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Tema 5 Sucesiones

El capítulo aborda la incapacidad como un impedimento para la sucesión, diferenciando entre incapacidad absoluta y relativa, y explicando que esta última se refiere a circunstancias que impiden la herencia según la ley. Se mencionan causas específicas de incapacidad, como la falta de concepción al momento de la muerte del causante, la indignidad y el desheredamiento. Además, se discute la indignidad como una sanción civil que excluye a ciertos herederos por conductas graves hacia el causante.

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Tema 5 Sucesiones

El capítulo aborda la incapacidad como un impedimento para la sucesión, diferenciando entre incapacidad absoluta y relativa, y explicando que esta última se refiere a circunstancias que impiden la herencia según la ley. Se mencionan causas específicas de incapacidad, como la falta de concepción al momento de la muerte del causante, la indignidad y el desheredamiento. Además, se discute la indignidad como una sanción civil que excluye a ciertos herederos por conductas graves hacia el causante.

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CAPÍTULO V

LA INCAPACIDAD COMO IMPEDIMENTO DE LA SUCESIÓN

1.- EXPLICACIÓN

Conforme se había expresado en el tema anterior, la capacidad


constituye la regla para suceder y la incapacidad es la excepción por
constituirse en la antítesis o lo adverso a la capacidad.

De una definición general, se afirma que la incapacidad es el defecto


o la falta de aptitud o idoneidad legal para ejercer derechos y
contraer obligaciones, puede ser: absoluta o relativa; en el presente
tema sólo nos abocaremos a lo que concierne con la materia, dejando
su análisis y estudio a otra rama jurídica.

Concebida la idea de la incapacidad, como el defecto o la falta de


aptitud legal para adquirir derechos, ejercerlos y contraer
obligaciones, para la doctrina clásica existen dos clases de
incapacidades: la absoluta y relativa; en la doctrina moderna no se
acepta la existencia de la incapacidad absoluta puesto que todas las
personas naturales o jurídicas, al estar dotadas de la capacidad
jurídica siempre tienen la capacidad para suceder, por eso se dice
más bien que existen circunstancias que impiden la sucesión por la
concurrencia de diversos factores legales, por esa razón es que solo
se concibe las incapacidades relativas. La incapacidad para suceder
está representada por aquellas circunstancias que de acuerdo con la
Ley impiden la sucesión hereditaria.

1.1. Concepto.

En materia de derecho de sucesiones con efectos mortis causa, la


incapacidad consiste en la falta de aptitud o idoneidad legal para ser
heredero.

Sin embargo, analizando nuestra legislación, es posible encontrar la


existencia de la incapacidad absoluta para suceder en forma muy
excepcional y restringida, conceptuándose en este caso como una
incapacidad jurídica y no de obrar, por la ausencia del requisito
esencial que es la personalidad como ocurre con los no concebidos o
nacidos muertos, al igual que los indignos que por analogía se los
considera incapaces absolutos; ante la presencia de estos casos. la
incapacidad opera por el solo principio de la ley. Contrariamente, la
incapacidad relativa es amplia y se manifiesta de diferente manera
según concurran determinadas circunstancias con efectos jurídicos
excluyentes, pero no con caracteres definitivos. La incapacidad
absoluta para suceder está representada por aquellas
particularidades que de acuerdo con la ley y las causales previstas en
ella, impiden definitivamente la sucesión hereditaria. En cambio la
incapacidad relativa se refiere a la existencia de una prohibición
excepcional o una limitación al derecho de heredar respecto a
determinados sujetos llamados para suceder o para recibir una
herencia.

En resumen, la incapacidad para suceder está representada por


aquellas circunstancias que, de acuerdo con la ley impiden la
sucesión hereditaria, es decir, que el incapaz no puede asumir la

calidad de sucesor, para ser considerado como heredero legal o


testamentario, al encontrarse separado, excluido o prohibido por
alguna causal determinada expresamente en la ley o la voluntad del
causante, así por ejemplo, el heredero que esta afectado con alguna
de las causas señaladas para la indignidad, el desheredado o el
impedido para recibir la herencia, como se observará más adelante.

