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El Agua

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SISTEMA CORPORATIVO

UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE SANTIAGO


UTESA, RECINTO MOCA

Carrera de Contabilidad.

Trabajo Presentado como requisito de la


Asignatura Medio ambiente.

PRESENTADO POR:
Nick Rodriguez 1-22-7975

PRESENTADO A:
DIGNALDA MARIA DE LA CRUZ PÉREZ

Moca, provincia Espaillat Republica Dominicana.


El agua.

El agua es uno de los elementos más importantes para la vida en el planeta Tierra. Es el
compuesto químico más abundante en la superficie terrestre, y es una parte esencial de la vida de
todos los seres vivos. El agua es el líquido más común en la Tierra, y se encuentra en los
océanos, ríos, lagos, lagunas, nieves, glaciares, y en el cuerpo de los seres vivos. Está presente en
forma líquida, sólida y gaseosa, y se encuentra en los ciclos hidrológicos y biogeoquímicos.

El agua es una sustancia esencial para la vida, ya que es necesaria para la supervivencia de todos
los organismos vivos. Es una parte importante de los procesos metabólicos, y es necesaria para el
transporte de nutrientes, la eliminación de desechos y la regulación de la temperatura corporal. El
agua es también una fuente de energía para muchas actividades biológicas, como la fotosíntesis.

Además, el agua es un recurso importante para la industria y la agricultura. Se utiliza para la


producción de alimentos, energía, productos químicos, y para el transporte de personas y bienes.
El agua también es una parte importante de la recreación y el turismo, y se usa para la recreación,
el deporte y la salud.

Sin embargo, el agua también puede ser una amenaza para la vida. La contaminación del agua es
un problema grave en muchas partes del mundo, y puede causar enfermedades, daños
ambientales y económicos. La escasez de agua también es un problema en algunas regiones, y
puede afectar la producción de alimentos, la salud humana y el medio ambiente.

En conclusión, el agua es un recurso vital para la vida en la Tierra. Es una parte esencial de los
procesos biológicos, y es una fuente de energía y recursos para la industria y la agricultura. Sin
embargo, el agua también puede ser una amenaza para la vida si no se maneja adecuadamente.
Es importante que tomemos medidas para proteger el agua y asegurar que sea un recurso
disponible para todos.

Situación del agua como recurso renovable.

Cuando decimos que el agua es un recurso renovable, nos referimos a que tiene un ciclo de
regeneración que está por encima de su capacidad de extracción. Por ahora, tenemos más agua de
la que hay en el planeta, pero esta situación puede cambiar si no modificamos algunas pautas de
comportamiento. En nuestro planeta estamos incrementando el consumo de agua a marchas
forzadas. Aun así, aún somos capaces de mantener el ciclo del agua en la mayoría de los países
avanzados, preservando así el papel del agua como recurso renovable.

El agua es un recurso natural indispensable para el desarrollo y la vida humana. Es un recurso


renovable, lo que significa que se puede usar, reciclar y volver a usar una y otra vez. Sin
embargo, el agua es un recurso limitado, y su disponibilidad depende de los patrones de
precipitación, la contaminación y la demanda humana. A medida que el mundo enfrenta una
creciente población y un aumento de la industrialización, la demanda de agua aumenta, lo que a
su vez pone presión sobre los recursos hídricos.

La situación actual del agua como recurso renovable es preocupante. El agua dulce disponible
para uso humano se encuentra cada vez más escasa, y el agua contaminada es una amenaza cada
vez mayor para la salud humana. El cambio climático también está afectando la disponibilidad
de agua dulce, ya que los patrones de precipitación están cambiando. Esto significa que algunas
regiones están experimentando sequías más prolongadas, mientras que otras están
experimentando inundaciones más frecuentes.

La contaminación es otra preocupación importante. Los desechos industriales, los productos


químicos agrícolas y los desechos domésticos están contaminando los recursos hídricos, lo que
hace que el agua sea menos segura para el consumo humano. Esto a su vez significa que la
población debe recurrir a fuentes de agua no saludables, lo que aumenta el riesgo de
enfermedades.

Además, la demanda de agua para uso humano está aumentando. El aumento de la población
mundial significa que más personas están usando el agua para beber, cocinar, bañarse y regar.
Esto significa que hay menos agua disponible para otros usos, como la producción de energía, la
agricultura y la industria.

