Comentario de texto literario Antonio Machado – Campos de Soria
POEMA CXII “CAMPOS DE SORIA”
Vocabulario importante
Alcor: elevación natural del terreno de poca altura (menos elevado que un monte).
Roqueda: lugar abundante de rocas.
Pedregal: terreno cubierto, mayormente, de piedras.
San Polo y San Saturio: se evoca aquí el camino que parte de Zaragoza y que, bordeando el Duero en
las afueras de la ciudad, une la ermita de San Polo (de tradición medieval y hoy en ruinas) y la más
conocida de San Saturio: uno de los paseos más tradicionales de los sorianos en primavera.
San Polo y San Saturio: se evoca aquí el camino que parte de Zaragoza y que, bordeando el Duero en
las afueras de la ciudad, une la ermita de San Polo (de tradición medieval y hoy en ruinas) y la más
conocida de San Saturio: uno de los paseos más tradicionales de los sorianos en primavera.
Decrépito: decadente, anticuado, viejo, ruinoso...
Llano numantino: de Numancia, cuyas ruinas están muy cerca de Soria.
Liras: instrumentos de cuerda de sonido amoroso. “Álamos que seréis mañana liras” es una metáfora
alude a la forma de las hojas y al sonido que de ellas extrae el viento.
1. Contextualización del poema en el movimiento al que pertenece el autor y su obra.
Frente al realismo imperante en el siglo XIX, los autores más jóvenes reaccionan y surgen dos
nuevas estéticas que dan salida a la convulsa situación política y social del siglo XX: el modernismo y
la generación del 98.
Por un lado, los modernistas reaccionan pretendiendo una renovación estética, por lo que sus
características principales tendrán que ver con la búsqueda de la belleza a través del simbolismo, la
musicalidad, la sensorialidad o un lenguaje poético que llega a ser exagerado. La manera de luchar
ante esa realidad que les disgusta es la evasión en el tiempo, refugiándose en un pasado remoto, y en
el espacio, intentando lograr lugares bellos, alejados de la oligarquía, la I Guerra Mundial o la dictadura
de Primo de Rivera, por lo que el género predominante será el poético. Esta corriente se exporta de
Hispanoamérica y su máximo representante es Rubén Darío, aunque son bien conocidos otros como
Antonio Machado o Valle-Inclán, que más adelante tomarán caminos alejados del modernismo.
Por otro lado, en el marco del Desastre del 98, surge una nueva generación que comparte
como objetivo común reaccionar ante la corriente realista y la situación social y política, con una
preocupación ética, la conocida como generación del 98. Estos autores se caracterizan por su marcado
espíritu de protesta y su compromiso ideológico que reflejan, generalmente, en obras narrativas o
ensayísticas. Su estilo se ve marcado por la utilización de un léxico propio del mundo rural, destacando
las palabras terruñeras, pero sin alejarse del subjetivismo y el lirismo, ya que es difícil separar el paisaje
del alma del autor. Todo ello gira en torno a esa voluntad de ir al fondo de las ideas, de manera que
tratan temas relacionados con las preocupaciones existenciales y sociales, pero evitando el carácter
retórico, lo que da lugar a un estilo sobrio, directo y cuidado.
Antonio Machado, como ya hemos dicho, comenzó su vida literaria más ligado al modernismo
y, progresivamente, fue evolucionando hacia el noventayochismo, sin desprenderse, no obstante, de
sus orígenes y primeras influencias literarias.
El poema que nos concierne, “Campos de Soria”, pertenece a la segunda etapa de la
trayectoria poética de Antonio Machado y forma parte del poemario Campos de Castilla. En esta obra,
Machado continúa manteniendo algunas características del modernismo inicial, como el uso de
símbolos o la importancia del ritmo y de lo sensorial, pero es la que permite adscribir al autor en la
generación del 98, pues emplea un tono más adusto y directo en la expresión de sus emociones.
Temáticamente encontramos que, además de la descripción de paisajes evocadores en los que el
poeta refleja sus sentimientos -que en este caso tienen una referencia real-, las preocupaciones
sociales y existenciales cobran gran importancia y constituyen los grandes temas del poemario. Sin
embargo, es una obra poco uniforme debido a los cambios vitales que sufre el poeta en esos años; el
que más marca la trayectoria vital y literaria de Machado es la enfermedad y muerte de Leonor, su
joven esposa, pues este tema se convierte en el eje de algunos de los poemas y constituye la razón de
la vuelta su Andalucía natal, cambiando así también el paisaje y descubriendo la necesidad de un
mayor compromiso social, lo que también se refleja en esta obra. Influido por otros autores de la
generación del 98, el estilo de esta obra es antirretoricista, con escaso uso de figuras retóricas, libertad
formal en la métrica, introducción de un léxico menos estético, pero más directo y un estilo nominal
que casi superpone imágenes al estilo impresionista, con el adjetivo definidor como protagonista. En
este poema podemos ver algunas de estas características, por lo que sirve para justificar que Campos
de Castilla es una obra de corte noventayochista en Machado.
