República de Colombia
Corte Suprema de Justicia
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
SALA DE CASACIÓN LABORAL
M a g i s t r a d o s P o n e n t e s : GUSTAVO JOSÉ GNECCO MENDOZA
EDUARDO LÓPEZ VILLEGAS
Radicación No. 29806
Acta No. 23
Bogotá, D. C., trece (13) de mayo de dos mil ocho
(2008).
Se pronuncia la Corte sobre el recurso
de casación interpuesto por YASMINA ESTHER
CARRILLO CANTILLO contra la sentencia del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Barranquilla, Sala Laboral, de fecha 31 de agosto de
2005, proferida en el proceso ordinario laboral que
promovió contra LABORATORIOS BIOGEN DE
COLOMBIA S. A.
I. ANTECEDENTES
Yasmina Esther Carrillo Cantillo
demandó a Laboratorios Biogen de Colombia S. A.
para que le pague 5 días de salarios, el reajuste de
sus prestaciones sociales, la indemnización por
despido, los intereses de mora, la indexación y la
indemnización moratoria.
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Fundamentó esas pretensiones en que
laboró para la demandada como Visitadora Médico-
Vendedora Junior desde el 29 de enero de 1996; que
devengó comisiones que nunca se tomaron en
cuenta para liquidar sus prestaciones; que empezó
a disfrutar vacaciones que se vencían el 12 de
enero de 1999, pero el 4 de enero de 1999 la
empresa le ordenó reintegrarse a sus labores y
omitió pagarle los días siguientes que laboró
cuando debía estar disfrutando de ese descanso;
que el 8 de junio de 1999 el Gerente de Distrito,
Alexander Moreno Enciso, utilizó maniobras
engañosas y la indujo a suscribir un acuerdo
bilateral privado para dar por terminado su contrato
de trabajo; que su último salario, sin incluir
comisiones ni otros salarios, fue de $350.000,oo,
pero que ascendía a una suma aproximada a
$1’400.000,oo según certificado con destino a la
DIAN.
La demandada se opuso a las
pretensiones, admitió la vinculación, negó los
demás hechos e invocó la excepción de falta de
derecho para reclamar.
El Juzgado Segundo Laboral del
Circuito de Barranquilla, en sentencia de 29 de
marzo de 2005, absolvió.
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II. LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL
De la decisión apeló la demandante y
el Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Barranquilla, Sala Laboral, en la sentencia aquí
acusada, la confirmó.
El juzgador arguyó que la controversia
versa sobre la naturaleza salarial o no de unos
supuestos premios que recibió la actora durante la
vigencia de su contrato que se extendió de 29 de
enero de 1996 a 10 de junio de 1999.
Observó que ni en los hechos ni en las
pretensiones se precisan los valores de esos
premios o comisiones, pues no se determinó a
cuánto asciende la cantidad dejada de pagar por
tales conceptos, así como el día, mes y año en que
fueron pagados.
Advirtió que a los jueces de instancia
no les es permitido fallar con fundamento en
conjeturas o suposiciones para deducir una cuantía
probable atinente a dichos premios, aunado a que
el artículo 128 del Código Sustantivo del Trabajo
dispone que cuando esas prerrogativas no son
habituales, por ser gratificaciones ocasionales y por
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mera liberalidad del empleador, no constituyen
salario
Aseveró “que mientras el artículo 127
ibidem, de alguna manera considera que tales
prerrogativas constituyen salario, el 128, no les
reconoce esa naturaleza”, por lo que para el efecto
“ello debe resolverse con base en la fosforescencia
de las pruebas recaudadas en el proceso.”
Explicó “que el escrutinio probatorio
lleva a descubrir que en el informativo no existen
elementos de juicio suficientes de los que se pueda
colegir que efectivamente, los premisos (sic) eran
habituales o se entregaban con regularidad o que
su objetivo estuviese encaminado a retribuir
servicios. Más aún, ni siquiera está probado que la
señora Yasmina Carrillo Cantillo, hubiese recibido a
título personal, esos premiso (sic) o comisiones que
se afirman en la demanda, entregaba a los
trabajadores.”
III. EL RECURSO DE CASACION
Lo interpuso la demandante y con él
pretende que la Corte case totalmente la sentencia
del Tribunal para que, en sede de instancia,
revoque la del Juzgado y, en su lugar, acceda a
todas las pretensiones de la demanda inicial.
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Con ese propósito planteó un cargo
que fue replicado.
CARGO ÚNICO:
Acusa la sentencia del Tribunal de
violación indirecta, por aplicación indebida, de los
artículos 1, 5, 9, 10, 14, 16, 18, 21, 27, 43, 127 y
128 del Código Sustantivo del Trabajo, éste último
modificado por el 15 de la Ley 50 de 1990, 65, 186,
249 y 306, ibídem, la Ley 52 de 1975, el Decreto
Reglamentario 116 de 1976, los artículos 177 del
Código de Procedimiento Civil y 61 y 145 del Código
Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social.
