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El juicio de amparo indirecto 352/2016 fue promovido por una quejosa en contra de la Ley del Seguro Social, específicamente la fracción III del artículo 154, tras la negativa del Instituto Mexicano del Seguro Social de otorgarle una pensión por viudez tras el fallecimiento de su cónyuge. El Juzgado de Distrito admitió la demanda y determinó que las autoridades responsables aceptaron el acto reclamado, aunque el Instituto argumentó que no era autoridad para efectos del juicio de amparo. Finalmente, se concluyó que el Jefe de Servicios Delegacional del IMSS sí tiene calidad de responsable al realizar actos que afectan derechos de la quejosa.
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El juicio de amparo indirecto 352/2016 fue promovido por una quejosa en contra de la Ley del Seguro Social, específicamente la fracción III del artículo 154, tras la negativa del Instituto Mexicano del Seguro Social de otorgarle una pensión por viudez tras el fallecimiento de su cónyuge. El Juzgado de Distrito admitió la demanda y determinó que las autoridades responsables aceptaron el acto reclamado, aunque el Instituto argumentó que no era autoridad para efectos del juicio de amparo. Finalmente, se concluyó que el Jefe de Servicios Delegacional del IMSS sí tiene calidad de responsable al realizar actos que afectan derechos de la quejosa.
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AMPARO INDIRECTO 352/2016.

SENTENCIA

Mediante la cual se resuelve el juicio de amparo indirecto

PJF - Versión Pública


352/2016 promovido por ***** **** ****** ********, por propio
derecho; encontrándose vistos los autos por el Secretario del
Juzgado Segundo de Distrito en el Estado de Baja California Sur,
con residencia en La Paz, en funciones de Juez, en términos de
los artículos 43, segundo párrafo, y 81, fracción XXII, de la Ley
Orgánica del Poder Judicial de la Federación, y

RESULTANDO:

I.
Presentación y trámite de la demanda de amparo.

1. Mediante escrito recibido en este Juzgado de Distrito el catorce


de abril de dos mil dieciséis1, ***** **** ****** ********, por
propio derecho, demandó el amparo y protección de la justicia
federal, en contra de los actos siguientes:

i. La iniciativa, promulgación y publicación del decreto de


la Ley del Seguro Social, publicado en el Diario Oficial de
la Federación el tres de diciembre de mil novecientos
setenta y tres, en específico la fracción III del artículo
154.
ii. Decreto de la Ley del Seguro Social, publicado en el
Diario Oficial de la Federación el tres de diciembre de mil
novecientos setenta y tres, en específico la fracción III
del artículo 154.
iii.La aplicación en perjuicio de la quejosa de la fracción III
del artículo 154 de la Ley del Seguro Social, publicada
en el Diario Oficial de la Federación el tres de diciembre
de mil novecientos setenta y tres.

2. La parte quejosa señala como responsables de dichos actos a


las siguientes autoridades:

1
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

a. Presidente Constitucional de los Estados Unidos


Mexicanos, con residencia en la Ciudad de México.

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b. Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos por
conducto de sus Cámaras de Diputados y Senadores,
con residencia en la Ciudad de México.

c. Delegado de Baja California Sur del Instituto Mexicano


del Seguro Social, con residencia en esta ciudad.

d. Jefe de Servicios Delegacional de Prestaciones


Económicas y Sociales de la Delegación Baja California
Sur del Instituto Mexicano del Seguro Social, residente en
esta ciudad.

3. La demandante indica que se viola en su perjuicio los


numerales 1, 4, 14, 16 y 123 apartado A, fracciones XIV y XXIX
constitucionales.

4. Este Juzgado de Distrito al que por razón de turno correspondió


el conocimiento de la demanda, la admitió a trámite en proveído
de quince de abril de dos mil dieciséis2 dando al Agente del
Ministerio Público la intervención correspondiente, se requirió el
informe justificado y fue señalada día y hora para la celebración
de la audiencia constitucional, la cual tuvo verificativo el doce
de julio de dos mil dieciséis.

II.
Hechos relevantes que dan lugar a los actos reclamados3.

5. El trece de febrero de dos mil dieciséis, la quejosa contrajo


matrimonio con ****** ****** ******, quien durante su vida
laboral cotizó para el Instituto Mexicano del Seguro Social.

6. Así las cosas, el cinco de marzo del año en curso, el cónyuge


de la quejosa falleció, por lo que solicitó al Instituto Mexicano
del Seguro Social Delegación Baja California Sur, el
2
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

otorgamiento de la pensión por viudez, quien resolvió negar lo


peticionado por la quejosa por no cumplirse con lo establecido
en el artículo 154, fracción III de la Ley del Seguro Social

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abrogada.

CONSIDERANDO:
I.
Competencia.

1. Este Juzgado de Distrito es competente para el conocimiento y


resolución del juicio, de conformidad con los artículos 103,
fracción I, y 107, fracción IV, de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos; 37 y 38, y 107, fracción V, de la Ley
de Amparo; 48, de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la
Federación; punto tercero del Acuerdo General 3/2013 del
Pleno del Consejo de la Judicatura Federal4.

2. Lo anterior es así, debido a que la ejecución del acto reclamado


se ubica en el lugar en el que ejerce jurisdicción este Juzgado
de Distrito.

II.
Precisión de los actos reclamados.

3. De un análisis integral de la demanda de amparo, en términos


del artículo 74, fracción I de la Ley de Amparo, se tienen como
actos reclamados en esta contienda constitucional, los
siguientes:

i. La iniciativa, promulgación y publicación del decreto de la


Ley del Seguro Social, publicado en el Diario Oficial de la
Federación el tres de diciembre de mil novecientos
setenta y tres, en específico la fracción III del artículo
154.
ii. Decreto de la Ley del Seguro Social, publicado en el
Diario Oficial de la Federación el tres de diciembre de mil

3
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

novecientos setenta y tres, en específico la fracción III del


artículo 154.

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iii. La aplicación en perjuicio de la quejosa de la fracción III
del artículo 154 de la Ley del Seguro Social, publicada en
el Diario Oficial de la Federación el tres de diciembre de
mil novecientos setenta y tres.

III.
Existencia de actos.

1. Las autoridades responsables Presidente Constitucional de los


Estados Unidos Mexicanos5, Cámara de Diputados6 y de
Senadores7, todos con residencia en la Ciudad de México, al
rendir sus informes justificados aceptaron el acto que se les
reclama, cada una en el ámbito de su competencia.

2. Por su parte, el Delegado y Jefe de Servicios Delegacional de


Prestaciones Económicas y Sociales de la Delegación de Baja
California Sur del Instituto Mexicano del Seguro Social, ambos
con sede en esta ciudad, al rendir su informe justificado
negaron el acto que se le reclama,8 sin embargo, dicha negativa
se desvirtúa con la resolución con número de folio
*************9 que obra en autos, de donde se advierte la
emisión del acto de aplicación, por ello se tiene como cierto.
IV.

Causales de improcedencia.

1. El Delegado y Jefe Delegacional de Servicios de Prestaciones


Económicas y Sociales, ambos de la Delegación Regional del
Instituto Mexicano del Seguro Social en Baja California Sur, con
residencia en esta ciudad, hacen valer como primera causa de
sobreseimiento la prevista en el artículo 61, fracción XXIII, en
relación con el artículo 5, fracción II de la Ley de Amparo, ya
que sostienen que el Instituto Mexicano del Seguro Social no es

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AMPARO INDIRECTO 352/2016.

autoridad para efectos del juicio de amparo.


2. Al respecto se considera que la causa de improcedencia
invocada, no se actualiza.

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3. Los artículos señalados prevén a la letra lo siguiente:
“Artículo 61. El juicio de amparo es improcedente:

(…)

XXIII. En los demás casos en que la improcedencia resulte de


alguna disposición de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, o de esta Ley…”

“…Artículo 5o. Son partes en el juicio de amparo:


(…)
II. La autoridad responsable, teniendo tal carácter, con
independencia de su naturaleza formal, la que dicta, ordena,
ejecuta o trata de ejecutar el acto que crea, modifica o
extingue situaciones jurídicas en forma unilateral y
obligatoria; u omita el acto que de realizarse crearía,
modificaría o extinguiría dichas situaciones jurídicas.
Para los efectos de esta Ley, los particulares tendrán la
calidad de autoridad responsable cuando realicen actos
equivalentes a los de autoridad, que afecten derechos en los
términos de esta fracción, y cuyas funciones estén
determinadas por una norma general…”

4. Los anteriores preceptos establecen como presupuesto


necesario para la procedencia del juicio de amparo que los
actos que se reclamen en sede constitucional emanen de una
autoridad, concepto jurídico que conforme a diversas
interpretaciones, está referido al ente de derecho público que
dicta, ordena, ejecuta o trata de ejecutar la ley o el acto que el
agraviado combata. En tanto que para la nueva Ley de Amparo
los particulares tendrán el carácter de autoridad responsable
cuando realicen actos equivalentes a los de autoridad y cuyas
funciones estén determinadas por una norma general.

5. En ese sentido, de acuerdo al nuevo paradigma Constitucional


y en el régimen de la actual Ley de Amparo vigente a partir del
tres de abril de dos mil trece, los particulares tendrán la calidad
de autoridad responsable cuando realicen actos equivalentes a
5
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

los de autoridad, que afecten derechos y cuyas funciones estén


determinadas por una norma general.