La situación del agua como recurso renovable exige una acción inmediata. La conservación del
agua es vital para garantizar que haya suficiente agua para satisfacer la demanda humana. Esto
significa reducir el uso de agua potable para actividades no esenciales, como el riego de jardines
y la limpieza de automóviles. También significa reducir la contaminación de los recursos
hídricos, mediante la adopción de prácticas más limpias en la agricultura y la industria.
Además, es necesario mejorar la infraestructura de agua para satisfacer la demanda. Esto
significa mejorar la infraestructura existente para asegurar que el agua llegue a todas las
personas, y también significa construir nuevas infraestructuras para aumentar la disponibilidad
de agua.

En resumen, la situación del agua como recurso renovable es preocupante. La demanda de agua
para uso humano está aumentando, mientras que la disponibilidad de agua dulce limpia está
disminuyendo. La contaminación y el cambio climático están afectando la cantidad y calidad del
agua disponible. Es necesario tomar medidas para garantizar que el agua esté disponible para
satisfacer la demanda humana, lo que significa reducir el uso de agua no esencial, reducir la
contaminación y mejorar la infraestructura de agua.

Cuencas Fluviales.

Toda la superficie terrestre que drena el agua hacia un río en particular o sus afluentes se llama
cuenca fluvial. Una cuenca fluvial podría considerarse como un tazón gigante o cuenca. La
fuerza de la gravedad empuja toda el agua que entra en un recipiente hacia los lados y hacia el
punto más bajo de ese recipiente. En el fondo del recipiente, el agua escurrida de los bordes del
recipiente se acumula y forma un solo cuerpo de agua. En una cuenca fluvial, gran parte del agua
que drena de la tierra llega al río, a menudo a través de arroyos y arroyos.

Los arroyos y arroyos que desembocan en un río se conocen como afluentes. Todos estos se unen
para formar un río, que desemboca en un cuerpo de agua más grande, como otro río, un lago, un
golfo o un océano. La cuenca hidrográfica está formada por toda la tierra drenada por un río y
sus afluentes. La lluvia que cae sobre la tierra que forma una cuenca fluvial se acumula y drena
al punto más bajo de ese pedazo de tierra en particular.

Barrios, bosques, montañas y ciudades pueden ubicarse en una cuenca fluvial. Cuando llueve y
el suelo ya no puede absorber el agua de lluvia, forma pequeños riachuelos que luego drenan en
cuerpos de agua más grandes, como arroyos, ríos y lagos. Todos los contaminantes y cualquier
otra cosa que pueda estar en el suelo y que pueda ser transportada por el agua podría ser
arrastrada al río y eventualmente al mar.

Las cuencas hidrográficas son ligeramente diferentes de las cuencas fluviales. Una cuenca
hidrográfica es una pequeña parte de una cuenca fluvial y puede drenar solo en un cuerpo de
agua específico. Puede existir una gran cantidad de cuencas dentro de los límites de una cuenca
fluvial.

Todos los seres vivos y no vivos dentro del ecosistema de una cuenca fluvial están conectados
entre sí. Cuando se altera una parte de la cuenca del río, el ecosistema completo se ve afectado de
alguna manera. Este equilibrio interdependiente debe mantenerse para preservar el equilibrio de
todo el ecosistema de la cuenca y sus habitantes.

La topografía única de una cuenca fluvial hace que cada uno sea único. Por ejemplo, algunos
están formados por altos muros de granito y empinadas colinas o montañas. Este terreno
escarpado y montañoso puede hacer que un río fluya rápidamente sobre muchas rocas y
alrededor de curvas cerradas, creando muchos rápidos de agua blanca agitados. Por el contrario,
otras cuencas fluviales contienen tierras relativamente planas. La topografía de la cuenca del río
Mississippi, por ejemplo, permite que sus aguas fluyan suave y pacíficamente, curvándose en
grandes extensiones de tierra.

Estado de nuestros ríos.

El 14 de marzo del 1997 la International Rivers instituyó el Día Mundial de Acción en Defensa
de los Ríos y en contra de las represas. Y es que son precisamente estos ecosistemas fluviales los
que han sufrido una regresión más acelerada de su extensión y calidad en las últimas décadas,
con el consiguiente perjuicio para los hábitats y especies que acogen.

Durante siglos hemos adaptado el medio fluvial a todas y cada una de las necesidades de la
humanidad. El periodo que atravesamos en la actualidad coincide con el aumento de la demanda
de agua, la invasión de los cauces de los ríos por edificaciones, cultivos y la modificación de sus
cursos naturales mediante obras de acondicionamiento, y sobre todo la degradación de la calidad
de sus aguas.