Afirma que ese juzgador incurrió en
los siguientes errores evidentes de hecho:
“1.-Dar por demostrado, sin estarlo que,
en el plenario no existen elementos de juicio
suficientes, de los que se pueda colegir que
efectivamente los premios eran habituales o se
entregaban con regularidad o que su objetivo
estuviese encaminado a retribuir los servicios
personales de la señora CARRILLO CANTILLO.
2.-No dar por probado, estándolo, que la
señora YASMINA CARRILLO durante todo el vínculo
laboral, recibió a título personal y como
contraprestación de sus servicios, los “premios” que
por su carácter retributivo y periódico constituían
salario.”
“3.-No dar por demostrado, estándolo, que
al disfrazar las “comisiones” como “premios”, lo que
en realidad estaba haciendo era birlado (sic) los
derechos de la trabajadora al omitir tenerlos en
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cuenta, para liquidar salarios, prestaciones sociales y
vacaciones, lo que evidencia la mala fe de la
demandada.”
Dice que esos yerros fueron
consecuencia de la equivocada interpretación de los
certificados de ingresos y retenciones de los años
1996, 1997 y 1998 (folios 9 a 11), la documental
suscrita por la doctora Jimena Mora Corredor (folio
89), el documento (folio 138 a 218), la liquidación
de prestaciones sociales (folio 219), las copias de
los cheques (folios 220 y 221), el contrato de
trabajo (folios 6 y 90 a 92) y los testimonios de
Claudia Patricia Pacheco Gómez y Martha Patricia
Manrique Hernández (folios 59 a 61 y 64 y 65).
Transcribe lo dicho por el Tribunal y aduce
que a partir de 29 de enero de 1996 las partes
suscribieron un “OTROSI” al contrato de trabajo de igual
fecha, en el que se adujo en conformidad con el artículo
128 del Código Sustantivo del Trabajo que los “…
PREMIOS E INCENTIVOS DE VENTAS” no constituyen
salario, lo que es un formalismo para desviar el contenido
del artículo 127, ibídem, y dejar por fuera unos pagos
habituales para retribuirle los servicios.
Arguye que a folios 9, 10 y 11 se hallan los
certificados de ingresos y retenciones de 1996, 1997 y
1998, que muestran los ingresos gravados del año 1996
por $11’268.571,oo, que son iguales a un ingreso mensual
de $1’006.122,oo; para 1997 de $16’262.959,oo que da un
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ingreso mensual de $1’355.246,oo, y para 1998 de
$16’343.257,oo que es igual a un ingreso mensual de
$1’361.938.
Enfatiza que a folio 219 obra el anexo de la
liquidación de prestaciones sociales de 10 de junio de
1999, cuando finalizó el vínculo, y allí se aprecia el pago
conforme a los cheques de folios 220 y 221 por Acuerdo
Bilateral $1’027.700,oo y por Bonificación $350.000,oo,
por lo que estima que devengaba estas dos sumas para el
año 1999, contrario a lo afirmado por el Tribunal, con lo
cual considera demostrado el pago de premios y
bonificaciones habituales como contraprestación de sus
servicios.
Insiste en que para el año 1996 recibió
“premios” así: marzo $830.000,oo (folio 160), abril
$650.000,oo (folio 158), mayo $406.000,oo (folio 156),
junio $360.000,oo (folio 153), julio $835.000,oo (folio 151),
agosto $888.000,oo (folio 149), septiembre $ $403.000,oo
(folio 147), octubre $1’394.000,oo (folio 145), noviembre
$2.000,oo (folio 143) y diciembre $500.000,oo (folio 139).
Reitera que para el año 1997 recibió
“premios” así: enero $480.000,oo (folio 164), febrero
$1’158.000,oo (folio 166), marzo $0,oo (folio 168), abril
$5.000,oo (folio 168), mayo $1’246.000,oo (folio 172),
junio $600.000,oo (folio 174), julio $968.000,oo (folio 177),
agosto $1’136.000,oo (folio 179), septiembre de
$600.000,oo (folio 181), noviembre $509.000,oo (folio 184)
y diciembre $742.000,oo (folio 186).
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Explica que en el año 1998 recibió
“premios” así: enero $1’410.000,oo (folio 212), febrero
$1’043.000,oo (folio 210), marzo $1’475.000,oo (folio 208),
abril $601.000,oo (folio 206), mayo $362.000 (folio 204),
junio $674.000,oo (folio 202), julio $1’634.000,oo (folio
200), agosto $4.000,oo (folio 198), septiembre
$221.000,oo (folio 196), octubre $1’360.000,oo (folio 194),
noviembre $650.000,oo (folio 192), y diciembre
$330.000,oo (folio 190).