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6. De esa manera, a la luz de las disposiciones de la Ley de
Amparo en vigor, específicamente el segundo párrafo de la
fracción II del artículo 5º de la Ley de Amparo vigente, el Jefe
de Servicios Delegacional de Prestaciones Económicas y
Sociales perteneciente al Instituto Mexicano del Seguro Social,
tiene la calidad de responsable, ya que realizó actos
equivalentes a los de autoridad que afectan derechos y cuyas
funciones estén determinadas por una norma general. Ello en
razón de que la procedencia del juicio, en esos términos, está
condicionada a que los actos de particulares sean equivalentes
a los de autoridad, es decir, que creen, modifiquen o extingan
situaciones jurídicas en forma unilateral y obligatoria.

7. Asimismo, resulta pertinente destacar que el análisis de la


procedencia del juicio de amparo contra normas generales debe
partir, necesariamente, del examen de la naturaleza de éstas
para así determinar la oportunidad y condiciones en que
pueden reclamarse, por lo que es preciso considerar que en
ese ámbito se clasifican de la siguiente forma:

•Leyes autoaplicativas: que se caracterizan por contener


disposiciones que vinculan al gobernado a su cumplimiento
desde el inicio de su vigencia y, por ende, admiten la
procedencia de la vía constitucional desde que entran en vigor,
pues desde ese momento crean, transforman o extinguen
situaciones concretas de derecho, dado que las obligaciones
derivadas de éstas surgen con independencia de la
actualización de condición alguna.

•Leyes heteroaplicativas: que se distinguen porque


obligan al gobernado al cumplimiento de obligaciones de hacer
o no hacer, mediante la actualización de un perjuicio que surge

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AMPARO INDIRECTO 352/2016.

con un acto de su aplicación. Esto es, que sólo puede


cuestionarse su constitucionalidad ante la actualización de su
primera aplicación concreta, explícita o implícita en perjuicio

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del gobernado, y no así con motivo de sus ulteriores
aplicaciones.

8. Resulta aplicable al caso, la tesis de jurisprudencia siguiente10:

“LEYES AUTOAPLICATIVAS Y HETEROAPLICATIVAS. DISTINCIÓN


BASADA EN EL CONCEPTO DE INDIVIDUALIZACIÓN
INCONDICIONADA. Para distinguir las leyes autoaplicativas de las
heteroaplicativas conviene acudir al concepto de individualización
incondicionada de las mismas, consustancial a las normas que admiten
la procedencia del juicio de amparo desde el momento que entran en
vigor, ya que se trata de disposiciones que, acorde con el imperativo en
ellas contenido, vinculan al gobernado a su cumplimiento desde el inicio
de su vigencia, en virtud de que crean, transforman o extinguen
situaciones concretas de derecho. El concepto de individualización
constituye un elemento de referencia objetivo para determinar la
procedencia del juicio constitucional, porque permite conocer, en cada
caso concreto, si los efectos de la disposición legal impugnada ocurren
en forma condicionada o incondicionada; así, la condición consiste en la
realización del acto necesario para que la ley adquiera individualización,
que bien puede revestir el carácter de administrativo o jurisdiccional, e
incluso comprende al acto jurídico emanado de la voluntad del propio
particular y al hecho jurídico, ajeno a la voluntad humana, que lo sitúan
dentro de la hipótesis legal. De esta manera, cuando las obligaciones
derivadas de la ley nacen con ella misma, independientemente de que
no se actualice condición alguna, se estará en presencia de una ley
autoaplicativa o de individualización incondicionada; en cambio, cuando
las obligaciones de hacer o de no hacer que impone la ley, no surgen
en forma automática con su sola entrada en vigor, sino que se requiere
para actualizar el perjuicio de un acto diverso que condicione su
aplicación, se tratará de una disposición heteroaplicativa o de
individualización condicionada, pues la aplicación jurídica o material de
la norma, en un caso concreto, se halla sometida a la realización de ese
evento.”

9. En esa tesitura, para efectos de la procedencia del juicio de


amparo, si el gobernado reclama una ley heteroaplicativa,
deberá ser en virtud de su primer acto concreto de aplicación,
esto es, cuando de manera expresa o, incluso, tácita, se
actualicen las hipótesis normativas correspondientes, de
manera que se generen en relación con el gobernado los
efectos de la norma, regulando o sancionando una situación
jurídica concreta.

7
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

10. De igual manera, a guisa de mayor abundamiento, cabe


mencionar que tratándose de normas tributarias, su aplicación
puede presentarse, por regla general, en tres formas:

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a) Por la actuación de la autoridad que por disposición de la
ley es la encargada de su aplicación;
b) Por la actuación del propio agraviado que por sí mismo se
coloca en los supuestos previstos en la norma; y,
c) Por parte de un particular en su carácter de tercero que
actúa por mandato de la ley.

11. Ciertamente, conforme a los criterios sustentados por el más


Alto Tribunal del País, el primer acto de aplicación de una
norma puede tener su origen tanto en la actuación de una
autoridad que, en pleno ejercicio de sus facultades legales,
concrete tales hipótesis normativas en perjuicio de un
gobernado, como en la actualización que de tales normas
realice el propio contribuyente constreñido a cumplir con la
obligación tributaria, o bien, aquel particular que en auxilio de la
administración pública aplique tales disposiciones, como es el
caso de aquellos gobernados a quienes se les encomienda la
retención o recaudación de una contribución.

12. Sirven de apoyo a lo anterior la tesis siguiente11:

“LEYES, AMPARO CONTRA. EL CUMPLIMIENTO DEL QUEJOSO


POR IMPERATIVO LEGAL ES ACTO DE APLICACIÓN QUE PUEDE
SERVIR DE BASE PARA EL CÓMPUTO DEL PLAZO DE
IMPUGNACIÓN. Cuando del estudio del orden jurídico establecido
deriva que la norma reclamada en el amparo debe ser cumplida
imperativamente por el gobernado, porque de lo contrario se le
impondrán sanciones o se tomarán en su contra medidas que le causen
molestias, debe considerarse que el cumplimiento de dicha norma por
el particular así constreñido, constituye también un acto de aplicación
de la ley que puede servir de base para computar el plazo de
impugnación constitucional sin necesidad de que exista un acto
específico de aplicación emanado de autoridad, ya que para efectos de
la procedencia del juicio de garantías, el perjuicio a la esfera jurídica del
gobernado podrá surgir, tanto del acto estatal que lo coloca
concretamente dentro de las hipótesis previstas por la ley, como de
aquel acto por medio del cual él mismo se coloca en ellas, para evitar
los efectos coercitivos correspondientes.”

8
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

13. De igual forma apoya lo expuesto, el siguiente criterio


jurisprudencial12:

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“LEYES HETEROAPLICATIVAS, AMPARO CONTRA. PROCEDE
POR ACTOS PROVENIENTES DE UN PARTICULAR QUE ACTUA
POR MANDATO EXPRESO DE LA LEY. Tratándose de juicios de
amparo contra leyes, se dan dos supuestos genéricos de procedencia
de la acción: el relativo a las leyes autoaplicativas y el que se refiere a
las leyes heteroaplicativas, considerando que respecto a las segundas,
la demanda debe presentarse dentro de los quince días siguientes al en
que se dé el acto de aplicación o al en que se resuelva el recurso
interpuesto en dicho acto, conforme a lo establecido en los artículos 21
y 73, fracción XII, de la Ley de Amparo. Sin embargo, la referencia que
el artículo 73, fracción VI, de la ley invocada hace en cuanto a que se
requiere que el acto de aplicación de leyes que por su sola expedición
no causen perjuicio al quejoso, provenga de una autoridad, no debe
tomarse en sentido literal; es decir, el acto de aplicación de la ley no
debe necesaria y forzosamente efectuarse en forma directa por una
autoridad en sentido estricto, sino que su realización puede provenir de
un particular que actúe por mandato expreso de la ley. En estos casos,
el particular se reputa como auxiliar de la administración pública, sin
que sea necesario llamar como responsable al particular que ejecuta el
acto de aplicación en su calidad de auxiliar de la administración pública,
pues el juicio de amparo no procede en contra de actos de particulares.”

14. En ese tenor, tratándose de un amparo contra leyes


heteroaplicativas, que se distinguen porque obligan al
gobernado al cumplimiento de obligaciones de hacer o no
hacer, mediante la actualización de un perjuicio que surge con
un acto de su aplicación, conviene acotar que el acto de
aplicación no debe necesaria y forzosamente efectuarse en
forma directa por una autoridad en sentido estricto, sino que
inclusive su realización puede provenir de un particular que
actúa por mandato expreso de la ley. Por lo que, cabe inferir
que por primer acto concreto de aplicación de la ley se entiende
no ineludiblemente el que proviene de autoridad, sino que dicho
acto específico de ejecución puede provenir ya de un particular
que actúa por mandato expreso de la ley y que se reputa como
tercero auxiliar de la administración pública, o bien, podría
darse el caso de que fuera del propio quejoso, cuando del
orden legal establecido aparece que la norma combatida debe
ser cumplida imperativamente por dicho quejoso, a efecto de
evitarse la imposición de sanciones o medidas coercitivas en su

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AMPARO INDIRECTO 352/2016.

contra. En ese sentido, se insiste el acto de aplicación no debe


necesaria y forzosamente efectuarse en forma directa por una
autoridad en sentido estricto, sino que su realización puede

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provenir de un particular que actúa por mandato expreso de la
ley.

15. Como resultado de todo lo anterior, contrario a lo que se


sostuvo en la resolución recurrida, no se actualiza en el caso
concreto, la causal de improcedencia prevista en los artículos
61, fracción XIII, en relación con el 5º, fracción II, ambos de la
Ley de Amparo vigente.

