DEL CRECIMIENTO ESPIRITUAL La


madurez es automatica
El primer concepto equivocado es, que el crecimiento espiritual es automático en cuanto te conviertes.
Eso simplemente no es verdad. Evidentemente muchas Iglesias creen esto porque no tienen un plan ni
un programa para ayudar a la gente a que crezca y madure. Pero, la verdad es que el crecimiento
espiritual es intencional. No sucede por accidente. Pasa porque tú tomas el tiempo, trabajas y te
esfuerzas, haces la decisión de crecer y desarrollarte. Una persona tiene que querer crecer, tiene que
decidir crecer y tiene que esforzarse para crecer. Ni la madurez, ni el crecimiento son automáticos. La
Biblia dice en Hebreos 5:12, “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis
necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de
Dios…”. La Biblia dice en Filipenses, capítulo 2, “…ocupaos en vuestra salvación con temor y
temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena
voluntad”. Ahora, nótese que en éste versículo dice; “ocupaos en vuestra salvación”. No dice ocupaos
“para” vuestra salvación, porque no tienes que trabajar por ella. Cuando te conviertes, las
implicaciones de la salvación vienen por sí mismas. Pero entonces dice, “Dios es el que en vosotros
produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”. Nótese que tú debes hacer algo, y Dios
también hace algo. En la madurez espiritual, Dios tiene una parte y tú tienes otra. Tú trabajas con los
detalles y Dios pone el poder en tu vida. El hecho es que, llegar a ser un Cristiano con madurez
espiritual es el resultado de los compromisos que hacemos. Y el crecimiento espiritual empieza con el
tipo de compromiso descrito en Romanos 6:13, donde dice, “…presentaos vosotros mismos a Dios
como vivos de entre los muertos”. El crecimiento no es automático. Este viene como resultado de
compromisos.

La madurez es mística y destinada a los pocos


El segundo concepto equivocado es, que el crecimiento espiritual es místico, que es algo que pocas
personas pueden llegar a obtener, que es muy difícil y no muy práctico. Muchos Cristianos creen esto.
Ellos piensan, “Bueno, yo nunca llegaré a ser un Cristiano maduro” porque eso es sólo para los
ancianos gobernantes, pastores, místicos, monjes y mártires - los súper santos. Pero la verdad es que
el crecimiento espiritual es muy práctico. Todo Cristiano puede llegar a la madurez espiritual si él o
ella están dispuestos a desarrollar los hábitos necesarios. La Biblia dice en 1a. de Timoteo, capítulo 4,

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“…serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe…”. De la misma manera que
toma tiempo y esfuerzo mantenerse físicamente sano, también toma tiempo y esfuerzo mantenerse
espiritualmente sano. Y si tu desarrollas ciertos hábitos, te encontrarás creciendo en madurez.

La madurez es instantánea
Un tercer malentendido es, que la madurez espiritual puede ocurrir instantáneamente, si sólo tienes la
clave correcta. Yo he encontrado, a medida que viajo por todo el mundo, que muchos Cristianos están
buscando la llave secreta, la píldora especial, esa experiencia que de pronto va a cambiarles
instantáneamente; entonces ellos serán maduros y nunca más tendrán problemas; nunca más pecarán,
ni serán tentados. Ellos buscan esto en una experiencia, libro, seminario o conferencia. Ellos quieren
algo que los cambie de la noche al día. Pero la verdad es que no sucede así; el crecimiento espiritual es
un proceso y ese proceso toma tiempo. No existe tal cosa como madurez espiritual instantánea. Es un
proceso lento y tomará el resto de tu vida para llegar a la madurez espiritual. Yo he pasado los últimos
25 años estudiando cuales son los elementos que hacen que la gente crezca espiritualmente. Y he
descubierto lo que se requiere y puedo compartirlo contigo; pero no puedo decirte como hacerlo
rápido. Esto toma tiempo.

La madurez se mide por lo que sabes.


El cuarto mal entendido es, que la madurez espiritual se mide por lo que sabes. La verdad, toma
mucho más que sólo conocimiento. Muchas Iglesias piensan que todo lo que tienes que hacer es
conocer la Biblia y serás maduro espiritualmente. Si sabes los libros de la Biblia, si conoces sobre los
diferentes personajes bíb licos, si puedes discutir o debatir versículos de la Biblia y doctrina; si sabes
muchos versículos bíblicos, entonces eres maduro. Pero el hecho es que, la madurez espiritual se
demuestra más a través del comportamiento que por las creencias. La madurez espiritual se demuestra
más a través de los hechos, que por lo que sabes. La Biblia dice que vamos hacia la madurez, que es
un proceso y que estamos creciendo todo el tiempo. Y a medida que vamos creciendo, vamos
teniendo una variedad de experiencias. La vida Cristiana es mucho más que sólo conocimiento. No
son sólo credos, es carácter. No son sólo creencias y doctrina, es comportamiento. La Biblia dice que
debemos ser hacedores de la palabra, no sólo oidores. Santiago nos dice, “Muéstrame tu fe sin las
obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.” Efesios 5:8 dice, “Porque en otro tiempo erais tinieblas,
más ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz”. No lo que sabes, pero lo que haces. Jesús
fue aún más franco. En el libro de Mateo, capítulo 7 versículo 16, Él dice, “Por sus frutos los
conoceréis”. Por lo tanto, toma mucho más que sólo conocimiento de la palabra para ayudarte a
crecer. Toma todo tipo de experiencias. De hecho, la Biblia nos dice que hay peligros en conocerla y
no practic arla. Si yo estudio la Biblia y la meto en mi mente, pero no dejo que lo aprendido se note en
mi vida, carácter, actitud y acciones, va a tener dos peligrosas consecuencias. En primer lugar, el
conocimiento causa orgullo. La Biblia dice, “…el conocimiento envanece, pero el amor edifica”.
Algunos de los Cristianos más inmaduros que conozco son verdaderos almacenes de
conocimiento bíblico. Ellos han memorizado versículos bíblicos, saben las historias, pero son unos
fanáticos que juzgan a todos, son crít icos y no actúan como Cristo en ninguna manera. Toma mucho
más que sólo conocimiento. La Biblia dice que Jesús habló con los Fariseos un día, y dijo, “Ustedes
están errando porque no conocen Las Escrituras ni el poder de Dios”. Ahora, lo extraordinario de lo
dicho es que los Fariseos tenían que memorizar los primeros cinco libros de la Biblia. De que estaba
hablando Jesús cuando dijo, “no conocen Las Escrituras”. Él estaba diciendo, “no la están aplicando
en sus vidas”. Conocimiento sin acciones causa orgullo. El otro peligro es que el conocimiento
incrementa tus responsabilidades. Entre más profundo el conocimiento más fuerte el juicio. De
hecho, la Biblia dice, “Cualquiera que conoce el bien más no lo hace, peca”. De tal manera que si
estoy estudiando la Biblia y no la aplico en mi vida, me estoy colocando en una posición de ser
juzgado más severamente. Ese es un peligro de conocimiento espiritual. Requiere más que
conocimiento - requiere de experiencia.

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La madurez es una cuestion personal y privada.
El quinto mal entendido del crecimiento espiritual es, que este es personal y privado. Que es
algo sólo entre tú y Dios, y nadie más. Bueno, la Biblia no enseña esto. La Biblia enseña que los
Cristianos necesitan relaciones para crecer, uno no puede crecer sano o balanceado por sí mismo.
Necesitas al cuerpo de Cristo. Necesitas a otros creyentes. No existe tal cosa como Cristianos
solitarios o independientes. Desarrollamos relaciones de compañerismo. La Biblia dice en el libro de
Hebreos, capítulo 10, “…considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;
no dejando de congregarnos , como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos…” Nótese que
todas las palabras de esa frase están en plural. No sólo habla del yo. Sino de “nosotros,” y es juntos
que crecemos.
En otras palabras, Dios quiere que crezcamos en familia. El libro de 1ra. de Juan, capítulo 1,
versículo 7 nos dice que una de las pruebas de la madurez espiritual es que tengamos compañerismo
con otros creyentes. Es por esto que no podemos madurar espiritualmente estudiando la Biblia solos.
Tenemos que estar en compañerismo con otros Cristianos. El libro de 1ra. de Juan capítulo 4,
versículo 20 dice, “…Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a
quien no ha visto?”. Jesús enseñó que si estoy en enemistad con otro Cristiano, mi adoración no vale
nada. Él dice, tienes que ir a reconciliarte con tu hermano antes de venir y adorar. Por lo tanto, el
crecimiento espiritual no es sólo personal. Está involucrando a los otros creyentes de la familia de
Dios.

Se llega a la madurez solo atraves del estudio de la Biblia


Y un sexto mal entendido es, que lo único que necesitas para crecer espiritualmente es un estudio
bíblico. Y una vez más, es parecido a lo que ya habíamos visto. Pero toma mucho más que esto.
Toma todos los propósitos de Dios en tu vida para crecer. Y así como hay cinco propósitos para la
Iglesia para adorar, discipular, ministrar, evangelizar y compañerismo, si tu vas a crecer como
Cristiano, también necesitas más que un estudio bíblico. Necesitas experiencias donde estás adorando.
Necesitas experiencias donde te congregas con otros creyentes. Necesitas experiencias donde estás
estudiando la Biblia, y también necesitas experiencias donde puedas practicar aquello que has
aprendido, ministrando, practicando lo aprendido, compartiendo tu fe y evangelizando a los no
creyentes. Honestamente, la última cosa que algunos Cristianos necesitan es otro estudio bíblico. Lo
que necesitan es aplicar aquello que ya saben.

Déjame resumir, si verdaderamente quieres crecer y madurar espiritualmente, necesitas


entender que el crecimiento espiritual empieza con un compromiso; es un proceso gradual; no sucede
de un día para otro, sino que involucra el desarrollo de hábitos. Este es medido por los cinco diferentes
propósitos del crecimiento, y estimulado por las relaciones que encuentras en la Iglesia. Ahora,
basado en éstas enseñanzas, quiero compartir contigo cómo ayudar a la gente a desarrollarse hacia la
madurez espiritual. Y quiero compartirte tres principios.

II. ENTENDIENDO LA NATURALEZA DEL COMPROMISO


A. Nos hacemos lo que nos comprometemos a ser
Primero, si tú quieres ayudar a la gente a madurar espiritualmente, tienes que
ayudarles a hacer un compromiso espiritual, porque todo crecimiento empieza con un
compromiso. Nada pasa hasta que alguien decide crecer, porque el crecimiento es
intencional. Ahora, ayudar a la gente a hacer un compromiso espiritual, puede ser una de las
cosas más importantes que hagas como líder Cristiano, porque todos llegamos a ser aquello a
lo que nos comprometemos. Aún sin conocerte, si tu me dices donde están tus compromisos
ahora, yo te puedo decir lo que vas a ser en 15 o 20 años. No tengo que ser profeta para hacer

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esto. Sólo con ver las cosas con las que has hecho compromisos, puedo saber en que se te va
el tiempo, como gastas tu dinero, en que gastas tus energías y te puedo decir en donde estarás
de aquí a veinte años. Llegamos a ser aquello a lo que nos comprometemos. Por ésta razón
es muy importante el escoger tus compromisos muy cuidadosamente, porque estos
determinarán tu destino. No sólo tú felicidad aquí en la tierra, sino también en la eternidad.

B. Cada Iglesia es conocida por sus compromisos.


De la misma manera en que los compromisos espirituales determinan quienes somos, la
Iglesia también es conocida por sus compromisos. Los compromisos de cada Iglesia determinarán lo
que ésta será. Es por esto que yo te animo a que hagas de tu Iglesia una que se maneja con propósito,
en donde los compromisos son los cinco propósitos de la Iglesia del Nuevo Testamento.

C. Tú tienes que pedir a la gente que se comprometa o ¡no lo vas a


lograr compromiso !
¿Cuál es la mejor forma de pedir a la gente que haga un compromiso cuando tratas con ellos?
Déjame darte algunas sugerencias. Primero, pregunta con seguridad. La Biblia dice, de acuerdo a tu
fe te será hecho, y cuando le pidas a alguien que haga el compromiso espiritual de buscar más
profundamente al Señor, pídelo con seguridad, esperando que ellos harán la decisión correcta.

• Se específico
Pide claramente. Dile a la gente exactamente lo que esperas o quieres que hagan. Descríbeles
el compromiso.
• Muestra los beneficios
Y después, explícales los beneficios de hacer ese compromiso espiritual. Cuando haces estas
cosas, encontrarás que es mucho más fácil ayudar a la gente a crecer en sus compromisos con el Señor.

Cuanto más grande es el compromiso que pides mayor es la respuesta.


Una de las cosas que he descubierto es que entre más grande es el compromiso que pidas, más
grande es la respuesta. A veces los pastores o líderes tienen miedo de que se les vaya la gente si les
piden que hagan un compromiso. Pero a la gente no le molesta. De hecho, ellos responden a un gran
compromiso si hay un gran propósito detrás de él. En Saddleback decimos, “un gran compromiso al
Gran Mandamiento y a la Gran Comisión, harán crecer una gran Iglesia y un gran Cristiano. La gente
responde a una visión cuando son desafiados a hacer un compromiso. Si quieres un ejemplo de esto,
simplemente lee la Biblia. ¿Desafió Jesús a la gente para que hicieran grandes compromisos? ¡Todo
el tiempo! Él decía cosas como, “quiero que dejes todo lo que tienes y me sigas”. Eso es un
compromiso bastante grande. “Quiero que dejes todo, tomes tu cruz y me sigas.” Esto también es un
compromiso muy grande. “Quiero que me ames tanto, que tu amor por todos los demás parezca
odio”, “tengo que ser primero”, “tienes que buscar primero el reino de Dios”. Esos son grandes
compromisos. Y entre más grande el compromiso que demandes de la gente, más grande será la
respuesta que recibirás.

