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Sentir y Emocionar

El artículo de Claudia N. Fernández y Emiliano J. Buis explora el 'giro afectivo' en los estudios clásicos, centrándose en la importancia del análisis de las emociones en la Grecia antigua. Se discuten las contribuciones recientes en este campo, así como las complejidades y desafíos que enfrenta la investigación sobre la afectividad, destacando la necesidad de un enfoque interdisciplinario. El trabajo busca ofrecer un marco teórico amplio que sirva de guía para futuros estudios académicos sobre las emociones en la antigüedad.
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Sentir y Emocionar

El artículo de Claudia N. Fernández y Emiliano J. Buis explora el 'giro afectivo' en los estudios clásicos, centrándose en la importancia del análisis de las emociones en la Grecia antigua. Se discuten las contribuciones recientes en este campo, así como las complejidades y desafíos que enfrenta la investigación sobre la afectividad, destacando la necesidad de un enfoque interdisciplinario. El trabajo busca ofrecer un marco teórico amplio que sirva de guía para futuros estudios académicos sobre las emociones en la antigüedad.
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Claudia N. Fernández y Emiliano J. Buis.

“Sentir y emocionar(se): aproximaciones al estudio de la afectividad


en la Grecia antigua”. Circe, de clásicos y modernos 26/2 (julio-diciembre 2022).
DOI: [Link]

Sentir y emocionar(se):
aproximaciones al estudio de
la afectividad en la Grecia
antigua

Claudia N. Fernández [ CONICET / Universidad Nacional de La Plata ]


[ [Link]@[Link] ]
ORCID: 0000-0001-6693-5202

Emiliano J. Buis [ CONICET / Universidad de Buenos Aires


Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires ]
[ ebuis@[Link] ]
ORCID: 0000-0002-8138-1962

Resumen: La importancia que ha cobrado el ‘giro Feeling and Becoming Emotional: Approaches to
afectivo’ en los estudios clásicos es indudable, como Affectivity in Ancient Greece
lo demuestran los múltiples trabajos interdisciplinarios
publicados dentro del área en las últimas décadas. Abstract: The importance of the ‘affective turn’ in classi-
Teniendo en cuenta los desafíos y dificultades que cal studies is well acknowledged, as it can be perceived
siempre implica analizar históricamente la dimensión through the many interdisciplinary works that have been
sentimental, el presente trabajo tiene como intención published in the area during these last decades. Taking
dar cuenta de los avances que se han producido en into account the challenges and difficulties involving
los últimos años en el estudio de las emociones en la the historical analysis of feelings, this paper intends to
antigüedad, focalizando sobre todo en la Grecia clásica, account for the contributions that have been made in
a los efectos de ofrecer un amplio panorama teórico the last years on the study of emotions in Antiquity. By
que pueda ser de utilidad para quienes opten por specially focusing on classical Greece, we seek to offer
adentrarse en este prometedor campo de indagación a wide theoretical framework that could be useful for
académica. those willing to embark in this promising field of aca-
demic research.
Palabras clave: emociones; antigua Grecia; afectividad;
literatura griega; retórica Keywords: emotions; Ancient Greece; affectivity; Greek
literature; rhetoric

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Circe N° 26/2 / 2022 / pp. 15-44 15
Introducción1 de las particularidades de su objeto y
de los amplios alcances de su campo
alificadas de ‘hot stuff’ de investigación, su análisis ha sabi-

C
en 2003 (Braund y do producir importantes y notorios
Most 2003: 1) y de avances desde hace ya décadas. En
‘major research topic’ el este sentido, los estudios clásicos en
año pasado (Chaniotis particular han sabido capitalizar lo
2021: 10), las emociones que otras disciplinas –sobre todo la
siguen hoy en día en la psicología y la historia– han indaga-
cumbre de la ola, acaparando la aten- do al respecto y no debe poco a ellas
ción de variadas disciplinas aplicadas en sus trabajos más relevantes, aspec-
a desentrañarlas: entre otras, la neu- to que deja al descubierto la necesi-
rociencia, la psicología, la filosofía, dad de un cruce interdisciplinar.3
la historia y también, por cierto, los En el contexto de dichos desafíos
estudios sobre la antigüedad. Abor- y dificultades, el presente trabajo
dadas desde ángulos tan disímiles, las tiene como intención dar cuenta de
emociones han demostrado un gran los desarrollos que se han produci-
potencial para producir nuevos co- do en los últimos años en el estudio
nocimientos –lo que resulta evidente de las emociones, focalizando sobre
a partir de la profusa bibliografía que todo en la Grecia antigua, a los efec-
han venido generando– y, en ese de- tos de ofrecer un amplio panorama
sarrollo, su estudio ha alcanzado un teórico que pueda ser de utilidad
estatus científico específico.2 para quienes opten por adentrarse
Sobre la base de una profunda re- en el campo.4 Con ese fin en mente,
flexión teórico-metodológica acerca examinaremos en la primera sec-
ción el concepto de “emoción” y sus
1 Este trabajo se inscribe en el marco de las
tareas llevadas a cabo en los Proyectos de
Investigación FONCyT PICT 2019-2019- 3 Como señala Theodoropoulou (2012:
01645 “Pasiones (com)partidas: las emo- 433), esta necesidad delata la complejidad
ciones en los fragmentos de tragedia, co- de la naturaleza de las emociones.
media y drama satírico de la Atenas del s. 4 Como se verá, estas aproximaciones que
V a.C.” (2020-2023) UNLP; UBACYT “Re- aquí resumimos deben mucho a los tra-
presentar el páthos. Dinámicas emociona- bajos previos de David Konstan y Douglas
les y regulaciones afectivas en los testimo- Cairns, cuyos trabajos han sabido puntua-
nios literarios e iconográficos de la antigua lizar con suma claridad y detalle las princi-
Grecia” (20020190100205BA, Modalidad 1 pales problemáticas que ha enfrentado esta
/ Tipo C / Conformación III, 2020-2024), área nueva de investigación, describiendo
IFC-FFyL, UBA; y PIP “Palabras, cuerpos, y valorando las propuestas y tendencias de
objetos: soportes discursivos y materiales lo ya transitado, inclusive en ámbitos que
de las emociones en la comedia griega” trascienden el mundo antiguo. Sus lúcidas
(N11220170100530CO, 2019-2021), IDI- contribuciones a la disciplina son centrales
HCS, CONICET-UNLP. en los avances que se han venido produ-
2 Se trata, como reconocen Cairns y Nelis ciendo en las últimas décadas. Agradece-
(2017b: 7), de un “enormous field, too vast mos que hayan aceptado participar de este
to cover”. volumen colectivo.

16 Claudia N. Fernández y Emiliano J. Buis / Sentir y emocionar(se): aproximaciones al estudio de la afectividad...


particularidades y en segundo lugar truidas (Averill 1980 y 2005).6 Esta
nos ocuparemos de pensar los alcan- perspectiva ‘constructivista’ de orien-
ces del páthos en el mundo griego a tación social presupone entonces que
partir de la consagrada perspectiva un determinado entorno conduce a
aristotélica, presentando sus venta- reacciones emocionales determina-
jas y limitaciones, y reflexionaremos das, esto es, a experiencias sentimen-
sobre las posibilidades de su estudio tales construidas y experimentadas
por parte de los investigadores del según el contexto.
mundo antiguo. Antes que ellos, los ‘cognitivistas’
ya advirtieron que las emociones in-
Emoción, emociones: ¿a qué volucraban un componente cognitivo
nos referimos? esencial y se enfrentaron también a
quienes veían en los afectos fenóme-
ntes de precisar el contenido del nos corporales, innatos, sin relación