16. Tales preceptos señalan la improcedencia del amparo


cuando resulte de alguna disposición de la misma Ley de
Amparo; el objeto del amparo para resolver toda controversia
que se suscite por normas generales, actos u omisiones de
autoridad que violen los derechos humanos reconocidos y las
garantías otorgadas para su protección por la Constitución, así
como por tratados internacionales de los que el Estado
Mexicano sea parte; y, lo relativo a la autoridad responsable,
como lo marca el artículo 5º, fracción II, de la citada Ley de
Amparo.

17. En esa medida, para que un particular adquiera calidad de


autoridad responsable en el juicio de amparo en términos de la
legislación de la materia se requiere:
1) Que realice actos equivalentes a los de autoridad, esto
es, que dicte, ordene, ejecute o trate de ejecutar algún acto
en forma unilateral y obligatoria, o bien, que omita actuar en
determinado sentido.
2) Que afecte derechos creando, modificando o
extinguiendo situaciones jurídicas.
3) Que sus funciones estén determinadas en una norma
general.

10
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

18. En ese tenor, al dictaminar la exposición de motivos que dio


origen a la Ley de Amparo que entró en vigor a partir del tres de

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abril del dos mil trece, las Comisiones Unidas de Justicia, de
Gobernación y de Estudios Legislativos establecieron que la
introducción de la posibilidad de solicitar amparo contra actos
de particulares obedeció a que quedó superada la teoría que
asumía que los derechos fundamentales sólo podían ser
afectados por las autoridades o los miembros del Estado.

19. Explicaron que esa teoría tenía razón de ser en el hecho de


que tradicionalmente se habían aceptado relaciones de
verticalidad o supra-subordinación en que sólo el Estado podía
afectar la esfera jurídica de los gobernados, lo que hacía
necesario el reconocimiento de garantías individuales que
limitaran su actuación, situación que cambió a partir del
reconocimiento de los derechos fundamentales.

20. Se refirió que esa concepción fue modificada principalmente


por tres razones: por el reconocimiento de los derechos
económicos, sociales y culturales; porque hoy en día la
vulneración de los derechos fundamentales no proviene de
autoridades, sino de la actuación de particulares en
determinadas circunstancias, por ejemplo, las afectaciones al
medio ambiente y las prácticas de discriminación social y,
finalmente, porque la protección procesal para prevenir o
reparar violaciones a los derechos humanos cometidas por
particulares era prácticamente nula o de una eficacia muy
limitada.

21. Finalmente, se explicó que como en muchas ocasiones ha


existido violación a derechos humanos por parte de
particulares, resultaba conveniente adoptar un modelo de
protección horizontal que garantice un resguardo más eficaz y
justo, razón por la cual se proponía tener a los particulares
11
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

como autoridades responsables cuando actuaran con ese


carácter afectando derechos fundamentales, siempre que su
función derive de una norma general y abstracta, pues en otros

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casos la protección contra ese tipo de actos se deberá realizar
mediante la tramitación de medios ordinarios de defensa.

22. Como se advierte, cuando el legislador incorporó al texto de


la Ley de Amparo la posibilidad de tener a los particulares como
autoridades responsables en el juicio de amparo pretendió
proteger a los gobernados de la vulneración a sus derechos con
independencia del carácter de quien emita el acto o cometa la
omisión. Esa es la razón por la que limitó la posibilidad de que
los particulares acudan al juicio de amparo a los casos en que
conforme a sus funciones puedan dictar, ordenar, ejecutar,
tratar de ejecutar u omitir algún acto en forma unilateral y
obligatoria que conlleve a la creación, modificación o extinción
de situaciones jurídicas que afecten derechos.

23. En otras palabras, para que un particular sea llamado al


juicio de amparo como autoridad responsable se requiere que
dentro del cúmulo de funciones que les otorga la norma general
y abstracta que los regula se encuentre prevista la de dictar,
ordenar, ejecutar, tratar de ejecutar u omitir algún acto en forma
unilateral y obligatoria que conlleve a la creación, modificación o
extinción de situaciones jurídicas que afecten derechos.

24. De ahí que, como ya se dijo, aun cuando el concepto


jurídico de autoridad contiene diversas interpretaciones, la más
frecuente relativa al ente del derecho público que dicta, orden,
ejecuta o trata de ejecutar la ley o el acto que el agraviado
combata, no debe perderse de vista a la luz del nuevo
paradigma de la Ley de amparo, los particulares tendrán el
carácter de autoridad responsable cuando realicen actos
equivalentes a los de autoridad y cuyas funciones estén
determinadas por una norma general.
12
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

25. En este orden de ideas, de acuerdo con el criterio


jurisprudencia del Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la

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Nación, en la tesis número 221, de rubro: “LEYES O
REGLAMENTOS, AMPARO CONTRA, PROMOVIDO CON
MOTIVO DE SU APLICACIÓN”, cuando se promueve un juicio
de amparo en contra de una ley o reglamento con motivo de su
aplicación concreta en perjuicio del quejoso, no se puede
desvincular el estudio de la ley del que concierne a su
aplicación, acto éste que es precisamente el que causa
perjuicio al promovente del juicio, y no por sí solos,
considerados en abstracto, la ley o el reglamento.

26. Lo anterior, porque la estrecha vinculación entre el


ordenamiento general y el acto concreto de su aplicación, que
impide examinar al uno prescindiendo del otro, se hace
manifiesta si se considera:

► Que la improcedencia del juicio en cuanto al acto de


aplicación necesariamente comprende a la ley o reglamento;
► Que la negativa del amparo contra estos últimos, por
estimarse que no adolecen de inconstitucionalidad, debe
abarcar el acto de aplicación, si el mismo no se combate por
vicios propios; y
► Que la concesión del amparo contra la ley o el reglamento,
por considerarlos inconstitucionales, en todo caso debe
comprender también el acto de su aplicación.

27. Es por lo anteriormente expuesto, que se insiste que es


infundada la causa de improcedencia en cuestión.

28. Por otra parte, el Delegado y Jefe Delegacional de Servicios


de Prestaciones Económicas y Sociales, ambos de la
Delegación Regional del Instituto Mexicano del Seguro Social
en Baja California Sur, con residencia en esta ciudad, hacen

13
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

valer como segunda causa de sobreseimiento la prevista en el


artículo 61, fracción XX de la Ley de Amparo, al aducir que la
parte quejosa debió agotar los medios ordinarios para ejecutar

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el laudo ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, por
virtud de los cuales puede ser modificado, revocado o nulificado
el acto reclamado.

29. Dicha causa de improcedencia también se estima


infundada.

30. Al respecto, la fracción del artículo en mención prevé a la


letra lo siguiente:

“Artículo 61. El juicio de amparo es improcedente:


(…)
XX. Contra actos de autoridades distintas de los tribunales judiciales,
administrativos o del trabajo, que deban ser revisados de oficio,
conforme a las leyes que los rijan, o proceda contra ellos algún juicio,
recurso o medio de defensa legal por virtud del cual puedan ser
modificados, revocados o nulificados, siempre que conforme a las
mismas leyes se suspendan los efectos de dichos actos de oficio o
mediante la interposición del juicio, recurso o medio de defensa legal
que haga valer el quejoso, con los mismos alcances que los que prevé
esta Ley y sin exigir mayores requisitos que los que la misma consigna
para conceder la suspensión definitiva, ni plazo mayor que el que
establece para el otorgamiento de la suspensión provisional,
independientemente de que el acto en sí mismo considerado sea o no
susceptible de ser suspendido de acuerdo con esta Ley.

No existe obligación de agotar tales recursos o medios de defensa, si el


acto reclamado carece de fundamentación, cuando sólo se aleguen
violaciones directas a la Constitución o cuando el recurso o medio de
defensa se encuentre previsto en un reglamento sin que la ley aplicable
contemple su existencia.

Si en el informe justificado la autoridad responsable señala la


fundamentación y motivación del acto reclamado, operará la excepción
al principio de definitividad contenida en el párrafo anterior…”

31. Del dispositivo transcrito, se desprende que el principio de


definitividad del juicio de amparo, obliga al quejoso a agotar
previamente a su interposición, los recursos ordinarios o medios
de defensa legales que la ley que rige el acto reclamado
establece para modificarlo, revocarlo o nulificarlo, pues, el juicio
de amparo se concibió como un medio extraordinario de
defensa, lo que significa que sólo procede en casos

14
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

excepcionales, como lo son, entre otros, aquellos que ya no son


susceptibles de ser revisados a través de los citados recursos o
medios de defensa ordinarios.

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32. Es decir, el precepto transcrito consagra la improcedencia
del juicio de amparo en el supuesto de que contra el acto
reclamado proceda un recurso o medio ordinario de defensa
susceptible de nulificar, revocar o modificar dicho acto, sin exigir
mayores requisitos que los previstos para el otorgamiento de la
suspensión definitiva.

33. El principio de definitividad que rige al juicio de amparo


encuentra su justificación en el hecho de que, al tratarse de un
medio extraordinario de defensa de carácter constitucional, el
quejoso debe, previamente a su promoción, acudir a las
instancias que puedan producir la insubsistencia del acto de
autoridad que le produce afectación, salvo los casos de
excepción previstos legal y jurisprudencialmente que, en
esencia, se relacionan con el examen de aspectos de
constitucionalidad de leyes y la proposición, en exclusiva, de
violaciones directas a la Constitución Federal.

34. Ejemplo de lo anterior son las tesis jurisprudenciales


sustentadas por el Pleno y la anterior Segunda Sala del Alto
Tribunal del País, visibles en la Compilación de 1995, Tomo I,
página 319 y Tomo III, página 104, cuyo texto literal son los
siguientes:

“AMPARO CONTRA LA INCONSTITUCIONALIDAD DE UNA LEY.