Comentando la legislación comparada, el Código Civil de Cuba,


equipara como causal de incapacidad para suceder como heredero o
legatario a quienes hayan abandonado definitivamente el país
regulado en su artículo 470. Esta normativa reconoce como sus
antecedentes en las leyes confiscatorias promulgadas en los años
sesenta del Siglo pasado, a cuyo amparo fueron confiscados los
bienes de las personas que abandonaron el país, vía Estados Unidos
de Norteamérica, adjudicándoselos al Estado con fines de interés
público y social. Esta particular forma de determinar la incapacidad
para suceder, no se asemeja en nada con la indignidad ni la
desheredación, sino más bienes a una actitud de carácter político con
trascendencia económica en base del derecho de imperium.

2. CAUSAS DE INCAPACIDAD

Según nuestra legislación, que guarda similitud con la de otros países


que siguen la línea del derecho civil con inspiración en el derecho
romano, se conocen aquellas causas que se oponen a la vocación del
sucesor y que hacen inviable la sucesión patrimonial mortis causa,
como pasamos a referir:

A) Respecto a las personas naturales

2.1. Los que no se encuentran concebidos a la muerte del causante


En el primer caso, los no concebidos a la muerte del causante, tienen
incapacidad absoluta para suceder por no tener una existencia real o
no contar con la personalidad jurídica; razón por la que no pueden ser
instituidos herederos, en vista de que no se puede transmitir la
herencia a favor de personas inexistentes, sean éstas naturales o
jurídicas.

2.2. Los concebidos nacidos muertos

Los que habiendo sido concebidos al momento del fallecimiento del


causante, nacieron muertos. Son considerados como inexistentes al
no haber logrado consolidar su personalidad jurídica o adquirir la
calidad efectiva de persona, o la han perdido al nacer sin vida. Estos
tienen incapacidad absoluta para suceder.

2.3. Los excluidos por causas de indignidad

Los que fueron declarados indignos para suceder al de cuius, cuando


inicialmente gozaban de la capacidad, por haber sido condenados en
proceso penal por delito o tentativa contra la persona de cuya
sucesión se trata y es la ley quien lo excluye de la herencia, tal como
se explicará en el siguiente punto.

2.4. Los desheredados

En cambio los desheredados, son los sucesores con capacidad que


son excluidos de la sucesión por voluntad del causante. Este instituto
jurídico será expuesto en un tema especial posteriormente, pero,
conviene aclarar que en estos dos últimos casos, la incapacidad
puede manifestarse como absoluta o relativa.

B) Respecto a las personas jurídicas

2.5. Las corporaciones, entidades o instituciones no permitidas por la


Ley, o que no cuenten con personalidad jurídica

Las corporaciones, instituciones o entidades cualquiera sea su


naturaleza, carecen de capacidad para suceder sino cuentan con el
reconocimiento de su personalidad jurídica, de conformidad con los
requisitos y condiciones prescritas en la ley (Art.54 y Sgtes. del C.C.).

3.- LA INDIGNIDAD COMO FORMA DE EXCLUSIÓN

La indignidad consiste en la exclusión o privación del derecho de


suceder pronunciada a título de pena contra quien ha sido culpable
de faltas graves contra el causante y su memoria (propalar ofensas
contra la personalidad del difunto o su nombre), fundada en razones o
motivos personales del indigno (M. Planiol). De esa manera, la
indignidad viene a constituir una sanción civil de carácter penal, que
afecta únicamente a los herederos forzosos y a los ab-intestato, o
sea, con quienes se hallaba intimamente ligado el causante a través
de los lazos de parentesco, matrimonio o unión libre.

Esta figura jurídica, es análoga a la incapacidad en los efectos, que


hará incapaz al heredero para suceder o recibir el conjunto de las
relaciones patrimoniales por transmisión sucesoria. La indignidad
como forma de exclusión generalmente constituye una forma de
incapacidad relativa, es una especie de incompatibilidad moral para
suceder al causante. Singularmente, en la indignidad se aprecia que
el llamado a la sucesión se hace incapaz por la culpabilidad de un
delito grave contra la persona del de cuius o las personas
íntimamente ligadas a él, mediante actos atentatorios contra la vida,
el honor, la libertad de testar del causante. o que haya realizado
actos infames contra ellos; cuyos efectos y consecuencias jurídicas
los explicaremos detalladamente en el capítulo pertinente.
3.1. Motivos excluyentes

Los motivos excluyentes de la relación sucesoria se encuentran


enumerados en el Art. 1009 del Código Civil, de acuerdo a las
siguientes causales:

a) El que fuere condenado por haber voluntariamente dado muerte


o intentado matar al de cuius, a su cónyuge, ascendientes o
descendientes, o cualquiera de sus hermanos o sobrinos
consanguíneos. La incapacidad comprende también al cómplice.
Constituye a su vez la causal más grave y no admite rehabilitación.