La sociedad dominicana no está consciente de la situación en que viven nuestros ríos, la


contaminación de sus aguas es el principal problema medioambiental del país. Esta falta de
consciencia impide que la misma sociedad además de exigir una solución, pida poder ser parte
activa en la recuperación del medio ambiente fluvial. Si bien es cierto que existen numerosas
organizaciones que realizan actuaciones sobre los ríos, en muchos casos carecen de la necesaria
coordinación con los organismos correspondientes, de manera que el trabajo desarrollado no
tiene los resultados esperados.

En el informe de la WWF titulado “Los 10 Ríos del Mundo en Mayor Riesgo”; se pone de
manifiesto la agonía de los mayores ríos del mundo (Danubio, Ganges, Nilo, Río Grande,
Yangtzé) a manos del cambio climático, la contaminación y la infraestructura construida sobre
ellos. Similar condición experimenta nuestros principales ríos (Yaque del Norte, Nizao, Yuna,
Yaque del Sur, San Juan, El Higuamo, Mao y otros, que ya no son ríos, sino cauces secos o
cañadas pestilentes). La situación de estos ríos simboliza la crisis global del agua dulce, que
venimos denunciando desde hace muchos años confiado en que, como empieza a suceder con el
cambio climático, algún día se admita el problema del deterioro de nuestros ríos y se arbitre una
respuesta contundente y coordinada por parte de la administración pública y la sociedad civil en
su conjunto.

Definitivamente hemos perdido el afecto a los ríos. Solo pensamos que frente a la sequía hay que
construir más presas, que no podemos permitir que el agua de los ríos se pierda en el mar; que
debemos protegernos de las inundaciones con nuevas presas, estas son, por desgracias,
afirmaciones que seguimos escuchando con demasiada frecuencia. Definitivamente nos estamos
olvidando de los ríos. Por eso, necesitamos un cambio en la forma de gestionar el agua y de
intervenir en los ríos, que pasa necesariamente por hacer una importante inversión en la
restauración y la participación de todos los interesados, no solo de los usuarios, para lograr un
buen estado de conservación de nuestros ríos.

Todos tenemos una obligación moral de no hipotecar el futuro. Mantener la salud de nuestros
ríos como salvaguarda de nuestra propia salud debería ser el objetivo fundamental de la gestión
de los recursos hídricos del país.

El río Ozama nace en la Loma de Siete Cabezas en Villa Altagracia. Este es uno de los ríos más
contaminados de la República Dominicana, el que más embarcaciones y residuos tiene en su
interior, con una alta contaminación de plomo, abundantes desperdicios industriales y residuales.

La cantidad de agentes químicos a lo interno de éste, combinado con desechos minerales,


textiles, animales muertos y materia fecal en abundancia, lo convierten en una línea de
contaminación que atraviesa la ciudad de Santo Domingo. Lo lamentable y alarmante de este
caso es que niños y adultos consumen y se bañan en estas aguas.

El río Haina, por su parte, toca el lado oeste de la ciudad de Santo Domingo, y su situación no
dista mucho de lo que sucede en el río Ozama. Es uno de los ríos que nace en la Loma del
Zumbador, tiene una longitud aproximada de 86 kilómetros, con un alto grado de contaminación
y el agravante de la deforestación en ciertas partes y, peor aún, la extracción de materiales para la
construcción, por lo que ha ido mermando su caudal.

Varias montañas de Villa Altagracia, lugar donde hacen caudal estos ríos, están siendo
deforestadas por algunos lugareños, donde inician trabajos agrícolas y luego los abandonan.

El río Yubazo y el río Nigua de San Cristóbal, ni hablar de ellos. Ha habido un abuso en la
extracción de materiales y sus cauces se han reducido considerablemente. En algunos puntos son
utilizados como vertederos y letrinas, aparte de los desechos industriales que llegan allí. Lo más
triste todavía es su desembocadura en el Mar Caribe, con toda la basura y la capa de
contaminación que los arropan, y aun así hay personas que se bañan en estas aguas.

Medio Ambiente ha sido mano dura en la prevención de extracción de materiales en estos ríos y
aun así hay quienes viven al asecho.