Precisa que esos pagos fueron periódicos
porque se cancelaban todos los meses y no eran dádivas
de la empleadora, puesto que no eran gratuitos por estar
ligados en forma directa y proporcional a su trabajo, y que
al no lograr los parámetros indicados no alcazaba la
remuneración denominada “Premio”, que no era una suma
fija porque dependía de su desempeño como trabajadora,
y dado que el artículo 127 del Código Sustantivo del
Trabajo establece “que es salario todo lo que recibe el
trabajador como contraprestación directa del servicio sea
cualquiera la forma o denominación que se adopte,
señalando entre otros, los porcentajes sobre ventas y las
comisiones”, como lo dijo la Corte en la sentencia de 27
de septiembre de 2004, radicación 22069, de la que
transcribe una parte.
Reproduce algunos pasajes de las
declaraciones rendidas por Claudia Patricia Pacheco
Gómez y Martha Patricia Manrique Hernández (folios 59 a
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61 y 65 a 65), con lo cual estima haber demostrado los
errores de hecho e insiste en que esos “premios” son
factor para liquidar las prestaciones sociales y la sanción
moratoria prevista por el artículo 99 de la Ley 50 de 1990
y la indemnización moratoria del artículo 65 del Código
Sustantivo del Trabajo, dada la mala fe de la empleadora,
sin que el hecho de que hubiere suscrito el pacto que
transformaba el salario en no salario fuera factor
exonerativo y constitutivo de buena fe.
LA RÉPLICA
Sostiene que llama la atención que se
acuse la interpretación errónea de las pruebas y no se
mencione el interrogatorio de parte absuelto por la
demandante (folios 74 a 76), las declaraciones de Orlando
Delgado de Echeona (folios 77 a 79), Rubén Camilo
Hosman (folios 119 a 121), Fernando Londoño Benveniste
(folios 1289 a 131) y María Alejandra Socha Manrique
(folios 132 a 134) y el otrosí al contrato de trabajo (folio
91), porque tuvieron incidencia en la decisión.
Arguye que en el referido interrogatorio la
demandante, al ser interrogada sobre si “los médicos que
usted visitaba no son los compradores o consumidores de
los productos de Laboratorios Biogen de Colombia S. A.” ,
respondió: “Sí, ellos simplemente son formuladores de los
productos con lo cual yo visitaba a dichos médicos,
también es cierto que hay algunos médicos que compran
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directamente a los Representantes de Ventas de los
Laboratorios.”
Asevera que en ninguna parte, salvo en el
personal entendimiento de la recurrente, se podría deducir
que devengara $1’027.700,oo mensuales, que los
certificados de ingresos y retenciones contienen en el
mismo renglón los “Salarios y demás ingresos laborales”,
lo que da a entender que no todo ingreso laboral
constituye salario, y que no existe prueba de que los
premios hayan sido retributivos de los servicios prestados
en forma personal por la trabajadora.
Reproduce el texto de los fundamentos de
su defensa plasmado en la contestación de la demanda
que milita a folios 31 a 33, y remata su oposición
esgrimiendo que en el remoto caso de que se llegare a
considerar que esos premios fueran constitutivos de
salario, resulta evidente que no procedió de mala fe al no
tomarlos en cuenta para liquidar las prestaciones sociales
de la demandante, todo ello en razón de que la señora
Carrillo Cantillo acordó en el “otrosí” al contrato de trabajo
que esas remuneraciones no constituirían salario (folio
91), aunado a que “ha sido ésta la política de
remuneración cuando el resultado de la gestión de venta
no se origina de manera exclusiva en las funciones
cumplidas por el trabajador, sino que obedece al trabajo
desarrollado por un grupo de empleados, e incluso por un
tercero, cuando efectúa la compra del producto
farmacéutico de Laboratorios Biogen Ltda, (sic) formulado
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un (sic) por un médico que ha sido visitado por el
empleado.”
IV. CONSIDERACIONES DE LA CORTE
El debate que la parte recurrente trae a
casación gira en torno de establecer si los denominados
“premios” pagados a la demandante durante los años
1996, 1997 y 1998 se recibieron de manera habitual y
estuvieron dirigidos a retribuir sus servicios personales y
si, por ende, le asiste derecho al reajuste de las
prestaciones sociales.
Así las cosas, procede la Corte a examinar
los siguientes documentos enlistados en el cargo:
1.-Los certificados de ingresos y
retenciones de la DIAN muestran que la
demandante recibió por salarios y demás ingresos
laborales gravados $11’268.571,oo en 1996 (folio
9), $16’262.959,oo en 1997 (folio 10) y
$16’343.257,oo en 1998 (folio 11). De allí se deduce
que, aparte del sueldo, a la actora le eran pagadas
otras sumas.