2. Análisis del estilo del poema en relación con la obra a la que pertenece.
Con respecto al lenguaje empleado por Machado en este poema, se aprecia ya desde el inicio
del poema un estilo depurado, sobrio, austero, ejemplo de escasez ornamental. Hay una clara
voluntad antirretórica, característica del estilo de la generación del 98. Podemos encontrar en este
muchos de los rasgos que caracterizan el estilo de Machado en Campos de Castilla.
En cuanto a la métrica, se trata de una silva arromanzada. La forma métrica es una de las
preferidas por Machado: una silva con rima asonante (heptasílabos y endecasílabos combinados con
soltura y con asonancia, e-a, en los versos pares). Se trata de una forma sencilla en la que Machado
moldea con seguridad un lenguaje nítido, situando las palabras y los miembros de frase con indudable
eficacia visual y emotiva.
Nótese, en primer lugar, el tono exclamativo que domina todo el texto, rasgo que, por sí solo,
ya es índice de la intensa emoción con que el poeta mira el paisaje. En segundo lugar, se observa en
el fragmento la presencia de dos verbos principales (siento y vais): estamos ante un buen ejemplo del
llamado "estilo nominal”; el predominio de nombres y adjetivos revela que nos hallamos ante un texto
atento a rasgos esenciales del paisaje (Machado nos da una interpretación de la esencia de la tierra
soriana).
En cuanto al léxico, encontramos palabras terruñeras como “alcores” (v.2), “roquedas” (v.2) y
“pedregales” (v.7), todo en el poema VII. Estas palabras confieren a la descripción del paisaje un sabor
popular y autóctono, es decir, rural. Se aprecia una abundante adjetivación con carácter definidor y
connotaciones negativas, como “ariscos pedregales” (v.6 del poema VII), “murallas viejas” (v.5 del
poema VIII) y “hojas secas” (v.8 del poema VIII).
Como figuras retóricas predominantes, encontramos abundantes exclamaciones que reflejan
la emoción con que el poeta contempla el paisaje “¡Oh, sí! […]” (v.1 del poema XI), personificaciones:
“las rocas sueñan” (v.12 del poema VII), apóstrofes: “¡Campos de Soria...!, ¡Álamos...!” (v.11 del
poema VII) donde en el uso de vocativos encontramos la función apelativa del lenguaje. También se
aprecian interrogaciones retóricas: “¿o acaso estabais en el fondo de ella?” (v.8 del poema VIII),
polisíndeton: “que corre y pasa y sueña” (v.18 del poema VIII), metáforas: “su curva de ballesta” (v.4
del poema VII), “álamos dorados” (v.1 del poema VIII), “Soria-barbacana hacia Aragón” (v.5 del poema
VIII), “Álamos del amor” (v.17 del poema VIII) y “Sol de España” (v.11 del poema XI). Hay, también,
presencia de anáforas: “Álamos...” (vv.13-15-17-19 del poema VIII), enumeraciones “De alegría, de
luz, de riqueza” (v.13 del poema VIII), repeticiones “Colinas plateadas” (vv.1 y 13 del poema VII),
“Conmigo vais” que se repite en los tres poemas que forman Campos de Soria y sinestesias como
“agria melancolía” (v.5 del poema XI).
En conclusión, Machado va a marcharse con los campos de Soria dentro del alma. El final del
poema, en una reiteración de las palabras iniciales, es como un volver la vista atrás, hacia el paisaje
querido, como para llevárselo bien grabado en los ojos y en el corazón: “¡Colinas plateadas, grises
alcores, cárdenas roquedas […]!” (vv.13-14 del poema VII). Ahí está toda la emoción de la despedida,
todo el amor a una tierra que el poeta se resiste a dejar.
