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Isaias 2

El documento presenta un mensaje divino en el que se llama a las naciones a comparecer ante el juicio de Dios, quien asegura su apoyo y protección a Israel, su siervo elegido. Se enfatiza la grandeza de Dios como creador y salvador, quien promete transformar desiertos en fuentes de agua y restaurar a su pueblo. Además, se critica la idolatría y se reafirma que solo Dios es digno de adoración y que no hay otro salvador fuera de Él.

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Isaias 2

El documento presenta un mensaje divino en el que se llama a las naciones a comparecer ante el juicio de Dios, quien asegura su apoyo y protección a Israel, su siervo elegido. Se enfatiza la grandeza de Dios como creador y salvador, quien promete transformar desiertos en fuentes de agua y restaurar a su pueblo. Además, se critica la idolatría y se reafirma que solo Dios es digno de adoración y que no hay otro salvador fuera de Él.

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Callad ante mí, islas; | cobren fuerza las naciones, | que se acerquen a hablar, |

comparezcamos juntos a juicio. 2¿Quién lo ha suscitado desde Oriente? | ¿Quién


convoca la victoria a su paso, | le entrega los pueblos, le somete los reyes? | Su
espada los reduce a polvo, | su arco los dispersa como paja, 3los persigue y avanza
seguro, | sus pasos no tocan el camino. 4¿Quién ha actuado, quién lo ha hecho? |
Aquel que convoca | las generaciones desde el comienzo, | yo, Señor desde el
principio, | y siempre el mismo, hasta con los últimos. 5Las islas lo han visto y temen, |
se estremecen los confines de la tierra, | se acercan y se presentan las islas y
naciones. 6Se ayudan uno a otro; | uno dice a su compañero: «¡Ánimo!». 7Anima el
artesano al orfebre, | el que forja con el martillo, al que golpea el yunque, | diciendo:
«¡Buena soldadura!»; | y lo sujetan con clavos para que no se mueva. 8Y tú, Israel,
siervo mío; | Jacob, mi escogido; | estirpe de Abrahán, mi amigo, 9a quien escogí de los
extremos de la tierra, | a quien llamé desde sus confines, diciendo: | «Tú eres mi siervo,
| te he elegido y no te he rechazado», 10no temas, porque yo estoy contigo; | no te
angusties, porque yo soy tu Dios. | Te fortalezco, te auxilio, | te sostengo con mi diestra
victoriosa. 11Se avergonzarán humillados | los que se enfurecían contra ti; | serán
aniquilados y perecerán | los que pleiteaban contra ti. 12Buscarás a tus adversarios, | y
no podrás encontrarlos: | serán aniquilados, como nada, | los que te
combaten. 13Porque yo, el Señor, tu Dios, | te tomo por tu diestra y te digo: | «No temas,
yo mismo te auxilio». 14No temas, gusanillo de Jacob, | oruga de Israel, | yo mismo te
auxilio | —oráculo del Señor—, | tu libertador es el Santo de Israel. 15Mira, te convierto
en trillo nuevo, | aguzado, de doble filo: | trillarás los montes hasta molerlos; | reducirás
a paja las colinas; 16los aventarás y el viento se los llevará, | el vendaval los dispersará.
| Pero tú te alegrarás en el Señor, | te gloriarás en el Santo de Israel. 17Los pobres y los
indigentes | buscan agua, y no la encuentran; | su lengua está reseca por la sed. | Yo, el
Señor, les responderé; | yo, el Dios de Israel, no los abandonaré. 18Haré brotar ríos en
cumbres desoladas, | en medio de los valles, manantiales; | transformaré el desierto en
marisma | y el yermo en fuentes de agua. 19Pondré en el desierto cedros, | acacias,
mirtos y olivares; | plantaré en la estepa cipreses, | junto con olmos y alerces, 20para
que vean y sepan, | reflexionen y aprendan de una vez, | que la mano del Señor lo ha
hecho, | que el Santo de Israel lo ha creado. 21Presentad vuestro pleito, | dice el Señor;
| aducid vuestras pruebas, | dice el rey de Jacob. 22Que se acerquen | y nos anuncien lo
que va a suceder. | Decidnos cuáles fueron las cosas primeras | y prestaremos
atención. | O bien, anunciadnos lo que va a suceder | y sabremos el
desenlace. 23Manifestad lo que vendrá después, | y sabremos que sois dioses. | Haced
al menos algo, bueno o malo, | para que nos sorprendamos y lo veamos juntos. 24En
fin, vosotros sois nada, | y nada son vuestras obras. | Elegiros es abominable. 25Yo lo
he suscitado desde el norte, y él viene, | desde Oriente, y él me invoca por mi nombre, |
pisotea a los gobernantes como barro, | como apisona la arcilla el alfarero. 26¿Quién lo
anunció desde el comienzo | para que lo supiéramos, | y de antemano, | para que
dijéramos: «Es así»? | Pero no: ninguno anuncia, | ninguno proclama | y ninguno
escucha vuestras palabras. 27Yo fui el primero en anunciarlo en Sión: | «Mirad, helo
aquí», | y envié un heraldo a Jerusalén. 28Miré en torno, pero no había nadie, | nadie a
quien pedir consejo | y que pudiera responder. 29Todos ellos no son nada, | vacías son
sus obras, | viento y caos sus estatuas.

421Mirad a mi siervo, | a quien sostengo; | mi elegido, | en quien me complazco. | He


puesto mi espíritu sobre él, | manifestará la justicia a las naciones. 2No gritará, no
clamará, | no voceará por las calles. 3La caña cascada no la quebrará, | la mecha
vacilante no la apagará. | Manifestará la justicia con verdad. 4No vacilará ni se
quebrará, | hasta implantar la justicia en el país. | En su ley esperan las islas. 5Esto dice
el Señor, Dios, | que crea y despliega los cielos, | consolidó la tierra con su vegetación,
| da el respiro al pueblo que la habita | y el aliento a quienes caminan por ella: 6«Yo, el
Señor, | te he llamado en mi justicia, | te cogí de la mano, te formé | e hice de ti alianza
de un pueblo | y luz de las naciones, 7para que abras los ojos de los ciegos, | saques a
los cautivos de la cárcel, | de la prisión a los que habitan en tinieblas. 8Yo soy el Señor,
este es mi nombre; | no cedo mi gloria a ningún otro, | ni mi honor a los ídolos. 9Lo
antiguo ya ha sucedido, | y algo nuevo yo anuncio, | antes de que brote os lo hago
oír». 10Cantad al Señor un cántico nuevo, | llegue su alabanza hasta el confín de la
tierra; | muja el mar y lo que contiene, | las costas y sus habitantes; 11alégrese el
desierto con sus tiendas, | los cercados que habita Cadar; | exulten los habitantes de
Petra, | clamen desde la cumbre de las montañas; 12den gloria al Señor, | anuncien su
alabanza en las costas. 13El Señor sale como un héroe, | excita su ardor como un
guerrero, | lanza el alarido, | mostrándose valiente frente al enemigo. 14«Desde antiguo
guardé silencio, | me callaba, aguantaba; | como parturienta, grito, | jadeo y
resuello. 15Agostaré montes y collados, | secaré toda su hierba, | convertiré los ríos en
yermo, | desecaré los estanques; 16conduciré a los ciegos | por el camino que no
conocen, | los guiaré por senderos que ignoran; | ante ellos convertiré la tiniebla en luz,
| lo escabroso en llano. | Esto es lo que haré | y no los abandonaré. 17Retrocederán
cubiertos de vergüenza | los que confían en un ídolo, | los que dicen a sus obras: |
“Vosotros sois nuestros dioses”». 18«¡Sordos, escuchad; ciegos, mirad y ved! 19¿Quién
está ciego, sino mi siervo, | quién es sordo como el mensajero que envío?». | ¿Quién
es tan ciego como aquel que ha sido castigado, | tan ciego como el siervo del
Señor? 20Has visto mucho y no has observado nada, | has abierto los oídos, pero no
has escuchado. 21El Señor se ha complacido en aquel que era humillado: | ha hecho
grande su salvación, magnífico su designio. 22Él era un pueblo saqueado y despojado, |
atrapado en cuevas, encerrado en mazmorras. | Condenados al saqueo, nadie los
liberaba, | al despojo, y nadie protestaba. 23¿Quién de vosotros prestará oído a todo
esto, | y escuchará con atención en el futuro? 24¿Quién ha entregado al despojo | y al
saqueo a Israel? | ¿Acaso no los entregó el mismo Señor | contra quien hemos pecado,
| cuando no quisimos caminar en sus caminos | y no obedecimos sus preceptos? 25Por
eso derramó sobre él | el ardor de su ira y el furor de la guerra, | que lo envolvía con
sus llamas, pero él no comprendía; | lo consumía, aunque él no comprendía.