A concepto, comencemos dicien-


do que, de un modo general, se
ha trazado una distinción entre dos
con el pensamiento. A su entender,
las pasiones proveen juicios de valor,
implican la apreciación o evaluación
formas de concebir las emociones: de un elemento externo –entendido
por un lado (i) las teorías ‘orgánicas’, como un objeto intencional, visto e
que promulgan una visión ‘transcul- interpretado por la persona–, funda-
tural’ y ‘universal’ de los afectos, a los mentado en creencias y percepciones
que considera una expresión innata del individuo en relación con la socie-
y uniforme en todas las culturas, de- dad a la que pertenece; las emociones
rivadas de la parte animal de nues- no están entonces causadas simple-
tra naturaleza (Ekman 19822, Buss mente por el objeto en cuestión o una
1994);5 por otro lado, y opuestas a situación específica (Arnold 1960).7
ellas, (ii) las concepciones ‘culturales’ Esta instancia decisiva de la evalua-
de las emociones, que las hace depen- ción se produce entre el estímulo
der de los valores y las costumbres percibido (proveniente del mundo
socio-culturales (creencias y normas exterior o de la memoria) y la res-
compartidas), de acuerdo con los puesta generada. Para decirlo de otro
cuales estas emociones son cons-
6 Cfr. Lutz (1988: 5) y Caruana y Viola
(2018: 77-88). Para un examen detallado de
5 Esta línea de investigación fue trazada por las diferentes posiciones y sus matices, cfr.
Darwin (1872) –de allí el nombre de teoría Konstan (2006: 3-40).
neo-darwiniana que también suele recibir–, 7 Cfr. los trabajos de Solomon (1976, 2003
y culmina con una serie de trabajos que y 2006), también de corte cognitivista, así
postulan un número limitado de emociones como los de Nussbaum (1986, 2001, 2004a
comunes básicas sobre la base de las expre- y 2004b). Los cognitivistas ponen el foco
siones faciales (Ekman y Friesen 1971: 124- más en lo individual, en tanto los construc-
129); no todas las expresiones son en rigor tivistas miran más el entorno social que es
emociones (como la sorpresa, por ejemplo). el que construye las emociones y controla
Cfr. Caruana y Viola (2018: 51-76). sus reglas (Rosenwein y Cristiani 2018).

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modo, de acuerdo con este posicio- por reglas.9 Emoción y cognición son
namiento conceptual, las emociones en realidad fenómenos complemen-
no estarían suscitadas por los hechos tarios, en la medida en que las emo-
en sí, sino por la evaluación que ha- ciones denotan racionalidad al tra-
cemos de estos, lo que explica que la tarse de procesos inconscientes que
teoría en cuestión reciba en algunos se tornan conscientes (y normados
casos el nombre de ‘teoría de la eva- socialmente bajo marcos regulatorios
luación’ (appraisal theory).8 Sobre esta afectivos), afectando las creencias y
dimensión cognitivo-evaluativa, al- las percepciones de los individuos.10
gunos asientan la distinción entre las Las diferentes concepciones en
emociones propiamente dichas y los torno de lo que es una emoción y de
simples apetitos corporales (como el cómo ocurre, sumadas a los parti-
hambre y la sed) o las meras disposi- culares intereses que cada disciplina
ciones o humores, tales como la irrita- proyecta al recortar y explicar su ob-
ción o la depresión, que estarían más jeto de estudio, han vuelto práctica-
cercanos a procesos biológicamente mente imposible arribar a una defi-
determinados (Konstan 2006: 39). nición única del concepto que pueda
En otras palabras, según esta mi- ser válida para todos. En rigor, el uso
rada, las emociones proveen juicios corriente del término ‘emoción’ tam-
de valor sobre un “objeto” externo bién vincula una serie de fenómenos
percibido; constituyen un proceso no siempre equiparables –no es una
cultural, social y colectivo que no categoría natural ni menos universal,
puede reducirse a la espontaneidad. conceptualmente hablando– y ello
Están constituidas por lo menos por podría obrar también en contra de
interacciones mutuamente transfor- un uso científico uniforme y especí-
madoras entre sistemas biológicos, fico. Así, los diversos sentidos de la
físicos y socio-culturales, puesto que
a un primer sistema más intuitivo, 9 Khaneman (2011: 211). Véase también
automático, preconsciente e irreflexi- McDermott (2004: 692). Las emociones
vo de la experiencia humana le sigue abarcan experiencias socialmente significa-
otro, más lento, reflexivo y gobernado tivas, que dependen de costumbres, usos e
instituciones comunes; cfr. Fattah y Fier-
ke (2009: 70) y Camps (2011: 23-30).
10 Flückiger (2009: 77) y Clore (1992: 133-
8 Posturas como las de Arnold (1960) y 163). Las pasiones, entonces, constituyen
Tomkins (1962) abrieron el camino para requisitos para comprender el comporta-
el modelo o teoría de la evaluación, que miento o la conducta de los sujetos invo-
se centra en la interpretación que hace el lucrados y, por lo tanto, para explicar el
individuo de un objeto cuando se emo- surgimiento de las reglas que condicionan
ciona; cfr. Frijda (1986), Lazarus (1991) sus acciones, como sostiene Frijda (1986).
y Quéré (2021: 165-207). Sobre las varia- Para mostrar de qué manera las emocio-
bles dentro de este modelo, cfr. Scherer; nes son efecto de las estructuras en la que
Schorr y Johnstone (2001); Ellsworth los individuos estamos inmersos, Lordon
y Scherer (2003); con referencia a la anti- (2013) habla de un ‘estructuralismo de las
güedad, cfr. Eidinow (2016: 87 y ss.). pasiones’ (‘structuralisme des passions’).

18 Claudia N. Fernández y Emiliano J. Buis / Sentir y emocionar(se): aproximaciones al estudio de la afectividad...


palabra se trasladarán a las distintas plo la propuesta de Griffiths (1997,
perspectivas teóricas, que preferirán 2004), mayormente citada, que res-
una definición de corte biológico, si tringe el nombre de ‘emoción’ a las
se vinculan con la fisiología y la psi- pasiones altamente cognitivas –como
cología, o más bien relacionada con la la culpa o la vergüenza– diferenciadas
cognición y el intelecto, si su interés de los ‘afectos’ espontáneos, de corta
es filosófico o ético.11 duración, y de las apariencias social-
Algunos teóricos han buscado mente sostenidas que imitan a estos
traducir esta variedad conceptual a afectos, pero que involucran la adop-
través de la taxonomía que provee el ción de un rol social prescripto. A tra-
léxico y con esa intención han dis- vés de esta clasificación, Griffiths
criminado, por ejemplo, entre los termina negando la posibilidad del
conceptos de ‘emoción’ y ‘afecto’, o uso del término ‘emoción’ para indi-
‘emoción’ y ‘sentimiento’, procurando car una categoría psicológica en un
por medio de esta discriminación li- contexto científico.
mitar y clasificar los distintos niveles Como se advierte, las instalacio-
y categorías de las experiencias emo- nes teóricas son variadas y no siempre
cionales. Cabe decir, no obstante, que compatibles. Fracasado por lo tanto
tampoco este procedimiento registra un tipo de discernimiento genérico
un uso uniforme.12 Valga como ejem- que pueda adoptarse sin más, nos
basamos en la postura mayoritaria al
11 Dixon (2012) aporta al debate un estudio considerar que, fuera de los estudios
histórico-semántico del inglés emotion; cfr. estrictamente neuropsicológicos, no
también Izard (2010). Mulligan y Sche-
rer (2012), por su parte, ofrecen una lista
resulta de utilidad discriminar entre
de rasgos que, desde perspectivas psicoló- los términos ‘afecto’, ‘sentimiento’,
gicas como filosóficas, podría servir para ‘emoción’ o ‘pasión’, a sabiendas de
su definición, aunque no brindan una res- que no son percibidos de forma ho-
puesta conclusiva al respecto.
mogénea en todas las lenguas.13
12 Damasio (1999) plantea, por ejemplo,
una diferencia de sentido entre emotion,
feeling y feeling a feeling. Shouse (2005),
por su parte, traza una distinción entre (2016: 55). Konstan (2015 y 2022b), para
“sentimiento” (feeling), que es una expe- citar otro caso, distingue entre ‘emociones
riencia personal, “afecto” (affect) que es propiamente dichas’ y ‘afectos’; estos últi-
pre-consciente y desestructurado, y “emo- mos podrían corresponderse con lo que los
ción” (emotion), que siempre es un fenó- estoicos –especialmente Séneca (Sobre la
meno social. Véase también Thompson & cólera)– llamaron proto- o pre-emociones
Hoggett (2012: 2-3). Por su parte, algunos (propatheiai), que no dependen de nuestra
autores consideran que dentro de las emo- voluntad, mientras las emociones genuinas
ciones (es decir, excluyendo los afectos pre- necesitan de nuestro consentimiento, por
conscientes) se pueden distinguir las emo- hallarse en relación con nuestros valores.
ciones propiamente dichas (como disposi- 13 Como, tal como se ha visto, algunos teó-
ciones del ánimo) de los estados resultan- ricos de las emociones entienden que se
tes, más complejos y normados, que serían refieren a fenómenos diversos, cuando co-
los “sentimientos” y tendrían una duración rresponda haremos una especial referencia
más prolongada; cf. Arias Maldonado al uso terminológico correspondiente.