Si tu iglesia no pide compromiso, otros lo pedirán.


También quiero decirte que si tu Iglesia no pide de la gente un compromiso, otra gente lo hará.
Tu te vas a comprometer a algo así como todos los demás. Y si tú no te comprometes a crecer en tu
vida espiritual, en la Palabra de Dios y en la iglesia, entonces vas a dedicar éste tiempo a otra cosa. Y
el problema que tenemos hoy es que muchos han dado una lealtad de primera clase, a causas de
segunda; y esas causas los han traicionado.

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La gente quiere comprometerse con algo que les dé significando
La gente quiere comprometerse con algo que les dé significado. Ellos quieren comprometerse
con una gran causa. Dios nos diseño de esa manera. Y así es como lo vas a hacer: Construye grandes
compromisos desafiando a la gente a que lo hagan con pequeños compromisos, tomando pasos de
crecimiento espiritual.
Construye por compromiso, en vez de acia el compromiso.
Haz de grandes compromisos muchos pequeños pasos. Así la gente puede avanzar paso por paso
y tú les ayudas a crecer gradualmente en su compromiso. Hasta que les enseñes a crecer en su
compromiso, no los podrás ver crecer mucho espiritualmente; porque compromiso es el principio del
crecimiento espiritual.

III. AYUDA A LA GENTE A DESARROLLAR HÁBITOS/DISCIPLINAS


ESPIRITUALES

La segunda cosa que necesitas para su crecimiento, es ayudarlos a desarrollar hábitos de


crecimiento espiritual. Lo más práctico para que la gente avance hacia la madurez, es ayudándoles
a desarrollar hábitos que son esenciales para la vida Cristiana; porque ser un discípulo involucra
hábitos y disciplina. Pero el propósito de éstos hábitos es para que los gocemos, no sólo para que
los soportemos. ¿Porqué son tan importantes los hábitos? Porqué son la esencia del carácter.
Carácter, que es lo que Dios quiere que desarrollemos, carácter como el de Cristo, que viene a
medida que se desarrollan buenos hábitos. Por ejemplo, yo no puedo decir que soy honrado, que
la honradez es una de las cualidades de mi carácter, a menos que sea uno de mis hábitos todo el
tiempo. Si soy honrado de vez en cuando, entonces no tengo integridad ni honradez. Si yo digo,
bueno, soy fiel de vez en cuando, eso no es fidelidad. Fidelidad es cuando tengo el hábito de ser
fiel. Dios quiere que desarrolle el hábito del amor, de la fidelidad y del gozo. Dios quiere que
desarrolle el hábito de lealtad, de ser sensible a las necesidades de otras personas. Por lo tanto,
cuando ayudas a la gente a desarrollar hábitos sólidos y buenos, estás ayudándoles a crecer y
madurar espiritualmente.

Tú pudieras preguntar, ¿Y cuáles son los hábitos más importantes?. ¿Hay hábitos que son
absolutamente necesarios?. Yo creo que sí. Yo pienso que hay tres hábitos que son esenciales para la
vida Cristiana. Y creo que si entrenas a tu gente como desarrollar estos hábitos, ellos crecerán en
madurez espiritual ya sea que se queden en tu Iglesia, o que se cambien a otra, en otra comunidad, u
otra ciudad. Las áreas más importantes de tu vida son tu tiempo, tu dinero y tus relaciones. Dime
como usas tu tiempo. Dime como gastas tu dinero, y como empleas tus relaciones. Y yo te digo lo
que es importante para tí. Porque no importa lo que digas que es importante para tí, la forma en que
usas estos recursos que Dios te ha dado, enseña lo que es más importante en tu vida.

Un tiempo DIARIO con Dios– Marcos 1:35


Por lo tanto, creemos que hay tres hábitos esenciales para el crecimiento. Tiempo diariamente
con Dios, es el primer hábito. Diezmos u ofrenda para Dios semanalmente, es el segundo. Y un
pequeño grupo o equipo comprometido con Dios, es el tercer hábito. Déjame explicarte éstos hábitos.
Primero, necesitas pasar tiempo en la palabra de Dios diariamente, leerla y después orar. Lee la
palabra de Dios y deja que Él responda, ora y habla con Él. Haciendo estas cosas, desarrollarás una
relación con Él. Dios quiere que tengas comunión con Su Hijo Jesucristo. Tú fuiste hecho por Dios y
para Dios, y hasta que entiendas esto, la vida no va a tener mucho sentido. Tú fuiste hecho para tener
comunión con Dios. Es por esto que Dios te dio un espíritu. Esto es lo que te hace diferente a todos
los animales. Nunca verás a una vaca orando. Ni a un perro dando gracias antes de comer. Pero los

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humanos tenemos la habilidad de comunicarnos con Dios, porque Dios nos dio un espíritu. Fuimos
hechos a la imagen de Dios. Y fuimos hechos para tener compañerismo o comunión con Dios. Si no
paso tiempo conociendo a Dios a través de Su Palabra y en oración, me estoy perdiendo de aquella
cosa para la cual fui creado. También me estoy perdiendo del propósito por el cual Jesús murió. Jesús
murió en la cruz para que nuestra comunión con Dios fuera restaurada. Mi pecado rompió esta
comunión, rompió el puente entre Dios y yo, y una pared fue construida en su lugar. Es por esto que
Jesucristo vino al mundo, murió en la cruz e hizo posible el puente para que yo pueda tener comunión
con Dios. Por lo tanto, tenemos que tomar muy seriamente nuestro tiempo diario con Dios para
desarrollar una relación. No puedes desarrollar una amistad o relación con alguien, si no pasas tiempo
con ellos. Tienes, que pasar un tiempo a diario con Dios.

Un diezmo SEMANAL a Dios – 1 Cor. 16:2


El segundo hábito que necesitas desarrollar es la ofrenda o diezmo semanal a Dios. La Biblia
nos dice en 1ra. de Corintios capítulo 16, versículo 2, que en el primer día de la semana, tenemos que
traer nuestra ofrenda a Dios. ¿Porqué es esto? Bueno, ¿cuál es el primer día de la semana? El
domingo, día de adoración. Y dar, es un acto de adoración. Pero cuando yo regreso la primer parte de
mí dinero el primer día de cada semana a Dios, y desarrollo el hábito de hacer esto, le estoy diciendo a
Dios, “Dios, Tú eres el número uno en mí vida. Jesucristo, estoy buscando primero Tú reino y te lo
estoy demostrando con mí tiempo y dinero. Te estoy dando el primer día de cada semana, el
Domingo, en adoración, y también te estoy regresando la primer parte de mi dinero, el diezmo”.

A. Un equipo COMPROMETIDO para Dios


El tercer hábito que ayuda a los Cristianos a crecer son los grupos pequeños, tener un equipo
comprometido con Dios. Como ya hemos dic ho en una previa sesión, necesitas compañerismo para
crecer en madurez. Ayudando a la gente a desarrollar estos hábitos, te ayudará a guiarlos hacia la
madurez.

LAS CINCO BASES DEL CRECIMIENTO


Una tercer sugerencia que te puedo dar para guiar a la gente hacia su crecimiento espiritual, es
usando los cinco ladrillos del crecimiento. Los cinco ladrillos del crecimiento. ¿Cuáles son? Déjame
explicarte. Si construyeras una pared, pondrías una piedra arriba de la otra o un ladrillo arriba del otro.
A medida que aumenta la construcción la pared crecerá cada vez más alta. En la vida cristiana hay
cinco ladrillos que nos ayudarán a crecer y madurar espiritualmente.
1. CONOCIMIENTO: conocer el contenido de la palabra de Dios.
El primer ladrillo, es el conocimiento. Conocimiento de la Palabra de Dios. Esto es, conocer
el contenido del libro, estudiando los personajes, las historias, los principios, verdades y doctrinas
bíblicas. Esto es el fundamento de todo el crecimiento espiritual. La Biblia nos dic e en Oseas 4:6,
“Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento”. Nunca serás un Cristiano fuerte si no tienes
conocimiento. Tienes que tener conocimiento de la Palabra de Dios.

2. PERSPECTIVA: Ver las cosas desde el punto de vista de Dios.


Pero esto no es todo. Tienes que crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios. El segundo
ladrillo es lo que yo llamo perspectiva. ¿Qué es perspectiva? Perspectiva es ver la vida desde el punto
de vista de Dios. Perspectiva es entender por que hace Dios lo que hace; no sólo lo que hace, pero por
que lo hace. Saber lo que Él a hecho en la Biblia. Perspectiva es conocer él por qué lo hizo. El Salmo
103, versículo 7 dice, “A Moisés dio a conocer Sus caminos, y a los hijos de Israel Sus obras”. Los
Israelitas tenían el conocimiento de lo que Dios había hecho. Ellos le habían visto abrir el Mar Rojo y
le habían visto hacer el milagro del Río Jordán. Pero Moisés sabía por que lo había hecho, y eso es la

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perspectiva. Perspectiva nos provoca amar a Dios mucho más. Perspectiva nos causa resistir la
tentación. Perspectiva nos ayuda a manejar nuestros problemas y nos guarda del error. Estas son
cosas que entendemos cuando comprendemos porqué Dios hace lo que hace. ¿Porqué permite Dios
que haya problemas en el mundo?. ¿Porqué permite que el diablo nos tiente?. ¿Porqué permite que
cosas malas pasen a gente buena?. ¿Porqué permitió que Jesucristo muriera en la cruz por nuestros
pecados?. Cuando comprendemos las preguntas del porqué de la vida, entonces estamos entendiendo
lo que es perspectiva.

3. CONVICCIÓN: Llegar a convencernos acerca de lo que hemos


de hacer
El tercer nivel o ladrillo, es convicción. Convicciones son los valores, compromisos y
motivación que nos causan hacer lo correcto. Si tengo una opinión sobre algo, estoy dispuesto a
discutir por ella; pero, si tengo una convicción, estoy dispuesto a morir por élla. Y convicción viene
cuando tienes perspectiva. Primero, recibes conocimiento de la palabra de Dios. Segundo, a medida
que estudias la Palabra, entiendes porqué hace Dios lo que hace. Aprendes el porqué de la perspectiva
para la vida. Cuando sabes porqué Dios actúa de la manera que lo hace, entonces empiezas a
desarrollar convicciones. Convicciones son las que te hacen ser un Cristiano firme. Si tú no tienes
una firme convicción por algo, sin duda caerás ante cualquier argumento. Al estudiar la historia de
diversas partes del mundo, he descubierto que la gente que a hecho mayor impacto en el mundo, no ha
sido la gente más inteligente, más rica o educada. La gente que más impacto a hecho en el mundo, ha
sido aquélla que ha tenido las convicciones más profundas. Ese es el poder de la convicción. Hace
algunos años. , Lenin. , el líder comunista, dijo, “denme cien hombres de convicción y yo cambiaré al
mundo”. Y la verdad es que casi lo logró. Hubo un momento donde más de las dos terceras partes del
mundo, estaban ya bajo la influencia de la filosofía comunista. Y todo a razón de cien hombres de
convicción. Pero, el mejor ejemplo de convicción es Jesucristo. Estudia la Biblia e investiga cuántas
veces dijo Jesús, “Tengo que hacer esto”. Él tenía convicción. “Tengo que hacer esto”.

4. HABILIDADES: Aprender los cómo de la vida y el ministerio


cristianos
Una vez crecido en el conocimiento de la Palabra, en la perspectiva del porqué Dios hace lo
que hace, y haber edificado mis convicciones; ahora tengo la convicción que la Biblia es la Palabra de
Dios, que Dios nunca me dejará, ni me abandonará, y que la Iglesia es la familia de Dios. Ahora
colocas el cuarto ladrillo, que son las habilidades. Habilidad es el “cómo” de la vida Cristiana y
necesitamos enseñar a nuestra gente el cómo compartir su fe, cómo resistir la tentación, cómo orar y
recibir respuesta; también cómo estudiar la Biblia, cómo resolver conflictos. Dios quiere que seamos
hábiles en Su palabra. La Biblia dice en Timoteo, “Procura con diligencia presentarte a Dios
aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de
verdad”. En una de las primeras sesiones hablamos sobre tener... un hacha filosa. Y la Biblia dice en
Eclesiastés 10:10, que si tienes un hacha afilada toma menos esfuerzo y energía para cortar la leña, así
que, la habilidad es lo que trae éxito. Es por esto que enseñamos a nuestra gente los “cómos” de la
vida Cristiana.

5. CARÁCTER: Llegar a ser como Cristo en actitudes y acciones .


Y finalmente, tenemos el carácter. El carácter es el último de los ladrillos. Cuando conoces la
Palabra de Dios, sabes como Dios actúa y porqué hace lo que hace. Desarrollas convicciones sobre la
vida, sobre Dios, el diablo, el pecado y la justicia, desarrollas habilidades en los “cómo” de la vida
Cristiana, entonces desarrollas el carácter. Y ésta es la meta más alta de la vida Cristiana, llegar a ser
como Cristo en actitudes... y acciones. Llegar a ser como Cristo en nuestro carácter. Llegar a ser
hacedores de la palabra, aprendiendo a pensar, hablar, compartir, servir y actuar como Cristo.