431Y ahora esto dice el Señor, que te creó, Jacob, | que te ha formado, Israel: | «No
temas, que te he redimido, | te he llamado por tu nombre, tú eres mío. 2Cuando cruces
las aguas, yo estaré contigo, | la corriente no te anegará; | cuando pases por el fuego,
no te quemarás, | la llama no te abrasará. 3Porque yo, el Señor, soy tu Dios; | el Santo
de Israel es tu salvador. | Entregué Egipto como rescate, | Etiopía y Saba a cambio de
ti, 4porque eres precioso ante mí, | de gran precio, y yo te amo. | Por eso entrego
regiones a cambio de ti, | pueblos a cambio de tu vida. 5No temas, porque yo estoy
contigo. | Desde Oriente traeré a tu estirpe, | te reuniré desde Occidente. 6Diré al Norte:
devuélvelo, | y al Sur: no lo retengas. | Haz venir a mis hijos desde lejos, | y a mis hijas
del extremo de la tierra, 7a todos los que llevan mi nombre, | a los que creé para mi
gloria, | a los que he hecho y he formado. 8Saca afuera a un pueblo que tiene ojos, |
pero está ciego, | que tiene oídos, pero está sordo. 9Que todas las naciones se
congreguen | y todos los pueblos se reúnan. | ¿Quién de entre ellos podría anunciar
esto, | o proclamar los hechos antiguos? | Que presenten sus testigos para justificarse,
| que los oigan y digan: es verdad. 10Vosotros sois mis testigos | —oráculo del Señor—,
| y también mi siervo, | al que yo escogí, | para que sepáis y creáis y comprendáis | que
yo soy Dios. | Antes de mí no había sido formado ningún dios, | ni lo habrá
después. 11Yo, yo soy el Señor, | fuera de mí no hay salvador. 12Yo lo anuncié y os
salvé; | lo anuncié y no hubo entre vosotros dios extranjero. | Vosotros sois mis testigos
—oráculo del Señor—: | yo soy Dios. 13Lo soy desde siempre, | y nadie se puede liberar
de mi mano. | Lo que yo hago ¿quién podría deshacerlo? 14Esto dice el Señor, vuestro
libertador, | el Santo de Israel: | por vosotros he enviado una expedición a Babilonia, |
he traído a todos los fugitivos | y a los caldeos que se glorían en sus naves. 15Yo soy el
Señor, vuestro Santo, | el creador de Israel, vuestro rey. 16Esto dice el Señor, | que
abrió camino en el mar | y una senda en las aguas impetuosas; 17que sacó a batalla
carros y caballos, | la tropa y los héroes: | caían para no levantarse, | se apagaron
como mecha que se extingue. 18«No recordéis lo de antaño, | no penséis en lo antiguo;
| mirad que realizo algo nuevo; | ya está brotando, ¿no lo notáis? 19Abriré un camino en
el desierto, | corrientes en el yermo. 20Me glorificarán las bestias salvajes, | chacales y
avestruces, | porque pondré agua en el desierto, | corrientes en la estepa, | para dar de
beber a mi pueblo elegido, 21a este pueblo que me he formado | para que proclame mi
alabanza. 22Pero tú no me invocabas, Jacob, | porque te cansaste de mí, Israel. 23No
me ofreciste tus ovejas en holocausto | ni me honraste con tus sacrificios. | Yo no te
agobié exigiéndote ofrendas | ni te cansé pidiéndote incienso. 24Pero tú no me
compraste caña aromática, | ni me has satisfecho con la grasa de tus sacrificios. | Al
contrario, me has agobiado con tus pecados, | me has cansado con tus culpas. 25Yo,
soy yo quien por mi cuenta | cancelo tus crímenes y olvido tus pecados. 26Hazme
recordar y discutiremos, | cuenta tu versión para justificarte. 27Pecó tu primer padre, |
tus jefes se rebelaron contra mí. 28Por eso traté como impíos | a los jerarcas del
santuario, | entregué a Jacob al exterminio | y a Israel a los ultrajes».

441«Ahora escucha, Jacob, siervo mío, | Israel, mi elegido. 2Esto dice el Señor que te
hizo, | que te formó en el vientre y te auxilia: | No temas, siervo mío, Jacob, | a quien
corrijo, mi elegido; 3derramaré agua sobre el suelo sediento, | arroyos en el páramo; |
derramaré mi espíritu sobre tu estirpe | y mi bendición sobre tus vástagos. 4Brotarán
como en un prado, | como sauces a la orilla de los ríos. 5Uno dirá: “Soy del Señor”; |
otro se pondrá por nombre “Jacob”; | uno escribirá sobre su mano: “Del Señor”, | lo
llamarán con respeto “Israel”». 6Esto dice el Señor, rey de Israel, | su libertador, el
Señor todopoderoso: | «Yo soy el primero y yo soy el último, | fuera de mí no hay
dios. 7¿Quién es como yo? | Que lo proclame, lo declare y lo demuestre. | ¿Quién
anunció desde antiguo lo que acontecería? | Que anuncien lo que aún debe venir. 8No
tembléis, no tengáis miedo. | ¿No lo había anunciado yo? | ¿No lo había proclamado
desde antiguo? | Vosotros sois mis testigos: | ¿Hay un dios fuera de mí? | ¡No hay otra
Roca! No la conozco». 9Cuantos modelan ídolos no son nada, | sus imágenes
predilectas no sirven a nadie. | Sus testigos no ven ni comprenden, | por eso quedarán
en ridículo. 10¿Quién modela un dios o funde una imagen | si no va a ganar
nada? 11Todos sus secuaces quedarán en ridículo, | porque sus artífices no son sino
hombres. | Que se reúnan todos para comparecer: | temblarán y quedarán
avergonzados. 12El herrero cincela el hierro | y lo trabaja en las brasas, | lo forja a
golpes de martillo, | lo modela con su brazo vigoroso, | aunque esté hambriento y sin
fuerzas, | no pueda beber agua y desfallezca. 13El tallista lo mide con la cuerda, | lo
diseña con un marcador, | lo trabaja con la hachuela, | lo delinea con el compás: | le da
figura de hombre, belleza humana, | para que habite en una casa. 14Para ello corta
cedros, | o escoge un ciprés o una encina | que se ha vuelto fuerte entre los árboles del
bosque; | o planta un cedro que la lluvia hace crecer. 15La gente lo quema y con ello se
calienta, | o hace fuego para cocer el pan, | o se fabrica un dios y lo adora, | lo convierte
en una imagen y se postra ante ella. 16Una mitad la quema para brasas, | sobre las
brasas asa la carne, | se la come y se sacia, | se calienta y dice: | «¡Ah, qué bien!
Siento el calor, veo el rescoldo». 17Con lo que queda se hace un dios, una imagen, | se
postra ante él, lo adora y reza: | «Sálvame, porque tú eres mi dios». 18No entienden ni
disciernen, | porque sus ojos están pegados, | incapaces de ver, | sus mentes,
incapaces de comprender. 19No reconsidera ni tiene inteligencia ni buen sentido | como
para decir: «Una mitad la he quemado para brasas, | he cocido el pan sobre las
ascuas, | he asado la carne y la he comido. | ¿Y voy a convertir el resto en una
abominación, | me postraré ante un trozo de leño?». 20El corazón engañado extravía | a
quien se satisface con cenizas. | No se salvará, no llegará a decir: | «¿No es un engaño
lo que tengo en mano?». 21Acuérdate de todo esto, Jacob, | porque tú eres mi siervo,
Israel. | Te he formado como siervo mío; | Israel, no me defraudes. 22He disipado como
una nube tus rebeliones, | como niebla tus pecados. | Vuelve a mí, yo te he
rescatado. 23Exultad, cielos, porque el Señor ha actuado, | aclamad, profundidades de
la tierra, | romped en gritos de júbilo, montañas, | el bosque con todos sus árboles, |
porque el Señor ha rescatado a Jacob, | ha manifestado su gloria en Israel. 24Esto dice
el Señor, tu libertador, | que te ha formado desde el seno materno: | «Yo soy el Señor,
que hace todas las cosas. | Despliego los cielos por mí mismo, | pongo los
fundamentos de la tierra, | ¿y quién me ayuda? 25Yo hago fracasar los presagios de los
adivinos | y pongo en ridículo a los agoreros; | hago volver a los sabios sobre sus pasos
| y convierto su ciencia en necedad. 26Confirmo la palabra de mi siervo | y realizo el
plan de mis mensajeros. | Digo de Jerusalén: “Será habitada”, | de las ciudades de
Judá: “Serán reconstruidas”. | Yo mismo levantaré sus ruinas. 27Digo al océano:
“Vuélvete árido”, | yo secaré tus corrientes. 28Digo a Ciro: “Tú eres mi pastor”, | y él
cumplirá todo mi designio. | Digo de Jerusalén: “Será reconstruida”, | y del templo:
“Pondrán sus fundamentos”».

451Esto dice el Señor a su Ungido, a Ciro: | «Yo lo he tomado de la mano, | para


doblegar ante él las naciones | y desarmar a los reyes, | para abrir ante él las puertas, |
para que los portales no se cierren. 2Yo iré delante de ti, allanando señoríos; | destruiré
las puertas de bronce, | arrancaré los cerrojos de hierro; 3te daré los tesoros ocultos, |
las riquezas escondidas, | para que sepas que yo soy el Señor, | el Dios de Israel, que
te llamo por tu nombre. 4Por mi siervo Jacob, | por mi escogido Israel, | te llamé por tu
nombre, | te di un título de honor, | aunque no me conocías. 5Yo soy el Señor y no hay
otro; | fuera de mí no hay dios. | Te pongo el cinturón, | aunque no me conoces, 6para
que sepan de Oriente a Occidente | que no hay otro fuera de mí. | Yo soy el Señor y no
hay otro, 7el que forma la luz y crea las tinieblas; | yo construyo la paz y creo la
desgracia. | Yo, el Señor, realizo todo esto. 8Cielos, destilad desde lo alto la justicia, |
las nubes la derramen, | se abra la tierra y brote la salvación, | y con ella germine la
justicia. | Yo, el Señor, lo he creado. 9¡Ay del que pleitea con su artífice, | siendo una
vasija entre otras tantas! | ¿Acaso le dice la arcilla al alfarero: | “Qué estás haciendo. |
Tu obra no vale nada”? 10¡Ay del que le dice al padre: “¿Qué has engendrado?”, | o a la
mujer: “¿Qué has dado a luz?”! 11Esto dice el Señor, el Santo de Israel, su artífice: |
“¿Me pediréis cuenta de lo que le ocurre a mis hijos? | ¿Me daréis órdenes sobre la
obra de mis manos? 12Yo hice la tierra y creé sobre ella al hombre, | mis propias manos
desplegaron el cielo, | y doy órdenes a todo su ejército. 13Yo lo he suscitado en justicia |
y allano todos sus caminos: | él reconstruirá mi ciudad | y hará volver a mis cautivos |
sin precio ni rescate” | —dice el Señor todopoderoso—». 14Esto dice el Señor: | «Los
trabajadores de Egipto, | los mercaderes de Etiopía, | los esbeltos sabeos, | pasarán a
tu poder y te pertenecerán; | marcharán detrás de ti, | caminarán encadenados, | se
postrarán y te suplicarán: | “Es verdad, Dios está entre vosotros | y no hay otro, no hay
más dioses. 15Es verdad: tú eres un Dios escondido, | el Dios de Israel, el
Salvador”». 16Se avergüenzan y se sonrojan todos por igual, | se van avergonzados los
fabricantes de ídolos; 17mientras el Señor salva a Israel | con una salvación perpetua, |
para que no se avergüencen ni se sonrojen nunca jamás. 18Así dice el Señor, creador
del cielo | —él es Dios—, | él modeló la tierra, | la fabricó y la afianzó, | no la creó vacía,
| sino que la formó habitable: | «Yo soy el Señor, y no hay otro». 19No te hablé a
escondidas, | en un país tenebroso, | no dije a la estirpe de Jacob: | «Buscadme en el
vacío». | Yo soy el Señor que pronuncia sentencia | y declara lo que es
justo. 20Reuníos, venid, acercaos juntos, | supervivientes de las naciones. | No
discurren los que llevan su ídolo de madera | y rezan a un dios que no puede
salvar. 21Declarad, aducid pruebas, | que deliberen juntos: | ¿Quién anunció esto desde
antiguo, | quién lo predijo desde entonces? | ¿No fui yo, el Señor? | —No hay otro Dios
fuera de mí—. | Yo soy un Dios justo y salvador, | y no hay ninguno más. 22Volveos
hacia mí para salvaros, | confines de la tierra, | pues yo soy Dios, y no hay otro. 23Yo
juro por mi nombre, | de mi boca sale una sentencia, | una palabra irrevocable: | «Ante
mí se doblará toda rodilla, | por mí jurará toda lengua»; dirán: 24«Solo el Señor | tiene la
justicia y el poder». | A él vendrán avergonzados | los que se enardecían contra
él; 25Con el Señor triunfará y se gloriará | la estirpe de Israel.