2.-El anexo de la liquidación de
prestaciones sociales acredita un pago, estimado
por la empleadora como no generador de
prestaciones sociales ni salarios, de $1’027.700,oo
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Radicación Nº 29806
por acuerdo bilateral, y de $350.000,oo como
bonificación (folio 219), y el giro de los cheques por
esos conceptos (folio 220). De esta información
también se desprende, como lo sostiene la
impugnación, que además del sueldo la actora
devengó otras sumas por concepto de acuerdo
bilateral.
3.-Las planillas mensuales dan cuenta
de los pagos efectuados a la demandante como
“PREMIOS”, desde marzo de 1996 hasta diciembre de
1998 (en su orden folios 160, 158,156, 153, 151, 149, 147,
145, 143, 139, 164, 166, 168, 172, 174, 177, 179,181, 184,
186, 212, 210, 208, 206, 204, 202, 200, 198, 196, 194, 192
y 190).En efecto, un resumen de lo que acreditan tales
documentos, sintetizado en el siguiente cuadro, deja ver
los siguientes pagos efectuados a la actora:
Año 1996
Marzo $ 830.000,oo Folio 160
Abril $ 650.000,oo Folio 158
Mayo $406.000,oo Folio 156
Junio $360.000,oo Folio 153
Julio $835.000,oo Folio 151
Agosto $888.000,oo Folio 149
Septiembre $ 403.000,oo Folio 147
Octubre $1’394.000,oo Folio 145
Noviembre $2.000,oo Folio 143
Diciembre $ 500.000,oo Folio 139
Año 1997
Enero $480.000,oo Folio 164
Febrero $1’158.000,oo Folio 166
Abril $5.000,oo Folio 170
Mayo $1’246.000,oo Folio 172
Junio $ 600.000,oo Folio 174
Julio $968.000,oo Folio 177
Agosto $1’136.000,oo Folio 179
Septiembre $ 600.000,oo Folio 181
Noviembre $ 509.000,oo Folio 184
Diciembre $742.000,oo Folio 186
Año 1998
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Enero $ 1’410.000,oo Folio 212
Febrero $ 1’043.000,oo Folio 210
Marzo $ 1’475.000,oo Folio 208
Abril $ 601.000,oo Folio 206
Mayo $362.000,oo Folio 204
Junio $ 674.000,oo Folio 202
Julio $ 1’634.000,oo Folio 200
Agosto $ 4.000,oo Folio 198
Septiembre $ 221.000,oo Folio 196
Octubre $ 1’360.000,oo Folio 194
Noviembre $ 650.000,oo Folio 192
Diciembre $ 330.000,oo Folio 190
Así las cosas, es claro que a diferencia de
lo que concluyó el Tribunal, la actora sí recibió de manera
regular y periódica pagos por concepto de premios, pues
entre los años 1996 a 1998 en la mayoría de los meses le
fueron pagadas sumas a este título, lo que, sin lugar a
dudas, demuestra la habitualidad de esos pagos, que,
adicionalmente, aparecen reseñados en su cuantía exacta
y en la fecha en que se efectuó cada uno de ellos, lo que
también demuestra que se equivocó ostensiblemente el
juez de la alzada cuando aseveró que “… se echa de
menos la época, o sea, el día, mes y año en que se
pagaron los mentados premios o comisiones”.
Demostrada la equivocación del Tribunal
en la valoración de la prueba hábil, es dable a la Corte
adentrarse en el examen de la testimonial y, así,
encuentra que la testigo Claudia Patricia Pacheco Gómez,
al ser interrogada sobre cuál es la diferencia entre los
premios y las comisiones sobre las cuales hace alusión,
contestó: “no hay diferencia por que (sic) le
estipulaba a ella un porcentaje tantos para ventas
como para cobro y como producto estipulados en
cada mes. Por ejemplo si ellos promocionaba (sic)
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Radicación Nº 29806
STOPEN GEL en un mes le estipulaba una cantidad y
si ellos cumplía (sic) esa 200 unidades por decir un
ejemplo ellas tenia (sic) un premio en dinero por
ese cumplimiento, aclaro que las comisiones y los
premios son los mismos.” (Folio 60). Y la otra
testigo, Martha Patricia Manrique Hernández,
declaró que “Laboratorio biogen (sic) le pagaba a la
señora yasmina (sic) Carrillo un basíco (sic) de
$350.000.oo más comisiones por venta y cobro (sic)
en base a las cuotas asignadas y realizadas más
premios asignados por producto el cual esto lo
asignaba y ha (sic) la visita medica (sic) realizada.”
(Folio 64). Al ser interrogada por haber sido llamada la
actora a trabajar sin terminar sus vacaciones, respondió:
“Si (sic) ella fue llamada antes de que terminara su
periodo de vacaciones ya que la empresa necesitaba
recaudar unos cheques y se (sic) que yesmina (sic)
Carrillo logró sacar los cheques que la empresa
necesitaba. Y eso (sic) días no fueron tampoco tenidos en
cuenta en el momento de hacer la liquidación laboral.”
(Folio 65).