Esta primera causal tiene que ver con los delitos tipificados en los
artículos. 251, 252, 253 y estos con relación al artículo. 8vo. del
Código Penal, es decir, el homicidio simple, el asesinato, el parricidio
y la tentativa de homicidio; en tales casos, la indignidad sólo existe
cuando el heredero mayor de edad y capaz de obrar. y por lo mismo,
de discernir, ha sido condenado como autor voluntario (doloso) de los
delitos anteriores en un proceso penal dentro del cual se pronuncia
sentencia condenatoria; pero si éste fallece antes de la condena o si
la acción penal prescribe, en ese caso no habrá lugar a la indignidad.
La exclusión hereditaria alcanzará también al cómplice de la comisión
de estos delitos (Art. 23 del Codig 0 Penal)

b) El sucesor mayor de edad, que habiendo conocido la muerte


violenta del de cuius, no hubiera denunciado el hecho a la justicia
dentro de los tres días, a menos que ya se hubiera procedido de oficio
o por denuncia de otra persona, o si el homicida fuera el cónyuge,
ascendiente, descendiente. hermano o sobrino carnal de quien debía
denunciar.

Lo previsto en esta causal, es inequívoco, cuando señala que el


heredero mayor de edad tiene la obligación de denunciar la muerte
violenta del causante dentro del plazo señalado de tres días de
conocidos los hechos, liberando al mismo tiempo al heredero que es
menor de edad y al interdicto, en razón de su incapacidad de obrar y
su falta de razonamiento para comprender la gravedad de los hechos;
por otra parte, la ley dispensa de esa obligación cuando el autor es
pariente del que debía denunciar, o de otra manera el hecho ya fue
de conocimiento de las autoridades competentes a denuncia de otras
personas.

La determinación de la mayoría de edad para formular la denuncia,


parece inapropiada, cuando el C. Civil establece la capacidad para
disponer por testamento a los dieciséis años, el Código de
Procedimiento Civil para testificar a los catorce, el Código de Familia
para contraer matrimonio a los catorce para las mujeres y de dieciséis
para los varones, actos tan importantes que requieren la aptitud de
discernimiento de lo que se pretende realizar u obrar; el denunciar la
comisión de un delito grave contra el causante, como es el homicidio
y el propio asesinato, o la simple tentativa pueden ser estimados
perfectamente en toda su magnitud por una persona que ha
alcanzado cualquiera de las edades mencionadas anteriormente,
razón por la que con mayor criterio jurídico se propugnan por la
modificación de esa causal en adecuación a las nuevas corrientes
doctrinales y legislativas.

c) Quien había acusado al de cuius, a su cónyuge, ascendiente,


descendiente, o a cualquiera de sus hermanos o sobrinos
consanguíneos de un delito grave que podría costarles la libertad o la
vida, y si la acusación es declarada calumniosa; o bien ha
testimoniado contra dichas personas imputadas de ese delito, y su
testimonio ha sido declarado falso en juicio penal.

La constitución de este inciso nos muestra la presencia de dos casos


singulares:

1. En la primera parte, estatuye la acusación calumniosa sobre la


existencia de un delito grave cuya consecuencia fuese la imposición
de una pena de muerte o privación de libertad. Esta disposición no
coincide con lo que prescribe la Constitución Política del Estado,
porque la pena capital fue abrogada de nuestro sistema jurídico, de
ahí que es preferible referirse únicamente a la privación de libertad.
Mereciendo en todo caso su adecuación a la norma principal.

2. La segunda parte, refiere la existencia del falso testimonio


comprobado en proceso penal contra quien se había imputado la
comisión de un delito, cuya sanción hubiera merecido la aplicación de
la pena anterior.

