Unidad Tres
Unidad Tres
El texto explora el concepto de Cultura, su evolución y las diferentes maneras en que ha sido entendida por
la antropología y otras disciplinas. También aborda cómo la cultura se relaciona con la Identidad y la
Diversidad Cultural, culminando con las distintas perspectivas sobre la Interculturalidad.
1. El Concepto de Cultura
Originalmente, en el siglo XVIII, "cultura" se asociaba con el "cultivo" y la "civilización". Sin embargo, la
antropología amplió este término a un "todo complejo" que incluye conocimientos, creencias, arte, moral,
derecho, costumbres y habilidades adquiridas por el ser humano en sociedad. Esta definición subraya el
universalismo de la cultura, su capacidad para organizar la vida humana y la creatividad de las personas.
Diferentes antropólogos han aportado sus visiones:
Edward B. Tylor (evolucionista) la vio como un todo complejo adquirido.
Frank Boas la entendió como las manifestaciones de hábitos sociales de una comunidad y las
reacciones individuales influenciadas por estas costumbres.
Ruth Benedit la definió como una abstracción que se aprende, separando el comportamiento de las
costumbres y valores.
Leslie White la dividió en tres niveles: tecnológico, sociológico e ideológico.
B. Malinowsky la consideró un todo funcionalmente integrado, que incluye artefactos, ideas,
hábitos y el lenguaje.
Claude Levi Strauss propuso que existen estructuras ocultas que generan la realidad empírica de la
cultura, más allá de lo observable directamente.
Clifford Geertz la describió como una "trama de significaciones" o un conjunto de "programas para
regir el comportamiento". Para él, estudiar la cultura es interpretar los sentidos que un grupo
humano da a su vida.
Más adelante, el enfoque constructivista resalta que la cultura es fluida y dinámica, constantemente
creada y recreada por los seres humanos. Se forma a partir de significados compartidos que se hacen
objetivos en los objetos y prácticas culturales. Bauman la define como una práctica (praxis), una
interacción constante entre las estructuras sociales y las acciones humanas que producen significados.
Otros autores como Stuart Hall y Habermas la ven ligada a los valores de los grupos sociales y a la conducta
comunicativa. Bhabha la concibe como un proceso de hibridez y traducción en un "espacio intermedio",
rechazando la idea de orígenes culturales estáticos.
En resumen, la cultura es una abstracción y construcción teórica que inferimos del comportamiento de los
individuos. Es aprendida socialmente (enculturación), no instintiva, y se comparte, constituyendo una
herencia social diversa y dinámica que moldea nuestra visión del mundo.
2. Cultura(s) e Identidad(es)
Mientras la cultura puede originarse en el inconsciente, la identidad es una norma de pertenencia
consciente. La identidad cultural es un concepto complejo que se refiere a la identidad social de un
individuo, ligada a su pertenencia a una clase, género, etnia, nación, etc.. Permite ubicarse y ser ubicado en
un sistema social, marcando inclusión y exclusión ("nosotros" frente a "ellos").
La identidad se puede analizar desde dos perspectivas:
Desde afuera: Se atribuyen características a individuos o grupos (identidad cultural, étnica,
nacional).
Desde adentro: El individuo se auto-identifica, construyendo su "self" o yo.
La identidad es un constructo social y personal a la vez, dinámica, relacional y dialógica. No es fija ni
inmutable, sino que se construye y negocia constantemente en las interacciones con los demás. Implica el
reconocimiento de la propia memoria histórica y se basa en el reconocimiento de sí mismo, hacia otros y
de otros hacia nosotros.
3. Diversidad Cultural
La diversidad cultural se refiere a la existencia de múltiples culturas en el planeta, y es valorada como un
derecho para preservar todas ellas. Está vinculada a la globalización y la migración, y las prácticas
culturales se han politizado, dando lugar a luchas por derechos relacionados con género, etnia, raza, etc.. La
diversidad cultural promueve el respeto a la pluralidad en todas sus formas (étnica, económica, política,
sexual, etc.) y busca alternativas a la discriminación y exclusión. Sin embargo, se critica que si no aborda las
causas de la desigualdad social y económica, puede convertirse en una estrategia de dominación que solo
promueve la "tolerancia" sin transformar el sistema.