Existe muy poca conciencia y conocimiento de las consecuencias tan graves que arrojan la
contaminación de estos ríos. Hasta las especies que habitan allí, han ido muriendo, y las pocas
que quedan se están contaminando. El hacinamiento en las orillas de estos ríos es un gran foco de
contaminación.

He visto en algunas provincias grupos ambientalistas que se han unido al Ministerio de Medio
Ambiente para enfrentar y evitar la contaminación de los ríos. Entiendo que estas iniciativas
podrían ser utilizadas e irse aplicando y trabajando desde los nacimientos de los ríos hasta la
parte más complicada y contaminada.

Sería importante establecer comisiones de seguimiento, en coordinación con el Ministerio de


Medio Ambiente y grupos ambientalistas, a fin de ir frenando la contaminación de estos ríos. (Es
una
responsabilidad del Estado, de la sociedad y de cada habitante de este país, proteger, conservar y
mejorar las condiciones de estos ríos.

Agua potable.

Aunque tres cuartas partes del planeta estén formadas por agua, no toda el agua es potable o
puede ser bebida por los seres humanos. El agua potable únicamente puede ser agua dulce. Solo
el 2,5% de toda el agua que existe en la Tierra es agua dulce. El agua dulce se distribuye de la
siguiente manera, casi el 70% del agua dulce se encuentra congelada en los polos, el 30% se
encuentra como humedad en el suelo o formando acuíferos y tan solo un 1% discurre por las
cuencas hidrográficas formando ríos y arroyos. Ahora bien, solo un 0,025% es agua potable, pero
¿qué significa que el agua sea potable?

El agua potable es aquella que es apta para el consumo humano y que no supone ningún riesgo
para su salud, es decir, está libre de microorganismos y sustancias tóxicas. Normalmente el agua
que bebemos y que está en nuestras casas no procede directamente de la naturaleza, sino que ha
sido tratada previamente.

El agua es un recurso renovable pero limitado, es cada vez más escaso y son muchas las
poblaciones en el mundo que aún carecen sin acceso a fuentes de agua potable. Organizaciones
mundiales como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han focalizado una
gran parte de sus esfuerzos en luchar por la accesibilidad a fuentes de agua potable debido a su
relación directa con la salud.

De acuerdo con lo que establece la OMS, el acceso a agua potable existe cuando la fuente más
cercana se encuentra a menos de 1 Km de distancia y además cuando sea posible extraer o
conseguir como mínimo 20 litros de agua diarios por cada componente de la familia.

Para que el agua se considere como agua potable debe cumplir una serie de características. Estas
características normalmente se establecen en la legislación y los países deben cumplirla. En el
caso de España las características del agua potable están reguladas por el Real Decreto 140/2003,
de 7 de febrero, por el que se establecen los criterios sanitarios de la calidad del agua de
consumo humano. En función de lo que establece la OMS, el agua potable:
 Debe ser limpia y segura: tanto su consumo como su uso en la producción de otros
alimentos no puede conllevar ningún riesgo de contraer enfermedades infecciosas u otro
tipo de enfermedades (cólera, tifus, salmonelosis o metahemoglobinemia).
 Debe ser incolora: esto implica que el agua debe ser transparente, aunque a veces puede
ser un poco blanquecina debido al cloro.
 Debe ser inodora: es decir, no debe tener olor ya que no debería tener nada que pueda
generarlo.
 Debe ser insípida: al igual que en el caso anterior tampoco debería tener ningún sabor.
 Libre de elementos en suspensión: el agua no debería tener nada que pueda generar
turbidez. En algunos casos puede estar un poco translúcida, pero puede deberse a la
presión de las tuberías y debería desaparecer al poco tiempo.
 No debe tener contaminantes orgánicos como pesticidas (DDT, por ejemplo), ni otros
contaminantes inorgánicos (metales pesados), ni tampoco ningún elemento radiactivo.
 Debe tener una determinada proporción de gases y de sales inorgánicas disueltas.
 No debe contener microorganismos patógenos que pongan en peligro la salud. Para ello
se realizan análisis exhaustivos de la concentración de bacterias coliformes y otras de
origen fecal. La legislación establece que no puede haber bacterias como Escherichia
coli, Pseudomonas aeruginosa, Enterococcus faecalis, Clostridium perfringens y otras que
pueden provocar infecciones gastrointestinales graves y otros desórdenes. Tampoco
pueden encontrarse más de 100 unidades formadoras de colonias (UFC) de bacterias
aerobias totales.