Para que proceda la indignidad, en estos casos, será necesaria la


existencia de una sentencia condenatoria contra el heredero delator,
calumnioso o responsable del falso testimonio.

d) El padre que abandone a su hijo menor de edad o los prostituya


o autorice su prostitución.

Respecto a esta causal, se debe entender como el hecho ilegal de los


padres de exponer a sus hijos al abandono o a la prostitución o
atenten contra su pudor y la moralidad. El término exponer, significa
«dejar a un niño recién nacido en la puerta de una iglesia o una casa,
o en algún otro paraje público en riesgo de los peligros naturales que
pudieran acecharles». El abandono se concibe también como la
negativa, sin motivo justificado, de suministrar la asistencia familiar
para el sustento, educación, salud y demás necesidades elementales
de los hijos; con igual significado, se configura la evasión de las
obligaciones naturales, de mala fe.

Los hechos inmorales de la prostitución, se hallan sancionados


conforme a lo previsto en los artículos. 248, 321 y 322 del Código
Penal, que para el caso de la indignidad tienen especial aplicación por
simple extensión, en el entendido de que los padres ejercen la patria
potestad sobre los hijos que impone el deber y la obligación en la
protección, la correcta formación moral, intelectual, física y espiritual
de la prole; la comisión de los delitos contra la moral y las buenas
costumbres, atenta contra los deberes de la familia y agrava la
penalidad contra los progenitores y, los hace indignos para suceder a
los hijos.

e) Quién con dolo, fraude o violencia ha logrado que el de cuius


otorgue revoque o cambie el testamento, o ha impedido otorgarlo.

Esta causal reconoce su fundamento jurídico en aquellos casos


cuando el sucesor valiéndose del dolo o la violencia, logra desviar o
torcer la voluntad del testador para aprovecharse de esa situación
ilegítima para que lo instituya como su heredero y le otorgue una
porción mayor de herencia o prive de ello a otros, o de otro modo,
cambie su tenor, lo modifique o revoque, finalmente le impida
disponer su última voluntad; las eventualidades hipotéticas pueden
ser múltiples, según la ejecución de los actos configurados por el
código. Estas acciones ilegales como infames constituyen un atentado
contra la libertad de testar del causante, limitando la expresión
autónoma de la voluntad; resultando, en estos casos, evidente la falta
de la verdadera voluntad del de cuius cuando ha otorgado,
modificado o revocado su testamento, cuyos hechos hacen que las
disposiciones de última voluntad se encuentren afectadas de nulidad
al estar viciado el consentimiento. La indignidad en estos casos,
alcanza tanto a los herederos legales como a los voluntarios, siendo
de aplicabilidad lo previsto en los artículos 477, 479 y 482 del Código
Civil.

4. DECLARACIÓN DE LA INDIGNIDAD

La declaración de la indignidad de acuerdo con lo que establece


nuestra legislación, tiene dos posibles modos de operar: 1. Por la
declaración ipso-jure (de pleno derecho), y; 2. Por declaración judicial
de la indignidad.

4.1. La indignidad ipso-jure

El heredero, para el caso de haber dado voluntariamente muerte a su


causante o intentado matarlo, o a sus parientes próximos
consanguíneos, como señala el Inc. 1) del Art. 1009 de la legislación
civil, y que hubiese merecido una pena condenatoria como autor o
culpable de dichos delitos, no requiere la declaratoria judicial de
indignidad, pues, la sentencia pronunciada en el proceso penal que ha
quedado ejecutoriada, surte sus efectos de inmediato y de pleno
derecho por extensión, con efecto retroactivo; de modo que a la
apertura de la sucesión ya esta declarada la indignidad, como efecto
de ese fenómeno jurídico el heredero es considerado indigno y como
si nunca hubiera sido llamado para suceder. Es en consecuencia de
aquello que el heredero carece de aptitud o vocación para suceder, al
haber perdido su capacidad para heredar por su exclusión.
El Art. 1010 del Código Civil expresa: «La indignidad prevista en el
caso I del Art. anterior (cita al Art. 1009) surte sus efectos de pleno
derecho y no necesita la acción previa de impugnación dispuesta en
el artículo que sigue» (se refiere al Art. 1011).

