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PRA 1 - Poesía Del 98 y Modernismo

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TEXTOS COMPLEMENTARIOS

(POEMAS DE UNAMUNO, A. MACHADO, M. MACHADO, JUAN RAMÓN JIMÉNEZ))

1 Unamuno de Bilbao
nos habla de la poesía. estructura regular 2 cuartetos de
versos dodecasílabos (2 primeros), endecasílabos (3o) y
Piensa el sentimiento, siente el pensamiento; octosílabos (4o).
que tus cantos tengan nidos en la tierra, poesía debe ser reflexiva, no solo musical ni escapista. el
y que cuando en vuelo a los cielos suban riesgo de hacer poesía filosófica es hacerla didáctica. ideas
tras las nubes no se pierdan. son pesadas.
sentir, vivir, pensar y reflexionar. debo sentir el pensamiento.
Peso necesitan, en las alas peso filosofía existencialista
platonismo: idea de la verdad, belleza.
la columna de humo se disipa entera, en contra del modernismo manierista de Daría.
algo que no es música es la poesía, poesía muy reflexiva y filosófica
la pesada solo queda. Poesía austera,, no tanto decoro.

Lo pensado es, no lo dudes, lo sentido.


¿Sentimiento puro? Quien en ello crea,
de la fuente del sentir nunca ha llegado
a la vida y honda vena.

No te cuides en exceso del ropaje,


de escultor, no de sastre es tu tarea,
no te olvides de que nunca más hermosa
que desnuda está la idea.

No el que un alma encarna en carne, ten presente,


no el que forma da a la idea es el poeta
sino que es el que alma encuentra tras la carne,
tras la forma encuentra idea.

De las fórmulas la broza es lo que hace


que nos vele la verdad, torpe, la ciencia;
la desnudas con tus manos y tus ojos
gozarán de su belleza.

Busca líneas de desnudo, que aunque trates


de envolvernos en lo vago de la niebla,
aún la niebla tiene líneas y se esculpe;
ten, pues, ojo, no las pierdas.

Que tus cantos sean cantos esculpidos,


ancla en tierra mientras tanto que se elevan,
el lenguaje es ante todo pensamiento,
y es pensada su belleza.

Sujetemos en verdades del espíritu


las entrañas de las formas pasajeras,
que la Idea reine en todo soberana;
esculpamos, pues, la niebla.
Miguel de Unamuno, “Credo poético”
2

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,


y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.


Cuando tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi ama endulzome noches tristes.

¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande


que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande

para abarcarte. Sufro yo a tu costa,


Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.
Miguel de Unamuno, “La oración del ateo”

Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron


—soy de la raza mora, vieja amiga del sol—
que todo lo ganaron y todo lo perdieron.
Tengo el alma de nardo del árabe español.

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna


en que era muy hermoso no pensar ni querer...
Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna...
De cuando en cuando, un beso y un nombre de mujer.

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos...


y la rosa simbólica de mi única pasión
es una flor que nace en tierras ignoradas
y que no tiene aroma, ni forma, ni color.

Besos, pero no darlos! Gloria... ¡la que me deben!


¡Que todo como un aura se venga para mí!
Que las olas me traigan y las olas me lleven,
y que jamás me obliguen el camino a elegir.

¡Ambición!, no la tengo. ¡Amor!, no lo he sentido.


No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud.
Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido.
Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud.

2
De mi alta aristocracia, dudar jamás se pudo.
No se ganan, se heredan, elegancia y blasón...
Pero el lema de casa, el mote del escudo,
es una nube vana que eclipsa un vano sol.

Nada os pido. Ni os amo ni os odio. Con dejarme,


lo que hago por vosotros hacer podéis por mí...
¡Que la vida se tome la pena de matarme,
ya que yo no me tomo la pena de vivir...!