Como se ha mencionado anteriormente el agua tiene que pasar por una serie de tratamientos, que
conocidos como proceso de potabilización. Este ocurre en las plantas potabilizadoras de agua o
ETAP. Mediante este proceso el agua “cruda”, denominada así al agua natural, es depurada y
purificada. Además, este proceso asegura que exista una red pública de distribución de agua
potable para que esta sea accesible a todos los hogares y consumidores.

El proceso de potabilización del agua se centra en varios tratamientos:

 Captación del agua desde fuentes de aguas naturales como ríos, lagos o embalses: se
suele realizar por un conjunto de electrobombas que colectan el agua. Durante el
transporte del agua esta se va filtrando por una serie de rejas de distintos tamaños que van
reteniendo los sólidos.
 Coagulación/floculación: muchos sólidos se pueden eliminar mediante la formación de
flóculos, coágulos o grumos. Este tratamiento consigue eliminar algas y plancton, así
como otras sustancias y productos químicos que se utilizan en esta fase y que pueden
producir olor y sabor.
 Sedimentación: consiste en la eliminación de los flóculos mediante la acción de la
gravedad.
 Filtración: el agua pasa a través de un filtro o un medio poroso (arena, carbón) para
reducir la posible turbidez del agua y quistes de organismos parásitos.
 Desinfección: consiste en la eliminación de los microorganismos patógenos del agua. En
este paso se completa el proceso de potabilización de las aguas. Para la desinfección
pueden llevarse a cabo procesos químicos como la adición de cloro u ozono entre otros, o
por procesos físicos como la luz ultravioleta.

Cuando no sea posible encontrar agua potable y haya que recurrir a beber agua de otras fuentes,
el método más asequible y que mejor funciona es hervir el agua antes de consumirla. Este
método al menos asegura la eliminación de los microorganismos patógenos que pueda haber en
el agua, como bacterias y virus.

El agua potable es empleada principalmente para el consumo directo, es decir, para beber,
cocinar o lavar los alimentos que comeremos. También es agua potable la que usamos al
bañarnos o lavarnos, si bien en muchos países se distingue entre el agua destinada a estos fines
(la que obtenemos de la cañería) y el agua mineral para beber (que se compra envasada).

De igual forma, el agua potable es necesaria para la industria alimenticia, ya que a nivel agrícola
se suelen emplear aguas recicladas o tratadas. Se usa para elaborar alimentos y bebidas, también
para manufacturar medicinas y otros productos químicos, para la limpieza de los hospitales, etc.

El agua potable es, aunque no lo parezca, un recurso limitado. Es mucho más fácil contaminar un
litro de agua, que volver a hacerla apta para consumo humano, y miles de millones de litros de
agua son consumidos diariamente en nuestras ciudades, mientras que la inversión en
potabilización del agua se hace cada vez más costosa.
La OMS ha advertido en numerosas ocasiones la relación directa entre la incidencia y morbilidad
de enfermedades diarreicas y otras epidemias, con el acceso al agua potable en las poblaciones
más desfavorecidas del mundo. En la medida en que no cuidemos el agua y reduzcamos el
impacto de nuestra civilización sobre ella, más expuestos estaremos a las consecuencias de salud
que ello implica.

Agua negra.

Se llama aguas negras a aquel tipo de agua que se encuentra contaminada con sustancia fecal y
orina, que justamente proceden de los desechos orgánicos tanto de animales como de los
humanos.

Aguas contaminadas con desechos fecales y orina.

La denominación de aguas negras tiene sentido porque justamente la coloración que presentan
las mismas es negra.

Conocer qué contienen las aguas negras es muy importante para definir qué tipo de tratamiento
de agua se le realizará.

Generalmente las aguas residuales contienen materia orgánica, residuos vegetales, animales,
grasas, aceites, entre otros elementos. También tiene materia inorgánica que pueden ser sólidos
pequeños o grandes como telas, plásticos, químicos, arena, entre otros compuestos.

Por su lado, los componentes microbiológicos de las aguas residuales que deben ser tomados
muy en cuenta a la hora de pasar por una planta de tratamiento son las bacterias. Estas suelen
provenir principalmente de las heces fecales; los hongos, que se generan de las aguas
industriales; y los protozoos y actinomicetos.