RECURSOS ORDINARIOS. Antes de acudir al amparo no existe
obligación de agotar los recursos ordinarios establecidos en la ley del
acto, cuando se reclama principalmente la anticonstitucionalidad de
ésta, ya que sería contrario a los principios de derecho, el que se
obligara a los quejosos a que se sometieran a las disposiciones de esa
ley, cuya obligatoriedad impugnan, por conceptuarla contraria a los
textos de la Constitución.”

“RECURSOS ORDINARIOS. NO ES NECESARIO AGOTARLOS


CUANDO ÚNICAMENTE SE ADUCEN VIOLACIONES DIRECTAS A
LA CONSTITUCIÓN. En principio un juicio de garantías es
15
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

improcedente y debe ser sobreseído cuando la parte quejosa no hace


valer, previamente a la promoción de dicho juicio, los recursos
ordinarios que establezca la ley del acto, pues entre los principios
fundamentales en que se sustenta el juicio constitucional se halla el de

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definitividad, según el cual este juicio, que es un medio extraordinario
de defensa, sólo será procedente, salvo los casos de excepción que la
misma Constitución y la Ley de Amparo precisan, y, con base en
ambas, esta Suprema Corte en su jurisprudencia, cuando se hayan
agotado previamente los recursos que la ley del acto haya instituido
precisamente para la impugnación de éste. Como una de las
excepciones de referencia, esta Suprema Corte ha establecido la que
se actualiza cuando el acto reclamado carece de fundamentación y
motivación, ya que no instituirla significaría dejar al quejoso en estado
de indefensión, porque precisamente esas carencias (falta absoluta de
fundamentación y motivación) le impedirían hacer valer el recurso
idóneo para atacar dicho acto, pues el desconocimiento de los motivos
y fundamentos de éste no le permitirían impugnarlo mediante un
recurso ordinario. Empero, no hay razón para pretender que, por el
hecho de que en la demanda de garantías se aduzca, al lado de
violaciones a garantías de legalidad por estimar que se vulneraron
preceptos de leyes secundarias, violación a la garantía de audiencia, no
deba agotarse el recurso ordinario, puesto que, mediante éste, cuya
interposición priva de definitividad el acto recurrido, el afectado puede
ser oído con la amplitud que la garantía de audiencia persigue, ya que
tiene la oportunidad de expresar sus defensas y de aportar las pruebas
legalmente procedentes. En cambio, cuando únicamente se aduce la
violación de la garantía de audiencia, no es obligatorio, para el
afectado, hacer valer recurso alguno. El quejoso debe, pues, antes de
promover el juicio de garantías, agotar el recurso establecido por la ley
de la materia, pues la circunstancia de que en la demanda de amparo
se haga referencia a violaciones de preceptos constitucionales no
releva al afectado de la obligación de agotar, en los casos en que
proceda, los recursos que estatuye la ley ordinaria que estima también
infringida, pues de lo contrario imperaría el arbitrio del quejoso, quien,
por el solo hecho de señalar violaciones a la Carta Magna, podría optar
entre acudir directamente al juicio de amparo o agotar los medios
ordinarios de defensa que la ley secundaria establezca.”

35. Pues bien, el juicio de amparo contra leyes tramitado en la


vía indirecta, encuentra sustento en la fracción VII del artículo
107 de la Constitución Federal, misma que a la letra expresa:

“Artículo 107. Las controversias de que habla el artículo 103 de esta


Constitución, con excepción de aquellas en materia electoral, se
sujetarán a los procedimientos que determine la ley reglamentaria, de
acuerdo con las bases siguientes: (…) VII. El amparo contra actos u
omisiones en juicio, fuera de juicio o después de concluido, o que
afecten a personas extrañas al juicio, contra normas generales o contra
actos u omisiones de autoridad administrativa, se interpondrá ante el
Juez de Distrito bajo cuya jurisdicción se encuentre el lugar en que el
acto reclamado se ejecute o trate de ejecutarse, y su tramitación se
limitará al informe de la autoridad, a una audiencia para la que se citará
en el mismo auto en el que se mande pedir el informe y se recibirán las
pruebas que las partes interesadas ofrezcan y oirán los alegatos,
pronunciándose en la misma audiencia la sentencia;”

16
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

36. Por su parte, la Ley de Amparo vigente reitera y amplía esa


disposición en su artículo 107, fracción I, el cual señala:

PJF - Versión Pública


"Artículo 107. El amparo indirecto procede: --- I. Contra normas
generales que por su sola entrada en vigor o con motivo del primer acto
de su aplicación causen perjuicio al quejoso.---
Para efectos de esta Ley, se entiende por normas generales, entre
otras, las siguientes: --- a) Los tratados internacionales aprobados en
los términos previstos en el artículo 133 de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos; salvo aquellas disposiciones en que
tales tratados reconozcan derechos humanos; --- b) Las leyes
federales; --- c) Las constituciones de los Estados y el Estatuto de
Gobierno del Distrito Federal; --- d) Las leyes de los Estados y del
Distrito Federal; --- e) Los reglamentos federales; --- f) Los reglamentos
locales; y --- g) Los decretos, acuerdos y todo tipo de resoluciones de
observancia general…”

37. De las disposiciones señaladas se desprende que el juicio


de amparo indirecto contra leyes, puede promoverse cuando se
reclamen leyes autoaplicativas o heteroaplicativas, ya que la ley
no establece distinción en cuanto a la naturaleza de la
disposición general reclamada, máxime que se alude
genéricamente a que la ley puede reclamarse “por su sola
entrada en vigor o con motivo del primer acto de
aplicación, causen perjuicios al quejoso”.

38. Al respecto, no debe perderse de vista que la procedencia


del juicio de garantías no es irrestricta, sino que deben
observarse ciertas reglas y principios fundamentales sobre los
cuales ha sido estructurado el juicio de amparo; uno de esos
principios es el de definitividad, mismo que supone el
agotamiento o ejercicio previo de todos los recursos ordinarios
previstos en la ley que rige el acto reclamado, a fin de que sea
modificado, revocado o nulificado. En ese sentido, si existiendo
dicho medio ordinario de impugnación no lo interpone el
quejoso, previo a la promoción del juicio de garantías, el
amparo es improcedente por carecer de definitividad.

39. Este principio se fundamenta en la naturaleza misma del


amparo, pues es un medio extraordinario de defensa destinado
a invalidar los actos de las autoridades que se estimen
violatorios de garantías cuando ya se han recorrido todas las
jurisdicciones y competencias, a virtud del ejercicio de los
recursos ordinarios.

40. Sin embargo, el principio en comento no es absoluto, sino


que admite diversas excepciones en la vía indirecta, mismas

17
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

que la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la


Nación ha detallado en la tesis siguiente13:
“DEFINITIVIDAD. EXCEPCIONES A ESE PRINCIPIO EN EL JUICIO

PJF - Versión Pública


DE AMPARO INDIRECTO. De la interpretación literal y teleológica del
artículo 107, fracciones III, IV, VII y XII, de la Constitución Federal, así
como de los artículos 37, 73, fracciones XII, XIII y XV y 114 de la Ley de
Amparo y de los criterios jurisprudenciales emitidos al respecto por los
Tribunales del Poder Judicial de la Federación, se deduce que no existe
la obligación de acatar el principio de definitividad que rige el juicio de
amparo indirecto, cuando se reclaman los siguientes actos: I. Los que
afectan a personas extrañas al juicio o al procedimiento del cual
emanan; II. Los que dentro de un juicio su ejecución sea de imposible
reparación; III. Los administrativos respecto de los cuales, la ley que los
rige, exija mayores requisitos que los que prevé la Ley de Amparo, para
suspender su ejecución; IV. Los que importen una violación a las
garantías consagradas en los artículos 16, en materia penal, 19 y 20 de
la Constitución Federal; V. Leyes, cuando se impugnan con motivo del
primer acto de aplicación; VI. Los que importen peligro de la privación
de la vida, deportación o destierro o cualquiera de los prohibidos por el
artículo 22 constitucional; VII. Actos o resoluciones respecto de los
cuales, la ley que los rige no prevé la suspensión de su ejecución con la
interposición de los recursos o medios de defensa ordinarios que
proceden en su contra; VIII. Los que carezcan de fundamentación; IX.
Aquellos en los que únicamente se reclamen violaciones directas a la
Constitución Federal, como lo es la garantía de audiencia; y X. Aquellos
respecto de los cuales los recursos ordinarios o medios de defensa
legales, por virtud de los cuales se puede modificar, revocar o nulificar
el acto reclamado, se encuentran previstos en un reglamento, y en la
ley que éste regula no se contempla su existencia.”

41. Del criterio anterior, se colige que no existe obligación de


acatar el principio de definitividad en la vía indirecta, entre otros
casos, cuando se reclaman leyes con motivo de su primer acto
de aplicación, sin que se distinga tampoco si se refiere a leyes
autoaplicativas o heteroaplicativas. En otras palabras, si el acto
reclamado lo constituye una ley en sí misma considerada, y su
acto de aplicación, el agraviado no está constreñido a agotar
ningún recurso, juicio o medio de defensa legal que se
establezca para atacar el acto de autoridad, pues sin acudir a
ningún otro conducto ordinario de impugnación, puede ocurrir
directamente al amparo.

42. En ese sentido, cuando se reclama la inconstitucionalidad


de una ley, en virtud de su primer acto de aplicación, es optativo
para el interesado el agotar o no los recursos ordinarios
procedentes en contra de aquél de manera que si opta por

18
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

reclamar la inconstitucionalidad de la ley desde luego, no opera


el principio de definitividad, el que sólo se actualiza en el caso
contrario.