461Se desploma Bel, se encorva Nebo, | sus imágenes van cargadas sobre bestias. |
Los objetos que transportáis | son una carga abrumadora | para los animales
agotados: 2se encorvan y desploman, | no pueden liberarse de su carga, | ellos mismos
marchan al destierro. 3Escuchadme, casa de Jacob, | resto de la casa de Israel, | con
quienes cargué desde el seno materno, | a quienes llevé desde las entrañas. 4Hasta
vuestra vejez yo seré el mismo, | hasta que tengáis canas os sostendré; | así he
actuado, así seguiré actuando, | yo os sostendré y os libraré. 5¿A quién me podéis
comparar o igualar? | ¿A quién parangonarme, de modo que seamos semejantes? 6Hay
quienes dilapidan el oro de su bolsa | y pesan plata en la balanza; | pagan a un orfebre
para que les haga un dios, | se postran y lo adoran. 7Se lo cargan a hombros, lo
transportan; | donde lo ponen, allí se queda; | no se mueve de su sitio. | Por mucho que
le griten, no responde, | ni los salva del peligro. 8Recordadlo y meditadlo, | reflexionad,
rebeldes, 9recordad el pasado. | Desde siempre yo soy Dios; | no hay otro dios, | ni hay
nadie como yo. 10Desde el comienzo yo anuncio el futuro; | de antemano, lo que aún no
ha sucedido. | Digo: «Mi designio se cumplirá, | realizo lo que quiero». 11Del Oriente
llamo a un ave de rapiña, | de tierra lejana, al hombre que realice mi designio. | Lo he
dicho, haré que ocurra, | lo he dispuesto y lo realizaré. 12Escuchadme, corazones
obstinados, | que estáis lejos de la liberación. 13Yo aproximo mi justicia, no está lejos, |
mi salvación no se pospone, | concedo a Sión la salvación y mi honor a Israel.

471Cae abatida sobre el polvo, virgen hija de Babilonia; | siéntate en tierra, sin trono,
hija de los caldeos: | ya no te volverán a llamar tierna y delicada. 2Toma el molino y
muele la harina, | quítate el velo, recoge tu vestido, | descubre las piernas para
atravesar los ríos. 3Que se descubra tu desnudez, | que vean tus vergüenzas. | Tomaré
venganza y nadie intercederá. 4Nuestro libertador, | cuyo nombre es el Señor
todopoderoso, | es el Santo de Israel. 5Siéntate y calla, entre las tinieblas, | hija de los
caldeos: | ya no te volverán a llamar señora de reinos. 6Me había enfurecido contra mi
pueblo, | había profanado mi heredad | y la entregué en tus manos: | no tuviste
compasión de ellos. 7Abrumaste con tu yugo a los ancianos, | diciéndote: «Seré señora
por siempre jamás», | sin considerar todo esto, | sin imaginar su desenlace. 8Pues
ahora escúchalo, lasciva, | que reinabas confiada, y te decías: | «Yo y nadie más. | No
me quedaré viuda, no me quitarán a mis hijos». 9Las dos cosas te sucederán | de
repente, el mismo día: | la privación de tus hijos y la viudez | te llegarán juntas | a pesar
de tus muchas brujerías | y del poder de tus conjuros. 10Te sentías segura en tu
maldad, | te decías: «Nadie me ve»; | tu sabiduría y tu ciencia te han trastornado, |
mientras pensabas: «Yo y nadie más». 11Pues vendrá sobre ti una desgracia | que no
sabrás conjurar; | caerá sobre ti un desastre | que no podrás aplacar. | Vendrá sobre ti
de repente | una catástrofe que no sospechabas. 12Insiste en tus conjuros, | en tus
muchas brujerías, | por las cuales te esforzaste desde joven; | quizá podrás
aprovecharlas, | quizá te espantarás. 13Te agotaste con tantos consejeros: | que se
presenten y te salven | los que conjuran el cielo | y contemplan las estrellas, | los que
presagian cada mes | lo que te va a suceder. 14Mira, son como paja | que consume el
fuego, | no pueden librarse del poder de las llamas: | no son brasas para calentarse, | ni
lumbre para sentarse enfrente. 15En eso acabó la gente con que tratabas, | por quienes
te afanaste desde joven: | cada uno errante por su lado, | y no hay quien te salve.

481Escuchad esto, casa de Jacob, | que lleváis el nombre de Israel, | que nacisteis de
las fuentes de Judá, | que juráis por el nombre del Señor | e invocáis al Dios de Israel, |
pero sin verdad ni rectitud 2—toman el nombre de la ciudad santa | y pretenden
apoyarse en el Dios de Israel, | cuyo nombre es «Señor todopoderoso»—. 3Desde
antiguo anuncié los hechos primeros: | salieron de mi boca, los proclamé, | en un
instante actué y se cumplieron. 4Porque sé que eres obstinado, | que tu cerviz es un
tendón de hierro | y tu frente de bronce, 5por eso te lo anuncié desde antiguo, | lo
proclamé antes de que ocurriera, | para que no dijeras: | «Mi ídolo los ha hecho, | mi
imagen tallada y mi estatua fundida | lo han ordenado». 6Has escuchado todo esto, |
¿no lo anunciarás? Te hago oír desde ahora cosas nuevas, | secretos que no
conocías. 7Solo ahora son creadas, | no desde antiguo, ni antes de hoy; | no las habías
oído y no puedes decir: | «Ya lo sabía». 8Ni lo habías oído ni lo sabías. | Desde antiguo
te habías hecho el sordo. | Yo sé lo traidor que eres | y que te llaman «rebelde de
nacimiento». 9Por mi nombre contengo mi cólera, | por mi honor la reprimo para no
aniquilarte. 10Te he purificado, pero no como la plata; | te puse a prueba en el crisol de
la desgracia. 11Por mí, por mí lo hago: | ¿por qué habría de ser profanado mi nombre? |
Y mi gloria no la cedo a nadie. 12Escúchame, Jacob; Israel, a quien llamé: | yo soy, yo
soy el primero y yo soy el último. 13Mi mano cimentó la tierra, | mi diestra desplegó el
cielo; | cuando yo los llamo se presentan juntos. 14Reuníos todos y escuchad: | ¿quién
de ellos ha anunciado estas cosas? | El Señor lo ama: él cumplirá su designio | sobre
Babilonia y la estirpe de los caldeos. 15Yo mismo le he hablado y yo lo he llamado, | lo
he traído y su empresa tendrá éxito. 16Acercaos a mí y escuchad esto: | «Desde el
comienzo no he hablado en el secreto | y desde que todo esto sucede, allí estoy yo». |
Y ahora el Señor Dios me envía con su fuerza. 17Esto dice el Señor, tu libertador, | el
Santo de Israel: | «Yo, el Señor, tu Dios, | te instruyo por tu bien, | te marco el camino a
seguir. 18Si hubieras atendido a mis mandatos, | tu bienestar sería como un río, | tu
justicia como las olas del mar, 19tu descendencia como la arena, | como sus granos, el
fruto de tus entrañas; | tu nombre no habría sido aniquilado, | ni eliminado de mi
presencia». 20¡Salid de Babilonia, huid de los caldeos! | Anunciadlo con gritos de júbilo,
| publicadlo y proclamadlo hasta el confín de la tierra. | Decid: el Señor ha rescatado a
su siervo Jacob. 21Los llevó por la estepa | y no pasaron sed: | hizo brotar agua de la
roca, | hendió la roca y brotó agua. 22«No hay paz para los malvados» | —dice el
Señor—.

491Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: | El Señor me llamó desde el vientre


materno, | de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre. 2Hizo de mi boca una
espada afilada, | me escondió en la sombra de su mano; | me hizo flecha bruñida, me
guardó en su aljaba 3y me dijo: «Tú eres mi siervo, Israel, | por medio de ti me
glorificaré». 4Y yo pensaba: «En vano me he cansado, | en viento y en nada he gastado
mis fuerzas». | En realidad el Señor defendía mi causa, | mi recompensa la custodiaba
Dios. 5Y ahora dice el Señor, | el que me formó desde el vientre como siervo suyo, |
para que le devolviese a Jacob, | para que le reuniera a Israel; | he sido glorificado a los
ojos de Dios. | Y mi Dios era mi fuerza: 6«Es poco que seas mi siervo | para restablecer
las tribus de Jacob | y traer de vuelta a los supervivientes de Israel. | Te hago luz de las
naciones, | para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra». 7Así dice el
Señor, redentor y Santo de Israel, | al despreciado, al aborrecido de las naciones, | al
esclavo de los tiranos: | «Te verán los reyes, y se alzarán; | los príncipes, y se
postrarán; | porque el Señor es fiel, | porque el Santo de Israel te ha elegido». 8Así dice
el Señor: | «En tiempo de gracia te he respondido, | en día propicio te he auxiliado; | te
he defendido y constituido alianza del pueblo, | para restaurar el país, | para repartir
heredades desoladas, 9para decir a los cautivos: “Salid”, | a los que están en tinieblas:
“Venid a la luz”. | Aun por los caminos pastarán, | tendrán praderas en todas las
dunas; 10no pasarán hambre ni sed, | no les hará daño el bochorno ni el sol; | porque
los conduce el compasivo | y los guía a manantiales de agua. 11Convertiré mis montes
en caminos, | y mis senderos se nivelarán. 12Miradlos venir de lejos; | miradlos, del
Norte y del Poniente, | y los otros de la tierra de Sin. 13Exulta, cielo; alégrate, tierra; |
romped a cantar, montañas, | porque el Señor consuela a su pueblo | y se compadece
de los desamparados». 14Sión decía: «Me ha abandonado el Señor, | mi dueño me ha
olvidado». 15¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta, | no tener compasión
del hijo de sus entrañas? | Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré. 16Mira, te
llevo tatuada en mis palmas, | tus muros están siempre ante mí. 17Se apresuran los que
te reconstruyen; | tus destructores, los que te arrasaban, se alejan de ti. 18Alza tus ojos
en torno y mira: | todos se reúnen, vienen hacia ti. | Por mi vida —oráculo del Señor—, |
a todos los llevarás como vestido precioso, | te los ceñirás como una novia. 19Porque
tus ruinas, tus lugares desolados, tu país destruido | resultarán estrechos para tus
habitantes, | mientras se alejarán los que te devoraban. 20Los hijos que dabas por
perdidos te dirán otra vez: | «Este lugar es estrecho para mí, | hazme sitio para
establecerme». 21Y tú pensarás para tus adentros: | «¿Quién me engendró a estos? | Si
yo no tengo hijos y soy estéril; | si he estado desterrada y repudiada, | ¿quién me los ha
criado? | Me habían dejado sola, | ¿de dónde salen estos?». 22Esto dice el Señor: |
«Mira, alzo mi mano hacia las naciones, | levanto mi estandarte hacia los pueblos: |
traerán a tus hijos en brazos, | tus hijas serán llevadas a hombros. 23Sus reyes serán
tus ayos; | sus princesas, tus nodrizas; | se postrarán ante ti, rostro en tierra, | lamerán
el polvo de tus pies | y sabrás que yo soy el Señor, | que no defraudo a quien confía en
mí. 24¿Se le puede quitar la presa a un soldado, | se le escapa su prisionero al
vencedor? 25Pues esto dice el Señor: | Aunque quiten el prisionero a un soldado | y se
escape la presa al vencedor, | yo mismo defenderé tu causa, | yo mismo salvaré a tus
hijos. 26Tus opresores comerán su propia carne, | se embriagarán de su sangre como
de vino; | y todos sabrán que yo soy el Señor, tu salvador, | y que tu libertador es el
Fuerte de Jacob».
501Esto dice el Señor: | «¿Dónde está el acta de repudio | con que despedí a vuestra
madre? | ¿O a cuál de mis acreedores os he vendido? | Mirad, por vuestras culpas
fuisteis vendidos, | por vuestros crímenes fue repudiada vuestra madre. 2¿Por qué,
cuando yo vine, no había nadie, | y nadie respondió cuando llamé? | ¿Tan corto es mi
brazo que no puede liberaros? | ¿No tengo yo poder para salvaros? | Pues con una
amenaza seco el mar | y convierto los ríos en desierto. | Los peces apestan por falta de
agua y mueren de sed. 3Yo visto de luto el cielo, lo cubro de sayal». 4El Señor Dios me
ha dado una lengua de discípulo; | para saber decir al abatido una palabra de aliento. |
Cada mañana me espabila el oído, | para que escuche como los discípulos. 5El Señor
Dios me abrió el oído; | yo no resistí ni me eché atrás. 6Ofrecí la espalda a los que me
golpeaban, | las mejillas a los que mesaban mi barba; | no escondí el rostro ante
ultrajes y salivazos. 7El Señor Dios me ayuda, | por eso no sentía los ultrajes; | por eso
endurecí el rostro como pedernal, | sabiendo que no quedaría defraudado. 8Mi defensor
está cerca, | ¿quién pleiteará contra mí? | Comparezcamos juntos, | ¿quién me
acusará? | Que se acerque. 9Mirad, el Señor Dios me ayuda, | ¿quién me condenará? |
Mirad, todos se consumen como un vestido, | los roe la polilla. 10Quien de vosotros
teme al Señor | y escucha la voz de su siervo, | aunque camine en tinieblas, sin
ninguna claridad, | que confíe en el nombre del Señor, | que se apoye en su
Dios. 11Todos vosotros que atizáis el fuego | y os ceñís con flechas incendiarias, | caed
en la hoguera de vuestro fuego, | entre las flechas que habéis encendido. | Esto
recibiréis de mi mano: | yacer en el tormento.
511Escuchadme, los que vais tras la justicia, | los que buscáis al Señor: | Mirad la roca
de donde os tallaron, | la cantera de donde os extrajeron. 2Mirad a Abrahán, vuestro
padre; | a Sara, que os dio a luz: | cuando os llamé, era uno, | pero lo bendije y lo
multipliqué. 3El Señor consuela a Sión, | consuela todas sus ruinas: | convertirá su
desierto en un edén, | su yermo en jardín del Señor; | allí habrá gozo y alegría, | acción
de gracias al son de instrumentos. 4Escuchadme, naciones; pueblos, prestadme oído, |
pues de mí saldrá la ley | y estableceré mi derecho | para luz de los pueblos. 5Mi triunfo
está cercano, | llega mi salvación, | mi brazo regirá a los pueblos: | las islas lejanas
esperan en mí, | ponen su esperanza en mi poder. 6Levantad vuestros ojos al cielo, |
mirad abajo, hacia la tierra: | el cielo se desvanece como el humo, | la tierra se
consume como un vestido, | sus habitantes mueren como langostas, | pero mi salvación
dura por siempre, | mi justicia no tendrá fin. 7Escuchadme, los que conocéis lo que es
recto, | el pueblo que conserva mi ley en su corazón: | no temáis la afrenta de los
hombres, | no desmayéis por sus ultrajes: 8pues la polilla los roerá como un vestido, |
como los gusanos roen la lana; | pero mi justicia dura por siempre, | mi salvación de
edad en edad. 9¡Despierta, despierta, | revístete de fuerza, brazo del Señor, | despierta
como antaño, | en las antiguas edades! | ¿No eres tú quien destrozó el monstruo | y
traspasó al dragón? 10¿No eres tú quien secó el mar, | las aguas del gran océano, | el
que hizo un camino en la profundidad del mar | para que pasaran los
redimidos? 11Volverán los rescatados del Señor, | entrarán en Sión con cánticos de
júbilo, | alegría perpetua a la cabeza, | siguiéndolos, gozo y alegría; | pena y aflicción se
alejarán. 12Yo, yo soy quien os consuela. | ¿Por qué temes a un mortal que perece, | a
un hombre que pasa como la hierba, 13te olvidas del Señor que te ha hecho, | que
despliega los cielos | y pone el fundamento de la tierra? | ¿Por qué tiemblas sin tregua
cada día | ante el furor del opresor dispuesto a destruirte? | ¿Qué se hizo del furor del
opresor? 14Se apresuran a liberar al cautivo: | no morirá en la fosa, no le faltará el
pan. 15Yo soy el Señor, tu Dios, | que agita el mar y braman sus olas. | Mi nombre es
Señor todopoderoso. 16Yo he puesto mis palabras en tu boca, | te cubrí con la sombra
de mi mano: | extiendo los cielos, pongo el fundamento de la tierra | y digo a Sión: tú
eres mi pueblo. 17¡Despierta, despierta, | ponte en pie, Jerusalén!, | que bebiste de la
mano del Señor | la copa de su ira, | apuraste hasta las heces el cáliz de vértigo. 18No
hay nadie que la sustente | entre los hijos que dio a luz, | nadie que la lleve de la mano |
entre los hijos que crió. 19Te han sucedido estos dos males, | ¿quién te compadece? |
Saqueo y ruina, hambre y espada, | ¿quién te consuela? 20Desfallecen y yacen tus
hijos | en los rincones de todas las calles, | como antílope en la red, | llenos de la ira del
Señor, | de la amenaza de tu Dios. 21Por eso, escucha, desdichada; | borracha, y no de
vino. 22Esto dice el Señor, tu Dios, | que defiende la causa de su pueblo: | «Yo quito de
tu mano la copa del vértigo, | no volverás a beber el cáliz de mi ira. 23Lo pondré en la
mano de tus verdugos, | de los que te decían: | “Dóblate, que pasemos por encima”; | y
tú presentaste la espalda como suelo, | como calzada para los transeúntes».
521¡Despierta, despierta, | vístete de tu fuerza, Sión; | vístete el traje de gala, Jerusalén,
| ciudad santa!, | porque no volverán a entrar en ti | incircuncisos ni impuros. 2Sacúdete
el polvo, | ponte en pie, Jerusalén cautiva; | desata las cuerdas de tu cuello, | Sión
cautiva. 3Porque esto dice el Señor: | «Por nada fuisteis vendidos, | sin precio seréis
rescatados». 4Porque esto dice el Señor, Dios: | «Al principio mi pueblo emigró a Egipto
| para habitar allí como extranjero. | Sin motivo lo oprimió Asiria. 5Pero ahora, ¿qué
hago yo aquí? | —oráculo del Señor—. | Se han llevado a mi pueblo por nada, | sus
opresores dan gritos de triunfo | —oráculo del Señor— | y ultrajan mi nombre sin
cesar. 6Por eso, mi pueblo reconocerá mi nombre. | Un día sabrá que era yo | quien
decía “Estoy aquí”». 7Qué hermosos son sobre los montes | los pies del mensajero que
proclama la paz, | que anuncia la buena noticia, | que pregona la justicia, | que dice a
Sión: «¡Tu Dios reina!». 8Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, | porque ven cara a
cara al Señor, | que vuelve a Sión. 9Romped a cantar a coro, | ruinas de Jerusalén, |
porque el Señor ha consolado a su pueblo, | ha rescatado a Jerusalén. 10Ha
descubierto el Señor su santo brazo | a los ojos de todas las naciones, | y verán los
confines de la tierra | la salvación de nuestro Dios. 11¡Partid, partid, salid de allí! | ¡No
toquéis nada impuro! | ¡Salid de ella, purificaos | los que lleváis los vasos del culto! 12No
saldréis deprisa, | ni vuestra marcha será una fuga, | porque delante de vosotros
marcha el Señor, | el Dios de Israel en la retaguardia. 13Mirad, mi siervo tendrá éxito, |
subirá y crecerá mucho. 14Como muchos se espantaron de él | porque desfigurado no
parecía hombre, | ni tenía aspecto humano, 15así asombrará a muchos pueblos, | ante
él los reyes cerrarán la boca, | al ver algo inenarrable | y comprender algo inaudito.