Si logras elevar el nivel de compromiso de la gente en tú Iglesia, si les ayudas a desarrollar hábitos
espirituales y construyes sobre los cinco ladrillos del crecimiento. Desarrollaras creyentes espiritualmente

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maduros, que crecerán en carácter encaminados a ser como Cristo y que traerán gloria a Dios. Dios te
bendiga.

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LENGUA ESPAÑOLA

Sesión 7: Capacitando a tu núcleo para el ministerio


Cómo convertir a cada miembro en un ministro

Yo creo que la mayor necesidad en nuestras iglesias el día de hoy, es equipar a cada miembro para que
sea un ministro. Creo que si hiciéramos eso encontraríamos a nuestras iglesias explotando en salud y
crecimiento. Pero la triste realidad es que en muchas iglesias, muchos cristianos no hacen
absolutamente nada más que ir al servicio y regresar a sus hogares. ¿Cómo puedes convertir a los
miembros en ministros? ¿Cómo puedes convertir a una audiencia en el ejército de Dios? Pues, en
primer lugar tienes que enseñarle a la gente las verdades que enseñan que cada miembro debe ser un
ministro.

I. ENSEÑA LAS BASES BÍBLICAS DEL MINISTERIO LAICO.


La Biblia nos dice en Romanos, Capítulo 12, que cada Cristiano debe ser un ministro. Cada cristiano
debe tener un lugar de servicio. Eso no quiere decir que cada cristiano debe ser pastor, pero sí quiere
decir que Dios a causado el que cada uno de nosotros tenga un lugar de servicio en el cuerpo de Cristo.
Ser un cristiano significa ser un siervo. Jesús dijo, “Yo vine para servir y dar mi vida como sacrificio
por muchos”. Si vamos a ser como Jesucristo, tenemos que aprender a dar y servir como Jesús lo hizo.
En el ejército de Dios, no hay voluntarios. No es opcional estar al servicio de Cristo. Si tú eres
cristiano, Dios espera que tú ministres a otros en le nombre de Jesús. La Biblia también nos enseña
que cada ministerio es importante. A veces pensamos que la gente que enseña en la Iglesia es la más
importante. Pero eso no es verdad. El hecho es que, el cuerpo de Cristo, necesita cada parte. La
mano no puede decirle al pié. No te necesito”. La oreja no puede decirle al ojo, “yo no te necesito”.
Dependemos los unos de los otros, y nos necesitamos para cumplir con la tarea que Dios ha dado a la
Iglesia.

Hay cinco factores que Dios usa al formarnos para un ministerio efectivo
Ahora, ¿cómo sé cuál es mi ministerio? Bueno, tenemos que enseñar a la gente que Dios les
ha moldeado de una manera muy única para el ministerio. Hay cinco factores que Dios usa
para moldearnos, para hacernos o crearnos para llevar a cabo un ministerio efectivo. Déjenme
explicarles estos cinco factores.

1. Dones espirituales (1 Cor. 12; Rom. 8; Efe. 4)


La primera cosa que Dios usa para moldearte, son los dones espirituales que te ha dado. En el
momento que te conviertes en cristiano, se te dan dones espirituales. Estos son mencionados
en los libros de Romanos, Efesios y 1ª Corintios. La Biblia nos dice que a algunos les fue
dado el don de enseñanza, y a algunos el don de sabiduría, a otros les fue dado el don de
ayudar y animar, etc., etc. Por lo tanto, nosotros queremos ayudar a la gente a descubrir sus
dones espirituales, porque si tú tienes el don de enseñar, entonces debes ser maestro dentro del
cuerpo de Cristo. Si tú tienes el don de liderazgo, deberías ser líder dentro del cuerpo de
Cristo.

2. Corazón (pasión) (Mat. 12:34; Prov. 4:23; S. 37:4)

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Pero los dones no son todo lo que se te da. La Biblia también dice que Dios te da un palpitar único en
tú corazón. Es una pasión, algo que te encanta hacer. ¿Has notado que hay cosas que simplemente te
encanta hacer? ¿Y también hay algunas cosas que no te importan? ¿Hay algunas cosas que te causan
entusiasmo o que te emocionan y cosas en las cuales no tienes ningún interés? ¿De dónde crees que
estas vienen? Ese deseo interno, viene de Dios. Y Dios nos da a cada uno, palpitares diferentes, tanto
emocionales como físicos. ¿Sabias tú que cada cristiano tiene un palpitar diferente, con un patrón
diferente? Así como tienes huellas digitales diferentes en los dedos de las manos y pies, también
tienes un palpitar diferente. Dios también da palpitares emocionales. Y es por eso que a ti, te gustan
cosas que a otros no les gustan y a otra gente, le gustan cosas que a ti no. Dios nos da a todos
diferentes intereses y gustos para que todo lo que se tiene que hacer en el mundo, se haga.

Digamos por ejemplo, que yo tengo el don de enseñanza. Pero, lo que yo tengo en mi corazón va a
influenciar a ese don. Tengo el don de enseñanza, pero tengo un corazón por los niños, o tengo un
corazón por los pobres, o tengo una pasión, un corazón para trabajar con los adolescentes. Esto va a
hacer una diferencia en como uso mi don espiritual. Por lo tanto, Dios te a dado dones, pero también te
ha dado un palpitar emocional. Lo que te encanta hacer.

3. Habilidades naturales (Ex. 31:3; 1 Cor. 12:5)


La tercer cosa que se busca para descubrir tú ministerio, son tus habilidades. Dios nos a dado a cada
uno habilidades naturales. Algunas personas son buenas con los animales. Algunas con cosas
mecánicas, como reparación de maquinas ó autos. Algunas personas son muy buenas para manejar
palabras, ellos pueden pensar, hablar ó escribir muy bien. Algunos son buenos para trabajar con gente.
Algunos son buenos para trabajar con teorías abstractas y algunas personas son mejores trabajando día
a día con ideas concretas. ¿Por qué sucede esto? Porque Dios nos ha hecho diferentes por una razón.
Él nos ha dado diferentes habilidades. Algunos son buenos con números, y son buenos sumando y
restando, y otros de nosotros no somos muy buenos con números. Tus habilidades no te son dadas
simplemente para que las uses en ti mismo. Dios te dio habilidades, dones espirituales, y los deseos de
tu corazón con un propósito. Y ese propósito es que le sirvas a Él... que le sirvas, en el ministerio.

4. Personalidad (1 Cor. 2:11)


Una cuarta cosa que determina tú ministerio en la vida, es tú personalidad. Y Dios, una vez más, da
diferentes personalidades. Algunas personas tienen personalidades muy extrovertidas y estos se
emocionan, son exuberantes y aman hablar con gente y estar con grandes grupos de gente, y les
encanta ser el centro de atención. Otra gente tiene una personalidad tímida é introvertida. Ellos
prefieren hablar con una persona y no con un grupo. A algunas personas les gusta hacer lo mismo vez
tras vez. Les gusta la rutina. Hacer lo mismo y de la misma manera todos los días. A otros les gusta
variedad, y les gusta hacer algo diferente todos los días. Esto no significa que este bien o este mal. Es
solo la forma que Dios te hizo y tú personalidad es en gran parte lo que te hace a ti ser tú. Y es una de
las cosas que necesitas buscar cuando estas descubriendo lo que Dios quiere que hagas en la Iglesia.
¿Cuál debe ser mi lugar en el cuerpo de Cristo? Hay que buscar los dones espirituales, los deseos, las
cosas que te encanta hacer, las habilidades naturales y tener en cuenta tu personalidad.

5. Experiencias (Rom. 8:28; 2 Cor. 1)


Y la última cosa que se busca, son las experiencias que se han tenido. Dios nunca desaprovecha una
experiencia. Hay cuatro tipos de experiencias que te ayudarán a determinar cual debe ser tú ministerio
en la Iglesia.
Cuatro tipos de experiencias que te preparan para el ministerio

Educacionales

Dios ve tú experiencia educacional. No me refiero solamente al hecho de ir a la escuela. Sino también


a las cosas que te ha enseñado la vida – las cosas que has aprendido de tus padres, las que has

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aprendido de parientes, tías, tíos, hermanos y hermanas. Las cosas que has aprendido de amigos. Esas
son experiencias educacionales.

Vocacionales
Dios también usa experiencias vocacionales, trabajos que has tenido, habilidades que has aprendido en
diferentes trabajos que has desarrollado a través de tu vida.

Espirituales
Entonces, Dios usa experiencias espirituales que te han formado y te hacen el tipo de persona que Él
quiere que seas y que te harán efectivo en el ministerio. Experiencias espirituales como tiempos de
consagración al Señor, o tal vez en servicios, campamentos, retiros o conferencias. Tal vez un libro
que has leído o cassette que has oído o un seminario o consejería que algún Cristiano te a dado.
Experiencias espirituales que fueron como un punto decisivo en tú vida.

El dolor
Pero la experiencia más importante que Dios usa para formarnos, es la del dolor. ¿Sabías que la Biblia
dice en 2ª de Corintios, capítulo 1, que Dios nos lleva intencionalmente a través de ciertos problemas,
tribulaciones y dificultades en nuestra vida y nos lleva a través de estas experiencias, y nos conforta en
nuestra pena y dolor, para que a su vez confortemos a otros con la misma ternura que él nos ha
brindado? Dios nunca desperdicia un dolor. Y una de las formas para aprender cuál es tú ministerio
en la Iglesia y el mundo es buscar las experiencias dolorosas que has pasado en tú vida. Por ejemplo.
¿Quién mejor para aconsejar a un padre que esta sufriendo la pérdida de un hijo, que un padre que
perdió a uno de sus hijos en otro tiempo? ¿Quién mejor para ayudar a alguien con una enfermedad
como el cáncer, que alguien que tiene o ha tenido cáncer en su propia vida? ¿Quién puede ayudar a
alguien a recuperarse de un problema de adicción como drogadicción o alcoholismo, mejor que
alguien que ha tratado con drogadicción o alcoholismo? ¿Y quien puede ayudar a alguien a quien se le
ha muerto su esposo o esposa, o está pasando por un divorcio, que alguien que ha pasado por la misma
experiencia? Lo que estoy diciendo es esto – cuando tú ves tu vida, necesitas ir al pasado y examinar
todas las experiencias dolorosas que has pasado, porque muchas veces es la experiencia que más te ha
dolido, la que Dios quiere usar para ayudar o sanar a otra persona.

Cuando estás enseñando a la gente sobre el ministerio de cada creyente, tienes que enseñarle este
concepto importante, que Dios le ha creado de una forma única y lo ha diseñado, usando sus dones,
personalidad, habilidades, pasión y experiencias para hacer que ésta persona sea exactamente lo que
Dios quiere que sea para que desempeñe un papel específico... en la Iglesia.

ESTABLECE UNA CLASE MENSUAL QUE ENSEÑE CÓMO


DESCUBRIR TU FORMA PERSONAL PARA EL MINISTERIO
1. Provee una clase mensual sobre el ministerio
Ahora, ¿cómo le enseñamos esto a la gente? Bueno, mi segunda sugerencia es que coordines una
clase mensual que enseñe cómo descubrir tu don espiritual, lo que te encanta hacer, y éstas cosas de
las que hemos estado hablando. Como Dios te formó para el ministerio. Debes dar esta clase
regularmente, para que de manera que vaya llegando gente nueva a tu iglesia, puedan descubrir las
verdades que les ayudarán a encontrar su ministerio particular. En la Iglesia Saddleback, que es la que
Pastoreo, damos esta clase todos los meses, y la gente aprende esta verdad bíblica, que todo cristiano
debe tener un ministerio, y que ese ministerio esta basado en la forma única en que Dios le creó.

1. Entrevista a cada miembro para determinar su función en la Iglesia


Y después de esta clase, uno de los pastores o líderes, se sienta con cada una de las personas que
tomaron la clase, y hablan sobre lo que han aprendido en sus propias vidas y el papel que ellos creen
que pueden desarrollar en la iglesia.

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• Ayuda a la gente a desarrollar ministerios basados en su forma

Nosotros les ayudamos a desarrollar ministerios basados a su forma. ¿Sabes? Una vez vino una
mujer, y me dijo, “Pastor Rick, creo que necesitamos un ministerio de oración”. Yo le dije, “¿tú crees
que tienes corazón para esto?” Ella respondió, “sí, creo que deberíamos estar orando”. Yo le dije,
“bueno, tú harás este ministerio”. Y ella me dijo, “¿yo?” Y yo dije, “sí, porque no?” y ella dijo,
“bueno, es que yo sólo tuve la idea”. Le respondí, “el hecho que se te ocurrió la idea, quiere decir que
tal vez Dios esta trabajando en tu corazón, y eres la persona que debería emprender este ministerio”.
Es de esta manera que empezó nuestro ministerio de oración.

En otra ocasión llego una mujer que me dijo, “Pastor Rick, necesitamos empezar un grupo de apoyo
para gente que esta muriendo de cáncer”. Y le respondí, “que buena idea. ¿Porqué no lo empiezas?”
Ella dijo, “pues yo no soy buena líder”. Yo dije, “nunca sabes, ¿porqué no anunciamos en la Iglesia
que estamos empezando un nuevo ministerio para gente que tiene cáncer, y tú ayudas a organizarlo, y
veamos que pasa?” Y es como este ministerio fue organizado.