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43. Lo anterior encuentra sustento en la tesis, cuyo contenido
literal dice14:

“AMPARO CONTRA LEYES, CUANDO OPERA EL PRINCIPIO DE


DEFINITIVIDAD, TRATANDOSE DE. Si conforme a la fracción XII del
artículo 73 de la Ley de Amparo se reclama la inconstitucionalidad de
una ley, en virtud de su primer acto de aplicación, es optativo para el
interesado el agotar o no los recursos ordinarios procedentes en contra
de aquél de manera que si opta por reclamar la inconstitucionalidad de
la ley desde luego, no opera el principio de definitividad, el que sólo se
actualiza en el caso contrario; luego es inexacto que atento a lo
dispuesto en la fracción de referencia, en el primer supuesto siga
vigente la observancia del principio de definitividad, sólo en relación con
el acto de aplicación, conclusión que además de inadecuada resulta
incongruente, pues de sobreseerse en lo que ve a tal acto,
necesariamente deberá también sobreseerse respecto de la ley que,
por sí sola, no le causa perjuicio al quejoso. Es verdad que los aspectos
de legalidad y de constitucionalidad son dos cuestiones distintas, pero
ello no significa que en el supuesto de que se reclame la ley por su
primer acto de aplicación, pueda analizarse aisladamente la ley y el
acto, de manera que el principio de definitividad opere sólo en cuanto a
este último, contrariando así el sentido del tercer párrafo de la fracción
XII del multicitado artículo 73 de la Ley Reglamentaria de los Artículos
103 y 107 Constitucionales, al desvincular el estudio de la ley de su
acto de aplicación concreto.”

44. En suma, no se han fijado límites conceptuales para


impugnar leyes a través del juicio de amparo, sea que se trate
de autoaplicativas o heteroaplicativas. La razón de esta
excepción al principio de definitividad, se establece en función
de que, antes de acudir al amparo, no existe obligación de
agotar los recursos ordinarios establecidos por la ley del acto
cuando se reclama la inconstitucionalidad de ésta, ya que sería
contrario a los principios de derecho el que se obligara a los
quejosos a que se sometieran a las disposiciones de esa ley,
cuya obligatoriedad impugnan por considerarla contraria al texto
constitucional.

19
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

45. Con base en lo anterior, es dable sostener que resulta


procedente impugnar a través del amparo indirecto, leyes
autoaplicativas o heteroaplicativas, con motivo de su primer

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acto de aplicación.

46. Así las cosas, como en la especie se reclama la


inconstitucionalidad del artículo 154, fracción III de la Ley del
Seguro Social, publicada en el diario Oficial de la Federación el
doce de marzo de mil novecientos setenta y tres, con motivo de
su primer acto concreto de aplicación, consistente en la emisión
del oficio con número de folio ************* de fecha cinco
de abril de dos mil dieciséis, por el que se negó la pensión de
viudez a la quejosa, es evidente que no se encuentra obligada a
cumplir con el principio de definitividad que rige el juicio de
amparo si opta por combatir esa ley. Máxime que el juicio de
amparo constituye un medio extraordinario de defensa que de
acuerdo con los postulados y principios fundamentales que lo
rigen, es el medio idóneo para combatir actos autoritarios que
vulneren derechos fundamentales consagrados en la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; y
precisamente por esa calidad excepcional es que no debe
acudirse a él en forma indiscriminada, sino sólo en los casos y
circunstancias que la propia Constitución y la ley reglamentaria
de la materia disponen.

47. Corolario a lo expuesto, es menester precisar que en


materia administrativa, cuando los actos son emitidos por
autoridades distintas a las judiciales, en ocasiones, existe la
posibilidad de su impugnación en la propia sede administrativa,
generalmente ante el superior jerárquico o autoridad designada
por la norma para conocer del recurso relativo, o bien, a través
del juicio de nulidad ante los tribunales contenciosos
administrativos instituidos para tal efecto, siendo que, por su
distinta naturaleza impugnativa, es posible que los recursos

20
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

administrativos y los juicios de anulación no se encuentren


regulados en un mismo ordenamiento legal.

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48. Es aplicable al caso la tesis de jurisprudencia al rubro
siguiente15:
“RECURSOS O MEDIOS DE DEFENSA ORDINARIOS. REGLAS
PARA SU DETERMINACIÓN EN RELACIÓN CON EL PRINCIPIO DE
DEFINITIVIDAD (INTERPRETACIÓN DE LOS ARTÍCULOS 107,
FRACCIÓN IV, DE LA CONSTITUCIÓN Y 73, FRACCIÓN XV, DE LA
LEY DE AMPARO). Los aludidos preceptos consagran la
improcedencia del juicio de garantías en materia administrativa, en el
supuesto de que contra el acto reclamado proceda un recurso o medio
ordinario de defensa susceptible de nulificar, revocar o modificar dicho
acto, sin que la ley que lo establezca o que rija el acto exija mayores
requisitos que los previstos para el otorgamiento de la suspensión
definitiva. Cuando tales preceptos se refieren a la ley que establezca el
recurso o medio de defensa procedente contra el acto reclamado, o que
rija a éste, debe entenderse que dicha remisión significa que la norma
jurídica respectiva debe regular por algún título a ese acto de manera
específica, aludiendo expresamente a él, debiendo colmar todas las
determinaciones que contenga, así como las consecuencias que
produzca en el ámbito jurídico del gobernado. Asimismo, el
ordenamiento relativo requiere ser una norma legal, en sentido formal y
material, puesto que tanto la disposición constitucional como la legal
que la reglamenta, establecen que debe ser una "ley", y no cualquier
otro ordenamiento general, el que señale la procedencia de aquéllos,
motivo por el cual, aplicando el principio jurídico consistente en que
cuando la norma no distingue, no existe razón para efectuar una
distinción, debe concluirse que sólo los medios defensivos consagrados
en una ley formal y material son susceptibles de provocar la
improcedencia del juicio de amparo, derivada de la falta de
cumplimiento con el principio de definitividad en relación con la
impugnación de un acto de autoridad, siempre que no exijan mayores
requisitos para otorgar la suspensión que los previstos en la Ley de
Amparo.”

49. En las relacionadas condiciones, en el caso sujeto a análisis


no se actualiza la causal de improcedencia a que aluden el
Delegado y Jefe Delegacional de Servicios de Prestaciones
Económicas y Sociales, ambos de la Delegación Regional del
Instituto Mexicano del Seguro Social en Baja California Sur, con
residencia en esta ciudad.

50. En atención a que no quedan causas de improcedencia


pendientes de examinar ni este órgano judicial advierte
oficiosamente la aplicación de alguna, procede abordar el tema
de constitucionalidad respecto del artículo 154, fracción IIII de la

21
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

Ley del Seguro Social, publicado en el Diario Oficial de la


Federación el doce de marzo de mil novecientos setenta y tres.
V.

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Fondo.

51. Como concepto de violación, la parte quejosa en esencia


refiere que el artículo 154, fracción III de la derogada Ley del
Seguro Social limita el otorgamiento de la pensión de viudez, al
establecer como requisito adicional el supuesto relativo de que
a la fecha de la muerte del trabajador haya transcurrido un año
desde la celebración del matrimonio, lo cual en su concepto
transgrede los derechos de igualdad y seguridad social, al
condicionar el otorgamiento de la aludida pensión de viudez al
acontecimiento de una causa ajena al trabajador, pues si bien la
fijación de la fecha de celebración del matrimonio se encuentra
a su alcance, no la de la muerte, al ser una causa ajena al
trabajador. Máxime que del último párrafo del artículo referido
establece que tales limitaciones no serán aplicables cuando al
morir el trabajador o el pensionado, la viuda compruebe tener
hijos con él.

52. El concepto de violación es fundado tal y como se expone a


continuación:

53. Con la finalidad de dar solución a la problemática planteada,


es necesario tener en cuenta lo establecido en la disposición
reclamada, la cual es del tenor siguiente.

“Artículo 154. No se tendrá derecho a la pensión de viudez que


establece el artículo anterior, en los siguientes casos:

I. Cuando la muerte del asegurado acaeciera antes de cumplir seis


meses de matrimonio;

II. Cuando hubiese contraído matrimonio con el asegurado después de


haber cumplido éste los cincuenta y cinco años de edad, a menos que
a la fecha de la muerte haya transcurrido un año desde la celebración
del enlace, y

III. Cuando al contraer matrimonio el asegurado recibía una


pensión de invalidez, vejez o cesantía en edad avanzada, a menos
22
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

de que a la fecha de la muerte haya transcurrido un año desde la


celebración del matrimonio.

Las limitaciones que establece este artículo no regirán cuando al

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morir el asegurado o pensionado la viuda compruebe haber tenido
hijos con él.”

54. Al respecto, de conformidad con lo dispuesto en el artículo


primero constitucional, debe precisarse que el principio de
igualdad ante la ley no implica necesariamente que todos los
individuos deban encontrarse siempre y en cualquier
circunstancia en condiciones de absoluta igualdad, sino que
dicho principio se refiere a la igualdad jurídica, que se traduce
en el derecho de todos los gobernados de recibir el mismo trato
que aquellos que se encuentran en similar situación de hecho.

55. Lo anterior significa que no toda desigualdad de trato es


violatoria de garantías, sino sólo cuando produce distinción
entre situaciones objetivas y de hecho iguales, sin que exista
para ello una justificación razonable e igualmente objetiva; por
ello, a iguales supuestos de hecho corresponden similares
situaciones jurídicas, pues en este sentido el legislador no tiene
prohibición para establecer en la ley una desigualdad de trato,
salvo que ésta resulte artificiosa o injustificada.

56. A efecto de dilucidar si el artículo tildado de inconstitucional


vulnera derechos humanos de la quejosa es necesario atender
al contenido del principio de igualdad, previsto en el artículo 1º
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; el
cual dispone lo siguiente.