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En cuanto a la diferente con- diante acciones del tipo de la paráli-
ceptualización de la naturaleza de sis, la huida, los gritos o el llanto.14
lo afectivo, en los últimos años ob- Para algunos estudiosos de las
servamos una tendencia creciente a emociones, que optan por trazar lí-
favor de tender un puente entre las neas que diferencien estas expresio-
concepciones biológicas y las cultu- nes subjetivas, se trata de emociones
rales de las emociones, debido a que más básicas y primitivas, a los que
su tajante oposición resultaría en llaman ‘afectos’, entre los cuales suele
rigor una “falsa antítesis” (Cairns mencionarse el miedo, porque im-
2003: 14; cfr. también Kövecses pacta físicamente de modo similar
2000; De Sousa 2008). Sin duda las en todos los individuos. La corpora-
emociones están sujetas a la manera lidad del fenómeno no está, sin em-
en que interpretamos y juzgamos el bargo, desprovista de una evaluación
comportamiento y los motivos del racional menos instantánea y depen-
mundo que nos rodea, especialmen- de fuertemente de las circunstancias
te las acciones y pensamientos de los de su aparición. En efecto, no todos
otros, de acuerdo con los valores y sentimos temor por los mismos obje-
creencias de un determinado con- tos o por los mismos motivos. Cada
texto histórico-social. No obstante, cultura percibe –y construye– sus
como señala retóricamente Konstan propios temas y figuras amenazan-
(2022b: 9) en un trabajo de reciente- tes, dependientes de su idiosincrática
mente aparición, cabría preguntarse relación con el mundo en el que está
si una mente totalmente desprovista inmersa. Así, por caso, el miedo a la
de corporalidad estaría en condi- muerte –que para algunos es la for-
ciones de experimentar emociones. ma que explica todas las formas de
La duda no es baladí, ya que toda miedo– depende de las creencias re-
emoción está enraizada en nuestra ligiosas y filosóficas acerca de la vida,
naturaleza corpórea, pues provoca de modo que su expresión no escapa
experiencias físicas que en ocasiones tampoco a las normativas que regu-
escapan al control de quien las expe- lan su expresión (Chaniotis 2012:
rimenta. Esta dimensión se hace más 16).15 A partir de esta constatación
manifiesta en un grupo de afectos
en apariencia menos racionales, que 14 La gran variedad de componentes implica-
despiertan respuestas fisiológicas in- dos en las experiencias afectivas hace pre-
mediatas, tanto corporales como psi- guntarse a Prinz (2004: 3) en cuál de ellos
reside en rigor la emoción, para concluir que
cológicas –pensemos en el temblor, es en el cambio físico; su modelo teórico se
el erizamiento de la piel, el sudor, denomina “embodied appraisal” (‘valoración
la aceleración del ritmo cardíaco, corporizada’), en referencia a los cambios so-
la ansiedad, etc.–, difíciles de con- máticos con los que se responde al entorno.
tener voluntariamente. Se trata de 15 Ver, en la misma dirección, Cairns (2019b:
23): “What fear is, as a psychological and so-
manifestaciones que pueden incluso cial category, is inevitably shaped by how it
alterar nuestro comportamiento me- is represented in language and thought; even

20 Claudia N. Fernández y Emiliano J. Buis / Sentir y emocionar(se): aproximaciones al estudio de la afectividad...


(y de otras igualmente válidas que se Del lado del constructivismo psi-
pueden pensar al respecto), vale indi- cológico se sustenta científicamente
car en conclusión que, a la par que lo esta amalgama entre psicología y con-
físico, lo cognitivo y lo socio-cultural texto social.17 Propuestas como las del
están estrechamente vinculados en la afecto nuclear (core affect) –término
experiencia emocional y la definen fi- acuñado por Russell (2003, 2009)
nalmente como tal. para designar el ingrediente básico de
La integración entre los afectos la emoción– sería un ejemplo en tal
más básicos y las emociones altamen- sentido. Este ‘afecto nuclear’ sería un
te cognitivas en un mismo concepto, proceso cognitivo difuso, un estado
como suele postular la crítica que neurofisiológico, que adquiere signi-
aplica estas nociones a las ciencias ficado cuando llega a estimularse la
sociales y las humanidades, implica cualidad afectiva, que es consciente
el trazado de una secuenciación –o y genera en su progreso un proceso
gradación– entre la reacción biológi- emocional específico. Así, el afecto
ca primera y la valoración o juicio del nuclear no siempre evoluciona hacia
sujeto que siente. Esta propuesta ha un episodio emocional, pero, cuando
sido defendida, entre los estudiosos ello sucede, se provoca una puesta en
del mundo clásico, por D. Cairns, reacción por parte del individuo de
quien ha puesto el énfasis en las ca- unos antecedentes particulares, de un
racterísticas compartidas mediante la proceso de atribución de estos y de
sintomatología o la expresión, tenien- una evaluación de sus causas, accio-
do en cuenta que los elementos de nes y reacciones, entre otros elemen-
evaluación entre las diferentes cate- tos. En esta concepción, el lenguaje
gorías que integran las emociones no juega un papel importante como ayu-
son del todo heterogéneos (Cairns y da para la categorización de la expe-
Fulkerson 2015b: 5-6). Desde esta riencia: el nombre que se le otorga a
perspectiva, habría una continuidad cada emoción contribuye a su inter-
entre lo físico y cognitivo en tanto pretación. Cuando entre los partici-
se dan inextricablemente vinculados pantes se comparten historias de so-
en los individuos (Cairns y Nelis cialización y aculturación, el episodio
2017b: 18).16 podrá categorizarse con un término
emocional coincidente. Como se ve,
de acuerdo con esta propuesta, las
as a so-called basic emotion its nature is fun- emociones no son entidades objeti-
damentally affected by such representations.
Representations of fear as a human emotion
vas, sino construidas, a partir de un
are inextricably enmeshed in human cogni- grado de una creciente elaboración
tion, language, and culture.” que se pone en juego en los episodios
16 Damasio (1995), en la misma dirección,
señalaba esta continuidad al plantear que
las emociones cognitivas representan la ela-
boración cultural de las emociones básicas; 17 Sobre la teoría del core affect, ver asimismo
cfr. también Colombetti (2014). Russell y Barrett (1999).

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emocionales.18 En esta perspectiva, el A partir de lo expuesto, se hace
sujeto deviene entonces un construc- evidente que una definición com-
tor activo de sus propias emociones prehensiva y precisa del concepto
y no un pasivo receptor de estímu- de emoción deberá contemplar los
los externos, sensoriales. El cons- diferentes fenómenos a los que pue-
tructivismo psicológico, tal como el da aludir, incluyendo las expresiones
constructivismo social, es un modelo corporales no siempre voluntarias y
de análisis que contempla el rol del los compromisos mentales y de juicio
marco social en el proceso cognitivo con respecto al entorno. Vale decir, es
al centrarse en la interacción entre preciso incluir en la noción de emo-
los sucesos mentales y sociales, las ción su carácter de constructo socio-
relaciones intersubjetivas, la interac- psico-biológico. Por ello mismo, sería
ción entre quien percibe y el mundo factible compartir la definición que
a su alrededor; al mismo tiempo, su propone Munteanu (2012), porque
mirada está puesta sobre todo en las se trata de la propuesta de una filó-
experiencias y la neuro-fisiología del loga clásica y porque repara precisa-
individuo, pues destaca que es el ce- mente en el amplio rango de factores
rebro es el que construye el sentido y mentales y físicos a los que, como
prescribe cómo actuar, antes que en vimos, el concepto de emoción hace
la cultura y la sociedad, como sucede referencia:
con el constructivismo social.19
An emotion (…) consists of a re-
sponse to environmental stimuli that
often produces physiological changes
18 Además de los textos ya citados, puede (i.e. flow of adrenaline, heart rate); it
profundizarse esta conceptualización en involves a psychological evaluation
Barrett (2006a y 2006b).
(cognitive and affective) of the stim-
19 La discusión sobre la existencia, o no, de uli; and, finally, it often leads to ac-
emociones básicas universalmente váli-
tion and motivation. Philosophically
das no está zanjada. Cairns y Fulkerson
(2015: 10-11), por ejemplo, recogen al speaking, an emotion raises problems
respecto la propuesta de Frijda y Parrot that pertain to morality and rational-
(2011) sobre las “Ur-emotions”, un total de ity; sociologically, the emotion may
dieciocho ‘estados intencionales’, que com- vary in intensity and symptoms, ac-
pendian un conjunto de experiencias y ras- cording to factors related to culture,
gos compartidos entre diferentes culturas. gender, age group, etc. (2012: 3)20
Con ello, se restringe la universalidad a este
nivel primigenio (Ur), pero no se descarta
las diferencias culturales en otros niveles. 20 Una definición semejante puede hallarse
Konstan (2022b: 2), por su parte, se ha en Eidinow (2016: 100): “Emotions are
pronunciado críticamente sobre esta pro- cognitive, linguistic, embodied, and social
puesta que incluye experiencias que no son manifestations–all of which relate to, and
en rigor emocionales, como el ‘antagonis- shape, each other”. Sin embargo, la autora
mo’. Prefiere, a cambio, discriminar entre aconseja, sin negar el rol de los procesos
emociones propiamente dichas y respuestas individuales, que nos centremos en el as-
más elementales, análogas a las emociones pecto social de las emociones en atención a
llamadas ‘afectos’. que nuestro campo de estudio es histórico.