531¿Quién creyó nuestro anuncio?; | ¿a quién se reveló el brazo del Señor? 2Creció en
su presencia como brote, | como raíz en tierra árida, | sin figura, sin belleza. | Lo vimos
sin aspecto atrayente, 3despreciado y evitado de los hombres, | como un hombre de
dolores, | acostumbrado a sufrimientos, | ante el cual se ocultaban los rostros, |
despreciado y desestimado. 4Él soportó nuestros sufrimientos | y aguantó nuestros
dolores; | nosotros lo estimamos leproso, | herido de Dios y humillado; 5pero él fue
traspasado por nuestras rebeliones, | triturado por nuestros crímenes. | Nuestro castigo
saludable cayó sobre él, | sus cicatrices nos curaron. 6Todos errábamos como ovejas, |
cada uno siguiendo su camino; | y el Señor cargó sobre él | todos nuestros
crímenes. 7Maltratado, voluntariamente se humillaba | y no abría la boca: | como
cordero llevado al matadero, | como oveja ante el esquilador, | enmudecía y no abría la
boca. 8Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, | ¿quién se preocupará de su estirpe? |
Lo arrancaron de la tierra de los vivos, | por los pecados de mi pueblo lo hirieron. 9Le
dieron sepultura con los malvados | y una tumba con los malhechores, | aunque no
había cometido crímenes | ni hubo engaño en su boca. 10El Señor quiso triturarlo con el
sufrimiento, | y entregar su vida como expiación: | verá su descendencia, prolongará
sus años, | lo que el Señor quiere prosperará por su mano. 11Por los trabajos de su
alma verá la luz, | el justo se saciará de conocimiento. | Mi siervo justificará a muchos, |
porque cargó con los crímenes de ellos. 12Le daré una multitud como parte, | y tendrá
como despojo una muchedumbre. | Porque expuso su vida a la muerte | y fue contado
entre los pecadores, | él tomó el pecado de muchos | e intercedió por los pecadores.

541Exulta, estéril, que no dabas a luz; | rompe a cantar, alégrate, | tú que no tenías
dolores de parto: | porque la abandonada | tendrá más hijos que la casada —dice el
Señor—. 2Ensancha el espacio de tu tienda, | despliega los toldos de tu morada, | no
los restrinjas, | alarga tus cuerdas, | afianza tus estacas, 3porque te extenderás de
derecha a izquierda. | Tu estirpe heredará las naciones | y poblará ciudades
desiertas. 4No temas, no tendrás que avergonzarte, | no te sientas ultrajada, | porque
no deberás sonrojarte. | Olvidarás la vergüenza de tu soltería, | no recordarás la afrenta
de tu viudez. 5Quien te desposa es tu Hacedor: | su nombre es Señor todopoderoso. |
Tu libertador es el Santo de Israel: | se llama «Dios de toda la tierra». 6Como a mujer
abandonada y abatida | te llama el Señor; | como a esposa de juventud, repudiada | —
dice tu Dios—. 7Por un instante te abandoné, | pero con gran cariño te reuniré. 8En un
arrebato de ira, | por un instante te escondí mi rostro, | pero con amor eterno te quiero |
—dice el Señor, tu libertador—. 9Me sucede como en los días de Noé: | juré que las
aguas de Noé | no volverían a cubrir la tierra; | así juro no irritarme contra ti | ni
amenazarte. 10Aunque los montes cambiasen | y vacilaran las colinas, | no cambiaría
mi amor, | ni vacilaría mi alianza de paz | —dice el Señor que te quiere—. 11¡Ciudad
afligida, azotada por el viento, | a quien nadie consuela! | Mira, yo mismo asiento tus
piedras sobre azabaches, | tus cimientos sobre zafiros; 12haré tus almenas de rubí, | tus
puertas de esmeralda, | y de piedras preciosas tus bastiones. 13Tus hijos serán
discípulos del Señor, | gozarán de gran prosperidad tus constructores. 14Tendrás tu
fundamento en la justicia: | lejos de la opresión, no tendrás que temer; | lejos del terror,
que no se acercará. 15Si alguno te ataca, no viene de mi parte; | quien lucha contra ti,
frente a ti caerá. 16Yo he creado al herrero, | que sopla los carbones y aviva el fuego, | y
forja las armas adecuadas. | También he creado al destructor que aniquila. 17Ningún
arma forjada contra ti podrá dañarte, | rebatirás toda lengua que te acuse en juicio. |
Esta es la herencia de los siervos del Señor | y la justicia que les hago —oráculo del
Señor—.

551Oíd, sedientos todos, acudid por agua; | venid, también los que no tenéis dinero: |
comprad trigo y comed, venid y comprad, | sin dinero y de balde, vino y leche. 2¿Por
qué gastar dinero en lo que no alimenta | y el salario en lo que no da hartura? |
Escuchadme atentos y comeréis bien, | saborearéis platos sustanciosos. 3Inclinad
vuestro oído, venid a mí: | escuchadme y viviréis. | Sellaré con vosotros una alianza
perpetua, | las misericordias firmes hechas a David: 4lo hice mi testigo para los pueblos,
| guía y soberano de naciones. 5Tú llamarás a un pueblo desconocido, | un pueblo que
no te conocía correrá hacia ti; | porque el Señor tu Dios, | el Santo de Israel te
glorifica. 6Buscad al Señor mientras se deja encontrar, | invocadlo mientras está
cerca. 7Que el malvado abandone su camino, | y el malhechor sus planes; | que se
convierta al Señor, y él tendrá piedad, | a nuestro Dios, que es rico en perdón. 8Porque
mis planes no son vuestros planes, | vuestros caminos no son mis caminos | —oráculo
del Señor—. 9Cuanto dista el cielo de la tierra, | así distan mis caminos de los vuestros,
| y mis planes de vuestros planes. 10Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, | y no
vuelven allá sino después de empapar la tierra, | de fecundarla y hacerla germinar, |
para que dé semilla al sembrador | y pan al que come, 11así será mi palabra que sale
de mi boca: | no volverá a mí vacía, | sino que cumplirá mi deseo | y llevará a cabo mi
encargo. 12Saldréis con alegría, os llevarán seguros; | montes y colinas romperán a
cantar ante vosotros, | aplaudirán los árboles del campo. 13En vez de espinos, crecerá
el ciprés; | en vez de ortigas, el arrayán; | serán el renombre del Señor | y monumento
perpetuo imperecedero.

561Esto dice el Señor: «Observad el derecho, practicad la justicia, | porque mi salvación


está por llegar, | y mi justicia se va a manifestar. 2Dichoso el hombre que obra así, | el
mortal que persevera en esto, | que observa el sábado sin profanarlo | y preserva su
mano de obrar el mal. 3El extranjero que se ha unido al Señor no diga: | “El Señor me
excluirá ciertamente de su pueblo”. | No diga el eunuco: “Yo soy un árbol
seco”. 4Porque esto dice el Señor: | A los eunucos que observan mis sábados, | que
eligen cumplir mi voluntad | y mantienen mi alianza, 5les daré en mi casa y dentro de
mis murallas | un monumento y un nombre | mejores que hijos e hijas, | un nombre
eterno que no será extirpado. 6A los extranjeros | que se han unido al Señor para
servirlo, | para amar el nombre del Señor | y ser sus servidores, | que observan el
sábado sin profanarlo | y mantienen mi alianza, 7los traeré a mi monte santo, | los
llenaré de júbilo en mi casa de oración; | sus holocaustos y sacrificios | serán
aceptables sobre mi altar; | porque mi casa es casa de oración, | y así la llamarán todos
los pueblos». 8Oráculo del Señor, que reúne a los dispersos de Israel: | «Todavía
congregaré a otros, además de los ya reunidos». 9Bestias del campo, venid a comer, |
bestias todas de la selva. 10Los guardianes están ciegos, | no se dan cuenta de nada: |
perros mudos, incapaces de ladrar, | vigías perezosos con ganas de dormir, 11perros
voraces que no se sacian. | ¡Y ellos son los pastores, | que no comprenden nada! |
Cada cual va por su camino, | cada uno a su ganancia. 12«Venid, yo traigo vino, | nos
embriagaremos con licores. | Mañana será como hoy. | Hay provisión abundante».