Hubo un hombre que vino un día y me dijo, “¿Sabe Pastor Rick? Yo no canto ni enseño la Biblia y no
soy un hombre muy educado, pero, soy bueno con mis manos. Y sé como construir cosas.” Continuó,
“yo quiero empezar un ministerio de reparación con el cual podamos ayudar a gente a reparar sus
hogares y cosas en sus casas gratuitamente, solo como parte del ministerio de esta Iglesia”. Así es
como empezó este ministerio, y el día de hoy hay muchos otros hombres que son parte de este
ministerio.

Hace algún tiempo, vino un hombre y me dijo, “queremos empezar un ministerio de reparación
automotriz. Soy mecánico, y sé como arreglar autos”. Así comenzó este ministerio.

El día de hoy en mí iglesia, hay más de ciento cincuenta ministerios diferentes que fueron empezados
individualmente por miembros de la Iglesia. Esto nos lleva al próximo punto que quiero que veamos.
Este es que debemos dejar que la gente sea creativa. Dejemos que la gente emprenda ministerios
cuando se les ocurra una idea. No hay que decirles, “oh, no podemos empezar eso porque no fue a mí
a quien se le ocurrió. Yo soy el pastor”. Dejemos que se le ocurran ideas a la gente, y la gente será
tan creativa como la dejes ser.

Tenemos, como dije, mas de ciento cincuenta ministerios en nuestra iglesia desde que dejamos que la
gente tome la clase, descubra cual es su forma espiritual para el ministerio, y les permitimos que
empiecen ministerios por sí mismos. Otra cosa importante que hay que hacer es dejar que la gente
cambie de ministerios o renuncien y empiecen otro, sin sentirse mal, con remordimiento ó tristeza. A
veces, en muchas iglesias, pedimos a la gente que sirva, tal vez con niños o sirviendo comida. Y
después de un tiempo, ellos se sienten cansados de hacerlo, quieren probar algo nuevo, tal vez sienten
que quieren hacer algo diferente donde puedan usar todos sus talentos o dones. O a veces sólo
necesitan un poco de tiempo para descansar. Pero el punto es que debes dejar que la gente
experimente. Déjalos que intenten ministerios, y si no se sienten a gusto allí, déjales que intenten otro,
hasta que al fin, encuentren el lugar donde caben mejor.

Ahora, déjame decirte, pastor, por que es una buena práctica. Si tú fuerzas a la gente a que tome
ministerios, posiciones o trabajos en tu iglesia para los cuales no tienen dones espirituales o han sido
moldeados para llevar a cabo; entonces tienes que motivarles contínuamente, presionarles, empujarles
y animarles para mantenerlos trabajando, porque en realidad no estan haciendo lo que quieren hacer.
Por otra parte, si construyes tu iglesia ayudando a todos a descubrir cómo fueron diseñados por Dios,
cómo Él les formó para el ministerio, pasas tiempo ayudándoles a encontrar aquello que aman hacer,
descubrir sus dones y talentos, y creas un lugar para ellos. Una vez que ellos empiezan a trabajar en
esa área, no necesitas motivarles más. Porque ellos son motivados simplemente por el gozo del servir.

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Ellos están motivados porque están siendo aquello para lo cual fueron creados. Dios nos hizo a cada
uno con un propósito específico en el mundo. Y cuando descubrimos nuestro papel, propósito,
ministerio y misión en el mundo, nos sentimos bien. Yo recuerdo que cuando descubrí que Dios me
había dado el don de enseñar, y empecé a enseñar, la gente decía, “¿Sabes Rick? Dios te bendice
cuando enseñas”. Después empecé a sentirme bien conmigo mismo, y me di cuenta que, ésta fue la
razón por la cuál fui puesto en el mundo. Esto me dio significado, me dio sentido.

Deja que la gente sea creativa.


Mucha gente hoy anda sin sentido o propósito en la vida, porque no han encontrado aquello para lo
cual fueron creados. No han descubierto sus ministerios ni misión en el mundo. Por esto necesitas
dejar a la gente experimentar. La única forma de saber en que área eres mejor, es intentando
diferentes cosas. Cuando yo entregué mi vida a Cristo por primera vez, pensé que debía ser un músico
para Cristo. Pensé que yo iba a ser director de alabanza y cantaría. Bueno, me encanta cantar. Pero,
había un problema. A nadie le gustaba escucharme, porque no les gustaba como cantaba. Entonces,
me di cuenta bien rápido que no tenía el don de la música. Pero fue entonces que empecé a enseñar la
Biblia, vi cómo Dios bendecía esto, y las vidas eran cambiadas cuando yo lo hacía. Así me di cuenta
para qué, Dios me había formado.

3 . Pide un año de compromiso a un área de servicio específico


En nuestra iglesia, cuando la gente toma la clase para descubrir su ministerio, les pedimos que hagan
un compromiso de un año a ese ministerio, pero nunca les forzamos a cumplir con ese compromiso.
Si a la mitad del año, dicen, “esto no es para mí. Necesito hacer otra cosa. Otro ministerio”, les
dejamos cambiar cortésmente. Ellos experimentan con diferentes ministerios y descubren lo que Dios
quiere que sean. Ahora, si tú haces esto, pastor, encontrarás que no sólo empieza a crecer tu Iglesia,
sino también que tu carga en la vida se hará mucho más liviana. Y no cargarás todo el trabajo tú solo.

Cuando empecé la Iglesia Saddleback, hacía literalmente todo solo, porque solamente éramos un
pequeño grupo de siete. Cada semana yo hacia todos los arreglos para la iglesia, ponía las sillas,
imprimía el programa o boletín, preparaba el sermón y prendía las luces en el local. Y después del
servicio, apagaba las luces, barría el local, guardaba las sillas y limpiaba. Lo hacia todo yo solo. Y a
medida que empezó a crecer la Iglesia, me empecé a cansar y fatigar más y más. Esto, porque estaba
tratando de hacer todo el ministerio. Y la gente venía y esperaba que yo tuviera todas las respuestas.
Y yo era el que siempre predicaba, enseñaba, oraba, bautizaba, aconsejaba, y visitaba a los enfermos.
Y la Iglesia seguía creciendo y se me estaba acabando la energía. Cuando la Iglesia llego a tener
cuatrocientas o quinientas personas, recuerdo que yo estaba listo para darme por vencido. Estaba
desanimado y con depresión. Y recuerdo que fui a la Iglesia y hablé con la gente el Miércoles por la
noche y les dije, “¿Saben? Ya no puedo hacer esto. El trabajo esta creciendo demasiado, porque la
Iglesia sigue creciendo y yo estoy tratando de llenar todas las necesidades personalmente, y ya no
puedo seguir haciendo esto. Pero, ¿saben algo?, Al leer la Biblia, encuentro que no supongo hacer
todo el ministerio solo. La Biblia dice en Efesios que los pastores y maestros deben equipar a los
creyentes, los miembros de la Iglesia, para su trabajo en el ministerio”. Así que, no es mi trabajo
hacer todos los ministerios como pastor. Mi trabajo es entrenar a todas las personas de mi Iglesia para
sus respectivos ministerios. No puedo hacerlo todo. La Iglesia no fue creada para ser el trabajo de
una sola persona, donde el pastor hace todo y suple la necesidad de todos. Necesito dejar que cada
persona descubra su ministerio. Y después puedo descansar y hacer aquello para lo cual fui llamado.

Encontramos esto en el libro de los Hechos, donde los discípulos dijeron, “no es correcto que estemos
sirviendo todas las comidas, las mesas y supliendo las necesidades de todos”. Ellos dijeron, “Escojan
a algunos líderes laicos que compartan el ministerio, ustedes hagan el ministerio y nosotros nos
encargaremos de la oración, enseñanza y predicación de la Palabra de Dios”. Y esa misma noche,
mientras hablaba con mi gente, le s dije, “Vamos a hacer un trato. Si ustedes hacen el ministerio de la
Iglesia como Dios manda, entonces yo me enfocaré en lo que Dios quiere que yo haga, que es orar,

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preparar, enseñar y estudiar. Y si ustedes hacen el ministerio, yo me encargaré de que sean
alimentados espiritualmente. Y cada semana vendrán sabiendo que he pasado horas estudiando la
Palabra de Dios y preparando un mensaje poderoso para ayudarles a crecer en el Señor”. Esa noche,
nuestra gente dijo, “Esto es bueno. Estamos de acuerdo”. Y estrechamos nuestras manos, oramos y
aún firmamos un pacto. Después de hacer esto, la Iglesia Saddleback empezó a crecer
explosivamente.

Para que una iglesia crezca han de pasar dos cosas (p. 51)Ahora, ¿Porqué pasó esto?
Porque ya no estaba tratando de controlarla. Déjame decirte algo muy importante.
1. El pastor necesita dejar el control del ministerio.
§ El pastor tiene que dejar de controlar y la gente tiene que dejar de controlar. El
pastor tiene que dejar de controlar porque al crecer la Iglesia , el ya no puede hacerlo
todo.
2. La gente debe dejar de controlar al liderazgo
Y la gente tiene que dejar de controlar al liderazgo. Ellos tienen que dejar que el pastor los dirija y les
alimente. Él tiene que dirigir y alimentar al rebaño de Dios. El pastor tiene que dejar que cada
miembro tenga su ministerio y haga aquello que Dios quiere. Cuando yo hice esto, tuve mucho temor,
como pastor, porque temía que si dejaba que otros hicieran el ministerio de nuestra Iglesia, entonces
ellos iban a cometer muchos errores. Y entonces un día Dios me dijo, “Rick, ¿acaso tu no cometes
errores?” Ja, ja, ja Yo dije, “sí”. Él dijo, “entonces, ¿porqué no dejas que otros aprendan? Estas
impidiendo el desarrollo de otros porque no les dejas crecer. No les deja s aprender”. Aprendemos por
nuestros errores. Por eso pastor, yo te digo. Deja que otra gente cometa errores en tu Iglesia. No
trates de hacerlos todos tu solo. Comparte los errores, porque así es como crecemos y nos
desarrollamos. Y cuando alguien viene a ti con una idea y dice, “tengo una idea para un nuevo
ministerio en la Iglesia”, entonces debes decirle, “¿Porqué no? Vamos a intentarlo”. Tal vez no va a
funcionar, pero deja que ellos lo descubran. En vez de decirle a alguien, “oh, esto no va a funcionar”,
encuentro mucho más fácil dejar que ellos lo descubran por sí mismos, porque así es como crecemos y
aprendemos.

Confía responsabilidades a tu gente


Ahora, si vas a desarrollar a cada miembro como ministro en tu Iglesia, debes aprender a confiar en la
gente. La gente va a responder de acuerdo a la responsabilidad que le des. Si les tratas como bebés,
nunca van a crecer. Pero si les confías con trabajos, y grandes responsabilidades, y dejas que hagan
decisiones por sí mismos y también cometan sus propios errores en el ministerio, entonces vas a
encontrar que no solamente ellos crecen, sino que la iglesia también crece y la gente será más creativa,
si les dejas. Muchas veces tememos tanto que se descontrolen las cosas que no dejamos que la gente
intente nuevos ministerios en la Iglesia. Más a veces es ese ministerio el que causa que mucha, pero
mucha gente venga a Cristo.

Pastor, yo te desafío a que dejes que otra gente comparta el ministerio. Y que hagas una de tus metas
primarias el dar el ministerio a otros. Como yo hice, cuando empecé la Iglesia Saddleback, después de
literalmente hacerlo todo en la Iglesia. Ahora, es mi meta cada año, dar más y más del ministerio.
Cada día hago menos y menos, y dejo que la gente haga más y más, y yo paso el tiempo haciendo
aquello que Dios quiere que haga, y esto es estudiar la Palabra de Dios, y preparar los mensajes para
que la gente sea alimentada espiritualmente.

II. Mantén la visión siempre delante de ellos.

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Ahora, si vas a ayudar a la gente a crecer en el ministerio laico, siempre debes de mantener la visión
presente porque a la gente se le olvida. Rápidamente se nos olvida lo que Dios quiere para nuestras
vidas. Y debemos reclutar a gente para esa causa que es mayor que nosotros mismos. Reclútalos para
el reino de Dios.
El Principio de Nehemías: La vision ha de ser nuevamente compartida cada 26
días
Hay una historia en el libro de Nehemías, en el capítulo 4, en la cual Dios le dijo a Nehemías que
construyera una pared alrededor de Jerusalé n. Y esto era un trabajo bastante difícil. Entonces,
Nehemías organizó a la gente é involucró a todos en la tarea de construir la pared. La Biblia dice que
a la mitad de la construcción la gente ya estaba desanimada. Ahora, sólo les tomó 52 días construir la
pared, por lo tanto la mitad quiere decir mas o menos al 25avo o 26avo día la gente se desanimó. Esta
es una cosa muy común que le ocurre a la gente. A la mitad de un proyecto nos desanimamos. ¿Has
pintado alguna vez una pared, y más o menos a la mitad del trabajo te sientes cansado? O, ¿has
empezado alguna vez a escalar una montaña y a la mitad te sientes cansado?” O, ¿tal vez emprendido
un viaje largo y a la mitad del camino estas listo para darte por vencido? Pues, esto es lo que pasó con
la gente de Nehemías. La pared estaba a la mitad y ellos ya estaban desanimados.

