MAHAHUAL: ¿SANTUARIO MARITMO O FUTURO ATRACTIVO TURISTICO?
Hoy les vengo hablar sobre un tema que ha estado resonando mucho últimamente
en redes sociales y en las noticias: se trata, del terrible ecosidio que se está
sufriendo en nuestra fauna yucateca, todo esto gracias a otros fenómenos sociales
como a la expansión inmobiliaria; gentrificación e inversión extranjera. El ecocidio
sucede tanto en tierra como en agua, les hablaré específicamente del que se está
viendo ahora mismo en Mahahual.
Mahahual, está localizada en el estado de Quintana Roo y está integrado en la
Región Marina Prioritaria VII definida por la CONABIO, que va desde Cabo Catoche
hasta Belice. Este reconocimiento se debe a la riqueza de sus bahías, arrecifes y
manglares, que cumplen funciones esenciales para la biodiversidad y para la
protección del litoral. Cuenta con dos bahías y un arrecife que son de suma
importancia para mantener el equilibrio del ecosistema en esta región, además de
que etas albergan especies marítimas en peligro de extinción como la tortuga verde,
la tortuga caguama, la tortuga carey y el manatí del caribe.
La bahía de la Asención, se encuentra ubicada frente al Caribe, es un cuerpo de
agua rodeada de manglares, dunas y pantanos, que sirven como refugio y criadero
de múltiples especies. Aunque está parcialmente protegida, la actividad humana ya
ha comenzado a alterar desde ya hace unas décadas su equilibrio natural.
La segunda bahía es la de Espíritu Santo, también ubicada frente al Caribe,
presentando características similares con profundidades de 1 a 4 metros. Esta esta
resguardada por una barrera arrecifal, lo que lo convierte en un ecosistema clave
funcionando como amortiguador del oleaje y como hábitat para peces, crustáceos y
corales. A lo largo de la costa se extiende una barrera arrecifal discontinua, con
canales y formaciones coralinas que incluso emergen en marea baja. Estas
estructuras son vitales porque reducen el impacto de tormentas y huracanes,
además de sostener una gran diversidad marina.
El mayor tesoro de la región es el Banco Chinchorro, declarado Reserva de la
Biosfera en 1996 y reconocido oficialmente en el Diario Oficial de la Federación en
el año 2000. Este complejo arrecifal se localiza a 30 km al este de Mahahual y es la
segunda barrera de arrecifes más grande del mundo, después de la de Australia. Su
importancia ecológica es incalculable: es hogar de especies endémicas, peces de
valor comercial y comunidades de coral que tardan cientos de años en formarse. La
magnitud ecológica de esta zona debería bastar para detener cualquier acción que
ponga en riesgo su integridad; sin embargo, la realidad muestra lo contrario:
expansión de infraestructura turística, contaminación y pesca no regulada. Desde
junio se había dado la noticia de que la Comisión Federal de Competencia
Económica (Cofece) había aprobado un magno proyecto de uno de los grupos de
cruceros más grandes del mundo, Royal Caribbean, quien compró el puerto y 34
predios en el sitio para construir su megaproyecto “Perfect Day México”. Este se
trata de un parque acuático que conectará con el tren maya ofreciendo un nuevo
punto turístico en la zona y oportunidades de empleo. Estos ya han invertido nada
más ni nada menos que la suma de más de 800 millones de dólares. Claramente
con la construcción de este parque acuático se espera la destrucción del 80 por
ciento de fauna en el puerto de Mahahual, ya que no solo son los a los rededores de
la playa, la empresa estadunidense fue autorizado por la Cofece para adquirir el
puerto de Mahahual, que abarcará más de 80 hectáreas en la costa mexicana del
Caribe, poniendo en peligro el arrecife y las bahías de las que les había hablado
antes. Lo preocupante es que se sigue priorizando el corto plazo económico sobre
la sostenibilidad ambiental. Se vende la idea de progreso mediante hoteles,
complejos turísticos y urbanización, pero se invisibiliza el costo real: la pérdida de
ecosistemas que tardaron siglos en formarse y que, una vez destruidos, son
prácticamente irrecuperables.
El ecocidio que está ocurriendo en Mahahual, Quintana Roo, debe entenderse no
solo como un fenómeno local, sino como un síntoma de la crisis ambiental que
enfrenta la Península de Yucatán. La presión inmobiliaria, la gentrificación y el
turismo masivo han convertido a este paraíso natural en un espacio de disputa entre
el desarrollo económico y la conservación de los ecosistemas. El problema radica
en una contradicción fundamental: se vende la promesa de progreso económico
inmediato a costa de hipotecar el futuro ambiental y social. La experiencia mundial
demuestra que cuando los arrecifes y manglares desaparecen, no solo se extinguen
especies, sino que también se compromete la seguridad alimentaria, la resiliencia
ante desastres naturales y la identidad cultural de las comunidades locales. Los
gobiernos deberían trabajar más en modelos turísticos que no pongan en riesgo el
ecosistema en su comunidad sin frenar el desarrollo económico y turístico.