571Perece el inocente sin que nadie haga caso. | Desaparecen los hombres fieles | y
nadie advierte que la maldad acaba con el justo; 2pero él alcanzará la paz. | Reposan
en sus lechos quienes proceden rectamente. 3Acercaos, vosotros, hijos de hechiceras, |
estirpe del adúltero y de la prostituta. 4¿De quién os burláis? | ¿A quién hacéis muecas
y sacáis la lengua? | ¿No sois vosotros hijos ilegítimos, prole bastarda, 5que os dais a
la lujuria entre los robles, | bajo cualquier árbol frondoso, | que sacrificáis a vuestros
hijos en las torrenteras | y entre las grietas de las rocas? 6Entre las piedras lisas del
torrente está tu herencia, | ellas, ellas son tu destino, | pues sobre ellas derramaste
libaciones | y presentaste ofrendas. | ¿Puedo tener compasión de tales cosas? 7En los
altos de un monte elevado | colocabas tu lecho; | hasta allí subías a ofrecer
sacrificios. 8Detrás de la puerta y de las jambas | escondiste el recuerdo de tu historia. |
Prescindiendo de mí te desnudabas, | subías hasta tu lecho y lo hacías más amplio; | te
ponías de acuerdo con ellos, amabas su lecho, | admirabas su fuerza, | prodigando tus
perfumes 9peregrinaste hasta Moloc. | Despachaste tus mensajeros a distancia, | los
hiciste bajar hasta el abismo. 10Te agotabas con tantos desvaríos, | pero no dijiste: «No
hay esperanza». | Encontrabas nuevo vigor | y no desfalleciste. 11¿Por qué estabas
ansiosa, | a quién temías para renegar de mí, | para no acordarte de mí ni tenerme en
cuenta? | ¿Acaso porque he callado largo tiempo | ya no me temes? 12Pero yo
denunciaré cuál es tu justicia | y cuáles son tus obras. | De nada te servirá tu colección
de ídolos. 13¡Que vengan a salvarte cuando grites! | A todos se los llevará el viento, | un
soplo los arrebatará. | Mas para quien se refugia en mí, | el país será su patrimonio, | mi
santa montaña, su heredad. 14Allanad, allanad, despejad el camino, | quitad todo
tropiezo del camino de mi pueblo. 15Porque esto dice el Alto y Excelso, | que vive para
siempre y cuyo nombre es «Santo»: | Habito en un lugar alto y sagrado, | pero estoy
con los de ánimo humilde y quebrantado, | para reanimar a los humildes, | para
reanimar el corazón quebrantado. 16No estaré en pleito perpetuo, | ni me irritaré por
siempre, | porque ante mí sucumbirían | el espíritu y el aliento que he creado. 17Por su
pecado de codicia | me irrité y lo castigué; | me oculté, me indigné. | Pero él se rebeló |
y siguió sus caminos preferidos. 18Yo he visto sus caminos, | pero lo voy a curar: | lo
consolaré, lo resarciré con consuelo, | a él y a los que hacen duelo. 19Creo la paz como
fruto de los labios: | «Paz al que está lejos y al que está cerca» | —dice el Señor—, y lo
curaré. 20Los malvados son como el mar borrascoso, | que no puede calmarse: | sus
aguas remueven cieno y lodo. | 21«No hay paz para los malvados» —dice mi Dios—.

581Grita a pleno pulmón, no te contengas; | alza la voz como una trompeta, | denuncia
a mi pueblo sus delitos, | a la casa de Jacob sus pecados. 2Consultan mi oráculo a
diario, | desean conocer mi voluntad. | Como si fuera un pueblo que practica la justicia |
y no descuida el mandato de su Dios, | me piden sentencias justas, | quieren acercarse
a Dios. 3«¿Para qué ayunar, si no haces caso; | mortificarnos, si no te enteras?» | En
realidad, el día de ayuno hacéis vuestros negocios | y apremiáis a vuestros
servidores; 4ayunáis para querellas y litigios, | y herís con furibundos puñetazos. | No
ayunéis de este modo, | si queréis que se oiga vuestra voz en el cielo. 5¿Es ese el
ayuno que deseo | en el día de la penitencia: | inclinar la cabeza como un junco, |
acostarse sobre saco y ceniza? | ¿A eso llamáis ayuno, | día agradable al Señor? 6Este
es el ayuno que yo quiero: | soltar las cadenas injustas, | desatar las correas del yugo, |
liberar a los oprimidos, | quebrar todos los yugos, 7partir tu pan con el hambriento, |
hospedar a los pobres sin techo, | cubrir a quien ves desnudo | y no desentenderte de
los tuyos. 8Entonces surgirá tu luz como la aurora, | enseguida se curarán tus heridas, |
ante ti marchará la justicia, | detrás de ti la gloria del Señor. 9Entonces clamarás al
Señor y te responderá; | pedirás ayuda y te dirá: «Aquí estoy». | Cuando alejes de ti la
opresión, | el dedo acusador y la calumnia, 10cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo |
y sacies al alma afligida, | brillará tu luz en las tinieblas, | tu oscuridad como el
mediodía. 11El Señor te guiará siempre, | hartará tu alma en tierra abrasada, | dará vigor
a tus huesos. | Serás un huerto bien regado, | un manantial de aguas que no
engañan. 12Tu gente reconstruirá las ruinas antiguas, | volverás a levantar los cimientos
de otros tiempos; | te llamarán «reparador de brechas», | «restaurador de senderos», |
para hacer habitable el país. 13Si detienes tus pasos el sábado, | para no hacer
negocios en mi día santo, | y llamas al sábado «mi delicia» | y lo consagras a la gloria
del Señor; | si lo honras, evitando viajes, | dejando de hacer tus negocios y de discutir
tus asuntos, 14entonces encontrarás tu delicia en el Señor. | Te conduciré sobre las
alturas del país | y gozarás del patrimonio de Jacob, tu padre. | Ha hablado la boca del
Señor.
591La mano del Señor no es tan débil que no pueda salvar, | ni su oído tan duro que no
pueda oír. 2No, son vuestras culpas | las que os han separado de vuestro Dios; |
vuestros pecados ocultan su rostro, | para que no os oiga. 3Vuestras manos están
manchadas de sangre, | vuestros dedos de crímenes; | vuestros labios profieren
mentiras, | vuestra lengua susurra maldad. 4Nadie promueve una causa con justicia, |
nadie es juzgado con honestidad. | Ponen su confianza en la anarquía | y hablan sin
argumentos. 5Cascan huevos de serpiente y tejen telarañas; | quien come de esos
huevos, muere, | cuando los aprietan, de ellos salen víboras. 6Sus telas no son para
vestidos, | sus tejidos no pueden cubrir. | Sus obras son obras criminales, | violencia es
el producto de sus manos. 7Sus pies corren hacia el mal, | tienen prisa por derramar
sangre inocente; | sus proyectos son proyectos criminales, | desolación y ruina
acompañan sus caminos. 8No conocen el camino de la paz, | el derecho está ausente
de sus sendas, | hacen tortuosos sus senderos, | quien por ellos camina no conoce la
paz. 9Por eso está lejos de nosotros el derecho | y la justicia no nos alcanza; |
esperamos la luz, llega la oscuridad; | esperamos claridad y marchamos en
tinieblas. 10Tentamos el muro como ciegos, | como gente sin vista, | tropezamos en
pleno día como al anochecer, | en medio de los sanos estamos como
muertos. 11Gruñimos como osos, gemimos como palomas; | esperamos en la justicia,
¡pero nada!, | en la salvación, y está lejos de nosotros. 12Porque son muchas nuestras
transgresiones contra ti, | nuestros pecados testimonian contra nosotros, | nos
acompañan nuestros delitos, | y reconocemos nuestras culpas: 13fuimos rebeldes e
infieles al Señor, | hemos vuelto la espalda a nuestro Dios | y hemos proyectado
opresión y revuelta, | concebimos y meditamos engaños en nuestro corazón. 14Se ha
tergiversado el derecho, | lejana queda la justicia. | La honestidad tropieza en la plaza, |
la rectitud no tiene acceso. 15Falta la honestidad: | quien se aparta del mal queda
arruinado. Todo esto ha visto el Señor | y no soporta que ya no haya justicia. 16El Señor
ha visto consternado | que nadie interviene. | Su poder lo socorre, su justicia lo
apoya. 17Se pone la justicia como armadura, | la salvación como yelmo, | se viste la
túnica de la venganza, | y se cubre con el manto de la indignación. 18A cada uno pagará
su merecido: | furor para sus adversarios, | represalia para sus enemigos. | A las islas
dará su merecido. 19Temerán los de Occidente el nombre del Señor, | los de Oriente su
gloria, | porque viene como un torrente el enemigo, | empujado por el soplo del
Señor. 20Pero el Señor llega como libertador para Sión | y para quienes abandonan su
rebelión en Jacob | —oráculo del Señor—. 21Este es mi pacto con ellos —dice el
Señor—: | Mi espíritu, que está sobre ti, | mis palabras que puse en tu boca, | no se
apartarán de tu boca, | de la boca de tu descendencia, | ni de la boca de la progenie de
tu descendencia | —dice el Señor—, | desde ahora y para siempre.