4. La Interculturalidad
El texto presenta tres perspectivas principales sobre la interculturalidad:
Perspectiva Relacional: Se refiere al simple contacto e intercambio entre culturas. Sin embargo,
esta visión a menudo oculta los conflictos y las relaciones de poder y dominación que existen,
presentando las diferencias culturales sin cuestionar las asimetrías.
Perspectiva Funcional: Reconoce la diversidad cultural con el fin de incluirla en la estructura social
existente. Busca promover el diálogo y la tolerancia, pero sin cuestionar las reglas del juego del
sistema neoliberal. Puede ser una estrategia de dominación al no abordar las causas de la
desigualdad.
Perspectiva Crítica: Esta es la más profunda. No se limita a la diversidad étnico-cultural, sino que
cuestiona el problema estructural-colonial-racial y su relación con el capitalismo. Busca
transformar las estructuras de poder dominantes y construir "sociedades diferentes" y un
"ordenamiento social distinto". Se propone como una oferta ético-política de democracia inclusiva
que va más allá de la educación, buscando enfrentar políticas monoculturales, revisar contenidos
discriminatorios y promover una reconstrucción de identidades y culturas que considere todas las
dimensiones de la diferencia (raza, género, etnia, etc.).
Finalmente, la interculturalidad extendida sugiere que, en lugar de un mero diálogo de culturas, se debe
buscar una articulación que visibilice tanto las diferencias como las desigualdades presentes en cada
cultura.
El texto, con un enfoque pedagógico, busca una caracterización de la(s) Cultura(s) desde una mirada de los
Estudios culturales, postcoloniales y decoloniales latinoamericanos. Reconoce que la Antropología no es
una disciplina homogénea, pero aspira a explicar las diferencias y semejanzas, así como los cambios de los
grupos humanos, abarcando dimensiones biológicas y socioculturales. Debido a la complejidad del
concepto, el artículo propone hablar de "culturas" en plural.
Los Estudios Culturales Latinoamericanos se han desarrollado en diversos proyectos. Según John Beverley,
se dividieron en cuatro complementarios: estudios sobre prácticas y políticas culturales, crítica cultural, el
Grupo de Estudios Subalternos Latinoamericanos y el Grupo Modernidad/Colonialidad. Este artículo se
enfoca en los Estudios Subalternos Latinoamericanos, cuyo manifiesto fundacional subraya la redefinición
del espacio político y cultural de América Latina, lo que ha impulsado a revisar epistemologías establecidas.
Coinciden con las élites coloniales hindúes y post-independencia latinoamericanas en su mirada hacia el
subalterno, buscando un consenso para construir un mundo democrático. Para este grupo, el "subalterno
no es una sola cosa", sino un "sujeto mutante y migrante" que incluye a campesinos, proletarios,
vendedores ambulantes y personas al margen de la economía, entre otros.
Por otro lado, los Estudios Postcoloniales, surgidos en la década de 1980 a partir del libro "Orientalismo" de
Edward Said, también fueron muy aceptados en espacios académicos y contaron con aportes de
intelectuales como Gayatri Spivak y Homi Bhabha. El proyecto modernidad/colonialidad, creado por
intelectuales latinoamericanos, fue un gran contribuyente al postcolonialismo. Eduardo Restrepo destaca la
dispersión y heterogeneidad de los estudios culturales en América Latina, mostrando una evolución
intelectual desde las primeras décadas del siglo XX hasta el año 2000, con corrientes como la
Transculturación, la Teología de la Liberación, la Antropología Crítica, la Crítica Cultural, y el Giro Decolonial.