¿Qué hizo Nehemías? El no se dio por vencido. No mando a la gente a sus casas. No dijo, “Esta
bien, no va a funcionar. Hemos fracasado, vamos a rendirnos”. Él les dio una nueva visión y les
desafió para enfocar su pensamiento en lo que pasaría cuando terminaran la pared. Él les inspiró y
motivó una vez más al re-emitir la visión. Esto es lo que necesitas hacer en tú iglesia cuando se trata
de mantener a la gente involucrada en ministerios laicos. Esto es lo que yo llamo el Principio de
Nehemías. El principio es que la visión debe ser compartida otra vez cada veintiséis días, que es la
mitad del camino de 52 días para terminar la pared en Nehemías. Esto significa que casi cada mes
debes hablar con tu gente y decirles, “esta es la razón por la cual servimos a Jesús, es por esto que
amamos al Señor, es por esto que damos nuestro tiempo, dinero, y esfuerzo. Porque lo que hacemos
va a contar eternamente”. Yo le digo a mi gente que sin duda alguna, la cosa más importante que tal
vez hagan en sus vidas es ser parte de nuestra iglesia é involucrarse en el ministerio. Porque, cualquier
cosa que hagas para el Señor va a durar mucho más que todo lo demás. Va a durar más que tú familia,
tú carrera, y todo lo demás. Porque, lo que estamos hablando va ha hacer una diferencia por la
eternidad. Puedes imaginarte llegar al cielo y que se acerque alguien y te diga, “quiero darte gracias
porque estoy en el cielo por razón tuya. Estoy aquí por ti”. No habrá emoción más grande que sentir
que hiciste la diferencia en la vida de alguien por la eternidad. Por lo tanto, cuando hables con tú
gente, desafíalos a ver que lo que hacen para el Señor en el ministerio es más importante que sus
trabajos, y que todo, porque va a durar eternamente.

Quiero contarte una historia que más o menos ilustra lo dicho. Hace algunos años, oí sobre un hombre
que estaba en mí iglesia y se puso grave. Le operaron del corazón. Y yo dije, “iré al hospital a verle”.
Y fui. Ahora, normalmente no voy a visitar a la gente al hospital por que nuestra Iglesia a crecido
tanto, que ha veces tenemos a cientos de personas en el hospital en una semana. Por lo tanto, tengo a
otros pastores, ministros laicos y líderes de grupos pequeños que se dedican a la visitación en la
Iglesia. Pues, yo no puedo visitar a todos en una Iglesia del tamaño de la nuestra. Pero, este hombre
era uno de los miembros originales de nuestra Iglesia, y yo dije, “voy a visitar a Walt”. Cuando lle gue
a ver a este hombre, él tenía una cantidad de equipo médico conectado a su cuerpo después de su
operación. El se sentó en la cama y dijo, “pastor Rick, ¿qué esta haciendo aquí?” Yo dije, “he venido
a visitarte”. Al hablar con él, descubrí que no había necesidad de mí visita puesto que cinco ministros
laicos de nuestra Iglesia, no pastores, cinco personas, miembros de la congregación sirviendo en el
ministerio de visitación, le habían visitado en las últimas 24 horas. Y cuando salí de ese cuarto, mis
ojos se llenaron de lágrimas, porque, pensé, “Eso es lo que Dios quiso que fuera la Iglesia. Nunca fue
Su intención que un hombre, el pastor, visitara y supliera las necesidades de todos”. Más de 50 veces
en la Biblia se menciona que debemos amarnos los unos a otros, suplir nuestras necesidades,
animarnos, ayudarnos, compartir los unos con los otros, y orar juntos. Es el Cuerpo de Cristo

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cuidándose así mismo. Y si tú pastor, haces esto en tú Iglesia, si entrenas a la gente a encontrar su
ministerio, entonces encontraras que la iglesia será más sana y crecerá porque Dios esta trabajando en
la vida de la gente.

Para finalizar, quiero hacer una oración especial, y es que Dios te use para levantar a muchos
ministros en tú Iglesia para compartir la carga de Su trabajo, el trabajo de Dios.

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Padre celestial, quiero darte gracias por haber diseñado a una Iglesia que no fue hecha para ser
ministrada por un solo hombre, sino que fue hecha para que todo Cristiano crezca en su fe para que
encontrase su ministerio basado en su forma espiritual. Y te pido para que aquellos que están viendo
esta conferencia empiecen a descubrir los dones espirituales, deseos, habilidades, personalidad y
experiencia que Tú les diste de forma única para hacerles efectivos al ministrar para TI. Y oramos que
como resultado de esto, un gran avivamiento se desate en esta nación. En el nombre de Jesús oramos,
amén.

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IGLESIA CON PROPÓSITO DVD
IPC Modulo 8

LENGUA ESPAÑOLA

Sesión 8: Liderazgo Auténtico


El tipo de líder que usa Dios.
Por los últimos 25 años, he estudiado las iglesias alrededor del mundo, para descubrir los principios y
prácticas que les han hecho desarrollarse como iglesias crecientes y saludables. He notado en mis
estudios que hay muchas diferentes clases de iglesias usando diferentes clases de métodos alrededor
del mundo. Pero encontré un común denominador que puedes encontrar en cada iglesia en
crecimiento, y es éste, que su liderazgo no tiene miedo de creer a Dios.

Un liderazgo que no tiene miedo de creer a Dios .


Yo llamo a esto "el factor fe". Dios usa la fe de la gente, y a la gente de fe, gente que cree en Dios,
que confía en Dios, y que hace lo que Dios le dice que haga. En esta sesión me gustaría hablarte
acerca de cuatro modos en los que Dios quiere edificar la fe en tu vida, cuatro maneras que Dios
utiliza la fe en la persona que Él usa.

Cuatro maneras en que se manifiesta el “factor fe” en el liderazgo.

I. DIOS USA A LA PERSONA QUE TIENE UN SUEÑO


En primer lugar, Dios usa a la persona que tiene un sueño. La fe siempre comienza con una idea, un
sueño, una meta, una visión. Tu recibes de Dios y dices, "Dios, esto es lo que voy a hacer" Nada
sucede hasta que alguien comienza a soñar. Cada logro comenzó alguna vez como una idea... Ahora,
la visión de la iglesia jamás será más grande que la visión del pastor. Si me considero inteligente,
siempre pediré a otras personas, que hagan lo que yo no hago bien. Si no soy bueno en la
organización, escogeré a personas que son buenas para ello. Si no soy bueno en la consejería, por
ejemplo, ayudaré a preparar a otros que puedan compartir la carga de la consejería. Pero hay algo que
no puedo de legar como pastor y líder de la iglesia, y esto es que, no puedo pedir a otras personas que
crean en Dios por mí. Yo tengo que marcar las pautas en cuanto a términos de visión, de sueños y de
metas. Siempre podré utilizar a otros para hacer otras cosas, pero yo debo poner los términos a través
de la fe.

LAS METAS son: proposiciones de fe


Ahora, ¿qué es una meta? Una meta es simplemente una declaración de fe. La Biblia dice, si tus metas
son buenas, serás respetado. A una cosa quiero desafiarte, y es, a que tengas grandes sueños para
Dios. Deja que Dios te desafíe, deja que Dios te expanda. Pregúntate,"¿Qué me atrevería a hacer por
Dios, si supiera que no voy a fallar?" Deja que esa pregunta amplíe tus pensamientos como nunca
pensaste antes.

Dos equivocaciones comunes al asentar una meta:


§ Las proponemos: demasiado bajas
Uno de los errores que cometemos a menudo, es que ponemos nuestras metas a un nivel bajo
§ Tratamos de llegar a ellas: demasiado rápido
y tratamos de llevarlas a cabo rápidamente. A menudo sobreestimamos lo que podemos hacer en un
año y subestimamos lo que podemos hacer en diez años.

Qué considerar al asentar metas de crecimiento (p.52)

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Quiero desafiarte a que te propongas algunos sueños y metas grandes y que tengas una gran visión de
lo que Dios quiere que hagas en tu vida, entonces compromete el resto de tu vida a seguir y lograr ese
sueño. Creo que ésta es la era del crecimiento de la iglesia. ¿Sabías que las grandes iglesias que
jamás existieron, están en existencia ahora? Creo que los mejores días, aún están por venir. Creo que
las mayores iglesias, están todavía por construirse. Y puede ser que tú seas la persona que Dios use
para construir esas iglesias. A menudo, los pastores jóvenes me preguntan, ¿Qué tan grande debe ser
mi visión? Y yo siempre digo, bueno, déjame hacerte dos o tres preguntas.
§ Primero, ¿Cuanto tiempo piensas quedarte en la iglesia que pastoreas? No puedes pensar
seriamente en tener un gran sueño, si planeas quedarte poco tiempo. Una vez, un joven
predicador, me dijo, "Estaré en esta iglesia por seis meses, ¿Cuán grande debe ser mi visión?"
Le dije, "no deberías ir a esa iglesia". Porque nosotros sobreestimamos lo que podemos hacer
en un corto tiempo y subestimamos lo que puede hacerse a través de muchos, muchos años.

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§ También debes ser honesto y mirar el número de personas que viven en tu comunidad,
pueblo o ciudad. Y deja que el tamaño de tu ministerio te desafíe a decir, "Señor, queremos
alcanzar a cada persona para Cristo". Porque mientras haya una persona que no conoce a
Cristo, tu iglesia debe mantenerse en crecimiento, y seguir evangelizando.

Tres partes para alcanzar la visión de Dios


Ahora, cuando estás buscando la visión de Dios para tu ministerio, necesitas saber que casi siempre,
Dios nos da la visión en tres partes.
Primero, Dios te dice QUÉ va a hacer. Y dice, "esto es lo que voy a hacer en tu vida". Pero, lo que
a menudo sucede, es que, nos figuramos lo que Dios quiere hacer en nuestras vidas y luego nos vamos
y tratamos de lograrlo de la manera que pensamos será posible. Normalmente tropezamos, cometemos
errores y volvemos cojeando hacia Dios, preguntándole, "¿Dios, qué pasó? ¿Perdí la visión? ¿No te
escuché bien? Y Dios dice, ¿No, no, te di la visión correcta? Te dije lo que yo haría en tu iglesia, y lo
que haría en tu comunidad, pero tu no esperaste por la segunda parte de la visión.

§ La segunda parte de la visión es, cuando Dios nos muestra CÓMO – cómo Él llevará a
cabo la visión que nos dio para el ministerio. Ahora, déjame sólo decirte esto. He
descubierto que Dios siempre lleva a cabo la visión de una manera diferente a lo que nosotros
pensamos originalmente. Pensamos que lo haría de la manera que nosotros queríamos que Él
lo haga. Pero, Dios siempre tiene una mejor manera, en cuanto a la construcción de una
iglesia, al evangelismo, o en cuanto a cumplir una visión. Una vez que sabes lo que Él va a
hacer,... y tienes la segunda parte de la visión, de cómo lo va a hacer, entonces aún tienes que
esperar por la tercer parte de la visión.

§ La tercer parte de la visión es, CUÁNDO... Cuándo, va a cumplir Dios la visión en tu


vida. Al caminar con el Señor por muchos años, he descubierto que el tiempo del Señor, es
siempre perfecto. El no se adelanta,... ni se retrasa,... siempre llega a tiempo. Y si esperas,...
en Su tiempo te mostrará la visión. Muchas veces, no te la mostrará claramente de una vez.
De hecho, esto no paso de esa manera en mi vida. La visión que Dios me da, viene y se va
haciendo más clara a medida que pasa el tiempo. De modo que debes tomar tiempo, pasar
tiempo con Dios y escucharle. Tú no tendrás la visión de Dios, a menos que pases tiempo
con Él y escuches su voz.

DIOS USA A LA PERSONA QUE ESTÁ DISPUESTA A ARRIESGARSE AL


FRACASO
Cuando ya tienes la visión de Dios. Entonces viene la segunda clave de la fe, y ésta es: Dios usa a la
persona que está dispuesta a arriesgarse hasta el fracaso... Quién se arriesga hasta el fracaso. La
iglesia que yo pastoreo, Iglesia de Saddleback,... tiene historia en cuanto a tomar riesgos. Recuerdo
que cuando comencé la iglesia, éramos un pequeño grupo y nos pusimos en una deuda de varios miles
de dólares, gastando dinero para la organización del primer servicio. Y ¿de dónde sacamos el dinero?
Usamos nuestro propio dinero, todo lo que teníamos, nuestros ahorros, para comenzar la iglesia.
Porque pensamos que la gente que alcanzaríamos eventualmente aportaría para las pérdidas y pagaría
por todos los gastos. En Hechos 15:26, la Biblia nos habla de la llave de la vida y ministerio de Pablo
y Bernabé. Dice, "Ellos arriesgaron sus propias vidas por causa del ministerio." ¿Ha requerido eso tu
ministerio? Sé que a muchos de los que me están oyendo les ha requerido arriesgar sus vidas. Y
quiero decirte que en el cielo hay un reconocimiento especial para ti. Porque tú eres una persona de
valor. Valentía, no es la ausencia del temor. Valentía es cuando tú te mueves hacia delante a pesar de
tus temores. Valentía es cuando haces las cosas que más temes. Valentía es cuando dices: “Jesucristo,
soy todo tuyo. Estoy dispuesto a arriesgarme hasta el fracaso y hasta mi propia vida. Estoy dispuesto
a arriesgar mi reputación por causa de Jesucristo." Tengo un cartel en mi oficina personal que dice:
"Liderazgo, es la habilidad de esconder tus pánicos." Y pienso que es verdad. Dios usa a la gente
temerosa, pero el temor no nos controla a nosotros. Vamos hacia delante a pesar de nuestros temores.