601¡Levántate y resplandece, | porque llega tu luz; | la gloria del Señor amanece sobre
ti! 2Las tinieblas cubren la tierra, | la oscuridad los pueblos, | pero sobre ti amanecerá el
Señor | y su gloria se verá sobre ti. 3Caminarán los pueblos a tu luz, | los reyes al
resplandor de tu aurora. 4Levanta la vista en torno, mira: | todos esos se han reunido,
vienen hacia ti; | llegan tus hijos desde lejos, | a tus hijas las traen en brazos. 5Entonces
lo verás y estarás radiante; | tu corazón se asombrará, se ensanchará, | porque la
opulencia del mar se vuelca sobre ti, | y a ti llegan las riquezas de los pueblos. 6Te
cubrirá una multitud de camellos, | dromedarios de Madián y de Efá. | Todos los de
Saba llegan trayendo oro e incienso, | y proclaman las alabanzas del Señor. 7Reunirán
para ti los rebaños de Cadar; | los carneros de Nebayot te servirán para el sacrificio; |
subirán a mi altar como ofrenda agradable, | y llenaré de esplendor la casa de mi
gloria. 8¿Quiénes son esos que vuelan como nubes | y como palomas a sus
palomares? 9Son navíos de las costas que esperan, | en cabeza las naves de Tarsis, |
para traer a tus hijos de lejos, | con su plata y su oro, | en homenaje al Señor, tu Dios, |
al Santo de Israel, que te colma de esplendor. 10Extranjeros reconstruirán tus murallas |
y sus reyes te servirán; | si te castigué en mi cólera, | en mi benevolencia tengo
compasión de ti. 11Tendrán tus puertas siempre abiertas, | ni de día ni de noche se
cerrarán, | para que traigan a ti la riqueza de los pueblos, | guiados por sus reyes. 12La
nación y el reino que no te sirvan perecerán, | esos pueblos serán
devastados. 13Vendrá a ti el orgullo del Líbano, | el ciprés, el olmo y el abeto, | para
embellecer mi santuario y ennoblecer mi estrado. 14Los hijos de tus opresores vendrán
a ti humillados, | se postrarán a tus pies los que te despreciaban, | y te llamarán
«Ciudad del Señor», | «Sión del Santo de Israel». 15Aunque abandonada, aborrecida y
solitaria, | haré de ti el orgullo de los siglos, | la delicia de las generaciones. 16Mamarás
la leche de los pueblos, | mamarás al pecho de los reyes; | y sabrás que yo soy el
Señor, tu salvador, | que tu libertador es el Fuerte de Jacob. 17En lugar de bronce, te
traeré oro, | en vez de hierro, plata; | en vez de madera, bronce, | y en vez de piedra,
hierro; | te daré la paz por magistrado | y como gobernante la justicia. 18No se oirá
hablar de violencias en tu tierra, | de ruina o destrucción en tus fronteras; | tu muralla se
llamará «Salvación», | y tus puertas, «Alabanza». 19Ya no será el sol tu luz de día, | ni
te alumbrará la claridad de la luna, | será el Señor tu luz perpetua | y tu Dios tu
esplendor. 20Tu sol ya no se pondrá, ni menguará tu luna, | porque el Señor será tu luz
perpetua: | se cumplirán los días de tu luto. 21En tu pueblo todos serán justos, | por
siempre poseerán la tierra: | es el brote que yo he plantado, | la obra de mis manos,
para mi gloria. 22El más pequeño crecerá hasta un millar, | y el más modesto se hará un
pueblo poderoso. | Yo soy el Señor: a su debido tiempo apresuro los plazos.

611El Espíritu del Señor, Dios, está sobre mí, | porque el Señor me ha ungido. | Me ha
enviado para dar la buena noticia a los pobres, | para curar los corazones desgarrados,
| proclamar la amnistía a los cautivos, | y a los prisioneros la libertad; 2para proclamar
un año de gracia del Señor, | un día de venganza de nuestro Dios, | para consolar a los
afligidos, 3para dar a los afligidos de Sión | una diadema en lugar de cenizas, | perfume
de fiesta en lugar de duelo, | un vestido de alabanza en lugar de un espíritu abatido.
Los llamarán «robles de justicia», | «plantación del Señor, para mostrar su
gloria». 4Reconstruirán sobre ruinas antiguas, | pondrán en pie los sitios desolados de
antaño, | renovarán ciudades devastadas, | lugares desolados por
generaciones. 5Extranjeros serán pastores de vuestros rebaños, | forasteros, vuestros
labradores y viñadores. 6Vosotros os llamaréis «Sacerdotes del Señor», | dirán de
vosotros: «Ministros de nuestro Dios». | Comeréis la opulencia de los pueblos, | y
tomaréis posesión de sus riquezas. 7A cambio de vuestra vergüenza, | obtendrán una
porción doble; | poseerán el doble en su país, | y gozarán de alegría perpetua. 8Porque
yo, el Señor, amo la justicia, | detesto la rapiña y el crimen; | les daré su salario
fielmente | y haré con ellos un pacto perpetuo. 9Su estirpe será célebre entre las
naciones, | y sus vástagos entre los pueblos. | Los que los vean reconocerán | que son
la estirpe que bendijo el Señor. 10Desbordo de gozo en el Señor, | y me alegro con mi
Dios: | porque me ha puesto un traje de salvación, | y me ha envuelto con un manto de
justicia, | como novio que se pone la corona, | o novia que se adorna con sus
joyas. 11Como el suelo echa sus brotes, | como un jardín hace brotar sus semillas, | así
el Señor hará brotar la justicia | y los himnos ante todos los pueblos.

621Por amor a Sión no callaré, | por amor de Jerusalén no descansaré, | hasta que
rompa la aurora de su justicia, | y su salvación llamee como antorcha. 2Los pueblos
verán tu justicia, | y los reyes tu gloria; | te pondrán un nombre nuevo, | pronunciado por
la boca del Señor. 3Serás corona fúlgida en la mano del Señor | y diadema real en la
palma de tu Dios. 4Ya no te llamarán «Abandonada», | ni a tu tierra «Devastada»; | a ti
te llamarán «Mi predilecta», | y a tu tierra «Desposada», | porque el Señor te prefiere a
ti, | y tu tierra tendrá un esposo. 5Como un joven se desposa con una doncella, | así te
desposan tus constructores. | Como se regocija el marido con su esposa, | se regocija
tu Dios contigo. 6Sobre tus murallas, Jerusalén, | he puesto centinelas: | no callarán ni
de día ni de noche. | Los que se lo recordáis al Señor | no os concedáis descanso, 7no
le concedáis descanso hasta que establezca Jerusalén | y hasta que haga de ella | la
admiración de la tierra. 8El Señor lo ha jurado por su diestra, | y por su brazo poderoso:
| no volveré a entregar tu trigo | para que se lo coma tu enemigo, | ni beberán los
extranjeros tu vino, | por el cual te esforzaste. 9Los que cosechan lo comerán y
alabarán al Señor, | los que vendimian lo beberán en mis atrios sagrados. 10Pasad,
pasad por los portales, | despejad el camino del pueblo, | allanad, allanad la calzada, |
limpiadla de piedras. 11El Señor hace oír esto | hasta el confín de la tierra: | «Decid a la
hija de Sión: | Mira a tu salvador, que llega, | el premio de su victoria lo acompaña, | la
recompensa lo precede». 12Los llamarán «Pueblo santo», «Redimidos del Señor», | y a
ti te llamarán «Buscada», «Ciudad no abandonada».

631¿Quién es ese que viene de Edón, | de Bosra, con las ropas enrojecidas? | ¿Quién
es ese, vestido de gala, | que avanza lleno de fuerza? | Yo, que sentencio con justicia |
y soy poderoso para salvar. 2¿Por qué están rojos tus vestidos, | y la túnica como quien
pisa en el lagar? 3Yo solo he pisado el lagar, | y de los otros pueblos nadie me ayudaba.
| Los pisé con mi cólera, los estrujé con mi furor; | su sangre salpicó mis vestidos y me
manché toda la ropa. 4Porque es el día en que pienso vengarme; | el año del rescate ha
llegado. 5Miraba sin encontrar un ayudante, | espantado al no haber quien me apoyara;
| pero mi brazo me dio la victoria, | mi furor fue mi apoyo. 6He pisoteado los pueblos en
mi cólera, | los he embriagado con mi furor, | hice correr por tierra su sangre. 7Quiero
recordar la misericordia del Señor, | las alabanzas del Señor: | todo lo que hizo por
nosotros el Señor, | sus muchos beneficios a la casa de Israel, | que llevó a cabo con
compasión, y su gran misericordia. 8Él dijo: «Son mi pueblo, hijos que no engañarán», |
y fue su salvador 9en todas sus angustias. No fue un ángel ni un mensajero, | fue él
mismo en persona quien los salvó, | los rescató con su amor y su clemencia, | los
levantó y soportó, todos los días del pasado. 10Pero ellos se rebelaron contra él, |
contristaron su santo espíritu. | Él se convirtió en su enemigo | y luchó contra
ellos. 11Entonces el pueblo se acordó | de los días de antaño, de Moisés: | «¿Dónde
está el que los hizo pasar por el mar, | el pastor de su rebaño, | el que infundió en su
interior su santo espíritu, 12el que hizo caminar a la derecha de Moisés | su brazo
glorioso, | el que dividió las aguas ante ellos, | ganándose un renombre perpetuo, 13el
que los hizo pasar por el fondo del mar, | como caballos por la estepa, sin
tropezar?». 14Como a ganado que baja al valle | el espíritu del Señor los condujo a su
reposo. | Así condujiste a tu pueblo, | ganándote un nombre glorioso. 15Contempla
desde los cielos y mira | desde tu morada santa y gloriosa. | ¿Dónde están tu celo y
fortaleza? | ¿Es que han sido reprimidas | tu entrañable ternura y compasión hacia
nosotros? 16¡Tú eres nuestro padre! | Abrahán nos desconoce, Israel nos ignora. | Tú,
Señor, eres nuestro padre, | tu nombre desde siempre es «nuestro Libertador». 17¿Por
qué nos extravías, Señor, de tus caminos, | y endureces nuestro corazón para que no
te tema? | Vuélvete, por amor a tus siervos | y a las tribus de tu heredad. 18Por poco
tiempo tu pueblo santo | había poseído su heredad, | cuando nuestros enemigos
pisotearon tu santuario. 19Somos desde hace tiempo aquellos sobre los que tú ya no
gobiernas, | los que no llevamos ya tu nombre. | ¡Ojalá rasgases el cielo y
descendieses! | En tu presencia se estremecerían las montañas,