En la comprensión de las culturas, el antropólogo argentino Alejandro Grimson señala que "cultura" es uno
de los términos con más acepciones, refiriéndose a procesos de significación, excedentes de sentido o
estilos de vida. Para él, la cultura se imbrica en el sentido común, hábitos, creencias y rituales, pero
también permite pensar las desigualdades, la historia y el poder dentro y entre las culturas. El ensayista
peruano Víctor Vich define la cultura como todo aquello que es socialmente aprendido, el tejido de
relaciones materiales y simbólicas que estructuran una comunidad. Además, subraya que la cultura no es
solo simbólica, sino que involucra lo afectivo, con un núcleo de afectos y pulsiones que sostienen diversos
hábitos.
Un aspecto crucial, según Vich citando a Grosfoguel, es que la cultura no es una categoría autónoma ni
independiente, y la idea de raza es central, ya que organiza a la población mundial jerárquicamente.
Grosfoguel argumenta que la raza, el género, la sexualidad, la espiritualidad y la epistemología son partes
constitutivas e imbricadas del sistema moderno/colonial/capitalista/patriarcal. Por lo tanto, para avanzar en
la interculturalidad, no basta con un "diálogo de culturas", sino que es necesario una "articulación" que
visibilice tanto las diferencias como las desigualdades de cada cultura.
IDENTIDAD CULTURAL
El texto aborda el concepto de Identidad Cultural, un término central pero complejo y cambiante en la
antropología y las ciencias sociales. Se explica su naturaleza fluctuante y las diversas interpretaciones que
ha recibido.
1. La Identidad como Proceso y Construcción
La identidad, ya sea individual o colectiva, se entiende como un proceso en permanente desarrollo,
construcción y conflicto. No es algo fijo, sino que se forma a través de procesos de identificación y
diferenciación. Esta construcción no está exenta de las relaciones de poder, que regulan las concepciones
hegemónicas de las identidades.
2. Posturas Esencialistas (Críticas)
Existen visiones que consideran la identidad como algo dado e inmutable, una "segunda naturaleza"
heredada e inescapable, definida por el "origen".
Raíz Biologicista: Asocia la identidad cultural con una consideración racial y genética, donde el
individuo nace con los elementos constitutivos de su identidad étnica y cultural. Se basa en un
sentimiento de pertenencia innato. Estas posturas, llevadas al extremo, justificaron atrocidades
como el exterminio nazi.
Enfoque Culturalista: Se centra en la herencia cultural y la socialización, donde el individuo
interioriza modelos culturales impuestos. Concibe la identidad como preexistente, consustancial a
una cultura particular, buscando "atributos invariantes" que definan la esencia del grupo.
Ambas posturas esencialistas son objetivistas, definiendo la identidad por criterios "objetivos" como el
origen común, la lengua, la religión o una "psicología colectiva". Sin embargo, son criticadas porque las
concepciones biologicistas carecen de fundamentos científicos y éticos. Las culturalistas, al buscar una
"esencia", convierten la cultura en algo estático y sus criterios "objetivos" pueden ser cuestionados por su
historicidad e intereses. La idea de "autenticidad" es considerada poco útil para el estudio antropológico.
3. El Enfoque Relacional y Constructivista (Actual)
El texto se alinea con una perspectiva que considera la identidad como una construcción social. No es algo
recibido de una vez y para siempre ni una elección individual arbitraria. Se elabora en la relación de un
grupo con otros con los que entra en contacto, introduciendo la variable clave de la diferenciación o
segregación.
Identidad y Alteridad: La identidad es siempre una relación con el otro. La identificación se produce
junto con la diferenciación, en una relación dialéctica.
Autoidentidad vs. Heteroidentidad: La identidad es un compromiso y una negociación entre cómo
el individuo se define a sí mismo ("autoidentidad") y cómo es definido por los otros
("heteroidentidad" o "exoidentidad").
Poder y Clasificación: Las relaciones de poder son cruciales, ya que no todos los grupos tienen el
mismo poder de identificación. Quienes tienen autoridad legítima pueden imponer sus propias
definiciones de sí mismos y de los otros, estableciendo sistemas de clasificación que fijan las
posiciones de cada grupo. Esto puede llevar a la estigmatización y la etnización de grupos
minoritarios, reduciéndolos a características culturales externas consideradas inmutables, lo que
justifica su marginación y la imposición de una "identidad negativa".