Entre las ventajas más notables están el incremento de la productividad agrícola, la disposición
de agua residual a bajo costo, la optimización del uso del agua en zonas con déficit hídrico, y el
reciclaje de nutrientes en zonas agrícolas. El beneficio también es económico, ya que se destinan
menos ingresos al bombeo, el agua potable es para uso exclusivamente humano, los agricultores
obtienen mayores ganancias y ahorran gastos en fertilizantes; también se ahorra en el costo del
tratamiento de agua pues el filtro del suelo es gratis.
El lado negativo está en que esa agua contiene patógenos (coliformes fecales), que pueden traer
enfermedades para los agricultores que tienen contacto con ella, y para quienes consumen los
frutos de las hortalizas regadas con esas “aguas negras”. Además, contribuye a la emisión de
gases de efecto invernadero y a la contaminación de los mantos acuíferos con nitratos y sales
solubles.

Otro aspecto nocivo, es el olor fétido que despide, además, por ser agua de reúso, en algunas
ocasiones contiene detergentes que en ocasiones no pueden ser degradados por el suelo. También
es posible que contengan elementos potencialmente tóxicos como metales pesados, compuestos
orgánicos como grasa, aceite y fármacos.

El tratamiento de aguas negras data de los romanos. Esta civilización implementó un célebre
sistema de acueductos y alcantarillado de aguas negras que separaban las aguas negras y las
aguas grises.

Sin embargo, no fue hasta finales del siglo XIX cuando se crearon tratamientos de aguas
residuales más apropiados.

Un punto para tener en cuenta es que los sistemas más adecuados para efectuar el tratamiento de
las aguas residuales son las plantas de tratamiento, ya que están preparadas y especializadas para
someterlas a procesos físicos y químicos que permiten devolverle las características naturales.

Sin embargo, en los países en vías de desarrollo todavía hay muy poca conciencia de la
importancia del saneamiento del agua. En este sentido, en Acción contra el Hambre
promocionamos la higiene en sesiones formativas, ya que de nada servirá la instalación de
estructuras si la población vulnerable no está sensibilizada sobre su uso.

El tratamiento de aguas negras se realiza generalmente en tres pasos:

 Tratamiento primario: se encarga de separar y asentar los residuos sólidos.


 Tratamiento secundario: se encarga de realizar un proceso biológico que transforma la
materia orgánica disuelta en sólidos, y estos se pueden eliminar con mayor facilidad.
 Tratamiento terciario: donde se realizan lagunas, desinfección y microfiltración.

Causas y consecuencias de la contaminación del agua.


Para comenzar, queremos aclarar que la definición de contaminación del agua se puede resumir
como cualquier cambio a nivel físico, biológico o químico en el agua que haga que su calidad
disminuya y que sea dañina para cualquier ser vivo que la consuma. En efecto, para entender
mejor los problemas relacionados con la contaminación del agua es básico abordar sus
principales causas, los diversos tipos de contaminación, así como apuntar algunas medidas para
reducir este tremendo problema. O, lo que es lo mismo, la contaminación es la introducción de
contaminantes en un ecosistema determinado.

Tipos de contaminación del agua.

Podemos mencionar dos tipos de contaminación del agua o acuática:

 La contaminación orgánica: debido a microorganismos patógenos en el agua que llegan a


través de aguas grises, residuos industriales o agrícolas.
 La contaminación con químicos artificiales: esta la generan desde los mencionados
pesticidas hasta los medicamentos humanos y para animales o, incluso, cualquier tipo de
basura doméstica e industrial.

Causas naturales de la contaminación del agua.

La contaminación relacionada con su ciclo natural puede deberse al contacto con ciertos
contaminantes que pueden ser desde sustancias minerales u orgánicas que existen en la
naturaleza, por ejemplo, en la corteza terrestre, la atmósfera o el misma agua. En ocasiones se
introduce por raros fenómenos naturales, como inundaciones o deslizamientos, pongamos por
caso, y es al hacerlo cuando se produce la contaminación.

Causas de la contaminación del agua producidas por los humanos.

La contaminación más importante y dañina es la producida por el ser humano por distintas
causas, entre ellas el vertido de sustancias tóxicas arrojadas a las aguas de forma regular o
puntual, como es el caso de los vertidos industriales en el agua. Sin olvidar, asimismo, que la
contaminación de los ríos acrecienta también la polución marina, además de las filtraciones
subterráneas contaminadas por vertidos tóxicos de cualquier tipo.

Efectos y consecuencias de la contaminación del agua para la salud.