De las declaraciones anteriores se
desprende que, al no existir una diferencia sustancial
entre los premios y las comisiones, debe concluirse que sí
existía una relación directa entre los premios pagados y la
prestación de los servicios que efectuaba la demandante
como visitadora médica, de suerte que también, al concluir
en contrario, se equivocó el Tribunal.
14
Radicación Nº 29806
De lo que viene de decirse se concluye que
incurrió el Tribunal en el primero de los desaciertos de
hecho que el cargo le atribuye y por ello prospera en los
términos reclamados en el alcance de la impugnación del
recurso extraordinario.
En sede de instancia importa anotar que,
estando establecido que la demandante recibió
habitualmente pagos por concepto de lo que se
denominaron premios, el tema en discusión se restringe a
determinar si en perspectiva del ordenamiento jurídico
existente tiene eficacia jurídica el acuerdo de voluntades
dirigido a sustraer como pago constitutivo de salario y, por
ende, a excluir del que sirve de base a la liquidación de
prestaciones sociales, lo reconocido a la trabajadora por
ese concepto; pues de tal definición depende la
prosperidad de las pretensiones.
Antes de analizar el contrato de trabajo
suscrito por las partes y los argumentos expuestos por la
demandada en su defensa, importa a la Corte reiterar lo
que ha sido su criterio en torno a los elementos que
identifican un pago efectuado al trabajador, para que
pueda considerarse que tiene un carácter retributivo de los
servicios prestados:
“De conformidad con el artículo 127 del Código Sustantivo del
Trabajo, en la forma como fue modificado por el artículo 14 de la
Ley 50 de 1990, se entiende por salario “no sólo la remuneración
ordinaria, fija o variable, sino todo lo que recibe el trabajador en
dinero o en especie como contraprestación directa del servicio, sea
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Radicación Nº 29806
cualquiera la forma o denominación que se adopte, como primas,
sobresueldos, bonificaciones habituales, valor del trabajo
suplementario o de las horas extras, valor del trabajo en días de
descanso obligatorio, porcentajes sobre ventas y comisiones.
(Se destaca).
“Lo anterior indica que un elemento caracterizador del
salario es que corresponda a un pago como contraprestación directa
del servicio del trabajador, cuya forma o denominación puede
adoptarse de diferentes formas, es decir, un salario fijo, o uno
variable, o uno compuesto por una suma fija y otra variable, en
dinero o en especie, así que cuando el pago que recibe el
asalariado tiene como causa inmediata el servicio que éste presta, o
sea su actividad en la labor desempeñada, será salario sin que las
partes puedan convenir en sentido contrario, como ocurre, por
ejemplo, cuando se trata de trabajo suplementario, horas extras,
trabajo en días de descanso obligatorio o en las ventas realizadas
por el trabajador. En estos casos, cualquier cláusula que las partes
acuerden para restarle naturaleza salarial a los pagos que recibe el
trabajador por esos conceptos, será ineficaz.
“Usualmente, cuando se pacta un salario por comisión por
ventas, el resultado del mismo está supeditado a la actividad que en
tal sentido realiza el trabajador. En otras palabras, la causación
depende, en principio, de las ventas que haga el trabajador
directamente, de manera que si éste no las efectúa, no habrá lugar
al pago de las comisiones que se hayan pactado.
“Desde luego, lo anterior no obsta para que el empleador,
dentro de su autonomía contractual, pueda reconocer a su servidor
comisiones por ventas no realizadas directamente por éste, sino por
un grupo bajo su mando, o que en especiales situaciones beneficie
al asalariado con comisiones sobre ventas para las cuales no sea
necesaria la actividad directa del empleado, casos en los cuales es
necesario ubicar la fuente o causa de los pagos, que bien puede ser
el contrato de trabajo o cualquier documento suscrito por las partes”.
(Sentencia del 10 de julio de 2006, radicado 27325).
El contrato de trabajo informa de un salario
de $350.000,oo pagadero por mes vencido (folio 90), al
cual se adicionó un “OTROSÍ” cuyo texto, a la letra, dice:
“Convienen EL EMPLEADOR y el EMPLEADO, con base en
lo dispuesto por el ARTICULO 128 C.S.T. que además de los
conceptos que tal forma prevé como no constitutivos de salario y de
las PRESTACIONES SOCIALES de que traten los TITULOS VIII y
IX de dicho código, no constituyen SALARIOS, las
GRATIFICACIONES, BENEFICIOS y los AUXILIOS que el
EMPLEADOR otorgue al EMPLEADO bien sea en forma habitual o
en forma ocasional, ya provengan de la mera liberalidad del
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EMPLEADOR o del acuerdo contractual, y sea que se pague en
DINERO o en ESPECIE, tal como la ALIMENTACION o el
SUBSIDIO de ella, la VIVIENDA en caso de otorgarse, las PRIMAS
EXTRALEGALES por VACACIONES, NAVIDAD o cualquier causa,
las GRATIFICACIONES por CUMPLIMIENTOAS (sic) DE CUOTAS
y los PREMIOS E INCENTIVOS DE VENTAS, los AUXILIOS DE
ESTUDIO, MATERNIDAD, por cualquier otro hecho o suceso, y en
general, cualquier PRESTACION que el EMPLEADO reciba del
EMPLEADOR en virtud del PLAN DE BENEFICIO EXTRALEGALES
que este último tenga establecido o establezca en el futuro.” (Folio
91).