4. La Identidad y el Estado
Los Estados-nación modernos han convertido la identidad en un "asunto de Estado", buscando la
"monoidentificación" (una única identidad cultural legítima para definir la identidad nacional) e incluso
promoviendo una ideología nacionalista que excluye las diferencias culturales, llegando a la "purificación
étnica" en su lógica extrema. Sin embargo, esta imposición genera reacciones y reivindicaciones
identitarias por parte de grupos minoritarios, que buscan redefinir su identidad según sus propios criterios
y transformar la heteroidentidad negativa en una positiva.
5. La Identidad como Estrategia
También se puede ver la identidad como una "estrategia identitaria", un medio para alcanzar un fin. Es
relativa y no absoluta, y el individuo, como actor social, utiliza estratégicamente sus "recursos identitarios".
La identidad se construye a través de las estrategias de los actores sociales en las luchas de clasificación,
buscando la reproducción o la inversión de las relaciones de dominación. Es un continuo movimiento que
se deconstruye y reconstruye según las situaciones y los cambios sociales.
6. El Rol del Científico Social
El texto concluye que la ciencia social no debe juzgar la autenticidad de una identidad, sino explicar los
procesos de identificación y las lógicas sociales que llevan a los individuos y grupos a identificarse,
etiquetar y clasificar. Los criterios "objetivos" de identidad son, en la práctica, representaciones mentales y
manipulaciones simbólicas que funcionan como signos y emblemas. La ciencia, al registrar estos criterios,
registra un estado de las luchas por las clasificaciones y la relación de fuerzas materiales o simbólicas.
En resumen, la identidad nos remite a una norma de pertenencia consciente, es intersubjetiva y
relacional, y emerge en la confrontación con otras identidades, en un proceso de interacción social que
frecuentemente implica relaciones desiguales, luchas y contradicciones. La difusión del concepto de
identidad es relativamente reciente, impulsada por movimientos sociales, la crisis del Estado-nación, la
globalización y las migraciones.
Aquí tienes un resumen completo de los aspectos más importantes del texto, explicado de manera clara y
sencilla:
El texto se centra en dos conceptos fundamentales para entender la sociedad humana: la Cultura y la
Identidad, destacando la tensión entre lo universal y lo particular en ambos.
1. La Cultura
La cultura se define como una gama muy variada de fenómenos que tienen como característica principal el
significado. Para la antropología, la cultura es una manifestación específica y universal de la naturaleza
humana. Se entiende como el conjunto de significados posibles, creados y por crear, que expresan un
pueblo en un tiempo y espacio determinados. La discusión sobre este concepto lleva ya doscientos años.
2. La Identidad
La identidad es un tema de discusión más reciente, especialmente su relación con la nacionalidad. Al igual
que la cultura, tiene una dimensión universal: no hay sujeto social sin identidad, es un atributo
indispensable de cada ser humano. Sin embargo, esta afirmación universal es una abstracción, ya que la
identidad se manifiesta en una multiplicidad de formas concretas y particulares.
Aspectos clave de la identidad:
Es una expresión de la cultura: La identidad se adquiere al incorporar una forma particular de dar
significado a la realidad. Aunque puede expresarse de distintas maneras (pública o privada), estas
variaciones no rompen la coherencia del sujeto; el individuo es un conjunto de manifestaciones
cambiantes de su identidad cultural.
No es fija ni inmóvil: La identidad se construye como un proceso dinámico, relacional y en
constante diálogo. No es un producto estático, definido de una vez y para siempre, sino que es
variable y se configura mediante negociaciones en las interacciones diarias.
Relación con el "otro": La identidad es una manifestación relacional; existe una conexión y una
relación dialéctica entre la identidad y la alteridad (el "otro"). Es el resultado de interacciones donde
el reconocimiento es clave.
Niveles de reconocimiento: Implica reconocerse a sí mismo, reconocer a los demás y ser
reconocido por los demás.