22 Claudia N. Fernández y Emiliano J. Buis / Sentir y emocionar(se): aproximaciones al estudio de la afectividad...


Como se ha dicho, en la expre- los antiguos griegos es entonces un
sión de las emociones el lenguaje caso de comparatismo transcultural,
cumple una función fundamental y una tendencia que empieza a tornar-
es por ello la filología una discipli- se relevante en una serie de estudios
na adecuada para estudiarlas. La di- muy recientes que se ocupan de escu-
mensión lingüística de las emociones driñar los contrapuntos entre cultu-
cubre, de hecho, muchos aspectos. ras diversas entre sí, como la griega y
En principio, otorgarles un nombre: la china (cfr. Konstan 2022a).22
aquí sin duda la primera dificul- Pero el lenguaje no solo hace ex-
tad reside en traducir los términos plícitas las emociones; además, y al
emocionales de una lengua a otra, mismo tiempo, influye en nuestra
porque los términos reflejan ideas y propia experiencia afectiva, ya que
pensamientos ajenos que nos exigen estructura conceptualmente la expe-
también preguntarnos por nuestra riencia afectiva cuando la etiqueta,
propia lengua y cultura. Este desafío dejando su huella en nuestro modo
no solo ocurre cuando traducimos de de percibirla: las hace visibles y acce-
una lengua antigua a una moderna, sibles, las enriquece.23 Como la lengua
sino que se plantea al momento de da forma a nuestro modo de percibir
querer traspasar vocabulario entre y darle sentido al mundo, en esa di-
idiomas modernos. Los conceptos rección los diferentes modos de con-
emocionales referidos y definidos en ceptualizar y categorizar una emoción
diferentes lenguas pueden no ser del inciden tanto en el hablante como en
todo congruentes, en tanto codifican el interlocutor, modificando inclusive
categorías cognitivas histórico-cultu- los sentimientos de ambos. En vir-
rales específicas; aun así, es posible tud de esta instancia, todos aquellos
comparar las situaciones en que esas discursos que discuten o argumen-
emociones ocurren y detectar dónde tan acerca de las emociones (‘emo-
se solapan y coinciden semántica- tion talks’) ofrecen un conocimiento
mente.21 En el caso particular de la crucial acerca de la naturaleza de los
filología clásica, al problema léxico se esquemas culturales de una emoción
suman los obstáculos inherentes a la (Eidinow 2016: 97). En ese sentido,
diacronía: la confrontación de nues- se ha destacado el hecho de que, en su
tras concepciones afectivas con la de intento por expresar y hacer accesible
una experiencia subjetiva psicológica
Cairns (2022a: 7) también pone el foco en como la afectiva, la lengua logra re-
el aspecto social y cultural de las emocio-
nes, y hace hincapié en el rol importante del
lenguaje: “(…) emotions are not private, in- 22 También cfr. Cairns y Virág (en prensa).
ternal, subjective experiences, but physically 23 Sobre la influencia de la lengua sobre las
embodied, manifested in behaviour, socially emociones, cfr. Colombetti (2009): la
and contextually situated, and embedded in autora destaca el efecto del lenguaje en la
the conceptual categories of particular lin- comunicación interpersonal de las emo-
guistic communities”. ciones y los usos retóricos para resaltarlas,
21 Al respecto, ver Wierzbicka (1999: 275-307). visualizarlas y diseminarlas.

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coger nuestra experiencia corporal, rar que la notoria ausencia de ciertas
fisiológica, en los sistemas figurativos etiquetas afectivas no indica la inexis-
que la conceptualizan. En efecto, es tencia de tales experiencias pasio-
común que se expresen las emocio- nales. Las razones que habilitan esto
nes a través de expresiones metafó- pueden ser varias: el hecho de que una
ricas o metonímicas que ponen el emoción esté poco, mal o nada repre-
foco en la sintomatología corporal.24 sentada en el lenguaje (‘hypocognized
De ese modo las pasiones se vuelven emotion’) dependerá de cómo los su-
fenómenos más concretos, vívidos y jetos valoren la situación que viven y
visibles, recordándonos además que la atención que le prestan. También
son también algo palpable y mate- puede darse la situación contraria,
rial (Kövecses 2000). El repertorio esto es, emociones para la cuales una
metafórico emocional es un material sociedad tiene una estructura cogni-
de estudio muy rico para acceder a tiva muy elaborada, lo que puede re-
la naturaleza de la representación de flejarse a nivel léxico (‘hypercognized
experiencias subjetivas por medio del emotion’). Como hemos advertido
lenguaje y, aunque a primera vista más arriba, ese proceso cultural –sea
resaltan las coincidencias en los mo- muy, poco o nada sofisticado– incide
delos metafóricos de diferentes cultu- en la manera en que la emoción es ex-
ras, en virtud de las limitaciones que perimentada conscientemente por los
imponen las experiencias fisiológicas miembros de una comunidad.
y sintomatológicas compartidas por No obstante, la función mediadora
la corporalidad de los sujetos, la na- del lenguaje no se restringe a expresar
turaleza de su elaboración y el modo las emociones: la lengua puede tam-
de su articulación son, sin embargo, bién esconderlas, a veces de una ma-
aspectos particulares de cada cultura. nera ambigua que termina finalmente
Por otro lado, es evidente que ex- delatándolas (Chaniotis 2012b: 14).
perimentamos más emociones que La expresión de las emociones puede
las que nombramos.25 Hay que acla- formar parte de la estrategia retórica
de la comunicación y estar dirigida al
24 Es el caso del uso metonímico de φρίκη en control del pensamiento y las acciones
griego (‘escalofrío’, shudders en inglés), para
expresar la emoción que lo suscita, esto es,
de los otros. Pensemos, por ejemplo,
el miedo; en otros casos puede designar en el uso institucional de una emo-
también asombro y hasta veneración (cfr. ción como el miedo, para seguir con
Cairns 2013 y 2015). Es la palabra utiliza- un ejemplo ya comentado, que sirve
da por Gorgias (Encomio a Helena 11) para
designar una de las emociones provocadas
para controlar el orden político-social:
por el logos, o por Aristóteles en la Poética,
para referir una de las emociones trágicas fíciles de ser expresados en palabras. En la
(1453b3–7). Cfr. también Cairns (2016) antigüedad ya lo afirmaba Pseudo-Longino
sobre otros usos metafóricos en la expre- (Sobre lo sublime 22.1,5-6): “Las emociones
sión de ciertas emociones. (πάθη) son variadas y múltiples (πολλὰ
25 En efecto, hay emociones que no se con- γὰρ καὶ ἀναρίθμητα) y nadie podría decir
ceptualizan, estados afectivos que son di- cuántas (ὁπόσα) [son]”.