Como ya avanzamos, la contaminación del agua puede acabar en nuestro plato. Al comer
pescados y mariscos procedentes de agua contaminada, se da el efecto bio acumulativo del
mercurio y otros metales pesados y también de las pequeñas partículas plásticas, conocidas como
los micro plásticos. La polución del agua con arsénico en la India y otras partes del mundo, por
ejemplo, ocasiona problemas de salud graves. Igualmente, bañarse en el río Ganges es peligroso
para la salud, pues además de poder tragar agua polucionada, que contiene sustancias de por sí
dañinas, este es un vector de enfermedades, desde problemas gástricos simples hasta afecciones
mucho más graves, ya sean ocasionadas por virus o por bacterias.

El acceso solo a agua contaminada también implica una menor calidad de vida. Los cultivos
regados con aguas contaminadas, por otra parte, igualmente pueden suponer un riesgo para la
salud. Sin que pueda garantizarse, ni mucho menos, que el pescado salvaje sea saludable, pues
hemos señalado que también el mar puede estar contaminado, las granjas de peces no están en
mejor situación en muchos casos. De esta forma puede que, tanto si compramos alimentos
provenientes del mar abierto como si es de piscifactorías, acabemos comiendo contaminación.

Efectos y consecuencias de la contaminación del agua para el medio ambiente.

El agua es un elemento esencial no solo para la vida humana, sino para la vida en general. Siendo
como es un elemento indispensable para la misma, su polución supone un serio golpe para los
seres vivos. No solo los peces y otros seres que habitan en el agua sufren estos efectos
devastadores, sino que también las aves marinas padecen esta contaminación de las aguas,
diezmándose su alimentación o quedando envenenadas o atrapadas hasta la muerte. Preservar los
peces o los corales, pongamos por caso, significa dejar de acidificar el mar a consecuencia del
cambio climático.

Por último, la polución acústica es otro problema de primer orden, cuyas consecuencias
ambientales pueden llegar a ser dramáticas para muchas especies. Lógicamente, no es así y no
han tardado en evidenciarse las consecuencias de verter basura y sustancias químicas en
cantidades ingentes.

Estrategias para recuperar y conservar nuestras fuentes de agua.

Cierra el grifo al asearte o lavar utensilios


Empezamos hablando de cómo ahorrar cuidando el agua, indicando que cerrar el mientras nos
cepillamos los dientes, mientras nos enjabonamos en la ducha o mientras nos lavamos puede
ayudar ahorrar miles de agua que de otro modo se desperdiciaría.

En la misma idea, también es útil detener una manguera para lavar nuestro automóvil y usar una
de agua en su lugar.

Reduce el agua de la cisterna del inodoro

Otra de las mejores ideas para cuidar el agua es colocar una o dos botellas llenas de agua en la
cisterna del retrete

Recoge el agua mientras esperas a que se caliente

Otra idea para no desperdiciar agua es recoger con un recipiente el agua fría de la ducha o del
grifo del fregadero mientras esperamos a que salga caliente.

Cuida las instalaciones de agua de tu casa.

Una de las maneras de cuidar el agua es tener en cuenta las revisiones de las instalaciones. Es
aconsejable revisar si hay pérdidas en el sistema de cañerías y reparar las fugas de agua cuanto
antes.

Estos son algunos consejos para evitar contaminar el agua de la casa

De igual manera, conviene disponer de un cubo de basura al lado del inodoro para evitar darle a
este último un uso inapropiado y, así, también evitarás tirar de la cadena cada vez que uses el
inodoro como cubo de basura.

Además, recoger la basura de la playa, incluso la que no es nuestra, es otro buen gesto.

Otros consejos para cuidar el agua.

 Recolecta agua de lluvia para regar o limpiar zonas exteriores.


 Reutiliza el agua con la que has limpiado las verduras para el riego de las plantas.
 Dúchate en vez de darte un baño.
 Reduce, reutiliza y recicla para impedir que los océanos se llenen de plástico.
 Cuida el agua de la piscina para evitar renovar todo el contenido cada poco tiempo.
 Instala economizadores de agua en tus grifos. Son fáciles de poner y se ahorra hasta un
50%.
 Procura que en tu alimentación no haya productos procesados, pues requieren gran
cantidad de agua para su elaboración.
 No compres agua embotellada si no es necesario. Se invierten hasta 5 litros de agua en la
elaboración de cada botella.

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