Memoria histórica: La identidad también supone el reconocimiento y la apropiación de la
memoria histórica y del pasado, un pasado que puede ser reconstruido o reinventado, pero que es
conocido y compartido.
Sistema de símbolos y valores: Constituye un sistema de símbolos y valores que ayuda a las
personas a afrontar las situaciones cotidianas.
Las Políticas de Identidad:
El concepto de identidad es fundamental para entender las situaciones interculturales y las diversas
problemáticas actuales.
Sirve de base para muchos grupos sociales marginados que buscan afirmar la autenticidad de sus
identidades y exigir reconocimiento.
Estas políticas implican actividades y teorías basadas en experiencias de injusticia compartidas por
ciertos grupos.
En lugar de organizarse solo por ideologías, la política de identidad se enfoca en la liberación de un
grupo específico que se siente marginado.
Los miembros de estos grupos afirman o reivindican nuevas formas de identidad para destacar su
carácter distintivo, buscando cuestionar las opresiones dominantes y lograr una mayor
autodeterminación.
En resumen, el texto nos enseña que la cultura es el marco de significados que construimos, y la identidad
es nuestra forma particular de expresarnos dentro de ese marco. Lejos de ser algo fijo, la identidad es un
proceso activo, moldeado por nuestras interacciones y por cómo nos reconocemos a nosotros mismos y
somos reconocidos por los demás, jugando un papel crucial en las luchas sociales por el reconocimiento y
la justicia.
CULTURA: ENFOQUES
El texto provisto aborda los importantes desarrollos en el estudio de la cultura que tuvieron lugar a partir
de la segunda mitad del siglo XX, introduciendo diversos enfoques teóricos que transformaron su
conceptualización.
Los aspectos más importantes de estos enfoques son:
1. El Enfoque Semiótico de Clifford Geertz:
o Geertz concibe la cultura como una "trama de significaciones" que el hombre mismo ha
tejido, partiendo de la idea de que el ser humano es un animal inserto en ellas.
o El análisis de la cultura no debe ser una ciencia experimental, sino una ciencia
interpretativa en busca de significaciones.
o Propone comprender la cultura como la producción de sentidos y como el significado que
los fenómenos y eventos de la vida cotidiana tienen para un grupo humano.
o Sus supuestos clave son que la cultura es performance o actuación y que puede
interpretarse como un texto.
o Una objeción a su teoría es que, por lo general, no considera los procesos de transformación
cultural.
2. El Enfoque Constructivista:
o Este enfoque busca integrar elementos subjetivos y objetivos de la cultura para tener en
cuenta su dinámica, prestando atención a los aspectos performativos de su producción y
reproducción.
o Se inscribe en el "construccionismo social", un paradigma que estudia cómo los fenómenos
sociales son creados, institucionalizados y convertidos en tradiciones por los seres humanos.
o Peter Berger centra el análisis en los significados que las personas comparten de manera
intersubjetiva y que se hacen objetivos en los artefactos culturales. Para esta perspectiva, la
cultura existe "solo cuando las personas son conscientes de ella".
o Lave y Wenger sugieren que los agentes humanos, sus actividades y el mundo se
constituyen mutuamente, y esta dialéctica explica gran parte del cambio social.
o La realidad social se ve como una situación donde los seres humanos están constantemente
creando y recreando su mundo, y la cultura es percibida como algo fluido y dinámico.
3. La Cultura como Praxis según Zygmunt Bauman:
o Bauman define la cultura como un modo de práctica o praxis.
o Para él, la cultura se inserta entre la fundación objetiva de la experiencia subjetivamente
significativa y la "apropiación" subjetiva de un mundo externo; es "lo que se hace objetivo
subjetivamente".
o Su análisis se centra en la relación semiótica entre la estructura social y las acciones
humanas, que están continuamente implicadas en la creación y reiteración.
o El énfasis está en la incesante interacción entre estructuras sociales y los aspectos
fenomenológicos de la cultura que las comunidades producen.
o La praxis se define como la actividad humana colectiva que busca imponer definiciones de
orden en el universo a través de la producción de significados.
o La cultura, en esta visión, es un aspecto activo y cambiante de la interacción humana, no
una entidad objetiva super-orgánica o mera subjetividad.