24 Claudia N. Fernández y Emiliano J. Buis / Sentir y emocionar(se): aproximaciones al estudio de la afectividad...


el miedo a la ley encamina la conduc- ra ofrece un nombre, pero al mismo
ta de los ciudadanos. Las emociones tiempo sería factible recuperar aque-
están implicadas en la interacción llas que se encuentran fuera de las pre-
social de los sujetos y no debemos en- visiones de su taxonomía.
tonces limitarnos a indagar sobre las
etiquetas emocionales o a los discur- Las emociones griegas
sos que hablen sobre afectos. Se hace,
por lo tanto, imprescindible ampliar l término griego genérico
la investigación hacia aspectos de la
pragmática y la performance, hacia la
determinación de aquellos “escenarios
E para referirse a la emoción era
páthos. Esa es la palabra usada
por Aristóteles para designar espe-
cognitivos” –así los llama Wierzbic- cíficamente una serie de sentimien-
ka (1999)– donde las emociones suce- tos y afectos que hoy identificamos
den, o de los “libretos” involucrados – como emociones. El sustantivo no
como prefieren denominarlos Cairns está exento de debate: algunos pre-
(2008) o Kaster (2005).26 Considerar fieren traducirlo por ‘afección’, ya
estos escenarios o guiones implica re- que πάθος (o πάθημα) es, etimoló-
construir la narrativa breve que acom- gicamente hablando, “todo aquello
paña las condiciones en que una emo- que nos afecta” (del verbo πάσχω).
ción ocurre, así como las percepciones Como bien advierte Sartre (2016),
y apreciaciones de esas condiciones y en griego existían también otros tér-
las respuestas que de ellas resultan. minos que se corresponderían, me-
Las emociones, que también pue- jor que πάθος, con nuestra propia
den ser consideradas roles sociales terminología –que proviene del latín
transitorios (Averill 1982) o prácti- movere–, como θόρυβος, κίνησις,
cas sociales organizadas por narrativas o ταραχή.27 Lo importante del uso
que actuamos y también contamos aristotélico, de acuerdo con Konstan
(Rosaldo 1984), tienen una acción (2020: 377), reside en el hecho de que
y están estructuradas narrativamente el estagirita creaba con este uso una
como un evento: es posible determi- categoría conceptual.28 Asimismo,
nar sus causas, la intencionalidad y las
27 En latín, por su parte, los términos que alu-
respuestas (Cairns 2022). Vistas de den al concepto de emoción son varios, e
ese modo, teniendo en cuenta el re- incluyen animi motus, affectio, affectus, pas-
pertorio que las caracteriza, podremos sio y perturbatio, entre otros. Acerca de las
desentrañar el significado de aquellas emociones romanas propiamente dichas y
sus condicionamientos sociales, ver Kas-
emociones para las cuales una cultu- ter (2005).
28 Aristóteles no está solo en estas disquisicio-
26 Este último (2015: 29) se refiere a los ‘emo- nes sobre la materia. De hecho, Anaxíme-
tional scripts’ para dar cuenta de las secue- nes de Lámpsaco, en su Retórica a Alejan-
las de causa-efecto, percepción, evaluación dro (1428a36-b5) también mencionaba los
y respuesta que, en un contexto social páthe, pero atribuyéndoles un sentido más
dado, están involucradas en las experien- amplio que el nuestro; cfr. Konstan (2020:
cias afectivas. 373 y ss.).

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nos ha dejado el primer tratado siste- y odio (φιλία y μῖσος), temor y co-
mático acerca de las emociones, en el raje (φόβος y θάρσος), vergüenza
libro II de su Retórica, una visión de (αἰσχύνη), gratitud (χάρις), piedad
cómo los páthe se conciben y se ex- (ἔλεος), indignación (νεμεσᾶν),
perimentan en la antigüedad. En ese envidia (φθόνος) y emulación
contexto, las emociones son defini- (ζῆλος)–31 se limita a las respuestas
das de la siguiente manera (Retórica afectivas relacionadas con la persua-
1378a20-3): sión del oyente, es decir, las adecua-
das para un tratado de oratoria.32
Las emociones (πάθη) son aquellas Para el filósofo (Retórica 1356a1-
por las que [los hombres] cambian 4), las emociones son uno de los tres
y difieren con respecto a sus juicios modos considerados propiamente
(πρὸς τὰς κρίσεις), y a las que les si-
retóricos (ἔντεχνοι πίστεις) de per-
guen pena (λύπη) y placer (ἡδονή),
como la cólera, la piedad, el temor
suasión (es decir, aquellos modos que
y todas las otras semejantes y sus dependen de la inventiva del orador),
opuestas.29 conformando una tríada junto con
la argumentación discursiva (λόγος)
Como se advierte en su concep- y el carácter (ῆθος). Por fuera de la
tualización, Aristóteles fue el primero Retórica, asimismo, cabe señalar que
en destacar el componente cognitivo el autor se ocupa de las pasiones tam-
esencial de las pasiones y en deter- bién en sus elaboraciones teóricas éti-
minar los factores sociales, culturales cas, sobre todo en la Ética a Nicóma-
y psicológicos involucrados en ellas, co, aunque allí su interés se concen-
al tiempo que destacaba el modo
en que afectan nuestras opiniones y 31 Llama la atención en este listado la ausen-
creencias.30 La lista estándar de las cia de ciertas emociones que uno podría
esperar en esa lista, como la pena, los celos,
doce emociones básicas que provee la simpatía, entre otras. Se explica su no
en la Retórica –cólera (ὀργή), cal- inclusión porque algunas de ellas escapan
ma o satisfacción (πρᾳότης), amor al control del individuo o no responden a
las interacciones sociales moralmente de-
29 De acuerdo con el Estagirita, “pena” y terminadas y a la lucha por el estatus que
“placer” son sensaciones (αἰσθήσεις) que necesariamente caracteriza las emociones
acompañan las emociones; involucrarían listadas en una obra como Retórica.
tan solo un proceso físico-corporal. Para 32 El estagirita advierte que las cosas no se
una revisión específica de los variados sig- aprecian del mismo modo si se siente enojo
nificados del término πάθος en Aristóteles, (ὀργιζομένοις) que si se siente calma (πρά-
cfr. Grimaldi (1988: 14–15). ως ἔχουσιν) (Retórica 1377b31-2); por ello
30 Sobre las emociones en Aristóteles, ver las emociones se vuelven clave en el mo-
Fortenbaugh (1975) –pionero en se- mento de convencer a los otros. Para un
ñalar el aspecto cognitivo-evaluativo de análisis detallado, así como una interpreta-
la perspectiva aristotélica–, Belfiore ción, de los pasajes referidos a las emocio-
(1992); Cooper (1996); Leighton (1996); nes en el texto aristotélico, véase la reciente
Nussbaum (1996); Konstan (2006); Ga- contribución de Renaut (2022) que pone
rrocho Salcedo (2015) y Dow (2015), de manifiesto el carácter profundamente
entre muchos otros. argumentativo del planteo.