La empresa accionada expuso, al responder
la demanda, que desde el mes de enero de 1995 acordó
con todos sus empleados de las áreas de mercadeo y
ventas que las comisiones que venía pagando a cada uno
de ellos se cambiarían por premios (Folio 31). Pero en
realidad, ese cambio en la denominación del pago no varió
su naturaleza retributiva, de suerte que, como lo ha
considerado la Corte en procesos análogos al presente
seguidos contra la misma sociedad aquí demandada,
simplemente hubo una alteración del nombre pero no de
las condiciones de trabajo ni de la forma de retribución de
los servicios, pues es claro que los aludidos premios
estaban atados directa y proporcionalmente al trabajo que
desplegara la trabajadora, toda vez que dependían de
unas metas de ventas de un grupo específico de trabajo,
circunstancia esta última que no desvirtúa el carácter
salarial del pago, conforme se explicó en la sentencia
arriba reseñada, porque el hecho de que el pago responda
a una gestión de grupo y no individual no impide
considerar que, en últimas, en realidad se retribuya el
trabajo particular de cada uno de los miembros que forman
el grupo.
17
Radicación Nº 29806
Que los premios no se diferenciaban de las
comisiones lo corrobora, como se vio en sede de casación,
la declarante Claudia Patricia Pacheco Gómez.
Luego, si el pago realizado a la accionante
tenía todas las características del salario y correspondía
realmente al concepto de comisiones, independientemente
de la denominación que se le diera, no podía excluirse
como parte del salario retributivo del servicio, porque, tal
cual lo señala el recurrente, esa naturaleza salarial
proviene del artículo 127 del Código Sustantivo del
Trabajo, y no se le puede desconocer por lo dispuesto en
el 128, puesto que él no permite restar el carácter salarial
de cualquier pago al que se refieran los acuerdos
celebrados por los contratantes, sino que procede sólo
frente a algunos auxilios o beneficios.
Pero, como también lo ha dicho la Sala de
manera reiterada, en modo alguno puede aceptarse que
esa última normatividad incluya todos los conceptos o
rubros, como las comisiones, que por su origen, naturaleza
y finalidad, quedan por fuera de la posibilidad que ofrece el
mencionado artículo 128, de negar la incidencia salarial de
determinados pagos en la liquidación de prestaciones
sociales o de otras acreencias laborales.
De allí que no podía el juez de primer
grado, sin transgredir la ley, darle validez al pacto o escrito
por medio del cual se desfiguraba la naturaleza salarial de
las comisiones, porque el artículo 43 del Código Sustantivo
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Radicación Nº 29806
del Trabajo prevé la ineficacia de las estipulaciones o
condiciones que sean contrarias a la ley.
En relación con el aludido tema debe la
Sala recordar que en reiteradas ocasiones ha asentado,
interpretando para ello lo que al efecto disponen los
artículos 127 y 128 del Código Sustantivo del Trabajo,
modificados por los artículos 14 y 15 de la Ley 50 de 1990,
que carecen de eficacia los acuerdos entre las partes que
desconozcan el carácter salarial de las comisiones,
hermenéutica que viene delineando desde la sentencia de
29 de enero de 1997, radicación 8426, la cual se ha
mantenido, entre otras, en las de 28 de octubre de 1998,
radicación, 10951, 10 de diciembre de 1998, radicación
11310, 19 de febrero, 1 de octubre y 14 de noviembre de
2003, radicaciones 19475, 21129 y 20914,
respectivamente. Y es así como en la primera de las
providencias citadas se expuso:
“…observa la Sala, por vía de doctrina, que
con arreglo al artículo 127 del C.S. del T. las comisiones
pactadas entre el empresario y el trabajador son factor de
salario en su integridad, sin que sea dable escindirlas en
sumas que se otorgan como alojamiento y gastos de
representación. Si las partes desean convenir estos últimos
conceptos para que sean devengados por el empleado, lo
pueden hacer en otra estipulación con las consecuencias
que permite el artículo 15 de la ley 50 de 1990 (exclusión
para efectos de prestaciones sociales), pero sin afectar la
autonomía que revisten las comisiones, las que dada su
naturaleza y previsión legal, siempre tienen una connotación
salarial, por lo que un pacto en contrario sería ineficaz.”