“Artículo 1°. En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas


gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta
Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado
Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección,
cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos
y bajo las condiciones que esta Constitución establece.

Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de


conformidad con esta Constitución y con los tratados internacionales
de la materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la
protección más amplia.

23
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la


obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos
humanos de conformidad con los principios de universalidad,
interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el

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Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones
a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley.

Está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los


esclavos del extranjero que entren al territorio nacional alcanzarán,
por este solo hecho, su libertad y la protección de las leyes.

Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o


nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social,
las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias
sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la
dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los
derechos y libertades de las personas.”

57. El primer párrafo del precepto constitucional transcrito


refiere al principio de igualdad, en la medida que establece que
todas las personas gozarán de los derechos humanos
reconocidos en la Constitución y en los tratados internacionales
de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las
garantías para su protección; en el último párrafo está
contenido el principio de no discriminación, en tanto se
proscribe cualquier distinción motivada por razones de género,
edad, condición social, religión o cualquier otra análoga que
atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o
menoscabar los derechos y libertades de las personas.

58. Los principios constitucionales de igualdad y no


discriminación están estrechamente vinculados, pero no son
idénticos; en todo caso son complementarios, incluso la
prohibición de discriminar constituye una de las distintas
manifestaciones que adopta el principio de igualdad, en tanto la
norma constitucional limita la posibilidad de tratos diferenciados
no razonables o desproporcionados entre las personas, a partir
de determinadas características que presenten las personas,
con base en las cuales se impone la proscripción de
discriminar.

24
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

59. Así se advierte que los principios de igualdad y no


discriminación implican que las autoridades no traten de
manera diferente a los individuos cuando se encuentren en la

PJF - Versión Pública


misma situación jurídica, es decir, que sin perjuicio del deber de
los poderes públicos de procurar la igualdad real, dicha
garantía se refiere a la igualdad jurídica, al derecho de todos
los gobernados de recibir el mismo trato respecto de quienes
se ubican en similar situación de hecho, circunstancia que por
ser ley suprema debe acatarse por todas las autoridades del
país.

60. Debe ponerse de relieve que la igualdad y la no


discriminación se encuentran en relación directa con la
situación jurídica de los destinatarios de la norma, y no así de
sus otras situaciones particulares tales como económicas, de
negocios, de mercado, materiales, etcétera.

61. El principio de igualdad tiene un carácter complejo, pues no


postula la paridad absoluta entre todos los individuos, ni implica
necesariamente una igualdad material o económica real, sino
que exige razonabilidad en la diferencia de trato como criterio
básico para la producción normativa.

62. Así, del referido principio derivan dos normas que vinculan
específicamente al legislador ordinario:

I. Por un lado, un mandamiento de trato igual en


supuestos de hecho equivalentes, salvo que exista un
fundamento objetivo y razonable que permita darles uno
desigual y;

II. Por otro lado, un mandato de tratamiento desigual, que


obliga al legislador a establecer diferencias entre supuestos
de hecho distintos cuando la propia Constitución las imponga.

25
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

63. El principio de no discriminación, por ser una manifestación


del principio de igualdad, como se ha dicho, se encuentra más
enfocado en desterrar del sistema jurídico toda distinción de

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trato, pero que se encuentre motivada, en específico, por las
cualidades propias de la persona que atenten contra su
dignidad humana.

64. Así, la finalidad de la garantía de igualdad en la ley radica


en colocar a los habitantes del país en condiciones tales que
puedan acceder a otros bienes y derechos superiores
protegidos constitucionalmente, lo que significa que el beneficio
que un gobernado obtenga, también lo deberá obtener otro
gobernado que se encuentre en igualdad de circunstancias.

65. Por lo que el principio de igualdad implica que se debe


tratar igual a quienes se encuentren en la misma situación y de
manera desigual a los sujetos que se ubiquen en una situación
diversa, lo que implica que el legislador puede crear categorías
o clasificaciones que se sustenten en bases objetivas que
justifiquen el tratamiento diferente entre una y otra categoría, y
que pueden responder a finalidades económicas o sociales;
pero siempre evitando cualquier distinción no razonada y
desproporcional, discriminatoria de las personas.

66. En conclusión, el principio de igualdad contiene los rasgos


esenciales que a continuación se resumen:

1. No toda desigualdad de trato en la ley supone una


infracción a la garantía de igualdad, sino que dicha infracción
la produce sólo aquella desigualdad que introduce una
diferencia entre situaciones que pueden considerarse iguales
y que carecen de una justificación objetiva y razonable.

2. El principio de igualdad no prohíbe al legislador cualquier


desigualdad de trato, sino sólo aquellas desigualdades que
resulten injustificadas por no estar fundadas en criterios
objetivos y suficientemente razonables de acuerdo con
26
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

criterios o juicios de valor generalmente aceptados, los cuales


podrán ser apreciados en la exposición de motivos o
advertirse de la misma norma.

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67. Por último, para que la diferenciación resulte
constitucionalmente válida, no basta con que lo sea el fin que
con ella se persigue, sino que es indispensable, además, que
las consecuencias jurídicas que resultan de tal disposición sean
adecuadas a dicho fin, de manera que la relación entre la
medida adoptada, el resultado que se produce y el fin
pretendido por el legislador, superen un juicio de equilibrio en
sede constitucional.

68. De acuerdo con las consideraciones anteriores, la norma


que prevé un trato desigual será inconstitucional cuando
imponga arbitrariamente discriminaciones entre situaciones
jurídicas objetivamente iguales, no distinga de la misma forma
situaciones discrepantes o carezca de razonabilidad.

69. De esta forma, para el control de la constitucionalidad de las


normas que se estiman violatorias del principio de igualdad,
conviene observar los siguientes criterios orientadores.

A. Debe advertirse si existe una situación comparable y, con


base en ésta, establecer si los sujetos se encuentran o no en
una situación de igualdad respecto de otros individuos sujetos
a diverso régimen y si el trato que se les da, con base en el
propio término de comparación, es diferente.

B. Anotada la situación de igualdad y la diferencia de trato,


debe determinarse si la diferenciación persigue una finalidad
constitucionalmente válida, para lo cual conviene.

a) señalar si la diferencia normativa persigue una finalidad


constitucionalmente aceptable;

27
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

b) si la diferenciación cuestionada es adecuada para el


logro del fin legítimo buscado;
c) finalmente, debe determinarse si la medida legislativa de

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que se trate resulta proporcional, es decir, si guarda una
relación razonable con el fin que se procura alcanzar.

70. Lo anterior se encuentra establecido en la jurisprudencia de


rubro16:
“…IGUALDAD. CRITERIOS QUE DEBEN OBSERVARSE EN EL
CONTROL DE LA CONSTITUCIONALIDAD DE NORMAS QUE SE
ESTIMAN VIOLATORIAS DE DICHA GARANTÍA. La igualdad
normativa presupone necesariamente una comparación entre dos o
más regímenes jurídicos, ya que un régimen jurídico no es
discriminatorio en sí mismo, sino únicamente en relación con otro. Por
ello, el control de la constitucionalidad de normas que se estiman
violatorias de la garantía de igualdad no se reduce a un juicio abstracto
de adecuación entre la norma impugnada y el precepto constitucional
que sirve de parámetro, sino que incluye otro régimen jurídico que
funciona como punto de referencia a la luz de un término de
comparación relevante para el caso concreto. Por tanto, el primer
criterio para analizar una norma a la luz de la garantía de igualdad
consiste en elegir el término de comparación apropiado, que permita
comparar a los sujetos desde un determinado punto de vista y, con
base en éste, establecer si se encuentran o no en una situación de
igualdad respecto de otros individuos sujetos a diverso régimen y si el
trato que se les da, con base en el propio término de comparación, es
diferente. En caso de que los sujetos comparados no sean iguales o no
sean tratados de manera desigual, no habrá violación a la garantía
individual. Así, una vez establecida la situación de igualdad y la
diferencia de trato, debe determinarse si la diferenciación persigue una
finalidad constitucionalmente válida. Al respecto, debe considerarse
que la posición constitucional del legislador no exige que toda
diferenciación normativa esté amparada en permisos de diferenciación
derivados del propio texto constitucional, sino que es suficiente que la
finalidad perseguida sea constitucionalmente aceptable, salvo que se
trate de una de las prohibiciones específicas de discriminación
contenidas en el artículo 1o., primer y tercer párrafos, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pues respecto
de éstas no basta que el fin buscado sea constitucionalmente
aceptable, sino que es imperativo. La siguiente exigencia de la garantía
de igualdad es que la diferenciación cuestionada sea adecuada para el
logro del fin legítimo buscado; es decir, que la medida sea capaz de
causar su objetivo, bastando para ello una aptitud o posibilidad de
cumplimiento, sin que sea exigible que los medios se adecuen
estrechamente o estén diseñados exactamente para lograr el fin en
comento. En este sentido, no se cumplirá el requisito de adecuación
cuando la medida legislativa no contribuya a la obtención de su fin
inmediato. Tratándose de las prohibiciones concretas de
discriminación, en cambio, será necesario analizar con mayor
intensidad la adecuación, siendo obligado que la medida esté
directamente conectada con el fin perseguido. Finalmente, debe
determinarse si la medida legislativa de que se trate resulta
proporcional, es decir, si guarda una relación razonable con el fin que
se procura alcanzar, lo que supone una ponderación entre sus ventajas
28
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

y desventajas, a efecto de comprobar que los perjuicios ocasionados


por el trato diferenciado no sean desproporcionados con respecto a los
objetivos perseguidos. De ahí que el juicio de proporcionalidad exija
comprobar si el trato desigual resulta tolerable, teniendo en cuenta la

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importancia del fin perseguido, en el entendido de que mientras más
alta sea la jerarquía del interés tutelado, mayor puede ser la
diferencia…”

71. Por otro lado, respecto al derecho de seguridad social


previsto en el artículo 123, apartado A, fracción XXIX, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
considera como derecho fundamental de los trabajadores
protegerlos ante la contingencia de su muerte, lo que
necesariamente implica la protección de su familia en caso de
fallecimiento, en su texto dispone.