26 Claudia N. Fernández y Emiliano J. Buis / Sentir y emocionar(se): aproximaciones al estudio de la afectividad...


tra en su relación con la moral y las ción de la dualidad irreductible entre
virtudes, desde una perspectiva más cuerpo y alma, desde la óptica plató-
bien reguladora.33 nica las pasiones quedan asociadas
El maestro de Aristóteles, Pla- a nuestro costado más físico e irra-
tón, también habló de las emociones cional. Sin embargo, sería simplista
en sus diálogos, pero de una manera afirmar que Platón condena por este
desperdigada, no sistemática, sin ex- motivo, sin más, las emociones: para
plicitar un concepto que definiera los él, juegan un papel importante en la
sentimientos y afectos mencionados, vida moral y política por su alto im-
como la cólera, el amor, la envidia, pacto en los juicios de los hombres y,
el arrepentimiento, entre otros.34 Por como tales, deben ser educadas.35 De
otra parte, no se puede ignorar que los hecho, considera que muchas de ellas
personajes que intervienen en ellos son peligrosas: la asociación de ciertas
dan muestras de experiencias afectivas emociones con la poesía en general y
y episodios emocionales. Debido a su el drama en particular, por su natura-
peculiar doctrina de la bipartición –o leza ‘contagiosa’, resultan perturbado-
tripartición– del alma entre una parte ras del alma; es esa una de las razones
racional y otra irracional, y la postula- que está en la base de la expulsión de
los poetas de la ciudad ideal.36
33 El hombre virtuoso, según Aristóteles, no
debe buscar extirpar las emociones, sino
La fascinación de los griegos por
darles su justa medida (μετριοπάθεια, las emociones se pone de manifies-
1105b28-29; 1108a30-b10): la posibilidad de to no solo en sus textos filosóficos,
la virtud moral se enraíza en el mundo de las sino en toda su literatura, desde los
emociones; cf Ética a Nicómaco 1108a30-b6;
1147a14-15, Ética a Eudemo 1220b12-14;
ejemplos más arcaicos de la épica
De Anima 403a13-b-19, donde se tratan las homérica. No es ocioso recordar que
emociones en relación con el cuerpo físi- el comienzo mismo de la Ilíada lo
co; cfr. Cairns (2019: 49-51), sobre la dis- constituye la palabra μῆνις (‘cólera’),
quisición aristotélica acerca de la necesaria
complementariedad entre lo fisiológico y
emoción que, tematizada, determina
lo cognitivo en el De Anima. Acerca de los los eventos de todo el poema.37 En
sentidos de la emotividad a través del corpus
aristotélico, cfr. Bégorre-Bret (2009).
35 Cfr. Buis (2018).
34 Sobre las emociones en Platón, cfr. Can-
diotto y Renaut (2020a), el primer libro 36 La otra gran escuela filosófica que se ha ocu-
dedicado por completo al tema. No descar- pado de las emociones ha sido la de los estoi-
tan, estos autores, cierta dosis de cognición cos. Epicúreos y estoicos, por igual, conside-
en las emociones, según las concibe el fi- raron los afectos como una amalgama entre
lósofo, aun cuando dependan de la parte lo fisiológico y lo cognitivo, pero si bien los
irracional del alma. Ellos mismos proveen primeros las vieron como distractores de la
en su introducción (2020b) una lista de los búsqueda de la estabilidad que buscan en
pasajes platónicos en los que se enumeran la ataraxia, son lo segundos los que propu-
emociones: Protágoras. 352b3-c7, Banquete sieron su casi total erradicación en tanto no
207e3-6, Fedro 66c3-6, 83b5-c3, 94d5, Tee- tienen lugar en una vida virtuosa.
teto 156b2-6, Timeo 42a3-b2, 69c5-d6, File- 37 Acerca del tema de la cólera en la obra
bo 47e1-3 y Leyes 632a2-5, 863e6-8, 934a4- como valor estructurante, ver Muellner
5. Cfr. al respecto también Mouze (2009). (1996).

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efecto, la poesía griega refleja epi- cuya textura afectiva es más densa
sodios afectivos o escenarios más o que otros o son más receptivos a cier-
menos paradigmáticos de las emo- tas emociones que otros. Cuando los
ciones, que dan cuenta del proceso textos reflejan escenarios afectivos
de negociación sobre el significado de paradigmáticos, es decir patrones tí-
los hechos frente a los cuales los sen- picos, favorecen la diseminación de
timientos responden; estos mismos esos paradigmas reforzando las nor-
brindan una información sustancial mas afectivas del receptor destinata-
sobre patrones morales, jurídicos, rio. Al mismo tiempo, esa influencia
religiosos, y otros asuntos que con- puede incluso significar la extensión
ciernen a la interacción social de los de los repertorios emocionales de la
grupos humanos. audiencia. Aun atentos al carácter
Las emociones que transitan los ficcional de la literatura, es factible
personajes involucrados en las histo- también indagar a través de ella acer-
rias literarias, así como las que termi- ca de las competencias emocionales
nan suscitando en sus interlocutores del público al que esas producciones
o narratarios internos, se exponen de estaban dirigidas. Por cierto, las res-
un modo textual pero también mi- puestas afectivas que ellas esperan
mético, es decir, o bien por medio de despertar en sus receptores son de un
la intervención del narrador o bien a rango muy amplio, independiente de
través del discurso directo o del com- las emociones presentes en los textos
portamiento o reacción psicológica y en muchos casos vinculado con las
de los personajes, de acuerdo con convenciones de cada género.
las restricciones del género (sea este Al respecto, en los diferentes ti-
narrativo como la épica, la historio- pos textuales sigue siendo materia de
grafía o la oratoria, o mimético como controversia la naturaleza de las emo-
el drama). Los personajes actúan mo- ciones suscitadas en el auditorio o en
tivados emocionalmente a veces de los lectores, así como el mecanismo o
manera explícita; otras veces, se trata la forma en que se da esa respuesta.
de una información simplemente su- No hay consenso en este sentido, ya
gerida. En algunas oportunidades, se que para algunos estos afectos gene-
respetan las normas culturales –los rados en los espectadores/destinata-
regímenes emocionales vigentes–,
mientras que en otras se las trans- considerándolo el mejor en su género a la
grede.38 Por lo demás, hay géneros hora de atribuir emociones a sus persona-
jes; también se advierte la importancia del
38 Cfr. de Bakker, van den Berg y Kloos- conocimiento afectivo en Dion Crisóstomo
ter (2022b: 8 y ss.), quienes destacan el (Oratio 61.1). de Bakker, van den Berg
rol clave atribuido a las emociones des- y Klooster se centran en las posibilidades
de antiguo en el retrato realístico de los del estudio de las emociones desde un mar-
personajes: Longino (15.1–3) describe a co narratológico (en narradores, focaliza-
Eurípides como un maestro en el retrato dores, personajes, etc.). Sobre narratología
de las emociones; Dionisio de Halicarna- afectiva (affective narratology), puede leerse
so (De Lysia 7) hace lo propio con Lisias, también a Hogan (2011).

28 Claudia N. Fernández y Emiliano J. Buis / Sentir y emocionar(se): aproximaciones al estudio de la afectividad...


rios no suponen verdaderas emocio- to.41 Por su parte, Platón trata en el
nes, mientras que para otros se trata Ion el tema de la inspiración épica y el
de emociones ‘estéticas’ que presen- contagio emocional entre el poeta, el
tan un estatus particular al no sus- rapsoda y su público, pero, sobre todo
citar reacciones semejantes a las que en la República, se explaya acerca de
acontecen con las experiencias afec- los –a su entender– “nocivos” efectos
tivas en el mundo real.39 En definiti- emocionales del drama en los espec-
va, nadie huye ni grita ante peligros tadores cuando desata pasiones inde-
inminentes presentados en la escena, seables por la mera contemplación de
por ejemplo.40 personajes en situaciones de desen-
No ha sido esta, la del compro- freno emocional (República 440b3-4;
miso emocional del público con los 605c10-606b8; 606a-b). Para decirlo
textos poéticos y sus performances, de otro modo, cree que el teatro, pero
una cuestión ajena a los intereses de también la épica, favorecen la entrega
los griegos. Muy por el contrario, a las pasiones que luego serán enton-
recurrentemente los textos conser- ces difíciles de controlar. Por su parte,
vados destacan el poder de la poesía Aristóteles, además del ya comentado
para despertar emociones en sus des- desarrollo que nos brinda acerca de
tinatarios. Baste mencionar al sofista las pasiones y su rol en la persuasión
Gorgias, quien en su célebre Encomio en Retórica II, se ocupó en Poética de
a Helena (9.14), por ejemplo, detalla las emociones expurgadas en la tan
los poderosos efectos emocionales citada y poco clara kátharsis trági-
del lógos en el alma de quienes lo es- ca, esto es, la piedad y el temor ante
cuchan, quienes sienten un escalo- personajes semejantes a nosotros que
frío que los envuelve de temor, una se equivocan y sufren desgracias in-
piedad abundante en lágrimas y un merecidas (1452a2-3; 1452b32-33;
deseo que se complace en el lamen- 1452b28-1453a12).42
Es más que obvio que no pode-
39 Sobre las emociones en la ficción en general mos acceder a las experiencias subje-
y su impacto afectivo en sus receptores, cfr. tivas privadas de los antiguos griegos
Oatley (1994, 2011 y 2012); entre los es- como tales. Aun con esta limitación,
tudiosos del mundo antiguo, cfr. Ruffell
(2008), Munteanu (2019), Halliwell
contamos sin embargo con la filosofía
(2017); Scodel y Caston (2019); Kons- y la literatura griegas, que nos propor-
tan (2019). Ver también una mirada más cionan un marco teórico y práctico
general sobre el tema en Peponi (2012).
40 En De anima 3.427b14–24, Aristóteles dis- 41 Cfr. Buis (2021a) y su concepto de ‘flujos
tingue entre las emociones producidas por emotivos’, que muestra que en Encomio de
acontecimientos reales y aquellas que sur- Helena Gorgias da rienda suelta al efecto
gen de la “imaginación” producida por una afectivo del lenguaje, algo que sin embargo
obra de arte. Se trata de una conceptualiza- evita concientemente en su texto En defen-
ción que, como sostiene Munteanu (2009: sa de Palamedes, donde se privilegia una
124), preanuncia muchas de las teorías más racionalidad lógica que excluye las subjeti-
actuales en materia de los afectos llamados vidades sentimentales.
“estéticos”. 42 Cfr. también Isócrates Panegírico 112, 168.