4.2. Declaración judicial de la indignidad

La declaración judicial de la indignidad proviene de la acción de


impugnación o comprobación que consiste en la demanda judicial que
pudiera formular cualquier persona que se beneficie con la exclusión
del indigno, según establece el Art. 1011 del Código Civil. Siguiendo
el perfil de esta norma, la acción procede a solicitud o iniciativa de los
co-herederos o los legatarios, que son los interesados legítimos en la
sucesión, después de producida la apertura de la sucesión, o sea,
cuando se ha producido el fallecimiento del causante. La acción se
caracteriza por ser personal y real, es decir, mixta, persigue el efecto
inmediato de la exclusión o incapacitación del heredero mediante la
declaración judicial de la indignidad, pronunciada en sentencia
(declarativa) por el juez competente (de Partido en lo Civil), y en la
vía ordinaria de hecho.

En este segundo caso, la acción de impugnación o de comprobación


caduca en dos años, período que se computa a partir de la apertura
de la sucesión, pasado ese tiempo el derecho de impugnar caduca
para los co- herederos y otros que tengan interés en la indignidad.

5. SUJETOS IMPUTABLES DE INDIGNIDAD

Los sujetos o las personas susceptibles de la exclusión sucesoria


pueden ser los herederos forzosos (descendientes, ascendientes y
cónyuge o conviviente supérstite), y los herederos simplemente
legales (hermanos, sobrinos, primos y tíos) del causante. Lo mismo
que los sucesores testamentarios (legatarios). Sobre este tema, la
legislación civil no precisa con exactitud ni establece distinción alguna
entre ellos; sin embargo, consideramos necesario explicitar que todos
los sucesores mortis causa tienen el deber moral de gratitud y
respeto para la memoria del causante quien los ha beneficiado de
hecho con un patrimonio económico forjado en base de sacrificios y
renunciamientos.

6. TITULARES DE LA ACCION

Por lo que se interpreta de lo legislado en el artículo 1011, las


acciones de exclusión de las sucesiones por causa de la indignidad
pueden ser sustentadas por cualquier persona que se beneficie o
pretenda beneficiarse con la exclusión del indigno, después de la
muerte del causante, debiera decir, cualquier heredero o sucesor
interesado en obtener la exclusión del heredero para beneficiarse.
Cuando se abre la sucesión, emerge automáticamente la vocación
sucesoria para quienes hasta entonces eran considerados unos meros
espectadores de derechos, vocación que es susceptible de pérdida
cuando concurren circunstancias que derivan en faltas graves o
delitos contra el causante o los parientes íntimamente vinculados a
él, en tal caso, la indignidad puede ser legitimada por los parientes a
quienes corresponda suceder a falta del excluido de la herencia o en
concurrencia con él. De este modo. comprendemos que los herederos
interesados en la exclusión del heredero indigno son los parientes del
causante en la línea recta descendente o ascendente, lo mismo que
los parientes colaterales; los sucesores particulares (legatarios); esta
facultad se amplia hacia los albaceas de demandar y sostener la
declaración de la indignidad en cumplimiento de las funciones
asignadas, pero el Estado carece de facultar para legitimar la acción
porque como ente jurídico no existe posibilidad de vincularse
parentalmente con el causante y solo se limita a heredar en razón de
su poder de imperio.

7. OPORTUNIDAD DE PROPUGNAR LA DECLARATORIA DE LA


INDIGNIDAD

La indignidad puede ser demandada luego de producida la apertura


de la sucesión y no antes, en la praxis existe cierta confusión sobre el
tiempo o la ocasión de legitimación de la acción en las hipótesis que
presenta los incisos segundo al quinto del art. 1009 del Código civil.
Como anotamos en el punto cuarto de este capítulo, la indignidad
puede operar: de pleno derecho sin necesidad de declaración judicial
en el caso del inciso 1) del art. 1009; o ser pronunciada judicialmente
por iniciativa de cualquier sucesor que tenga interés en obtener la
exclusión del indigno en la sucesión mortis causa, mediante una
sentencia declarativa del juez competente en las situaciones de los
incisos 2) al 5).