“Art. 123.- Toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente


útil; al efecto, se promoverán la creación de empleos y la organización
social de trabajo, conforme a la ley.

El Congreso de la Unión, sin contravenir a las bases siguientes deberá


expedir leyes sobre el trabajo, las cuales regirán:

A.- Entre los obreros, jornaleros, empleados domésticos, artesanos y


de una manera general, todo contrato de trabajo:
[…]
XXIX.- Es de utilidad pública la Ley del Seguro Social, y ella
comprenderá seguros de invalidez, de vejez, de vida, de cesación
involuntaria del trabajo, de enfermedades y accidentes, de servicios de
guardería y cualquier otro encaminado a la protección y bienestar de
los trabajadores, campesinos, no asalariados y otros sectores sociales
y sus familiares.”

72. El precepto constitucional transcrito prevé la seguridad


social, como derecho humano, que tiene como objeto proteger
a las personas contra el riesgo de la muerte, por ello mediante
la Ley del Seguro Social se determinan los presupuestos de
acceso al derecho de la seguridad social, en relación con la
obtención de una pensión derivada de la muerte de un
asegurado, como es la pensión por viudez.

73. Analizada la norma bajo los parámetros mencionados se


obtiene lo que a continuación se plasma:

29
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

74. En la exposición de motivos de la Ley del Seguro Social de


mil novecientos setenta y tres, el legislador respecto del seguro
de invalidez, vejez, cesantía en edad avanzada y muerte,

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estableció en lo que nos interesa, lo siguiente.

“En el Capítulo V del Título Segundo se mejoran considerablemente las


pensiones por invalidez, por vejez, por cesantía en edad avanzada y
para los beneficiarios de los asegurados y pensionados fallecidos,
introduciendo nuevas asignaciones familiares que tienden a superar la
situación económica del núcleo familiar del pensionado, dado que el
aumento es proporcional al número de familiares a su cargo; se
aumenta a 600 pesos mensuales el tope mínimo de las pensiones por
invalidez y vejez cuadruplicando la cantidad que en 1970 significaba
dicho tope mínimo en este tipo de pensiones.

De igual manera que las pensiones por incapacidad permanente, total o


parcial, se aumentarán cada cinco años las de invalidez y vejez en una
proporción relacionada con los salarios mínimos que rijan en el Distrito
Federal.

Desde 1917, el artículo 123 Constitucional señaló la obligación para las


empresas con 100 trabajadoras a su servicio, de establecer guardería
infantil; las circunstancias económicas y sociales impidieron que esa
norma pudiera cristalizar en la práctica, lo que limitó las posibilidades de
la mujer que siendo madre tenía necesidad de desempeñar una
actividad lucrativa.

En 1962 se dispuso que el Instituto Mexicano del Seguro Social


establecería guarderías para que los hijos de las madres trabajadoras
pudieran disfrutar de los cuidados necesarios durante su primera
infancia, pero no se estableció ninguna fuente de financiamiento, no se
señaló en qué condiciones se iba a hacer frente a todos los gastos que
el establecimiento de las guarderías traería consigo.”

75. De la anterior transcripción se advierte que el legislador no


expresó en la exposición de motivos justificación alguna del
porqué el trato diferente otorgado al cónyuge supérstite, en el
caso de las exclusiones marcadas en el artículo 154, fracción III
de la Ley del Seguro Social, ni se aprecia del contenido, por lo
que debe estimarse que tal exclusión resulta injustificada y por
ende, violatoria del derecho de igualdad y al derecho
fundamental de la seguridad social prevista en la propia
Constitución.

76. Lo anterior es así, ya que la pensión por viudez se actualiza


con la muerte del trabajador o del pensionado, no debe ser
motivo para no otorgarla por circunstancias ajenas al trabajador
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AMPARO INDIRECTO 352/2016.

o pensionado, como lo es que su muerte suceda antes de


cumplir un año desde la celebración del matrimonio o que
hubiese procreado hijos.

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77. En otras palabras, para la procedencia de la pensión de
viudez el legislador la condiciona a que la muerte del trabajador
o pensionado no ocurra dentro del periodo señalado posterior a
la celebración del matrimonio, es decir, a una causa ajena a él
mismo, porque si bien la fijación de la fecha de dicho
matrimonio se encuentra a su alcance, no lo es la de su muerte,
atendiendo a las circunstancias en que puede producirse.

78. A mayor abundamiento, el último párrafo del artículo


impugnado establece que tales limitaciones no serán aplicables
cuando al morir el trabajador o el pensionado, el cónyuge
compruebe tener hijos con él, lo que hace aún más evidente la
inconstitucionalidad del precepto en comento, ya que por la
simple existencia de hijos el legislador sin mayor explicación
hace procedente el otorgamiento de la pensión de viudez.

79. En esa virtud, no se desprenden motivos realmente


justificados para restringir los derechos que otras personas, en
igual situación, sí tienen.

80. En razón de lo expuesto y dado que, en el presente caso, el


legislador no expresó en la exposición de motivos justificación
alguna del porqué el trato diferente otorgado al cónyuge
supérstite, en el caso de lo previsto en el artículo 154, fracción
III de la Ley del Seguro Social abrogada, ni aquéllos se
aprecian del propio contexto de la ley, debe estimarse que tal
exclusión resulta injustificada y, por ende, violatoria del derecho
de igualdad y al derecho fundamental de la seguridad social
prevista en la propia Constitución.

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AMPARO INDIRECTO 352/2016.

81. Sirve de apoyo a lo anterior, por identidad jurídica, la


siguiente tesis17:

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“ISSSTE. EL ARTÍCULO 136 DE LA LEY RELATIVA, AL LIMITAR LA
PENSIÓN DE VIUDEZ DEL CÓNYUGE SUPÉRSTITE, ES
VIOLATORIO DE LOS ARTÍCULOS 1o. Y 123 DE LA
CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS
MEXICANOS (LEGISLACIÓN VIGENTE A PARTIR DEL 1o. DE
ABRIL DE 2007). El artículo 129 de la ley establece que ante la muerte
del trabajador por causas ajenas al servicio, cualquiera que sea su edad
y hubiere cotizado al Instituto por 3 años o más, dará origen a las
pensiones de viudez, concubinato, orfandad o ascendencia; asimismo,
el artículo 131 contiene el orden de los familiares derechohabientes
para recibirla y en primer lugar señala al cónyuge supérstite sólo si no
hay hijos o en concurrencia con éstos si los hay y son menores de 18
años o mayores de esa edad si están incapacitados o imposibilitados
parcial o totalmente para trabajar; o bien, hasta 25 años previa
comprobación de que están realizando estudios de nivel medio o
superior en planteles oficiales o reconocidos y que no tengan trabajo.
Por su parte, el artículo 136 de la ley del Instituto refiere una serie de
supuestos en los cuales el cónyuge supérstite no tendrá derecho a
recibir la pensión de viudez; sin embargo, esto último transgrede las
garantías de igualdad y de seguridad social, porque si la pensión de
viudez se actualiza con la muerte del trabajador o del pensionado, y de
acuerdo al orden de preferencia de los familiares derechohabientes, en
primer lugar se encuentra el cónyuge supérstite siempre que no se
tengan hijos; no deben ser motivo para no otorgarla, circunstancias
ajenas al trabajador o pensionado, como lo es que su muerte suceda
antes de cumplir 6 meses de matrimonio o un año, cuando a la
celebración de éste, el trabajador fallecido tuviese más de 55 años o
tuviese una pensión de riesgos de trabajo o invalidez, es decir,
condiciona la muerte del trabajador o del pensionado que es una causa
ajena al mismo, porque si bien la fijación de la fecha de dicho
matrimonio se encuentra a su alcance, no lo es la de su muerte. A
mayor abundamiento, el último párrafo del referido artículo establece
que tales limitaciones no serán aplicables cuando al morir el trabajador
o el pensionado, el cónyuge compruebe tener hijos con él, lo que hace
aún más evidente la inconstitucionalidad del precepto en comento, ya
que por la simple existencia de hijos, el legislador sin mayor explicación,
hace procedente el otorgamiento de la pensión de viudez. En esa virtud,
atendiendo a que el artículo 123, Apartado B, fracción XI, inciso a) de la
Constitución Federal considera como derecho fundamental de los
trabajadores protegerlos ante la contingencia de su muerte, lo que
necesariamente implica la protección de su familia en caso de
fallecimiento, tendría que analizarse si los criterios de distinción por los
cuales el legislador estimó que dicho acontecimiento no los protege en
determinados supuestos, tuvo motivos realmente justificados para
restringir los derechos que otras personas, en igual situación, sí tienen,
y dado que el legislador no expresó en la exposición de motivos
justificación alguna del porqué el trato diferente otorgado al cónyuge
supérstite, en el caso de las exclusiones marcadas en el artículo 136, ni
aquéllos se aprecian del propio contexto de la ley, debe estimarse que
tal exclusión resulta injustificada y por ende, violatoria de la garantía de
igualdad y al derecho fundamental de la seguridad social prevista en la
propia Constitución.”

32
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

82. En ese sentido, procede conceder el amparo y protección


de la Justicia Federal solicitado, respecto del artículo 154,
fracción III de la Ley del Seguro Social publicada en el Diario

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Oficial de la Federación el doce de marzo de mil novecientos
setenta y tres.
VI
Efectos de la concesión.