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Y eso es la genuina valentía. Ustedes habrán escuchado a la gente decir, "Dios no nos llamó. a ser
exitazos. Él nos llamó a ser. fieles." Bueno, en realidad, eso es sólo media verdad. Porque, Dios no
espera solo fidelidad de nosotros, sino también que seamos fructíferos. Ser fructífero es un principio
que se enseña a través de todo el Nuevo Testamento. Un día, Jesús iba caminando hacia la ciudad de
Jerusalén y vio un árbol frutal frondoso, pero no tenia fruto en él. La Biblia dice que Él maldijo al
árbol. Y más tarde, cuando salía de la ciudad con sus discípulos, ellos vieron que el árbol se había
secado y había muerto. Esto porque Jesús estaba tratando de enseñar una lección. Él estaba tratando
de enseñar que Dios espera fruto de nuestras vidas. La espera que en nosotros brote el fruto del
Espíritu - amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, templanza y dominio propio – Pero
también espera que demos como fruto a otros cristianos, ganando gente para Cristo. Pablo le dice a la
iglesia en Roma,“Quiero ir a vosotros de modo que pueda, también, tener algún fruto entre ustedes".

Dios desea que seamos fructíferos , no solamente fieles. Jesús contó una historia en Mateo 25, del
amo que dio talentos a cada uno de sus siervos. A uno le dio un talento, a otro le dio dos talentos y al
otro le dio cinco talentos. La Biblia nos dice que el que recibió cinco talentos fue y los multiplicó. El
se arriesgó y duplicó su inversión. La Biblia dice que el que tenía dos talentos también los duplicó.
Tomó el riesgo de invertirlos y obtuvo un gran retorno en su inversión. Pero el que recibió un talento,
tuvo miedo, y dijo: "Voy a tomar este talento y lo voy a enterrar para esconderlo, haré lo más seguro,
lo más fácil y conveniente. No voy a tomar riesgos, no me arriesgaré a fracasar, tampoco tomaré
alguna... medida inusua l.” La Biblia dice que cuando regresó el amo le dijo al que se había arriesgado
y duplicado sus talentos,... "Bien hecho, buen siervo fiel." Y al otro siervo que había duplicado sus
talentos, le dijo "Bien, buen siervo fiel, duplicaste tu inversión,... ven y entra al gozo de tu señor."
Pero a aquel que le había dado un talento y lo escondió sin tomar ningún riesgo, le dijo, “Siervo...
malo y negligente". La Biblia dice que fue castigado por eso. Ahora, ¿qué fue lo malo que hizo? Lo
que hizo mal es, que no tomó riesgos. Como puedes ver, si no tomas riesgos en tu ministerio,
entonces no necesitas ninguna fe. Y si no necesitas ninguna fe, entonces la Biblia dice que eres infiel.
Dios quiere que seamos fieles, arriesgándonos y confiando en Dios, y también quiere que seamos
fructíferos. Alguien me dijo una vez, nunca temas subirte hasta lo más alto de un árbol, porque es allí
donde están los frutos. Y cuando Jesucristo es el capitán de tu barco, no necesitas temerle a los mares
tormentosos, porque Él estará contigo.

Ahora, la herramienta favorita de Satanás contra los pastores y los líderes de la iglesia, es el
temor al fracaso. Él les dice, “Tu no puedes hacerlo, jamás serás exitoso. Nunca lograrás que la
iglesia crezca.” Esta es la verdadera razón por la cuál no nos ponemos metas, por la cuál no soñamos
grandes sueños. Porque tenemos temor a que no lo logremos. La Biblia nos dice en Proverbios 29:25,
“El temor del hombre es un lazo,... es una trampa.” ¿Qué significa eso? Eso significa que cuando
comienzo a preocuparme por lo que otra gente piensa, estoy en problemas. No debiera preocuparme
por lo que otros piensan. Si estoy sirviendo a Jesús, necesito aprender a vivir mi vida de modo que le
agrade a Él, sin importar lo que otras personas pie nsen, en lo que otros cristianos piensen o lo que los
no-cristianos piensen. Debe vivir mi vida para agradarle a Jesucristo de modo que un día pueda
pararme ante Él y escucharle decir, “Bien hecho, buen siervo fiel.” Así que, tengo que eliminar de mi
ministerio, el temor de fracasar. ¿Cómo lo hago?
Dos maneras de eliminar el miedo al fracaso:
Bueno, hay dos maneras para eliminar el temor al fracaso.
1. Redefinir el fracaso
Número uno es, redefinir lo que es fracaso... Redefinirlo... Fracaso no es fallar a alcanzar la meta.
Fracaso es, no ponerse una meta. Fracaso no es, fallar a ver tu sueño o tu visión realizados... Fracaso
es no tener visión... Fracaso no es intentar algo y... dejarlo incompleto. Fracaso es darse por
vencido... sin siquiera haberlo intentado. Ahora, todos caemos. La Biblia dice, “Aún el justo cae
siete veces, y vuelve a levantarse.” Me gusta ese versículo, porque dice que aún la gente justa
tropieza. Todos cometemos errores. Todos fallamos. Todos hacemos cosas que nos avergüenzan.
Fracaso es rehusar levantarse y comenzar de nuevo. Nunca eres un fracasado a menos que abandones.

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Nunca eres un fracasado a menos que te des por vencido. Siempre es muy temprano para que te des
por vencido. Así que si estas desanimado al punto de darte por vencido, no te entregues, sigue
adelante, no te des por vencido. Dios esta contigo, ¡Dios está contigo!.
2. No compares
Otra manera de librarte del fracaso, es parar de compararte con otras personas. La Biblia nos dice en
II Corintios, capítulo 10, verso 12, que es tonto el compararse. La Biblia dice que es un error. Nunca
deberías compararte con los demás. Nunca deberías comparar a tu familia con las demás. Nunca
deberías comparar a tu iglesia con las demás iglesias. Porque es como comparar manzanas con
naranjas. Son dos cosas diferentes. Comparar a una iglesia de la ciudad, con una iglesia en el campo
no es justo, no es correcto. A menudo, lo que sucede es que comenzamos a sentirnos confortables con
las comparaciones. Miramos lo que otra gente, otros ministros u otros pastores están haciendo con sus
vidas cristianas, y decimos, “Bueno, lo estoy haciendo tan bien como ellos.” Pero Dios nunca te llamó
a compararte con los demás. Dios te llamó a que seas tú mismo. Y sólo tú puedes ser tú. Cuando
llegues al cielo un día, Dios no te va a decir, “¿Porqué no fuiste más parecido a Billy Graham?” o
“¿Porqué no te pareciste a aquel pastor tan renombrado que conocías?" Dios te va a decir, ¿Porqué no
fuiste tú mismo? Te formé para que seas tú y solo tú puedes ser tú. No eres uno en un millón, eres
uno en cinco billones. Nadie ha sido creado como tú.” Y Dios te hizo único con un propósito. Dios
te dio una formación, cosas sobre las cuales no tuviste control. No tuviste control sobre quiénes iban a
ser tus padres. No controlaste dónde ibas a nacer. Tampoco controlaste el país donde ibas a nacer.
Dios eligió esas cosas con un propósito, y te hizo a ti con una razón. Si Dios genuinamente te llamó al
ministerio,... y Él llamó a cada cristiano a servirle. Eso significa que hay gente que sólo tú puedes
alcanzar mejor que ninguna otra persona, mejor que yo o que cualquier otro. Así que, nunca te
compares con los demás.

Y éste es el porqué. Cuando te comparas con la gente, con otras personas, pasan dos cosas. O
encuentras a alguien que esta haciendo un trabajo peor que tú y te llenas de orgullo, o encuentras a
alguien haciendo un trabajo mejor que tú, y te desanimas. De cualquier manera, esto trae depresión,
desánimo y destrucción a tu ministerio. De modo que la Biblia es muy clara, no te compares con los
demás. Como dije antes, en otra sesión, y quiero repetirlo otra vez, no hay conexión entre el tamaño y
la fortaleza de la iglesia. Puedes ser una iglesia grande y fuerte, o puedes ser una iglesia grande y
débil interiormente. O puedes ser pequeña en número y fuerte o pequeña y débil. Ser grande o ser
pequeña no necesariamente es ser mejor. Lo mejor de lo mejor es, ser fuerte y saludable, estar
comprometidos al propósito de Dios. La Biblia dice en Gálatas 6, verso 4, “Cada uno pruebe sus
propias obras. Entonces podrá tener orgullo de sí mismo... sin compararse a otro.” ¿Entiendes lo que
dice aquí? Dice que esta bien tener orgullo legítimo, de lo que Dios está haciendo en tu vida. Estoy
agradecido de la manera que Dios me ha usado. Estoy agradecido por la manera que Él me usó para
ver un cambio en otras vidas. Pero en el momento que comienzo a compararme con alguien más,
estoy pecando. Porque Dios no quiere que nos comparemos con las demás personas.

Creo que cuando te propones metas y visión para tu iglesia, deberías ponerlas basándote en el
pensamiento de quién es Dios y no pensando en quien eres tú. Si yo te dijera algunas de las metas y
los sueños que tenemos para nuestra iglesia, tu dirías, ¿Quién te crees que eres? ¿Qué te hace tan
especial? Y yo te diría, "No soy especial. Conozco quién soy. Soy un ser humano común como tú,
llamado por Dios y salvo por gracia.” Pero creo que no debes poner tus metas en base a quié n tú crees
que eres, sino sobre la base de quién crees que Dios es. Deja que el tamaño de Dios determine el
tamaño de tu meta. Como ves, tu no has creído realmente a Dios hasta que hayas tratado algo que no
puede ser hecho por el poder de la carne. Si todo lo que sucede en tu iglesia se lleva a cabo por el
poder y voluntad humanos... y nada sobrenatural sucede en tu iglesia. ¿Dónde se glorifica Dios? Dios
se glorifica... cuando tú intentas algo que no puede ser hecho por procedimientos humanos. Quiero
desafiarte a que vivas de tal manera que estés expuesto al fracaso a menos que Dios intervenga y haga
un milagro en tu vida. Vive al borde de los milagros. Vive tomando riesgos, porque es allí donde
confiamos en Dios. La Biblia dice que la fe agrada a Dios.

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Nunca temas fracasar si lo que estas intentando será para la gloria de Dios. Y aún más, si
realmente estás confiando en Jesucristo, si realmente arriesgas en Su nombre, si estas intentando algo
y no lo logras, aún no has fallado si lo haces en amor. Porque la Biblia dice, "El amor nunca falla".
Así que asegúrate que tu ministerio este lleno de amor, que amas a Jesucristo y a la gente con quien
estas hablando. He hablado con muchos pastores alrededor del mundo quienes me han dicho cosas
como, “Sabes Rick, amo el predicar. Amo el enseñar. Amo profetizar la Palabra de Dios.” Pero eso
nunca me impresiona. Puede ser que te guste pararte delante de una gran multitud. Puede ser que te
guste la atención que te ponen cuando enseñas. A mi no me interesa si amas el predicar o no. Yo
quiero saber ¿ amas tú a la gente a quien le predicas? ? La Biblia dice, "Si no tengo amor, vengo a ser
como metal que resuena y címbalo que retiñe." Si predico o enseño, puede ser que sea un gran
sermón, pero si no tengo amor, la Biblia dice que esto no cuenta. Dios usa a la persona que tiene un
gran sueño, Dios usa a la persona que está dispuesta a arriesgarse hasta el fracaso.

III. DIOS USA A LA PERSONA CON LA EXPECTATIVA DEL CRECIMIENTO DE


LA IGLESIA
Número tres, Dios usa a la persona que espera el crecimiento de la iglesia. ¡Espera que la iglesia
crezca!. Ahora, debes ser ambas cosas, realista y optimista. Debes ser realista en cuanto al tamaño de
tu pueblo o comunidad, porque esto será un factor importante referente al crecimiento. Pero también
debes ser optimista, creyendo que Dios puede hacer cosas que ningún otro piensa que es posible. La
diferencia entre los ganadores y los perdedores en la vida, siempre es la actitud. Esta actitud es,
entusiasmo, esta palabra viene de dos palabras del Griego, -en theos- que significa estar "en Dios". Si
quieres entusiasmo en tu vida, necesitas tener a Dios en ella, toma Su visión para tu vida, y
naturalmente tendrás entusiasmo. Uno de mis versos favoritos es Mateo 9:29, que dice, “De acuerdo a
tu fe te será hecho.” Me gusta este verso porque Dios dice, “Tienes que elegir.” De acuerdo a tu fe te
será hecho. Yo elijo cuánto Él me bendice. Yo elijo lo que Él hace en mi ministerio. Yo elijo lo que
Él hace en nuestra iglesia. Es todo de acuerdo a la fe. Si tengo una gran fe, en un gran Dios, Dios
hará posibles grandes cosas. Pero si tengo una fe débil y no confío en Dios realmente, entonces Dios
hará cosas pequeñas en mi vida.