Se observa entonces con nitidez que la
empleadora asignó un nombre distinto al pago que por
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Radicación Nº 29806
comisiones realizó a la demandante desde marzo de 1996
hasta diciembre de 1998 y, por esa circunstancia,
resultaba imperativa la aplicación del principio
constitucional de la primacía de la realidad que impone la
prevalencia de las condiciones verdaderamente existentes
sobre la forma escrita.
Ello es así puesto que advertido como está
que el pago por comisiones es salarial, sin que las partes
puedan pactar lo contrario, la consecuencia necesaria es
que los “premios” pagados habitualmente a la trabajadora
tienen incidencia en la liquidación de las prestaciones
sociales porque ellos resultaron ser verdaderas
comisiones.
En consecuencia son procedentes los
reajustes impetrados, con soporte en los pagos realizados
como “premios”, desde marzo de 1996 hasta diciembre de
1998, como da cuenta de ello el siguiente cuadro:
Para el reajuste del auxilio de cesantía que
debió depositarse anualmente, excepto el del año 1999
que fue pagado en la liquidación final (folio 7), se toma el
incremento del salario promedio por efecto del pago de los
“premios” y se obtienen las diferencias correspondientes,
así: para la parte proporcional de 1996 $481.707,40, para
el año 1997 $620.333,33 y para el año 1998 $813.666,66,
lo que arroja un total de $1’915.707,39.
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Radicación Nº 29806
No se toman en cuenta los pagos de que
tratan los documentos de folios 219 a 221, por cuanto allí
no se aduce que correspondan al concepto “premios”.
El reajuste de los intereses de cesantía de
esos períodos arroja el siguiente resultado,
respectivamente: $53.308,95, $74.439,99 y $97.639,99,
para un total de $225.388,93.
Para las primas de servicio se toma en
cuenta el salario de cada semestre y verificadas las
operaciones del caso se obtienen los siguientes
resultados: $158.051,85 para la proporción de 29 de enero
a 30 de junio de 1996; $335.166,66 para el segundo
semestre de 1996; $290.750,oo para el primer semestre de
1997; $329.583,33 para el segundo; $463.750,oo para el
primer semestre de 1998 y $349.916,66 para el segundo,
para un total de $1’927.218,50.
Además es viable la indemnización
moratoria desde el 11 de junio de 1999, con
sustento en lo previsto por el artículo 65 del Código
Sustantivo del Trabajo, en cuantía diaria de
$24.351,55, que se obtiene de sumar el promedio
mensual de la liquidación definitiva de prestaciones
sociales que arroja un total de $380.630,oo (folio 7)
más el promedio mensual de los premios recibidos
por la demandante en el último año de servicios, por
$349.916,66, para un promedio mensual definitivo
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Radicación Nº 29806
de $730.546,66, suma que deberá pagar la
demandada hasta cuando cancele en su totalidad las
acreencias laborales insolutas por cuyos reajustes
resultó condenada, porque estando consagrado que
lo que aquélla consideró como pago de premios, en
verdad correspondía a la retribución por la gestión
de venta y de recaudo que efectuaba la trabajadora.
Por ende es claro que con ese pago se estaban
retribuyendo de manera directa los servicios que de
modo subordinado prestó como representante de
ventas, de tal suerte que su naturaleza salarial era
inocultable por reunir todas las características del
salario.
Y esa naturaleza no podía ser
desconocida con fundamento en lo pactado en el
contrato de trabajo y en su adición, como se explicó
anteriormente.
No resulta atendible la justificación
esgrimida por la empleadora en el escrito de
oposición para demostrar buena fe de su parte
porque la sola circunstancia de considerar que lo
pactado en el contrato de trabajo sobre exclusión
salarial de cualquier beneficio, auxilio, recargo,
prestación o bonificación extralegal permitía que lo
pagado por comisiones fuera considerado como una
prima de mera liberalidad, no puede servir de
excusa para que se le exonere de la indemnización
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Radicación Nº 29806
moratoria pretendida ya que, como se ha visto, no
suministró mayores explicaciones que puedan dar
lugar a pensar que ese convencimiento fue serio y
razonado.
Al efecto es pertinente traer a la
palestra lo expuesto por la Sala en la sentencia de
28 de octubre de 1998, radicación 10951, en la que
respecto de una cláusula similar a la que aquí
consignaron las partes, dijo:
“En efecto, una cláusula contractual de esa
naturaleza, que indudablemente resulta ineficaz por los
claros términos del artículo 127 del Código Sustantivo del
Trabajo, no tiene la entidad suficiente para desvirtuar la
mala fe de la empleadora en el deficiente pago de aquella
acreencia laboral, ya que no se requiere de mayor esfuerzo
para deducir que el pago de comisiones, no podía encajarse
en el artículo 128 del Código Sustantivo del Trabajo para
negarle su naturaleza jurídica de salario, pues el primer
texto legal precitado se la confiere expresamente y, además,
el censor frente a esta norma ninguna explicación da del
porqué estima no era la aplicable para el caso de la
demandada.
