LOS JUEGOS OLÍMPICOS
La historia de los juegos
Los Juegos Olímpicos, además de ser un gran acontecimiento panhelénico, eran uno de los
signos de identidad más característicos de su cultura, de hecho, tras las Guerras Médicas
Olimpia se convirtió en símbolo de unidad de los griegos. Se desconoce cuál fue su origen
exacto: según algunas teorías nacieron a partir de ritos de fertilidad o de iniciación, según
otras tuvieron su origen en los juegos que los nobles organizaban con motivo de
acontecimientos especiales, como las honras fúnebres (como aparece en la Ilíada), las
bodas o la bienvenida a huéspedes especiales.
Parece que los primeros juegos (ἀγών) tuvieron lugar en Olimpia en el año 776 a.C. A
principios del siglo VI a.C. ya se celebraban de manera habitual los cuatro juegos
principales, los de Olimpia y Nemea, en honor a Zeus, los del istmo de Corinto, en honor a
Poseidón, y los de Delfos, en honor a Apolo. Además, se celebraban numerosas
competiciones deportivas de menor importancia a lo largo de todo el mundo griego. Sin
embargo, en cuanto empezó el dominio romano, estas competiciones entraron en
decadencia hasta que finalmente el emperador cristiano Teodosio I las prohibió en el siglo
IV d.C. por pertenecer a la religión pagana.
A finales del siglo XIX Pierre de Frédy, barón de Coubertin, un noble francés muy interesado
en la Antigua Grecia y el deporte decidió revivir los antiguos juegos griegos, creando así los
Juegos Olímpicos actuales.
Restos del templo de Hera en Olimpia
Las características de los juegos
Estos juegos eran una ocasión perfecta para que los nobles de las diferentes ciudades
griegas exhibieran sus habilidades. También era un momento ideal en el cual las familias
más relevantes se encontraban y establecían relaciones. Parece que la creación de los
juegos, que se atribuía al héroe Heracles, fue contemporánea de la construcción de los
templos a los dioses a los que las competiciones iban dedicadas. En estos templos se
dejaban ofrendas a los dioses para pedir la victoria o para dar las gracias por ella.
Se celebraban en verano cada cuatro años y duraban 5 o 6 días. El acto más importante
era un sacrificio en honor a Zeus. Unos meses antes unos mensajeros recorrían las
ciudades griegas anunciando una tregua sagrada que permitía a los espectadores y
deportistas viajar con seguridad a Olimpia. Mientras duraban los juegos el territorio de las
ciudades en que se celebraban quedaba excluido de cualquier maniobra militar. Además, se
garantizaba la seguridad de los atletas y embajadores participantes.
Sólo podían competir los hombres libres, hijos legítimos de padres griegos y que no
hubieran cometido ningún delito. En cuanto a las mujeres, sólo las muchachas casaderas
participaban en los juegos, que servían para introducirlas en la sociedad. Se organizaban
carreras de chicas en las que la diosa homenajeada era Hera en lugar de Zeus. También
podían proclamarse ganadoras como propietarias de carros y caballos. Un mes antes los
atletas llegaban a Olimpia, donde eran examinados por los helanódicas, que los separaban
en categorías, niños y adultos. Estos eran jueces deportivos que velaban por el
cumplimiento de las reglas, vigilaban los entrenamientos, emparejaban a los oponentes y
coronaban a los vencedores. Así mismo, financiaban en parte con su propio dinero la
organización de los juegos. Este era un cargo religioso y ejercerlo suponía un gran honor.
En cuanto al lugar en que se celebraban, sabemos que en Olimpia había una estatua
crisoelefantina colosal de Zeus que se elevaba sobre un trono de piedras preciosas
realizada por el famoso escultor Fidias. Era considerado una de las Siete Maravillas del
mundo antiguo. Fue destruido por el emperador cristiano Teodosio. La estatua se hallaba
dentro de un templo decorado en rojo, azul y oro junto al cual había un olivo sagrado con el
que se hacían las coronas de los ganadores. Había también un altar en el que se hacían los
sacrificios. El sacrificio se hacía en la mañana del tercer día de los cinco que duraban los
juegos, tras una procesión de jueces, atletas y embajadores.
Reconstrucción del Zeus Olímpico
En cuanto a las construcciones deportivas, contaban con baños y piscina, un estadio con
gradas y una tribuna para los jueces. También un hipódromo y una palestra para el
entrenamiento de los atletas y la realización de las pruebas de salto.
Palestra en Pompeya
Las pruebas
En las pruebas de lo que se trataba era de superar al rival, no de batir ningún récord. Perder
no suponía un deshonor, de hecho, se otorgaban premios también a quienes quedaban en
segunda o tercera posición.
Las pruebas celebradas eran:
● Carreras. La primera prueba de la que constaron los juegos fueron las carreras, para
las que había tres modalidades, en función de la distancia recorrida. Había una
carrera especial que era el hoplitodromos, que consistía en correr con todo el equipo
de un soldado (grebas, casco y escudo). En otras ciudades también se hacía una
especie de carrera de relevos.
● Artes marciales. En la lucha competidores se untaban con aceite y se empolvaban
para no resultar resbaladizos. Solían tener sobrepeso, por lo que eran muy
criticados. El objetivo era que el oponente tocara el suelo con la espalda, un hombro
o una cadera. El ganador debía conseguirlo tres veces. La prueba de boxeo era la
más dura. Había que golpear la cara y la cabeza con las manos y el antebrazo
cubiertos con correas. Como era una lucha en la que los contendientes podían
acabar muertos o desfigurados, no estaba recomendada para los jóvenes. Los
combates, que podían llegar a durar varias horas, terminaban cuando uno de los
luchadores perdía el conocimiento o dejaba que le pegaran sin defenderse. Por
último, estaba el pankration, un tipo de lucha en la cual se continuaba incluso
cuando uno de los contrincantes estaba en el suelo. Sólo estaba prohibido morder,
dar patadas y utilizar los pulgares.
Boxeador y escena de lucha
● Pentathlón. En esta prueba un mismo atleta tenía que superar cinco pruebas en una
tarde: lanzamiento de disco, salto, lanzamiento de jabalina, carrera y lucha. Se
utilizaba un acompañamiento musical que condicionaba los movimientos, puesto que
les marcaba el ritmo y así aumentaba la dificultad.
Discóbolo de Mirón
● Competiciones ecuestres. Había dos modalidades, las carreras de bigas y
cuadrigas. Eran pruebas muy peligrosas porque era fácil que los carros volcaran. Se
consideraba vencedor no al auriga, sino al propietario del carro. Los aurigas debían
tener poco peso y cierta talla, de manera que normalmente solían ser menores de
veinte años.
Auriga conduciendo un carro
El papel de los poetas
La música y la poesía tenían una importancia fundamental en las competiciones. Las
familias de los vencedores en las competiciones solían encargar a los poetas que
escribieran epinicios, cantos en los que se alababa la proeza del vencedor y su familia.
Estos poemas tenían un altísimo valor literario. El poeta más famoso fue Píndaro (s V a.C.).
También hubo mujeres que se dedicaron a componer estos poemas, como la famosa
Corina.