3. Tema o temas del fragmento en relación con los temas de la obra.
Dentro de Campos de Castilla (1912) destaca, entre otros, el poema titulado "Campos de
Soria''. Se compone de nueve partes en las que Machado, en vísperas de un largo viaje, nos da su
visión de Castilla: el paisaje en las distintas estaciones, los hombres, la ciudad de Soria... Las tres
últimas partes son una despedida de aquellos aspectos de la tierra más allegados a su sensibilidad.
Los fragmentos VII VIII y IX desvelan en parte el motivo del poema y dan sentido al conjunto
al ubicarlo en el contexto de una despedida. El poeta se dispone a abandonar una tierra de la que ya
se siente lejano, pero en la que, acompañado de Leonor, vivió intensamente su amor. Al despedirse
aparece de nuevo el paisaje desatento, pero con el que el poeta se siente estrechamente unido, ya
que abandonarlo, es abandonar definitivamente todo aquello que le recuerda a Leonor. El tema
principal es una evocación exaltada y nostálgica de las tierras sorianas (el poeta proyecta sus
sentimientos de tristeza y de amor en los elementos del paisaje: las colinas, los álamos, los chopos...):
“¡Campos de Soria/donde parece que las rocas sueñan, /conmigo vais!” (vv.11-12-13 del poema VII).
Aparte de la descripción física, también se recuerda el pasado histórico de Soria (mística y guerrera):
“entre San Polo y San Saturio, /tras las murallas viejas/de Soria–barbacana/hacia Aragón, en castellana
tierra” (vv.3-4-5 del poema VIII).
El tema principal, descripción del paisaje castellano, tiene un claro componente subjetivo:
Machado proyecta sus propios sentimientos sobre aquellas tierras. Prefiere un paisaje que conecta a
la perfección con su alma “¿Me habéis llegado al alma, /o acaso estabais en el fondo de ella?” (vv.7-8
del poema XI) y cuya descripción le sirve para expresar los sentimientos de melancolía y de soledad
que ya mostró en Soledades. La diferencia fundamental entre aquellos poemas y estos es que en este
caso el paisaje no es soñado, sino real, por eso Machado nos habla de Soria y del Duero.
En menor medida, y apenas esbozado, aparece el tema de la religiosidad para señalar la fe del
hombre sencillo “Gentes del alto llano numantino /que a Dios guardáis como cristianas viejas” (vv.9-
10 del poema XI).
En conclusión, Machado vuelve sus ojos hacia Castilla, tierra que va a abandonar tras la muerte
de Leonor y a la que evoca con tristeza y emoción.
4. Comentario del simbolismo en el poema con relación a la obra.
Machado es un poeta simbolista. en su primer libro Soledades, galerías y otros poemas, el
simbolismo es claro y evidente. En Campos de Castilla sus poemas se vuelven más realistas, pero el
simbolismo permanece. En el paso de uno a otro libro, Machado lo depura eliminando los símbolos
más claros y conservando únicamente los más sutiles.
No olvidemos la importancia que tienen los árboles en la poesía de Machado. Los álamos y los
chopos representan la juventud y el amor. El árbol que concentra su atención en el poema es el álamo,
simboliza la juventud perdida y con ella el amor frustrado con la muerte de Leonor: “¡Álamos del amor
que ayer tuvisteis/de ruiseñores vuestras ramas llenas.” (vv.13-14 del poema VIII). La nostalgia de ese
amor es evidente “álamos del amor cerca del agua/que corre y pasa y sueña;/álamos de las márgenes
del Duero, /conmigo vais, mi corazón os lleva!” (vv.17-18-19-20 del poema VIII). Y como el álamo, el
chopo “Estos chopos del río, que acompañan […]” (v.7 del poema VIII). El agua y el río Duero, ligados
al tópico literario vita flumen, representan la fugacidad de la vida, ese pasado feliz que ya no está y
que en Machado produce honda melancolía “agua/que corre y pasa y sueña” (vv.17-18 del poema
VIII) en un fuerte polisíndeton. Y la tarde, que aparece como símbolo de la vida que pasa rápidamente
“[...] tardes tranquilas” (v.2 del poema XI). Y, por último, el camino, “caminos blancos” (v.7 del poema
VII) que Machado, gran andarín, recorrió tantas veces.
En conclusión, podemos afirmar que, aunque en Campos de Castilla el lenguaje empleado por
Machado es menos simbólico que en Soledades, galerías y otros poemas, en este poema encontramos
los principales símbolos con los que el poeta representa en esta segunda obra sus principales
obsesiones, como el agua y la tarde, reflejo del paso del tiempo, o su visión lírica de Castilla (España)
a la que va a dejar, no sin melancolía, tras la muerte de Leonor.