“Debe anotar la Corte, para evitar equívocos,
que la declaratoria de ineficacia de una cláusula contractual
no implica de por sí la imposición de la sanción moratoria
sino que, consecuente con su criterio tradicional, para la
Sala en cada caso habrá de analizarse si habría razones
atendibles o algún fundamento plausible para estimar que
dicho pacto se ajustaba a la ley. Con esto, asimismo, se
está indicando, que la sola circunstancia de que el
trabajador suscriba un contrato que contiene cláusulas de
aquella naturaleza, tampoco justifica de por sí la conducta
del empleador de negarle el reconocimiento de derechos que
por su naturaleza son irrenunciables.”
En estas condiciones se revocará
parcialmente la decisión absolutoria de primer grado para,
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Radicación Nº 29806
en su lugar, condenar a la demandada a pagar las sumas
reseñadas. No se fulmina condena respecto de la
indexación en razón de haber prosperado la súplica de
indemnización moratoria. En lo demás se confirmará la
decisión del a quo toda vez que en la sustentación del
recurso de alzada ninguna alusión se hizo respecto de las
demás pretensiones impetradas por la demandante.
En mérito de lo expuesto la Corte Suprema
de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando
justicia en nombre de la República de Colombia y por
autoridad de la ley, CASA la sentencia del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, Sala Laboral,
de fecha 31 de agosto de 2005, proferida en el proceso
ordinario laboral promovido por YASMINA ESTHER
CARRILLO CANTILLO contra LABORATORIOS BIOGEN
DE COLOMBIAS. A. En sede de instancia revoca la
sentencia del Juzgado Segundo Laboral del Circuito de
Barranquilla, de fecha 29 de marzo de 2005, para, en su
lugar, condenar a la demandada a pagar a la demandante
$1’915.707,39 como reajuste del auxilio de cesantía,
$225.388,93 como reajuste de los intereses de cesantía,
$1’927.218,50 como reajuste de primas de servicios y
$24.351,55 diarios, como indemnización moratoria, a
partir de 11 de junio de 1999 y hasta cuando le cancele
todas las acreencias laborales insolutas. De lo demás
absuelve.
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Radicación Nº 29806
Sin costas en el recurso extraordinario, por
la prosperidad del mismo. Las de las instancias serán
asumidas por la demandada.
CÓPIESE, NOTIFÍQUESE, PUBLÍQUESE Y DEVUÉLVASE EL
EXPEDIENTE AL TRIBUNAL DE ORIGEN.
GUSTAVO JOSÉ GNECCO MENDOZA
ELSY DEL PILAR CUELLO CALDERÓN EDUARDO LÓPEZ VILLEGAS
LUIS JAVIER OSORIO LÓPEZ FRANCISCO JAVIER RICAURTE GÓMEZ
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CAMILO TARQUINO GALLEGO ISAURA VARGAS DÍAZ
MARÍA ISMENIA GARCÍA MENDOZA
Secretaria
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SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO DEL MAGISTRADO
GUSTAVO JOSÉ GNECCO MENDOZA
Me aparto de la decisión adoptada en sede de
instancia, por medio de la cual se condenó a la demandada al
reconocimiento y pago de la indemnización moratoria, pues
considero que para los efectos de esa condena ha debido
tomarse en consideración que para el Juzgador de Primer
Grado, “… lo convenido por las partes en la cláusula 2º parágrafo
2º es legal y se ajusta a derecho, lo que nos arriba a la
conclusión que los valores cancelados a la demandante por
concepto de premios no constituye salario…”.
Es claro que lo acordado por las partes en el
contrato de trabajo en el sentido de considerar que los premios
no eran constitutivos de salario no produce efectos. Sin embargo,
en este caso el juez de primera instancia le otorgó validez a ese
pacto, de modo que, así ese criterio jurídico sea equivocado, la
circunstancia de ser compartido por un juez laboral debió ser
ponderada al momento de establecer si la conducta de la
empleadora, al creer que por virtud de tal acuerdo esos pagos no
tenían naturaleza salarial, era o no demostrativa de buena fe. Y
pienso que, de haberse efectuado ese ejercicio, se hubiera
concluido que hubo razones atendibles que justifican la conducta
laboral de la demandada, pues si su entendimiento jurídico sobre
los efectos de una cláusula del contrato fue acogido por uno de
los falladores de instancia, que se supone es conocedor de las
normas laborales y de los criterios que deben utilizarse para su
cabal aplicación, ello demuestra que, aunque errado, es, por lo
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menos, atendible de cara a demostrar, como lo afirmó la
enjuiciada en su escrito de oposición, “…que no procedió de
mala fe al no tenerlos en cuanta, al efectuar la liquidación de las
prestaciones sociales causadas durante la ejecución del contrato
de trabajo”.
Fecha ut supra.
GUSTAVO JOSÉ GNECCO MENDOZA
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