Mientras sirvas al Señor enfrentarás muchas situaciones humanamente imposibles, que desde el punto
de vista humano parece que jamás ocurrirían de la manera que nosotros queremos que sucedan. Pero
quiero decirte esto– nunca dejes que una situación imposible... te intimide . No dejes que lo
imposible te asuste. En cambio, deja que te motive, que te motive a orar más, a confiar más, a creer
más, a trabajar más, a servir más, a compartir más, a confiar en Dios como nunca antes lo has hecho.
Como ves.

Las palabras favoritas de Satanás para los pastores y líderes son, “No lo puedes hacer.”

Bueno, el hecho es, que Satanás es un mentiroso. La Biblia dice que, Satanás es el padre de la mentira.
Cuando el te dice, “No lo puedes hacer, es imposible” tu puedes decir, “Satanás era un mentiroso.”
Yo oro y le pido al Señor diciéndole,... “Dios quiero que mi iglesia, la cual yo pastoreo, deje al diablo
en vergüenza. Que ésta sea tan efectiva para Dios, que cuando el diablo piense en mi iglesia, diga,
“OH, no me gusta pensar en esa iglesia, ni siquiera nombrarla, porque en esa iglesia creen en Dios, en
esa iglesia confían en Dios, ellos están dispuestos a pararse en la fe, arriesgarse hasta el fracaso y
esperan milagros de parte de Dios”. Hudson Taylor, quien fue un famoso misionero a China, dijo que
Dios trabaja en tres fases. La primera es lo imposible, la segunda es lo posible, la tercera lo hecho.
Lo imposible de hoy es el milagro del mañana si solo creemos en Dios. Y cada vez que comiences a
usar la palabra "imposible", escucharás una risa del cielo. Porque esa palabra no existe en el
vocabulario de Dios. Tengo en mi oficina, un diccionario de todas las palabras en Inglés, y si buscas
la palabra “imposible” en mi diccionario, encontrarás que la corté de la página. Porque si no está en el
vocabulario de Dios, tampoco está en el mío. La Biblia dice, “Todo es posible para Dios.” La Biblia

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dice, “Nada es imposible para el que cree”. Así que Dios usa a la gente que espera que la iglesia
crezca.

Dios usa a aquellos que esperan que Dios traerá a otros para ayudar. Por muchos, muchos años desde
que comencé la iglesia, he llevado en mi bolsillo una pequeña tarjeta que dice, 'Personas asombrosas
están listas para ayudarme, en el tiempo correcto y la manera correcta, personas que aún no conozco.
Prometo que nunca me daré por vencido porque no tenga ayuda, sino confiaré en que Dios proveerá la
ayuda que necesito'. El Salmo 37, verso 5 dice, "Encomienda a Jehová tus caminos,... espera en ÉL y
Él hará" Y al reverso de la tarjeta dice: Dios tiene los medios para ayudarte que nunca has
considerado. Hay miles de personas... con toda clase de talentos,... habilidades e ideas,... contactos
que Dios traerá a tu vida para llevar a cabo Sus planes. Así que abre tus ojos y mira la gente a tu
alrededor. Abre tus oídos y escucha lo que están diciendo- hoy, mañana, la próxima semana,
encontrarás a alguien, alguien que será la persona correcta para lo que necesitas. Esa persona vendrá
hacia ti en el momento preciso... y hará lo que tú necesitas. Quedarás maravillado de ver cómo Dios lo
preparó tan bien. En mis 20 años de ministerio, he visto a Dios respondiendo a mis oraciones,
muchas, pero muchas veces. Y he descubierto que cuando esperas que Dios trabaje en tu vida, Él lo
hace.

IV. DIOS USA A LA PERSONA QUE NUNCA SE DA POR VENCIDA


Ahora, hay una cuarta clave, y esta es. Dios usa a la persona que nunca se da por vencida. Este es un
elemento de fe también. No darse por vencido, ser persistente, determinado, tener tenacidad y decir,
“Nunca me daré por vencido.” Dios usa a la gente que no sabe lo que es abandonar. La Biblia dice en
Lucas 9:62, “Ningún hombre que poniendo las manos en el arado y mira hacia atrás, es digno del reino
de los cielos.” En otras palabras, no podemos estar siempre mirando hacia atrás. Debemos avanzar
hacia delante, aunque estemos cansados, aunque estemos presionados, aunque seamos criticados.

Ahora, pastor, déjame decirte el secreto del éxito. El secreto es sobrevivir a las críticas. La gente
siempre te criticará. No importa lo que hagas, ellos te criticarán. Nunca le hicieron una estatua a los
criticones. Así que, si te mantienes sirviendo al Señor a pesar de lo que otros digan, Dios te
bendecirá. La Biblia compara al ministerio con una carrera, y mientras estés corriendo la carrera,
siempre habrá gente a los lados del camino, que estará alentándote o desanimándote. Yo te diría, que
si quieres llegar a la meta, si quieres terminar la carrera, tienes que ignorar a ambos, a aquellos que te
alientan y a aquellos que te desaniman. Porque ambos pueden distraerte en tu carrera. Las grandes
personas, son personas ordinarias con una extraordinaria cantidad de determinación. Las grandes
personas, son gente que no sabe lo que es abandonar. Ellos siguen hacia adelante. La Biblia dice en
Galatas 6, verso 9, “No nos cansemos, pues, de hacer el bien, porque a su tiempo segaremos, si no
desmayamos.” ¿Escuchaste eso? No te des por vencido y levantarás la cosecha, si no abandonas.
Una vez leí una estadística de iglesias que dice que el pastor promedio se desanima y quiere dejar la
iglesia por causa de ocho personas, solo por ocho personas. He descubierto que cuando el pastor se
queda en la iglesia, eventualmente la gente problemática se va. Pero cuando el pastor se va, la gente
problemática se queda. Tu tienes que decidir quien va a ganar - Dios o el diablo - y no desanimarte.

Nunca olvidaré mi primera experiencia con el desánimo. Era un joven evangelista y estaba
predicando... en una pequeña iglesia... en California. Estuve predicando martes, miércoles, jueves,
viernes, sábado y domingo y nadie había hecho una decisión por Cristo, ningún cristiano se
comprometió nuevamente con Cristo. El domingo por la tarde yo estaba muy desanimado. Me sentía
decaído y muy deprimido. Me acuerdo que me arrodillé y comencé a orar. Dije, “Padre, estoy muy
desanimado. Y no sé qué supongo hacer con este desánimo. ¿Debo oponerme a él o debo aceptarlo?
¿Debo resistir la depresión y el desánimo que siento, o debo dejarme llevar por esto y permitir que
suceda? Por favor, querido Padre, muéstrame qué debo hacer con mi desánimo” Bueno, terminé de
orar y me levanté, yo estaba en la oficina del pastor allí en la iglesia y había varios libros en los
estantes, libros cristianos. Por supuesto me gusta leer libros cristianos. Y mientras estaba mirando

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estos libros a los pocos minutos el pastor entró a la oficina. Buscando a través de ellos encontré un
álbum de casetes, donde estaba el sermón de un hombre llamado Jerry Falwell. Este sermón se
titulaba, "Cómo duplicar la asistencia de tu iglesia en un año". Yo era un joven evangelista, no era
pastor, pero le dije al pastor de la iglesia, "¿Me permitiría oír este sermón, de modo que pueda
escucharlo? porque puede ser que algún día llegue a ser pastor.” Y él dijo, "seguro que sí". Así que
él colocó el casete en su grabadora, solamente que lo colocó al revés por accidente. Y del otro lado de
la grabación había un sermón titulado, "Porqué nunca debieras desanimarte y porqué nunca debieras
darte por vencido". Era como si el Señor me estuviera hablando directamente, y escuché en ese
mensaje una frase que nunca he olvidado. Y fue esta: Tú no defines a una persona por su grandeza,
por sus talentos, por su riqueza o por su educación. Si no que defines la grandeza de la persona por su
resistencia al desánimo.

Déjame hacerte una pregunta muy personal. ¿Qué tanto toma desanimarte? ¿Te das por vencido tan
sólo por una palabra de crítica? ¿Basta tan solo un problema para que tires todo y te des por vencido
como ministro? Esa sería una victoria para Satanás. Nunca te des por vencido. Durante la famosa
Segunda Guerra Mundial, el primer ministro de Inglaterra... era Winston Churchill, y en lo más crítico
de la guerra, Inglaterra estaba siendo bombardeada con bombas nazis, bombas del ejército Nazi. Y el
primer ministro, Winston Churchill, fue invitado a hablar en una famosa escuela para varones. Les
avisaron a todos los estudiantes en la escuela, “Tengan listos sus papeles y lápices porque viene el
primer ministro a darnos una conferencia.” Bueno, al tiempo previsto, el primer ministro, Winston
Churchill, llegó a la escuela. Abrió la puerta, entró al salón que estaba lleno de estudiantes, y les dijo
a estos jóvenes que se estaban preparando para la guerra, “Caballeros,... nunca se den por vencidos.
Nunca se den por vencidos. Nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca se den por vencidos.” Se dio
vuelta y salió del salón. Eso era todo lo que la tenia que decir. Pero es la lección más importante que
debemos aprender en nuestro servicio a Cristo Jesús. Siempre es muy temprano para abandonar. Dios
usa gente que nunca se da por vencida. Nunca serás un fracaso a menos que abandones.

¿Cómo juntar la humildad y las grandes metas?


El hecho es, que Dios usa los problemas para que dependamos de Él. Dios usa las dificultades y aún
el criticismo para mantenernos humildes, para mantenernos enfocados y comprometidos al propósito
de la iglesia. Ahora, tu dirás, “Rick, quiero tener una gran visión para mi iglesia. Quiero soñar
grandes sueños. Quiero creer a Dios para grandes cosas. Pero, ¿cómo puedo tener un gran sueño sin
enorgullecerme? ¿Cómo puedo tener una gran visión sin sentirme orgulloso o egoísta en mi vida?”
Bueno, déjame decirte algunas formas en las que Dios nos mantiene humildes. Dios hará lo siguiente,
para mantenerte humilde y enfocado, de modo que Él pueda lograr grandes cosas a través de ti.

1. Número uno, serás criticado injustamente. Cuando comiences a hacer lo que Dios quiere que
hagas, en el momento en que comiences a servir a Dios con todo tu corazón, alma y fuerzas,
la gente se enojará contigo. Serás atacado, serás juzgado, y serás criticado. Mientras estés
ayudando a que la iglesia crezca y ayudando a ganar almas para Cristo, mucha gente no
entenderá, y dirá, “Oh, lo que tu tienes, es un tremendo orgullo, quieres tener una iglesia
grande para sentirte bien.” Mucha gente no entiende, lo que significa para Dios la gente que
se pierde. Mucha gente no entiende que Jesucristo dio Su vida y derramó Su sangre por cada
persona en tu vecindario, cada persona en tu ciudad y cada persona en tu pueblo. Toda esa
gente necesita conocer a Cristo y esa es la motivación que te impulsa a seguir. De todas
maneras, te criticarán y no te entenderán.

2. También tendrás problemas tan grandes que sólo podrán resolverse con oración. Dios te
mantendrá humilde y sobre tus rodillas, porque hay cosas que sólo pueden resolverse a través
de la oración.

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3. También cometerás errores tontos. El hecho que eres ministro y tienes un llamado a servir a
Dios, no significa que eres perfecto. Eres un ser humano, y a veces cometerás errores que te
darán vergüenza. Dios usará eso para mantenerte humilde.

4. El sueño será muy grande – si realmente viene de Dios, cuando El te da una visión, esta es tan
grande que estarás al límite del fracaso, y fracasarás a menos que Dios haga un milagro.

5. Te darás cuenta que cuando tengas éxito y Dios te bendiga en tu ministerio, las demás
personas tomarán crédito por ello. Ellos dirán, “Bueno, nosotros hicimos esto”, cuando
realmente fue Dios trabajando a través de ti. No te preocupes por eso. Dios hará grandes
cosas a través de la gente que no le interesa ganar créditos. Y si estas dispuesto a dejar los
créditos a los demás, encontrarás que Dios te bendecirá en maneras que nunca antes pensaste
sería posible. La Biblia dice en I Corintios 3:7, “Así que no es el que planta, ni el que riega,
sino Dios el que trae el crecimiento.”

De modo que, yo te diría, no te preocupes en ser humilde, porque Dios te mantendrá humilde. Es muy
fácil para Dios humillarte. He descubierto que cuando comienzo a enorgullecerme, Dios tiene
diferentes formas de humillarme, inclusive a través de mi esposa y de mis hijos. Pero un problema
aún mayor que enfrentan los pastores y líderes, es el tema de la confianza en Cristo. El hecho es, que
te hemos hablado en esta conferencia acerca de cómo edificar tu iglesia sobre los cinco propósitos de
Dios. Nos anima pensar en lo que Dios puede hacer en tu iglesia y en tu vida. Pero la verdad es que,
regresamos a casa planeamos y oramos y si nuestras iglesias explotaran en crecimiento, la mayoría de
nosotros nos asustaríamos hasta la muerte. Nos daría temor, porque no estamos preparados para esa
clase de crecimiento.