83. Por lo anterior, con fundamento en el artículo 77, fracción I,


de la Ley de Amparo, al resultar esencialmente fundados los
argumentos expuestos por la quejosa en su concepto de
violación, lo procedente es conceder el amparo y protección de
la Justicia Federal solicitados, para que las autoridades
responsables:

a) Dejen de aplicar, en el caso concreto y para el futuro,


en perjuicio de la quejosa lo dispuesto en el artículo 154,
fracción III de la Ley del Seguro Social publicada en el Diario
Oficial de la Federación el doce de marzo de mil novecientos
setenta y tres; y,

b) Como consecuencia, el Delegado y el Jefe


Delegacional de Servicios de Prestaciones Económicas y
Sociales, ambos de la Delegación Regional del Instituto
Mexicano del Seguro Social en Baja California Sur,
residentes en esta ciudad, dejen insubsistente el acto de
aplicación consistente en la negativa de la pensión de viudez
y, emita otra, en la cual prescinda de aplicar el artículo 154,
fracción III de la Ley del Seguro Social publicada en el Diario
Oficial de la Federación el doce de marzo de mil novecientos
setenta y tres; y atendiendo al contenido normativo del
seguro de invalidez y vida previsto en la Ley del Seguro
Social con libertad de jurisdicción resuelva lo conducente.

33
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

c) Finalmente, se precisa que la protección constitucional


en contra de la normatividad en comento, al haber sido
reclamada con motivo de su aplicación concreta, no vincula a

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las autoridades que discutieron, aprobaron, sancionaron,
refrendaron, expidieron y promulgaron la normatividad
reclamada ya que no las obliga a dejar insubsistentes sus
actos pues la sentencia de amparo no afecta la vigencia de
ley ni la priva de su eficacia general.

84. Sirve de apoyo a lo anterior, la siguiente jurisprudencia18:

“AMPARO CONTRA LEYES. SUS EFECTOS SON LOS DE


PROTEGER AL QUEJOSO CONTRA SU APLICACIÓN PRESENTE Y
FUTURA. El principio de relatividad de los efectos de la sentencia de
amparo establecido en los artículos 107, fracción II, constitucional y 76
de la Ley de Amparo, debe interpretarse en el sentido de que la
sentencia que otorgue el amparo tiene un alcance relativo en la medida
en que sólo se limitará a proteger al quejoso que haya promovido el
juicio de amparo. Sin embargo, este principio no puede entenderse al
grado de considerar que una sentencia que otorgue el amparo contra
una ley sólo protegerá al quejoso respecto del acto de aplicación que
de la misma se haya reclamado en el juicio, pues ello atentaría contra
la naturaleza y finalidad del amparo contra leyes. Los efectos de una
sentencia que otorgue el amparo al quejoso contra una ley que fue
señalada como acto reclamado son los de protegerlo no sólo contra
actos de aplicación que también haya impugnado, ya que la
declaración de amparo tiene consecuencias jurídicas en relación con
los actos de aplicación futuros, lo que significa que la ley ya no podrá
válidamente ser aplicada al peticionario de garantías que obtuvo la
protección constitucional que solicitó, pues su aplicación por parte de la
autoridad implicaría la violación a la sentencia de amparo que declaró
la inconstitucionalidad de la ley respectiva en relación con el quejoso;
por el contrario, si el amparo le fuera negado por estimarse que la ley
es constitucional, sólo podría combatir los futuros actos de aplicación
de la misma por los vicios propios de que adolecieran. El principio de
relatividad que sólo se limita a proteger al quejoso, deriva de la
interpretación relacionada de diversas disposiciones de la Ley de
Amparo como son los artículos 11 y 116, fracción III, que permiten
concluir que en un amparo contra leyes, el Congreso de la Unión tiene
el carácter de autoridad responsable y la ley impugnada constituye en
sí el acto reclamado, por lo que la sentencia que se pronuncie debe
resolver sobre la constitucionalidad de este acto en sí mismo
considerado; asimismo, los artículos 76 bis, fracción I, y 156, que
expresamente hablan de leyes declaradas inconstitucionales por la
jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; y,
finalmente, el artículo 22, fracción I, conforme al cual una ley puede ser
impugnada en amparo como autoaplicativa si desde que entra en vigor
ocasiona perjuicios al particular, lo que permite concluir que al no existir
en esta hipótesis acto concreto de aplicación de la ley reclamada, la
declaración de inconstitucionalidad que en su caso proceda, se refiere
a la ley en sí misma considerada, con los mismos efectos antes
precisados que impiden válidamente su aplicación futura en perjuicio
34
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

del quejoso. Consecuentemente, los efectos de una sentencia que


otorga la protección constitucional al peticionario de garantías en un
juicio de amparo contra leyes, de acuerdo con el principio de
relatividad, son los de proteger exclusivamente al quejoso, pero no sólo

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contra el acto de aplicación con motivo del cual se haya reclamado la
ley, si se impugnó como heteroaplicativa, sino también como en las
leyes autoaplicativas, la de ampararlo para que esa ley no le sea
aplicada válidamente al particular en el futuro.”

85. Por lo expuesto, fundado y con apoyo en los artículos 73,


74, 75, 77 y demás relativos a la Ley de Amparo en vigor, se:

RESUELVE

VII.

Resolutivos.

ÚNICO. La Justicia de la Unión AMPARA Y PROTEGE a


***** **** ****** ********, en contra del acto de las
autoridades responsables señaladas en el resultando primero, por
los motivos expuestos en el considerando último de la presente
resolución, para los efectos ahí establecidos.

Notifíquese personalmente.

Así lo resolvió y firma el licenciado Francisco Jiménez


López, Secretario del Juzgado Segundo de Distrito en el Estado
en funciones de Juez, en términos de los artículos 43, segundo
párrafo y 81, fracción XXII de la Ley Orgánica del Poder Judicial
de la Federación, ante el Secretario licenciado Raúl Lima
González quien autoriza y da fe. La presente sentencia se
terminó de engrosar hoy seis de octubre de dos mil dieciséis,
en que lo permitieron las labores de este Juzgado Federal. Doy fe.

El Secretario da fe de que la presente sentencia coincide fiel y exactamente


con el archivo electrónico que se ingresan al expediente electrónico. Doy fe.

1 Foja 1.
2 Fojas 14 a 16.
3 Mismos que se desprenden de lo manifestado bajo protesta de decir verdad por el quejoso en la

demanda, así como de las constancias que integran el presente expediente.

35
AMPARO INDIRECTO 352/2016.

4 Relativo a la determinación del número y límites territoriales de los Circuitos Judiciales en que se
divide la República Mexicana; y al número, a la jurisdicción territorial y especialización por Materia de
los Tribunales de Circuito y de los Juzgados de Distrito, aprobado el veintitrés de enero de dos mil

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trece y publicado el quince de febrero de dos mil trece en el Diario Oficial de la Federación.
5 Fojas 70 a 74.
6 Foja 56.
7 Fojas 59 a 61.
8 Fojas 19 a 36 y 37 a 54.
9 Foja 11.

10 Época: Novena Época, Registro: 198200, Instancia: Pleno, Tipo de Tesis: Jurisprudencia, Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo VI, Julio de 1997, Materia(s): Constitucional,
Común, Tesis: P./J. 55/97, Página: 5
11 Época: Novena Época, Registro: 197666, Instancia: Pleno, Tipo de Tesis: Jurisprudencia, Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo VI, Septiembre de 1997, Materia(s): Común,
Tesis: P./J. 67/97, Página: 84
12 Época: Séptima Época, Registro: 232151, Instancia: Pleno, Tipo de Tesis: Jurisprudencia, Fuente:
Semanario Judicial de la Federación, Volumen 205-216, Primera Parte, Materia(s): Constitucional,
Común, Tesis. Página: 169
13 Época: Novena Época, Registro: 191539, Instancia: Segunda Sala, Tipo de Tesis: Aislada, Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo XII, Julio de 2000, Materia(s): Común, Tesis:
2a. LVI/2000, Página: 156.
14 Época: Novena Época, Registro: 199512, Instancia: Primera Sala, Tipo de Tesis: Aislada, Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo V, Enero de 1997, Materia(s): Constitucional,
Común, Tesis: 1a. I/97, Página: 187
15 Época: Novena Época, Registro: 193142, Instancia: Segunda Sala, Tipo de Tesis: Jurisprudencia,
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo X, Octubre de 1999, Materia(s):
Común, Administrativa, Tesis: 2a./J. 115/99, Página: 448.
16 Época: Novena Época, Registro: 164779, Instancia: Segunda Sala, Tipo de Tesis: Jurisprudencia,
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo XXXI, Abril de 2010, Materia(s):
Constitucional, Tesis: 2a./J. 42/2010, Página: 427.
17 Época: Novena Época, Registro: 166402, Instancia: Pleno, Tipo de Tesis: Jurisprudencia, Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo XXX, Septiembre de 2009, Materia(s):
Constitucional, Laboral, Tesis: P./J. 150/2008, Página: 8.
18 Época: Novena Época, Registro: 192846, Instancia: Pleno, Tipo de Tesis: Jurisprudencia, Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo X, Noviembre de 1999, Materia(s):
Constitucional, Común. Tesis: P./J. 112/99, Página: 19.

36
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El licenciado(a) RaÃl Lima GonzÃlez, hago constar y certifico que en
términos de lo previsto en los artículos 8, 13, 14, 18 y demás conducentes en
lo relativo de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información
Pública Gubernamental, en esta versión pública se suprime la información
considerada legalmente como reservada o confidencial que encuadra en el
ordenamiento mencionado. Conste.

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