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émico (emic) para comprender la di- experiencia personal individual: todo
námica emocional en la antigüedad. ello representa algunas de las cuestio-
Aunque sabemos que la percepción, nes sobre las que han avanzado los fi-
la descripción y la respuesta de las lólogos clásicos y los historiadores del
emociones a determinadas situacio- mundo antiguo.
nes están moldeadas por la expe- Para ello, varios modelos teóricos
riencia personal –pues, como hemos han sido propuestos, todos los cuales
dicho, involucran un proceso de jui- resultan relevantes para instalar una
cio, de valoración, de escrutinio, que reflexión histórica sobre las emocio-
depende en parte de las tendencias nes.43 Así, mientras que Stearns y
individuales (sin duda un individuo Stearns (1985) proponen la noción
puede ser más sensible que otro)–, de “emocionología” (‘emotionology’)
no es menos cierto que ese proce- para designar el estudio del cambio de
so también está determinado por las actitudes o estándares hacia los senti-
estructuras sociales e institucionales mientos y su expresión, Reddy (2001)
donde ocurren. Es, entonces, la con- ha incorporado el concepto de “régi-
sideración de las emociones como men emocional” (‘emotional regime’)
procesos de evaluación cognitiva la en relación con las emociones permiti-
que abre un campo fértil para inves- das por los que están en el poder. Tam-
tigar en las fuentes antiguas. Cuando bién es de gran utilidad para pensar
el interés está centrado en los afectos esta normatividad afectiva la teoriza-
y episodios sentimentales situados en ción de Rosenwein (2006), creadora
un contexto histórico y espacial ajeno del concepto de “comunidad emocio-
al nuestro (como es el caso del estudio nal” (‘emotional community’) para de-
de las emociones en el mundo griego signar a aquellos grupos que valoran y
antiguo), parece natural que las in- expresan las emociones de un modo
vestigaciones se centren entonces en similar. Pensada, en el texto, para la
desentrañar esa dimensión sociocul- Edad Media pero con consideraciones
tural de las emociones: cómo se com- que fácilmente pueden ser expandidas
prenden los páthe en las interacciones a otros momentos históricos, la expre-
sociales, si deben o no ser controla- sión es útil en la medida en que, al ha-
dos, cómo están representados en los blar de “comunidades emocionales” se
textos, sobre qué hábitos y normas apunta a mostrar cómo cada sociedad
lingüísticas, sociales y culturales se da presenta una gran variedad de grupos
forma a la experiencia emocional, etc. y sub-grupos sociales que, frente al
En términos históricos, existe además
43 Cfr. Plamper (2015) y Boddice (2018)
la posibilidad de indagar sobre las para una mirada de conjunto acerca del
formas narrativas o escenarios que es- estudio de las emociones desde una pers-
tructuran lingüística y culturalmente pectiva histórica. Sobre el progreso en
lo afectivo, o preguntarse sobre la re- este campo, cfr. también Matt y Stearns
(2014) y los recientemente publicados Bar-
lación que tienen las pasiones con las clay (2020) y Barclay, Crozier-de Rosa
normas y valores de una sociedad y la y Stearns (2021).

30 Claudia N. Fernández y Emiliano J. Buis / Sentir y emocionar(se): aproximaciones al estudio de la afectividad...


resto, comparten miradas semejantes de los griegos. La exteriorización de
en torno de los objetos que aprecian o ciertas emociones, entonces, puede
rechazan.44 ser leída como una sanción social.
Es, precisamente, por esta mis- Desde esta perspectiva, como lo ha
ma razón por lo que la teorización planteado Chaniotis (2012: 15-16),
aristotélica de las emociones les ha las emociones se conciben como
interesado especialmente, puesto un hecho social, pues se compor-
que está atenta a las interacciones de tan como una práctica ideológica:
los agentes sociales y a la noción de se regulan, prescriben, imponen y
estatus social. Para cada una de las rechazan por medios informales y
emociones enumeradas en Retórica, formales, algunos de los cuales no
Aristóteles precisa (i) frente a qué dependen siquiera de la interven-
asuntos se suscitan, (ii) en qué cir- ción de los agentes sociales.45 Así,
cunstancias (πῶς διακείμενοι), (iii) la afectividad se vincula con los dis-
frente a quiénes (τίσιν) y (iv) por qué tintos órdenes regulatorios que cada
motivos (ἐπὶ ποίοις), es decir, el esta- comunidad establece (en el plano cí-
do o condición psicológica de quien vico, social, político, religioso, psico-
siente (Retórica 1378a23-4). lógico, jurídico, etc.) y sobre los que,
Pero no se trata solo de cons- a su vez, se construye.46
tatar cómo la experiencia afectiva En un primer momento, los es-
individual se ve afectada por nor- tudiosos del mundo antiguo se con-
mas sociales, sino de afirmar que centraron en investigar la representa-
algunas emociones llegan inclusive ción de las emociones en los géneros
a cimentar ciertas normas sociales poéticos canónicos, como la épica y
(Elster 1999: 145). La cultura grie- la tragedia, o las reflexiones que sobre
ga, altamente competitiva, ha sido ellas se vertían en la filosofía (entre
catalogada como una ‘cultura de la otros, es posible citar a Muellner
vergüenza’ por Dodds (1951), en la 1996; Harris 2001; Zaborowski
que las emociones regulan las rela- 2002; Braund y Most 2003; Kons-
ciones sociales de evaluación, apro- tan y Rutter 2003; Walsh 2005;
bación o rechazo de los otros. Es de Sternberg 2005; Cuny y Peigney
destacar el carácter afectivo de los
valores morales, sociales y jurídicos 45 La expresión “manejo emotivo” (‘emotio-
que jugaban un papel crucial en la nal management’), pensada para describir
formación y establecimiento de las la normatividad afectiva apropiada en di-
versos círculos sociales, ha sido particular-
prescripciones del comportamiento mente trabajada por Hochshield (1990).
Acerca del alcance “normativo” de las emo-
44 La institucionalización de las emociones ciones y el control institucional a las que se
privadas por parte de la pólis permite ad- ven sujetas, cfr. Deonna y Teroni (2008:
vertir cómo se va construyendo esta comu- 10-12) y Quéré (2021: 125-163).
nidad afectiva a partir de operaciones de 46 Cfr. las distintas constribuciones inclui-
apropiación pública de los sentimientos; das en Bettenworth y Hammerstaedt
cfr. Buis (2020, 2021b). (2020).