4. Otros Enfoques en los Estudios Culturales y la Teoría Post-Colonial:
o Stuart Hall entiende la cultura como los medios y valores que surgen entre distintos grupos
sociales y clases, a través de los cuales "manejan" y responden a sus condiciones de
existencia.
o Jürgen Habermas la concibe esencialmente como "conducta comunicativa", donde la
comunicación es parte integral y las unidades de análisis son los actos observables de habla.
o Homi Bhabha ubica la cultura en el espacio "between" (en el medio), describiéndola como
un proceso de hibridez y traducción incesante. Él rechaza la noción de orígenes culturales
estáticos, argumentando que las condiciones de la actividad cultural se producen de forma
performativa, y la diferencia no debe ser leída como un reflejo de rasgos étnicos o culturales
fijos. Bhabha cuestiona los conceptos de culturas nacionales homogéneas y la transmisión
consensual de tradiciones.
Estos enfoques representan un cambio paradigmático hacia una comprensión de la cultura como un
fenómeno dinámico, interpretativo, construido socialmente y profundamente ligado a la producción de
significados y a las interacciones humanas.
CULTURA. CONCEPTO
El texto que has proporcionado se enfoca en la evolución y las distintas definiciones del concepto de
cultura dentro de la antropología, mostrando cómo los pensadores clave han intentado capturar su
complejidad.
Estos son los aspectos más importantes:
1. Orígenes y la Definición de Tylor: El estudio de la cultura a menudo se remonta a Edward B. Tylor
en 1871, quien fue un representante del evolucionismo. Tylor ofreció una definición muy amplia y
fundamental: la cultura es "aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el
arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos
por el hombre en cuanto miembro de la sociedad". Para él, era importante mostrar la conexión
entre los acontecimientos históricos y la coherencia entre el análisis individual y colectivo.
2. Cultura como Aprendizaje y Producto Humano (Kroeber): Kroeber consideraba la cultura
principalmente como la "mayor parte de las reacciones motoras, los hábitos, las técnicas, ideas y
valores aprendidos y transmitidos y la conducta que provocan". Para él, la cultura es el "producto
especial y exclusivo del hombre" y lo que lo distingue, destacando que su definición se basa en el
aprendizaje.
3. Cultura como Manifestación de Hábitos Sociales (Boas): Franz Boas, una figura clave en la
antropología estadounidense, propuso que la cultura incluye "todas las manifestaciones de los
hábitos sociales de una comunidad, las reacciones del individuo en la medida en que se ven
afectadas por las costumbres del grupo en que vive, y los productos de las actividades humanas
en la medida en que se ven determinadas por dichas costumbres". Boas se centró en lo particular,
abogando por un método inductivo de investigación.
4. Cultura como un Todo Funcionalmente Integrado (Malinowski): Bronisław Malinowski adoptó un
enfoque más amplio. Planteó que la cultura es un todo funcionalmente integrado que comprende
"los artefactos, bienes, procedimientos, técnicas, ideas, hábitos y valores heredados", y que el
lenguaje es una parte integral de ella.
5. Cultura como Trama de Significaciones (Geertz): Clifford Geertz propuso una forma diferente de
entender la cultura, definiéndola como una "trama de significaciones" o un conjunto de "ideas
basadas en el aprendizaje cultural de símbolos" que funcionan como "mecanismos de control" o
"programas para regir el comportamiento". Para Geertz, el análisis de la cultura es una ciencia
interpretativa que busca significados a través de la "descripción densa".
En resumen, el texto traza cómo el concepto de cultura ha evolucionado desde una visión inicial como un
"todo complejo" de elementos adquiridos (Tylor) hasta una comprensión más profunda de la misma como
un conjunto de hábitos sociales (Boas), un sistema integrado que satisface necesidades (Malinowski), o una
"trama de significaciones" que debe ser interpretada (Geertz), siempre haciendo hincapié en que es
aprendida y transmitida socialmente y es un producto exclusivo del ser humano.