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna


en que era muy hermoso no pensar ni querer...
De cuando en cuando, un beso, sin ilusión ninguna.
¡El beso generoso que no he de devolver!
Manuel Machado, “Adelfos”

Esta es mi cara y esta es mi alma. Leed:


unos ojos de hastío y una boca de sed...
Lo demás... Nada... Vida... Cosas... Lo que se sabe...
Calaveradas, amoríos... Nada grave.
Un poco de locura, un algo de poesía,
una gota del vino de la melancolía...
¿Vicios? Todos. Ninguno... Jugador, no lo he sido;
ni gozo lo ganado ni siento lo perdido.
Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla,
media docena de cañas de manzanilla.
Las mujeres... ―sin ser un tenorio, ¡eso no!―,
tengo una que me quiere y otra a quien quiero yo.

Me acuso de no amar sino muy vagamente


una porción de cosas que encantan a la gente...
La agilidad, el tino, la gracia, la destreza,
más que la voluntad, la fuerza, la grandeza...
Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero,
a lo helénico y puro, lo “chic” y lo torero.
Un destello de sol y una risa oportuna
amo más que las languideces de la luna.
Medio gitano y medio parisién ―dice el vulgo―,
con Montmartre y con la Macarena comulgo...
Y antes que un tal poeta, mi deseo primero
hubiera sido ser un buen banderillero.

Es tarde... Voy de prisa por la vida. Y mi risa


es alegre, aunque no niego que llevo prisa.
Manuel Machado, “Retrato”

3
5

Era un suspiro lánguido y sonoro


la voz del mar aquella tarde... El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.

Pero su seno el mar alzó potente,


y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente,
en una brasa cárdena deshecho.

Para mi pobre cuerpo dolorido,


para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,

para mi amarga vida fatigada...


¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar y no pensar en nada!...
Manuel Machado, “Ocaso”

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, sobre Machado podemos decir que era
folklorista y andalucista. Nace en Sevilla.
y un huerto claro donde madura el limonero;
Muerte de su joven esposa Leonor le
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; afecta. estudia en ILE (inst. libre de
mi historia, algunos casos que recordar no quiero. enseñanza) proyecto de educación laica

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido Mañara: Miguel de Mañara. se dice que es


—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—, la figura que inspito al Don Juan
Bradomín: marqués de las sonatas de
más recibí la flecha que me asignó Cupido, Valle.Inclán
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
sangre jacobina: jacobinos franceses,
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, radicales de izquierdas. revolucionario, pero
pero mi verso brota de manantial sereno; su poesía viene de la calma.
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
estética modernista y gay-trinar: poesía
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. alegre
Ronsard: poeta francés del renacimiento
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos


y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

4
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera Filántropo, el que ama al ser humano.
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo


—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debeisme cuanto he escrito.


A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,


y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
Antonio Machado, “Retrato”

recuerda a leonor. habla de su infancia en soria. traza un paisaje


7 en torno a soria.
Plomizos: que pesa, color gris oscuro.
Allá, en las tierras altas, encinares. raídos: desgastados
por donde traza el Duero deixis espacial y temporal: allá y aquí.
su curva de ballesta
yertos: estériles
en torno a Soria, entre plomizos cerros está en Andalucía, Jaén.
y manchas de raídos encinares, adjetivación alude a la muerte, la ausencia, la soledad
mi corazón está vagando, en sueños... remite a Petrarca

¿No ves, Leonor, los álamos del río


con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.
Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.
Antonio Machado, “Allá, en las tierras altas...”

... Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros


cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;

5
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;


y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostáljico...

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol


verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.
Juan Ramón Jiménez,
“El viaje definitivo”

¿Cómo era, Dios mío, cómo era?


—¡Oh corazón falaz, mente indecisa!—
¿Era como el otoño de la brisa?
¿Como la huida de la primavera?

Tan leve, tan voluble, tan ligera


cual estival vilano... ¡Sí! Imprecisa
como sonrisa que se pierde en risa...
¡Vana en el aire, igual que una bandera!

Bandera, sonreír, vilano, alada


primavera de junio, brisa pura...
¡Qué loco fue tu carnaval, qué triste!

Todo tu cambïar trocose en nada


—¡memoria, ciega abeja de amargura!—:
¡No sé cómo eras, yo que sé que fuiste!
Juan Ramón Jiménez,
“Retorno fugaz”

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