BRICS
El origen del término “BRICS” se atribuye al economista Jim O’Neill, quien en 2001 se
refirió a Brasil, Rusia, India y China como “BRIC” en un informe del grupo de banca de
inversión Goldman Sachs. En su estimación, las economías de estos países serían las
principales del mundo hacia 2050. Después de varias reuniones informales desde
2006, el primer encuentro oficial de los BRIC tuvo lugar en Rusia en 2009, poco
después de la formalización del foro económico. Sudáfrica se sumó en 2010. Desde
entonces, las reuniones anuales han servido como plataforma para discutir estrategias
de cooperación económica, políticas de desarrollo sostenible y asuntos geopolíticos
clave para los países miembros y el mundo.
Cada uno de los BRICS estaba destacando económicamente por diferentes motivos.
Brasil tenía una economía agrícola y energética en auge, siendo un importante
exportador mundial. Rusia era y sigue siendo un gigante en la exportación de petróleo y
gas natural. India, con su economía de rápido crecimiento, destacaba en el sector
servicios y manufactura con una gran base de talento técnico. China, por su parte, se
había convertido en la “fábrica del mundo”, con una fuerza laboral masiva y una
producción industrial que experimentaba una expansión sin precedentes. Por último,
Sudáfrica es la economía más grande de África y un líder en la extracción minera, y
desempeña un papel estratégico en la representación del continente.
Sin embargo, pese a las proyecciones ambiciosas, la década de 2010 trajo desafíos
económicos y políticos. Brasil enfrentó una recesión desde 2014, atribuida a la caída de
los precios de las materias primas y a la inestabilidad política interna. Rusia también
experimentó una contracción económica por la volatilidad de los precios del petróleo y
las sanciones internacionales a raíz de la anexión de Crimea. India, aunque siguió
creciendo, tuvo que lidiar con reformas internas y desbalances financieros. China creció
de forma más lenta, una señal de transformaciones estructurales en su modelo
económico. Por último, Sudáfrica también enfrentó dificultades económicas
exacerbadas por problemas de gobernabilidad y conflictos laborales en sectores
claves. Este panorama reveló la vulnerabilidad de los BRICS a los cambios en el
mercado global y a sus desafíos internos, cuestionando su capacidad para conformar
un frente económico unificado.
Con todo, los BRICS suman más del 40% de la población mundial y más del 30% del
PIB global, por encima del G7 conformado por las potencias occidentales. Por ello
siguen abogando por más representación en las instituciones financieras
internacionales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, para
conseguir más incidencia en la toma de decisiones económicas a nivel global. Dos
iniciativas en esa línea han sido el Nuevo Banco de Desarrollo y el Acuerdo de
Reservas de Contingencia, mecanismos financieros alternativos que reflejan sus
intereses y los de otras economías emergentes.
Con las crisis derivadas de la pandemia y la invasión rusa de Ucrania, los BRICS han
resurgido en los últimos años con el objetivo de impulsar la multipolaridad en las
relaciones internacionales. En 2023 anunciaron una expansión: invitaron a Argentina,
Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Irán a unirse al grupo.
Argentina finalmente declinó el ingreso y Arabia Saudí no lo ha confirmado, pero el
resto de los países entraron a principios de 2024. Desde entonces se les conoce como
BRICS+.
Uno de los principales desafíos de los BRICS+ es la coordinación de políticas y
agendas entre países con economías y sistemas políticos tan diversos. La disparidad
en sus estructuras económicas, niveles de desarrollo y políticas internas es un
obstáculo para su acción conjunta. Además, las tensiones geopolíticas internas, las
disputas fronterizas y las alianzas con potencias fuera del grupo plantean retos para la
cohesión del bloque. En términos económicos, enfrentan la dependencia de los
mercados de materias primas, la volatilidad de los mercados financieros globales y la
necesidad de diversificación. También la gestión de las relaciones con el resto de las
potencias y la reforma de las instituciones financieras internacionales.
OBJETIVO DE BRICS
El objetivo principal de los BRICS es promover el crecimiento económico, el desarrollo
y la cooperación entre sus países miembros. Además, buscan reformar el sistema
financiero y político internacional para que refleje mejor los intereses de las economías
emergentes. A continuación se presentan algunos de los objetivos clave:
Objetivos Principales
Crecimiento Económico Inclusivo: Buscan lograr un crecimiento económico inclusivo
que erradique la pobreza, reduzca el desempleo y promueva la inclusión social.
Reforma del Sistema Financiero Internacional: Los BRICS aspiran a reformar las
instituciones financieras internacionales como el FMI y el Banco Mundial para dar más
voz a las economías emergentes.
Promoción del Multilateralismo: Trabajan hacia un orden mundial multipolar donde
haya una distribución más equilibrada del poder global.
Cooperación Sectorial
Economía e Innovación: Fomentan la cooperación en áreas como comercio,
inversión, tecnología avanzada y desarrollo sostenible.
Cultura y Sociedad Civil: Promueven intercambios culturales, educativos y deportivos
entre sus naciones para fortalecer vínculos sociales.
Instituciones Propias
Han establecido instituciones financieras propias como el Nuevo Banco de Desarrollo
(NBD) para apoyar proyectos infraestructurales dentro del bloque.
CUALES PAÍS ESTÁN INCLUIDOS EN BRICS
Países oficiales
Brasil Egipto
Rusia Irán
India Etiopía
China Arabia Saudita
Sudáfrica Emiratos Árabes Unidos (EAU)
Países que Han Expresado República del Congo
Interés en Unirse Países Invitados como Socios
Azerbaijan Algeria
Bahrain Nigeria
Bangladesh
Burkina Faso Otros Países Considerados
Camboya
Chad Myanmar
Colombia Pakistán