8. EFECTOS JURÍDICOS DE LA INDIGNIDAD

Los efectos generales que deriva del instituto jurídico, es que la


sentencia que declara la indignidad opera retroactivamente al
momento de la apertura de la sucesión. La incompatibilidad para
suceder alcanza principalmente a los herederos forzosos, a los
sucesores ab-intestato y los voluntarios, en realidad alcanza a todas
las clases de sucesores: tiene también la virtud de producir la figura
de la sustitución o la subrogación en forma directa del indigno en
favor de sus descendientes; el declarado indigno es considerado
inexistente en la relación sucesoria, como si nunca hubiese sido
llamado para suceder. Ese es el sentido que expresa el Art. 1012 del
Código Civil: «Cuando la sentencia ha quedado ejecutoriada, sus
efectos se retrotraen hasta el momento mismo de abrirse la sucesión,
considerándose al indigno como si nunca hubiera sido sucesor, de tal
manera que la sucesión se difiere a los otros sucesores llamados en
concurrencia con el indigno o a quienes en su defecto sean llamados
a suceder por la ley».

Como complemento de lo anterior, por cuestión didáctica, se incluyen


los otros efectos que resultan consecuentes:

a) Por su naturaleza, la indignidad alcanza principalmente a los


herederos forzosos, comprende también a los herederos ab- intestato
y a los legatarios.

b) La declaración de la indignidad es completamente personal,


sólo afecta a la persona del heredero que recibe la sanción, y por lo
mismo, no tiende a perjudicar a sus descendientes o sustitutos, por
cuya razón, si bien el indigno no puede heredar, adquirir, ni recibir la
herencia, puede trasmitir de hecho lo suyo en favor de sus propios
herederos, por el derecho de la representación, conforme regula el
Art. 1089 del Código Civil.

c) El declarado indigno, no puede conservar lo recibido o adquirido


en vida de su causante, o administrar con título de legitimidad,
porque se hace ajeno a los derechos patrimoniales del difunto.

d) El indigno no tiene derecho a la administración ni al usufructo


de los bienes heredados por sus hijos por el derecho de
representación, aún cuando éstos sean menores de edad, porque la
ley prohíbe toda relación con los bienes del causante, de presentarse
la situación, la administración estará a cargo del otro progenitor o
bajo responsabilidad de un tutor nombrado por el juez.

e) Finalmente, el indigno se halla reatado a la obligación de


restituir los bienes recibidos en vida del causante, así como devolver
los frutos que le hayan llegado o percibido desde el día que se
produjo la apertura de la sucesión (se le equipara al poseedor de
mala fe), para proceder a su distribución entre los demás herederos
que resultan beneficiados con su exclusión. En suma, el indigno
resulta privado absolutamente de todo contacto con los bienes del
causante.

9. REHABILITACIÓN DEL INDIGNO

Con excepción de la indignidad que establece el caso 1) del articulo


1009 de la legislación civil (por causa de parricidio y otros), el indigno
puede ser favorecido con su rehabilitación, y por lo mismo, recuperar
la capacidad para suceder, por voluntad propia del de cuius
(ofendido), por el perdón o la disculpa que éste le habría concedido
conociendo las causas de la indignidad, fundada en los sentimientos
del afecto filial, generosidad, benevolencia familiar o cariño; la
rehabilitación en estos casos, puede ser expresa o tácita, total o
parcial, Art. 1015 C.C..

9.1. Expresa
Es expresa cuando así lo determina el causante en documento público
o testamento con posterioridad al hecho, refiriéndose con absoluta
claridad y en términos puntuales e inequívocos.

9.2. Tácita

Es tácita cuando el causante, conociendo cualesquiera de las causas


para la indignidad en que incurrió el sucesor, lo instituye como su
heredero o legatario en su disposición de última voluntad.

9.3. Total

La rehabilitación es total, cuando el indigno recupera íntegramente su


cualidad de heredero, haciéndose acreedor a la cuota de herencia que
le correspondía por derecho propio.

9.4. Parcial

Es parcial cuando el de cuius, sin devolverle la condición de heredero


forzoso, lo instituye o lo nombra simplemente como a su legatario
sobre algún determinado bien o derecho, en los límites de la
disposición testamentaria y en la porción permitida por la ley, ese el
espíritu del Art. 1015, Pár. II del Código Civil.

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