641lo mismo que el fuego abrasa los arbustos, | y como el fuego hace hervir el agua; |
así harías conocer tu nombre a tus adversarios. | Ante ti temblarían las
naciones 2cuando ejecutaras portentos inesperados: | «Descendiste, y las montañas se
estremecieron». 3Jamás se oyó ni se escuchó, | ni ojo vio un Dios, fuera de ti, | que
hiciera tanto por quien espera en él. 4Sales al encuentro | de quien practica con alegría
la justicia | y, andando en tus caminos, se acuerda de ti. | He aquí que tú estabas airado
| y nosotros hemos pecado. | Pero en los caminos de antiguo | seremos
salvados. 5Todos éramos impuros, | nuestra justicia era un vestido manchado; | todos
nos marchitábamos como hojas, | nuestras culpas nos arrebataban como el
viento. 6Nadie invocaba tu nombre, | nadie salía del letargo para adherirse a ti; | pues
nos ocultabas tu rostro | y nos entregabas al poder de nuestra culpa. 7Y, sin embargo,
Señor, tú eres nuestro padre, | nosotros la arcilla y tú nuestro alfarero: | todos somos
obra de tu mano. 8No te irrites, Señor, en demasía, | no recuerdes por siempre nuestra
culpa: | mira que somos tu pueblo. 9Tus santas ciudades se han vuelto un desierto. |
Sión es un desierto, Jerusalén un yermo. 10Nuestro templo, santo y magnífico, | donde
te alabaron nuestros padres, | ha sido devorado por el fuego, | y todo cuanto amamos
se ha convertido en ruinas. 11Ante todo esto, Señor, ¿puedes contenerte, | callarte y
afligirnos sin medida?
651Me he dejado consultar por los que no preguntaban, | me han encontrado los que no
me buscaban; | he dicho: «Heme aquí, heme aquí» | a un pueblo que no invocaba mi
nombre. 2Tenía mis manos extendidas | todo el día hacia un pueblo rebelde, | que va
por mal camino, | detrás de sus proyectos, 3un pueblo que me irrita sin cesar, | sacrifica
en los jardines | y ofrece incienso sobre ladrillos, 4que encuentra su morada en los
sepulcros, | y que duerme en cavernas, | come carne de cerdo | y en sus tazas un caldo
repugnante. 5Decían: «Retírate, no te acerques, | pues quedarías consagrado». | Estas
cosas provocan el humo de mi cólera, | un fuego que arde todo el día. 6La cuenta está
escrita ante mis ojos | y no descansaré hasta haberla pagado: 7vuestras culpas y las de
vuestros padres | —dice el Señor—, | de quienes ofrecen incienso en las montañas | y
me ultrajan en las colinas; | calcularé sus acciones pasadas y escondidas | y se las
pagaré. 8Esto dice el Señor: | Lo mismo que al encontrar mosto en un racimo se dice: |
«No lo destruyas, es una bendición», | así haré por causa de mis siervos: | no los
destruiré a todos, 9sino que haré surgir un linaje de Jacob | y de Judá, un heredero de
mis montañas. | Mis elegidos heredarán la tierra, | y mis siervos habitarán allí. 10El
Sarón será un aprisco de ovejas, | y el valle de Acor dehesa de vacas | para mi pueblo,
los que me buscaron. 11Pero a vosotros, que abandonáis al Señor, | olvidando su santa
montaña, | que aparejáis la mesa en honor de Gad | y llenáis las copas de vino
perfumado | en honor de Mení, 12os destino a la espada. | Os inclinaréis para ser
degollados. | Porque llamé y no respondisteis, | hablé y no escuchasteis, | hicisteis lo
que es malo a mis ojos, | escogisteis lo que me desagrada. 13Por eso, esto dice el
Señor, Dios: | «Mirad: mis siervos comerán | y vosotros pasaréis hambre; | mis siervos
beberán | y vosotros tendréis sed; | mis siervos estarán alegres | y vosotros os
avergonzaréis. 14Mis siervos cantarán con corazón alegre | y vosotros gritaréis con
corazón dolorido | y gemiréis quebrantados. 15Dejaréis vuestro nombre a mis elegidos |
como un juramento: | “Que te dé muerte el Señor Dios. | Pero a sus siervos los llamará
con otro nombre”. 16Quien sea bendecido en el país, | será bendecido por el Dios del
Amén, | y quien jure en el país, | jurará por el Dios del Amén, | porque se olvidarán las
angustias del pasado | y quedarán ocultas a mis ojos». 17Mirad: voy a crear un nuevo
cielo | y una nueva tierra: | de las cosas pasadas | ni habrá recuerdo ni vendrá
pensamiento. 18Regocijaos, alegraos por siempre | por lo que voy a crear: | yo creo a
Jerusalén «alegría», | y a su pueblo, «júbilo». 19Me alegraré por Jerusalén | y me
regocijaré con mi pueblo, | ya no se oirá en ella ni llanto ni gemido; 20ya no habrá allí
niño | que dure pocos días, | ni adulto que no colme sus años, | pues será joven quien
muera a los cien años, | y quien no los alcance se tendrá por maldito. 21Construirán
casas y las habitarán, | plantarán viñas y comerán los frutos, 22no construirán para que
otro habite, | no plantarán para que otro coma; | porque los días de mi pueblo | serán
como los días de los árboles, | y mis elegidos consumirán la obra de sus manos. 23No
se fatigarán en vano, | ni tendrán hijos para una catástrofe, | porque serán semilla
bendita del Señor, | y como ellos sus retoños. 24Antes de que me llamen yo les
responderé, | aún estarán hablando, y ya los habré escuchado. 25El lobo y el cordero
pacerán juntos, | el león y el ganado comerán forraje | la serpiente se nutrirá de polvo. |
No harán daño ni estrago | por todo mi monte santo —dice el Señor—.

661Esto dice el Señor: «El cielo es mi trono, | y la tierra, el estrado de mis pies: | ¿Qué
templo podréis construirme | o qué lugar para mi reposo? 2Todo esto lo hicieron mis
manos, | todo es mío —oráculo del Señor—. | En ese pondré mis ojos: | en el humilde y
abatido | que se estremece ante mis palabras». 3El mismo que inmola un toro, golpea a
muerte a un hombre, | el mismo que sacrifica una oveja, desnuca un perro, | el mismo
que presenta una ofrenda, ofrece a la vez sangre de cerdo, | el mismo que hace un
memorial de incienso, bendice un ídolo. | Ellos eligieron sus caminos, | estaban
encantados con sus abominaciones. 4También yo elijo mis caprichos | y traigo sobre
ellos el terror. | Porque he llamado y nadie respondía, | he hablado y no escuchaban. |
Hicieron el mal ante mis ojos | y eligieron lo que no me agradaba. 5Escuchad la palabra
del Señor | los que os estremecéis ante su palabra. | Dicen vuestros hermanos, | que
os detestan y rechazan | por causa de mi nombre: | «Muestre el Señor su gloria | y
veremos vuestra alegría». | Pero ellos quedarán avergonzados. 6¡Escuchad! Un
estrépito viene de la ciudad, | una voz viene del templo: | es la voz del Señor, | que
toma represalias contra sus enemigos. 7Sin estar de parto ha dado a luz, | no le habían
llegado los dolores | y ha tenido un varón. 8¿Quién escuchó o ha visto cosa semejante?
| ¿Se puede parir un país en un solo día, | se da a luz a todo un pueblo de una vez? |
Apenas sintió los espasmos, | Sión dio a luz a sus hijos. 9¿Acaso abriré yo la matriz y
no dejaré parir? | —dice el Señor—. | ¿Acaso yo, que hago parir, cerraré la matriz? | —
dice tu Dios—. 10Festejad a Jerusalén, gozad con ella, | todos los que la amáis; |
alegraos de su alegría, | los que por ella llevasteis luto; 11mamaréis a sus pechos | y os
saciaréis de sus consuelos, | y apuraréis las delicias | de sus ubres
abundantes. 12Porque así dice el Señor: | «Yo haré derivar hacia ella, | como un río, la
paz, | como un torrente en crecida, | las riquezas de las naciones. | Llevarán en brazos
a sus criaturas | y sobre las rodillas las acariciarán; 13como a un niño a quien su madre
consuela, | así os consolaré yo, | y en Jerusalén seréis consolados. 14Al verlo, se
alegrará vuestro corazón, | y vuestros huesos florecerán como un prado, | se
manifestará a sus siervos la mano del Señor, | y su ira a sus enemigos». 15Porque el
Señor llegará como fuego, | y sus carros como torbellino, | para restituir con ardor su ira
| y su indignación con llamas. 16Por su fuego y por su espada, | el Señor se hace juez
de todo ser viviente | y muchas serán las víctimas del Señor: 17los que se consagran y
purifican | para ir a los jardines, | detrás del ídolo que está en el centro, | que comen
carne de cerdo, reptiles y ratas, | todos juntos perecerán —oráculo del Señor—. 18Yo,
conociendo sus obras y sus pensamientos, | vendré para reunir | las naciones de toda
lengua; | vendrán para ver mi gloria. 19Les daré una señal, y de entre ellos | enviaré
supervivientes a las naciones: | a Tarsis, Libia y Lidia (tiradores de arco), | Túbal y
Grecia, a las costas lejanas | que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria. | Ellos
anunciarán mi gloria a las naciones. 20Y de todas las naciones, como ofrenda al Señor,
| traerán a todos vuestros hermanos, | a caballo y en carros y en literas, | en mulos y
dromedarios, | hasta mi santa montaña de Jerusalén | —dice el Señor—, | así como los
hijos de Israel traen ofrendas, | en vasos purificados, al templo del Señor. 21También de
entre ellos escogeré | sacerdotes y levitas —dice el Señor—. 22Porque, como el cielo
nuevo y la tierra nueva | que yo haré subsisten ante mí | —oráculo del Señor—, | así
subsistirán vuestra estirpe y vuestro nombre. 23Cada novilunio y cada sábado | todo
viviente se postrará ante mí | —dice el Señor—. 24Y al salir verán los cadáveres | de los
que se rebelaron contra mí: | su gusano no muere, su fuego no se extingue. | Serán el
horror de todos los vivientes.

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