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2007; Sfyroeras 2008; Palmisciano que proveía la Retórica aristotélica,50
2008; Kalimtzis 2012; Munteanu para abarcar emociones menos tran-
2012). En el caso de la comedia, son sitadas, como ocurre con el caso del
menos numerosas las contribuciones ‘asco’ (Lateiner y Spatharas 2016),
interesadas en rescatar el elemento la ‘esperanza’ (Caston y Kaster,
emocional.47 2016; Katzantzidis y Spatharas
En la actualidad, el panorama se 2018) o el ‘remordimiento’ (Fulker-
ha ampliado considerablemente, y son 2013).51
podemos afirmar que el foco se ha Como se advierte, el campo de es-
extendido hacia la totalidad de los tudio está lejos de agotarse: cada año
géneros discursivos, poéticos y no surgen nuevas publicaciones que son
poéticos, tales como la oratoria (San- prueba fehaciente de su rica produc-
ders y Johncock 2016; Spatharas, tividad.52 Las fuentes, por lo demás,
2019), la historiografía –claramente
influenciada por las presentaciones 50 Se destacan, por ejemplo, los textos de
de las emociones de géneros como la Konstan y Rutter (2003) y Sanders
épica y la tragedia o la retórica– (Vis- (2014) en torno de la envidia, los celos
vardi 2015),48 los tratados medicina- y la indignación, los de Harris (2001),
Braund y Most (2003) sobre la ira, el de
les (Kanellakis 2021; Kazantzidis Konstan (2001) sobre la compasión, el
y Spatharas 2022), o la epigrafía re- de Cairns (1993) sobre la vergüenza y el
ligiosa y secular (Chaniotis 2012c; de Sanders, Thumiger, Carey y Lowe
2012d; 2013; 2015; 2016), para citar (2013) sobre el amor.
solo algunos ejemplos.49 A la lista 51 Recientemente han aparecido contribucio-
nes que actualizan nuestros conocimientos
deberíamos sumar los documentos sobre el fenómeno de las emociones en el
epistolares (Kotsifou 2012) y los mundo griego. Cabe mencionar los dos vo-
conjuros mágicos (Eidinow 2016), lúmenes colectivos que siguieron el primer
entre otros corpora textuales. libro seminal Unveiling Emotions (Chanio-
tis y Ducrey 2013 y Chaniotis 2021);
Del mismo modo, se ha expan- Harder y Stöppelkamp (2016); Alexiou
dido el abanico de las emociones es- y Cairns (2017); Konstan (2018a y
tudiadas, que en un principio estaba 2018b); así como la contribución reciente
mayormente restringido a la lista de Cairns (2022b) que describe, breve-
mente, los principales logros y desafíos del
campo de estudio. En el contexto editorial
alemán, se destacan los trabajos colectivos
de Harbsmeier y Möckel (2009) y, más
47 Los autores de este trabajo hemos analiza- recientemente, Räuchle, Page y Gold-
do, en los últimos años, diversos aspectos beck (2022).
de la afectividad en el género cómico; cfr.
Fernández (2016, 2021a, 2021b, 2022) y 52 Las editoriales también han recogido este
Buis (2019a, 2019b, 2022). interés, inaugurando colecciones específi-
cas dedicadas al tema: a las pioneras de la
48 Cfr. Cairns (2019: 58-63). Oxford University Press como Emotions in
49 Sin duda los diversos capítulos de Cha- History y Emotions of the Past, se han su-
niotis (2012a) son un claro ejemplo de la mado más recientemente Ancient Emotions
ampliación de registro de las fuentes en el de De Gruyter y Emotions in Antiquity de
estudio de las emociones. Mohr Siebeck (Tubingen), así como la re-

32 Claudia N. Fernández y Emiliano J. Buis / Sentir y emocionar(se): aproximaciones al estudio de la afectividad...


no se agotan en lo lingüístico, que es Finalmente, digamos que el “giro
siempre insuficiente si no se comple- material” (material turn), observa-
ta con otros componentes: la cultura ble en las humanidades en general,
material también provee un rico acer- también ha impactado recientemen-
vo en su descripción de las emociones te en los estudios clásicos,55 y ha
a través de las imágenes. La iconogra- sido recogido por los estudiosos de
fía, sin embargo, no nos presenta un las emociones. Ya no se trata solo de
acceso directo a la manifestación de la representación visual de las emo-
las emociones –según se representan ciones en fuentes materiales, sino de
en gestos, movimientos o posturas ver cómo los objetos –asociados a
corporales representadas visualmen- componentes simbólicos y prácticas
te– como podría suponerse.53 Las ex- culturales, dependientes de la agen-
presiones pictóricas en cerámica de- cia humana– participan de modo
ben ser cotejadas con la información activo en las interacciones sociales;
provista por las fuentes textuales, ya desde esa perspectiva, las cosas en
que las expresiones no verbales de las general están cargadas emocional-
emociones también están codificadas mente y son manifestaciones de las
y no siempre ese registro convencio- relaciones significativas que, en tér-
nal coincide con los compartimen-
la importancia de la dimensión afectiva en
tos de nuestros patrones culturales los testimonios arqueológicos (cfr. sus decla-
(Cairns y Fulkerson).54 raciones respecto de la importancia del con-
texto para la lectura de los objetos en: https://
vista de próxima aparición Emotions: His- [Link]/ideas/2017/chaniotis-world-
tory, Culture, Society de la editorial Brill. of-emotions). Acerca de las emociones y
53 El cuerpo también es una construcción la bioarqueología, ver asimismo Räuchle
cultural y está sujeto a los factores sociales (2019). Tambien cfr. Masséglia (2012).
y ambientales; lo biológico está moldeado 55 Cfr. Canevaro (2019: 223): “This focus has
por las prácticas culturales. En esta rela- the potential to shape not only our schol-
ción mutua entre el entorno y el cuerpo, arly trajectory but also our relationship to
los sentidos cubren un rol esencial. En el the world around us, with shifts stretching
estudio de los afectos se han incorporado from the methodological (moving beyond
últimamente las sensaciones que intervie- models of signification, to questions of what
nen en el procesamiento de las emociones. things do) to the classificatory (broadening
Al respecto, Martín-Moruno y Pichel the range of what things are), from the the-
(2019: 1-14) expresan la base somática de matic (a wave of books with objects as their
las prácticas emotivas con el concepto de subjects) to the disciplinary (letting materi-
‘cuerpos emocionales’ (emotional bodies). ality drive our work, rather than disciplin-
Una dimensión de análisis no menor se re- ary demarcations) and from the relational
laciona con el cruce entre cuerpo y género/ (questioning boundaries, particularly that
sexo: en este sentido, cobra relieve el texto between human and non-human) to the eth-
editado por Munteanu (2011). ical (raising up the status of the material)”.
54 Cfr. Bobou (2013). En el contexto de la Sobre la consideración de los objetos como
exposición “A World of Emotions: Ancient agentes, cfr. Bennett (2010) Para explicar
Greece, 700 BC – 200 AD”, organizada del 9 la importancia de las cosas en la constitu-
de marzo al 24 de junio de 2017 por parte ción del tejido social, Latour (2005) ha de-
del Onassis Cultural Center de Nueva York, sarrollado su teoría del “actor-red” (actor-
uno de sus curadores, A. Chaniotis, exploró network theory).

Circe N° 26/2 / 2022 / DOI: [Link] | pp. 15-44 33


minos afectivos, vinculan a los in- Conclusión: en busca del
dividuos entre sí.56 El cruce entre lo páthos perdido
afectivo y lo material ha sido el tema
de estudio de recientes publicacio- o cabe duda de que el estudio
nes, como ocurre con los trabajos
de Mueller (2016) y Telò y Mue-
ller (2018).57 El receptor original
N de las emociones ha hecho su
entrada en la disciplina de los
estudios clásicos. Quien decide aden-
reconoce en los artefactos elemen- trarse en este marco teórico precisa
tos retomados de otras estructuras contar con herramientas interdisci-
de su experiencia, ya sea estética, plinarias sólidas, en tanto las investi-
intelectual o político-social, y la gaciones sobre la teoría e historia de
base de la experiencia es siempre de las emociones se remonta a variados
tipo emocional (Broncano 2012). análisis procedentes de la filosofía,
No se trata únicamente del estudio la psicología o la antropología, en-
de testimonios materiales, como tre otros. Ha sido el objetivo de este
hace la arqueología, sino de recoger artículo introductorio ofrecer, de un
este enfoque también en el estudio modo sintético, pero a la vez compre-
textual, ya que los objetos son pre- hensivo, las principales líneas de pen-
sencias lexicalizadas en los textos. samiento que resultan útiles como
Ellos son expresión de compromi- instrumento para encarar un estudio
sos emocionales, vehiculizadores “afectivo” de las fuentes griegas clási-
de afectos, que además provocan cas. Un terreno en pleno desarrollo
emocionalmente a quien los con- como este, en el que las publicaciones
templa o manipula. Su presencia no siguen multiplicándose, requiere una
es inocente ni inofensiva, acarrean constante actualización. Confiamos
su propia “biografía” histórica y en que este breve estado de la cues-
cultural (Kopytoff 1986), son un tión pueda ser de interés para quienes
documento de un estado de mundo, sientan pasión por explorar, con fun-
por lo cual transportan información damento metodológico, las complejas
económica, cultural, ideológica y prácticas y las variadas manifestacio-
también afectiva de su época. Con nes del páthos en la literatura clásica.
su sola presencia crean una atmós-
fera emocional en el entorno donde
están emplazados e interactúan con Bibliografía
los individuos que comparten ese
Alexiou, M. y Cairns, D. (eds.) (2017).
espacio.
Greek Laughter and Tears: Antiquity
and After. Edimburgo: Edinburgh
56 Cfr. Miller (2005 y 2008). Acerca de la
University Press.
“teoría de las cosas” (‘Thing Theory’) ver los
trabajos de Brown (2001, 2004 y 2015). Arias Maldonado, M. (2016). La demo-
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Recibido: 19-09-2022
Evaluado: 29-09-2022
Aceptado: 30-09-2022

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