El FACTOR CONFIANZA
Así que, necesitamos hablar por un minuto, acerca de este tema de la confianza, la confianza en
Cristo. Yo sé que este es un problema, porque lo experimenté en mi iglesia de Saddleback el primer
año. Cuando fui y comencé en Saddleback, como ya lo mencione, había solo una familia trabando
conmigo. Tuvimos siete personas en la primer reunión. Pero en un año, la iglesia creció a más de
cien. De hecho, en el primer año, la iglesia creció a ciento cincuenta personas. Esta era la única
iglesia que yo había pastoreado. Nunca antes había pastoreado una iglesia. Y para fin de año, yo tenia
todos estos cristianos bebés. Yo continuaba haciendo todo el trabajo y toda la oración y la enseñanza,
trabajando 18 horas al día. Me quedé sin energías. Estaba agotado emocionalmente y espiritualmente,
porque estaba trabajando tenazmente. Y el último domingo del año, mientras me levantaba para
enseñar a la congregación, demacrado, fatigado y sin fuerzas, me desmayé. Me caí en el púlpito.
Bueno, después de eso, me vino una profunda depresión. Empecé a temer que cuando me levantara
para hablar otra vez, comenzaría a desmayarme. Todo el mes, el mes siguiente, lo tome para
descansar, me fui durante todo el mes al desierto, para estar a solas con el Señor. No prediqué en mi
iglesia. Dejé otra persona para predicar y enseñar. Y mientras estaba allí en el desierto atravesé por
mucho desánimo y depresión. Había dos temores atravesando mi mente en ese momento. Número
uno, "Dios, no merezco esto", estas bendiciendo mi vida demasiado. Vi como Dios había tomado la
iglesia para bendecidnos a mi esposa y a mí, permitiéndonos conocer a ciento cincuenta personas, al
cabo de un año. Pensé, no merezco esta bendición de Dios. No soy el hombre de Dios que debiera
ser. Tengo dificultad tan solamente en serle fiel a Dios en mi oración personal diaria, cuanto más para
ser pastor. Así que me sentí indigno y muy culpable de que Dios me haya bendecido más de lo que
merecía. El segundo temor era, "Dios, no puedo hacer esto. La iglesia esta creciendo demasiado
rápido." Me daba suficiente cuenta que si la iglesia había crecido a ciento cincuenta en un año, cuanto
más crecería en los años futuros. Supe rápidamente que en pocos años tendríamos algunos miles...
Pero sabia poco. En la actualidad, pastoreo una iglesia, que tiene una asistencia de 14.000 personas
los fines de semana. Tenemos que tener 4 servicios para recibir a toda la gente. Pero tuve estos
temores de, "No puedo hacerlo" y " No lo merezco". Y allí en el desierto, Dios me dijo tres cosas,
que cambiaron mi vida en el ministerio.

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Tres cosas que pueden cambiar tu vida ministerial:
Dios te da lo que tienes por Su gracia.
Número uno, El dijo, “Tienes razón, Rick, no lo mereces. Nunca lo mereciste, ni lo merecerás, porque
es todo por gracia.” Dios no nos bendice, porque lo merecemos... Él bendice nuestras vidas por Su
gracia. Yo no merezco ser cristiano, mucho menos estar en el ministerio. Así que, ¿cómo habré de
merecer esto?, nunca lo mereceré.

Es la iglesia de Cristo, no la tuya, y Él la prosperara según lo vea apropiado .


La segunda cosa que Dios me dijo es, “Rick, ¿de quién es esta iglesia?” yo dije, 'Bueno, Jesús, es tu
iglesia. No es mía, es la iglesia de Jesucristo.' Jesús dijo, 'Edificaré mi iglesia' Y Dios me dijo, “Rick,
enfócate en edificar gente y yo edificaré la iglesia.” Y recuerdo que dije algo así como, “Está bien
Dios, trato hecho.” Me imaginé levantándome de mi silla en la oficina y diciéndole, “Jesucristo,
siéntate tú en la silla. Ahora, tú eres el pastor de esta iglesia.” Después de todo, no es por mi
ingeniosidad, creatividad, talentos, o trabajo que la iglesia funciona. Es la iglesia de Dios, y Él es el
responsable por su funcionamiento. Ahora, cuando hice eso, y dije “Esta bien, Jesús, Tú eres el
responsable por la iglesia y no yo. Tú estas a cargo,” vino sobre mi cuerpo un gran descanso. Fue
como sacarme un peso, una gran montaña de mis hombros. Y de repente comencé a relajarme por
primera vez en muchos, muchos meses. Me di cuenta que yo era un trofeo de la gracia de Dios, que
Dios había trabajado a través de mi por Su gracia y mi fe en Él. Y supe que era Su iglesia.

Eres la persona de Dios para tu iglesia en este momento en el tiempo, y


nadie ni ninguna circunstancia lo pueden cambiar.
De esta experiencia, surgió la tercer verdad, que yo soy el hombre de Dios.. . para esta iglesia... en este
época. Y que nada puede quitar eso de mi vida. Ni la crítica, ni los problemas, ni la enfermedad, ni la
falta de dinero, ni un edificio – yo soy el hombre de Dios para esta iglesia. Ahora, yo estoy
convencido, que un auténtico líder, la clase de líder que Dios usa, nace siempre de una crisis. Un
liderazgo auténtico esta basado siempre sobre la fe en la Gracia de Dios. Necesitas recordar que cada
cosa que Dios hace en ti, por ti, a través de ti y para ti, Él lo hace por gracia a través de la fe. Nunca lo
merecerás. Jesús dijo, “No me habéis elegido vosotros a mí, sino, yo os elegí a vosotros, para que
llevéis mucho fruto.” Ahora yo sé, habiendo hablado con miles de pastores, -- más de 63,000 pastores
han pasado por el seminario de Una Iglesia Con Propósito-- que muchos líderes de iglesias se sienten
culpables acerca de su ministerio o muy desmerecedores. Tu pensarás, ¿Porqué habrá elegido Dios,
usarme a mí? Te diré porqué. Él eligió usarte por gracia. Gracia es, que Dios sabia cada error que yo
iba a cometer en mi ministerio y de todas maneras me eligió. Gracia es el hecho de que Dios sabe los
errores que vas a cometer en tu ministerio y a pesar de ello, Él te eligió para usarte. Así que, no te
dejes intimidar por el diablo. Algunos de ustedes han tenido un pasado pecaminoso, y cuando piensas
acerca de tu pasado, piensas de la vergüenza que sientes por tu culpabilidad pasada. No permitas que
el diablo te intimide. Cuando el diablo te recuerde tu pasado, recuérdale a él su futuro. Porque la
Biblia dice que él será lanzado al infierno y destruido.

El hecho es que Dios usa gente común. Si Dios usara solo gente perfecta, nada se llevaría cabo,
porque no hay gente perfecta en este mundo. Lo que tú necesitas es salir, y estar a solas con Dios,
donde puedas obtener la reafirmación de tú llamado, que Dios te está usando por gracia a través de la
fe. Y Él trabajará en tu vida de esa manera.

Una cosa sobre la que si tenemos control: Cuánto eliges creer en Dios.
No pudiera sobre enfatizar la importancia de la fe en tu vida. La Biblia dice, “Sin fe es imposible
agradar a Dios.” También dic e “Lo que no proviene de fe, es pecado.” La Biblia dice “De acuerdo a
tu fe te será hecho.” Así que, déjame hacerte una pregunta muy personal. ¿Qué esperas que Dios haga
en tu ministerio? Aún sin conocerte, yo pudiera contestar esa pregunta. Él esta haciendo exactamente
lo que tus esperas que haga– ni más ni menos. La gente a menudo me pregunta. “Rick, ¿Porqué te

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usa Dios?” La razón por la cual me usa, es porque espero que Él me use, no por quien soy yo, sino por
quien es Él. No por lo que yo hice, sino por lo que Él hizo hace dos mil años atrás. Dios nos usa por
gracia a través de la fe. Y cuando ponemos fe en Su gracia, él esta dispuesto a usarnos. Limitamos
mucho a Dios por nuestra incredulidad. Si estudias las Escrituras, encontrarás que cada vez que Dios,
se movió desde el cielo hacia la tierra e hizo milagros, es porque alguien creyó.

Ahora, déjame ser bien claro en esto. Hay factores en tu vida sobre los cuales no tuviste ningún
control, como mencioné anteriormente. Yo llamo a esto, "factores soberanos". Tu no elegiste dónde y
cuándo ibas a nacer. Tu no elegiste los talentos naturales que te fueron dados. Tu no elegiste el país
donde naciste. Estas cosas estuvieron fuera de tu control. Pero hay una cosa sobre la cual tienes
control. Tienes control sobre elegir, qué tanto creerás en Dios. Esa es tu elección. Creo que Dios está
edificando una gran iglesia en California, la iglesia Saddleback que yo pastoreo, no porque la gente de
nuestra iglesia sea especial, o porque yo o los demás pastores seamos especiales. Creo que Dios esta
edificando una gran iglesia, porque encontró un grupo de personas, que han elegido creer en Dios un
poquito más de lo que otras iglesias han decidido creer en Él, y esa es nuestra elección. Y es tu
elección también.

Sabes, yo pensaba que Dios era arbitrario en elegir a quién iba a bendecir. Solía pensar que Dios
miraba desde el cielo hacia abajo y decía, “te voy a usar a ti,” y “te voy a usar a ti, y a lo mejor a ti, y
por el resto de ustedes, lo siento mucho, porque ya he hecho mi elección, no puedo hacer nada el
respecto.” Entonces, un día leí la Biblia en II Crónicas 16:9, donde dice, “Los ojos de Jehová
contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con
Él.” Este verso dice, que Dios esta buscando gente para usarla. Dios esta buscando gente para usar. Y
si permites ser usado, si estas dispuesto, si pones tu fe en Su gracia, Dios te usará en gran manera. El
te usará, para Su gloria.

Uno de mis versos favoritos es Hechos 13:36. Nos habla de David. Y dice, “David sirvió según el
propósito de Dios en su generación.” Mi oración es, que la gente pueda decir lo mismo de mí cuando
muera, que realicé el propósito de Dios en mi generación. Y esa es mi oración para ti, que la gente
pueda decir, que has servido al propósito de Dios - al propósito de la adoración, del evangelismo,
compañerismo, discipulado y ministerio. Esos propósitos, los propósitos eternos de Dios, que puedas
servir en esos propósitos a tu generación antes de morir. ¿Quién quisiera seguir viviendo en esta
tierra, después que Dios haya terminado de usarnos? Irás a estar en el cielo con el Señor, por siempre.
Así que sigue fiel a los propósitos de Dios... y nunca te des por vencido.

Sé que algunos de ustedes probablemente estarán atravesando, por circunstancias muy distintas. No
tengo ninguna duda, que los que están escuchando esta conferencia están experimentando dolor en el
corazón. Yo vivo cerca del Océano Pacífico, y a veces para aclarar mis pensamientos y estar mas
cerca de Dios, voy y me siento en la playa. He notado que la marea baja, y cuando baja la marea,
quedan sobre la arena muchas cosas feas. Hay pedazos de madera, basura y desechos. Y la playa ya
no se ve tan hermosa. De hecho, es fea cuando la marea baja. Pero he notado que la marea siempre
vuelve a crecer. Ahora mismo, para algunos de ustedes, la marea esta baja en sus vidas. Y puedes
estar sintiendo que Dios esta muy lejos, quizás sientas que estas solo, a lo mejor sientas que no tienes
las fuerzas para terminar tu ministerio y hacer lo que Dios te ha llamado a hacer. Pero hoy quiero
decirte, soporta, espera, no te des por vencido. Puede ser que la marea este baja en tu ministerio, pero
siempre vuelve a crecer. Hay un libro en Estados Unidos cuyo título dice, “Los tiempos difíciles
pasan, la gente fuerte no”, y yo creo esto. Así que, no te des por vencido. Y cuando pienses, bueno,
estoy sirviendo al Señor aquí en esta pequeña área, en esta oscura comunidad, en este lugar donde
nadie me conoce, es porque estoy en un pequeño lugar o en una pequeña iglesia que a nadie le interesa
mi ministerio. Quiero decirte que estas muy equivocado. Estas equivocado. Tu ministerio le interesa
a Dios, y Dios conoce tu nombre. Él tiene contado cada cabello de tu cabeza, El te ama, te ha llamado
y te ha puesto en el ministerio, te puso allí para que le sirvas. Y es mejor que le sirvas a Él mientras te

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mantenga en ese lugar, para la gloria de Su Nombre y para tu crecimiento. Y para el crecimiento del
Reino de Dios.

Oremos juntos. Padre celestial, quiero agradecerte por habernos llamado a servirte, y te agradecemos
porque nuestro ministerio le interesa a Dios. Ayúdanos a que nunca nos comparemos con los demás.
Ayúdanos a nunca darnos por vencidos. Ayúdanos a tener grandes sueños, a creer en ti para grandes
cosas. Ayúdanos a intentar grandes cosas para ti y a esperar grandes bendiciones de ti. Ayúdanos a
esperar que tu traigas a la gente que nos va ayudar y a confiar en ti, no porque merezcamos tu
bendición sino por tu gracia. Y que nos llames a tu hogar para estar contigo. Esperamos ese día, para
estar contigo en el cielo. Pero que hasta el momento en que tú nos llames, podamos usar cada día, y
toda nuestra energía, para servirte a ti y a tus propósitos para esta generación. En el nombre de Jesús
oramos, amén.

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